PNC

Rueda de Caballitos. Cambiar para que todo siga igual. Columna Transversal de Paolo Luers

Sin depuración, sin asignación de responsabilidades por los fracasos, sin reingeniería y sin un cambio radical de planes, estrategias y formas de operar, es difícil suponer que las cosas van a cambiar para mejor.

paolo3Paolo Luers, 6 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

La seguridad pública está en manos de dos instituciones: por una parte, en la del Presidente de la República, quien por mandato constitucional es el responsable directo tanto de la Seguridad Nacional (con sus instrumentos Fuerza Armada y Organismo de Inteligencia del Estado), como de la Seguridad Pública (con sus instrumentos Ministerio de Seguridad, PNC y Dirección General de Centros Penales). Por otra parte, la Fiscalía General de la República. Ante el fracaso de sus gestiones, ambos –Presidente y Fiscal General- están haciendo el mismo movimiento: echar a andar una rueda de caballitos, cambiando sus piezas claves de un cargo al otro. El Fiscal General cambió a 90 (!) jefaturas, pero sin depurar a nadie. Lo mismo va a anunciar el Presidente de la República en estos días: el ministro de Seguridad iría a Casa Presidencial, como Comisionado de Seguridad; el director de la PNC sería nombrado ministro de Seguridad; el subdirector de la PNC ascendería a director; el director de Investigaciones subiría a subdirector.

EDH logEn ambos casos, ninguna depuración. Parece que ninguno de estos funcionarios ha fallado en nada y ninguno de ellos es responsable del fracaso de las políticas de Seguridad –porque nadie fue destituido. En el caso del Ejecutivo, todos ascendieron a más poder. En el caso de la Fiscalía, simplemente los rotaron.

Tampoco hay ninguna reingeniería, que muchos expertos consideran necesaria para dar más eficiencia a la PNC, Centros Penales y FGR. La misma estructura, con otras caras…

Nadie sabía cuál era la competencia de Hato Hasbún como Comisionado Presidencial de Seguridad, en comparación a Óscar Ortiz, que tienen un título parecido. Y nadie lo sabrá ahora que el ministro Ramírez Landaverde asume este cargo vacante por la muerte de Hato Hasbún. El Consejo de Seguridad Ciudadana no funcionaba cuando lo coordinaba Hato Hasbún, porque solo producía planes románticos que el aparato de Seguridad, controlado por Landaverde y Coto, nunca implementó. Donde el “Plan El Salvador Seguro” del Consejo hablaba de la prioridad de la prevención, la PNC hablaba con hechos represivos: militarización de la PNC, despliegue de tanquetas, formación de batallones de choque en la PNC, enfrentamientos en vez de inteligencia y detenciones, grupos de exterminio, , medidas extraordinarias (Estado de Excepción en los penales)…

Si Hasbún como generador de gobernabilidad y concertación no pudo hacer valer el Consejo, ¿cómo lo va a hacer el policía Ramírez Landaverde? Vienen tiempos más oscuros para los hombres y mujeres de buena voluntad que están poblando este Consejo…

Lo único que se puede concluir de los cambios del gabinete de Seguridad es que los halcones van a tomar el control total. Los hombres de la guerra contra las pandillas ya no van a dejar ningún espacio para los que hablan de la guerra contra la pobreza, la marginación y la violencia.

Con este equipo, Salvador Sánchez Cerén va a dirigir su política de seguridad en los 600 días que les quedan en el gobierno. Más el ex jefe de las fuerzas antipandillas de la PNC, Marco Tulio Lima, quien asume la dirección de Centros Penales. Más el omnipresente vicepresidente Óscar Ortiz que ha asumido el rol del gran comunicador del gabinete de Seguridad. Si fuera de las cámaras tiene incidencia real sobre los planes de guerra, esto es una de las grandes incógnitas de este gobierno.

Sin depuración, sin asignación de responsabilidades por los fracasos, sin reingeniería y sin un cambio radical de planes, estrategias y formas de operar, es difícil suponer que las cosas van a cambiar para mejor. Todo indica el cambio será para peor: habrá más improvisación; más represión sin focalización, afectando (y por tanto radicalizando) a todo el contorno social que convive con las pandillas en las comunidades marginadas; proyectos de prevención diseñados con criterios electorales…

Precisamente por estas razones ha fracasado la política de seguridad del FMLN. Los planes de represión apuestan al exterminio, no a la aplicación de la ley ni mucho menos a la generación de paz. Los planes de prevención no funcionan porque son percibidos por las comunidades como parte complementaria del plan de guerra, no como esfuerzos para erradicar la marginación. Además su diseño e implementación están en manos de una extraña mezcla de activistas partidarios y burócratas, que tienen en común que poco se ensucian las botas, poco patean calle, poco se relacionan con los liderazgos comunales.

Mientras todo esto no cambia, el Plan El Salvador Seguro será pantalla, y detrás de ella avanzaría la respuesta violenta del Estado a fenómenos que necesitan respuestas integrales e inclusivas. Esto se expresa en los números de homicidios, que nunca bajan de manera sostenida. Se expresa en una población marginada que comienza a ver a la PNC como amenaza… y mañana como enemigo.

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¿Quiénes están siendo asesinados en El Salvador? De Ricardo Sosa

Durante el presente siglo se mantiene la tendencia del siglo anterior sobre los denominados “ciclos de violencia” relacionados con homicidios con períodos de incrementos y luego aparente disminución, y cuando menos se espera como ha sido en el presente mes de septiembre que registraba hasta la semana anterior ocho en promedio diario se generan en siete días los incrementos para subir el promedio a más de 12 diarios.

ricardo sosa1Ricardo Sosa, 30 septiembre 2017 / LA PRENSA GRAICA

Al estudiar y documentar los homicidios en El Salvador con cifras oficiales de la PNC encuentro que en los últimos tres años entre el 30-39 % corresponden a miembros de pandillas o relacionados con venganzas o acciones en las cuales hay posible relación directa. Quiere decir que aproximadamente el 60-65 % de las muertes violentas son salvadoreños que no tienen relación con estructuras criminales y se encontraban en un tiempo y espacio que los convirtió en víctimas por un asalto a mano armada, fuego cruzado, no pago de las extorsiones, equivocarse de dirección e ingresar a un territorio controlado por otra pandilla, dormirse o equivocarse de ruta de bus, ingresar a otra colonia viviendo en otra, intolerancia, violencia social, entre posibles causas.

LPGDel más reciente repunte de homicidios en el periodo del 21 al 25 de septiembre de 2017 puedo manifestar lo siguiente según las estadísticas oficiales de la PNC y cruzando datos con la cifras de la FGR, las cuales son de conocimiento público y publicados en redes sociales, y que de igual como mi opinión se basan en información preliminar en la escena del delito:

* Continúan las diferencias en las cifras de homicidios de la PNC y FGR, y qué decir del IML que continúa sin director por 21 meses consecutivos y no se pronuncia teniendo los cuerpos en sus instalaciones.

La versión del gobierno por medio de la PNC es que se debe a una pugna y purga entre la supuesta nueva fracción de una estructura que fraccionó a la pandilla más grande y con carácter transnacional. Si esta versión es así debería de existir una mayoría de asesinados en calidad de pandilleros o colaboradores, pero se puede establecer que en 120 horas se registraron de manera oficial ante la PNC al menos 139 homicidios a nivel nacional a razón de 1.15 asesinados por hora, con el siguiente detalle:

42 miembros de pandillas o relacionados con estos (30 %)

91 ciudadanos salvadoreños o población civil sin relación con pandillas o crimen organizado (65%)

3 miembros de la PNC (2%)

2 miembros FAES (2 %)

1 exmiembro de la FAES (1% )

Conclusiones:

* Con estas cifras oficiales se evidencia que la mayoría de homicidios en El Salvador se generan en la población civil o ciudadanos honrados no relacionados o vinculados a pandillas.

* Si el incremento de homicidios se debiera a una purga o guerra entre dos estructuras dentro de una misma pandilla el número de homicidios debería de ser considerablemente superior a los porcentajes detallados en valores del 70-80 % del total de crímenes. Además se deberían de generar enfrentamientos entre ellos y en la escena del delito deberían de encontrarse asesinados de dos estructuras. Por lo que esta hipótesis se debilita con base en las cifras oficiales y se complica el sostenerla.

* Dentro de las personas asesinadas se registran varios ciudadanos dentro del grupo denominado de la tercera edad que no están vinculados a pandillas.

* Dentro de los 42 pandilleros o relacionados con estas estructuras se debe de considerar que al menos 11 fueron abatidos por la PNC en los denominados enfrentamientos.

Carros militares no son suficientes. De Erika Saldaña

Quienes en algún momento fueron líderes de la guerrilla, se enfrentaron a la Fuerza Armada durante la guerra civil y promovieron la separación de las labores de seguridad pública de la defensa nacional, hoy promueven que militares colaboren en el mantenimiento del orden.

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Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 25 septiembre 2017 / EL DIARIO DE HOY

Regresaron los carros blindados con ametralladoras punto 30 o punto 50 a San Salvador. Eso es parte de las nuevas medidas que implementa la administración Sánchez Cerén. Los vehículos de la Fuerza Armada patrullan las calles con militares encapuchados y con grandes armas a la vista de la gente. Pareciera que nos preparamos, otra vez, para la guerra. Pero no. Se trata de la reciclada estrategia de seguridad pública, con la cual pretenden devolver seguridad y confianza a la población.

EDH logLos grupos que formaron el FMLN se rebelaron en parte contra un modelo de seguridad pública similar. Por esto resulta irónico que sean los dos últimos gobiernos los que desde 2009 mantengan la remilitarización del territorio y den un gran protagonismo a esta institución en el combate a la delincuencia. Quienes en algún momento fueron líderes de la guerrilla, se enfrentaron a la Fuerza Armada durante la guerra civil y promovieron la separación de las labores de seguridad pública de la defensa nacional, hoy promueven que militares colaboren en el mantenimiento del orden.

Fue con los Acuerdos de Paz que se cambió el modelo de seguridad en el país. La Fuerza Armada ya no cumpliría labores policiales ni los cuerpos policiales tendrían cultural militar. Se implantó una separación entre las labores de ambas instituciones. En los Acuerdos se estableció que el fin de la seguridad pública es mantener el orden y la paz, fundamentado en el respeto de los derechos de las personas y esta labor estaría bajo la dirección de la PNC; estas funciones son distintas a las encomendadas a la Fuerza Armada, la cual está orientada a la defensa nacional en contexto de conflicto armado.

Usar a los militares para trabajos de paz interna y seguridad pública está habilitada por la Constitución, pero de manera excepcional, señalando que esta debe ser temporal y limitarse a lo estrictamente necesario. Sin embargo, en el país hemos normalizado esa excepción volviéndola permanente, pues la presencia de la Fuerza Armada en actividades de seguridad pública no es nada nuevo. A finales del año 2008 se aprobó un decreto que autorizaba el apoyo de los militares a la PNC durante un año. Desde esa época a la fecha, dicho decreto ha sido renovado durante diez años consecutivos. Es decir, la Fuerza Armada es parte de la seguridad pública de este país.

Este despliegue militar en las calles tiene dos finalidades: que la población se sienta segura y disuadir a las personas de delinquir. Y aunque son objetivos válidos, una vez más parece que son un papel pegado con saliva. La gente en Santa Elena y colonia Escalón probablemente no necesite un patrullaje de camiones militares como sí urgen en zonas como Soyapango o Apopa; los esfuerzos deberían enfocarse en resolver un problema real y no solo en crear una percepción de control de la situación.

Y si los planes de seguridad no rinden frutos evidentes de manera inmediata, el efecto disuasivo hacia los delincuentes durará lo mismo que el tráfico fluido en San Salvador: nada. Durante años hemos sido testigos de estrategias como la mano dura, sacar militares a las calles, endurecimiento de penas y de varias medidas más. Los resultados han sido escasos y la población tiene que cargar con miles de muertes violentas cada año.

A la fecha, la PNC no ha sido suficiente para detener la delincuencia y traer seguridad. Súmele que la colaboración de militares se ha vuelto permanente y aun así no se percibe que exista un control sobre la situación. El apoyo militar ha colaborado en el combate a la delincuencia; sin embargo, en el fondo descansa una desnaturalización de sus funciones, hay una ausencia de estrategia integral por parte de las autoridades y una insuficiencia de recursos para volver eficientes los planes ya existentes.

Por eso es urgente fortalecer a la PNC y la Fiscalía General de la República. Si no lo hacemos, nos quedamos con planes impactantes pero probablemente ineficaces. A los criminales hay que intimidarlos, sí; pero también perseguirlos, investigarlos, arrestarlos, juzgarlos y condenarlos. Para eso necesitamos PNC y FGR fuertes. Si no, nos quedaremos con la sensación efímera que brindan los militares en las calles. La percepción de seguridad debe ser permanente y que no la bote la próxima muerte violenta.

Carta al Vice Ortiz: Al fin tenés tu propia FES. De Paolo Luers

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San Salvador, 20 septiembre 2017. Foto tomada del Twitter del vicepresidente Oscar Ortiz

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 21 septiembre 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimado Óscar:
Ya hiciste varias payasadas jugando a comandante en jefe de la guerra contra las pandillas. Pero el show que armaste ayer frente a la Universidad de El Salvador fue el colmo: Hiciste formar frente a la U tropas del ejército, junto con unidades militarizadas de la PNC.

Nadie en este país puede armar este show, aunque sea sólo para las cámaras, sin tener claro que todos vamos a comparar estas imágenes con las históricas de la Guardia y el Ejército tomándose la U.

logos MAS y EDHMe pregunto: ¿Cómo pueden ex guerrilleros convertidos en gobernantes escoger este escenario para montar su show militar? Me costó entenderlo, hasta que hablé con un amigo, ex compañero tuyo de las FPL. Me dijo: “Pues, ante la incapacidad que han demostrado nuestros ex camaradas en la lucha contra la delincuencia, y ante las voces que a gritos piden que regrese la Guardia Nacional y que declaren el Estado de Excepción, ellos arman este show. El mensaje es claro: No necesitamos la Guardia, aquí está la FES; no necesitamos un Estado de Excepción, aquí está la Fuerza Armada desplegada en la capital, con blindados y ametralladoras…”

Pero como ya explicó el general Vargas en televisión: Así no se despliega la Fuerza Armada, a menos que todo sea puro show. Uno no tiene que ser experto militar para saber que estos blindados frente a la U, en el Bulevar de los Héroes, y en las terminales de buses no hacen nada, por más ametralladoras que lleven. Quien los ve parqueados ahí, reza que no se les vaya a ocurrir a entrar en acción…

Pero vos feliz que puedes jugar a comandante, pasar revista a formaciones militares y recibir partes de guerra de los jefes de la FES. Que este despliegue militar no aporta nada a la seguridad pública, no te importa. Suficiente que salgan buenas fotos. Que de esta manera, están militarizando la PNC y metiéndola en problemas de Derechos Humanos, no te importa. Es como si estuvieras cumpliéndote un viejo sueño: comandar una fuerza especial. Cuando las FPL de la guerra formaron sus fuerzas especiales (que por cierto se llamaron FES), nunca calificaste para integrarlas, mucho menos para dirigirlas. Ahora, por lo menos ante las cámaras, tenés tu propia FES. No sé si fuiste vos quien dio la orden que este “batallón de limpieza”, como lo calificó Hato Hasbún, no se podía llamar FER (Fuerzas Especiales de Reacción), como ya estaba bautizado dentro de la PNC. Alguien de CAPRES llamó al director de la PNC y ordenó que se cambiara el nombre, incluyendo el logo y las insignias ya hechas, sino que tenía que llamarse FES, como las Fuerzas Especiales de las FPL…

Ustedes están jugando con la Seguridad Pública, la están politizando, militarizando y la están convirtiendo en una gran show. Y vos sos el que felizmente pone la cara para este juego peligroso.

¿Cómo discutir en serio sobre el próximo impago del gobierno; sobre la reforma de pensiones bloqueada por el FMLN; sobre la situación crítica de violencia en los barrios periféricos y los pueblos del país, cuando la noticia es la militarización de la capital? Estamos en crisis, tenemos movilizados hasta la Fuerza Armada, y hoy todos se tienen que unir a esta “cruzada”, dicen ustedes. Y los diputados tienen el deber patriótico de aprobar 100 millones más para la PNC, aunque ya estamos pagando todos los días el impuesto especial de seguridad.

Todo este juego mediático no les va a funcionar. Nadie les compra que su militarismo torcido sea patriotismo. La ausencia de un plan integral de seguridad no se deja tapar por unos blindados en la calle. Los ciudadanos se asustan de este espectáculo, y los delincuentes se ríen. Y por más que te presentés como comandante, nunca serás candidato presidencial.

Por años fui tu amigo, Óscar, pero me equivoqué. Como dicen: Si quieres conocer a un hombre, dele un poco de poder. O por lo menos, la ilusión de poder. Saludos,

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Carta a Daniel, el sospechoso de todo. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 2 septiembre 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Querido Daniel:
Vos ya entraste a la historia de la justicia salvadoreña como “el sospechoso de todo”, fiel representante de toda una generación de jóvenes que por vivir en zonas de conflictividad con pandillas, son sujeto del acoso permanente y persecución arbitraria de la policía y, lamentablemente, también de la Fiscalía.

Más allá de esto, vas a entrar en la historia de la justicia salvadoreña como el bicho que la policía de Altavista detuvo una vez, pero que resultó masvíctima de fraude procesal. Te metieron un paquete de droga que los mismos agentes estaban transando. Al descubrir esto la unidad de control de la PNC, te tuvieron que absolver de toda culpa y arrestar a los agentes tramposos. Pero para no reconocer su error, la PNC y la Fiscalía, lejos de liberarte, inmediatamente te trabaron otra acusación, esta vez por extorsión.

Ahora, meses después, resulta que esta acusación es igual de fabricada que la primera. Resulta que no sos vos el reincidente, sino que la Fiscalía. Nuevamente, la acusación que en estos día la Fiscalía llevó a audiencia de instrucción está llena de “errores” y contradicciones.

Hay una sola forma de explicar esto: se trata de la venganza de la Policía y la Fiscalía, que no te perdonan que en el primer caso los hiciste ver mal. Nunca te van a perdonar EDH logque gracias a tu defensa y el apoyo que te ganaste en los medios, se hicieron públicos el fraude procesal cometido por la PNC y la complicidad de los fiscales. Y para encubrir esto y salvar su cara, están obstinados en comprobar que vos sos delincuente, como si comprobando esto se legitimaría el fraude procesal cometido. Y para comprobar que sos delincuente, reinciden en las mismas tácticas fraudulentas del primer caso.

índiceY otra vez, la Fiscalía se ve muy mal. En la audiencia de instrucción, tu defensor comprobó que la Fiscalía no hizo lo que es su sagrado deber: recabar todas las pruebas, incluyendo las que pueden comprobar la inocencia del acusado. Solo la fiscalía puede (y debe) solicitar el seguimiento satelital al teléfono que te decomisaron, para comprobar si realmente estuviste en el lugar de la extorsión, como afirma (sin pruebas) la acusación. Esto se puede interpretar como negligencia, en el mejor de los casos, pero también como incumplimiento de deber o incluso fraude procesal por parte de la Fiscalía.

Te aseguro, Daniel, que tarde o temprano, la verdad saldrá a la luz. Ojalá que temprano, porque ya llevas demasiado tiempo preso por delitos que te inventaron. Simplemente porque, como joven radicado en Altavista, sos el sospechoso de todo y de siempre.

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Daniel Alemán con dos de sus hermanas

La actuación de la Fiscalía ya no se deja explicar por falta de recursos y por exceso de trabajo. Hay un patrón detrás de los dos casos tuyos y de cientos de otros que no llegan a llamar la atención de los medios o de la Procuradora de Derechos Humanos. Este patrón hay que analizarlo y discutirlo de fondo, antes de que en 2018 la Asamblea decida quién será el futuro fiscal general que pueda convertir la Fiscalía General de la República en garante del Estado de Derecho, incluyendo los derechos de los jóvenes como vos.

Saludos,

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“Los siempre sospechosos de todo”

No hemos aprendido de El Salvador de los 80. De Cristina López

Con la misma facilidad con la que en la actualidad las células policiales de exterminio montan “enfrentamientos” que no hubo y escenas criminales ficticias, mañana pueden acusarle a usted de ser pandillero, sin prueba alguna.

Cristina LópezCristina López, 28 aogosto 2017 / EL DIARIO DE HOY

Escuadrones de la muerte a sueldo del Estado. Presunción de culpabilidad para un grupo entero de la población. Impunidad absoluta. Resulta que este escenario, tan propio de El Salvador de los Ochenta con sus escuadrones de la muerte y sus ejecuciones sumarias, es también propio de El Salvador de hoy, de ayer y de El Salvador del futuro a menos que le exijamos al gobierno que tome responsabilidad del asunto.

EDH logUn reportaje de la Revista Factum reveló la existencia y modus operandi de células dentro de la estructura de la FES ( la fuerza especial de la PNC encargada de lidiar con la criminalidad de las pandillas) que no solo operan al margen de la ley, sino que lo hacen de maneras cínicamente públicas difundiendo en las redes sociales sus “hazañas” de exterminio de pandilleros, azuzados por el apoyo de quienes se han dejado deshumanizar tanto que ven en sus actos heroísmo y no cobardía.

Factum describe con lujo de detalles las pruebas obtenidas, muestra evidencia de lo que por mucho tiempo solo eran sospechas, dejando claro que para ciertos agentes policiales los derechos constitucionales como el debido proceso, la presunción de inocencia y el derecho a la vida son meramente opcionales.

Lo más desgarrador del reportaje de Factum no solo fueron los hechos descubiertos, sino una parte importante de las reacciones en las redes sociales. Es alarmante la cantidad de personas que acusaron a los periodistas de Factum de estar defendiendo pandilleros, y con su reportaje, de estar atacando a los pobres policías exponiéndose para mantener la ley y el orden. Como si los derechos constitucionales fueran algo relativo, que solo nos aplica a algunos. Como si las democracias modernas y las repúblicas operaran con base en el rudimentario principio del “ojo por ojo, diente por diente”. Como si las mismas circunstancias que hicieron atroz el conflicto armado de los Ochenta ahora permitieran relativismos.

Como si denunciar el abuso policial implicara “defender” el crimen. Como si fuera imposible analizar realidades complejas en las que más de una cosa puede ser cierta al mismo tiempo: que los crímenes de las pandillas son un flagelo que hace dificilísima la vida para la ciudadanía, y que la policía, precisamente debido a que ejecutan el monopolio de la fuerza, no debería operar como clica pandilleril.

Si los actos de las pandillas son horrorosos e ilegales, ¿cómo se puede argumentar que los mismos actos son válidos cuando los perpetran sujetos uniformados y pagados con fondos estatales?

Excusar la brutalidad policial y la violación de la ley en que las pandillas “se han ganado” un trato inhumano es un arma de doble filo, pues esta erosión del Estado de Derecho y de los derechos procesales individuales nos afecta a todos, pandilleros o no. Con la misma facilidad con la que en la actualidad las células policiales de exterminio montan “enfrentamientos” que no hubo y escenas criminales ficticias, mañana pueden acusarle a usted de ser pandillero, sin prueba alguna e ignorando absolutamente el derecho constitucional de la presunción de inocencia. Dirán que era una rata más.

Es triste que esto sea aún materia de debate, pero los derechos humanos no son algo que se “merece”, sino algo que se goza por el hecho de ser persona. No son de aplicación relativa. En teoría, constituyen la razón de ser de nuestro Estado según nuestra Constitución. En el momento en que el miedo y rabia que nos han causado el asedio constante de la criminalidad nos lleva a relativizar los principios de nuestra Constitución, cuya tendencia pro-vida ensalzamos en otro tipo de debates, no somos mejores que los criminales que decimos rechazar.

@crislopezg