política fiscal

La Política Fiscal. De Manuel Hinds

En los años del FMLN enormes cantidades de dinero se dedicaron a emplear correligionarios de ese partido que no dan ningún valor agregado a la ciudadanía. En realidad, en vez de ayudar, estorban. De esta forma, mientras el FMLN contrataba más gente de su partido para trabajar en el Estado, peores se han vuelto los servicios que el gobierno presta a la sociedad.

5 abril 2019 / EL DIARIO DE HOY

Mucha gente se preocupa mucho por la política fiscal pero entiende por política fiscal solo una o quizás dos de sus varias dimensiones. El motivo mayor de su preocupación es la diferencia entre los ingresos totales y los gastos totales. Si los ingresos son mayores, hay un superávit; si los egresos son mayores, hay un déficit. El déficit naturalmente tiene que ser cubierto con préstamos de alguien más —como los bancos que le prestan dinero al gobierno, o como los inversionistas que compran bonos emitidos por el Ministerio de Hacienda. Esto implica que cualquier déficit aumenta la deuda del gobierno. Cuando esta aumenta, los pagos de intereses se van aumentando, dejando menos dinero para gastarlo o invertirlo en otras cosas, como construir escuelas u hospitales.

El mantener los déficits bajo control, pues, es indispensable. Pero mantener esa disciplina no es la única dimensión importante de la política fiscal. Es sólo un requisito, como decir que el carro que se va a usar para un viaje tiene que tener llantas buenas. Hay al menos otras dos grandes áreas que forman la esencia de la política fiscal, las que definen hacia donde irá el carro: los efectos económicos y sociales de los impuestos, y los de los gastos del gobierno.

El objetivo principal del gobierno es ayudar al crecimiento económico y al desarrollo social de la población. El volumen y la composición de los impuestos tienen un impacto enorme en los incentivos para la inversión y en el volumen de los recursos que el sector privado (entendiendo por éste no sólo las empresas grandes sino todas, incluyendo a todos los individuos que no trabajan en el gobierno) tiene para gastar e invertir. Si los impuestos se elevan, los recursos de inversión del sector privado se disminuyen, y con eso la posibilidad de crear empleos en la economía. El tipo de impuestos también es crucialmente importante. Hay algunos impuestos que reducen más las posibilidades de inversión y crecimiento que otros.

El otro aspecto crucial es el ligado al volumen y la composición del gasto público. Estos gastos son la razón por la cual existen las finanzas públicas y los ministerios de hacienda y por los cuales se cobran impuestos. Es a través de estos gastos que se vuelven concretas las políticas del gobierno. Es a través de ellos que se invierte o no en educación, salud, seguridad pública, infraestructura pública, etc.

En El Salvador, con algunas excepciones, los presupuestos se han manejado por acumulación de gastos año con año —es decir, tomando lo que ya se gasta como dado, y sumándole lo que piden los ministros que más gritan, o lo que se puede financiar con los préstamos más fáciles de conseguir. En los años del FMLN enormes cantidades de dinero se dedicaron a emplear correligionarios de ese partido que no dan ningún valor agregado a la ciudadanía. En realidad, en vez de ayudar, estorban. De esta forma, mientras el FMLN contrataba más gente de su partido para trabajar en el Estado, peores se han vuelto los servicios que el gobierno presta a la sociedad.

El resultado de todo esto han sido presupuestos que no ayudan al desarrollo del país y que en muchas instancias lo obstaculizan. Y cada vez queda menos dinero para hacer las cosas que son necesarias para dicho desarrollo. De esta forma, a nadie le debería sorprender que a pesar de que la ciudadanía paga sustanciales impuestos, la educación, la salud, la seguridad, la seguridad y los servicios públicos en general son muy deficientes.

Lo que se requiere es establecer objetivos bien claros de lo que el gobierno quiere hacer para ayudar al desarrollo de largo plazo del país, y revisar el presupuesto entero, no solo su crecimiento, para eliminar actividades que no contribuyen a estos objetivos, para incluir las que sí van a contribuir, y mantener el déficit dentro de los límites de la prudencia financiera. Un cambio de gobierno como el que viene es el momento más adecuado para hacer esto.

La fallida conducción económica y fiscal. De Alberto Arene

alberto-arene2Alberto Arene, 22 diciembre 2016 / LPG

En los últimos días del año el Gobierno intenta conseguir con la banca privada un crédito puente para pagar $82 millones del FODES a las alcaldías, $65 millones de aguinaldos y remuneraciones a los empleados públicos, $50 millones a proveedores, $46 millones del subsidio adelantado por las distribuidoras de energía eléctrica y $307 millones de deuda de corto plazo, mientras logra conseguir el financiamiento total con bonos de mediano y largo plazo. Este lamentable cierre fiscal del año y de la primera mitad del gobierno podría conducir a la salida del ministro de Hacienda, el funcionario más importante en materia económica y fiscal-financiera de los últimos siete años y medio.

la prensa graficaSe trata, en efecto, de una conducción económica y fiscal fallida del Gobierno y del país, configurada acumulativamente en la última década y media, y particularmente en los últimos dos gobiernos. Las ilegalidades, las irresponsabilidades y el enfoque centrado en el manejo de la caja fiscal en la gestión de las finanzas públicas, la ausencia de reformas estructurales económicas y fiscales con visión y estrategia de crecimiento y desarrollo de mediano y largo plazo, y el no haber visualizado y enfrentado semejante situación desde el inicio de su gestión, explicarían dicha conducción fallida.

El Gobierno concluye el año: 1. Debiéndole más de $140 millones a desesperados proveedores, muchos en quiebra, otros muy cerca, y tantos o más descapitalizados. 2. Con meses de retraso en el pago del FODES a las municipalidades, con alcaldes y concejos municipales enfrentados a enormes presiones y lamentables situaciones. 3. Sin un centavo de los $1,200 millones para financiar el déficit acumulado de 2016 reconvirtiendo la deuda de corto a largo plazo. 4. Con una unilateral decisión de aumento de salarios mínimos que rompió el diálogo y la búsqueda de consensos, y que deterioraría la situación económica y financiera de los pequeños y medianos empresarios, y de muchos cooperativistas y empresarios agropecuarios, enfrentando al Gobierno a toda la empresa privada y a buena parte de la oposición. 5. Con un presupuesto 2017 pendiente de aprobación, donde el Gobierno excluye partidas presupuestarias claves como el pago de pensiones, y ARENA omite propuestas alternativas de financiamiento, creándole el vacío a la mesa técnica de pensiones. 6. Con un ajuste fiscal hasta el final de su mandato de 3-3.5 % del PIB, que recortará el gasto público y aumentará impuestos y recaudaciones diversas. 7. Con una misión del Fondo Monetario Internacional que reconfirma el imperativo del ajuste fiscal y de reformas económicas para fortalecer la solvencia del sistema financiero y crear condiciones para un crecimiento económico mayor e inclusivo. Un acuerdo del Gobierno y la oposición sobre dicho ajuste y reformas constituye la condición para un acuerdo precautorio y respaldo del FMI en los próximos años. 8. La ausencia de visión y liderazgo del Gobierno y de la oposición para la transformación económica del país. 9. Con el Gobierno enfrentado en visión, políticas e intereses a casi toda la oposición y a casi todo el sector privado. 10. Con una deuda pública que supera el 70 % del PIB después de la actualización de las cuentas nacionales.

Consecuentemente, la conducción económica y fiscal está agotada, requiriéndose una estrategia integral que involucre a los principales liderazgos intelectuales/profesionales, económicos/empresariales, sociales y políticos del país. Esta es una de las grandes prioridades de la agenda estratégica a impulsar a un cuarto de siglo de los Acuerdos de Paz.

Con la de este día, 36 columnas de opinión recogen mi análisis y propuestas sobre este tema: “De los Acuerdos de Paz a los Acuerdos de Desarrollo” (I al X), “Acuerdos nacionales o deterioro mayor de la situación nacional”, “Sobre la capacidad disminuida del Estado para enfrentar problemas crecientes, “¿Hacia la tormenta perfecta primero y al despeñadero después?”, “El agotamiento de la política fiscal y el imperativo de la inversión y el crecimiento”, “La incapacidad histórica del liderazgo nacional”, “Cómo superar la confrontación y entrampamiento por la reforma de pensiones”, “Estado de emergencia y necesidad de una estrategia nacional”, “El gobierno del FMLN y los empresarios”, “Es la producción y las exportaciones, estúpido… (I y II), “Para que esta vez el diálogo Gobierno-ANEP conduzca a acuerdos”, “Ni superación del bajo crecimiento, ni superación de la esperanza”, “¿Tiene el FMLN la sartén por el mango en El Salvador?”, “Sobre la economía política del estancamiento presente y de la prosperidad futura”, “Un pacto fiscal y un acuerdo con el FMI”, “¿Ejercerán ARENA y ANEP el cogobierno de las finanzas públicas y de la economía?”, “Los costos políticos compartidos del pacto y ajuste fiscal”, “¿Lidera y conduce alguien la economía y las finanzas públicas?”, “Ideas para salir de postración y el entrampamiento”, “Los urgentes y complejos acuerdos sobre las finanzas públicas”, “La crisis y el agotamiento histórico de El Salvador”, “La bancarrota fiscal del Estado y la estupidez política que padecemos”, “Acuerdos de sostenibilidad fiscal o al despeñadero”, “Inversión y crecimiento para la sostenibilidad de las pensiones y de las finanzas públicas”, “De la primera a la segunda mitad del gobierno: la economía y las finanzas públicas” (I)…

En adelante, la realidad se encargará de arreglar las cuentas pendientes con la fallida conducción económica y fiscal del Estado…

Bribonada legislativa. De Federico Hernández Aguilar

Nuestras autoridades quieren que creamos en su sinceridad cuando se autocalifican de democráticas, abiertas y dialogantes. Pero lo que hicieron en la más reciente sesión plenaria es mostrarse autoritarias, cerradas y prepotentes.

federicoFederico Hernández Aguilar, 5 octubre 2916 / EDH

La política es, en muchos sentidos, el arte de negociar. Si además existen riesgos tan evidentes como los que nuestro país afronta en materia fiscal, la alta negociación política se convierte en una necesidad histórica. Y de cara a la historia no existe nada que justifique la pésima actuación que el gobierno y sus adláteres tuvieron la semana pasada en la Asamblea Legislativa. Lo que perpetraron es una villanía en toda regla: contradictoria con su propio discurso, ocultando la intención, exhibiendo alevosía y haciendo a un lado los escrúpulos. El gobierno sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Y quien menos facultado está para alegar ignorancia es el propio Presidente de la República.

Cuando a fines de 2006 se aprobó la Ley del Fideicomiso de Obligaciones Previsionales, el FMLN decidió no acompañar la medida con sus votos declarando que se violaban preceptos constitucionales. Más tarde, en junio de 2007, quien en ese momento era el jefe de fracción del partido opositor, Salvador Sánchez Cerén, acudió ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de diario hoyJusticia para reiterar los argumentos esgrimidos y pedir a los magistrados que se expulsara del ordenamiento jurídico la normativa aprobada por ARENA, PCN y PDC.Las críticas del profesor Sánchez eran atinadas. Al exigirle a la Corte que se pronunciara “contra este atropello a la institucionalidad del país”, unía su voz a la de varios economistas que reprochaban el juego peligroso que estaba iniciando Tony Saca con las pensiones. Destacados abogados constitucionalistas también advertían que aquella emisión de deuda pública se había aprobado por mayoría simple, contraviniendo el artículo 148 de nuestra Carta Magna. El coordinador parlamentario del Frente no solo se sumó a esa correcta observación de carácter legal, sino que ahondó en las razones que habían llevado a la “derecha legislativa” a manipular la figura del fideicomiso. En su opinión, por esa vía la administración Saca conseguía obviar la negociación política con la oposición (el FMLN) y se saltaba el trámite de conseguir los 56 votos necesarios para aprobar la nueva deuda. Menos de diez años después, cuando los economistas y abogados que criticaron la movida de 2006 hoy también señalan al FMLN —porque los argumentos no cambian si el fondo es el mismo—, quien sí se ha dado el lujo de variar sustancialmente de opinión es el profesor Sánchez, que ahora se permite hacer uso del fideicomiso que él llamó inconstitucional para ahorrarse la democrática “molestia” de negociar con ARENA la mayoría calificada que necesita su gobierno para emitir deuda.

Por supuesto, lo que el FMLN, GANA, PCN y PDC hicieron el pasado 29 de septiembre tiene consecuencias mucho peores que el daño producido en 2006 por la creación del fideicomiso. La reforma a la ley vigente introduce un subterfugio para evadir la obligación de pagar los intereses que el Estado adeuda a los ahorrantes del sistema de pensiones, pero además faculta al gobierno a echar mano de esta figura cada año, con lo cual los trabajadores se convierten en patrocinadores permanentes del aumento incontrolable de la deuda que se tiene con ellos mismos. ¡Una auténtica bribonada!

Nuestras autoridades quieren que creamos en su sinceridad cuando se autocalifican de democráticas, abiertas y dialogantes. Pero lo que hicieron en la más reciente sesión plenaria es mostrarse autoritarias, cerradas y prepotentes. La verdadera enemiga del diálogo no es la diferencia de criterio sino la deshonestidad. Los obstáculos reales del consenso no son los contrastes sino los ocultamientos. Con agendas escondidas detrás de los llamados a conversar solo se está contribuyendo a minar la confianza en el éxito de cualquier tipo de acercamiento. Si se empeña en seguir jugando a la politiquería, a la imposición legislativa y al embuste, el gobierno de Salvador Sánchez Cerén será el único responsable, ante la historia, de haber dado el empujón que al país le faltaba para caer en el barranco.

La ventana rota. De Ricardo Avelar

ricardo avelar.jpgRicardo Avelar, 6 julio 2016 / EDH

Uno de los momentos más memorables en la adaptación estadounidense de la comedia The Office es cuando el excéntrico personaje Dwight Schrute hace un simulacro de incendio en el lugar de trabajo. Preocupado por la poca preparación de sus colegas para lidiar con accidentes, este decide armar un incendio pequeño en la oficina y poner a prueba los protocolos de emergencia.

Tras un completo ambiente de histeria, confusión y profundos daños en la oficina, Dwight anuncia que todo fue un simulacro y recuerda la lección más importante: “los bienes son reemplazables, las vidas no”.

diario hoySus intenciones pueden ser loables: su preocupación era la poca preparación de las personas para lidiar con un incidente posiblemente desastroso. Y al final demostró su punto, pero en el proceso destrozó una oficina completa y generó lazos de desconfianza. Todo por dar una lección.

Este absurdo episodio es como la “Falacia de la ventana rota”, expuesta por el economista francés Frédéric Bastiat, quien en el siglo XIX ilustró el caso de un joven que destroza el cristal de un negocio. Cuando los vecinos acuden a la escena, discuten sobre lo sucedido y uno de ellos admite que ve esto como una oportunidad para invertir en un nuevo cristal y que esto colabore a dinamizar y reactivar la economía.

Si bien en un inicio el argumento pudo ser sensato, el dueño del negocio afectado le contradice y afirma que para él esto es una pérdida. Sin esta destrucción del cristal, él podría haber empleado sus recursos en algo más y, de cualquier manera, mover la economía.

Este ejemplo nos advierte la dificultad de justificar la destrucción de propiedad o riqueza esperando una retribución mayor. Si bien en lo inmediato hay una aparente ganancia, esta no borra la pérdida inicial del fruto del trabajo de alguien.

Lo que debería ser un vistoso ejemplo es para nosotros una realidad. El gobierno de El Salvador, en su desesperada búsqueda de recursos, parece practicar de cuando en cuando un ejercicio de romper cristales, esperando ganar un poquito en cada gestión.

Piense por un segundo en la política tributaria de este gobierno (y digo tributaria, pues se enfoca únicamente en cuánto se recauda y no en otros componentes fiscales, como la eficiencia en el gasto o la transparencia). Se anuncian cargos/impuestos con frecuencia y en todos se arguye que es para sostener el componente social del Estado, y se apela al sentido de solidaridad o el más reciente llamado al sacrificio.

Lo que no se mira es el otro lado de la moneda, donde reside el cristal roto: no se puede hacer crecer a una sociedad a la cual se le cambian constantemente las reglas del juego y se le extraen recursos importantes que, de otra forma, podría emplear el contribuyente en el ahorro o consumo de su elección.

Para sanar su enfermiza falta de recursos, el Estado coquetea con remedios peligrosos y potencialmente devastadores, ignorando que hay un enorme componente de irresponsabilidad en el gasto que no han querido siquiera discutir honestamente.

No se puede pretender salir de este agujero castigando el bolsillo del ciudadano sin que este reciba servicios públicos de calidad, por lo que de cualquier manera incurrirá en doble gasto: si la seguridad no mejora, recurrirá al guardia privado, si la escuela sigue en ruinas, buscará el colegio privado, si no hay medicinas… Cada fallo del Estado, el individuo lo paga dos veces.

En tanto, las ganancias son fugaces. Cada “sacrificio” del contribuyente tiene fecha de caducidad. Estamos dando parches temporales y la crisis reinicia. Quizá hay un beneficio momentáneo -ganar tiempo para el pago de deuda vencida o salarios de servidores públicos-, pero el costo es devastador.

Si seguimos pretendiendo avanzar por medio de la destrucción de la capacidad económica de la ciudadanía, llegaremos a un punto donde no habrá más cristales que romper ni formas de extraer recursos de emergencia. Y sí, con todas las ventanas quebradas es fácil que las inclemencias del clima fiscal nos sigan inundando de problemas. Y a diferencia de The Office, no será un simulacro.

La extorsión del suicida. De Manuel Hinds

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 1 julio 2016 / EDH

El gobierno del FMLN maneja la política fiscal en tres movimientos que luego repite. El primero es aumentar de una manera exorbitante los gastos orientados a crear una red clientelar de apoyo al partido para las elecciones de 2018 y 2019. El segundo movimiento es recortar los gastos esenciales del gobierno — tales como cortar el abastecimiento de medicinas y equipo en los hospitales o la reducción del apoyo a las escuelas de 25 a 13 dólares por alumno — para contar con más dinero para crear las redes clientelares. El tercer movimiento es hacer grandes aspavientos de que necesita ya, pero ya, miles de millones de dólares en préstamos, impuestos y confiscaciones de ahorros de los futuros pensionados porque se está acercando a una crisis fiscal y no va a poder pagar las pensiones, ni las deudas, ni a los proveedores, ni a nadie más. Al conseguir este dinero, lo dedican por supuesto a los gastos para formar las redes clientelares, no a pagar deudas o a costear actividades indispensables para el pueblo, y el círculo se vuelve a jugar.

diario hoyAsí, de esta forma, usted puede ver que la gente está muriéndose en los hospitales por falta de catéteres para hacer diálisis, o de medicinas para los hemofílicos, o porque no hay otras medicinas esenciales, para luego ver que el gobierno anuncia que dará subsidios a los ninis, que no se justifican de ninguna manera excepto como sueldos disfrazados para activistas, mientras usted oye que diversos voceros del gobierno dicen que el gobierno, que había hecho mil amenazas para conseguir 150 millones en préstamos, al nomás conseguirlos dijo que necesitaba 1,200 más porque si no iba a tener que confiscar las pensiones, sólo para ser contradicho por otro vocero del partido diciendo que quieren los 1,200 más las pensiones, que son como 4,500 millones más.

Y hace un par de días, el gobierno anunció el establecimiento de un cargo del 13 por ciento adicional en el cobro de la energía eléctrica. Esto es, por supuesto, un impuesto con otro nombre que, inconstitucionalmente, no pasó por la Asamblea, y que es equivalente a duplicar el IVA sobre la energía eléctrica, que ya es demasiado alta y que, por lo tanto, ha causado la salida del país de muchas empresas industriales y sus empleos, y que ya ha desincentivado el establecimiento de muchas más.

Con esto el FMLN está demostrando una vez más que lo único que le importa es proveerse de fondos para tratar de mantenerse en el gobierno, y que no le importa hacerlo a costas del sufrimiento del pueblo en términos de mayor desempleo, falta de medicinas, hospitales que se inundan y están en peligro de caerse, pésima educación y malos servicios públicos en general.

Todo esto está basado en la idea de que gastando más y más dinero, y contratando más y más activistas van a ganar las elecciones de 2018 y 2019. Hasta el momento las encuestas parecen darle la razón de que pueden ganar esas elecciones. Pero hay dos cosas que el FMLN no está tomando en cuenta. Primero, que en las encuestas la gente tiende a no decir que va a votar en contra del gobierno porque tienen miedo de que alguna consecuencia pueda tener para ella el decir semejante cosa. Segundo, que el rumbo suicida que están tomando al endeudar al país cada vez más y hundirlo con impuestos tendrá consecuencias muy duras para la gente en el futuro inmediato. Si hay gente que todavía no se ha convencido de que el FMLN es tóxico para el país, sus acciones actuales y el rumbo que están tomando, y la manera en la que se jactan que tienen la sartén por el mango en el país van a convencerlos. Y entonces, no importa cuanto dinero gasten, van a perder. Y mientras más extorsionen al pueblo, más grande será la derrota, y más grande será la desazón que destruirá al partido después de ella.