FMLN

“Para terminar el quinquenio con mejores resultados habría que hacer cambios en el equipo de gobierno”: Salvador Samayoa

Además, para el observador político, los errores de uno y otro bando han provocado que la Sala de lo Constitucional deba dirimir asuntos que debieron resolverse en la arena política.

Salvador Samayoa hizo una evaluación del tercer año de gobierno de Salvador Sánchez Cerén. Foto de Archivo.

Entrevista de Enrique Miranda y Ricardo Avelar, 2 junio 2017 / EDH

Salvador Samayoa ve que en el país no hay una tradición de caudillismo que haga pensar que haya espacio para un líder mesiánico. Todavía ve una institucionalidad fuerte y cree que el tema de la seguridad pública y la reforma de pensiones puede llegar a buen puerto si el partido oficial logra entablar acuerdos con el resto de partidos políticos. Acá sus respuestas sobre diversas áreas de los tres años de Sánchez Cerén:

Tras un congreso del FMLN, se definió una línea estratégica que dejaba preocupación por su poco compromiso con la institucionalidad. ¿Es en la práctica el camino consciente del FMLN? ¿Están debilitando las instituciones?

No creo que están debilitando las instituciones. Pecan más de pensamiento y de palabra que de obra. Si la oposición política y social fuera más débil, tal vez el FMLN caería en la tentación de suprimir la independencia de poderes, a juzgar por su amistad e identificación con regímenes antidemocráticos, como el de Venezuela.

Sobre una posible incapacidad en la gestión, ¿hacia dónde debería transitar el FMLN para terminar este gobierno con mejores resultados? ¿Qué rol debería jugar la oposición en este proceso más allá de solo denunciar los errores?

La incapacidad es relativa. El gobierno tiene áreas que maneja de manera aceptable y áreas muy deficientes. Para terminar el quinquenio con mejores resultados y con mayor sentido de concordia y de unidad nacional, habría que hacer cambios importantes en el equipo de gobierno, y habría que llegar muy pronto a un acuerdo fiscal que le dé oxígeno y estabilidad al gobierno a la vez que desmonta o alivia las ansiedades y desconfianzas de otros sectores. Lo más necesario en este momento es la confianza para dinamizar la inversión, el crecimiento y el empleo.

Crisis de medicamentos y convulsión a nivel laboral

Hemos visto ataques duros a la Sala de lo Constitucional, denuncias del grupo promotor de que el Gobierno se quiere tomar el Instituto de Acceso a la Información y denuncias de los empresarios por saltarse el procedimiento del aumento al salario mínimo, entre otros. ¿Está en riesgo la institucionalidad del país?

Creo que no hay que exagerar los riesgos, pero tampoco podemos dormirnos. La clave está en la correlación de fuerzas que surja en las elecciones del 2018. Mientras haya un conjunto de partidos que respetan la democracia y que cuentan con dos tercios de los votos en la Asamblea, no hay mayor problema, aunque difieran en otros temas de la agenda nacional.

Si hubiese un ánimo de debilitar las instituciones y desconocer las reglas del juego democráticas, ¿qué caminos tiene El Salvador para no seguir la senda de otros países que han erosionado la institucionalidad?

Las preguntas son un poco reiterativas y todas parten de la premisa de una amenaza inminente a la democracia en nuestro país que yo no comparto. En todo caso, el antídoto a esa amenaza es la construcción de partidos fuertes, mayoritarios de preferencia, la preservación de medios de comunicación independientes y la vigilancia permanente para evitar la corrupción en la Fuerza Armada. Los pueblos que cayeron en las garras de regímenes autoritarios o dictatoriales descuidaron esas tres cosas.

Tres años de amenazas constantes a la institucionalidad

Si El Salvador sigue sin demostrar mejoras en servicios públicos y sin mejorar sustancialmente la inseguridad, ¿puede el descontento llevarnos a optar por liderazgos antipolíticos y mesiánicos? ¿Es el arraigo partidario suficiente para derrotar este fenómeno?

No creo que en El Salvador ocurra algo como eso. El sistema de partidos en nuestro país, con todas sus deficiencias, es más sólido que en los otros países de Centroamérica. El caudillismo, como en Nicaragua o Venezuela, es ajeno a la historia y a la cultura de los salvadoreños. Es posible -nos ocurrió hace poco- que algún político mediático nefasto sorprenda la buena fe de los electores, pero no veo probable un fenómeno de mesianismo. Dicho esto, es obvio que a mayor desesperación de la gente por la inseguridad y el desempleo, mayor el riesgo de implantación de algún liderazgo de este tipo.

Pensando a mediano plazo y en vista del mal desempeño de ambos partidos, ¿qué tan sostenible es el “bipartidismo salvadoreño”?

No tenemos un bipartidismo estrictamente tal, como en los Estados Unidos o como en Honduras hasta hace poco tiempo. Tenemos predominio de dos partidos más fuertes que los demás, pero siempre hay dos o tres partidos con suficientes votos para darle juego y vigencia efectiva al sistema de contrapesos, aunque en ocasiones han prestado “servicios de gobernabilidad” con pautas de corrupción.

15,700 homicidios en estos tres años de gobierno

La reforma de pensiones es la gran batalla del Gobierno y ya hay tres propuestas: la del FMLN, la de la Sociedad Civil y la de Gana. ¿Cree que se logrará una solución técnica o será más política en este tema?

Creo que la discusión se ha ido depurando con el paso de los meses. No es ahora tan enconada como a fines de 2015 y los primeros meses de 2016. El FMLN sabe que no tiene los votos para el modelo que quería impulsar y sería poco inteligente que insistiera en un camino que no va a ninguna parte. La propuesta de la ICP tampoco es la panacea. Tiene unos supuestos muy discutibles. La propuesta de GANA no es confrontativa. En este punto todos saben que es hora de una buena y pronta negociación.

En Seguridad Pública se ha pasado de una tregua a mano dura en los penales y un discurso a favor de la prevención, pero la escalada de violencia sigue. ¿Qué hace falta al gobierno para sacar adelante este tema?

Creo que el gobierno ha avanzado un buen trecho en el combate a las pandillas, que constituyen el principal factor de violencia en el país. Creo que debe seguir en esa línea de combate, sin incurrir en abusos o violaciones de derechos humanos, y debe poner un esfuerzo convincente en el componente social de la estrategia, particularmente en el mejoramiento de barrios populares y en la transformación de las escuelas e institutos que sirven a esos asentamientos.

Bajan los homicidios pero sigue la inseguridad

Le queda un año a esta Sala de lo Constitucional considerada independiente por todos menos por el FMLN. ¿Qué escenario vislumbra para la elección de los nuevos cuatro magistrados si se mantiene la correlación legislativa actual en 2018?

Habría sido mejor que la Sala tuviera menos protagonismo y suscitara menos ansiedades y anticuerpos, pero los errores del FMLN y la incapacidad de la oposición han terminado cargando a la Sala con muchos conflictos que debieron dirimirse en instancias políticas. Eso ha convertido la elección de los próximos magistrados en la madre de todas las batallas. Si el FMLN no corrige discurso y no rectifica pronto y de manera efectiva algunas áreas estratégicas de su gestión, podría perder escaños de los 31 que actualmente tiene. En ese escenario, la elección de magistrados sería difícil, pero viable. Si el FMLN obtiene al tercio del veto, será muy complicada la elección de magistrados independientes.

Divide y vencerás. De Manuel Hinds

Maduro y sus aliados cubanos ya han demostrado hasta la saciedad que no les importa matar, encarcelar y violar los derechos de sus ciudadanos con tal de mantenerse en el poder.

Manuel Hinds, 26 mayo 2017 / EDH

La lucha en Venezuela se va haciendo cada vez más larga. El repudio del pueblo al régimen del Socialismo del Siglo XXI es abrumador y decidido. Pero los Socialistas del Siglo XXI están ya tan enquistados en las estructuras de poder que pueden resistir indefinidamente a los embates de las protestas sin que eso les importe un comino. Maduro y sus aliados cubanos ya han demostrado hasta la saciedad que no les importa matar, encarcelar y violar los derechos de sus ciudadanos con tal de mantenerse en el poder.

Si los venezolanos hubieran actuado hace unos años con la fuerza que hoy están mostrando los Socialistas del Siglo XXI ya hubieran desaparecido del mapa político para dar paso a una democracia moderna. Pero dejaron que el monstruo creciera, subyugara a las fuerzas armadas y a la policía, e invadiera todas las instituciones del país, capturándolas para que en vez de servir al país se convirtieran en instrumentos del abuso del poder de Chávez, Maduro, los cubanos y sus asociados.

Los venezolanos no pudieron actuar a tiempo para deshacerse de este régimen por dos razones. Primero, porque no pudieron generar una unión entre todos los opositores del gobierno para formar una fuerza irresistible. Los partidos moderados, todos enemi-gos del chavismo y de Maduro, se mantuvieron divididos por razones irrelevantes y por personalismos estúpidos. Esto permitió a los chavistas mantener el poder ejecutivo en sus manos contra viento y marea. Segundo, porque, en gran parte por esa razón, dejaron a los Socialistas del Siglo XXI cambiar las leyes, la constitución, y las instituciones de tal forma que ellos llevaban siempre la ventaja en las elecciones, y para asegurarse de que aunque perdieran no soltarían el poder. La manipulación del sistema electoral fue tal que el pueblo tuvo que votar abrumadoramente en contra de ellos para sacarlos del poder. Pero cuando eso pasó, los Socialistas del Siglo XXI se han negado a cumplir con la constitución y a entregar el poder.

Esta historia debe ser ejemplo para nosotros. Por años, el FMLN ha venido socavan-do las instituciones del país para que nadie pueda oponérseles.

Las elecciones de 2018 y 2019 dan la oportunidad, quizás la última, de botar a los del FMLN del gobierno y la Asamblea. La sociedad civil y los partidos que no son el FMLN o satélites de éste deben comprender que si esta oportunidad no se usa probablemente no habrá otra, y que si la hay el aprovecharla tendría costos enormes para la sociedad entera—costos como los que Venezuela ha estado pagando en los últimos años. Por esa razón, toda la sociedad civil debe unirse con el propósito de expulsar al FMLN de su enquistamiento en el gobierno, recuperar la democracia y el respeto a los derechos individuales para esta y las futuras generaciones, y abrir las puertas para que gobiernos electos democráticamente puedan invertir en capital humano y desarrollar el país.

En esta lucha, el objetivo último es recuperar el poder ejecutivo. Por supuesto que la Asamblea es crucial, y que debe lucharse para lograr la mayor ventaja posible en ella. Pero basta ver Venezuela para darse cuenta de que la oposición puede controlar entero el poder legislativo y aún así estar impotente ante el ejecutivo, que puede desatar un poder imbatible con su control de las fuerzas armadas y de la economía del país.

Varias personas han manifestado su interés por ser presidentes de la república. Sólo uno de ellos va a triunfar. Si estas personas son patriotas, no deben permitir que la ambición de ser ese uno destroce la unidad de la oposición, permitiendo que, como pasó en Venezuela, el FMLN se perpetúe en el poder. Tienen que competir, pero con programas y políticas, no con ataques destructivos que le ahorren al FMLN el trabajo de destruir a la oposición. Luego, al elegir al candidato de la oposición, todos los demás líderes deben apoyarlo. Esto es importante no sólo por la razón obvia de que la unión hace la fuerza, sino también porque el pueblo quiere ver que sus líderes están luchando por ideales, no por ambiciones personales.

Carta a los presidenciables: Hablen claro. De Paolo Luers

Paolo Luers, 16 mayo 2017 / MAS! y EDH

Arrancando el proceso electoral para diputados y alcaldes, está arrancando el presidencial del 2019. Esto no es malo.

En ambas elecciones se trata de la misma cosa: definir el rumbo del país. Son dos estaciones de la misma disyuntiva: Alternancia o continuidad. Pero la campaña de las elecciones legislativas no generará el debate necesario para que los ciudadanos tomemos decisiones trascendentes. Para el 2018, ambos partidos mayoritarias apuestan a más de lo mismo. Son los mismos candidatos, atrincherados en las mismas posiciones, y ambos partidos con las puertas cerradas a la renovación y el debate.

El debate sobre el gobierno que necesitamos no se genera en la competencia por alcaldes y diputados, sino alrededor de las personas que se apuntan para la presidencia. Y es este debate necesario que va a dar sentido y contenido a las elecciones del 2018.

Ambos partidos tienen que decidir si van a las presidenciales con candidatos tradicionales que representan la militancia propia (como hicieron en el 2014 con Norman Quijano y Salvador Sánchez Cerén), o con liderazgos nuevos que representan mucho más que su partido – y algo diferente que la generación que hizo la guerra y la paz. En el caso del FMLN está bien planteada esta disyuntiva: o es Nayib Bukele, o es otro comandante…

En el caso de ARENA, hasta ahora se han apuntado tres figuras fuera del partido: los empresarios Carlos Calleja y Javier Simán, y el abogado Luis Parada. Conociendo sus trayectorias, se puede adivinar que representan diferentes formas de relación entre partido y sociedad civil y distintas visiones del país, igual que en el caso de Nayib y los comandantes.

Los partidos no deberían seguir tapando estas diferencias, ni pretender manejarlas en círculos cerrados. Por lo contrario: Será beneficioso para ustedes, sus partidos y el país iniciar este debate desde ya y de la forma más transparente y abierta. Sólo así la campaña 2018 se escapa del más de lo mismo.

Bukele hace bien al provocar el debate sobre el futuro de la izquierda. Si estuviera esperando que el FMLN lo abriera, nunca se daría. Estoy en desacuerdo con sus posiciones, pero es positivo que las exponga de manera provocativa.

Los precandidatos de ARENA aún no han dado este paso. El que más ha hablado es Carlos Calleja, pero hasta la fecha no escuchamos nada capaz de provocar debate. El partido ARENA, al ser la fuerza que quiere provocar un cambio, debería incentivar a sus candidatos a que discutan el contenido y rumbo de este cambio. Es además la única manera de involucrar a la sociedad.

Nadie apoyará a candidatos que muestran miedo de que sus propuestas pueden ofender a alguien dentro o fuera de sus partidos. Métanse desde ya en la contienda, en el debate, sin afán de caer bien a todos. Obliguen a sus partidos a que las primarias para la presidencia se hagan pronto, parar poder convertirse en líderes antes de las elecciones del 2018.

Saludos,

La política exterior y la política doméstica. De Manuel Hinds

Los gobiernos del FMLN han establecido una política exterior que no sólo ignora las necesidades de la población, sino que va en contra de ellas en aras de ideas ya superadas en el resto del mundo y de compromisos con grupos que han establecido tiranías en Cuba y en Venezuela.

Manuel Hinds, 12 mayo 2017 / EDH

Como todas las políticas del país, la política exterior debe estar orientada a dar satisfacción a las necesidades e intereses de la ciudadanía. Cómo hacer esto es muy fácil de determinar porque la población tiene tres intereses muy claros internacionalmente: primero, tener buenas relaciones con los países desarrollados, fuente de inversión y de oportunidades económicas; segundo, integrarse con los vecinos latinoamericanos para crear un vecindario libre de tiranías y de crímenes internacionales que destrozan el orden interno del país; y, tres, promover, con el resto del gobierno, la integración del país a las cadenas internacionales de producción para que haya más y mejores oportunidades de empleo y crecimiento económico en el país. Los gobiernos del FMLN han establecido una política exterior que no sólo ignora las necesidades de la población sino que va en contra de ellas en aras de ideas ya superadas en el resto del mundo y de compromisos con grupos que han establecido tiranías en Cuba y en Venezuela.

La política exterior hacia los Estados Unidos es parte de la vida de todos los salvadoreños porque Estados Unidos es el lugar donde más salvadoreños viven aparte del territorio nacional y donde más producen para el beneficio de los salvadoreños.

El Producto Interno Bruto (PIB) producido por los salvadoreños que viven en Estados Unidos excede el PIB producido en El Salvador mismo ($27 mil millones en 2010 contra 26 mil millones aquí en 2016). Su PIB por persona ($13, 500) es el triple del producido aquí ($4,443), lo cual les permite enviar $4,600 millones de dólares de remesas al país (17% del PIB). Las remesas entran a los sectores más bajos de la población, ayudando a acrecentar la clase media del país, permitiéndole a más niños a entrar y mantenerse en las escuelas y tener mejor salud.

Muchas empresas, grandes, medianas y pequeñas viven, dan empleo a miles de salvadoreños e invierten con los fondos que reciben vendiéndoles a los que reciben las remesas. El contacto con los salvadoreños que viven en Estados Unidos es continuo por todas las vías, desde los electrónicos hasta los aviones que vuelan llenos de salvadoreños en ambas direcciones a destinos en toda la extensión de Estados Unidos. Hay muchos salvadoreños que se han nacionalizado estadounidenses y muchos que sirven en el ejército de ese país.

Dentro de los dos millones que viven allá, hay 700,000 que viven ilegalmente y que por tanto, podrían ser repatriados a El Salvador legalmente. El problema de los ilegales es viejo. En el camino, sin embargo, el gobierno y los ciudadanos de Estados Unidos han encontrado muchas maneras para que la inmensa mayoría se queden allá, legalizados o, aunque todavía sin papeles permanentes, con permisos para trabajar y con facilidades para arreglar su estatus migratorio. En eso, El Salvador ha recibido un trato muy especial. Como prueba de ello, a pesar de las nuevas políticas para restringir la inmigración que está adoptando ese país, Estados Unidos extendió en marzo de este año, por una año más, el Programa de Protección Temporal (TPS) para los salvadoreños. No hay país que está más cerca del nuestro en nuestros problemas y no hay ninguno con el que nuestros destinos estén ligados tan íntimamente. En todas las encuestas el pueblo manifiesta su amistad con Estados Unidos. Todas estas consideraciones indican con toda claridad cual debería de ser nuestra política exterior hacia ese país.

Sin embargo, los gobiernos del FMLN, desde su incepción pero cada vez con más saña, ponen en peligro esta relación privilegiada del pueblo salvadoreño con el pueblo norteamericano con sus ataques continuos a Estados Unidos, identificándolo como el enemigo principal del pueblo salvadoreño y alineándose con sus enemigos en cada ocasión que tienen. Estos enemigos, que son los amigos del FMLN, han establecido tiranías terribles en Cuba y Venezuela y, al menos en el caso de Venezuela, han sido acusados frecuentemente de tráfico de drogas y de internacional lavado de dinero. Son países que además están totalmente marginados de las cadenas internacionales de producción y aislados de la región y del mundo entero. Es decir, con su política servil hacia esos países, el FMLN también contradice los intereses de la población salvadoreña. El pueblo salvadoreño no puede permitir que esto pase.

¿Qué quiso decirnos Medardo González? De Federico Hernández Aguilar

Medadrdo Goznález con la cancillero venezolana, Delsy Rodríguez, en el acto del FMLN en frente de cancillería, el 2 de mayo 2017

El pasado 2 de mayo, mientras varios cientos de salvadoreños protestábamos contra la reunión de la CELAC en San Salvador, el FMLN reunía a un puñado de sus militantes en los alrededores de nuestra Cancillería para ofrecer, a través de la “compañera” Delcy Rodríguez, un lacayuno mensaje de solidaridad al gobierno represivo de Nicolás Maduro.

Federico Hernández Aguilar, 9 mayo 2017 / LPG

Medardo González, presidiendo el acto como secretario general del Frente, dio un breve discurso para explicar por qué su partido –y por ende, el gobierno de El Salvador– acuerpa las decisiones antidemocráticas del régimen chavista. “Nosotros”, expresó, “estamos a la par de los pueblos que luchan por su progreso, que luchan por su libertad, que luchan en contra del neoliberalismo (sic), que están buscando la construcción de un mundo mejor. Nosotros estamos con esos pueblos, con esos partidos y esos gobiernos. Y no tenemos ninguna duda de que desde el primer día que el presidente Chávez fue electo y tomó posesión, ha iniciado una revolución que está dándole precisamente el poder al pueblo en Venezuela”.

Luego de arremeter contra el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y “los gobiernos de derecha” que quieren “adueñarse del petróleo, del oro y de todos los metales y minerales” que tiene ese país, González afirmó: “Yo creo que Venezuela es un ejemplo… Y estos días nosotros, la militancia del FMLN, debemos estar atentos y alertas de lo que está sucediendo en Venezuela, porque así como vimos el otro ejemplo, del otro lado de la tortilla, allá en Brasil, cómo se descomponían las cosas frente a los revolucionarios, nosotros debemos aprender a ver cómo se lucha, cómo se está luchando en Venezuela por, precisamente, mantener el poder para el pueblo trabajador”.

El mensaje es bastante claro y no admite equívocos. El FMLN y su gobierno están convencidos de que una tiranía como la que hoy ejerce Nicolás Maduro no solo es legítima, sino que es digna de tomarse como una ruta a seguir por ellos mismos. Reprimir a la gente en las calles no es una atrocidad: es defender la revolución que le ha dado “el poder al pueblo”. Desoír los llamados internacionales a restaurar la democracia no es un motivo de vergüenza: es luchar por la autodeterminación de las naciones progresistas. Convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, pasando por encima de la propia Constitución, no es el golpe desesperado de un régimen tambaleante: es “un paso espectacular y fabuloso”, “una jugada de ajedrez” –palabras textuales del excomandante “Milton”– que Maduro y el PSUV han dado en respuesta al ataque “intervencionista” que sufren.

¿Cómo es posible que aún haya quien sostenga, sin ser un fanático, que el FMLN y el gobierno de Salvador Sánchez Cerén tienen convicciones democráticas? ¡Por favor! Es absurdo seguirse engañando. Ya no es momento para ingenuidades. Entendamos de una buena vez que las riendas del Estado salvadoreño las lleva un partido que jamás ha creído en la separación de poderes, en las libertades individuales y en el respeto a la pluralidad. El Frente nos está re-reconfirmando que “mantener el poder” es una de las consignas más inamovibles de su concepción política.

El “faro” bolivariano ha dejado de iluminar a nadie desde hace rato, pero el FMLN no tiene empacho en aplaudirle y respaldarle porque comparte sus ideas extremistas sobre el Estado. “Salvo el poder, todo es ilusión”, sentenciaba Lenin, lo cual significa que hasta los caminos más intransitables pueden ser allanados con tal de conservar el gobierno. Maduro, a sangre y fuego, lo está demostrando en Venezuela. Y aquí no será muy distinto si los salvadoreños olvidamos con quiénes estamos lidiando.

El FMLN y el Mal de Mayo. De José Miguel Fortín Magaña

Hace unos pocos días los salvadoreños fuimos testigos de nuevo de ese espectáculo grotesco que cada año protagoniza la izquierda en el país, supuestamente para celebrar el Día del Trabajo. Lo que debería ser una celebración del espíritu emprendedor del pueblo salvadoreño ha sido deformado por el FMLN y sus aliados hasta convertirse en un carnaval de desorden, destrucción e insultos, que poco o nada logran para mejorar las condiciones de los trabajadores, pero que les permiten a los dirigentes actuales lucirse ante sus bases con las declaraciones más inflamatorias posibles. Lo que llama la atención es la discrepancia entre sus palabras y sus acciones, lo que se podría considerar como una paradoja propia del mes de mayo.

José Miguel Fortín Magaña, 5 mayo 2017 / LPG

¿De qué otra manera se podría calificar las declaraciones de la antigua presidente de la Asamblea Lorena Peña, cuando declara que “solo unidos se derrotará a los opresores que son dueños de bancos, fábricas y grandes medios de comunicación”, mientras que el gobierno que encabeza su partido trata de convencer precisamente a estos “opresores” a que inviertan más en el país, generen más empleo y paguen más impuestos? ¿Es acaso coherente que el secretario general del FMLN, Medardo González, tilde de “imperio” a los Estados Unidos y lo acuse del descalabro que vive Venezuela, y después vaya con el sombrero en la mano a pedirle que por favor le cooperen con los fondos del Fomilenio y que le mantengan el TPS a nuestros conciudadanos? ¿Cómo se puede justificar una campaña de publicidad donde el gobierno del FMLN les insta a los salvadoreños a que nos unamos para crecer, pero sus dirigentes incitan a sus correligionarios a luchar contra aquellos que no piensan como ellos?

La verdad es que esas posiciones son tan ridículas como declararse en “impago” y culpar a ARENA y a la derecha de la situación fiscal del país cuando el gobierno como nunca ha recolectado más impuestos, pero es completamente incapaz de erogarlos prudentemente. A pesar de que el gobierno no podía pagar el dinero que le prestan obligadamente los fondos de pensiones en la fecha correspondiente, sí encuentra recursos para seguir repartiendo plazas entre sus activistas o pagando casi medio millón de dólares por el diseño de una nueva marca país. De la misma forma, mientras el FMLN no encuentra fondos para que el Tribunal Supremo Electoral tenga lo necesario para las elecciones de alcaldes y diputados de 2018, sí logra encontrar suficiente dinero para movilizar masivamente a correligionarios y simpatizantes para que se vistan de rojo y salgan a marchar el primero de mayo por las calles de San Salvador.

Y es que es claro que los dirigentes del FMLN creen que con arengas políticas van a convencer a la clase trabajadora que ellos están para defenderlos, cuando en los últimos ocho años poco o nada han hecho para darles más empleo y mayores oportunidades, solo que ahora ya no es tan fácil tapar el sol con un dedo. La verdad es que el país está en su peor momento desde que se firmó la paz, y cualquier intento del FMLN o de su gobierno de esconder la realidad o culpar a otros de esta, no es más que un producto de su propio mal de mayo.

Temas de campaña. De Sandra de Barraza

 Esta semana otra vez el gobierno del FMLN demuestra quiénes son sus referentes. Su referente ideológico está en el sur, en el gobierno de Venezuela, ese gobierno que se empeña en destruir la democracia y el Estado de Derecho…

Sandra de Barraza, 5 mayo 2017 / LPG

El 1.º de mayo inició la campaña electoral sin que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) haya dicho nada. El Sr. presidente de la República, ese mandatario obligado a velar por el bien común, hizo un llamado a la división, hizo un llamado a unirse en contra de la mitad de la población que no votó por su partido político. También hizo un llamado a no respetar el espíritu democrático y la alternabilidad política que están consignados en la Constitución de la República.

El gobierno del presidente Sánchez Cerén llega a su tercer año. Por ocho años consecutivos las oportunidades de país, los problemas de país y el destino de país han estado en manos del FMLN. Ellos son la alternancia partidaria. Y ocho años son suficientes para sentar bases para el desarrollo; ocho años son suficientes para demostrar capacidad ejecutiva; ocho años son suficientes para asumir la responsabilidad de lo que se hace y no se hace.

Otra vez se escuchó el mismo mensaje. Los gobiernos del partido de oposición son los culpables de lo que el gobierno del FMLN no se puede ni quiere hacer. ¿Y entonces? Pregunto porque estas declaraciones demuestran ¿poca capacidad de gobernar?; demuestran ¿incapacidad de asumir el mandato ciudadano?; demuestran ¿irresponsabilidad de asumir la responsabilidad de conducción y ejecución?

A pocos días de su tercer año de gobierno, el discurso del presidente de la República es la apertura de la campaña política de 2018 y de 2019. Y con esta apertura, ciudadanos tenemos que prepararnos para las preguntas y respuestas político/partidarias que contribuirán a profundizar el ambiente de violencia al que estamos sometidos. El reto es sobrevivir.

Para sobrevivir, vale recordar que en 2014, la Sala de lo Constitucional emitió una resolución ordenando a todo funcionario público del Órgano Ejecutivo, del Órgano Legislativo, del Órgano Judicial, de todas las instituciones autónomas, y de los 262 gobiernos locales, sin excepción alguna, “NO participar en actividades relacionadas con la política partidista, prevaliéndose del cargo público, especialmente en lo que se refiere a actividades de campaña proselitista”.

La Sala de lo Constitucional precisó, con ejemplos concretos, el alcance de la resolución. Uno de los ejemplos de la prohibición fue la de “aprovechar la relevancia social y el tratamiento informativo de sus funciones públicas para expresar sus preferencias electorales”. Ante esto, lo que se escuchó del presidente de la República el 1.º de mayo ¿respeta el fallo de la Sala?

Importa recordarle a toda la burocracia estatal que el artículo 218 de la Constitución de la República, que corresponde al régimen administrativo del servicio civil, establece claramente que los funcionarios y los empleados públicos NO podrán prevalecerse de sus cargos para hacer política partidista. Así lo dice la Constitución de la República y toda la burocracia está obligada a cumplirlo.

También la Constitución de la República establece que la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia es indispensable para el mantenimiento de la forma de gobierno y sistema político establecidos. La forma de gobierno es republicana, es democrática y es representativa. Establecido de esta manera, lo que se escuchó del presidente de la república el 1.º de mayo ¿respeta el mandato de la Constitución de la República?

Hay que preguntar. Hay que responder. Y hay que responder porque los funcionarios del gobierno del FMLN se empeñan en “confundir a la gente”. Dicen creer en la democracia pero apoyan al régimen dictatorial de Venezuela; dicen creer en la democracia pero llaman a impedir la alternancia partidaria; hacen llamados al diálogo y la concertación, pero públicamente descalifican a cualquiera.

“Por sus obras se conocen” y las palabras quedan cortas ante las acciones. Esta semana otra vez el gobierno del FMLN demuestra quiénes son sus referentes. Su referente ideológico está en el sur, en el gobierno de Venezuela, ese gobierno que se empeña en destruir la democracia y el Estado de Derecho; ese gobierno que ha llevado a la población a la miseria y ha obligado a la resistencia en las calles y avenidas. Ese gobierno dictatorial que diariamente se está cobrando vidas.

Con la campaña electoral anticipada, hay que reconocer que el FMLN es un partido que tiene puesto sus ojos, su corazón y su mente en gobiernos al estilo Maduro. Y, contradictoriamente, para vergüenza de muchos, tiene puesta su mano al norte. Esto es poco digno.