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Carta a todos que gritan por mano dura: Pidan algo verdaderamente extraordinario. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 23 febrero 2017 / EDH

Estimados ministros, analistas, diputados y ciudadanos:
La Asamblea prorrogó el decreto de las “medidas extraordinarias”, por que ustedes piden que el gobierno haga algo extraordinario para superar la situación insoportable de violencia e inseguridad. Nadie se quería oponer a esta presión, aunque muchos de los diputados saben que estas medidas implementadas por el gobierno no han funcionado. Sólo Johnny Wright Sol lo dijo en voz alta y votó en contra de la locura de seguir haciendo lo mismo y esperar mejores resultados.

diario hoyEn abril 2016 publiqué una columna titulada “¿Algo extraordinario quieren?” Propuse aplicar unas medidas realmente extraordinarias que tienen años de estar agarrando polvo en las gavetas de tres gobiernos consecutivos – y que nadie las ha puesto en marcha. Hablo del plan elaborado por el Consejo Nacional de Seguridad, dirigido por Salvador Samayoa en el período del presidente Flores. El gobierno de Tony Saca no sólo desestimó el plan, sino disolvió el Consejo que lo había propuesto. La “Súper Mano Dura” no tenía uso para propuestas racionales.

Las descartadas por Saca (y luego por Funes y Sánchez Cerén) sí eran medidas extraordinarias: intervenir, sanear e incorporar al desarrollo las docenas de comunidades donde nacieren, crecieron y se siguen reproduciendo los fenómenos de pandillas, violencia y marginación. La idea era intervenir en estas comunidades todo y con todo: viviendas, escuelas, el sistema de salud, la infraestructura, el tejido social, la formación vocacional, el fomento del empleo y emprendedurismo…

Todos hablan de prevención. Pero la única prevención efectiva es que el Estado cumpla con sus funciones y responsabilidades constitucionales. Cualquier institución estatal, cualquier funcionario que hace bien su trabajo, está haciendo prevención. Delincuencia y violencia no prosperan donde el Estado cumple.

Hoy que nuevamente todos (sobre todo el gobierno y sus responsables de Seguridad) presentan como “medidas extraordinarias” una especie de Estado de Excepción con suspensión de derechos y amplias potestades de represión para las fuerzas de seguridad y al sistema penitenciario, vale la pena hablar de verdaderas medidas extraordinarias.

Extraordinario fuera que se actualizara y pusiera en marcha el Plan de Transformación de Barrios.

Extraordinario fuera que la Fuerza Armada, en vez de jugar a policía, la empleáramos para arreglar desastres sociales, de la misma manera como ya lo ha hecho en casos de desastres naturales. Quisiera ver la Fuerza Armada, junto con los jóvenes de las comunidades, arreglando barrancos, viviendas, canchas, escuelas, sistemas de aguas negras, caminos, parques en las comunidades.

Extraordinario fuera que el sistema carcelario, en vez de suspender los derechos que la Constitución y la Ley Penitenciaria garantiza a los privados de libertad, de veras les concediera el derecho al trabajo productivo y la educación, convirtiendo los penales en fábricas y centros de formación vocacional.

Extraordinario fuera que el Estado se descentralizara, dando a las alcaldías las competencias y los recursos que necesitan para hacer avanzar a las comunidades locales en educación, salud, transporte, y seguridad, en vez de concentrar todo en burocracias anónimas e ineficientes lejos de la gente.

Extraordinario fuera que hubiera una política nacional de deporte.

Extraordinario fuera que al ejército de funcionarios públicos en secretarías y consejos e institutos, en vez de darles flotillas de camionetas 4×4, les dieran botas para pisar terreno en las comunidades.

Extraordinario fuera que el presidente dejara de poner cuadros partidarios al mando de la policía.

Extraordinario fuera que ARENA, en vez de competir con el FMLN por la mano más dura, presentara una estrategia alternativa para enfrentar las crisis de marginación en inseguridad.

Extraordinario fuera que los ciudadanos, en vez de aplaudir que se usa el miedo para establecer Estados de Excepción, defendiera el Estado de Derecho.

Extraordinario fuera que los medios consecuentemente investigaran quiénes son los muertos de cada día y quiénes los están matando.

Hagamos todos algo extraordinario para resolver un problema extraordinario. Saludos,

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Lea la columna de abril 2016: ¿Algo extraordinario quieren?

 

Carta al director general de la PNC: Está en sus manos corregir una injusticia. De Paolo Luers

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Daniel Alemán

Paolo Luers, 21 febrero 2017 / EDH

Estimado comisionado Howard Cotto:
Le hablo del caso de Daniel Alemán, un joven de Altavista, que fue detenido por agentes de la PNC el 10 de enero de este año.

Mi investigación periodística del caso ha arrojado múltiples inconsistencias y falsedades en el requerimiento de la FGR contra Daniel. Son inconsistencias y falsedades que se basan en las declaraciones de los agentes de Altavista. Son inconsistencias y falsedades que además ya fueron investigados por la Unidad de Control de la PNC y plasmadas en un informe que está en sus manos. Todo esto lo puede leer con detalles mi reportaje titulado Algo anda mal en Altavista o los siempre sospechosos de todo.

diario hoyUsted es el máximo responsable de la actuación de la PNC. De su liderazgo depende si los miles de agentes actúen conforme a la ley o al margen de la misma. Le confronto con las preguntas que deja abierto el caso Daniel Alemán, para que tome acción y corrija los errores cometidos por los agentes de Altavista.

Todo indica que el informe de la Unidad de Control de a PNC va a confirmar que la detención de Daniel Alemán fue arbitraria y que los agentes, para tapar el error cometido, llegaron al extremo de falsificar evidencias y dar testimonio falso. Pero esto ya no es un error, es un delito. Mientras tanto está preso Daniel, a quien todos en Altavista describen como un muchacho sano y amable que se dedicaba a ayudar a su madre en su negocio de hacer y vender pan, y que para finales de enero ya tenía un trabajo formal en una maquila de electrónicos en San Bartolo.

Las preguntas:

  • -¿Cómo es posible que los agentes de Altavista, luego de encontrar nada en la revisión corporal efectuada a Daniel frente a docenas de testigos, dicen haberle encontrado un bulto de marihuana en el camino a la subdelegación?
  • -¿Por qué los agentes cambiaron lugar de la detención? Daniel fue detenido en la cancha del Complejo Deportivo, y la PNC reportó su detención en otro lugar distante.
  • -¿Por qué los agentes falsificaron la hora de la detención de Daniel? Fue detenido a las 5pm ante múltiples testigos, y la PNC reportó que fue detenido a las 6.35pm. Cambiando la hora, PNC y FGR incluso se meten en otro problema de inconsistencia: Según el requerimiento fiscal, lo capturaron a las 6.35pm. Lo llevaron a la subdelegación Altavista, apareció la droga, lo trasladaron a San Bartolo, efectuaron la “prueba de campo” para determinar que el paquete contenía droga, y resultado de esto le comunican su detención formal a las 7pm. Es imposible que todo esto haya pasado en 25 minutos.
  • -¿Por qué los investigadores, luego de presuntamente haber encontrado droga, nunca allanaron la vivienda de la familia Alemán, y nunca entrevistaron a los testigos en la escena de la detención de Daniel?
  • -¿Por qué la jefa de comunicaciones de la PNC, Xenia Contreras, afirma que Daniel es “fichado de pandillero”, cuando en el mismo requerimiento fiscal consta que no existen informaciones al respecto?
  • -¿Por qué su jefa de comunicaciones contactó a la empresa donde trabaja la hermana de Daniel para advertirles que su empleada es hermana de un “pandillero fichado”? ¿Será para ejercer presión que la hermana deje de denunciar en redes sociales las acusaciones falsas contra su hermano?

Todas estas son preguntas que deja abierto el procedimiento en el caso de Daniel Alemán. Y lamentablemente, la PNC se ha negado contestarlas.

Todo depende ahora del informe de la Unidad de Control, la cual sí hizo las entrevistas pertinentes a los testigos. En una solicitud de acceso a información pública, pedí a la PNC el informe de la Unidad de Control. Le reto a usted que lo revele.

Con toda la información hasta le fecha disponible, sólo queda una conclusión: Daniel y todos los jóvenes de colonias como la Altavista son “los sospechosos de siempre”. Lo detuvieron por equivocación, sin fundamentos sostenibles. Luego fabricaron “evidencias” para justificar la detención. Y ahora ya no pueden corregir el error, porque ya cometieron delitos.

Está en sus manos corregir esto. Saludos,

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La nota sobre la captura de Daniel está disponible en mis blogs:
Siguientepagina.blogspot.com
Segundavuelta.wordpress.com
Columnatransversal.blogspot.com

Carta a Donald Trump: La guerra en casa. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 18 febrero 2017 / EDH

Dear Mr. President:
I know you hate Spanish. Stupid language. Later I’ll send you a copy of my letter in English, which is a great language. People here don’t understand it, so I have to publish in Spanish…

Estimado presidente:
¿Realmente quiere declararle la guerra a los inmigrantes? ¿O por qué dio orden a su secretario de defensa a movilizar a unos 100 mil soldados de la National Guard para perseguir y arrestar a los ilegales? De paso sea dicho: Al fin alguien habla claro y se enfrenta a la pinche corrección diario hoypolítica que obligaba a decir: “No puede haber personas ilegales, todos seres humanos son legales y tienen derecho a vivir, aun cuando sean indocumentados.” Bullshit: Ilegales son ilegales, son potenciales terroristas, igual que los musulmanes.

Anyway: Usted al fin va a emplear fuerzas militares contra los inmigrantes ilegales, en la frontera (mientras no tenga su muro), y en las ciudades. ¿Veremos soldados patrullando en Echo Park en Los Angeles, en Heampstead en Long Island, y en Adams Morgans en Washington DC?

Esto realmente hará América great again. Usted ya dijo hasta la saciedad que no entiende porque los Bush y Obama han mandado tropas estadounidenses para defender países raros donde ni siquiera hablan inglés ni saben hacer hamburguesas, mientras nadie estaba defendiendo a los ciudadanos de Estados Unidos contra violadores, terroristas, pandilleros y otros inmigrantes.

Se acuerda los años de la guerra de Vietnam, cuando los “Weatherman” y otros radicales andaban gritando: “Bring the war home! – ¡Traemos la guerra a casa!”? Bueno, ellos no lo lograron. Total losers. Pero usted ahora lo va lograr: Tropas contra inmigrantes. Make America Great Again…

Aquí en Centroamérica, las embajadas y diferentes congresistas y senadores viajeros de Estados Unidos (todos total losers e intrusos) nos han dicho: “Cuidadito, no deberían militarizar la Seguridad Pública, no saquen a los militares a la calle a luchar contra el crimen.” Por cierto, los gobiernos nuestros nunca les hicieron caso a estas advertencias. Hoy van a estar felices los presidentes de Honduras y El Salvador, porque con usted movilizando fuerzas militares en sus ciudades, ya nadie les va a fregar por militarizar nuestros países. A lo mejor usted va a mandarles ayuda militar, como ya le ofreció al gobierno de México. Los nuestros la van a aceptar sin tanta discusión…

De paso sea dicho: Su muro sólo va a detener a los niños salvadoreños, mujeres hondureñas y otros terroristas, si lo diseña como lo hizo el camarada Walter Ulbricht, cuando construyó su muro, primero atravesando la ciudad de Berlin, luego toda Alemania: No sólo fue un muro, esto no sirve, fue un muro con una franja de muerte detrás, donde patrullaban tropas y habían torres con francotiradores. Great wall! Putin todavía debe tener los diseños originales de su tiempo como oficial de la KGB en Alemania Oriental… Si usted se trae a casa los drones de combate que Obama mandó a otros países, tal vez le funcionará la militarización de su frontera sur.

Le doy otro consejo. Es para que mejore su orden ejecutiva contra a entrada de los terroristas a Estados Unidos. Tal vez todavía no le han informado, pero el país con la tasa de terroristas más alta del mundo es El Salvador. Tenemos como 60 mil pandilleros, declarados por la Corte Suprema como terroristas, no contando el medio millón de colaboradores. Para que los llamados jueces no le vuelvan a boicotear su nueva orden ejecutiva, con el argumento que discrimina a los musulmanes, simplemente incluya en su lista El Salvador. Aquí casi no hay musulmanes, todos son católicos o evangélicos, hasta los terroristas.

Sólo tome en cuenta una cosa, Mr. Trump: Si nos manda de regreso a todos los pandilleros, violadores y otros inmigrantes centroamericanos, nosotros aquí también tendremos guerra en casa. Porque aquí los gobernantes no saben lidiar con una crisis social. Total losers.

Suerte con la guerra en casa, presidente. Saludos le manda

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Lea a el memorándum del Secretario de Seguridad Nacional
del presidente Trump, general John Kelly,
sobre la movilización
de unidades militares de la Guardia Nacional

El diálogo es audaz e incluyente o no vale la pena. De Paolo Luers

paolo3Paolo Luers, 17 febrero 2017 / EDH-Observadores

Cuesta imaginarse que el diálogo nacional que arranca con la facilitación de Naciones Unidas tenga sentido si no aborda la crisis de inseguridad y violencia y la situación que un porcentaje tan alto de la sociedad vive al margen del sistema productivo, democrático y legal del país.

Cuesta también imaginarse que el abordaje de este tema lleve a resultados y soluciones si no se abre ningún diálogo con las pandillas y con las comunidades marginadas que viven la triste realidad de la violencia.

Pero por otra parte cuesta imaginarse que líderes de grupos fuera de la ley tomen asiento y la palabra en la mesa de diálogo a la par del gobierno, los partidos políticos, de las gremiales empresariales, de las Iglesias y de las universidades. El gobierno no debe hablar con los pandilleros, pero esto no puede significar que nadie hable con ellos.

observadorDepende de la audacia y creatividad del facilitador Benito Andión de encontrar y consensuar un mecanismo que permita que a la par de las mesas “oficiales” funcione otra, en la cual personajes representativos de la Sociedad Civil dialoguen con las pandillas y con los liderazgos comunales. Esto no funcionará si el gobierno de Salvador Sánchez Cerén no flexibiliza su posición tajante de no permitir ninguna forma de diálogo con las pandillas, ciartamente compartida por muchos sectores de la sociedad.

Por lo menos se debe abrir espacio para que personas que gocen de la confianza tanto del gobierno pero también de la oposición, y en cierta manera de las pandillas, se acerquen a las pandillas, las escuchen, dialoguen con ellas, les expongan alternativas, para evaluar hasta donde son serias sus manifestaciones públicas de querer contribuir a superar la violencia, de la cual son parte protagonista. Hay que explorar hasta donde están dispuestas a llegar cuando hablan de paz social. Las pandillas recientemente han hablado por primera vez que un proceso incluyente de diálogo puede llegar a la desarticulación de las pandillas como organizaciones criminales, si a ellos, sus familias y sus comunidades se les abran puertas de inserción en la vida productiva y social del país.

Nadie en este país sabe si estas manifestaciones de los líderes de las pandillas son serias y si podrían convertirse en confiables. Muchos dudan de esto, y tienen muchas razones en la historia triste de los últimos 20 años. Sin embargo, luego del fracaso tanto de la tregua como de las polítcas de guerra frontal que en los últimos tres años ha implementado actual gobierno, muchos consideran que sacando las lecciones correctas de ambos enfoques vale la pena por lo menos sondear si un diálogo incluyente puede abrir nuevos caminos que al fin nos conduzcan a superar la crisis social que se encuentra detrás de la crisis de violencia.

Obviamente no se trata de revivir el proceso conocido como “la tregua”, como muchos temen. La tregua fue la respuesta a una realidad específica, cuando el problema de fondo y el motor del conflicto era la guerra entre las pandillas que devoraba a las respectivas comunidades bajo su influencia. Esto no es el centro del problema hoy. Ahora el motor principal de la violencia es el enfrentamiento directo entre pandillas y fuerzas de seguridad del Estado. Es otro tipo de conflicto, que requiere de otros tipos de soluciones que una tregua. Requiere la superación de las causas sociales: la ausencia del estado (no en su forma policial y militar, sino en su expresión civil) en amplios territorios del país; los serios daños al tejido social en estos territorios; y la situación de gueto, en la que sobreviven, dentro y fuera del marco legal, cientos de miles de ciudadanos y sus familias.

El diálogo nacional, si realmente quiere quitarle los frenos al desarrollo democrático, social y económico del país, tiene que abordar de fondo estos problemas y construir vías para solucionarlos. Y repito: alguien tiene que inventarse un método para involucrar en este proceso a los que hoy en día son protaginistas del problema y obstáculos a su solución. Por lo menos hay que hacer el intento, comenzando con un sondeo que necesariamente involucra sentarse con los liderazgos comunales y de las pandillas. Y hay personas capaces y dispuestos para intentarlo, con más peso ético y más confianza de la sociedad que los que lo hemos intentado en el 2012.

Lea las últimas declaraciones de las pandillas sobre este tema

Lea la posición del facilitador de Naciones Unidas Benito Ardión

Carta a Relaciones Exteriores: Alerta para salvadoreños que viajan a Estados Unidos. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 16 febrero 2017 / EDH

Estimados funcionarios de Cancillería:
Recién la embajada de Estados Unidos informó que el Departamento de Estado ha emitido, como lo ha hecho año por año desde por lo menos 2012, una alerta a sus ciudadanos sobre los peligros a los cuales se exponen al viajar a El Salvador o residir en este país: “El Departamento de Estado previene a los ciudadanos de Estados Unidos a que cuidadosamente consideren los riesgos de viajar a El Salvador, debido a los altos índices de criminalidad y violencia. El Salvador tiene una de las tasas más altas de homicidio en el mundo y crímenes como extorsión, asaltos y robos son comunes.”

Me encanta la idea que la Cancillería nuestra, aplicando el principio internacional de reciprocidad, emite una alerta a los salvadoreños sobre los riesgos que corren al viajar a Estados Unidos o al seguir viviendo en este país. Ambas alertas -la de ellos y la nuestra- se basan en hechos reales que pasan en los respectivos países.

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El Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador advierte a los ciudadanos salvadoreños que viajan a Estados Unidos o residen en este país de considerar con cuidado los riesgos que implica su estadía en Estados Unidos, debido a altos índices de violencia, incluyendo abusos violentas por parte de autoridades de seguridad; debido a crecientes expresiones de racismo y odio contra minorías raciales o étnicas; y debido a las duras políticas anti-inmigrantes adoptadas recientemente por el gobierno de Estados Unidos.

Recomendamos tomar las siguientes medidas de precaución:

  • Al viajar a Estados Unidos por vía aérea, procuren no andar su laptop o smartphone, porque pueden ser revisados sus contenidos, incluyendo su correo electrónico privado o de negocio y sus comentarios en redes sociales. Se recomiendo llevar consigo materiales como crucifijos o biblias que comprueban que no son musulmanes. Nuestro ministerio les puede regalar un botón que dice “I’m not from México”. Están disponibles en migración en el aeropuerto Comalapa. Llévenlo siempre de manera visible.
  • Dentro del territorio de Estados Unidos, especialmente en zonas donde viven inmigrantes o afroamericanos, manténganse en máxima alerta en cuanto vean patrullas policiales. Ha habido muchos casos de abuso policial, algunos de ellos letales.
  • Les recomendamos siempre llevar visible elementos que demuestren que son cristianos. En caso que sean musulmanes, recomendamos abstenerse a viajar a Estados Unidos.
  • Otro método de protección puede ser llevar siempre una gorra que diga “Make America Great Again” o “America First”. Se consiguen baratas, porque son hechos en China.
  • Recomendamos frecuentar lo menos posible discotecas (especialmente clubes gay), cines, colegios, universidades y maratones. En este tipo de lugares frecuentemente han ocurrido masacres cometidos por ciudadanos estadounidenses, con armamento más sofisticado que el que usan las pandillas en nuestro país.
  • Si tienen tatuajes, aunque no tengan alusión a pandillas, traten de no exhibirlas visiblemente. La combinación de tatuaje, piel morena y acento latino puede ser fatal.
  • A los ciudadanos salvadoreños que no tienen documentos de residencia legal les recomendamos no salir a la calle, si no quieren ser sujetos de redadas y deportación.
  • A los ciudadanos salvadoreños que tienen antecedentes penales o que tienen relación con pandillas, sólo les podemos dar una recomendación: rezar.
  • A todos los salvadoreños que viven en Estados Unidos y a los que tratan de viajar a este país, les advertimos que no esperen que nuestros consulados les puedan ayudar. No tenemos esta capacidad. Están debidamente advertidos de los riesgos, y los corren bajo su propia responsabilidad.

Les desea buen viaje el Gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén.

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Yo sé que nuestra Cancillería nunca emitiría este comunicado. Pero tal vez me pueden tomar en cuenta por lo menos la idea del botón de choto.

Pido al señor canciller y a la embajada de Estados Unidos de ver esta carta con el mismo grado de humor que hemos mostrado los salvadoreños durante años al leer el “El Salvador Travel Warning” del Departamento de Estado.

Saludos,

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Lea la Alerta del State Department

Carta a todos: No estamos preparados para otro terremoto. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 13 febrero 2017 / EDH

Estimados ciudadanos, empresarios, políticos, académicos:
Esta no es una carta para joder, como a veces me gusta escribir. Esta es en serio. Dead serious, como dicen los gringos, quienes a veces tienen expresiones que nos hacen falta en español. En nuestro caso es literalmente: serio de muerte

Hoy es otra aniversario del terremoto del 13 de febrero 2001, el último que nos hizo pedazos al país. Aquí siempre dicen: Nos toca un terremoto cada 15 años. Ojalá que no sea cierto, porque hoy ya pasaron 16 años, y cada vez que tiembla me pregunto: ¿Estamos como país preparados para el siguiente?

diario hoyLa respuesta es contundente: No. No estamos preparados, y el país así como está, con un gobierno que improvisa todo y prioriza nada; con una sociedad fragmentada; endeudado hasta el cuello – ¿cómo va a aguantar un terremoto? Ni pensarlo…

No quiero minimizar los esfuerzos de consolidar Protección Civil, uno de los pocos logros del Estado durante los dos gobiernos del FMLN. Son palpables y loables, ya que antes no existía nada. Pero esto no es suficiente, porque el país no ha cambiado con las experiencias del 1986 y 2001. No lo hemos cambiado. Los asentamientos vulnerables en zonas de alto riesgo, ahí están, igualitos. El cierto, el MOP ha hecho inversiones en la mitigación de algunos taludes y barrancos y cárcavas – ¿pero los demás asentamientos en quebradas y cerros?

Todos vimos el terrible impacto que los terremotos del 2001 han tenido sobre docenas de pueblos, siempre golpeando a los que todos modos vivían al borde de la miseria. Yo sí vi muy de cerca todas las existencias destruidas en enero y febrero del 2001, porque pasé dos meses documentando los estragos. Me aterra la idea que tarde o temprano tendré que hacer otro viaje igual por todo el país.

Hemos medio reconstruido las iglesias, escuelas y viviendas – pero no hemos sido capaces de lanzar un Plan Marshall a transformar los barrios y comunidades precarias para protegerlos del impacto de los próximos desastres que inevitablemente nos van a tocar. Si lo hubiéramos hecho, no sólo el país estaría en mejores condiciones para resistir el siguiente desastre natural, sino también nos hubiéramos ahorrado caer en este gran hoy negro de violencia en que vivimos. Porque el hecho que buena parte de nuestra población vive en guetos y al margen del desarrollo, no sólo la hace vulnerable frente a desastres naturales, sino igualmente frente al desastre de la delincuencia y violencia.

Les pido, en este aniversario del terremoto del 13 de febrero, acordarse de cómo este día quedaron ciudades como Cojutepeque y San Vicente, para hacerse una reflexión: ¿Cómo podemos redefinir las prioridades de este país, su gobierno y su sociedad entera? Ahora no hay prioridades. Lo que reina es el principio de la regadera: dar a todos los sectores y regiones algo para que no se frustren con la política, con el gobierno, con todo el sistema político. Es el esquema populista de las subvenciones y de un Estado cuya prioridad es no definir prioridades sino darle a todos un poquito. Es el esquema de Una Obra por Día, en vez de focalizar las inversiones donde transformen las ciudades y el país. Y cuando digo transformar me refiero a hacer el país menos vulnerable a desastres naturales y sociales, incluyendo a todos en el desarrollo.

Pónganse a pensar: Los últimos tres gobiernos han gastado en subvenciones un promedio de 800 millones de dólares. En diez años son 8,000 millones que se regaron para subvencionar agua, electricidad, gas, transporte, y regalar uniformes escolares, etc.

Si la mitad de esto (4000 millones) lo hubiéramos invertido en un Plan Marshall de transformación de barrios, comunidades y cantones expuestos a desastres naturales y sociales (como la violencia), hoy tuviéramos un país más unido y menos vulnerable frente a ambos desastres. Incluyendo al inevitable próximo terremoto.

No podemos seguir aceptando que cada desastre natural se convierta en desastre social, en más marginación y más violencia. Hay que cortar el círculo vicioso. Tenemos los fondos para hacerlo, sólo que los (mal)gastamos de manera dispersa y corrupta.

Piénsenlo. Saludos,

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Lea la respuesta de Sherman Calvo:
Coartar la libertad de expresión, ¡jamás!

 

Carta a la Juventud Republicana: No se dejen amordazar. De Paolo Luers

 

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 11 febrero 2017 / EDH

Bichos:
Escucharon durante años el discurso de renovación y apertura de los dirigentes de ARENA. Algunos incluso hablaron, con toda pompa, del ‘relevo generacional’. Entonces, ante tanta insistencia, ustedes les tomaron de la palabra, se metieron al partido y cuando había que renovar la dirección de la JRN, el brazo juvenil de ARENA, se apuntaron: con entusiasmo, con ganas – y con la energía creativa y rebelde que se necesita para empujar un proceso de renovación. Cuando una buena mañana de diciembre del año pasado ustedes fueron juramentados, nuevamente escucharon del presidente del partido el discurso de renovación: “Definitivamente hay que cambiar la manera de hacer política en el país, y los jóvenes son un pilar muy importante para ello.”

diario hoyMe llamó mucho la atención el video que vi de este acto: caras frescas, algunas ya conocidas por su participación en movimientos de la Sociedad Civil; nada de chalecos tricolor, sino con camisetas que anunciaron el lema de este nuevo equipo: “Somos País”.

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Vaya, me dije, al fin hay vientos nuevos en ARENA; al fin se ve una juventud que no quiere servir de pelotón de pinta y pega, sino de motor de la renovación, de debate y de pluralismo. Platiqué con algunos de ustedes, y me encantó lo que escuché: “Nosotros seremos el vínculo entre el partido y la sociedad, sobre todo con la juventud, con todos que quieren un cambio en el país, pero que siempre han visto un partido cerrado. Vamos a abrir la puerta a la juventud y la renovación…”

Que bueno que el nuevo COENA al fin entendió que la juventud de su partido tiene que ser el motor de la renovación que no se puede hacer desde arriba. Pensaba yo.

Parece que me equivoqué. Hoy, sólo seis semanas después, parece que el COENA ya quiere cortarles las alas, por miedo que se les vuelvan rebeldes, independientes y críticos. El director de Comunicación, el empresario de publicidad Sherman Calvo, ya les dijo que todo lo que publiquen en redes (que es el hábitat idóneo para comunicarse con los jóvenes del país) tiene que pasar por el filtro del COENA. También el discurso de Mauricio Interiano ha cambiado: ahora les dice que hay una línea del partido y que se olviden de ir contra corriente. Un dirigente les dijo que sean conservadores. ¡¿Adónde se ha vista una juventud conservadora?!

Les digo una cosa, bichos: Juventud que no va contra corriente no vale la pena. Los partidos modernos y exitosos necesitan un contingente de juventud crítica e irreverente. El brazo juvenil partido sólo es fuerte si es el caldo de cultivo de la renovación. Si es un apéndice del establishment, no sirve para nada, mucho menos al partido a prepararse para el futuro.

Si el liderazgo del partido no tiene capacidad o voluntad de seguir transformado el partido, los únicos que pueden mantener abierta esta opción son ustedes – y para esto necesitan autonomía de criterios.

Ustedes decidan: O van a hablar el lenguaje de la juventud salvadoreña, que por cierto es muy escéptica de todos los partidos; o van a ser loros para repetir el discurso oficial de la generación en el poder. Tienen que decidirse, y lo tienen que hacer con audacia y sin miedo de enfrentar los obstáculos que les van a poner. Si acceden a adoptar el discurso del establishment, le privan a la oposición de un instrumento vital para romper las barreras entre partido y sociedad. Si se atreven a dar las batallas necesarias para hacerse respetar como la Juventud Republicano que la oposición necesita, también la sociedad, los universitarios, los jóvenes de las colonias los van a respetar y escuchar. Si no se hacen respetar en el partido, nadie afuera les va a respetar.

Tengan seguro que si hoy demuestran temple y principios, van a encontrar muchos aliados en sectores que hasta ahora ni han vuelto a ver al partido. Si el partido aun no entiende que esta es su función como Juventud Republicana, convénzanlos con éxitos mostrables. Pero no tiren la toalla antes de dar la batalla. ¡Nunca!

Saludos y adelante,

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Solo por contraste: la juventud de la competencia

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