educación

La política económica fundamental. De Manuel Hinds

La economía que está surgiendo es la economía del conocimiento, en la que el factor principal de producción es la educación incorporada en las personas.

manuel hindsManuel Hinds, 30 diciembre 2016 / EDH

Como lo explicó hace muchos años Joseph Schumpeter, el desarrollo conlleva dos elementos, uno destructivo y otro constructivo. Para hacer camino para las innovaciones que son el fundamento del desarrollo, la economía naturalmente destruye las actividades que estas innovaciones han vuelto obsolescentes. Los que trabajan en estas últimas experimentan bajas en los salarios y reducciones en las oportunidades de trabajo, mientras que los que trabajan en actividades que toman ventaja de las nuevas tecnologías experimentan lo contrario—más oportunidades y mayores salarios. Este proceso se acelera en las épocas en las que, como la que estamos viviendo, se está desarrollando una revolución tecnológica.

diario hoyEs clave, pues, identificar la dirección que la economía y las oportunidades de empleo están tomando si que queremos que nuestro país tome ventaja de ellas y no quede aplastado dentro de el tipo de economía que está desapareciendo. Es decir, debemos entender hacia dónde va el mundo.

En estas columnas he insistido ya por muchos años que la verdadera política económica de largo plazo, la que puede llevarnos al desarrollo, debe estar contenida en la inversión en capital humano—es decir, en la inversión en educación y salud, que por supuesto necesitan también de seguridad ciudadana. La Universidad de Georgetown publi-có el 30 de junio recién pasado un estudio que proporciona aun más pruebas de la verdad de esta aseveración. https://cew.georgetown.edu/cew-reports/americas-divided-recovery/

El estudio es sobre el tipo de trabajos que se han generado en Estados Unidos durante la Gran Recesión de 2008-2009 y en los años posteriores. Durante la recesión se perdieron 7.2 millones de trabajos. Esta cifra, sin embargo, era el resultado neto de 7.4 millones perdidos en trabajos que requerían un grado de educación equivalente a haber cursado algo de universidad o menos, y de una ganancia de 187,000 trabajos para gente con grado universitario o más alto. Es decir, la gente con grados universitarios no experimentaron caída en el empleo mientras que los que tenían menos educación sufrieron una pérdida enorme, 7,4 millones de puestos de trabajo.

Luego, en la recuperación, de 2009 a 2016, la economía recobró 11.6 millones de trabajos. Pero de éstos, 11.5 millones fueron para trabajadores con al menos alguna educación universitaria. Sólo 80,000 fueron para los que tienen secundaria o menos. Al observar el período entero (la Gran Recesión y su recuperación, de 2008 a 2016), la economía estadounidense creó 11,6 millones de trabajos para los que tienen algo de universidad o más, y perdió 5.5 millones en los que tienen sólo secundaria o menos.

El papel de la educación en el empleo se reconfirma con los datos de otra investigación realizada por el Hamilton Project  que muestra que de 1990 a 2013 los salarios han subido o bajado de acuerdo al nivel de educación: los más educados han tenido aumentos sustanciales mientras que los menos educados han sufrido re-ducciones en sus salarios. Los dos extremos en la distribución de estos grupos son los que tenían menos que un diploma de secundaria, que perdieron un 20 por ciento de sus salarios, y los que tenían alta educación, que tuvieron un aumento del 21 por ciento.

Estas cifras muestran claramente la naturaleza del proceso de desarrollo económico y la dirección en la que se está moviendo. La economía que está surgiendo es la economía del conocimiento, en la que el factor principal de producción es la educación incorporada en las personas. Por supuesto que la inversión en infraestructura, maquinaria y equipo seguirá teniendo enorme importancia en el desarrollo, pero esa misma inversión lleva dentro de sí enormes cantidades de capital humano, y su realización y su uso para producir requiere cada vez mayores niveles de educación.

En El Salvador (y en América Latina en general) la educación es despreciada por los políticos porque sus resultados se ven sólo en el mediano y largo plazo. Esta es la razón por la que la región sigue subdesarrollada después de 200 años de independencia. Ojalá que el 2017 sea el año en el que al fin los políticos y la gente entiendan que la clave de todo el desarrollo está en la educación.

Los territorios perdidos de la república. De Florent Zemmouche

Un reciente estudio sobre las maras y su funcionamiento económico muestra cuánto este aspecto y su impacto son en realidad mínimos.

lorent.jpgFlorent Zemmouche, 23 diciembre 2016 / LPG

La fuerza de las pandillas es otra. Al contrario de lo que afirman ciertas autoridades, no hay que sobrestimar las maras: su violencia y potencia no es teórica, abstracta ni pensada. Es más bien concreta, impulsiva y pragmática.

Justificar el problema de las maras aseverando su ilusoria gran potencia económica resulta ser facilidad y demagogia. Este discurso oficial esconde vergüenza, ceguera e hipocresía. ¿Si las maras son fuertes y peligrosas? Sí. Absolutamente. ¿Si son mafias tentaculares precisamente organizadas como las sicilianas o japonesas? No. A pesar de lo que se ha dicho y escuchado, la respuesta es no. El sistema que las pandillas imponen en El Salvador es concreto. Lo que tienen son territorios y armas, es decir, la práctica de una violencia sin límites. Y lo más inquietante es que estas fuerzas concretas son el fruto de nuestras propias fallas, de nuestra propia debilidad.

la prensa graficaLa influencia de las maras va creciendo ahí donde la del Estado va cayendo hasta desaparecer por completo. Están presentes en zonas abandonadas por la república. Así, las pandillas deducen su legitimidad subsanando la ausencia estatal con una presencia que si bien es criminal, es sobre todo presencia. Se trata de regiones completamente olvidadas por nosotros y por las autoridades: son dos mundos paralelos, el nuestro, y el de los huérfanos del Estado. Son salvadoreños que sobreviven ahí, encontrándose diariamente con el vacío estatal. Y tal soledad es la miel del crimen y de las maras. Por lo tanto, he aquí el problema, es esa desigualdad e incompetencia de nuestro sistema. No le temamos a la concesión ni a la responsabilidad.

Responder por la violencia o por la guerra sería considerar únicamente la parte visible del iceberg. Y dentro de esta misma lógica, organizar negociaciones ocultas (o al menos eso se cree) con dirigentes de las pandillas es un paliativo que obedece a intereses solamente vanos y particulares. Tenemos que atacar a las raíces de la realidad, al subsuelo del problema. Así se llega a los verdaderos desafíos, centrales, como lo es la educación nacional: la estructura social del país necesita el ímpetu de una borrasca de frescura. El presupuesto de educación tiene que ser la prioridad máxima. Sí, esto ya se ha dicho y repetido. Pero ahora hay que hacerlo. Se puede crear más escuelas, cuidar y formar a los docentes ya que de su capacitación y motivación depende en gran parte las del alumno. Un niño tiene que preferir siempre la sala de clases. Incluso, no tendría que escoger; pero cuando se plantea tal elección (y es el caso demasiadas veces), la decisión final tiene que ser la buena. Necesitamos hijos del Estado, no hijos del crimen. Para ello, el árbol educativo con todas sus ramas requiere una atención digna. Debe transmitir los valores de la república, proponer oportunidades, empleos, salarios y la importancia social que soporta cada camino elegido. Asimismo, le incumbe al sistema, mediante una valorización esencial de todos los ciudadanos, que soñar y realizarse sea realmente posible. La escuela nacional tiene que funcionar e ir a clases valer la pena.

La ONG ConTextos ha visto con una clarividencia ejemplar la importancia de este problema. Su acción se concentra justamente y principalmente en los desiertos sociales que son las aulas salvadoreñas. El cambio evolutivo es posible. Apoyemos. Y construyamos un Estado fuerte cuya fuerza no tiene por qué rimar con violencia. Pidamos simplemente responsabilidad, la de no olvidar ni abandonar a nadie.

El informe de Pisa, Singapur y la pobreza nacional con la Paes. De Ricardo Chacón

ricardo chacon

Ricardo Chacón es editor jefe de El Diario de Hoy

Ricardo Chacón, 11 diciembre 2016 / EDH

Analizar las competencias de los alumnos de 15 años de 71 países del mundo en matemáticas, lectura y ciencias es el objetivo de la prueba de Pisa; los últimos informes coordinados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) muestran que Costa Rica queda bien parado y con dignidad, ya que es uno de los cinco o seis países de América Latina que se atreven a realizar esta prueba que pone en remojo las barbas de la educación de sus naciones tanto en la eficiencia de sus sistemas educativos como la equidad y la calidad.

diario hoySe dice que en los resultados para los países latinoamericanos hay pocos avances, más bien hay retrocesos; sin embargo, como es el caso de Costa Rica en las últimas pruebas, la más reciente es la de 2015, muestran los avances en su sistema educativo. Los ticos se posicionan en el tercer lugar de la región, después de Chile y Colombia; otros países que están rondando estos puestos son México, Brasil, Perú y República Dominicana.

Hay que decirlo sin tapujos, con bombo y platillo, no obstante estar abajo del promedio y no ser de los 25 países que mejor desempeño tienen en educación mundial, no solamente se atreven a someterse a esta prueba internacional de alto calibre, sino que alcanzan una posición digna, mucho mejor que la mayoría de países latinoamericanos.

En la última prueba Pisa, que se realizó entre mayo y junio de 2015, participaron unos 540 mil estudiantes de quinto año de centros de estudios públicos y privados, muestra además que el gasto por estudiante en la educación primaria y secundaria a nivel mundial ha aumentado casi un 20 por ciento desde 2006; el rendimiento en ciencias ha aumento solo 12 por ciento de los 372 países y economías evaluados en este período, entre ellos, cita el estudio del OCDE, sistemas educativos de alto rendimiento como lo son Singapur y Macao (China) y de bajo rendimiento como lo son Perú y Colombia.

Costa Rica está un poco mejor que Perú y Colombia, ya esto es un logro, pero muy por debajo de Singapur y Macao; la pregunta básica ¿cuál es el éxito de Singapur?… un país asiático de unos 5.5 millones de habitantes que residen en 719 mil kilómetros cuadrados formado por 63 islas.

A lo mejor nos ilustra lo que nos dice Pak Tee Ng, responsable del liderazgo en el Grupo de Estudios Académicos del Instituto Nacional de Educación del país, en un video colgado en YouTube en 2014, titulado “enseña menos, aprende más”, donde se refiere a los tres pilares básicos: uno, “entender la educación como una inversión y no como un gasto”; nunca se han recortado sus presupuestos, ni siquiera en tiempos complicados desde el punto de vista financiero”. Dos, “reclutamos muy buenos profesores y prestamos atención a su desarrollo profesional”. Y tres, “el trabajo conjunto para objetivos comunes entre el gobierno, el Ministerio de Educación, las escuelas y colegios y los profesores”.

En una nota firmada por Héctor Llanos Martínez, de El País de España, se dice que el programa Edusave, la columna vertebral de la educación singapurense, se lanzó en 1993 con el objetivo de maximizar las oportunidades para los estudiantes de escuelas financiadas por el Ministerio de Educación; unos de los objetivos de este programa es que los alumnos sobresalgan en “áreas académicas y no académicas”. La contribución inicial del Gobierno para el programa Edusave fue de mil millones de dólares, en la actualidad es de 5 mil 500 millones de dólares.

Costa Rica, en medio de sus limitaciones, a diferencia de nuestro El Salvador, ha intentado desde hace varios años entrar en esta dinámica y sin duda alguna, aunque esté lejos, trata de emular a Singapur o Shanghai, también a la cabeza del Pisa, o cualquiera de los otros países líderes en educación y por lo tanto en progreso y desarrollo como lo son Corea del Sur, Finlandia, Hong Kong, Canadá, Nueva Zelandia, Japón o Australia.

Mientras en nuestro terruño, nuestro querido El Salvador, nos debatimos en una precariedad de primer nivel, donde pareciera que el horizonte es una prueba tan pobre como lo es la Paes, en sí misma deficiente y carente de vinculación con el proceso de enseñanza y aprendizaje, con las políticas de educación, la inversión, docentes de primera calidad que buscan y pretenden alcanzar metas de una educación que no solo sea meta sino medio para alcanzar el progreso y el desarrollo.

Carta al presidente: Me permito contestarle. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 8 diciembre 2016 / EDH

Estimado profesor Salvador Sánchez Cerén:
El martes en la noche nos sorprendió con una de sus cadenas nacionales. Siempre cuando la anuncian, uno se pone nervioso, temiendo que usted se va a pronunciar sobre un desastre, o anunciar alguna decisión desastrosa de su gobierno. Porque esto, teóricamente, es la única justificación para decretar cadena nacional: Dar a conocer algo que los ciudadanos necesitamos saber.

Con gran alivio nos dimos cuenta que no había nada nuevo. Sólo la repetición resumida de los discursos de todos sus funcionarios. Y en lo que a desastre se refiere, ya lo conocemos: Es el desastre generalizado, aunque usted hizo todo lo posible para pintarlo de rosa…

diario hoyUsar la cadena nacional para mentir sobre la realidad del país, es una irresponsabilidad y una falta de respeto al ciudadano. Así como lo es el 90% de la publicidad del gobierno: En vez de proveer al ciudadano de la información necesaria, lo trata de convencer que el país va bien, cuando todas las encuestas indican que los ciudadanos saben que va mal y sin rumbo.

Me voy a tomar la libertad de escoger 5 de sus frases destacadas y contestarlas.

“En comparación al año pasado tendremos una reducción aproximada de mil 200 homicidios.”

Matemáticamente es cierto. No es mentira, pero sí es engaño. Lo cierto es que su gobierno, con sus políticas de Seguridad equivocadas, produjo en el año pasado (2015) un nuevo record de violencia: 6,656 homicidios. Estos fueron 2,744 homicidios más que en el año 2014, cuando usted tomó las riendas del país; y más de 4 mil más que en los años 2012 y 2013. Usted proyecta que este año vamos a cerrar con 5,450 homicidios, y nos quiere vender como éxito que sean 1,200 menos que en el 2015 – pero sin mencionar que todavía son 1,200 más que en cualquier año desde que tenemos estadísticas confiables. Esto se llama engaño, señor presidente.

3

Tuvimos un crecimiento económico de 2.5 por ciento, el más alto en los últimos 16 años.

Falso. El crecimiento de 2.5% de la economía, que usted reclama para el 2016, está por debajo de las cifras de su propio Banco Central de Reserva para el 2005 (3.5%), 2006 (3.9%) y 2007 (3.9%). Esto se llama mentira, señor presidente..

Tenemos inversiones históricas en energía limpia y renovable para acelerar el desarrollo industrial, crear empleo y generar electricidad más barata para las familias y las empresas.

Falso. Su gobierno no ha hecho nada para aumentar nuestra capacidad de generación de energía renovable. Las inversiones en el sector hidroeléctrico son ineficientes y plagados de corrupción. Y el desarrollo de la generación geotérmica se estancó cuando ustedes decidieron sacar del país al socio estratégico de la CEL, la compañía italiana ENEL. Hoy no hay más (ni más barata) generación de energía que cuando usted asumió el gobierno. Esto se llama engaño, señor presidente.

Estamos fortaleciendo la inclusión y la calidad educativa.

Solo le pido estudiar los resultados de la PAES, señor profesor.

“Enfrentamos una grave crisis de liquidez del Estado, generada por las equivocadas acciones del pasado, como la privatización de las pensiones, la corrupción, el endeudamiento irresponsable y la baja recaudación provocada por la evasión y la elusión fiscal.”

Tiene razón en decir que la crisis fiscal es grave. Lo felicito: El primer paso necesario es reconocer el problema. Pero el segundo paso para resolverlo es asumir sus errores. Usted es incapaz de reconocerlos. Prefiere culpar a otros. Y para hacer esto, nuevamente distorsiona los números, igual que en los temas de crecimiento y seguridad. Las pensiones son un problema que hay que resolver – para mejorar los ingresos de los pensionados, pero no para resolver los ingresos del gobierno. Las pensiones no son causantes de la crisis de solvencia de su gobierno. Y la recaudación tributaria, en ambos gobiernos del FMLN, no ha bajado, sino ha aumentado sustancialmente. Enfrentar el peligro de insolvencia pasa por contestar la pregunta que hasta la embajadora de Estados Unidos le hace: ¿Dónde están los miles de millones de dólares adicionales que los gobiernos del FMLN han tenido a su disposición?

Con gusto le escucharemos una cadena nacional cuando se disponga a contestar esta pregunta: ¿Dónde está el pisto? Antes, no. Saludos,

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Vea el discurso completo del presidente

La Sociedad de los Dictadores Muertos. De Carolina Ávalos

, 6 diciembre 2016 / EDH

Durante el siglo XX y comienzos del XXI, América Latina no ha estado ajena de los regímenes políticos liderados por dictadores, aquellas personas ‘que se arrogan o reciben los poderes políticos y, apoyadas en la fuerza, los ejerce sin limitación jurídica’, y que han reprimido los derechos humanos y las libertades individuales.

“La educación nos hace libres” es una frase repetida por muchos pero es, quizás, algo inexacta. Al decir que Cuba tiene los mejores indicadores de educación, podríamos estar de acuerdo todos, pero ¿es ésta una “educación liberadora” (Frei)? ¿Aquella que comienza con liberar nuestra propia conciencia hacia una auténtica búsqueda de la libertad, y que nos ayuda a transformar la sociedad, para que en ella prime el bien común? La educación en este régimen dictatorial, después de medio siglo, ¿ha hecho libre a Cuba? Eso le corresponde a la sociedad cubana responder, y es ella la que debe reflexionar sobre la sociedad que anhelan.

diario hoyLa ‘revolución ha devuelto la dignidad al pueblo’, dicen algunos, pero más bien muchas veces se intenta inmolar la libertad en aras de una supuesta dignidad. Si nos obligaran a elegir entre ambas, siempre lo haría por la libertad, porque dignidad sin libertad tiene otro nombre: sumisión (humillación al ser humano). El pueblo cubano abrió paso a una revolución con la esperanza de superar este flagelo, pero después de medio siglo sigue sumergido en la pobreza y la coerción de las libertades.

A los salvadoreños nos corresponde, desde nuestra posición en la sociedad, velar para que sean garantizados los derechos plasmados en la constitución de la República, pero sin olvidarnos que también tenemos deberes y responsabilidades como ciudadanos. Así, involucrarnos en la educación y la formación (de los valores humanos y sociales) de nuestros hijos, es construir y transformar nuestra sociedad. Pero una sociedad que le dé importancia a la ‘educación para la libertad’ y no al fiasco de una “seudo-dignidad” contra la libertad, basada en adoctrinar desde la infancia, y, en colocar a los ‘ciudadanos’ como piezas de un orden impuesto y no como protagonistas de su historia vital. Se vuelve un imperativo que la educación se brinde en función de la libertad, en donde cada individuo desde su nacimiento pueda realizarse como ciudadano pleno y contribuir así a la consolidación de la democracia y el Estado de Derecho, de un El Salvador en donde se garanticen los derechos humanos y las libertades individuales.

En libertad para la libertad, y no para una sociedad sin partidos políticos, sin instituciones independientes, sin elecciones libres que son los modelos basados en la represión, la falta de libertades individuales y la violación sistemática de los derechos humanos. Sociedades perforadas, en donde sus regímenes drenan lo que les incomoda para asegurar y perpetuar su poder, liderados por hombres carismáticos, que cada vez más van integrando la “Sociedad de los Dictadores Muertos”, antípoda de la Sociedad de los Poetas Muertos. A diferencia de esta última, en la que predomina el pensamiento crítico, la creatividad y el romper esquemas como esencia para la poesía (el alma liberadora), la Sociedad de los Dictadores Muertos es aquella en donde a mi parecer domina una ‘falsa’ utopía.

Más aún, ahora que la historia de la humanidad está en un punto de inflexión, como país no podemos quedarnos al margen de las transformaciones globales —la cuarta revolución industrial—, en donde la educación juega el papel central. Esto nos impone desafíos trascendentales. El primero de ellos es lograr un sistema educativo que transforme radicalmente las capacidades humanas, necesariamente basado en las libertades, y cuyo objetivo último sea la construcción sin distracciones de una democracia plena.

@cavalosb

Memorias de la Cuba de Castro. De Cristina López

Cristina LópezCristina López, 5 diciembre 2016 / EDH

Cuando se trata de la Cuba de Castro, tengo opiniones superfuertes. Viscerales, casi, en carne viva. Todo porque en 2013, durante un período de idealismo arrogante, fui en una ingenua misión con una amiga mexicana a La Habana, con las mejores intenciones de llevarle tecnología (cámaras y memorias usb usadas) y compartir mejores prácticas en temas de organización cívica con un grupo de disidentes jóvenes, la gente más valiente que he conocido.

diario hoyPensábamos, “el régimen está debilitado, no pueden ser tan [inserte adjetivo calificativo sinónimo con el horror, la paranoia y el autoritarismo]”. Nos equivocamos, y por mucho. En esos diez días la policía estatal nos siguió a todas partes, nos consta que nuestras conversaciones estaban intervenidas y nos amenazó un hombre diciendo que él se encargaría de que hiciéramos turismo, si a eso habíamos llegado, según nuestra visa. Se autodenominaba “El Doctor” y nos acosó por teléfono y dejándonos notas en nuestro hotel, a pesar de que nunca le habíamos dicho dónde estábamos quedándonos. Todo por demostrar que podían encontrarnos si querían. Todas nuestras reuniones tenían que ser en secreto, rápidas y a murmullos. Juntarnos por fin con los disidentes, después de intentos abortados por el peligro en que los ponía recibir nuestra ayuda, fue como una versión de The Amazing Race, pero con consecuencias reales, recorriendo toda La Habana de arriba a abajo, en coco taxis, buses y a pie, cambiando de ruta y de destino a última hora y sospechando de todo y de todos, mintiendo por teléfono y cara a cara. Inventándonos excusas y nombres falsos.

Sentimos, al final, que nuestra ayuda había sido totalmente insignificante, dada la proporción de los males padecidos por esta gente de mi edad, dado su encarcelamiento en la isla. Todos soñando con el día en que podrían escapar. Mientras tanto, los turistas ajenos y despistados tomaban sus fotos, romantizando la pobreza y alabando la preservación del bonito filtro rústico de Instagram con sus carros antiguos y edificios ruinosos, tratando con todas sus fuerzas de ignorar a los niños rogando por algo de comer o a las mujeres pidiendo tampones y toallas sanitarias, “lo que tengas chica, cualquier cosa me sirve”. Siendo parte y fortaleciendo, sin querer, el espantoso apartheid monetario que causa la diferencia entre el peso cubano y el CUC del turista (peso cubano convertible, en paridad con el dólar).

Por eso me es difícil tolerar argumentos de «por el otro lado» sobre Fidel Castro. «Pero la tasa de alfabetización es altísima» Sí, pero solo se puede leer lo que aprueba el régimen, no existe la libertad de prensa y el internet está controlado y censurado. «Pero toda la gente tiene acceso a educación superior» ¿De qué sirve ser bioquímico en un lugar donde el único empleo disponible es de taxista? Es como tener un carro de Fórmula 1 en un lugar sin pistas. «Pero, ¡el sistema de salud universal!» No es universal, los miembros del régimen y el círculo de amigos de los Castro (incluido Sánchez Cerén) reciben un cuidado de calidad bastante distinto a al que recibe el cubano de a pie. Para ellos, no hay medicina disponible, los hospitales se están cayendo a pedazos y no son diferentes que el resto del mundo en desarrollo. Por cada historia de éxito sobre los logros de la medicina cubana hay miles más de tragedia y muerte. «Pero todo el mundo es igual». Igualmente pobre, sí. Los Castro y su círculo no, ellos son muy ricos. «Pero la gente LGBT es tratada con respeto». Solo después de décadas de persecución y asesinato impune se les reconoció el mismo nivel de dignidad que a cualquiera, todo por conseguir la alabanza y publicidad de la comunidad internacional, usándolos para desinfectar la imagen del régimen ante los organismos multilaterales.

Y ya. No hay rescatables. Al revolucionario heroico que botó a Batista lo sustituyó un dictador sangriento, obsesionado con el poder y paranoico, dispuesto a extender su control obsesivo sobre otros territorios de Latino América. El resto es puro marketing sentimentaloide, propaganda sin filtro. Y creérselo sin una gota de escepticismo sano o sin darle peso a las voces de quienes se han ido huyendo o han visto los horrores, sería entregarle a Castro una última victoria inmerecida. ¡Que viva Cuba libre!

@crislopezg

Sistema educativo en crisis permanente. De Erika Saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 28 noviembre 2016 / EDH

Los promedios de la Prueba de Aptitudes y Aprendizaje para Egresados de Educación Media (Paes) del último quinquenio, y periodos más atrás, son preocupantes. En los años 2011, 2012, 2013, 2014, 2015 y 2016 los promedios han sido 4.85, 5.0, 5.3, 5.2, 5.3 y 5.26, respectivamente. El resultado se ha mantenido sin cambios significativos en los últimos años, lo cual nos debería hacer pensar a todos (Gobierno, estudiantes, padres de familia y ciudadanía en general) cómo pretendemos avanzar como sociedad si el sistema educativo encargado de formar a la mayoría de niños y jóvenes adolece de serias deficiencias en todos los niveles.

Además de lo penoso que puede ser el resultado para los estudiantes que han reprobado dicha prueba, es aún más lamentable que las autoridades del ramo de educación, instituciones y diario hoyfundaciones que deberían fomentar el desarrollo de la educación se dediquen en los últimos días a explicar y justificar (sin brindar propuestas o soluciones) la triste nota promedio de la prueba, en vez de hacer un diagnóstico a conciencia del estado actual del sistema educativo, aceptar los errores y buscar la forma de corregirlos.

En una total oda a la mediocridad, muchos han justificado la nota promedio de la Paes en que un alumno de una escuela que no tiene agua, con mala infraestructura, profesores con preparación deficitaria, que probablemente sufren de desnutrición, no tienen que ser evaluados de igual forma que los jóvenes de instituciones que gozan de infraestructura de calidad, profesores capacitados y que su familia les puede proveer de una buena calidad de vida. Con ello, dan a entender que las diferencias de condiciones existentes entre escuelas rurales y urbanas, así como la diferencia de calidad entre instituciones públicas y privadas, deben ser consideraciones a tener en cuenta en el rigor de la evaluación.

El problema no es la Paes en sí misma, su elaboración o nivel de dificultad; el problema que tenemos frente a nosotros y deliberadamente estamos ignorando es el nivel de calidad educativa que se les está brindando a los estudiantes, así como las condiciones en las que profesores y alumnos se encuentran desarrollando sus actividades diarias. Si los alumnos no tienen buenos profesores y las condiciones adecuadas para desarrollar el proceso de aprendizaje es poco probable que las cosas cambien.

En vez de justificar la deficiente nota promedio de la Paes y pedir que se cambie la vara con la que se mide a unos y otros, deberíamos buscar la forma de equiparar las condiciones deficitarias de las escuelas a aquellas instituciones que han demostrado encontrarse en un buen nivel, logrando así establecer una igualdad de condiciones para todos los niños y jóvenes del país. El Gobierno y el Ministerio de Educación deben enfocar los esfuerzos en depurar su planilla de profesores y mantener a aquellos que cuenten con la suficiente calificación para brindar educación de calidad; además, preocuparse por mejorar el estado de la infraestructura de las escuelas, ya que la calidad de la educación parte del ambiente en que se desarrollan las actividades educativas.

La jurisprudencia constitucional ha reconocido que la educación representa una de las herramientas fundamentales con la que cuenta el Estado salvadoreño, para lograr construir una sociedad sedimentada en los valores de justicia (concretada en libertad e igualdad), seguridad jurídica y bien común, así como en el respeto de la dignidad humana. Y, además, el Protocolo de San Salvador ha señalado que la educación “debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad democrática y pluralista, lograr una subsistencia digna, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos raciales, étnicos o religiosos y promover las actividades en favor del mantenimiento de la paz”.

Una sociedad educada se constituye como un prerrequisito para un verdadero Estado de Derecho.  Los problemas que actualmente sufrimos como sociedad tienen una de sus raíces en la deficiente calidad de educación que se ha vuelto permanente en El Salvador. Una sociedad educada se preocupa por ser una sociedad informada y exigente sobre el trabajo de sus funcionarios, capaz de reconocer sus derechos y deberes frente al Estado y el resto de la sociedad. Preocupémonos más por la calidad del sistema educativo en el país.