CICIES

CIRES en vez de CICIES. Columna Transversal de Paolo Luers

5 mayo 2019 / EL DIARIO DE HOY

Olvídense de la CICIES. No necesitamos una comisión internacional que ataque la corrupción por el lado de la investigación y persecución penal. Ya se ha mostrado que esta parte de la lucha contra la corrupción funciona en manos de nuestras instituciones, y con mejores presupuestos y asistencia técnica internacional lo harán aún mejor.

Pero hay otra parte de la lucha contra la corrupción que está en pañales: la consecuente e integral reforma del Estado que erradique la incapacidad e ineficiencia en la administración pública y la deficiencia de los servicio a la ciudadanía. Por que es errónea la idea de que la corrupción comienza donde un funcionario robe al Estado o acepte sobornos. Esta es la parte de la corrupción que es más fácil erradicar, y de hecho El Salvador y otros países latinoamericanos lo están haciendo con bastante éxito. La parte de la corrupción mucho más difícil es la que comienza con la contratación de un funcionario no capacitado para su cargo, y que continúa con estructuras burocráticas que en vez de solucionar problemas los complican.

La “corrupción delictiva”, para llamarla de algún modo que la distingue de la “corrupción sistémica” que tiene que ver con la forma ineficiente como se organiza el Estado, es más fácil de detectar y erradicar porque el Estado tiene instrumentos para hacerlo: instrumentos institucionales de investigación y de persecución, como la PNC, la Fiscalía, Corte de Cuentas, tribunales, la Sección de Probidad. Algunas trabajan bien, otras todavía no, pero será fácil mejorarlas con recursos adecuados y asistencia internacional, sin necesidad de una Comisión Internacional que entra en conflicto con el orden constitucional del país.

Además, la lucha contra la parte delictiva de la corrupción (los presidentes que usan partidas secretas para robar millones; ministros y alcaldes que se dejan sobornar) tiene la gran ventaja de tener la opinión pública no sólo de su lado, sino presionando a las instituciones, pidiendo resultados.

¿Pero quién denuncia, quién investiga, quién erradica la corrupción que no se deja definir como delitos perseguibles sino que requiere transformaciones estructurales en el Estado? Nadie. Leemos en los periódicos de un presidente y otros funcionarios presos por corrupción, de otro presidente prófugo por corrupción, de alcaldes procesados por corrupción, pero nunca leemos de investigaciones que nos explican que cientos de millones de dólares se pierden por ineficiencia. Lastimosamente no es cierto aquella consigna del presidente electo que dice que “el dinero alcanza cuando nadie roba”. Es una visión muy corta de la corrupción y de las reformas que necesita el Estado para erradicar la ineficiencia sistémica. Al final del día lo que perdemos por la corrupción/robo es nada en comparación con la corrupción/ineficiencia…

La crisis permanente de los hospitales públicos y de los medicamentos no se explica ni por el montón de dinero que robaron los presidentes ni tampoco por lo poquito que pueden estar robando directores o administradores del área salud. Se explican por fallas en el aparato gubernamental que impiden que los recursos existentes sean bien aprovechados y se reflejen en beneficios de los usuarios.

Lo mismo en el sistema escolar, en la manera como se administran la PNC, el agua, la política energética. Podemos armar el mejor sistema de investigación policial, la mejor fiscalía, el mejor sistema judicial, la mejor CICIG y posiblemente agarrar y meter presos a todos los ladrones metidos en salud, Educación y Seguridad, en ANDA y CEL, y con esto se aun no van a mejorar los servicios públicos que dan estas instituciones, porque siguen sin tocar las fallas sistémicas de esta administraciones públicas que evitan que trabajen con eficiencia.

Y para esta tarea no tenemos instrumentos. Así que, si queremos institucionalizar la disposición internacional de ayudarnos en la lucha contra la corrupción, no pensemos en una CICIG que duplique el trabajo de la Fiscalía General. Pensemos en una comisión que nos ayude a reformar el Estado y a hacer más eficiente el servicio público y las instituciones que brindan servicios a la ciudadanía. Para esto se necesitan leyes adecuadas, como por ejemplo la permanentemente engavetada Ley de Servicio Público; se necesita reforma profunda de la burocracia; tecnología adecuada para hacer el aparato estatal a la vez más eficiente y más transparente; sistema de evaluación de funcionarios y de incentivos…

En esta reforma del Estado se tendrá que enfrentar a resistencias muy fuertes de grupos de interés incrustados en el aparato del Estado; funcionarios privilegiados igual que sindicatos. Para esto hay que hacer investigaciones, elaborar propuestas, movilizar la opinión pública. Invito al futuro presidente de establecer y dotar de total autonomía una Comisión Internacional de Reforma del Estado –y a comprometerse a poner en práctica sus recomendaciones. CIRES en vez de CICIES. Simplemente insistir y tratar de imponer una CICIES a la guatemalteca sería demagogia.

Apoyo internacional contra la corrupción. De Roberto Rubio

8 abril 2019 / LA PRENSA GRAFICA

En los últimos años El Salvador experimentó importantes avances en la lucha contra la corrupción e impunidad, en buena medida gracias a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), su Sala de lo Constitucional y su Sección de Probidad, junto con la Fiscalía General (FGR), y en cierta medida el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP). Sin embargo, desde hace más de un año esa institucionalidad se ha venido debilitando. En efecto, los casos de Probidad dentro de la CSJ se han estancado, en el IAIP hay mayor control partidario, y los cambios en la FGR todavía son de pronóstico incierto. Mientras tanto, la Corte de Cuentas y el Tribunal de Ética Gubernamental siguen con su histórico rol complaciente con la corrupción.

En ese contexto, se ha reavivado la idea de instalar en el país una Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIES). Hasta el momento, un “debate” contaminado por las dinámicas político/electorales, lleno de simplicidad y dualismo donde predomina el “CICIES sí o CICIES no”, entre buenos y malos, así como impregnado de desinformación y prejuicios, donde la CICIES es el cielo y la salvación, o el infierno y la condena. Un envase prácticamente vacío de sustancia.

De ahí la importancia de iniciar un debate ciudadano que pueda contribuir a darle buen contenido a una instancia de apoyo internacional contra la corrupción, llámese o no CICIES. Lo importante es ver nacer la criatura sana y robusta antes de bautizarla.

La ciudadanía organizada y pertinente debe promover un debate serio, informado y continuo sobre los principales temas y componentes que debería contener una instancia de apoyo internacional: su naturaleza, su alcance, sus principios, su sustento legal nacional e internacional, su delimitación temática, su mandato o rol, su relación con las instituciones nacionales de control, su período, su conformación, sus mecanismos independientes de participación ciudadana, su ejercicio de rendición de cuentas. Esto ayudará a despejar prejuicios, temores o intereses oscuros que puedan existir entre sus detractores o promotores.

Todo ese debate y las propuestas ciudadanas que surjan de él serán importantes insumos para que tanto el próximo Gobierno como la Asamblea Legislativa tengan mejores elementos para los procesos de toma de decisiones en la materia. Un debate sano que apunte a una instancia internacional de apoyo imparcial e independiente del propio gobierno, de los partidos políticos y grupos económicos; apegada a la Constitución, a las leyes secundarias, y en sintonía con las Convenciones Internacionales contra la Corrupción de las que El Salvador es signatario; respetuosa del mandato constitucional que otorga a la Fiscalía el monopolio de la investigación del delito, pero contribuyendo con personalidad a esta; impulsando no solo el combate sino también la prevención de la corrupción; fortaleciendo y transfiriendo conocimiento/capacidades a nuestras instituciones de control; con plazos de salida; con participación ciudadana independiente del gobierno de turno, etcétera.

Transparencia Internacional (TI), y su capítulo nacional FUNDE, han venido expresado desde hace varios meses de la necesidad de contar con una instancia internacional de apoyo al combate a la corrupción, sobre todo cuando nuestra institucionalidad está dando muestras de debilitamiento, y sus estructuras todavía dependen mucho de los titulares que pasajeramente las presiden. En consonancia con ello, TI/FUNDE, junto con otras organizaciones, impulsarán el debate en torno a la elaboración, implementación y vigilancia de tal instancia internacional de apoyo.

Carta a los amigos de una CICIES: Cuidado con lo que pidan. De Paolo Luers

19 marzo 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Hay un dicho muy sabio que dice: “Be careful what you wish for, you just might get it – Cuidado con lo que pidan, peligroso que se les cumpla…” Aplica perfectamente a estos deseos que de repente se ponen populares, promovidos por personas muy ágiles para recoger las frustraciones y los sentimientos de la gente, para convencer a la gente que acepten soluciones, a pesar de los riesgos evidentes que conllevan.

Por ejemplo: Ante la crisis de violencia, surge la demanda de que la policía responda con más fuerza, y comenzamos incluso a pedir que la autoridad pueda usar métodos fuera de la ley – con tal que ponga orden. Pero cuando nos cumplen estos deseos, de repente nos damos cuenta que la represión puede afectar a cualquiera.

Todos lamentamos la corrupción. Muchos piden una Comisión Internacional contra la Impunidad, la famosa CICIES. Bukele la ofreció en su campaña, como receta para combatir la corrupción y la impunidad. Y muchos le aplauden. Pero no se dan cuenta de los riesgos que implica una CICIES, cuando la promueven para debilitar las instituciones del Estado que le pueden hacer estorbo al presidente entrante. Bukele tendrá una gobernabilidad difícil, porque la oposición (ARENA y FMLN) controla el Legislativo, y porque las instituciones que controlan al poder (como la Corte Suprema, la Sala Constitucional, la Fiscalía), son independientes por diseño constitucional, pero además surgieron de la actual correlación de fuerzas en el Asamblea Legislativa.

Entonces, surge una ‘nueva idea’: Aprovechar la indignación contra la corrupción para instalar una CICIES que puede corregir decisiones de la Fiscalía General y de la Corte Suprema. O sea, un CICIES encima de las instituciones y sus poderes constitucionales. Y ahí se vuelve peligroso el grito por la CICIES, en boca de gente con tan poco respeto por la Constitución y la independencia de las instituciones. Ahí es donde tenemos que decir: “Cuidado con lo que pidan, peligroso que se les cumpla…”

¿Estamos viendo fantasmas? No. Hay indicios preocupantes. A ver:

El secretario general de Nuevas Ideas, Federico Anliker, escribe en Twitter: La reciente resolución de la CSJ de El Salvador, de prohibir a la sección de Probidad de investigar los delitos de corrupción antes del 2009, es una burla al pueblo Salvadoreño y al combate contra la corrupción. #CiciesYa”.

Está perfectamente en línea con su líder Bukele, quien el día anterior tuiteó lo siguiente: “Uno de los indicadores donde más ha caído El Salvador, es en el de corrupción e impunidad. Luego de la resolución de hoy de la Corte Suprema de Justicia, queda claro que ese indicador solo irá aún más a la baja. Urge una CICIES.”

Se confirma una sospecha que algunos tuvimos hace ratos: que la CICIES, versión Félix Ulloa/Nayib Bukele, no será supeditada a la institucionalidad constitucional, sino diseñada para alterarla. Cuando expresé esta sospecha en Twitter, varios partidarios de Bukele la confirmaron sin ningún tapujo: No estamos obligados a obedecer autoridades corruptas. Pueden haber sido electos con requisitos y procedimientos “legales”, pero si son corruptos no hay que someterse,” dijo Bertha María Deleon.  

Y a mi pregunta ¿Cuál es la alternativa que propones? ¿Poner una CICIES que opere al margen de CSJ y FGR?”, el ingeniero Jacinto Bustillo, antiguo compañero y (pensaba yo) amigo mío, ahora defensor de Bukele, contestó de manera aun más descarada: “No al margen. Por encima. Declarar Estado d Excepción y destituir a la CSJ, FGR, funcionarios de justicia. Reforma a la Constitución.”

Esta discusión surgió a raíz del debate sobre la decisión de la Corte Suprema de no seguir investigando en Probidad las declaraciones de patrimonio de épocas que ya caen bajo prescripción para cosos civiles.

Esta discusión con expertos jurídicos la resumí de esta forma: “Entonces, como las investigaciones de Probidad tienen como finalidad, cuando hay indicios, una acción civil, es correcto que Probidad respete prescripción de acción civil (10 años). Esto no impide que FGR tome acción penal.”

Esta lógica legal no les gusta a todos los seguidores de Bukele. Uno de ellos, llamado @gabriel9085, tuiteó: “Y que importa la inconstitucionalidad cuando se trata de hacer justicia ya es tiempo que haya en este país serias acciones…”

Es evidente que quieren instalar una CICIES con facultades fuera del margen constitucional, encima de la Corte, la Sala Constitucional y la Fiscalía. Piensen bien lo que pidan. Podría hacerse realidad.

Saludos,









Debate CICIES: La comisión contra la impunidad debe ser formada por salvadoreños. Fabio Castillo:

El reconocido abogado y excoordinador del FMLN cree que una comisión de ciudadanos salvadoreños notables puede ayudar a combatir la corrupción mejor que un ente internacional.

Fabio Castillo opinó acerca de la propuesta de Bukele de instaurar una comisión internacional
contra la impunidad (CICIES). Foto EDH / Archivo

ENTREVISTA DE RICARDO AVELAR, 25 febrero 2019 / EL DIARIO DE HOY

A pocas semanas de ganar la presidencia, es claro que una de las principales apuestas del Nayib Bukele al tomar posesión será instaurar una comisión internacional contra la impunidad (CICIES).

Esto ha despertado dudas sobre la legalidad, la legitimidad y la conveniencia de tal institución. Es decir, si el marco legal lo permite, si esta sería un complemento o un rival de la Fiscalía General de la República, o incluso si el país necesita una institución de este tipo. Para abordar algunas de estas dudas, El Diario de Hoy buscó a Fabio Castillo, excoordinador del FMLN y uno de los más reconocidos juristas del país.

Desde la sala de su casa, Castillo criticó el carácter internacional de la propuesta, pues considera negativo que el país ceda su soberanía en lo relativo a iniciar la acción penal en casos de corrupción.

El reconocido jurista también afirmó que en el país hay capacidad suficiente para fortalecer la institucionalidad, pero señaló que es necesario establecer una instancia que coadyuve los esfuerzos de una saturada Fiscalía General de la República. Esto es lo que conversamos:

¿Está de acuerdo con una comisión internacional contra la impunidad?

Para El Salvador no, en lo absoluto. Creo que cuando un país cede su soberanía a otro país o a un organismo internacional, va mal. La facultad de impartir justicia es exclusiva del estado nacional. Me parece que hace falta una comisión contra la impunidad, pero no debe ser internacional sino integrada por salvadoreños. Ese es otro argumento, porque da la impresión que no tenemos personas ni capaces, ni honradas, ni valientes, que son los tres requisitos indispensables para integrar una comisión de este tipo. Y las tenemos, hay muchos salvadoreños honorables, valientes, formados, inteligentes, cultos que podrían ejercer las funciones de esa comisión, no tenemos por qué ir a traer a ningún otro país. Es una labor que hay que hacer pero la debemos hacer los salvadoreños.

TAMBIÉN: Anliker: EE.UU., OEA y la ONU apoyarán a Bukele para crear CICIES

¿Por qué cree que ha ganado tanta fuerza esta idea de una comisión internacional?

Porque en Guatemala ha funcionado en algunos casos muy bien y en otros, muy mal. Nosotros nos hemos dejado guiar porque en Guatemala la CICIG logró que renunciara un presidente y una vicepresidenta, que están presos.

Queremos que vengan a meter preso a medio mundo. Yo no creo en eso, creo que debemos crear una comisión de investigación con funcionarios salvadoreños y emprender una verdadera labor anticorrupción. Todos estamos de acuerdo, hasta los corruptos para disimular, que hay que combatir la corrupción. Hay que luchar férreamente contra la corrupción y es una labor que debemos emprender todos, comenzando por no ofrecer sobornos a ningún funcionario, o dádivas y si nos enteramos que alguien lo ha hecho, denunciarlo.

¿Qué hay de fortalecer a la Fiscalía en lugar de una nueva institución que pueda ser corruptible?

Estoy de acuerdo que tendrá que ser un organismo especializado porque la Fiscalía tiene tantos casos que yo veo difícil que pueda irse a plantear una denuncia ahí. Hay denuncias que llevan años. Recuerdo que Gerson Martínez, gran luchador contra la corrupción, envió a la Fiscalía muchos casos que le hacían sospechar que pudo haber habido corrupción y pocos fueron llevados a los tribunales.

¿Cómo debería esta comisión interactuar con la Fiscalía, con qué facultades debería operar?

Yo creo que la comisión debería tener facultades de llegar a cualquier oficina y tener acceso a archivos o documentos sin que pueda decretarse reserva para ningún caso, salvo los compromisos internacionales porque involucran a otro país.

Teniendo acceso a todo tipo de documentos o información, debería tener facultades para citar a cualquiera a fin de que rinda declaración sobre cualquier tipo de hechos que tengan que ver con el funcionamiento estatal, aun si la persona no es funcionario o funcionaria porque la corrupción puede estar en el funcionario o en el particular que provoca las intervenciones del funcionario.

“Creo que cuando un país cede su soberanía a otro país o a un organismo internacional, va mal”

Con esas facultades, establecer investigaciones con respecto a cosas que sean del dominio público o de denuncias serias, porque hay una serie de abogados que denuncian a cualquiera por cualquier cosa y eso entorpece la labor de la Fiscalía o los Tribunales y lo harían con esta comisión porque inundan con denuncias y ahogan con trabajo estéril.

Cualquier denuncia con seriedad, esta comisión la investiga y se me ocurre que una vez que concluya que hay actos de corrupción, que lo denuncie y si el acto constituye delito, que se proceda penalmente, o si da lugar a acción civil o administrativas, que se entable. Así podríamos limpiar al país de esa horrible plaga que es la corrupción.

Uno de los argumentos para una comisión internacional es la falta de intereses políticos. ¿Cómo una comisión local lidia con ese problema?

Si ya pensamos que en el país no hay cinco personas que puedan desempeñar un cargo como ese y que nombremos a quien nombremos, harán persecuciones políticas, ya estamos perdidos.

No dudo que las haya, pero ¿qué hay de los incentivos de este u otro gobierno al establecer una comisión de este tipo con finalidad política?

Por eso hay que escoger bien a las personas. Le doy unos nombres de personas que pueden integrar esta comisión. David Escobar Galindo, que fue miembro de la comisión de parte del gobierno para los Acuerdos de Paz. Pino Cáceres, que fue de probidad y todo el mundo lo recuerda como ejemplo de honradez y dignidad. Salvador Samayoa, también firmante de los acuerdos de paz, una persona vertical en todo. Y hay más. Le digo así ante lo intempestivo de la pregunta. Yo no creo que Salvador Samayoa ceda ante ningún tipo de presiones o que busque impulsar represalias o favoritismos políticos.

¿Qué nos garantiza…? (Interrumpe.)

¡Nada! Ni para los extranjeros ni para los salvadoreños. Tenemos que escoger bien y entender que debemos reclamarles si algo sale mal. No estamos buscando a los doce apóstoles del señor que son impecables, sino ante una comunidad de seres humanos, con defectos y cualidades. Tenemos que buscar sabiduría, honradez y valentía.

¿Cuál debería ser el blindaje institucional de este tipo de comisión para evitar que se instrumentalice?

Yo no tengo una propuesta al respecto. Ahorita hay una serie de personas que se atribuye facultades de presentar a la sociedad civil. Todos somos de la sociedad civil y ninguno tiene representación. Hay quienes arman una organización de supuestos expertos en derecho constitucional, dicen representar a la sociedad civil y le ponen nombres rimbombantes como “Asociación de defensa de la democracia” y no.

El Estado tiene sus órganos y podrían reunirse los presidentes de los tres órganos y elaborar una lista para someterlo al Consejo de Ministros, la Asamblea Legislativa y la Corte Plena.

Ahí podemos encontrar filtros que garanticen la propiedad con que se escogerá a las personas.

Seguimos hablando de personas. ¿Qué hay de las facultades legales o el diseño institucional para evitar abusos?

Ellos tendrían que determinar si necesitan auxilio de auditores o asesores financieros o jurídicos. Eso hay que pensarlo detenidamente y dejar a los primeros nombrados hacer un tipo de propuesta y prestarles todo el apoyo que el aparato estatal posible.

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A la luz de esta opinión, ¿cómo evalúa la propuesta de Nayib Bukele de una CICIES como un calco de la comisión internacional en Guatemala?

Estoy totalmente en contra de que sea internacional. En lo demás estoy de acuerdo.

Durante la campaña hubo dos visiones diferentes. Una CICIES como la de Guatemala y Félix Ulloa habló de que la presidencia centralice capacitaciones internacionales a fiscales. ¿Cómo ve esta dicotomía?

Yo no veo que los fiscales internacionales sean los grandes maestros, pero eso se puede hacer. Esto es conveniente para que haya discusión de ideas y aportes diferentes. Es más difícil escoger gente correcta del extranjero que gente correcta de aquí, y además que gente de fuera que entienda el funcionamiento de El Salvador y sus instituciones. Yo eso insisto en que debe ser una lucha de salvadoreños, que los hay, honrados, capaces, valientes, sabios y que puedan dedicar un tiempo al beneficio del país.

Cuando la idea de la CICIES ganó popularidad en el país (2015), teníamos una Fiscalía cooptada por mafias. Ahora que es una institución más sólida, ¿no conviene más fortalecer lo que ya existe en lugar de apostar por algo nuevo e incierto?

Primero, yo no creo que la Fiscalía hay sido lo que usted dice, o que ahora sea lo que usted señala.

La Fiscalía ha tenido aciertos y desaciertos y en el último periodo se convirtió en algo que tuvo sus méritos. No condeno la actitud de Douglas Meléndez, pero la institución se volvió un show mediático y un instrumento para perseguir fines que no eran propios de la Fiscalía, y no quiero entrar en algo que pudiera ser una difamación. No creo que haya que fortalecer esa Fiscalía. A la Fiscalía hay que fortalecerla pero no partiendo de que este comportamiento era el ideal.

Carta a los que demandaron una CICIES: ¡Abran el debate! De Paolo Luers

16 febrero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados amigos en DTJ, Funde, Fusades…:
Uno de los primeros grandes temas de discusión y negociación en esta fase de transición será la CICIES. La instalación de una Comisión Internacional contra la Impunidad fue una de las banderas principales de campaña del ahora presidente electo– dentro de su discurso central de denunciar a todos los partidos de la postguerra como corruptos.

Hagamos historia: La demanda de una CICIES no es invento de Nayib Bukele. Surgió con fuerza en la sociedad civil salvadoreña, cuando las instituciones salvadoreñas no estaban dispuestas a romper con la impunidad de los corruptos – y cuando a la vez vimos que en Guatemala, con ayuda de la CICIG, desbancaron y enjuiciaron a un presidente corrupto y su vice. Y nosotros tuvimos una Fiscalía General comandada por un delincuente y extorsionista, una sección de Probidad dormida, una Corte de Cuentas corrompida, y partidos que querían ponerle bozal a la primera Sala de lo Constitucional independiente. ¿Cómo no nos iba a dar envidia la CICIG?

Ahora ya no estamos en la misma situación. La Sala terminó sobreviviendo todos los intentos de mediatizarla, y se renovó con magistrados que prometen defender su independencia. El fiscal general corrupto, Luis Martínez, está preso, igual que el ex presidente Saca. El ex presidente Funes tiene 4 órdenes de captura. Obviamente, nada de esto hubiera pasado sin un avance sustantivo en la Fiscalía General y la Corte Suprema.

Por tanto, la primera pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿Todavía necesita El Salvador una CICIES? ¿O podemos apostar a la consolidación de las instituciones propias? Esta discusión hay que abrirla inmediatamente en toda las sociedad civil, la academia, las organizaciones civiles y la comunidad jurídica. Y hay que exigir al gobierno entrante que no impulse ninguna iniciativa unilateral sin tomar en cuenta esta discusión de la sociedad civil.

Y si se llega a la conclusión que siempre es preciso una institución externa independiente de investigación y asesoría para fortalecer a nuestras instituciones jurídicas, la pregunta central sería: ¿Cuál sería el diseño y la misión de una CICIES que realmente cumpla con esta misión?

Aquí algunas tesis iniciales:

El primer imperativo para una CICIES sería su absoluta independencia. Si no es independiente del Ejecutivo y de intereses partidarios, sería contraproducente. Por tanto, el presidente electo tendrá que despojarse de los discursos manejados durante su campaña de una CICIES controlada por el gobierno. Siempre una CICIES nacerá de un convenio entre el gobierno y la comunidad internacional (Naciones Unidas y/o OEA). Pero los términos de este convenio, en cuanto a la misión y los mecanismos de funcionamiento de la comisión, tendrían que ser discutidos y aprobados por la Asamblea Legislativa.

Hay que definir un mecanismo confiable para nombrar al jefe de la Comisión. No puede ser simplemente por acuerdo del gobierno con los organismos internacionales, si para elegir a un magistrado o un fiscal general se requiere mayoría calificada de la Asamblea.

El punto esencial a discutir y definir es la relación CICIES-FGR. La CICIES tiene que fortalecer a la Fiscalía General, no hacerle competencia ni restarle competencias.

Tiene que respetarse el monopolio de la acción penal en manos de la fiscalía. Hay que discutir hasta qué punto esto tiene que incluir las decisiones sobre la apertura de investigaciones penales, y sobre cómo comunicar sus resultados al público. Hay que evitar el populismo judicial y los juicios mediáticos.

Todo esto hay que comenzar a debatir inmediatamente, con seriedad y libre de presiones. Es un asunto demasiado delicado para dejarlo solo en manos de los políticos y gobiernos. Por esto, esta carta va a los activistas, voceros, investigadores de las organizaciones civiles, académicas, y de la comunidad jurídica.

De este debate y su incidencia política dependerá si tendremos una CICIES que fortalezca nuestra institucionalidad o un pelotón de fusilamiento. Y a los diputados hay que decir que no pueden asumir ningún compromiso antes de que este debate haya producido consensos.

Saludos,

Debate sobre la CICIES: La manzana podrida y la salud del resto. De Carlos Ponce

Urge que la sociedad (partidos, academia, organizaciones civiles, gremios, medios) discuta el concepto y los pros y contras de una CICIES. El gobierno entrante ha puesto este tema en la agenda del día, como una de sus prioridades – aunque la idea de instalar en El Salvador una comisión internacional que ayude a investigar la corrupcn y as prevenir la impunidad viene de mucho antes y surgió de la Sociedad Civil.
¿Qué competencias puede tener una CICIES sin violar normas constitucionales? ¿Cómo evitar que se vuelva instrumento de lucha política en manos del Ejecutivo? ¿Cómo sería la relación entre Fiscalía General de la República y CICIES?
Todos estos termas (y otros) tienen que abordarse, aclararse y concertarse, antes de que se pueda pensar en instalar una CICIES.
Vamos a acumular en este blog todas las aportaciones racionaes a este debate necesario.

Segunda Vuelta

13 febrero 2018 / EL DIARIO DE HOY

La confianza con la que la ciudadanía ve al gobierno se la tienen que ganar los funcionarios. Es algo que simplemente no se puede autoproclamar o exigir. Los ciudadanos confían en el gobierno según perciben las acciones y posturas que adopta el Ejecutivo a través de su gabinete. Si se perciben como objetivas, íntegras, justas, transparentes y rectas, la gente confía en ellos y en el gobierno. Cuando los funcionarios dan señales de ser parcializados, injustos, incorrectos, turbios, interesados o falsos, la ciudadanía no confía en el gobierno y hasta pone en duda la legitimidad de la autoridad conferida al Estado.

La desconfianza es contagiosa. Basta con tener un funcionario en el que la gente no confíe para que se generalice a todo el gobierno. Una manzana podrida no es vista como prueba de que el resto, que se ven sanas, realmente lo están, sino como síntoma de que todas, a pesar de verse frescas y saludables, secretamente están igual de arruinadas. Esta contaminación es una de las principales razones por las que los candidatos de ARENA y el FMLN obtuvieron tan malos resultados en las pasadas elecciones.

La CICIES, uno de los proyectos con que Nayib Bukele promocionó su campaña, así como está planteada hasta este momento, tiene el potencial de convertirse en una perfecta ilustración de la analogía de la manzana podrida. Hay varios detalles que le restan objetividad, integridad, transparencia y rectitud a la principal apuesta en la lucha contra la corrupción del nuevo gobierno. Es sumamente importante prestar atención a estos detalles si la intención es genuina.

El más importante tiene que ver con quién controlará el proyecto. Según lo han dado a entender, el Ejecutivo pretende tener control absoluto, designando como encargado a Félix Ulloa, vicepresidente electo. Ambas decisiones restan confianza al proyecto. La nueva entidad dependería del sistema al que pretenderá vigilar e investigar. Eso sería repetir el error que se cometió al subordinar la Inspectoría de la PNC al director general, sabiendo cómo esto la debilitó, solo que las consecuencias serían mucho más graves. Mantener el mando del ente contralor se interpreta como que se continuará con la práctica de aparentar luchar contra la corrupción seleccionando objetivos simbólicos a quién meter presos, mientras, a escondidas, se crea su propia red de corruptos.

La mejor forma de implementar este proyecto es que el mismo Bukele predique con el ejemplo, sometiéndose él y a sus funcionarios al escrutinio de la nueva entidad. Esto es imposible si mantiene el control del proyecto. Las actuaciones del actual secretario de Transparencia y Anticorrupción, Marcos Rodríguez, son un vivo ejemplo de que mantener al contralor bajo el mando del controlado es una receta para garantizar la impunidad de los funcionarios en el poder, atacar a los adversarios políticos y erosionar la confianza ciudadana.

Esta iniciativa generará confianza para el resto del gobierno en la medida en que: 1) funcione de forma independiente, sin estar subordinada al ejecutivo o a las influencias partidarias; 2) la persona que esté al frente del proyecto debe ser alguien que goce del respeto y reconocimiento de todos los sectores; 3) no usurpe las funciones de la FGR sino que las complemente y monitoree. Estas tres cosas requieren un replanteamiento del diseño del proyecto y exigen un mecanismo para que la persona encargada no sea nombrada de dedo, sino que su designación sea el resultado de un amplio consenso que no esté sujeto a las influencias partidarias. Si se pretende implementar como se ha descrito, la ciudadanía perderá la confianza, primero en el proyecto y progresivamente en el nuevo gobierno.

@_carlos_ponce

Carta a los que exigen una CICIES: Cuidado con el fraude de etiqueta. De Paolo Luers

9 octubre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados amigos:
Arrancando con su campaña presidencial, Bukele se apropia de una bandera que en El Salvador ya cambió varias veces de portadores: la CICIES – una Comisión Internacional contra la Impunidad y Corrupción.

Antes de que se alegren, los movimientos sociales que durante años hablaron de una CICIES, deben analizar si esta propuesta de Bukele realmente es lo mismo que ellos pidieron – o si es un fraude de etiqueta…

Su órgano oficial “Última Hora” reporta lo que Bukele anunció en su meeting en La Unión: El candidato presidencial, Nayib Bukele, confirmó que su compañero de fórmula, Félix Ulloa, será el responsable de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador (CICIES), propuesta que tiene como finalidad combatir la corrupción en El Salvador.”

Y Ulloa inmediatamente lo confirmó en su Twitter: “Gracias a mi compañero de fórmula Nayib Bukele por nombrarme como responsable de la CICIES con que combatiremos la corrupción y el clientelismo político.”

¿Esto es lo que durante años muchos sectores de la sociedad civil exigieron? Obviamente no. Exigieron que en El Salvador se instale una comisión como la CICIG de Guatemala, que estaba al punto de meter preso a la vicepresidente y al presidente de la República. Siempre se estaba hablando de una comisión internacional, que por definición tiene que ser no partidaria y absolutamente independiente del gobierno.

¿Una CICIES bajo responsabilidad del vicepresidente? Es una idea aun más descabellada que la del presidente guatemalteco Jimmy Morales, quien expulsó al jefe de la CICIG y exige a Naciones Unidas nombrar a un sustituto que tenga el beneplácito del gobierno.

La idea de Bukele tiene historia en El Salvador. Mauricio Funes propuso una CICIES en 2011, pero rápido abandonó esta idea, al ver que en Guatemala esta comisión internacional comenzó a convertirse en una amenaza real para la impunidad de los gobernantes. Desde entonces, tanto Funes como el FMLN y GANA se oponen con vehemencia una “intervención en la soberanía nacional”…

Parece irónico que hoy es el candidato de GANA, Nayib Bukele, quien quiere navegar en su campaña presidencial con la bandera de una CICIES. Solo se puede entender como un truco propagandístico, un empaque engañoso sin contendido real. Esto se llama fraude de etiqueta. La etiqueta promete una cosa novedosa y audaz, el contendido es lo mismo de siempre: Control gubernamental sobre algo que solo puede funcionar si es independiente.

Si realmente quisiera combatir la impunidad y la corrupción, no estuviera atacando la independencia de la Fiscalía General. Cada vez que la FGR comienza investigaciones que podrían afectar a Bukele, denuncia que la fiscalía es parte de un esquema para bloquear su ascenso al poder. Si su partido GANA estaría interesado en combatir la corrupción, no estuviera bloqueando la elección de magistrados independientes que podrían revivir el trabajo de la Sección Probidad.

Lo peor que podría pasar al país es una CICIES como instrumento del Ejecutivo para debilitar las instituciones que controlan la actuación de los funcionarios. Comisiones de este tipo solo tienen sentido si fortalecen la independencia de la Fiscalía, de Probidad, de la Corte de Cuentas.

Bukele, Ulloa y GANA obviamente saben que la Sociedad Civil y la Asamblea nunca van a aprobar una CICIES que no sea independiente del Ejecutivo. Conclusión: No es un propuesta seria, es propagandística, tratando de apropiarse de una causa ciudadana – no sin antes pervertirla. De manera más perversa no pueden expresar su desprecio a los movimientos ciudadanos… 

Saludos,

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