Mes: diciembre 2015

Las más de 6.400 víctimas… De Luis Mario Rodríguez

El fracaso gubernamental más escandaloso durante el 2015 fue el aumento de homicidios y la profundización del clima de inseguridad.

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, director del Departamento de Estudios Políticos de FUSADES

Luis Mario Rodríguez, 31 diciembre 2015 / EDH

Las más de 6,400 víctimas ubican al país como uno de los más violentos a nivel mundial. Hasta el 28 de diciembre se reportaron 62 policías asesinados. Cada salvadoreño martirizado importa, pero cuando la flagelada es la autoridad pública, esa que tiene el deber de cuidar a los ciudadanos y cuyos miembros en teoría cuentan con las destrezas para protegerse de los delincuentes, entonces hay razones de peso para preocuparnos.

El año que finaliza nos deja con el récord más alto en el número de masacres, cientos de  jóvenes entre 20 y 24 años asesinados, decenas de empleados y usuarios del transporte público acribillados, muchas viudas y niños y niñas en la orfandad.

diario hoyEn resumen el balance en esta materia es desastroso. El gobierno debe revisar sus planes operativos e informar sobre las decisiones que adoptará para el próximo año, teniendo en cuenta que ahora contará con más recursos gracias al impuesto a la telefonía aprobado recientemente. Además de invertir adecuadamente los ingresos adicionales, los funcionarios están obligador a reexaminar la estrategia de seguridad pública con el propósito de identificar las herramientas legales que les permitan ejecutar un combate más efectivo al crimen. No es posible detener la hemorragia de homicidios con un sistema legal que restrinja la operatividad policial, dificulte la investigación del delito y complique la aplicación de la ley.

Según el director de la PNC más del 90% de las muertes violentas se cometió con armas de fuego. Ahora se mata frente a centros comerciales, en gasolineras, a plena luz del día o con  testigos presenciales y cámaras que graban las escenas violentas. Esta realidad justifica el estudio de instrumentos jurídicos, que sin violentar los derechos humanos ni abrir puertas para el abuso del Estado, les permitan a policías, fiscales y jueces enfrentar una enfermedad que ya evolucionó a un “cáncer terminal” y donde forzosamente debe aplicarse una “agresiva quimioterapia”.

La sociedad civil representada en el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia debe “poner las barbas en remojo”. Por ahora esa instancia se ha limitado a avalar las iniciativas gubernamentales. Es necesario que sus sesiones sean públicas y que sus integrantes reclamen y alcen la voz señalando la falta de resultados concretos. Un verdadero ente público privado que promueve políticas públicas en el área de seguridad ya habría discutido dos o tres medidas de fondo para pedir el aval legislativo y mostrar un sólido respaldo a quienes tienen a su cargo la difícil labor de cuidar a los habitantes.

Ciertamente el año nos deja un buen sabor de boca en la contienda de los ciudadanos y de algunas instituciones en contra de flagelos como la corrupción y la impunidad y a favor de la probidad pública. Los casos de presunto enriquecimiento ilícito, el debate para que se modernice la legislación que castigue severamente esas prácticas y la polémica que ha generado la elección del nuevo Fiscal General de la República son avances incuestionables de nuestro sistema democrático. La población está cambiando. Ahora reconoce la importancia de la Sala de lo Constitucional, la necesidad de poner límites a los corruptos y las ventajas de acceder libremente a la información pública. Este progreso no tiene vuelta atrás; y aunque todavía hay políticos que dentro de los partidos navegan resistiéndose a la corriente de la transparencia que recorre a América Latina, tarde o temprano tendrán que ceder si pretenden seguir con su carrera representando los intereses de sus electores.

Sin embargo no podemos descuidar la protección de la vida y de los bienes de los salvadoreños. Se debe continuar con vigor la lucha por la independencia de las instituciones y a favor de la honradez, la decencia y la moralidad de los funcionarios públicos. Pero de nada servirá el logro de este objetivo si la nación permanece presa del temor y de la oscuridad que produce la inseguridad pública y si no se ataja la relación entre el crimen organizado y la corrupción.

Columna transversal: Un día de los inocentes en Texis, visitando al cartel. De Paolo Luers

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paolo_luersPaolo Luers, 31 diciembre 2015 / EDH

Hace un par de años, una pareja de Texistepeque hizo una reservación especial en La Ventana: querían celebrar su aniversario de bodas, y el regalo para el esposo era cenar en compañía mía. Resulta que es fiel lector de mis columnas y cartas. Me sentí extremadamente halagado.

Con mi esposa pasamos una noche muy agradable en compañía de Reina y Fito, pareja de pensionados que luego de toda una vida laboral en Estados Unidos viven su retiro en la casa que en el transcurso de décadas construyeron en su pueblo natal de Texistepeque. Discutimos de todo, nos reímos de todo, nos contaron de su trabajo a favor de su pueblo. El proyecto estrella de Fito: construir en una colina encima del pueblo una enorme cruz que proteja a las familias de Texis. Y el proyecto estrella de Reina: la gran fiesta bailable, dos veces al año (en mayo y en diciembre) para todos los viejos del pueblo.

diario hoyEste encuentro en La Ventana fue precisamente cuando toda la prensa y farándula hablaban del tal Cartel de Texis – y cuando lo mencioné, Reina y Fito casi se murieron de chiste explicándome que “tal vez nosotros seamos el cartel”, montando bailes para los viejitos como lo cuentan en los narcocorridos de México.

Nos perdimos de vista, ya nunca supimos de Reina y Fito. Hasta la mañana del lunes pasado, cuando recibí una llamada de Texistepeque. Era Reina: “Quiero que lleguen hoy a Texistepeque. Hoy es el Día de los Inocentes, la fecha de nuestra fiesta para los viejos. Y tal vez sea la última, porque nosotros ya somos más viejos que nuestros invitados, y quien sabe si tendremos la fuerza de seguir haciendo  este trabajo. Queremos que lleguen.”

Dejamos de lado lo que estamos haciendo y fuimos a Texis.

Encontramos en la mera entrada al casco del pueblo la casa de Reina y Fito, una de esas casas que solo los ‘hermanos lejanos’ saben construir en los pueblos. A primera vista se nota: aquí están plasmados los sacrificios, pero también los sueños, de toda una larga vida de trabajo en el Norte. La casa de ensueño de una pareja que nunca se desprendió de su pueblo natal, con una gran terraza en el techo, y con una piscina rodeada de jardines tropicales. Y en medio de estos jardines, mesas y sillas para unos 200 invitados, una cocina móvil, una barra, el sonido de la fiesta. Y encima, arriba en el cerro, la cruz de 9 metros de alto que Fito construyó para su pueblo. “La única” manera de hacerlo era comprando todo el cerro… Bueno, lo compré.”

No es que Fito y Reina sean ricos. Nada de esto. Han trabajado duro en Estados Unidos, comenzando con todos los trabajos que los migrantes suelen hacer, haciéndolos bien para luego escalar a mejores “jobs…” Tienen sus buenas pensiones, invirtieron bien sus ahorros. Esto les permitió regresar a su pueblo y convertirse en sus modestos benefactores. Compraron el cerro, construyeron la cruz – y organizan mayo a mayo y diciembre a diciembre la fiesta bailable para la vejez…

Organizar suena fácil. Sentado en las sombras de este jardín, observé un ejército de voluntarios, comandados por Reina, arreglando todo, armando las mesas, poniendo las flores, preparando comida, recibiendo a cada uno de los invitados. La mayoría jóvenes de Texis y sus cantones, reclutados u contagiados por el entusiasmo de esta pareja de hermanos lejanos que han encontrado en su pueblo la paz y la felicidad.

Van llegando en parejas, en grupos, algunos solitos. Cada uno es recibido personalmente y escoltado a su silla. Otros voluntarios comienzan a servirles a cada uno un sorbete, pero igual hay cerveza. ¡Y música! Un desfile de todos los grupos musicales que existen en Texis, y existen bastantes. Muchos de los músicos lucen sus uniformes gracias al apoyo de Reina y Fito, y algunos incluso sus instrumentos. Luego la piñata más divertida que he visto en mi vida, con octogenarias mujeres dándole palo al muñeco como si fuera su infiel esposo. Sorbete sin límite, cerveza sin nunca terminar, música para bailar – y una cena exquisita, servida por los jóvenes del pueblo a los ancianos.

La familia Calderón Cerritos es una institución en Texis. El verdadero cartel. Nos despedimos de Reina y Fito. Su gran preocupación: ¿Quién mantendrá viva esta tradición de las fiestas bailables para los viejos de Texis?

Telegramas de fin del año. De Paolo Luers

PAOLOPaolo Luers, 31 diciembre 2015 / EDH

Benito Lara: No logro entender porqué no renuncias. De todos modos, ni siquiera te dejan dirigir el gabinete de seguridad ni tomar decisiones…

Presidente Sánchez Cerén: Primera tarea 2016: Vetar la “Ley Especial Mauricio Funes contra la Probidad”. Segunda: Rehacer su gabinete de Seguridad.

Marcos Rodríguez: No te van a relevar de CAPRES, ya que cumples fielmente la línea partidaria. ¿Pero no te sentirías más a gusto en la secretaría de propaganda del FMLN?

diario hoyComisionado Ramírez Landaverde: En caso que quedas en el cargo de jefe de la PNC, por lo menos dejes de dar declaraciones cuando nada tienes que decir (p.ej. caso Pacheco).

Junta Directiva de la Asamblea: Dennos una sola razón porqué los diputados y empleados de la Asamblea tienen seguro privado pagado con fondos públicos.

Diputados de la Asamblea: Por favor, quienes se niegan a aceptar el seguro médico privado “de choto”, que lo digan en publico. Si no, que se callen por siempre.

Canciller Hugo Martínez: Felicitaciones por lo de los migrantes cubanos. Tenga el valor de respaldar a los embajadores que realmente quieren apoyar a nuestro país.

Fracción de ARENA: Ya dieron el primer paso vetando la reelección del fiscal. Ahora no echen a perder todo eligiendo a alguien mediocre y gris. Sean audaces.

Francisco Flores: Pase lo que pase en tu caso penal, a la gente le debes una explicación sincera sobre lo de Taiwán. También a los que están sacando del hoyo a tu partido.

Migrantes salvadoreños: Lecciones de los éxodos de Siria y Cuba: Cuando la migración deja de ser clandestina y se vuelve masiva y visible, nadie la puede detener.

Jóvenes: No traten de adaptarse al ‘país que viene’. Viene lo que ustedes toleran – o lo que construyen. La generación de sus papás aceptó lo primero, y mire como estamos.

Jóvenes (2): El futuro del país se define en el 2018 y 2019. Para que sean ustedes que lo definan, tienen que empezar a disputar y ganarse el liderazgo hoy.

Feliz Año Nuevo para todos, 

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La carrera de profesor no atrae a los mejores bachilleres

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, 30 diciembre 2015 / EDH

diario hoyPese a que los docentes son la base de la calidad educativa, El Salvador no ha logrado construir las bases para atraer a los mejores candidatos que formen parte del magisterio.

La premisa se revela en el informe de seguimiento de 2015 sobre el Estado de las Políticas Públicas Docentes, del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina (Preal).

El documento expone que, durante las últimas décadas, los criterios  para seleccionar el ingreso a la profesión inicial  docente se han vuelto inconsistentes y poco atractivos.

“Un estudiante puede entrar al mercado laboral al completar tres años de profesorado; y, para los más talentosos, sea solamente una carrera de tránsito para otra profesión”, destaca el informe.

Añade que la  carrera magisterial  ya no sea percibida como una profesión integral donde se tengan que cumplir mayores requisitos.

Según la Preal, no atraer a los bachilleres más talentosos a la carrera de profesorado se refleja en el resultado de las evaluaciones que se les aplican, como requisito para ejercer la docencia.

La Preal destaca que mientras existió la escuela de maestros Ciudad Normal Alberto Masferrer las pruebas tendían a ser más rigurosas, y por lo tanto, atraer a los mejores candidatos.

“Los que entrábamos teníamos que someternos a pruebas de vocación, conocimientos científicos y un examen psicológico”, recordó Adán Álvarez,  quien fue estudiante del antiguo sistema.

Pero con el paso del tiempo esos programas de formación inicial carecían de supervisión, expone la Preal.

Aplicación de la ECAP

A partir de 2002, en El Salvador, el proceso de selección de los  aspirantes a profesores   se rige a través de la Evaluación de las Competencias Académicas y Pedagógicas aplicadas a Estudiantes de Profesorado y Docencia (ECAP).

Todos los estudiantes de instituciones de Educación Superior deben someterse a la prueba para poder graduarse y ejercer en las aulas como docente.

Pero los resultados solamente arrojan promedios intermedios, que no logran despegar a niveles superiores de rendimiento académico.

Una calificación de 2558 fue la obtenida por los 1,293 aspirantes a docentes que aprobaron la ECAP el año pasado.

Según la Oficina de Información y Respuesta del Ministerio de Educación, el puntaje se cataloga como nota de nivel “intermedio”, dentro de un rango global de puntaje que se mide desde el número 2,300 hasta el 2,700.

La forma de medir los niveles alcanzados en el puntaje se perfilan como nivel básico desde los 2,300 hasta los 2,450; dentro de este rango se definen como un nivel básico que no es aceptado para el magisterio.

Mientras que los que llegan a un nivel intermedio es porque han tenido resultados que van desde los 2,450 hasta los 2,600; en este nivel se encuentran la mayoría de profesores evaluados en el país.

Por su parte los  aspirantes a docentes que tienen un resultado catalogado como superior, lo aprueban con 2,600 hasta 2,700.

El documento de la Preal destaca que aunque se han vuelto estrictos los requerimientos para ingresar, algunos estudiantes ven a la carrera como una oportunidad de insertarse en el mercado laboral al completar tres años.

Mientras que otros estudiantes con alto rendimiento prefieren estudiar carreras que los saquen del país.

El ministro de Educación, Carlos Canjura está consiente de la realidad dentro del sistema, donde los mejores estudiantes de bachillerato no se decantan por ser docentes.

“Ahora, lo que tenemos que encontrar son las adecuadas estrategias, para lograr que nuestros jóvenes encuentren, en esto, una carrera promisoria, una carrera en la que van a poder ascender a lo largo de la vida”, dijo.

Según Canjura reconoció que se debe “estimular para que estas carreras sean atractivas”.

La primera tarea que señaló Canjura es incentivar económicamente a los profesores; y  sin precisar detalles mencionó la creación de un sistema de becas  de estudio para que se puedan especializar en las áreas como inglés, matemáticas, y ciencias naturales, donde actualmente hay déficit de maestros.

El presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (Acpes), Javier Hernández opinó  que no existe un orden en el proceso selectivo lo que  se traduce en desempleo en algunas áreas educativas.

Sin evaluaciones que midan eficiencia en el aula

Screen Shot 2015-12-30 at 3.46.30 PMMás allá de los procesos selectivos para los aspirantes a profesores, la realidad es que es una carrera poco atractiva debido a las  condiciones de remuneración.

“Un profesor, por ejemplo, se pone en iguales condiciones (salariales) que una secretaria del sector justicia”, ejemplificó  Hernández.

El estudio de la Preal  expone que en El Salvador, como en el resto de países latinoamericanos,  los profesores solamente pueden optar por mejoras salariales al contar  con muchos años de antigüedad, tienen doble trabajo o logran a ser directores, todo eso, independientemente si tienen o no, un buen rendimiento de enseñanza.

Pese a que la Preal determina que hacen falta incentivos económicos, destaca a la vez, los pocos que se dan ahora no se entregan conforme al  buen o el mal desempeño que tienen cuando imparten clases. Actualmente no se cuentan con evaluaciones que permitan identificar las fortalezas y debilidades de los educadores nacionales.

“Las evaluaciones realizadas en El Salvador  son irregulares, de dudosa calidad, y no toman en cuenta el aprendizaje de los estudiantes”, indica el estudio de la Preal.

El documento señala que desde el año 2000, que se evalúa la gestión de la escuela pública en el país, el sistema ignora el quehacer de los docentes y los directores de forma individual. La falta de mecanismos de evaluación de cada maestro  impide que se logren emplear procesos de retroalimentación de las funciones que tiene cada educador.

Además, no toman en cuenta los resultados obtenidos en cada uno de los estudiantes; solo los obtenidos en la Prueba de Aptitudes y Aprendizaje (PAES), donde la mayoría de estudiantes no logran llegar a un promedio alto, superior al 6.

Poco a poco… De Eduardo Cader

Un país de fértiles campiñas y ríos majestuosos, de soberbios volcanes, apacibles lagos, de un cielo de púrpura y oro… por lo menos se merece un gobierno que esté a la altura de su pueblo.

Eduardo Cader

Eduardo Cader

Eduardo Cader, 30 diciembre 2015 / LPG

Realizar un diagnóstico detallado de la realidad actual de nuestro país implicaría escribir un libro adicional a este; sin embargo, y con miras hacia lo que necesitamos en el futuro, subrayaré de forma breve y sencilla los problemas más relevantes que tenemos en el presente, en lo económico y social.

De todo lo que sufrimos a diario en lo político seremos jueces todos, a medida vaya pasando el tiempo y cuando llegue el momento.

En lo económico, en los últimos años, nuestro país ha mantenido el crecimiento económico más pírrico (FMI) y la menor inversión privada, según datos del BCR, de la región. A falta de una estrategia económica definida y a pesar de tener la mayor recaudación fiscal en la historia, según datos del BCR), se han aprobado miles de millones en préstamos, como si fueran eficiente y efectivamente administrados o como si fuera fácil pagarlos. Hoy también tenemos la deuda más alta, según datos del BCR, en la historia.

El alza en los impuestos, además de encarecer incesablemente la vida para todos los salvadoreños, se traduce en recursos que se pierden en sacos rotos de una ya deficiente administración. Esta alza además disminuye las oportunidades de empleo, principalmente para los jóvenes (según información de DIGESTYC), quienes más potencial y ganas de trabajar tienen para llevar sustento a sus familias, y a la vez, aportar al desarrollo del país. Hoy en materia económica vamos para atrás, en lugar de ir para adelante.

En lo social, el país sufre una crisis histórica: los hospitales carecen de la infraestructura y los medicamentos para salvar vidas de adultos, jóvenes y niños. Las escuelas se encuentran en situaciones deplorables, sin recursos didácticos y empleando a docentes que desde hace mucho no gozan de un apoyo de calidad para su formación profesional.

Para quienes nos preocupamos por eliminar la pobreza en lugar de eliminar la riqueza, es impactante que de 2013 a 2014 casi 200,000 personas se hayan sumido por primera vez o de nuevo en situación de pobreza, según cifras de la DIGESTYC.

En agosto de este año ocurrieron 911 homicidios, el mes más violento de nuestra historia en el año más violento de nuestra historia, de acuerdo con el IML.

Basta con esto para darnos cuenta que hoy no vamos en la dirección correcta.

Todo pueblo tiene un límite y la reiterada ineptitud, burda ineficiencia, intencional falta de voluntad, profunda corrupción, el descarado abuso del poder, la ambivalente impunidad y el cinismo obsceno están finalmente hastiando al salvadoreño. Justo así como se han hastiado ya varios pueblos latinoamericanos que castigaron severamente en las urnas a quienes han sido, en resumen, pésimo gobierno.

Es imperante que la juventud tome conciencia pronto y decida cambiar el rumbo del país que viene hacia un futuro soñado si el presente no le garantiza seguridad, prosperidad y libertad.

Poco a poco llegará la hora de la sensatez, poco a poco llegará la hora en la que un país de fértiles campiñas y ríos majestuosos, de soberbios volcanes, apacibles lagos, de un cielo de púrpura y oro… tenga su primera primavera. Ese será el país que viene.

Venezuela, un país sin Estado donde reina la violencia. Editorial El Mundo

el mundoEditorial, 29 diciembre 2015 / EL MUNDO

ALLÍ DONDE el Estado se muestra incapaz de garantizar la seguridad ciudadana e imponer el cumplimiento de la ley, la delincuencia organizada toma su relevo con absoluta impunidad. Es lo que está ocurriendo en la Venezuela chavista, donde según el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) se cometen cerca de 80 asesinatos diarios, el 97% de lo cuales quedan sin castigo.

Además de la escasez de alimentos, la paulatina pauperización de la población, agravada por su falta de perspectivas laborales y económicas, y la represión de las libertades políticas y sociales que ha traído la revolución bolivariana, los ciudadanos venezolanos tienen que convivir con el mayor índice de violencia de toda Latinoamérica, igualado sólo por El Salvador. Las cifras ofrecidas por el informe independiente elaborado por la OVV habla de 27.875 crímenes mortales durante 2015, cuyas causas serían las actividades de las mafias vinculadas al tráfico de drogas, a los secuestros y a la extorsión bajo amenaza. Una cifra bastante más alta que la que presentaba el país en 1999, cuando Hugo Chávez tomó el poder. Entonces, eran 4.450 las personas que morían de forma violenta al año. Una cifra alta, pero muy alejada de la dramática realidad actual. Casi 15 años después, el deterioro de los cuerpos policiales, el mayor protagonismo del Ejército en labores de seguridad y la desintegración de las estructuras institucionales, producto de las prácticas de un régimen corrupto, autocrático y arbitrario, han convertido el país en un territorio sin ley. En total, desde aquel lejano 1999, han sido asesinadas violentamente 280.000 personas y los robos a mano armada, los linchamientos callejeros, el asesinato de policías para robarles el arma y la arbitraria represión militar están a la orden del día.

Más allá del fracaso de sus políticas económicas y la caduca retórica revolucionaria y militarista, estos asesinatos impunes son el reflejo de un Estado fallido cuyos dirigentes, con Nicolás Maduro y Diosdado Cabello al frente, prefieren la ruina del país a ceder el poder. En las elecciones del pasado 6 de diciembre, los venezolanos expresaron claramente su rechazo a un régimen que jugó con sus ilusiones de progreso y los ha sumido en la pobreza y la desesperación. Pero lejos de tomar nota del veredicto de las urnas, Maduro estudia sustituir las competencias de la Asamblea Nacional, donde la oposición ha conseguido una mayoría suficiente capaz de frenar la deriva autoritaria del régimen, por un nuevo órgano, la Asamblea Comunal, una estructura de poder alternativo controlado por el partido de Maduro. De consumarse esta iniciativa política, el chavismo daría un trágico paso hacia la definitiva desintegración social, económica y política del país.

Apoyada por la comunidad internacional, la oposición debe actuar más unida que nunca y forzar a Maduro y a Diosdado a respetar el mandato democrático, poner en libertad a los opositores políticos encarcelados y dar un giro a una política populista y dictatorial que ha destruido el país y obliga a vivir a sus ciudadanos bajo una inflación galopante. Venezuela, un país con abundancia de recursos naturales, debe volver a la senda democrática e iniciar un programa de reactivación económica que acabe con las interminables colas ante unos supermercados y farmacias que carecen de lo necesario para la vida diaria.

Luces y sombras de 2015. De Federico Hernández Aguilar

federicoFederico Hernández Aguilar, 29 diciembre 2015 / EDH

Se cierra el año 2015 con cifras de miedo, tanto en lo económico como en lo relativo a la seguridad ciudadana. Terminamos el ejercicio fiscal pagando más impuestos y recibiendo a cambio servicios públicos más deficientes. La situación general se ha deteriorado casi en la misma proporción en que el oficialismo arrecia la publicidad de sus supuestos logros. Pero ninguna encuesta seria otorga al gobierno calificaciones de aprobación en las áreas sensibles. La institucionalidad democrática luce maltrecha, el discurso divisivo aumenta decibeles y un grupo de políticos hasta se dio el lujo de esperar los últimos días hábiles para exhibir su alergia absoluta a la rendición de cuentas.

diario hoyAunque quisiéramos pensar otra cosa o ver hacia otro lado, lo cierto es que tuvimos un año desastroso. Ni siquiera el hálito de esperanza que los salvadoreños vimos aparecer en el cielo con la beatificación de Monseñor Romero consiguió que las reflexiones profundas alcanzaran para todos o duraran el tiempo suficiente. Los doce meses que mañana llegan a su fin nos dejan una estela de sinsabores, propios de esas etapas históricas oscuras en las que la mediocridad campea y escasean los verdaderos liderazgos.

Pero de la negatividad, ya lo sabemos, nadie saca fuerzas, así como jamás se han obtenido uvas de los arrozales. Entre las brumas de tantas razones (reales y aparentes) para dejar de creer, lo que asoma es un conjunto de luces, pequeñas tal vez, y rodeadas de negrura, pero estables en su misión de brillar y señalar un camino. De esas luces sí vale la pena hablar en las postrimerías de un año convulso, porque con ellas es posible alumbrar el porvenir.

Todavía no cabe esperar demasiado de los partidos políticos ni de sus liderazgos emergentes. En la izquierda se ven figuras jóvenes con mañas demasiado viejas –inflar la propia imagen con troles no es más que una nueva forma de engañar–, mientras en la derecha se observan, antes que muestras reales de carácter, agudas faltas de criterio. De hecho, en tanto los partidos sigan sin resolver sus apuestas por el futuro, no será por ahí por donde asome la esperanza.

Se rescata en este inventario, sin embargo, a esa sociedad civil pujante e inconforme que este año volvió a mostrar una fortaleza digna de las luchas democráticas que se avecinan. Organizaciones aglutinantes, movimientos ciudadanos independientes, líderes de opinión de probada ecuanimidad, jóvenes comprometidos con algo más grande que su propio bienestar, sumados a esos contados pero decisivos funcionarios públicos (en la Corte Suprema de Justicia, por ejemplo) que han sabido hacer la diferencia, todos ellos conforman una enriquecedora amalgama de ideas, principios y motivaciones dispersos a los que ha terminado uniendo una sola convicción: Ya no basta participar en elecciones cada cierto tiempo y esperar a que los políticos, de buena gana, reconozcan nuestros valores democráticos; ha llegado el momento de recordar a quiénes pertenecen el presente y el futuro que nos jugamos con cada decisión política que se toma en El Salvador.

Entre 2012 y 2014, fuera del movimiento Aliados por la Democracia y un par de organizaciones más (FUNDE, FUSADES, etc.), eran pocos quienes asumían la defensa enérgica y razonada de la institucionalidad, la transparencia y las libertades. En 2015 se dejaron oír nuevas voces contra la corrupción y aparecieron otras instancias ciudadanas exigiendo la depuración de nuestro sistema político. Sin ser exponencial, el crecimiento de estas manifestaciones constituye una ruptura con los niveles de tolerancia que la sociedad salvadoreña estaba acostumbrada a manejar frente a la deshonestidad, el maniqueísmo ideológico y los abusos de poder.

Los políticos van y vienen, pero es en esta sociedad salvadoreña, cada vez más organizada, donde las batallas determinantes por la libertad y la democracia tendrán la oportunidad de expresarse, debatirse y encontrar vías legítimas de satisfacción. Nada mejor para desear al país en el umbral de un nuevo año.