ARENA

El vacío de liderazgo es también un vacío de contenidos. Columna Transversal de Paolo Luers

19 mayo 2019 / EL DIARIO DE HOY

Así como está, ARENA no cumplirá su papel de ‘oposición responsable’, ni tampoco está generando las condiciones para garantizar que luego del 2021 quede en pie una oposición capaz de hacer contrapeso al gobierno. Así lo vemos desde fuera, con preocupación, porque por más hartos que estemos de los partidos, necesitamos que exista un contrapeso opositor.

De paso, definamos qué significa ‘oposición responsable’. Hay una controversia muy superficial sobre si significa oposición ‘constructiva’ que genera gobernabilidad, o si significa oposición consecuente al proyecto político del gobierno entrante. Es una controversia superficial, porque ve el problema en blanco y negro, como si la oposición tendría que decidirse, de una vez por todas, o por ser ‘constructiva’ o por ser ‘destructiva’. Y no es así. No es blanco o negro. No es excluyente. La responsabilidad que una oposición tiene que asumir no sólo reside en la disposición constructiva de apoyar al gobierno en las iniciativas que benefician al país – sino que reside también en la disposición ‘obstructiva’ de evitar que prosperen iniciativas del gobierno que debiliten la institucionalidad democrática y constitucional del país.

Quien sólo asume una de las dos responsabilidades de la oposición está condenado al fracaso. Las dos son indispensables y complementarias.

En ARENA se dan confrontaciones fuertes, que todo el mundo siente que tienen que ver con cómo asumir su papel opositor, pero sin que las contradicciones se articulen políticamente. La confrontación, en vez de articularse políticamente, se queda en pleitos personales y del poder. Mientras no hay un debate político que transparente las diferentes posiciones y propuestas, no habrá solución. Pueden haber arreglos, pero no habrá solución.

Muchos piensan que el actual conflicto dentro de ARENA es la prolongación de las divisiones que se generaron en las elecciones internas del año pasado para definir al candidato presidencial. Pero no es así. El pleito actual poco tiene que ver con las divisiones entre quienes apoyaron a Carlos Calleas y los que apoyaron a Javier Simán – y ya no sigue las mismas líneas divisorias. Calleja y Simán ambos eran renovadores que trascendieron la manera tradicional de hacer política en ARENA. Si en algún momento se hubieran unido para juntos renovar al partido detrás de una plataforma programática, con seguridad existiera hoy un partido opositor fuerte que no dejaría la iniciativa al presidente electo.

Hoy ya no se trata de candidaturas, que es un asunto que divide, sino de definir el ADN del partido y su rol ante el desafío de un gobierno populista – y en este debate de fondo Simán y Calleja defienden objetivos muy parecidos: superar las políticas clientelistas, pero también las mercantilistas a favor de sectores de poder detrás del partido; recuperar los principios republicanos como ejes rectores de la política; defender la independencia de las instituciones, no sólo cuando esto favorezca a intereses propios, sino por vocación constitucionalista y democrática.

Algunos que en la contienda por la candidatura apoyaron a Calleja, hoy se consumen con propias ambiciones – o se dedican a consolidar sus feudos para sobrevivir aun con una ARENA sin proyección de poder y liderazgo nacional. Pero muchos otros que apoyaron a Calleja, hoy comparten con simpatizantes de Simán la angustia por ver el declive de su partido y estarían dispuestos de trabajar juntos para relanzarlo.

ARENA necesita llenar el vacío de liderazgo, pero no puede tratar de hacerlo sin llenar también el vacío de definición política. La nueva dirección que ARENA necesita a gritos, tiene que ser resultado de esta definición política.

Por supuesto que dentro de ARENA hay diferencias políticas, por ejemplo sobre asuntos de religión y estado; sobre los peligros del cambio climático; sobre la institucionalidad democrática; sobre responsabilidad empresarial; sobre cómo combatir la pobreza y la violencia. Muchos piensan que estas diferencias son el causante de las divisiones que bloquean el proceso interno en ARENA. Falso. En un partido grande, la existencia de diferencias no es mala, más bien es inevitable y hasta necesaria. Si los diferentes grupos que puyan por el poder en ARENA sometieran al debate racional sus posiciones políticas y las diferencias que tienen con otros sectores de su partido, sería mucho más fácil llegar a una concertación y una unidad basada en el respeto por el pluralismo.

Un partido grande que pretende erradicar las diferencias internas camina al borde de volverse autoritario. Lo que tienen que aprender los partidos es cómo administrar las diferencias en su interior y convertirlas en riqueza – y no buscar cómo erradicarlas ni esconderlas.

Muchos dicen que el conflicto actual en ARENA es un nuevo pleito entre Neto Muyshondt y Javier Simán por el control del partido. Bueno, lo primero que ambos (y otros que aspiran a liderar el partido) tendrían que revelar sus intenciones: ¿Qué rol quieren jugar, a qué responsabilidad o cargo aspiran? ¿A quién proponen como presidente del COENA?

Segundo: Si todos hablan de renovación, entonces que cada uno explique qué cambios propone para su partido – en su organización interna, en su plataforma programática, en su manera de asumir la oposición al gobierno de Bukele.

Consecuencia de estos dos pasos, si son bien dados, ARENA podrá definir su liderazgo y rol opositor. Sin dar estos pasos, estaría condenado a jugar un papel complementario. Suerte que obviamente a algunos caciques no molestan mucho – con tal que mantengan sus feudos.

Carta a los renovadores: No se dejen distraer de populismos. De Paolo Luers

11 abril 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

No es nada nuevo que los partidos tienen que renovarse, principalmente ARENA y FMLN. El error principal (y posiblemente fatal) que pueden cometer es focalizar el debate sobre su renovación en la competencia con Bukele y Nuevas Ideas, tratando de competir con su supuesta “nueva forma de hacer política” – o sea con la demagogia anti política. Lo peor que pude pasar al país es que para las elecciones legislativas del 2021 se desate una carrera entre diferentes formas de populismo. Parece que estamos en este camino, con muchos retomando propuestas o exigencias demagógicas, o incluso tirándole los calzones al presidente electo. Esto es rendición, no renovación.

La necesidad de ARENA y el FMLN de renovarse no surge del hecho que Bukele los haya vencido en la elección presidencial. Este debacle solo fue la factura que pagaron por no atender a tiempo la necesidad de renovación.

Tanto en la izquierda cono en la derecha, la renovación, la democratización y la definición ideológica de los partidos están en discusión desde hace muchos años. En vez de buscar cómo competir contra Bukele en su propio terreno, el populismo, los partidos tienen que retomar el hilo de su propio desarrollo interno y finalmente refundarse con claras definiciones ideológicas. No hay que complicar tanto este asunto. Es mucho más sencillo que parece.

El FMLN tiene que refundarse como partido socialdemócrata, reformista, progresista, con fuerte énfasis en el Estado del Bienestar al modelo de países como Canadá, los países de Escandinavia y Alemania – pero al mismo tiempo rompiendo la barrera ideológica que le ha impedido adoptar la defensa de las libertades y de la institucionalidad republicana.

ARENA tiene que refundarse como partido liberal, republicano, constitucional, con especial énfasis en la defensa de las libertades (no solo económicas, sino también sociales) – pero al mismo tiempo rompiendo la barrera ideológica que le ha impedido adoptar como su propósito histórico la erradicación de la pobreza en El Salvador.

Que en el camino tienen que democratizarse, fomentar nuevos liderazgos, cambiar sus estatutos, el lógico – pero lo más importante será que definan con claridad su proyecto político, su razón de ser.

Si los partidos no logran producir este salto cualitativo, se van a reducir a remanentes de un mapa ideológico desfasado – y otros partidos o movimientos nuevos tomarán su espacio para representar una derecha liberal y una izquierda reformista.

No tienen que reinventar la rueda. Retomen los debates de ruptura dentro del FMLN (ERP/RN; Renovadores; FDR), y las discusiones en ARENA luego de perder el poder en 2009 (incluyendo el documento que en el 2010 surgió para renovar el ideario de ARENA). Olvídense de Nuevas Ideas y definan, bajo su propia lógica, su identidad política. Si lo logran, todos ganamos. En un país con un partido liberal fuerte y uno socialdemócrata consolidado, no cabrá una tienda de variedades populistas como Nuevas Ideas.

Saludos,

La legitimidad de ARENA. De Manuel Hinds

22 marzo 2019 / EL DIARIO DE HOY

La legitimidad es dinámica. Se puede tener pero luego perder o aumentar en las siguientes elecciones. Esta fluidez aumenta cuando las circunstancias están cambiando, como en este momento. En Inglaterra le llaman a la oposición “la leal oposición”. El objeto de la lealtad es el pueblo y es esta lealtad lo que le da la legitimidad a los partidos políticos. Estén en el gobierno o en la oposición, el pueblo espera que estos partidos busquen el beneficio del pueblo. Es esa lealtad la que los hace elegibles para el poder.

En El Salvador, uno de los factores más importantes en los resultados electorales del 3 de febrero fue precisamente la percepción de la ciudadanía de que los dos partidos que dominaron la política del país en los últimos treinta años se habían concentrado en atacarse el uno al otro, olvidando esta lealtad. El malestar de la población, que no se sentía representada en estas grescas, se manifestaba en la baja participación en las elecciones.

Por años varios columnistas advertimos que si los dos partidos se concentraban en estas luchas sin sentido iban a abrir el espacio para que, como sucedió en Venezuela, en Ecuador y en Perú, surgiera una tercera fuerza a desalojar a los que se consideraban indispensables. Pero los dos partidos principales pensaban que la población no tendría otra alternativa que votar por cualquiera de ellos dos, porque formar una tercera fuerza era imposible. En realidad, a través de la historia moderna del país, nadie diferente a ARENA y el FMLN había logrado competir en esta lucha en la que estaban enzarzados estos partidos. Hasta 2019.

La derrotas catastrófica del FMLN y la incapacidad estructural que este partido tiene para evaluarse a sí mismo y renovarse —evidente en el hecho de que sus dirigentes siguen siendo los que eran durante la guerra hace treinta años, y en la rigidez de su ideología— da pie para pensar que ese partido está en decadencia terminal y que va a ser sustituido eventualmente por otro partido, ahora de izquierda moderada.

Pero ARENA sigue siendo una fuerza importante, con poder en términos de la Asamblea y de las municipalidades que ganó hace apenas un año, y con posibilidad de mantener y aumentar este poder. Pero para poder lograrlo, ARENA tiene que aprender a fondo las lecciones que el 3 de febrero le dejó. La primera y principal es que los pleitos internos son terriblemente destructivos, para el partido mismo y para la percepción que la gente tiene de él. La gente ve los pleitos internos, las zancadillas, los boicots mutuos y concluye que son síntomas que evidencian que los líderes que se disputan el poder de esas formas tan descarnadas están solo interesados en sus propias ambiciones personales y que el partido y el pueblo no les importan. Los que llegan al extremo de preferir que su propio partido pierda con tal de que un rival no gane demuestran que para ellos los ideales del partido no son importantes y que el partido solo es un vehículo para lograr sus ambiciones personales. Esa falta de lealtad con la gente es lo que la ciudadanía vio en el pleito entre ARENA y el FMLN, y este conflicto sin sentido entre los dos lo castigó en las elecciones. Si ARENA misma entra en un pleito interno de gatos por el control del COENA el pueblo volverá a pasar factura. El conflicto actual debe terminar rápidamente y de una manera institucional para que el partido pueda pasar al otro punto importante: su papel en el manejo del país con la nueva administración del Ejecutivo.

Si quiere mantener y aumentar su legitimidad y no seguir el ejemplo del colapso del FMLN, ARENA tiene que jugar un papel positivo en las nuevas circunstancias, demostrando que su lealtad es hacia el pueblo. Debe, primero que nada, defender la institucionalidad del país, que es la única garantía que tenemos para mantener las libertades del pueblo. Segundo, debe proponer y ayudar a implementar las acciones que pueden sacar al país del subdesarrollo en las que más puede ayudar: la inversión en capital humano y la recuperación de la inversión y el crecimiento del empleo. Tercero, no debe oponerse a todo por oponerse, sino cuando sea necesario para cumplir con las dos anteriores. Eso es lo que el pueblo espera de ARENA.

Carta a Carlos Calleja y Carmen Aída Lazo: Cumplieron. De Paolo Luers

9 febrero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados amigos:
Ustedes hicieron lo que pudieron y perdieron. Tanto ustedes como su equipo de campaña, sus partidos coaligados, pero también muchos que los apoyamos (incluyendo quien firma esta carta) caímos en el error de darnos paja mutuamente. Y nos creímos mutuamente la ilusión de que esta vez se iba a imponer lo racional, las propuestas y la calidad (técnica y humana) de los candidatos.

Equivocarse siempre es un riesgo de oficio para políticos y opinadores. No es primera vez que me equivoqué. Cuando me metí a la insurgencia en 1981, todos estábamos convencidos que la guerra no iba a durar más de un año. Nos dimos paja mutuamente. Cuando me di cuenta que iba para largo, decidí quedarme luchando hasta que terminara. Porque me pude haber equivocado en el análisis de la situación, pero no en lo justo y necesario de la causa. Igual ahora. Me equivoqué en el análisis demográfico-electoral, pero apoyé a la única formula adecuada para sacar al país del hoyo. Entonces, va para largo esto de enrumbar al país…

Hoy la pregunta es: ¿Ustedes perdieron por errores de análisis? ¿Perdieron por no hacer caso a las encuestas? ¿O solo no vieron venir lo que de todas formas era inevitable? Nunca lo vamos a saber a ciencia cierta.

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Ustedes perdieron por otra razón. Perdieron porque no lograron formar un comando de campaña que tomara control absoluto y total de la campaña – y que a la vez asumiera la dirección política del partido y de todas sus actuaciones políticas en la Asamblea y en los territorios, incluyendo las alcaldías. No tomando este control, la campaña no tuvo coherencia, y varios de los importantes caciques locales incluso la sabotearon con acciones mezquinas.

Bukele no tuvo este problema. Se inscribió en Gana, pero dejó claro desde el principio que su verdadero partido era Nuevas Ideas. Y este es un traje hecho a la medida del candidato. Hecho para llevar al poder a su dueño.

Después de las elecciones, siempre surge la pregunta: ¿Qué fue lo determinante, los partidos o los candidatos? Para estas elecciones, no hay una sola respuesta. En el caso de los ganadores, lo determinante fue el candidato, su discurso concentrado en la descalificación de “los mismos de siempre”, y la absoluta subordinación de todos los demás (GANA, CD, Nuevas Ideas, Ulloa) al líder y su proyección. En cambio, en el caso de los perdedores (ARENA y FMLN) lo determinante y lo que jaló para abajo a los candidatos fueron los partidos y su resistencia al cambio.

Ustedes dos hicieron lo que pudieron dentro de esta configuración. Tú, Carlos, trascendiste en grande el papel que jugaste en las elecciones internas, muy ligado a COENA y parte de las disputas internas. Ya como candidato, lograste proyectar una visión renovada de la política, de las políticas públicas y del rol de Estado. Y tú, Carmen Aída, le diste sustentación a esta visión que ustedes dos convincentemente compartieron pero que obviamente no la compartió el partido.

El problema no era que la gente no les creyera su discurso de meritocracia, lucha contra la corrupción e inclusión social. La gente se dio cuenta que detrás de su discurso había un compromiso serio. Lo que no creyó fue que el partido ARENA estaba dispuesto a asumir esta visión renovada – y permitirles a ustedes a hacer los cambios necesarios desde el gobierno.

La única forma de superar este problema hubiera sido que al iniciar la campaña ustedes y su comando de campaña hubieran tomado visiblemente el control político y operativo del partido. A esto no estaban dispuestos ARENA y sus caciques territoriales y sectoriales.

Así que tienen razón en retirarse y dejar que el partido resuelva sus problemas. Ustedes dejan un legado positivo, plasmado en el plan de gobierno. La única salida sería el surgimiento de un nuevo liderazgo que cohesione al partido alrededor de la visión renovada y del plan de gobierno que ustedes dejaron al partido.

Saludos,

Carta a los miembros del Frente y Arena: ¡Ahora o nunca! De Paolo Luers

7 febrero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados militantes:
Sus partidos, ambos, han recibido derrotas muy dolorosas el domingo pasado. El Frente no solamente perdió el gobierno y no solamente se vio reducido a una quinta parte de su electorado, lo doloroso fue recibir esta derrota a manos de una fuerza novata que quiere destruir al Frente para quedarse con el legado de las luchas populares de los años 70 y 80, con la representación de la izquierda y de los pobres del país.

Para los areneros es duro reconocer, luego de dos gobiernos desastrosos del FMLN, que la gente no apostó a la estabilidad y la recuperación económica que ellos ofrecieron, sino que se dejó seducir por la aventura, el berrinche, la confrontación con el sistema, y las promesas de un líder populista.

Era inevitable que ambos partidos entraran en crisis y que sus respectivas cúpulas enfrentaran la ira y el rechazo de sus bases. Tan profunda es la crisis y tan fuerte la ira que las cúpulas de ARENA y el FMLN tuvieron que anunciar procesos adelantados para renovar sus direcciones. Es más, en ambos casos tuvieron que conceder que ninguno de sus miembros se podrá postular para la reelección. Serán relevos absolutos.

Pero lo que ambas cúpulas no quieren soltar es el control sobre las estructuras del partido durante el proceso de elección interna. Se niegan a renunciar y a dejar espacio para que una dirección transitoria se haga cargo de organizar el proceso de transición. En ambos partidos, inmediatamente se escucharon las exigencias que sus cúpulas respectivas se apartaran inmediatamente. Resulta que las militancias no confían en una transición controlada por las cúpulas salientes.

Además, en el caso de ARENA, los estatutos solo permiten elecciones internas adelantadas en caso que el COENA renuncie. No permite a un COENA convocar elecciones y quedarse al mando mientras se efectúen.

Para ambos partidos, la renovación de sus cúpulas será una gran oportunidad – y a la vez un desafío peligroso. No tendrá sentido un relevo de personas sin una renovación política-programática y sin un cambio en la forma de organización y dirección interna. Por ejemplo, en el caso de ARENA, se hizo evidente que fue un error fatal tener como COENA a la plancha ganadora, sin tomar en cuenta a los otras que compitieron. ARENA necesita ahora construir un COENA pluralista que represente todas las corrientes existentes dentro del partido. Si ahora vuelven a cometer el mismo error, solamente cambiando el grupo que tomaría el poder total dentro del partido, la división interna se hará explosiva.

El FMLN tiene el mismo problema, pero aún más grave. Hace 18 años, una mayoría del partido decidió prohibir las tendencias políticas internas y a partir de ahí siempre hubo una dirección centralizada, que no dejaba espacio a disidencias, debates, críticas. Incluso abolieron las primarias para designar candidatos y dirigencias. Ahora les toca rehacer el tejido democrático – dentro de una militancia educada en la obediencia. Pero si el Frente no logra enfrentar este desafío, no habrá forma de resistir el intento de Nuevas Ideas de desmantelarlo para quedarse con sus bases.

Ustedes, los miembros de las dos fuerzas que han administrado la transición del país de la guerra a la paz y del autoritarismo a la democracia, hoy tienen la responsabilidad histórica de renovar sus partidos y convertirlos en instrumentos para defender lo construido a partir de los Acuerdos de Paz. Ahora necesitarán quien lo defienda…

Saludos,

“Calleja no solo construye un mensaje para venderse. Tiene una visión clara de gobierno”

Entrevista de Ricardo Avelar a Juan Valiente, 29 enero 2019 / EL DIARIO DE HOY

A dos años de señalar falta de apertura en ARENA, el exdiputado y miembro del sector empresarial del partido ve con buenos ojos el liderazgo de la fórmula presidencial y les augura éxito electoral. Además, cree que pueden armar un gabinete basado en mérito y experiencia.

Juan Valiente, exdiputado de ARENA y miembro del sector empresarial de este partido. Foto de Archivo.

En 2017, los diputados de ARENA Juan Valiente y Johnny Wright anunciaron que no buscarían la reelección por este partido, pese a su popularidad, pues denunciaron que el partido no renovaba sus cuadros ni reformaba sus prácticas.

Wright está en proceso de fundación de su nuevo partido y Valiente optó por permanecer en ARENA para transformarla a lo interno. Un año y medio después, y a las puertas de una elección presidencial, Valiente hace valoraciones de los cambios que ARENA ha llevado a cabo y ve con optimismo la candidatura de Carlos Calleja, a quien además de preparado, considera capaz de tener el liderazgo para no permitir que vuelvan al país los vicios del pasado. Esto es lo que compartió a El Diario de Hoy:

En 2017, alegaste falta de apertura y renovación en el partido. ¿Ves algo diferente?
Si ARENA hubiera aceptado el reto de hacer los cambios necesarios cuando peleamos por ellos, sería evidente que fuéramos ganando en primera vuelta. Independientemente de lo que pase el 3 de febrero, va a ser necesario que los partidos entren en una reflexión profunda para entender las dinámicas que han permitido que un personaje un oscuro ahora aparezca como favorito en algunos sondeos.

En 2017 dijiste que si ARENA no cambiaba, perdería en 2019. ¿Ves pasos en la dirección correcta?
La campaña ha sido interesante. Ya volvieron mensajes encajonados de ricos contra pobres, los mismos de siempre y lo robado, pero has visto cómo ha evolucionado la campaña de Carlos y Carmen Aída. En un inicio tenía mucha suspicacia de la candidatura de Calleja porque se asociaba con sectores del partido con prácticas políticas que me parecían cuestionables, pero ahora que termina la campaña, en lugar de estar acompañado por Milagro Navas, que esperábamos como candidata a la vicepresidencia, termina acompañado de una persona que no pertenecía a los partidos políticos y que tiene cualidades tan evidentes que hasta ya la nombró su secretaria técnica si ganan la elección.

Vas viendo una transición de Carlos donde se monta encima de los partidos políticos, construye una alianza de varios partidos y puede hablar más allá de ARENA y sus limitaciones. Habla de lo que él y Carmen Aída quieren hacer y sus mensajes me parece que van en la dirección correcta.

Más allá de nombrar a Lazo como compañera de fórmula, ¿hay más signos de renovación?
A Carlos, en las últimas semanas, ya no lo has visto rodeado de los personajes cuestionados de ARENA. Él está tratando de refrescarse y está cumpliendo. Se comprometió a elegir a las mejores personas para su gobierno y el primer signo que da, el único que puede dar antes de ganar, es elegir a su candidata a vicepresidente y elige a alguien que a él le parece que llena ese perfil de meritocracia que él le está ofreciendo a la población. Lo que hay que reflexionar para nuestra democracia joven es ver quién de los candidatos puede ayudar a fortalecer las instituciones más allá de lo que los partidos políticos quieran. Esas son las reflexiones para que el 3 de febrero elijamos a la mejor pareja al Ejecutivo.

Un mensaje fuerte que ofrecen es la meritocracia. ¿Ves buenos signos en esta área?
Cuando lees el plan de gobierno, a mi juicio el rescatar los intereses de la persona y poner a esta al centro de la acción política como lo manda la Constitución es un cambio fundamental y no es mediático. Ellos no están construyendo mensajes para vender, tienen una visión del gobierno en la dirección correcta.

Para llevar este plan a cabo hay que ganar la elección y hay números no del todo favorables. ¿Crees que es factible una victoria electoral de tu partido?
En muchos sentidos esta elección es nueva. Tenemos consolidándose el rechazo a los partidos políticos. En 2015, cuando lancé la campaña “Un político menos” empezaba a delinearse la antipolítica y ahora parece estar arraigada. Esta es una realidad con la que habrá que convivir en esta elección y las siguientes. Hay otros signos como la urbanización. Entonces surge la discusión sobre si son válidas las estrategias de trabajo territorial y yo creo que sí, o si va a ser suficiente con medios y redes sociales. En 2015 tuvimos que garantizar que los simpatizantes nuestros votaran y muchas veces estas personas no tienen suficiente pasión, interés o recursos para trasladarse a los centros de votación.

Nosotros movilizamos personas para que fueran a votar y defendieran el voto, eso marca la diferencia.

¿Qué tan fuertes es la Alianza por un Nuevo País en el territorio?
El PCN tiene mayor estructura y presencia, el PDC es fuerte en algunos municipios. Conjuntamente en 2018 obtuvieron 1.2 millones de votos. Si tú sumas lo que puede votar en esta elección, que puede rondar los 3 millones, la coalición tiene un mensaje de votos importante. Además, en el territorio ves que Nayib está corriendo por GANA pero distanciándose de este partido y creo que las estructuras le pasarán factura. Yo no veo a los diputados de GANA matarse en el territorio para garantizar que él llegue. Más bien veo que la van a tratar de pasar lo mejor posible, no gastarán sus recursos en apoyarlo y más temprano que tarde recuperar el anaranjado que han perdido ante el celeste.

Bukele no le ha dado gran importancia a lo territorial. ¿Una estrategia ganadora o ingenua?
Creo que Nayib le estaba apostando al fenómeno de abandono de lo rural y urbanización en el país. También ha apostado al grupo etáreo de los jóvenes pensando que puede hacer la diferencia, pero aun en los mejores cálculos no pasan del 40% del padrón y difícilmente ese 40% hará la diferencia en el voto acumulado porque no veo en ese segmento una pasión desbordada aunque ciertamente las encuestas dicen otra cosa. Es una estrategia que vamos a probar el domingo si ha funcionado o no. Mi lectura es que cometió un error importantísimo, despreciar al FMLN y su capacidad de reagruparse y enfrentar esta elección y revivir después de la derrota de 2018. Hemos visto en el territorio un trabajo de Hugo y de Karina para recuperar los sustratos más filosóficos de la lucha histórica de la izquierda y a tratar de fortalecer esas bases. Mi lectura es que fácilmente podrían sacar 800,000 votos que cuando ves cómo se moverán todos quizá le alcanzan incluso para pasar a segunda vuelta.

No casualmente ahora Nayib ataca fuertemente a la izquierda porque sabe que su futuro depende de la debacle electoral del FMLN.

¿Tiene algún partido suficiente para ganar en primera?
Mi hipótesis era que si ARENA se renovaba para eliminar las prácticas políticas que nos vinculan a corrupción, manipulación y desprecio de los ciudadanos, estaríamos holgados para ganar en primera vuelta. No se hizo, pero Carlos cambió la estrategia. Cuenta con ARENA, pero no solo con ARENA y se distancia para proponer un plan de gobierno alineado a lo que los ciudadanos merecen y creo que le alcanzará para segunda vuelta pero dudo que podamos ganar en primera.

Juan Valiente ve con buenos ojos el tipo de campaña en la que tanto FMLN como ARENA han dejado la confrontación a un lado para ofrecer propuestas.

¿Cómo ha sido la interacción de ARENA con sus contrincantes?
Los ciudadanos dirán que ha sido de confrontación porque a pesar de un intento de Hugo y Carlos de poner propuestas sobre la mesa, lo que está contaminando el ambiente político son los mensajes cliché, encajonados y de confrontación. No ha sido una campaña positiva como esperábamos. Ha sido mejor que otras pero tenemos que avanzar.

¿Puede ARENA armar un gabinete más capaz que el resto?
Carlos y Carmen Aída, como Hugo y Karina han estado tomando conciencia de lo que necesita el país y tienen propuestas sensatas. Vamos terminó arropándose de un conservadurismo religioso que no abona y no es lo que necesita El Salvador. Me parece que Carlos tiene más características que permiten asumir un mejor gobierno que el de Hugo y Karina, pues no lograron separarse tanto del FMLN. Logra la candidatura pero sigue siendo una candidatura del partido y todavía ves en algunos elementos la relevancia que se le da al partido más que al gobierno. En el caso de Carlos ves la intención de separarse de los partidos y dar señales que permiten creer que tenga el mejor carácter para no perderse de llegar al poder.

¿Es políticamente factible armar un gabinete basado en mérito cuando se corre en coalición?
Creo que los partidos políticos le han dado espacio a Calleja para gobernar si es electo. Si no es así, mi llamado sería a que se tome las riendas del Ejecutivo y haga lo que tenga que hacer para tener un gobierno como el que necesitamos y como el que merecen los ciudadanos.

ARENA generó frustraciones por pocas políticas sociales y no controlar la violencia. ¿Ofrece algo diferente este plan de gobierno?
Si lees la estrategia contra la violencia, es novedosa y rompe con las posiciones de ARENA de los últimos gobiernos. El plan tiene elementos que permiten intuir que tendremos un gobierno más efectivo en reducir las desigualdades, atender los intereses de la persona y crear un ambiente de mayor armonía social que la que tenemos ahorita.

¿Considerarías formar parte del gabinete?
No lo he considerado desde el Ejecutivo, pero para mí una de las satisfacciones más grandes fue servir en la Asamblea Legislativa y sí tengo la voluntad de seguirlo haciendo.

Carta a los indecisos: Votar es un acto de razón. De Paolo Luers

6 diciembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Últimamente he tenido muchas conversaciones que van más a menos así:

– ¿Crees que el FMLN debería tener otro gobierno más?
No. El país no lo aguantaría.

– De acuerdo. ¿Crees que Bukele es la alternativa?
– No, Dios guarde, sería peor.
– A ver, ¿por qué?
– Este hombre no es confiable. Demasiado egocéntrico. Un gobierno de él sería impredecible. No tiene respeto por la institucionalidad. Está rodeado de pícaros…

– De acuerdo. Entonces, ¿no votarías ni por el Frente ni por Bukele?
– No. La única razón de votar por Nuevas Ideas sería expresar el hartazgo con la clase política y como ha gobernado. Pero la medicina sería peor que la enfermedad. Además se ha aliado con GANA, que es la peor parte de la clase política. ¡No way!

– De acuerdo. ¿Y el Frente, con Hugo Martínez? ¿Crees que sería diferente a Funes y Sánchez Cerén?
– Hugo es un tipo razonable. Pero no puede contra los dinosaurios. Si yo fuera de izquierda, votaría por él. Porque si colapsa el Frente, solo beneficia a Bukele…

– Entonces, si no eres de izquierda, ¿eres de derecha?
– A esta altura, ya no sé. No me gusta ARENA, por nada. Soy liberal, tal vez progresista. Pero esta opción no existe entre los partidos…

– De acuerdo. A mi tampoco nunca me ha gustado ARENA. Pero la dupla Carlos Calleja/Carmen Aída Lazo no son los típicos areneros. ¿Podrías votar por ellos?
–  Tal vez, pero no para ARENA. Por…(Mayor D’Aubuisson, Paco Flores, Tony Saca, corrupción, los conservadores anti-liberales que todavía tienen…)

– Entonces, ¿estás seguro que un tercer gobierno del Frente sería un desastre?
– Sí, ya fracasaron. Tienen que ir a laoposición.

– ¿Y estás seguro que Bukele/Gana/Nuevas Ideas no esuna opción?
– No. Les tengo miedo. A GANA igual que a Bukele. Y aun más a la gente que lo rodea.

– ¿Crees que un gobierno de Calleja y Carmen Aída sería un desastre?
– No sé. Tal vez no. Pero no me gusta ARENA. Si no estarían con ARENA, tal vez serían una opción.

– Resumamos: El FMLN fracasó y de todos modos queda afuera. De Bukele estás convencido que sería un desastre como presidente. Y con Calleja no estás seguro qué esperar. ¿Correcto?
– Correcto. Así es.

– Entonces, corres el riesgo que gane Bukele. ¿No sería más lógico votar por quien te parece que significa menos riesgo?
– No sé. No me gusta ARENA.

– No es más racional verlo como un problema de riesgos, no solo de gustos?
No sé.

– ¿Y entonces?
– Entonces, ¿qué?
– Entonces, si la alternativa es Calleja o Bukele, ¿qué vas a hacer tu?
– No sé. Está complicado. Tal vez no votaré…
– No, hombre, no votar es votar por Bukele. Tienes que tomar una decisión.

. . .

Tengo este tipo de conversaciones casi todos los días. Con amigos, con gente inteligente, crítica, escéptica, que no son fáciles de engañar. Y voy a continuar argumentando.

Aunque parezca iluso, quiero pensar que elegir a un presidente es un acto de razón, no de gustos, resentimientos, hartazgos. También es un acto de responsabilidad. Son los indecisos que definirán la elección.

Piénsenlo,amigos escépticos, críticos, progresistas y liberales.

Saludos de