FMLN

Telegramas: Preguntas irreverentes. De Paolo Luers

26 junio 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Medardo González: ¿Ustedes siguen apoyando, a pesar de todo, a Daniel Ortega para que siga protegiendo a Mauricio Funes?

Mauricio Interiano: ¿Es cierto que dio órdenes a sus diputados en la Comisión de Relaciones Internacionales de aprobar el TLC con Corea sin discusión o análisis – por petición del sector azucarero?

ARENA: ¿Por qué asignaron la coordinación de la subcomisión que evalúa a los candidatos a magistrados a un operador político como Beto Romero, y no a uno de los abogados de su fracción? ¿No querían despolitizar la elección de magistrados?

David López, presidente de CEL: ¿Vamos o no vamos al Chaparral para ver si cumplió su promesa de ponerlo a funcionar en junio 2018?

Comisión Política de la Asamblea: ¿Es mucho pedir que ordenen a su subcomisión que haga horas extra para terminar a tiempo las entrevistas a los candidatos a magistrados de la Corte Suprema – pero sin sacrificar la calidad?

Nayib Bukele: ¿Cómo explica que la compañía familiar, a la cual tuvo que renunciar en 2012 para que ella pueda seguir licitando con el Estado, le siguió pagando casi 1 millón de utilidades?

Héctor Dada, Rubén Zamora, José Antonio Morales Erlich: ¿Van a seguir manteniendo silencio sobre la decisión de Martell de prestarle el CD a Bukele? ¿O son parte del paquete que compró Bukele?

Hugo Martínez: Ganaste las primarias con la consigna de la renovación del FMLN. Luego nombras a Medardo jefe de tu campaña y a Gerson encargado del programa de gobierno. ¿Tan rapidito te volvieron a amarrar las manos?

Carlos Calleja: Está bien que hayas hecho tuya la consigna de Javier Simán que para cambiar el país antes hay que cambiar ARENA. ¿Cuándo vas a llamar a Javier para que te ayude en esta difícil tarea?

Javier Simán: ¿Cómo piensas ejercer el liderazgo que has construido en la campaña interna?

Obispos católicos: ¿Están preocupados en cómo regular, desarrollar, y proteger el recurso público, o de las elecciones presidenciales?

PCN: ¿Quieren participar en una coalición con ARENA para conseguir concesiones para su partido – o quieren ser parte de un cambio de la política? Piénsenlo bien antes de proponer o aceptar un vicepresidente.

Saludos a todos,

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Exorcismo contra un fantasma. Columna Transversal de Paolo Luers

¿Cuál el problema que inhibe llevar un debate racional sobre la mejor manera de garantizar el carácter público del recurso hídrico: vía el Estado, en manos del Ejecutivo – o mediante una Autónoma, en la cual estén representados directivos nombrados por el Estado y otros por el sector privado? No caigamos en debates pasionales sobre conflictos inventados.

16 junio 2018 / El Diario de Hoy

Mientras los obispos de Nicaragua están poniendo el pecho para proteger a los manifestantes contra los escuadrones de la muerte de Ortega, la Conferencia Episcopal de El Salvador publica un comunicado titulado “No permitamos que los pobres mueran de sed”. ¿En serio quieren arrastrar a la Iglesia a la campaña electoral, a la par del FMLN y Nuevas Ideas? Porque la campaña contra la privatización del agua es demagogia electoral, ya que nadie en este país está promoviendo tal privatización.

Se está configurando una alianza para una cruzada nada santa: el FMLN, que necesita una bandera popular para sacarse de la crisis luego de la derrota electoral de marzo 2018 y el destape de la corrupción de su primer presidente Mauricio Funes; la UES, que marchó a la Asamblea, con su rector a la cabeza y los grupos de choque armando relajos; Bukele, quien inmediatamente trató de ponerse a la cabeza: “Estoy seguro de que en un tema como el del agua, podemos hacer a un lado nuestras diferencias partidarias y hacer un frente común contra ARENA y la ANEP”.

Con esto queda claro el carácter de esta alianza: “Todos contra ARENA”. Y por supuesto, no quiso faltar el exilado en Nicaragua: “ARENA ordena reprimir y disuelve manifestaciones como la organizada este día para oponerse a la privatización del agua”.

En serio, ¿en esta alianza quiere incorporarse la Iglesia Católica? No es nada sorprendente que el FMLN, Nuevas Ideas y algunos de sus patrocinadores intelectuales en la UCA quieran convertir un debate sobre cómo administrar los recursos hídricos del país en conflictos que más bien parecen a cruzadas religiosas. La sola frase “privatización” es suficiente para abandonar toda racionalidad, crear pasiones, explotar miedos y resentimientos sociales, y satanizar un proyecto de ley —incluso cuando explícitamente declara el agua un bien público que nunca puede ser privatizado.

Parece ser suficiente que el FMLN y Nuevas Ideas inicien una cruzada contra el diablo llamado sector privado para que la Iglesia Católica se deje arrastrar a este terreno demagógico. Ante esta situación, lo que hace falta es inyectar racionalidad al debate. Nos quieren hacer creer que aquí se trata de una batalla entre quienes quieren defender el carácter público del recurso agua y quienes lo quieren convertir en mercancía. Pero analizando fríamente lo que están discutiendo en la Asamblea, queda claro que esta batalla no existe. Más bien existe un debate sobre qué significa “recurso público”. Los que gritan “privatización” quieren definir que “público” significa estatal, o incluso gubernamental —y los otros definen “público” como propiedad de la sociedad.

De ahí se desprenden dos conceptos de cómo constituir el ente público que va a administrar, regular, desarrollar y proteger el recurso público agua. Unos exigen que la Autoridad Hídrica sea estatal y en manos del gobierno; otros exigen que sea autónoma, con participación tanto del Estado (ejecutivo y municipios), como del sector privado. Este último, la presencia del sector privado en una entidad autónoma reguladora del agua, ya es sacrilegio para la ministra de Medio Ambiente, Lina Pohl, para el FMLN, para la UCA y la UES, para Nuevas Ideas… y para los obispos católicos. Les huele a azufre privatizador y requiere exorcismo.

Parece que nadie de los que promueven la cruzada contra la privatización del agua ha tenido seguimiento a los debates, propuestas, enmiendas y primeros consensos en la Asamblea. No se dieron cuenta, o más bien no quieren reconocer que nadie, en ningún momento, ha propuesto privatización, y que tampoco está en discusión entregar la regulación y administración a ANEP. El mecanismo propuesto para asegurar el carácter autónomo y público de la entidad reguladora es que el gobierno nombre directivos, pero que no sean ni ministros, ni dirigentes partidarios, ni funcionarios de elección popular; y que ANEP nombre directivos, pero que no pueden ser dirigentes de las gremiales empresariales ni personas vinculadas a empresas que tengan interés comercial o industrial en el agua. Ambos, el Estado y el sector privado, tendrán que nombrar personas idóneas por su capacidad técnica y administrativa. Ni el gobierno de turno, ni mucho menos una gremial empresarial tendrá control de la Autoridad Hídrica.

Entonces, ¿cuál privatización? ¿Cuál necesidad de armar cruzadas? ¿Cuál el problema que inhibe llevar un debate racional sobre la mejor manera de garantizar el carácter público del recurso hídrico: vía el Estado, en manos del Ejecutivo – o mediante una Autónoma, en la cual estén representados (como en cualquier otra entidad autónoma: Seguro Social, Superintendencias, CEPA, CEL) directivos nombrados por el Estado y otros por el sector privado? No caigamos en debates pasionales sobre conflictos inventados.

 

Vea también:
Carta: Espero que nunca nos topemos con terroristas

Me asustas cuando callas. De Ricardo Avelar

Me asustas, ciudadano, cuando notas cómo actúan los partidos y les sigues defendiendo. Cuando la misma corrupción la denuncias del contrario y la defiendes de tu amigo. Me asustas cuando a pesar de estos vacíos, dejas que la propaganda y el proselitismo partidario te enamore…

14 junio 2018 / El Diario de Hoy

“Me gustas cuando callas”, escribió el chileno Pablo Neruda en el Poema XV de sus “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. En sus estrofas se respira melancolía, miedo e incomodidad. Y si bien me encantaría contarles con detalles lo que este texto me ha producido desde hace años, no es ese mi objetivo el día de hoy. Con el perdón del prolífico autor, vengo a parafrasearlo, y utilizar sus palabras con otro propósito. Aquí va:

Queridos ARENA y FMLN, me asustan cuando callan porque sus conciencias parecen ausentes y las voces de la ciudadanía las oyen, pero estas no les tocan. Parece que el sentido común se les hubiera volado y las contradicciones les tapan la boca.

Me asustas cuando callan los abusos de derechos humanos, porque si lo avalan, en otro contexto podrían hacer lo mismo. Me asusta que denuncien con fuerza los abusos de los contrarios, pero callen o defiendan los de aquellos que son cercanos.

Querido FMLN, me asustas cuando callas al ver que Daniel Ortega ha encabezado una sistemática represión a quienes protestan las decisiones más polémicas de su gobierno. Me asustas cuando ignoras que el otrora líder de la revolución y opositor de la dinastía de los Somoza se ha convertido en un nuevo caudillo. Me asustas cuando no entiendes el abismo que existe entre su forma de gobernar y los ideales que hace menos de cuarenta años se enarbolaban al derrocar a “Tachito”.

Me gustas cuando no callas, FMLN. Como cuando meses atrás, tus diputados se dieron cita en la embajada hondureña para protestar por los abusos y las pretensiones de concentrar el poder de Juan Orlando Hernández, mandatario del vecino país que de forma atropellada logró un segundo periodo al mando. Ahí se apreció tu ánimo antiautoritario y tu espíritu de lucha. En ese momento, quien calló fue la derecha, que prefirió no condenar a su allegado.

Me asustas cuando callas, ARENA, porque parece que no aprendiste nada del pasado. Que estás anclada en defender selectivamente algunos principios. Me asusta que condenes con vehemencia a Nicolás Maduro pero aceptes que decir “¡fuera JOH!” en Tegucigalpa te pueda costar la libertad o hasta la vida. Me asustas cuando callas, sabiendo que en Honduras han matado y desaparecido a manifestantes y defensores de derechos humanos.

Me asustan ambos cuando respaldan la violencia y hasta ofrecen su apoyo a gobiernos que aunque se dicen de lados opuestos, perdieron de la misma forma el miedo de silenciar a la prensa, de armar a civiles para que vapuleen a sus compatriotas y hasta de matar. Me asustan cuando se evidencian sus lealtades, no a un ideario antiautoritario, sino a un poder sin límites siempre que este sea ejercido por sus amigos.

Me asustas cuando callas, FMLN, cuando por años denunciaste la corrupción de la derecha y ahora que tu primer presidente, Mauricio Funes, aparece salpicado en una compleja trama de presunto desvío de fondos, no haces más que un tibio pronunciamiento. Y no es que el tema lo hayas olvidado, porque cuando de la derecha se trata, lo denuncias con pasión.

Me asusta cuando te pronuncias, ARENA, sobre el caso Funes, y algunos de tus voceros piden separar de su cargo a funcionarios actuales que tienen pendientes investigaciones de presunto enriquecimiento ilícito, porque al mismo tiempo callas sobre algunos de tus líderes que están en las mismas. Y no solo callas, los defiendes, los acuerpas, incluso les premias con una jefatura de fracción.

Me asustas cuando callas, ARENA, cuando se evidencia el truculento manejo de fondos públicos durante tus gobiernos. Me asustas cuando le dices “incapaces” a quienes gobiernan, sabiendo que tu ineptitud en algunos temas le heredó al FMLN un país violento y con pobre crecimiento.

Me asustas cuando callas, joven de ARENA o del FMLN, pues cuestionar a tu dirigencia o los corruptos de tu partido complican tu camino a un cargo público. Me asusta que la rebeldía la hayas sustituido por un silencio cómplice.

Pero más me asustas tú, ciudadano, cuando al ver estas situaciones también callas. Cuando notas cómo actúan los partidos y les sigues defendiendo. Cuando la misma corrupción la denuncias del contrario y la defiendes de tu amigo. Me asustas cuando a pesar de estos vacíos, dejas que la propaganda y el proselitismo partidario te enamoren más que el mismísimo Neruda a Matilde Urrutia, su gran y último amor.

@docAvelar

El Presidente y la democracia. De Luis Mario Rodríguez

7 junio 2018 / El Diario de Hoy

El empeño del Gobierno por respaldar a los regímenes de Venezuela y Nicaragua ensombrece por completo el compromiso del presidente Sánchez Cerén con la democracia. Lo hace cómplice de quienes tuercen el Estado de derecho, reprimen a sus opositores, impiden la celebración de comicios libres, transparentes y justos, violentan la independencia de las instituciones y concentran el poder político. Al avalar semejantes atropellos a los fundamentos de todo sistema democrático, el gobernante salvadoreño y su partido aplauden como normales las conductas de Daniel Ortega y Nicolás Maduro. Significa una aceptación expresa de los métodos y actuaciones que han servido durante años para manipular la política y particularmente las elecciones transformándolas en instrumentos que les permiten perpetuarse en el poder.

La posición del profesor Sánchez Cerén reconociendo la legitimidad de su colega venezolano contradice el rechazo a la reelección de Maduro expresado, entre otros, por el “grupo de Lima”, integrado por 14 naciones, por la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), en el que participan 37 exjefes de Estado y de Gobierno, y por la Organización de los Estados Americanos (OEA) que recién aprobó una resolución, con el concurso de 19 Estados parte, en la que desconocen los resultados de las pasadas elecciones en Venezuela. Con su postura el Ejecutivo ubica a El Salvador en el grupo de países que secundan a las tiranías y amparan prácticas autoritarias.

La resolución de la OEA sobre la situación venezolana acordada durante la Asamblea General celebrada esta semana no contó con el voto de El Salvador. De nuevo nuestras autoridades prefirieron abstenerse y con ello dieron la espalda a los postulados de la Carta Democrática Interamericana. Es una muy mala noticia que el país se sume a quienes ignoran el sufrimiento de cientos de miles de ciudadanos que padecen ahora mismo la represión gubernamental. Lamentablemente la cancillería salvadoreña no ha suscrito ni una tan sola declaración de la OEA en la que se condena el proceder totalitario de Maduro. Cualquier elogio al presidente Sánchez Cerén por su respeto a la Constitución y por abstenerse de impulsar cambios a la forma de gobierno durante el tiempo que lleva como inquilino de casa presidencial, se desvanece al confirmar su predilección por sistemas en los que se calla la voz de los opositores, se les encarcela y además se les restringen todas sus libertades.

Las posturas respecto de Nicaragua siguen el mismo patrón que las efectuadas sobre Venezuela. El Gobierno se ha limitado a publicar un comunicado en el que felicita a los distintos actores por la instalación de una “mesa de diálogo”. En ese mensaje se ignoraron por completo las decenas de manifestantes asesinados por parte de las fuerzas de seguridad, las desapariciones y los reclamos de diferentes sectores.

El prestigioso periodista nicaragüense, Carlos Fernando Chamorro, en una síntesis muy apretada, presenta una radiografía de la represión orteguista: “primero, el exceso de violencia policial, segundo, los ataques de las bandas paramilitares, tercero, aparecen los francotiradores, cuarto, crean el caos y el terror, quinto, criminalizan la protesta cívica con acusaciones y represalias”. Nada de eso impresiona a quienes lideran la política exterior salvadoreña. No existe ni el menor asomo de solidaridad con las “madres de abril”, ni con los estudiantes que libran una batalla desigual con el oficialismo, ni lo hubo en el pasado ante las denuncias internacionales de fraudes electorales y de cooptación de las instituciones públicas. Por el contrario el abrazo fraternal y amistoso, sin reparo alguno por parte del presidente Sánchez Cerén, que recuerda la camaradería del FMLN con su par en Nicaragua, ha sido dirigido hacia los Ortega y Murillo.

Este comportamiento siembra la duda acerca del interés del partido oficial en elegir magistrados independientes para la Corte Suprema de Justicia, un Fiscal que continúe con el combate a la corrupción y un Tribunal Supremo Electoral que custodie celosamente el derecho de los ciudadanos a designar a sus representantes. El candidato presidencial del Frente debe sentar posturas claras al respecto, alejarse expresa y públicamente de las apuestas despóticas de los líderes actuales de su organización partidaria y esforzarse por conducir a esta última hacia posiciones moderadas, que respeten el sistema republicano, democrático y representativo.

Carta a Hugo: ¡Seguí sorprendiéndonos! De Paolo Luers

29 mayo 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimado Hugo Martínez:
Me sorprendiste. No pude imaginarme que en las primarias presidenciales del FMLN podía perder el candidato de la cúpula. Pero ganaste. Tomaste la decisión correcta en el momento correcto, luego de la derrota electoral de marzo. Parece que hiciste las alianzas internas correctas. Apostaste a la insatisfacción de los militantes y bases, la cual ya se había manifestado, no solo en el pobre resultado de marzo, sino también en el apoyo que logró atraer el discurso de Bukele contra la dirigencia del FMLN.

Aunque no parecía posible, ganó el candidato que con más credibilidad habló de renovación, democracia interna, y cercanía con las bases.

Te felicito. Es una buena noticia para la izquierda salvadoreña, pero también para el país. Cualquiera que logre producir más apertura y democracia en el FMLN, aunque sea gradual y tímidamente, aportará a la estabilidad del país.

Sigo escéptico que podrás transformar, contra todas las resistencias, al Frente en un partido moderno e inmune al populismo. Cuando un partido de izquierda conducido por la ortodoxia entra en crisis, siempre hay dos opciones: deslizarse hacia el populismo para mantenerse en el poder; o transformar la lógica de la izquierda en un concepto racional y responsable con soluciones viables dentro del marco de la democracia representativa y constitucional.

El reto principal del Frente -y el tuyo como su candidato- no es ganar las elecciones y preservar el poder, sino preservar la izquierda como elemento constructivo dentro del pluralismo democrático. Hacer que el FMLN se quede en el poder es imposible, transformar y preservar la izquierda salvadoreña como opción para el futuro y elemento de estabilidad del proceso democrático que iniciamos con los Acuerdos de Paz es una tarea necesaria, difícil, pero posible.

Espero que no te equivoqués en esta disyuntiva entre el populismo y la renovación democrática del FMLN. Puede existir la tendencia de tratar de emular al discurso antipolítico de Nuevas Ideas -sea para competir exitosamente contra esta tendencia, sea para preparar la opción de aliarse contra ella. Sería un error histórico. Tu verdadero reto es contener al populismo, que nace en la crisis de la izquierda – y que tiende a destruir al FMLN, si no sabe como enfrentarlo adecuadamente.

En las campañas presidenciales que comienzan a partir de ahora (al tener el tablero completo -Carlos Calleja, Nayib Bukele y Hugo Martínez) vamos a ver si vas a emular el discurso antipolítico y antisistema de Nuevas Ideas, o si vas a tener el coraje y la capacidad (y el espacio dentro de tu partido) para defender la democracia institucional construida en los últimos 27 años desde la perspectiva de una izquierda responsable y racional.

Si te equivocás y nutrís al populismo (o incluso lo llevás al poder), ni vos ni el FMLN van a sobrevivir como opción política. Si consolidás al FMLN, transformándolo, puede ser que gane ARENA las presidenciales, pero la izquierda se mantendrá vigente como oposición y fuerza indispensable – e incluso como opción de poder para el futuro.


No es fácil hacer lo correcto, lo sé. Muchas veces va contra la corriente. Pero hay que hacerlo. Te deseo suerte. Seguí sorprendiéndonos.

Saludos,

Carta a Gerson y Hugo: ¿No van a decir nada sobre las elecciones en Venezuela? De Paolo Luers

22 mayo 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Señores precandidatos del FMLN:

Su presidente ya se pronunció. Para él las elecciones del 20 de mayo en Venezuela, donde por supuesto ganó Nicolás Maduro, son una “jornada electoral democrática”, que “son un paso fundamental en su avance democrático, por lo cual reconocemos plenamente el resultado.”

Su partido también se pronunció: “Felicitamos al pueblo venezolano, al partido PSUV y al presidente electo Nicolás Maduro por la clara y contundente victoria electoral obtenida. ¡Viva Venezuela! ¡Chávez Vive! ¡Viva Maduro!”

Ustedes dos se han quedado callados. Lo que provoca algunas preguntas: ¿No están de acuerdo con esta nueva muestra de genuflexión del gobierno del FMLN y su presidente? En este caso, ¿por qué no lo dicen claramente? Podrían mostrar con un hecho que realmente buscan un cambio en el FMLN.

¿O será que comparten la opinión oficial del partido de que las elecciones venezolanas son un ejemplo de democracia, y que están equivocados los gobiernos de América Latina, Europa y Estados Unidos que no las reconocen? Si es así, ¿por qué no lo dicen y no lo defienden ante la ciudadanía salvadoreña?

Ambos tienen una larga trayectoria de dejar, a veces, entrever que no están de acuerdo con la dirección del partido y su total sumisión a los lineamientos que reciben desde Cuba y Venezuela. Pero también ustedes tienen, ambos, una larga trayectoria de acomodarse, callarse, en incluso de cooperar con las políticas equivocadas que promueve la cúpula de su partido. Entonces, ¿cómo van a convencer a las bases insatisfechas de su partido y luego a la ciudadanía aunque más insatisfecha que a partir de ahora ustedes serán renovadores y luchadores por la democracia?

Hablemos de Venezuela y sus elecciones. Maduro se queda en la presidencia. ¿Pero cómo? Su sistema de control absoluto sobre las instituciones como Corte Suprema y Consejo Electoral inhabilitó a los principales partidos y líderes de la oposición. Usó de manera cínica las tarjetas de alimentación. Y el único candidato opositor, Henri Falcón, no tuvo el apoyo de estos partidos y líderes, quienes optaron por llamar a la abstención.

Al fin, la abstención opositora ganó las elecciones – y gracias a esto Maduro queda al mando de un país al borde del colapso social y económico. Es obvio: Si la oposición se hubiere unido detrás de Falcón o cualquier otro candidato, hubiera duplicado los 5.8 millones de votos que el Consejo Electoral reclama que votaron por Maduro.

Todo esto es tan evidente ante el mundo entero que también el presidente Sánchez Cerén, la dirección del FMLN y ustedes dos no pueden tener dudas: No fueron elecciones ni democráticas ni legítimas. Por esto la comunidad internacional no las reconoce.


La pregunta que todos nos hacemos es: ¿Alguien de ustedes dos tiene al valor y la dignidad de romper con esta complicidad del FMLN (y su gobierno) con regímenes represivos como el de Maduro en Venezuela y el de Ortega en Nicaragua? Si la respuesta es sí, hablen. Si la respuesta es no, no valen la pena las primarias y los discursos de rectificación.

Saludos,

Lo que el FMLN debe aprender y olvidar. De Manuel Hinds

4 mayo 2018 / El Diario de Hoy

A pesar de todos sus defectos y fracasos, el FMLN podría jugar un papel muy importante porque el país necesita diversidad política. Es en la interacción de distintas ideas y personalidades que se logra el equilibrio dinámico que es la base del progreso —los partidos vigilando los unos a los otros, alternándose en el poder, proporcionando las perspectivas que el otro no puede ver porque están en sus puntos ciegos. Pero ese equilibrio no puede lograrse si uno de los participantes —como hace el FMLN— trabaja para destruir el sistema democrático, el imperio de la ley y los derechos individuales. Menos puede lograrse si, como también hace el FMLN, trabaja para crear y mantener una guerra de clases, para lo cual inyecta continuamente odios y rencillas entre los salvadoreños. En esta situación hay mucho que el FMLN tiene que olvidar y que aprender.

El FMLN tiene que enfocarse en que ni en el poder, ni antes cuando era oposición, ni cuando era guerrilla, ha producido una sola idea para mejorar la suerte de los salvadoreños. Sus así llamados programas sociales no han buscado inversión en capital humano. Se han reducido a subsidios que no dejan nada perdurable para los beneficiarios, y aún esos son copias de los programas del gobierno de Tony Saca. Sus invectivas contra el sector privado solo han reducido la inversión y el crecimiento. La economía se ha mantenido estable y las tasas de interés bajas solo por una idea a la que siempre se opusieron: la dolarización. La educación y su infraestructura se ha deteriorado continuamente bajos sus gobiernos. Los hospitales y las unidades de salud no tienen medicinas ni equipos. Ha gastado enormes cantidades en pasos a desnivel que no solo no han mejorado el tráfico sino que lo han empeorado. No se puede hablar de una política de seguridad porque nunca la ha habido. En ese tema, como en los demás, el gobierno se ha concentrado en dar la impresión de que hace algo cuando en realidad no hace nada.

Al principio el entusiasmo de los mitos revolucionarios hizo que una buena parte del pueblo creyera en los pretextos que los gobiernos del FMLN daban ante los continuos fracasos (que todo era culpa de los veinte años de ARENA, que el gobierno se estaba ajustando, que la derecha estaba organizando un golpe, etc.). Pero cuando fueron pasando los años, la ciudadanía en general primero, y luego muchos de los miembros del partido, se fueron dando cuenta de que los fracasos eran todos resultados de nada más que de la terrible incompetencia, el nepotismo y la impunidad que han caracterizado a los gobiernos del FMLN.

Eso es lo que ha salido de la idea de que el odio de clases es una fuerza de progreso, y la única en la que el FMLN ha basado sus acciones. Esa idea es lo que lo ha llevado a ser un partido sin propuestas, divisivo y negativo en la historia del país. Esa idea la tiene que olvidar el FMLN.

Pero no solo tienen que olvidar. Su experiencia en el gobierno les debería de haber enseñado que lo que tienen que aprender es vasto. La idea de que personas que nunca en la vida han hecho nada más que pelear en las montañas, volar puentes y postes, y atacar a los así llamados “enemigos de clase” pueden manejar el gobierno está muerta. Los gobiernos confrontan problemas que son demasiado complicados para un equipo de personas que ha estudiado poco o nada.

Para sobrevivir como una fuerza útil políticamente el FMLN necesita repoblarse con profesionales y con gente exitosa en otras áreas de la vida. Su cúpula tiene que nutrirse de gente que no solo tenga experiencia en hacer ataques de guerrilla. Esto requerirá no solo que olvide sus ideas extremistas. Para sobrevivir como partido político en un ambiente moderno el FMLN va a tener que tomarse todo el largo tiempo que es necesario para educarse. Tiene que reconocer el error enorme que hizo cuando decidió, décadas atrás, irse por la guerra de clases y por desconfiar de los profesionales y los educados en vez de darse cuenta de que el progreso está en la educación.