Manuel Hinds

La sangre de Venezuela. De Manuel Hinds

Cuando los salvadoreños ven a los del FMLN defendiendo al régimen venezolano deben darse cuenta de que están viéndolo describir el futuro de El Salvador si el pueblo no hace nada para detenerlos.

manuel hindsManuel Hinds, 4 agosto 2017 / El Diario de Hoy

La situación en Venezuela se ha ido empeorando a una gran velocidad este año. Y eso que el año había empezado ya muy mal. La empresa Smartmatic, que manejó las elecciones para la supuesta Asamblea Constituyente el domingo pasado, declaró oficialmente que el gobierno agregó al menos un millón de votos.

EDH logEl tema de Venezuela se ha convertido en un parteaguas, un tema definitorio que ha dividido a la gente en dos grupos, no sólo en América Latina sino en el mundo entero. Hay gente que dice que la definición es ideológica, suponiendo que los que son de izquierda apoyan al gobierno del Socialismo del Siglo XXI mientras que los de derecha están en contra de éste. Esto, sin embargo, es un insulto a la izquierda porque no hay ideología de izquierda o de derecha que pueda apoyar a un régimen que ha destrozado económicamente al país; que lo ha entregado a una nación extranjera, Cuba, a la que sigue mandando enormes cantidades de dinero aunque los venezolanos están muriendo de hambre; que ha convertido al territorio en una guarida de narcotraficantes desde donde operan con la seguridad provista por el estado; que ha prostituido todas las instituciones del Estado con el propósito único de mantenerse en el poder para seguir explotando al pueblo, y que ha ensangrentado al país entero asesinando diariamente a héroes que se manifiestan en contra de la tiranía.

No. Los que apoyan al Socialismo del Siglo XXI no pueden estar haciéndolo por una ideología. Tampoco pueden estar haciéndolo por intereses nacionales, porque el hecho de tener intereses políticos o económicos ligados a la supervivencia del gobierno actual de Venezuela no implica que esos intereses tengan que subordinarse a los más básicos principios de moralidad que dicho gobierno está violando. La sangre de Venezuela pesa más, mucho más que cualquier interés político o económico que cualquiera pueda tener. La decencia también pesa más que los intereses.

Esto es tan así que todo el mundo civilizado se ha volcado en contra del régimen venezolano. Después de protestar por años contra los abusos de dicho régimen, el Secretario General de la OEA lo ha condenado por el “fraude electoral más grande de la historia de Latinoamérica en porcentaje y en millones de votantes”. Esta semana la Unión Europea y sus países miembros desconocieron la nueva asamblea, llamaron a que no se instale y pidieron la liberación inmediata de todos los presos políticos. El ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido llamó a Maduro un “dictador del mal”. En su reporte anual 2016-2017, Amnistía Internacional denuncia al régimen de cometer crímenes contra las leyes internacionales y violaciones de los derechos humanos, añadiendo que los que tienen responsabilidad por esos crímenes no son llevados a la justicia. Entre muchas cosas más, el reporte indica que la escasez de comida y medicinas se ha intensificado dramáticamente y que el gobierno ha introducido trabajos forzados en la fracasada producción de comida. Los asesinatos llevados a cabo por personeros del Estado son diarios y la sombra de un colapso total de la sociedad se vuelve cada vez más ominosa.

Y, mientras tanto, el gobierno del FMLN no sólo sigue rehusándose a condenar al régimen del Socialismo del Siglo XXI sino también sigue llamándolo “el faro de luz” que ilumina su propio futuro. Como lo discutimos arriba, esto no puede estar haciéndolo por ideología, ni por intereses nacionales (que en realidad van en contra del régimen venezolano) sino sólo porque ve muchas cosas de sí mismo en el régimen de Venezuela: el rechazo del pueblo a su desastroso manejo de la nación y su decisión de mantenerse en el gobierno aunque eso signifique violar los derechos de los ciudadanos. Cuando los salvadoreños ven a los del FMLN defendiendo al régimen venezolano deben darse cuenta de que están viéndolo describir el futuro de El Salvador si el pueblo no hace nada para detenerlos. La sangre de Venezuela se está vertiendo por Venezuela y por los países que, como el nuestro, están en camino a repetir su destino.

Los caminos de la ley. De Manuel Hinds

La manera en la que el gobierno puede evitar que la Sala lo detenga es muy simple: sólo tiene que gobernar de acuerdo con la Constitución. No tendrá problemas si toma los caminos de la ley. El problema es que el FMLN no quiere hacer esto sino gobernar arbitrariamente, como se gobierna en Cuba y en Venezuela.

manuel hindsManuel Hinds, 28 julio 2017 / EDH

Anteayer la Sala de lo Constitucional dejó sin efecto la reforma a la Ley del Sistema de Ahorros para pensiones que aprobaron la semana pasada el FMLN y GANA. Esta reforma permitía al gobierno tomar hasta el 50 % de los ahorros de los trabajadores para pagar las pensiones del ahora extinto sistema de reparto que cesó de funcionar en 1997. Esta reforma contravenía directamente la sentencia que la Sala emitió en diciembre de 2014, en la que estableció como máximo el 45 % que existía hasta entonces para no limitar excesivamente el margen de inversión que las AFP pueden realizar en beneficio de los trabajadores. El gobierno reaccionó con furia y con veladas amenazas de hacer cosas que no especificó pero que sonaban traumáticas para pagar las pensiones que adeuda.

EDH logEl gobierno se ha pintado como víctima de la Sala de lo Constitucional, diciendo que és-ta no quiere dejarlo gobernar, que sigue una agenda escondida de ARENA, que se excede en sus facultades, y alegando como prueba que la Sala ha emitido muchas sentencias en contra del gobierno en éste y otros temas. El gobierno no reconoce, ni quiere reconocer, que este no es ningún argumento, como no lo es el del delincuente que se queja de que la policía tiene algo en contra de él porque cada vez que quiere delinquir lo detiene.

La manera en la que el gobierno puede evitar que la Sala lo detenga es muy simple: sólo tiene que gobernar de acuerdo con la Constitución. No tendrá problemas si toma los caminos de la ley.

El problema es que el FMLN no quiere hacer esto sino gobernar arbitrariamente, como se gobierna en Cuba y en Venezuela. Ha puesto el ojo en los ahorros (cerca de 10 mil millones de dólares) que los trabajadores acumulan para luego financiar los pagos de sus pensiones, y los quiere. Su expropiación le permitiría gastar a manos llenas de aquí a las elecciones sin tener que manejarse con prudencia. De esta manera, los trabajadores salvadoreños financiarían las campañas electorales del FMLN. Al gobierno le parece escandaloso que la Sala defienda los derechos de los trabajadores.

Las amenazas del gobierno sólo añaden un detalle a lo que ha estado tratando de hacer por mucho tiempo para apropiarse de los ahorros de los trabajadores con el fin último de apropiarse del poder total en el país, y para siempre. En esta vena, el gobierno ha tratado muchas veces de confiscar al menos la mitad de estos ahorros, fracasando muchas veces, la última el martes pasado. Paralelamente, ha seguido una estrategia de ir logrando que los fondos de pensiones le presten más y más dinero, pagándoles tasas de interés mucho más bajas que las que les paga a otros acreedores. Esta estrategia paralela, que se podría llamar la del salami, es la que la Sala detuvo en diciembre de 2014 y volvió a detener ayer. Esto provocó las quejas del gobierno y las poses de estar luchando por pagar las pensiones.

La hipocresía profunda del gobierno se evidencia en el hecho que se pinta a sí mismo como un defensor del pago de las pensiones de los trabajadores cuando, al mismo tiempo, les está reduciendo las pensiones que pueden recibir al rebajarles las tasas de interés que les pagan, y está tratando de confiscarles el dinero que los trabajadores mismos han ahorrado para retirarse.

Pero los esfuerzos del gobierno para perpetuarse en el poder, no se detienen en la apropiación de fondos de los trabajadores. Por varios años ha tratado de echar a los magistrados de la Sala de lo Constitucional, de quitarle el poder a la Sala misma, de ahogar al Tribunal Supremo Electoral por falta de fondos para quitarle transparencia a las elecciones, y, en estos días, han empezado a hablar de cambiar la Constitución.

Si todavía queda algún norteado que no se ha dado cuenta de que nos llevan por la misma ruta que Venezuela, ya es tiempo de que se entere y que mida las consecuencias de lo que está pasando. Distraídos en el chambre diario, en el último tuit, en el video viral, los salvadoreños no se están dando cuenta de que vamos hacia la esclavitud.

El costo de un capricho. De Manuel Hinds

Ante la imposibilidad de confiscar los ahorros de los pensionados, el gobierno ha optado por forzar a los fondos de pensiones a que le compren bonos, en los cuales abusivamente paga intereses menores que los que paga a otros deudores. Esta semana se sirvió 500 millones de dólares adicionales de fondos de los ahorrantes.

Manuel Hinds, 21 julio 2017 / EDH

La semana pasada el FMLN y el gobierno perdieron otra vez la votación para confiscar al menos la mitad de los ahorros de los futuros y actuales pensionados, y a ensartarle al gobierno una deuda enorme que pesaría sobre los hombros de esta generación y otras futuras.

El costo de estos intentos ha sido altísimo por varias razones. Primero, porque el esquema que el gobierno quiere pasar ha sido un fracaso en todo el mundo, incluyendo aquí mismo, en El Salvador, en donde el sistema existió hasta 1997, dejando deudas enormes al gobierno. El sistema, llamado de reparto, consiste en que los trabajadores entregan al gobierno sus ahorros para que al final el gobierno les pague una pensión, si es que tiene el dinero. A través de los años los gobiernos se gastaron el dinero y como resultado para fines de los Años Noventa había una deuda enorme con los pensionados y no había dinero para pagarla. El nuevo sistema que se instaló en ese momento está basado en los ahorros individuales de los futuros pensionados, que pagan por sus propias pensiones con sus propios ahorros. De esta forma, el sistema no genera una deudas para el gobierno. La deuda actual que pesa sobre el gobierno es la que se generó en los años antes de la reforma de los Noventa, cuando el sistema que ahora el FMLN quiere imponer era el que funcionaba.

¿Y por qué quiere el FMLN volver a poner el sistema que falló tan miserablemente y que generó la deuda de la que el mismo FMLN se queja? Porque quiere apropiarse de los ahorros de los trabajadores, gastárselos y dejar a esos trabajadores una promesa de que algún gobierno futuro les va a pagar si tiene dinero —el mismo tipo de deuda que este mismo gobierno no quiere pagar.

El gobierno trató primero de quedarse con el total de los ahorros de los trabajadores y, cuando no pudo hacerlo en varios intentos, con la mitad de ellos. Cada cierto tiempo revive el mismo proyecto, poniéndole nuevos nombres y usando nuevas palabras, sólo para perder otra vez y volver a disfrazar el proyecto para ver si ahora le pega. Los fracasos han sido todos producto de dos factores: uno, que los otros partidos políticos que podrían apoyar el proyecto en la Asamblea saben que el pueblo está en contra de esta idea peregrina; el otro es que los diputados saben que responderían personalmente por las confiscaciones que harían al aprobar la ley del FMLN.

Ante la imposibilidad de confiscar los ahorros de los pensionados, el gobierno ha optado por forzar a los fondos de pensiones a que le compren bonos, en los cuales abusivamente paga intereses menores que los que paga a otros deudores. Esta semana se sirvió 500 millones de dólares adicionales de fondos de los ahorrantes, que resultarán en pensiones menores para ellos.

El costo de esta terquedad del gobierno ha sido enorme también porque el gobierno ha enfocado todos sus esfuerzos para resolver sus problemas financieros en lograr expropiarle las pensiones a los trabajadores, dejando de lado otras soluciones para esos problemas que sí serían efectivas y baratas. Si el gobierno hubiera tratado de implementar esas otras soluciones los problemas fiscales serían cosas del pasado.

Pero el costo más alto que ha tenido el país lo han causado las cosas que el gobierno del FMLN ha hecho para forzar la confiscación, tratando de eliminar la posibilidad de que otras soluciones funcionen para que la gente acepte que no hay otra manera de evitar una tragedia. De esta forma, por ejemplo, el gobierno cayó en impago teniendo el dinero que se necesitaba para pagar las deudas del país, con lo que causó un aumento inmediato de las tasas de interés que paga el mismo gobierno y el sector privado porque la irresponsabilidad del FMLN se lleva de encuentro a todos los deudores del país. ¿Podría alguien explicarle al Presidente Sánchez Cerén que está llevando al país al desastre por un capricho sin sentido que el país no está dispuesto a aceptar?

Políticas económicas y sociales. De Manuel Hinds

Si queremos que el país crezca y se desarrolle, necesitamos invertir muy fuertemente en la formación de capital humano, principalmente en educación y en salud. Por supuesto, no se trata de cualquier educación, sino de una que integre a nuestros ciudadanos en la nueva economía.

manuel hindsManuel Hinds, 14 julio 2017 / EDH

La revolución tecnológica que estamos viviendo está transformando la vida entera, incluyendo las políticas económicas que son necesarias para asegurar el desarrollo del país. Estamos seguros de que estas nuevas tecnologías, basadas en el matrimonio de las computadoras y las comunicaciones, han lanzado una revolución porque han cambiado la dirección del progreso. La Revolución Industrial, que creó el mundo moderno empezando en Inglaterra a fines del siglo XVIII, estaba orientada a multiplicar el poder del músculo. La Revolución de la Conectividad, o la Revolución de la Información, como también es llamada, está orientada a multiplicar el poder de la mente.

EDH logA nadie le escapan los cambios enormes que las nuevas tecnologías han introducido en los comportamientos de las personas. Igual han cambiado la manera en la que se comportan las empresas en el mundo desarrollado. La conexión entre las computadoras y las comunicaciones ha permitido la coordinación de tareas complejas a distancia y de una manera instantánea. Esto ha revolucionado al mundo de maneras que benefician a los países en desarrollo.

Durante la Revolución Industrial la fábrica de cualquier producto tenía que estar toda localizada en un único lugar porque la producción podía coordinarse sólo si todas las actividades estaban en el mismo terreno. Hoy la coordinación puede realizarse a distancia, y esto permitió que las empresas pudieran partir sus líneas de producción, pasando las que producían partes sencillas del producto, que no requieren habilidades especiales, a países en desarrollo, en donde los salarios son más bajos, y dejando en los países desarrollados las tareas que requerían el trabajo de personal especializado que sólo se obtiene en esos países. Esto llevó a los encadenamientos productivos internacionales que ahora dominan la producción mundial.

Esta nueva organización permite que los países que quieren integrarse a la revolución lo puedan hacer a cualquier nivel de sofisticación, produciendo cosas muy sencillas con personal con poca educación, con bajos valores agregados, o cosas muy complejas de alto valor con personal altamente calificado. De esta forma, la proyección económica de un país se ha convertido en una función directa de la educación de su gente —lo que se llama el capital humano. Ahora se ha vuelto más obvio que los países ricos son ricos porque tienen gente educada, y los pobres son pobres porque su gente no tiene educación. Se ha vuelto obvio también que en el largo plazo las políticas sociales que aumentan el capital humano se han convertido en las políticas económicas más importantes.

La implicación para nuestro país, que tiene un bajo nivel de educación, es muy clara. Si queremos que el país crezca y se desarrolle necesitamos invertir muy fuertemente en la formación de capital humano, principalmente en educación y en salud. Por supuesto, no se trata de cualquier educación sino de una que integre a nuestros ciudadanos en la nueva economía. Esto requiere fortalecer algunas áreas tradicionales —tales como matemáticas, ciencias e ingenierías— y también algunas nuevas que se están convirtiendo en claves en el mundo moderno —tales como el desarrollo de la capacidad para trabajar en equipo, de las habilidades creativas, de la inteligencia emocional y del pensamiento crítico.

El cambio que se necesita es enorme, pero las mismas tecnologías de punta están facilitando la prestación de la educación y de los servicios de salud, volviéndolos más baratos y más efectivos. El tema de la inversión en capital humano debe abordarse con objetivos muy claros de lo que se debe lograr para mejorar el ingreso de los salvadoreños, y con criterios de eficiencia de Primer Mundo. Hay países como Finlandia y ahora Polonia que han logrado estos saltos de calidad teniendo muy claro que el deber del gobierno tiene que ser ayudar al individuo para que se desarrolle. El tema pasa por preparar mejor a los maestros y al personal de salud para que funcionen como funcionan los equipos en los países del Primer Mundo, y por prepararse para pagar los sueldos que son consistentes con esa calidad, y sólo cuando esa calidad exista. Sólo así podremos romper los círculos viciosos del subdesarrollo.

 

ARENA le da la razón a Johnny Wright. De Manuel Hinds

Es muy significativo que la cúpula del partido parece no aprehender la magnitud de la indignación ciudadana que su actuación ha causado ni las razones por las cuales se ha desatado.

Manuel Hinds, 7 julio 2017 /EDH

El pueblo salvadoreño está viviendo una tragedia enorme. Ha sido capturado por un grupo de políticos que, organizados en el FMLN, conspiran diariamente para eliminar la democracia del país. Pero esto es solo un componente de la tragedia. De hecho, es claro que con los pésimos gobiernos que el FMLN ha presidido su popularidad entre la población es cada vez menor. Su voto duro ha caído de 30 por ciento del electorado a menos de 20. Esas deberían ser buenas noticias.

Pero hay otro componente, que es el que le da la categoría de tragedia a lo que está pasando: la popularidad del partido en el que el país puso su esperanza por muchos años, ARENA, está cayendo más rápido que la del FMLN. Más trágico todavía es que los que controlan ARENA parecen pensar que la culpa de esto es del pueblo, que a fuerza tendría que apoyarlos para evitar caer en una tiranía comunista. Pero en realidad la culpa es de ellos, que están haciendo todo lo posible para repeler a los votantes, que los perciben como un grupo que, como el FMLN, están abusando de su poder para asegurarse de que nadie se los pueda quitar.

Esto fue precisamente lo que significó Johnny Wright cuando dijo hace unas semanas que ARENA se está pareciendo cada vez más al FMLN. ARENA negó que esto estuviera pasando pero inmediatamente procedió a confirmar con sus acciones lo que Wright había dicho. En su proceso de elecciones internas, arbitrariamente eliminó, sin ninguna explicación, sin debido proceso, sino de dedo, a 62 aspirantes a candidaturas de alcaldes que amenazaban con quitarles el puesto a políticos tradicionales del partido. Mucha gente que había creído que las promesas de renovación eran ciertas comprobaron amargamente que el partido se está cerrando cada vez más.

Luego la cúpula de ARENA procedió arbitrariamente contra el mismo Johnny Wright, Juan Valiente y dos mujeres jóvenes que añadirían fuerza a los que quieren renovar y democratizar el partido. Les negó la posibilidad de formar equipos de propietario y suplente para debilitar su efecto en el partido y la Asamblea. Wright y Valiente, dos de los diputados más votados y valiosos de la Asamblea, correctamente y demostrando el temple que necesita el país, decidieron no correr en las siguientes elecciones y denunciar el abuso de poder. El partido se quedó atónito ante el apoyo enorme que los cuatro jóvenes obtuvieron inmediatamente de la ciudadanía.

ARENA decidió entonces aplicar otra receta tomada directamente del FMLN: tratar de descalificar con ataques personales asquerosos a estas personas, que han trabajado competentemente por la libertad del país por varios años y cuyo único pecado ha sido mostrar el valor y la independencia de criterio que demandan los votantes. En esto ARENA ha aprendido muy bien del FMLN. Los ataques personales contra estas cuatro personas han sido peores que los peores realizados por los troles del FMLN contra cualquier otra persona. Con esto, la cúpula de ARENA generó una ola de desprecio en la población, pero no contra los atacados, sino contra el partido mismo.

Peor aún, copiando todavía más al FMLN, ARENA ha realizado estos ataques disfrazando sus motivaciones, pintándolas como que si el tema fuera el aborto y los derechos de los LGTB, algo que en realidad no ha tenido nada que ver en lo que ha sido un abuso del poder para eliminar a los que podrían renovar al partido y convertirlo en la fuerza competente y educada que el electorado quiere.

Es muy significativo que la cúpula del partido parece no aprehender la magnitud de la indignación ciudadana que su actuación ha causado ni las razones por las cuales se ha desatado. Les cuesta entender que el pueblo quiere algo distinto al FMLN, no una copia de éste. Que no quiere vulgaridades y abusos, sino democracia y competencia.

Cayó la careta del Socialismo del Siglo XXI. De Manuel Hinds

El Gobierno salvadoreño está defendiendo al ilegítimo régimen venezolano a costa de destruir económicamente a cientos de miles de salvadoreños que ahora viven en Estados Unidos.

Manuel Hinds, 30 junio 2017 / EDH

El martes, en cadena nacional de televisión, Nicolás Maduro “advirtió al mundo” que “Si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia y fuera destruida la revolución bolivariana, nosotros iríamos al combate, nosotros jamás nos rendiríamos y lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas, liberaríamos nuestra patria con las armas”.

Con estas palabras, Maduro escupió la verdad del Socialismo del Siglo XXI: sus líderes han comprometido su vida en una lucha a muerte por el poder político y económico. La democracia no les importa. La han usado la democracia sólo como un medio para acce-der a ese poder y están dispuestos a matar con tal de no perderlo, aun si democrática-mente han sido derrotados. Esto demuestra también que sus protestas de querer el be-neficio del pueblo son sólo máscaras para establecer un poder totalitario.

Como es típico de ellos, Maduro envolvió estas declaraciones en su característico doble-hablar, usando la palabra “liberar” a Venezuela cuando en realidad se refiere a ins-talar una tiranía —y a instalarla a balazos—. Nada puede ser más contrario a una liberación que imponer el poder de un grupo sobre una sociedad, peor todavía si se hace con vio-lencia.

Ya antes de estas declaraciones se había vuelto imposible que una persona partidaria de la democracia y del imperio del derecho apoyara o siquiera suspendiera el juicio sobre el régimen venezolano, que ha venido pisoteando los derechos fundamentales de los ciudadanos desde hace mucho tiempo. En las elecciones de diciembre de 2015 la Mesa de la Unidad Democrática (la coalición opuesta a los Socialistas del Siglo XXI) ganó 112 de los 167 curules de la Asamblea Nacional. A pesar de que el gobierno tuvo que aceptar la derrota, que había sido aplastante, Maduro se negó a aceptar las consecuencias, y, en contra de la Constitución, decidió ignorar la nueva Asamblea. Más aún, se negó a respetar el derecho que la Constitución le da a los venezolanos de llevar a cabo un referéndum revocatorio para determinar si el presidente (en este caso Maduro) debiera o no terminar su mandato presidencial.

Luego, cuando el pueblo se levantó en diarias protestas que han durado ya por varios meses, el gobierno ha respondido con un total desprecio por las multitudes y con violencia, que ha dejado muchos muertos. En el proceso ha tomado muchos presos políticos, a los cuales les ha negado sus derechos y los mantienen en condiciones lamentables que incluyen torturas.

Nada de esto ha detenido al Gobierno de El Salvador de convertirse en uno de los poquísimos defensores del régimen venezolano en el Continente, llenando al país con el oprobio de estar del lado de una de las peores y más sangrientas tiranías que ha habido en América entera.

Peor aún, en su afán por hacer cualquier cosa por defender a Venezuela, el gobierno ha logrado impedir que la OEA condene la matanza en Venezuela y con eso se ha echado encima a la región entera, incluyendo a Estados Unidos, con lo que pone en peligro el TPS para cientos de miles de salvadoreños y la posibilidad de habitar en ese país para otros miles. Es decir, conscientemente, el Gobierno salvadoreño está defendiendo al ilegítimo régimen venezolano a costa de destruir económicamente a cientos de miles de salvadoreños que ahora viven en Estados Unidos y de causar un golpe enorme a la economía y la seguridad del país al causar la expulsión de ellos.

Esto prueba que la lealtad del FMLN está con Maduro y sus asociados y no con los salvadoreños. Esa lealtad es ominosa porque indica cómo el FMLN piensa y siente. Si no condenan al régimen del Socialismo del Siglo XXI están indicando claramente que para ellos es legítimo ganar con las armas lo que no puedan ganar con los votos. El FMLN no ha cambiado nada desde que se formó en La Habana bajo la autoridad de Fidel Castro. Para los seguidores de Castro, la paz es una interrupción temporal en la lucha armada por el poder.

¿Quiere suicidarse el gobierno? De Manuel Hinds

Un segundo impago llevaría a un paro del financiamiento al país —no sólo al gobierno, sino al país entero—. Y al gobierno esto parece no importarle. Es difícil entender por qué está dispuesto a tirar al país a un barranco.

Manuel Hinds, 23 junio 2017 / EDH

Hace un par de meses —sin necesidad, porque tenía el dinero para pagar—, el gobierno cayó en impago en una deuda con los cotizantes de las pensiones. Con esto se le volvió casi imposible conseguir financiamiento.

Ahora, el gobierno, con toda tranquilidad, juega con la posibilidad de no pagar completamente otro vencimiento de las deudas con los cotizantes de las pensiones. Al igual que en abril, el gobierno tiene dinero para hacer el pago completo, pero está insistiendo en que en todo caso pagará sólo los intereses, aunque las clasificadoras de riesgo le han advertido seriamente que el pagar sólo los intereses sería clasificado inmediatamente como un impago. Este segundo impago llevaría a un paro del financiamiento al país —no sólo al gobierno, sino al país entero—. Y al gobierno esto parece no importarle.

Es difícil entender por qué el gobierno está dispuesto a tirar al país a un barranco: si lo está haciendo por mala intención o por ignorancia, ya que ambas existen.

La mala intención parece ser que el gobierno usaría el impago como pretexto para expropiar las pensiones y con ellas tener plata para reventarla durante las campañas electorales de 2018 y 2019. Pero aquí entra la ignorancia. Creen que el único problema del impago sería la falta de financiamiento para el gobierno, que ellos piensan que estaría resuelto con la expropiación de las pensiones. Pero la cesación de créditos llevaría a un colapso de la demanda interna y a un crisis similar a la de Venezuela, y, con ella, al derrumbe de la gobernabilidad del país.

Para que entiendan. El financiamiento externo aumenta la demanda interna del país porque se usa para financiar gastos domésticos e inversiones, que a su vez se convierten en demandas de bienes y servicios y en producción. Las salidas brutas de divisas en operaciones corrientes en 2016 fueron de $12,104 millones, y las entradas brutas de $11,573 millones. Al restar las salidas de las entradas queda un neto de $531 millones, que se cubrió con préstamos netos adicionales. Si lo que dejara de entrar al país fueran sólo esos $531 millones, la actividad económica del país caería por esa cantidad, que representa el 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Pero el efecto en la demanda sería mucho mayor que eso. Usar el flujo neto para calcular el impacto en la demanda lo subestima porque muchos créditos externos son necesarios para generar las exportaciones que los pagan. Como se toman y se pagan en el mismo año no aparecen como aumentos en el crédito neto. Pero el impacto de su eliminación en la producción del país sería devastador ya que las exportaciones y la producción local caerían si desaparece el crédito necesario para financiar las materias primas. Este impacto se magnifica porque el mismo crédito de largo plazo se usa dos o tres veces al año, de modo que, por ejemplo, un crédito rotativo de mil dólares puede ser usado para producir tres mil dólares en mercadería en tres períodos secuenciales. De igual forma, al caer el crédito del ejemplo de mil a cero dólares, la producción perdida no sería de mil sino de tres mil.

Es imposible estimar exactamente cuánto sería la caída de la producción si el crédito internacional se nos negara como consecuencia de un segundo impago, pero sería enorme. Las salidas brutas de divisas, $12,104 millones en 2016, son financiadas en gran parte con créditos externos de corto plazo. Estas representan cerca del 50 por ciento del PIB de El Salvador. La caída de la demanda no sería tan grande porque las empresas se ajustarían a trabajar con menos crédito por producto terminado. Pero aun tomando en cuenta este efecto, la contracción de la economía al secarse el financiamiento externo podría ser del orden del 25 por ciento del PIB —o sea, del mismo orden que lo que está pasando en Venezuela—. Infligir esta tragedia en la población es lo que, por la mala intención de quedarse con las pensiones, y por su ignorancia de la más elemental economía, se está jugando con tanta liviandad el gobierno.

¿Hay alguien que les pueda explicar que lo que quieren hacer es un suicidio?