Nicaragua

Lo bueno, lo malo y lo feo del primer día de negociación. De Fabián Medina

En la negociación, Daniel Ortega busca tiempo, legitimidad, impunidad y dinero. Del otro lado, básicamente todo lo contrario.

28 febrero 2019 / LA PRENSA

Día de negociación

Camino a mi trabajo, paso por Metrocentro y la gasolinera en la que antes, a veces, me detenía para comprar algún café, está cercada por una cinta amarilla. La cerraron. Se la quitaron a su dueño. Es día de negociación y no está el canal 100 por ciento Noticias trasmitiendo lo que ocurre. Ahí estaría Lucía Pineda, posiblemente en el terreno, micrófono en mano, y tal vez Miguel Mora, desde el estudio haciendo un análisis con un panel. Pero no están. Su canal está tomado. Mientras Nicaragua está pendiente de lo que suceda este día en que se juega su suerte, el canal desde el que transmitía 100 por ciento Noticias, pasa un documental extranjero sobre implantes molares. Miguel y Lucia esta presos. Aislados.

Don Alex

Una de las primeras imágenes del día es la de don Alex Vanegas, el maratonista azul y blanco. Incansable. Asoma su cara por una ventanilla del microbús que lo llega a entregar a su casa. Don Alex no para. Agita una calzoneta azul y blanco. Brinca y reclama. “Yo estaba en “Jelepate City”, dice burlesco y se quita la camisa para mostrar su espalda picoteada por los bichos de la cárcel. Los guardias que lo custodian no hallan qué hacer con él. Quieren que se calle, que entre a la casa y se esconda de los periodistas. Pero don Alex es indomable. “No sean cara de barro”, reclama. “Dicen que estoy libre pero no me dejan”. Cuánta admiración y respeto despierta este señor que encarna lo mejor del espíritu nicaragüense.

Mesa redonda

Mientras eso pasa, en el INCAE arrancan las negociaciones. Las primeras fotografías llaman la atención por dos cosas, principalmente: uno, la ausencia total de mujeres en la mesa redonda, y dos, que la composición de la delegación gubernamental parece decir “estamos aquí para no ir a ningún lado”. Daniel Ortega se tomó todo su tiempo. Esperó que el agua le llegara al cuello para sentarse a negociar y su apuesta es simular que negocia sin soltar nada. Pone negociadores sin capacidad de negociar. Quiere ganar tiempo mientras se calman las amenazas que lo acechan y lo acorralan.

Secuestro

Más que una negociación política parece la negociación de un secuestro. Es como si alguien de afuera pide desde un megáfono que libere a algunos de los rehenes en un gesto de buena voluntad para que puedan negociar. Libera cien. Pero se deja 600. No quiere soltar sus fichas de un solo. Arrinconado piensa que si cede, se juega la vida o su libertad. Y está dispuesto a escapar así, con la pistola en la sien de sus rehenes, y, si se puede, llevándose el botín robado.

Castillo de naipes

En las redes sociales, los simpatizantes del régimen lucen desconcertados. Están los que ven esta negociación como una victoria de su comandante, otros que no lo entienden, siempre les dijeron que los presos eran los peores terroristas de mundo y lo están liberando. Unos más piden que confíen en sus dirigentes, que ellos saben lo que hacen, que como siempre “esperen las orientaciones”. Y, por supuesto, están los que temen que esto pueda ser el principio del fin, y que a la hora que el castillo de naipes se venga abajo nadie esté para darles la protección prometida.

Fichas de negociación

Lo presos siguen llegando a sus casas. Prefirieron ir a dejarlos casa por casa para evitar la celebración de todos juntos. No son libres, les aclaran. Ortega no quiere soltar la cuerda. Entre los liberados, sin embargo, faltan Miguel, Lucía, Edwin, Medardo, Pedro, Irlanda, Amaya y 600 más. Personas, la mayoría muchachos e incluso niños, que solo buscaban una mejor Nicaragua para todos y están ahí, presos, algunos en mazmorras inhumanas, porque el dictador necesitaba fichas para canjear cuando llegara el momento de una negociación.

Expectativas

En la redacción de LA PRENSA hay agitación. Una colega me pregunta qué pienso de esta negociación. Lamentablemente, le digo, no pongo muchas esperanzas. Ortega busca tiempo, legitimidad, impunidad y dinero. Del otro lado el gran propósito madre debería ser elecciones libres y anticipadas que permitan reconstruir Nicaragua, con justicia y libertad, o que Ortega demuestre en ellas que la mayoría de los ciudadanos quiere una dictadura como la suya. Los dos propósitos, por ahora, lucen irreconciliables. Pero la historia nos dice que, en asuntos de negociaciones, una vez que comienzan pueden terminar con la triste gloria de un cachinflín o convertirse en la explosión nuclear que lo cambie todo. Démosle el voto de confianza y estemos atentos.

En casa, pero no en libertad. Editorial La Prensa/Nicaragua

Fue emocionante el momento cuando al ser sacados de la cárcel para llevarlos a sus hogares, los presos políticos manifestaron su pesar porque la mayor parte de sus compañeras y compañeros quedaban dentro de las prisiones.

Los presos saliendo de la prisión. LA PRENSA/Roberto Fonseca

28 febrero 2019 / LA PRENSA

Este miércoles 27 de febrero, antes de que comenzara el diálogo y negociación de la Alianza Cívica con el régimen de Daniel Ortega, varias decenas de presos políticos salieron del presidio. Salieron de la cárcel pero aún no están en libertad.

Sin embargo, fue emocionante el momento cuando al ser sacados de la cárcel para llevarlos a sus hogares, los presos políticos manifestaron su pesar porque la mayor parte de sus compañeras y compañeros quedaban dentro de las prisiones, soportando el inhumano trato carcelario de sus guardianes verdugos.

También fue emotivo escucharlos cantar el Himno Nacional, demostrando de manera clara y contundente su firmeza de carácter y su decisión política de seguir luchando contra la dictadura, como lo hacían dentro de la cárcel que convirtieron en otra barricada de lucha por la libertad, la justicia y la democracia.

Como era de esperarse, la salida del grupo de presos políticos de la cárcel pero no libres sino para pasar al régimen de prisión domiciliar, provocó múltiples reacciones. Sobre todo la de que casa por cárcel no es libertad y que todos los presos políticos deben ser realmente liberados.

Pero no se puede menospreciar la alegría de los familiares de estos presos que han pasado al régimen penitenciario de casa por cárcel, sobre todo de sus madres y padres que han sufrido mucho y por lo menos ahora tienen a sus hijos en el calor del hogar, no en las celdas inmundas.

Además este podría ser el primer paso para conseguir la libertad plena de todos los presos políticos, los que han sido detenidos y judicializados de manera ilegal, sin respetar el debido proceso, por insana venganza de una dictadura que no perdona a quienes se han rebelado por necesidad de justicia y democracia.

La Alianza Cívica ha asegurado que la libertad plena e incondicional de todos los presos políticos es una demanda primordial en la negociación con el régimen orteguista. Así tiene que ser, no solo por deber humanitario sino también como condición indispensable para que pueda haber un acuerdo digno que abra el camino a la recuperación de la democracia.

Los organismos internacionales de derechos humanos han concluido después de exhaustivas investigaciones, que los encarcelamientos, juicios y condenas a los presos políticos de la dictadura de Daniel Ortega han sido y son contrarios a derecho y deben ser anulados.

Por su parte el exmagistrado sandinista de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Solís Cerda, al renunciar a su poderoso cargo estatal y a su militancia en el partido FSLN, admitió que el poder judicial ha sido utilizado por Daniel Ortega y Rosario Murillo para inventar contra los presos políticos “una serie de acusaciones absurdas sobre delitos que nunca se cometieron”.

Ante confesión de parte no hacen falta pruebas, dicen los abogados. La confesión de Solís confirma que todos los presos políticos deben ser puestos incondicionalmente en libertad y este tendría que ser el primer acuerdo en la negociación de la Alianza Cívica con la dictadura.

Periodismo independiente desde el exilio. De Carlos Fernando Chamorro

Carlos Fernando Chamorro da declaraciones afuera de las oficinas de
Confidenciall.ni y Esta Semana, ocupadas por a policía

20 enero 2019 / CONFIDENCIAL.NI

Hay que defender los últimos espacios de libertad de prensa, que es la primera de las libertades, y libertad de expresión, amenazadas por la dictadura.


Este lunes se cumple un mes del cierre de 100% Noticias y del encarcelamiento de los colegas Miguel Mora y Lucía Pineda Ubau, quienes están acusados por presuntos delitos criminales, por ejercer el periodismo bajo altos estándares de independencia y profesionalismo. También se cumplen más de cinco semanas del asalto ilegal por parte de la Policía Nacional contra la redacción de CONFIDENCIAL y Esta Semana y la toma de nuestras instalaciones, que hasta este momento se mantienen confiscadas por las vías de hecho.

Desde que se desató esta nueva escalada de represión contra la prensa independiente, he mantenido nuestro compromiso de seguir haciendo periodismo para mantener vivos estos últimos espacios de libertad y pensamiento crítico bajo la dictadura. Y a pesar del robo masivo de nuestros equipos y la persecución contra nuestros periodistas, no hemos dejado transmitir una sola edición de Esta Semana en televisión, y hemos mantenido en línea el sitio web de CONFIDENCIAL y la revista impresa semanal, con las noticias, el análisis, y la opinión sobre la crisis nacional, como un testimonio de ese compromiso sagrado con la libertad de prensa y la libertad de expresión.

Hemos recurrido a todos los mecanismos legales para hacer valer nuestro reclamo de justicia: al derecho de petición e información ante la Policía, donde nos respondieron con la agresión física; a la denuncia de robo ante el Ministerio Público para que investiguen un acto delincuencial ejecutado por la misma Policía; y al recurso de amparo contemplado en la Constitución, ante la Corte Suprema de Justicia, para que ordene el cese de la ocupación de nuestra redacción y la devolución de lo robado. Sin embargo, no solamente no ha habido una respuesta correctiva de parte de las autoridades, o incluso algún intento por explicar o justificar esta toma manu militari, sino que por el contrario, más bien se han agravado las amenazas que apuntan hacia la criminalización de mi labor profesional.

Ante estas amenazas extremas, me he visto obligado a adoptar la dolorosa decisión de salir al exilio para resguardar mi integridad física y mi libertad, y sobre todo para poder seguir ejerciendo el periodismo independiente desde Costa Rica, donde me encuentro en este momento.

Agradezco a las autoridades costarricenses y al Gobierno del presidente Carlos Alvarado por la acogida que nos han brindado a mi esposa y a mi persona, igual que a decenas de miles de nicaraguenses que llegamos a esta nación, cobijada por una arraigada tradición de libertad y valores democráticos, para seguir luchando por la verdad, la justicia y la libertad de Nicaragua.

Desde Costa Rica, continuaré ejerciendo mi labor como periodista en CONFIDENCIAL, Esta Semana y Esta Noche, investigando y denunciando los crímenes, la corrupción y la impunidad, y documentando la crisis terminal de esta dictadura. Tengo la convicción de que vienen días mejores para Nicaragua, y es imperativo mantener abiertos todos los espacios de libertad de expresión, para seguir construyendo la esperanza de una nueva República, como la soñó mi padre, Pedro Joaquín Chamorro. Una república democrática con justicia social, basada en profundas reformas institucionales, que esta vez hagan irreversible la garantía de que nunca más se impondrá una dictadura. Una democracia sin apellidos, para acabar desde la raíz con el germen de la dictadura, el caudillismo, y el autoritarismo.

Por ello convocamos a todas las fuerzas vivas del país a defender la libertad de prensa, como la primera todas las libertades. Demandamos la libertad de los colegas Miguel Mora y Lucía Pineda Ubau, y la liberación de todos los presos políticos. Y demandamos también el cese de la persecución contra la prensa independiente, contra mis compañeros de CONFIDENCIAL, Esta Semana y Esta Noche, y contra los medios y periodistas de 100% Noticias, Canal 12, Canal 10, La Prensa, El Nuevo Diario, Diario Hoy, Radio Corporación, Articulo 66Nicaragua Investiga, Boletín Ecológico, Radio Universidad, Radio Darío, las emisoras y canales locales de cable de los departamentos del país, y más de 50  periodistas que se encuentran en el exilio.

Llamamos a los ciudadanos a seguir rechazando la censura y la autocensura a través de las redes sociales, y a los empresarios, pequeños, medianos y grandes, a apoyar a la prensa independiente, que en los momentos más crudos de la persecución, sigue escribiendo las páginas mas hermosas del periodismo nacional.

Como consecuencia del asalto a nuestra redacción, el robo masivo de nuestros equipos y la persecución contra nuestros periodistas, estamos obligados a reorganizar nuestro trabajo en el área audiovisual, de manera que a partir de la próxima semana reduciremos la edición diaria de Esta Noche a una edición semanal de sesenta minutos los días miércoles, y continuaremos como siempre con la edición de Esta Semana los domingos a las 8:00 de la noche. Mientras tanto, seguiremos editando la revista semanal, y la información diaria y el análisis de actualidad en nuestro sitio web confidencial.com.ni, en la revista niu.com.ni y en el canal de video en Youtube Confidencial Nica.

Muchas gracias a toda nuestra audiencia, por su confianza en nuestra labor profesional y por su solidaridad.

La insurrección de los estudiantes. De Pedro Joaquín Chamorro

Pedro Joaquín Chamorro, ex diputado nicaraguense, hijo del periodista asesinado Pedro Joaquín Chamorro y de la ex presidente Violeta Barrios

27 abril 2018 / El Diario de Hoy

Nicaragua ha vivido seis días de una verdadera insurrección popular iniciada por jóvenes estudiantes auto convocados a una protesta pacífica, que al ser reprimida con violencia tanto por los grupos de choque paramilitares, como por la propia Policía Nacional ha resultado en al menos 28 jóvenes asesinados con fusiles de guerra cargados con balas de verdad.

En unas pocas horas, el panorama político ha cambiado radicalmente y tal como lo expresó un amigo: “el país vive ahora una oleada democratizadora cuyo impulso vital lo ha puesto la sangre de los jóvenes asesinados”.

Daniel Ortega ha cruzado muchas rayas rojas en tan poco tiempo durante estos álgidos días, comenzando el pasado 19 de abril, pero la más importante es haber disparado contra su pueblo, tal como lo hizo Somoza.

A manera de comparación histórica: la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959 que perpetró la guardia somocista en León contra una marcha de jóvenes de la UNAM que se dirigía a protestar al comando local, dejó como saldo fatal cuatro estudiantes asesinados y 60 heridos.

En contraste, a la noche del lunes 23, se contabilizaban 28 jóvenes asesinados con certeros balazos en la cabeza, en el corazón o en el tórax, entre ellos figura un periodista de Bluefields asesinado en cámara. Sin contar los cientos de heridos de menor o mayor consideración, como el infortunado joven que perdió un ojo a consecuencia de una bala de goma.

Enardecida la juventud, y llena de una energía inspiradora, ha hecho ondear la bandera azul y blanco de Nicaragua donde antes estaban los megarrótulos de culto a la personalidad de la pareja presidencial, en algunas alcaldías bajaron la bandera partidaria y han dejado ondeando únicamente la azul y blanco, y en un gesto de simbolismo profundo, reemplazaron en el cuello de la estatua de Sandino en Niquinohomo, la bandera rojinegra del partido sandinista, colocando en su lugar la que cobija a todos los nicaragüenses.

También han quemado y botado estrepitosamente varios inmensos árboles de lata que han sido el símbolo esotérico y fachadista del actual gobierno, que plagan los cuatro puntos cardinales de la capital. Jamás imaginé verlos caer al suelo, como el caballo de “Tacho”, o quemados, como los árboles de Indio Maíz.

En esta insurrección cívica que aún no termina. Hemos observado escenas que jamás se han visto ni en las películas, como la población civil en actitud verdaderamente cristiana y solidaria, devolviendo a los supermercados “Palí” el botín que los vándalos, ante la vista y paciencia de la Policía, se habían llevado a sus casas.

El pueblo nicaragüense ha dado al mundo una muestra de civismo que nos enorgullece a todos y estos jóvenes estudiantes, que un día parecieron apáticos o hipnotizados, le han dado a la nación un ejemplo que cambiará nuestra historia para bien.

Gracias a la tecnología moderna, toda persona con un teléfono celular es hoy un reportero; por ello todo ha quedado documentado en videos y compartido miles de veces por medio de WhatsApp, una aplicación elemental para la comunicación masiva en estas situaciones, cuando el régimen controla la gran mayoría de las comunicaciones y ha ordenado el cierre de la señal de medios independientes como “100 % Noticias”, un medio con el que me solidarizo totalmente, así como la incendiada “Radio Darío” de León.

Terrorismo de Estado. Editorial de La Prensa/Nicaragua

Jóvenes universitarios de ambos sexos, ancianos pensionados, activistas de la sociedad civil y periodistas de diversos medios de comunicación social, han sido víctimas de la brutalidad de los matones orteguistas.

Editorial, 20 abril 2018 / LA PRENSA

La brutal represión gubernamental contra las personas que han salido a protestar por las reformas del INSS, ejecutada por matones de la Juventud Sandinista apoyados descaradamente por la fuerza policial, es una típica operación de terrorismo de Estado.

Jóvenes universitarios de ambos sexos, ancianos pensionados, activistas de la sociedad civil y periodistas de diversos medios de comunicación social, han sido víctimas de la brutalidad de los matones orteguistas, que además de golpear sin misericordia a sus víctimas pacíficas e indefensas, les roban sus teléfonos celulares, cámaras y cuanto bien material les pueden arrebatar.

Además, en su frenesí represivo el régimen de Daniel Ortega ha censurado a las estaciones de televisión 100% Noticias, Canal 12, Canal 23 e inclusive el católico Canal 51 de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. LA PRENSA protesta enérgicamente por esas graves violaciones al derecho y la libertad de información y declara su incondicional solidaridad con los medios censurados.

Aunque no es la primera vez que el régimen de Daniel Ortega practica el terrorismo de Estado contra quienes ejercen su derecho de protestar pacíficamente, la brutalidad de los matones orteguistas —y el descaro de las fuerzas policiales que los apoyan—, han sido ahora mayores que en ocasiones anteriores.

Con toda razón el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, hizo un dramático llamado a “Daniel Ortega y su esposa, para que detengan la violencia y la represión: “¡No pongan en peligro la paz del país!”, dijo Monseñor Báez a la pareja gobernante. “Sepan escuchar, dialoguen, tengan la madurez de rectificar tantos errores por el bien de Nicaragua. ¡Sean sensatos!” Por su parte el cardenal Leopoldo Brenes deploró la violencia represiva y llamó al Gobierno a reflexionar si está haciendo bien o mal con las reformas al Seguro Social que son repudiadas por el pueblo.

Pero Daniel Ortega y su consorte son insensibles. Ellos creen que los problemas sociales y las protestas cívicas de los ciudadanos se deben enfrentar con terrorismo de Estado. Ellos cumplen el precepto de Nicolás Maquiavelo, precursor doctrinario del terrorismo de Estado, quien aconsejó a los gobernantes que es mejor que sean temidos en vez de respetados. A su vez, el líder de la revolución francesa Maximiliano Robespierre, sostuvo que el terror es un elemento esencial del gobierno popular en momentos de emergencia. Y para todos los tiranos la protestas populares son siempre una emergencia.

La dictadura de los Somoza usaba a las “turbas nicolasianas” (así llamadas porque eran dirigidas por la activista somocista Nicolasa Sevilla) para reprimir las protestas de los ciudadanos. Pero Daniel Ortega, el Somoza del siglo XXI, no solo se puede jactar de haber quebrado el sistema de Seguridad Social, de desmantelar la institucionalidad democrática y eliminar el Estado de derecho, sino también de que en materia de brutalidad represiva ha superado —y con mucho— a la dictadura somocista.

Lea en La Prensa:
-Rosario Murillo confirma al menos 10 muertos durante
enfrentamientos entre ciudadanos y antimotines

Le en Confidencial.ni:
Cámaras empresariales llaman a marchar
No aceptamos censura

“Ortega está orquestando una sucesión dinástica en Nicaragua”: Carlos Fernando Chamorro

diario hoySegún el director del periódico nicaragüense Confidencial, el presidente Daniel Ortega busca preservar el poder en su familia y consolidar un modelo político basado en el autoritarismo y la corrupción.

Carlos Fernando Chamorro habló del chantaje Ortega y el FSLN con los medios de comunicación.

Carlos Fernando Chamorro habló del chantaje de Ortega y el FSLN con los medios de comunicación.

Entrevista de Ricardo Avelar, 2 agosto 2016 / EDH

El 29 de julio pasado, el presidente nicaragüense Daniel Ortega consolidó una de sus principales pretensiones desde que asumió el poder en enero de 2007: gobernar sin una oposición formal, después de la destitución de 28 diputados opositores en la Asamblea Nacional.

El Diario de Hoy conversó sobre el clima político, las alianzas del régimen y el deterioro de las libertades civiles con el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, director del periódico Confidencial y del Centro de Investigaciones de la Comunicación, quien ilustró con mayor profundidad las ambiciones de poder de Ortega  y su esposa, Rosario.
 
¿Cómo se resumen los últimos sucesos en Nicaragua?
Esto empieza el 4 de junio, cuando Daniel Ortega prohíbe la observación electoral para las elecciones del 6 de noviembre y dice que los observadores son unos sinvergüenzas.
El 8 de junio, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) emite una resolución en la cual despoja de la representación legal del PLI  a quienes en 2011 representaron a la oposición y obtuvieron 26 diputados. Había otro grupo que impugnaba la forma en que se constituyó el partido.
Le dicen a la oposición que la personería en torno a la que hicieron coalición ya no es legal y los candidatos ya no son los que nominaron. Le trasladan representación a otro grupo sin peso político, a la oposición la dejan sin derecho de ir a la elección. La semana pasada se cierra el periodo para inscribir alianzas electorales y la oposición no pudo inscribirse, esta no tiene casilla electoral o candidato.
Lo último sucedido la semana pasada es que el Consejo Supremo Electoral (CSE) ratificó la resolución de la CSJ diciendo que los 16 diputados propietarios y 12 suplentes opositores del PLI quedan destituidos. El CSE argumenta que a estos diputados se le aplican los artículos legales que se hicieron para castigar el transfuguismo. Todos estos son subterfugios legales. Ni la CSJ ni el CSE son poderes autónomos o plurales, son extensiones partidarias del Frente Sandinista y el control de Ortega en el Ejecutivo. Dos instituciones que deberían ser del Estado y aplicar la ley están solo ejecutando órdenes políticas y partidarias que dejaron a la oposición sin casilla y sin posibilidad de elecciones y destituyen a diputados electos.
 
¿Qué reacción popular se ha generado?
Hicimos un sondeo en la calle y no se vive un ambiente de alarma o emergencia por la trascendencia que tienen estas acciones. Eso se explica por varias razones. Por un lado, la población está desconectada de la política. Esta se ha desprestigiado en los últimos años como resultado de los fraudes electorales, el control social y la cooptación del sandinismo. Además no hay expectativa de que estas elecciones iban a ser competitivas.
 
¿Hay una base de clientelismo en apoyo al régimen que pueda contrarrestar una posible movilización de la oposición?
Objetivamente hablando, Ortega llegó al poder en 2007 con un apoyo del 38%. Después de nueve años en el poder, el techo electoral sobrepasa el 50%, en gran parte por el asistencialismo y la cooptación del Estado y que la oposición se ha debilitado. Este es un régimen autoritario con apoyo popular.
 
Numéricamente hablando, la base del oficialismo puede callar cualquier protesta…
Cuando ha habido intentos de disputarle al régimen espacios públicos la respuesta ha sido represión con fuerzas paramilitares, policiales. Hay intimidación pues los derechos de movilización política han sido conculcados. Hay miedo de manifestarse. Es real que el gobierno tiene un músculo en su estructura, en el control de todas las alcaldías del país y el control de todo el aparato del estado. En Nicaragua no hay un movimiento opositor pujante sino un oficialismo con gran capacidad de movilizar fuerzas políticas.
 
El relato popular dice que Nicaragua es una especie de “dictablanda”, con estabilidad e inversiones. ¿Son los eventos recientes una confirmación de una dictadura pura y dura?
Las acciones de junio para acá son una realidad muy específica pero esto es un proceso regresivo desde 2008, cuando se impuso un fraude electoral descarado en las elecciones municipales. Hubo represión contra las protestas y se fueron cooptando a las fuerzas armadas y la policía que dejaron de ser fuerzas profesionales para ser extensiones políticas del régimen.
En 2011 hubo otra elección donde Ortega se reeligió ilegalmente. No tenía forma de presentarse como candidato pero a través de un subterfugio de la CSJ reformó la Constitución para ser candidato a presidente. Se reeligió y obtuvo mayoría calificada. En 2014 estableció reelección indefinida. Esto no es algo que ha ocurrido solo en los últimos dos meses. Estos últimos eventos son la consecuencia natural de un proceso progresivo de concentración del poder y regresión autoritaria en el país.
Lo que puedo decir es que cada vez que el régimen es desafiado responde duro, con represión paramilitar, policial y en el interior del país ha habido hasta ejecuciones de opositores.
El régimen también tiene desde 2009 una alianza muy consistente con el sector empresarial, en torno a la estabilidad macroeconómica y favorecer que se desarrollen inversiones y negocios. Aquí hay autoritarismo político puro y duro y oportunidades de negocio para el capital si este no se involucra en política.

¿Esta luna de miel con el empresariado sigue viva?
En este momento se mantiene inalterable. Lo que se conoce es que hay preocupación en el empresariado; en comunicados dicen que estas últimas acciones no le convienen al país porque puede afectar a mediano plazo el clima de negocios al deteriorarse el pluralismo político, la división de poderes y la democracia. Ahora, esta es una declaración que expresa preocupación. Que eso se transforme en una acción de los grandes empresarios es incierto y no se tiene conocimiento de alguna presión sobre el gobierno. Se conoce que el capital le pidió a Ortega desde inicios de junio una reunión para hablar sobre estos temas y que no ha habido respuesta del gobierno.
El gobierno mantiene su política con el capital de dialogar sobre las leyes económicas y negocios, pero no sobre política.
 
¿Esta relación será sostenible? ¿No hay riesgo de que Ortega rompa esta cordialidad?
Ese es uno de los dilemas que enfrenta este régimen a mediano plazo. Hasta ahora ha conjugado autoritarismo y represión con un clima de negocios pro inversión privado. La historia demuestra que hay muchos ejemplos de gobiernos que han hecho esta combinación, pero no es duradera. El clima de negocios requiere de instituciones democráticas permanentes, de transparencia, rendición de cuentas. Este es un dilema que los propios empresarios enfrentarán en los próximos años en la medida en que otros factores económicos afecten al país.
Yo entrevisté al representante del FMI la semana pasada y decía que Nicaragua tiene nubarrones en el horizonte. Hay proyecciones estables pero nubarrones asociados al deterioro de los precios de productos internacionales y la reducción de la cooperación venezolana que ha sido uno de los pilares de este régimen. La pregunta de si durará o no la deben responder los empresarios pero han sido los principales beneficiarios de la alianza con el gobierno.
 
Ha hecho comparaciones con el somocismo. ¿Este régimen trasciende las ideologías?
Ortega predica un discurso que intenta asociarse a las banderas de la revolución de 1979, pero en la práctica sigue políticas represivas y aspectos neoliberales. Él critica los 16 años de neolibralismo en Nicaragua de 1990 a 2006 pero sus políticas dan continuidad a estas políticas. Es un régimen de discurso revolucionario con políticas autoritarias, no hay ningún progresismo o revolución.
 
¿Qué tanto han empeorado las limitaciones a las libertades y a la prensa?
Si se compara la situación actual con 2006, es más fácil entender que se ha producido una drástica regresión, de un sistema que era competitivo, pluralista y abierto a muchas voces a un sistema actual en el que predomina un duopolio en la televisión donde de los nueve canales, están en manos de la familia Ortega Murillo o en manos del mexicano Ángel González, además de un clima de autocensura.
Además ha existido un drástico deterioro en los derechos ciudadanos de manifestarse, expresarse o tener acceso a los medios de comunicación. Se practica la libertad de expresión con represalias en algunos pocos medios independientes que aún quedan en Nicaragua.
 
¿Como medio han tenido problemas ?
Los pocos medios independientes tienen cero acceso a publicidad pública, a fuentes oficiales, se nos excluye de conferencias de prensa y hasta de las audiencias judiciales. Hay también campañas de intimidación y hostigamiento contra periodistas y medios. En 2008 fuimos objeto de una presunta investigación de lavado de dinero que derivó en la ocupación de nuestras oficinas por la Fiscalía con más de 40 policías. Se nos quería atribuir un delito que nunca pudieron probar, pero en el fondo eso respondía a un acto de intimidación por la labor de periodismo independiente y la labor de fiscalización del poder que realizamos.
 
¿Qué viene para Nicaragua, especialmente con elecciones a la vuelta de la esquina?
Las elecciones persiguen refrendar el tercer periodo de Ortega. La legitimidad de su reelección está cuestionada por la oposición y otros sectores de la sociedad civil como una farsa electoral. Participará el FSLN y partidos satélite o “zancudo” sin credibilidad o legitimidad.
Hay que ver si la oposición logra movilizar a la población para denunciar la farsa electoral. No se prevé un cambio político inmediato. Ortega asumirá en enero de 2017 en un contexto de mayor ilegitimidad, pero lo que viene es difícil de predecir porque hay muchos factores.
Entre los factores externos, es diferente una dictadura en bonanza que una en miseria…
El apoyo venezolano ha sido clave para financiar el clientelismo y afianzar la alianza con el sector privado, unos $3,500 millones en los últimos ocho años, de los cuales como el 60% se ha desviado a actividades privadas lucrativas. Con ese dinero se ha creado un consorcio económico que controla la familia Ortega que se llama Albanisa. Esa cooperación que se manejó como un presupuesto paralelo sin auditoría estatal se ha reducido.
No es que el gobierno se vaya a desplomar pero le resta flexibilidad para resolver problemas o mantener la alianza con el capital. Para decirlo sencillamente, esa cooperación le permitió a Ortega no tener que hacer una verdadera reforma tributaria. Al reducirse esos recursos sus relaciones serán tensas porque siempre hay una disputa por recursos del estado.
 
¿En Nicaragua no ha habido procesos sistemáticos de reforma tributaria?
Las principales leyes económicas implementadas han sido consensuadas con el capital. Aquí no se discuten ni en el parlamento ni en consultas públicas. Esa ha sido la prerrogativa del régimen al empresariado, que ha dictado las reglas económicas a su conveniencia.
 
En un país poco acostumbrado a una oposición pujante, ¿qué puede venir después?
Lo que vemos es un régimen que no está en una etapa de debilidad, sino en una etapa de fortalecimiento, adoptando medidas que lesionan su propia legitimidad y por otro lado se sostiene esa alianza pero también se sostiene en un estado de control personalista que difícilmente es sostenible.
Además se sostiene en una estructura que fomenta la corrupción pública porque no hay sistema de control o rendición de cuentas.
 
El modelo de Ortega no está agotado entonces…
Este martes (hoy) es el día tope para inscripción de candidaturas presidenciales y de diputados para el 6 de noviembre. Ahí sabremos si en la lista de candidatos aparece Rosario Murillo, la esposa de Daniel Ortega. Ortega está orquestando no una sucesión democrática sino una heredada o dinástica.
 
Entonces el rol de Rosario Murillo es clave…
Ella juega un rol de “copresidenta”. Formalmente es vocera del gobierno y en la práctica es como una primera ministra atendiendo los asuntos del día a día del gobierno, pero no tiene una relación institucional con la sucesión del poder.
 
Se ha hablado de las recientes acciones como un golpe de Estado. ¿Se le puede considerar así o compararlo a lo que hizo Fujimori en Perú o Serrano Elías en Guatemala?
No creo que sea un autogolpe porque no se trata de suprimir el parlamento, sino un golpe al pluralismo. Se está eliminando la representación de diputados electos por el voto popular y se le cercena a los electores su derecho no

Why we should care that Nicaragua is becoming a dictatorship (again). By Tim Rogers

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Tim Rogers, Fusion's senior editor for Latin America

Tim Rogers, Fusion’s senior editor for Latin America

Tim Rogers, 30 julio 2016 / FUSION

When Daniel Ortega was re-elected president in 2006, I cheered for Nicaragua.

When he sidestepped the constitution to get himself re-elected in 2011, I worried for Nicaragua.

And now that he has consolidated authoritarian rule in his bid to become president for life, I am afraid for Nicaragua.

Nicaragua is my second country. It’s my muse. My wife’s native land. The place that keeps me up at night.

 I moved to Nicaragua in 2004 at age 28, chasing the romantic memory of the revolution I watched on the nightly news of my childhood. I had posters of Daniel Ortega, Gen. Augusto Sandino, and Comandante Cero. A red-and-black Sandinista flag used to hang above my bed.

Famous painting in Managua of Gen. Augusto C. Sandino, the "General of Free Men" and the namesake of the Sandinista National Liberation Front

Famous painting in Managua of Gen. Augusto C. Sandino, the “General of Free Men” and the namesake of the Sandinista National Liberation Front

But it didn’t take me long to become disenchanted with Ortega and the Sandinistas once they returned to power.

I was always leery of Ortega. He was a politician with a long tail; a man who was accused of sexually abusing his own stepdaughter. But I always wanted the leftist Sandinista Front to have a fair shot at governing Nicaragua in times of peace. During the 1980s, the Sandinistas managed to implement important social, educational, and health programs while fighting a brutal war against contra guerrillas—who were funded, trained, and equipped by the United States.

So just imagine what the Sandinistas could do in times of peace and with a fat check from Tio Hugo Chávez, I thought naively.

fusionWhen the Sandinistas were voted back into power after 16 years of “governing from below,” Nicaragua was ready to give them another chance. After all, Ortega and his party had respected the rules of the game enough to acknowledge electoral defeat in 1990, and again in 1996 and 2001. So the Sandinistas had proven that they were housebroken and respected rule of law—or so I thought.

Boy was I so wrong.

Since returning to office nearly a decade ago, Ortega has methodically and completely dismantled Nicaragua’s fragile institutional democracy from within and reshaped the laws in a way that support his personal aspirations to create a one-party system that he can govern unopposed till death do they part. By hook and crook, Ortega and his lackeys have taken control of all four branches of government, implemented a repressive zero-tolerance policy for street protests, and rewritten the constitution to eliminate checks and balances.

Daniel Ortega has dismantled Nicaragua's democracy from the inside

Daniel Ortega has dismantled Nicaragua’s democracy from the inside

Ortega put the final nail in the coffin of Nicaragua’s democratic pluralism on Friday, when his sycophants in the Supreme Electoral Council ordered the ouster of 28 opposition lawmakers and substitute lawmakers from the National Assembly. Now Ortega doesn’t face any political opposition, symbolic or otherwise, and can run unopposed for another re-election in November.

The Sandinistas argue that the death blow to the opposition was legal, and they should know since they wrote the laws. So congratulations, comandante, you’ve finally got your dream of turning Nicaragua into your family farm.

But does anyone really care?

Nicaraguans don’t seem to. With the exception of the weekly Wednesday protests that draw a few dozen familiar people into downtown Managua to demonstrate for free elections, no Nicaraguans are in the streets. Some people are clearly too scared to protest, but many others are apathetic or too busy chasing Pokémon. Ortega remains remarkably popular, despite his power grab and his inability to deliver on any of of the megaprojects he has promised, from the interoceanic canal to the oil refinery. And despite recurring reports of re-armed contras organizing in the mountains, Nicaragua has not mustered any meaningful opposition to El Comandante’s family rule.

The U.S. doesn’t seem to care, either. Thirty years after spending more than $1 billion to fund an illegal counterrevolutionary war against the Sandinista government in the 1980s, the U.S. doesn’t even seem to acknowledge what’s going on in Nicaragua anymore.

In fact, as Ortega’s party was finalizing its power grab on Friday afternoon, the U.S. Embassy was sending out a press release congratulating itself for a successful business “networking” grip-and-grin they hosted to “contribute to the economic development of the country.” The U.S. Embassy couldn’t appear more disconnected from Nicaragua’s political reality if it were operating in a parallel galaxy.

The U.S. embassy held a business networking event on Friday, as Ortega put the final nail in the coffin of Nicaragua's democratic pluralism

The U.S. embassy held a business networking event on Friday, as Ortega put the final nail in the coffin of Nicaragua’s democratic pluralism

 

Reagan must flipping in his grave.

As well he should be. The old bastard’s war on Nicaragua caused horrific suffering, death, and destruction on a tiny country that was trying to change its course in history and determine its own destiny. But for the U.S. to go from being hellbent on driving Ortega from power in the 1980s to being entirely indifferent to Ortega’s anti-democratic power grab in 2016 makes Uncle Sam seem like he’s suffering from a case of undiagnosed amnesia.

The truth is that the U.S. was wrong to make war on Nicaragua in the 1980s. But it’s wrong again to not care what is happening there now.

Putting out cookies and coffee for business innovators to speed network while the country’s democracy goes completely off the rails just outside the embassy gates reminds us that the United States’ priorities in the world are oftentimes different than advertised. Washington, D.C. likes to think it’s a beacon for freedom and democracy, but the light it’s tending to on the hill shines for business and trade.

But in the long run, economic development needs rule of law. Even the country’s private sector, which has been allied with Ortega since 2007, knows that what’s coming isn’t good for business. COSEP, the country’s largest business chamber, released a communique on Friday night fretting about “political stability,” the “weakening of a representative democracy,” and “social cohesion.”

Ortega has become increasingly reclusive since returning to power a decade ago, but he wasn't always afraid of the public. Pictured here in 2005

Ortega has become increasingly reclusive since returning to power a decade ago, but he wasn’t always afraid of the public. Pictured here in 2005

 

The head of COSEP told me years ago for an interview with my old news site, Nicaragua Dispatch, that their chamber’s strategy was to work with Ortega to build the country’s economy to levels where democracy would have a chance to finally take root. His thinking was that Nicaragua was too poor to be a democracy. Well now it’s too authoritarian to be a democracy. And maybe too anti-democratic to anything other than poor.

The point is that democracy matters now, and forever—even in Nicaragua, which was never very good at it in the first place.

Democracy is loud and messy and imperfect. But it also tends to be self-correcting and enduring. Despite its warts, democracy is still way better than the alternative. As Winston Churchill famously said, “Democracy is the worst form of government, except for all the others.”

Nicaragua is making a serious mistake by not tending to its young democracy, and allowing it to be replaced by the weeds of authoritarianism and personal ambition. These things never end well.

Nicaragua might have been unpracticed in democracy, but it shouldn’t be so insecure to think it can’t learn. And the world is wrong to not care that Nicaragua has stopped trying.