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Carta al Fiscal General: El código de la venganza. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 8 junio 2017 / EDH y MAS!

Estimado Douglas Meléndez:
En otra acción jurídica bien publicitada, usted inició el proceso de confiscar 9 propiedades de la familia del ex presidente Francisco Flores. La cereza del pastel que ofrece a la opinión pública: la hacienda Zapotitán, con sus lagos artificiales, presentada como ilustración y símbolo de los lujos que se da un político a costa de fondos públicos.

EDH logEn esta historia que cala perfectamente con el imaginario y el resentimiento popular, ya no importan los hechos. Ya no importa el hecho que esta hacienda ha estado en propiedad de la familia materna de Paco Flores desde los tiempos de Stanislao Pérez, hacía como 120 años. No importa que las mejoras a esta propiedad -por ejemplo los famosos lagos artificiales y la caballería- fueron hechos años antes de que Francisco Flores se convirtiera en maspresidente. No importa que 8 de las 9 propiedad que usted está confiscando estaban en su propiedad mucho antes de asumir la presidencia. Y la novena propiedad confiscada, situada en la isla Sebastián, la adquirió Flores canjeándola por otra de don Juan Wright. Tampoco nada ilícito.

Tampoco importa que Francisco Flores no ha sido condenado, ni en el juicio penal relacionado con los cheques de Taiwán (porque nunca se comprobó que tales cheques eran parte de fondos del Estado); ni en el caso civil por enriquecimiento ilícito derivado del examen de la Sección de Probidad de la Corte Suprema.

A pesar de todo esto, usted quiere confiscar a su familia sus bienes, haciendo uso de la controversial Ley de Extinción de Dominio – controversial porque permite confiscación de bienes antes de comprobar culpabilidad en juicios civiles o penales. Pero sobre todo usted está haciendo uso de otro mecanismo que ya se ha hecho costumbre en el período de su antecesor Luis Martínez, hoy procesado por fraude procesal, y que lastimosamente usted sigue cultivando: Primero llevar a cabo un juicio mediático, buscando una condena en la opinión pública, apelando a los resentimientos populares, para luego ir al juicio formal bajo la sombra y presión de esta pre condena. El resultado: juicios viciados. Con un daño colateral, ya no a los acusados sino al sistema de justicia. Este daño colateral se llama: justicia populista.

Yo no sé si Francisco Flores se ha enriquecido durante su mandato presidencial. Muchos lo creen, pero nadie lo sabe, porque ningún juicio lo ha comprobado. Esto fue uno de grandes problemas de Luis Martínez en el juicio Flores/Taiwán: No pudieron comprobar que los fondos de estos cheques se reflejaran en cuentas o bienes del ex presidente.

Lo que sí sabemos -usted igual que yo- es que las propiedades de la familia Flores que hoy usted quiere expropiar no han sido adquiridas ni por los cheques de Taiwán, ni tampoco por un enriquecimiento presuntamente establecido por la Sección Probidad. Sin embargo, usted procede con su confiscación.

Usted está haciendo uso malintencionado de una ley que a todas luces es inconstitucional. Ojala que la Sala, antes de terminar su mandato en 2018, revise la constitucionalidad de la Ley de Extinción de Dominio.

Hay una lógica que sólo conocemos de la Mafia y de dictadores: ‘A mis enemigos los perseguiré aunque hayan muerto, persiguiendo a sus hijos y hasta sus nietos. En esto reside mi poder…’

No puede ser que usted, que como fiscal general tiene el mandato de garantizar el Estado de Derecho, aplique este código de la venganza.

Saludos,

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PD: Y no me digan que estoy defendiendo a Paco Flores. Estoy defendiendo al Estado de Derecho, porque la fiscalía no lo hace.

 

 

 

Carta a la jueza del “caso tregua”: La papa caliente. De Paolo Luers

El miércoles 24 de mayo terminó la audiencia preliminal en el “caso tregua”. La jueza anunció su sentencia para el día 31 de mayo.

Paolo Luers, 25 mayo 2017 / EDH y MAS!

Su señoría:
Durante seis días la vi dirigir esta audiencia. La vi actuar con sabiduría desde su primera decisión, levantando la reserva que otra jueza decretó hace un año a solicitud de la fiscalía. Durante un año la fiscalía nutrió a los medios con filtraciones sobre acusaciones y “pruebas”. Cuando usted abrió su audiencia, el juicio mediático ya había concluido con condenas.

También fue sabia al permitir que los fiscales Jaime Ernesto Rivera Jiménez y José Arturo Cruz Álvarez desplegaran de manera dispersa, desordenada, repetitiva y contradictoria sus supuestas pruebas, sus acusaciones, y sus escasas consideraciones jurídicas, mezcladas con argumentos y suposiciones de carácter político.

Usted les dio esta libertad, porque sabía que tenía sentados en frente una veintena de abogados, quienes iban a encargarse de demoler la teoría de conspiración que decía que estos 22 ciudadanos, 21 de ellos servidores públicos en Centros Pernales y la PNC, hayan formado una asociación ilicitica para fortalecer a las pandillas. Y así fue. Manuel Chacón, el abogado de Nelson Rauda, ex director general de Centros Penales, dio cátedra a los fiscales, despedazando el dictamen de acusación que no está basado en ningún análisis jurídico que comprobara la constitución de delitos. Si no hay delito, ¿cómo puede haber asociación ilícita?

Los defensores desarmaron una tras otra las “pruebas” aportadas por la fiscalía, y de repente se vio que en este caso los únicos actos arbitrarios (uno de los delitos imputados a los funcionarios) los cometió la fiscalía. Por ejemplo, cuando detuvieron y acusaron a una mujer con 7 meses de embarazo, la cual según los documentos presentados por la misma fiscalía ni siquiera formó parte del Consejo Penitenciario que supuestamente cometió el delito de falsedad ideológica a la hora de autorizar traslados de reos.

Durante los dos días de la defensa, en la audiencia apareció otra imagen: una política pública formulada por el gobierno de facilitar la mediación de una tregua entre las pandillas; servidores públicos que dentro del marco de esta política oficial hicieron posible que se llegara a una reducción sustancial de la violencia; y una fiscalía que hizo cualquier manipulación e interpretación amañada de los hechos para convencer primero a la opinión pública y luego a usted que los 22 acusados habían actuado por decisiones propias y con voluntad de delinquir y favorecer a las pandillas.

El punto decisivo en esta audiencia fue cuando al fin, luego de un año sin poder defenderse (por la reserva decretada), podían tomar la palabra los imputados. Fue un desfile de mujeres y hombres serios, con intachables historiales de servicio, servidores públicos dedicados y responsables, profesionales con capacidad de razonamiento. No son conspiradores. No han dado pie, en toda su vida profesional, a ninguna sospecha de corrupción. Son personas con vocación de servicio que hacen funcionar instituciones como los penales y la PNC – a pesar de todos los abandonos y malas decisiones por parte de subsiguientes gobiernos de derecha e izquierda.

Usted ahora tiene una papa caliente en sus manos. Cualquier decisión que tome será criticada. Puede atenerse a lo que escuchó en 6 días de audiencia y desechar este caso tan sistemáticamente politizado y manipulado en los medios y en los pasillos del poder. Pagará un alto costo si decide hacer lo correcto. La van a acusar y acosar. O puede ceder a la presión política y de la opinión pública, que de antemano condenó a la tregua y a todos que tuvieron parte en ella. En este caso, otros jueces, en vista pública, tendrán que lidiar con la papa caliente.

Por lo que he visto y oído en esta audiencia, confío que usted hará lo correcto. Saludos,

La peligrosa parodia. De Javier Marías

Miro la primera plana del diario y lo único que me reconforta es el aspecto satírico de cuanto acontece, que me impide tomármelo del todo en serio.

Javier Marías, 21 mayo 2017 / EL PAIS SEMANAL

HACE YA tiempo que temo echarle el primer vistazo al periódico de la mañana. Uno va de sobresalto en sobresalto, de noticia en noticia alarmante cuando no espantosa. Ya sé que siempre ha sido así; que las noticias buenas no son noticia y que lo que la gente desea por encima de todo es indignarse y escandalizarse. Y este deseo no ha hecho sino ir en aumento desde la aparición de las redes sociales y la dictadura de la exageración en el periodismo. Pero basta retroceder unos meses para recordar que la situación del mundo no era tan delirante con Obama en la Presidencia, con el Reino Unido integrado en la Unión Europea, con Venezuela sin golpe total de Estado ni tantos muertos en las calles (los golpes de Chávez eran graduales), con Francia sin elecciones deprimentes, con Turquía sin absolutismo y represión feroz, con Egipto sin lo mismo.

Miro la primera plana del diario, ya digo, y lo único que me reconforta (me imagino que no soy el único) es el aspecto paródico de cuanto acontece, y que me impide tomármelo del todo en serio. Todo tiene un aire tan grotesco que cuesta creer que sea cierto y no una representación, una pantomima, una sátira. Veamos. Hay un país, Corea del Norte, que amenaza con lanzar bombas nucleares cada semana, y puede que tenga capacidad para ello. Pero las escasas imágenes que de allí nos llegan son dignas de una historieta de Tintín, con un sátrapa pueril y orondo que aplaude como un loco sus propios lanzamientos de misiles fallidos y obliga a desfilar a sus súbditos como a soldaditos de plomo. El objeto de sus amenazas es un Presidente de los Estados Unidos igualmente pueril e idiota, además de antipatiquísimo y nepotista, capaz de decir ante la prensa que ha lanzado un ataque contra Irak cuando lo ha lanzado contra Siria, de invitar a su homólogo de Filipinas, Duterte, que desde que fue elegido –elegido– ha ejecutado extrajudicialmente a unos siete mil compatriotas –siete mil– y se jacta de haberse cargado él en persona a tres de ellos. Este Duterte, por cierto, le ha contestado a Trump que ya verá, que anda ocupado (se entiende: asesinar a millares desgasta, y si no que se lo pregunten a los nazis y a los jemeres rojos). Trump también declara que se sentiría “muy honrado” de charlar con el sátrapa orondo, y nada ocurre. Erdogan, en Turquía, con el pretexto de un golpe contra él, tan fallido como dudoso, ha encarcelado o destituido a ciento cincuenta mil ciudadanos –ciento cincuenta mil–, de militares a periodistas y profesores. No sé, de haber habido tantos partidarios del golpe, éste no habría fracasado tan rápida y rotundamente.

casi el 40% de los franceses han votado a una señora a la vez bruta y trapacera, Marine Le Pen, que simpatiza con la Francia colaboracionista de los nazis

Luego está Putin, admirado por la extrema derecha y por la extrema izquierda, un megalómano propenso a fotografiarse con el torso desnudo o derribando a un tigre con sus propias manos, estilo paródico de trazo grueso. Y así nos acercamos a Europa, donde casi el 40% de los franceses han votado a una señora a la vez bruta y trapacera, Marine Le Pen, que simpatiza con la Francia colaboracionista de los nazis (niega esa colaboración, luego el Gobierno de Vichy era intachable) y rechaza a los refugiados porque en seguida quieren robarle a uno la cartera y el papel pintado de las paredes (sic: hace falta estar sonado para creer que a alguien le interesa su papel pintado). A esa señora no la ven con muy malos ojos el candidato Mélenchon, admirador confeso de Hugo Chávez y Pablo Iglesias, ni la mitad de sus votantes. En Inglaterra gobierna una mujer desagradable, patriotera y cínica, que antes de la consulta del Brexit defendía la permanencia en la UE y ahora brama contra lo que le parecía de perlas hace menos de un año. Su Ministro de Exteriores es un histriónico clon de Trump con estudios, Boris Johnson. De Polonia y Hungría no hablemos, países en la senda de Turquía y Egipto, sólo que cristianos.

En cuanto a España, el ex-Presidente de Madrid –el ex-Presidente– saqueaba presuntamente empresas públicas, y su madrina Aguirre estaba in albis, como el jefe del Gobierno Rajoy, que nunca se cansa de soltar perogrulladas. En el PSOE parecen detestarse mucho más entre sí que a cualquier adversario político, y por último hay un partido que se proclama de izquierdas, Podemos, y que es lo más parecido a la Falange desde que feneció la Falange: sólo le falta sustituir el vetusto himno de Quilapayún en sus mítines por el más vetusto Cara al sol, y le saldrá el retrato. Y bueno, en Cataluña hay también una serie de personajes tintinescos que proclaman que sus sueños van a realizarse por las buenas o por las malas. Porque a ellos les hacen mucha ilusión y eso basta.

Sí, todo desprende tal aroma de sainete, de opereta bufa, de esperpento o de lo que quieran, que eso es lo único que a muchos nos salva de la desesperación cotidiana. El problema aparece cuando uno ve imágenes de las arengas de Hitler y de Mussolini. Porque ellos parecían aún más paródicos que los gobernantes actuales, y ya conocen la historia.

¿Cómo convertir a El Salvador en un país de emprendedores? De Alfredo Atanacio Cader

Es necesario incentivar la cultura del emprendimiento desde la escuela, con enseñanza que desarrolle habilidades para formar empresarios, la habilidad de asumir riesgos y superar dificultades para sacar negocios adelante.

Alfredo Atanacio Cader, 11 mayo 2017 / EDH

El emprendimiento es un tema que me apasiona. Es por esto que cada vez que se me presenta la oportunidad, aprovecho para concientizar y dialogar abiertamente con los jóvenes de nuestro país. Recientemente, estuve con un buen amigo en un foro en la Universidad Francisco Gavidia, donde aproveché para contar mis experiencias en el mundo emprendedor. Y es que necesitamos cambiar nuestra mentalidad y darnos cuenta de lo vital que es para el desarrollo de El Salvador que nos atrevamos a emprender. Uno de mis más grandes sueños es que El Salvador se convierta en un país de emprendedores.

Y no estamos tan lejos de convertir esto en una realidad. Los salvadoreños ya tenemos ese espíritu emprendedor. Según datos de el Global Entrepreneurship Monitor 2015 (GEM), un 32.1 % de la población adulta en El Salvador es emprendedora. Lamentablemente, este reporte también refleja que un 10.8 % de esta población que decide emprender, termina cerrando. Tenemos la tasa de abandono de negocios más grande de Latinoamérica.

Factores como la inseguridad ciudadana, falta de planificación, políticas públicas poco favorables y burocracia, entre otras, son algunas de las razones por las que las nuevas empresas fracasan o por lo que la gente no se atreve a emprender. Solo por mencionar un ejemplo, estos emprendedores han tenido que superar al menos ocho pasos en menos de 15 días… y han tenido que cancelar hasta $1,600 en derechos de registros y honorarios a profesionales. Para que tengamos un margen de comparación, en Nueva Zelanda estos trámites se reducen a dos pasos en un solo día, y se cancela únicamente $200 en registros y pagos de honorarios.

Incrementar el porcentaje de nuevos negocios no solo sería de beneficio para la población, sino también para el gobierno, pues cada nueva empresa representaría una nueva fuente de ingresos y generaría crecimiento económico y ayudaría a reducir la pobreza en el país. Pero, para lograr esto, es necesario educar y tecnificar a la población, comenzando con la institucionalización de la enseñanza del idioma inglés desde temprana edad. Esto abriría muchas puertas a los emprendedores, pues les permitiría hacer uso de la tecnología para poder expandirse a cualquier parte del mundo.

Además, es necesario incentivar la cultura del emprendimiento desde la escuela, con enseñanza que desarrolle habilidades para formar empresarios, la habilidad de asumir riesgos y superar dificultades para sacar negocios adelante, principios éticos y habilidades para la planeación e implementación de negocios. Adicionalmente, el gobierno debería promover carreras que vayan acorde a las necesidades del siglo XXI y garantizar que la de educación sea de fácil acceso.

Otro de los factores que se debe mejorar es el acceso a financiamiento, pues este es uno de los impedimentos más grandes a los que se enfrentan los salvadoreños cuando quieren comenzar su negocio. Para que esto no sea un problema, el gobierno podría apoyar la constitución de fondos de inversión de capital de riesgo, crear incubadoras de negocios o motivar a las instituciones financieras a crear planes de microfinanciamiento.

Lo anterior está en manos del gobierno. Pero también hay que recordar que mientras más innovadora es una idea de negocio, es más probable que sea exitosa y que los salarios que se pague sean mayores. Uno de los mayores malestares hacia la empresa privada es que muchos de los salarios son bajos. Por esto es importante tecnificar a la gente, para que puedan tener acceso a empleos que generen un valor agregado. Porque son este tipo de empresas y este tipo de empleos los que van a sacar adelante a El Salvador, hasta convertirlo en un país de emprendedores.

@aatanacio

Contra la máquina de matar. De Alberto Barrera Tyszka

Fotografía de Gabriel Méndez [26 de abril de 2017]

ALBERTO BARRERA TYSZKA, GUIONISTA, ESCRITOR Y COLUMNISTA VENEZOLANO

Alberto Barrera Tyszka, 7 mayo 2017 / PRODAVINCI

Te aseguro que sería mucho más sencillo concluir que todo es un problema de maldad y de cinismo. Pero la realidad es más compleja, es peor. También es más peligrosa. Nos gobierna el fanatismo. En los más importante espacios del poder se ha instalado una élite, que se auto proclama el “Alto Mando Político Militar de la Revolución”, que se asume como la única expresión válida del pueblo, víctima permanente de conspiraciones de todo tipo, pero designada por el dios de la historia para liberarnos a todos de cualquier mal. Tienen una versión sagrada de sí mismos. Nos enfrentamos a una secta.

Por supuesto que, en más de un caso, se trata de un fanatismo muy conveniente y oportuno. Por supuesto que hay negocios de por medio, grandes intereses que necesitan legitimar y proteger casi dos décadas de corrupción, casi veinte años de privilegios y de saqueo a las riquezas de todos los venezolanos. Los “salvadores del pueblo” no rinden cuentas, no se dejan auditar, no aceptan controles. No se sacrifican por la Patria a dólar negro. Se trata de un fanatismo muy rentable. Es el último recurso que poseen. A medida que el espectáculo de la revolución se descascara, va quedando sola esa ceremonia, esa vehemencia, esa ceguera. Están dispuestos a todo, menos a ceder, menos a moverse.

Esta semana, en una reunión con periodistas, las palabras de Elías Jaua, Jefe de la Comisión Presidencial Constituyente, fueron una evidencia excepcional de todo esto. El punto de partida de su argumentación propone una encrucijada sobre si “somos una sociedad diversa culturalmente, étnicamente, racialmente, socialmente… o si somos lo que una pequeña élite minoritaria piensa que debe ser Venezuela”. No te equivocaste. Si quieres lee de nuevo. Tómate tu tiempo y fíjate bien en las comillas. Así. Exactamente. Eso fue lo que dijo el Ministro de Educación. Es cierto: parece más bien una cita de un discurso de Miguel Pizarro, de un editorial de César Miguel Rondón, de una homilía de Monseñor Baltazar Porras… Pero no. Así habla el oficialismo. El mismo oficialismo que se niega a reconocer la realidad, que esconde las estadísticas, que asegura que en el país no hay hambre ni descontento. El mismo oficialismo que, ahora, pretende sustituir la experiencia ciudadana del voto de las mayorías por una pequeña asamblea de su partido minoritario.

¿Por qué un gobierno que lleva más de un año impidiendo cualquier proceso electoral, de pronto ofrece realizar una Constituyente? Elías Jaua lo explicó muy nítidamente: “Vamos a contarnos, vamos a escuchar al pueblo de verdad”, dijo, dejando colar que —entonces— existe un pueblo de mentira, irreal, un pueblo que no merece contarse.

“Nosotros no nos podemos arrogar la voz del pueblo”, afirmó, para indicar de inmediato: “Pero los 500 o 200 que están todos los días quemando, enfrentando, matando… tampoco son el pueblo”. El giro es demasiado obvio. Para el representante presidencial, todas los venezolanos que han participado, de diversas maneras, en cualquier manifestación, durante las últimas semanas, son muy poquitos, son incendiarios y son asesinos. Así habla el hombre que quiere proponerle una diálogo democrático y constitucional a la sociedad.

No dijo Elías Jaua que, hasta ese momento, el país tenía un saldo de 36 muertos y más de 600 heridos. No nombró a ninguno de los fallecidos. No habló de la represión. No habló de las acciones violentas y criminales de policías y soldados. Más bien, dijo: “Nosotros estamos enfrentando una insurgencia armada con agua y bombas lacrimógenas”. ¿Cómo no se le pudrieron las cuerdas vocales en ese momento? ¿Cómo no le crujió la memoria? No. Para nada. Suavemente, confiado, con mucha fe en sí mismo, añadió: “Nosotros ya no podemos dar más muestras de tolerancia”. Lo dice el funcionario de un gobierno que se niega a soltar a presos legalmente liberados. Lo dice el funcionario de un gobierno que usa armas de guerra para reprimir manifestaciones civiles. Lo dice el funcionario de un gobierno que no permite que en el país cualquiera hable mal de quien le de la gana. Lo dice el mismo funcionario que, hace tiempo, amenazó con darle unos coñazos al periodista que publicó una verdad incómoda.

Después de la derrota de diciembre del 2015, el oficialismo comenzó a preparase para gobernar sin pueblo y sin elecciones. La alternancia política no existe dentro de la lógica chavista. Eso es entregarle el poder al fascismo (también lo dijo el compañero Jaua en su intervención). Se aferran al fanatismo porque cada vez tienen menos argumentos y porque cada vez están más solos. Más que un gabinete ejecutivo parecen un club de sordos que repiten solitariamente el mismo monólogo. La Constituyente es un concepto aun peor que el de la guerra económica. En su terco empeño por negar lo que ocurre, solo logran profundizar el caos, hundirse más en su propia tormenta.

El oficialismo ha convertido el Estado en una máquina de matar. Por más que hablen de paz, la máquina sigue ahí, nunca se detiene. Te mata de hambre. No te atiende en los hospitales. Te roba el dinero. Se financia con tu plata. Te obliga a hacer colas. Nunca te informa lo que en realidad ocurre. Niega en la televisión lo que te duele, lo que pasa. Cuando tu lloras, la máquina celebra. Se ríe de ti. Si te atreves a protestar, te bota del trabajo. Si quieres manifestarte, te dispara. Te prohíbe caminar por tu ciudad. Te vigila. Te castiga. Te golpea, te detiene, te tortura. Te mata. Pero no lo olvides: hace todo esto porque te ama. Porque te quiere salvar.

El humo de las bombas lacrimógenas también asfixia los matices. Ya todos estamos sobre el mismo precipicio. Al gobierno no le importan los muertos. Tampoco le importan los vivos. Al gobierno solo le importa el gobierno. Está dispuesto a todo con tal de no cambiar. Y apuesta por el desgaste. “Aquí solo es posible la paz con revolución”, dice la secta. Pero del otro lado hay un país desesperado, queriendo defender su propia existencia. Es el país de las víctimas. Es también el país de la ciudadanía. El país que —frente al fanatismo de la máquina de matar— se aferra a la infinita e impúdica diversidad de la vida.

La Constituyente de Maduro. De Fernando Mires

FERNANDO MIRES, politólogo chileno radicado en Alemania

Fernando Mires, 2 mayo 2017 / PRODAVINCI

En la historia moderna, los llamados a cambiar de Constitución –no confundir con una reforma constitucional– tienen un carácter fundacional.

Las asambleas constituyentes suelen ser convocadas solo después de una gran ruptura histórica o “cambio de régimen”, o cuando una fuerza social nueva se ha hecho del poder o, sobre todo, cuando una inmensa mayoría exige un cambio histórico destinado a ser plasmado en la letra constitucional. Ninguna de esas condiciones se dan en el reciente anuncio del presidente Nicolás Maduro. Todo lo contrario: su llamado a destruir a la Constitución emerge dentro del marco de las más grandes movilizaciones sociales y políticas que ha vivido Venezuela, pero dirigidas no en contra de la Constitución, sino en contra de la presidencia de Maduro, a favor del respeto de la Constitución de 1999 y, no por último, a favor de la celebración de elecciones según dicta la pauta constitucional.

No se trata esta vez, la de Maduro, de una simple violación, una más de las tantas que ha cometido el régimen a la Constitución nacida en 1999 bajo el gobierno de Hugo Chávez Frías. Tampoco es una reforma constitucional, como la que intentó llevar a cabo Chávez durante el 2007. Se trata –dicho directamente– de una llamado a destruir a toda la Constitución.

La Constitución, el nombre lo dice, es la Carta Magna que constituye a la nación. Es el vínculo que une al Estado –no a un gobierno– con la ciudadanía. Por eso mismo, es más que la suma de sus leyes. Es el sacramento civil que convierte a una población en pueblo y a un pueblo en ciudadanía.

Dictada bajo el chavismo, la Constitución vigente, al haber sido aprobada mediante un acto de soberanía popular, llegó a ser la Constitución de todos los venezolanos. Es como el himno nacional: pertenece a todos los habitantes del país, sin distinción de credos, doctrinas e ideologías.

El llamado artero del presidente a destruir la Constitución de su propio país no obedece a la lógica de un acto fundacional, ni siquiera al intento de dar forma jurídica a una revolución que si existió alguna vez, ya murió. Mucho menos obedece a un clamor o demanda de la ciudadanía, incluyendo a la gente chavista. El de Maduro no es más que una sucia estratagema destinada a anular definitivamente a la Asamblea Nacional e impedir las elecciones solo por el hecho de que las perderá. Es un intento, en fin, para imponer sobre suelo venezolano el orden político vigente en Cuba, en Siria y en Corea del Norte.

No se trata de que la Asamblea Constituyente Comunal, o como se llame el esperpento, sea una monstruosidad legal y política a la vez (su texto, en verdad, es fascista; y del más puro). Se trata del intento postrero de un régimen para mantenerse en el poder, sin elecciones, sin legalidad ni legitimidad, sin vergüenza ni moral. Como sea.

La correcta línea política de la oposición, al exigir la celebración de elecciones periódicas, ha llevado al régimen a chocar estrepitosamente con la Constitución. A la inversa, la oposición se erige, gracias al atentado cometido por Maduro, como la máxima defensora política de la Constitución Nacional.

Así se han dado las condiciones para que surja en Venezuela un amplio movimiento constitucional y constitucionalista a la vez. Uno que trasciende a la propia oposición. Un movimiento nacional que, naciendo desde los partidos, va más allá de los partidos. En fin, un movimiento que integre a las instituciones y organizaciones del país, a mujeres y a hombres, a viejos y a jóvenes, a religiosos y a laicos, a chavistas y a antichavistas, a civiles y a uniformados, a todos en defensa de la Constitución de todos.

Sin intentar vaticinios, puede pensarse que, con su llamado a destruir a la Constitución Nacional, Maduro, sin darse cuenta, ha firmado el acta de su propia defunción política.

Otros autores de PRODAVINCI sobre el tema:

La Constituyente: Venezuela es oficialmente un berenjenal; por Michael Penfold

La constituyente Frankenstein; por Luis Vicente León

Nicolás Maduro convoca a los Estados Generales; por Tomás Straka

Constitucionalismo democrático y Constituyente Comunal; por Ramón Escovar León

Sobre el extraño caso de la firma del decreto de la “constituyente ciudadana”; por José I. Hernández

 

Carta al Fiscal General: Algo huele mal en su fiscalía. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 5 mayo 2017 / EDH y MAS!

Estimado Douglas Meléndez:
Me imagino que no le han enseñado el video que Tatiana Alemán puso ayer en Facebook, luego de enterarse que pospusieron la audiencia contra su hermano Daniel. Tiene obligación moral de ver la desesperación de esta muchacha y su familia.

masEn esta audiencia el juez tenía que liberar a Daniel, dado que ya está comprobado que los agentes de la PNC Altavista lo detuvieron ilegalmente, con testimonios y cargos falsos. La misma Fiscalía emitió ordenes de captura contra estos agentes y los acusa de fraude procesal, igual que a otro agente de Altavista por tenencia de drogas. Pero la Fiscalía no retiró los cargos a Daniel, preso desde el 10 de enero, por tenencia de droga que los policías de Altavista le pusieron para justificar su detención arbitraria.

La PNC actuó muy mal en este caso. Con una excepción que hay que resaltar: la Unidad de Control de la PNC investigó las circunstancias de la captura de Daniel, a pesar de que públicamente lo precondenó el director general de la PNC.

diario hoyPero no toda la culpa es de la PNC. La dirección de las investigaciones corresponde a la Fiscalía. El fiscal asignado al caso de Daniel debería estar preso igual que los malos policías. Le pregunto: ¿Como Fiscal General ha ordenado una investigación del fiscal que avaló y llevó a la justicia el caso amañado contra Daniel? Es más: ¿Van a investigar a los jefes fiscales que supervisaron este caso y permitieron que Daniel siga preso?

El colmo: La audiencia programada para el 3 de mayo, en la cual tenía que salir libre Daniel, fue suspendida por inasistencia del fiscal encargado. ¿Cómo es posible que el fiscal responsable de la acusación falsa no da la cara ante el juez – y ante el ciudadano acusado y su familia?

El argumento fue: La Fiscalía no tiene suficientes recursos. O sea, ¿el costo por este pleito institucional sobre el presupuesto de la FGR lo van a pagar el muchacho y su familia?
Cuando se trató de quedar bien con Estados Unidos y la opinión pública, usted se jactó públicamente que asignó 50 fiscales al caso de Chepe Diablo. ¿Y ahora usted no tiene a un solo fiscal para ir a la audiencia en Ilopango para dar trámite a la liberación de Daniel?

Igual que Howard Cotto es responsable de las actuaciones fuera de la ley de sus agentes, usted lo es para la pésima labor de sus fiscales en este caso. Repito: No es la PNC que dirige las investigaciones, sino la Fiscalía. Solo ella, y en última instancia usted mismo, es responsable de las acusaciones, sobre todo de las falsas.

Cada día que Daniel y su familia pasan por el infierno de una justicia inoperante corre a cuenta de usted, señor Fiscal General.

Saludos,

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