educación

La tragedia de América Latina. De Manuel Hinds

13 julio 2018 / El Diario de Hoy

En 1950 los salarios que latinos viviendo en Estados Unidos ganaban representaban en promedio el 85 % de los que ganaban los no latinos. En 2017 representan solo el 66 %. Al mismo tiempo, la participación de los latinos en la fuerza laboral norteamericana ha subido del 2 al 14 %. Es decir, mientras que la cantidad de latinos en ese país se ha multiplicado por siete, los salarios que ganan como porcentaje de lo que ganan los no latinos se han disminuido en un 23 %.

El Banco de la Reserva Federal de San Luis, Missouri, ha publicado un estudio analizando las razones de las diferencias en salarios, que sus conclusiones las reducen a una sola: la diferencia en logros educacionales y de formación de habilidades. Los logros de los no latinos en estas dimensiones no solo eran más bajos que los de los no latinos en 1950 sino que también han aumentado mucho menos rápidamente de entonces para acá. Los latinos, entonces, han ido recogiendo los trabajos que requieren menos habilidades y que por supuesto pagan menos. Representando el 16 % de todos los trabajadores de Estados Unidos, representan el 25 % de los trabajadores sin capacitación y de los trabajadores agrarios. La gente que tiene solo educación primaria o menos es el 16 % de los latinos, solo el 4 % de los no latinos. En el otro extremo de la distribución, los latinos representan solo el 8 % de los trabajos profesionales y técnicos, y apenas un 10 % de los gerentes, oficiales y propietarios.

El descenso en los salarios como porcentaje de los salarios de los no latinos se debe a la suma de dos tendencias: una, a que la población latina en Estados Unidos se educa menos que lo que se educan los demás, y, dos, a que los inmigrantes que han aumentado la población latina (muchos de los cuales son salvadoreños) son de una educación muy baja en relación con la de la población no latina.

Estas dos tendencias apuntan a la misma conclusión: sea que los latinos crezcan en Estados Unidos, o que crezcan en América Latina y se vayan luego para allá, siempre tienden a tener un nivel educativo mucho más bajo que el de los no latinos. Y eso hace que ganen mucho menos que los no latinos en Estados Unidos, allá o aquí.

Es bien sabido que la comparación da resultados opuestos a estos cuando se hace con inmigrantes asiáticos, especialmente chinos e indios, que en una generación saltan de la pobreza a la riqueza a través de mejorar radicalmente su educación. Los asiáticos tienen ahora rendimientos académicos e ingresos que superan los de los anglosajones. Cuando llegan a Estados Unidos, estos asiáticos pasan por penurias similares a las de los inmigrantes legales latinoamericanos. Pero salen adelante en una generación. El problema está en nosotros, los latinos, que acarreamos la pobreza con nosotros.

El problema que cause este acarreo es obviamente cultural: la cultura latinoamericana no reconoce la educación como algo útil y que valga la pena. Criados en la tradición de la colonia española, que veía la riqueza en términos de minerales y de productos de la tierra, no del conocimiento y las habilidades, los latinos nunca hemos desarrollado el respeto al conocimiento que tienen todos los pueblos avanzados. Ni siquiera nos hemos dado cuenta de que toda riqueza proviene en el último extremo del conocimiento. Por eso nunca hemos logrado desarrollarnos.

Esa es la tragedia de la América Latina. La tragedia de El Salvador es peor, porque todo indica que los que se van a Estados Unidos para bajar el promedio de educación allá, tienden a ser los más aventajados aquí.

Esta cultura de la ignorancia debe cambiarse aquí para que la educación pueda florecer y para que esto nos lleve al desarrollo. La idea de que primero debemos subir la producción y luego pensar en la educación y la salud del pueblo ignora, contra toda la evidencia de la historia y de la economía mundial actual, que no se puede subir la producción sustancialmente si no se mejora la educación, la salud, la cultura de la población. Los problemas de la producción y de la calidad del capital humano no se pueden separar. Son una misma cosa. Tenemos que entender esto, y si no queremos hacerlo, debemos acostumbrarnos a ser pobres.

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¿Qué son las políticas sociales? De Manuel Hinds

Manuel Hinds, 6 abril 2018 / El Diario de Hoy

El último viernes antes de Semana Santa escribí un artículo arguyendo que en la nueva economía del Siglo XXI la verdadera política económica de largo plazo es la política social. En el artículo ilustré mi argumento, que por varios años he mantenido en estas columnas, con el caso de los temas que van a determinar en qué ciudad de Estados Unidos Amazon va a establecer su segunda sede (la primera está en Seattle), que creará 50,000 nuevos empleos de alto valor agregado (es decir, con sueldos muy altos).

Todos los criterios que Amazon y otras empresas de alta tecnología toman en consideración para hacer una decisión de este tipo están relacionados con la existencia, mantenimiento y potencial de aumento del capital humano —es decir, el grado de educación de la población, la capacidad de aumentarla a través de instituciones educativas de primer nivel, la calidad de la salud y de las instituciones que la atienden, la seguridad ciudadana, y en general las condiciones de vida de la población. Solo un lugar con altas condiciones de vida pueden asegurar que los empleados quieran permanecer en ese lugar y trabajar en esa empresa. Todas las políticas que logran esto son políticas de desarrollo social. Son las únicas que pueden garantizar un crecimiento sostenido en la era de la Economía del Conocimiento. Por eso es que las políticas sociales son las verdaderas políticas económicas.

Pero obviamente esas políticas sociales de las que hablamos son radicalmente diferentes de los programas demagógicos que los últimos gobiernos han dado en llamar “programas sociales” que reparten dinero a diestra y siniestra para comprar votos, mientras descuidan la provisión de servicios educativos, de salud y de seguridad, y descuidan todavía más las inversiones necesarias para mejorarlos.

La ciudadanía está poco consciente de que el gobierno ha gastado miles de millones de dólares en los últimos tres periodos de gobierno en hacer estas transferencias sin haber logrado nada en cuanto a incrementar el volumen y la calidad de la educación y la salud en el país. Si este dinero se hubiera invertido en mejorar las instalaciones físicas de las escuelas y universidades nacionales, en aumentar la educación de los maestros y el personal de salud, en mantener los inventarios para surtir las medicinas necesarias, el capital humano del país estaría mejorando, en vez de estar estancado o deteriorándose como está sucediendo ahora.

La diferencia entre lo que puede hacerse y lo que se hace con el dinero de los contribuyentes puede verse claramente en un par de ejemplos que ya he mencionado varias veces en estas páginas. Uno es el proyecto de la ciudad de Nueva York de establecer un nuevo centro de educación tecnológica de gran calidad, en adición a las grandes universidades que ya tiene la ciudad, como Columbia y la Universidad de Nueva York. En septiembre de 2017 fue inaugurada Cornell Tech, que se espera genere $23,000 millones en el valor agregado que sus alumnos darán a la ciudad en los próximos 20 años. Para lograr esto, la ciudad de Nueva York proporciono los terrenos para construir el instituto tecnológico e invertirá $2 mil millones más en esos 20 años —o sea, $200 millones más por año en ese periodo. En El Salvador, el gobierno gastó $447 en transferencias a personas privadas (subsidios) en 2017, el doble de lo que invertirá anualmente Nueva York en Cornell Tech.

Esta cantidad es igual a la cantidad que el gobierno de Malasia ha estado invirtiendo en sus parques universitarios, a los cuales invitó a varias universidades de clase mundial a establecerse para que los malasios no tuvieran que salir del país para tener educación de primer orden.

Estas cifras las cito solo para dar una idea de lo que podría hacerse con los recursos que ya tiene el gobierno de El Salvador, si este decidiera poner los recursos de los impuestos al servicio de la población nacional. En vez de esto, el gobierno del FMLN ya anunció que volverá a aumentar esos subsidios que no dejan nada a la ciudadanía, y que alejan la discusión del tema principal del desarrollo de nuestro país: como invertir en desarrollar el capital humano del país para convertirnos en un país desarrollado.

 

Lea:
La política social es la verdadera política económica.
De Manuel Hinds

“Es muy difícil que garanticemos empleos de calidad para todo el mundo”: Diego Sánchez-Ancochea

El economista y director del Centro Latinoamericano de la Universidad de Oxford explica el rol de la política social en un contexto global complejo, en el que debe replantearse temas claves como la educación o el ingreso básico universal.

Entrevista de Guillermo Miranda Cuestas, 2 abril 2018 / El Diario de Hoy

Para Diego Sánchez-Ancochea, la política social debe ser comprendida como un activo fundamental en el progreso de las sociedades. En esta entrevista, el director del Centro Latinoamericano de la Universidad de Oxford plantea diversos desafíos para el desarrollo de América Latina, tanto respecto a los ciclos electorales como a las nuevas dinámicas de una economía global cada vez más dinámica y compleja.

En esta conversación, el economista español realiza una valoración positiva en cuanto al combate a la pobreza y la desigualdad en la región, aunque plantea dos retos aún pendientes: la sostenibilidad de la política social y la transformación de una economía más dinámica.

Asimismo, hace un breve recorrido por algunas políticas claves para enfrentar el nuevo entorno global en el que, según el académico, será cada vez más difícil asegurar empleos de calidad para todos.

Entre estas políticas menciona el replanteamiento del sistema educativo y la necesidad de revalorizar el trabajo de los maestros; además de insertar un tema cada vez más debatido en la academia: la idea de brindar un ingreso básico a todas las personas.

El rol de la política social

“Los países más exitosos en reducir desigualdades y la vez crecer son aquellos que entienden a la política social como un activo, como una forma de mejorar el capital humano y de hacerse más competitivos”

Diego Sánchez-Ancochea

¿Qué lecciones a favor del desarrollo puede apreciarse en América Latina?
Los últimos 15 años han sido bien interesantes para la región; especialmente desde 2003 hasta 2013 o 2014 porque se hicieron algunas cosas muy bien y otras cosa muy regular. Lo que se hizo muy bien fue redistribuir mejor las rentas de las materias primas para mejorar parte de la política social, tanto para los pobres con las transferencias condicionadas como para otros actores. Lo que se hizo menos bien son dos cosas. Una es pensar en cómo transformar la economía; es decir, cuáles nuevos sectores pueden desarrollarse para hacerla más dinámica. Hubo muy pocos avances en la región en este sentido. Lo otro es pensar en la sostenibilidad, no solo financiera sino también política respecto a las políticas que se estaban adoptando.

Y respecto a esta sostenibilidad, ¿hay un problema institucional en no garantizarla?
Tiene que ver con instituciones pero tiene mucho que ver también con la sostenibilidad política. No nos olvidemos que una política social u otra política pública va a ser apoyada en el largo plazo si beneficia a la población. Lo que se hizo es hacer políticas muy segmentadas en distintos grupos y por tanto no hubo una coalición de la clase media con la gente de menos ingresos defendiendo políticas comunes.

¿Por qué ocurre tal dinámica? ¿Es un problema de desigualdad?
Claro, se debe en parte a la desigualdad pero también a necesidades electorales. Es muchísimo más fácil expandir el gasto en los más pobres por un lado sin tocar los beneficios de otros grupos que tratar de incorporar a todo mundo en la seguridad social. Entonces, como lo importante era tratar de mejorar la situación de la gente lo más rápido posible no hubo suficiente estrategia sobre la visión de largo plazo de cómo ir unificando los beneficios.

¿Cómo concurren el crecimiento económico por un lado y la política social por el otro? ¿Son dinámicas que se complementan al mismo tiempo o que ocurren en un proceso en períodos distintos?
No creo que haya en absoluto una relación contradictoria entre crecimiento y política social. De hecho, creo que los países más exitosos en reducir desigualdades y la vez crecer son aquellos que entienden a la política social como un activo, como una forma de mejorar el capital humano y de hacerse más competitivos.

Es el caso de Costa Rica durante mucho tiempo y es el caso, más allá en Europa, de los países nórdicos, por ejemplo. Sobre el porqué se han logrado estas dos cosas a la vez, en parte se debió a que tenemos democracias. Aunque criticamos mucho y tienen toda clase de problemas, las presiones democráticas hicieron que se pusiera más acento en satisfacer parte de las necesidades de la población.

El nuevo contexto global

“Nos encontramos ante un mundo global cada vez más complejo. Y creo que es cada vez más complejo porque tenemos serias dudas de si podemos crear empleos para toda la población”

Diego Sánchez-Ancochea

¿No es este entorno democrático, y especialmente el electoral, el que a veces afecta la calidad de la política social al priorizar el alivio de la pobreza por sobre potenciar el capital humano?
No cabe duda que aquellos países que tienen democracias más débiles pueden acabar haciendo políticas clientelares. Incluso en México ha sido un problema a lo largo del tiempo. Pero en algunos de los países se hizo una política para los pobres pero basada en derechos. Es el caso de Bolsa Familia, a pesar de todos los problemas de Brasil, y es el caso de Renta Dignidad, de las pensiones en el caso boliviano. No cabe duda que estar en el ciclo electoral es un problema -lo hablábamos antes- pero también tiene la virtud de mejorar la situación de la gente a través de algunos programas sociales bien diseñados.

De cara a la dinámica global, ¿cuáles son los retos de los nuevos mercados laborales en cuanto a las habilidades de las personas?
Nos encontramos ante un mundo global cada vez más complejo. Y creo que es cada vez más complejo porque tenemos serias dudas de si podemos crear empleos para toda la población y de cómo hacer frente a ese gran reto que tiene que ver con la globalización, pero también con las nuevas tecnologías. Creo que hay varias formas de hacerlo. Una es invertir más en educación y en capacidad tecnológico en todos los países.

En segundo lugar, tenemos que buscar cómo integrar más a los sectores más dinámicos de la economía con el resto; cómo buscar formas en que esos sectores compren más productos al resto de la economía.

Y tercero, tenemos que entender que la política social va a ser importante para compensar a aquellos que pierdan, por eso creo que debates entorno a mejor salud y educación son importantes pero también lo son debates sobre el ingreso básico universal, que ahora apoyan tanto parte de la izquierda como parte de la derecha.

En ese contexto de dinamismo, ¿está agotado un sistema educativo con marcos que ya llevan varias décadas atrás?
Sí, sin duda. Hay trabajos muy importantes que plantean que el sistema educativo estaba educando obreros en una relación “fordista”, mientras que ahora tiene que crear individuos, mujeres y hombres, para la creatividad, para el pensar en el mañana, para pensar en cómo utilizar nuevas tecnologías. Es decir, todo debería estar entorno a la creatividad y esto quiere decir que sobretodo en el mundo latinoamericano y el español, de donde yo vengo, tienen que cambiar radicalmente.

La educación

“La función de educar es importante para crear ciudadanos más democráticos, pero también para crear economías más dinámicas”

Diego Sánchez-Ancochea

¿En qué sentido?
No puede ser el profesor hablando, sino el profesor fomentando el debate entre los alumnos. Lo que pasa es que tampoco debemos pedirle más de la cuenta a los profesores; todos esos cambios tienen que ir de la mano de un mayor fortalecimiento del profesorado en términos de valorarlo más, tanto económica como socialmente. Ojalá hubiera gobiernos que hicieran las dos cosas a la vez, que no siempre se hacen; que por un lado dijeran a los profesores “ustedes tienen que cambiar la forma de educar y estar más preparados para la creatividad” y por el otro les dijeran “a cambio nosotros vamos a valorarle más y vamos a estar dispuestos a darles más ingresos”. No somos capaces de vincular esas dos cosas al mismo tiempo en el debate educativo.

Ese valor social, ¿tiene que ver con la reputación de ser maestro?
Correcto, me refiero a que en muchos países no se piensa el ser maestro como una de las labores más importantes de la sociedad. No queremos que los jóvenes sean maestros, ahora queremos que sean parte del sector financiero o bancario. Pero algo que debería estar aceptado en todos los países es entender que la función de educar es importante para crear ciudadanos más democráticos, pero también para crear economías más dinámicas.

¿Ves en la región algún referente en esa dirección?
Veo intentos, que son siempre difíciles. Históricamente ha sido el caso costarricense, por supuesto, donde se han hecho reformas importantes y donde ministros anteriores, como el ministro Leonardo Garnier, vincularon mucho la parte creativa, incluso el dibujo o las humanidades, con la parte de las ciencias. Pero no hay tantos casos de éxito porque es muy difícil romper las dinámicas de muy largo plazo de sistemas educativos poco dinámicos.

Desafíos para El Salvador

“El reto en El Salvador es, por un lado, conseguir mayores consensos entres los grandes partidos políticos y, por el otro, promocionar más el crecimiento”

Diego Sánchez-Ancochea

Mencionaste el ingreso básico universal, ¿qué tan cerca ves al mundo y a América Latina de implementar políticas en esa lógica?
Hay posibilidades de ir avanzando, pero es uno de los muchos casos que nos tenemos que acordar que la política es progresiva. Por tanto, lo que hay que buscar no es una forma de crear un ingreso para todo el mundo de la noche a la mañana, sino de ir expandiendo lo que ya existe. Por ejemplo, en Argentina existe un ingreso familiar tanto para el sector formal como una compensación para el sector informal. Cómo ir avanzando en ello e integrarlos es importante. Entonces, no lo veo para el corto plazo, pero sí para el mediano y largo plazo basado en la agenda de más gobiernos, porque es una forma de ir compensando y de ir haciendo frente a la idea de que es muy difícil que garanticemos empleos de calidad para todo el mundo.

¿Por dónde empezar entonces esta discusión?
Empieza desde ir incorporando a distintas poblaciones a nuevas pensiones; por ejemplo, empezando por los mayores con una pensión universal que sea solo para los adultos mayores y luego ir a otros grupos poblacionales. Y a la vez, esto puede crear nuevas demandas que generen nuevas necesidades de aumentar impuestos, que sin duda es una de las grandes restricciones, sobretodo en el contexto latinoamericano.

Por último, háblanos de la subregión centroamericana y del rumbo de estos países que muestran direcciones y problemáticas muy distintas. ¿Cuál crees que es el eslabón que ha hecho la diferencia entre los países que les va mejor que a otros?
Lo interesante de Centroamérica es entender tanto lo común como la diversidad. Es decir, lo común es una presión global y una oportunidad de riqueza para algunos grupos de población que está creando presiones hacia la desigualdad en la región, incluso en Costa Rica. Lo interesante es que países distintos responden de formas diferentes y más interesante aún es que los retos de cada país son distintos.

Por ejemplo, creo que el reto en El Salvador es, por un lado, conseguir mayores consensos entres los grandes partidos políticos y, por el otro, promocionar más el crecimiento. Mientras que en países como Guatemala, los problemas de institucionalidad o las dificultades para que haya partidos políticos serios son muy importantes.

Es clave que las universidades y los organismos de pensamiento en la región hagan esas comparaciones. Más que darte una respuesta diría que necesitamos más comparación que se centre en tres áreas fundamentales: el área institucional del Estado y de los partidos políticos, el área del crecimiento y el área de la política social y la igualdad. Ojalá seamos capaces de hacer formas de pensar más sofisticadas que no simplifiquen el debate más de la cuenta.

Diego Sánchez-Ancochea

Nacionalidad: Español

Cargo: Director del Centro Latinoamericano de la Universidad de Oxford, Inglaterra.

Áreas de especialidad: Desarrollo, política social y economía política en América Latina.

Formación: Doctor en economía de la New School for Social Research de Nueva York con maestría en administración pública y políticas de gobierno de la Universidad Complutense de Madrid.

La política social es la verdadera política económica. De Manuel Hinds

Manuel Hinds, 23 marzo 2018 / El Diario de Hoy

Amazon decidió hace un par de años crear una segunda sede en Estados Unidos, que creará 50,000 puestos de trabajo. Está buscando una ciudad donde establecerla. Para determinar dónde le conviene más, la empresa invitó a las decenas de ciudades que quisieran acogerla a presentar ofertas que Amazon ha estado evaluando en el último año. En septiembre de 2017 escogió 20 finalistas.

Las ciudades compiten entre sí en muchas dimensiones, ofreciendo subsidios y otras ventajas para lograr atraer a la empresa. Es claro, sin embargo, que los subsidios no van a empujar la balanza. Son otras condiciones las que lo van a hacer, principalmente en términos de educación e investigación universitarias, especialmente en ciencias, y vecindarios adecuados con buenos servicios públicos. Recientemente The Washington Post hizo una compilación de nueve indicadores que son cruciales en la selección de una ciudad de la magnitud de Amazon. Estos indicadores muestran las cualidades que las ciudades, y los países, deben tener para poder competir por inversiones en las primeras décadas del Siglo XXI. No es solo las inversiones extranjeras, las que vienen de afuera, sino todas las inversiones, incluyendo las locales, que pueden realizarse adentro o afuera del país.

Los primeros cuatro indicadores están agrupados bajo el rubro de innovación, e incluyen el porcentaje de trabajadores en industrias avanzadas (la mejor es Washington, D.C.), nuevas patentes por cada mil habitantes (Boston), el crecimiento de firmas jóvenes (Austin y Nashville), y el crecimiento de servicios digitales (Austin). Luego hay dos indicadores bajo el rubro de creación de nuevo talento: el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años enrolados en estudios universitarios (Boston) y porcentaje de trabajos en ocupaciones en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (Raleigh y Washington, D.C.).

Luego vienen los últimos tres indicadores, clasificados en el rubro de lo bien que las ciudades se mantienen. Este rubro está orientado a mostrar lo inclinados que estarían los talentos a vivir y trabajar en esas ciudades. Incluye la calidad de las viviendas, los sistemas de transporte, las amenidades, y la prudencia financiera de las municipalidades, que indica la capacidad de mantener la inversión necesaria para que las empresas florezcan. Los tres indicadores son el porcentaje de ingreso gastado en vivienda y transporte (D.C.), calidad de vida (Los Ángeles) y la calificación de la deuda de la municipalidad (hay tres con baja calificación y diecisiete con alta calificación).

Note cómo todos los indicadores están directamente relacionados con los dos criterios que son fundamentales para el desarrollo de las empresas en la economía del conocimiento el Siglo XXI: la posibilidad de conseguir personal de alta calidad con gran educación y la capacidad de retenerlos facilitándoles una vida agradable en una comunidad progresista. Estas dos pueden reducirse a una sola: la empresa depende de la calidad y el bienestar de sus empleados. Allí está todo su capital. Allí están todas las posibilidades de éxito, y por eso es con esos criterios que cualquier empresa de la economía del conocimiento, incluyendo a Amazon, va a escoger dónde establecerse.

Note también que para volverse más competitivo en este mundo la clave son las políticas sociales —la educación, la salud, y la seguridad— y la estabilidad económica para asegurar los fondos de inversión pública.

Estas son las dimensiones a las que debemos prestar atención en nuestros planes económicos y sociales. Estamos muy lejos de la calidad de vida en estas ciudades. Pero por esta razón es urgente que comencemos a trabajar en su desarrollo con los mismos principios. Por supuesto, en nuestro país las políticas económicas han estado tan retorcidas en los últimos diez años que es necesario hacer muchos ajustes allí. Pero en realidad al hablar de cómo mejorar la capacidad sostenible de crecimiento de la economía debemos entender que la verdadera política económica debe ser la política social, orientada a crear capital humano que va a convertir en un país sin pobreza y con un alto estándar de vida. Mientras más rápido se entienda esto, mejor.

¿Cuál es la mayor estafa del mundo? La educación. De Moisés Naím

No se trata de que los niños no puedan ir a la escuela; es que allí no aprenden.

Niños, durante una clase en una escuela de Gondar, en Etiopía.

Niños, durante una clase en una escuela de Gondar, en Etiopía.

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Moisés Naim, escitor y columnista venezolano

Moisés Naím, 18 febrero 2018 / EL PAIS

Cada día, 1.500 millones de niños y jóvenes en todo el mundo acuden a edificios que se llaman escuelas o colegios. Y allí pasan largas horas en salones donde algunos adultos tratan de enseñarles a leer, a escribir, matemáticas, ciencias y más. Esto cuesta el 5% de todo lo que produce la economía mundial en un año.

Una gran parte de este dinero se pierde. Y un costo aún mayor es el tiempo que desperdician esos 1.500 millones de estudiantes que aprenden poco o nada que les vaya a ser útil para moverse eficazmente en el mundo de hoy. Los esfuerzos que hace la humanidad para educar a sus niños y jóvenes son titánicos y sus resultados son patéticos.

el paisEn Kenia, Tanzania y Uganda, el 75% de los alumnos de tercer grado no sabe leer una frase tan sencilla como: “El perro se llama Fido”. En la India rural, el 50% de los alumnos de quinto grado no puede restar números de dos dígitos, como 46-17, por ejemplo. Brasil ha logrado mejorar las habilidades de los estudiantes de 15 años, pero al actual ritmo de avance les llevará 75 años alcanzar la puntuación promedio en matemáticas de los alumnos de los países ricos; en lectura, les llevará más de 260 años.

Estos y muchos otros datos igual de desalentadores están en el Informe sobre el Desarrollo Mundial del Banco Mundial. El mensaje central del informe es que escolarización no es lo mismo que aprendizaje. En otras palabras, ir al colegio o a la escuela secundaria, y hasta obtener un diploma, no quiere decir que ese estudiante haya aprendido mucho.

La buena noticia es que los progresos en escolarización han sido enormes. Entre 1950 y 2010, el número de años de escolaridad completados por un adulto promedio en los países de menores ingresos se triplicó. En 2008, esos países estaban incorporando a sus niños a la educación primaria a la misma velocidad que lo hacían las naciones de mayores ingresos. Claramente, el problema ya no es la falta de escolaridad. No se trata de que niños y adolescentes no puedan ir a la escuela, el problema es que, una vez llegados allí, no aprenden. Más que una crisis de educación, lo que hay es una crisis de aprendizaje.

El Banco Mundial enfatiza otros dos mensajes: uno es que la escolarización sin aprendizaje no es solo una oportunidad perdida, sino también una gran injusticia. Los más pobres son quienes más sufren las consecuencias de la baja eficacia del sistema educativo. En Uruguay, por ejemplo, los niños de sexto grado con menores niveles de ingresos fracasan en matemáticas cinco veces más que quienes provienen de hogares más ricos.

Los países pobres no están condenados a que
sus jóvenes no se instruyan

Lo mismo sucede con las naciones. El estudiante promedio más pobre tiene un peor desempeño en matemáticas y lenguaje que el 95% de los estudiantes en los países ricos. Todo esto se convierte en una diabólica maquinaria que perpetúa y aumenta la desigualdad, la cual, a su vez, es un fértil caldo de cultivo para conflictos de toda índole.

Las razones para esta bancarrota educacional son múltiples, complejas y aún no plenamente entendidas. Van desde el hecho de que muchos de los maestros y profesores son tan ignorantes como sus estudiantes y que sus niveles de absentismo laboral son muy altos, hasta que los alumnos sufren de malnutrición o que no tienen libros y cuadernos. En muchos países, como México o Egipto, por ejemplo, los sindicatos de trabajadores educativos son formidables obstáculos al cambio y, con frecuencia, la corrupción en el sector es alta. Partes importantes de los sustanciales presupuestos para la educación no benefician a los estudiantes sino a los burócratas que controlan el sistema.

¿Qué hacer? Lo primero es medir. Por razones políticas, muchos países se resisten a evaluar de manera transparente a sus estudiantes y profesores. Y si no se sabe qué estrategias educativas funcionan y cuáles no, es imposible ir mejorando la puntería. Lo segundo es comenzar a darle más peso a la calidad de la educación. Si bien es políticamente atractivo anunciar que un alto porcentaje de los jóvenes de un país van al colegio, eso de nada sirve si la gran mayoría de ellos aprende poco. Tercero: empezar más temprano. Cuanto más mejore la educación a edades tempranas, más capaces de aprender serán los estudiantes de primaria y secundaria. Cuarto: usar la tecnología de manera selectiva y no como una solución mágica. No lo es.

Quizás el mensaje más importante es que los países de menores ingresos no están condenados a que sus jóvenes no aprendan. Corea del Sur era en 1950 un país devastado por la guerra y con altos índices de analfabetismo. Pero en solo 25 años logró crear un sistema educativo que produce algunos de los mejores estudiantes del mundo. Entre 1955 y 1975 Vietnam también sufrió un terrible conflicto. Hoy sus estudiantes de 15 años tienen el mismo rendimiento académico que los de Alemania. Sí se puede.

 @moisesnaim

¡Son empleos, estúpidos! Observador Electoral Paolo Luers

El proyecto editorial ‘Observadores Políticos’ nació en 2008, como ‘Observadores Electorales’, como una intervención proactiva de un grupo de analistas en el debate electoral. Es tiempo de reactivarlo. Voy a dedicar, hasta marzo del 2019, por lo menos una columna semanal al escenario electoral.

paolo_luers-obsPaolo Luers, 14 febrero 2014 / El Diario de Hoy

Partiendo de cuáles son los problemas principales que enfrenta el país, la campaña electoral debería estar enfocada en discutir soluciones en tres temas: empleo, educación y seguridad pública. Pero extrañamente los tres temas son casi ausentes en la campaña electoral 2018.

Si quisiéramos decidir nuestro voto por las propuestas que nos presentan los candidatos en estos tres temas claves, tendríamos serios problemas. Todos hablan de temas secundarios: corrupción, transparencia, privilegios de diputados, ley de agua, precios de ANDA, ciudad mujer, plebiscitos, video vigilancia… No digo que no sean importantes estos temas, pero mientras no hay soluciones para crear empleo, mejorar y reorientar la educación a tecnologías del futuro, y atacar las raíces de la violencia, son irrelevantes.

observadorBill Clinton le ganó la elección a George W. Bush con una frase: “It’s the economy, stupid!” (“¡Es la economía, estúpidos!”). Mientras tanto, Bush hablaba de política exterior, seguridad nacional y valores…

Hoy y aquí es un poco más complejo, pero básicamente se resume en lo mismo: “¡Se trata de empleo, estúpidos! Sin buena educación no tendremos buenos empleos. Y sin educación y empleos nunca resolveremos la crisis de seguridad.”

Este debate es ausente en la actual campaña por diputaciones y alcaldías. Ni modo, aguantemos una campaña aburrida y superficial, en la cual ni los partidos ni los candidatos hablan con claridad. Aguantemos tres semanas más de vallas, mupis, y spots estúpidos, hechos para analfabetas políticos.

Pero el 5 de marzo, al solo terminar las votaciones para diputados y alcaldes, comienza la campaña presidencial. Inmediatamente ARENA entrará sus primarias para definir su candidato presidencial, que se van a definir el 22 de abril. El FMLN, aunque no quiere hacer una verdadera primaria donde compitan varios candidatos, ya anunció que hará la votación interna, obligatoria por ley, en el mismo período. Nayib Bukele lo hará al revés: Está organizando un partido y una coalición alrededor de su candidatura.

Ojala que ARENA tenga la disposición y la capacidad de poner en el centro de su contienda interna entre Javier Simán, Carlos Calleja y Gustavo López los temas que realmente cuentan: empleo, educación y seguridad.

Si ARENA aprovecha su contienda interna para poner estos temas en la agenda nacional, con propuestas que parten de la interrelación entre estos tres problemas, ya tendría una marcada ventaja sobre sus contrincantes. Ni Gerson Martínez y su partido FMLN, ni Nayib Bukele, con la coalición que logre construir, pueden competir en este terreno. Gerson, por razones obvias: el fracaso de los dos gobiernos del FMLN en estas tres materias. Bukele, con su movimiento populista, simplemente por falta de sustancia y gobernabilidad. Ellos tratarán de llevar el debate a otros escenarios.

Todo depende cómo los precandidatos de ARENA, principalmente Calleja y Simán, van a dirigir sus campañas, y qué marco su partido va a dar a esta contienda. Si siguen la dinámica y retórica de la actual campaña por diputaciones, discutiendo cualquier problema secundario, sin tocar los tres temas centrales con sustancia (repito: empleo, educación y seguridad); enfrascándose en debates sobre valores cristianos, el carácter del matrimonio cristiano, o apostando a un debate interminable sobre la corrupción, en al cual al final todos van a salir enlodados, dejan la puerta abierta al populismo de Bukele y el FMLN, y el país corre peligro.

Posdata:
De paso sea dicho: El eslogan “It’s the economy, stupid!” apareció primero como argumento interno. El jefe de campaña de Bill Clinton, James Carville, lo colgó en la pizarra del cuartel general, para cortar en seco las discusiones sobre el enfoque de la campaña. Después usaron esta frase en la publicidad. Bueno, yo lo cuelgo en la pizarra de Arena…

 

La educación como motor de desarrollo, De Ron Brenneman

El Centro de Desarrollo Integral Amún Shéa de Perquín, Morazán, logró una nota global de 7.88 en la PAES 2017. Este es nuestro primer año de participación en dicha prueba. Al conocerse los resultados fue muy gratificante recibir la noticia y el reconocimiento de amigos y colegas. Con todo y sus imperfecciones, la PAES sigue siendo el único instrumento de medición para comparar la efectividad de institutos y programas a nivel nacional, creando una sana competencia.

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Ron Brenneman, fundador del programa educativo Amún Shéa

Ron Brenneman, 20 diciembre 2017 / La Prensa Gráfica

Un resultado importante, sin embargo, es la validación de que un programa no tradicional como el nuestro puede “competir en la misma cancha” de las entidades tradicionales y salir airoso. Si bien es cierto que a lo largo de sus nueve años de existencia el programa ha despertado interés por sus innovaciones educativas, también es verdad que despertó dudas relativas a la solidez de su fundamento académico y capacidad para cubrir las materias básicas.

LPGAmún Shéa es un programa de la Fundación Perquín para el Fomento de Oportunidades Educativas (PEOF, por sus siglas en inglés) creado con el objetivo de apoyar el desarrollo socioeconómico del norte de Morazán a través de la formación humana, y ha adoptado una metodología de Aprendizaje a Base de Problemas (ABP) desarrollando aplicaciones que ofrezcan respuestas a las necesidades de su entorno.

Fue diseñado como un “laboratorio educativo” para desarrollar metodología y aplicaciones para el currículum oficial, con la confianza de que con ello se contribuiría a la mejora de la educación pública y rural del país. En 2016 PEOF firmó un Convenio de Cooperación con MINED, entendido como un proyecto piloto para compartir la metodología ABP con siete escuelas públicas en la municipalidad de Perquín.

¿Quiénes asisten a nuestro centro escolar? Nuestro programa educativo está abierto a todas las familias que desean una educación integral y no tradicional para sus hijos. La Dirección de nuestro centro no rechaza a ningún estudiante por razones económicas. PEOF subsidia en promedio el 75 % de la colegiatura del alumnado.

El financiamiento para la operación del programa educativo proviene principalmente de personas de EUA, El Salvador, Irlanda, Portugal, Inglaterra, España y Alemania. No es una tarea fácil. El crecimiento del programa requiere de mayor financiamiento y de un flujo sostenido. Buscamos socios, tantos individuales, empresariales y de organizaciones para convertir al norte de Morazán en un verdadero polo de desarrollo. Estamos convencidos de que la formación humana permite crear y aprovechar oportunidades, y le da impulso positivo a cambios socioeconómicos y culturales.

El programa de PEOF es, de hecho, una alianza pública-privada, donde las partes actuamos con respeto y obtenemos mutuos beneficios. Forma parte de un esfuerzo del MINED para mejorar y hacer pertinente la educación rural, en coordinación con el sector privado y organizaciones dedicadas al desarrollo. Es una muestra de que es posible construir propuestas y soluciones desde el territorio para complementar y enriquecer al programa nacional de estudios.

Una sola golondrina no hace verano. El espacio creado por el convenio PEOF-MINED ha permitido un esfuerzo concertado enriquecido por la experiencia y participación de organizaciones como ConTextos, Glasswing, TECHO, Fundación Pestalozzi, Fundación Naturaleza El Salvador, Asociación Fe y Alegría, CLUSA, el Viceministerio de Ciencia y Tecnología y la Fundación para la Educación Superior (FES).

En nuestros logros, por modestos que sean, ha influido el entorno. El departamento de Morazán viene mostrando un marcado avance educativo sobre el promedio nacional, por lo cual hay que felicitar a Lic. Luis Méndez, director departamental del MINED, y a todo su equipo.

El norte de Morazán sorprende, y seguirá sorprendiendo. Les invitamos a venir a conocer, verán que no está tan lejos como creen.