Juan Valiente

Hagamos de tripas corazón. De Juan Valiente

Necesitamos personas valientes, íntegras, con valores. Necesitamos personas que sepan construir consensos y que hayan demostrado en esta corta campaña interna ideas para refrescar la política nacional.

juan valienteJuan Valiente, 22 julio 2017 / EDH

Este domingo 23 de julio tenemos una gran oportunidad. ARENA tendrá el cierre de su proceso interno de elecciones para elegir a los candidatos a diputados y alcaldes. Ciertas son las irregularidades y las manipulaciones. Ciertos son los vicios en el proceso de construcción de nuestro padrón electoral. Pero también son ciertos los valores que como partido defendemos. Ponemos a El Salvador de primero siempre. O, al menos, ese es el reto que tenemos como miembros del partido.

EDH log¿Qué significa poner ahora a El Salvador de primero? En medio de nuestras elecciones internas, significa cumplirle al país con elegir los mejores hombres y mujeres para la contienda electoral del año entrante. Debemos responder a las necesidades y demandas del país. No elijas pensando en quién ha estado más tiempo en el partido. No elijas pensando en el mejor para polarizar con el enemigo. No elijas a quien se ha acostumbrado a beneficiarse de un uso cuestionable de los recursos públicos.

Elige a las mejores personas para servirle al país. No te prestes a los intereses personales de miembros del partido. No aceptes línea para votar de una u otra forma. Allí en la intimidad de la cabina de votación piensa en lo que necesita El Salvador. Busca entre los rostros de los areneros que ahora son precandidatos a aquellos y aquellas que cumplen con el perfil.

Necesitamos personas valientes, íntegras, con valores. Necesitamos personas que sepan construir consensos y que hayan demostrado en esta corta campaña interna ideas para refrescar la política nacional. No necesitamos personas que quieran seguir enquistadas en el poder, pero tampoco necesitamos que lleguen personas que solo sepan obedecer, sin cuestionar, sin criticar. La disciplina no es obediencia ciega. La disciplina es una internalización de las normas y reglas, porque están fundamentadas en la verdad y en lo ético.

La Constitución Nacional exige, entre otras cosas, notoria honradez e instrucción. No desprecies a quienes hayan tenido menos oportunidades, pero privilegia a aquellas personas de notoria honradez. Busquemos a quien haya sido fiel en lo poco y encarguémosle mucho. Descubramos a las personas amables, humildes, de buen corazón y sobre todo a las que ponen los valores sobre los puestos y privilegios.

Asegúrate de que los que salgan elegidos para diputados sean aquellos que claramente no tienen interés en los privilegios que se otorgan en la Asamblea Legislativa. No solo a los que ahora renuncian al seguro privado de salud, sino a los que desde siempre han demostrado integridad para servir y no para servirse. Indaga quiénes nunca van a aceptar vehículos para usarlos como si fuera algo personal, quiénes tienen esa fibra moral.

Estas elecciones son trascendentales para el país. La nueva Legislatura elegirá al Fiscal General de la República. Ojalá que se lograra elegir a alguien tan bueno como el actual. La nueva Legislatura elegirá a cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional. Ojalá que se logre elegir de nuevo a los que antes que su ideología ponen la Constitución. Estas elecciones son trascendentales para el país.

A ARENA el haber quedado casi sola como única opción de derecha, en lugar de fortalecerla, la ha debilitado. Algunos han decidido que no importa convivir con lo que no es ético, porque la Patria está en peligro. ¡Qué posición más riesgosa! Lo que no es ético no cabe en ARENA y no deberíamos ser obligados a convivir con estas acciones que desmerecen nuestros valores y principios.

A pesar de las fallas en el proceso, te invito hermano arenero a participar en esta fiesta electoral, pero a hacerlo desde tu corazón nacionalista. Pon primero a El Salvador y elige a los mejores hombres y mujeres para el país. Todavía hay tiempo para que la genuina renovación llegue al partido y para que El Salvador encuentre en ARENA una verdadera alternativa de poder.

Debemos reinyectar la ética y la racionalidad en la política. Debemos recrear la política nacional con valores nuevos y con ideas frescas. Tenemos que revitalizarnos no solo con nuestra tradicional base o voto duro, sino que debemos entusiasmar a ese 60 % que ya no cree en los políticos para que vea en la nueva ARENA su alternativa de poder para recrear a El Salvador y construir un país como el que se merecen nuestros compatriotas. No estamos en ARENA por el partido. Estamos en ARENA por el país.

Sin cambios llevamos al país al despeñadero. De Juan Valiente

Que no nos baste el intentar infructuosamente dirigir las miradas de los salvadoreños a este gobierno desastroso. Que no nos demos por satisfechos con salir unos pequeños puntos arriba en las encuestas. Hagamos lo que tenemos que hacer. Demandemos de nuestras autoridades los verdaderos cambios.

Juan Valiente, diputado de ARENA

Juan Valiente, 12 julio 2017 / EDH

Desde hace demasiados años la clase política del país ha ido estirando los estándares éticos en la función pública hasta hacer parecer los abusos como derechos. Lo que en los años 80 habrá sido un pequeño grupo de asesores y empleados legislativos con un presupuesto limitado se ha convertido en un ejército de casi dos mil personas y $33.5 millones de dólares en salarios. Han leído bien: treinta y tres millones de dólares y medio. Y lo peor de la clase política es que a la mayoría le parece correcto.

Y eso no es todo. Si tomamos en cuenta el presupuesto de este año, debemos sumarle casi diez millones más en beneficios como el seguro privado de salud para todos, incluyendo una lista de beneficiarios que convierte el ejército en varios miles más. El Salvador no puede seguir así. Los ciudadanos merecen una respuesta más coherente de nosotros en los partidos políticos, en especial de ARENA, porque nos hemos comprometido con la renovación, con la transparencia, con luchar en contra de la corrupción y los abusos.

No basta con lograr una mayor participación, aunque es importante. No basta con ir promoviendo procesos de democracia interna, aunque son importantes, en especial si se logran hacer con igualdad de condiciones y transparencia. No basta con cambios cosméticos si no logramos cambiar lo que nos asemeja a miembros de la clase política de los otros partidos. Nosotros debemos ser diferentes. Nosotros estamos llamados a cambiar, porque estamos comprometidos en poner primero a El Salvador. Debería ser parte de nuestra esencia.

Las preguntas que debemos hacernos, hermanos areneros, comienzan con cómo fue posible que no pudiéramos lograr que nuestros representantes en la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa renunciaran a todos los privilegios de esos cargos. ¿Sabes cuáles son? Un vehículo todo terreno full extras, un pick up doble cabina, cuatro celulares de alta gama sin límite, vales de gasolina. Y esos son los que conocemos. Cada vez que volteamos una piedra descubrimos nuevas cosas. Es para que se nos paren los pelos. Algunos de nuestros directivos renunciaron a algunos o todos esos privilegios, pero fueron los menos. Y ya no se diga la discusión para eliminar viajes, viáticos y el famoso seguro privado de salud.

El eje transversal de devolver la ética a la política es parte fundamental de nuestro nuevo discurso, de los temas de la renovación. Solo basta revisar los dos primeros artículos de nuestro código de ética para caer en la cuenta que algo hemos hecho mal:

1. Anteponemos en nuestra actuación política el interés general de la nación a los intereses particulares.

2. Nos regimos por estrictos valores de honradez y decencia en el ejercicio de cargos públicos, en todas las actividades políticas y en nuestra vida privada.

Quizás hemos esperado demasiado de nosotros mismos, pero yo creo que no. Sé de lo que somos capaces. Sé lo que podemos lograr y también sé que la mayoría de ustedes, verdaderos nacionalistas, entienden la importancia de volver a nuestras raíces para poder gritar a todo pulmón ¡Primero El Salvador! Ahorita tenemos techo de vidrio. Hemos perdido estatura moral para criticar y exigir. No tenemos solvencia para pedir la confianza de los salvadoreños.

Que no nos baste el intentar infructuosamente dirigir las miradas de los salvadoreños a este gobierno desastroso. Que no nos demos por satisfechos con salir unos pequeños puntos arriba en las encuestas. Hagamos lo que tenemos que hacer. Demandemos de nuestras autoridades los verdaderos cambios que requiere El Salvador.

No es posible que continuemos con soluciones a la medida de los intereses ocultos de algunos. No es posible que nos contentemos con atacar sin misericordia a esos dos diputados que tanto desorden han causado. No es posible que sean más a los que no les importe perder el país, los que creen que es mejor cualquier cosa antes que permitir perder más personas a partidos como GANA o PCN.

Es mejor que los que se vayan a ir se vayan ya. Proteger intereses particulares está destruyendo al partido. Continuar con las prácticas oscuras de abuso del dinero de los impuestos de los salvadoreños va a destruir el partido. No teníamos más alternativa que denunciarlo públicamente. Intentamos vanamente de hacerlo al interior. Dimos las luchas y aguantamos los malos tratos y las amenazas.

No ha sido cobardía el ahora salir a la luz pública. Ha sido amor al país y confianza en ustedes, porque sabemos que somos más los que queremos los cambios. Somos más los que hemos sufrido vejaciones. Somos más los que aspiramos a un El Salvador nuevo, transformado, para todos los salvadoreños. Un El Salvador de primera para todos. Y eso lamentablemente no es posible conseguirlo con el partido como lo tenemos ahorita.

No me interesa volver a ocupar puestos en la gestión pública. Renuncié al proceso interno de elecciones para lograr convencerlos a ustedes. No tenemos mucho tiempo. No tenemos mucho espacio. Ojalá encontremos en nuestro corazón esa inspiración para demandar los cambios que son necesarios en la clase política, especialmente en nuestro partido, para que a nuestros hijos e hijas les digamos que lo dimos todo y con orgullo construimos un país en paz, progreso y libertad.

Primeros 100 días. Juan Valiente

Debemos aprender a votar en contra y a defender con argumentos de calidad las posiciones políticas.

juan-valiente-un-p-menosJuan Valiente, 14 agosto 2015 / EDH

Nada de lo que me dijeron me preparó para la prueba de fuego como diputado de la Asamblea Legislativa. Comenzamos con la negativa del FMLN a tomar posesión como nos correspondía el 1º de mayo y tuvimos que esperar que el TSE realizara el recuento de votos del departamento de San Salvador. Cumplimos 100 días de trabajo a finales de esta semana, pues tomamos posesión el 14 de mayo.

Lo primero que me impresionó fue la dinámica de las sesiones plenarias en el Salón Azul. Violando constantemente la Constitución, se pide dispensa de trámite y, mientras se lee la pieza y el decreto, muchos legisladores charlan como que estuviéramos en un mercado, deambulan de un lado para otro, llaman por teléfono, se ríen libremente… La dispensa se justifica en una situación de emergencia, dice la Carta Magna. Uno de estos primeros casos fue la solicitud del Presidente para salir del país.

Por supuesto, voté en contra de la dispensa y en contra del permiso. La Constitución manda que la Asamblea se convierta en contralor de sus viajes y de los beneficios para el país. ¡Un año de permiso sin conocer destinos y justificaciones! Es inconstitucional. Por supuesto que dudo mucho que, en este reciente viaje del Presidente, hubiéramos apoyado que saliera del país hacia Cuba en medio de la crisis del transporte público a causa de una mala gestión en el tema de seguridad.

Lo segundo fue la preferencia por no votar cuando lo que quieres es votar en contra. Nos hacemos los ausentes, cuando deberíamos votar en contra si creemos que algo no conviene al país. Es una forma sutil de tratar de no quedar mal con nadie, aunque es un intento vano. A mi juicio, esta forma de actuar manda un mensaje equivocado. Debemos aprender a votar en contra y a defender con argumentos de calidad las posiciones políticas.

Lo tercero fue caer en la cuenta cómo la transmisión en vivo por televisión ha transformado discusiones de las plenarias en discursos baratos de plaza pública. Hablamos una vez de la propuesta de organizaciones de la sociedad civil por una nueva ley de probidad. El Frente en lugar de apoyar y unirse a la lucha contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito, se dedicó a criticar a ARENA por actos de corrupción. En otra ocasión propusimos incrementar la inversión en educación al 6% sobre el PIB y dijeron, a pesar que es parte de sus propuestas también, que estábamos mintiendo, que no era cierto que apoyáramos eso. No hay respeto por la realidad, ni por la verdad.

Pero, a pesar de estos males, hay muchos diputados convencidos que debemos continuar la lucha por mejorar el nivel de la gestión legislativa y de los debates parlamentarios. En medio de la oscuridad, siempre hay una luz de esperanza al escuchar a diputados de todos los tiempos y de varios partidos lucirse con participaciones ejemplares. Por supuesto que además debemos medir la eficacia de la gestión legislativa. 100 días es relativamente poco tiempo. Sin embargo, en el trabajo cotidiano comienza a verse la diferencia.

Haré uso de ejemplos donde participo. En la Comisión Financiera en menos de 100 días acordamos dictamen favorable para la ley de inclusión financiera, que estaba allí desde el 13 de septiembre de 2013. Una ley necesaria para dar marco legal de operación al dinero electrónico como TIGO Money y Mobile Money, y para favorecer los esfuerzos del sistema financiero tradicional de incluir a sectores poblacionales excluidos. Y en la Comisión de Cultura y Educación en estos 100 días hemos avanzado más del 100% de la Ley de Cultura que toda la legislación anterior, que la recibió el 23 de noviembre de 2012 y tuvo casi 900 días para estudiarla.

¡El camino apenas inicia y ciertamente se comienzan a ver mejores augurios para nuestra patria, a pesar de lo negro del presente!

Presidenta Lorena Peña. De Juan Valiente

Juan Valiente es uno de los diputados nuevos de ARENA, procediente de la sociedad civil. Hizo su campaña bajo el lema “un político menos”, criticando los comportamientos de la clase política y de los diputados.

juan valienteJuan Valiente, 21 mayo 2015/EDH

La decisión de todos los diputados de ARENA de concurrir con sus votos, aunque bajo protesta, con un protocolo de entendimiento ilegítimo está siendo atacada en las redes sociales como más de lo mismo. Los que han decidido hacer las cosas igual que siempre son los del FMLN acompañados de GANA y PCN. Perdimos una oportunidad de oro para cambiar la dinámica política en la Asamblea. Hubiera sido ideal que la génesis de la negociación hubiera estado entre el FMLN y ARENA sin irrespetar la proporcionalidad adecuada para los otros partidos.

Ya nos estamos cansando que el FMLN continúe apostándole, como lo viene haciendo desde hace varios años, a la aritmética legislativa. Se les olvida acaso que no hay gobernabilidad real y genuina sin la fuerza política más grande del país. No se trata únicamente de aritmética en el sentido que hay decisiones que sin los votos de ARENA no llegan a los 56 que requiere la ley. Se trata de construir una nueva visión de país donde las fuerzas políticas lleguemos a un consenso.

Tuvimos la oportunidad de comenzar a dignificar la función pública y en especial el trabajo de los diputados que ha estado tan desprestigiado. Sin embargo, nuevamente los mercaderes de la política lograron su propósito. Puestos a cambio de votos. Prebendas a cambio de servilismo. Oficinas, carros, personal y tiquetes en primera clase a cambio de la fórmula mágica de los 43 votos para la mayoría simple.

Al salir de la sesión de instalación de junta directiva y de juramentación, escribí en Twitter: “Una experiencia frustrante ser parte de un evento con legalidad, pero sin legitimidad. Esta noche la voluntad ciudadana ha sido pisoteada”. ¿Por qué? Los ciudadanos enviaron nuevamente un mensaje claro a las dos fuerzas mayoritarias del país. No hay mayoría para construir futuro sin la participación y convergencia de ambos partidos políticos. ¿Y qué hace el FMLN? Se refugia en el servilismo comprado con prebendas.

A pesar de estar en contra, ARENA concurrió con sus votos para cumplir una de las expectativas ciudadanas: servirles. No podemos servirles si abandonamos las trincheras. No podemos servirles si dejamos descuidadas las posiciones en las estructuras de trabajo y liderazgo. Los ciudadanos nos exigen trabajar y abandonar el capricho y el revanchismo. No podíamos cumplirles sin tomar nuestro juramento de servicio como funcionarios y sin asumir nuestro compromiso de trabajo como diputados en la Asamblea.

Decidimos además enviar un claro mensaje de rechazo al gobierno del cambio y a esta forma de ejercer la función pública en propio beneficio al no apoyar los nombramientos de los diputados Merino y Gallegos para la junta directiva. ARENA tiene un directivo por cada nueve diputados. El FMLN uno por cada ocho diputados. GANA uno por cada cuatro. Y el PCN uno por cada dos. ¡Vaya proporcionalidad! No hemos podido en los últimos años evitar que los vivianes interpreten la ley a su conveniencia. Pero el pueblo es sabio y sabrá comprender que somos pocos los que luchamos por consolidar la democracia y no debilitarla.

El FMLN continúa enviando señales claras de su desprecio por la democracia. Los ataques a la Sala de lo Constitucional se profundizan. Su apuesta por la aritmética legislativa, aunque se irrespete la voluntad de la mayoría de los votantes. Primero las prebendas y no el fortalecimiento de lo que hace grande una democracia, como es la participación, la libertad, la construcción de consensos, la institucionalidad, la independencia de poderes, los pesos y contrapesos.

Presidenta Peña, comienza Ud. su gestión con deudas importantes con la ciudadanía. Ofrece gobernabilidad, pero receta aritmética. Ofrece participación, pero receta aislamiento. Ofrece democracia, pero su partido receta autoritarismo. Recuerde que los salvadoreños defenderemos nuestra democracia. Presidenta Peña, de sus decisiones será Ud. la responsable. Hasta ayer podía argumentar que no era parte del equipo de negociación. A partir de hoy es la presidenta.

Ventarrón de aire fresco. de Juan Valiente

El diputado electo Juan Valiente, quien hizo una campaña enfocada en la renovación de la Asamblea Legislativa, sobre la necesidad que esta renovación avalada por el electorado se exprese en nuevas políticas.

Juan ValienteJuan Valiente

Seguimos en el oscurantismo en que nos tiene metidos el TSE. Sin embargo, ya debemos comenzar a trabajar. Primero hay que saber leer cuál es la genuina voluntad ciudadana con los resultados que hasta ahora se conocen. En la bancada de ARENA se ha renovado cerca del 50% de sus miembros. Si tomamos en cuenta solo los departamentos de La Libertad y San Salvador, ese porcentaje sube a casi el 65%. Y en los otros partidos también ha habido ingreso de personas nuevas a la función pública.

Es claro el mensaje de renovación que ha enviado la ciudadanía. Ahora el trabajo inicial está relacionado con la conformación de los liderazgos en las diversas fracciones, en las asignaciones a las diferentes comisiones y por supuesto en la conformación de la junta directiva de la Asamblea. El interés del país debe estar de primero en la mente de todos al dar comienzo a este trabajo. Hay que esperar los resultados finales para las asignaciones específicas, pero en principio pueden comenzar a discutirse los lineamientos que deben gobernar estas decisiones.

Lo más importante es que se respete el voto calificado de la ciudadanía por la renovación, la búsqueda de consensos, la gobernabilidad, la meritocracia. Desde el área de recursos humanos, sabemos que al menos deben tomarse en cuenta tres competencias para identificar la idoneidad al cargo. La primera tiene que ver con la formación académica formal e informal. La segunda con la experiencia no necesariamente en el cargo específico, pero en posiciones similares. Y la tercera es la relativa a la actitud o inteligencia emocional.

No podemos comenzar a distribuir cargos arbitrariamente. El proceso debe permitir precisamente una selección adecuada para que los resultados futuros se vean impactados por la voluntad ciudadana. Y por supuesto no es la aritmética legislativa lo que valoran los ciudadanos. Es el beneficio del país. Es el bien común. Es el comenzar a construir un nuevo liderazgo legislativo basado en sólido criterio, valores y principios.

En un país dividido, con la población esperanzada en que nos podamos alejar de la polarización para construir soluciones a los problemas de siempre, ¿qué mejor mensaje que la bancada mayoritaria de la Asamblea, que la bancada de ARENA, lidere un proceso de concertación donde el presidente de la Asamblea sea incluso un diputado de los partidos pequeños? No hay mejor mensaje de visión de país que concretarnos a concertar entre todos un modelo de gobernabilidad que comience en la Asamblea Legislativa.

Siendo la fracción mayoritaria, con más derecho pudiéramos reclamar la presidencia, pero sería un sueño que tuviéramos la valentía y la visión de comenzar a pensar en una forma diferente de hacer sentir nuestro peso mayoritario, una forma diferente de trasladar a la ciudadanía la importancia de la nación en nuestro actuar político, una forma diferente de buscar promover el desarrollo del país y la construcción de soluciones. Imagínense los titulares de los periódicos: ARENA renuncia a presidir la Asamblea Legislativa a pesar de ser la fracción más grande; ARENA propone que la presidencia sea ocupada por una tercera fuerza política.

De igual manera debemos construir estos modelos de gobernabilidad en la estructura de la fracción legislativa y de la Asamblea en su junta directiva como un todo y en sus comisiones. ¡Qué ventarrón de aire fresco sería para la política del país que lográramos como fracción legislativa y como partido una propuesta tan innovadora como ésta! Hartos de la polarización, hastiados de la incapacidad, cansados de la falta de meritocracia, la ciudadanía abrazaría estas iniciativas. Estos son algunas ideas que propongo para que entre todos, funcionarios y ciudadanos, comencemos a construir ese nuevo futuro tan anhelado.