El Mundo

Somos un periódico, hemos cumplido con nuestra obligación. Editorial de El Mundo

el mundoEditorial, 5 diciembre 2016 / EL MUNDO

El director de EL MUNDO recibió hace 10 días un auto judicial en el que se le prohibía publicar cualquier información relativa a documentos supuestamente hackeados hace meses a la sociedad Senn Ferrero Asociados. El auto tenía un fundamento jurídico que no negamos, como tampoco tenemos dudas sobre las buenas intenciones del juez que lo dictó.

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Pero hay tres hechos muy relevantes que el magistrado no podía conocer. El primero es que lo que Senn Ferrero intentaba proteger no es la intimidad de sus clientes, sino sus propias prácticas que consisten en asesorar a presuntos evasores fiscales como Ronaldo, Mourinho y otras figuras del mundo del fútbol. Todo indica que esta empresa ha puesto sus conocimientos al servicio de una vasta trama de elusión fiscal. Tales comportamientos no deberían quedar impunes, pero, en cualquier caso, son inmorales e injustificables. Por eso, Senn Ferrero tenía interés en que no se publicaran esos secretos.

Hay que subrayar que nuestro periódico, a instancias de Der Spiegel, que cumplía una obligación legal, envió un cuestionario a Senn Ferrero, que, en lugar de responder y dar explicaciones, se fue al juzgado para intentar amordazarnos.

El segundo hecho relevante es que el juez no conocía que la exclusiva que preparaba nuestro periódico era la revelación de que estrellas del fútbol como Cristiano Ronaldo y otros jugadores de gran notoriedad pública eran los beneficiarios de una presunta red de fraude a gran escala, basada en la utilización de sociedades en paraísos fiscales. Que el delantero blanco diga ahora que está al corriente de sus pagos es una tomadura de pelo.

Y el tercero de los hechos relevantes es que nuestro periódico no podía revelar ningún secreto porque, a las nueve de la noche del viernes pasado, una decena de medios europeos colgaba en sus webs la misma información que aquí no era posible hacer pública. Si EL MUNDO no hubiera difundido nada, el resultado habría sido idéntico porque Der Spiegel o el Sunday Times, nuestros socios en el consorcio, tienen además ediciones que llegan a millones de lectores.

Todo ello es innecesario de argumentar porque lo único relevante en este asunto es que nuestro periódico está amparado por la jurisprudencia para dar a conocer informaciones relevantes y de interés público, lo que prima sobre una posible vulneración de la privacidad. De no haber publicado esta investigación que ha durado siete meses, y en la que han participado 60 periodistas de 12 países, habríamos sido encubridores de una trama delictiva.

Hay un precedente de libro que nos ampara: el caso Falciani. La Audiencia Nacional denegó su extradición y los datos sustraídos a la banca suiza fueron utilizados por Hacienda para perseguir a los defraudadores. De aplicar la lógica del auto judicial, el magistrado debería incriminar al secretario de Estado de Hacienda que se aprovechó de datos robados para actuar contra los evasores.

Hay otros motivos para defender que este auto no puede ser aplicado. Pero baste decir que sería un escándalo que el juez castigara al director de este periódico por cumplir con su obligación y que los delitos cometidos quedaran impunes. Contra quienes tiene que actuar la Justicia es contra personas que presumiblemente han evadido decenas de millones de euros durante un largo periodo de tiempo.

Esto es también muy sustancial porque no es tolerable que en unos momentos de grave crisis social, en un contexto en el que las arcas públicas no pueden atender necesidades básicas, un grupo de deportistas millonarios monte una compleja ingeniería para no pagar sus impuestos. Y resulta también incomprensible que una minoría fanática les justifique y les ampare en contra de la actuación de Hacienda y de los tribunales, como ha sucedido con el caso Messi.

Nuestros compañeros del consorcio han manifestado su incredulidad ante el hecho de que un juez pueda actuar contra el periódico, máxime tras el gran impacto de la noticia en todo el continente. Dicen que resulta imposible en una democracia de Europa. Pero, desgraciadamente, no lo es. Confiamos en que la Justicia actúe con equidad y castigue no al que denuncia el delito sino al que lo ha cometido.

Vea: Football Leaks

Football Leaks

Salud Hernández-Mora, látigo de los corruptos. La corresponsal desaparecida en Colombia

Pocas personas conocen tan profundamente los problemas de un país golpeado desde hace décadas por una guerra civil.

Salud Hernández-Mora, corresponsal de EL MUNDO en Colombia. AFP

Salud Hernández-Mora, corresponsal de EL MUNDO en Colombia. AFP

CARLOS D. SALAS, 23 mayo 2016 / EL MUNDO

“Por favor, queremos saber dónde está Salud”. “Exigimos al gobierno que encuentre a Salud”. “Devuélvanos a Salud”.

Pocos minutos después de la desaparición de Salud Hernández Mora, las redes sociales de Colombia se llenaron de mensajes de este tipo. ¿Por qué este clamor popular por la periodista?

el mundoPorque Salud Hernández-Mora es una de las periodistas más famosas de Colombia. Látigo de los corruptos, nada ni nadie está a salvo de su incisiva pluma. Ha recorrido todos los rincones de Colombia donde ni el mismo ejército se atreve a meterse. Pocas personas conocen tan profundamente los problemas de un país sangrado desde hace décadas por una guerra civil.

Crítica acérrima de Juan Manuel Santos, el actual presidente de Colombia, Hernández-Mora no ha compartido nunca el proceso de paz que persigue el actual gobierno. Sus columnas en el periódico colombiano El Tiempo son amadas y odiadas a partes iguales, pero no dejan a nadie indiferente, y se han convertido en lectura obligada de la sección dominical en el país cafetero.

El reportaje para EL MUNDO titulado “Viaje a la cuna de las prostitutas” permitió destapar una red de trata de blancas con destino a Europa y le postuló como uno de los referentes en Colombia en cuanto a periodismo de investigación. De la misma manera que sus denuncias sobre las corrupciones de los estamentos públicos le ha costado más de un paso por los juzgados, dándole la razón la justicia como en el caso de la red de prostitución de Risaralda.

No tiene miedo a decir la verdad ni a llamar a las cosas por su nombre. Al Partido Liberal lo definió como “un nido de ladrones”. Ni siquiera se olvida de los ex presidentes de Colombia a los que pone la etiqueta de “tribu de ineptos, frívolos y corruptos”.

Esto ha contribuido a labrarse una fama de periodista imparcial e insobornable, tanto en radio como en televisión o en la prensa, en un país donde son pocos los que se atreven a cambiar lo establecido. Su inquebrantable objetividad la ha llevado más de una vez a hablar con los líderes de la guerrilla, siendo la única periodista que se hace respetar por ellos.

Dice abiertamente que es de “de derechas” con la misma convicción con la que profesa su fanatismo futbolero y su predilección por el Real Madrid. Una vez George Orwell dijo: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”. Pocas veces esta definición de George Orwell sobre el periodismo ha cobrado tanta fuerza en un personaje como en Salud Hernández-Mora.

Lea también:
-El Catatumbo, zona roja de Colombia. El Mundo

 

-La periodista Salud Hernández-Mora,
desaparecida en zona guerrillera de Colombia. El Mundo

-Salud Hernández-Mora, polémica por sus opiniones
y respetada por sus reportajes. Jacobo García/El País

Venezuela, un país sin Estado donde reina la violencia. Editorial El Mundo

el mundoEditorial, 29 diciembre 2015 / EL MUNDO

ALLÍ DONDE el Estado se muestra incapaz de garantizar la seguridad ciudadana e imponer el cumplimiento de la ley, la delincuencia organizada toma su relevo con absoluta impunidad. Es lo que está ocurriendo en la Venezuela chavista, donde según el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) se cometen cerca de 80 asesinatos diarios, el 97% de lo cuales quedan sin castigo.

Además de la escasez de alimentos, la paulatina pauperización de la población, agravada por su falta de perspectivas laborales y económicas, y la represión de las libertades políticas y sociales que ha traído la revolución bolivariana, los ciudadanos venezolanos tienen que convivir con el mayor índice de violencia de toda Latinoamérica, igualado sólo por El Salvador. Las cifras ofrecidas por el informe independiente elaborado por la OVV habla de 27.875 crímenes mortales durante 2015, cuyas causas serían las actividades de las mafias vinculadas al tráfico de drogas, a los secuestros y a la extorsión bajo amenaza. Una cifra bastante más alta que la que presentaba el país en 1999, cuando Hugo Chávez tomó el poder. Entonces, eran 4.450 las personas que morían de forma violenta al año. Una cifra alta, pero muy alejada de la dramática realidad actual. Casi 15 años después, el deterioro de los cuerpos policiales, el mayor protagonismo del Ejército en labores de seguridad y la desintegración de las estructuras institucionales, producto de las prácticas de un régimen corrupto, autocrático y arbitrario, han convertido el país en un territorio sin ley. En total, desde aquel lejano 1999, han sido asesinadas violentamente 280.000 personas y los robos a mano armada, los linchamientos callejeros, el asesinato de policías para robarles el arma y la arbitraria represión militar están a la orden del día.

Más allá del fracaso de sus políticas económicas y la caduca retórica revolucionaria y militarista, estos asesinatos impunes son el reflejo de un Estado fallido cuyos dirigentes, con Nicolás Maduro y Diosdado Cabello al frente, prefieren la ruina del país a ceder el poder. En las elecciones del pasado 6 de diciembre, los venezolanos expresaron claramente su rechazo a un régimen que jugó con sus ilusiones de progreso y los ha sumido en la pobreza y la desesperación. Pero lejos de tomar nota del veredicto de las urnas, Maduro estudia sustituir las competencias de la Asamblea Nacional, donde la oposición ha conseguido una mayoría suficiente capaz de frenar la deriva autoritaria del régimen, por un nuevo órgano, la Asamblea Comunal, una estructura de poder alternativo controlado por el partido de Maduro. De consumarse esta iniciativa política, el chavismo daría un trágico paso hacia la definitiva desintegración social, económica y política del país.

Apoyada por la comunidad internacional, la oposición debe actuar más unida que nunca y forzar a Maduro y a Diosdado a respetar el mandato democrático, poner en libertad a los opositores políticos encarcelados y dar un giro a una política populista y dictatorial que ha destruido el país y obliga a vivir a sus ciudadanos bajo una inflación galopante. Venezuela, un país con abundancia de recursos naturales, debe volver a la senda democrática e iniciar un programa de reactivación económica que acabe con las interminables colas ante unos supermercados y farmacias que carecen de lo necesario para la vida diaria.

Un pacto por encima de los intereses de partido. Editorial de El Mundo

Entre las diferentes alternativas que pueden construirse respetando la relación de fuerzas surgida de las elecciones, nos parece que, con mucho, la mejor es un pacto de gobernabilidad entre PP, PSOE y Ciudadanos.

el mundoEditorial, 23 diciembre 2015 / EL MUNDO

En la política, como en la vida, las opciones son siempre limitadas y hay que adoptar las decisiones en función de las circunstancias. Maquiavelo, una de las mentes más lucidas de la historia del pensamiento, hablaba del momentum, que no es otra cosa que el manejo del tiempo en la acción política. Las elecciones del domingo han conformado un mapa parlamentario sin una mayoría clara en unos momentos en los que España afronta grandes desafíos y no se puede permitir el lujo de un Gobierno débil e inestable. No hay ninguna solución fácil ni ninguna receta mágica que vaya a arreglar nuestros problemas. Tampoco se puede mirar al pasado en busca de paralelismos porque no existen precedentes de una situación como ésta desde la muerte del general Franco.

Entre las diferentes alternativas que pueden construirse respetando la relación de fuerzas surgida de las elecciones, nos parece que, con mucho, la mejor es un pacto de gobernabilidad entre PP, PSOE y Ciudadanos.

Como decíamos ayer, ese pacto comporta dos requisitos básicos: la abstención del PSOE y Ciudadanos para permitir que Mariano Rajoy sea investido como presidente y un acuerdo entre los tres partidos para asumir una serie de reformas durante toda o parte de la legislatura.

Somos conscientes de las dificultades de este pacto de gobernabilidad, que comporta serios problemas, sobre todo, para Rajoy y para Sánchez. Probablemente a ninguno de los dos les gusta la idea. Pero lo que les pedimos es que antepongan los intereses de partido y sus ambiciones personales a la búsqueda de una solución para los problemas del país.

Susana Díaz y Antonio Hernando se reafirmaron ayer de forma categórica en que el PSOE votará en contra de la investidura de Rajoy y pasará a la oposición. Una postura comprensible cuando apenas han transcurrido unos pocos días tras la cita electoral. Pero el PSOE ya ha dado el importante paso de rechazar un pacto para gobernar con Podemos y otras fuerzas nacionalistas. Eso hoy parece descartado.

Lo que los intereses generales, la estabilidad económica y el sentido común exigen al PSOE es que asuma también la necesidad de ese pacto de gobernabilidad. No es fácil para Sánchez porque el PP siempre ha sido el adversario a batir y su relación con Rajoy es tensa, pero no hay otra alternativa si queremos evitar que España se sumerja en un escenario de desgobierno e inestabilidad. A medio y largo plazo, Sánchez podría salir beneficiado de este pacto que demostraría su talla política y reafirmaría la imagen del PSOE como un partido responsable y fiable como alternativa.

En lo referente a Rajoy, no sabemos lo que piensa sobre este pacto, aunque puede interpretarse por sus palabras que al menos es consciente de que no puede gobernar en solitario y que está dispuesto a hablar con el PSOE y con Ciudadanos. Lo que se le pide es también altura de miras y generosidad para sentarse en una mesa con Sánchez y Rivera. Y ello para pactar acuerdos y elaborar una agenda política común. Acostumbrado a gobernar con mayoría absoluta, Rajoy tendría que consensuar las grandes decisiones con ambos.

El pacto de gobernabilidad es la mejor opción porque evitaría el vacío de poder y daría una imagen de estabilidad de España ante los mercados. Además permitiría visualizar a los ciudadanos que, como sucede en otros países, los dos grandes partidos son capaces de entenderse en beneficio del país.

La necesidad de este pacto queda reforzada por la posibilidad de un inminente acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP, cuyos militantes votaran el domingo una propuesta de la coalición. Incluye mantener a Artur Mas temporalmente como presidente de la Generalitat con un poder limitado. Y en la práctica, la asunción del programa social de la CUP, cuyo coste nadie sabe cómo se va a poder financiar.

Todo indica que los independentistas catalanes van a elevar su nivel de desafío al Estado tras la investidura de Mas -u otro dirigente de Junts pel Sí- y la designación de su nuevo Gobierno a comienzos de año. Ese momento va a coincidir con una situación de interinidad de Mariano Rajoy y de incertidumbre por la fragmentación electoral. Ello no hace más que reforzar la necesidad de que los líderes del PP, el PSOE y Ciudadanos empiecen a buscar ese entendimiento que también pasa por cerrar filas frente al pulso nacionalista y lanzar el mensaje de que la unidad de España no es negociable.

La penúltima oportunidad de construir un país mejor. De David Jiménez, director de El Mundo

Nos parece ejemplar el enfoque que el director de un periódico da a las elecciones el mero día de los comicios. David Jiménez, director del periódico español El Mundo, no llama a votar por determinado candidato o partido, sino por principios y por la regeneración del sistema democrático de España.

Segunda Vuelta

David Jiménez, director del periódico español El Mundo

David Jiménez, director del periódico español El Mundo

David Jiménez, 20 diciembre 2015 / EL MUNDO

La pregunta que más me han hecho en los últimos dos meses ha sido para quién iba a pedir el voto EL MUNDO en estas elecciones. Los lectores que hayan leído nuestro editorial de ayer ya saben la respuesta: para ninguno. No porque creamos que deban quedarse en casa -pocas veces fue tan decisivo ejercer el derecho al voto-, sino porque el nuestro es un proyecto intelectual independiente. No somos un diario de partidos -esa opción existe, igualmente legítima-, sino de principios. No apoyamos partidos políticos, sino valores. No pensamos que nuestra labor sea decirles a quién deben votar, sino ofrecerles todos los elementos para que tomen esa decisión de la forma más informada posible.

el mundoEsto no quiere decir que todos los partidos o sus programas nos parezcan iguales. Ante el desafío catalán, preferimos las propuestas de Ciudadanos a las del Partido Socialista. Creemos que la economía estaría en mejores manos con el Partido Popular que con las recetas populistas de Podemos. Y, aunque coincidimos con los nuevos partidos en la necesidad de regenerar España, no pensamos que para hacerlo haya que romper el sistema. Bastaría con mejorarlo.

Para quienes crean que renunciar a pedir el voto para un partido muestra falta de definición, ahí están las ’40 propuestas para la regeneración democrática’ que, bajo la coordinación de Pedro G. Cuartango, hemos venido publicando en las últimas semanas. Cambios legislativos y acciones concretas para coger a tiempo un tren que está pasando más rápido que nunca: vivimos una revolución tecnológica que está transformando -y transformará aún más- nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Como en las anteriores, quienes no se suban a tiempo lo pagarán con menos desarrollo y prosperidad.

Por eso nuestras propuestas piden una España que tenga como motor de su transformación la educación, con la promoción de ese gran pacto nacional pendiente.

Una España donde una mayor democracia interna de los partidos atraiga el mejor talento y acabe con la mediocridad que lleva a puestos de alta responsabilidad a personas sin más mérito que la militancia política.

Una España donde se supriman o reformen todas las instituciones que, empezando por el Senado y las Diputaciones, tienen como utilidad servir a los políticos afines, en lugar de a los ciudadanos.

Una España con un poder judicial más independiente, con un Fiscal General del Estado elegido por el Congreso y un Consejo General del Poder Judicial escogido sin influencias políticas.

Una España con un Parlamento revitalizado, que a través de una reforma de su reglamento se convierta en un verdadero órgano de control de la acción del gobierno y debate ágil de las propuestas de los diferentes partidos.

Una España donde la televisión pública sea independiente, con un presidente de RTVE elegido por mayoría de dos tercios de un Consejo de Administración que debería estar participado por profesionales de la comunicación, y con un mandato de cinco años que impida su sustitución arbitraria por motivos políticos

Ni éstas ni el resto de nuestras propuestas tienen ninguna dificultad en su aplicación. Requieren, simplemente, del liderazgo de políticos dispuestos a legislar por los intereses de los españoles, incluso cuando no coinciden con los suyos. Quizá ése ha sido el gran déficit del bipartidismo que ha gobernado el país durante las últimas tres décadas. Al ignorar sistemáticamente la regeneración, dejando que el sistema entrara en decadencia, fomentando un modelo clientelar y dando la espalda a los cambios que reclamaba la ciudadanía, creó un vacío que ha sido ocupado por los nuevos partidos y sus mediáticos líderes. El resultado es que la política española será diferente a partir de mañana. Cuánto es algo que le toca a usted decidir con su voto.

Siga al director de EL MUNDO en Twitter: @DavidJimenezTW

Lea también el editorial del 19 de diciembre:
Un voto para una España unida, plural y regenerada

Pérez-Reverte: ‘La prensa libre es el único miedo de los poderosos’

Pérez-Reverte defiende un ‘periodismo crítico independiente’ como el de EL MUNDO frente el que ‘se pliega en España a la presión del poder’.

 De izquierda a derecha: Llanos de Luna, Álex Salmon, Safa Al-Ahmad, Verónica de Viguerie, Giampaolo Zambeletti, Soraya Sáenz de Santamaría, Antonio Fernández-Galiano, David Jiménez, Lynsey Addario y Arturo Pérez Reverte. ALBERTO DI LOLLI

De izquierda a derecha: Llanos de Luna, Álex Salmon, Safa Al-Ahmad, Verónica de Viguerie, Giampaolo Zambeletti, Soraya Sáenz de Santamaría, Antonio Fernández-Galiano, David Jiménez, Lynsey Addario y Arturo Pérez Reverte. ALBERTO DI LOLLI

23 sept. 2015 / ELMUNDO.ES

Este martes por al noche, la prensa cosechó un respaldo unánime a su independencia. En el Liceo de Barcelona, este diario, que cumple 20 años en su edición para Cataluña, celebraba además la entrega de los Premios Internacionales de Periodismo de EL MUNDO. Un cartagenero, una estadounidense de Connecticut, una francesa, una saudí y una veintena de venezolanos, todos ellos con incontables países registrados en sus retinas durante el ejercicio de la profesión, se envolvieron en la misma bandera, la de la libertad. “El único freno, la única medida que conocen el político, el financiero o el notable, cuando alcanzan cotas perversas de poder, es el miedo a la prensa libre”, clamó Arturo Pérez-Reverte, tras recibir el Premio Columnistas del Mundo. Las reporteras Lynsey Addario y Veronique de Viguerie, así como la periodista árabe Safa al-Ahmad, compartieron por su parte el Premio Reporteros del Mundo, entregado por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. La prensa opositora venezolana, representada en su discurso de agradecimiento por Miguel H. Otero, mereció una mención especial en esta XIV edición de los galardones. [Las mejores imágenes de la gala]

“Salvo muy nobles excepciones (y a EL MUNDO corresponde el honor de ser, a menudo, una de esas dignas excepciones), escasea el periodismo crítico independiente en España, el periodismo de iniciativa, que arroja asuntos al ruedo de la información y la vida”, subrayó Pérez-Reverte, que recibió su premio de manos de David Jiménez, director de EL MUNDO. Éste rememoró el trabajo de los periodistas del diario que perdieron la vida por contar la verdad, Julio Fuentes, Julio A. Parrado y José Luis López de Lacalle, en cuya memoria se conceden los galardones. “Os premiamos a vosotros y a vuestro periodismo para que sigáis inspirándonos de la misma forma que lo hicieron nuestros compañeros caídos en Afganistán, Irak o en un sitio en el que nunca debió haber un conflicto, el País Vasco”, manifestó Jiménez a los galardonados, “hechos, como ellos, de la pasta de los grandes reporteros”.

Entre un buen puñado de reporteros internacionales más acostumbrados al trabajo sobre el terreno que a las galas de etiqueta, el director de EL MUNDO no fue el único en rendir homenaje a los queridos ausentes. “Cada vez más, estamos en el punto de mira, como consecuencia de nuestros esfuerzos por dar testimonio de las injusticias del mundo. Hemos sido secuestrados, golpeados y, en el peor de los casos, asesinados”, recalcó entre lágrimas Addario, reportera gráfica norteamericana que ha cubierto 41 conflictos en los últimos tres lustros y ha sufrido dos secuestros, si bien nunca ha abandonado la profesión, hasta el punto de trabajar embarazada de siete meses. “El mundo no es blanco ni negro; es mucho más complejo. Nosotros nos movemos en la escala de grises”, aseveró en castellano De Viguerie, en un análisis de la imagen extensivo al periodismo en su totalidad. La saudí al-Ahmad dedicó todo su discurso a las personas “valientes” que han combatido la opresión. Otero, presidente editor de ‘El Nacional’, afirmó: “Éste es un premio no sólo para nosotros, sino para todas las personas que están luchando por la libertad en Venezuela”.

Junto con Sáenz de Santamaría, acudieron a la cita periodística Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior; José Manuel García-Margallo, ministro de Asuntos Exteriores; María Llanos de Luna, delegada del Gobierno en Cataluña; José Luis Ayllón, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes; y Josep Martí, secretario de Comunicación del Govern de Cataluña. En esta semana de elecciones, representantes de los medios, la empresa y la cultura coincidieron con las autoridades políticas con el objetivo de celebrar estos Premios y el XX aniversario de EL MUNDO Catalunya, “dos motivos aparentemente diferentes pero en los que hay un nexo común: la defensa de la libertad de prensa y de las esencias del periodismo”, tal y como argumentó Antonio Fernández-Galiano, presidente de Unidad Editorial.

Así, tras exponer cómo “desde un punto de vista histórico y jurídico no hay discusión posible sobre la españolidad de Cataluña”, Fernández-Galiano quiso señalar la “deslealtad institucional” planteada por los representantes del pueblo catalán de cara a los comicios del 27S.

Álex Sàlmon, director de EL MUNDO Catalunya, plasmó una rotunda defensa del “baile de posturas contrapuestas, sano, democrático, interesante y divulgador” que ha diferenciado a EL MUNDO del resto de cabeceras, 20 años de “trabajo a contracorriente” no exento de “aislamiento institucional”. En sintonía con esas palabras, Pérez-Reverte alertó sobre cómo “el periodismo se pliega en España a la presión del poder; en Cataluña y también en el resto de España”. El académico, reportero, articulista, novelista y ahora también Premio Columnistas del Mundo aseguró: “Nunca en esta democracia se ha visto España sometida a un maltrato semejante del periodismo por parte del poder, lo detente quien lo detente, como se ha visto en los últimos 10 o 15 años”.