Roberto Rubio

Renovación y entendimiento. De Roberto Rubio

Si analizamos sin pasiones y pesimismo la realidad política del país, a pesar de todos los vicios, amenazas y retrocesos que le caracterizan, hay que reconocer que existe cierta institucionalidad democrática, que dicho sea de paso no la tienen los países vecinos.

8 octubre 2018 / La Prensa Gráfica

Así para el caso, hemos tenido contrapeso de poderes (en unos gobiernos más que en otros); experimentamos marcada alternancia de gobierno sin mayores traumas; los gobiernos del FMLN no pudieron salirse del cuadro democrático básico; a pesar de las dudas que generaron algunas elecciones, especialmente la última presidencial, tenemos elecciones relativamente creíbles y los perdedores han terminado aceptando sus resultados; los críticos de las sentencias de la anterior Sala de lo Constitucional, con todo y escaramuzas, terminaron cumpliéndolas en su mayoría; han existido avances en materia transparencia y combate a la corrupción, los cuales eran impensable hace unos años.

Adicionalmente, a pesar de los defectos y vicios que todos conocemos de nuestro sistema político partidario, hay esfuerzos de renovación al interior de los partidos mayoritarios (más visibles en ARENA que en el FMLN), y tenemos dos partidos fuertes, lo que ha permitido hacerse mutuo contrapeso.

Ahora bien, no es fácil percibir estos aspectos positivos de nuestra realidad política, especialmente cuando el ejercicio del poder y la polarización estéril entre los principales partidos no han permitido encarar adecuadamente nuestros graves problemas; al contrario, los ha profundizado. De ahí el creciente y amplio descontento/desencanto ciudadano con el sistema político. El cual no sabemos cuán profundo y generalizado es. Pero algo lo será pues llama la atención que buena parte de los descontentos se encanten con un político nacido de las mismas entrañas del sistema, solo porque viste, posa y gesticula diferente.

¿Qué hacer entonces para enfrentar ese descontento? ¿Qué hacer para fortalecer nuestra tenue institucionalidad democrática? Podemos escoger el camino –más ligero y emocional que racional– de experimentar algo que aparece mediáticamente diferente como “nuevas” ideas. Y ello a cualquier costo. No importa que se hayan equivocado con Saca y Funes y vuelvan crasamente a equivocarse. No importa correr el gran riesgo que una vez en el poder las golondrinas se conviertan en zopilotes. No importa que ese liderazgo se encarame en el partido que más encarna los peores vicios de corrupción y clientelismo. No importa que el supuesto redentor tenga una camándula de demandas por corrupción. No importa que sean intolerantes e insulten y difamen a los que los critican, como lo harán ahora.

Hay otro mejor camino para fortalecer nuestra democracia. Se trata de apoyar aquellas todavía incipientes señales positivas que hemos señalado antes: presionar y trabajar para que los dos principales partidos se renueven y sean verdaderas opciones políticas democráticas, tanto hacia dentro de sí como hacia afuera; promover que su confrontación se desarrolle en los marcos normales de la rivalidad política y no en la jaula del despedazamiento mutuo; apoyar el entendimiento entre ARENA y el FMLN en asuntos que añadan dosis de gobernabilidad, como la aprobación del presupuesto, el manejo de la deuda, el combate a la inseguridad, la elección de funcionarios de segundo grado. Señales que muestren que son capaces de entenderse en la resolución de algunos de los graves problemas nacionales. Camino que encontrará sin duda resistencias internas, y críticas externas por ingenuidad o malicia. Pero sin duda es el camino más seguro para alejarnos de la senda escabrosa y perversa del populismo.

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Impedir un Prometeo encadenado. De Roberto Rubio

24 septiembre 2018 / La Prensa Gráfica

Las instituciones de control, sobre todo la Sala de lo Constitucional, la CSJ, la Fiscalía y la Corte de Cuentas, tenían delimitado su campo de acción por parte del sistema de partidos políticos: no ir más allá de los intereses del gobierno de turno y sus aliados. La dependencia partidaria y el reparto de cuotas en la Asamblea Legislativa en la elección de funcionarios de segundo grado demarcaban el terreno donde dichas instituciones se moverían. Pero un buen día, como Prometeo, una independiente Sala de lo Constitucional transgredió las fronteras impuestas por el “Olimpo Político”, y llevó sin su permiso el fuego a los mortales.

Esa Sala no pudo ser encadenada. La Corte Plena se vitalizó. La Sección de Probidad de la CSJ resucitó. El Instituto de Acceso a la Información Pública dio algunas señales de vida. Más adelante, después de una fiscalía turbia y oscura, esta emanó algunos destellos de luz. Asistimos entonces a reformas políticas y electorales que fortalecieron nuestra tierna democracia, se enderezaron leyes torcidas, se limitaron prácticas políticas consideradas normales, se desvelaron secretos que no lo eran (nombre de asesores legislativos, declaraciones patrimoniales de funcionarios y sus auditorías), la justicia comenzó a alcanzar a los de arriba, se llevaron al pasillo de la justicia a altos funcionarios, entre ellos tres expresidentes, uno de ellos prófugo y otro, en un hecho sin precedentes, condenado.

Las circunstancias históricas permitieron que el fuego comenzara a expandirse entre los mortales. Pero como todo fuego, no solo ilumina sino también quema. Y sonó la alarma entre algunos de los operadores del Olimpo Político ante la hibris cometida por algunos mortales. La llama libertaria les amenazaba.

Como muchas cosas en la vida, la acción produce reacción, las buenas acciones generan malas resistencias, los avances producen temores y retrocesos. Es así que la incipiente llama expandida del Estado de Derecho, del fortalecimiento de la institucionalidad democrática, de la independencia de poderes, resultaba incómoda en las cloacas de los corruptos y autoritarios. Y entonces reaccionaron alertados los dioses malignos, como Tántalo y Cronos que cocinaban y/o comían a sus propios hijos para no compartir el trono con nadie, tratando de apagar la llama y encadenar a Prometeo.

Sin duda los avances que tuvimos con la Sala de lo Constitucional y tenemos con la Fiscalía develaron la importancia que tienen tales instituciones para robustecer nuestra democracia y el combate a la corrupción e impunidad. Pero este hecho histórico también revela a los corruptos y autoritarios la importancia de encadenar y controlar a los que controlan.

De ahí la operación maligna de algunos partidos por encadenar la Sala de lo Constitucional, como posteriormente lo intentarán en la elección del fiscal. No menciono con nombre y apellido a los partidos/diputados que se alinean con Cronos o Tántalo y que son los principales culpables que no tengamos a estas alturas una buena Sala. Basta que el ciudadano se fije en quiénes quieren colocar a candidatos/as que no están entre los mejor evaluados, e insisten en colocar a los peor o medianamente evaluados, y cuyo único mérito es la fidelidad partidaria o la compra de su voluntad para ocultar las fechorías de los corruptos y/o defender la podredumbre de los malignos. Por ello, hoy más que nunca involucrémonos en la lucha por impedir un Prometeo encadenado.

Carta a Félix Ulloa: ¡Gracias! De Paolo Luers

13 septiembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimado candidato:
Me encanta la lista de principales críticos de tu proyecto Nuevas Ideas, que presentaste recientemente en una entrevista matutina, y que uno de los “periódicos” digitales de este partido publicó gustosamente: “Hay un coro que son los detractores oficiales de Nayib: Rubén Zamora, Roberto Rubio, los hermanos Samayoa, Jorge Villacorta, Paolo Luers. Los vas a oír en coro orquestado atacando el proyecto de Nuevas Ideas.” 

Para mi, es un honor figurar en esta lista.

Tú conoces muy bien a todos los integrantes de esta lista de honor. Todos son parte de tu propio historial en la izquierda salvadoreña. No te tengo que explicar que todos provienen de la izquierda, y que han jugado su papel en la larga lucha contra el militarismo, la represión y los gobiernos autocráticos – y luego en la solución política al conflicto armado, así como en la construcción de la democracia que se abrió camino luego de la firma de los Acuerdos de Paz.

Pero los integrantes de tu lista no son de cualquier izquierda. Son de la izquierda que estuvo con el Frente cuando se trataba de enfrentar a la dictadura y la supresión de las libertades de expresión y organización, pero que se volvieron críticos del Frente cuando este se transformó en un partido autoritario, vertical y dogmático.

Estás hablando de personas que se enfrentaron a los dirigentes del FMLN, con argumentos sólidos e insistentes basados en los ideales de una izquierda democrática, cuando tu líder Bukele, como él mismo cuenta, se sintió identificado con este partido y se inspiró en la figura de Schafik Hándal.

Estás hablando de personas que descubrieron y criticaron la trampa populista de Mauricio Funes, en el mismo momento que Nayib Bukele comenzó a vincularse a su gobierno nefasto para convertirse en su publicista bien remunerado. Cuando Nayib Bukele entró al FMLN para convertirse en alcalde, muchas de las personas de tu lista (todos, menos Rubén Zamora) en el 2012, fueron atacados e insultados cada sábado en los programas radiales del presidente Funes, porque criticaron su estilo de vida y gobierno.

Estás hablando de líderes de opinión quienes, mientras que tú te acercaste a Tony Saca y apoyaste su intento de regresar al poder en el 2014, insistentemente denunciaron la corrupción y el populismo demagógico que Saca había inyectado al sistema político salvadoreño.

Estás hablando de personas que, mientras Nayib Bukele pactó con las figuras más oscuras del FMLN para convertirse en alcalde de San Salvador para luego aspirar a la candidatura presidencial del FMLN, estaban siendo atacados por estas mismas figuras de la dirección del Frente como “traidores”, porque continuaron señalando al FMLN sus fracasos como partido de gobierno.

Estos son las personas que tú denuncias como “los detractores oficiales” de Nayib Bukele y su pacto con GANA, partido que fue creado por el grupo de Saca y financiado con fondos de la Casa Presidencial de Mauricio Funes.

Somos los que no vamos a permitir que nuevamente, luego de la triste experiencia con Funes, los oportunistas se apropien de las banderas de la izquierda democrática, solo porque de repente asumieron posiciones críticas al FMLN, luego de mamar durante años de sus tetas.

Sólo te puedo agradecer que me hayas incluido en esta lista de honor. 

Saludos,

Preferencias electorales. De Roberto Rubio

10 septiembre 2018 / La Prensa Gráfica

La última encuesta de la LPG pone en evidencia varias cosas. No hay seguridad que la disputa presidencial se hará entre ARENA y FMLN, tal como ha venido ocurriendo. Este último es desplazado a un tercer lugar. El candidato Bukele explica la importante alza de GANA, pero también GANA explica la caída en popularidad de Bukele. Habrá segunda vuelta, y si no cambian las circunstancias actuales es bastante posible que los contendientes sean ARENA y GANA. Al momento, los que no manifiestan sus preferencias electorales son la mayoría (51.6 %), el partido mayoritario es “los sin partido”.

Esto último es fundamental pues con un segmento poblacional tan amplio, cualquier cosa puede pasar. La clave del triunfo estará entonces en la capacidad que tengan los partidos de seducir a dicho segmento, donde se encuentran desencantados, voto escondido, dudosos, expectantes, etcétera.

Este partido de “los sin partido” era la pecera donde pescaba Bukele, con su discurso anti partido, con su distancia crítica de la política tradicional. Sin embargo, con su incorporación a GANA, su discurso de la anti política pierde credibilidad y se esfuma la distancia con la partidocracia. El pescador ha sido pescado… y por el partido que simboliza los peores vicios de esa partidocracia que antes criticaba. Por tanto, ahora todos los candidatos tienen probabilidades semejantes para atraer ese segmento clave para el triunfo electoral.

El Salvador, a diferencia de sus países vecinos, ha gozado de cierta institucionalidad, y la presencia de un sistema político relativamente fuerte, aunque con sus deformaciones y vicios que ya conocemos, ha permitido cierto grado de gobernabilidad. No es casual que la dispersión o ausencia de partidos políticos fuertes en Guatemala, o la práctica inexistencia de partidos como en Nicaragua, son factores que explican su cuasi ingobernabilidad. De ahí que la buena gobernanza y solución a muchos de los graves problemas que aquejan a nuestro país pasa por la transformación y modernización de los partidos políticos, especialmente de ARENA y el FMLN. Solo esta renovación podrá acercar a buena parte de ese segmento no partidario, así como alejarnos del populismo y del gansterismo político que le vende espejitos y manipulaciones mediáticas a los desencantados.

Esa transformación/modernización de los principales partidos significa, entre otras cosas: enfrentar con habilidad la contradicción entre la necesidad de renovación y las resistencias internas al cambio sin debilitar su organización territorial; fortalecer el liderazgo y autoridad de los candidatos sobre la parte esclerótica de sus cúpulas; distanciarse con firmeza de su pasado de corrupción y de sus propios corruptos; mostrar capacidad legislativa de establecer acuerdos de nación y/o entendimientos en políticas públicas que a corto plazo enfrenten los graves problemas de inseguridad, endeudamiento, desempleo, corrupción y relación con Estados Unidos; arrinconar a los que internamente impulsan alianzas turbias, como las que buscan algunos dirigentes del ex partido comunista dentro del FMLN. El perfil de los candidatos de ARENA y FMLN tiene todo el potencial para promover pronto esos cambios. Sus principales adversarios son sus propios partidos.

Por el momento nada está decidido. Tal como están las cosas, los que decidirán la elección presidencial son los que aún no han decidido. Y a estos sectores no se les llega solicitando fidelidad ideológica o partidaria, sino con propuestas y candidatos atrevidos y osados. Tienen que arriesgarse. Es mucho lo que está en juego.

Duda crítica. De Roberto Rubio

No me canso de repetir que no solo la fe sino también la duda mueve montañas. Es gracias a la duda, a la curiosidad, al cuestionamiento de lo dado, que se han logrado cambiar paradigmas sociales y científicos obsoletos y hacer avanzar las distintas ciencias.

30 julio 2018 / La Prensa Gráfica

Como afirmaba en una ocasión: “Lo que subyace en las teorías físicas de Einstein no es solamente su fe en la relatividad del tiempo y del espacio, sino también sus dudas en torno al paradigma newtoniano basado en realidades físicas absolutas y mecánicas” (LPG, 2/2005).

La inercia, la costumbre, proporciona zonas de confort, y nos mantiene complacientes y pasivos ante lo establecido. Creemos que como las cosas siempre han sido así, así serán. Sin embargo, acostumbrarse a lo dado ha llevado a varios equívocos. Como también afirmaba en su oportunidad: “Afincar nuestras convicciones y creencias en el así ha sido siempre no es una actitud adecuada en un mundo ávido de respuestas. Como menciona Jostein Gaarder en su novela El Mundo de Sofía, el que no hayamos visto cuervos blancos no quiere decir que no existan. Quizá un cuento narrado por el filósofo Bertrand Russel sea ilustrativo al respecto. Un pollito percibe todos los días que el granjero cruza el patio y le lleva su plato de comida. Después de mucho tiempo, el pollito tiene fe que el cruce del patio por el granjero significa tener acceso a comida. Sin embargo, más adelante, el otrora pollito engordado y ahora convertido en gallina se dará tristemente cuenta de que si el granjero cruzó el patio era para degollarlo y llevar comida a otra mesa”.

Si fuéramos más curiosos, muchas cosas que nos venden como normales/posibles no lo son. Por ejemplo, estamos acostumbrados a ver en las películas de guerra y combate en las galaxias, ruido y fuego de explosiones; pero como dicen los físicos, esto es imposible pues en el espacio vacío no hay oxígeno, y no puede haber sonido ni combustión.

“No crean que son diferentes porque hablan y visten diferente.
No se dejen seducir por sus juegos mediáticos”

La duda crítica no solo debe ser asunto de los científicos/investigadores, sino también de los ciudadanos. Un campo es el del ejercicio del poder. Así para el caso, donde la duda crítica debe ser intensa es en el proceso electoral. El militante, el simpatizante, el votante, debe indagar sobre sus dirigentes y candidatos. Debe estar informado de sus trayectorias, comportamientos, posicionamientos frente a hechos/coyunturas concretas. Hoy no hay excusa, pues existen los medios y plataformas para informarse. Basta un poco de esfuerzo, una actitud curiosa, una mirada objetiva.

Desgraciadamente muchos se dejan ir por lo que dice la línea del partido, por la propaganda, por el discurso estridente y promesas del candidato/a. Miren lo que nos pasó con Saca y Funes, y el discurso anti corrupción de este último. No vuelvan a equivocarse. Como también lo he repetido, no crean en lo que dicen sino en lo que han hecho y hacen. Duden siempre de lo que dicen. Tengan más bien fe en su trayectoria y calidad personal.

No se dejen ir por las formas sino por los contenidos. No crean que son diferentes porque hablan y visten diferente. No se dejen seducir por sus juegos mediáticos. Fíjense en los compromisos concretos que asumen, y cuestiónense sobre la viabilidad de los mismos. Quizá así tendremos mejores diputados y alcaldes, y un mejor presidente.

¿Qué le pasó al CD? De Roberto Rubio

Los dirigentes del CD que maquinaron esta alianza la justifican/venden diciendo que su presencia servirá para “domesticar democráticamente” al líder populista. Se olvidan que si un partido tan fuerte como el FMLN no pudo “domesticar” a Mauricio Funes, mucho menos lo hará un partido tan débil a un líder que gira todo en torno a sí mismo.

2 julio 2018 / La Prensa Gráfica

Los dirigentes que convencieron a otros dirigentes y bases del CD con la adopción de la candidatura de Bukele dicen que lo hacen porque hay coincidencias de ideología, principios y bases programáticas. Sin embargo, el Movimiento Nuevas Ideas afirma no tener ideología, y no se le conocen sus principios ni sus bases programáticas. Al CD se le ha percibido como un partido de centro izquierda, y es chocante que ahora sus aliados sean los oscuros y rancios personajes de derecha que conforman Nuevas Ideas.

Lo único que podemos conocer del pensamiento del líder de Nuevas Ideas es su aproximación al populismo. Ahora resulta que un partido que se define democrático abraza una figura que se cree encima de las instituciones, que no tolera críticas, que promueve acciones agresivas y amenazas contra las instituciones que no hacen lo que él quiere (pequeña muestra al estilo Ortega-Murillo). ¿Qué le pasó al talante democrático y de izquierda del CD?

El CD venía siendo uno de los partidos menos tocados por hechos de corrupción, con algunas excepciones. Sus líderes históricos le daban una marca de respeto y honestidad a este partido. La ética era importante.

¿Qué le pasó ahora a su talante ético? Lo dejaron estacionado. Ya no les importa abrirle la puerta a una persona que con apenas pocos años de ser funcionario público ya tiene condena del Tribunal de Ética Gubernamental por nepotismo, varias licitaciones y compras cuestionadas, una petición de los magistrados de la Sala Constitucional para que la Fiscalía lo investigue por evasión de impuestos, el haber sido investigado por la Sección de Probidad por enriquecimiento ilícito, el enfrentar un proceso judicial por difamación, y posiblemente otro en el caso del Troll Center, etcétera. Apenas se ha asomado al poder y ya tiene en su haber una estela acumulada de casos judiciales. Ya nos podemos imaginar qué puede suceder si llega a la Presidencia. Funes se quedará pequeño. Por lo visto, el comportamiento y trayectoria ética de su futuro candidato les es irrelevante.

Los dirigentes del CD que maquinaron esta alianza la justifican/venden diciendo que su presencia servirá para “domesticar democráticamente” al líder populista. Se olvidan que si un partido tan fuerte como el FMLN no pudo “domesticar” a Mauricio Funes, mucho menos lo hará un partido tan débil a un líder que gira todo en torno a sí mismo. Al contrario, cuando el líder populista cumpla su cometido, les quitará el taxi con todo motorista y licencia, y dejará a pie a todos los que se creyeron sus acompañantes. La muerte histórica del CD será entonces no solo moral sino real.

Sé que este artículo será merecedor de todos los insultos e infamias a las que acostumbran recurrir los troles simpatizantes o sicarios de Nuevas Ideas. Toda la semana anterior se dedicaron a ello ante una entrevista televisiva donde lancé estas críticas al CD. Tan poca es la decencia que tienen que incluso pusieron entre comillas frases atribuidas a mi persona, donde supuestamente afirmaba que solicitaba poner obstáculos a la candidatura de Bukele, cuando lo que mencioné fue lo contrario (ver mi entrevista en Frente a Frente del lunes anterior). Esta es la calaña de los nuevos amigos del CD, estos son los troles y personajes oscuros de la derecha que ahora atacarán y difamarán a los antiguos amigos del CD.

Salida populista o democrática. De Roberto Rubio

21 mayo 2018 / La Prensa Gráfica

Sin lugar a dudas han venido creciendo los descontentos y desencantados con el actual sistema de partidos políticos. Y con razón. Ahora ya son mayoría, y entre muchos de ellos se ha despertado la anti política, el anti partidismo, el rechazo a lo existente. Caldo de cultivo para el populismo. Tierra abonada para que las emociones predominen sobre las razones y evidencias. Campo fértil para que la palabra ligera y superficial del líder populista cautive a la gente “cansada de los políticos” (como si los populistas no fueran políticos del mismo cuño).

En ese mar de desencanto/descontento ha venido pescando Nuevas Ideas. Y por el momento pesca solito. Pesca sin mayores ideas y sin nuevos argumentos, seduce con discurso superficial y envases sin contenido. Pero pesca bastante. En ese mar de frustraciones, bastan espejos mediáticos sin mayor carnada para que se aproximen los peces. Tanto así que su líder se ha convertido es un importante rival para las elecciones presidenciales.

¿Tendremos un desenlace populista en nuestro sistema político? ¿De qué depende que tengamos una salida política populista o democrática? La hipótesis que acá planteamos es que no depende tanto de lo que haga o deje de hacer Nuevas Ideas, sino de lo que haga o deje de hacer el FMLN y ARENA; es decir que el éxito de dicho movimiento no está tanto en función de factores internos sino de factores externos al mismo.

Internamente, las ventajas y desventajas que tiene Nuevas Ideas, hasta cierto punto se “neutralizan”. Por un lado, la popularidad de Bukele, su fortaleza mediática, su rol de víctima, son ventajas que se ven contrarrestadas por las desventajas: falta de organización y presencia territorial del movimiento, abultadas informaciones e investigaciones publicadas en diversos medios de comunicación sobre casos de corrupción en su breve paso como funcionario, rodeado de viejos personajes con nuevas mañas, popularidad entre muchos jóvenes que no votan. Haciendo una simplificación del complejo entramado, podemos afirmar que, más o menos, las ventajas y desventajas se neutralizan.

Por tanto, las posibilidades de éxito de Nuevas Ideas dependen más de factores externos. Por un lado, de la capacidad de renovación y unificación de los partidos políticos existentes, especialmente FMLN y ARENA. Por otro lado, del fortalecimiento de las capacidades cognoscitivas y organizativas de la ciudadanía.

En la medida que esos partidos tradicionales dejen de serlo, se separen en palabras y obras del viejo sistema político, expongan no solo un nuevo discurso y narrativa sino y sobre todo nuevas prácticas y comportamientos políticos, condenen y no permitan la opacidad y corrupción incluso dentro de sus propias filas, dignifiquen el degradado ejercicio del poder y de las desprestigiadas instituciones, fortalezcan su democracia interna, se alejen del clientelismo y nepotismo, prioricen la ética sobre la política, en esa medida la pesca alegre que ahora lleva a cabo Nuevas Ideas ya no lo será tanto.

Asimismo, en la medida que tengamos una ciudadanía más organizada, más fresca, más informada, más crítica no solo hacia los viejos sino hacia los nuevos liderazgos, una ciudadanía que no se deja ir tanto por las emociones del momento sino por el análisis objetivo de los hechos, en esa medida nos alejaremos también de los riesgos del populismo, y nos aproximaremos más a una salida hacia adelante y democrática a nuestro esclerótico sistema político.