Carlos Calleja

Carta con mi pronóstico electoral. De Paolo Luers

8 enero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Voy a hacer lo que normalmente no se hace: dar mi pronóstico para las elecciones presidenciales. ¿Por qué? Porque no son tiempos normales. Demasiadas fantasías.

  • ARENA/PCN/PDC: 1,400,000 votos – 50%
  • FMLN: 600,000 votos – 21.43%
  • GANA: 740,000 votos – 26.43%
  • VAMOS: 60,000 votos – 2.14%
  • Total: 2,800,000 votos – 100%              

Esto significa que Calleja puede ganar en primera vuelta, o tendrá que ir a una segunda contra Bukele. Pero viendo estos números, también ganaría en segunda vuelta.

En la segunda vuelta, el resultado dependerá principalmente de los votantes del FMLN y de VAMOS, los dos que quedarían afuera. Incluso si todos los votantes del FMLN votaran por el candidato de GANA, este solo llegaría a 1.34 millones de votos. Lo más probable es que la mitad de los votantes del FMLN se queden en casa, que una porción muy pequeña vote por ARENA, y que el resto vote por Bukele. Démosle otros 300 mil votos extra a Bukele…

En el caso de VAMOS, estimo que un tercio de sus votantes se quedará en casa, un tercio votará por Calleja y el restante tercio por Bukele. Démosle otros 20 mil votos a Bukele. Entonces, el cuadro sería así:

  • Bukele: 740,000 + 300,000 del FMLN = 20,000 de VAMOS = 1,06 millones = 42.23%
  • Calleja: 1,400,000 + 30,000 del FMLN + 20,000 de VAMOS = 1.45 millones = 57.77%

Con solo 2.51 millones de votos tendríamos la participación más baja en un segunda vuelta en la historia, debido a la abstención masiva de los votantes del FMLN.

Si calculamos que este número de abstenciones será compensado por unos 300 mil ciudadanos que no votarán en la primera ronda, pero sí querrán votar en la segunda, el número total de votantes llegaría otra vez a un poco más de 2.8 millones. Es razonable asumir esta cantidad, ya que tradicionalmente hay un 10% adicional votando en la segunda ronda de las presidenciales. Solo que esta vez el total no subiría, debido a los votantes de Frente que no quieren votar ni por ARENA ni por GANA.

Incluso si el 100% de voto nuevo se inclinara por Bukele, no sería suficiente para igualar o superar el voto de Calleja.

El cuadro probable para la segunda vuelta sería más o menos así:

  • Calleja: 1,400,000 + 30,000 del FMLN + 20,000 de VAMOS + 100,000 votos nuevos = 1.55 millones = 55.16%
  • Bukele: 740,000 + 300,000 del FMLN + 20,000 de VAMOS + 200,000 votos nuevos = 1,26 millones = 44.84%

¿Estos números son realistas? Bueno, no menos realistas que las cuentas alegres que sacan Bukele y sus propagandistas. Ellos basan sus números en las encuestas. Yo baso los míos en los resultados de las últimas elecciones legislativas de marzo 2018, en las cuales la suma de votos para ARENA+PCN+PDC llegó a 1.24 millones, y para el FMLN a 569 mil. Para la primera ronda calculo que la alianza ARENA/PCN/PDC solo tendrá un aumento modesto de 160 mil, tomando en cuenta que la participación en elecciones presidenciales siempre es más alta que en legislativas.

Por la misma razón calculo al FMLN un aumento, aunque sea muy modesto, poniéndole 600 mil votos. Detrás de esto está el análisis político que, aunque es cierto que la fuerza electoral de GANA/Bukele ha crecido muy rápido, fue a costa del FMLN, pero que esta hemorragia se ha logrado parar a partir de la candidatura de Hugo Martínez. Mientras tanto, los partidos de la derecha, aunque no han crecido sustancialmente, se han mantenido. Para que Bukele gane, el FMN tendría que colapsar totalmente, y además GANA tendría que quitarles masivamente votos a ARENA, PCN y PDC.

Las golondrinas basan sus pronósticos en su monitoreo de las redes sociales, y yo en el monitoreo del trabajo territorial de las diferentes campañas. Pronto veremos quien hizo cuentas alegres.

Saludos,

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Carta a los candidatos: Caras queremos ver. De Paolo Luers

3 enero 2018 / MAS! Y EL DIARIO DE HOY

Estimados señores que nos quieren gobernar:
Están entrando en la recta final. Ya no queda tiempo para que nos den grandes explicaciones y propuestas. Solo falta una cosa – y podría ser la que defina las elecciones: ¿Quiénes van a gobernar? ¿A quiénes van a poner para que nos gobiernen?

Siempre se dice “Dígame con quien andas, y te digo quién eres”. Es parte de la sabiduría popular. Pero es muy difícil aplicar en el caso de las campañas presidenciales. Normalmente se ve a los candidatos rodeados de algunas personas, pero no necesariamente son los que realmente conducen la campaña – y mucho menos los que ejercerán el poder, una vez que su candidato gane.

En el 2009, cuando Rodrigo Ávila y Mauricio Funes entraron en la recta final, estaban empatados, y todos teníamos las mismas dudas y nos hicimos las misma preguntas: ¿Con quiénes van a gobernar? ¿En caso que gane, Mauricio Funes va a poner el gobierno en manos de los comandantes del FMLN? ¿En caso que gane Rodrigo Ávila, los hombres de Tony Saca van a acaparar el gabinete y seguir gobernando?

Funes entendió que si la gente pensaba que detrás de él iban a ganar los comandantes del FMLN, iba a perder. Entonces, pocas semanas antes de las elecciones presentó una cuantas caras conocidas y reconocidas: el Dr. Héctor Silva, ex alcalde de San Salvador, renovador purgado por la cúpula del Frente; y al Dr. Héctor Dada Hirezi, veterano luchador socialcristiano. El mensaje era claro: Voy con la bandera del Frente, pero en mi gobierno habrá contrapesos.

Rodrigo Ávila no hizo nada. No presentó ninguna cara de su futuro gobierno. Dejó espacio a la especulación. Y perdió.

Hoy tenemos una situación comparable. Mucha gente se pregunta, con gran ansiedad, qué tipo de gobierno podemos esperar de cada candidato?

¿Carlos Calleja, aunque habla de un gobierno no partidario, compuesto con criterios de meritocracia, realmente va a excluir del poder gubernamental a la vieja guardia partidaria? ¿Y los que va a poner, serán independientes de los empresarios que apoyaron su candidatura?

¿Nayib Bukele, aunque no deja de condenar a ‘los mismos de siempre’, a la hora de armar su gabinete va a recurrir a los dirigentes de GANA y a las fichas que su movimiento Nuevas Ideas heredó de Tony Saca y Mauricio Funes?

¿Hugo Martínez, aunque su discurso se desmarca de los errores de los gobiernos de Funes y Sánchez Cerén, realmente va a excluir de su gobierno a los fracasados y corruptos? ¿Y en este caso, por quiénes los va a sustituir?

Estas preguntas son fáciles de contestar, señores candidatos. Nadie está esperando su lista de gabinete. Lo único que necesitamos es que nos presenten un par de mujeres y hombres de alto grado de credibilidad, reconocimiento y capacidad y digan: Ellos van a estar a mi lado en el gobierno…

Si Carlos Calleja nos presenta 3, 4 o 5 personajes del quilataje de Carmen Aída Lazo, los indecisos le van a dar el gane en primera vuelta. Si presenta solo a caras desprestigiadas, estos indecisos se quedarán en la casa.

Al revés en el caso del candidato de GANA. Si nos presenta un par de gente de calibre de Félix Ulloa o Guillermo Gallegos, pierde. En este caso realmente no sé a quienes nos podría presentar para convencernos que habrá capacidad de gobernar y de evitar corrupción.

Tienen todo enero para sacarnos de las dudas sobre el tipo de gobierno que armarían.

Saludos,

Pongan sus votos donde está su boca. Daniel Olmedo

6 diciembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

Fue el 29 de octubre de 2015. Los partidos FMLN, GANA y algunos diputados del PCN aprobaron la Ley de Contribución Especial para la Seguridad Ciudadana. Con esta se le gravó a usted con el tributo conocido popularmente como Impuesto a la Telefonía.

Todos los productos y servicios relacionados a las telecomunicaciones se gravaron con una alícuota de un 5 %. El objeto era fortalecer el financiamiento del Estado en materia de seguridad pública.

A finales de 2015 un ciudadano presentó una demanda de inconstitucionalidad contra ese tributo. La Sala de lo Constitucional mantuvo inerte esa demanda —como ocurrió con muchas otras de naturaleza tributaria. No fue hasta treinta meses después, el 30 de mayo de 2018, cuando apenas se admitió a trámite la demanda. Aún falta que ese proceso se sentencie.

La Sala no brindó en este caso la pronta y cumplida justicia que le obliga el artículo 182 ordinal 5o. de la Constitución. Mientras tanto usted, mes a mes, ha dejado de entregar a su familia una cantidad del dinero que gana para dárselo al Estado a través de esa contribución especial. Usted juzgará si tras estos años ha visto los resultados de ese sacrificio.

El pasado lunes el candidato presidencial Carlos Calleja, de la alianza ARENA, PCN y PDC, dijo: “Llegó la hora de tomar decisiones; en mi gobierno ya no vas a pagar el impuesto del 5 % a la telefonía; lo voy a eliminar”. Horas después el candidato presidencial Nayib Bukele, del partido GANA, dijo en un tuit: “¿ARENA va a hacer alguna propuesta o solo se va a quedar a copiar las nuestras? Tenemos más de un año de haber propuesto, varias veces, quitar el impuesto a la telefonía y a la tecnología”.

Los gringos tienen buenas frases. Una de ellas es: Put your money where your mouth is. En las campañas electorales suele haber mucha boca. Es normal, de eso se trata. Pero en este punto sería bueno exigirles a los candidatos presidenciales: Pongan sus votos donde está su boca.

Resulta que para derogar la Ley de la Contribución Especial a la Seguridad Ciudadana no es necesario que ni el señor Calleja ni el señor Bukele lleguen a la Presidencia. El artículo 131 ordinal 5o. de la Constitución atribuye a la Asamblea Legislativa la facultad de aprobar leyes, y también la de derogarlas. La iniciativa para derogar la Ley de Contribución Especial para la Seguridad Ciudadana la puede tener cualquier diputado de la Asamblea Legislativa, y para aprobar tal derogatoria bastarían 43 votos. GANA, ARENA, PCN y PDC los tienen.

Sí, es probable que el Presidente de la República vete el decreto que deroga esa ley. Pero resulta que GANA, ARENA, PCN y PDC suman 59 votos; y si a ellos se les suma el CD, que manifiesta apoyar a GANA en las próximas elecciones, alcanzarían 60. Para superar un veto presidencial se necesitan 56 votos, de manera que les sobran votos para derogar el “Impuesto a la Telefonía”.

Eso sí, en caso decidieran derogar ese tributo, deben cumplirse con los principios constitucionales que rigen el proceso de formación de ley. Esto significa, por ejemplo, cumplir con los principios de publicidad y deliberación. Hacerlo en un madrugón dejaría expuesta la derogatoria a una inconstitucionalidad por vicio de forma. Pero eso tampoco sería una excusa para dorarnos la píldora con una deliberación ad infinitum.

Candidatos, hoy que hablaron, si deciden no acompañar con acciones sus palabras, o si sus fracciones legislativas no les acompañan en una iniciativa así, los electores tendrán un insumo más para evaluar su honestidad y liderazgo. La pelota está en su cancha.

@dolmedosanchez


Carta a los indecisos: Votar es un acto de razón. De Paolo Luers

6 diciembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Últimamente he tenido muchas conversaciones que van más a menos así:

– ¿Crees que el FMLN debería tener otro gobierno más?
No. El país no lo aguantaría.

– De acuerdo. ¿Crees que Bukele es la alternativa?
– No, Dios guarde, sería peor.
– A ver, ¿por qué?
– Este hombre no es confiable. Demasiado egocéntrico. Un gobierno de él sería impredecible. No tiene respeto por la institucionalidad. Está rodeado de pícaros…

– De acuerdo. Entonces, ¿no votarías ni por el Frente ni por Bukele?
– No. La única razón de votar por Nuevas Ideas sería expresar el hartazgo con la clase política y como ha gobernado. Pero la medicina sería peor que la enfermedad. Además se ha aliado con GANA, que es la peor parte de la clase política. ¡No way!

– De acuerdo. ¿Y el Frente, con Hugo Martínez? ¿Crees que sería diferente a Funes y Sánchez Cerén?
– Hugo es un tipo razonable. Pero no puede contra los dinosaurios. Si yo fuera de izquierda, votaría por él. Porque si colapsa el Frente, solo beneficia a Bukele…

– Entonces, si no eres de izquierda, ¿eres de derecha?
– A esta altura, ya no sé. No me gusta ARENA, por nada. Soy liberal, tal vez progresista. Pero esta opción no existe entre los partidos…

– De acuerdo. A mi tampoco nunca me ha gustado ARENA. Pero la dupla Carlos Calleja/Carmen Aída Lazo no son los típicos areneros. ¿Podrías votar por ellos?
–  Tal vez, pero no para ARENA. Por…(Mayor D’Aubuisson, Paco Flores, Tony Saca, corrupción, los conservadores anti-liberales que todavía tienen…)

– Entonces, ¿estás seguro que un tercer gobierno del Frente sería un desastre?
– Sí, ya fracasaron. Tienen que ir a laoposición.

– ¿Y estás seguro que Bukele/Gana/Nuevas Ideas no esuna opción?
– No. Les tengo miedo. A GANA igual que a Bukele. Y aun más a la gente que lo rodea.

– ¿Crees que un gobierno de Calleja y Carmen Aída sería un desastre?
– No sé. Tal vez no. Pero no me gusta ARENA. Si no estarían con ARENA, tal vez serían una opción.

– Resumamos: El FMLN fracasó y de todos modos queda afuera. De Bukele estás convencido que sería un desastre como presidente. Y con Calleja no estás seguro qué esperar. ¿Correcto?
– Correcto. Así es.

– Entonces, corres el riesgo que gane Bukele. ¿No sería más lógico votar por quien te parece que significa menos riesgo?
– No sé. No me gusta ARENA.

– No es más racional verlo como un problema de riesgos, no solo de gustos?
No sé.

– ¿Y entonces?
– Entonces, ¿qué?
– Entonces, si la alternativa es Calleja o Bukele, ¿qué vas a hacer tu?
– No sé. Está complicado. Tal vez no votaré…
– No, hombre, no votar es votar por Bukele. Tienes que tomar una decisión.

. . .

Tengo este tipo de conversaciones casi todos los días. Con amigos, con gente inteligente, crítica, escéptica, que no son fáciles de engañar. Y voy a continuar argumentando.

Aunque parezca iluso, quiero pensar que elegir a un presidente es un acto de razón, no de gustos, resentimientos, hartazgos. También es un acto de responsabilidad. Son los indecisos que definirán la elección.

Piénsenlo,amigos escépticos, críticos, progresistas y liberales.

Saludos de

Vamos a transitar de un enfoque de represión a uno para construir paz social. De Carlos Calleja

Carlos Calleja presentó el 8 de noviembre su propuesta de cómo construir Seguridad Ciudadana. Se desmarcó tanto de las políticas tradicionales de Mano Dura de los gobiernos de ARENA, como de la guerra declarada contra las pandillas del gobierno del FMLN.
Publicamos este discurso, porque este tema merece un debate. Estamos pendientes de las propuestas de los otros candidatos presidenciales, para publicarlas de la misma manera.


Segunda Vuelta

14 noviembre 2018 / SEGUNDA VUELTA
Nota: El texto que publicamos es la versión autorizada del discurso que la campaña de Calleja proporcionó previamente a los medios. No es una transcripción del discurso. Las ilustraciones provienen de un side show que acompaño el discurso.

Es hora de hablar del tema más importante para todos los salvadoreños – y del que nadie ha querido hablar:

¿Cómo terminar con la pesadilla de violencia y delincuencia, que tiene a los salvadoreños postrados y abatidos, especialmente en los asentamientos precarios urbanos, suburbanos y rurales?

¿Cómo lograr que la gente viva segura en sus vecindarios?

¿Cómo devolver a los niños y jóvenes la felicidad de jugar en las calles y la posibilidad de estudiar?

¿Cómo asegurar a los pequeños comerciantes, a los que quieren comenzar un negocio, a los empresarios del transporte público, a las señoras humildes que se sacrifican todos los días para dar de comer a sus hijos, que nadie les quite el fruto de su trabajo, que nadie los extorsione ni amenace?

Esta es una realidad que no podemos obviar quienes pretendemos gobernar el país. No solo la tenemos que conocer, la tenemos que sentir.

Conozco los estragos de la violencia: expulsa de sus hogares a los más humildes y roba la alegría y el futuro a los más pequeños.

En mis visitas a los barrios de las ciudades y al interior del país, la gente me ha contado todas las formas en las que la violencia destruye sus vidas, su frustración por la inoperancia y ausencia de las autoridades, y el agotamiento de su esperanza.

La delincuencia también ha afectado a las empresas de todos los tamaños y a toda la economía del país. 7 de cada 10 micro y pequeñas empresas se sienten amenazadas por su entorno y 4 de cada 10 son víctimas de algún delito.

Miles de pequeñas y medianas empresas han cerrado, miles de emprendedores no se han atrevido a comenzar sus negocios, y casi todos los empresarios pagan por dispositivos y servicios de seguridad privada, lo que ha elevado sus costos y ha disminuido su competitividad.

Cada empresa cerrada, cada emprendimiento desalentado, cada inversión extranjera que no ha llegado al país por la inseguridad, se ha traducido en empleos perdidos, en freno al crecimiento, en un costo económico que ronda los $4 mil millones al año, y en reiteración del círculo vicioso de la pobreza en el país.

De este conocimiento de la realidad, de esta identificación personal con el sufrimiento de la gente, de este sentimiento de resignación e impunidad, la primera conclusión que saco es que No podemos seguir así.

No podemos seguir teniendo una de las tasas más altas de homicidios en el mundo, con más de 60 homicidios por cada 100,000 habitantes el año pasado. No podemos esperar resultados diferentes si seguimos haciendo las cosas de la misma manera, si seguimos sin poner la voluntad, el compromiso, la inteligencia, los enfoques audaces, la estrategia coherente, los recursos suficientes, el liderazgo decidido y las personas capaces de sacar al país de esta situación.

¡A pesar de su magnitud, el problema tiene solución!

Si hay algún dirigente político o candidato que crea que esto no tiene arreglo, que se vaya para su casa. Yo estoy convencido que podemos dejar atrás esta devastadora ola de violencia y delincuencia.

No voy a hacer promesas irresponsables. No se sale de la noche a la mañana de 20 años de violencia desbordada, no se superan por arte de magia las peores tasas de homicidios del mundo; pero me siento comprometido y capaz a cambiar el rumbo en el campo de la seguridad ciudadana.

Una cosa es clara: vamos a combatir el crimen con la máxima firmeza y el máximo rigor, pero también, el combate central y decisivo será contra las raíces sociales y estructurales de la violencia, contra la exclusión social, la marginación y la ausencia del Estado como garante de la seguridad y proveedor de servicios de calidad.

No podemos seguir con una guerra interminable contra las pandillas. Y menos aún podemos seguir viviendo paralizados del miedo.

Tengo una visión diferente de la intervención estatal, de la eficacia policial y de la estrategia social que debemos impulsar.

La fuerza represiva contra el crimen seguirá siendo indispensable, pero la verdadera fuerza del Estado será llevar la obra pública a toda la población y todos los territorios, sin exclusión alguna.

Cuando digo que no podemos seguir con lo mismo, me refiero a todas las políticas de Mano Dura, tanto de los gobiernos de ARENA como de los de los últimos gobiernos del FMLN, que en vez de producir más seguridad y paz han profundizado la crisis. Es hora de un concepto nuevo y audaz.

Tenemos que cambiar de fondo y forma las políticas – y no solo las políticas de Seguridad en el sentido estrecho, sino TODAS NUESTRAS POLITICAS, y la jerarquía de prioridades de las inversiones sociales.

Vamos a invertir la priorización entre la REPRESIÓN, que ha estado durante décadas al centro de la política de Seguridad – y la PREVENCIÓN, que ha sido un complemento sin estrategia, coherencia y sostenibilidad.

Pero esto solo tiene sentido si redefinimos radicalmente ambos conceptos: represión y prevención. Esto es lo que nuestro gobierno hará en estrecha colaboración con el sector privado, la sociedad civil, los municipios, las iglesias, y la comunidad internacional.

¿Cómo redefinir el concepto de la represión, O SEA DE LA PERSECUSIÓN DEL DELITO?

Vamos a limpiar el concepto de la represión del enfoque de una guerra, de mano dura, de la militarización de la seguridad pública, y sustituir por un enfoque que busca construir paz social.

Vamos a transitar de un enfoque de represión a uno para construir paz social.

La persecución del crimen que necesitamos es la consecuente aplicación de la ley, estrictamente en el marco legal y de los Derechos Humanos.

Tiene que estar basada en la eficiencia de la policía, de la fiscalía y del sistema judicial.

Vamos a priorizar la investigación y la inteligencia por encima de medidas que son contraproducentes para la prevención.

Es imperativo llevar a cabo una reingeniería de las instituciones de seguridad pública, que incluya la despolitización de la Policía Nacional Civil y el reforzamiento de sus mecanismos de control interno.

Vamos a rescatar la vocación civil sobre la seguridad pública: un ministerio de Seguridad civil que supervisa a la policía y los centros penales. No pueden seguir siendo policías controlándose a si mismos.

Esta reingeniería incluye una importante apuesta por la formación profesional de la policía y de Centros Penales, así como la revisión del sistema de ascensos y de una estructura de incentivos que sea sostenible y dignificante.

La situación en los centros penales del país es INSOSTENIBLE.

Vamos a crear un sistema carcelario con prioridad de rehabilitación y formación profesional de los internos.

Quiero hacer énfasis en algo: la mejora de condiciones, prestaciones y equipamiento de los agentes de seguridad es fundamental en nuestra estrategia. Nuestra apuesta es por la Tecno-seguridad.

Recuperaremos los territorios a través de la aplicación de una intervención integral en comunidades, no solo por parte de la PNC, sino por parte de todas las instituciones del Estado. Solo un Estado presente en cuanto a sus servicios puede recuperar el control efectivo de los territorios. Para ello:

  • Nos apoyaremos en comités locales de desarrollo, para darle una participación relevante a las comunidades y autoridades locales.
  • Fortaleceremos la presencia y efectividad de los agentes de la policía a través de patrullajes preventivos, permanentes y respetuosos de los derechos ciudadanos. Nuestro compromiso es que la población se sienta más protegida.
  • Impulsaremos reformas legales, que permitan una pronta y cumplida justicia en delitos menores, lo cual ayudará a descongestionar el sistema judicial, y a contrarrestar el clima de impunidad cotidiano, en casos como hurtos o robos.
  • Fortaleceremos la seguridad de las mujeres en el transporte público, así como los mecanismos de denuncia ante casos de violencia contra la mujer.

Cuando hablamos en una persecución de delito basado en investigación e inteligencia, esto incluye un rol fundamental de la tecnologíaía en nuestra estrategia de seguridad. Dotaremos a la policía de la tecnología necesaria para la prevención, persecución e investigación del delito.

¿Y cómo redefinir el concepto de prevención?

Nosotros vamos a desarrollar el concepto de INVERSIÓN SOCIAL FOCALIZADA. Para hacer sostenible y efectivo el Plan de Seguridad Ciudadana, nuestro gobierno dará a la INVERSIÓN SOCIAL un carácter prioritario, integral, focalizado y sostenible.

Como Presidente asumiré la responsabilidad directa sobre este plan, garantizando que el gabinete revise todas las inversiones sociales (educación, salud, juventud, mujeres, caminos rurales, agua, saneamiento, trabajo) para dar prioridad a aquellas que tengan impacto directo y sostenible sobre las comunidades, barrios, asentamientos precarios, cantones con alto grado de pobreza, exclusión e incidencia delincuencial.

  • Diseñaremos un plan para transformar estas comunidades, en cuanto a infraestructura y servicios públicos de calidad.
  • Solo un ejemplo de lo que haremos de manera inmediata: daremos énfasis a las escuelas que sirven estas comunidades y territorios conflictivos, para convertirlas en escuelas de tiempo completo con extensas actividades complementarias, de tal forma de convertir a las escuelas en los motores de cambio de las comunidades.

Priorizaremos todas aquellas inversiones y programas que, aparte de tener impacto sobre la pobreza y sobre la generación de buenos trabajos, tengan impacto directo sobre la convivencia ciudadana y la seguridad. Esto es nuestro concepto integral de prevención. La única prevención efectiva es que el Estado cumpla con eficiencia todas sus obligaciones, sobre todo con las poblaciones más necesitadas.

En vez de enfrascarnos en una guerra interminable contra las pandillas, produciendo más muertos, vamos a emprender y ganar la lucha contra la violencia y sus raíces, produciendo inclusión, oportunidades, trabajo y convivencia ciudadana.

ME COMPROMETO ESTE DÍA CON USTEDES, a ponerme al frente de los esfuerzos para combatir la inseguridad y la delincuencia que tanto dolor causa a las familias salvadoreñas. Nuestro país merece un enfoque integral como el que este día he planteado. Estoy seguro que es el camino correcto, y sé que juntos, lograremos enfrentar este enorme desafío.


Carta al alcalde D’Aubuisson y al candidato Calleja: ¿Cómo construir paz social? De Paolo Luers

10 noviembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

El mismo día que Carlos Calleja, el candidato presidencial de ARENA, sorprendió a propios y ajenos presentando un concepto de Seguridad Ciudadana que radicalmente rompe con la apuesta tradicional de su partido “mano dura”, el alcalde de Santa Tecla, Roberto D’Aubuisson, también de ARENA, mandó a su CAM a reprimir, con lujo de fuerza masiva, a vendedores informales.

Aquí dos frases claves de la presentación de Calleja:

  • “Vamos a avanzar de un enfoque de represión a uno para construir paz social. Vamos a perseguir el crimen apegados a la ley y el respeto a los Derechos Humanos.”
  • “Nosotros no vamos a continuar una guerra contra las pandillas que genera más violencia y muertos. Vamos a emprender y ganar la lucha contra la violencia con inclusión, oportunidades y #TrabajoParaTodos.”

Aquí dos frases del alcalde de Santa Tecla:

  • “Lamentablemente hay heridos. Heridos del CAMST y heridos de los revoltosos. Y a mí no me preocupan los heridos de los revoltosos, lo quiero dejar bien claro.”
  • “Hay que empoderar al CAM.”

Es obvio que aquí estamos frente a dos concepciones diferentes dentro del mismo partido. Hay quienes toman esta contradicción como prueba para descalificar como no creíbles las declaraciones de Carlos Calleja. Pero también se puede interpretar de otra manera: Tal vez surgió un candidato con la voluntad para romper con las políticas fracasadas y para privilegiar el diálogo y la inversión social focalizada y sostenida sobre el uso masivo de la fuerza.

Voy a dejar clara una cosa: Hay que investigar los enfrentamientos entre vendedores violentos y un CAM fuertemente armado en Santa Tecla. Igual hay que investigar porque la PNC, que constitucionalmente tiene el monopolio del uso de la fuerza, no intervino en Santa Tecla, dejando al CAM enfrentar un problema de seguridad pública. Que bueno que la fiscalía inmediatamente inició estas investigaciones. Esperemos sus resultados antes de hacer condenas públicas contra manifestantes o contra agentes del CAM en el caso de los heridos (de vendedores y agentes) y de la muerte de un vendedor.

Tiene razón el alcalde de Santa Tecla cuando dice: “Es nuestro trabajo mantener el orden.” El problema es: ¿Cómo y con qué políticas y medidas? ¿Militarizando el CAM, de la misma manera que el gobierno ya militarizó a la PNC? ¿O apostando, como propone Carlos Calleja, a la construcción de la paz social mediante una inversión social que se convierte en prioridad #1 del Estado y se focaliza a erradica la marginación y el desempleo?

Estoy convencido que el orden público y la paz social en nuestras ciudades no se construye convirtiendo a las policías municipales en unidades de combate. Tampoco hay que “empoderarlos” a comportarse como el extinto GRP o la UMO de a PNC. Tampoco parece justo tratar a los vendedores, incluso cuando rompan el orden público, como delincuentes o pandilleros.

Es positivo que a fin un candidato salga con una propuesta novedosa de seguridad y esté mostrando un criterio independiente. Habrá que ver si en los meses que faltan para las elecciones logrará precisar y defenderla.

Llama la atención que un candidato se arriesgue ir contra corriente la opinión popular – inusual para los políticos tradicionales en tiempos de campaña. Precisamente por esta razón los candidatos de GANA y el FMLN han preferido no tocar este tema espinoso, pero esencial…

A los que hablan de Santa Tecla para descalificar a Calleja y su propuesta, habría que decir: Es Carlos Calleja que corre para presidente y no Roberto D’Aubuisson – y tal vez no sea casualidad. 

Saludos,

El vacío de liderazgo. Columna Transversal de Paolo Luers

23 septiembre 2018 / El Diario de Hoy

Estamos a días del arranque oficial de la carrera presidencial. Los candidatos no dan muestras de que realmente están listos.

Si Carlos Calleja no asume con firmeza el liderazgo dentro de su Alianza por un Nuevo País, el arranque de su campaña será complicado. Si su apuesta de verdad es esta alianza, los partidos coaligados tienen que entender que les toca subordinar todas sus acciones políticas y legislativos a una estrategia única y consensuada, encabezada por sus candidatos.

El primer test es la elección de los magistrados para la Corte Suprema. De repente el PCN sale con propuestas que más coinciden con los dos partidos que bloquean el proceso, GANA y FMLN. Debería haber una sola y sólida propuesta de la Alianza, concertada con la sociedad civil. Es hora de que Carlos Calleja golpee la mesa, tanto la de su partido como la de su coalición. Y que la golpea con fuerza, para que se oiga fuera de la sala de reuniones.

El FMLN tiene el mismo problema. La manera como en el tema de los magistrados, la fracción del FMLN apoya las estrategia de obstrucción de GANA, pone a Hugo Martínez en un dilema complicado. Para él lo más importante es desligarse de GANA y su candidato Bukele, porque ellos son sus verdaderos enemigos a vencer. Cualquier complicidad con ellos será un obstáculo para recuperar los votos que están migrando del FMLN hacia Bukele. Hugo Martínez, para que puede recuperar su rol como el principal adversario de ARENA, primero tiene que construir un perfil claro que lo distingue del populismo y oportunismo de Gana/Nuevas Ideas/Bukele. Y para hacerlo, también hace falta que golpee la mesa del Politburó.

A ambos, Calleja y Martínez, les conviene perfilarse como los dos candidatos que tienen propuestas claras, que representan dos ideologías congruentes con estrategias racionales para definir el rumbo del país —pero que al mismo tiempo tienen la capacidad y voluntad de actuar juntos donde hay coincidencias impuestas por el interés nacional. Esto lo pueden comenzar a comprobar resolviendo juntos la entrampada elección de magistrados.

El segundo test, tanto para la Alianza encabezada por Calleja como para el FMLN, es el presupuesto para el año 2019, que es el año de la transición. Solo juntos la alianza de Calleja y el FMLN pueden dar estabilidad a El Salvador, consensuando un presupuesto que permita al gobierno saliente terminar bien su mandato, y al gobierno entrante a arrancar bien con el suyo, en junio 2019. Cualquier complicidad con GANA, sea por parte de ARENA, sea por parte del FMLN, en el tema del presupuesto y del manejo de la deuda sería un error estratégico, con consecuencias negativas no solo para sus respectivas campañas, sino para el país y su estabilidad.

Para pasar bien ambas pruebas, y para proyectar al ciudadano que en las elecciones presidenciales pueden escoger entre dos proyectos congruentes, pero claramente distintos, mientras que la tercera fuerza no tiene congruencia y es impredecible por su carácter populista y oportunista, es indispensable que Carlos Calleja y Hugo Martínez garanticen que las propuestas de sus respectivos campos realmente sean congruentes, claras y realistas. Hasta la fecha, ni Calleja ni Martínez han asumido este liderazgo. Sus partidos no tienen la capacidad de resolver este dilema. En el fondo lo saben, y es por esto que escogieron a candidatos que no están casados con los conceptos tradicionales de estos partidos y con las políticas fracasadas: en seguridad, en educación, en cómo generar crecimiento económico que se traduzca en inclusión social. Ahora es el momento cuando los candidatos tienen que asumir su rol de líderes que saben romper con dogmas y abrir espacios de innovación.