Alberto Arene

$600 millones: respiro momentáneo u oportunidad de salvarse. De Alberto Arene

Al paciente le llegará oxígeno por el ratito de tiempo que necesita el comienzo de la cirugía mayor para salvarlo. O aprovecha esta oportunidad o el dinero servirá –literalmente– para prolongar su agonía y sufrimiento, y después morir…

alberto-arene2Alberto Arene, 23 febrero 2017 / LPG

Anteayer al gobierno vendió en los mercados financieros internacionales $600 millones en bonos del Estado a un interés bien alto (8.65 %) debido a la baja calificación del país. Esta, a su vez, se debe al alto nivel de endeudamiento público respecto a las proyecciones de bajo crecimiento económico e ingresos fiscales y la falta de acuerdos para enfrentar la bomba fiscal en ciernes. El dinero que entrará está todo comprometido, no habrá terminado de ingresar por una gaveta cuando saldrá muy rápido por las otras. Aliviará pocos meses la presión al gobierno pagando deudas acumuladas a alcaldías, distribuidoras de energía, proveedores diversos, y una parte de los certificados vencidos de corto plazo (LETES) que superan los $1,000 millones. Al paciente le llegará oxígeno por el ratito de tiempo que necesita el comienzo de la cirugía mayor para salvarlo. O aprovecha esta oportunidad, o el dinero servirá –literalmente– para prolongar su agonía y sufrimiento, y después morir…

la prensa graficaEl gobierno pagará las deudas más urgentes cuya prolongación de mora tienen mayores costos económicos y políticos, pero dejará muchas sin pagar. Al liberar espacio con el pago de una parte de los LETES, emitirá inmediatamente y correlativamente nueva deuda de corto plazo, además de haber solicitado ya la emisión de más deuda de mediano y largo plazo para financiar faltantes al presupuesto (pensiones y elecciones de 2018). Pero el tamaño de las deudas acumuladas, del hoyo fiscal, del presupuesto sin financiamiento y de las deudas que se vencerán en el segundo semestre del año son demasiado grandes frente a los ingresos fiscales proyectados, requiriéndose de una cirugía mayor.

La cirugía mayor sería el resultado del acuerdo entre el gobierno y ARENA, respaldado por el resto de partidos políticos, sobre una estrategia de sostenibilidad fiscal diseñada y monitoreada fundamentalmente por el Fondo Monetario Internacional. Abarcaría los componentes que condujeron a semejante situación incidiendo en todos y cada uno de ellos, resaltando el carácter integral de la intervención.

Entre estos resaltan: 1. Ajuste fiscal ordenado con la eliminación o reducción de todos los gastos superfluos en los tres órganos del Estado; la eliminación de buena parte de los subsidios, y el aumento de dos puntos del IVA. 2. La reforma integral del sistema de pensiones con todo y reformas paramétricas. 3. La reforma fiscal integral pro inversión y crecimiento (eliminando la elusión y evasión, ampliando la base contributiva formalizando a los informales, e introduciendo paulatinamente el impuesto predial). 4. Compensación a los grupos más vulnerables. 5. Reestructuración de la deuda pública, y respaldo/financiamiento del FMI, y del BM y del BID. 6. Priorizar la inversión privada nacional y extranjera dentro de una estrategia de crecimiento de mediano y largo plazo, generando los recursos para financiar y reactivar progresivamente la inversión pública.

La solicitud de apoyo del gobierno al FMI, la reanudación del diálogo partidario y la ventanita de tiempo que otorgan los $600 millones deben aprovecharse para avanzar en un Acuerdo de Sostenibilidad Fiscal de mediano y largo plazo que incluya un plan urgente de corto plazo.

Solo así los $600 millones dejarían de ser un alivio temporal, un respiro momentáneo para prolongar la agonía del paciente antes de su muerte. Se trata de salvar a nuestro país, evitando una pesadilla de enormes consecuencias económicas, sociales y políticas para el presente y futuro de El Salvador.

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La fallida conducción económica y fiscal. De Alberto Arene

alberto-arene2Alberto Arene, 22 diciembre 2016 / LPG

En los últimos días del año el Gobierno intenta conseguir con la banca privada un crédito puente para pagar $82 millones del FODES a las alcaldías, $65 millones de aguinaldos y remuneraciones a los empleados públicos, $50 millones a proveedores, $46 millones del subsidio adelantado por las distribuidoras de energía eléctrica y $307 millones de deuda de corto plazo, mientras logra conseguir el financiamiento total con bonos de mediano y largo plazo. Este lamentable cierre fiscal del año y de la primera mitad del gobierno podría conducir a la salida del ministro de Hacienda, el funcionario más importante en materia económica y fiscal-financiera de los últimos siete años y medio.

la prensa graficaSe trata, en efecto, de una conducción económica y fiscal fallida del Gobierno y del país, configurada acumulativamente en la última década y media, y particularmente en los últimos dos gobiernos. Las ilegalidades, las irresponsabilidades y el enfoque centrado en el manejo de la caja fiscal en la gestión de las finanzas públicas, la ausencia de reformas estructurales económicas y fiscales con visión y estrategia de crecimiento y desarrollo de mediano y largo plazo, y el no haber visualizado y enfrentado semejante situación desde el inicio de su gestión, explicarían dicha conducción fallida.

El Gobierno concluye el año: 1. Debiéndole más de $140 millones a desesperados proveedores, muchos en quiebra, otros muy cerca, y tantos o más descapitalizados. 2. Con meses de retraso en el pago del FODES a las municipalidades, con alcaldes y concejos municipales enfrentados a enormes presiones y lamentables situaciones. 3. Sin un centavo de los $1,200 millones para financiar el déficit acumulado de 2016 reconvirtiendo la deuda de corto a largo plazo. 4. Con una unilateral decisión de aumento de salarios mínimos que rompió el diálogo y la búsqueda de consensos, y que deterioraría la situación económica y financiera de los pequeños y medianos empresarios, y de muchos cooperativistas y empresarios agropecuarios, enfrentando al Gobierno a toda la empresa privada y a buena parte de la oposición. 5. Con un presupuesto 2017 pendiente de aprobación, donde el Gobierno excluye partidas presupuestarias claves como el pago de pensiones, y ARENA omite propuestas alternativas de financiamiento, creándole el vacío a la mesa técnica de pensiones. 6. Con un ajuste fiscal hasta el final de su mandato de 3-3.5 % del PIB, que recortará el gasto público y aumentará impuestos y recaudaciones diversas. 7. Con una misión del Fondo Monetario Internacional que reconfirma el imperativo del ajuste fiscal y de reformas económicas para fortalecer la solvencia del sistema financiero y crear condiciones para un crecimiento económico mayor e inclusivo. Un acuerdo del Gobierno y la oposición sobre dicho ajuste y reformas constituye la condición para un acuerdo precautorio y respaldo del FMI en los próximos años. 8. La ausencia de visión y liderazgo del Gobierno y de la oposición para la transformación económica del país. 9. Con el Gobierno enfrentado en visión, políticas e intereses a casi toda la oposición y a casi todo el sector privado. 10. Con una deuda pública que supera el 70 % del PIB después de la actualización de las cuentas nacionales.

Consecuentemente, la conducción económica y fiscal está agotada, requiriéndose una estrategia integral que involucre a los principales liderazgos intelectuales/profesionales, económicos/empresariales, sociales y políticos del país. Esta es una de las grandes prioridades de la agenda estratégica a impulsar a un cuarto de siglo de los Acuerdos de Paz.

Con la de este día, 36 columnas de opinión recogen mi análisis y propuestas sobre este tema: “De los Acuerdos de Paz a los Acuerdos de Desarrollo” (I al X), “Acuerdos nacionales o deterioro mayor de la situación nacional”, “Sobre la capacidad disminuida del Estado para enfrentar problemas crecientes, “¿Hacia la tormenta perfecta primero y al despeñadero después?”, “El agotamiento de la política fiscal y el imperativo de la inversión y el crecimiento”, “La incapacidad histórica del liderazgo nacional”, “Cómo superar la confrontación y entrampamiento por la reforma de pensiones”, “Estado de emergencia y necesidad de una estrategia nacional”, “El gobierno del FMLN y los empresarios”, “Es la producción y las exportaciones, estúpido… (I y II), “Para que esta vez el diálogo Gobierno-ANEP conduzca a acuerdos”, “Ni superación del bajo crecimiento, ni superación de la esperanza”, “¿Tiene el FMLN la sartén por el mango en El Salvador?”, “Sobre la economía política del estancamiento presente y de la prosperidad futura”, “Un pacto fiscal y un acuerdo con el FMI”, “¿Ejercerán ARENA y ANEP el cogobierno de las finanzas públicas y de la economía?”, “Los costos políticos compartidos del pacto y ajuste fiscal”, “¿Lidera y conduce alguien la economía y las finanzas públicas?”, “Ideas para salir de postración y el entrampamiento”, “Los urgentes y complejos acuerdos sobre las finanzas públicas”, “La crisis y el agotamiento histórico de El Salvador”, “La bancarrota fiscal del Estado y la estupidez política que padecemos”, “Acuerdos de sostenibilidad fiscal o al despeñadero”, “Inversión y crecimiento para la sostenibilidad de las pensiones y de las finanzas públicas”, “De la primera a la segunda mitad del gobierno: la economía y las finanzas públicas” (I)…

En adelante, la realidad se encargará de arreglar las cuentas pendientes con la fallida conducción económica y fiscal del Estado…

Inversión y crecimiento para la sostenibilidad de las pensiones y finanzas públicas. De Alberto Arene

El acuerdo fiscal debe incluir una estrategia sostenida de inversión y crecimiento, o lo acordado será más endeudamiento para pagar deudas de ayer y hoy, programando postración económico-social hoy y mañana, y el estallido de una mayor bomba previsional y fiscal pasado mañana.

alberto-arene2Alberto Arene, 27 octubre 2016 / LPG

Ni el gobierno ni la oposición parecieran –todavía– preparados para la negociación de un buen acuerdo fiscal porque no han priorizado el aspecto más importante para hacer sostenible la deuda y las finanzas públicas: la inversión y el crecimiento. Con dos tercios de la población económicamente activa en el sector informal, y una buena parte del sector formal también con muy bajos niveles de productividad, ingresos y crecimiento, no es posible la sostenibilidad ni del sistema de pensiones ni de la deuda pública. El acuerdo fiscal debe incluir una estrategia sostenida de inversión y crecimiento, o lo acordado será más endeudamiento para pagar deudas de ayer y hoy, programando postración económico-social hoy y mañana, y el estallido de una mayor bomba previsional y fiscal pasado mañana.

la prensa graficaHasta ahora el mensaje y narrativa del Gobierno/FMLN han estado centrados en que ARENA apruebe los $1,200 millones para pagar deudas y obligaciones acumuladas hasta el final de año (Letes y Eurobonos, pensiones, acreedores, subsidios y aguinaldos), mientras que el de ARENA ha priorizado la contención y reducción del gasto y del endeudamiento. De esta visión y confrontación saldrán –ojalá– acuerdos sobre: 1. Un monto entre $500 y $ 1,200 millones para pagar esas deudas y obligaciones acumuladas (con montos distribuidos en uno o dos tramos). 2. Ajuste fiscal de 3 % del PIB (ejecutado entre 3 y 5 años). 3. Presupuestos transparentes y más equilibrados (con sus respectivos déficits y financiamientos). 4. Niveles máximos de deuda flotante para la emisión de Letes (entre 10 y 25 % de los ingresos corrientes). 5. Una ley de responsabilidad fiscal que norme y obligue a la ejecución de 2, 3 y 4. Estos acuerdos inyectarán liquidez y evitarán impagos al menos hasta la conclusión de este gobierno. La tensión y negociación se dará en torno a los parámetros en paréntesis determinada por el respectivo costo político de cara a los intereses y cálculos político-electorales en la coyuntura electoral 2017-2019.

Estos acuerdos son importantes porque evitarán los impagos en los próximos 3-5 años, y posibilitarán niveles de endeudamientos anuales menores (de 4 a 3 o 2 % del PIB), a partir de un menor nivel de gastos e inversiones del Estado y los particulares, y de un menor nivel de consumo con efectos negativos sobre el crecimiento. Pero si los acuerdos concluyen aquí, solo se logrará posponer algunos años los impagos, no la sostenibilidad de la deuda y de las finanzas públicas, desperdiciando la última oportunidad de lograrlo. Tres años después las deudas y sus impagos regresarán con mucho mayor fuerza, con niveles de endeudamiento mucho mayor frente a un PIB estancado durante una década consecutiva.

Para enfrentar la crisis fiscal se deberá impulsar una visión y una estrategia de sostenibilidad de las finanzas públicas que además de estabilizar la caja fiscal temporalmente (3 años) logre sacar al país del estancamiento a la prosperidad a partir de la inversión y el crecimiento, eje principal de mediano y largo plazo para enfrentar y resolver la crisis fiscal. En efecto, a mayor crecimiento menor déficit fiscal y menor endeudamiento para financiarlo, mejores ingresos respecto a egresos fiscales, y menor deuda pública respecto a mayor PIB. Mejores empleos decentes y menor tamaño del sector informal, incorporando a muchos más trabajadores al sistema de pensiones, fortaleciendo su base y sostenibilidad. Asimismo, las impostergables reformas paramétricas aumentarán el monto de contribución y la edad de retiro posibilitando una mayor sostenibilidad del sistema de pensiones. Mientras la reforma fiscal integral pro-inversión y crecimiento aumentaría los ingresos fiscales y la progresividad del sistema.

El comportamiento del liderazgo político salvadoreño es típico de sociedades atrasadas más centradas en las manifestaciones de los problemas y no en sus causas, en administrar los problemas, la pobreza y la escasez, no en superarlas, en resolver el corto plazo, no en darle viabilidad y sostenibilidad al país en el largo plazo, en la administración del pasado agotado, no en la creación de viabilidad y futuro.

Con la palanca negociadora de los $1,200 millones para pagar deudas diversas, una ley de responsabilidad fiscal y un ajuste realistas, y la aprobación de otros financiamientos para proyectos prioritarios de desarrollo, la oposición debe ser firme en la condicionalidad de la sostenibilidad de las finanzas públicas, priorizando la inversión y el crecimiento. El problema que ahora confrontamos es que cada vez será más difícil resolver el presente si al mismo tiempo no se le apuesta a resolver el futuro.

Acuerdos de sostenibilidad fiscal o al despeñadero. El mensaje de la comunidad internacional. De Alberto Arene

Nunca pensó el FMLN que su gobierno dependería de ARENA y del Fondo Monetario Internacional para viabilizar fiscal y políticamente la 2.ª mitad de su gobierno. Pero tampoco pensó ARENA que desde la oposición terminaría salvando al gobierno del FMLN para evitar que el país se vaya al despeñadero, llevándoselo de encuentro…

alberto-arene2Alberto Arene, 13 octubre 2016 / LPG

Ha sido necesario que lleguemos al estado de insolvencia fiscal, con deudas de corto plazo acumuladas que superan los mil millones de dólares con otros mil millones de impagos programados el próximo año (octubre de 2016-septiembre de 2017) para que el presidente haya declarado esta semana el Estado de Emergencia Nacional. Y también para que la comunidad internacional le haya dicho al gobierno y al FMLN, a ARENA, y también a los grandes empresarios nacionales, que o llegan a acuerdos de sostenibilidad fiscal pronto, o nuestro país caerá en el despeñadero. Lo respaldaron con un buen diagnóstico, una agenda sustantiva y una clara hoja de ruta, en un documento integral de 244 páginas. Gracias, amigos.

la prensa graficaSu diagnóstico, perspectiva y propuesta es bastante coincidente con las hechas en decenas de artículos de esta columna de opinión en los últimos dos años, donde explicamos que el problema era grave, que sería cada vez peor, que su naturaleza es estructural, y que había que llegar a acuerdos cuanto antes, dentro de una estrategia integral de sostenibilidad de la deuda pública de mediano y largo plazo. Afirmamos que el problema principal era el agotamiento del modelo económico de la posguerra de muy bajo crecimiento liderado por la promoción del consumo y de las importaciones, y por la exportación de gente, necesitándose la transformación estructural del modelo económico al que el documento se refiere: “Un modelo de crecimiento que pretendió el fomento de la actividad del mercado, sin atender apropiadamente la potenciación de las capacidades productivas de la sociedad y de la población en general”.

Después de afirmar que el promedio del tamaño del Sistema Público no Financiero en los últimos cinco años ha sido de 23.4% y que los tamaños de los gobiernos del mundo oscilaron alrededor del 34.6% del PIB y en América Latina rondaron el 34.4%, el documento afirma: “Encontramos, que la magnitud del Estado salvadoreño sigue siendo relativamente baja en comparación con la región, por lo que el principal problema parece estar en el lado de los ingresos… (‘No obstante, ha tenido un crecimiento lento, pero sostenido durante la última década, del 18.7% en 2004 al 21.4% en 2015’)”.

Hablar de ingresos fiscales es hablar en primer lugar del crecimiento de la producción nacional de bienes y servicios, y de una reforma fiscal integral pro-crecimiento que estimule la inversión privada y pública.

En cuanto a la situación fiscal, el documento afirma: “La falta de orientación estratégica nacional de El Salvador ha llevado a que la situación fiscal sea sumamente complicada y se caracterice por la existencia de déficits fiscales permanentes; niveles de deuda que amenazan con convertirse en insostenibles en el corto plazo; una rigidez presupuestaria significativa ocasionada por el establecimiento histórico de candados en la ejecución del gasto; y una insuficiente cantidad de recursos financieros para afrontar los compromisos vigentes”.

Para ello se deben aplicar reglas fiscales (de endeudamiento, de balance presupuestario, de gasto, y de ingreso) para contener presiones de gastos excesivos y asegurar la responsabilidad fiscal, señalando que “en una sociedad políticamente tan polarizada como la salvadoreña, existe el riesgo importante de que un sector que ha hecho gobierno en el pasado y que hoy juega el rol de oposición política busque impulsar reglas fiscales para limitar el margen de acción de la administración gubernamental de su adversario político… El sector oficialista que buscaría evitar un ataque político por la vía de reglas fiscales sería el identificado con el Gobierno del Presidente Sánchez Cerén, el partido Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y en general con la ciudadanía posicionada con la izquierda ideológica…”.

Tanto al gobierno/FMLN como a la ANEP/ARENA se le acabó el espacio y el tiempo para posponer un acuerdo de sostenibilidad fiscal. De cara a las próximas elecciones, los primeros intentarán minimizar los costos políticos del ajuste, moderándolo al máximo, mientras los segundos intentarán maximizarlos sin compartirlos. Tanto el presidente de la República como el presidente del COENA avanzarán tanto como se lo permitan sus consensos internos, debiendo cada quien evitar cualquier acción o declaración que afecte la precaria unidad de su contraparte.

Nunca pensó el FMLN que su gobierno dependería de ARENA y del Fondo Monetario Internacional para viabilizar fiscal y políticamente la 2.ª mitad de su gobierno. Pero tampoco pensó ARENA que desde la oposición terminaría salvando al gobierno del FMLN para evitar que el país se vaya al despeñadero, llevándoselo de encuentro…

La crisis y el agotamiento histórico de El Salvador. De Alberto Arene

ecm0106entrevista-photo02-FileAttachmentAlberto Arene, 22 septiembre 2016 / LPG

La arquitectura económica, social y político-institucional de la posguerra se agotó en el cuarto gobierno de ARENA (2004-2009), empeorándose la situación con la crisis económico-financiera internacional que golpeó más a El Salvador en Latinoamérica. La tarea histórica de los gobiernos del FMLN (2009-2019) era liderar una profunda transformación del país. Siete años y medio después constatamos que agudizaron la crisis heredada sin poner las bases mínimas de dicha transformación, agotándose el segundo gobierno en la mitad de su gestión. Sus últimos dos años y medio serán marcados por el ajuste fiscal y el deterioro de la situación económica y social, y por juicios de corrupción y enriquecimiento ilícito de funcionarios de anteriores administraciones y, talvez, de esta. Impulsados por la Fiscalía General de la República y la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia, dichos procesos tendrán creciente respaldo internacional y apoyo popular, en el marco de una nueva matriz de opinión pública latinoamericana contra la corrupción y la impunidad.

la prensa graficaEl final de la década será también de las dos décadas de gobiernos populistas en Latinoamérica liderados por la familia del FMLN y de su gobierno: el Castro-Chavismo y la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA). Estos dilapidaron dos décadas de desarrollo y democracia en Latinoamérica y el impulso de una visión más realista de inserción competitiva y democrática de nuestros países en el capitalismo y la democracia global del siglo XXI.

La situación que hoy vivimos es producto de los efectos económicos y sociales acumulados de la guerra y de la instalación del modelo patrimonialista/neoliberal en el ámbito político-institucional y económico-social en la posguerra.

Este se caracterizó por un decreciente crecimiento económico y una limitada integración social que insertó al país a la globalización al revés, con un modelo de exportación de mucha gente y pocos bienes y servicios, con capacidad disminuida de producir y redistribuir riqueza, compensando los crecientes déficits familiares y macroeconómicos con remesas y endeudamiento crecientes. Mientras tanto, el sistema político-institucional fue incapaz de reformarse a tiempo para profundizar y consolidar la democracia y la institucionalidad, e impulsar el desarrollo. Este modelo económico- político nos llevó a la crisis actual, agudizada por la capacidad de los últimos dos gobiernos de exacerbarla y por su incapacidad de sentar las bases de la transformación nacional.

Pareciera que nuestra historia transcurre en ciclos de relativo progreso seguidos de crisis, ambos, en mi interpretación, de una duración aproximada de 20 años: 1950-1972/1972-1991/1992-2008/2008-…. La particularidad de la crisis de 1972-1991 correspondiente a la guerra civil y el progreso contradictorio de la posguerra 1992-2008 es que en dicho período de tres décadas y media, el mundo experimentó –probablemente– el más profundo cambio de época de la historia de la humanidad: de la hegemonía keynesiana a la hegemonía neoliberal en el pensamiento y política económica internacional; la reestructuración del capitalismo mundial y la globalización acelerada, la revolución científico-tecnológica y digital, y de las comunicaciones, el derrumbe del socialismo real, la conformación de los grandes bloques económicos comerciales, el surgimiento de las potencias económicas de China e India, y la hegemonía creciente de la economía asiática; y la importancia creciente de la democracia y de la institucionalidad en el mundo occidental al que pertenecemos.

La mayor parte del liderazgo y de los partidos políticos de las pequeñas naciones del norte de Centroamérica no tomaron nota de las implicaciones de semejante cambio, con liderazgos autoritarios centrados en la guerra, primero, y en la reconstrucción de posguerra, después. Su fotografía de la realidad nacional e internacional tiene entre dos y tres décadas de retraso. El sistema político-institucional y los liderazgos de la guerra y posguerra-que siguen siendo los mismos- están agotados, obstaculizando el desarrollo del CA-4 que El Salvador debería liderar. Una parte de la derecha política y del empresariado nacional sigue aferrada a una interpretación histórica y proyecto agotado. Su solución es simple: que regrese ARENA al poder, aun sin proyecto alguno de transformación nacional.

Un estudio reciente de la Escuela de Negocios de Harvard sobre la competitividad, alaborado por un equipo dirigido por Michael Porter, descubrió que el sistema político es uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico de Estados Unidos: “El problema es que estamos estancados… nuestro sistema político se ha convertido en el principal obstáculo para el desarrollo de la economía…” (“Problemas no resueltos y una nación dividida”).

El diseño, visión compartida e implantación de un nuevo proyecto de desarrollo nacional/regional que tenga espacio, viabilidad y respaldo nacional e internacional constituye el mayor desafío de nuestro tiempo.

El nuevo presidente de ARENA y sus enormes desafíos. De Alberto Arene

Requerirá de una gran visión y estrategia, de mucha habilidad y flexibilidad táctica, y de mucho valor y fuerza en su partido y en el país.

Alberto Arene, expresidente de CEPA

Alberto Arene, 1 septiembre 2016 / LPG

Por primera vez en sus tres décadas y media de existencia, el partido histórico de la derecha eligió con voto secreto al COENA y su presidente. Los otros dos candidatos respaldaron al ganador, al igual que los grupos económicos que apoyaron a los dos principales contendientes. En un mes será ratificado en la convención el nuevo COENA con gran unidad y legitimidad de partida. Grandes serán los problemas y aún mayores los desafíos, en una época de crisis y cambios en el país y el mundo entero. Enfrentarlos con mayores probabilidades de éxito requerirá de una gran visión y estrategia, de mucha habilidad y flexibilidad táctica, y de mucho valor y fuerza en su partido y en el país. Mauricio Interiano pareciera tener el perfil para intentarlo. En mi opinión, cuatro son sus principales desafíos.

la prensa graficaEl primero es reconvertir la vetusta mezcla ideológica –nacionalista, conservadora, religiosa, y liberal– con sus poderosos grupos de financiamiento y de interés, en la construcción de un verdadero partido político que concilie intereses diversos en un proyecto de transformación y futuro para el nuevo siglo. Esta transformación será muy compleja porque conlleva –literalmente– la refundación partidaria por etapas, llena de conflictos y de explosivas minas en el camino. Solo así convertiría el presidente su legitimidad de partida en liderazgo y poder en torno a su visión y estrategia de transformación del partido y del país.

El segundo desafío son los acuerdos con el gobierno del FMLN para enfrentar la crisis fiscal y de seguridad desde el interés nacional. Deberá impulsarlos condicionándolos a la ejecución de una estrategia integral de sostenibilidad de la deuda pública que permita al Estado salir de impagos crecientes, evitando el gran default que se avecina y un ajuste mucho más radical que afectaría al país entero, permitiéndole al FMLN responsabilizar a ARENA de la debacle. Y deberá respaldar y complementar la estrategia de seguridad en coordinación con el resto de partidos de la oposición. Acompañar responsable y constructivamente esta compleja transición hasta el final del gobierno, minimizando sus costos y capitalizando política y electoralmente las responsabilidades del gobierno y su partido, requerirá un gran juego de cintura y mucha creatividad comunicativa.

El tercer desafío es impulsar una estrategia político-electoral exitosa para las elecciones legislativas y municipales de 2018, y presidenciales de 2019. La mitad de la gente aplaza la gestión del presidente y tres cuartas partes consideran el rumbo “equivocado”, pero ARENA no capitaliza siendo el FMLN quien lidera las preferencias. Muchos de sus votantes esperan que se conviertan en verdadera oposición y que se proyecte como futuro gobierno, yendo –además– al encuentro de liderazgos diversos de la sociedad civil y otros partidos del llamado bloque de la derecha. Su división explica, en parte, algunas derrotas municipales, otras legislativas, y al menos la última presidencial, no obstante haber logrado en las últimas elecciones el mayor número de alcaldes y de diputados. Una tercera derrota en las presidenciales sería desastrosa para ARENA.

El cuarto desafío es el impulso de una estrategia consistente para sacar progresivamente al país de la estructural y profunda crisis a actual, en caso de asumir el gobierno, condición misma de una estrategia electoral victoriosa. Aquí ya no se trata de seguir administrando la pobreza, la confrontación y el pasado. Mientras se atienden las emergencias de los primeros meses, deberá dar inicio la ejecución del plan para impulsar la nueva economía productiva y exportadora con inversiones en sectores estratégicos diversos, el plan de inversión e integración social en las comunidades con mayores vulnerabilidades y riesgos sociales y ambientales, y el plan de transformación del Estado vetusto, refundándolo en un Estado social y democrático de derecho, eficiente y emprendedor que fomente la creación sostenible de riqueza. Esto conllevará varios gobiernos dentro de una visión y plan de desarrollo compartido hasta mediados del siglo, que también deberá impulsarse.

Una parte del liderazgo de ARENA y de sus poderosos grupos económicos todavía tiene como diagnóstico central que “el país iba bien hasta la segunda mitad del gobierno de Saca y desde que llegaron estos izquierdistas…”, olvidándose del control de todos los poderes del Estado; la debilidad y falta de independencia y profesionalismo de las instituciones; la corrupción, el tráfico de influencias y el uso patrimonialista del Estado; la evasión, elusión y debilidad fiscal; el bajo crecimiento y los crecientes desbalances fiscales y comerciales; y la histórica exclusión y desintegración social, razón última de la crisis de seguridad que padecemos. Los gobiernos del FMLN no pudieron cambiar esos problemas heredados, empeorándolos.

Mauricio Interiano pareciera estar consciente de sus enormes desafíos.

Los costos políticos compartidos del pacto y ajuste fiscal. De Alberto Arene

Todo me parece lógico en esta nota de Alberto Arene, sobre todo la necesidad de que el gobierno y el FMLN acepten firmar un acuerdo con el FMI para conseguir financiamiento y para comprometerse con el ajuste fiscal necesario. También es correcto que este acuerdo requiere la aprobación de la oposición poltica. Lo único que no me parece lógico es que esto significa que la oposición, al igual que el partido gobernante, tiene que asumir el costo político. En este tipo de situaciones, la oposición asume responsabilidad sobre las soluciones, pero no sobre las malas decisiones y la negligencia que han llevado al país a necesitar medicinas tan amargas para salir de la crisis. El costo político para esto no será compartido sino asumido por el gobierno.

Paolo Luers

Alberto Arene, expresidente de CEPAAlberto Arene, 28 julio 2016 / LPG

Al borde del abismo, con dos años de retraso, el gobierno y su partido entendieron lo obvio: que el ajuste fiscal y un acuerdo con ARENA y el FMI es inevitable. ARENA es el único que puede posibilitarlo y, paradójicamente, no le quedará más remedio que compartir con el FMLN y todos los partidos semejante costo político.

ARENA todavía cree que puede apoyar el ajuste propuesto por el FMI esperando que el FMLN asuma en solitario el costo político. Claudio de Rosa, asesor económico de su fracción legislativa, lo dijo tan francamente esta semana: “A esta altura, dado el tamaño de la crisis fiscal, la medicina será muy dolorosa para los salvadoreños y el costo político lo tendrá que asumir solo el FMLN, por no haber actuado con responsabilidad cuando debía hacerlo”.

la prensa graficaPero ARENA pronto descubrirá que eso será imposible, con presiones crecientes de sus alcaldes y concejales de los municipios donde gobiernan, y de empresarios pequeños, medianos y grandes, descapitalizados acreedores del Estado al borde de la quiebra. Pero también crecerán las presiones de gobiernos amigos y de partidos aliados en la oposición que solo darán sus votos si ARENA lo hace compartiendo los costos políticos. Si condiciona su apoyo a salir ileso, se pospondrá el acuerdo, aumentará la desesperación y todos los partidos políticos y diversos sectores sociales los señalarán como “el niño malo de la película”, transformando la opinión mayoritaria que identifica al gobierno y su partido como responsable de la debacle.

La presión interna sobre el COENA ya comenzó de sus alcaldes y concejales, quienes exigen la asignación mensual del Fondo de Desarrollo Económico y Social (FODES) para compras de bienes y servicios diversos (incluida en muchos casos la recolección de basura), para pagar empleados y amortizar mensualmente deudas contraídas, 95 % con dicho fondo.

Al cumplir hoy el Gobierno 28 días de atraso en dicha asignación, los alcaldes y concejales municipales y la organización que los representa sienten cada vez más la presión y hablan cada vez más fuerte. En una carta dirigida la semana pasada al ministro de Hacienda, el presidente del Instituto Salvadoreño de Desarrollo Municipal (ISDEM), ingeniero Rogelio Eduardo Rivas Polanco, reclamó la asignación del FODES, cuyo atraso “ha generado el incumplimiento del pago de 466 préstamos que las municipalidades pagan al sector financiero nacional, cuyo monto asciende a $3,164,089.49, afectando 147 municipios que tendrán que pagar mora”. Y agregó: “Los efectos del atraso del FODES impactan a las 262 municipalidades que en la actualidad presentan problemas económicos por el incumplimiento del pago de las obligaciones con los acreedores, principalmente en los proyectos municipales que están en ejecución, corriendo el riesgo de parar las obras en cada comunidad, y en forma directa a los empleados municipales que se les cancelan los salarios con este fondo”.

El secretario técnico de la Presidencia, Roberto Lorenzana, responsabilizó del atraso a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia al afirmar: “Se hace necesario aprobar de nuevo un financiamiento ya que la Sala de lo Constitucional dejó sin efecto ese proceso de aprobación de los $900 millones”. Mientras ARENA se resista a la firma del acuerdo fiscal y a la aprobación de los $1,200 millones que incluirá, en otros, las asignaciones del FODES, el gobierno y su partido lo responsabilizarán públicamente, haciéndole pagar un costo político creciente.

Cientos de empresarios y proveedores diversos exigen al Gobierno que les pague lo que les debe. Este les expresa su voluntad de hacerlo subrayándoles que ahora es de ARENA de quien depende. Mientras cientos de miles de familias de los estudiantes beneficiados con los programas de uniformes, zapatos, útiles y alimentación de los gobiernos del FMLN no sabrán que también fueron ellos los principales responsables de la insostenibilidad de su financiamiento, el gobierno y su partido señalarán a ARENA por la amenaza de recortarlos.

Tanto los magistrados de la Corte Suprema de Justicia como el fiscal general le dirán al Gobierno que necesitan los recursos atrasados y también los suplementarios para poder cumplir sus funciones. Pero el gobierno y su partido volverán, otra vez, a señalar a ARENA.

En este río cada vez más revuelto, vaya usted a dar explicaciones sobre la responsabilidad última del déficit fiscal y del sobreendeudamiento, de la insostenibilidad de la deuda y del impostergable ajuste, cuando lo que le importa a la gente es que le ajuste el pisto. Por todo esto, los costos políticos del acuerdo y ajuste fiscal serán compartidos. Pero también el beneficio de salvar a la nación del despeñadero.