Seguridad

Mitos sobre la violencia. De Mario Vega

Cuando el tema de seguridad se aborda desde una óptica electoral, se definen prioridades cuestionables y se hacen inversiones insuficientes en aquellos elementos que es necesario atender para mitigar el problema, pero que no reditúan mucho apoyo electoral.

Mario Vega, pastor general de la Iglesia ELIM

Mario Vega, 5 mayo 2017 / EDH

El problema de la violencia es el resultado de la confluencia de múltiples variables que deben ser reconocidas para desarrollar un auténtico diagnóstico del problema y, consecuentemente, una auténtica solución. Lastimosamente, eso es lo que no se hace en nuestro país, pues el problema se ha abordado desde la política electoral y no desde las ciencias sociales. Al utilizar el problema de la violencia en perspectiva electoral se desarrollan mitos que dificultan la objetividad en el acercamiento al problema. Por ejemplo, pensar que la cantidad de homicidios es el mejor parámetro para medir las violencias es un desacierto mayúsculo que desvía la atención de las causas para enfocarse en las consecuencias. En ese ir y venir de las manipulaciones electorales, los medios de comunicación pueden entrar en el juego amplificando los temores y legitimando simplificaciones. Cuando las simplificaciones penetran en la mentalidad colectiva se convierten en mitos que distorsionan por completo la comprensión del problema.

El principal mito que se ha creado baja esa dinámica es el de pensar que el tema de la violencia se resuelve con el uso de la fuerza. En ese afán, que es ya desesperado, se deja de combatir a la violencia para combatir a las personas. Con ello se produce una distorsión de la etiología de la violencia, que es equivalente a mutilar un miembro y no al cáncer. Las personas que creen que la violencia es la manera de resolver los conflictos lo hacen, porque es el modelo que aprendieron en sus hogares. Es decir, opera en ellos la misma lógica de los miembros de pandillas: están reproduciendo en el mundo exterior los modelos interiores de sus hogares paternos. El considerar la violencia como la única salida al problema de seguridad puede llevar a razonamientos absurdos como el de calificar al fiscal general como protector de las pandillas por enjuiciar a policías acusados de ejecuciones ilegales.

A pesar de todo ello, existen en el ambiente elementos esperanzadores que ameritan un poco más de reflexión. Uno de ellos es la aprobación de fondos para el Plan para la Prosperidad para el Triángulo Norte, el cual, es un reconocimiento de las causas estructurales subyacentes a la migración y que, desembocan en problemas de seguridad. En ese caso no solamente se reconocen las causas sino también se reconoce que las mismas son comunes a los tres países del Triángulo de la Muerte, debido a que sus complicaciones estructurales son comunes. Esa es una visión más globalizadora de un problema que de por sí no es simple. Cuando el tema de seguridad se aborda desde una óptica electoral se definen prioridades cuestionables y se hacen inversiones insuficientes en aquellos elementos que es necesario atender para mitigar el problema pero que no reditúan mucho apoyo electoral. Dado que nos aproximamos a nuevos eventos electorales, se ve ya en el ambiente intentos por continuar utilizando el dolor de los salvadoreños para ofrecer soluciones populistas que nada tienen que ver con las auténticas causas de las violencias y mucho menos con sus soluciones. Como población, debemos mantener la mente abierta y pensar en el punto adonde nos ha llevado una serie de medidas desatinadas y el alto costo humano que eso ha representado para miles de familias. Es tiempo de poner un alto a tanto juego con la vida y el dolor humano para ponernos serios en el mayor problema del país.

 

Carta a todos que gritan por mano dura: Pidan algo verdaderamente extraordinario. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 23 febrero 2017 / EDH

Estimados ministros, analistas, diputados y ciudadanos:
La Asamblea prorrogó el decreto de las “medidas extraordinarias”, por que ustedes piden que el gobierno haga algo extraordinario para superar la situación insoportable de violencia e inseguridad. Nadie se quería oponer a esta presión, aunque muchos de los diputados saben que estas medidas implementadas por el gobierno no han funcionado. Sólo Johnny Wright Sol lo dijo en voz alta y votó en contra de la locura de seguir haciendo lo mismo y esperar mejores resultados.

diario hoyEn abril 2016 publiqué una columna titulada “¿Algo extraordinario quieren?” Propuse aplicar unas medidas realmente extraordinarias que tienen años de estar agarrando polvo en las gavetas de tres gobiernos consecutivos – y que nadie las ha puesto en marcha. Hablo del plan elaborado por el Consejo Nacional de Seguridad, dirigido por Salvador Samayoa en el período del presidente Flores. El gobierno de Tony Saca no sólo desestimó el plan, sino disolvió el Consejo que lo había propuesto. La “Súper Mano Dura” no tenía uso para propuestas racionales.

Las descartadas por Saca (y luego por Funes y Sánchez Cerén) sí eran medidas extraordinarias: intervenir, sanear e incorporar al desarrollo las docenas de comunidades donde nacieren, crecieron y se siguen reproduciendo los fenómenos de pandillas, violencia y marginación. La idea era intervenir en estas comunidades todo y con todo: viviendas, escuelas, el sistema de salud, la infraestructura, el tejido social, la formación vocacional, el fomento del empleo y emprendedurismo…

Todos hablan de prevención. Pero la única prevención efectiva es que el Estado cumpla con sus funciones y responsabilidades constitucionales. Cualquier institución estatal, cualquier funcionario que hace bien su trabajo, está haciendo prevención. Delincuencia y violencia no prosperan donde el Estado cumple.

Hoy que nuevamente todos (sobre todo el gobierno y sus responsables de Seguridad) presentan como “medidas extraordinarias” una especie de Estado de Excepción con suspensión de derechos y amplias potestades de represión para las fuerzas de seguridad y al sistema penitenciario, vale la pena hablar de verdaderas medidas extraordinarias.

Extraordinario fuera que se actualizara y pusiera en marcha el Plan de Transformación de Barrios.

Extraordinario fuera que la Fuerza Armada, en vez de jugar a policía, la empleáramos para arreglar desastres sociales, de la misma manera como ya lo ha hecho en casos de desastres naturales. Quisiera ver la Fuerza Armada, junto con los jóvenes de las comunidades, arreglando barrancos, viviendas, canchas, escuelas, sistemas de aguas negras, caminos, parques en las comunidades.

Extraordinario fuera que el sistema carcelario, en vez de suspender los derechos que la Constitución y la Ley Penitenciaria garantiza a los privados de libertad, de veras les concediera el derecho al trabajo productivo y la educación, convirtiendo los penales en fábricas y centros de formación vocacional.

Extraordinario fuera que el Estado se descentralizara, dando a las alcaldías las competencias y los recursos que necesitan para hacer avanzar a las comunidades locales en educación, salud, transporte, y seguridad, en vez de concentrar todo en burocracias anónimas e ineficientes lejos de la gente.

Extraordinario fuera que hubiera una política nacional de deporte.

Extraordinario fuera que al ejército de funcionarios públicos en secretarías y consejos e institutos, en vez de darles flotillas de camionetas 4×4, les dieran botas para pisar terreno en las comunidades.

Extraordinario fuera que el presidente dejara de poner cuadros partidarios al mando de la policía.

Extraordinario fuera que ARENA, en vez de competir con el FMLN por la mano más dura, presentara una estrategia alternativa para enfrentar las crisis de marginación en inseguridad.

Extraordinario fuera que los ciudadanos, en vez de aplaudir que se usa el miedo para establecer Estados de Excepción, defendiera el Estado de Derecho.

Extraordinario fuera que los medios consecuentemente investigaran quiénes son los muertos de cada día y quiénes los están matando.

Hagamos todos algo extraordinario para resolver un problema extraordinario. Saludos,

44298-firma-paolo

Lea la columna de abril 2016: ¿Algo extraordinario quieren?

 

Carta a los diputados que no son del FMLN: 5 razones para no votar por las medidas extraordinarias. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 24 enero 2017 / EDH

Estimados amigos:
Con el presupuesto ya aprobado, en la próxima plenaria les espera otro asalto del FMLN a la democracia: Quieren que la Asamblea les apruebe 12 meses más para aplicar sus “medidas extraordinarias” contra la delincuencia. Van a decir que quien no da su voto está obstaculizando la lucha contra la delincuencia. O sea, van a tratar de echar sus muertos -y sus fracasos- a ustedes. Espero que no se dejen extorsionar y que analicen con cabeza fría el asunto antes de votar.

Les voy a dar 5 razones de peso para no votar por este decreto:

diario hoy1. El decreto No. 321, que ustedes aprobaron el 31 de marzo del 2016, se llama “Disposiciones Especiales Transitorias y Extraordinarias en los Centros Penales, Granjas Penitenciarias, Centros Intermedios y Centros Temporales de Reclusión”. Fíjense en las palabras “especiales”, “transitorias” y “extraordinarias”. Solo el hecho de haber aplicado estas medidas durante ya más de 9 meses, significa que no son “transitorias”, sino permanentes; que no son “extraordinarias”, sino ordinarias. Pero son medidas de suspensión de derechos que por su naturaleza solo pueden ser transitorias, y al convertirse en ordinarias y permanentes chocan con la Constitución y todos los convenios contra la tortura, tratos crueles y en defensa de los Derechos Humanos. Suficiente razón para no prolongar estas medidas.

2. Cualquier medidas de privación de derechos tiene que ser racionada, basado en comportamientos concretos e individualizados de las personas afectadas. Pero las medidas que quiere el FMLN que ratifiquen por un año más, son aplicadas de manera general a la población total de siete centros penales. Esto es a todas luces ilegal. Si el Estado quiere ganar esta batalla contra la delincuencia, tiene que actuar estrictamente en el marco de la ley y del respeto a los Derechos Humanos. Si no lo hace, agrava la situación en vez de resolverla.

3. Las medidas “extraordinarias” no son efectivas. Con ellas, ustedes dieron un cheque en blanco al gobierno a proceder de la manera más estricta en los penales, y en 9 meses no han mostrado resultados. Es porque el supuesto sobre el que se basan las medidas resulta falso. ¿Cuál fue el supuesto? Que por más que incomunicamos y les hacemos la vida miserable a los pandilleros presos, va a bajar la actividad de las pandillas afuera. Es una falacia. Las pandillas son organizaciones altamente descentralizadas, y para delinquir no necesitan dirección desde las cárceles. El gobierno puede controlar las cárceles, pero mientras no controla los territorios, no va a lograr nada.

4. Las medidas son contraproducentes. En vez de disminuir la violencia, la agravan. Por más fragmentadas se vuelvan las pandillas, con liderazgos dispersos y más jóvenes, más impredecible y radical su accionar. El resultado lo hemos visto durante todo el año 2016, con un despliegue inusual de la Fuerza Armada y de los  cuerpos militarizados de la PNC, pero sin lograr romper el control territorial que  ejercen las pandillas. Las medidas “extraordinarias”, dentro y fuera de los penales, prometen una falsa seguridad y distraen de la búsqueda de estrategias integrales.

5. El gobierno no ha cumplido con su deber de rendir cuentas a la Asamblea del uso de las enormes cantidades de dinero, y de las facilidades de contratación directa que venían con el decreto de la las medidas.

Son 5 razones de peso para no aprobar la prórroga. En vez de seguir haciendo lo mismo, a pesar de que no ha dado resultados, es tiempo de obligar al gobierno a revisar y corregir su política de Seguridad. No les pueden dar otro cheque en blanco y esperar que los resultados sean diferentes.

Si no me quieren hacer caso a mi, lean con detención la sentencia de la Sala de lo Constitucional sobre la situación “inconstitucional” en las bartolinas y cárceles, los pronunciamientos de la Procuradora de Defensa de los Derechos Humanos. Pidan hablar con los jueces de vigilancia, con los delegados de la Cruz Roja Internacional y con los profesionales del Programa de Tuberculosis que han tenido que intervenir en los penales para contrarrestar la epidemia de tuberculosis. Luego voten.

Saludos,

44298-firma-paolo

 Posdata: El día de la publicación de esta carta, recibí respuesta a una solicitud de información que en diciembre hice al Ministerio de Justicia y Seguridad. Accedieron mandarme el texto del Acuerdo Ministerial No. 229, con el cual el 8 de diciembre 2016 el ministro de Justicia y Seguridad prorroga por un período de 30 días la vigencia de la “medidas extraordinarias”. Pedí este documento para verificar y documentar que en él se decreta la “política cero aire, cero sol”, que el ministro haba amenazado aplicar a todos los reos miembros de la Mara Salvatrucha. De hecho, en el numeral IV de este acuerdo aparece la medida: las 3 horas, a los cuales es limitado el acceso a sol y aire fresco para la población carcelaria sujeta a las medidas, para los miembros de la MS13 es cero horas.
Aquí copia del Acuerdo Ministerial No. 229, y las respuesta del Ministerio a mi solicitud de Acceso a Información Pública:
medidas-dic1medidas-dic2medidas-dic3msj-respuesta

¿Está mejorando realmente El Salvador, una de las sociedades más violentas del mundo? De Roberto Valencia

Miembros de las pandillas son escoltados al llegar a la cárcel de máxima seguridad de El Salvador en Zacatecoluca el 1 de diciembre de 2016. Credit Marvin Recinos/Agence France-Presse — Getty Images

Miembros de las pandillas son escoltados al llegar a la cárcel de máxima seguridad de El Salvador en Zacatecoluca el 1 de diciembre de 2016. Credit Marvin Recinos/Agence France-Presse — Getty Images

Roberto Valencia, 5 enero 2017 / THE NEW YORK TIMES/Español

MARYLAND —El Salvador, el pequeño país centroamericano de 20.000 kilómetros cuadrados y seis millones y medio de habitantes, cerró 2016 con 5.278 asesinatos. Un promedio de 14 al día. Una tasa de 81 homicidios por cada cien mil habitantes. Ocho veces superior al límite que Naciones Unidas fija para establecer que una sociedad sufre epidemia de violencia.

A pesar de estos números, el gobierno lleva semanas hablando de éxito en su estrategia de combate a la criminalidad. “Las medidas extraordinarias implementadas por mi gobierno están dando resultados positivos”, dijo el presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, en su discurso de fin de año.

El gabinete de seguridad se aferra al clavo ardiente de que en 2015 las cifras fueron más terroríficas —una tasa de tres dígitos— para inflar un discurso triunfalista que está en las antípodas de lo conveniente para una sociedad herida y traumatizada. Sin embargo, lejos de la idea que sus asesores de comunicación quieren diseminar, el combate frontal a las maras no está sino agravando y dilatando los problemas de convivencia social arrastrados durante décadas.

El bienio 2015-16 es el más mortífero desde que inició el siglo: casi 12.000 asesinados. Tendrían que haber matado a 80.000 personas en Argentina, a 234.000 en México, o a 593.000 en Estados Unidos para igualar la tasa salvadoreña.

El bienio sangriento calza a la perfección con la estrategia belicista del gobierno de Sánchez Cerén, que tiene su arranque simbólico el 5 de enero de 2015, con un discurso en el cuartel central de la Policía Nacional Civil en el que el presidente rechazó “volver a negociar con las pandillas” y anunció una política de persecución y castigo. Dicho así suena enérgico y bien intencionado, pero luego se reveló que apenas un año atrás, su partido, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), al más alto nivel —y bajo la mesa— había negociado con las maras contraprestaciones a cambio del voto de las decenas de miles de pandilleros y de sus familiares.

Conviene consignar que en 2012 y 2013, durante la fase más exitosa de la negociación entre el gobierno anterior y las pandillas, un proceso conocido como la Tregua —también oscuro y mal manejado, pero monitoreado por la Organización de Estados Americanos—, la cifra de asesinados bajó a unos 2.500 cada año.

Las maras no son la única expresión de la violencia en El Salvador, pero sí la más cruda, publicitada y la que más víctimas genera. En marzo de 2012, cuando las tres pandillas dominantes —Mara Salvatrucha-13, 18-Revolucionarios y 18-Sureños— se involucraron en la Tregua, los homicidios cayeron un 60 por ciento de la noche a la mañana, literalmente. Entonces se cifró en 62.000 la cantidad de pandilleros activos, con un colchón social de unas 500.000 personas, integrado por familiares, novias, colaboradores y simpatizantes. Un 8 o 9 por ciento de la población.

Más allá de los números, lo que hace de las maras un fenómeno único en el mundo es su asfixiante control territorial y social. En centenares de colonias y cantones que la debilidad del Estado les permite controlar, por lo general los más empobrecidos, los mareros determinan quién entra, dónde estudian los niños, qué ropa puede usarse, quiénes pagan renta, y hasta qué familiares llegan al velorio cuando un vecino fallece. No hay señal de que esas estructuras de terror, sintetizadas en la hollywoodense frase “ver, oír y callar”, se hayan debilitado tras dos años de represión brutal.

A corto y mediano plazo, la estrategia actual del gobierno no invita al optimismo. Los números 13 y el 18 se importaron desde California hace un cuarto de siglo, pero las maras como fenómeno, la dimensión alcanzada, son consecuencia de las condiciones estructurales que ofrece la sociedad salvadoreña: la pobreza, la desigualdad y la exclusión, ejemplificadas en empresarios reticentes a pagar a un cortador de caña 200 dólares mensuales en un país en el que un litro de leche cuesta 1.30 dólares; la debilidad institucional y un sistema político partidario empeñado en perpetuarla; el histórico uso de la violencia para resolver diferencias, tanto políticas como personales; y un clasismo latente del que nadie quiere hablar, con familias clasemedieras que pagan al día 12 dólares o menos a las mujeres que limpian sus casas y cuidan a sus hijos.

Incluso si la persecución y el castigo debilitaran las maras, nada indica que el escenario resultante vaya a ser mejor. El Estado salvadoreño, con el aplauso o la indiferencia de la ciudadanía, ha hecho a un lado los derechos humanos en su guerra a las pandillas, al más puro ‘Duterte style’. Se está resucitando y tolerando la idea, propia de décadas no tan remotas, de que es legítimo tomarse la justicia por cuenta propia. En dos años, la Policía y las Fuerzas Armadas han matado a más de 900 personas en operativos, hechos que presenta como “enfrentamientos”. Investigaciones periodísticas y de organizaciones no gubernamentales, sin embargo, han evidenciado que las ejecuciones extrajudiciales son práctica habitual y que los ejecutados en ocasiones ni siquiera son pandilleros. Ni un solo policía o soldado ha sido condenado.

David Morales, exprocurador de Derechos Humanos, se atrevió a denunciar apenas un puñado de casos. Lo destituyeron. Su sucesora, Raquel Caballero, accedió al cargo en septiembre con la venia de todas las fuerzas políticas que impulsan la estrategia represiva, y se ha sumado al coro de instituciones que actúa como si el elefante de las ejecuciones y los abusos no existiera. “Respaldamos las medidas extraordinarias, por el mismo clamor de la población”, dijo Caballero el 22 de diciembre.

Guillermo Gallegos, actual presidente de la Asamblea Legislativa, dinamizó su carrera defendiendo la pena de muerte. En la sociedad más violenta del mundo, da votos tuitear “muerte a los mareros” o “pasó lo que queríamos que pasara” el día en que un motín carcelario se salda con 14 pandilleros muertos. Por el contrario, es un suicidio político —y social— exigir que los policías respeten los derechos humanos, plantear mejoras en las cárceles tendientes a la reinserción, o sugerir soluciones al problema que incluyan el diálogo directo y sobre la mesa con los pandilleros.

Hace dos décadas, Colombia tenía tasas de homicidios similares a las que hoy presenta El Salvador. Las han reducido a un tercio. Fortalecer el Estado de derecho y fomentar el diálogo transparente parecen ser apuestas seguras, pero el Estado y la sociedad salvadoreñas prefieren, hoy por hoy, seguir caminando en sentido contrario.

“El FMLN no llegó a tener un proyecto de nación, sino de poder”: Salvador Samayoa

Salvador Samayoa, intelectual de izquierda que hasta 1994 integró el FMLN y ha dirigido programas sociales en la administración de Armando Calderón Sol, de ARENA, cree que mucha de la animadversión entre ambos institutos políticos mayoritarios se profundizó cuando el partido de Gobierno se radicalizó y perdió la oportunidad de modernizarse. Cree que la actitud de ARENA responde a la convicción de que el FMLN busca establecer el comunismo. Samayoa teme que la lucha anticorrupción tenga retroceso: reflexiona que no le extrañaría que las fuerzas políticas se unan para frenar la lucha anticorrupción en El Salvador.

Entrevista de Yolanda Magaña, 2 enero 2017 / EL MUNDO SV

Si le dijeran resuma el año 2016 en una palabra o una frase, ¿cuál sería?
Negativo.

¿Por qué?
Porque en primer lugar hemos estado casi todo el tiempo reducidos a un solo tema, fiscal-pensiones, con evidente descuido de tiempo gubernamental e iniciativa privada. Hemos tenido una confrontación estéril; en política, la confrontación es normal, es de la esencia de las relaciones humanas que haya intereses contrapuestos, pero cuando la confrontación es estéril, estridente, no produce nada, sí lo veo negativo. El tema de la lucha contra la corrupción, que en sí misma es positiva, se ha manejado con un morbo y ha producido una cantidad de ansiedad, vendettas e insultos en redes, acusaciones, difamaciones, hasta eso, que es positivo, ha tenido un lado, por lo menos en las redes sociales. Un cuarto factor es que después de un trimestre promisorio en seguridad se estancó lo que parecía ser un curso de comenzar a doblegar el problema. Estamos terminando el año con índices de homicidios parecidos, eso ha creado desesperanza. En la parte económica, sigue el ‘maiz de a peso’.

¿La raíz de esa esterilidad es ideológica, de intereses o caprichos?
Hay un tema de prejuicio, es un condicionante de carácter ideológico, en el siguiente sentido: el Frente tenía la oportunidad histórica de haber postulado un ideario social, político, económico más democrático, moderno. No lo hizo. No solo no lo el mundohizo, sino que sus documentos fueron espantosos, lenguaje obsoleto, amenazante, que postuló abierta y explícitamente la intención de suprimir la independencia de los órganos del Estado, que postuló una proximidad, que nos espanta, por lo menos a la clase media del país, con los modelos de Venezuela y Nicaragua; ese discurso lo reiteró semanas después en el Foro de Sao Paulo, discurso setentero. Yo pienso que eso radicalizó bastante a la derecha, la derecha ahora piensa que tiene que combatir hasta lo último que quiera hacer el Gobierno porque todo está en la dirección de llevarnos hacia el comunismo, hacia el totalitarismo. Con ese prejuicio, yo creo que ha habido sectores de la derecha que de verdad están intentando asfixiar al Gobierno y están teniendo una oposición que no es constructiva para que no vaya a avanzar por ningún motivo el FMLN en sus designios. Ese componente ideológico está en mucho de la confrontación estéril. Por otra parte, yo de verdad creo que hay deterioro de los liderazgos políticos, problemas hemos tenido en otras épocas y hemos sabido afrontarlos. Veo mucha inmadurez, inexperiencia.

¿Cómo calificaría la situación de seguridad, han fracasado los planes de seguridad en todos los gobiernos?
El problema no lo teníamos en esta magnitud a fines de los 90. Yo estuve en el Consejo de Seguridad, nació para supervisar las instituciones creadas por el acuerdo de paz, la Academia de Seguridad Pública, la Policía Nacional Civil, con el presidente (Armando) Calderón Sol, lo convertimos en un programa de prevención social, lo que teníamos en las calles era enfrentamientos estudiantiles, se masificó con el inicio de las deportaciones masivas de los Estados Unidos. Las políticas tanto de ARENA como del Frente no han sido eficaces. Es difícil para ciudades como Delgado, Soyapango, cuando te meten una inyección, recuerdo el primer año de deportación masiva fueron cinco mil deportados, fue muy masivo y abrupto.

El modelo ha sido el mismo en ambos gobiernos: represión y un poquito de prevención.
En eso sí se han parecido. Yo era un animal raro en ese gobierno de derecha y la gente de él veía con recelo lo que estaban haciendo en los barrios. Le dije al presidente que no quería manejar dinero, que me diera la facultad que gestionara lo que necesitaba para los barrios. La derecha lo miraba con recelo ese trabajo que hacíamos en los barrios, y la izquierda, también. Recuerdo bien que El Diablito en Soyapango declaró al Consejo de Seguridad como el enemigo número 1 del municipio, tenía una visión deformada que las masas eran del Frente, que le llegábamos a disputar las masas. En ese tiempo se hizo algo, pequeño pero se hizo algo importante. La mayor parte de gobiernos no han tenido intervención en los barrios populares. Pero sí hay una diferencia: a los gobiernos de ARENA le obstruyeron todo lo que quiso hacer; ahora tiene la aprobación de todos para todo lo que quiere hacer, este Gobierno no tiene oposición… Si todos volteamos a ver para otro lado, porque la gente lo que quiere que cachimbeen a los pandilleros, lo que pasa es que es políticamente incorrecto decirlo, no lo decimos, pero sabemos que lo están haciendo. Es un Gobierno que actúa con mucha libertad y aún así no resuelve, no tiene eficacia.

¿No resuelve por la estrategia o la situación de inseguridad ya es inmanejable?
No hay situaciones inmanejables. Los dos componentes que el Gobierno debió haber hecho como una intervención masiva (son) mejoramiento de barrios y en el sistema de educación pública. Estoy seguro que, si hubiera un esfuerzo consistente de dos, tres, cinco años, de convertir las escuelas o institutos en los mejores del país, con espacios para bibliotecas, laboratorios, centros informáticos, deporte, para el uso de tiempo libre para los jóvenes, con refuerzo de psicólogos escolares, trabajadores sociales, con una dirección mejor, tendríamos una incidencia en el tema de reclutamiento de pandillas.

Y a corto plazo.
Eso es a corto plazo. Es que la gente se equivoca cuando dice que las cosas preventivas las vamos a ver dentro de 20 años. La comunidad Duarte Meléndez, en el bulevar del Ejército, fosas sépticas comunes, no hay alumbrado, viven como animales, ¿a quién le va a extrañar que todos los jóvenes sin excepción sean de las pandillas? Si tuviéramos una estrategia de mejorar barrios y educación pública, estaríamos en el camino de algo, creo que ahora no estamos camino de nada.

La lucha anticorrupción ha sido tema de 2016. ¿Habrá retroceso? Ha habido solicitudes de destituir a los magistrados…
Siempre tengo preocupación de que ocurra algo de esto. Cuando uno comienza a ser mayor y ya viene de regreso, ha visto unas cuantas cosas y una de las cosas que uno aprende es que, cuando las pitas se tensionan demasiado, se pueden romper. Si a un enfermo que ha tenido deficiencia, (da) todo el calcio que no te has tomado, de seguro se muere. Si hemos tenido cero lucha anticorrupción, si de pronto vamos a ir a allanar a toda la gente sin excepción… Yo no veo remoto que en cualquier momento se unan en la Asamblea y destituyan y reviertan el proceso que estamos haciendo. Cuando se quiera atacar a todos a la vez, no veo imposible que ocurra una cosa de éstas. Debieran tener mesura, no se le puede pedir a una autoridad que decida con criterio político o escoja, lo que sí es que tengan un manejo mediático más responsable. Yo respeto mucho a los magistrados pero creo que se equivocan cuando andan opinando en los medios, un magistrado de Corte Suprema no debe opinar nunca; y lo que me dicen: Es que están cansados de que los insulten; va con el cargo, maestro. Los magistrados para mí deben hablar en las sentencias. El fiscal general, también, respeto lo que está haciendo, no debe andar con los medios discutiendo, amenazando.

¿Qué mueven las protestas contra la Sala de lo Constitucional: la inhabilitación de los diputados suplentes, la anulación de la amnistía o la lucha anticorrupción?
Todo junto. La animadversión del Frente viene de antes, se empezaron a cuestionar los nombramientos y los nombramientos eran fundamentales… Yo creo que el FMLN no llegó a tener nunca un proyecto de nación pero sí tenía un proyecto de poder y, para ese proyecto de poder, sus nombramientos, cuando le levanta los brazos a ‘Ovidio el breve’, presidente de la Corte Suprema de Justicia, cuando tenían y manipulaban al fiscal, porque francamente lo tenían y lo manipulaban, o cuando compraron a los diputados de ARENA, todo eso iba en dirección de un determinado modelo y de un proyecto de poder, un modelo que es el poder total y lo tenían en la Asamblea Legislativa, con los diputados que compraron, la Fiscalía General, sí, y cuando destituyen y nombran al otro en la presidencia de la CSJ iban en dirección a concretar ese proyecto de poder, consistente en controlar todas las instituciones del Estado. Empieza la Sala de lo Constitucional a declarar inconstitucionales todos los nombramientos, yo creo que ahí comienza la animadversión del Frente hacia la Sala. Y luego todas las sentencias en materia electoral le han molestado al Frente, cuando dijo que los magistrados del Tribunal Supremo Electoral no podían pertenecer a los partidos políticos, sentencia en que creo que se equivocó la Sala.

Perfil
Excomandante del FMLN, partido del cual se desvinculó en 1994. Fue firmante de los Acuerdos de Paz. Fue presidente del Consejo Nacional de Seguridad Pública y dirigió programas de intervención en barrios que buscaban la prevención de la violencia. Se identifica como una persona de izquierda democrática o social demócrata.

¿Perjudica o beneficia la apertura de casos criminales por anulación de la amnistía?
Tengo sentimientos encontrados. Es obvio que los crímenes fueron atroces y uno no puede abogar por que queden en la penumbra, podría pensar que no haya procesamiento judicial pero por lo menos la verdad debería ocurrir promovida por el Estado. La sentencia fue equivocada política y jurídicamente, y creo que en la mayor parte de casos las posibilidades de que haya justicia son remotas. Si hay un caso como El Mozote, ahí sí se puede llegar, evidentemente no fue un combate, fue un exterminio. Si empieza a haber acusaciones a una cantidad grande de militares, ya no digamos contra el presidente… yo no veo al presidente entregando a su secretario particular.

¿Nos perjudica el cambio de gobierno de EE.UU.?
Trump es un hocicón, no creo que vaya a hacer la mayor parte de las cosas que dijo, reveló ser un político astuto, conectó con el sentimiento de sectores amplios, que creen que se han ido los empleos para otros países, cosa que es cierta; Trump conectó con todo eso. Yo no creo que es un problema grave para nuestros países.

¿Qué dogmas recomienda abandonar a izquierdas y derechas en tema pensiones?
La derecha en general piensa que el Estado es mal administrador y que el sector privado es buen administrador. El otro lado, que los privados nunca van a resolver el problema de la gente, solo sus beneficios. Hay algo de verdad en las dos posiciones y hay bastante falsedad en las dos posiciones. Uruguay tiene un sistema bueno y eso que tiene un problema demográfico, subió seis puntos al IVA pero van a pagar pensiones, esa fue solución y crearon no un instituto sino un banco, es un sistema estatal o con fuerte componente público y funciona.

¿Qué ofrecen los partidos ante los problemas del país?
En seguridad, ARENA ha tenido propuesta escrita, en otras materias ha sido reactivo, oponerse a todo lo que el Gobierno propone. Los partidos pequeños no les he visto un nivel de propuesta, han ido decidiendo en cada coyuntura, con quien votan, pero no les veo un pensamiento articulado para el tema de crecimiento, inversión, la reforma tributaria, que no sea reaccionar a lo que el Gobierno propone. Igual, la pobreza. Tanto las derechas como las izquierdas, si es que se le puede llamar de izquierda a un gobierno de Mauricio Funes, tenían criterios de la pobreza que son mentiras, inaceptables. Las definiciones por nivel de ingreso, abajo de $187.50 es extrema pobreza; le voy a dar $50, entonces, ya salieron de la extrema pobreza, ¡mentira! Igualmente pobre se es con $180 que con $230, el punto no está ahí. Creo que no tienen ni pensamiento, ni definiciones correctas.

Carta al presidente: Me permito contestarle. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 8 diciembre 2016 / EDH

Estimado profesor Salvador Sánchez Cerén:
El martes en la noche nos sorprendió con una de sus cadenas nacionales. Siempre cuando la anuncian, uno se pone nervioso, temiendo que usted se va a pronunciar sobre un desastre, o anunciar alguna decisión desastrosa de su gobierno. Porque esto, teóricamente, es la única justificación para decretar cadena nacional: Dar a conocer algo que los ciudadanos necesitamos saber.

Con gran alivio nos dimos cuenta que no había nada nuevo. Sólo la repetición resumida de los discursos de todos sus funcionarios. Y en lo que a desastre se refiere, ya lo conocemos: Es el desastre generalizado, aunque usted hizo todo lo posible para pintarlo de rosa…

diario hoyUsar la cadena nacional para mentir sobre la realidad del país, es una irresponsabilidad y una falta de respeto al ciudadano. Así como lo es el 90% de la publicidad del gobierno: En vez de proveer al ciudadano de la información necesaria, lo trata de convencer que el país va bien, cuando todas las encuestas indican que los ciudadanos saben que va mal y sin rumbo.

Me voy a tomar la libertad de escoger 5 de sus frases destacadas y contestarlas.

“En comparación al año pasado tendremos una reducción aproximada de mil 200 homicidios.”

Matemáticamente es cierto. No es mentira, pero sí es engaño. Lo cierto es que su gobierno, con sus políticas de Seguridad equivocadas, produjo en el año pasado (2015) un nuevo record de violencia: 6,656 homicidios. Estos fueron 2,744 homicidios más que en el año 2014, cuando usted tomó las riendas del país; y más de 4 mil más que en los años 2012 y 2013. Usted proyecta que este año vamos a cerrar con 5,450 homicidios, y nos quiere vender como éxito que sean 1,200 menos que en el 2015 – pero sin mencionar que todavía son 1,200 más que en cualquier año desde que tenemos estadísticas confiables. Esto se llama engaño, señor presidente.

3

Tuvimos un crecimiento económico de 2.5 por ciento, el más alto en los últimos 16 años.

Falso. El crecimiento de 2.5% de la economía, que usted reclama para el 2016, está por debajo de las cifras de su propio Banco Central de Reserva para el 2005 (3.5%), 2006 (3.9%) y 2007 (3.9%). Esto se llama mentira, señor presidente..

Tenemos inversiones históricas en energía limpia y renovable para acelerar el desarrollo industrial, crear empleo y generar electricidad más barata para las familias y las empresas.

Falso. Su gobierno no ha hecho nada para aumentar nuestra capacidad de generación de energía renovable. Las inversiones en el sector hidroeléctrico son ineficientes y plagados de corrupción. Y el desarrollo de la generación geotérmica se estancó cuando ustedes decidieron sacar del país al socio estratégico de la CEL, la compañía italiana ENEL. Hoy no hay más (ni más barata) generación de energía que cuando usted asumió el gobierno. Esto se llama engaño, señor presidente.

Estamos fortaleciendo la inclusión y la calidad educativa.

Solo le pido estudiar los resultados de la PAES, señor profesor.

“Enfrentamos una grave crisis de liquidez del Estado, generada por las equivocadas acciones del pasado, como la privatización de las pensiones, la corrupción, el endeudamiento irresponsable y la baja recaudación provocada por la evasión y la elusión fiscal.”

Tiene razón en decir que la crisis fiscal es grave. Lo felicito: El primer paso necesario es reconocer el problema. Pero el segundo paso para resolverlo es asumir sus errores. Usted es incapaz de reconocerlos. Prefiere culpar a otros. Y para hacer esto, nuevamente distorsiona los números, igual que en los temas de crecimiento y seguridad. Las pensiones son un problema que hay que resolver – para mejorar los ingresos de los pensionados, pero no para resolver los ingresos del gobierno. Las pensiones no son causantes de la crisis de solvencia de su gobierno. Y la recaudación tributaria, en ambos gobiernos del FMLN, no ha bajado, sino ha aumentado sustancialmente. Enfrentar el peligro de insolvencia pasa por contestar la pregunta que hasta la embajadora de Estados Unidos le hace: ¿Dónde están los miles de millones de dólares adicionales que los gobiernos del FMLN han tenido a su disposición?

Con gusto le escucharemos una cadena nacional cuando se disponga a contestar esta pregunta: ¿Dónde está el pisto? Antes, no. Saludos,

44298-firma-paolo

Vea el discurso completo del presidente

Carta para ayudar a leer las encuestas: No se depriman, sólo saquen sus conclusiones. De Paolo Luers

banner-carta-encuestaPaolo Luers, 3 diciembre 2016 / EDH

Estimados lectores:
Las encuestas siempre nos tiran un montón de datos, números, porcentajes, a ves en formas de curvas, a veces de columnas o cakes partidos. Uno puede perderse en esa jungla.

diario hoyAunque en el caso de la encuesta que publica La Prensa Gráfica sobre como los salvadoreños evalúan los 2 años y medio del gobierno de Sánchez Cerén la cosa está bastante clara: ¡Reprobado!, en todas las materias, profesor…

Pero hay detalles que vale la pena resaltar para realmente poder apreciar la clase de desastre que, según de opinión de la gente, es este gobierno.

screen-shot-2016-12-02-at-4-44-03-pmHay una gráfica en La Prensa Gráfica que compara cómo los últimos 3 presidentes (Saca, Funes y Sánchez Cerén) han sido evaluados. Resulta que el profesor Sánchez Cerén, a la mitad de su mandato, tiene una aprobación que es abismalmente peor (42.5 % de aprobación) que la de los dos peores presidentes que ha tenido el país: luego de 2 ½ años de gobernar, el hoy preso Tony Saca obtuvo 59%; y el hoy prófugo Mauricio Funes obtuvo 72% de aprobación. Se podría decir que esto convierte al gobierno actual en el peor gobierno de la postguerra… por lo menos en la opinión de los ciudadanos.

screen-shot-2016-12-02-at-2-37-14-pmOtra gráfica interesante que presenta la encuesta de la LPG nos muestra qué segmentos de la población desaprueban o aprueban mayoritariamente al segundo gobierno del FMLN. Resulta que entre los salvadoreños entre 18 y 41 años (o sea, el futuro del país), la mayoría desaprueba al gobierno del FMLN, mientras que los mayores de 42 años, pero sobre todo los mayores de 56 años tienden a aprobarlo. Si desglosamos por clase social, en toda la clase media prevalece la desaprobación, también en la clase baja superior; sólo en la clase baja típica y la baja inferior hay aprobación mayoritaria para el gobierno de Sánchez Cerén. Esto corresponde perfectamente a la diferencia entre zonas rurales (donde hay más aprobación del gobierno) y zonas urbanas donde la gran mayoría le da malas notas.

Lo interesante de este análisis es la coincidencia que tienen los sectores que apoyan al gobierno del FMLN con los sectores que en Estados Unidos votaron por Trump. La única diferencia: en Estados Unidos los populistas se volvieron mayoría, mientras que en El Salvador, luego de 7 años y medio en el poder, la perdieron…

La encuesta evalúa todos las diferentes áreas de la política pública, y en todas la evaluación es negativa. Pero el fracaso principal la gente lo ve en Seguridad, que encabeza la lista de fracasos que los ciudadanos acachan al gobierno del FMLN.

Así que analicemos este punto que para la gente es el más crucial: Seguridad. Ahí la curva del descontento es bien interesante. Desde el inicio del segundo gobierno del FMLN siempre ha sido negativa: comenzó en junio del 2014 con 61.4% de desaprobación, y llegó a finales del 2015 (el año con cifras récord de homicidios) a 69.9%. Lo interesante viene en 2016: Cuando el gobierno declara la guerra abierta a las pandillas, la curva de screen-shot-2016-12-02-at-4-22-34-pmdesaprobación comienza a bajar bastante, o sea la gente le dio el beneficio de la duda al gobierno. Llegó a 59.6% e incluso a sólo 54.8% de desaprobación. Parecía un cambio de tendencia: siempre en lo negativo, pero con tendencia de mejorarse. El problema: Se mejoró la percepción de la gente, pero no la situación de inseguridad real. Y cuando la gente se dio cuenta que estábamos pagando el costo alto de una guerra (en fondos, impuestos, y en muertos), pero la situación real no mejoró por nada, la curva de desaprobación que le dio a la política de Seguridad volvió a ir para arriba, llegando ahora otra vez a una mayoría clara: 71.2% de los salvadoreños dicen que en materia Seguridad el actual gobierno reprobó…

Son muy malas notas para el gobierno. Y lamentablemente corresponden a la triste realidad. Este gobierno no da rumbo al país. Las políticas públicas han fracasado. Y no hay ninguna razón de pensar que en los restantes dos años y medio, que serán electorales, el gobierno logre mejorar.

Pero no se deprimen, sólo faltan 909 días… y entre elecciones y elecciones, juicios y juicios, destapes y destapes, pasarán rápido. Saludos,

44298-firma-paoloscreen-shot-2016-12-02-at-4-44-03-pm