FMLN

Hoy, ARENA vrs. FMLN vrs. Bukele, ¿Bukele vrs. Wright mañana? De Alberto Arene

El hartazgo de la ciudadanía con todos los partidos políticos finalmente llegó, es muy alto y tiende a profundizarse. El pasado ya se agotó y entrará en agonía con la crisis de los partidos tradicionales liderándola.

alberto arene-nuevoAlberto Arene, 14 diciembre 2017 / La Prensa Gráfica

Nayib Bukele es quien más ha capitalizado este profundo descontento con la partidocracia, el FMLN en particular. Johnny Wright y su nuevo proyecto político en gestación intentará capitalizar el desgaste de ARENA, aunque su mirada abarque un espectro político-ideológico más amplio, abarcando también el centro, el centro-izquierda y la juventud. Si ahora el enfrentamiento es entre ARENA y el FMLN, y entre ambos y Bukele, el de mañana ¿podría ser entre Bukele y Wright?

LPGEl hartazgo con los partidos políticos coincide con la crisis histórica que tiene postrado y en jaque a El Salvador donde todavía no aparece ningún proyecto consistente para sacarnos del hoyo y construir el futuro. Política y electoralmente los escenarios del futuro ya comenzaron a conformarse, aunque en la realidad y en el pensamiento buena parte de los salvadoreños vivamos el día a día, incapaces de analizar y proyectar tendencias dominantes y escenarios probables.

Todos los partidos políticos sin excepción están congelados en el pasado, en la falta de actualización de su visión del país y del mundo, sin proyecto para transformarlo y sacarlo de la inseguridad y la postración económica y social, en la falta de democracia e institucionalidad interna, y en la falta de compromiso para sostenerla y profundizarla en el Estado y en la sociedad. Los dos principales partidos no son verdaderos partidos sino poderosas maquinarias electorales, ahora con tendencia acelerada a debilitarse.

ARENA ha sido incapaz de capitalizar el enorme desgaste sostenido del gobierno del FMLN. Buena parte de su votación para diputados en 2018 y presidente en 2019 no será por ARENA sino contra el FMLN, votando muchos como cuando toman un purgante…

Probablemente, el FMLN presentará un candidato renovador, sin manchas de corrupción, que no impulsará una campaña rojo-rojita sino blanca-rosadita. Pero será un hombre de partido, y gobernaría con el partido al que le habrá sido fiel por medio siglo. ¿Cambiará en su sexta década? Los dos principales candidatos de ARENA no son hombres de partido aunque ellos y sus familias se hayan identificado durante 4 décadas con ARENA y hayan sido de sus principales financistas. De ganar la presidencia, cualquiera de ellos tendría más autonomía del partido del que tendría un presidente del FMLN, por no ser hombres de partido y por estar vinculados a familias donantes con muchos recursos.

Pero cualquiera que sea el presidente que llegue con uno u otro partido, deberían intentar reformar su partido, vanguardias del retraso nacional. Meterse a cambiar país y partido a la vez será cuesta arriba, aunque sabemos que sin transformación del sistema de partidos políticos no será posible la transformación sostenida que requiere el país.

En la medida que el statu quo y el retraso de los partidos continúe y el rechazo ciudadano se profundice, los liderazgos que se hayan distanciado públicamente de ambos y lideren una propuesta de futuro capitalizarán el descontento y podrían llegar a liderar los proyectos políticos en pugna en el mediano y largo plazo.

Aunque todavía pareciera prematuro afirmarlo, Bukele respecto al FMLN y Wright respecto a ARENA podría ser los líderes que a partir de 2019 podrían surgir como los contrincantes principales de la disputa del poder y del futuro. Por eso el título de nuestra última columna del año.

A mis lectores les deseo lindas Navidades y un mejor Año Nuevo.

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¿El diagnóstico equivocado? De Ricardo Avelar

El diagnóstico no es que el FMLN nos lleva al marxismo y que ARENA es la solución de la debacle actual, sino la nula distinción que ambos hacen entre la agenda partidaria y la agenda de país. Es momento de ser una sociedad civil activa, pero también astuta y menos impresionable.

ricardo avelarRicardo Avelar, 6 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

Hace unas semanas, algunos de los principales voceros del FMLN emitieron comentarios sobre las aspiraciones de este partido para el país. Entre ellas, se mencionó la postura ante la propiedad privada, los medios de comunicación y la Sala de lo Constitucional.

En diversos discursos resaltó, como siempre, la matonería del partido de gobierno, que se muestra hostil ante cualquier crítica a su forma de gobernar.

EDH logEsto, en sí mismo, es preocupante. Un cuarto de siglo después de la firma de la paz y en medio de un mundo que demanda una profundización de la democracia no es poca cosa que uno de los actores políticos más importantes del país muestre tan poco interés por la institucionalidad y una economía abierta y funcional.

Habiendo dicho esto, me parece que el discurso del FMLN tiene grandísimas inconsistencias con la forma en que en efecto gobierna. Por tanto, si bien es legítimo criticar estas palabras incendiarias, me parece que asumir que estamos en camino a convertirnos en otra Venezuela o Cuba es una aseveración exagerada y alejada de la realidad.

No hay homogeneidad ideológica, solidez financiera ni respaldo social suficiente para construir un movimiento que efectivamente socave las bases “seudoliberales” de la economía salvadoreña y veo difícil la construcción de un modelo autoritario al estilo de los citados países, en medio de una sociedad civil más o menos activa, con medios tradicionales bien arraigados y una creciente cultura de periodismo investigativo y emprendimiento periodístico digital que se posicionan como posibles salvaguardias de la democracia.

Las alarmas de que nos estamos convirtiendo en una Habana en Centroamérica lucen panfletarias y simplistas. Esto no quiere decir, sin embargo, que no tengamos que preocuparnos, por ejemplo, por la salud de instituciones que han dado muestras de independencia y que sin dudarlo el FMLN socavaría, pero diagnostiquemos bien el problema para no saltar a conclusiones exageradas que nos prepararán para fantasmas que realmente no están sucediendo.

¿Qué es lo que sí está pasando? Durante los ocho y medio años del FMLN hemos visto un aparataje institucional que pasa de estar en función de “lo público” a estar en función del partido en el poder y sus aliados. Esto no es un fenómeno nuevo. De hecho, fue una de las características principales de los gobiernos de ARENA, donde las instituciones de control jurisdiccional protegieron a los funcionarios de ese partido y fueron siempre más estrictas con la oposición.

La principal amenaza a la democracia actual es una que ya conocemos bien, pero por alguna razón fue poco discutida, reporteada y denunciada entre 1989 y 2009. El FMLN y ARENA se parecen mucho en su estilo de gobierno. En vista de que ninguno ha alcanzado suficientes escaños para una mayoría simple, en lugar de buscar acuerdos con su mayor contrincante, han hecho concesiones peligrosas a los partidos minoritarios para lograr gobernabilidad, pero también control e instituciones a su favor.

Asimismo, a lo largo de la joven democracia salvadoreña ningún gobierno ha logrado proveer soluciones a los principales problemas del país. Eso lleva a la ciudadanía a la desafección y el desencanto y éstos a favorecer soluciones “rápidas” como las manos duras o las medidas extraordinarias, que no mejoran la situación, solo colocan parches publicitarios y cortoplacistas.

Estas son algunas de las amenazas que El Salvador ha vivido y no son exclusivas de un partido u otro. Se puede argumentar que ha habido mayor incapacidad y un peor manejo de la cosa pública en uno u otro momento, pero más allá de la retórica, la vocación democrática de ambas agrupaciones políticas deja mucho que desear.

El diagnóstico, por tanto, no es que el FMLN nos lleva al marxismo y que ARENA es la solución de la debacle actual, sino la nula distinción que ambos hacen entre la agenda partidaria y la agenda de país.

Es momento de ser una sociedad civil activa, pero también astuta y menos impresionable. Si compramos la retórica exagerada, nos veremos en la penosa situación en la que están los hermanos hondureños, donde se critican duramente las prácticas antidemocráticas del contrario, pero se callan o se excusan las del propio. Y ese sí es el camino en el que se socava el sistema actual.

@docAvelar

Vida, libertad, propiedad. De Erika Saldaña

El discurso de Medardo González fue dirigido a sus bases jóvenes y no es el que maneja públicamente ante la sociedad. Pero existe la posibilidad que este devele las verdaderas intenciones de un sector del FMLN.

erika saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 4 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

Preocupantes. Así podríamos catalogar las palabras del secretario general del FMLN, Medardo González, en el cuarto campamento guerrillero de la juventud de ese partido. Que el dirigente de uno de los principales partidos de El Salvador diga que “quieren que los medios de producción pasen a manos del pueblo” no puede tomarse a la ligera. Se trata de un eufemismo para hablar en realidad de expropiaciones. También el diputado del FMLN Carlos Ruiz hizo mención de éstas, específicamente habló de “expropiar a los expropiadores”.

EDH logEl diputado Medardo González dijo: “Queremos que los medios de producción pasen a manos del pueblo, que la clase trabajadora no se deje entrampar por areneros, socialdemócratas e inclusive oportunistas”. Los medios de producción es la empresa privada. Que esta pase a manos del pueblo no es más que la manera “light” para hablar de nacionalizaciones o expropiaciones.

La aspiración de Medardo tiene varias complicaciones. ¿A quién le quitamos los medios de producción? ¿A quién se los damos? ¿Quién es el pueblo? ¿Quién los administrará? ¿Es lo mejor para nuestra economía? Al hablar de la propiedad, en el siglo XVII el filósofo inglés John Locke decía que “el trabajo y la labor producida por sus manos podemos decir que son suyos”; “toda porción de tierra que un hombre labre, plante, mejore, cultive y haga que produzca frutos para su uso será propiedad suya”. Es decir, lo que diferencia algo común de una propiedad de un individuo es el trabajo.

Bajo las afirmaciones anteriores, aceptadas desde la fundación de la República, si una persona ha obtenido propiedades de manera lícita debe respetarse su derecho por las demás personas, incluido el Estado. La vida, el trabajo, la propiedad y la libertad, es lo que permite a las personas desarrollar sus ideas y formar un proyecto de vida. El respeto a los derechos anteriores es el fundamento de la democracia.

En algo estamos de acuerdo con el diputado Medardo González: en que necesitamos una sociedad más incluyente. Sin lugar a dudas necesitamos un modelo económico más justo. Este se lograría si empresa privada, el gobierno, tanques de pensamiento, universidades, académicos, dialogaran y definieran qué rumbo económico debemos seguir. Pero como punto de partida necesitamos que el gobierno genere confianza en los inversores y se mejore el clima de negocios. Las palabras de Medardo González operan contra lo anterior.

Es cierto también que necesitamos que las empresas privadas inviertan en sus trabajadores, mejorando los niveles salariales, las condiciones de trabajo y las prestaciones que éstos reciben; los empleados que se sienten valorados son más productivos.

Para corregir las desigualdades sociales el Estado también debe trabajar en reducir el gasto innecesario en cada dependencia pública y reorientarlo a programas sociales eficientes; debe focalizar los subsidios para que éstos lleguen a quienes de verdad lo necesitan; debe mejorar el sistema educativo y darle así a las nuevas generaciones la posibilidad de superarse. El rol del Estado es procurar nivelar a las personas que no han tenido las posibilidades que sí tuvieron otras más afortunadas. Todo esto puede realizarse sin la necesidad de “pasar los medios de producción a manos del pueblo”.

Garantizar el derecho a la propiedad y la posibilidad de corregir las desigualdades sociales no son cuestiones excluyentes. En nuestra Constitución coexisten postulados liberales y sociales que permiten una dinámica entre el sector privado y el Estado que aseguren los derechos de todos; en primer lugar se garantizan los derechos individuales de todas las personas, un principio típicamente liberal; pero por otro lado nuestra Constitución tiene muy desarrollados diversos derechos sociales e intervenciones del Estado (como la expropiación) cuando existe un interés social. En ningún momento se opta por una economía dirigida.

El discurso de Medardo González fue dirigido a sus bases jóvenes y no es el que maneja públicamente ante la sociedad. Pero existe la posibilidad que este devele las verdaderas intenciones de un sector del FMLN, las cuales son contrarias a los postulados de una república democrática. La mejora de los sectores desfavorecidos de la sociedad no se logra mediante un discurso polarizado que sataniza al sector privado y pretende anularlo. Si el Estado y la empresa privada ejercieran el rol que les corresponde de manera justa y eficiente, El Salvador sería un país verdaderamente republicano.

Extraña sorpresa. De Manuel Hinds

La gente prefiere no preocuparse y creer que la piel de oveja oculta una oveja y no al lobo que el FMLN es. Muchos no se preocupan porque piensan que sólo las empresas grandes serían expropiadas y que eso a ellos no les afectaría. Esto es un error.

manuel hindsManuel Hinds, 1 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

Me ha parecido extraña la sorpresa que muchos sectores han mostrado ante las declaraciones del Secretario General del FMLN en las que aseguró que dicho partido tiene como objetivo la eliminación de la propiedad privada de los medios de producción —es decir, de todas las fábricas, todas las tierras agrícolas y pecuarias, todos los negocios, grandes medianos y pequeños. Me ha extrañado porque esto ha sido siempre bien sabido. La eliminación de la propiedad privada de los medios de producción es la base del sistema socialista tal y cual fue definido por Carlos Marx, al que comúnmente se le EDH logllama comunista para diferenciarlo del socialismo democrático que acepta la propiedad de dichos medios. Más aún, el FMLN reafirmó este objetivo como prioridad en el documento que escribieron los delegados al Primer Congreso Nacional que realizó hace un par de años. Ese documento estableció oficialmente los objetivos del partido por el futuro previsible. Dicho documento también dejó claros los deseos del partido de seguir los senderos abiertos por Lenin en la Revolución Rusa de 1917, que por supuesto están basados en la idea de eliminar la propiedad de los medios de producción.
Sorprenderse de que el Secretario General del partido la reafirme es como sorprenderse de que alguien diga que los árboles de aguacate dan aguacates.

También me ha extrañado que la respuesta de la gente ha sido descartar esta declaración como una tontería a la que no hay que prestarle atención. Ciertamente que la catástrofe del sistema de los Años Ochenta y Noventa en todos los países comunistas dejó clarísimo que es una tontería tratar de manejar una sociedad sin propiedad privada. Pero hay dos dimensiones en las que no es una tontería. Una es que el comunismo dejó 100 millones de muertos en el mundo (20 en Rusia, 60 en China, y el resto en los demás) en el desquiciado esfuerzo de convertir a la gente normal en “el nuevo hombre comunista” que no sólo dejaría de tratar de lograr sus propios intereses sino que también aceptaría el poder totalitario de “la vanguardia del proletariado”, que es la cúpula del Partido Comunista (aquí entendido como la cúpula del FMLN).

La otra razón por la cual es necesario tomar esto en serio es que introducir ese sistema es lo que el FMLN quiere hacer en el país. Uno puede decir que sería una tontería tirar un avión contra una montaña, pero uno no puede reírse y descontar la idea como tonta si el piloto que quiere hacer esto es el que comanda el avión en el que uno viaja, o en el que uno va a viajar si gana las elecciones para el próximo período.

El no creerle al FMLN que quiere hacer esta tontería le ayuda al mismo FMLN. De hecho, sus campañas duales, en las que dicen cosas como estas y al mismo tiempo cosas que lo niegan es una de las armas más fuertes que tiene para disfrazar sus reales objetivos detrás de una piel de oveja.

Pero la gente prefiere no preocuparse y creer que la piel de oveja oculta una oveja y no al lobo que el FMLN es.

Muchos no se preocupan porque piensan que sólo las empresas grandes serían expropiadas y que eso a ellos no les afectaría. Esto es un error por dos lados. Primero, porque el gobierno maneja pésimamente las empresas que confisca, y eso lleva a despidos masivos y colapsos económicos. Los que no tienen empresas pagan por el lado de quedarse sin empleo. Por otro lado, el comunismo no hace distinciones de tamaños o sectores. Los gobiernos comunistas confiscaron todos los negocios.

El ejemplo máximo para el FMLN es Cuba, en donde el gobierno confiscó todo en dos etapas. En la primera, al principio de los Sesenta, confiscó todas las empresas grandes y medianas. Poco tiempo después, cuando la economía colapsó, el gobierno confiscó hasta las empresas individuales que vendían hotdogs, alegando que sus dueños eran antirrevolucionarios y especuladores. El pueblo entero pagó por la tontería ideológica del Partido Comunista.

La lección es que hay que tomar en serio las tonterías del FMLN porque los que podemos resultar destruidos a raíz de ellas somos todos nosotros.

“Queremos que los medios de producción pasen a manos del pueblo”: Medardo González

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El 26 de noviembre, el secretario general del FMLN, Medardo González, dio un discurso ante 800 militantes de la Juventud Farabundista reunidos en un “campamento guerrillero” en Cinqueras. No ha sido publicado este discurso, pero en la cuenta oficial de Twitter de la Juventud del FMLN fue publicada una secuencia de tuits con los mensajes más emblemáticos del Secretario General. Aquí los reproducimos (en el orden de su publicación), considerando que el público en general necesita conocerlos.

Segunda Vuelta

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Medardo González, secretario general del FMLN

Medardo González, 26 noviembre 2017 / Juventud FMLN

“Uno no es de izquierda si no entiende que debemos realizar cambios de fondo y que nuestra lucha lleva a un modelo socio economico más justo, uno no es de izquierda si no entiende que debemos trabajar rumbo al socialismo.”

“Ser del FMLN no es sencillamente decir que uno es de izquierda, ser del FMLN es regir su vida bajo principios de solidaridad asi como los principios del Marxismo.”

“Tenemos muy claro que debemos realizar un cambio del capitalismo al socialismo, estamos en la fase de transición para la construcción de una sociedad popular.”

“El socialismo nos decia Schafik, no se termino con la caida del bloque socialista, ahi esta Cuba, China, Iran, el socialismo es de carne y hueso y debemos seguir este proceso para transformar nuestra sociedad.”

“La batalla del proletariado y del campesinado, quienes nos son los dueños de los medios de producción, que todavía tenemos las posibilidades de seguir luchando por mejores condiciones de vida.”

Screen Shot 2017-11-26 at 10.23.09 PM.png“Que queremos nosotros, que los medios de producción pasen a manos del pueblo, que la clase trabajadora no se deje entrampar por areneros, social demócratas e inclusive oportunistas que se atreven a tomar nuestras consignas pero que persiguen un proyecto personal.”

“Desde que los derrotamos en 2009 y tomamos el gobierno con la derecha viene construyendo un ambiente para que el pueblo soberano pierda su fuerza y actores como la sala puedan hacer lo que les plazca.”

“Si el FMLN decide seguir este método de lucha, el FMLN asegurara la mayoría en la Asamblea Legislativa y más alcaldías importantes, la derecha pensaba que en 2014 iban a derrotarnos y seguimos triunfando”

“Ellos tienen medios de comunicación y divulgan un optimismo desmesurado a sus fuerzas y a ellos mismos, una tropa desmotivada asegura perder, pero una tropa con optimismo, esa tropa sorprende y nosotros vamos a sorprender.”

“Afianzemos este concepto, somos soldados de la revolución salvadoreña, camaradas, Hasta la victoria siempre, Viva el pueblo salvadoreño!!!”

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Columna Transversal: ¿Un nuevo mapa político? De Paolo Luers

Bukele, al adoptar un discurso que lo sitúa a la izquierda del Frente, no es un verdadero peligro para el FMLN. Sería mucho más peligroso el surgimiento de una izquierda socialdemócrata.

paolo3Paolo Luers, 20 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

A todos que no pertenecemos a la militancia del FMLN ni al fan club de Bukele no nos toca tomar partido en el pleito entre este partido y el hombre que ellos mismos han llevado a la alcaldía capitalina y al estrellato. Tampoco se trata de simplemente sentarse al lado del río para ver pasar los cadáveres. Hay que entender lo que hay detrás de esta telenovela tragicómica. No el drama en sí, ni tampoco sus principales actores, pero sí lo que hay detrás podrá tener importancia para el futuro de la política del país.

El FMLN histórico: un frente plural

EDH logEl FMLN es un partido que pasó por fuertes debates internos en los años 90. Durante la guerra de la cual nació, no fue una organización vertical ni centralizada, sino un frente de 5 organizaciones político-militares, cada uno con su propio perfil ideológico, su propio estilo de dirección, sus propias alianzas nacionales e internacionales. Como suele decir Dagoberto Gutiérrez: “En el Frente habíamos comunistas, no comunistas y anticomunistas.” Diversos casi hasta la incompatibilidad en ideología, estrategia y cultura interna, pero unidos en un sólo objetivo común: acabar con el militarismo y su régimen de represión y exclusión social y política. Era suficiente para crear un frente común. Por necesidad más que por convicción, se toleraban las diferencias entre quienes querían erigir un sistema socialista y los que querían construir un sistema republicano pluralista.

Dagoberto Gutiérrez: “En el Frente habíamos
comunistas, no comunistas y anticomunistas.”

En los Acuerdos de Paz se reflejaba este consenso mínimo: la desmilitarización, el pluralismo con la izquierda como una fuerza política con los mismos derechos; desmontaje de los aparatos de represión y persecución política; elecciones libres.

La imposición del partido vertical

En 1992 se formó el FMLN como partido, con todas estas tendencias diversas adentro. Con diferentes visiones: unos estaban satisfechos con haber alcanzado el pluralismo, otros lo vieron como un paso para llegar a un régimen socialista con hegemonía de una clase y su partido. Unos querían construir un partido horizontal, cuyos miembros fueran ciudadanos; otros querían un partido vertical, con militantes disciplinados.

Estos debates tuvieron lugar durante la primera fase de postguerra, entre 1992 y 1994. Incluso cuando el ERP y la RN se apartaron luego de las elecciones del 1994, el FMLN siguió siendo un partido de tendencias, abierta y oficialmente constituidos: la corriente Revolucionaria-socialista, liderada por Schafik Handal y Sánchez Cerén; los Renovadores, liderados por Facundo Guardado, Francisco Jovel y Oscar Ortiz; la Tendencia Revolucionaria de Dagoberto Gutiérrez, y al centro la tendencia wishiwashi o Tulipanes liderado por Gerson Martínez y Violeta Menjívar. Hubo fuertes debates y enfrentamientos, que culminaron en unas muy disputadas primarias por la Secretaría General entre Schafik y Ortiz, y en un pleito fuerte sobre la candidatura presidencial para el 1999. Enfrentamientos fuertes, con amenazas y pistolas en mano.

Al final los Renovadores salieron, para formar su propio partido, poco después también otro contingente que relanzó el FDR. Por último se fue el alcalde Héctor Silva y se unió al CD. El resto se estableció como partido único, centralizado, monolítico y vertical, con prohibición explícita de tendencias. Quedando solos, los Tulipanes se subordinaron. Los Socialistas-revolucionarios se tomaron al partido, lo alinearon y disciplinaron. El debate se acabó.

Desde esta depuración, nadie dentro del FMLN ha levantado la voz para criticar la dirección del partido, ni antes ni después de su ascenso al poder. Las críticas existen, se expresan en privado, pero no tienen canal de expresión dentro de la institucionalidad del partido, y expresarlas públicamente en los medios es considerado traición y divisionismo.

“Desde esta depuración, nadie dentro del FMLN
ha levantado la voz para criticar la dirección
del partido, ni antes ni después de su ascenso al poder.”

Bukele y el FMLN

En este contexto hay que ver la actuación de Bukele, quien decide no sólo criticar sino descalificar a la dirección de partido y al mismo presidente, por un cálculo bien simple: no quiere cargar con la pérdida de confianza que la mayoría de la sociedad siente por el partido y su gobierno. Quiere ser presidente, o bien con un FMLN que se deja torcer el brazo por él y lo acepta como nuevo rey; o sin y contra el FMLN, volviéndose vocero y líder del descontento con toda la clase política, retomando y reforzando la tendencia a la anti-política.

Era obvio que el partido no iba a aceptar este chantaje. Si Bukele lo pensaba, demuestra su escasa formación política. Para los cuadros dirigentes del FMLN, conservar la unidad monolítica del partido y el control del aparato, luego de las disputas internas de los años 90, es más importante que el control de una alcaldía o incluso del poder. Por esto, le negaron la candidatura a la presidencia a Héctor Silva, sabiendo que sin él iban a perder en el 1999, y con él iban a perder el control del partido. Mucho menos le iban a abrir la puerta al poder a un Nayib Bukele, les resulta impensable después de la pésima experiencia con Mauricio Funes. Las mismas encuestas que dan cuerda a Bukele en su ambición personal y presidencial, causan sirenas de alarma en el FMLN. Así como es el ADN del partido, forjado por Schafik Handal, Medardo y Sánchez Cerén, la expulsión de Bukele era inevitable. No tiene nada que ver con manzanas ni mucho menos con irrespeto a mujeres.

“Para los cuadros dirigentes del FMLN, conservar la unidad monolítica del partido y el control del aparato es más importante que el control de una alcaldía o incluso del poder.”

Dentro de su lógica, el FMLN tiene razón. Sea cual sea el movimiento o partido que logre armar Bukele, les puede costar la alcaldía y la presidencia, pero incluso en este caso la principal fuerza de oposición será el FMLN, con fuerza parlamentaria, municipal y territorial. Bukele, al adoptar un discurso que lo sitúa a la izquierda del Frente y en el populismo puro, no es un verdadero peligro para el FMLN. Sería mucho más peligroso el surgimiento de una izquierda socialdemócrata. El FMLN se ha concentrado durante 20 años en evitar (con éxito) que nazca este desafío, porque sabe que una fuerza de centroizquierda efectivamente condenaría a la izquierda revolucionaria a un aislamiento del resto de la sociedad, una existencia al margen del mapa político. El que Bukele les robe su lugar al margen izquierdo del espectro político tiene sin cuidado a los dirigentes del FMLN. Así como nunca han visto como peligro a Dagoberto Gutiérrez y su Tendencia Proletaria.

“Bukele se va a dar cuenta pronto que su proyecto
no va a encontrar con quienes aliarse.”

 ¿Una nueva fuerza de centroderecha?

Hay algunos indicios que también en la derecha está por nacer una fuerza nueva. Hay demasiados liberales, sobre todo entre la generación que ahora está entrando en política, que no sienten que en ARENA habrá suficiente apertura para que puedan renovar al proyecto político. Aunque este movimiento viene con menos bulla y poco despliegue de drama y show, si se logra establecer significaría un cambio mucho más relevante en el mapa político que el movimiento de Bukele. Por una simple razón: No se situaría a la derecha de ARENA, sino al centro. Bukele se va a dar cuenta pronto que con su proyecto no va a encontrar con quien aliarse – ciertamente no con el FMLN, y difícilmente con todas las tendencias en el centro de la sociedad, que no tienen expresión partidaria: socialdemócratas, socialcristianos, humanistas, liberales, libertarios, libres pensadores, defensores de la institucionalidad republicana. En cambio, un nuevo proyecto de centroderecha, de corte liberal, progresista y en defensa de la Constitución, al actuar bien sí podrá construir estas alianzas. Y sobre todo, puede tener con ARENA una relación de competencia, pero también de complementariedad e incluso de alianza. Así, y tal vez solamente así, podría nacer la nueva mayoría que se necesita para darle un viraje al rumbo del país. Que esto se está cocinando a fuego lento y sin el drama que están dando Bukele y el FMLN al país, es probablemente la única manera en que puede consolidarse.

“Un nuevo proyecto de centroderecha, de corte liberal,
progresista y en defensa de la Constitución,
al actuar bien sí puede construir alianzas.”

Que esto encontraría incomprensión y obstáculos en la actual dirigencia de ARENA y la cultura política que la sostiene, es obvio. Pero no necesariamente en las personas que se van a poner a la cabeza de la campaña presidencial y por lo tanto de la estrategia a largo plazo de ARENA.