Bernard Garside

“Costumbres viejas no abren puertas nuevas”. De Bernard Garside

El partido que tenga éxito en las elecciones será el que proponga ideas frescas, políticas innovadoras, una visión inclusiva (en lugar de divisiva) del futuro de El Salvador y (quizás lo más importante) el que posea una porción saludable de miembros con mentalidad joven, abierta.

Bernard Garside, embajador del Reine Unido

Bernard Garside, 7 julio 2017 / EDH

Dentro de un año tendremos una nueva Asamblea Legislativa. La votación se habrá llevado a cabo, los votos habrán sido contados, y en algunos casos, recontados, con la esperanza de que el proceso de votación termine de forma tranquila y con transparencia. Así que, ¿cuál será la forma de la política y de la Asamblea Legislativa en El Salvador el próximo año?

Espero que la política sea diferente. Espero que los miembros de la Asamblea Legislativa sean renovados, con nuevos ímpetus, frescos, dispuestos a trabajar juntos por los salvadoreños.

Se dice que el futuro de cualquier país está en las manos de la juventud, que es vital que se invierta apropiadamente en la nueva generación y que nos sintamos orgullosos de eso. Pero también debemos aceptar que las nuevas generaciones ven las cosas de forma muy diferente a nosotros y que esa diversidad debe ser aceptada. La frase “a mí manera o de ninguna manera” (My way or the highway) tiene poco, o nada de mérito. Solo miremos alrededor de la región para darnos cuenta lo malo que resulta este tipo de políticas. Si quieren seguir adelante, no pueden caminar solos. Necesitan llevar a la gente con ustedes.

Pero hay un buen equilibrio que debe ser experimentado. Como J.K. Rowling escribió en la orden del Fénix, “la juventud no puede saber cómo piensa y siente la edad. Pero los adultos son culpables si se olvidan de lo que era ser joven”. En otras palabras, la juventud no puede reemplazar fácilmente la edad y experiencia; y aquellos con edad y experiencia no pueden sustituir la innovación, entusiasmo y visión fresca sobre la vida. Pero lo que se puede lograr es una mezcla saludable y diversidad de pensamiento, que es importante en cualquier organización que quiera sobrevivir. Porque con la edad, nuestra mente nos juega trucos y, entre los muchos malos hábitos que recogemos, creemos que lo que sucedió en el pasado siempre fue mejor que lo que nos espera en el futuro. ¿Qué mejor manera, por lo tanto, que aceptar el cambio a través de la juventud, recibiéndolo con entusiasmo pero suavizando la inexperiencia con la sabiduría de la edad?

Y solo es una advertencia saludable; porque esto no va a resolver todos los problemas que enfrenta la política global. Es comprensible, la gente quiere más que nunca que su clase política sea honesta, transparente y que tenga en el corazón un interés genuino por su país.

En El Salvador, el partido que tenga éxito en las elecciones será el que proponga ideas frescas, políticas innovadoras, una visión inclusiva (en lugar de divisiva) del futuro de El Salvador y (quizás lo más importante) el que posea una porción saludable de miembros con mentalidad joven, abierta, que están dispuestos a escuchar lo que el público quiere, en lugar de lo que su partido quiere.

Ese partido político no tendrá miedo de abordar temas controversiales como el diálogo con las pandillas, embarazos en menores de edad, o los derechos sexuales de las mujeres –todas las mujeres, ricas y pobres– sin ningún tipo de prejuicio. Por último, será un partido político que reconoce que la responsabilidad del poder no es un derecho divino o algo para tomar por sentado y mantenerlo para siempre. En cambio, entenderá que el poder político es algo que la población le ha confiado, a la cual deberá responder, como individuo, así como partido político.

Entonces, ¿ese partido en realidad existe en El Salvador? Dejo que ustedes juzguen, pero personalmente presiento que aunque la gente se oponga y quiera vivir en el pasado, viene un cambio. La pregunta final es si la gente desea recibirlo y montarse a la ola de dicho cambio para un futuro El Salvador, o si desea ser barrida en el proceso.

El Arte de la Política. De Bernard Garside, embajador del Reino Unido

La vida y el arte rara vez son de color blanco o negro.  Asimismo, la política es mucho más compleja que la izquierda y la derecha. Pero la tendencia histórica ha sido una simplificación excesiva:   estás con nosotros o contra nosotros.

Bernard Garside, embajador del Reine Unido

Bernard Garside, embajador del Reino Unido

Bernard Garside, 20 agosto 2015 / EDH

Sin embargo cuando miramos los resultados históricos de las elecciones en democracias genuinamente libres y abiertas, estos tienden a cambiar desde la izquierda a la derecha y de nuevo a la izquierda con el paso del tiempo. Lo llamo el tedio de los diez años. Siempre hay excepciones porque el mundo es un lugar complejo, y diferentes grados y estilos de ‘’democracia libre y abierta’’ existen. Pero esta tendencia subyacente es aún, usualmente visible.

Sugiere que una población libre, abierta y democrática promedio es por naturaleza centrista en sus políticas. Entonces, luego de aproximadamente  una década de políticas de derecha, el deseo natural es de una medida de izquierda y viceversa; un giro político subconsciente diseñado para balancear la política y las políticas de su país. Entonces, ¿por qué los partidos políticos de centro generalmente son incapaces de ganar las elecciones? ¿Talvez  parecen demasiado comprometedores? O talvez porque las personas temen la emergencia de una dominación centrista lo que, a su vez,  podría llevar a un gobierno autoritario, el cual en su extremo, es dañino y difícil de quebrar.
Las políticas de derecha e izquierda siguen siendo populares porque ellas tienden a ser más claras y más decisivas. Sin embargo, tal como tu doctor te dirá, ¡todos los extremos pueden ser malos para tu salud!

La clave es el balance. Indiscutiblemente los países más exitosos son aquellos donde los políticos gobernantes de ambos lados, derecha e izquierda, rigen con confianza, transparencia y claridad. Pero también donde ellos reconocen que su tiempo es siempre limitado y, por tanto, usan su tiempo en el poder para incluir algunas prioridades, ideas o políticas de la parte de oposición. Puedo imaginar que algunos deben pensar que esto no sólo es contra intuitivo, sino también loco. Pero tragarse el orgullo personal y el orgullo del partido político extendiendo una mano solo para el diálogo, sino además para ayudar genuinamente a la oposición a producir algunas de sus políticas , permite que la parte gobernante ayude a moldear y balancear la introducción de las políticas de la oposición (la cual, si la tendencia histórica es correcta, será introducida de igual forma cuando ellos retornen el poder). También provee una plataforma para avances sustanciales de largo plazo que están dirigidos a los mejores intereses del país mientras que también promueve instituciones gubernamentales sólidas y la gobernanza. Es la definición de estadista.

Esto, por supuesto, no es fácil y se necesita de un  verdadero coraje político. Pero la habilidad de llegar a las otras partes políticas en beneficio de los intereses a largo plazo del país es lo que separa a los países exitosos de los países sin éxito, permitiéndoles introducir sus propias políticas dentro y fuera del gobierno, mientras recortan cualquier elemento extremo de las políticas del partido de oposición.
Para que este estilo de políticas funcione el enfoque debe estar dirigido hacia el futuro y no hacia el pasado. Un enfoque en el futuro es lo que ayuda a construir esperanza nacional, prosperidad y éxito. Este es el verdadero arte de las políticas y el mundo podría hacer mucho más con él.