Manuel Hinds

Los problemas de ARENA. De Manuel Hinds

Manuel Hinds, 24 abril 2017 / EDH-Observadores

La gráfica 1 muestra los resultados de las últimas tres elecciones presidenciales, midiendo los porcentajes del electorado (no sólo de los que votaron sino incluyendo a los que no votaron) obtenidos por cada partido. Provee varias lecciones sobre lo que está pasando en la política en El Salvador.

Gráfica 1. Votos % del electorado, elecciones presidenciales

1. Las lecciones de la gráfica

Primero, el FMLN está llevando al país a reformas radicales con una minoría de los votantes. Segundo, en las últimas cuatro elecciones el FMLN no ha aumentado sustancialmente su participación en el mercado electoral, que se ha mantenido entre 25 % y 31 % del electorado. Tercero, los resultados de las elecciones no lo han dado los cambios en los votos por el FMLN sino por los cambios en ARENA. Cuarto, los que han dejado de votar por ARENA no han votado por el FMLN, sino que simplemente han dejado de votar—es decir, son votantes naturales de ARENA pero se desencantaron con ella. Quinto, el FMLN no ha ganado las elecciones. ARENA las ha perdido.

2. ¿Cuáles son los factores de éxito del FMLN?

Hay un gran mito que muchos, incluyendo muchos de ARENA, creen: que el FMLN ha ganado las elecciones porque ofrece mucho al pueblo, y especialmente por los uniformes y los vasos de leche. La realidad es que si fuera cierto que estos programas del FMLN le han dado el éxito, su participación en el mercado hubiera subido después de que Mauricio Funes creó estos programas. Como muestra la gráfica, en realidad la participación del FMLN bajó en las siguientes elecciones con respecto a la que logró Funes (esto es cierto incluso para la segunda vuelta de 2014, en donde ganó 29.2 % contra 31.5 % en 2014).

Lo que pasa es que las encuestas reportan la respuesta de la gente a una pregunta que los fuerza a decir algo bueno del FMLN: ¿Qué es lo mejor que ha hecho el FMLN? Uno puede preguntar igualmente, ¿Qué es lo mejor que hacen las maras? y obtener una respuesta.

Igualmente, si ofrecer regalos y subsidios fuera la clave del éxito, ARENA habría ganado las elecciones de 2009, ya que el que inició estas políticas fue Tony Saca. En vez de eso, ARENA perdió 10 puntos del electorado. Esto indica que la estrategia populista ha sido perdedora, tanto para ARENA como para el FMLN.

En realidad el éxito del FMLN ha estado en rebajar a ARENA con acusaciones de corrupción, echándole la culpa de todo lo malo que hay en el país, y explotando las divisiones de ARENA. Dentro de este tema, juega un papel muy importante el acusar a ARENA de la polarización del país, mostrando las divisiones de ARENA como prueba de lo divisivo que es el partido, y cómo llevará este divisionismo a la escena nacional. En la medida que ARENA muestra divisionismo, ARENA refuerza este mensaje del FMNL y hace que el pueblo se aleje de ARENA, porque percibe que ARENA está interesada sólo en el poder personal.

3. Las debilidades de ARENA

En las dos elecciones que ha perdido, ARENA ha asumido que va a ganar abrumadoramente porque el FMLN ha hecho un mal gobierno. Esta suposición ha sido la fuente de miles de malas decisiones, entre ellas el pensar que como es un dogma de fe que se va a ganar, lo único que importa es quien gana las elecciones internas. En las dos elecciones ARENA ha perdido.

Un ejemplo clarísimo de esta manera de pensar es la felicidad triunfalista con la que han sido recibidos los resultados de la reciente encuesta realizada por El Diario de Hoy. A la pregunta “¿Cuando piensa en la elección de diputados (Asamblea Legislativa) que se llevara a cabo en 2018, ¿Por cual partido se siente mas inclinado a votar?”, la respuesta fue la que se muestra en la Tabla 1. ARENA leyó la primera columna, que reporta las respuestas de la muestra entera, en la cual ARENA le lleva 6.5 puntos de ventaja al FMLN. Eso prueba, según la administración del partido, que todas, todas las decisiones que ha tomado son buenas y son apoyadas por la población. Pero esto es el total de los que votaran y los que no. ARENA, en su entusiasmo, no leyó los datos que están en la segunda columna, que dicen como planean votar los que sí están decididos a votar en las elecciones. En este grupo, que obviamente es el decisivo en este momento, el FMLN le lleva 3 puntos de ventaja a ARENA. ¿Quiere esto decir que todas, todas las decisiones que ha tomado la administración son incorrectas y son rechazadas por la población que sí va a votar?

La última columna de la tabla muestra sin dejar duda que los que no quieren votar son partidarios naturales de ARENA, que se han sentido rechazados por ésta y que no tienen fe en que el partido va a cambiar. Si votaran, votarían abrumadoramente por ARENA, no por el FMLN, pero prefieren no votar. Es obvio que si se inclinan por un partido en principio pero han decidido desde ya que no lo harán es porque no se sienten representados por las actividades presentes del partido, y se sienten excluidos. A este grupo ARENA no le presta atención y es el grupo que le puede dar el triunfo. El partido piensa que lo que se necesita sólo es convencerlos de que el día de las elecciones no vayan al mar sino que no voten. Hay que convencerlos de mucho más, de que el partido los incluye y los toma en cuenta, no del diente al labio, sino en la realidad. Obviamente es más fácil atraerlos a ellos que convencer a gente que ahora vota por el FMLN (su voto duro) que vote por ARENA.

Entre los grupos que se sienten excluidos por ARENA están los siguientes:

Primero, los que votaron por las otras dos planillas en los comicios internos para elegir a la administración del partido. Estos tienen la percepción de que están siendo destituidos de la estructura del partido en todo el territorio y se les ha dicho a muchos que no correrán para las nuevas elecciones. Esto puede ser cierto o no, pero es en el interés del partido que no se sientan así. Los líderes y administradores verdaderos buscan conscientemente unificar, no dividir. Ese es el arte de la política.

Segundo, los jóvenes que creyeron que el partido quería realmente acercarse a la juventud y quería generar ideas nuevas en su substancia y su comunicación. Igual que a los anteriores, a éstos no sólo los expulsaron sino que además trataron de desprestigiarlos.

Tercero, los que sienten que es imposible entrar o influenciar a ARENA porque los que la controlan han capturado los puestos claves y no dan posibilidad a las nuevas ideas y personas. Esto, además de los jóvenes mencionados arriba, incluye a una gran parte de la nueva clase media del país.

Cuarto, los que se sienten que han sido abandonados al FMLN porque ARENA no hace una oposición efectiva y dedica su tiempo a sus purgas internas en vez de crear estrategias claras y creíbles para manejar el país, para desenmascarar al FMLN y para comunicarlas con efectividad.

4. No caer en los mismos problemas

El propósito no es debilitar a la administración sino fortalecerla haciéndole ver: (a) que el tema nacional no es quién es el administrador de ARENA (así como en Estados Unidos el tema nacional no es quienes son los presidentes de los partidos demócrata y republicano, que nadie sabe ni quienes son) sino quienes van a guiar las políticas de ARENA en la Asamblea y en la presidencia, y qué ideas tienen para hacerlo; (b) que los que no votaron por la administración actual son casi el 50 % del partido, de modo que si se excluyen el partido será reducido a la mitad, para regocijo del FMLN, y después de las elecciones internas de diputados y presidentes, a una pequeña fracción de lo que es hoy el partido; y (c) que el grupo que es esencial para ganar las elecciones son los que no votan pero que si votaran lo harían por ARENA.

Lo más importante es que la tarea principal de los líderes del partido (y de la administración de éste) es generar la unidad del partido para usar esta unidad en la conquista de las elecciones para el beneficio del país.

NOTA: En la publicación de la encuesta, El Diario de Hoy publicó la dirección en la que puede encontrarse el “Dashboard”, un sitio en el que puede verse las respuestas a las preguntas por grupo de personas, como por ejemplo, los que votan y los que no. http://encuestadeopinionpublicaedh5.predictvia.com/

Venezuela y la primera prioridad en El Salvador. De Manuel Hinds

Para evitar pasar por las tragedias de Venezuela, lo único que hace falta es votar abrumadoramente contra el FMLN en 2018 y en 2019. Hay que hacerlo antes de que se consoliden, y, como en Cuba y Venezuela, le quiten al pueblo el poder de elegir a sus gobernantes.

Manuel Hinds, 21 abril 2017 / EDH

¿Cómo es que un país llega a estar en un estado como en el que está Venezuela en este momento, en el que el pueblo se está enfrentando con un gobierno que ha llevado al país a la ruina total, económica, social y políticamente, y que ahora está reprimiendo terriblemente a la población? Parte de esa represión se observa en los miles de videos que muestran la violencia desplegada contra la ciudadanía en los espacios abiertos. Hay otra parte que no se observa, la de la tortura que los sicarios del gobierno aplican a jóvenes, a mujeres, y a todo tipo de personas en la obscuridad de las prisiones y las estaciones de policía. Estas personas son capturadas en las manifestaciones o después de ellas y son sometidas al sadismo de las fuerzas bolivarianas para quebrarles el espíritu de lucha que los lleva a salir a las calles y enfrentar las balas y los golpes y las mentiras del régimen de Maduro. Y, a pesar de toda esta violencia, la gente se lame sus heridas y vuelve a salir al día siguiente.

Esta persistencia en la protesta denota una determinación de llegar a las últimas consecuencias para liberarse de la terrible tiranía del Socialismo del Siglo XXI. La gente está dispuesta a pagar un costo altísimo por alejar del poder a Maduro y los Socialistas del Siglo XXI.

Lo trágico de la situación es que pagar ese costo no era necesario algunos años atrás. Es bien fácil detener a una dictadura cuando esta inicia sus intentos por establecerse. La firmeza de un pueblo en la defensa de sus derechos e instituciones puede desalentar las ambiciones de los dictadores en ciernes. En esa etapa ni siquiera es necesario pensar en desalojar al tirano en potencia porque el pueblo mismo, con un sacrificio mucho menor que enfrentar las balas y los torturadores, le puede negar el acceso al poder a través de la defensa de las instituciones. Pero si las instituciones no se defienden, la dictadura se consolida y se vuelve más difícil detenerla. Venezuela pasó por esta etapa hace ya mu-chos años, cuando Hugo Chávez todavía controlaba el gobierno. En la tercera etapa, la tiranía no solo está consolidada internamente sino que ha tenido el tiempo necesario para amedrentar o eliminar a los posibles adversarios del gobierno. Al final de este período el pueblo pierde la voluntad de luchar y se abandona a convertirse en una Cuba, en la que hay disidentes, pero bien poquitos y siempre en peligro de muerte.

Venezuela está en esta tercera etapa. El régimen está consolidado, tiene en sus manos todos los poderes reales que funcionan cuando un grupo de personas deciden luchar sin escrúpulos para mantener a cualquier costo el poder—la policía, el ejército, los grupos paramilitares. La Asamblea tiene el poder de la legitimidad, pero los Socialistas del Siglo XXI tienen el poder de las balas y la inmoralidad necesaria para usarlas contra el pueblo.

Lo que está pasando en Venezuela es ya una tragedia. Lo que puede pasar es todavía peor. Los Socialistas del Siglo XXI no vacilarán en ahogar en sangre esta rebelión que, del lado del pueblo, es totalmente pacifista.

Nosotros estamos todavía entre la primera y la segunda etapa. El FMLN ya ha acumulado mucho poder. Ahora está tratando de consolidar la tiranía porque sabe que si hay elecciones libres los van a expulsar del gobierno. La única manera en la que pueden perpetuar su poder es quitarle al pueblo la capacidad de removerlo. En este momento es fácil quitarles el poder: el 80 por ciento de los votantes no están con ellos y las dos terceras partes quieren un cambio de partido en el gobierno. Para evitar pasar por las tragedias de Venezuela, lo único que hace falta es votar abrumadoramente contra el FMLN en 2018 y en 2019. Hay que hacerlo antes de que se consoliden, y, como en Cuba y Venezuela, le quiten al pueblo el poder de elegir a sus gobernantes. Esta, remover del poder a los del FMLN, debe ser la primera prioridad del pueblo salvadoreño.

El resurgimiento del proteccionismo. De Manuel Hinds

El proteccionismo ha sido siempre una medida populista que ha fracasado económicamente. En algunos casos, como en 1930, los fracasos han sido espectaculares.

Manuel Hinds, 7 abril 2017 / EDH

El proteccionismo, por muchos años descartado por sus efectos negativos en las economías locales y en la mundial, está regresando a ponerse en boga, principalmente como resultado de las elecciones presidenciales norteamericanas, en las que los dos candidatos hicieron promesas de restablecerlo en Estados Unidos.

El proteccionismo ha sido siempre una medida populista que ha fracasado económicamente. En algunos casos, como en 1930, los fracasos han sido espectaculares. Buscando promover la producción local, la ley Smoot-Hawley de junio de ese año subió los aranceles de importación a Estados Unidos en todos los rubros. En vez de eso, la ley provocó represalias en todo el mundo. Prácticamente todos los países subieron sus aranceles. El resultado neto fue que el comercio internacional cayó de 2,298 a 992 millones de dólares oro de 1929 a 1933. El impacto en la producción fue severo. En vez de subir la producción, ésta disminuyó por el efecto de la caída de las exportaciones. Esta caída fue uno de los factores más importantes para convertir la caída de las acciones de 1929 en la Gran Depresión.

Pero la protección es negativa no sólo porque invita a represalias y esto lleva a caídas en el comercio en las que todos pierden. Operando con costos más altos que los prevalecientes en los mercados internacionales, las actividades protegidas se vuelven ineficientes y no pueden exportar. De esta forma, la protección contra las importaciones mata a las exportaciones. Aún más, las empresas descubren que su éxito depende no de la eficiencia de sus productos sino del favor de los políticos, que son los que deciden quienes deben ser protegidos y por cuanto.

La revolución de la conectividad ha hecho al proteccionismo todavía más negativo. Antes de dicha revolución, todo lo contenido en un producto era producido en el mismo lugar para poder coordinar su producción. En esas condiciones la competitividad de las empresas dependía de la del país. Ahora, con el desarrollo de la capacidad de coordinar tareas complejas a distancia, las empresas pueden partir sus líneas de producción, de tal forma que unas partes se manufacturan en un país y otras en otros, creando líneas de producción virtuales que cubren el mundo entero. Las empresas producen cada componente en los países en los que hacerlo es más barato. De esta forma lo que es competitivo no es el país en donde radican los dueños de la cadena sino la cadena misma, con su combinación de producción en distintos lugares.

De hecho, las empresas han establecido estas cadenas internacionales de producción para poder competir con otras cadenas que operan con cadenas internacionales similares. Un efecto hipotético ilustrará por qué esto es así. Imagine que, por ejemplo, la fábrica de carros Lincoln se ve amenazada por la Mercedes Benz, que puede producir un carro de lujo con menor costo porque produce sus transmisiones en Polonia. La Lincoln descubre entonces que sí podría competir y ganarle a Mercedes si produjera los motores en México. Abre una fábrica en México y empieza a ganarle mercado a Mercedes.

Si en esta situación, que es la más común en el mundo globalizado, Estados Unidos sube sus aranceles de importación para forzar a Lincoln a producir sus motores en Estados Unidos, los carros Lincoln perderán competitividad porque es más caro producir motores en Estados Unidos que en México. Habiendo perdido el mercado, Lincoln tendría que cerrar no solo su planta de motores en México sino también sus plantas en Estados Unidos. Mercedes tomaría la totalidad del mercado, no sólo en Estados Unidos sino en el mundo entero. Resultados similares se obtienen si los aranceles se aplican sólo a los productos intermedios (como los motores), o sólo a los productos finales (los carros enteros) o igualmente a los productos intermedios y finales. En todos los casos, la protección falla porque la competitividad moderna depende de la eficiencia de la cadena entera de producción.

Para los políticos es a veces difícil comprender estas complicaciones de una economía que, mientras más se ha globalizado, se ha vuelto más interdependiente, de tal forma que tratar de cortar uno de los eslabones destruye a la cadena entera—aunque dicho eslabón esté en otro país. Es hora de que modernicen sus pensamientos.

El arte de armar coaliciones. De Manuel Hinds

El liderazgo es en realidad el arte de armar grandes coaliciones con intereses e ideales comunes. Este arte no depende de miradas o de gestos grandilocuentes, sino de trabajo paciente y de humildad en la búsqueda de estos intereses e ideales comunes.

Manuel Hinds, 31 marzo 2017 / EDH

En una admisión de derrota el líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes Paul Ryan retiró el plan que el gobierno había presentado para reemplazar el Acta de Cuidados Médicos Asequibles (Obamacare). Esto pasó a pesar de que los republicanos tienen en el Congreso la mayoría suficiente como para dar los votos que se necesitaban y más. La derrota fue muy dolorosa, porque la derogación de Obamacare era una de las promesas más importantes de campaña del Presidente.

Esta historia tiene lecciones muy importantes en varias dimensiones políticas. En este artículo me concentro en una sola de ellas—la derrota misma, independientemente de cual era el tema en el que se dio. ¿Cómo es posible que el Presidente, que se considera un experto en negociaciones, y hasta ha escrito un libro sobre el tema, puede haber fallado en armar una mayoría antes de anunciar que ya iba a proceder a cumplir con su promesa de campaña?¿Cómo no vio que tratar de pasar una ley que iba a dejar sin cobertura de salud a 24 millones de personas que acababan de lograrla podías ser fácilmente derrotada? ¿Cómo no pensó que esos 24 millones iban a pesar en los cálculos de los senadores y representantes? ¿Cómo es posible que haya tratado de hacer algo tan controversial en un momento en el que el nuevo gobierno estaba en una situación de baja popularidad?

Con la sabiduría que da saber lo que pasó en la realidad, que da una gran ventaja sobre los que tuvieron que tomar decisiones sin saber lo que iba a pasar, es posible percibir algunos factores comunes en estos errores, de los cuales podemos aprender todos, y principalmente los que queremos salvar al país de un tercer gobierno del FMLN.

Primero, en la base de todo hay un exceso de confianza en la fuerza de un líder y un partido. Este es el error más común en los políticos y el que más los ciega. Muchos en ARENA, por ejemplo, piensan que ya ganaron las elecciones. Derivan esta seguridad no de una realidad, un triunfo electoral como el de Trump y los republicanos, sino de una encuesta y de sus propios deseos.

Segundo, hay una percepción errónea de la causalidad de los fenómenos políticos. Parece que los líderes del Partido Republicano pensaron que si el Presidente había ganado las elecciones eso quería decir que todos y cada uno de sus programas tendrían el apoyo del pueblo, y por tanto, del Congreso. Fue una sorpresa muy profunda cuando descubrieron que esto no era así y que además la oposición a derogar Obamacare estaba compuesta por grupos que pedían cosas que eran incompatibles entre sí. Unos se oponían a la derogación porque su reemplazo sería demasiado derechista y otros porque sería demasiado izquierdista. Esto demuestra un tercer error: el no conocer y subestimar a los propios aliados.

Un cuarto error, que fue lo que mató a la iniciativa pero que se derivó inevitablemente de los anteriores, fue no dedicar el tiempo para buscar soluciones que pudieran crear una coalición que todos los republicanos pudieran apoyar sólidamente.

Hubo en el fondo de todos esto una falta de comprensión del verdadero significado del liderazgo efectivo. Mucha gente cree que en la política de adultos el liderazgo es una característica de la persona, que con un discurso o con una mirada hace que la gente pase por encima de sus intereses y sus ideas para hacer lo que el líder desea que hagan. El liderazgo es en realidad el arte de armar grandes coaliciones con intereses e ideales comunes. Este arte no depende de miradas o de gestos grandilocuentes, sino de trabajo paciente y de humildad en la búsqueda de estos intereses e ideales comunes.

Esta es la lección principal para el centro y las izquierdas y derechas democráticas del país. Lo que buscamos no es un gran líder tipo Chávez, sino la formación de una coalición madura organizada alrededor de ideas poderosas y varios líderes decentes que estén comprometidos con estas ideas—no uno, sino varios porque necesitamos varias personas decentes para escoger, y porque luego necesitamos varios de esos líderes trabajando juntos para sacar el país adelante.

Una gran coalición. De Manuel Hinds

Los partidos que persiguen convertir a los países en tiranías ganan las elecciones no porque ellos hayan triunfado, sino porque las oposiciones han perdido.

Manuel Hinds, 24 marzo 2017 / EDH

La manera en la que Venezuela cayó en el desastre en el que se encuentra ahora fue muy triste. Los partidos tiránicos logran imponerse porque los demás ciudadanos, que siempre son muchos más que ellos, no hacen nada aunque vean que van a perder su libertad y su bienestar. Hay cuatro razones principales por las que no hacen nada.

Primero, dejan todo en manos de los políticos y realizan su error solo cuando se dan cuenta de que los políticos, cuidando sus propios intereses, han descuidado los de los ciudadanos.

Segundo, los políticos de la oposición creen que es obvio que los partidos populistas van a perder por sus malos gobiernos, y que lo único que queda por decidir es quién va a ganar entre los precandidatos del partido más fuerte. Eso genera no una competencia interna, sino una guerra sin cuartel que lleva a un desmembramiento interno de los partidos que pudieran derrotar a los tiranos potenciales.

Tercero, muchos políticos supuestamente democráticos se acomodan a ser oposición eterna, sin llegar siquiera a luchar por una victoria electoral.

Hallan un nicho en alcaldías o en la Asamblea Nacional que, piensan ellos, siempre va a estar allí, gane quien gane la presidencia. Eso genera esa displicencia que se nota en esos partidos de oposición que no levantan un dedo para defender a la población, ni para prepararse con propuestas útiles para el país, ni para siquiera contradecir las miles de cosas falsas que el gobierno dice cada día.

Cuarto, estas personas, acostumbradas ya a una cómoda inacción, combaten a muerte la renovación de sus partidos, en ideales, organización y en nuevos líderes, oponiéndose más mientras mejores sean los recién llegados. Hacen esto porque sus objetivos no incluyen la mejoría del país y del partido sino sólo el mantenimiento de sus cómodas posiciones. Estas cuatro cosas, el abandono de la política a los políticos, la garduña por las posiciones que ya se creen ganadas, la acomodación en posiciones confortables sin tener que ganar las elecciones presidenciales, y el ataque inmisericorde a cualquiera que quiera cambiar estas circunstancias, son altamente divisivas y llevan a la derrota. De esta forma, los partidos que persiguen convertir a los países en tiranías ganan las elecciones no porque ellos hayan triunfado sino porque las oposiciones han perdido. Esto fue lo que pasó en Venezuela, en Ecuador y en otros países que han caído en las garras de partidos dictatoriales.

El Salvador también presenta estos síntomas. Como me dijo recientemente una persona del FMLN, mientras que ARENA basa sus esperanzas para el 2019 en el desgaste terrible que ha tenido el FMLN en el gobierno, el FMLN basa las suyas en la desintegración que está teniendo ARENA por las razones apuntadas arriba. Esto deja abierta la posibilidad de que cualquiera de los dos gane, quizás con ventaja para el FMLN si es que esa desintegración sigue y ARENA se niega a contemplar la posibilidad de que puede perder por tercera vez contra un partido que sólo pésimos gobiernos ha producido.

La situación del país es demasiado complicada como para dejarla sólo en manos de los partidos políticos de oposición. Lo que se necesita es formar una coalición de la sociedad civil democrática para promover ideas y personas que puedan formar una presidencia digna, dándoles una plataforma para que alcancen a la ciudadanía y eleven el nivel de la discusión política. Esta plataforma debe formarse ya, y abrirse a personas de la sociedad civil con altas calificaciones para la presidencia de la república y con posibilidades de ganarlas.

Estas personas deben firmar que si uno de ellos gana la candidatura todos los demás lo apoyarán en la campaña y en el gobierno. Ver una competencia entre candidatos serios, fuera del ambiente de zancadillas e intrigas que hay adentro de los partidos, daría inmediatamente una esperanza a la ciudadanía, que es lo que más se necesita ahora. Si los políticos no realizan que esta es la única salvación para el país, y siguen tratando de posicionarse para ganar candidaturas en las que ya nadie cree, verán la destrucción de su propio partido, y la de El Salvador…y de las posiciones cómodas que algunos de ellos puedan tener.

La CICIES y el Estado fallido. De Manuel Hinds

Manuel Hinds, 17 marzo 2017 / EDH

El Fiscal General de la República pidió que se establezca una CICIES (una versión salvadoreña de la CICIG de Guatemala), aduciendo que la Fiscalía ya no tiene recursos. El gobierno contestó que la CICIES vulneraría la soberanía del país y que no sería necesaria porque el gobierno apoya a la Fiscalía con todo lo que necesita. Esta declaración de apoyo, sin embargo, no se ha traducido en una mayor disponibilidad de recursos para la Fiscalía. Al contrario, el gobierno ha demostrado cuáles son sus prioridades al asignar recursos, ahora bastante escasos, a contratar a 600 personas más, a pesar de que los partidos de oposición y el Fondo Monetario Internacional han señalado que la razón principal del déficit inmanejable del gobierno ha sido la contratación desmedida de personal y el aumento de sus salarios.

El Fiscal ha despertado un viejo tema: la posibilidad de tener a un grupo de extranjeros manejando una parte importante del sistema judicial salvadoreño. Por supuesto, el incorporar este grupo al sistema jurídico salvadoreño sería aceptar que tenemos un Estado fallido, incapaz de manejar de manera eficaz una de las funciones estatales más importantes: la persecución del crimen. Reconocer esto sería terrible. Pero más terrible sería no reconocer una realidad irrebatible.

Por otro lado, varios observadores han señalado (incluyendo al exvicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, el Dr. René Hernández Valiente) que el Estado de Derecho puede estar rompiéndose en otras dimensiones que están dentro de la jurisdicción de la Fiscalía misma: a través del tiempo se ha notado claramente que las personas que son de una cierta orientación política son perseguidas, fotografiadas en circunstancias humillantes y tratadas como si fueran culpables aun cuando no han sido vencidas en juicio, mientras que los que tienen la otra, la del gobierno, aunque se haga mucho ruido acerca de sus alegados delitos, nunca son perseguidos ni molestados siquiera. Esta evidente asimetría ha sido explicada repetidamente como el resultado de que la Fiscalía está preparando con mucho ahínco estos casos para ser invencible en los juicios. Este argumento, sin embargo, se va volviendo más débil con el paso del tiempo. La Fiscalía se ha ganado el respeto de la ciudadanía con varias acciones valientes que han marcado precedentes muy positivos para el país. Pero la posibilidad de que esté siendo utilizada para objetivos políticos —hacer parecer que la corrupción es exclusiva de una tendencia política únicamente cuando la evidencia parece indicar que está regada en todos los partidos— es una sombra que la Fiscalía misma tiene que despejar.

Una pregunta distinta es si traer a un grupo de extranjeros a hacer lo que los salvadoreños no logramos hacer va a resolver estos problemas. Para que pueda funcionar una posible CICIES tendría que contar con el apoyo decidido de la Fiscalía, que no dejaría de tener el monopolio de los poderes que la Constitución le da. Una CICIES apoyada en una Fiscalía débil, con un presupuesto gruesamente insuficiente, afrontaría los mismos problemas que la Fiscalía tiene ahora. Podría pensarse que tener a una CICIES extranjera podría asegurar la imparcialidad política o ideológica de la Fiscalía. Podría ser, pero podría ser que no también porque la que tiene el poder de perseguir es la Fiscalía, exclusivamente.

En realidad que exista o no una CICIES no es tan importante como el hecho que estamos viviendo en un Estado fallido y no estamos haciendo nada para salir de él. Si existe la voluntad política del pueblo, los problemas de la Fiscalía pueden resolverse con CICIES y sin ella. Pero el pueblo tiene que manifestarse y pedir cuentas al gobierno y a la Fiscalía sobre lo que están haciendo para defenderlo del crimen. El problema es que, como en tantos temas, se ha vuelto elegante no hacer nada, excepto decir que el problema es que no hay líderes creíbles. Esto puede ser cierto. Pero es como estar en un barco que tiene un gran boquete y ver que nadie quiere achicar el agua porque “los líderes no son creíbles”, como si sólo los líderes fueran a ahogarse.

Muerte por negligencia. De Manuel Hinds

Y el gobierno debe asumir de una vez por todas su responsabilidad para con el pueblo, pasando por los ajustes que, siendo dolorosos, son necesarios. 

Manuel Hinds, 10 marzo 2017 / EDH

El gobierno, la oposición, y el país entero se han ido acomodando a la situación fiscal de la manera más peligrosa que existe—negligente, descuidadamente, sin buscar una cura sino reaccionando a los cada vez más frecuentes síntomas del daño que esta situación está causando a El Salvador. La imagen que más se adapta a lo que está pasando es la de un alcohólico tirado en la cuneta, con una herida que este momento no es lo que lo va a matar pero que no se le cura y está en peligro de infectarse, que cada cierto tiempo se acerca a la familia para exigir que le den dinero porque si no se lo dan va a morir de inanición, infecciones o sobredosis de alcohol y alguna otra droga. Cada vez que se acerca a la familia, ésta se siente chantajeada pero cede dándole un poco, una cantidad que no va a sacarlo de la cuneta, no va a limpiar las heridas, pero que evitará que muera en este momento.

Esta dinámica es la peor de todas porque asegura que la situación se vaya deteriorando día a día hasta que en un momento las heridas se van a infectar y la crisis se convertirá en algo agudo que causará muchos daños graves antes de poderse resolver. Ya estos daños se están dando. El país se ha convertido en el paria de los mercados de deuda, las tasas de interés que está pagando son enormes y substraen de recursos que debían ser utilizados en actividades esenciales para el funcionamiento del gobierno. Los efectos negativos de la carestía de recursos no sólo están afectando al FMLN y al gobierno actual sino que están comprometiendo recursos que el próximo gobierno podría utilizar para resolver los problemas tan serios que tiene el país.

El gobierno y el FMLN escogieron este camino para el país a fines del año pasado al concentrarse en extraer permisos de la Asamblea para seguir endeudando al país, en la creencia de que así, poco a poco, iban a ir extrayendo permisos de uno en uno, sin tener que enfrentar la necesidad de parar la hemorragia de fondos que el manejo irresponsable de los recursos está causando. En ese momento creyeron que con amenazar con la expropiación de las pensiones o con otras medidas terribles iban siempre a conseguir los dólares para seguir el juego, sin descartar que si no lo lograban, podría siempre tratar de expropiarlas. Por eso descartaron el único camino que hay hacia la solución verdadera del problema: armar un programa de medidas que reduzca el déficit para volver otra vez solvente al estado y usar el financiamiento adicional para proveer fondos mientras esas medidas tienen efecto. El problema no es diseñar estas medidas, que son relativamente sencillas, sino tener la voluntad política de hacerlo. El FMLN debería tener esta voluntad porque la estrategia del chantaje de a poquitos le está causando un altísimo costo político que puede terminar acabando al partido.

Por el otro lado, el acceso a la estrategia del chantaje gradual debe ser negado al gobierno. ARENA debe regresar a la postura con la que comenzó en sus tratos sobre este problema: condicionar su apoyo legislativo a que la crisis se resuelva de una vez por todas, con una solución técnica que rescate a este y a los gobiernos futuros de la negligencia fiscal que está debilitando tanto al país. Y el gobierno debe asumir de una vez por todas su responsabilidad para con el pueblo, pasando por los ajustes que, siendo dolorosos, son necesarios. Debe abandonar la loca ambición de detener los arreglos para negociar una salida en la que el costo de los problemas actuales y sus ajustes se lo pueda echar a ARENA. Ha habido demasiadas mentiras, demasiada incapacidad y demasiada irresponsabilidad con el pueblo. Esas son cosas que ya pasaron y que no se pueden borrar. Lo que le queda es resolver el problema para minimizar los daños.

ARENA tiene que cooperar en dar una solución real de una vez por todas a este problema para evitar una tragedia nacional.