ARENA

Un cuento hipotético. Columna Transversal del 19 de junio 2006, de Paolo Luers

Esta columna fue publicada el 19 de junio 2006 en El Faro. 11 años después, con otro gobierno y otros alcaldes, esta columna que mezcla realidad con ficción todavía tiene vigencia. Ahora tenemos una autopista y un aeropuerto Monseñor Oscar Arnulfo Romero, tenemos una plaza Schafik Handal en Mejicanos, tenemos un Monumento de Reconciliación espantoso, y sigue ondeando la bandera de ARENA en el redondel Roberto D’aubuisson. Siguen molestándose los unos y los otros, pero para la mayoría de salvadoreños es algo normal. Que bueno…

Paolo Luers, 24 marzo 2017 / SIGUIENTE PAGINA

Primer paso: Se inaugura la Plaza Roberto D’Aubuisson en uno de los nuevos redondeles creados en lo que fue la Finca El Espino. Basado en un acuerdo del Concejo Municipal de Antiguo Cuscatlán, el partido ARENA erigió un monumento en homenaje a su fundador, inmortalizando en grandes placas de mármol las consignas con las cuales D’Aubuisson lanzó su campaña anticomunista: “El arma más poderosa de los hombres libres es el voto”, “Patria sí, comunismo no”, “Primero El Salvador, segundo El Salvador, tercero El Salvador” y “Presente por la Patria”. Faltaba el quizás más importante: “Haga patria, mate un cura…”

Tambien la Calle Pedregal de Merliot, que conduce de este redondel hacia el El Platillo, pasando por los nuevos centros comerciales Multiplaza, La Cascada y La Gran Vía, recibió el nombre de Mayor Roberto D’Aubuisson.

Bueno, por lo menos una parte de la Calle El Pedregal. Porque sobre la otra parte –la que pertenece al municipio de Santa Tecla- no tiene poder el COENA de Arena. Aquí gobierna el FMLN. O más bien: Oscar Ortiz. Antes de que el partido le pueda dar línea de cómo reaccionar a la plaza y la calle D’Aubuisson, Oscar inaugura, en el redondel conocido como El Platillo, la plaza Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Y la misma Calle Roberto D’Aubuisson, al cruzar el límite municipal e ideológico, se llama Calle Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Víctima y victimario comparten una sola calle. Entre dos redondeles de Ciudad Merliot está suspendida, de manera sintética y simbólica, la historia contemporánea de los salvadoreños.

Los representantes del FMLN, por supuesto, protestan contra el hecho de que ahora una plaza pública lleve el nombre de quien ellos consideran el líder de los escuadrones de la muerte. A los derechistas, por supuesto, les disgusta el homenaje a quien consideran un traidor a la iglesia y la patria.

Uno que está en medio de los dos extremos (y de las dos plazas, con su Universidad Matías Delgado), el poeta David Escobar Galindo, declaró en agosto de 2006: “Conociendo a los dirigentes de nuestros dos partidos mayoritarios, hicieron los homenajes de mala fe. Son declaraciones de guerra. No se dan cuenta que han creado una milla de la reconciliación.”

Sin embargo, a esta altura no muchos eran tan visionarios como para llegar a esta conclusión. Más bien, se desató una especie de guerra de homenajes.

El FMLN hizo un análisis político-histórico y otro cartográfico. Detectaron que dos de los nuevos redondeles en El Espino, situados entre la Colonia San Benito y la flamante Plaza Mayor D’Aubuisson, forma parte del municipio de San Salvador, donde gobierna la doctora Violeta Menjívar. Bueno, digamos donde gobierna un Concejo Municipal compuesto por reconocidos líderes comunistas y otros que vienen de las FPL y de otros lados. En este concejo se generó un debate bien complicado: unos querían contrarrestar la Plaza D’Aubuisson con una Plaza Schafick Handal; otros dijeron: Si los areneros pueden hacerle un homenaje a los escuadrones de la muerte, dejémonos de pajas y pongamos una Plaza Comandante Marcial. Aprovechemos la coyuntura para rescatar a este líder histórico. Hubo quienes no estaban, para nada, de acuerdo con esta propuesta, y propusieron más bien una Plaza Comandante Ana María. Incluso hubo un cínico que dijo: ¿Por qué no los dos? Si ya han puesto a Monseñor a compartir una calle con su asesino, ¿por qué no podemos poner un monumento a Marcial en un redondel y otro a Ana María en el siguiente? Lo dijo medio en (mala) broma, pero parece que había rescatado la unidad. Y así resolvió el Concejo: A partir del 10 de octubre, aniversario de la fundación del FMLN, el primero de dos redondeles en El Espino se llamará Plaza Comandante Marcial y el segundo redondel Plaza Comandante Ana María. Nuevamente, víctima y victimario comparten una calle.

Obviamente, estas decisiones del FMLN y su alcaldía capitalina, tenían que provocar reacciones fuertes. Para no abusar del espacio de esta columna, las voy a resumir en una lista, en orden cronológico:

• La cooperativa El Espino, dueña todavía de la parte de la finca declarada reserva forestal (no tomando en cuenta las 55 manzanas que necesitaba urgentemente el Club Campestre para ampliar su campo de golf que, de paso sea dicho llevará el nombre “Parque ecológico Hugo Barrera”), anuncian su decisión irrevocable de convertir el resto de los cafetales en otro parque ecológico, pero denominado “Parque Napoleón Duarte”, en homenaje al impulsor de la reforma agraria que los hizo dueños de estas tierras.

• El ministro de Defensa, acompañado por el presidente de la República y la alcaldesa de Antigua Cuscatlán, anuncia que la Escuela Militar ubicada en la finca El Espino, será rebautizada en homenaje al máximo héroe de la Fuerza Armada en la guerra civil, Coronel Domingo Monterrosa.

• En el mismo acto, la alcaldesa de Antiguo Cuscatlán, inaugura en frente de la Escuela Militar, un monumento en homenaje al coronel Monterrosa. Un invitado de honor, otro especialista en acciones de tierra arrasada, el excoronel Mauricio Staben, en su primera aparición pública en El Salvador después de la guerra, dijo: “Este lugar en frente de nuestra Escuela Militar estaba mal llamada Plaza de Naciones Unidas. Pero no son Naciones Unidas que han conservado aquí la libertad y la institución armada, sino hombres como Domingo Monterrosa.”

• Un mes después, se inaugura en la vecina Santa Tecla, en frente de la Plaza Merliot, un monumento para las víctimas de la masacre de El Mozote. Para construirlo, trasladaron desde el Museo de la Revolución los restos del helicóptero en el que murió el autor de la masacre, el coronel Domingo Monterrosa.
Y así podría continuar la historia. Acción y reacción. Mi héroe, tu villano. La mitología de los males y los buenos.

Pero muchas veces la historia no toma el rumbo que han trazado sus protagonistas. Afortunadamente, en nuestro caso.

Diez años después, buses panorámicos circulan en toda la zona entre la Escalón, San Benito, El Espino, Merliot, Santa Elena y Santa Tecla, con turistas, pero también con alumnos de los colegios de todo el país. El tour que ofrecen, guiado por estudiantes bien formados en la historia de nuestro país, se llama “Tour de la Paz”. Cualquiera que se mete en esta aventura, organizada conjuntamente por el Museo de Historia Contemporánea, la Asociación de Historiadores y la Federación de Veteranos de la Guerra Civil, recibe un curso extensivo de la historia reciente del país. Los buses disponen de equipos audiovisuales. Mientras recorren las plazas y avenidas con sus monumentos, los visitantes van conociendo, en grabaciones de audio, slideshows y videos, a los protagonistas de nuestra historia. En las plazas y los parques que todavía se llaman como las hemos bautizado en esta historia, aparte de los monumentos existen pabellones con centros de documentación computarizados donde el visitante puede profundizar sus conocimientos sobre el conflicto, sus protagonistas, el contexto social y cultural de la guerra.

Al fin, tuvo razón la hipotética posición de David Escobar Galindo. Lo que era una zona de disputa sobre quiénes eran los malos y quiénes los buenos de la historia, con el tiempo se convirtió en un distrito de reconciliación, donde caben todos, porque todos éramos parte de la historia.

Cuando uno, después de una guerra, sólo quiere ver monumentos de sus propios héroes, tiene que ganar la guerra. Coincidimos con Don David, el poeta y negociador, que la mayor suerte de El Salvador ha sido que nadie ganó la guerra. Siempre la historia es escrita por los vencedores. Cuando no hay vencedores, es más complicado, pero también hay más probabilidad de que al final haya menos mentiras, menos mitología, más verdad. Nuestra historia la tenemos que escribir entre todos.

Una gran coalición. De Manuel Hinds

Los partidos que persiguen convertir a los países en tiranías ganan las elecciones no porque ellos hayan triunfado, sino porque las oposiciones han perdido.

Manuel Hinds, 24 marzo 2017 / EDH

La manera en la que Venezuela cayó en el desastre en el que se encuentra ahora fue muy triste. Los partidos tiránicos logran imponerse porque los demás ciudadanos, que siempre son muchos más que ellos, no hacen nada aunque vean que van a perder su libertad y su bienestar. Hay cuatro razones principales por las que no hacen nada.

Primero, dejan todo en manos de los políticos y realizan su error solo cuando se dan cuenta de que los políticos, cuidando sus propios intereses, han descuidado los de los ciudadanos.

Segundo, los políticos de la oposición creen que es obvio que los partidos populistas van a perder por sus malos gobiernos, y que lo único que queda por decidir es quién va a ganar entre los precandidatos del partido más fuerte. Eso genera no una competencia interna, sino una guerra sin cuartel que lleva a un desmembramiento interno de los partidos que pudieran derrotar a los tiranos potenciales.

Tercero, muchos políticos supuestamente democráticos se acomodan a ser oposición eterna, sin llegar siquiera a luchar por una victoria electoral.

Hallan un nicho en alcaldías o en la Asamblea Nacional que, piensan ellos, siempre va a estar allí, gane quien gane la presidencia. Eso genera esa displicencia que se nota en esos partidos de oposición que no levantan un dedo para defender a la población, ni para prepararse con propuestas útiles para el país, ni para siquiera contradecir las miles de cosas falsas que el gobierno dice cada día.

Cuarto, estas personas, acostumbradas ya a una cómoda inacción, combaten a muerte la renovación de sus partidos, en ideales, organización y en nuevos líderes, oponiéndose más mientras mejores sean los recién llegados. Hacen esto porque sus objetivos no incluyen la mejoría del país y del partido sino sólo el mantenimiento de sus cómodas posiciones. Estas cuatro cosas, el abandono de la política a los políticos, la garduña por las posiciones que ya se creen ganadas, la acomodación en posiciones confortables sin tener que ganar las elecciones presidenciales, y el ataque inmisericorde a cualquiera que quiera cambiar estas circunstancias, son altamente divisivas y llevan a la derrota. De esta forma, los partidos que persiguen convertir a los países en tiranías ganan las elecciones no porque ellos hayan triunfado sino porque las oposiciones han perdido. Esto fue lo que pasó en Venezuela, en Ecuador y en otros países que han caído en las garras de partidos dictatoriales.

El Salvador también presenta estos síntomas. Como me dijo recientemente una persona del FMLN, mientras que ARENA basa sus esperanzas para el 2019 en el desgaste terrible que ha tenido el FMLN en el gobierno, el FMLN basa las suyas en la desintegración que está teniendo ARENA por las razones apuntadas arriba. Esto deja abierta la posibilidad de que cualquiera de los dos gane, quizás con ventaja para el FMLN si es que esa desintegración sigue y ARENA se niega a contemplar la posibilidad de que puede perder por tercera vez contra un partido que sólo pésimos gobiernos ha producido.

La situación del país es demasiado complicada como para dejarla sólo en manos de los partidos políticos de oposición. Lo que se necesita es formar una coalición de la sociedad civil democrática para promover ideas y personas que puedan formar una presidencia digna, dándoles una plataforma para que alcancen a la ciudadanía y eleven el nivel de la discusión política. Esta plataforma debe formarse ya, y abrirse a personas de la sociedad civil con altas calificaciones para la presidencia de la república y con posibilidades de ganarlas.

Estas personas deben firmar que si uno de ellos gana la candidatura todos los demás lo apoyarán en la campaña y en el gobierno. Ver una competencia entre candidatos serios, fuera del ambiente de zancadillas e intrigas que hay adentro de los partidos, daría inmediatamente una esperanza a la ciudadanía, que es lo que más se necesita ahora. Si los políticos no realizan que esta es la única salvación para el país, y siguen tratando de posicionarse para ganar candidaturas en las que ya nadie cree, verán la destrucción de su propio partido, y la de El Salvador…y de las posiciones cómodas que algunos de ellos puedan tener.

Somos más de 6. De Andy Failer

Esto no se trata de generar un choque generacional, se trata de generar un clima de armonía para todas las generaciones, todas tienen que aportarle a nuestra democracia, y todas son parte de la vida política.

Andy Failer, director de comunicaciones de la Juventud de ARENA recientemente suspendido de su cargo

Andy Failer, 19 marzo 2017 / EDH

En los últimos días la opinión pública ha sido testigo del ruido mediático que provocó todo lo ocurrido alrededor de la juventud de ARENA, de lo cual fui partícipe, pero lo que quiero dejar claro es que el protagonismo no me pertenece ni a mi ni a 5 personas más. Nosotros solo somos un reflejo, diverso, de lo que los jóvenes salvadoreños quieren. Sí, la juventud salvadoreña es la protagonista, y no de esta historia, sino de la que está a punto de construirse.

Los jóvenes quieren mayores oportunidades de empleo, quieren un país seguro, un mejor sistema educativo y de salud, una nación próspera. Todos queremos, sin lugar a dudas, un mejor El Salvador. Y si los políticos verdaderamente quieren hablar, o quieren politiquear, como ya lo han hecho algunos sobre la agenda de la juventud, pues les resumo cuáles son los temas en los cuales ustedes no logran ponerse de acuerdo.

El panorama electoral, de momento, no es favorable para ningún partido político, ni para muchas figuras casi ancestrales dentro de los mismos partidos, ancestrales no solo de trayectoria, sino también de criterio. Esta es la historia que la juventud salvadoreña deberá construir, todos podemos ser protagonistas y dejar de ser espectadores al momento de votar en las dos próximas contiendas electorales.

Sé que es difícil, desde una posición ciudadana, pensar en elecciones o votos cuando está claro que la oferta política más allá de atraer, espanta. ¿Vale la pena votar?

Más del 50 % de la población salvadoreña es joven, y para las próximas elecciones presidenciales la participación de los que votan por primera vez será clave, será trascendental, y nosotros, los jóvenes, podemos lograr que sean épicas. Está en nuestro poder, en nuestras manos, sentenciar a los que se han desenvuelto como más de lo mismo, como también ponerle un alto al populismo. Entonces sí, vale la pena votar. Hoy más que nunca nuestra voz no solo es disidente, también es incidente.

La renovación ha quedado en el discurso, eso ha quedado claro. Y la apertura no ha sido más que una pantalla que ya se ha desvanecido. Los protagonistas de esta historia no son 6 jóvenes, los protagonistas somos todos los salvadoreños que queremos transformar la realidad de nuestro país. Somos más de 6 los que nos hemos dado cuenta de que la política necesita cambios urgentes, somos más de 6 los que vamos votar en las próximas elecciones, somos más de 6 los que exigimos gente más capaz e idónea, somos más de 6 los que ya no creemos en ti: político corrupto, mentiroso, populista y demagogo.

Esto no se trata de generar un choque generacional, se trata de generar un clima de armonía para todas las generaciones, todas tienen que aportarle a nuestra democracia, y todas son parte de la vida política. Muchos cuestionan a esta generación de la cual soy parte, los llamados millennials, todo por ser idealistas y rebeldes. Pero somos nosotros las principales víctimas del contexto social que heredamos de los que hoy, en su mayoría, siguen tomando decisiones en nuestro país. Y nosotros no queremos trasladar el mismo contexto social a la siguiente generación. Permítannos ayudar, aportar, estamos listos para contribuirle enormemente a El Salvador.

A los políticos: Dejen de preguntarse si los cambios son necesarios, o sobre qué debemos discutir, dejen de cuestionar a la diversidad y de señalar a unos pocos. Dejen ya que sus intereses personales se carcoman los anhelos de miles, dejen de alimentar a la corrupción, ¿no les basta la realidad de nuestro país? Dejen de ser parte del problema, porque hoy… somos más de 6 los dispuestos a erradicar el problema.

Batear pelotas de playa. De Ricardo Avelar

Ricardo Avelar, 15 marzo 2017 / EDH

Hace unos años, un liberal dominicano visitó el país para dar unas charlas sobre economía política. Después de escucharle disertar y someter sus ideas al debate y el cuestionamiento de jóvenes académicos, aún me quedaba una pregunta, quizá la más importante.

En uno de los recesos, lo abordé y le dije que en los años de conocerlo había tenido esta duda fundamental y que, aprovechando el espacio, al fin iba a poder externarla.

Le dije: ¿Por qué es que los dominicanos son tan buenos al béisbol -o como ellos lo llaman, la pelota? Él rió, sabiendo que además de los temas políticos, una gran pasión en mi vida es ese deporte.

Con simpleza y un colorido acento caribeño, me dijo: en Dominicana cuando eres niño te enseñan a batear una tapita de gaseosa con una escoba. Si logras hacer eso, puedes batear cualquier cosa, “elmano”. Yo, consciente de mi torpeza y de mi exclusiva calidad de fanático por televisión, le confesé que no podría batear ni una pelota de playa.

Estas últimas son tan grandes, llamativas y con un vuelo tan predecible que nadie debería tener una excusa para un swing fallido. Pero hay quienes no logran batearlas.

Y así es la política a veces.

Hay situaciones políticas que colocan a un gobernante en tal debilidad que su contraparte tiene el éxito asegurado solo por existir pues la mitad del camino la ha recorrido quien ostenta el poder al equivocarse tanto.

Pero de todo hay en la vida política e incluso donde se gobierna con visible ineptitud hay partidos de oposición que no solo no logran capitalizar estos fracasos, sino que suman el dudoso mérito de generar episodios de mayor repulsión que quien administra pobremente la cosa pública.

En términos sencillos, a estos opositores se les tira una pelota de playa fácil de batear y sorpresivamente hacen strike. Eso está pasando en El Salvador.

Durante los últimos siete -casi ocho- años, el partido de gobierno ha dejado un sinsabor a los menos radicales de quienes lo eligieron y es que en lugar de configurarse como una alternativa a la forma de gobernar del pasado, se convirtieron en un poco más de lo mismo con diferentes eslóganes.

Favorecer los negocios de los amigotes, el abuso de las bisagras legislativas y los madrugones son solo algunos de los más nefastos símiles de un partido que era excelente en criticarlos pero inútil de corregir el camino una vez llegó al poder.

Asimismo, el verticalismo y la ortodoxia con las que el FMLN se ha conducido y la poca apertura a espacios de innovación política deberían situar a ARENA como la alternativa lógica para un sector progresista de la población.

Sin embargo, el partido tricolor ha decidido transitar hacia otra senda, a la de cerrar filas en sus alas más conservadoras, alejando a quienes actúan diferente y cuidándose excesivamente de los que denominan “machos sin dueño”. ¡Vaya forma de desperdiciar una oportunidad histórica!
Con un poco de humildad intelectual y sentido crítico -o simplemente con tener la más mínima consciencia-, cualquiera se da cuenta que este es un país cambiante, que las costumbres de antaño no son pétreas y que los temas tabú del pasado ahora admiten y exigen discusión.

Pero el miedo a perder los privilegios del pasado, el temor a la innovación política y el excesivo conservadurismo de una cúpula terminan alejando a los renovadores. Entonces, ante los constantes traspiés del gobierno, en lugar de ser la opción lógica, los areneros se han convertido en la constatación de que esta clase política está pudriéndose mientras vive de viejas glorias e himnos retrógrados.

Mis pobres destrezas para el béisbol son solo comparables con las de ellos al hacer política. Sería tan fácil un home run político con apertura, debate, transparencia y humildad. Pero cerrarle las puertas al experimento de innovación más interesante que han tenido en años, exigir a sus precandidatos una militancia mínima y acercarse progresivamente a una derecha conservadora que está dejando de representar al país equivale a no saber batear la más grande de las pelotas de playa.

Años después de esa conversación con mi amigo dominicano, ya no me siento tan torpe.

@docAvelar

Pensar diferente. De Cristina López

Cristina López, 13 marzo 2017 / EDH

La semana pasada quedó en evidencia el grado de polarización en el discurso político salvadoreño. A ver, que siempre habrá disensos, que es lo normal en cualquier sociedad que permite la libertad de expresión y asociación, pero la polarización en lo que más se denota es en las consecuencias que a veces puede acarrear el disenso entre partes. La consecuencia más positiva del disenso tiende a ser el debate, porque cuando se hace de manera honesta, respetuosa y con verdadera curiosidad intelectual, enriquece a ambas partes. De las consecuencias más negativas son la marginación: el abstenerse de asociarse con la parte disidente por asumir que lo que define la relación es el punto en disenso, mucho más que los que se tienen en común. Fue precisamente este tipo de consecuencia lo que marcó el fin de la conflictiva relación entre ARENA y varios miembros de su Juventud, tema que le quedaría grande a esta columna.

El ejemplo es bueno, sin embargo, para un comentario sobre el discurso político salvadoreño, en el que se pueden encontrar más ejemplos en los que el disenso determina rupturas que ejemplos de debates enriquecedores y positivos. Es posible que en el ADN de nuestra joven democracia las heridas del conflicto continúen demasiado frescas y eso impida en muchos casos despersonalizar muchas posturas políticas. También es posible que la misma deshumanización que se refleja en los niveles de criminalidad esté afectando el discurso político y que seamos incapaces de ver la humanidad compartida en el otro antes de convertir el disenso en insultos y en descalificaciones personales. Otro motivo puede ser que el mal ejemplo que dan muchísimos políticos (de atacar al mensajero en lugar de debatir el mensaje con argumentos y raciocinio) esté inspirando a la sociedad de maneras nocivas. Pero el estado de las cosas lo describía bien Guillermo Miranda en estas páginas hace algunos días: “Pensar diferente no es un problema en el país de la sonrisa, hasta que se dice lo que se piensa en voz alta”.

Pensar en voz alta no debería de acarrear consecuencias negativas, sino abrir espacios de debate enriquecedor. En algunos casos, incluso formar conexiones humanas u oportunidades de mutuo aprendizaje. Llevar el debate en paz no es fácil; requiere tiempo, esfuerzo y una dieta que adelgace la arrogancia para que la condescendencia no descarrile el debate. Y, sin embargo, hay quienes lo han hecho de maneras ejemplares. Me gusta ocupar de referencia a menudo una foto en la que aparecen montados sobre un elefante durante una temporada de vacaciones en la India el ya fallecido juez de la Corte Suprema estadounidense Antonín Scalia y la jueza Ruth Bader Ginsburg. Scalia era de los originalistas constitucionales más conservadores que ha visto la corte en décadas. Bader Ginsburg es una serie de ícono liberal por sus posiciones totalmente contrapuestas a las de Scalia. Ambos son, probablemente, de los cerebros más brillantes que ha visto el derecho en siglos, y Scalia en particular, de los mejores escritores legales recientes. Scalia y Bader Ginsburg eran mejores amigos, a pesar de pensar diferente. Se les veía a menudo cenando juntos en Washington o yendo a la ópera. Cuando les preguntaban cómo era posible que llevaran una amistad tan cercana, siempre Scalia decía que no existen malas personas, solo malas ideas.

A pesar de ganarse la vida desde la banca de la Corte debatiéndose el uno al otro con consecuencias de importancia nacional, ninguno perdió nunca la visión de la humanidad del otro. Lo mismo han hecho otros ejemplos más tropicales, como el Dr. Martínez Moreno, que hace poco escribía en ContraPunto sobre su linda amistad con Roque Dalton.

¿Quiénes somos nosotros, entonces, sin la mitad de méritos intelectuales, para descalificar al que piensa diferente? ¿Qué nos pasa? ¿Qué nos falta? Quiero pensar que la crisis es de comunicación de los espacios comunes y no de humanidad. El reto es comunicar mejor. Cuesta, pero se puede.

@crislopezg

Johnny Wright: “Arena sigue siendo un partido excluyente”

El diputado de ARENA Johnny Wright fue el único diputado, de los 84, que se abstuvo de votar durante la plenaria en donde se eligió a Douglas Arquímides Meléndez como fiscal general, en enero de 2015. Foto: Fred Ramos

Gabriel Labrador, 8 marzo 2017 / EL FARO

¿Está de acuerdo con la decisión del presidente de Arena de pedirle la renuncia a Andy Failer, director de comunicación de la JRN?

Rotundamente no, no estoy de acuerdo, y aunque tiene la potestad para hacerlo, en el comunicado del partido se habla de que Arena es una institución. Pero en una institución también hay procesos, en una institución la acusación también se justifica con evidencias, y yo no he visto que se haya seguido un debido proceso. De hecho, conozco diferentes versiones entorno a lo sucedido. He leído declaraciones de algunos que dicen que fue porque Andy filtró información; he escuchado que porque les dio una entrevista a su medio ; e inclusive he escuchado que porque él ha manifestado su opinión entorno a que la legislación vigente del aborto es algo que hay que discutir. Entonces, hay varias versiones, y verdaderamente, para tomar la decisión para quitar a alguien de la estructura del partido pues no me pareció correcta ni la forma ni el fondo con lo que se ha hecho a la Juventud.

¿La decisión de pedirle la renuncia a alguien es un castigo, una sanción o una censura?

Yo no creo que para Andy o para la Juventud haya sido un castigo. Creo que el gran perdedor en todo esto es el partido que, a través de esta acción, manifiesta que sigue siendo un partido exclusivo o excluyente.

¿Pero acaso no hubo un mensaje de apertura cuando se les juramentó como directivos de la JRN, en diciembre?

De ninguna forma creo que es este el mensaje que se le debe enviar a la juventud. No creo que si se invita a la juventud a que participe en política, se le debe pedir a la juventud que se adapte a los partidos políticos; todo lo contrario, creo que los partidos políticos deben adaptarse a la juventud. Y precisamente no logro ver eso en estos momentos. Estaba lleno de esperanza con los nuevos jóvenes que habían llegado a conformar la directiva nacional, que habían preparado un proyecto importante entorno a los temas que ellos consideran son temas fundamentales de nación. Es lamentable que haya sucedido lo que sucedió, aunque creo que la decisión que tomaron los cinco (que renunciaron) ha sido una decisión muy valiente, consecuente, y pues realmente gozan de todo mi respeto y admiración.

¿Está claro por qué despidieron a Andy Failer?

Mirá, hay una versión de los jóvenes en donde ponen en su comunicado que el trasfondo de la decisión es haber accedido a darle una entrevista a El Faro. Esa es la versión de los jóvenes. Entre la versión de los jóvenes y la de la dirigencia del partido, yo a ciegas confiaría en la versión de los jóvenes.

¿Es falso que Andy estuviera filtrando información equivocada? ¿Te parece poco sostenible?

Pues para ser una acusación de ese tipo considero que debe sostenerse con evidencia, porque no deja de ser una acusación bastante seria. Por eso existen instancias como el Tribunal de Primera Instancia del partido donde uno puede interponer una denuncia para que haya una investigación. Esas acusaciones diría que son irresponsables.

Cuando cinco jóvenes deciden irse, seguramente consideraron que ni siquiera se podía hacer la lucha adentro, sino que tiraron la toalla y dijeron: “ya aquí no se puede”.

No creo que deba verse como que este grupo está tirando la toalla, incluso ellos lo manifiestan en su comunicado, que esto no se trata de una protesta sino que ellos van a seguir trabajando por El Salvador. Yo conozco a todos los integrantes que renunciaron el día de ayer y tengo mucha cercanía con AndY, que está en mi equipo de trabajo, y estoy totalmente convencido de que a estos jóvenes no los detiene nadie. Tienen grandes sueños y van a hacer grandes cosas. Entorno, lo que esto podría implicar para el partido, pues… yo sigo estando en el partido, soy un diputado del partido Arena, y ahí estamos también trabajando por generar espacios, debate, diálogo y apertura, pero apertura real.

¿Podrías, por ejemplo, discutir internamente sobre el buen uso de los recursos públicos, o el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo o en el tema de aborto en determinadas circunstancias?

Son temas de nación, relevantes, que definitivamente tienen que abordarse, discutirse y por supuesto que hay que buscarles solución. Pero creo que la gran pregunta para el partido no es cómo lo va a lograr, cuándo lo va a lograr, quiénes lo van a lograr. La pregunta fundamental es ¿qué quiere ser Arena? Yo creo que todo mundo reconoce que si Arena quiere salir adelante, si Arena quiere volver a representar a la mayoría de los salvadoreños, tiene que cambiar, de una u otra forma. Pero no cambios cosméticos, yo diría que cambios fundamentales. Y lo primero que hay que plantearse es ¿qué partido quiere ser? A mí me parece que para algunas personas, la salida de estos jóvenes lo están viendo como una victoria o una reafirmación de que Arena es un partido conservador. Pues podés llamarle liberal, podés llamarle conservador, el partido no va a salir adelante si no representa los sueños, los ideales, y la solución a los problemas de la gran mayoría de salvadoreños. Yo no creo que es un tema de tipificar la ideología, o inclusive definirla aún más, sino que Arena debe demostrar que está trabajando sobre lo fundamental, sobre el desarrollo social que necesita la gente, sobre verdaderamente apostar al país, que no solo quede en palabras y de ser un partido de oposición responsable.

¿Preguntabas qué es Arena? ¿No está definido en los estatutos, en los principios y objetivos?

Es curioso que mencionás los principios y los estatutos. Muchas personas hablan de los mismos, yo los he leído muchas veces, y no encontré en el cuerpo de estatutos o de principios razón alguna por la cual se puede justificar el despido de Andy de la estructura del partido.

¿No hay una razón comprensible de por qué ha ocurrido esto?

Desde mi punto de vista, no.

¿El despido y las renuncias posteriores son un retroceso con lo que se había avanzado de apertura y renovación del partido?

¿Un retroceso para el partido? Sí, es un retroceso. Creo que la decisión que se tomó dificulta que el partido sea un partido atractivo para jóvenes. Queda claro que la juventud salvadoreña, o la juventud en general, no es un segmento de la población que va a seguir una línea. Yo veo una juventud idealista, con aspiraciones, con sueños, rebelde, llena de energía y con deseos de cambiar las cosas. Entonces, yo creo que es difícil decir: ‘todos son bienvenidos, pero siempre y cuando, vea…’ Yo creo que o todos son bienvenidos o todos no son bienvenidos.

Hay dirigentes que nos dijeron o que pusieron en Twitter ‘bueno, los que no piensen así, tienen que irse y buscar otro partido’.

El abordaje no debe de ser un abordaje confrontativo. El reto que tenemos las personas que pensamos diferente es lograr persuadir, y no tanto hacia dentro del partido, que de hecho tiene su base reducida al histórico más bajo. Más bien, debemos de persuadir y convencer a los votantes, a los salvadoreños que hoy por hoy ni se identifican con ningún partido político. Creo que en esas aguas debemos de estar pescando y creo que esa es la gente a la que hay que convencer.

¿Esta decisión marcha en sentido contrario a eso?

Sí, evidentemente sí.

¿Qué pasó con Mauricio Interiano? Él prometió renovación, pero este caso lo deja en entredicho, lo pone como un dirigente conservador para un partido conservador.

Creo que esa pregunta solo se la puedes hacer a Mauricio Interiano y te deseo toda la suerte del mundo de que él te pueda conceder esa respuesta.

¿Cuál es tu valoración de Interiano?

No. Honestamente no quisiera opinar o hacer una valoración sobre el desempeño del presidente del partido. La opinión que realmente cuenta es la de los salvadoreños y la de los areneros que quieren sumarse o incluso de los que quieren alejarse del partido. En el fondo, aquí responsabilidad tenemos todos de hacer cada quien lo que podemos hasta donde podemos.

¿Dirías que hay una intención para afectarte a vos? Andy tiene un vínculo contigo. Algunos de los que renunciaron también.

Pudiese ser, pero en la política y en nuestro proyecto, en el trabajo que hacemos. No me tomo las cosas de manera personal. Nuestro compromiso, nuestra visión, nuestros objetivos y la defensa del sistema democrático liberal, la defensa del estado de derecho, de la igualdad ante la ley, del principio de tolerancia y del respeto a la libertad de expresión, y otros derechos y libertades que nosotros tenemos y que creemos fundamentales. Todo ese trabajo y todo lo que hacemos nosotros es más grande que la persona. No se trata de si estoy dolido o herido de forma personal. Ni siquiera me he detenido para considerar eso.

¿La decisión del partido afecta a los diputados de Arena, a vos, te resta credibilidad?

¿A mi persona? No.

¿Y al partido?

Al final, cada quien es responsable de lo que dice y hace. Yo estoy dispuesto a siempre responsabilizarme por mis fracasos, por mis errores, como también por mis aciertos. Pero en general creo que esta situación no le ayuda (al partido). Definitivamente no le ayuda.

Carta a ARENA: No abran el champán antes de tiempo. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 4 marzo 2017 / EDH

Era de esperar: en algún momento la acumulación de tantas políticas fracasadas del gobierno, tantas mentiras, tanta incapacidad mezclada con arrogancia de poder del Frente, tenía que expresarse en las encuestas electorales. Ahora La Prensa Gráfica inauguró la carrera electoral con su encuesta y no puede causar ninguna sorpresa que el FMLN esté pagando el costo de sus pecados, y de que ARENA esté arriba en la preferencia de los salvadoreños.

Me imagino que hay caras largas en el campo del Frente y sus dirigentes, y caras alegres en el campo de ARENA. Pero cuidadito, falta un año, y veremos muchas encuestas antes de ir a elecciones en marzo del 2018. El Frente tiene razón de preocuparse, pero aun tiene tiempo para corregir sus políticas. Ya reconocieron que tienen que aplicar austeridad a su inflado y lujoso aparato de gobierno. Y ya estarán pensando en serio si se pueden dar el lujo de seguir haciendo lo mismo en Seguridad.

diario hoyPero ARENA no tiene mucha razón de celebrar. Lo que se refleja en esta encuesta, que ve a la oposición arenera 12 puntos encima del partido de gobierno, es el rechazo al FMLN, no necesariamente simpatía con ARENA. Es rechazo a las políticas del gobierno, pero no puede ser apoyo a las propuestas de ARENA, por una simple razón: Aún no hay propuestas claras de ARENA.

La reacción más fatal por parte de ARENA sería pensar que van bien. Es cierto, el gobierno y el FMLN van mal, y la gente comienza a expresarlo. Si los dirigentes de ARENA sacan las conclusión equivocada que su partido va bien, con el agravante que ya no hace falta más renovación programática y de liderazgo, pueden llevarse sorpresas feas en próximas encuestas.

938d09c2-65fb-444c-a8e8-da4e2aa1f3e0_xxxlwLo único que comprueba el hecho que ARENA ahora sale mejor parada en la opinión de los votantes es que les gusta el discurso de renovación que ARENA ha adoptado. Pero a puro discurso no se puede sostener una ventaja, hay que consolidarla con hechos concretos, con actos de renovación. Si en las elecciones internas que ARENA tendrá este año para elegir sus candidatos a diputados y alcaldes, el partido da pasos para atrás en vez de atreverse a avanzar a más apertura, más democracia, más meritocracia, la ventaja se puede perder rápido. No hay nada más dañino que defraudar expectativas despertadas. Si no lo creen, pregunten al FMLN que entusiasmó a muchos sectores con la idea del cambio, pero terminó haciendo lo mismo…

No se equivoquen, opositores. Convertir el descontento con el gobierno en votos por ustedes requiere de muchos pasos prácticos de honestidad, humildad, audacia y apertura.

Guárdense el champán y comiencen a trabajar. Saludos,

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