Eduardo Torres

“Saqueo público”. De Eduardo Torres

Eduardo Torres, abogado y ex-director editorial de El Diario de Hoy

12 junio 2018 / El Diario de Hoy

Rechazo categóricamente que haya recibido dinero de la Administración Saca, de la de Funes, ni de nadie, para comprar mi conciencia en el ejercicio de la función periodística. Ni dinero público ni dinero privado. Me honra que durante mis décadas de ejercicio periodístico nadie llegara siquiera a insinuarme la posibilidad de una “menta”, quizá porque mi conciencia nunca estuvo, está, ni estará a la venta.

Fiel a mis convicciones he evitado siempre referirme a procesos como el de “Saqueo público”, que le competen a la Fiscalía General de la República, a jueces de primera instancia y a tribunales superiores de justicia, ya que por principio y por formación creo, para todos, en el principio de inocencia y en el debido proceso, sea el caso de mayor o menor envergadura. Debo en esta única oportunidad romper esta norma de vida por haber sacado “terminación” de la tormenta desatada con el caso anticorrupción destapado la semana anterior.

La historia fue así: una publicación digital saca un “supuesto listado” (titulado así) de periodistas que habrían recibido dinero de las partidas secretas de las administraciones de Funes y Saca; alguien toma los nombres y los tuitea y esto es retuiteado por alguien con mayor alcance en la blogosfera. Hasta ahí nada que aclarar, ya que en especial el mundo del Twitter se presta para eso y más; tampoco se puede pretender ponerle puertas al campo.

De esos dos “supuestos listados” Mauricio Funes escribe un Tweet mencionando cuatro nombres, incluido el mío —señalando a tres medios de comunicación donde trabajamos y/o trabajan las personas citadas— y le pregunta al Fiscal General: “Señor Fiscal, va a incriminar a los periodistas que según su criteriado estrella recibieron dineros ilegales de partidas de Capres?”. Es esto lo que me obliga a aclarar que jamás recibí un solo centavo ni público ni privado para comprar mi voluntad durante el ejercicio de mi labor periodística. Mi conciencia nunca ha estado, está, ni estará a la venta.

Las órdenes de captura emanadas por la Fiscalía General de la República en contra de Mauricio Funes y de treinta personas más en el marco de la megaoperación “Saqueo público’” es por mucho el tema del momento. Escucho la defensa mediática de Funes, como la de este pasado sábado en CNN en Español, y los cuestionamientos al o los testigos criteriados en el caso, así como sus señalamientos hacia el Fiscal. También escuché ayer la reveladora entrevista del Fiscal General en TCS y los argumentos que dan los fiscales del caso.

En 1999, invitado por USAID, fui uno de tres salvadoreños que asistimos a un congreso internacional anticorrupción, celebrado en Durban, Sudáfrica. Dos cosas me quedaron claras, entre otros: la primera es que hay que quitar discrecionalidad en el uso de los fondos públicos; y la segunda, que hay que romper los vacíos legales (“loopholes”) —evitar que existan limbos jurídicos—. Los fondos públicos son sagrados, su apropiación repercute aún más donde la vulnerabilidad es mayor; va en contra del ser humano, que es el centro de la actividad del Estado.

Apoyo la lucha anticorrupción.

 

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El fin de un ciclo. De Eduardo Torres

Si algo estimo de mi vida profesional, ha sido el poder salir por la puerta ancha de los lugares donde he trabajado, con la frente en alto y con la mirada a los ojos, regresar de visita y sentirme estimado.

eduardo torres

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 27 septiembre 2017 / EL DIARIO DE HOY

Dentro de cuarenta y ocho horas dejo formalmente la Dirección Editorial de El Diario de Hoy, MÁS y el salvador.com tras doce años de trabajo intenso y de mucha alegría, porque comparto lo que decía Gabriel García Márquez de que “el periodismo es la mejor profesión del mundo”. Gracias, Don Enrique, Doña Thelma, Fabricio, Julián y Héctor, por la confianza en mí depositada, por haber permitido desarrollarme profesionalmente, por haber hecho tan gratos todos estos años, a pesar de los tiempos difíciles que vivimos en el país y por mantenerme vinculado a la organización luego de mi salida.

Si algo estimo de mi vida profesional, ha sido el poder salir por la puerta ancha de los lugares donde he trabajado, con la frente en alto y con la mirada a los ojos, regresar de visita y sentirme estimado. Y esto no es logro mío, sino de Dios, porque siempre, absolutamente siempre, le he pedido a Él que me dé EDH logseñales de cuando un ciclo laboral puede estar llegando a su fin. A excepción de los principios y valores, que son inmutables, creo firmemente en la innovación y en la renovación y en que se predica con el ejemplo, por lo que llegué tiempo atrás a la conclusión de dar el paso a punto de concretarse y dedicarme –estoy lleno de proyectos– a actividades empresariales propias.

Doce años han transcurrido desde mi llegada a El Diario de Hoy. Ocho años y medio han pasado desde que Funes ganó la presidencia y llevó al gobierno al FMLN. “El cambio” que con tanto entusiasmo vendieron (y logró empaquetar tan bien el publicista brasileño) resultó, para la mayoría de salvadoreños, un descomunal fiasco. Algo así como las trabazones de viernes por la tarde en un día de pago, con un tanto de lluvia y los buses pasando –sin ninguna consideración–hasta en tercera fila. Y lo mal que se encuentra El Salvador no lo dice quien escribe, sino los diferentes estudios de opinión pública, de carácter independiente, sobre la realidad nacional.

Cualquier cruce de encuestas de la situación de país habrá de mostrar cómo nos sentimos los salvadoreños ante el momento actual, en especial ante el sufrimiento que ocasiona la pérdida de vidas humanas en la vorágine de violencia que vivimos, y la falta de oportunidades para la familia salvadoreña (Léase falta de empleo o, lo que es lo mismo, imposibilidad de llevar el sustento básico de manera digna al seno del hogar). Nicaragua y Honduras, para dar un ejemplo, hace ya algún tiempo que nos dejaron a la zaga en cuanto a crecimiento económico respecta. El Salvador puede y debe tener estadios superiores de tranquilidad, superación y progreso.

Quiero también agradecer en esta columna al excelente equipo 360 de editores, periodistas, equipo de diseño, fotografía, vídeo, centro de documentación y de administración de la Sala de Redacción, por su tremendo apoyo. Ha sido para mí un tremendo honor trabajar con cada uno de ustedes, los tendré siempre en mi mente y en mi corazón y los exhorto a continuar trabajando en equipo. Tanto en lo profesional como en lo humano, son ustedes el equipo más sólido con el que he trabajado. Mi agradecimiento va también para el resto del equipo–es un solo equipo– que conforma la organización, ejecutivos y colaboradores, gracias de corazón.

Seguiré luchando por el bienestar de mi país, como lo he hecho siempre a través de mi vida profesional. Gracias de nuevo a cada uno de los miembros de la familia Altamirano, no es común que un ejecutivo se despida a través de una columna de opinión al estar llegando al final de un ciclo, pero es que en los medios de comunicación, a pesar de que son empresa privada, se vive vida pública, o al menos así me he sentido siempre en ellos. Una vez, para el caso, conté la lucha contra el cáncer que en ese momento tenía. Espero mejores días para El Salvador.

Vino nuevo en odres nuevos. De Eduardo Torres

O ARENA apuesta por una verdadera renovación, de la cual emanen argumentos, propuestas y sana crítica, o se pueden quedar cantando su marcha, con el agravante de que serán cada vez menos los que continúen haciéndolo.

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 11 julio 2017 / EDH

El denominador común encontrado por Nicolás Maquiavelo, hace más de quinientos años, en los líderes políticos que conoció y analizó, fue su falta de capacidad para adaptarse a los cambios de los tiempos, queriendo por la posición de poder que ostentaban, que fueran “las circunstancias” las que se adaptaran a ellos. Craso error que sigue cometiéndose en el mundo entero, pues fuera de los principios y valores, todo lo demás evoluciona.

Valga lo anterior para decir que la gota que rebalsó el vaso en ARENA fue el retiro de las precandidaturas para la reelección en 2018, de los diputados Johnny Wright y Juan Valiente, tras cuestionar el “proceso interno” de ese partido político. Lo que cualquier observador de la realidad nacional se pregunta es la razón por la cual, con tan profundo deterioro en la calidad de vida de los salvadoreños tras ocho años de gobiernos efemelenistas, haya situación de empate técnico en las encuestas. ¿Serán acciones como las esbozadas por los diputados las que no dejan despegar al principal partido en la oposición?

ARENA, resulta tan fácil afirmarlo, ha ejercido una pobre oposición, sin propuesta de solución a los ingentes problemas que en el día a día sufrimos la mayoría de salvadoreños. Y la gran oportunidad de volver a sintonizar con el electorado, la renovación interna, es decir abrir el partido para que los diversos sectores de la sociedad puedan sentirse representados en el principal vehículo de la oposición, la vienen echando a perder, cercenando por ejemplo el pasado enero, al entonces recién juramentado sector juventud; descalificando precandidatos “en el proceso interno”, con algunas de las actitudes que tanto rechaza la ciudadanía.

Ciertamente, la reacción de los troles de ARENA hacia los diputados Wright y Valiente, y las afiliadas Aída Betancourt y Gaby Trigueros fue asquerosa, como es en general lo que suelen difundir los troles, sean de quién sean, por el anonimato del que hacen gala. El tema gays y aborto, dicho sea de paso, nada tienen que ver en esta problemática de ARENA. Fue puro invento. Lo que del Coena se percibe, empero, es que desconfían de las mentes críticas y las personas independientes.

Con cero posibilidades de renovación en el FMLN, por su ADN de carácter autoritario, le quedó la pelota en la cancha a ARENA, pero lejos de aprovecharse la oportunidad, se fueron por la opción de vender vino nuevo en odres viejos. Y se sabe que los odres viejos amargan el vino, cuando no es el vino el que por su composición rompe los odres. La gente, además, ha dejado de comprar atol con el dedo. O ARENA apuesta por una verdadera renovación, de la cual emanen argumentos, propuestas y sana crítica, o se pueden quedar cantando su marcha, con el agravante de que serán cada vez menos los que continúen haciéndolo.

Toda crisis significa oportunidad, la cultura milenaria asiática así nos lo ha dejado claro desde siempre, por lo que todavía es tiempo de intentar rectificar, con hechos no con palabras, que el partido tricolor puede convertirse en un partido incluyente, junto a otros, con legítima aspiración de convertirse en opción de gobierno en los eventos electorales por venir. Toda vez que la apuesta sea por vino nuevo en odres nuevos.

¿Qué tal con “el cambio”? De Eduardo Torres

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 20 septiembre 2016 / EDH

¿Con el cambio, doctor”?, le preguntaron a un amigo en la región oriental que visitaba familiares, dos meses antes (recta final) de la elección presidencial de 2009. El “argumento” de muchos durante la época era que no podíamos estar peor,  algo que me negué siempre a aceptar ya que sí podíamos estar peor, mucho peor. El publicista brasileño Joao Santana, ahora vinculado con la operación “Lava Jato” en su país, le puso al slogan de “el cambio” un fino pero vacío envase de porcelana, ilusionando a muchos con que los mejores días de El Salvador estaban por llegar. Era también la época del chavismo, léase populismo puro y duro, financiado por los petrodólares “del compañero”.

diario hoyMauricio Funes, ahora “asilado” en Nicaragua, ganó por una diferencia de cerca de sesenta mil votos la elección presidencial de 2009. Inmune fue a la relación de su partido FMLN con el chavismo, ya que su imagen pública fue construida durante dos décadas en la televisión, “desafiando” al poder político y económico. La gente, en su sentir, le vio jugar acorde con las reglas de la democracia. Y los “amigos de Mauricio” tuvieron un rol vital en la recta final cuando con cerradísimos números en las encuestas, idearon promesas como la de la  “fábrica de empleos”. La alternancia en el ejercicio del poder, en todo caso, es esencial en la democracia, algo a lo cual Maduro torpe y ciegamente se niega a conceder a la súper mayoría opositora en Venezuela.

Con casi siete años y medio de gobiernos del FMLN, cabe entonces la pregunta ¿Qué tal con “el cambio”? Los estudios de opinión pública, al responder sobre el rumbo que lleva el país, indican en el cruce de encuestas que unos ocho de cada diez salvadoreños piensan que el país va mal o muy mal. Desvanecida la ilusión de “el cambio”, asilado en Nicaragua quien lo abanderó, vale la oportunidad para recordar la cita de Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

O para ponerlo como dice el refrán, “la noche es más oscura justo antes del amanecer”, porque efectivamente la gente percibe positivamente los rayos de sol que emergen en cuanto a institucionalidad democrática concierne, con las sentencias de la Sala de lo Constitucional, con el trabajo de la sección de Probidad y decisiones de Corte en pleno y con acciones de la Fiscalía General, impensables en el pasado reciente. Con el apoyo de la gente, la cruzada de la sociedad civil organizada y el apoyo internacional, se fortalecen los pesos y contrapesos que se requieren en una democracia funcional, basada en el Estado de Derecho.

El fracaso del chavismo, claro está, es factor de peso para el reseteo político que está produciéndose en toda la región latinoamericana. Luego de décadas de férrea oposición le llegó el turno de gobernar a “la izquierda latinoamericana” y a pesar del descomunal aumento de los precios de los commodities, que tanto favoreció a países como Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador, lejos de llegarle a la gente beneficios sostenibles –se centraron en el clientelismo político– crecieron como un cáncer la corrupción y la ineficiencia en la gestión publica. Venezuela es el ejemplo más dramático de como un país tan rico en recursos naturales está siendo llevado por el chavismo a condiciones paupérrimas.

De cara a los procesos electorales de 2018 y 2019, El Salvador requiere de un buen programa de gobierno, que al estimular el crecimiento económico genere oportunidades que mejoren la calidad de vida de la gente; que busque resolver integralmente el problema de la inseguridad ciudadana, que fortalezca los pesos y contrapesos de toda democracia funcional y que devuelva la fe –envases vacíos de porcelana aparte– de que es posible en nuestro país la construcción de estadios superiores de superación y de progreso.

Una nueva oportunidad. De Eduardo Torres

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 9 agosto 2016 / EDH

Cuántos hubiésemos querido que fuera por virtud, pero tuvo que ser por necesidad. Al no dar para más las finanzas del Estado, queda todavía más claro que era esta la verdadera “motivación” gubernamental para su reforma de pensiones — cuyos dueños somos los cotizantes, y el dinero que se encuentra en cuentas individuales nos pertenece a cada uno de nosotros–. Mención especial merecen quienes, con sus votos, podrían haber dado la aritmética legislativa al gobierno para tal fin y no los dieron. Fueron consecuentes en no transgredir la línea ultra roja que hubiese despojado a los trabajadores del ahorro de sus vidas. En una acción que, lo más probable, es que habría terminado siendo declarada inconstitucional.

Lo importante es que hemos venido saliendo del anterior escenario, que solo conduce hacia la crispación y la confrontación, y que avanzamos hacia el que tanto requiere nuestra nación: que nos pongamos de acuerdo en un par de puntos básicos de país. Cuando tus finanzas personales, familiares, de tu empresa o tu país se encuentran en rojo, como sucede con las de El Salvador, debes priorizar la búsqueda de soluciones. Una fuente de recursos  puede ser a través de un acuerdo “stand by” con el Fondo Monetario Internacional, institución que, como resulta lógico, nos pide que primero nos entendamos entre nosotros y que luego negociemos con ellos.

diario hoyNo será gratis un acuerdo con el FMI, ya que de “las recomendaciones” del Fondo hay algunas de terapia de choque, pero nos ayudaría a empezar a sanear nuestras deterioradas finanzas y nos posibilitaría volver a recibir fondos frescos de organismos financieros internacionales, en la medida que nos sea manejable y siempre que se obtenga mayoría calificada en nuestra Asamblea Legislativa. Para ello, tal como mencionó el vicepresidente Ortiz hace un par de semanas, el gobierno podría (y debería) retirar la reforma de pensiones gubernamental. Sería un inequívoco gesto de que esta vez, a diferencia de los siete años previos en que ha sido teatro, sí va en serio la búsqueda de entendimientos básicos que conduzcan a la generación de confianza que posibilite el crecimiento económico. Pues como cita Adan Smith en La riqueza de las naciones: “una marea creciente levanta todos los barcos”.

Porque es obvio que en materia económica, además de sortear las obligaciones en el corto plazo y empezar a sanear un tanto las finanzas ejecutando mejores políticas, es el crecimiento económico lo que hace diferencia: en generación de oportunidades de trabajo para quienes no lo tienen, en recaudación de impuestos por entrar más tributos al fisco en época de vacas gordas que en la de flacas; en continuar desarrollando nuestro país, dándole mejor atención a la salud de sus ciudadanos, educándoles mejor para que puedan salir adelante en un mundo cada vez mas competitivo; desarrollando nuestra infraestructura y, por supuesto, proveyendo mejor seguridad. Porque queremos vivir en un país donde predomine el Estado de Derecho y florezca la democracia.

Se dice que hay claridad de la situación actual en el gobierno y que es “al partido” (oficialismo) al que más le está costando aceptarla. Al oír los mensajes del coordinador general no queda otra que adherirse a esta tesis. Imagino lo que será haberse quedado dos veces en la orfandad ideológica: el siglo pasado con el “Socialismo Real” y, en el presente, con el “Socialismo del Siglo XXI” y la abundancia de petrodólares que ello implicó para partidos como el FMLN. Precisamente por el reseteo político que está teniendo lugar en el Hemisferio tras el chavismo, finalizada la política de los petrodólares y dadas las condiciones en que se encuentra nuestro país, vale la pena intentar aprovechar esta nueva oportunidad que la realidad nos abre.

Para la elaboración de la Constitución de los Estados Unidos, los Federalistas y los anti-Federalistas tenían posiciones antagónicas y sostuvieron un debate que en alguna forma continúa aún vigente. No fue, sin embargo, razón para constituir lo que ahora es la única súper potencia existente en el planeta.

A nosotros no se nos requiere tanto, sólo un tanto de madurez y de realismo para con nosotros mismos y, en especial, para con nuestros hermanos salvadoreños que la están pasando muy mal. Aprovechemos la oportunidad.

La samba y El Carbonero. De Eduardo Torres

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 17 mayo 2016 / EDH

Que “reconsidere su postura” de desconocer al Ejecutivo interino de Michel Temer, le pidió ayer en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil a El Salvador, acusando a nuestro gobierno de “desconocer la Constitución y la legislación brasileña” al suspender los contactos oficiales y llamar a consulta a la embajadora. La cancillería carioca agregó que le extrañan los “equívocos, una vez que El Salvador mantiene intensas relaciones económicas con Brasil y es el mayor beneficiario de cooperación técnica brasileña en toda América Central”.

El pasado sábado, estupefacto al enterarme de la posición de El Salvador de “desconocer” al Gobierno interino de Brasil y “llamar” a su embajadora, concluí lo atrapado que se encuentra el Gobierno salvadoreño por el partido oficial. Porque, ¿en qué otra forma se explica que nos hayamos puesto en similar posición a los Ejecutivos de Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua ante la suspensión de Dilma Rousseff por parte del Congreso del gigante suramericano? Y si se ha dejado atrás la política de “no intervención”, ¿habrá algo que decir sobre Venezuela (más allá de las acusaciones que a diario salen del oficialismo de ese país)?

diario hoyTras el boom de los commodities de la última década y media y la caída de las economías latinoamericanas, soplan vientos de cambio en el Hemisferio, ya que la gente se hastió de los regímenes populistas y tal como sucedió durante la oleada democratizadora de fines del siglo anterior —de donde quedó opinión pública y medios de comunicación en nuestra América Latina—, nuevas figuras y temáticas —sociedad civil y lucha contra la corrupción— llegan para quedarse, para hacer del servicio público lo que siempre debió haber sido: una vocación de servicio hacia los demás, no el servirse de los demás.

La debacle del “Socialismo del Siglo XXI” está siendo obvia, en primer lugar porque como en 1948 dijo Sir Winston Churchill, el “Socialismo es la filosofía del fallar, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia”. El socialismo que pregonó la “revolución bolivariana”, financiada por los petrodólares hasta que escasearon, no pasó de ser caricatura del “Socialismo Real”, que fue al que —en el inicio de la Guerra Fría— se refirió el ex primer ministro británico.

En segundo lugar porque atenta contra la libre iniciativa del ser humano, contra la filosofía —si Dios así lo quiere— de que cada quien a través de su trabajo sea arquitecto de su propio destino.

En suma, porque atenta contra la libertad en general.

Tres años le quedan al actual gobierno antes de entregar el poder al ganador de las presidenciales de 2019, con elecciones legislativas y municipales en 2018. Todavía es tiempo de tener un manejo pragmático de las relaciones internacionales como había venido siendo, visitando e inter actuando en Washington y La Habana, Madrid, Bogotá o Caracas. Pero para ello se vuelve imprescindible fungir con lógica de gobierno y no de partido. El partido en el poder tiene todo el derecho a ser leal a sus amigos del PT de Brasil, o del PSUV de Venezuela. Pero una cosa es lo que exprese un partido político y otra lo que exprese el gobierno de una nación.

“Errare Humanum est”, errar es humano, rectificar de caballeros, le agrega la sabiduría popular. La samba y El Carbonero.

Punto de inflexión. De Eduardo Torres

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 3 febrero 2016 / EDH

Altísimo impacto ante la opinión pública expone  la data de nuestras plataformas digitales, que reflejan muestras de dolor y, por qué no decirlo, de indignación, causadas por la muerte del expresidente Francisco Flores. Paco murió a los cincuenta y seis años de edad, “con mucho todavía que aportar”, como escribió en nuestras páginas impresas José Antonio Rodríguez Rivas, su cuñado. Que cada quien juzgue si hubo o no abuso institucional en un caso en el que no trascendió prueba jurídica en contra. Dejémoslo ahí.

En un entorno país de crisis generalizada, de desesperanza como muestran las encuestas, de oportuno, excelente y necesario ha sido calificado el comunicado del expresidente Alfredo Cristiani “Alto a la confrontación política y a las venganzas”. La muerte del expresidente Flores nos obliga a todos a reflexionar sobre la confrontación socio-política, dice Cristiani, “antes de que su fuerza destructiva se torne irreversible”. Insta aprender a dirimir nuestras diferencias “sin recurrir a la violencia y la crueldad”; y en saber distinguir entre la búsqueda de la verdad y la justicia, y la sed de venganza.

“Cuando en 1992 firmamos la paz”, dice quien siendo presidente firmó en Chapultepec los acuerdos de paz, “lo hicimos con el compromiso de administrar nuestras diferencias de manera democrática y civilizada, sin atentar contra la vida. Debemos añadir a ese objetivo el respeto a la dignidad de los adversarios”.

“Ningún ser humano, independientemente de los errores que pueda cometer, debe ser destruido en su humanidad. Si es culpable, debe responder ante la ley y merece un juicio justo. Si no es culpable y esto se demuestra ante la ley, merece ser tratado como inocente. En ambos casos merece respeto”, agrega.

Concluye: “Que el del expresidentes Flores sea el último caso de venganza política que veamos en nuestro país. Nunca es tarde para reflexionar y hacer un alto en el camino. Se lo debemos a la Patria y lo merecemos todos los salvadoreños”.

Muy bueno me pareció el inusual comunicado del expresidente Cristiani, apoyado de inmediato por los partidos PCN y PDC. Me satisface a su vez que reaccionara ayer el FMLN, por medio de su Secretario General, tomándole la palabra; no tanto la reacción del secretario de Comunicaciones gubernamental, pidiendo la reincorporación de ARENA  a la Interpartidaria. Porque de instancias mediáticas demasiado ha tenido ya el país, donde no se concreta nada más que la foto y las imágenes de televisión. Y nada cambia.

El presidente Sánchez Cerén, quien es firmante de la paz, dijo durante su primer Consejo de Ministros del año que se había reunido con los expresidentes Cristiani y Calderón Sol y que invitaría a hacer lo mismo a la ANEP. Es de aplaudir esa iniciativa porque los entendimientos básicos que tanto requiere el país habrán de salir de este tipo de reuniones. El gobierno, claro está, puede crear las instancias que crea pertinentes –“mesas falsas” y “mesas reales” les llaman avezados observadores políticos–, pero no es en cualquier instancia que podrá intentarse recuperar el espíritu de Chapultepec.

Y el país necesita recuperar ese espíritu de tolerancia entre nosotros. Salir de la cultura del odio que se viene pregonando, que nos está destruyendo como nación.

En un comunicado leído el pasado domingo, la familia del expresidente Flores manifestó que no está por ningún tipo de venganza; sólo piden que se limpie su nombre.

Reflexionemos y actuemos para bien ahora y siempre, en especial en este momento que es punto de inflexión.

Que la muerte del expresidente Flores no sea en vano.

 

EDH20160201NAC006P