Fusades

Debe ponerse un alto al acoso y el espionaje. Centro de Estudios Jurídicos CEJ

La libertad de pensamiento, la libertad de expresión, la libertad de asociación y la reserva o privacidad de las comunicaciones son principios esenciales en toda sociedad democrática. Preciándonos de serlo, es claro que se trata de derechos de rango constitucional, que tenemos que defender férreamente. No podemos ni debemos andar con medias tintas.

centro estudios CEJCentro de Estudios Juídicos CEJ, 23 enero 2017 / LPG

Es por eso que no podemos dejar de referirnos al hecho de que a principios de este año, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), ante lo que calificó como un acto de acoso político en su contra, denunció ante la Fiscalía General de la República el hallazgo de un micrófono oculto en una de sus salas de reuniones; como tampoco podemos ignorar que pocos días después, la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador informó ante los medios de comunicación que también encontró un micrófono en sus instalaciones, oculto de la misma forma que el detectado anteriormente en FUSADES.

la prensa graficaEs obvio que los hallazgos en estas instituciones no son meras casualidades. Si bien su autoría es aún desconocida, no dudamos que obedece a una clara política de espionaje y acoso que no puede tolerarse ni en este ni en ningún otro caso, razón por la que nos sumamos al enérgico reproche hacia estas prácticas, exigiendo la inmediata investigación de las mismas.

De comprobarse por las autoridades competentes los hechos denunciados por ambas entidades y de identificarse a los responsables de semejante atropello, estos deberán enfrentar la justicia por el cometimiento de al menos dos delitos: el de interferencia e intervención de comunicaciones telefónicas, que es cometido por quien intercepta o intervine comunicaciones telefónicas o usa artificios técnicos de escucha o grabación de las mismas, o lo ordena o permite; y el delito de captación de comunicaciones, que ocurre cuando, con el fin de vulnerar la intimidad de otro, se intercepta una comunicación o se utilizan instrumentos o artificios técnicos de escucha, transmisión o grabación de sonido.

Lo ocurrido en estos días tiene que alarmarnos a todos los que de verdad queremos vivir en democracia, sobre todo porque a estas acciones recientemente denunciadas debemos sumar otras que se han hecho desde ciertas instituciones públicas. Así, por ejemplo, algunos de los actuales magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia han manifestado en diversas ocasiones que tienen suficientes motivos e indicios para sostener que sus líneas telefónicas han sido intervenidas de forma ilegal.

Y más recientemente, el fiscal general de la República ha denunciado públicamente haber sufrido de escuchas telefónicas ilegales, de la desconexión de su teléfono celular, y de otros actos de espionaje que habrían sido utilizados con el motivo de amedrentarlo y de presionarlo indebidamente como respuesta a delicadas investigaciones que están siendo conducidas.

Esperamos, por el bien de nuestro país, que no continuemos con estas que parecen ser represalias sistemáticas en contra de actores públicos y privados. En cualquier caso, tenemos que hacer causa común y evitar que individuos u organizaciones que no han comprendido la realidad democrática en que vivimos pisoteen los más elementales derechos ciudadanos.

Nuestro firme llamado es para que a 25 años de firmados los Acuerdos de Paz, los únicos que sean intervenidos y perseguidos en El Salvador sean los delincuentes que violan la ley y quienes mantienen atemorizada a la población, y no quienes con su trabajo, desde el ámbito público o privado, velan por las garantías y los derechos democráticos.

El espionaje y el acoso político no deben existir en una democracia que ha costado tanto esfuerzo construir. Debe ponerse un alto inmediato a estas acciones; las autoridades deben esmerarse en dar con los responsables para aplicarles las medidas legales correspondientes.

Los “huecos” de las elecciones de 2015… De Luis Mario Rodríguez

Luis Mario RodríguezLuis Mario Rodríguez, 23 junio 2016 / EDH

Por lo general los ciudadanos se desentienden de las elecciones cuando han depositado su voto en las urnas. Su interés resurge al momento del cierre de los centros de votación, justo al iniciar el respectivo conteo y una vez la autoridad responsable anuncia los resultados preliminares. Si ninguno de los partidos en contienda rechaza el desenlace de la competencia, la población se despreocupa de las siguientes etapas del proceso y la auditoría social, hasta culminar con el escrutinio definitivo, es prácticamente inexistente. Entre una elección y otra, los votantes se olvidan del sistema electoral y no le dan seguimiento a las fallas y “huecos” de los comicios anteriores.

diario hoyEs muy difícil generar curiosidad en la gente sobre la importancia de las reformas electorales. Debe ocurrir una circunstancia muy anormal para captar el interés del público en la revisión de la respectiva legislación. En el siglo pasado los fraudes en las elecciones lograron este cometido al extremo de constituir una de las causas por las que se libró el conflicto armado en los ochenta. No era posible acceder al poder político por este medio y parte de las organizaciones sociales decidieron alcanzarlo a través de la lucha armada.

Debido a esas circunstancias, la paz nos trajo nuevas reglas electorales, un renovado administrador de las elecciones y la consolidación de un sistema de partidos en el que predominan, veinticuatro años después, dos fuerzas políticas mayoritarias y por lo menos tres partidos minoritarios. Hasta 2015 los problemas se venían concentrando en una pésima aplicación de la justicia electoral. Sin embargo ese año, al pobre desempeño del TSE en dicha área, se agregó una muy mala gerencia de ciertas etapas de la competencia electoral.

Fallaron la capacitación de los miembros de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), el conteo de votos de los partidos y de marcas de los candidatos, el escrutinio preliminar, el sistema de transmisión y procesamiento de resultados y el escrutinio definitivo. Los responsables de las mesas rellenaron las actas de manera equivocada generando graves inconsistencias, la legislación presentó vacíos para resolver este tipo de situaciones y el TSE erró al contratar una veintena de empresas que no contaban con una experiencia comprobada en materia de tecnología electoral.

La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia intervino ordenando la apertura de las urnas en el departamento de San Salvador y mandó el recuento de los votos en esa circunscripción. Se descubrió que más de veinte mil votos no fueron contabilizados. Si bien no varió la distribución de los diputados ni la asignación de los escaños, el precedente fue muy negativo y la desconfianza entre los partidos, que suele ser bastante alta, se elevó a niveles en extremo preocupantes.

Tampoco se aplicó la sentencia que ordenaba fiscalizar el financiamiento de los partidos y revelar el nombre de los donantes y los montos que estos aportaron a las campañas. Asimismo faltó la reglamentación legislativa para desarrollar el empleo de las listas abiertas y el cálculo de los “votos cruzados”. El TSE asumió esa responsabilidad. Buena parte de los problemas en el llenado de las actas se debió a la floja y tardía preparación de los miembros de las JRV, a la falta de “instrucción notoria” de algunos de sus integrantes y al cansancio de todos ellos, debido a que cumplieron esa función de manera manual sin uso de sistemas tecnológicos adecuados.

En 2018, además de los comicios legislativos y municipales, los partidos deben celebrar elecciones internas para elegir candidatos a diputados y alcaldes. Además están obligados a integrar los Organismos Electorales Temporales con ciudadanos, que de acuerdo a la sentencia de la Sala, no deben tener vínculo alguno con los partidos políticos. Este último aspecto requiere un amplio debate para discernir si en realidad lo práctico es incorporar algunas inhabilidades para ciertos militantes como lo regula la mayoría de países en América Latina.

La propuesta de reformas al Código Electoral y a la Ley de Partidos presentada esta semana por Aliados por la Democracia y FUSADES busca, entre otros objetivos, resolver los inconvenientes del proceso electoral de 2015. Puede consultarla en el sitio http://fusades.org/node/7179 .

Carta a los gurús: Los sabios no muerden. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 14 abril 2016 / EDH

Estimados sabios:
El martes pasé 12 horas escuchando a una docena de eminencias, de diferentes países del mundo, hablando de los problemas de nuestro país: corrupción, impunidad, inseguridad, falta de credibilidad de los partidos políticos. FUSADES los había invitado a su Quinto Foro Internacional de Análisis Político.

Tengo que decir: Salí muy insatisfecho de esta maratón. Hubiera esperado que la presencia de los gurús ayudara a FUSADES a llegar, de manara más clara y académicamente sustentada, a un par de conclusiones que de todas formas ya las intuimos. Por ejemplo: Una mayoría de los salvadoreños ya sabe, y algunos lo expresan a grito, que para efectivamente combatir la impunidad y la corrupción, el país necesita una instancia de investigación realmente independiente, o sea un árbitro que no es parte del problema. De ahí la exigencia de instalar una comisión internacional contra la impunidad y la corrupción, parecida a la CICIG que opera exitosamente en Guatemala.

En el evento de FUSADES estuvo el recién elegido secretario general de la OEA, Luis Almagro. Obviamente, las limitaciones diplomáticas de su cargo no le permitieron decir más de lo que dijo, que básicamente fue: La OEA y la comunidad internacional estamos listos para lo que El Salvador nos pida. Tampoco se podía esperar que el canciller Hugo Martínez, contrario a las posiciones de su partido y su presidente, pida una CICIES. Pero sí lo podíamos esperar de las eminencias de la politología, que no tienen que tener el cuidado diplomático de un secretario general de la OEA, y mucho menos los amarres partidarios de un canciller. Sin embargo, se quedaron en ambigüedades. No aportaron absolutamente nada para que el canciller llevara a su partido y gobierno un mensaje claro de parte de la élite académica. Nadie aprovechó el privilegio de los sabios de hablar con claridad y contundencia. Así que el primer bloque del Foro: Mucho discurso, nada de conclusión. Oportunidad perdida. Hugo Martínez y el FMLN pueden estar tranquilo: los sabios no muerden.

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Segundo ejemplo: el debate sobre la crisis de los partidos políticos. Todos en El Salvador intuimos que para que la democracia se consolide y sepa enfrentar sus retos, hay que renovar, democratizar y abrir hacia la ciudadanía los partidos políticos. Muchas de las persona que luchan por hacer esto, pero que no saben muy bien cómo hacerlo, estaban sentados en la audiencia, con gran expectativa. Neles pasteles: Vienen los sabios y arman una discusión sobre si vale la pena modernizar los partidos; que de todos modos son obsoletos y hay que buscar otros mecanismos de representación democrática. ¿Cuáles? – A saber, pero los partidos ya no sirven, han perdido su rol para canalizar las demandas de los ciudadanos…

Uno no tiene que ser profesor de Oxford ni socio de un think tank de Washington para saber que el futuro democrático de El Salvador depende de la capacidad de los ciudadanos de transformar los partidos. En el FMLN hay unos pocos y en ARENA muchos que quieren hacerlo y esperan que la presión de una sociedad civil exigente les ayude a romper con el verticalismo, el populismo y el oportunismo de los aparatos partidarios – y de la generación que se ha incrustado en ellos. El Foro de FUSDADES hubiera podido ser un instrumento de presión: construyendo claridad, rumbo, argumentos…

Otra oportunidad no aprovechada. Los dinosaurios pueden estar tranquilos: del discurso de estos sabios importados no salieron impulsos para poner en peligro sus feudos partidarios.

Tercer ejemplo, un poco menos decepcionante: el debate sobre seguridad pública. Algunos gurús invitados aportaron criterios interesantes, pero el que tocó el tema de manera desafiante para el gobierno no vino de Europa o Estados Unidos, sino fue el único expositor doméstico: Salvador Samayoa.

Resumo: en ninguno de los temas tratados ustedes, las eminencias, nos ayudaron mucho para convertir lo que intuimos en claridad. No tenemos una academia institucionalizada en nuestras universidades capaz de producir los conocimientos y análisis indispensables para definir el rumbo del país– y las importaciones tampoco nos iluminan. Pero sí tenemos, en nuestro país, mentes que pueden aportar

Tal vez la cosa debería ser al revés: Tal vez varios de aquí deberíamos viajar a Oxford y Washington para nutrir de ideas y conocimiento a los ilustres tanques de pensamiento.

Tal vez entonces se arma el debate que necesitamos. Saludos,

e2b99-firma-paolo PS: Al terminar de redactar esta carta me entero que en la sesión de miércoles, a la cual ya no asistí, las palabras de cierre lsa dio el canciller Hugo Martínez. Sin comentario…

Lea también sobre el mismo evento:
Luis Mario Rodríguez: El reto de los partidos “tradicionales”

 

 

El reto de los partidos “tradicionales”… De Luis Mario Rodríguez

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, 14 abril 2016 / EDH

Los politólogos, académicos y pensadores que visitaron El Salvador en el marco del Foro Internacional de Análisis Político (FIAP 2016) provocaron una discusión acerca de varios de los temas fundamentales para recuperar la gobernabilidad democrática en América Latina.

Uno de los debates se centró en el futuro de los partidos tradicionales. Se cuestionó su lejana relación con los ciudadanos, la oscuridad con la que manejan sus cuentas, el verticalismo y la falta de democracia interna y los escándalos de corrupción que están involucrando a sus principales figuras. Se reiteró que son bastantes los años en los que se ha intentado reformar estos institutos políticos principalmente para que abran mayores espacios a las nuevas generaciones.

diario hoySin embargo, en poco o en nada han contribuido las diferentes medidas para modernizarlos. Su credibilidad sigue en declive dejando espacio a que otros actores, no necesariamente democráticos, que se desligan de los partidos, sobre todo cuando estos son vetustos y cerrados, aparenten una imagen fresca y  se posicionen frente al electorado como “líderes” carismáticos y sin un pasado que les complique sus aspiraciones.

La participación ciudadana, de acuerdo a los cientistas políticos, está demandando otras formas de representación política. Para algunos de los expertos los partidos tradicionales agotaron sus opciones de transformación y, por tanto, recuperar el entusiasmo que generaron en sus militantes cuando fueron constituidos será muy difícil.  Los movimientos anticorrupción les ganan terreno cuando exigen limpiar a las administraciones públicas de los malos manejos de las finanzas del Estado y someter a la justicia a todos aquellos que cometen actos fuera la ley.

Por otra parte se advierte que esta “primera ola” de protestas en América Latina, además de estar empujando a las instituciones para que investiguen y actúen eficientemente, genera al mismo tiempo un sentimiento de rechazo en contra de los políticos.

La respuesta institucional ha sido positiva. En el continente hay algunos ex presidentes, actuales gobernantes y muchos funcionarios procesados. Sin embargo, el nivel de desilusión social puede orientarse al deseo de sustituir a los partidos por cualquier otra figura al grito “que se vayan todos”.  Kevin Casas Zamora, ex Secretario de Asuntos Políticos de OEA, teme que este momento debilite de tal forma a las organizaciones partidarias que luego sea difícil encausarlas para que continúen cumpliendo su función representativa dentro del sistema.

Sobre este aspecto, aunque no se logró un consenso generalizado entre los participantes, se concluyó que los partidos políticos son, y deben continuar siéndolo, los vehículos por excelencia para competir y alcanzar el poder político. Ciertamente el trabajo que deben realizar para responder a las nuevas y exigentes expectativas de la sociedad del siglo XXI es gigantesco y no debería extrañarnos que algunos de los partidos de larga data se debiliten aceleradamente si continúan con el guión que implementaron hace 50 años. Los candidatos no partidarios o independientes representan una alternativa pero hasta ahora ha sido muy difícil que compitan contra “maquinarias electorales”, con restricciones en materia de financiamiento político y con muy pocas oportunidades de mantener una estructura territorial a nivel nacional como sí la tienen los institutos partidarios.

Ciertamente el cambio generacional, que a su vez establece transformaciones en actitudes, demandas y comportamientos, no le facilita a los partidos su transición y adaptación al “cambio de época” que estamos presenciando. Los jóvenes demandan más información, la crean al instante y promueven “cadenas virales” de mensajes que terminan instantáneamente con reputaciones y carreras políticas. Darle la espalda a esta realidad encamina a los políticos a las orillas de un profundo precipicio.

Las grandes movilizaciones sociales ahora tienen un fuerte impacto inclusive superior al de algunos partidos políticos. Cuando aquellas mutan en estos, como en España,  se pierden millones de votos. Según el profesor de Salamanca, Manuel Alcántara, el PP y el PSOE perdieron 3.6 y 1.4 millones de votos, respectivamente, en la última elección. Creer que las realidades de otros continentes no ocurrirán en El Salvador es engañarse. El descontento de la sociedad civil es generalizado en América Latina y los esfuerzos por constituir movimientos similares a “Podemos” o “Ciudadanos” es cierto, factible y muy probable en el corto plazo. El reto para los partidos está sobre la mesa y la posibilidad de superarlo también.

Lea también sobre el mismo evento:
Paolo Luers: Carta a los gurús – los sabios no muerden

La transformación política del continente… De Luis Mario Rodríguez

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, 31 marzo 2016 / EDH

Los días 12 y 13 de abril El Salvador será la sede del V Foro Internacional de Análisis Político (FIAP 2016). Se trata de un evento en el que participan prestigiosos politólogos e intelectuales de universidades y centros de pensamiento extranjeros cuyo objeto de estudio durante décadas ha sido el desarrollo político, social y económico de América Latina. La ocasión es importante porque posibilita la investigación de los hechos políticos más relevantes del continente y el examen de aquellas situaciones que han contribuido para renovar el clima de negocios, la seguridad jurídica y el fortalecimiento institucional en otras latitudes.

diario hoyLa temática de la edición 2016 tiene relación con “las protestas ciudadanas y sus efectos en los sistemas políticos y en la administración del poder”. América Latina vive una época de cambio cuyo actor estelar ha sido la sociedad civil. En varios países de la región se han encauzado iniciativas para promover la transparencia, combatir la corrupción y erradicar la impunidad. El debate entre los expertos permitirá recorrer los distintos episodios y evaluar sus impactos en la institucionalidad, el desarrollo y la gobernabilidad democrática.

El FIAP ha sido organizado en los últimos cinco años por el departamento de Estudios Políticos (DEP) de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES). Este cónclave le ha permitido al DEP orientar su agenda de trabajo y contribuir a elevar el nivel del debate político en El Salvador, una de las finalidades primordiales que motivaron la creación de esta entidad hace ya seis años.

Entre los profesores destacan Laurence Whitehead y Timothy Power, ambos de la Universidad de Oxford; Manuel Alcántara, de la Universidad de Salamanca; Jonathan Hartlyn, de la Universidad de Carolina del Norte; Abraham Lowenthal, de la Universidad del Sur de California; Cynthia Arnson, del Woodrow Wilson International Center for Scholars; Miriam Kornblith, del National Endowment for Democracy; Peter Hakim y Kevin Casas- Zamora, del Diálogo Interamericano; y Eduardo Núñez, del National Democratic Institute. También intervendrán el ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, y Salvador Samayoa, firmante del Acuerdo de Paz.

Indudablemente el protagonista del Foro será el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el abogado y excanciller del gobierno uruguayo durante la administración del expresidente José Mujica, el doctor Luis Almagro. Con su presencia se inaugurará el congreso universitario celebrado en el marco del FIAP abordando la pregunta acerca de si las comisiones internacionales contra la impunidad constituyen o no un nuevo factor en la consolidación democrática. Debe recordarse que el pasado mes de febrero el gobierno hondureño, con el respaldo de la OEA, constituyó la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH).

En el Foro se discutirán adicionalmente los retos y desafíos de los partidos tradicionales tomando como ejemplos los casos de Brasil, España, México y Guatemala. La seguridad pública y el Estado de Derecho será otro aspecto de enorme trascendencia debido al efecto que el accionar del crimen organizado o de las pandillas, según el caso, está presentando en Honduras, Guatemala y El Salvador. Por otra parte los organizadores consideraron que una reflexión sobre la caída de los precios internacionales de las materias primas (commodities), especialmente del petróleo y su influencia o no en el fin del populismo y el autoritarismo en ciertos lugares de Centro y Suramérica, es de estratégica importancia.

El encuentro promete una objetiva y académica deliberación de las circunstancias que están transformando la obtención, el manejo y la pérdida del poder político y económico en el mundo y particularmente en Iberoamérica. El anhelo de FUSADES es que la audiencia esté compuesta principalmente por representantes de los tres Órganos del Estado, de las instituciones que integran al Ministerio Público, de distintas organizaciones de la sociedad civil, de gremiales empresariales y sindicatos de trabajadores, de intelectuales, académicos y del Cuerpo Diplomático, así como de estudiantes universitarios y miembros de diferentes entidades privadas regionales.

El Foro Internacional aspira a que la sospecha y la polarización que caracterizan las discusiones políticas en El Salvador se ignoren por dos días y se aproveche la visión de personajes cuya experiencia y conocimiento global podrían contribuir a generar nuevas ideas para mejorar la realidad nacional.