Eduardo Torres

Más allá de las encuestas. De Eduardo Torres

28 noviembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

“Ya no sé en cuál encuesta creer”, me comentó un amigo, refiriéndose a la batalla de los sondeos ciudadanos que se libra en la campaña presidencial, lo cual para nadie debería ser sorpresa, ya que debido al impacto que causan ante la opinión pública los estrategas de campañas —“in crescendo”— hacen uso de ellas como instrumentos para la consecución de objetivos. Quizá por ello estarán fallando tanto las encuestadoras, porque hay de todos los sabores y olores aunque haya otros parámetros de medición, menos sofisticados como el manejo del territorio, pero que también impactan en sectores específicos de los electores y suelen hacer diferencia en las contiendas electorales.

Acercándose la elección —estamos a nueve semanas de ir a las urnas— otro amigo me compartió una tabulación de resultados —con la salvedad de no hacerse públicos los datos ya que los autores de los estudios no desean verse involucrados en política— de un modelo matemático basado en redes sociales, similar al que utilizó El Diario de Hoy con la firma Predictvia; por lo observado en la campaña, los resultados son lógicos para quien escribe. Las investigaciones han sido hechas mes tras mes desde junio hasta noviembre y sus autores concluyen: “Vemos una tendencia sostenida de acercamiento de las preferencias entre ARENA y GANA”. Noviembre, para el caso, está cerrándose ya en el borde del margen de error.

Pero también reportan los estudios elementos nuevos, ya que bajo la metodología utilizada, que contempla inteligencia artificial, puede llegar a medirse el humor de los votantes. “Hay un voto oculto hacia ARENA y el Frente”, precisan los autores, ya que “los ataques han sido tan fuertes hacia estos institutos políticos que en algunos sectores declarar que van a votar por estos partidos tiene “un costo de imagen personal”. Por eso el entrevistado modifica intencionalmente su respuesta en el momento de la entrevista”. Ese fenómeno, aseguran, es cada vez más común en escenarios de alta polarización. Las tabulaciones ratifican a su vez hallazgos anteriores: si baja Bukele sube Martínez y viceversa.

Tras décadas de participación en la realización de investigaciones de opinión pública y habiendo sido responsable en medios de comunicación de interactuar con diversas firmas para la realización de encuestas para ser difundidas en los medios, me han parecido congruentes los resultados (no solo los hallazgos) de las tabulaciones a las que he tenido acceso. Sustentan la posición sobre un resultado incierto que vengo sosteniendo en las últimas semanas, ya que no hay ganador en la campaña sino que se ha venido cerrando cada vez más. Quizá incluso se llegue a decir después que un error estratégico de la campaña naranja fue haber intentado vender prematuramente como ganador a su candidato.

Entrando a la fase crítica de la campaña, quien esto escribe no descartaría a este momento al tercer candidato en contienda porque como tan claramente observé en las tabulaciones que comento, Martínez y Bukele están como en un sube y baja; baja uno sube el otro y viceversa. Los números a noviembre, empero, está entre dos contendientes —pocos en realidad seguirán creyendo en un “game over”. Pero hay volatilidad en las tabulaciones y si en efecto llega a haber voto escondido de los partidos mayoritarios, más la experiencia de estos en el terreno y en la organización del “Día D”, la lógica indica no descartar a ninguno de los tres aunque sean Bukele y Calleja los que a este momento estén casi taco a taco.

Al igual que Calleja, el candidato Martínez está formulando propuestas concretas, además de andar ambos “pateando” el territorio, no así Bukele, cuya presencia continúa estando en la blogosfera y en publicidad pautada. Las líneas maestras de cada campaña están en ejecución, se trata también de que no cometan errores los candidatos, ya que vamos entrando a la fase de definición. La lógica nos continúa diciendo que esta historia está aún por escribirse.


La campaña que viene. De Eduardo Torres

Eduardo Torres, ex director editorial de El Diario de Hoy

7 agosto 2018 / EL DIARIO DE HOY

Si la política fuera, en el sentido estricto de la palabra, un concurso de popularidad, Jorge “el Mágico” González —presente en el corazón de generaciones de salvadoreños— habría sido buscado para ser candidato de lo que hubiese querido. Pero no basta la popularidad para ganar comicios; mejor es para ello el posicionamiento logrado en base al manejo de las emociones. Brexit y Donald Trump son ejemplos de campañas políticas modernas basadas en el manejo de emociones. De una sola estrategia, validada, salen frases, argumentos para conectar con la gente y se realizan acciones que llamen la atención a los electores y se queden estos hablando de ellas. Las campañas tradicionales han dejado de conectar por el desprestigio que viene sufriendo en el mundo la “clase política”.

Ahora que están completas las fórmulas presidenciales para el 3 de febrero, inscrita la última de ellas al final del proceso legal para hacerlo, inicia la campaña electoral transcurrida la vacación agostina, e irá aumentando gradualmente conforme los plazos de ley. Por el lado del oficialismo y a pesar de que Hugo Martínez es el mejor candidato que pudieron llevar, ha sido tan mala la gestión de su partido al frente del gobierno que la mayoría de salvadoreños que constituimos “el pueblo” le decimos un ¡basta ya! a la gestión efemelenista. La posición asumida ante lo que acontece en Nicaragua solo les aleja aún más del sentir generalizado de la nación. Hugo Martínez, eso sí, puede recuperar algo de los casi 400,000 votos que perdió el FMLN este pasado marzo.

La incógnita es el candidato de GANA. La fortaleza de Bukele es haber entendido, durante su trabajo con los publicistas foráneos del FMLN, la importancia de la creación y apego a estrategia política más la utilización de la blogosfera. Pero no basta con “tomar prestadas” nuevas ideas, slogan de campaña de Dilma Rousseff en Brasil, o la esencia del discurso de López Obrador en México; le viene ahora someterse, como se somete todo candidato, al escrutinio público y la gran incógnita para mí es si está la mayoría de salvadoreños tan desencantados con la política —el malestar es latente— hasta el grado de llegar a echar al traste el sistema, o nos inclinamos por mejorarlo, con una sociedad civil cada vez más comprometida para hacerlo a través del fortalecimiento de la institucionalidad democrática.

Desde el punto de vista estratégico, según el resultado electoral de este 4 de marzo, ARENA tiene la mayor posibilidad de ganar. Al menos en un escenario numérico con cifras reales y recientes, coaliciones aparte en voto para diputados: ARENA obtuvo 854,651; FMLN, 437,759; GANA, 243,267; PCN 221,801; PDC, 60,016. La política no es aritmética, tampoco una legislativa es presidencial, pero si hacemos el ejercicio numérico la coalición ARENA-PCN-PDC obtendría 1,136,468, versus la coalición FMLN-GANA que obtendría 681,026 más los 19,590 del CD y los 15,231 del PSD, con lo cual llegarían a un total de 715,847. Una diferencia de 420,621 votos. El FMLN perdió casi 400,000 votos el 4 de marzo y Democracia Salvadoreña no participó. Por lo que la apuesta de la coalición ARENA-PCN-PDC-DS debería ser ganar en primera vuelta.

Más claro ahora que antes de que FMLN y GANA unirán fuerzas para una eventual segunda vuelta, esto en el caso de que “ramificaciones orgánicas” de cada uno de estos partidos no lo empiecen a hacer desde este momento, ya que más claro no canta un gallo: su oportunidad para tener la guayaba (2019-2024) dependerá de lograr minar a ARENA. Difícil predecir quién llegaría a la eventual segunda vuelta, Hugo Martínez o Nayib Bukele, pienso que esto tiene que ver con cuán real se vuelve Facebook y Twitter en votantes, porque el FMLN si que es un partido fuerte, por disminuido que esté a este momento sigue siendo la segunda fuerza y la fórmula que llevan puede recuperarle parte importante de los votos perdidos.

Si Carlos Calleja y su círculo más cercano, incluidos su candidata a vicepresidenta y los secretarios generales de los partidos que integran la coalición, nos explican cómo proveerán mayor seguridad para la familia salvadoreña, cómo harán crecer la economía y generarán empleo, cómo harán para mejorar la salud y la educación, fortaleciendo a su vez la institucionalidad democrática, o cómo llevaran a la realidad el pacto que firmaron, y se dedican a construir un esfuerzo mucho mayor al que tomó forma para la segunda vuelta de la presidencial anterior, tendrían estratégicamente la posibilidad de ganar en primera vuelta. Toda vez que tengan claro, hasta la médula, de la importancia del manejo de las emociones, algo que sí lo tienen sus adversarios políticos.

“Saqueo público”. De Eduardo Torres

Eduardo Torres, abogado y ex-director editorial de El Diario de Hoy

12 junio 2018 / El Diario de Hoy

Rechazo categóricamente que haya recibido dinero de la Administración Saca, de la de Funes, ni de nadie, para comprar mi conciencia en el ejercicio de la función periodística. Ni dinero público ni dinero privado. Me honra que durante mis décadas de ejercicio periodístico nadie llegara siquiera a insinuarme la posibilidad de una “menta”, quizá porque mi conciencia nunca estuvo, está, ni estará a la venta.

Fiel a mis convicciones he evitado siempre referirme a procesos como el de “Saqueo público”, que le competen a la Fiscalía General de la República, a jueces de primera instancia y a tribunales superiores de justicia, ya que por principio y por formación creo, para todos, en el principio de inocencia y en el debido proceso, sea el caso de mayor o menor envergadura. Debo en esta única oportunidad romper esta norma de vida por haber sacado “terminación” de la tormenta desatada con el caso anticorrupción destapado la semana anterior.

La historia fue así: una publicación digital saca un “supuesto listado” (titulado así) de periodistas que habrían recibido dinero de las partidas secretas de las administraciones de Funes y Saca; alguien toma los nombres y los tuitea y esto es retuiteado por alguien con mayor alcance en la blogosfera. Hasta ahí nada que aclarar, ya que en especial el mundo del Twitter se presta para eso y más; tampoco se puede pretender ponerle puertas al campo.

De esos dos “supuestos listados” Mauricio Funes escribe un Tweet mencionando cuatro nombres, incluido el mío —señalando a tres medios de comunicación donde trabajamos y/o trabajan las personas citadas— y le pregunta al Fiscal General: “Señor Fiscal, va a incriminar a los periodistas que según su criteriado estrella recibieron dineros ilegales de partidas de Capres?”. Es esto lo que me obliga a aclarar que jamás recibí un solo centavo ni público ni privado para comprar mi voluntad durante el ejercicio de mi labor periodística. Mi conciencia nunca ha estado, está, ni estará a la venta.

Las órdenes de captura emanadas por la Fiscalía General de la República en contra de Mauricio Funes y de treinta personas más en el marco de la megaoperación “Saqueo público’” es por mucho el tema del momento. Escucho la defensa mediática de Funes, como la de este pasado sábado en CNN en Español, y los cuestionamientos al o los testigos criteriados en el caso, así como sus señalamientos hacia el Fiscal. También escuché ayer la reveladora entrevista del Fiscal General en TCS y los argumentos que dan los fiscales del caso.

En 1999, invitado por USAID, fui uno de tres salvadoreños que asistimos a un congreso internacional anticorrupción, celebrado en Durban, Sudáfrica. Dos cosas me quedaron claras, entre otros: la primera es que hay que quitar discrecionalidad en el uso de los fondos públicos; y la segunda, que hay que romper los vacíos legales (“loopholes”) —evitar que existan limbos jurídicos—. Los fondos públicos son sagrados, su apropiación repercute aún más donde la vulnerabilidad es mayor; va en contra del ser humano, que es el centro de la actividad del Estado.

Apoyo la lucha anticorrupción.

 

El fin de un ciclo. De Eduardo Torres

Si algo estimo de mi vida profesional, ha sido el poder salir por la puerta ancha de los lugares donde he trabajado, con la frente en alto y con la mirada a los ojos, regresar de visita y sentirme estimado.

eduardo torres

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 27 septiembre 2017 / EL DIARIO DE HOY

Dentro de cuarenta y ocho horas dejo formalmente la Dirección Editorial de El Diario de Hoy, MÁS y el salvador.com tras doce años de trabajo intenso y de mucha alegría, porque comparto lo que decía Gabriel García Márquez de que “el periodismo es la mejor profesión del mundo”. Gracias, Don Enrique, Doña Thelma, Fabricio, Julián y Héctor, por la confianza en mí depositada, por haber permitido desarrollarme profesionalmente, por haber hecho tan gratos todos estos años, a pesar de los tiempos difíciles que vivimos en el país y por mantenerme vinculado a la organización luego de mi salida.

Si algo estimo de mi vida profesional, ha sido el poder salir por la puerta ancha de los lugares donde he trabajado, con la frente en alto y con la mirada a los ojos, regresar de visita y sentirme estimado. Y esto no es logro mío, sino de Dios, porque siempre, absolutamente siempre, le he pedido a Él que me dé EDH logseñales de cuando un ciclo laboral puede estar llegando a su fin. A excepción de los principios y valores, que son inmutables, creo firmemente en la innovación y en la renovación y en que se predica con el ejemplo, por lo que llegué tiempo atrás a la conclusión de dar el paso a punto de concretarse y dedicarme –estoy lleno de proyectos– a actividades empresariales propias.

Doce años han transcurrido desde mi llegada a El Diario de Hoy. Ocho años y medio han pasado desde que Funes ganó la presidencia y llevó al gobierno al FMLN. “El cambio” que con tanto entusiasmo vendieron (y logró empaquetar tan bien el publicista brasileño) resultó, para la mayoría de salvadoreños, un descomunal fiasco. Algo así como las trabazones de viernes por la tarde en un día de pago, con un tanto de lluvia y los buses pasando –sin ninguna consideración–hasta en tercera fila. Y lo mal que se encuentra El Salvador no lo dice quien escribe, sino los diferentes estudios de opinión pública, de carácter independiente, sobre la realidad nacional.

Cualquier cruce de encuestas de la situación de país habrá de mostrar cómo nos sentimos los salvadoreños ante el momento actual, en especial ante el sufrimiento que ocasiona la pérdida de vidas humanas en la vorágine de violencia que vivimos, y la falta de oportunidades para la familia salvadoreña (Léase falta de empleo o, lo que es lo mismo, imposibilidad de llevar el sustento básico de manera digna al seno del hogar). Nicaragua y Honduras, para dar un ejemplo, hace ya algún tiempo que nos dejaron a la zaga en cuanto a crecimiento económico respecta. El Salvador puede y debe tener estadios superiores de tranquilidad, superación y progreso.

Quiero también agradecer en esta columna al excelente equipo 360 de editores, periodistas, equipo de diseño, fotografía, vídeo, centro de documentación y de administración de la Sala de Redacción, por su tremendo apoyo. Ha sido para mí un tremendo honor trabajar con cada uno de ustedes, los tendré siempre en mi mente y en mi corazón y los exhorto a continuar trabajando en equipo. Tanto en lo profesional como en lo humano, son ustedes el equipo más sólido con el que he trabajado. Mi agradecimiento va también para el resto del equipo–es un solo equipo– que conforma la organización, ejecutivos y colaboradores, gracias de corazón.

Seguiré luchando por el bienestar de mi país, como lo he hecho siempre a través de mi vida profesional. Gracias de nuevo a cada uno de los miembros de la familia Altamirano, no es común que un ejecutivo se despida a través de una columna de opinión al estar llegando al final de un ciclo, pero es que en los medios de comunicación, a pesar de que son empresa privada, se vive vida pública, o al menos así me he sentido siempre en ellos. Una vez, para el caso, conté la lucha contra el cáncer que en ese momento tenía. Espero mejores días para El Salvador.

Vino nuevo en odres nuevos. De Eduardo Torres

O ARENA apuesta por una verdadera renovación, de la cual emanen argumentos, propuestas y sana crítica, o se pueden quedar cantando su marcha, con el agravante de que serán cada vez menos los que continúen haciéndolo.

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 11 julio 2017 / EDH

El denominador común encontrado por Nicolás Maquiavelo, hace más de quinientos años, en los líderes políticos que conoció y analizó, fue su falta de capacidad para adaptarse a los cambios de los tiempos, queriendo por la posición de poder que ostentaban, que fueran “las circunstancias” las que se adaptaran a ellos. Craso error que sigue cometiéndose en el mundo entero, pues fuera de los principios y valores, todo lo demás evoluciona.

Valga lo anterior para decir que la gota que rebalsó el vaso en ARENA fue el retiro de las precandidaturas para la reelección en 2018, de los diputados Johnny Wright y Juan Valiente, tras cuestionar el “proceso interno” de ese partido político. Lo que cualquier observador de la realidad nacional se pregunta es la razón por la cual, con tan profundo deterioro en la calidad de vida de los salvadoreños tras ocho años de gobiernos efemelenistas, haya situación de empate técnico en las encuestas. ¿Serán acciones como las esbozadas por los diputados las que no dejan despegar al principal partido en la oposición?

ARENA, resulta tan fácil afirmarlo, ha ejercido una pobre oposición, sin propuesta de solución a los ingentes problemas que en el día a día sufrimos la mayoría de salvadoreños. Y la gran oportunidad de volver a sintonizar con el electorado, la renovación interna, es decir abrir el partido para que los diversos sectores de la sociedad puedan sentirse representados en el principal vehículo de la oposición, la vienen echando a perder, cercenando por ejemplo el pasado enero, al entonces recién juramentado sector juventud; descalificando precandidatos “en el proceso interno”, con algunas de las actitudes que tanto rechaza la ciudadanía.

Ciertamente, la reacción de los troles de ARENA hacia los diputados Wright y Valiente, y las afiliadas Aída Betancourt y Gaby Trigueros fue asquerosa, como es en general lo que suelen difundir los troles, sean de quién sean, por el anonimato del que hacen gala. El tema gays y aborto, dicho sea de paso, nada tienen que ver en esta problemática de ARENA. Fue puro invento. Lo que del Coena se percibe, empero, es que desconfían de las mentes críticas y las personas independientes.

Con cero posibilidades de renovación en el FMLN, por su ADN de carácter autoritario, le quedó la pelota en la cancha a ARENA, pero lejos de aprovecharse la oportunidad, se fueron por la opción de vender vino nuevo en odres viejos. Y se sabe que los odres viejos amargan el vino, cuando no es el vino el que por su composición rompe los odres. La gente, además, ha dejado de comprar atol con el dedo. O ARENA apuesta por una verdadera renovación, de la cual emanen argumentos, propuestas y sana crítica, o se pueden quedar cantando su marcha, con el agravante de que serán cada vez menos los que continúen haciéndolo.

Toda crisis significa oportunidad, la cultura milenaria asiática así nos lo ha dejado claro desde siempre, por lo que todavía es tiempo de intentar rectificar, con hechos no con palabras, que el partido tricolor puede convertirse en un partido incluyente, junto a otros, con legítima aspiración de convertirse en opción de gobierno en los eventos electorales por venir. Toda vez que la apuesta sea por vino nuevo en odres nuevos.

¿Qué tal con “el cambio”? De Eduardo Torres

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 20 septiembre 2016 / EDH

¿Con el cambio, doctor”?, le preguntaron a un amigo en la región oriental que visitaba familiares, dos meses antes (recta final) de la elección presidencial de 2009. El “argumento” de muchos durante la época era que no podíamos estar peor,  algo que me negué siempre a aceptar ya que sí podíamos estar peor, mucho peor. El publicista brasileño Joao Santana, ahora vinculado con la operación “Lava Jato” en su país, le puso al slogan de “el cambio” un fino pero vacío envase de porcelana, ilusionando a muchos con que los mejores días de El Salvador estaban por llegar. Era también la época del chavismo, léase populismo puro y duro, financiado por los petrodólares “del compañero”.

diario hoyMauricio Funes, ahora “asilado” en Nicaragua, ganó por una diferencia de cerca de sesenta mil votos la elección presidencial de 2009. Inmune fue a la relación de su partido FMLN con el chavismo, ya que su imagen pública fue construida durante dos décadas en la televisión, “desafiando” al poder político y económico. La gente, en su sentir, le vio jugar acorde con las reglas de la democracia. Y los “amigos de Mauricio” tuvieron un rol vital en la recta final cuando con cerradísimos números en las encuestas, idearon promesas como la de la  “fábrica de empleos”. La alternancia en el ejercicio del poder, en todo caso, es esencial en la democracia, algo a lo cual Maduro torpe y ciegamente se niega a conceder a la súper mayoría opositora en Venezuela.

Con casi siete años y medio de gobiernos del FMLN, cabe entonces la pregunta ¿Qué tal con “el cambio”? Los estudios de opinión pública, al responder sobre el rumbo que lleva el país, indican en el cruce de encuestas que unos ocho de cada diez salvadoreños piensan que el país va mal o muy mal. Desvanecida la ilusión de “el cambio”, asilado en Nicaragua quien lo abanderó, vale la oportunidad para recordar la cita de Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

O para ponerlo como dice el refrán, “la noche es más oscura justo antes del amanecer”, porque efectivamente la gente percibe positivamente los rayos de sol que emergen en cuanto a institucionalidad democrática concierne, con las sentencias de la Sala de lo Constitucional, con el trabajo de la sección de Probidad y decisiones de Corte en pleno y con acciones de la Fiscalía General, impensables en el pasado reciente. Con el apoyo de la gente, la cruzada de la sociedad civil organizada y el apoyo internacional, se fortalecen los pesos y contrapesos que se requieren en una democracia funcional, basada en el Estado de Derecho.

El fracaso del chavismo, claro está, es factor de peso para el reseteo político que está produciéndose en toda la región latinoamericana. Luego de décadas de férrea oposición le llegó el turno de gobernar a “la izquierda latinoamericana” y a pesar del descomunal aumento de los precios de los commodities, que tanto favoreció a países como Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador, lejos de llegarle a la gente beneficios sostenibles –se centraron en el clientelismo político– crecieron como un cáncer la corrupción y la ineficiencia en la gestión publica. Venezuela es el ejemplo más dramático de como un país tan rico en recursos naturales está siendo llevado por el chavismo a condiciones paupérrimas.

De cara a los procesos electorales de 2018 y 2019, El Salvador requiere de un buen programa de gobierno, que al estimular el crecimiento económico genere oportunidades que mejoren la calidad de vida de la gente; que busque resolver integralmente el problema de la inseguridad ciudadana, que fortalezca los pesos y contrapesos de toda democracia funcional y que devuelva la fe –envases vacíos de porcelana aparte– de que es posible en nuestro país la construcción de estadios superiores de superación y de progreso.

Una nueva oportunidad. De Eduardo Torres

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, director editorial de El Diario de Hoy

Eduardo Torres, 9 agosto 2016 / EDH

Cuántos hubiésemos querido que fuera por virtud, pero tuvo que ser por necesidad. Al no dar para más las finanzas del Estado, queda todavía más claro que era esta la verdadera “motivación” gubernamental para su reforma de pensiones — cuyos dueños somos los cotizantes, y el dinero que se encuentra en cuentas individuales nos pertenece a cada uno de nosotros–. Mención especial merecen quienes, con sus votos, podrían haber dado la aritmética legislativa al gobierno para tal fin y no los dieron. Fueron consecuentes en no transgredir la línea ultra roja que hubiese despojado a los trabajadores del ahorro de sus vidas. En una acción que, lo más probable, es que habría terminado siendo declarada inconstitucional.

Lo importante es que hemos venido saliendo del anterior escenario, que solo conduce hacia la crispación y la confrontación, y que avanzamos hacia el que tanto requiere nuestra nación: que nos pongamos de acuerdo en un par de puntos básicos de país. Cuando tus finanzas personales, familiares, de tu empresa o tu país se encuentran en rojo, como sucede con las de El Salvador, debes priorizar la búsqueda de soluciones. Una fuente de recursos  puede ser a través de un acuerdo “stand by” con el Fondo Monetario Internacional, institución que, como resulta lógico, nos pide que primero nos entendamos entre nosotros y que luego negociemos con ellos.

diario hoyNo será gratis un acuerdo con el FMI, ya que de “las recomendaciones” del Fondo hay algunas de terapia de choque, pero nos ayudaría a empezar a sanear nuestras deterioradas finanzas y nos posibilitaría volver a recibir fondos frescos de organismos financieros internacionales, en la medida que nos sea manejable y siempre que se obtenga mayoría calificada en nuestra Asamblea Legislativa. Para ello, tal como mencionó el vicepresidente Ortiz hace un par de semanas, el gobierno podría (y debería) retirar la reforma de pensiones gubernamental. Sería un inequívoco gesto de que esta vez, a diferencia de los siete años previos en que ha sido teatro, sí va en serio la búsqueda de entendimientos básicos que conduzcan a la generación de confianza que posibilite el crecimiento económico. Pues como cita Adan Smith en La riqueza de las naciones: “una marea creciente levanta todos los barcos”.

Porque es obvio que en materia económica, además de sortear las obligaciones en el corto plazo y empezar a sanear un tanto las finanzas ejecutando mejores políticas, es el crecimiento económico lo que hace diferencia: en generación de oportunidades de trabajo para quienes no lo tienen, en recaudación de impuestos por entrar más tributos al fisco en época de vacas gordas que en la de flacas; en continuar desarrollando nuestro país, dándole mejor atención a la salud de sus ciudadanos, educándoles mejor para que puedan salir adelante en un mundo cada vez mas competitivo; desarrollando nuestra infraestructura y, por supuesto, proveyendo mejor seguridad. Porque queremos vivir en un país donde predomine el Estado de Derecho y florezca la democracia.

Se dice que hay claridad de la situación actual en el gobierno y que es “al partido” (oficialismo) al que más le está costando aceptarla. Al oír los mensajes del coordinador general no queda otra que adherirse a esta tesis. Imagino lo que será haberse quedado dos veces en la orfandad ideológica: el siglo pasado con el “Socialismo Real” y, en el presente, con el “Socialismo del Siglo XXI” y la abundancia de petrodólares que ello implicó para partidos como el FMLN. Precisamente por el reseteo político que está teniendo lugar en el Hemisferio tras el chavismo, finalizada la política de los petrodólares y dadas las condiciones en que se encuentra nuestro país, vale la pena intentar aprovechar esta nueva oportunidad que la realidad nos abre.

Para la elaboración de la Constitución de los Estados Unidos, los Federalistas y los anti-Federalistas tenían posiciones antagónicas y sostuvieron un debate que en alguna forma continúa aún vigente. No fue, sin embargo, razón para constituir lo que ahora es la única súper potencia existente en el planeta.

A nosotros no se nos requiere tanto, sólo un tanto de madurez y de realismo para con nosotros mismos y, en especial, para con nuestros hermanos salvadoreños que la están pasando muy mal. Aprovechemos la oportunidad.