Juan Valiente

Primeros 100 días. Juan Valiente

Debemos aprender a votar en contra y a defender con argumentos de calidad las posiciones políticas.

juan-valiente-un-p-menosJuan Valiente, 14 agosto 2015 / EDH

Nada de lo que me dijeron me preparó para la prueba de fuego como diputado de la Asamblea Legislativa. Comenzamos con la negativa del FMLN a tomar posesión como nos correspondía el 1º de mayo y tuvimos que esperar que el TSE realizara el recuento de votos del departamento de San Salvador. Cumplimos 100 días de trabajo a finales de esta semana, pues tomamos posesión el 14 de mayo.

Lo primero que me impresionó fue la dinámica de las sesiones plenarias en el Salón Azul. Violando constantemente la Constitución, se pide dispensa de trámite y, mientras se lee la pieza y el decreto, muchos legisladores charlan como que estuviéramos en un mercado, deambulan de un lado para otro, llaman por teléfono, se ríen libremente… La dispensa se justifica en una situación de emergencia, dice la Carta Magna. Uno de estos primeros casos fue la solicitud del Presidente para salir del país.

Por supuesto, voté en contra de la dispensa y en contra del permiso. La Constitución manda que la Asamblea se convierta en contralor de sus viajes y de los beneficios para el país. ¡Un año de permiso sin conocer destinos y justificaciones! Es inconstitucional. Por supuesto que dudo mucho que, en este reciente viaje del Presidente, hubiéramos apoyado que saliera del país hacia Cuba en medio de la crisis del transporte público a causa de una mala gestión en el tema de seguridad.

Lo segundo fue la preferencia por no votar cuando lo que quieres es votar en contra. Nos hacemos los ausentes, cuando deberíamos votar en contra si creemos que algo no conviene al país. Es una forma sutil de tratar de no quedar mal con nadie, aunque es un intento vano. A mi juicio, esta forma de actuar manda un mensaje equivocado. Debemos aprender a votar en contra y a defender con argumentos de calidad las posiciones políticas.

Lo tercero fue caer en la cuenta cómo la transmisión en vivo por televisión ha transformado discusiones de las plenarias en discursos baratos de plaza pública. Hablamos una vez de la propuesta de organizaciones de la sociedad civil por una nueva ley de probidad. El Frente en lugar de apoyar y unirse a la lucha contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito, se dedicó a criticar a ARENA por actos de corrupción. En otra ocasión propusimos incrementar la inversión en educación al 6% sobre el PIB y dijeron, a pesar que es parte de sus propuestas también, que estábamos mintiendo, que no era cierto que apoyáramos eso. No hay respeto por la realidad, ni por la verdad.

Pero, a pesar de estos males, hay muchos diputados convencidos que debemos continuar la lucha por mejorar el nivel de la gestión legislativa y de los debates parlamentarios. En medio de la oscuridad, siempre hay una luz de esperanza al escuchar a diputados de todos los tiempos y de varios partidos lucirse con participaciones ejemplares. Por supuesto que además debemos medir la eficacia de la gestión legislativa. 100 días es relativamente poco tiempo. Sin embargo, en el trabajo cotidiano comienza a verse la diferencia.

Haré uso de ejemplos donde participo. En la Comisión Financiera en menos de 100 días acordamos dictamen favorable para la ley de inclusión financiera, que estaba allí desde el 13 de septiembre de 2013. Una ley necesaria para dar marco legal de operación al dinero electrónico como TIGO Money y Mobile Money, y para favorecer los esfuerzos del sistema financiero tradicional de incluir a sectores poblacionales excluidos. Y en la Comisión de Cultura y Educación en estos 100 días hemos avanzado más del 100% de la Ley de Cultura que toda la legislación anterior, que la recibió el 23 de noviembre de 2012 y tuvo casi 900 días para estudiarla.

¡El camino apenas inicia y ciertamente se comienzan a ver mejores augurios para nuestra patria, a pesar de lo negro del presente!

Presidenta Lorena Peña. De Juan Valiente

Juan Valiente es uno de los diputados nuevos de ARENA, procediente de la sociedad civil. Hizo su campaña bajo el lema “un político menos”, criticando los comportamientos de la clase política y de los diputados.

juan valienteJuan Valiente, 21 mayo 2015/EDH

La decisión de todos los diputados de ARENA de concurrir con sus votos, aunque bajo protesta, con un protocolo de entendimiento ilegítimo está siendo atacada en las redes sociales como más de lo mismo. Los que han decidido hacer las cosas igual que siempre son los del FMLN acompañados de GANA y PCN. Perdimos una oportunidad de oro para cambiar la dinámica política en la Asamblea. Hubiera sido ideal que la génesis de la negociación hubiera estado entre el FMLN y ARENA sin irrespetar la proporcionalidad adecuada para los otros partidos.

Ya nos estamos cansando que el FMLN continúe apostándole, como lo viene haciendo desde hace varios años, a la aritmética legislativa. Se les olvida acaso que no hay gobernabilidad real y genuina sin la fuerza política más grande del país. No se trata únicamente de aritmética en el sentido que hay decisiones que sin los votos de ARENA no llegan a los 56 que requiere la ley. Se trata de construir una nueva visión de país donde las fuerzas políticas lleguemos a un consenso.

Tuvimos la oportunidad de comenzar a dignificar la función pública y en especial el trabajo de los diputados que ha estado tan desprestigiado. Sin embargo, nuevamente los mercaderes de la política lograron su propósito. Puestos a cambio de votos. Prebendas a cambio de servilismo. Oficinas, carros, personal y tiquetes en primera clase a cambio de la fórmula mágica de los 43 votos para la mayoría simple.

Al salir de la sesión de instalación de junta directiva y de juramentación, escribí en Twitter: “Una experiencia frustrante ser parte de un evento con legalidad, pero sin legitimidad. Esta noche la voluntad ciudadana ha sido pisoteada”. ¿Por qué? Los ciudadanos enviaron nuevamente un mensaje claro a las dos fuerzas mayoritarias del país. No hay mayoría para construir futuro sin la participación y convergencia de ambos partidos políticos. ¿Y qué hace el FMLN? Se refugia en el servilismo comprado con prebendas.

A pesar de estar en contra, ARENA concurrió con sus votos para cumplir una de las expectativas ciudadanas: servirles. No podemos servirles si abandonamos las trincheras. No podemos servirles si dejamos descuidadas las posiciones en las estructuras de trabajo y liderazgo. Los ciudadanos nos exigen trabajar y abandonar el capricho y el revanchismo. No podíamos cumplirles sin tomar nuestro juramento de servicio como funcionarios y sin asumir nuestro compromiso de trabajo como diputados en la Asamblea.

Decidimos además enviar un claro mensaje de rechazo al gobierno del cambio y a esta forma de ejercer la función pública en propio beneficio al no apoyar los nombramientos de los diputados Merino y Gallegos para la junta directiva. ARENA tiene un directivo por cada nueve diputados. El FMLN uno por cada ocho diputados. GANA uno por cada cuatro. Y el PCN uno por cada dos. ¡Vaya proporcionalidad! No hemos podido en los últimos años evitar que los vivianes interpreten la ley a su conveniencia. Pero el pueblo es sabio y sabrá comprender que somos pocos los que luchamos por consolidar la democracia y no debilitarla.

El FMLN continúa enviando señales claras de su desprecio por la democracia. Los ataques a la Sala de lo Constitucional se profundizan. Su apuesta por la aritmética legislativa, aunque se irrespete la voluntad de la mayoría de los votantes. Primero las prebendas y no el fortalecimiento de lo que hace grande una democracia, como es la participación, la libertad, la construcción de consensos, la institucionalidad, la independencia de poderes, los pesos y contrapesos.

Presidenta Peña, comienza Ud. su gestión con deudas importantes con la ciudadanía. Ofrece gobernabilidad, pero receta aritmética. Ofrece participación, pero receta aislamiento. Ofrece democracia, pero su partido receta autoritarismo. Recuerde que los salvadoreños defenderemos nuestra democracia. Presidenta Peña, de sus decisiones será Ud. la responsable. Hasta ayer podía argumentar que no era parte del equipo de negociación. A partir de hoy es la presidenta.

Ventarrón de aire fresco. de Juan Valiente

El diputado electo Juan Valiente, quien hizo una campaña enfocada en la renovación de la Asamblea Legislativa, sobre la necesidad que esta renovación avalada por el electorado se exprese en nuevas políticas.

Juan ValienteJuan Valiente

Seguimos en el oscurantismo en que nos tiene metidos el TSE. Sin embargo, ya debemos comenzar a trabajar. Primero hay que saber leer cuál es la genuina voluntad ciudadana con los resultados que hasta ahora se conocen. En la bancada de ARENA se ha renovado cerca del 50% de sus miembros. Si tomamos en cuenta solo los departamentos de La Libertad y San Salvador, ese porcentaje sube a casi el 65%. Y en los otros partidos también ha habido ingreso de personas nuevas a la función pública.

Es claro el mensaje de renovación que ha enviado la ciudadanía. Ahora el trabajo inicial está relacionado con la conformación de los liderazgos en las diversas fracciones, en las asignaciones a las diferentes comisiones y por supuesto en la conformación de la junta directiva de la Asamblea. El interés del país debe estar de primero en la mente de todos al dar comienzo a este trabajo. Hay que esperar los resultados finales para las asignaciones específicas, pero en principio pueden comenzar a discutirse los lineamientos que deben gobernar estas decisiones.

Lo más importante es que se respete el voto calificado de la ciudadanía por la renovación, la búsqueda de consensos, la gobernabilidad, la meritocracia. Desde el área de recursos humanos, sabemos que al menos deben tomarse en cuenta tres competencias para identificar la idoneidad al cargo. La primera tiene que ver con la formación académica formal e informal. La segunda con la experiencia no necesariamente en el cargo específico, pero en posiciones similares. Y la tercera es la relativa a la actitud o inteligencia emocional.

No podemos comenzar a distribuir cargos arbitrariamente. El proceso debe permitir precisamente una selección adecuada para que los resultados futuros se vean impactados por la voluntad ciudadana. Y por supuesto no es la aritmética legislativa lo que valoran los ciudadanos. Es el beneficio del país. Es el bien común. Es el comenzar a construir un nuevo liderazgo legislativo basado en sólido criterio, valores y principios.

En un país dividido, con la población esperanzada en que nos podamos alejar de la polarización para construir soluciones a los problemas de siempre, ¿qué mejor mensaje que la bancada mayoritaria de la Asamblea, que la bancada de ARENA, lidere un proceso de concertación donde el presidente de la Asamblea sea incluso un diputado de los partidos pequeños? No hay mejor mensaje de visión de país que concretarnos a concertar entre todos un modelo de gobernabilidad que comience en la Asamblea Legislativa.

Siendo la fracción mayoritaria, con más derecho pudiéramos reclamar la presidencia, pero sería un sueño que tuviéramos la valentía y la visión de comenzar a pensar en una forma diferente de hacer sentir nuestro peso mayoritario, una forma diferente de trasladar a la ciudadanía la importancia de la nación en nuestro actuar político, una forma diferente de buscar promover el desarrollo del país y la construcción de soluciones. Imagínense los titulares de los periódicos: ARENA renuncia a presidir la Asamblea Legislativa a pesar de ser la fracción más grande; ARENA propone que la presidencia sea ocupada por una tercera fuerza política.

De igual manera debemos construir estos modelos de gobernabilidad en la estructura de la fracción legislativa y de la Asamblea en su junta directiva como un todo y en sus comisiones. ¡Qué ventarrón de aire fresco sería para la política del país que lográramos como fracción legislativa y como partido una propuesta tan innovadora como ésta! Hartos de la polarización, hastiados de la incapacidad, cansados de la falta de meritocracia, la ciudadanía abrazaría estas iniciativas. Estos son algunas ideas que propongo para que entre todos, funcionarios y ciudadanos, comencemos a construir ese nuevo futuro tan anhelado.