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Terrorismo de Estado. Editorial de La Prensa/Nicaragua

Jóvenes universitarios de ambos sexos, ancianos pensionados, activistas de la sociedad civil y periodistas de diversos medios de comunicación social, han sido víctimas de la brutalidad de los matones orteguistas.

Editorial, 20 abril 2018 / LA PRENSA

La brutal represión gubernamental contra las personas que han salido a protestar por las reformas del INSS, ejecutada por matones de la Juventud Sandinista apoyados descaradamente por la fuerza policial, es una típica operación de terrorismo de Estado.

Jóvenes universitarios de ambos sexos, ancianos pensionados, activistas de la sociedad civil y periodistas de diversos medios de comunicación social, han sido víctimas de la brutalidad de los matones orteguistas, que además de golpear sin misericordia a sus víctimas pacíficas e indefensas, les roban sus teléfonos celulares, cámaras y cuanto bien material les pueden arrebatar.

Además, en su frenesí represivo el régimen de Daniel Ortega ha censurado a las estaciones de televisión 100% Noticias, Canal 12, Canal 23 e inclusive el católico Canal 51 de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. LA PRENSA protesta enérgicamente por esas graves violaciones al derecho y la libertad de información y declara su incondicional solidaridad con los medios censurados.

Aunque no es la primera vez que el régimen de Daniel Ortega practica el terrorismo de Estado contra quienes ejercen su derecho de protestar pacíficamente, la brutalidad de los matones orteguistas —y el descaro de las fuerzas policiales que los apoyan—, han sido ahora mayores que en ocasiones anteriores.

Con toda razón el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, hizo un dramático llamado a “Daniel Ortega y su esposa, para que detengan la violencia y la represión: “¡No pongan en peligro la paz del país!”, dijo Monseñor Báez a la pareja gobernante. “Sepan escuchar, dialoguen, tengan la madurez de rectificar tantos errores por el bien de Nicaragua. ¡Sean sensatos!” Por su parte el cardenal Leopoldo Brenes deploró la violencia represiva y llamó al Gobierno a reflexionar si está haciendo bien o mal con las reformas al Seguro Social que son repudiadas por el pueblo.

Pero Daniel Ortega y su consorte son insensibles. Ellos creen que los problemas sociales y las protestas cívicas de los ciudadanos se deben enfrentar con terrorismo de Estado. Ellos cumplen el precepto de Nicolás Maquiavelo, precursor doctrinario del terrorismo de Estado, quien aconsejó a los gobernantes que es mejor que sean temidos en vez de respetados. A su vez, el líder de la revolución francesa Maximiliano Robespierre, sostuvo que el terror es un elemento esencial del gobierno popular en momentos de emergencia. Y para todos los tiranos la protestas populares son siempre una emergencia.

La dictadura de los Somoza usaba a las “turbas nicolasianas” (así llamadas porque eran dirigidas por la activista somocista Nicolasa Sevilla) para reprimir las protestas de los ciudadanos. Pero Daniel Ortega, el Somoza del siglo XXI, no solo se puede jactar de haber quebrado el sistema de Seguridad Social, de desmantelar la institucionalidad democrática y eliminar el Estado de derecho, sino también de que en materia de brutalidad represiva ha superado —y con mucho— a la dictadura somocista.

Lea en La Prensa:
-Rosario Murillo confirma al menos 10 muertos durante
enfrentamientos entre ciudadanos y antimotines

Le en Confidencial.ni:
Cámaras empresariales llaman a marchar
No aceptamos censura

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Carta a los nicas: Al fin rebalsó el vaso. De Paolo Luers

21 abril 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Queridos amigos nicaragüenses:
Durante años, los Ortega hicieron cuentas alegres que en Nicaragua ya no quedaba ni rastro de oposición. Tenían razón: Vencieron toda la resistencia de las instituciones que supuestamente controlan el poder, y relegaron a los partidos políticos a la irrelevancia. Pudieron instalarse en el poder como pareja feudal, Daniel Ortega casi ausente, su esposa Chayo Murillo ejerciendo el poder.

De repente, cuando nadie lo esperaba, estalló una ola de protestas que obligó a los Ortega a soltar su aparato represivo. Ya son 4 días seguidos que, a pesar de antimotines golpeando a estudiantes y amas de casa y dejar docenas de heridos y 5 muertos, no logran desarmar las protestas. Hicieron un movimiento falso con el Seguro Social, aumentando las cuotas y bajando los servicios – y el vaso derramó. Y como el régimen ha cerrado todos los canales ‘normales’ e institucionales de oposición y control ciudadano, la protesta inmediatamente se vuelve callejera y violenta. Los jóvenes derrumban y queman los odiosos símbolos de la pareja imperial: las omnipresentes vallas con los pensamientos de Daniel y Chayo y los árboles artificiales de colores que la primera dama mando a instalar en toda la capital. Y como esto es equivalente a sacrilegio, la respuesta de la Policía Sandinista inmediatamente es represiva.

Es una movilización espontánea, sin líderes, sin organización – y el aparato represivo del Estado no sabe cómo enfrentarla sin fuerza letal. Es como echar gasolina al fuego.

No sé en qué va a terminar este enfrentamiento entre ciudadanos y gobierno. Hay quienes sueñan con otra insurrección nicaragüense. Tal vez no va a llegar a esto, seguramente no lograrían derrumbar al gobierno, pero lo que ya está derrumbado es el mitos del sandinismo como movimiento popular y de su control absoluto sobre una ciudadanía impotente.

Lo más seguro es que el régimen del clan Ortega-Murillo, que ha privatizado al Frente Sandinista, va a sobrevivir esta movilización ciudadana. Tienen el aparato, tienen las armas, y tienen la voluntad de usarlas contra su pueblo. Pero de todos modos, estamos viendo el comienzo del fin de este régimen anacrónico.

Una vez que el espíritu salió de la botella, no habrá manera de volver a meterlo. Medio lo lograron luego de la represión contra los campesinos que protestaron contra el proyecto del canal interoceánico y la expropiación de sus tierras, pero luego de esta nueva escalada de represión violenta no hay manera que en Nicaragua no surja una nueva oposición que va a seguir desafiando al sandinismo corrupto.

Enhorabuena.

Los nicas dijeron: Basta. Ya era tiempo que se vuelva a despertar la revolución nicaragüense…

Saludos,

La prevención estrangulada. De Mario Vega

La gran cruzada contra los cabecillas de las pandillas resultará a la larga inútil si no se hace nada para evitar el surgimiento de nuevas generaciones de jóvenes en conflicto con la sociedad que tomarán el lugar de aquéllos.

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Mario Vega, pastor general de la iglesia ELIM

Mario Vega, 13 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

La prevención es la cenicienta del tema de seguridad. Por un lado, es despreciada por la población que, harta de violencia, desea salidas rápidas sin reparar en que con su ira vengativa multiplica lo que desea remediar. Por el otro lado, también es despreciada por los políticos que, sedientos de proselitismo, procuran salidas rápidas a un problema cuya solución no tiene atajos. Tales desprecios no permiten que la prevención se aborde con la seriedad que requiere y la espiral violenta continúa alimentándose a sí misma año tras año.

EDH logUn ejemplo de ello es la manera como la Asamblea Legislativa distribuye la Contribución Especial para la Seguridad o impuesto a la telefonía. El Plan El Salvador Seguro ha sido diseñado de manera que un 73 % de la inversión se haga en acciones de prevención en tanto que solamente el 7 % se enfoque en el eje de la persecución del delito. No obstante, en el semestre comprendido entre enero a junio del corriente año se asignó un 38 % de los fondos para prevención en tanto que un 44 % en el rubro de persecución. Esa disparidad debilita el Plan al despojarle de los fondos adecuados para atender el eje de la prevención. Además, es importante hacer constar que dicha asignación se logró a fuerza de argumentar con partidos dentro de la Asamblea que proponían una asignación aún más desequilibrada.

El énfasis en el tema de la prevención no niega ni anula los esfuerzos que deben realizarse en el campo de la persecución del delito. Esa es una responsabilidad ineludible del Estado. Pero, de la misma manera que se aplica toda contundencia a la persecución, debería darse igual contundencia al tema de la prevención.

La gran cruzada contra los cabecillas de las pandillas resultará a la larga inútil si no se hace nada para evitar el surgimiento de nuevas generaciones de jóvenes en conflicto con la sociedad que tomarán el lugar de aquéllos. Se trata de un ciclo interminable de sucesión en el liderazgo de las pandillas que no se detendrá mientras no se desarrollen planes serios y sostenidos de prevención que atiendan a las causas del problema. Pero si se niegan los fondos, la prevención seguirá condena a ser siempre mendiga, limitada, estrangulada e ineficiente. Todo ello, para mal de la ciudadanía; que si bien es cierto que presiona para que se tomen medidas cada vez más violentas, terminará por pagar un altísimo precio de sangre para convencerse de su error cuando ya sean demasiadas las víctimas.

Mientras tanto, las iglesias y otras organizaciones para-eclesiales continúan trabajando con fondos propios en los niveles de prevención primaria, secundaria y terciaria. Pero, continuamente enfrentando grandes obstáculos para completar la inserción social de los jóvenes redimidos. Uno de los obstáculos es la carencia de la ley de rehabilitación e inserción de ex miembros de pandillas, la cual, fue ofrecida por primera vez en septiembre de 2010 y que hasta el día de hoy continúa acumulando olvido en algún archivo.

La falta de un marco legal que ofrezca garantías a los jóvenes rescatados se convierte en un elemento que desanima a otros que también preferirían abandonar sus actividades delictivas si supieran que serán respetados por la policía y el ejército y aceptados en su nueva vida sin sufrir abusos. Todas estas cosas son las que se necesita cambiar para comenzar a tener un poco de esperanza si es que soñamos con un El Salvador seguro.

Escribir la historia. De Alberto Barrera Tyszka

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Fotografía de Leo Álvarez

Alberto Barrera Tyszka, 23 julio 2017 / PRODAVINCI

“Cuando desperté nada podía hacer: seis revólveres me apuntaban a la cara. Abrí un ojo. Un vistazo soñoliento, brumoso, parcial. Podía ser una pesadilla. Fracciones de segundo para saber que estaba preso. Debía hacer algo. Seis revólveres.”

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ALBERTO BARRERA TYSZKA, GUIONISTA, ESCRITOR Y COLUMNISTA VENEZOLANO

No es el testimonio de un estudiante detenido injustamente en algún prisión del interior del país. Pero podría serlo. Tampoco es un fragmento de una carta de un preso político, llevado sin trámite legal y de madrugada desde su casa hasta El Helicoide. Las comillas con las que comienzo este domingo no fueron escritas en este tiempo y, sin embargo, dolorosamente, de pronto vuelven a formar parte de nuestro presente. Esas tres líneas con un hombre inocente frente a seis revólveres están en la primera página de una novela escrita por José Vicente Abreu en 1964.  “Se llamaba SN” es su título. Es un libro terrible y desolador, una denuncia sobre la brutal represión durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. SN era nombre del terror, las siglas designaban a la Seguridad Nacional.

prodavinciHoy en día no hay un solo cuerpo de destrucción, un solo nombre. Hoy está el SEBIN pero también está la Guardia Nacional Bolivariana, la Policía Nacional Bolivariana, la milicia, los grupos paramilitares…Actúan sin temor, sin remordimiento, como si la violencia contra civiles que protestan fuera algo natural, como si la represión, la tortura y el asesinato formaran parte de una nueva normalidad.

Quienes invocaron el Caracazo para rebelarse en contra de los poderes establecidos, han terminado reproduciendo miles de Caracazos cada día. Han profesionalizado la ejecución institucional en contra de la población. Han hecho de la masacre no un evento esporádico sino un procedimiento legal; una rutina uniformada, con permiso para liquidar ciudadanos. El chavismo, en vez de combatir la represión, la ha sacralizado. La violencia militar en contra del pueblo es ahora un acto heroico. Atacar entre 7 u 8 a un estudiante, golpearlo con todo y donde sea, dispararle…merece un bono, una condecoración. Hay que entender que la represión que hemos visto y padecido durante todos estos largos días no es un acontecimiento aislado, no es una reacción repentina frente a la multitud indignada. Es un sistema. El mismo sistema que se aplica en las OLP o en la nómina de las empresas públicas.  El mismo procedimiento que aprobó el CNE y que define las bases comiciales para la elección de la Constituyente.  El Estado como arma de exclusión y aniquilamiento.

Pero hoy el discurso legitimador es mucho más potente, más delirante. Ahora el poder desarrolla y trata de imponer, con mucha más fuerza, su propia justificación. Las dictaduras militares que azotaron a Suramérica en el siglo XX trataron de excusar su violencia denunciando la amenaza comunista. El gobierno de Maduro invoca ahora la amenaza derechista. Pero actúa de la misma manera. El SEBIN y la Fuerza Armada funcionan con los mismos patrones de comportamiento que el crimen organizado. No tienen ningún control. Secuestran ciudadanos. Los desaparecen dentro de los túneles de las fortalezas oficiales. Se mueven al margen de la ley. Y acumulan muertos.  Imponen una justicia propia, sin respetar a los tribunales civiles. Y llenan las cárceles de presos políticos…Y siguen repitiendo que todo lo hacen por la paz, por el futuro, por el progreso, por el amor al pueblo y a la patria. También así hablaba Pinochet. Eso mismo también dijo Videla.

El discurso oficial es otra versión de las mismas prácticas represivas del Estado. Es una bomba lacrimógena o una ráfaga de perdigones sobre el orgullo, sobre el derecho a protestar, sobre el ánimo, sobre el sentido común.  Te disparan pero, además, te llaman asesino. Te golpean pero, encima, te acusan de golpista. Todo tiene que ver con la misma estructura. El discurso también forma parte del mismo sistema de producción de muerte. Existe para confundir, para desesperar, para generar sensación de impotencia, rabia, locura. Cada palabra y cada pausa, cada cita y cada omisión, tienen un espacio y una función en la maquinaria. No es azaroso el silencio selectivo que practica con demasiada frecuencia el Defensor del Pueblo, por ejemplo. Es otra versión de la violencia. Una forma de tratar de darle un nuevo orden al caos.

Cuando Nicolás Maduro dice que la Constituyente traerá la paz y el reencuentro de todos los venezolanos, lo único que hace es bailar nuevamente sobre los muertos. Cuando asegura que la Constituyente es un milagro, que relanzará la economía, que nos dará una nueva identidad, no está en el fondo diciendo nada. Solo trata de distraer. Habla para evitar decir. Y, mientras tanto, en alguna oscura celda, hoy como ayer, una mano tal vez raya unas líneas sobre un papel y escribe la verdadera historia del país: “Cuando desperté nada podía hacer. Seis revólveres me apuntaban a la cara”.

Un electrón libre. De Alberto Barrera Tyszka

Fotografía de Marco Bello para REUTERS

ALBERTO BARRERA TYSZKA, GUIONISTA, ESCRITOR Y COLUMNISTA VENEZOLANO

Alberto Barrera Tyszka, 4 junio 2017 / PRODAVINCI

La imagen se cuela debajo de tus ojos. No sabes cuándo la viste. ¿Fue esta mañana, en un tuit, después de cepillarte los dientes? ¿Te la mandó tu hermana por teléfono? ¿O la imaginaste con brutal nitidez cuando, al final de la tarde, la comentaron en la radio? La imagen sigue ahí. Tras tus párpados. Titilando. Aún a las doce de la noche. Es la espalda de un muchacho que no llega a los 20 años. Está llena de hoyos. Disparos. Alrededor de cada agujero la piel se levanta. Parece un retrato de ciencia ficción. Cuando despiertas en la mañana, la imagen sigue ahí. Se ha mudado dentro de ti. Y duele. Y se queja. Y cruje. Y tú sientes ese dolor, ese ay, ese crujido. Tú sientes la impotencia, la rabia, el ácido. Cómo arden las lágrimas antes de salir.

Todos los muertos, todos los heridos, todos los detenidos, son nuestros huéspedes.

Viven en nosotros. Siguen moviéndose dentro de nuestro cuerpo. Inquietos. Preguntan. Protestan. No pueden descansar. No conocen la paz. Siguen diciendo sus nombre. Tercos, testarudos. Son la memoria de la vida en contra de toda la publicidad oficial, en contra de toda la propaganda que diariamente distribuye el poder.

¿Qué suena más? ¿Una cadena o el nombre de César Pereira, de Paola Ramírez o de Juan Pernalete? ¿Qué vale más? ¿Qué tiene más rating? ¿Un programa pagado en la televisión de los poderosos o todos los gritos y los llantos que repican noche a noche en los barrios populares?

Llevamos más de 60 días de violencia. El Estado actúa como si el pueblo fuera un enemigo. Como si su derecho a manifestarse no fuera legítimo. Basta ver lo ocurrido esta semana en La Vega o en El Valle. Ahora el oficialismo piensa que la democracia participativa y protagónica es una conspiración. Por eso necesitan la Constituyente. Están buscando un nuevo marco legal que les permita traicionarse sin pudor. Necesitan una nueva Constitución para prohibir al pueblo.

El oficialismo continúa igual. No está dispuesto a cambiar nada. La única oferta del gobierno es la simulación. Te propongo aparentar que este método electoral es democrático. Te propongo aparentar que, después de la Asamblea Nacional Constituyente, tendremos un referendo consultivo. Te propongo aparentar que aquí no pasa nada, que la solución es el diálogo. Pero mientras tanto, no se ahorra una sola bala. Sigue disparando. Día a día. Cada vez con más saña. Llevamos más de 60 muertos en este tránsito. El Estado actúa como si estuviera de cacería.

Esta semana, en una entrevista a la agencia EFE, Antonio Benavides Torres, Mayor General de la Guardia Nacional Bolivariana, declaró que el comportamiento de sus soldados durante todo este tiempo ha sido “muy profesional e impecable”. No ha visto él nada de lo que tanto denuncian. No tienes bajo sus ojos las imágenes que la mayoría de los venezolanos tenemos. El Mayor General Benavides Torres está tranquilo, satisfecho. Piensa que todo es culpa de la oposición. Cree que las multitudes en las calles responden a una sola vocación, a un plan de “golpe suave”, dictado por una manual extranjero.

Escuchas a Benavides Torres y algo tiembla tras tus pupilas. Sientes que se quema un grito entre las cuerdas vocales. Recuerdas el rostro ensangrentado y desfigurado del obrero que recibió una bomba lacrimógena. Ves de nuevo, sobre la pantalla de la memoria, los demasiados videos donde soldados golpean, abusan, roban, detienen… entre varios e impunemente a cualquier ciudadano. Aquí hay un país indignado, desesperado, que ya no sabe cómo estallar. Pero el Mayor General Benavides Torres no se entera. Ni se inmuta. Apenas reconoce que, quizás, “uno o dos” funcionarios pueden haber cometido algún “exceso”. Nada más. Y, además, los considera una excepción, un “electrón libre” en medio la combustión que existe.

Un electrón libre es un átomo o una molécula que anda por la libre, que se desprende de la estructura a la que pertenece y actúa un poco por su cuenta. Así explica y resuelve Benavides Torres todo lo que ocurre. Así define lo que te duele, lo que no te deja dormir, las ganas de llorar que te esperan apenas despiertas cada mañana.

No es cierto. Un electrón libre es una fantasía mediocre. Una ofensa. La mayoría de los venezolanos hemos visto, vivido o padecido los excesos de la represión militar. Su violencia no es una excepción. Es una orden. Es un método. Es un plan. Es un proyecto de sumisión, de muerte. Nadie puede venir ahora a maquillar esta historia. Es imposible contarnos otra versión. Vive aquí adentro. Aquí se mueve. Nosotros somos todos nuestros heridos, nuestros detenidos; todos nuestros muertos.

Levanto mi vos. De Gustavo Duhamel

“We must stop ignoring the just cry of the people suffocated by an intolerable crisis,” Gustavo Dudamel, the music director of the Los Angeles Philharmonic, said of his native Venezuela. Credit Hiroyuki Ito for The New York Times

Gustavo Duhamel, 4 mayo 2017 / FACEBOOK
Mi vida entera la he dedicado a la música y al arte como forma de transformar las sociedades. Levanto mi voz en contra de la violencia y la represión. Nada puede justificar el derramamiento de sangre. Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis. Históricamente el pueblo venezolano ha sido un pueblo luchador pero jamás violento.
Para que la democracia sea sana debe haber respeto y entendimiento verdadero. La democracia no puede estar construida a la medida de un gobierno particular porque dejaría de ser democracia. El ejercicio democrático implica escuchar la voz de la mayoría, como baluarte último de la verdad social. Ninguna ideología puede ir más allá del bien común. La política se debe hacer desde la consciencia y en el más absoluto respeto a la constitucionalidad, adaptándose a una sociedad joven que, como la venezolana, tiene el derecho a reinventarse y rehacerse en el sano e inobjetable contrapeso democrático.

Armando Cañizales Carrillo, músico de la Orquesta Sinfonica Simón Bolivar, de la cual Gustavo Duhamel fue director. El estudiante murio de un disparo en una manifestacion contra el gobierno de Maduro.

Los venezolanos están desesperados por su derecho inalienable al bienestar y a la satisfacción de sus más básicas necesidades. Las únicas armas que se le puede entregar a un pueblo son las herramientas para forjar su porvenir: instrumentos musicales, pinceles, libros; en fin, los más altos valores del espíritu humano: el bien, la verdad y la belleza.
Hago un llamado urgente al Presidente de la República y al gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo venezolano. Los tiempos no pueden estar marcados por la sangre de nuestra gente. Debemos a nuestros jóvenes un mundo esperanzador, un país en el que se pueda caminar libremente en el disentimiento, en el respeto, en la tolerancia, en el diálogo y en el que los sueños tengan cabida para construir la Venezuela que todos anhelamos.
Es el momento de escuchar a la gente: Ya basta. Gustavo Dudamel

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Gustavo Dudamel, durante el concierto de Año Nuevo con la Orquesta Filarmónica de Viena. Credit Ronald Zak/Associated Press

Gustavo Dudamel condena la represión en Venezuela: ‘Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado’

, 4 MAYO 2017 / THE NEW YORK TIMES

El director Gustavo Dudamel, una de las máxima estrellas de la música clásica en el mundo, parece haber respondido a la presión de muchos venezolanos y ha condenado por primera vez la actuación del gobierno de Nicolás Maduro durante la crisis que sufre su país.

El jueves Dudamel escribió en su perfil de Facebook: “Levanto mi voz en contra de la violencia y la represión. Nada puede justificar el derramamiento de sangre. Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis”.

Este pronunciamiento sucedió un día después del fallecimiento del joven Armando Cañizales Carrillo, un músico de la Orquesta Sinfónica Juvenil José Francisco del Castillo, quien se encontraba en una protesta en la autopista Francisco Fajardo de Caracas cuando recibió un balazo.

Hasta el momento las protestas, que ahora entran en su segundo mes, han dejado al menos 35 muertos, centenares de heridos y más de un millar de detenidos, reporta Associated Press.

“Hago un llamado urgente al Presidente de la República y al gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo venezolano. Los tiempos no pueden estar marcados por la sangre de nuestra gente”, sostuvo Dudamel en su declaración.

El pronunciamiento del famoso músico venezolano, que también es el director musical de la Filarmónica de Los Angeles, ha provocado diversas reacciones entre el mundo político venezolano. Freddy Guevara, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional y dirigente del partido opositor Voluntad Popular, escribió en Twitter: “Venezuela entera necesitaba que uno de sus hijos más talentosos tomara esta posición. Que tu voz levante conciencias en el régimen, Gustavo”.

De igual manera, Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de Caracas, quien se encuentra preso, saludó las palabras del director: “Dudamel coloca batuta dónde esperábamos que lo haría por su patria. Gustavo Dudamel este es tu mejor concierto”.

Estudiantes de la Universidad Central de Venezuela se enfrentan con la policía durante una protesta, en Caracas el 4 de mayo de 2017. Credit Federico Parra/Agence France-Presse – Getty Images

El director fue muy criticado en las redes sociales por un breve video que el 25 de abril publicó en su cuenta de Twitter: “Llamo a los líderes encontrar las vías necesarias para salir de esta crisis que aqueja a Venezuela, principalmente, dejar a un lado los egos e ideologías para escuchar a la gente”. Aunque expresaba su preocupación por los sucesos de Venezuela, muchos pensaron que su pronunciamiento de ese momento no era suficiente.

El impacto que Dudamel ha tenido en el selecto cenáculo de la dirección de orquesta, es comparable a la presencia avasalladora de leyendas como Bernstein y Toscanini. Los asiduos a la Filarmónica de Los Ángeles, de la que Dudamel es director musical desde 2009, suelen exclamar con alborozo: “It´s amazing, it´s the Dudamel´s Experience”.

El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una obra social y cultural del Estado venezolano con más de 40 años de experiencia, es un exitoso método de enseñanza musical que favorece la integración de jóvenes de bajos recursos en Venezuela y ha inspirado el establecimiento de proyectos similares en más de 60 países del mundo.

A pesar de la gran labor social de El Sistema, su cercanía con el gobierno ha hecho que muchos se pregunten si esa institución, la orquesta nacional y el mismo Dudamel funcionan como una especie de órgano propagandístico de un gobierno que ha sumido a ese país en una de las crisis más grave de su historia.

Dudamel ha dicho que su principal preocupación es la perpetuación de El Sistema. En 2015 escribió un artículo de opinión en Los Angeles Times en el que explicaba que tomar partido en el conflicto de su país podría politizar El Sistema, y eso sería una amenaza para la institución. “Para quienes creen que he permanecido en silencio demasiado tiempo, les digo: No confundan mi falta de postura política con falta de compasión o ideales”, escribió en 2015.

Su disensión pública es un duro golpe para la imagen del gobierno de Maduro, que se ufana de las actuaciones de Dudamel durante algunos actos públicos. Aunque siempre ha existido una gran especulación sobre la posición política del músico, no queda duda de su condena por los recientes sucesos que afectan a su país: “Los venezolanos están desesperados por su derecho inalienable al bienestar y a la satisfacción de sus más básicas necesidades”, escribe. “Es el momento de escuchar a la gente: Ya basta”.

Carta a los que rechazan la dictadura: La cita es martes 2 de mayo. De Paolo Luers

Paolo Luers, 29 abril 2017 / MAS! y EDH

Venezuela está en la encrucijada: o cae la dictadura o logran romper la resistencia democrática, o se derrumbará ante la incesante presión de cientos de miles de ciudadanos que se enfrentan a tanquetas y escuadrones de la muerte.

Aunque el escenario principal son los barrios de Venezuela, el desenlace también depende de los apoyos internacionales que el régimen chavista y sus opositores pueden movilizar. Esto nos hace parte del conflicto.

Maduro perdió la batalla en la OEA. Intentó con sus aliados bloquear que la OEA discuta medidas para restablecer la democracia en Venezuela – y fracasó. 19 países decidieron poner a Venezuela en la agenda de una cumbre especial de cancilleres. Ante la presión de Estados Unidos, de la Asamblea Nacional y la opinión pública, nuestro gobierno ya no se atrevió a seguir votando en pro de Maduro, y en la votación final se abstuvo. Pero nunca tuvo el valor ni la decencia de ponerse en contra de la dictadura.

Luego del fracaso en la OEA, Venezuela pidió al gobierno salvadoreño que convoque la CELAC en San Salvador. Este organismo lo inventaron Castro y Hugo Chávez para crear una OEA sin Estados Unidos y Canadá, pero con Cuba y dirigido por el bloque ALBA. Fiel a sus patrones, Hugo Martínez convocó para el 2 de mayo una cumbre de cancilleres de la CELAC, para brindar a Maduro el respaldo que en la OEA perdió.

La sociedad civil salvadoreña tiene oportunidad de pronunciarse el 2 de mayo si está con Maduro o con el pueblo venezolano; si está con Hugo Martínez y sus cancilleres invitados de los gobiernos que apoyan a Maduro, o si está con los países democráticos que exigen a Maduro cesar la represión, liberar a los presos políticos y convocar elecciones libres. Las bases del FMLN van a marchar el 1 de mayo para apoyar a la revolución chavista. No permitamos que hablen por nosotros.

En Venezuela, los dirigentes opositores todos los días marchan en primera línea, desafiando gases lacrimógenos y balas. Espero que aquí, donde no existen estos peligros, los líderes de los partidos democráticos se pongan a la cabeza de la manifestación con la cual vamos a recibir a los cancilleres de la CELAC.

La cita es el martes 2 de mayo a las 4pm, en el redondel Italia en San Benito, porque la cumbre se celebrará en la Feria o en el Hotel Presidente. No es una cita partidaria. Convocan todos los que amamos la libertad y detestamos que nuestro gobierno no la defienda. Pero los partidos, sus líderes y diputados son bienvenidos. Es más, les debería dar pena si inventan pretextos para no poner la cara.

Nos vemos el 2 de mayo en San Benito,