Jaime García Oriani

Basta de juegos, hablemos de la política en serio. De Jaime García Oriani

Cuando empobrecemos la vida democrática a un juego entre políticos, implícitamente decimos a los ciudadanos que es un espectáculo para ver, no una actividad en la que hay que involucrarse.

JAIME GARCIA ORIANIJaime García Oriani, 7 enero 2018 / El Diario de Hoy

Para iniciar un año que políticamente nos propone tantos desafíos, en mi artículo de la semana pasada invitaba a que hiciéramos del 2018 el año de la anti – antipolítica. Es el primero de una serie que escribiré cada tanto a lo largo de estos meses, con la intención de plantear ideas para hacer frente exitosamente a lo que se viene.

Esta vez me dirijo no solo a los ciudadanos, sino también a mis colegas periodistas, en especial a aquellos que tienen la responsabilidad de dirigir medios de comunicación o definir los enfoques de los temas que se publican.

EDH logHace poco leía un artículo del NiemanLab que forma parte de las predicciones y propuestas para el periodismo en este nuevo año, del cual retomo bastantes puntos para esta columna. Titulado “Stop covering politics as a game”, en éste la académica Dannagal G. Young advierte sobre el peligro que existe cuando la cobertura electoral se enfoca mayormente como una simple competición entre fracciones, entre izquierda y derecha, como una batalla entre individuos y partidos, en lugar de centrarse en el debate sobre políticas, propuestas y filosofías de gobierno.

Dicho de otro modo, es pernicioso ejercer un periodismo que se dedica a reproducir los dimes y diretes entre uno y otro partido o personaje, sin importar qué tan verdaderas, acertadas o bajas sean tales afirmaciones, como vemos en ocasiones con los circos (sin intención de ofender a quienes se dedican al entretenimiento) que montan algunos políticos en sus redes sociales. Lo más triste del caso es que amplificamos el show y perdemos la oportunidad mostrar la realidad, que muchas veces esconde compincharía o acuerdos que responden a intereses particulares y no al bien de todos los salvadoreños.

Los medios de comunicación caemos en este juego quizás motivados por “vender más”, ganar clics en nuestros sitios o interacciones. Esto nos llevaría a tratar sobre el modelo de negocios del periodismo en la era digital y en las formas de establecer indicadores de desempeño, pero no es la ocasión para hacerlo.

Con estos enfoques, los grandes perdedores son los ciudadanos, a quienes nos debemos. “Pongámoslo simple: esta cobertura permite a los políticos dividir aún más el país, evitar el escrutinio y distraer a los ciudadanos del debate y de una reflexión sobre acciones que les traerán consecuencias en la vida real”, afirma Young. Añade que varios politólogos han advertido que la práctica de cubrir la política como un juego estratégico o una batalla erosiona la confianza en las instituciones y que con notable descaro las élites políticas lo explotan para lograr sus objetivos electorales. Recordemos la recurrente campaña de miedo o de lucha de clases de los dos principales partidos, cuyos discursos se quedaron anclados en el pasado; estoy casi seguro de que esta vez el caballo de batalla será la antipolítica.

Cuando empobrecemos la vida democrática a un juego entre políticos, implícitamente decimos a los ciudadanos que es un espectáculo para ver, no una actividad en la que hay que involucrarse. Con palabras de Robert Entman, profesor de medios y asuntos públicos en la George Washington University, propiciamos una democracia sin ciudadanía.

De esta forma, relegamos el pensamiento crítico y la información se transmite únicamente en clave de posiciones, cayendo en un engañoso balance que da espacio a la demagogia y retórica electorera. Así se generan, por lo general, dos reacciones: o rechazo a lo que se percibe como pésimas propuestas que terminan en la misma historia de siempre, o se incrementa el fanatismo y la polarización. Acerca de esto último, en su ensayo “Selling ourselves short”, Bert Bakker y Yphtach Lelkes explican que, al sentirse llamados a apoyar alguno de los bandos, los votantes, hasta aquellos más pensantes, toman decisiones confiados ciegamente en lo que sostiene alguna de las partes, en vez fijarse en la calidad de los argumentos presentados y su factibilidad.

La prensa seria e independiente —adjetivo a propósito, pues si algo tendremos en esta campaña es medios de pacotilla— debe preguntarse cómo realizará su cobertura electoral en un país apático y disgustado con la política, para ayudar a su purificación, depuración y devolverle credibilidad.

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2018: el año de la anti-antipolítica. De Jaime García Oriani

El mejor remedio para la antipolítica es la buena política, aquella que no se vale de sí misma para satisfacer sus mezquinos intereses, sino que busca el bien común.

JAIME GARCIA ORIANIJaime García Oriani, 31 diciembre 2017 / El Dairio de Hoy

Sé, estimado lector, que en estos días lo menos que queremos es escuchar de política y del montón de contrariedades que tenemos como nación, ya que son tiempos de fiesta, de descanso, para pasarla en familia y gozarse lo lindo de la vida. Pero, por ser también tiempos en los que se habla de esperanza, nos recuerdan que, pese a los problemas, podemos sobrellevar las adversidades y salir adelante.

No podemos hacer la vista gorda ante lo que se viene: las elecciones municipales y legislativas. Sabemos su importancia y hemos repetido incesantemente todo lo que está en juego. Si sumamos a eso que son la antesala de una elección presidencial que nos da la oportunidad de corregir el rumbo de un país sin rumbo, dirigido por ineptos (no es un insulto; la RAE lo define como alguien “no apto ni a propósito para algo” y esta es la realidad que vemos por la carencia de resultados del Gobierno), toman mayor relevancia.

EDH logLa campaña electoral está por comenzar y ya nos sentimos cansados, como si hubiésemos recorrido un largo camino. Se comprende perfectamente porque escuchamos tantos discursos vacíos o vemos a los mismos de siempre queriendo retener una alcaldía o una curul. Además, hay un profundo sentido de disgusto hacia la clase política, probablemente motivado por la falta de medidas efectivas para frenar la violencia, por la mala situación económica, por los numerosos casos de corrupción que salen a luz o por tener diputados que se ponen de acuerdo para recetarse jugosos bonos navideños -una cuestión que considero profundamente injusta en un país cada vez más pobre, con hospitales desabastecidos y escuelas públicas desmoronándose- y que son incapaces de lograr acuerdos de país.

No está de más advertir que la solución a nuestros males no la encontraremos nunca en estar hartos de los políticos o en absteniéndonos de ir a votar. Por el contrario, esto únicamente favorecería a los políticos “de baja calidad”, que son sostenidos por los fanáticos que poco o nada exigen de sus representantes.
Mucho menos la hallaremos dándole el voto a los paladines de la antipolítica, que en realidad solo saben criticar destructivamente y capitalizan el sentido de impotencia en la gente. Sus propuestas suenan atractivas y hacen creer que “pueden dar su merecido” a los malos políticos que tanto daño nos han hecho.

El liderazgo antipolítico, sin embargo, es emocional. “En términos pragmáticos y neuropsiquiátricos, se apela a lo más visceral de nuestra naturaleza, a estructuras cerebrales primarias como el sistema límbico, que se maneja de forma dicotómica, produciendo simpatía o rechazo en los demás. Esa visión del liderazgo conduce a la mitificación de la figura, quien se convierte en un héroe salvador de la sociedad”, explica el venezolano Alirio Pérez Lo Presti, médico psiquiatra. Las experiencias de otros países nos muestran cómo estos pseudomesías únicamente empeoran las cosas.

El mejor remedio para la antipolítica es la buena política, aquella que no se vale de sí misma para satisfacer sus mezquinos intereses, sino que busca el bien común. Sí, es posible, soy optimista. Los ciudadanos debemos hacer nuestra parte. Conozcamos las propuestas (que, espero, pronto nos hagan conocer), pensemos bien por quiénes votaremos – ¡elijamos por rostro! – y luego demos seguimiento a lo que nos han prometido y a los resultados.
La democracia es más que el voto y precisamente eso hace que no sea fácil vivir en una democracia. “La democracia está fatigada y envejecida de ilusión.

No se trata de una cuestión generacional sino de vitalidad sentimental de las propias convicciones”, escribía el político José María Lassalle al tratar sobre la antipolítica en España. Descansemos, recuperemos energía y no bajemos la guardia para dar un nuevo impulso a la lucha por un mejor país a través de la democracia.

Que este 2018 sea el año de la anti-antipolítica y convirtámonos nosotros, los ciudadanos, en los verdaderos protagonistas.

jgarciaoriani@gmail.com

Es Antiguo Cuscatlán donde debe haber debate. De Jaime García Orani

Con toda la riqueza que genera, Antiguo Cuscatlán es una ciudad con el potencial para convertirse en una de Primer Mundo. Lamentablemente no lo es y hoy por hoy le queda un largo camino. Insistamos para que haya debate entre ambos candidatos.

JAIME GARCIA ORIANIJaime García Orani, 10 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

Este periódico publicó, hace algunas semanas, dos entrevistas con los principales candidatos que compiten por la municipalidad de Antiguo Cuscatlán: la actual alcaldesa, Milagro Navas, y Luis Rodríguez, de la coalición CD-FMLN.

Antiguo es un pequeño municipio de casi 20 km², con poco más de 23 mil votantes. Es la segunda ciudad con mayor desarrollo humano, de acuerdo con datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), pese a los patentes contrastes y diferencias sociales que allí se ven. En su territorio hay grandes empresas, misiones diplomáticas, hoteles, centros comerciales, entre otros. A eso se suma el tiempo que lleva en el poder el mismo partido y la misma persona. No es San Salvador, San Miguel, Santa Ana o Santa Tecla, pero no podemos negar que se trata de un municipio importante, con grandes retos pendientes.

EDH logEn sus entrevistas, ambos candidatos dieron su visión, analizaron la situación y mostraron sus planes a grandes rasgos. Tomando en cuenta lo dicho por ellos y tras buscar un poco más sobre sus propuestas, concluyo que son muy parecidas: los dos hablan de invertir en infraestructura, en la red vial, en mejorar la iluminación, en colaborar en la lucha contra la delincuencia y apostar por la cultura, entre otras cosas.

Si bien Antiguo Cuscatlán ha sido tradicionalmente un municipio de “derechas”, esta similitud en sus propuestas, más bien de naturaleza técnica, es una motivación más para que haya debate entre los dos candidatos y no sea una elección definida por cuestiones “ideológicas”. Sería interesante escucharlos confrontar seriamente, para así poder decidir por el que sostenga mejor sus planes, nos muestre su viabilidad y nos inspire confianza. Es una lástima que la actual alcaldesa dijera, en esa misma entrevista con El Diario de Hoy, que no ha pensado debatir con Rodríguez y que ni sabe quién es (cosa extraña, pues al adversario se le debe conocer). Ojalá cambie de opinión.

En concreto, me gustaría que se discutieran los siguientes temas:

– Transparencia y uso de los fondos públicos: aprobación de licencias de construcción y proyectos, uso del Fodes e impuestos municipales.

– Apoyo en la lucha contra la criminalidad, especialmente en las zonas críticas ya conocidas, y prevención de la violencia.

– Inversión en la red vial: nueva infraestructura para solucionar los problemas de tráfico, mantenimiento de calles y señalización.

– Mejora de los espacios públicos: modernización o nuevos mercados, ornato, parques, zonas peatonales y ciclovías.

El perfil de ambos haría aún más interesante un debate. A Milagro Navas la conocemos y después de casi 30 años en la comuna podemos elaborar un juicio bastante acertado sobre su labor. He sido crítico de su último periodo —lo reafirmo porque hay un evidente deterioro, los problemas no se han solucionado de fondo y ella ocupa un cargo público por el cual los ciudadanos le debemos exigir resultados— pero reconozco que se ha facilitado la inversión y que algunos servicios, como la recolección de basura, funcionan bastante bien.

Luis Rodríguez, por su parte, no parece ser la típica figura del FMLN, un partido cuya gestión en el Ejecutivo ha sido desastrosa y funesta. Rodríguez inició este camino a través del movimiento ciudadano Habla y luego se postuló con la coalición antes mencionada. Fue catedrático de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN) y de la Escuela de Comunicaciones Mónica Herrera. Fue encargado de comunicación de la CEL y diseñó el programa “Yo cambio”, con el cual se busca facilitar la reinserción de los reos en la sociedad.

Con toda la riqueza que genera, Antiguo Cuscatlán es una ciudad con el potencial para convertirse en una de Primer Mundo. Lamentablemente no lo es y hoy por hoy le queda un largo camino. Insistamos para que haya debate entre ambos candidatos —esperemos también que algún medio de comunicación se anime a organizarlo— y elijamos a quien sea capaz de llevar a nuestro municipio a su máximo esplendor.

Elecciones internas en ARENA: un llamado al debate. De Jaime García Oriani

En ARENA hay precandidatos interesantes, con buena preparación académica y trayectoria profesional. Ojalá nos den a los ciudadanos el gusto de escucharlos, de conocer a través de la sana confrontación sus puntos de encuentro y diferentes propuestas.

JAIME GARCIA ORIANIJaime García Oriani, 18 noviembre 2017 / El Diario de Hoy

Es prioritario fijarse en las elecciones de 2018 sin perder de vista las de 2019. No es fácil cuando el país desea un cambio de rumbo urgentemente (y, por tanto, de gobierno), como evidencian diversas encuestas. A esto se suman los anuncios de algunos interesados en ser candidatos presidenciales y la relevancia que la opinión pública les está dando. Asimismo, ambos procesos están íntimamente ligados, pues el trabajo del Ejecutivo se verá afectado, para bien o para mal, por la aritmética de la próxima legislatura.

EDH logEs inevitable, pues, no hablar sobre lo que ocurrirá dentro de los institutos políticos en este largo camino rumbo a las elecciones presidenciales, ya que los partidos deberán elegir a un candidato en un proceso de democracia interna.

Nayib Bukele está gestando un vehículo a la medida para llevar a término sus aspiraciones; la estructura verticalista y cerrada del FMLN dificulta creer que la elección no estará determinada y decidida por su cúpula, por mucho que escuchemos rumores de uno o dos potenciales participantes.

En ARENA las cosas podrían ser diferentes. Al menos en sus estatutos lo hacen un partido de espíritu democrático. Además, varios de sus militantes y sectores claman por elecciones internas transparentes y justas, que den la posibilidad de elegir, sin presiones de ningún tipo, a quien sea el mejor candidato para vencer y eventualmente dirigir nuestro país. Si conducen su proceso con éxito, sentarían un importante precedente en la maduración de la democracia en El Salvador.

Reglas del juego claras y transparencia son fundamentales, pero no lo son todo. Es imperativo enriquecer las elecciones internas por medio del debate. A algunos les da miedo, porque pueden salir mal parados o podría darse la impresión que el partido está dividido (en la visión retrógrada de quienes no aceptan la autocrítica o la pluralidad de opiniones). En realidad, se trata de una excelente ocasión para propiciar la candidatura del mejor y no tener como vencedor al que monte el show más grande, acarree más gente, se alíe con los “viejos zorros”, inscriba a más personas en el padrón o tenga los anuncios más creativos.

¿Temas a debatir? Tantos: transparencia y lucha contra la corrupción —comenzando por el mismo partido, sin importar que esto cueste a los precandidatos perder alguna simpatía o apoyo— seguridad y prevención de la violencia; políticas fiscales; reducción del gasto público; reactivación de la economía, apoyo a las Pymes y atracción de inversión, entre otros.

Los más de 90 mil inscritos en el padrón interno jugarán un rol determinante. Esperemos que no se dejen llevar por las “sugerencias” de los líderes locales, las estructuras o alcaldes, sino que decidan basados en sus propias convicciones y en cómo los precandidatos sostienen sus propuestas. No está de más decir que la voluntad de los electores debe ser respetada y garantizada por el Coena.

En ARENA hay precandidatos interesantes, con buena preparación académica y trayectoria profesional. Ojalá nos den a los ciudadanos el gusto de escucharlos, de conocer a través de la sana confrontación sus puntos de encuentro y diferentes propuestas. Organicen uno o varios debates, pero de verdad, no como aquellos remedos en las primarias de la época Saca. ¡Qué mejor campaña que un digno proceso interno con debate de altura, exento de demagogia, sin espacio para los caprichos y dedazos de los dirigentes o financistas!

Esta es una oportunidad para que el partido tricolor demuestre —tomo las palabras de Eduardo Torres en una de sus columnas de opinión— “que ha aprendido de sus errores; que tiene pesos y contrapesos en su organización para un mejor accionar que evite vicios del pasado reciente”.

jgarciaoriani@gmail.com

Lo que no dijo Mauricio Interiano. De Jaime García Oriani

Le faltó hablar de lo que está en juego en la próxima legislatura: la elección de cinco magistrados a la Corte Suprema de Justicia (cuatro de ellos integrarán la Sala de lo Constitucional), Fiscal General y elecciones de segundo grado.

JAIME GARCIA ORIANIJaime García Oriani, 10 septiembre 2017 / EL DIARIO DE HOY

Al presidente del Coena, Mauricio Interiano, le faltó tratar algunos puntos capitales para El Salvador en su discurso durante la XXXVI Asamblea General de su partido. Cambiar el rumbo del país, unidad y servicio para sacarnos de la crisis en la que estamos sumergidos fueron las tres grandes temáticas, cuestiones más que evidentes y urgentes en una nación cuyos indicadores están peor que nunca.

EDH logEn un discurso “ad intra”, dirigido principalmente a los militantes y simpatizantes de ARENA, lo habitual es escuchar palabras de ánimo y arengas. La ocasión, por eso, quizás no era la mejor para mencionar cuestiones que hasta podrían resultar incómodas para más de alguno de los allí presentes.
A Mauricio Interiano le faltó condenar la corrupción y acciones no éticas, incluyendo las cometidas por personas de su partido. Conocemos bien quiénes han hecho mal uso de los recursos públicos —algunos van de candidatos otra vez— y del cinismo con el que han actuado cuando se trata realmente de ser austeros con los gastos, especialmente en la Asamblea Legislativa. Lo de los sobresueldos es historia vieja… pero algo se debe hacer al respecto.

No es suficiente recordar el despilfarro del gobierno del FMLN con su campaña engañosa para vendernos un país que no es, en lugar de destinar el dinero a seguridad y medicamentos. Eso ya lo sabemos. Queda pendiente que nos digan cómo fortalecerán el combate contra la corrupción, sin importar el partido político, y de qué forma promoverán la transparencia para procurar el buen uso de los recursos públicos.

A Mauricio Interiano le faltó hablar de lo que está en juego en la próxima legislatura: la elección de cinco magistrados a la Corte Suprema de Justicia (cuatro de ellos integrarán la Sala de lo Constitucional), Fiscal General y elecciones de segundo grado.

En esto nos jugamos mucho. No podemos permitir que los diputados voten por magistrados comprometidos con determinados sectores o partidos. Ya hemos visto cómo la Sala de lo Constitucional ha sido fundamental para hacer respetar nuestro ordenamiento jurídico, frenar los abusos de poder, mejorar la participación democrática y fomentar la lucha contra la corrupción.

Los ciudadanos hemos de saber a quiénes van a apoyar los futuros diputados de ARENA. Ellos deben respetar también los tiempos establecidos para su elección y no dejar en el aire a la Corte, por retrasos o aparentes falta de acuerdos. De lo contrario, será la fiesta para los corruptos y los diputados serán sus cómplices.

Lo mismo aplica para la elección del nuevo Fiscal y de magistrados de Corte de Cuentas. La repartición de cuotas e instituciones en el pasado, en el que están los famosos 20 años de gobierno de ARENA, y del presente, con casi 10 años de desastres y desatinos originados por el FMLN, ya han desgastado lo suficiente a El Salvador. ¡No más negociaciones bajo la mesa!

La última encuesta publicada por La Prensa Gráfica refleja que ARENA aventaja al FMLN por 5 puntos en la carrera por la Asamblea Legislativa. Aunque los números benefician al principal partido de oposición, tampoco se trata de lanzar la casa por la ventana, tomando en cuenta que 81.4% de los salvadoreños ve que el país va por un rumbo incorrecto, según la misma encuesta. Además, si vemos los datos de febrero de 2017, el apoyo a ARENA ha bajado, pasando de un 30.1 % a un 17.7 %. El “No sabe” es el gran ganador, con 30.4 %; mientras que el segundo lugar lo ocupa “Ninguno”, con 16.4 %. Está claro que algo no están haciendo bien los tricolores.

Todos estos puntos, omitidos en el discurso porque quizás no era el momento, deben ser retomados, profundizados y respondidos. Son cuestiones que podrían unir verdaderamente a los salvadoreños y convencerles a dar el beneficio de la duda a ARENA.

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ARENA: tradición, traición y El retrato de Dorian Gray. De Jaime García Oriani

Ustedes saben quiénes en su partido están manchados y que buscan seguir gozando de las mieles del poder. Este domingo tienen la oportunidad de sacarlos de la contienda.

Jaime-García-Orian1i-150x150Jaime García Oriani, 23 julio 2017 / EDH

Tradición y traición tienen un origen común en latín. Proceden del verbo “tradere”, entregar. La primera significa la entrega o transmisión de costumbres entre generaciones. La segunda, con matiz peyorativo, designa la entrega de algo o alguien, o la falta que se comete quebrantando la fidelidad prometida.

A veces, tradición se identifica con traición, como cuando las “acciones de siempre” de los políticos son una deslealtad con el país, los electores y ciudadanos.

EDH logMe gustaría escribir de temas de mayor interés nacional, como la toma indiscriminada y burda de nuestras pensiones, la posibilidad de que los tránsfugas participen en elecciones y las reformas a la Ley de Extinción de Dominio. Pero pensándolo bien, el origen de estos descaros y arreglos bajo la mesa —además de nuestra indiferencia y comodidad— son los mismos partidos, de donde salen quienes nos deberían representar en la Asamblea, en las alcaldías y en el Ejecutivo.

Este domingo ARENA realiza sus elecciones internas y de allí surgirán candidatos que optarán a cargos de elección popular, por lo que es un capítulo importante para el país.

Areneros: ¿seguirán tolerando y permitiendo la tradición/traición o le pondrán freno de una vez por todas? Fuera fanatismos, saben que en su instituto tienen personas con tachas y poco probas, aunque también las hay honestas y con sinceros deseos de servir.

Ojalá su proceso interno sea transparente y no manipulado, ni decidido por la cúpula. Ver a figuras “fieles” de su partido con vía libre para ser candidatos únicos, como Ernesto Muyshondt, Milena de Escalón y Milagro Navas —cuya eterna gestión deja mucho que desear, así como el control que ejerce sobre otros alcaldes— genera dudas y cuestionamientos.

Al menos después reincorporaron en la contienda a Óscar Lara y a Rodrigo Gutiérrez, para que compitan por las alcaldías de Santa Ana y Antiguo Cuscatlán.

Son conscientes de que el 68.1 % de la población no quiere que regresen al poder, según la última encuesta de la UCA. No es nada alentador viendo el pésimo papel del FMLN.

¿Por qué no los quieren ni a ustedes, ni al Frente? La clase política ha perdido credibilidad, porque los salvadoreños se están dando cuenta de que no importan las “ideologías” cuando se trata de controlar las instituciones, de hacer arreglos bajo la mesa o beneficiarse del erario.

Ustedes saben quiénes en su partido están manchados y que buscan seguir gozando de las mieles del poder. Este domingo tienen la oportunidad de sacarlos de la contienda. En el corto plazo, dejar fuera a “candidatos populares” puede afectar, pero ya es hora de que finalicen los privilegios, como los que vemos en los diputados y asesores de la Asamblea.

No vale hacer la vista gorda en aras del “peso de la trayectoria”. Eso es aceptar que el fin justifica los medios. Que continúen esas piezas indeseables en su partido los convierte en cómplices. Limpiar una herida es siempre doloroso, especialmente si está infectada.

Renovación no es que X número de los aspirantes sean menores de 35 años (las malas mañas se aprenden a cualquier edad). La verdadera renovación de la política va más allá y exige un cambio profundo en las acciones, hacer transparentes las cosas y denunciar cualquier acto de corrupción, sin importar de dónde venga.

De lo contrario, su partido será un Dorian Gray: por fuera joven y bello, pero que guarda, en lo recóndito, la pintura que revela su verdadero yo, que es un ser viejo, desfigurado y en descomposición por sus inmorales acciones.

El Salvador se juega mucho en las elecciones de 2018. La nueva Legislatura elegirá a nuevos magistrados de Corte, cuatro de ellos que integrarán la Sala de lo Constitucional, y al próximo Fiscal General. Mediten seriamente su voto.

NOTA: Por motivos académicos dejaré el país un tiempo. Agradezco a Grupo Editorial Altamirano por este espacio y a todos los lectores. Seguiré escribiendo, a veces más, a veces menos, desde mi trinchera periodística, sobre temas varios, pero sobre todo para denunciar las malas prácticas de los políticos, sin importar que sean de “derecha” o de “izquierda”, con la única intención de fomentar la participación ciudadana. Este país es nuestro, no de unos pocos.

jgarciaoriani@gmail.com