FMLN

“El FMLN es irresponsable con la administración de los recursos”: Javier Simán

Javier Simán lidera al principal sector productor y exportador del país y lamenta los obstáculos que se mantienen como la burocracia y la tramitología.

María José Saavedra, 25 abril 2017 / LPG

La industria es el sector que más empleo genera en el tejido productivo salvadoreño, con una planilla de 170,000 colaboradores, pero además es el responsable de casi el 100 % de las exportaciones del país. Por eso cada año la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) elabora un ranking para reconocer, por rama, a las empresas que dieron el extra para hacer crecer las ventas al exterior. En vísperas de esta celebración a las empresas exportadoras, el presidente de la gremial, Javier Simán, compartió el panorama comercial, así como los obstáculos que siguen minando a los productores, como la tramitología y la burocracia. A escala económica y fiscal, Simán reprocha el trabajo de la administración actual y señala que poco o nada han hecho por mantener en equilibrio las finanzas públicas que ya navegan por las aguas turbias de un “impago selectivo”.

Desde 2010, las exportaciones han mostrado altos y bajos en su tendencia, sin sobrepasar los $5,500 millones, y de estas el 96 % son industriales, nadie mejor que ustedes para explicar por qué no crecen las exportaciones.

El 96.4 % del total de las exportaciones son industriales, para ser exactos. Nosotros crecimos 4 % en 2015, el año pasado bajamos 2.7 %. Nicaragua nos está alcanzando poco a poco, está creciendo y nosotros nos estamos estancando. Parte de esa variabilidad se debe a que la mayoría de las exportaciones son industriales y los precios de nuestros productos dependen de los precios de las materias primas que compramos. Por ejemplo, el

50 % de las exportaciones son textiles y confección; entonces, si sube el algodón, sube el precio de las prendas que exportamos, no quiere decir que ganamos más, quiere decir que nos cuesta más caro y vendemos más caro. De repente baja el costo del algodón y facturamos más barato. El Gobierno a veces se entusiasma y dice: “Crecimos en las exportaciones”, pero en realidad hay que ver el volumen. Pero obviamente las exportaciones no están creciendo. Nosotros deberíamos tener una tendencia de crecimiento al venderle 48 % de las exportaciones a Estados Unidos y el 42 % a Centroamérica. Si nosotros estamos exportando a estos países que crecen, deberíamos estar creciendo en las exportaciones. Pero el principal problema es la incertidumbre política, ese es el tema que no genera confianza. Los inversionistas no van a invertir en un país donde no están claras las reglas. Mire Nicaragua, en los últimos siete años ha crecido 33.7 %, y nosotros solo hemos crecido 13.4 %; y Nicaragua es un gobierno de ideología de izquierda igual que el nuestro, o sea que no es un tema de ideología, es un tema de qué actitud tienen los gobiernos.

En 2011 se lanzó la política industrial, ¿para qué sirvió, quedó algo de eso?

No se ha avanzado. Esa era la tercera política industrial. Ya había dos antes de esa, pero a la hora de las horas no se ha implementado nada, está estancada. Luego vino la Ley de Fomento a la Productividad, se ha formado un consejo y solo tuvimos una reunión, así que no hemos avanzado mucho.

En 2014 se asignó al comisionado para la inversión, ¿cuánto ha mejorado la tramitología para hacer negocios en el país desde entonces?

Se nombró al vicepresidende (Óscar Ortiz) como comisionado presidencial y en algún momento teníamos reuniones frecuentes con él para tocar los temas de los obstáculos a la competitividad. Después se conformó la famosa mesa de diálogo entre el Gobierno y la ANEP, y en esa mesa es donde se iban a tocar todos esos temas. Pero desde octubre del año pasado no hemos vuelto a reunirnos en esa mesa, o sea que ya perdió el impulso que llevaba. Nosotros por supuesto estamos en la disposición de continuar, pero sentimos que del lado del Gobierno ya no hay ese interés en empujar.

¿El tema de la tramitología y burocracia sigue igual?

Se ha complicado, está peor, principalmente en el tema de aduanas. Hubo un cambio en la dirección de aduana y el nuevo director ha llegado con muchas arbitrariedades y eso está entorpeciendo mucho el comercio. Nosotros hemos sido bien claros de que facilitación del comercio no quiere decir facilitar contrabando, no hay que sacrificar la recaudación fiscal ni el control aduanero con ser ágil. Pero de ninguna manera estamos sugiriendo que aflojen las medidas de control, todo lo contrario. El contrabando al que más afecta es a la industria local. Pero la falta de agilidad es lo que nos está matando, hay productos perecederos que vienen de Guatemala que se pierden en la frontera porque pasan mucho tiempo allí.

Usted llegó en 2010 a la ASI. ¿Cuáles son los obstáculos que continúan desde ese entonces?

Algunos obstáculos los hemos sobrepasado, otros hemos aprendido a vivir con ellos. Recuerde que una medida fue quitar el “drawback”, que era el único incentivo, y se eliminó. Las empresas ahora tienen que competir sin esa ventaja, algunas lo están haciendo mejor que otras. Hemos tenido que aprender a ser competitivos. Pero el tema de la energía eléctrica, ¿recuerda que estaba en $0.22 y $0.23 el kilovatio y logramos que bajara a $0.09? Ya volvió a subir a $0.13, claro que es mejor que lo que pagábamos antes, pero pudiéramos estar en $0.08. Estamos mejor que 2010 en este aspecto, pero no como deberíamos estar. En el tema del precio de la energía creo que el trabajo conjunto con el Consejo Nacional de Energía ha dado buenos resultados. En la tramitología no. Cada día son más trámites, más permisos, mucha burocracia, mucha arbitrariedad que hay que pedir permiso por todo. Hemos visto una tendencia de que en los reglamentos exageran los requerimientos cuando la ley no lo exige. Por eso los resultados que verá en el ranking son la respuesta del esfuerzo de los empresarios y sus trabajadores, porque de parte del Gobierno cada vez son más los obstáculos.

Para 2014, la industria había invertido $2,300 millones, una cifra alta. En medio de todo, ¿cuáles son las ventajas de invertir en El Salvador?

La industria desde 2009 ya lleva invertidos $3,762 millones, pero en maquinaria y equipo, no son plantas nuevas; y eso es principalmente para mantenerse a la vanguardia y poder ser más competitiva. No es que estemos invirtiendo en ampliaciones ni nada de eso. Esto demuestra que la industria salvadoreña está en el país y se va a quedar independientemente del gobierno que tengamos, porque los gobiernos van y vienen, pero la industria es a largo plazo.

En los premios ASI de 2014 empezaba el Gobierno actual y en su discurso usted dijo lo siguiente: “Estamos convencidos de que el Gobierno y sector privado no podemos caminar por rumbos opuestos… Dialogar por dialogar solo sirve a los que quieren aparentar”. ¿Tres años después qué opina?

Mantengo lo que dije. Cítelo otra vez, porque en realidad el Gobierno habla de mesas de diálogo, pero él ya lo abandonó, no hemos sido nosotros. El Gobierno es el que ha dejado de participar en las mesas de diálogo con el sector privado. Por eso más que hablar de diálogo, nos gusta hablar de debate… de diálogo ya hay demasiado. Parece que no hay voluntad sincera de trabajar con nosotros porque se sientan, pero al mismo tiempo nos están atacando de evasores, de contrabandistas, que somos corruptos, y nosotros no somos partido político, que se peleen con ARENA, pero no con nosotros, porque somos los generadores de esas oportunidades de trabajo.

A escala económica, ¿cuáles son las perspectivas para el país?

Nosotros vemos grandes oportunidades que se están desaprovechando. Imagínese: Estados Unidos es el 48 % de las exportaciones y esa economía está creciendo fuerte y lo que nosotros les exportamos solo representa el 0.5 %, o sea que podríamos exportar lo que queramos bajo CAFTA. Pero no hay un clima de confianza. Los inversionistas cuando ven ese problema del impago creen que el país va a entrar en crisis, creen que van a sacarlos.

Sobre la crisis fiscal, ¿cómo observa el clima político para resolver esta situación en medio de una gran polarización? En la parte contable se hizo una reforma fiscal, se ha aumentado la deuda, se han quitado los subsidios y ya se cayó en impago selectivo, ¿cuál es el talón de Aquiles?

Desde el punto de vista político no creo que sea polarización. El FMLN no ha cumplido los compromisos que adquirió en las negociaciones anteriores, entonces hoy no hay voluntad de los otros partidos de concederle más deuda. Yo no creo que sea polarización política, es que el FMLN es irresponsable con la administración de los recursos, sigue gastando, sigue endeudándose, sigue contratando plazas. El gobierno del FMLN no ha cumplido nada hasta ahora. Es lógico que los partidos difícilmente le van a dar el apoyo cuando no han cumplido. En mi opinión, nunca se debe de romper el diálogo, los partidos deben de sentarse. ARENA debe de mantener un diálogo abierto pensando ambos en el paso y no en las elecciones. El haber fallado un pago nos baja de categoría como país. Desde el punto de vista contable, este gobierno es el que más recursos ha tenido con más recaudación y más endeudamiento. La pregunta que hacemos es ¿en qué se han gastado el pisto? Cómo es posible que incumplan un pago que desde hace tiempo sabían que tenían que hacer y que ni siquiera estaba en el presupuesto.

Vienen tiempos electorales y eso mueve las aguas. Pero es claro que quien reciba el país no tendrá la situación fácil sea el partido que sea. ¿Usted quisiera asumir ese reto?

Sí, hay rumores, sí se nos ha acercado más que todo de las universidades, el sector académico, empresarial, más que todo sociedad civil, no de partido político, nadie de ARENA se me ha acercado. Yo no estoy en ningún partido político. Ahorita es muy prematuro para hablar de candidaturas presidenciales cuando tenemos a la vuelta de 11 meses elecciones de diputados y alcaldes, que es la elección más importante. Lanzo un llamado a todos los ciudadanos que esto no es cuestión de los actores políticos, esto es de todos los salvadoreños que debemos elegir diputados y alcaldes idóneos. Hoy por hoy, seguimos trabajando con la responsabilidad que tenemos desde la ASI. Pero sí no deja de halagarnos que algunos nos mencionan. Nadie tiene que pensar en una candidatura con una ambición personal, se tiene que pensar en qué es lo mejor para el país. Yo, si lo hiciera, sería solo por mis hijas, por dejarles un mejor país.

Venezuela y la primera prioridad en El Salvador. De Manuel Hinds

Para evitar pasar por las tragedias de Venezuela, lo único que hace falta es votar abrumadoramente contra el FMLN en 2018 y en 2019. Hay que hacerlo antes de que se consoliden, y, como en Cuba y Venezuela, le quiten al pueblo el poder de elegir a sus gobernantes.

Manuel Hinds, 21 abril 2017 / EDH

¿Cómo es que un país llega a estar en un estado como en el que está Venezuela en este momento, en el que el pueblo se está enfrentando con un gobierno que ha llevado al país a la ruina total, económica, social y políticamente, y que ahora está reprimiendo terriblemente a la población? Parte de esa represión se observa en los miles de videos que muestran la violencia desplegada contra la ciudadanía en los espacios abiertos. Hay otra parte que no se observa, la de la tortura que los sicarios del gobierno aplican a jóvenes, a mujeres, y a todo tipo de personas en la obscuridad de las prisiones y las estaciones de policía. Estas personas son capturadas en las manifestaciones o después de ellas y son sometidas al sadismo de las fuerzas bolivarianas para quebrarles el espíritu de lucha que los lleva a salir a las calles y enfrentar las balas y los golpes y las mentiras del régimen de Maduro. Y, a pesar de toda esta violencia, la gente se lame sus heridas y vuelve a salir al día siguiente.

Esta persistencia en la protesta denota una determinación de llegar a las últimas consecuencias para liberarse de la terrible tiranía del Socialismo del Siglo XXI. La gente está dispuesta a pagar un costo altísimo por alejar del poder a Maduro y los Socialistas del Siglo XXI.

Lo trágico de la situación es que pagar ese costo no era necesario algunos años atrás. Es bien fácil detener a una dictadura cuando esta inicia sus intentos por establecerse. La firmeza de un pueblo en la defensa de sus derechos e instituciones puede desalentar las ambiciones de los dictadores en ciernes. En esa etapa ni siquiera es necesario pensar en desalojar al tirano en potencia porque el pueblo mismo, con un sacrificio mucho menor que enfrentar las balas y los torturadores, le puede negar el acceso al poder a través de la defensa de las instituciones. Pero si las instituciones no se defienden, la dictadura se consolida y se vuelve más difícil detenerla. Venezuela pasó por esta etapa hace ya mu-chos años, cuando Hugo Chávez todavía controlaba el gobierno. En la tercera etapa, la tiranía no solo está consolidada internamente sino que ha tenido el tiempo necesario para amedrentar o eliminar a los posibles adversarios del gobierno. Al final de este período el pueblo pierde la voluntad de luchar y se abandona a convertirse en una Cuba, en la que hay disidentes, pero bien poquitos y siempre en peligro de muerte.

Venezuela está en esta tercera etapa. El régimen está consolidado, tiene en sus manos todos los poderes reales que funcionan cuando un grupo de personas deciden luchar sin escrúpulos para mantener a cualquier costo el poder—la policía, el ejército, los grupos paramilitares. La Asamblea tiene el poder de la legitimidad, pero los Socialistas del Siglo XXI tienen el poder de las balas y la inmoralidad necesaria para usarlas contra el pueblo.

Lo que está pasando en Venezuela es ya una tragedia. Lo que puede pasar es todavía peor. Los Socialistas del Siglo XXI no vacilarán en ahogar en sangre esta rebelión que, del lado del pueblo, es totalmente pacifista.

Nosotros estamos todavía entre la primera y la segunda etapa. El FMLN ya ha acumulado mucho poder. Ahora está tratando de consolidar la tiranía porque sabe que si hay elecciones libres los van a expulsar del gobierno. La única manera en la que pueden perpetuar su poder es quitarle al pueblo la capacidad de removerlo. En este momento es fácil quitarles el poder: el 80 por ciento de los votantes no están con ellos y las dos terceras partes quieren un cambio de partido en el gobierno. Para evitar pasar por las tragedias de Venezuela, lo único que hace falta es votar abrumadoramente contra el FMLN en 2018 y en 2019. Hay que hacerlo antes de que se consoliden, y, como en Cuba y Venezuela, le quiten al pueblo el poder de elegir a sus gobernantes. Esta, remover del poder a los del FMLN, debe ser la primera prioridad del pueblo salvadoreño.

Dime con quién andas y te diré quién eres. De Roberto Rubio

El gobierno de Venezuela retiró el escaso maquillaje que le quedaba en su horrendo rostro.

Roberto Rubio, 10 abril 2017 / LPG

Finalmente, el gobierno de Venezuela retiró el escaso maquillaje que le quedaba en su horrendo rostro. Ahora ya se quitó del todo la máscara y terminó su mascarada democrática. No solo ha fracasado en esconder la realidad sino también las apariencias.

No se pueden esconder las realidades donde el Rey Midas actúa al revés: la riqueza la transforma en pobreza. Esta habilidad de convertir la inmensa fortuna en postración del aparato productivo, en agudos desabastecimientos de alimentos, artículos domésticos, medicinas, e incluso paradójicamente de gasolina, no la tiene cualquier mortal. No cualquier humano es capaz de inmortalizar la incapacidad y hacer de la estupidez un monumento, como lo han hecho los gobiernos chavistas.

Cuando esa habilidad es manifiesta, y la realidad se revela contundente, las culpas al otro de los problemas existentes, la conspiración imperialista y/o de la derecha oligárquica, la intervención malévola del Deux ex Machina, pierden credibilidad y fuerza explicativa. La incapacidad y el retardo político mental se vuelven cristalinos.

Cuando el deterioro de la realidad es imparable, ni el juego de las apariencias funciona. Las apariencias democráticas son poco a poco abandonadas hasta quedar al desnudo la verdadera naturaleza tiránica. Los disfraces políticos ya no engañan, el descontento popular y el creciente aislamiento ya no se pueden contener, y en consecuencia, hay que maximizar las medidas autoritarias.

Dentro de Venezuela, la naturaleza dictatorial del gobierno era ya evidente para una gran parte de pensadores, analistas, centros de pensamiento, ciudadanos comunes, etcétera, de distinto signo político. Ahora, fuera de Venezuela, esa naturaleza tiránica es evidente para la mayoría de gobiernos del continente americano, los de más peso político y económico. Casi todos ellos coinciden que se ha roto el régimen constitucional, y calificado las últimas medidas del gobierno como dictatoriales… menos un puñado de islas sin mayor peso político, y unos pocos países incondicionales del gobierno chavista, entre ellos, desgraciadamente El Salvador.

Pero más allá de las torpes declaraciones que más de un par de dirigentes del partido oficial han dicho en torno al tema (uno de ellos viendo la paja en el ojo del perro faldero ante Estados Unidos, sin ver la viga en el suyo ante el gobierno de Venezuela), y más allá de las serias consecuencias que pueden traer el deterioro de nuestras relaciones con el Gobierno y Congreso norteamericano en el contexto actual, es importante hacer algunos cuestionamientos.

Los que durante la guerra pedían injerencia del Congreso norteamericano para frenar la ayuda del Norte por las violaciones de los derechos humanos, ahora se rasgan las vestiduras por la supuesta injerencia extranjera en Venezuela… como lo hacen frente a la CICIES.

Los que protestaban contra la violencia estudiantil y la represión militar, ahora callan ante la represión de la guardia bolivariana hacia las manifestaciones estudiantiles. Los que con voz fuerte denunciaban la existencia de presos políticos, ahora ni pujan ante los existentes en Venezuela.

Los que criticaban la falta de libertad de expresión, ahora justifican el monopolio gubernamental de los medios de comunicación, así como el encarcelamiento de los que piensan distinto, como sucede con muchos venezolanos.

Los que antes criticaban la corrupción de los gobiernos militares y/o oligárquicos, como cierto alto funcionario de la transparencia, ahora toleran y encubren la de los propios, sea la existente en el país o la de gobiernos extranjeros untados de corrupción y narcotráfico.

Los que antes combatían la dictadura, ahora la defienden, sea por unos dólares más, o sea porque tienen unas neuronas de menos. Lo que antes era malo, ahora las mieles del poder lo endulzan de bondad.

En fin, si apoyas un gobierno como el venezolano, que representa todo aquello contra lo que se luchó antes de la guerra, si lo defiendes vergonzosamente en foros internacionales, si te casas por su dinero y/o sus ideas paleolíticas, si estás dispuesto a moverle la cola sin importar las consecuencias sobre nuestra economía y nuestros compatriotas en Estados Unidos, entonces podremos atrevernos a citar aquel conocido refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Carta a los votantes del FMLN: No cierren los ojos. De Paolo Luers

Paolo Luers, 6 abril 2017 / EDH y MAS!

Estimados amigos:
Todos hemos visto en televisión las imágenes de Venezuela: miles de personas, ciudadanos y dirigentes opositores, marchando pacíficamente para protestar contra un régimen que quiere privar de sus atribuciones constitucionales a la Asamblea Nacional.

Hemos visto que esta marcha de repente es atacada a balazos por las fuerzas de seguridad del gobierno y por bandas de rufianes “civiles” que para “defender la revolución” operan con total impunidad y en coordinación con la policía y la ‘guardia bolivariana”.

Imposible no recordarse de las escenas en Plaza Barrios, el día del entierro de monseñor Oscar Arnulfo Romero. Muy similares: Las fuerzas de seguridad del Estado y paramilitares reprimiendo manifestantes opositores. Digo similares, porque no son idénticas las

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escenas: En Plaza Barrios quedaron muertos, en Caracas quedaron heridos y golpeados. La diferencia se explica muy fácil: En 1980 no existía una Organización de Estados Americanos capaz y dispuesta a defender los derechos políticos y humanos de los salvadoreños. No existía la Carta Democrática Interamericana para intervenir en una situación de flagrante inconstitucionalidad y violación de Derechos Humanos – antes de que hubiera muertos y el conflicto se deslizara hacia una guerra civil.

Hoy sí existe una comunidad internacional más vigilante, y dispone de instrumentos de derecho internacional para intervenir antes de que los venezolanos se vean en una situación de guerra civil.

Esta es la diferencia, y quienes mejor deberían entenderla son los dirigentes del FMLN, quienes en los años 80 sufrieron en carne propia lo que significa que un gobierno ejerce violencia contra su propio pueblo ante los ojos indiferentes de la comunidad internacional.

Pero estos mismos dirigentes, hoy convertidos en gobernantes y además en socios financieros e ideológicos del gobierno chavista de Venezuela, se oponen a la invocación de la Carta Democrática contra el golpe de estado cometido en Venezuela, y contra un gobierno que suelta a rufianes uniformados y no uniformados, pero ambos armados, contra manifestaciones pacíficas.

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Los dirigentes de un partido que permanentemente evocan la “memoria histórica” de la lucha contra la represión deberían sentirse identificados con los presos políticos en Venezuela, no con sus carcelarios. Esto no es un asunto de derecha versus izquierda, estos términos no aplican a la situación venezolana: Ni el chavismo es de izquierda, ni los opositores son de derecha. Es una lucha entre autoritarismo y democracia, entre dictadura y libertad. Y así fue en El Salvador.

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Ustedes que han acompañado al FMLN en la guerra, en la transición a la paz, y en su llegada al poder, no pueden cerrar los ojos ante esta traición de los que hoy defienden dictaduras. Tienen que pedirle al FMLN cuentas no sólo sobre cómo usa el poder y el dinero del Estado, sino también sobre la clase de regímenes que defiende.

Saludos,

Un cuento hipotético. Columna Transversal del 19 de junio 2006, de Paolo Luers

Esta columna fue publicada el 19 de junio 2006 en El Faro. 11 años después, con otro gobierno y otros alcaldes, esta columna que mezcla realidad con ficción todavía tiene vigencia. Ahora tenemos una autopista y un aeropuerto Monseñor Oscar Arnulfo Romero, tenemos una plaza Schafik Handal en Mejicanos, tenemos un Monumento de Reconciliación espantoso, y sigue ondeando la bandera de ARENA en el redondel Roberto D’aubuisson. Siguen molestándose los unos y los otros, pero para la mayoría de salvadoreños es algo normal. Que bueno…

Paolo Luers, 24 marzo 2017 / SIGUIENTE PAGINA

Primer paso: Se inaugura la Plaza Roberto D’Aubuisson en uno de los nuevos redondeles creados en lo que fue la Finca El Espino. Basado en un acuerdo del Concejo Municipal de Antiguo Cuscatlán, el partido ARENA erigió un monumento en homenaje a su fundador, inmortalizando en grandes placas de mármol las consignas con las cuales D’Aubuisson lanzó su campaña anticomunista: “El arma más poderosa de los hombres libres es el voto”, “Patria sí, comunismo no”, “Primero El Salvador, segundo El Salvador, tercero El Salvador” y “Presente por la Patria”. Faltaba el quizás más importante: “Haga patria, mate un cura…”

Tambien la Calle Pedregal de Merliot, que conduce de este redondel hacia el El Platillo, pasando por los nuevos centros comerciales Multiplaza, La Cascada y La Gran Vía, recibió el nombre de Mayor Roberto D’Aubuisson.

Bueno, por lo menos una parte de la Calle El Pedregal. Porque sobre la otra parte –la que pertenece al municipio de Santa Tecla- no tiene poder el COENA de Arena. Aquí gobierna el FMLN. O más bien: Oscar Ortiz. Antes de que el partido le pueda dar línea de cómo reaccionar a la plaza y la calle D’Aubuisson, Oscar inaugura, en el redondel conocido como El Platillo, la plaza Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Y la misma Calle Roberto D’Aubuisson, al cruzar el límite municipal e ideológico, se llama Calle Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Víctima y victimario comparten una sola calle. Entre dos redondeles de Ciudad Merliot está suspendida, de manera sintética y simbólica, la historia contemporánea de los salvadoreños.

Los representantes del FMLN, por supuesto, protestan contra el hecho de que ahora una plaza pública lleve el nombre de quien ellos consideran el líder de los escuadrones de la muerte. A los derechistas, por supuesto, les disgusta el homenaje a quien consideran un traidor a la iglesia y la patria.

Uno que está en medio de los dos extremos (y de las dos plazas, con su Universidad Matías Delgado), el poeta David Escobar Galindo, declaró en agosto de 2006: “Conociendo a los dirigentes de nuestros dos partidos mayoritarios, hicieron los homenajes de mala fe. Son declaraciones de guerra. No se dan cuenta que han creado una milla de la reconciliación.”

Sin embargo, a esta altura no muchos eran tan visionarios como para llegar a esta conclusión. Más bien, se desató una especie de guerra de homenajes.

El FMLN hizo un análisis político-histórico y otro cartográfico. Detectaron que dos de los nuevos redondeles en El Espino, situados entre la Colonia San Benito y la flamante Plaza Mayor D’Aubuisson, forma parte del municipio de San Salvador, donde gobierna la doctora Violeta Menjívar. Bueno, digamos donde gobierna un Concejo Municipal compuesto por reconocidos líderes comunistas y otros que vienen de las FPL y de otros lados. En este concejo se generó un debate bien complicado: unos querían contrarrestar la Plaza D’Aubuisson con una Plaza Schafick Handal; otros dijeron: Si los areneros pueden hacerle un homenaje a los escuadrones de la muerte, dejémonos de pajas y pongamos una Plaza Comandante Marcial. Aprovechemos la coyuntura para rescatar a este líder histórico. Hubo quienes no estaban, para nada, de acuerdo con esta propuesta, y propusieron más bien una Plaza Comandante Ana María. Incluso hubo un cínico que dijo: ¿Por qué no los dos? Si ya han puesto a Monseñor a compartir una calle con su asesino, ¿por qué no podemos poner un monumento a Marcial en un redondel y otro a Ana María en el siguiente? Lo dijo medio en (mala) broma, pero parece que había rescatado la unidad. Y así resolvió el Concejo: A partir del 10 de octubre, aniversario de la fundación del FMLN, el primero de dos redondeles en El Espino se llamará Plaza Comandante Marcial y el segundo redondel Plaza Comandante Ana María. Nuevamente, víctima y victimario comparten una calle.

Obviamente, estas decisiones del FMLN y su alcaldía capitalina, tenían que provocar reacciones fuertes. Para no abusar del espacio de esta columna, las voy a resumir en una lista, en orden cronológico:

• La cooperativa El Espino, dueña todavía de la parte de la finca declarada reserva forestal (no tomando en cuenta las 55 manzanas que necesitaba urgentemente el Club Campestre para ampliar su campo de golf que, de paso sea dicho llevará el nombre “Parque ecológico Hugo Barrera”), anuncian su decisión irrevocable de convertir el resto de los cafetales en otro parque ecológico, pero denominado “Parque Napoleón Duarte”, en homenaje al impulsor de la reforma agraria que los hizo dueños de estas tierras.

• El ministro de Defensa, acompañado por el presidente de la República y la alcaldesa de Antigua Cuscatlán, anuncia que la Escuela Militar ubicada en la finca El Espino, será rebautizada en homenaje al máximo héroe de la Fuerza Armada en la guerra civil, Coronel Domingo Monterrosa.

• En el mismo acto, la alcaldesa de Antiguo Cuscatlán, inaugura en frente de la Escuela Militar, un monumento en homenaje al coronel Monterrosa. Un invitado de honor, otro especialista en acciones de tierra arrasada, el excoronel Mauricio Staben, en su primera aparición pública en El Salvador después de la guerra, dijo: “Este lugar en frente de nuestra Escuela Militar estaba mal llamada Plaza de Naciones Unidas. Pero no son Naciones Unidas que han conservado aquí la libertad y la institución armada, sino hombres como Domingo Monterrosa.”

• Un mes después, se inaugura en la vecina Santa Tecla, en frente de la Plaza Merliot, un monumento para las víctimas de la masacre de El Mozote. Para construirlo, trasladaron desde el Museo de la Revolución los restos del helicóptero en el que murió el autor de la masacre, el coronel Domingo Monterrosa.
Y así podría continuar la historia. Acción y reacción. Mi héroe, tu villano. La mitología de los males y los buenos.

Pero muchas veces la historia no toma el rumbo que han trazado sus protagonistas. Afortunadamente, en nuestro caso.

Diez años después, buses panorámicos circulan en toda la zona entre la Escalón, San Benito, El Espino, Merliot, Santa Elena y Santa Tecla, con turistas, pero también con alumnos de los colegios de todo el país. El tour que ofrecen, guiado por estudiantes bien formados en la historia de nuestro país, se llama “Tour de la Paz”. Cualquiera que se mete en esta aventura, organizada conjuntamente por el Museo de Historia Contemporánea, la Asociación de Historiadores y la Federación de Veteranos de la Guerra Civil, recibe un curso extensivo de la historia reciente del país. Los buses disponen de equipos audiovisuales. Mientras recorren las plazas y avenidas con sus monumentos, los visitantes van conociendo, en grabaciones de audio, slideshows y videos, a los protagonistas de nuestra historia. En las plazas y los parques que todavía se llaman como las hemos bautizado en esta historia, aparte de los monumentos existen pabellones con centros de documentación computarizados donde el visitante puede profundizar sus conocimientos sobre el conflicto, sus protagonistas, el contexto social y cultural de la guerra.

Al fin, tuvo razón la hipotética posición de David Escobar Galindo. Lo que era una zona de disputa sobre quiénes eran los malos y quiénes los buenos de la historia, con el tiempo se convirtió en un distrito de reconciliación, donde caben todos, porque todos éramos parte de la historia.

Cuando uno, después de una guerra, sólo quiere ver monumentos de sus propios héroes, tiene que ganar la guerra. Coincidimos con Don David, el poeta y negociador, que la mayor suerte de El Salvador ha sido que nadie ganó la guerra. Siempre la historia es escrita por los vencedores. Cuando no hay vencedores, es más complicado, pero también hay más probabilidad de que al final haya menos mentiras, menos mitología, más verdad. Nuestra historia la tenemos que escribir entre todos.

Una gran coalición. De Manuel Hinds

Los partidos que persiguen convertir a los países en tiranías ganan las elecciones no porque ellos hayan triunfado, sino porque las oposiciones han perdido.

Manuel Hinds, 24 marzo 2017 / EDH

La manera en la que Venezuela cayó en el desastre en el que se encuentra ahora fue muy triste. Los partidos tiránicos logran imponerse porque los demás ciudadanos, que siempre son muchos más que ellos, no hacen nada aunque vean que van a perder su libertad y su bienestar. Hay cuatro razones principales por las que no hacen nada.

Primero, dejan todo en manos de los políticos y realizan su error solo cuando se dan cuenta de que los políticos, cuidando sus propios intereses, han descuidado los de los ciudadanos.

Segundo, los políticos de la oposición creen que es obvio que los partidos populistas van a perder por sus malos gobiernos, y que lo único que queda por decidir es quién va a ganar entre los precandidatos del partido más fuerte. Eso genera no una competencia interna, sino una guerra sin cuartel que lleva a un desmembramiento interno de los partidos que pudieran derrotar a los tiranos potenciales.

Tercero, muchos políticos supuestamente democráticos se acomodan a ser oposición eterna, sin llegar siquiera a luchar por una victoria electoral.

Hallan un nicho en alcaldías o en la Asamblea Nacional que, piensan ellos, siempre va a estar allí, gane quien gane la presidencia. Eso genera esa displicencia que se nota en esos partidos de oposición que no levantan un dedo para defender a la población, ni para prepararse con propuestas útiles para el país, ni para siquiera contradecir las miles de cosas falsas que el gobierno dice cada día.

Cuarto, estas personas, acostumbradas ya a una cómoda inacción, combaten a muerte la renovación de sus partidos, en ideales, organización y en nuevos líderes, oponiéndose más mientras mejores sean los recién llegados. Hacen esto porque sus objetivos no incluyen la mejoría del país y del partido sino sólo el mantenimiento de sus cómodas posiciones. Estas cuatro cosas, el abandono de la política a los políticos, la garduña por las posiciones que ya se creen ganadas, la acomodación en posiciones confortables sin tener que ganar las elecciones presidenciales, y el ataque inmisericorde a cualquiera que quiera cambiar estas circunstancias, son altamente divisivas y llevan a la derrota. De esta forma, los partidos que persiguen convertir a los países en tiranías ganan las elecciones no porque ellos hayan triunfado sino porque las oposiciones han perdido. Esto fue lo que pasó en Venezuela, en Ecuador y en otros países que han caído en las garras de partidos dictatoriales.

El Salvador también presenta estos síntomas. Como me dijo recientemente una persona del FMLN, mientras que ARENA basa sus esperanzas para el 2019 en el desgaste terrible que ha tenido el FMLN en el gobierno, el FMLN basa las suyas en la desintegración que está teniendo ARENA por las razones apuntadas arriba. Esto deja abierta la posibilidad de que cualquiera de los dos gane, quizás con ventaja para el FMLN si es que esa desintegración sigue y ARENA se niega a contemplar la posibilidad de que puede perder por tercera vez contra un partido que sólo pésimos gobiernos ha producido.

La situación del país es demasiado complicada como para dejarla sólo en manos de los partidos políticos de oposición. Lo que se necesita es formar una coalición de la sociedad civil democrática para promover ideas y personas que puedan formar una presidencia digna, dándoles una plataforma para que alcancen a la ciudadanía y eleven el nivel de la discusión política. Esta plataforma debe formarse ya, y abrirse a personas de la sociedad civil con altas calificaciones para la presidencia de la república y con posibilidades de ganarlas.

Estas personas deben firmar que si uno de ellos gana la candidatura todos los demás lo apoyarán en la campaña y en el gobierno. Ver una competencia entre candidatos serios, fuera del ambiente de zancadillas e intrigas que hay adentro de los partidos, daría inmediatamente una esperanza a la ciudadanía, que es lo que más se necesita ahora. Si los políticos no realizan que esta es la única salvación para el país, y siguen tratando de posicionarse para ganar candidaturas en las que ya nadie cree, verán la destrucción de su propio partido, y la de El Salvador…y de las posiciones cómodas que algunos de ellos puedan tener.