impuestos

¿Dónde? De Manuel Hinds

Esta no es una crisis que haya surgido porque hubiera habido una caída catastrófica de los ingresos fiscales. Al contrario. Los ingresos de enero a agosto fueron de $3,775.1 millones, 8 por ciento más altos que los de enero a agosto de 2015.

manuel hindsManuel Hinds, 21 octubre 2016 / EDH

El gobierno dejó de pagar el Fodes hace meses. Lenta, muy lentamente, las alcaldías comenzaron a protestar. Tienen muchos gastos que dependen de esos pagos. El gobierno respondió diciendo que no tiene dinero, nada, nada, nada. Los alcaldes protestaron más. ARENA dijo que no seguiría en el diálogo si el Fodes  no se pagaba. Presionado por todos lados, el gobierno de pronto anunció hace un par de días que va a pagar el Fodes, pero sólo el de  agosto.

diario hoyEn las semanas y meses anteriores el gobierno ha ido tomando decisiones de este tipo —pagarles a unos y a otros no en un ambiente general en el que niega tener suficientes fondos para cumplir con todas las obligaciones del estado, mientras, al mismo tiempo, inventa nuevos gastos y contratan a nuevas personas para formar más redes de clientelismo.

En todos estos ires y venires, el gobierno mantiene dos actitudes contradictorias. Una, habla y se comporta como si los supuestos problemas fiscales son algo que le ha sucedido, no algo que ellos han creado. Por eso aparecen orondamente diciendo cosas como que el gobierno no puede pagara sus obligaciones, como alguien que dice que anoche llovió mucho o que las olas del mar ahora están bien altas. Y mientras dicen estas cosas, siguen gastando en darse una gran vida en restaurantes, viajes, carros de lujo, y similares mieles del poder.

La otra es que hablan como si ellos tuvieran la potestad de decidir cuando cumplen la ley y cuando no. El Fodes, los escalafones de salud y educación, los pagos a proveedores, los pagos de pensiones del viejo sistema de reparto y los pagos de todas las obligaciones del Estado son mandados por la ley, no por los funcionarios que ahora están de turno. Pero, distinto a cuando están describiendo el problema como algo que ellos no han causado, cuando hablan de lo que hay que hacer lo hacen con toda la soberbia y la prepotencia de un tirano del África Central. Los funcionarios, desde el Presidente de la República para abajo, son empleados del pueblo para que cumplan con todas las obligaciones del Estado de acuerdo con lo que manda la ley, no para que decidan cuando la cumplen y cuando no.

Habrá alguien que, al ver lo que está pasando, diga que si ya no tienen dinero, ¿cómo podrían cumplir con la ley aunque quisieran? Pero el decir, como este gobierno hace, que se les olvidó poner estas obligaciones en el presupuesto, o que no las pusieron porque pensaron que la Asamblea iba a quitar la ley que obligaba a hacer los pagos, es una confesión de haber hecho cosas que son ilegales y hasta inconstitucionales. El gobierno tiene la obligación de prever los pagos que serán requeridos por estas obligaciones (pensiones, Fodes, escalafones, etc.) y prepararse para poder realizarlos. Y la verdad es que tienen dinero y lo han tenido, suficiente para pagar las obligaciones del Estado.

Esta no es una crisis que haya surgido porque hubiera habido una caída catastrófica de los ingresos fiscales. Al contrario. Los ingresos de enero a agosto fueron de 3,775.1 millones de dólares, 8 por ciento más altos que los de enero a agosto de 2015, que fueron de 3,484 millones, y mucho mayores que los del último gobierno de ARENA en 2008, que fueron de 2,640 millones. ¿Por qué las obligaciones podían pagarse en 2015 y no en 2016, si en este año los ingresos son más altos en 290 millones sólo de enero a agosto? ¿En donde es que ha surgido un hueco tan grande como para que se filtren cientos de millones de dólares para dejar al gobierno sin liquidez?

Sólo hay dos explicaciones para esto. Una es que el dinero está escondido en algún lugar (de donde puede ser sacado, por ejemplo, para pagar el Fodes en un solo día), y que la crisis es una mentira, causada para que los que no reciben pago presionen a ARENA para que les apruebe 1,200 millones de dólares para prepararse para las elecciones. La otra es que el dinero ya no esté, y que se haya dedicado a propósitos de los que el pueblo no tiene idea. Pero sea como sea, el gobierno tiene que dar cuenta de este dinero.

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Carta al albañil del pueblo: ¿Quieres ser candidato? De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 29 septiembre 2016 / EDH

Estimado Gerson:
Ya todo el mundo te menciona como candidato del FMLN para una tercera presidencia. No tan mala idea, tomando en cuenta a los otros pretendientes…

Pero cuidado con lo del FOVIAL. Si a vos te ven como culpable del aumento de la ‘contribución’ (que es un impuesto, no nos demos paja) que pagamos para el FOVIAL cada vez que echamos gasolina, te tocará cuesta arriba. Ya suficiente cargás con el SITRAMSS. Ambas cosas encachimban a miles de gentes todo los días. Una porque nos hace perder pisto, la otra porque nos hace perder tiempo y nervios… De paso te pregunto: ¿De veras querés, en medio de dos campañas electorales, echarte encima esta locura de llevar al SITRAMSS hasta Santa Tecla?

diario hoyPero hablemos del FOVIAL. William Pleitez del Fomilenio hizo una presentación impactante sobre el lamentable estado de nuestras carreteras. Es cierto, si no invertimos en el mantenimiento de nuestras carreteras, vamos a otros desastre.

Panamericana, Ahuachapán, agosto 2016

Panamericana, Ahuachapán, agosto 2016

Pero para esto está el FOVIAL. Cito artículo 46 de la Ley FOVIAL: “El FOVIAL, sin menoscabo de la Conservación Vial podrá asignar recursos de inversión a proyectos de reconstrucción, rehabilitación o mejoramiento dentro de la Red Vial.”

La palabra clave: “sin menoscabo”. Pero en los últimos años, bajo tu mando, el FOVIAL no sólo ejecuta y financia “proyectos de reconstrucción, rehabilitación o mejoramiento”, sino se encarga de las obras nuevas. Los mejores ejemplos: los túneles de Multiplaza y Masferrer. Pero estos son proyectos que por ley debería asumir el MOP, con fondos debidamente incluidos en el Presupuesto General. Pero como ustedes tienen la maña de presentar presupuestos que no incluyen todos los gastos y las inversiones reales, mejor sacan el dinero del FOVIAL.

Claro que no les queda pisto para la verdadera tarea del FOVIAL: la conservación permanente de la red vial. Por esto, nuestras carreteras son un desastre. Y por esto, ahora nos quieren cobrar más por cada galón de gasolina. No se vale.

La ley es clara:

“Art. 1.- La presente Ley tiene como objeto establecer el marco legal para el financiamiento y gestión de la conservación de la Red Vial Nacional Prioritaria Mantenible y de la Red Vial Urbana Prioritaria Mantenible (…)

Art. 3.- Para los efectos de esta Ley, se definen los siguientes conceptos: Conservación Vial: Amplio conjunto de actividades destinadas a preservar en forma continua y sostenida el buen estado de las vías terrestres de comunicación, de modo que se garantice un servicio óptimo al usuario.

La conservación NO comprende la construcción de vías nuevas, tampoco la reconstrucción o la rehabilitación total o el mejoramiento de la vía para elevar su nivel de servicio; dichas actividades serán atribuciones del Ministerio de Obras Públicas, Transporte y de Vivienda.”

Hay que reconocer: A diferencia de muchas leyes enredadas y ambiguas que nadie entiende, esta ley la dictaron con absoluta claridad. No hay pierde.

Y luego viene el artículo 46, que ya citamos, y que solo permite al FOVIAL financiar otros proyectos SIN MENOSCABO DE LA CONSERVACION VIAL. Pero aun así la ley no permite usar fondos del FOVIAL para construcciones nuevas de túneles, pasos a desnivel, bypasses, etc.

Ministro, no hay vuelta de hoja: Ustedes están de manera consiente y sistemática violando la ley FOVIAL – y además la Constitución, al presentar presupuestos nacionales, que no reflejan las inversiones reales, que por ley tocan a tu ministerio. Es grave.

No te preocupés, no sos el único ministro que incurre en estas irregularidades, para no decir delitos. Pero hay una complicación: Los otros ministros no aspiran a ser presidente de la República y no estarán sujeto a un año de escrutinio minucioso durante la campaña electoral.

Así que, ministro, antes de aumentarnos el impuesto para poder seguir violándola ley, pensálo dos veces. Saludos,

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El dinero no lo es todo. De Manuel Hinds

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 8 julio 2016 / EDH

Es irónico escribir este artículo pensando en los errores crasos que el FMLN está cometiendo cada vez más frecuentemente. Es irónico porque ellos son los que acusan continuamente a los capitalistas y liberales de exprimir al pueblo para sacarle un último dólar para satisfacer su codicia. Con su comportamiento el gobierno del FMLN está demostrando que está dispuesto a exprimir al pueblo hasta dejarlo totalmente seco con tal de extraerle el último dólar para satisfacer su codicia de poder. Es irónico también porque con sus acciones demuestran que han idolizado el dinero como medio para comprar el apoyo de la gente, y de una manera insana.

diario hoyConsidere, por ejemplo, lo que ha hecho el gobierno por conseguir dinero, luego las cosas que ha hecho con él y luego pondere si en el proceso el FMLN está ganando o perdiendo. Para conseguir el dinero, el FMLN ha introducido nuevos impuestos, alzado las tarifas de los servicios públicos, y disminuido el volumen y calidad de éstos reduciendo sus presupuestos. En el proceso ha encarecido la vida de los ciudadanos aumentando el costo del agua, de la electricidad, de la gasolina, de las llamadas telefónicas, y de muchos otros bienes y servicios. Además está dejando al público horriblemente endeudado con la desbordada emisión de bonos y LETES y otras deudas. Ha amenazado también con apropiarse los recursos ahorrados por el pueblo para sus retiros y para mientras les paga rendimientos bajísimos en los recursos que toma prestados de ellos, efectivamente reduciendo sus pensiones.

Como resultado de la reducción real de los fondos asignados a los servicios públicos, la peor de las técnicas para apropiarse dinero, la gente se muere porque los hospitales no tienen medicinas ni materiales y las escuelas carecen de materiales y adecuadas instalaciones.

¿Y en qué gasta el gobierno del FMLN todo esto? Uno, en el gozo del poder. Jamás en la historia el gobierno los funcionarios han gastado y desperdiciado tanto dinero en carros de lujo para transportarse, en comida fina para alimentarse, en tragos para celebrarse, en viajes para divertirse, en contrataciones para sentirse poderosos. El otro es lo que ellos piensan que le dará el poder: el gasto en publicidad, el gasto en activistas para que convenzan a la población de que vote por ellos, ejemplificado en los subsidios a los nini.

Es como si un enemigo les ha estando aconsejando qué hacer para lograr que fracasen. Castiga al pueblo sacándole dinero, búrlate de él, y luego usa ese dinero para que, castigado y burlado como se siente, vote por ti. Según ellos, el dinero así sacado del pueblo, y ya muy disminuido por todos los gastos de las mieles del poder, va a ser más poderoso en determinar la ventaja que le quieren sacar a ARENA en las elecciones que el machucamiento que le causan al pueblo para sacarle ese mismo dinero.

Es fácil darse cuenta de que este proceso les está saliendo por la culata y que en cada vuelta de la ruedita de caballitos (extorsión, exprimida, gasto en la vida alegre, gasto en publicidad y activistas) el gobierno y el FMLN van perdiendo apoyo y ganando aborrecimiento en la población. Pero es fácil entender por qué está pasando esto. Han llegado a creer que el dinero es todo poderoso.

Lo han hecho porque se mesmerizaron con Chávez y el Socialismo del Siglo XXI, que ganó muchas elecciones porque tenía mucho dinero que gastar. Y porque se mesmerizaron con sus propios manejos electorales, logrados en la época en la que los fondos venezolanos eran muy cuantiosos. Pero nunca se han puesto a pensar que con todo el dinero que gastaron, el porcentaje del electorado que votó por ellos nunca ha subido del 30 por ciento, que es su voto duro. Por eso creen que, ahora que no tienen a Venezuela, hay que exprimir al pueblo para tener el dinero necesario para esas campañas que no les han servido de nada.

Pero hay otro motivo. Ya les gustó el paso del dinero por el gobierno. En cada pasada, hay más mieles. Como la droga, el dinero ya es una adicción, y no pueden dejar de hacer lo que sea para conseguirlo. Esto los va a llevar a la derrota. Pero ya no pueden evitarlo.

La ventana rota. De Ricardo Avelar

ricardo avelar.jpgRicardo Avelar, 6 julio 2016 / EDH

Uno de los momentos más memorables en la adaptación estadounidense de la comedia The Office es cuando el excéntrico personaje Dwight Schrute hace un simulacro de incendio en el lugar de trabajo. Preocupado por la poca preparación de sus colegas para lidiar con accidentes, este decide armar un incendio pequeño en la oficina y poner a prueba los protocolos de emergencia.

Tras un completo ambiente de histeria, confusión y profundos daños en la oficina, Dwight anuncia que todo fue un simulacro y recuerda la lección más importante: “los bienes son reemplazables, las vidas no”.

diario hoySus intenciones pueden ser loables: su preocupación era la poca preparación de las personas para lidiar con un incidente posiblemente desastroso. Y al final demostró su punto, pero en el proceso destrozó una oficina completa y generó lazos de desconfianza. Todo por dar una lección.

Este absurdo episodio es como la “Falacia de la ventana rota”, expuesta por el economista francés Frédéric Bastiat, quien en el siglo XIX ilustró el caso de un joven que destroza el cristal de un negocio. Cuando los vecinos acuden a la escena, discuten sobre lo sucedido y uno de ellos admite que ve esto como una oportunidad para invertir en un nuevo cristal y que esto colabore a dinamizar y reactivar la economía.

Si bien en un inicio el argumento pudo ser sensato, el dueño del negocio afectado le contradice y afirma que para él esto es una pérdida. Sin esta destrucción del cristal, él podría haber empleado sus recursos en algo más y, de cualquier manera, mover la economía.

Este ejemplo nos advierte la dificultad de justificar la destrucción de propiedad o riqueza esperando una retribución mayor. Si bien en lo inmediato hay una aparente ganancia, esta no borra la pérdida inicial del fruto del trabajo de alguien.

Lo que debería ser un vistoso ejemplo es para nosotros una realidad. El gobierno de El Salvador, en su desesperada búsqueda de recursos, parece practicar de cuando en cuando un ejercicio de romper cristales, esperando ganar un poquito en cada gestión.

Piense por un segundo en la política tributaria de este gobierno (y digo tributaria, pues se enfoca únicamente en cuánto se recauda y no en otros componentes fiscales, como la eficiencia en el gasto o la transparencia). Se anuncian cargos/impuestos con frecuencia y en todos se arguye que es para sostener el componente social del Estado, y se apela al sentido de solidaridad o el más reciente llamado al sacrificio.

Lo que no se mira es el otro lado de la moneda, donde reside el cristal roto: no se puede hacer crecer a una sociedad a la cual se le cambian constantemente las reglas del juego y se le extraen recursos importantes que, de otra forma, podría emplear el contribuyente en el ahorro o consumo de su elección.

Para sanar su enfermiza falta de recursos, el Estado coquetea con remedios peligrosos y potencialmente devastadores, ignorando que hay un enorme componente de irresponsabilidad en el gasto que no han querido siquiera discutir honestamente.

No se puede pretender salir de este agujero castigando el bolsillo del ciudadano sin que este reciba servicios públicos de calidad, por lo que de cualquier manera incurrirá en doble gasto: si la seguridad no mejora, recurrirá al guardia privado, si la escuela sigue en ruinas, buscará el colegio privado, si no hay medicinas… Cada fallo del Estado, el individuo lo paga dos veces.

En tanto, las ganancias son fugaces. Cada “sacrificio” del contribuyente tiene fecha de caducidad. Estamos dando parches temporales y la crisis reinicia. Quizá hay un beneficio momentáneo -ganar tiempo para el pago de deuda vencida o salarios de servidores públicos-, pero el costo es devastador.

Si seguimos pretendiendo avanzar por medio de la destrucción de la capacidad económica de la ciudadanía, llegaremos a un punto donde no habrá más cristales que romper ni formas de extraer recursos de emergencia. Y sí, con todas las ventanas quebradas es fácil que las inclemencias del clima fiscal nos sigan inundando de problemas. Y a diferencia de The Office, no será un simulacro.

En teoría. De Cristina López

Cristina LópezCristina López, 4 julio 2016 / EDH

En teoría, en una república cuyas instituciones funcionan según fueron diseñadas (o sea, para garantizar que el poder sirve a la ciudadanía y no a quienes lo ostentan) cuando se le va a aplicar una carga fiscal a los ciudadanos, se les pregunta primero. El principio de “no tributación sin representación” es tan viejo como las primeras repúblicas, e implica que cualquier tipo de impuesto debe establecerse a través de los representantes del pueblo en el órgano legislativo.

diario hoyEn teoría, en El Salvador este principio se encuentra estipulado a nivel constitucional, pues se le delega la labor de decretar impuestos a la Asamblea Legislativa en el artículo 131. En teoría, cualquier otra institución estatal que usurpa funciones explícitamente encomendadas a un órgano diferente estaría perpetrando una violación al principio de separación de poderes.

En teoría, desde el punto de vista político, por lo menos para dar la apariencia de quedar bien, cuando se propone un impuesto se explica con lujo de detalles el fin para el que se destinará, se justifica el porcentaje que se ha escogido y se presentan las opciones que se consideraron como alternativas para que la medida cuente, por lo menos, con cierta apariencia de apoyo popular.

En teoría, en una república en la que se maneja el principio de que todos somos iguales ante la ley y en la que la libertad de protesta y de expresión se entienden como derechos constitucionales, cualquier persona con posturas contrarias a las de las autoridades tiene la garantía de que podrá protestar en paz sin sufrir consecuencia físicas por su disenso. En teoría, quienes ejercen el poder y tienen el monopolio de la fuerza, usan la coacción física sólo en casos limitados y no de manera arbitraria, para evitar abusos de la fuerza que puedan desembocar en violaciones a los derechos humanos.

Todo lo anterior, por supuesto, solo en teoría. Porque en la práctica, ninguno de los supuestos anteriores se aplican en el caso de El Salvador. Para no tener que molestarse con el proceso constitucional, las autoridades se brincaron a la Asamblea y firmaron un 13 % de aumento a la tarifa eléctrica por medio de un decreto ejecutivo. Para no tener que enfrentarse a la población, avisaron cuando la decisión ya era un hecho, según ellos consultaron “con diversas áreas”, que seguramente no incluían ni al sector privado ni a voces ciudadanas que serán afectadas mes a mes. Para poder pasar por encima de la ley y de lo que es justo y decente, al impuesto le están llamando eufemísticamente “aumento a la tarifa eléctrica”, “cargo”, o “sacrificio”.

En la práctica, a quienes disienten se les trata como criminales y se les enfrenta con la Unidad de Mantenimiento del Orden, convirtiendo una protesta basada en la preocupación por el presupuesto familiar, como fue la de Bessy Ríos frente a Casa Presidencial, en un delito. En la práctica, se ignora a quienes se oponen a estos atropellos y se les tacha de oponerse al progreso. Aunque en teoría, los gobiernos existen para servir y representar a la ciudadanía, en la práctica el nuestro la exprime, demandando que de sacrificio en sacrificio, se quede sin nada que entregar.

@crislopezg

¿Efecto Pomperipossa o efecto del sapo hervido? De Daniel Olmedo

Se dice que si un sapo se lanza a un recipiente con agua hirviendo, este reacciona de inmediato y sale. Pero si se sumerge en una olla con agua fresca, y gradualmente se le sube la temperatura a esta, el sapo puede morir hervido sin reaccionar.

Daniel Olmedo, abogado

Daniel Olmedo, abogado

El año pasado publiqué el artículo titulado Pomperipossa en Monismania. En él me referí al cuento así titulado de la escritora sueca Astrid Lindgren. La traducción del cuento al español, y cuyos extractos recogí en el referido artículo, es de la investigadora chilena Mónica Mullor; y puede consultarse en el siguiente sitio: http://www.ilustracionliberal.com/54/pomperipossa-en-monismania-astrid-lindgren.html

Aludí a cómo el cuento infantil de una señora de 69 años detonó una indignación popular en Suecia ante el acoso fiscal. Unos meses después de la publicación de ese cuento, Olof Palme no alcanzaba los votos suficientes para mantenerse en el poder. El Partido Social Demócrata Sueco dejaba el gobierno que ocupaba desde cuarenta años atrás.

diario hoyEn ese artículo dije: “Ahora se escuchan tambores de guerra invocando nuevos impuestos. Sería prudente que antes de cargar más a los contribuyentes, se demostraran resultados con los ingresos que ya se administran”. Y terminaba expresando: “Deberían sacarse lecciones de lo ocurrido a los sabios de Monismania. No sea que un día a alguien se le ocurra escribir un cuentito”.

El artículo lo publiqué en junio de 2015. Llegó noviembre y, en efecto, la Asamblea Legislativa aprobó dos nuevos tributos: La contribución especial para grandes contribuyentes, y la contribución especial para la seguridad (que grava los productos y servicios de telecomunicaciones).

Nadie escribió cuentito alguno. Y, salvo algunos ciudadanos que presentaron demandas de inconstitucionalidad, la agudización de la presión fiscal no provocó una indignación popular que lograra hacer que el gobierno se echara para atrás.

Los tributos se aprobaron. Siguen ahí. Y mientras la Sala de lo Constitucional no ordene alguna medida cautelar que suspenda sus efectos, o no emita una sentencia que los declare inconstitucionales permanentemente, estos continuarán aspirando su dinero de su bolsillo.
Pero los tambores no cesaron su repique. Identificaron un nuevo objetivo: Sus ahorros para pensiones.

Al momento de escribir estas líneas se desconoce el texto de la reforma del sistema de pensiones. Pero el hermetismo del gobierno en dar a conocer su contenido, y las pistas que sobre ella se filtraron el año pasado en unas presentaciones del Ministerio de Hacienda, abre espacio a especular sobre el contenido de esa iniciativa.

Pareciera que, en lugar de garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones para mañana, se pretende únicamente solucionar el problema fiscal que el gobierno enfrenta hoy.

Un escenario que puede preverse en los próximos meses es que en el caso pensiones se replique la ruta que siguieron las contribuciones especiales. Si eso ocurriere, los reclamos no pasarían de ser ruido; incómodo para los políticos, pero solo ruido. Y así se cumpliría el objetivo que estos persiguen: Incrementar sistemáticamente el peso en los hombros (bolsillos) de los ciudadanos. Léase, de usted.

En ese escenario, nuevamente, nadie escribiría un cuentito, ni habría esa indignación popular que obligue a los políticos a ser mas austeros, en lugar de exprimir más el bolsillo del ciudadano/contribuyente/cotizante/pensionado.

Es probable que lo que más nos identifique no sea el efecto Pomperipossa, sino el efecto del sapo hervido.

Se dice que si un sapo se lanza a un recipiente con agua hirviendo, este reacciona de inmediato y de alguna manera brusca logra salir de ese infierno. Pero si se sumerge en una olla con agua fresca, y gradualmente se le sube la temperatura a esta, el sapo puede morir hervido sin reaccionar.

No me consta que eso sea cierto. No suelo cocinar sapos vivos (ni muertos). Pero probablemente la alegoría nos aplica. Tal vez solo seamos sapos cociéndonos a fuego lento.

dolmedo@espinolaw.com

El precio del buen vivir. De Alfredo Atanacio Cader

Una vez más, los políticos de nuestro país dieron una muestra de irresponsabilidad al aprobar nuevos impuestos, sin presentar una estrategia clara de cómo serán usados y –peor aún– sin analizar cómo esto puede perjudicar más nuestra economía.

Alfredo Atanacio

Alfredo Atanacio

Alfredo Atanacio Cader, 9 noviembre 2015 / EDH

diario de hoyEl nuevo impuesto a la telefonía, generó mucho rechazo en la opinión pública, pues toca directamente el bolsillo de más del 90% de los salvadoreños que poseen un teléfono celular.  Ahora, nos quieren hacer creer que esto no nos va a perjudicar porque habrá una disminución en las tarifas de la telefonía. Pero no mencionan que esto será aplicado únicamente a quienes pagan la tarifa máxima, pues es la única que se redujo.  ¿Quiénes la pagan? Muy pocas personas, por lo que al final, la gran mayoría sí se verá afectada.

Y otro tema del que no se menciona mucho es que este impuesto aplicará también a los bienes tecnológicos y a las tarifas de acceso a Internet. Están haciendo lo opuesto a lo que hacen los otros países que están desarrollando sus economías. El gobierno debería facilitar el acceso a la tecnología, no hacerlo más difícil.

¿Qué pasará con proyectos de emprendedores que dependen en un 100% de una conexión a Internet? Voy a poner específicamente el caso de mi negocio: Uassist.ME, trabajamos desde El Salvador para clientes de cualquier parte del mundo. El Internet es nuestra principal herramienta de trabajo. Este nuevo impuesto nos afectará directamente y puede desincentivar el surgimiento de más empresas con este mismo modelo de trabajo. Corriendo el riesgo de seguir siendo exportadores de personas y no de ideas, lamentablemente.

Por otro lado, este tipo de medidas son totalmente populistas. Aumentar un 5% de impuestos a las personas o empresas que ganen más de 500 mil dólares anuales no es más que populismo en su máxima expresión. Nos quieren vender la idea de que esto no va a afectar a la mayoría de salvadoreños. Pero no hace falta ser un experto en finanzas para darse cuenta de las consecuencias que esto puede traer.

En primer lugar, no son muchas las personas o empresas que ganan más de 500 mil dólares al año, serán un poco más de 400.  Así que realmente no se estaría recaudando mucho dinero con este nuevo impuesto. Pero lo que sí pasará con esto es que se volverá más caro invertir en El Salvador, que ya es el país con menos inversión extranjera en Centroamérica.

Pero para que haya más inversión en el país, el gobierno debe crear incentivos, todo lo contrario a lo que están haciendo ahora. ¿No se dan cuenta los políticos que mientras más empresas quieran venir a El Salvador, estarían recaudando más impuestos que los que lograrán con esta nueva medida?

Sigo pensando que la solución a los problemas del país no es crear más impuestos compulsivamente. Si un gobierno no sabe cómo administrar estos fondos, pasará lo mismo que cuando una persona gana la lotería: el dinero nunca va a ser suficiente y las deudas seguirán aumentando, así como nos está pasando en El Salvador.

Se debe trabajar en un plan de reducción de gastos, ya que esto no solo evitaría que sigan creando más y más impuestos, sino que también daría una muestra de buena voluntad por parte de los políticos y de empatía hacia los salvadoreños.  Pero vemos lo contrario: la propuesta para que los funcionarios públicos donaran el 10% de sus salario para planes de seguridad quedó nada más en el tintero.

El precio del “buen vivir” no lo están pagando solo los grandes empresarios, ni las telefónicas, ese precio lo estamos pagando todos y nos saldrá caro.

@aatanacio