José Miguel Fortín

Si vamos a defender la Libertad, que sea la de todos. De José Miguel Fortín Magaña

Cuando hablamos de la Libertad, de sus virtudes y de su defensa, habitualmente lo hacemos pensando en primera persona; de igual manera ocurre cuando se trata de los derechos y muy distinto es en cuanto a los deberes, en cuyo caso sí pensamos en la obligatoriedad de su cumplimiento por quienes nos rodean. Probablemente sea natural pensar y actuar de esa manera, aunque no deja de reflejar un rostro no tan sociable de nuestras personalidades. Las anteriores consideraciones son mucho más válidas y sensibles ahora que vivimos inmersos en la realidad de una época en la que la comunicación e interacción entre seres humanos está al alcance de todos por los recursos tecnológicos como las redes sociales.

José Miguel Fortín Magaña, 2 junio 2017 / LPG

La verdadera lucha por las libertades y los derechos no radica solo en defender la propia o la de quienes comparten nuestras ideas, posturas o puntos de vista, sino en luchar por la de todos, incluso y principalmente por la de aquellos que no piensan como nosotros, que dicen las cosas de una manera que no nos gusta o que están abiertamente en contra de nuestros postulados.

Cotidianamente censuramos, a veces de manera muy poco educada incluso llegando a la burla, a quienes “tienen la osadía de pensar distinto” o decir cosas que no queremos oír y terminamos actuando como aquellos a quienes condenamos.

Hace pocos días el licenciado Max Mojica, quien perteneció al Movimiento Libertad hasta hace poco, emitió algunos comentarios en sus redes sociales con los que muchos –y me incluyo– podremos estar en desacuerdo o totalmente en contra, como lo expresado contra la Iglesia Católica, el señor arzobispo y el colegio Externado de San José, pero lo hizo haciendo uso de su libertad para expresarse, de su libertad para compartir su pensamiento y preservar ese derecho, tan suyo como nuestro, debe ser parte primordial de la lucha de todos.

Yo mismo tuve la dicha de vivir buena parte de mi infancia en los recintos del Externado de San José y aunque sin compartir, entonces como ahora, algunas ideas de quienes dirigen esa institución, mi permanencia allí sirvió en mucho en la formación de mi manera de ser y pensar. Al igual que yo, son incontables los salvadoreños de toda corriente política e ideológica que deben buena parte de su formación al trabajo de los sacerdotes de la Compañía de Jesús y a los maestros que laboran con ellos.

La democracia, que hemos elegido como forma de gobierno y convivencia social, se nos plantea a todos como una exquisita manera de unirnos más en función de los disensos que de las ideas compartidas, porque al final el reto y su victoria intrínseca sobre cualquier otra forma de comunidad está precisamente en superar las diferencias para perseguir los objetivos comunes.

Cada día nos plantea a todos tanto la necesidad de convivir, como la urgencia de hacerlo de manera pacífica y civilizada, de dejar un poco de lado nuestros propios puntos de vista, de respetar al que piensa distinto y de aceptar que solo defendiendo la libertad ajena puedo defender la propia.

Parafraseando a Voltaire: Max, no estoy de acuerdo con tu opinión sobre mi colegio ni tu opinión sobre el señor arzobispo, pero daría mi vida por defender tu derecho a disentir de mí.

 

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Cuando la mentira se convierte en verdad. De José Miguel Fortín Magaña

A Joseph Goebbels, el oscuro jefe de propaganda del Partido Nazi en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, se le atribuye una frase que reza: “La mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, y aunque quizás él no dijo esa frase exacta, definitivamente que su filosofía la reflejaba perfectamente. Así como los Nazis en su época, los gobiernos totalitarios e incapaces de hoy en día utilizan la repetición de mentiras para esconder sus fallas, justificarse ante sus ciudadanos y mantenerse en el poder.

José Miguel Fortín Magaña, 24 marzo 2017 / LPG

Este caso es patentemente claro en la Venezuela de hoy: antes Chávez y hoy Maduro han convertido un país inmensamente rico en una nación quebrada, tanto económica como socialmente. Para cualquier observador imparcial la causa del fracaso venezolano radica en la incompetencia de sus líderes, quienes se han enfocado más en derrochar los fondos del Estado que en construir un país vibrante, pujante y justo, con bienestar para todos. Sin embargo, para ocultar lo que debería de ser evidente para todos, los chavistas recurren a fantasmas como el boicot económico de las clases pudientes y el imperialismo de los Estados Unidos, entre muchas otras falsedades. Donde sí se lucen es en su capacidad de mentir: lo hacen con tanta convicción y lo repiten tanto, que en el pasado un alto porcentaje de la población ha preferido creer las mentiras de ellos en vez de creerle a sus propios ojos.

Es claro que la situación económica y política de El Salvador no está en los mismos niveles de los de Venezuela. Nuestro país ha tenido la bendición de contar con instituciones independientes –como la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y más recientemente la Fiscalía General– que han servido como contrapeso a los abusos más descarados de los últimos gobiernos, pero esto no ha sido suficiente. En El Salvador de hoy en día cada vez existe menos trabajo y confianza y mucha más inseguridad en que el futuro va a ser mejor que el ahora. Esto debería de ser evidente para cualquier salvadoreño; sin embargo, el actual gobierno ha trabajado arduamente en quitarse la culpa de sus fracasos y encontrar otros culpables.

Cuando la población le reclama que no hay oportunidades de trabajo o que la inseguridad es insoportable, el gobierno culpa a las administraciones pasadas; asimismo, cuando el gobierno incumple con sus compromisos financieros porque derrochó todo el dinero que había recolectado en más de 20 nuevos impuestos, se excusa con el cuento que la oposición no les quiere aprobar más créditos. Es tan ridícula esta situación que se ha llegado al colmo que cuando se les muere Gustavito, el hipopótamo del zoológico, en vez de aceptar su propia negligencia culpan de su deceso a delincuentes, es decir, a la misma inseguridad galopante que dicen que no es culpa de ellos.

Los salvadoreños nos merecemos un país mucho mejor que el que ahora tenemos, con amplias oportunidades, seguridad, armonía y bienestar para todos. De la misma manera, nos merecemos un gobierno capaz, transparente y honesto, que trabaje para todos responsablemente y no nos quiera ver la cara de tontos.

En conclusión, depende de nosotros si ignoramos los hechos y seguimos creyendo en palabras vacías, porque una vez que como ciudadanos nos decidamos a encarar las falsedades de nuestros malos gobernantes, entonces estaremos a cargo de nuestro propio destino.

“Evidentemente que hay un espionaje sistemático”: José Miguel Fortín

Al exdirector del IML le extraña que el Gobierno se desmarque sin investigar. También cuestiona la forma de hacer política del alcalde Bukele de parecer simpático y de tener troles detrás de él.

Dr. José Miguel Fortín Magaña, exdirector de Medicina Legal, fundador del "Movimiento Libertad"

Dr. José Miguel Fortín Magaña, exdirector de Medicina Legal, fundador del “Movimiento Libertad”

Entrevista al Dr. José Miguel Fortín, de Cristian Meléndez, 4 febrero 2017 / LPG

la prensa graficaMiguel Ángel Fortín es miembro fundador del Movimiento Libertad, organización que no duda en decir es claramente política. Desde ese escenario, critica la actuación de nuevos líderes, así como de los que tras ser investigados han salido del país. Se refiere al caso del alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, y al expresidente Mauricio Funes. Fortín Magaña también tiene claro que existe el espionaje en el país, sobre todo, de las instituciones a las cuales el gobierno del FMLN pudiera ver como enemigas.

¿Qué opina de la realidad salvadoreña, en lo político, en lo social? Se lo pregunto tomando en cuenta que estamos en medio de una clara polarización política.

Desde hace algunos años en lugar de ir avanzando las cosas han ido para peor, como una política sistematizada del gobierno, por lo menos del gobierno anterior. La confrontación entre un grupo y el otro se hizo más evidente y llegamos a un punto en donde la mitad uno llegó a odiar a la mitad dos, y viceversa. Realmente no hemos sabido reconciliarnos, sino que hemos llegado a odiarnos unos con otros.

¿Qué se debe hacer para superar esa polarización?

Es una cosa interesante, porque desde la perspectiva psicológica muchas veces esto hace que la ciudadanía quede sin moverse, estática, porque saben que cuando digan algo van a ser insultados por una parte importante de la gente. De los políticos o de los troles que existen.

¿Ha identificado un caso de político que recurre a esto?

Sí, y los troles también, y volvemos a la misma historia. Cuando yo oí al alcalde de San Salvador hablar de la nueva forma de hacer política, por un instante tuve la ilusión de que habría una nueva forma de hacer política, pero cuando me doy cuenta de que la nueva forma de hacer política es parecer muy simpático, pero por atrás tener troles o una serie de atacantes que hablan mal lo que él no se atreve a decir públicamente, cuando un personaje no comprende el concepto de la democracia y en una conferencia de prensa excluye a los que no le son simpáticos, por alguna razón, entonces yo no veo una nueva forma de hacer política. Simplemente veo la misma grotesca forma de imponer las ideas e intentar destruir al adversario convirtiéndolo en su enemigo.

¿Es un riesgo para la democracia esta clase de político?

No hablando de una persona en concreto, ya hablando de forma general ese es uno de los grandes riesgos. Cada uno se va enconchando en su propia esquina creyendo que todo lo que uno dice está mal y que todo lo que él diga está bien. Cuando esto sucede se va perdiendo el contacto con la realidad porque ya no se es capaz de escuchar la crítica, porque se considera a la crítica como un acto de enemistad, por lo tanto cada uno de los políticos se ha ido aislando del sentir popular. Entonces se tiene a un FMLN que dice que representa al pueblo, pero no oye nada de los intereses del pueblo. Cuando cada uno de los partidos políticos se ha ido aislando por ver en todos los contrarios a sus enemigos, los mismos partidos han perdido el contacto con la población, y al perder ese contacto con la población, la población comienza a buscar algunos líderes que pudieran de alguna manera y ahí el peligro de los liderazgos caudillismos no siempre sanos. Hay que tener cuidado con los líderes caudillos. Ahí apareció Hugo Chávez en Venezuela y así pueden aparecer algunos caudillos que aparentan tener algún interés por la población, pero no lo tienen.

La corrupción es algo que nos golpea cada vez más frecuentemente, ¿cree que se está combatiendo?

Creo que hay algunas señales, algunos intentos para combatir digamos el aspecto relativo a la corrupción. Lo que pasa es que dentro de la impunidad que ha imperado en la tierra cuscatleca, en la clase política también ha habido una especie de arreglo tácito entre esos corruptos. Quiero aclarar que hay políticos responsables; pero muchos se han distinguido por la corrupción. Resulta chocante oír el cinismo de cómo algunos políticos tachados de corruptos hablan del prójimo.

¿Qué políticos se han distinguido por la corrupción?

Sabe perfectamente de quién estoy hablando. En este último período me parece totalmente chocante que el inquilino de Managua, me refiero al (expresidente Mauricio) Funes esté hablando que a los trabajadores que hay que defender su salario mínimo, mientras tiene, seguramente, en la mesa en la que escribe con su computadora o lo que sea, una botella de Cognac Luis 13, de ¤5,000, que solo la botella vacía vale como ¤800 porque es del cristal más fino del mundo.

¿Quién está fallando en el combate a la corrupción? ¿Cree que la Asamblea está actuando en consonancia con el combate a la corrupción o en consonancia con la corrupción misma?

A lo mejor están actuando en consonancia de la corrupción algunos de ellos. Yo tengo mis dudas en el quehacer de la Asamblea Legislativa. Por ejemplo con la aprobación de un Presupuesto General de la Nación que está desfinanciado. Los salvadoreños nos hemos vuelto complacientes con todo esto y llega el momento en que todos luchemos contra la corrupción dejando de ser espectadores. En las últimas semanas se ha denunciado una serie de casos de posible espionaje a instituciones que el Gobierno o el FMLN considera oposición. ¿Cree que hay espionaje? Evidentemente hay un espionaje. Ahora llama la atención que el Gobierno se desliga de esto sin ninguna investigación. Cuando uno encuentra que hay un acto sistemático en donde todos los enemigos potenciales del Gobierno están siendo espiados, en un país civilizado esto sería una crisis nacional, pero en este caso la diputada (Jackeline) Rivera se burla de esto. El señor dizque de Transparencia, y subrayo dizque porque no hay ninguna transparencia, dice que no hay ningún problema, el señor (Eugenio) Chicas dice no hay problemas. Lo que me parece inaudito es que se diga que no se va a investigar, que aparezca un aparato de espionaje y el Gobierno diga que no va a investigar nada.

¿Como Movimiento Libertad qué proponen para solucionar todos estos problemas?

Nuestras reuniones tienen que ver del porqué la población no hace nada. Ese es el sentido de este movimiento, hagamos algo. Nadie, si no es la misma población civil, puede empoderarse y decirle a los políticos que son empleados de nosotros y tenemos derecho a exigirle y decirle que no se está de acuerdo con esto o lo otro. Este es un movimiento político que pretende empoderar a los ciudadanos. No toleramos más la corrupción.