represión

Carta a los que rechazan la dictadura: La cita es martes 2 de mayo. De Paolo Luers

Paolo Luers, 29 abril 2017 / MAS! y EDH

Venezuela está en la encrucijada: o cae la dictadura o logran romper la resistencia democrática, o se derrumbará ante la incesante presión de cientos de miles de ciudadanos que se enfrentan a tanquetas y escuadrones de la muerte.

Aunque el escenario principal son los barrios de Venezuela, el desenlace también depende de los apoyos internacionales que el régimen chavista y sus opositores pueden movilizar. Esto nos hace parte del conflicto.

Maduro perdió la batalla en la OEA. Intentó con sus aliados bloquear que la OEA discuta medidas para restablecer la democracia en Venezuela – y fracasó. 19 países decidieron poner a Venezuela en la agenda de una cumbre especial de cancilleres. Ante la presión de Estados Unidos, de la Asamblea Nacional y la opinión pública, nuestro gobierno ya no se atrevió a seguir votando en pro de Maduro, y en la votación final se abstuvo. Pero nunca tuvo el valor ni la decencia de ponerse en contra de la dictadura.

Luego del fracaso en la OEA, Venezuela pidió al gobierno salvadoreño que convoque la CELAC en San Salvador. Este organismo lo inventaron Castro y Hugo Chávez para crear una OEA sin Estados Unidos y Canadá, pero con Cuba y dirigido por el bloque ALBA. Fiel a sus patrones, Hugo Martínez convocó para el 2 de mayo una cumbre de cancilleres de la CELAC, para brindar a Maduro el respaldo que en la OEA perdió.

La sociedad civil salvadoreña tiene oportunidad de pronunciarse el 2 de mayo si está con Maduro o con el pueblo venezolano; si está con Hugo Martínez y sus cancilleres invitados de los gobiernos que apoyan a Maduro, o si está con los países democráticos que exigen a Maduro cesar la represión, liberar a los presos políticos y convocar elecciones libres. Las bases del FMLN van a marchar el 1 de mayo para apoyar a la revolución chavista. No permitamos que hablen por nosotros.

En Venezuela, los dirigentes opositores todos los días marchan en primera línea, desafiando gases lacrimógenos y balas. Espero que aquí, donde no existen estos peligros, los líderes de los partidos democráticos se pongan a la cabeza de la manifestación con la cual vamos a recibir a los cancilleres de la CELAC.

La cita es el martes 2 de mayo a las 4pm, en el redondel Italia en San Benito, porque la cumbre se celebrará en la Feria o en el Hotel Presidente. No es una cita partidaria. Convocan todos los que amamos la libertad y detestamos que nuestro gobierno no la defienda. Pero los partidos, sus líderes y diputados son bienvenidos. Es más, les debería dar pena si inventan pretextos para no poner la cara.

Nos vemos el 2 de mayo en San Benito,

Observador Político: El drama de Venezuela

Paolo Luers, 22 abril 2017 / EDH-Observadores

La política tiene una dimensión personal que muchas veces no expresamos adecuadamente. Preferimos quedar en un plano analítico. El análisis es necesario, pero igual lo es el impacto personal que nos hacen los dramas humanos detrás de la política. Me duele Venezuela. Me duelen las imágenes de las manifestaciones pacíficas y masivas reprimidas por policías, militares y paramilitares que parecen fuera de control, pero no nos equivoquemos: actúan bajo control de Maduro y la cúpula chavista.

Pero igual, me siento sumamente orgulloso y optimista de ver a personas que en muchos viajes a Venezuela se han convertido en amigos, resistir a la fuerza bruta de un régimen que se resiste a aceptar que su pueblo le ha quitado legitimidad, apoyo y sostenibilidad. Ayer vi un video de la marcha opositora, en el cual Henrique Capriles, gobernador de Miranda y ex candidato presidencial, caminaba en primera fila enfrentando a los antimotines de la Guardia Nacional Bolivariana, con las manos arriba, no en señal de “nos rendimos”, sino en señal desafiante de “vean, venimos desarmados”… La Guardia les tiró a los manifestantes una batería de bombas con gas lacrimógeno, vi a Henrique tosiendo, asfixiándose, pero no retrocediendo. Estas imágenes solamente los podemos ver porque los periodistas independientes venezolanos su juegan el pellejo tomándolas y difundiéndolas en redes sociales. Son otros héroes de este drama. Los medios venezolanos hacer ratos han perdido la libertad de cubrir estos eventos…

Hoy vi un video muy parecido de Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, otro líder opositor, encarcelado desde hace tres años. Los muchachos le pusieron a Lilian una máscara de gas, y luego de respirar por unos momentos, ella se la puso a una señora que estaba al punto de asfixiarse.

Hoy recibimos en el almuerzo semanal de los Observadores de El Diario de Hoy a Tamara Suju, en cuya casa en Caracas tuve el privilegio de conocer, en el año 2009, a los intelectuales más brillantes de Venezuela: ex rectores de universidades, ex ministros, escritores, columnistas –todo un “Consejo de Sabios”-, discutiendo cómo unificar la oposición y cómo construir una mayoría para el regreso a la democracia. Pocos años después, Tamara tuvo que ir al exilio porque sus permanentes denuncias de capturas arbitrarias, torturas y otras formas de represión comenzaron a convertirse en un peligro para el régimen. Amenazaron a ella y su familia, y tuvieron que salir del país.

Tamara me contó del caso de Raúl Baduel, un joven que hace dos años fue detenido por su participación en una cadena humana en protesta contra la represión. Raúl fue vilmente torturado, es uno de los casos que Tamara está llevando ante el Tribunal de La Haya contra Maduro y sus funcionarios – por sistemática tortura de opositores. Conocí a Raúl en junio del 2010, en la cárcel militar Ramo Verde, donde visité a su padre, el general Raúl Isaías Baduel. Junto con toda la familia Baduel almorzamos bajo un gran afiche de Nelson Mandela. “Hay una sola cosa que temo”, me dijo el ex ministro de defensa de Hugo Chávez convertido en opositor y preso político, “y es que me pueden tratar de romper la moral tocando a mis hijos.” Exactamente esto pasó 5 años después, cuando detuvieron y sometieron a tortura a su hijo Raúl. Sin embargo, no lograron doblegar al general Baduel, y por tanto, pocos días antes de que terminara su condena, lo volvieran a acusar, esta vez por “traición a la patria”. Los dos siguen presos.

En Ramo Verde también está recluido Leopoldo López, a quien conocía en el 2008 cuando era alcalde de Chacao, lejos de ser el líder nacional en que se convirtió después. Tamara Suju, quien lleva el caso de Leopoldo ante el Tribunal Internacional de La Hay, cuenta que en estos días de convulsión lo hacen desnudarse varias veces al día, lo hacen caminar desnudo por el pasillo, le prohíben recibir a su familia, y le quitan sus libros. Si Maduro pensaba que con esto se podía quitar encima la pesadilla de un líder opositor que no le daba tregua, tuvo que observar que la captura de Leopoldo no dejó ningún vacío en la oposición. El calvario al que someten a Leopoldo ha creado una pesadilla que persigue a Maduro: No solo le ha dado a Leopoldo un estatus de héroe, también a su esposa Lilian, quien se ha convertido en la voz más escuchada contra las violaciones de los Derechos Humanos – en Venezuela y en el mundo entero.

A todo esto me refiero cuando digo que estoy orgulloso de mis amigos venezolanos, y optimista que van a lograr derrocar a Maduro y su mafia, de la forma que sea. Y solo lo puedo explicar en este plano muy personal, hablando de personas de carne, hueso y corazón que tuve el privilegio de conocer.

Y como es tan personal el drama de Venezuela, me duele cada vez que enciendo la televisión en estos días.

¿Mierda? De Willy McKey

Willy McKey. Poeta. Cronista. Articulista. Venezolano

Willy McKey, 19 abril 2017 / PRODAVINCI

0

Un grupo de personas se arriesga a atravesar la endeble estructura de servicios para salvarse del estiércol, pero no todos caben ahí. Ya hay algunos que lograron cruzar y ahora deben superar la pendiente y confrontar a los efectivos que están en la otra orilla. Un grupo pequeño, en la imagen parecen ser cinco, se sujetan de los hombros e intentan superar la corriente pútrida. Otro grupo más pequeño está a punto de cruzar, pero se sujetan de una sola mano. Varios de quienes ya cruzaron se han virado, miran hacia quienes vienen detrás de ellos. Del lado derecho de la imagen están quienes todavía no saben cuál es la manera correcta de entrar en ese río para salvarse.

El miedo sólo podrá transformarse en asco allá, en la otra orilla.

¿Cuán cruel debe ser la represión para que unos manifestantes conviertan las aguas del río podrido que atraviesa Caracas en la única guarida, el único resguardo? ¿Cuán feroz puede ser el ataque como para que quienes huyen de aquello prefieran hundirse en la mierda?

1

Carlos estuvo ahí. Él atravesó el río. Tuvo que hacerlo huyendo de la represión con bombas lacrimógenas con las cuales las fuerzas públicas impedían que la marcha avanzara hacia la Defensoría del Pueblo. Carlos cuenta que tuvo una sensación que nunca antes había tenido. Algo nuevo en el cuerpo. Tenía que salvarse y se lanzó al río. Se quitó la franela que llevaba para empaparla y la usó para aliviarse el ardor en los ojos, la nariz, el rostro. “Agradecí el agua podrida”. Luego caminó unos cien metros con la corriente llegándole hasta la cintura. Dice que mientras corría hacia el río vio ancianos que no sabían qué hacer. Gente indefensa, sin armas, que sólo quiere llegar una vez hasta la Defensoría del Pueblo como si la ciudad también fuera de ellos. El fondo del río es muy resbaloso. Y la corriente estimulada por todas las cloacas de la ciudad es fuerte. Muy fuerte. “Es mucha mierda”.

2

El Partido Socialista de Venezuela difundió un meme cruel, macabro. Utilizó la misma foto de los manifestantes espantados hasta el punto de atravesar el río Guaire y le colocó un texto encima: “A Dios lo que es de Dios. Al César lo que es del César. Al Guaire lo que es Guaire” [sic.]. Usaron un hashtag para corregir la falta: #AlGuaireLoQueEsDelGuaire.

Ver el mensaje podría movilizar a cualquiera a preguntarse si ése era el espíritu de la militancia o si esta acción dos punto cero debía tomarse como una línea del partido. En segundos, en lo que parece una broma pesada de los bots, el Poder convertía la ofensa en un anuncio oficial: la cuenta del presidente Nicolás Maduro hizo retuit automático del mensaje.

Existe una máxima del arte de la guerra que aconseja escoger muy bien a los enemigos, porque es posible terminar transformado en algo que se les parezca después de la última batalla. ¿Qué fuerza puede mover a un partido de gobierno hasta el extremo de tratar al contendor político como estiércol, como mierda?

3

Al Guaire lo que es del Guaire. En agosto de 2005, Hugo Chávez Frías invitó a quien todavía sigue siendo presidente de Nicaragua a bañarse en el río Guaire:

“El río Guaire será limpiado bajo mi gobierno y los caraqueños podrán navegar en él. […] Invito a todos a bañarnos en el río Guaire. […] Daniel Ortega, te invito a que nos bañemos en el Guaire el próximo año. La invitación es de la ministra [Jacqueline] Faría”.

Doce años después, el río Guaire sigue siendo un caudal de estiércol donde hacen vida indigentes, animales carroñeros y delincuentes. El dinero del presupuesto de la Nación y de entes como el Bando Interamericano de Desarrollo ha sido arrojado a las cloacas. Aun así, el partido de gobierno se atreve a confesar esta falta sólo por el brevísimo placer de ofender a sus contendientes políticos.

Así de escatológico.

Así de mierda.

4

Después de caer varias veces y sentir el agua alcanzándole la cara, Carlos consiguió unas cabillas enterradas en el falso lecho del río. Las usó como apoyo y así logró salir por el lado del Farmatodo. Ahí estaba la Guardia Nacional. Al salir, empapado y son el pecho descubierto, levantó las manos para que no le dispararan. Carlos dice que prefería entregarse antes que volver a cruzar el río. Los efectivos se rieron de él. Entre ellos se decían “Dispárale, vale. Dispárale”. Ahí pudo ver que estaba cerca del puente de servicios. Arrancó a correr y aún así seguía escuchando a los guardias. Cruzó el puente y escapó hacia la otra orilla.

Tiene la cabeza rota por culpa de un bombazo. No pudo ver de dónde vino la lata que lo golpeó.

¿Carlos cree que esto valió la pena? ¿Cómo saberlo? ¿Cómo medir su experiencia con unas expectativas que jamás consideraron que tendría que hundirse en la mierda?

5

En diciembre de 2007, Hugo Chávez Frías decidió utilizar la forma vulgar de referirse al excremento y convertirlo en vocería oficial. Lo hizo recordando una mítica entrevista al político (y poeta) griego Panagulis:

“Oriana Fallaci [en Entrevistas con la historia] interroga a Alekos Panagulis, en un diálogo maravilloso. Él le dice: Mira, cuando te acerques a esos grandes símbolos donde está la historia reflejada… los grandes escudos de armas… tú te acercas en torno a los cuales hay leyendas y glorias de los hombres de la historia pasada… tú te podrás acercar a esos escudos de armas y podrás ver que hay como una herrumbre. El tiempo convirtió cosas, materias, en una herrumbre. Y eso tiene dos componentes: sangre y mierda

Aquella fue la primera vez que Hugo Chávez sufrió una derrota electoral. Nueve años después de esta alocución disruptiva, quienes en 2007 eran líderes estudiantiles llegaron a la Asamblea Nacional como diputados electos en la victoria electoral más reciente de la oposición.

Desde entonces no ha habido más elecciones.

“¡Eso es! ¡Mierda! Y aquí lo que hay es dignidad. Dejen quieto al que está quieto. Sepan administrar su victoria, pero ya la están llenando de mierda. Es una victoria de mierda”.

6

Una acción de calle nunca ha bastado para que un gobierno totalitario deje el Poder. Este tipo de acciones forman parte de lo que en la retórica política se conoce como “presión popular”. Y este tipo de acciones, por naturaleza, tiene objetivos concretos: demostrar capacidad para generar movilizaciones masivas, poner en evidencia los abusos de las fuerzas públicas y capitalizar el rédito simbólico de la acción para que los aliados naturales del Poder sientan que existe un nuevo equilibrio político.

¿Cómo puede medirse el éxito de una movilización como la del miércoles 19 de abril de 2017?

Haga el ejercicio de revisar los objetivos naturales de una acción como la convocada por la oposición. ¿Considera que, más allá del cerco mediático, la convocatoria fue exitosa y el liderazgo político acompañó a la militancia? ¿Considera que las acciones de las fuerzas públicas para impedir que la marcha llegara hasta la Defensoría del Pueblo fueron excesivas y desproporcionadas? ¿Considera que hubo nuevos elementos simbólicos involucrados, como presencia en territorios que antes no habían sido abordados por esta fuerza política? Finalmente pregúntese si esta acción puede motivar acciones similares capaces de las mismas conquistas, y usted podrá concluir si la acción tuvo éxito o no.

Ahora bien, notará que esta evaluación no tiene nada que ver con sus expectativas individuales ni con su experiencia singular de la acción de calle. Las expectativas individuales muy pocas veces están en completa sintonía con las conquistas colectivas. Y eso es bueno porque permite que los manifestantes siempre puedan exigir más al liderazgo y haya crecimiento político.

¿Y cómo saber si hay crecimiento político? También puede intentar medirlo mediante tres preguntas. ¿Siente que el colectivo ha aprendido algo? ¿Puede identificar elementos estratégicos nuevos que hayan sido exitosos? ¿Estaría dispuesto a acompañar una nueva acción convocada por las mismas fuerzas?

En efecto, una vez más la evaluación de una acción política no tiene nada que ver con sus expectativas previas a la marcha, sino con el análisis que haga después y con lo que pueda imaginar a partir del nuevo contexto político. Porque, aunque no es sencillo controlar nuestras expectativas, ésa es la única manera de prevenir el desgaste que genera la frustración.

Y, al menos para la oposición, repetir la receta de la frustración política en un clima político como el que ahora determina el rumbo político en Venezuela no sería sino eso: una mierda.

7

El mismo día en que su líder político hablaba de diálogo y paz, el partido se burlaba de la dignidad de unos manifestantes que sólo deseaban llegar a la oficina del Defensor del Pueblo, martirizados hasta el extremo literal de verse hundidos en excremento.

¿Qué significa que un pueblo esté dispuesto a atravesar el Guaire para seguir protestando, para manifestar su desacuerdo con el Poder, para salvarse?

¿Cómo leer que el liderazgo opositor, después de que parte de su militancia atravesara agua podrida, se atreva a convocarla para repetir el empeño de llegar a la Defensoría del Pueblo el día siguiente?

¿A qué puede tenerle miedo Carlos, después de haber cruzado el río dos veces para poder contarlo?

¿Qué habrá después?

¿Más mierda?

Quizás no la suficiente.

Al menos no tanta como ocultar que el partido de gobierno fue capaz de convertir el sufrimiento de un grupo de ciudadanos en un cruel juego de palabras, en un chiste escatológico, en una victoria de mierda.

Y eso no puede interpretarse sino como un estruendoso fracaso político, histórico.

¿Es esto el tiempo convirtiendo la revolución en herrumbre? ¿En sangre? ¿En lo mismo?

 

Bombas, gases y bailoterapia. De Alberto Barrera Tyszka

Policía Nacional Bolivarina lanza bombas lacrimógenas contra manifestantes opositores en la avenida Libertador. 8 de abril de 2017. Fotografía de Verónica Aponte

Alberto Barrera Tyszka, 9 abril 2017 / PRODAVINCI

Nada como el Ministro Reverol cerrando la jornada de ayer y diciéndonos que, gracias a la acción oportuna de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional Bolivariana, las terribles agresiones de la “derecha” no habían tenido consecuencias graves. Al verlo en la pantalla, casi sentí que pequeños chorros de gas morado salían disparados de sus oídos. Ahí estaba él, garantizando la seguridad y la tranquilidad de la nación. Menos mal que tenemos un General cerca para que nos explique lo que ocurre, para que nos cuente cómo es nuestra realidad. Dice Reverol que aquí hay un “golpe a la paz”. Y yo creo que tiene razón.

El oficialismo se ha empeñado en pregonar que toda manifestación o protesta ciudadana en su contra es, por definición, un acto subversivo cuyo único objetivo es derrocar al gobierno. Sin embargo, por primera vez en esta larga historia, un miembro del poder moral señaló públicamente que quien realmente había subvertido el orden Constitucional había sido el TSJ. La Fiscal no solo denunció un acto concreto sino que, además, tal vez sin proponérselo deliberadamente, desenmascaró un discurso. Dejó en ridículo al Defensor del Pueblo. Lo mostró tal cual es. Desinfló toda la retórica fraudulenta de quienes –desde las alturas– habían justificado, legitimado y defendido, la sentencia. Todas esas palabras ni siquiera pudieron flotar. Se derrumbaron, se hicieron añicos. Al denunciar la ruptura del hilo constitucional, la Fiscal también develó las costuras de los hilos discursivos del poder.

Porque son estos mismos farsantes quienes, dos días después, como si nada, arremeten en contra de la ciudadanía, tratando de impedir que haya protestas. Son ellos mismos los que se rasgan los liqui liquis y hablan de un “golpe parlamentario”. Son ellos quienes denuncian nuevos intentos terroristas, con nombres francamente inverosímiles, y terminan organizando la represión feroz en contra de los venezolanos. Este sábado, el exceso de bombas y de gas no fue solo un problema de violación a la Constitución y a los Derechos Humanos. También fue un asunto de malversación de fondos. Lanzaron bombas lacrimógenas vencidas. Hasta en el ejercicio de la violencia, aquí se ve la corrupción.

El chavismo se maneja con esquemas rígidos. Casi siempre trabaja con dos estrategias. La más común es el contra ataque. Era la acción preferida de Hugo Chávez. Su naturaleza militar contaminó con todas estas ideas su desempeño político. En cada movimiento de la oposición, el chavismo solo ve una oportunidad para contra atacar y profundizar su proyecto. Desde esta perspectiva, la democracia es impensable. Es una hipótesis que no cabe en una mentalidad basada en el “contexto de guerra”. Ante el intento de influir o de mover de alguna manera el Poder Moral, el oficialismo reacciona demostrando su control, en una jugada de contra ofensiva: inhabilita a Henrique Capriles. Toda la historia de estos años puede también contarse desde este permanente vaivén. Es un proyecto invasivo. Para ellos, la idea de alternancia aquí no tiene ningún sentido.

La otra estrategia consiste en la negación. Es también de uso frecuente. Cuenta, además, con el apoyo, de eso que –con exceso de decencia– llamamos “hegemonía comunicacional”. Se trata de las diversas maneras de decir “aquí no está pasando nada”, mientras en la calle hay miles de venezolano alzando su voz, su indignación, y siendo reprimidos. Desde la censura directa hasta la discreta auto censura, pasando por la vulgar propaganda del sistema de medios públicos, la lengua del poder pretende tapar cualquier otra imagen, cualquier otro sonido. El día de ayer, por ejemplo, hubo bailoterapia en la avenida Bolívar. Y los medios públicos se concentraron en los participantes de esa actividad, como si no estuviera ocurriendo nada más en la ciudad, en el resto del país. No te confundas. No te dejes confundir. La realidad no existe. La vida es un baile.

Dice el Ministro Reverol que podemos confiar en él y en sus soldados. Todavía tienen mucho gas rojo. El año pasado se incrementó 156% el presupuesto de la Defensa. Dice el General Reverol que hay un golpe en contra de la paz. Tiene razón. La violencia en Venezuela no es un imprevisto: es una decisión del gobierno. Es el camino que ha elegido el chavismo para imponerse, para sobrevivir. La bailoterapia es lo que intenta hacer Nicolás Maduro. Las bombas y los gases son para el pueblo.

‘We fear soldiers more than gangsters’: El Salvador’s ‘iron fist’ policy turns deadly. THE GUARDIAN

State security forces have turned the war on gangs into an extrajudicial siege in Distrito Italia, where young men are being killed indiscriminately with impunity.

A masked and armed policeman patrols a gang-controlled neighborhood in San Salvador. Violence has heightened between police and gangs in response to government crackdown. Photograph: Alex Peña/AP

A masked and armed policeman patrols a gang-controlled neighborhood in San Salvador. Violence has heightened between police and gangs in response to government crackdown. Photograph: Alex Peña/AP

2c5b27dNina Lakhani, 6 febrero 2017 / THE GUARDIAN

guardianA group of teenage boys were celebrating a birthday with cake and cold beers, larking around and uploading selfies to Facebook. It should have been an ordinary scene played out among old friends, but in El Salvador, these are anything but ordinary times.

Shortly before 11pm, soldiers with rifles quietly descended from the surrounding hills and cornered the youngsters in an alleyway. Most of the teens were were thrown face-down on the ground – but two boys ran, and the soldiers gave chase.

Juanita Ortega was getting ready for bed when she realised that her son Pablo, 19, was in danger.

“Bang! Bang! Bang! I heard gun shots and ran outside to look for my son,” said Ortega, who asked that she and her son be referred to with pseudonyms for fear of reprisal.

“They were hitting the boys on the ground with their rifle butts. I shouted to my neighbours – ‘Get up! Come quickly! They’re going to kill our children!’ – and then I realised my son wasn’t there,” she said.

Pablo made a break for the dusty main street, but a bullet caught him in the thigh and he fell to the ground. Soldiers dragged him to an overgrown patch of waste ground nearby, where he was later found dead, apparently strangled with his own shirt.

Frontpage The Guardian Online

Frontpage The Guardian Online

Almost immediately, a white double cabin pick-up arrived at the scene. A different group of soldiers were dropped off, and the unit which had carried out the attack was driven away, witnesses said.

Forensic scientists arrived several hours later to take away the body. No witnesses were interviewed. Morning newspapers reported the incident as the death of another gang member.

Distrito Italia is an impoverished neighbourhood just north of San Salvador whose cosmopolitan name belies a grim reality. For years, it has been dominated by the Mara Salvatrucha (MS13), one of the country’s two main street gangs, who for the past 25 years have been locked in a battle to control territory.

But the street gangs are not the only factions involved in the violence. State security forces have laid virtual siege to gang-controlled communities where being a young male is enough to get you arrested, tortured or killed.

The government’s promise to apply a mano dura (“iron fist”) policy against gangs seems to have become a shoot-to-kill policy under which anyone living in a gang-controlled neighbourhood risks falling victim to extrajudicial violence.

While some of the victims have been gang members, others have nothing to do with organised crime. Pablo Ortega had only finished high school a few days before he was killed.

“I saw soldiers covering the pool of blood with earth where my son fell,” sobbed Ortega, inside her modest home. “The authorities say he was killed in a shootout with gang members, but it’s a lie, he was never a gangster.”

The interview is interrupted by the sound of a gun being loaded just outside the window. Two police officers saunter past with their hands ready on their pistols; dogs bark, doors slam shut.

“I’m scared, you have to go, I have another son,” pleads Ortega. “It’s like during the [civil] war, they’re killing young people but talking about it can get you killed as well.”

El Salvador’s 12-year war between leftwing guerrillas and US-supported military dictatorships left 80,000 dead, 8,000 missing and a million displaced in 12 years.

The conflict ended in 1992, but peace never came to this small Central American country: although the murder rate dropped 20% last year, El Salvador remains the most deadly country in the world after Syria.

During the civil war, the conflict was described in cold war terms: the government described its enemies as terrorists. Nowadays, the violence continues, but the language has changed: a law passed last year established the gangs as “terrorist groups”.

“In the 1980s, having long hair and carrying a book made you a target; being young still makes you a target today,” said Jeanne Rikkers, director of research at the violence prevention NGO Cristosal.

Yet it could have been different. After years of escalating violence, the murder rate almost halved in mid-2012 after government-appointed negotiators helped facilitate a truce between MS13 andd its main rival Barrio, 18. The deal was imperfect, but for the first time in years, there was some hope of peace.

By mid-2014, however, the truce had fallen apart amid broken promises, political rivalries and tough-on-crime electioneering.

The FLMN – founded by former rebels – won a second term in government and soon declared war on the gangs. In January 2015 vice-president Oscar Ortíz gave security forces the green-light to use deadly force against suspected gang members “without any fear of suffering consequences”.

el salvador gangs

Gang members are escorted upon arrival at a maximum security prison in Zacatecoluca in El Salvador. Photograph: Marvin Recinos/AFP/Getty Images

And they have. Police records obtained by the investigative news website El Faro show that 693 alleged gang members were killed and 255 were injured in 1,074 armed confrontations between January 2015 and August 2016.

In the same period, 24 police and soldiers were killed. That imbalance points to the excessive use of lethal force and summary execution, said Ignacio Cano, a police violence expert at the State University of Rio de Janeiro.

In contrast, police officers arrested just 88 suspected gang members in the whole of 2013 and 2014.

Rikkers said: “The public discourse is warlike. It focuses on eliminating gang members – not crime. [But] the mano dura approach hasn’t worked and won’t suddenly start to work in the future. In the meantime, we are turning a blind eye to grave human rights abuses.”

Those who speak out are often targeted themselves.

Pablo’s murder was among dozens of suspected unlawful killings documented by Dany Romero, a former MS13 member who dedicated himself to violence prevention after his release from prison in 2006.

Last July, he was arrested, accused of using his NGO as a front for gang activities, and detained in maximum-security on terrorism charges.

“Dany had a lot of information that could be a big problem for the state,” said Arnau Baulenas, legal director at the Central American University’s Institute of Human Rights.

Such cases mean that victims’ relatives are wary of speaking out.

Since her son’s death last year, Ortega has often seen the same unit of soldiers in her neighbourhood, but has not dared denounce them to the authorities, for fear of putting her surviving son at risk. “I tell you sincerely, we fear the soldiers more than we ever feared the gangsters,” said Ortega.

Those who monitor the killings say that similarities between the cases cannot be dismissed.

In June, another young man in Distrito Italia was killed in similar circumstances.

el salvador extrajudicial killings

Marcela Beltran at her home which police have raided several times since the attempted murder of her son Cristian. Photograph: Nina Lakhani

The family of Jaime Velásquez, 22, admit that he was a gang member. (They asked for him to be referred to with a pseudonym to protect his surviving relatives).

One night in June 2016, he was on lookout duty, when the soldiers arrived. He was shot seven times and left lying in the street. Witnesses told the Guardian there was no gun battle, and no soldiers were injured. A pick-up truck arrived to take the soldiers away. There was no police investigation.

“The soldiers don’t protect us, they kills us like dogs,” said Velásquez’s older sister

Prosecutors say many of the abuse allegations are concocted by the gangs, and deny being lenient on security forces.

“To date, no investigation has made us think that there is a policy of extrajudicial killings or death squads,” sad Allan Hernandez, director of specialist units.

el salvador gangs

Cristian Hernández was left in a coma after being beaten and tortured by police and soldiers in January 2016. Photograph: Nina Lakhani

“I can guarantee you 100% that prosecutors treat every murder with the same interest. A murder is a murder … In each case we look at the evidence.”

San Miguel Tepezontes is a picturesque rural town 20 miles east of the capital, situated high above Lake Ilopango. It doesn’t have Distrito Italia’s air of menace, but police say two rival gangs operate here, and last September dozens were arrested in a round-up of alleged MS13 members .

One of them was Cristian Hernández Beltrán, a car mechanic.

Nine months earlier Hernández, then 19, had been detained along with a friend by police officers, and driven to an isolated hillside a few miles away. Hernandez was given electric shocks, and beaten round the head with a rock; his fingernails were pulled out.

His unformed attackers threw him into the back of the police truck assuming he was dead, and drove a few miles along a country road before dumping him in the undergrowth. Somehow he managed to crawl into the road and was discovered by a neighbour.

His mother, Marcela Beltran, found him in hospital in an induced coma with grave injuries to his skull and brain. Hernandez didn’t recognise her for a month. He has permanent damage to his vision, hearing, sense of taste and balance, and needs reconstructive surgery to repair his skull.

Beltran, 34, reported the attack immediately, and managed to convince the police to launch a full investigation. But her determination has come at a high price.

The day after Cristian was released from hospital, the perpetrators came to the family home. Over the next few months, he was followed, detained and beaten again, until finally, in September, he was arrested again and accused of extortion and abetting gang murders.

In a success of sorts, three police officers and two soldiers have been accused of Cristian’s attempted murder. But the teenager remains in prison on charges of belonging to a terrorist group.

“My son isn’t a gangster, he’s been persecuted to make me shut up. Cristian is scared they will kill me, they could kill us all, but I won’t stop – the police cannot be untouchable,” said Beltran.

Gobierno venezolano recrudece la persecución a miembros de la oposición

Una simpatizante del líder opositor Henrique Capriles Radonski discute con un oficial de la Guardia Nacional en las afueras de la Contraloría General de la República en Caracas, Venezuela, 12 de enero de 2017. Credit Ariana Cubillos/Associated Press

Albinson Linares, 12 enero 2017 / THE NEW YORK TIMES

CARACAS — Esta semana el gobierno venezolano ha iniciado una serie de acciones judiciales contra miembros de las organizaciones políticas opositoras y los grupos disidentes del país. El miércoles, oficiales del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) arrestaron al diputado Gilber Caro, miembro del partido Voluntad Popular cuyo líder, Leopoldo López, también se encuentra detenido desde el 18 de febrero de 2014, así como varios miembros de ese movimiento político.

Néstor Reverol, ministro de Interior y Justicia, vinculó este jueves a Jorge Luis González —diputado de Primero Justicia— y al general retirado Raúl Isaías Baduel con supuestos planes desestabilizadores. Ambos fueron detenidos. El mismo día se condenó también a ocho ciudadanos por los delitos de rebelión y faltas al decoro militar que las autoridades relacionaron con el “Golpe Azul”, un supuesto intento de rebelión militar realizado en febrero de 2015. Los procesados, entre los que se cuentan cinco oficiales de la aviación, recibieron penas de 5 a 10 años de prisión.

Henrique Capriles Radonski, gobernador del estado Miranda y líder opositor del país, también fue citado el jueves a una audiencia en la Contraloría General de la República por su supuesta vinculación con la empresa constructora brasileña Odebrecht, que admitió haber sobornado a funcionarios venezolanos con un monto cercano a los 98 millones de dólares para obtener contratos de obras públicas por cerca de once mil millones de dólares.

Capriles ha declarado que los contratos de Odebrecht con la gobernación de Miranda fueron firmados durante la gestión de Diosdado Cabello, diputado y dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv). “En este país hay que ser hampón y corrupto para que la contraloría no lo investigue”, dijo en una entrevista con Unión Radio, al enterarse de su citación. “Producto de la lucha por el revocatorio me montaron una olla en la contraloría”.

Además denunció desde su cuenta de Twitter que a sus partidarios se les impidió el acceso a la contraloría, y fueron reprimidos por efectivos de la Guardia Nacional. La audiencia fue privada; por este motivo, el gobernador no asistió y envió en representación a su abogado.

Este conjunto de detenciones se produjo luego de la reciente creación del “Comando Antigolpe”, una unidad que busca desarticular lo que el gobierno califica como los intentos opositores para desestabilizar el país. El vicepresidente de la república, Tareck El Aissami, acusó a Gilber Caro de planificar acciones terroristas y aseguró que en el momento de su detención le encontraron un fusil FAL calibre 72.6, cuatro barras de C4 y un cargador.

El diputado de Voluntad Popular (VP) Gilber Caro fue detenido por oficiales de inteligencia el miércoles. Esta foto registra su llegada a la Asamblea Nacional el 11 de enero de 2016, acompañado de Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, el líder de VP que fue encarcelado en 2014. Credit Fernando Llano/Associated Press

Los grupos de derechos humanos dijeron que la detención de Caro empaña la reciente liberación de varios activistas encarcelados. Durante un proceso de diálogo auspiciado por el Vaticano, la oposición le ha exigido al gobierno que libere a decenas de detenidos considerados como prisioneros políticos.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), organización que agrupa a los movimientos opositores, dijo en un comunicado que las medidas tomadas por el gobierno eran acciones desesperadas y que, tanto en el caso de Caro como en el de Capriles, eran acusaciones falsas.

“En ambos casos es evidente la intención del régimen de, por un lado, amedrentar a la oposición política y al pueblo en general; y por otro avanzar en un proceso de degeneración institucional al estilo de Nicaragua, donde la dictadura hace ‘elecciones’ en las que la gente vota pero no elige”, reza el documento.

La coalición opositora rechazó un fallo reciente del Tribunal Supremo de Justicia que anuló la declaración de la Asamblea Nacional de abandono de cargo del presidente Nicolas Maduro. Esta semana, la asamblea aprobó una resolución simbólica en la que afirma que Maduro ha descuidado sus deberes al frente del Poder Ejecutivo, mientras el país se hunde en una profunda crisis económica signada por el desabastecimiento de alimentos y servicios básicos, así como una inflación que el Fondo Monetario Internacional pronostica que podría superar el mil por ciento este año.

Algunos miembros de la oposición están presionando para organizar más protestas callejeras, mientras que otros dirigentes abogan por asistir a una nueva ronda de conversaciones con el gobierno que está programada para el viernes. Los principales líderes opositores han dicho que no participarán en la reunión a menos que las autoridades ordenen la liberación de más de 100 presos políticos.

El año pasado, el gobierno liberó a 43 activistas de la oposición —incluyendo al excandidato presidencial Manuel Rosales— pero encarceló a otros 55, comentó Alfredo Romero, director ejecutivo de Foro Penal, un grupo de abogados que defiende a los activistas encarcelados.

La prevención eficaz. De Mario Vega

La represión puede frenar la violencia homicida durante un tiempo; pero, luego, brota de nuevo y con más fuerza. El año 2016 es una clara ilustración de ello. 

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, 15 octubre 2016 / EDH

El presente año se encamina a convertirse en el más violento de la última década con la sola excepción de 2015. Eso ocurre a pesar de la puesta en acción de las medidas extraordinarias de represión. Repetidas veces se ha insistido en que no se puede mitigar la violencia solamente con represión, especialmente cuando ésta se basa en el uso de la fuerza que escala hasta el nivel del abuso. La represión puede frenar la violencia homicida durante un tiempo; pero, luego, brota de nuevo y con más fuerza. El año 2016 es una clara ilustración de lo mencionado.

diario hoyCon esto, no se quiere decir que se deba ser blandengue con el delito. Lo que se quiere decir es que a una represión eficaz se la debe acompañar con una prevención igualmente eficaz. La impaciencia popular del salvadoreño le hace pensar que el uso de la fuerza bruta resolverá el problema de la violencia, pero los hechos vienen demostrando repetidamente que los resultados que se obtienen son los opuestos.

Pero, igualmente podría preguntarse por qué las medidas de prevención no parecen dar resultado. La respuesta es que no a todo lo que se le llama prevención en realidad lo es. Para que pueda hablarse con propiedad de prevención la intervención debe tener al menos las siguientes características: focalización, integralidad, simultaneidad y persistencia. La focalización se vuelve necesaria en un país sin recursos como lo es El Salvador. Se deben concentrar los esfuerzos en puntos específicos de alta incidencia de hechos violentos y de conjugación de factores de riesgo, entre ellos, el de la exclusión como el más importante. La focalización también demanda la articulación de esfuerzos estatales y ciudadanos a manera de evitar la replicación de acciones.

Por su parte, la integralidad habla de la necesidad de atender a todos los factores de riesgo de la violencia. Si solamente se atiende a unos factores descuidando los demás, no se tendrán resultados que satisfagan. Está bien construir canchas deportivas e iluminarlas, pero ello no mitigará la violencia. Se deberá, además, construir mecanismos de resolución de conflictos, veda de armas, procesos de reconciliación, prevención de embarazos precoces, reducción de la deserción escolar, atención médica preventiva y curativa, apertura de oportunidades de superación y trabajo, participación comunitaria, acciones de saneamiento ambiental, fortalecimiento de valores espirituales, prevención del abuso y violencia doméstica, etc.

La simultaneidad se refiere a la necesidad de abordar esos factores en conjunto. Si los factores de riesgo se tratan uno a uno se puede ir agotando la efectividad de esa intervención antes de comenzar la siguiente. Pero, si existe una acción bastante coordinada que atienda a los diferentes factores, las nuevas generaciones se educarán en un ambiente diferente que les puede ofrecer nuevas perspectivas de vida.

Finalmente, la persistencia es necesaria dado el carácter de la prevención. En una palabra, prevenir la violencia consiste en educar a una nueva generación en una cultura de paz. ¿Cuánto tiempo lleva educar una nueva generación? Todos esos años son los que se necesitan para comenzar a ver resultados. Por la misma razón, la prevención no puede consistir en actos o acciones aisladas en el tiempo. Deben ser constantes que se implementen persistentemente a lo largo de años respondiendo a políticas públicas muy bien definidas. Prevenir la violencia no es más que gobernar bien.