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Las verdaderas coaliciones. De Manuel Hinds

En vez de formar coaliciones entre partidos, los partidos que quieran aumentar sus votos deberían de buscar formar coaliciones de ciudadanos que los apoyen, incluyendo a los que han ido dejando de votar.

22 junio 2018 / El Diario de Hoy

Prácticamente todos los partidos políticos se han declarado abiertos a la posibilidad de crear coaliciones con otros partidos para las elecciones presidenciales de 2019. Aunque puede haber otras motivaciones para hacerlo, la idea detrás de esas coaliciones sería aumentar el caudal de votos en dichas elecciones.

En el caso de El Salvador llama la atención que los partidos políticos estén tratando de unirse para aumentar sus votos cuando el problema principal de ellos no es que se estén quitando votos entre ellos mismos sino que la población les ha estado quitando votos a todos juntos. Es decir, en nuestro caso, los partidos crearían coaliciones para sumar sus participaciones de un total de votos que se está encogiendo. En vez de formar coaliciones entre partidos, los partidos que quieran aumentar sus votos deberían de buscar formar coaliciones de ciudadanos que los apoyen, incluyendo a los que han ido dejando de votar. Ese es el lago donde hay más pescados, y donde el número de pescados está creciendo más rápidamente.

Pero, ¿por qué no hacer las dos cosas si en el peor de los casos lo que podría pasar es que la coalición no sume los votos? La respuesta es que, en nuestro caso, las coaliciones pueden resultar en menos votos que los que un partido solo podría ganar. Es decir, si el primer partido tiene 100 votantes y el segundo 25, puede suceder que su coalición gane solo 75, con lo que el partido mayor habría perdido un porcentaje alto de votos. ¿Cómo puede pasar esto, y a quiénes les puede pasar?

En el caso de El Salvador puede pasar porque los votantes se han ido decepcionando de los partidos políticos y dejando de votar por cualquiera de ellos porque los consideran corruptos, ineficientes o anticuados, motivados no por la mejoría de sus votantes sino por la mejoría de los miembros de sus cúpulas de poder. Toda acción que haga que más gente piense que esto es así, logra que se decepcionen más votantes y dejen de votar. Una de estas acciones puede darse cuando un partido político hace una coalición con un partido que la población considera que es más corrupto o ineficiente, y que pertenece a la vieja manera de hacer política. En estos casos, las coaliciones pueden reducir el número total de votantes de los partidos que tienen mejor prestigio sin aumentar el número de votos de los asociados en sus coaliciones.

Es decir, los partidos que tienen mejor prestigio, o los que lo están aumentando, son las potenciales víctimas de esta reducción de votos por decepción. En los momentos actuales, esto identifica claramente a ARENA, que, con mucho esfuerzo, ha ido institucionalizándose y ha ido mejorando muy sustancialmente en términos de candidatos y de procedimientos. Los avances de ARENA han sido muy superiores a los que han logrado otros partidos, que se han quedado en el estilo de política que ha ido decepcionando a muchos votantes. Eso le está dando ventaja a ARENA para atraer de regreso a muchos de los que se han ido yendo al campo de los que no votan.

En este momento, hacer coaliciones con esos partidos niega las reformas que han llevado a ARENA adonde está ahora, y niega la ventaja que eso le pueda dar para atraer a sus viejos partidarios ahora decepcionados. Pero aun, puede decepcionar a muchos que se han quedado y que ven las reformas con creciente esperanza. Este efecto puede ser muy grave especialmente porque ARENA está todavía luchando internamente para ir profundizando su reforma. Si está teniendo problemas con la eliminación de las herencias de su propio pasado, ¿cómo puede insertar en su propio terreno herencias peores de partidos en donde esas herencias todavía son la corriente principal de su presente?

ARENA está trabajando en coaligar sectores de la población que, sin pertenecer al partido, están de acuerdo con su evolución hacia un partido moderno, con visión al futuro. Estas son las coaliciones que ARENA necesita, las que le pueden traer votos, ideas y personas que pueden ayudar a hacer mejor a nuestro país. Las otras coaliciones hay que verlas con un lente doble: los votos que pueden traer, y los votos que pueden hacer perder.

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Salida populista o democrática. De Roberto Rubio

21 mayo 2018 / La Prensa Gráfica

Sin lugar a dudas han venido creciendo los descontentos y desencantados con el actual sistema de partidos políticos. Y con razón. Ahora ya son mayoría, y entre muchos de ellos se ha despertado la anti política, el anti partidismo, el rechazo a lo existente. Caldo de cultivo para el populismo. Tierra abonada para que las emociones predominen sobre las razones y evidencias. Campo fértil para que la palabra ligera y superficial del líder populista cautive a la gente “cansada de los políticos” (como si los populistas no fueran políticos del mismo cuño).

En ese mar de desencanto/descontento ha venido pescando Nuevas Ideas. Y por el momento pesca solito. Pesca sin mayores ideas y sin nuevos argumentos, seduce con discurso superficial y envases sin contenido. Pero pesca bastante. En ese mar de frustraciones, bastan espejos mediáticos sin mayor carnada para que se aproximen los peces. Tanto así que su líder se ha convertido es un importante rival para las elecciones presidenciales.

¿Tendremos un desenlace populista en nuestro sistema político? ¿De qué depende que tengamos una salida política populista o democrática? La hipótesis que acá planteamos es que no depende tanto de lo que haga o deje de hacer Nuevas Ideas, sino de lo que haga o deje de hacer el FMLN y ARENA; es decir que el éxito de dicho movimiento no está tanto en función de factores internos sino de factores externos al mismo.

Internamente, las ventajas y desventajas que tiene Nuevas Ideas, hasta cierto punto se “neutralizan”. Por un lado, la popularidad de Bukele, su fortaleza mediática, su rol de víctima, son ventajas que se ven contrarrestadas por las desventajas: falta de organización y presencia territorial del movimiento, abultadas informaciones e investigaciones publicadas en diversos medios de comunicación sobre casos de corrupción en su breve paso como funcionario, rodeado de viejos personajes con nuevas mañas, popularidad entre muchos jóvenes que no votan. Haciendo una simplificación del complejo entramado, podemos afirmar que, más o menos, las ventajas y desventajas se neutralizan.

Por tanto, las posibilidades de éxito de Nuevas Ideas dependen más de factores externos. Por un lado, de la capacidad de renovación y unificación de los partidos políticos existentes, especialmente FMLN y ARENA. Por otro lado, del fortalecimiento de las capacidades cognoscitivas y organizativas de la ciudadanía.

En la medida que esos partidos tradicionales dejen de serlo, se separen en palabras y obras del viejo sistema político, expongan no solo un nuevo discurso y narrativa sino y sobre todo nuevas prácticas y comportamientos políticos, condenen y no permitan la opacidad y corrupción incluso dentro de sus propias filas, dignifiquen el degradado ejercicio del poder y de las desprestigiadas instituciones, fortalezcan su democracia interna, se alejen del clientelismo y nepotismo, prioricen la ética sobre la política, en esa medida la pesca alegre que ahora lleva a cabo Nuevas Ideas ya no lo será tanto.

Asimismo, en la medida que tengamos una ciudadanía más organizada, más fresca, más informada, más crítica no solo hacia los viejos sino hacia los nuevos liderazgos, una ciudadanía que no se deja ir tanto por las emociones del momento sino por el análisis objetivo de los hechos, en esa medida nos alejaremos también de los riesgos del populismo, y nos aproximaremos más a una salida hacia adelante y democrática a nuestro esclerótico sistema político.

¿Democracia mediocre? De Ricardo Avelar

16 mayo 2018 / El Diario de Hoy

El proceso de elecciones internas de ARENA ha sido uno de los más democráticos que el país ha visto. Voto secreto, un padrón más o menos estructurado, cuasi debates para conocer las posturas de los precandidatos y un amplio escrutinio de la sociedad civil son algunos de los factores que permiten reconocerle al partido tricolor un paso en la dirección correcta.

Sin embargo, tras una inspección más cuidadosa, estas internas dejan también mucho que desear. Numerosos informes dan cuenta de favoritismos de las estructuras hacia uno u otro precandidato y en cada visita, mitin o evento, estos aspirantes se hacían acompañar por algunos cuestionables personajes de la política nacional.

“Líderes” con procesos abiertos en la Sección de Probidad, alcaldes que han transformado sus municipios en cuestionables feudos, personajes que han llegado armados a la Asamblea Legislativa, entre otros, son algunas de las figuras que manchan este intento de poner en manos ciudadanas más poder de elección.

El proceso más limpio y democrático es, a su vez, un tanto opaco y con grandes fallas. Ahí reside uno de los grandes problemas de la política salvadoreña: tenemos pobres estándares y nos conformamos con poco. Corregir eso es un balón en la cancha de la ciudadanía.

Si tomáramos más en serio nuestro rol de ciudadanos como fiscalizadores del poder, quizá el proceso de internas de ARENA sería propio de alguno de los partidos minoritarios y periféricos, de esos que no tendrían mucho que presumir. Y a los partidos fuertes y establecidos la gente les exigiría procesos verdaderamente limpios.

Cualquier precandidato que se rodee de personajes cuestionables se vería automáticamente como alguien que los valida y eso le haría ganarse el repudio del ciudadano harto de que sus impuestos se destinen a una piñata de favores y beneficios. Un foro de eslóganes sería visto como un evento inspiracional pero de poca utilidad. Si de verdad hubiese debate, se esperaría que quien modere el espacio haga preguntas incómodas para medir posturas, temple y credenciales democráticas de diálogo.

En un respetable proceso de primarias, los medios de comunicación competirían por ganar el respeto de las audiencias dando seguimiento cercano a cada promesa, evaluando su factibilidad y los costos de cada una. Habría equipos dedicados a verificación de datos y a identificar inconsistencias y ningún precandidato podría aspirar a una cobertura tipo farándula, cuando aspira a tan importante cargo como la presidencia de la República.

Pero ese no es el país en el que vivimos. En el nuestro, el pináculo de la democracia interna todavía deja dudas, pero no por ello lo debemos despreciar. Debe servir como un mínimo no negociable para cualquier partido que pretenda acceder al poder. Afortunadamente, estamos a tiempo de ver qué hará el resto de institutos políticos de cara a 2019. Dentro del FMLN se está viendo un interesante proceso donde los Martínez (Hugo y Gerson) parecen estar desligándose de los dedazos y dan una ligera idea de que el militante tiene una opción más allá de los designios de la poderosa Comisión Política. En el resto de partidos preliminarmente interesados, no se ve mayor cosa que llame la atención.

Traigo al resto de competidores a colación porque un sistema de partidos no funciona tan diferente a un mercado de bienes o servicios. Entre más competencia haya, se espera que los servicios mejoren y que sea el cliente (o el votante) el gran ganador del proceso. Esto depende de que haya reglas e incentivos claros, pero también de que el último afectado esté listo a exigir decencia o a dejar de consumir una opción.

Si el limitado proceso de ARENA es el mejor, esto habla de la mediocridad en la ejecución de nuestro sistema de partidos. Aquí hay una oportunidad de oro para exigirle a cada bandera que quiera aspirar a cargos públicos que supere a su contrincante, que muestre debates más incisivos, que depure a sus miembros más cuestionables, que sea más transparente en sus registros, que no siga a líderes mesiánicos, entre otras cosas.

Nuestro sistema de partidos llega a ser lamentable, pero se puede rescatar. Todo depende de que sepamos exigir y con base en resultados, premiar o castigar. Solo este dinamismo nos podrá acercar a una democracia real y funcional. Moverse es importante, es primordial. De no hacerlo, como dice el cantautor uruguayo Jorge Drexler, “lo mismo con las canciones, los pájaros, los alfabetos: si quieres que algo se muera, déjalo quieto”.

@docAvelar

Paralítico. De Cristian Villalta

29 abril 2018 / La Prensa Gráfica

En un mes, el Fmln tendrá candidato a la presidencia. Sin importar su nombre, sabemos que se apellidará Martínez, que no hará ninguna crítica a la extraviada conducción que el partido sufrió en los últimos años y que tendrá el Everest comunicacional de venderle esperanza a un electorado que ya les compró una o hasta dos veces con terribles resultados.

A muchos izquierdistas se nos antojaba una revolución en el Fmln, a más no haber. Creímos que luego del desgobierno de Salvador Sánchez Cerén, del comprobado cinismo de la comisión política del Frente y las consecuencia electorales provocadas por esas dos taras, advendría siquiera una discusión pública en ese instituto.

Lo que sucedió al desastre electoral, no obstante, fue sólo la confirmación de la parálisis de liderazgo que el partido oficial sufre desde hace ya algún rato. La suma de la autocrítica en el Fmln es cero. Vamos, es que si la gran perestroika en el Gobierno luego de marzo fue empoderar a Óscar Ortiz, sólo queda apagar las luces e irnos todos a Masada.

Lo de la izquierda salvadoreña ha sido trágico: una vez convertida en gobierno, se olvidó de programa, visión y contenido, y lo redujo todo a estrategia, táctica y dialéctica. Y una dialéctica vulgar, chabacana, ramplona. Y, por maldita lógica histórica, sus mejores hombres y mujeres se fueron quedando en ese tránsito de 40 años de promesa subversiva a facción oficial que acabó empequeñeciéndolo.

El Fmln urge de un cambio profundo; confío que ocurrirá pero no será en el marco de las elecciones de 2019, que sólo representarán el canto del cisne del grupo de Medardo, Norman, Merino, Ortiz y anexos.

Mi confianza tiene poco de qué asirse, excepto de las causas finales, teleológicas si quieren, que son el motor no sólo del Frente sino del pensamiento de izquierda en El Salvador.

Parece obvio que habrá un cambio en el gobierno el próximo año. No hay razones de peso para pensar en otros cinco años del Frente. A la vez, hay motivos para creer que la próxima administración profundizará la carga impositiva, le recortará a la inversión social y recrudecerá el enfoque militarista de la seguridad pública.

El espectro nacional está fragmentado, sin vasos comunicantes sanos entre las distintas tendencias ni entre sus caudillos; sólo un estadista conseguiría que esas ideas convivan y se instale el necesario ambiente para administrar las tensiones que se aproximan a la vista de todos.

Pero de eso, no hay nada en la vitrina de 2019. De la derecha se percibe la ansiedad de recuperar el Ejecutivo, no conciencia de sus graves errores del pasado ni tampoco vergüenza de cómo se benefició con la corrupción de su último gobierno. Así, ¿cómo?
Ninguno de los otros partidos ni movimientos aportan una alternativa en esta coyuntura: algunos se vacían en culto a la personalidad sin contenido y los otros son cofradía de amigotes.

En uno, cinco o diez años dependiendo de cuanto tiempo se pierda en las veleidades electorales, cuando la nación ya no soporte lo anormal de nuestro Estado, lo alienado de su funcionamiento, se necesitará de un compromiso humanista de nuestra política, tan secular como sea posible. La izquierda del mañana, la que debe erguirse sobre las cenizas del naufragio de este Fmln, verá entonces su hora.

Mara Salvatrucha: “Fue un error haber aceptado dinero de los partidos políticos”

En esta entrevista concedida a El Faro, la MS-13 mantiene sobre la mesa la oferta de negociar su propia desarticulación, bajo condiciones que ahora delimita con mayor precisión. Aseguran que no intervinieron ni a favor ni en contra de ningún partido político en las elecciones de marzo pasado, aunque celebran la derrota del FMLN. También dicen que hoy por hoy, ante un escenario de ausencia de diálogo con el gobierno, su guerra con las dos facciones de la pandilla 18 está tan viva como antes de la Tregua.

Datos oficiales de la Dirección General de Centros Penales cifran en unos 9 000 los privados de libertad  activos de la Mara Salvatrucha. Es, de largo, la estructura criminal con mayor membresía e implantación en El Salvador. Foto José Cabezas (AFP).

Datos oficiales de la Dirección General de Centros Penales cifran en unos 9 000 los privados de libertad activos de la Mara Salvatrucha. Es, de largo, la estructura criminal con mayor membresía e implantación en El Salvador. Foto José Cabezas (AFP).

 

Carlos Martínez y Roberto Valencia, 15 abril 2018 /El Faro

Esta es la tercera entrevista que El Faro realiza a representantes designados para hablar en nombre de la ranfla nacional de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13).

En cada uno de los encuentros sostenidos con esta estructura criminal, las voces a través de las que se expresa han sido diferentes: el primer encuentro ocurrió dentro de una celda del Centro Penal de Ciudad Barrios, en septiembre de 2012, en pleno apogeo de la Tregua, y los voceros fueron las figuras centrales de la ranfla histórica, encabezados por Borromeo Henrique Enríquez –el Diablo de Hollywood–; aquella fue la última vez que los entrevistados accedieron a ser identificados con nombre, apellido y apodo pandillero.

El siguiente encuentro ocurrió a finales de diciembre de 2016, en una populosa urbanización en el departamento de San Salvador, y asistieron dos emeeses. El tercero, la mañana del martes 3 de abril de 2018, también tuvo lugar en uno de los municipios que integran el Área Metropolitana de San Salvador, y esta vez fueron tres los pandilleros designados, dos de ellos treintañeros y el tercero arriba ya de los cuarenta, cada uno proveniente de una clica y de un programa diferentes.

La posibilidad de la entrevista surgió cuando la pandilla quiso desmarcarse de los señalamientos en su contra por el asesinato del sacerdote católico Walter Vásquez, ocurrido el Jueves Santo en el área rural de Lolotique. “Aclaramos que nunca amenazamos al padre Walter; es más, reconocemos el trabajo realizado con jóvenes de su natal pueblo”, reza un comunicado que la MS-13 hizo llegar a un reportero de la Sala Negra. El Faro aprovechó el canal abierto para pedir una entrevista formal, y este es el resultado.

En ninguna de las tres entrevistas se ha repetido la presencia de siquiera un vocero. La estructura ha implementado un sistema de sustitución de liderazgos preprogramado. Cuando un líder muere o es apresado, la cadena de mando se renueva según lo planificado. Aunque la ranfla histórica se mantiene casi intacta –recluida en el sector especial de la cárcel de Zacatecoluca–, su alter ego en la calle, la ranfla en libertad, ha sufrido renovaciones profundas y periódicas en los últimos tres años.

No solo cambian los rostros y los nombres: las Medidas Extraordinarias, que han aislado casi de forma absoluta a los líderes históricos de la pandilla, han permitido que los liderazgos en libertad actúen con mayor independencia. “Quienes estamos viviendo las condiciones somos nosotros afuera, no ellos en las cárceles. Entonces somos nosotros los que vemos qué hay que hacer, y no necesariamente ellos tienen que decir cómo son las cosas”, dice en esta entrevista uno de los voceros.

Con el cambio de representantes se ha transformado –evolucionado quizá– la propia conciencia que la pandilla tiene de sí misma como actor político: desde que en el marco de la Tregua se reunieron con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), pasando por las reuniones secretas en las que el FMLN y Arena buscaron comprar su respaldo electoral, hasta la última elección de alcaldes y diputados, la Mara Salvatrucha ha modificado su discurso, ha cambiado la intensidad de algunas ofertas –y amenazas–, e incluso es capaz de criticar en público sus propias estrategias.

Entre todos, hay un tema cuyo manejo ha sufrido las mutaciones más significativas: el propio desmantelamiento de la pandilla, el fin de la MS-13 en El Salvador. Cuando El Faro abordó este tema en 2012, al interior de la cárcel de Ciudad Barrios, la ranfla se crispó y se sucedieron gritos y gestos amenazantes. Uno de los pandilleros presentes, el Chino –fundador de la pandilla en California– cerró el tema exaltado: “¡Tenías tres años cuando yo comencé a caminar en las pandillas! ¿Y crees que me va a gustar que tú vengas a decirme a mí si nos vamos a deshacer? ¿Que si nosotros vamos a deshacer las pandillas? ¿Sabes qué? Yo creo que ese derecho no lo tienes”.

Cuatro años después, los nuevos voceros abrieron la puerta a esa posibilidad rodeándola de matices: “Esos son procesos que llevan años. En El Salvador a día de hoy estamos lejos de alcanzar esos grandes logros”.

En esta entrevista, la respuesta es rotunda: “Ese ofrecimiento sigue sobre la mesa, claramente”. Pese a las distintas sucesiones en el liderazgo, la MS-13 no ha dejado de pensar en política y los nuevos líderes no desechan las elaboraciones de la cúpula anterior, sino que construyen sobre ellas: cuestionan la forma en que sus predecesores –ranfla histórica incluida– hicieron las cosas, les cuestionan haber permitido que los partidos políticos “compraran” la pandilla, pero sobre todo, aseguran haber entendido que en el juego de la política subrepticia, de los tratos bajo la mesa, de los acuerdos secretos… ellos llevan las de perder.

Por eso ahora ponen tres condiciones muy claras a su oferta de negociar su propio desmantelamiento: uno, que sea un proceso público; dos, que lo monitoree algún árbitro internacional de peso, como Naciones Unidas; y tres, que incluya de entrada una ley de reinserción real para pandilleros que quieren dejar la vida delictiva. La Mara Salvatrucha, dicen, no volverá a negociar en secreto con ningún político. Dicen.

No obstante, parece lejano el día en el que un político –al menos uno que quiera ganar alguna elección– retome el ofrecimiento de esta organización declarada “terrorista” por la Sala de lo Constitucional en agosto de 2015. La pandilla asegura que debido a la ausencia de una causa común, se han roto los puentes con sus enemigos del Barrio 18 y la guerra se ha reanudado con la misma intensidad mortífera que tenía antes de la Tregua.

Ustedes aseguran que hoy por hoy la MS-13 no tiene afinidades partidarias.
Exactamente.

En abril de 2016, las tres pandillas suscribieron un comunicado en el que amenazaron al FMLN y a Gana con impedir hacer campaña proselitista.
La campaña recién pasada se ha realizado en todos los lugares, y si se dieron riata ha sido entre los partidos. Cuando mancharon una casa de Gana y cuando agarraron un bus de FMLN a pedradas, los medios lo tildaron como ataques de pandillas, pero no. En la campaña se dijo “los bichos apoyaron a Arena” o “los bichos apoyaron a Gana” o “los bichos…”, pero eso siempre lo dice el partido perdedor, ¿me entendés? Y en estas elecciones hay un claro perdedor.

El FMLN.
El Frente, sí. Hasta hicieron circular un audio falso en el que unas voces que dicen ser del programa FLS [la sigla de la Fulton Locos, una de las clicas más importantes de la MS-13] pedían votar por Arena. Si la MS-13 hubiera pedido el voto por Arena, si nosotros en verdad hubiéramos hecho esas gestiones, el gane de Arena sería mucho mayor, porque Arena ha ganado, sí, pero con menos votos que en elecciones anteriores. Y al Frente ni su voto duro le respondió.

Pero el comunicado tenía amenazas de boicot explícitas al FMLN.
Quedaron sin validez. Si hubiéramos cumplido lo que se dijo en aquel comunicado, no habríamos dejado que la gente votara libremente. ¿Cuál ha sido nuestro error? Hacer las cosas como fantasmas y quedarnos callados. Dos días antes de elecciones, la cifra de homicidios bajó, y no hubo mayores sucesos el día de las elecciones, ¿va? Pero, como siempre, el gobierno y las fuerzas de seguridad convierten nuestra buena voluntad en su bandera, y salen a decir que si no hubo homicidios fue porque sus planes funcionaron. En nuestras comunidades entraron buses y microbuses de todos los partidos para acarrear gente, en la tarde sobre todo.

Aseguran que no intercedieron, que no presionaron, pero ¿como pandilla decidieron apoyar con el voto a algún partido político?
Si nosotros hubiésemos apoyado a Arena, ¿con cuánto hubiese ganado? Solo imagínese cuánta familia depende de cada miembro de nosotros: la mujer, algunos ya tenemos hijos mayores, los tíos, los sobrinos… ¿Cómo hubiese ganado el partido Arena si en verdad hubiéramos apoyado eso?

Como estructura, otras veces se han jactado del peso de su palabra, y ahora dicen que dejaron sin validez aquella amenaza de boicot.
Simple y sencillamente porque sabíamos que el pueblo, sin presión nuestra, ya no les cree. Nosotros medimos el territorio, ¿me entendés? El pueblo iba a castigar al FMLN y los castigó, sin que la pandilla hiciera nada. Hasta su voto duro les falló.

El Faro habló con vecinos de Las Margaritas [en Soyapango, cancha fuerte de la MS-13] que confirmaron que el candidato a alcalde de Arena hizo campaña con libertad, y no así el del FMLN.
¿Sabés qué es lo que pasó? ¿Sabés qué traicionó al FMLN? El cargo de conciencia. Ellos pensaron: los bichos están sacados de onda con nosotros, mejor ni vayamos. Si no hicieron más campaña fue por temor, pero por mala percepción de ellos, por haber ensuciado tanto la palabra ‘diálogo’. Fue su decisión no hacer campaña en nuestras canchas, quizá creyeron que era exponer a su gente. Y la otra gente sí trabajó libremente.

¿La Mara Salvatrucha no pidió a su gente que no votara por el FMLN?
¿Cuánta población de nosotros está sufriendo en las cárceles con las Medidas Extraordinarias? ¿Y quién los tiene así? ¡El FMLN! Sin decir nada como pandilla, ¿creés que la familia de ese pandillero va a ir a votar por el FMLN? No. ¿Qué nos están diciendo ahora muchas personas en las comunidades? Se burlan, y nos dicen: “Tu presidente es el que gobierna”, “Es tu gobierno, al que ustedes ayudaron”. Porque eso es de dominio público. “Esos para los que pidieron el voto en 2014 son los que los tienen hechos mierda ahora, los que nos están matando”, nos dicen.

La MS-13 asegura que en las elecciones de 4 de marzo no cumplió su amenaza de boicotear al FMLN, como anunció que haría en un comunicado fechado en abril de 2016.

La MS-13 asegura que en las elecciones de 4 de marzo no cumplió su amenaza de boicotear al FMLN, como anunció que haría en un comunicado fechado en abril de 2016. “Simple y sencillamente porque sabíamos que el pueblo, sin presión nuestra, ya no les cree”, dice la ranfla . Foto Roberto Valencia.

 

Cuando aseguran que la gente se burla diciéndoles “es tu gobierno”, ¿se refieren a que hubo conversaciones regulares con el FMLN de cara a las presidenciales de 2014?
Para esa pregunta ustedes mismos tienen ya la respuesta. Y el pueblo salvadoreño también sabe que hubo ofrecimientos. Hay videos. Nosotros prácticamente fuimos utilizados. La idea del gobierno fue beneficiarse de las pandillas y hacerlas mierda después.

La decisión de sacar las manos de la elección del 4-M, ¿significa que para la MS-13 ya no es importante la búsqueda del diálogo con el gobierno?
Nosotros estamos abiertos a dialogar con gente que no sea corrupta. ¿Qué te voy a decir?

¿Ustedes no se volverían a sentar, en representación de la MS-13 con, por ejemplo, Benito Lara o con Arístides Valencia o con Ernesto Muyshondt?
Eso dependería del planteamiento que traigan. Nosotros estamos abiertos a dialogar con cualquiera que quiera escuchar la voz de la MS-13. Ustedes como periodistas han querido una entrevista y aquí estamos, pero esta gente, ¿qué hace? El temor de los políticos a sentarse con las pandillas es porque ese se convierte en una carta de peso para que el otro partido los ataque. Si nos sentamos con el FMLN, esa carta la jugaría Arena. Si nos sentamos con Arena, esa carta la jugaría el FMLN. ¿Por qué? Así son. Los del FMLN ya están diciendo que Ernesto Muyshondt es un delincuente que ha ganado por las pandillas la Alcaldía de San Salvador, pero sin caer en la cuenta que si eso fuera cierto, la silla grande del gobierno la tendría otro delincuente también.

Se maneja que hay unas 250 clicas de la MS-13 en El Salvador. Siendo estructuras con tanta autonomía, ¿en ningún municipio hubo acuerdos con tal o cual candidato a alcalde?
Sí había un margen para, a nivel local, que los bichos dijeran: fulano nos puede convenir o lo contrario, fulano no. Pero sin movilizar gente, ¿me entendés? ¿Qué se maneja ahorita en la política, qué está diciendo el Frente? Que las pandillas apoyaron a Arena a cambio de que quitaran las Medidas Extraordinarias.

El nuevo secretario de Comunicaciones, Roberto Lorenzana, lo dijo en televisión.
Cabal, pero Arena no está pidiendo que se quiten esas medidas. Lo más que están pidiendo es una revisión, y lo hacen no porque se lo hayamos pedido nosotros. Esa modificación la ha pedido la relatora de la ONU y el representante de Cruz Roja Internacional.

La última vez que la MS-13 concedió una entrevista a El Faro, hace 16 meses, ofrecieron negociar incluso su propia desarticulación. ¿Esa carta sigue sobre la mesa?
Sigue sobre la mesa, claramente. Nosotros no nos cerramos a escuchar a ningún partido político, pero queremos que de verdad cumplan lo que prometen. Tal vez fue un grave error el tema del dinero…

¿Reconfirman que hubo dinero de por medio en sus negociaciones con el FMLN y Arena?
En las elecciones presidenciales, sí. El pueblo no lo desconoce. Incluso uno de sus grandes testigos criteriados, el Nalo, lo salió hablando en el juicio del Caso Tregua. Ninguno de los tres que estamos hoy aquí estábamos en ese círculo en ese tiempo, pero por la información que se ha divulgado y por las averiguaciones internas que hemos hecho, sí hemos sabido de errores que la pandilla cometió en el pasado.

¿Por qué fue un error aceptar dinero de los partidos?
Porque después de eso los partidos manejaron que habían pagado el favor y que ya no debían nada, ¿me entendés? El error fue dejarse comprar. Entonces, luego el gobierno dijo: ya cumplimos, no les debemos. Por eso luego propusimos una mesa pública. Llevar una mesa pública serviría también para arreglar problemas que plantearan los vecinos de las comunidades, porque ya estás obteniendo una versión de la persona que está sufriendo, no que un partido político te diga: “Mirá, a vos te sacaron de la colonia, voy a hacer que te regresen pero votá por mí”. O sea, todo el tema político es utilizar a las pandillas.

Retomando: ¿la Mara Salvatrucha mantiene sobre la mesa su propia desarticulación como estructura criminal?
La carta está sobre la mesa, no se ha retirado del juego, ¿va? Pero, ¿cómo vamos a desarticularnos sin posibilidades de reinserción? Aquí todos vienen a decir: hacenos ganar y te vamos a mandar ¡proyectos!, ¿va? Todos nos dicen que nos van a ayudar, pero ¿a qué? Si ya ha pasado que nos ayudan a montar una panadería pero a los dos días la PNC llega a acabársela. ¿Cómo te permiten a alguien que tiene antecedentes penales reinsertarse en la sociedad? Si apareciera alguien que impulsara una ley de reinserción, ahí claro que podríamos hablar de desarticulación de la pandilla. Pero sin esa ley, ¿para dónde va alguien que quiere dejar la pandilla? ¿A pedir en las calles, a corear…? Si justo así comenzó la pandilla.

Un joven con un bebé en brazos hace con su mano la garra que simboliza la MS-13. Esta fotografía se tomó el 3 de marzo de 2010, en una marcha de pandilleros y familiares que recorrió las calles de San Salvador. Foto José Cabezas (AFP).

Un joven con un bebé en brazos hace con su mano la garra que simboliza la MS-13. Esta fotografía se tomó el 3 de marzo de 2010, en una marcha de pandilleros y familiares que recorrió las calles de San Salvador. Foto José Cabezas (AFP).

 

Después de la experiencia con el FMLN, ¿la MS-13 se sentaría a dialogar de nuevo con ese partido?
Estas líneas me gustaría que fueran textuales: nosotros hacemos el llamado a cualquier partido político que en sus planes tenga fundar una ley de reinserción para todos los individuos que se identifiquen o que estén fichados como pandilleros. Estamos abiertos a dialogar con cualquier persona o partido que nos garantice que, si vos no estás delinquiendo, no tienen por qué llevarte; con cualquiera que nos garantice que la familia no va a pagar los platos de alguien que ha cometido un error, porque eso pasa: nos matan a un primo o a un amigo de infancia que ni pandillero es y que nomás lo matan porque nos conocemos de la escuela o de la colonia, ¿me entendés? Nosotros estamos abiertos a hablar con el FMLN, con Arena, con Gana, con todo político que esté interesado en brindar oportunidades reales de reiinserción a los pandilleros.

Llevamos un buen rato hablando de política, y han aparecido el Frente, Arena, Gana… ¿Quién nos falta para completar el escenario de las presidenciales de 2019?
¡Nuevas Ideas! Las golondrinas…

¿Qué opinión tiene la MS-13 de Nayib Bukele, si es que tiene alguna?
Las múrmuras dicen que si a Bukele le permiten presentarse a las elecciones, gana. Y eso sin estar aún inscrito, imaginate. En las comunidades nadie ignora que ese cabrón ganaría hasta con la bandera del PDC. Lo van a querer ensuciar, ¿va? Y vincularlo con las pandillas a él o a sus trabajadores. Pero te voy a decir algo: ante los ojos de la población, yo creo que ese chamaco ha sido sumamente inteligente. ¿En qué sentido? Él jamás ha prometido algo que no va a cumplir, ¿va? Nosotros, lo vuelvo a repetir, estamos de acuerdo hasta en sentarnos con ese Nuevas Ideas, que no lo habíamos tomado en cuenta…

¿A día de hoy no hay ningún canal de comunicación con el entorno de Nayib Bukele?
Ahorita-ahorita, en el momento en el que estamos haciendo esta entrevista, no hay ningún canal con ningún partido político, porque ellos mismos han ensuciado la palabra diálogo, y está aquello de que: “Huevos, si hablamos con los bichos, nos van a hacer mierda los otros partidos”.

Ese diálogo entre el Estado y las pandillas debería ser, cuanto menos, con las pandillas principales: MS-13, 18-Sureños y 18 Revolucionarios. ¿Entre ustedes hay canales de comunicación como los hubo durante la Tregua, incluso después?
Hay contactos y se pueden reanudar, pero la mayor parte de gente ya perdió interés, ¿me entendés? Te voy a decir algo: si una oenegé se abre a mediar por nosotros, hemos caído en el gran cáncer de creer que si ayudan a los bichos les va a llover el pisto, y esas oenegés empiezan a pedir equis cantidad de dinero internacionalmente, y lo hacen en nombre de las pandillas. O sea, todo mundo trata de utilizar las pandillas, ¿va? No te estoy diciendo que el Sínodo Luterano sacó raja, ¿va? Pero nosotros necesitamos que se involucren instituciones como la ONU. Vino Benito Andión, ¿y qué le dejaron hacer? Nada. Lo mandaron a la mierda, ¿va? Porque al final al gobierno o a tal o cual institución eso no les convenía, ¿va? Ellos piensan: si nosotros damos la posibilidad a esos cipotes, vía esa ley de reinserción, para la desarticulación de la estructura, ya van a dejar de venir muchos millones que se invierten en seguridad, y de ahí roban muchos.

Hoy por hoy cada pandilla va por libre, sin una voz común frente al gobierno. ¿La MS-13 está en guerra abierta contra el Barrio 18?
En cierta manera… Para que lo entiendan, si nosotros ahora nos pusiéramos en la misión de agarrar la vocería de las otras estructuras porque hay posibilidad de diálogo con el gobierno, en la próxima reunión aquí van a estar representantes de los números.

¿Cómo puede estar tan convencido de eso?
Porque al igual que sufre nuestra gente, también está sufriendo la de ellos. Los intereses están de igual manera en ambas estructuras. ¿Qué es lo que a ellos, como números, se les hace bien difícil ahora? Elegir voceros que hablen por toda la estructura. Es decir, nosotros hablamos por la Mara Salvatrucha, nos han elegido para hacerlo, pero a ellos se les hace bien difícil.

¿Que las dos 18 no tengan una vocería clara no es consecuencia de la presión del gobierno, de las Medidas Extraordinarias?
No. Ahora no hay mesa. No es tan necesario que haya gente que hable por toda la pandilla, porque además se convierten en objetivos para las autoridades. ¿Qué sucede? Que si se monta una mesa negociadora o algo parecido sin garantías, y se sabe quiénes la integran, los que se oponen a este tipo de procesos van a decir: quitémoslos. Sin una mesa con garantías, con un respaldo internacional incluso, esto no va a avanzar.

Carlos Mojica Lechuga (a) Viejo Lyn y Edson Zachary Eufemia, representantes de la 18 y de la MS-13 respectivamente, se dan la mano en septiembre de 2012, durante uno de los intercambios que hubo durante la Tregua. Foto José Cabezas (AFP).

Carlos Mojica Lechuga (a) Viejo Lyn y Edson Zachary Eufemia, representantes de la 18 y de la MS-13 respectivamente, se dan la mano en septiembre de 2012, durante uno de los intercambios que hubo durante la Tregua. Foto José Cabezas (AFP).

 

Queda claro que no hay una mesa con representantes de las tres pandillas, pero no respondieron si ustedes están en guerra abierta.
La guerra sigue porque no hay ningún acuerdo que la pare. La MS-13 se sentó con los números porque ambas partes teníamos un interés, pero como ese interés las élites lo botan cada vez que sale a flote, tratan de ensuciar esa buena intención que se lleva, sin ese interés lo nuestro sigue normalmente. Ellos tienen guerra con nosotros, y nosotros con ellos. O sea, fuera de un diálogo, somos enemigos.

Hoy que mencionan las élites, la MS-13 siempre ha hablado a través de sus miembros más privilegiados y luego de las operaciones contra las finanzas de la pandilla, las autoridades cada vez más remarcan las diferencias entre los cabecillas y los soldados.
Si buscaste la pandilla porque nadie te daba trabajo…. Nosotros, como estructura, tenemos que abrir un canal de trabajo para nuestros cipotes, porque ese poste [un vigía, uno de los escalones más bajos en la órbita pandillera] o ese soldado tienen familia, como la tenemos nosotros.

El que parte y reparte se queda con la mejor parte, dice el dicho. Las autoridades insisten en mandar un discurso a sus bases: sus líderes los usan para vivir a su costa.
Las cosas no son así como las pinta el gobierno. Lo que cada estructura recoge es de ellos, no es que va a tirarle a la gente más alta para que nosotros andemos en granes carros. Nos movemos en cosas de nosotros. No se puede venir y tocar el dinero del barrio así nomás.

¿Cómo les han impactado las Medidas Extraordinarias? ¿Tiene más poder ahora la ranfla en libertad, más autonomía con respecto de las cárceles?
La cruz no la podés dejar tirada, siempre hay alguien que tiene que agarrar la cruz. Si el día de mañana mi persona no está, aquí va a haber otro donde estoy yo que va a agarrarla.

¿Ya está clara una línea de sucesión?
Ya está quién va a ser. Es una cadena de mando.

¿Eso ahora se decide sin consultar a la ranfla histórica, que en su mayoría está encarcelada?
Lo que pasa es que en las cárceles se están sufriendo las Medidas Extraordinarias, sí, pero quienes estamos viviendo las condiciones somos nosotros afuera, no ellos en las cárceles. Entonces somos nosotros los que vemos qué hay que hacer, y no necesariamente ellos tienen que decir cómo son las cosas.

Vamos cerrando esta entrevista haciendo un resumen: a la luz de la distancia y de la perspectiva, ¿la Tregua fue un error?
No, no fue error. El error fue no fundamentar los compromisos. Hacerlo todo a puerta cerrada, donde la gente ignoraba qué estaba sucediendo. La población salvadoreña y hasta la gente de la pandilla ignoraban lo que estaba pasando, y el precio que pagamos por ese error fue que la gente con la que platicamos mostró ese diálogo a su conveniencia. Luego todos se limpiaron en el mediador, en Raúl Mijango, cuando él no podía sacarnos de Zacatecoluca ni dar beneficios dentro de las cárceles. Actuaron otras entidades, otras personas, pero cuando hubo problemas, dijeron que no sabían nada.

¿El error fue no comprometer aún más al presidente de la República en ese proceso?
El error fue no hacerlo todo público.

Las reuniones con el FMLN y ARENA para las presidenciales, ya sin Mijango de por medio, ¿la MS-13 las considera hoy un error?
Por como lo presentaron al pueblo, sí. O sea, que todo se resume en que si todo se hubiera hecho a la luz del pueblo salvadoreño, la gente no hubiera manejado como que las pandillas somos aliados con tal partido.

Pero la Mara Salvatrucha sí trabajó para el FMLN en aquellas presidenciales, ustedes lo han reconocido.
Así es. El error fue no haberlo hecho público.

¿Hoy no admitirían un diálogo que no fuera público?
En público y con el respaldo de alguna organización internacional tipo la ONU.

El partido liderado por un político con una honestidad cuestionada como Guillermo Gallegos aumentó su caudal de votos a base de promover la pena de muerte para ustedes. La mayoría de la población odia a los pandilleros. ¿Cuánta responsabilidad de ese odio asumen ustedes?
Nada. Lo que estamos pagando es el poder de difusión que tiene esta gente. Para manchar la imagen de nosotros.

A ver, a ver, la MS-13 extorsiona, asesina. Hay gente con razones objetivas para odiarles.
Esa persona que paga renta, cuando tiene un problema, acude a nosotros y no a la Policía. Si a un empresario de buses que paga renta se le suben a robar en las unidades, acude a nosotros para resolverlo, no a la PNC. Son los medios los que ponen a la pandilla como cobra-renta.

Y es cierto. Ustedes cobran renta.
Pero vos me podés pagar renta a mí, a cambio de que me digás: “Mirá un hijueputa me rayó todo el carro y ya sé quién es”.

Pero hay que decirlo con claridad: ustedes no son una oenegé que presta un servicio, ustedes son una estructura criminal.
Pero dentro de las comunidades funcionamos como una oenegé. Hay gente que se está dando verga con su vecino y en lugar de ir a la Procuraduría, buscan a la pandilla: “A mi vecino ya no lo aguanto, putea a mi mamá, me putea a mí…”.

¿Ustedes de verdad creen que hacen una labor social en las comunidades y que así lo comprende la gente civil?
Te voy a poner un ejemplo: una familia que no se mete con nosotros ni tiene vínculos con nosotros pero su hijo es patinero, un skater; los militares y policías le quebraron la tabla en la que patinaba en la cabeza y en el lomo. Hasta lo operaron por los coágulos de sangre. Esa gente a nosotros no se nos corren, pero cuando ven a la cuadrilla de Policía sí se les corre.

¿Lo que dicen es que la gente no teme a la MS-13?
No… En esta colonia se corrió hace poco un poste nuestro cuando vio llegar a los policías, y lo siguieron a balazos hasta una finca que hay aquí atrás. En la finca estaba una cipota y le cayó un balazo que le hizo tres pedazos la pierna. Luego ellos inventaron que a ella la estaban brincando e incorporando a la pandilla. La familia, intimidada por la Policía, no hizo la denuncia.

Miren, no nos vamos a meter al debate de quién ha hecho más daño. Todos conocemos casos en los que la MS-13 ha dañado a gente inocente. Pasemos a otra cosa, para finalizar: si pudieran dejar la pandilla sin consecuencias, ¿se saldrían?
[Los tres asienten de inmediato con sus cabezas]. Si no hubiera consecuencias, lo haríamos, pero lo que pasa ahora es que si la Policía te conoce, aunque andés libre y sin clavos, te van a golpear y te van a poner una bolsita de marihuana para decir que andás delinquiendo otra vez. para ensuciarte. Cuando ves que pasa eso, decís: ¿para qué me voy a salir?

En enero de 2015, el gobierno del FMLN le apostó a la vía represiva para acabar con el fenómeno de las maras pero, más de tres años después, El Salvador aún presenta una tasa de homicidios en torno a 60 homicidios por cada 100 000 habitantes, uno de los más altas del mundo. Foto Marvin Recinos (AFP).

En enero de 2015, el gobierno del FMLN le apostó a la vía represiva para acabar con el fenómeno de las maras pero, más de tres años después, El Salvador aún presenta una tasa de homicidios en torno a 60 homicidios por cada 100 000 habitantes, uno de los más altas del mundo. Foto Marvin Recinos (AFP).

No se vuelvan a equivocar. De Roberto Rubio

Roberto Rubio, 26 marzo 2018 / La Prensa Gráfica

El mapa electoral de los últimos años muestra el desencanto de una buena parte de la población con el actual sistema de partidos políticos. Si hace algunos años el conjunto de partidos captaba alrededor del 60 % de las preferencias electorales, y los que no tenían ninguna preferencia giraba en torno al 40 %, ahora esa proporción se ha invertido: los “sin partido” rondan el 60 % y los “con partido” el 40 %. Los desencantados del actual sistema de partidos son mayoría, y lo son cada vez más. La anti política ha ido ganando terreno.

Ese fenómeno es comprensible, en la medida que el actual sistema de partidos no ha sido capaz de enfrentar adecuadamente los graves problemas que tiene el país; al contrario, en buena parte ha contribuido a agravarlos. El desencanto ha sido aún mayor ante el hecho que las esperanzas de cambio de rumbo que tuvieron miles de ciudadanos con la alternancia política de 2009 terminaron en el cementerio.

También desde hace muchos años que algunos de los partidos llamados pequeños han intentado captar ese segmento creciente de los sin partido. Lo han tratado de hacer con el discurso de “ni derecha ni izquierda”, “hay que romper con la polarización”, “somos la tercera vía”, etcétera. Todos estos argonautas políticos buscaron, con la nave discursiva de la despolarización, ese apetecido “Vellocino de Oro”. Ninguno lo ha logrado. La llamada tercera fuerza, GANA, más bien se llevó parte del pastel de ARENA, pero no ese segmento de los desencantados.

Ante una robusta mayoría de los sin partido, sin señales claras de renovación dentro del sistema de partidos, y con uno de los polos políticos seriamente debilitado, se abre la puerta a las alternativas, a lo fresco, a la búsqueda de nuevos espacios políticos… pero también se le abre la puerta ancha al populismo. Terreno fértil para el líder endiosado, para los gestos políticos vacíos de contenido, para huecos discursos anti partido, para magos mediáticos perversos, para vendedores falsos de ilusiones.

Muchos, con la idea que hoy es la oportunidad para salir de la partidocracia, enarbolando la bandera de la anti política y argumentando que es el momento de la despolarización, se tiran a los brazos de “Nuevas Ideas” (aunque no percibimos ninguna nueva).

Esta apuesta política por la tercera fuerza no es la primera. Recientemente algunos le apostaron a la candidatura presidencial de Saca con GANA, y se equivocaron. Más adelante, muchos de ellos le apostaron al supuesto cambio de rumbo de Funes, y se volvieron a equivocar. No se vuelvan a equivocar apostando a farsas políticas y dinámicas populistas.

Tomen en cuenta que el sistema de partidos todavía es fuerte y con gran capacidad de organización territorial, que el Frente no ha tenido su “jaque mate” o perdido toda su capacidad organizativa y movilizadora, que no es lo mismo tener popularidad que tener electores, que es difícil convertir una popularidad sin contenido en votos, que no es fácil que la grama crezca bajo la sombra de un gran “amate bipartidario”, que el liderazgo de nuevas ideas suma varias investigaciones por posibles delitos que lo pueden inhabilitar, y que este todavía no ha enfrentado en serio el ácido de la exposición pública a la que se ven sometidos los presidenciables. No se vuelvan a equivocar. Recuerden que la tercera es la vencida.

Otro juego. De Cristian Villalta

Nuestra democracia le debe mucho a la polarización. La tensión sin tregua entre ARENA y FMLN, inevitable en los inicios de los 90, fue su mejor aliada para dinamizar las votaciones en el último cuarto de siglo.

Cristian Villalta, 18 marzo 2018 / La Prensa Gráfica

Esa polarización fue el ingrediente estrella de los ejercicios electorales desde Chapultepec, merced a dos formidables abstracciones de consumo masivo: la primera, que el FMLN y los partidos de su ecosistema eran la suma de los ideales populares de justicia e igualdad; la segunda, que ARENA y sus satélites eran la última línea de defensa de la inversión privada, del consiguiente empleo y del modo salvadoreño de vida.

Dicho de otro modo, el FMLN era la promesa del cambio y ARENA, la promesa del orden. Y los salvadoreños asistíamos a votar por la ilusión de una cosa o de la otra.

Al ejercer el sufragio, la nación honraba otra ilusión igual de sublime: que el pueblo era el titular del poder y lo transmitía representativamente a unos pocos para que la sociedad progresara. Deficiencia de todas las democracias occidentales, en el caso nacional eso es ilusorio porque vivimos en un régimen que es democrático en los procedimientos pero aún no en su vocación.

En la práctica, después dos décadas de gobiernos areneros la sociedad de posguerra se descubrió a la vez excluyente y empobrecida, y la idea del cambio se instaló poderosamente. El FMLN gozó entonces de su mejor hora y no tuvo más remedio que ganar.

Pero nueve años después del triunfo de Mauricio Funes, tras dos gobiernos con sabor a naufragio, el partido ha perdido la franquicia de “el cambio”. Para mayor inri, las palabras de la discusión pública que antes eran de su competencia ahora son usadas en contra suya por sus enemigos.

El otrora opositor por excelencia es ahora un partido oficial, paria que en el epílogo de su desvergüenza se dispone a convertir algunos ministerios en premio de consuelo para sus candidatos derrotados. Esa reacción solo corona uno de sus errores estratégicos más abusivos: confundió partido con Gobierno.

La crónica del Frente se volvió, pues, trágica.

Esa tragedia es más amarga para el sistema de partidos que para el pensamiento de izquierda. Es que a diferencia de la derecha, cuyo núcleo está concentrado entre los que militan o apoyan a ARENA y quienes lo patrocinan, la izquierda democrática nunca estuvo atomizada en el FMLN.

La izquierda puede vivir sin FMLN y encontrar otros caminos. Pero el sistema de partidos difícilmente saldrá bien parado si la mitad de su espectro entra en una crisis de legitimidad. Y ahora mismo, el oficialismo parece apenas un club de amigos.

Si uno de los dos polos de la discusión política pierde su legitimidad, el juego puede cambiar de nombre, de reglas o verse obsoleto.

Esa es la inquietud que debe ocupar hoy a los salvadoreños. ¿Quién y qué ocupará el hueco que el FMLN deja en el imaginario colectivo y en el espectro electoral? ¿Será ocupado por otros que acepten el juego democrático y el sistema de partidos? ¿O no? Y si no se cree en el imperfecto juego de la democracia representativa, ¿en qué se cree?

Adonde la democracia se simplifica empieza el totalitarismo. Y ese no es un juego.