FMLN

La recuperación del Frente. Claves electorales (2). De Salvador Samayoa

Salvador Samayoa, firmante de os Acuerdos de Paz

22 enero 2019 / EL DIARIO DE HOY/Observadores

En 2014, por primera vez en 20 años, se presentó en elecciones presidenciales una alternativa fuerte y un desafío creíble a la hegemonía del FMLN y ARENA. Hasta ese momento, los dos partidos habían obtenido en promedio el 90% de los votos válidos en primera vuelta, dejando a terceros una reducida franja de 10% de la votación. El candidato de “Unidad” fue Antonio Saca, en ese momento un formidable oponente, todavía sin demandas de corrupción, buen político, carismático, de trato agradable y entrador con la gente. Tony era ampliamente conocido en todo el país y apreciado en las clases medias por sus políticas sociales, aunque sus ex correligionarios las tildaran de populistas. Su candidatura generó una expectativa considerable y mucho ruido. Las encuestas vaticinaron apretado triple empate con probable paso de Saca a la segunda vuelta. Al final la coalición liderada por GANA obtuvo el 11.44% de los votos, lejos de los partidos mayoritarios.

Ahora tenemos de nueva cuenta un desafío a los dos grandes partidos, pero esta vez el retador, un político de menos quilates comparado con Saca, se ha mantenido durante varios meses en la primera posición. Además de plasmar esa ventaja, los sondeos de opinión han dejado claro que la suerte de Nayib Bukele está ligada a la suerte del FMLN más que a otros factores de la contienda electoral. En pocas palabras, sin negar que el candidato de GANA pueda pescar alguna trucha en otro estanque, los que afirman que marcarán la bandera golondrina son en gran medida desertores electorales del FMLN. Bukele solo sube si baja el Frente, y solo sube mucho si el Frente baja mucho, a tal grado que para ganar necesita un colapso estrepitoso del Frente a nivel nacional. En otras palabras, solo podría proclamar su victoria parado sobre la tumba del FMLN, como sepulturero de 50 años de lucha popular.

Bukele solo sube si baja el Frente. Para ganar necesita un colapso estrepitoso del Frente a nivel nacional.

Por eso la recuperación del Frente, tanto si ocurre como si no ocurre, es una de las claves más importantes del próximo evento electoral. Desde un punto de vista cuantitativo no sería muy difícil para el Frente alcanzar cotas que lo pusieran en la rampa de entrada a la segunda vuelta. En su peor versión, sumados sus votos en coalición, en marzo del año pasado, tuvo más del doble de votos que el partido de Bukele. Si no recuperara ni un solo voto de los que desertaron en marzo, pero tampoco redujera ese caudal, tomando el padrón de 2019 y suponiendo una participación similar a la primera vuelta de 2014, el FMLN tendría un piso de 20% de los votos válidos en la elección presidencial.

Los números tienen la gracia de ser exactos. Entre marzo de 2014 y marzo de 2018 el FMLN perdió más de 900,000 votos. Si de ellos recupera solo a tres de cada 10, con la misma hipótesis de participación de 55%, tendrá 30% de los votos válidos. Eso es más -tal vez mucho más- de lo que puede dar por seguro un candidato que tiene una ventaja considerable en las encuestas, pero no tiene todavía probada la conversión de sus simpatizantes en masivo voto popular.

Sería, sin embargo, un error hacer cuentas alegres con los números, porque la recuperación de la confianza ha debido enfrentar enormes resistencias, no solo en la base partidaria, sino también en la base social, tan decisiva en una contienda electoral. La estruendosa caída de 2018 tuvo causas bien diversas, algunas superables, otras no. Muchos votos se perdieron por puntuales decisiones gubernamentales, otros por la bancarrota de los programas clientelares. No vienen al caso los punteos exhaustivos, ni los balances que incluyan elementos positivos. Más que uno u otro desatino, lo que tal vez resulte difícil de perdonar es la frustración de la esperanza popular.

En esta dimensión se sitúa el resentimiento y el reclamo de muchos excombatientes y militantes históricos que se sintieron abandonados y enojados por lo que calificaron como arrogancia de funcionarios y dirigentes partidarios. Y en esta dimensión se sitúa la indignación de la gente por la corrupción y la escandalosa ostentación. Quizá la mayor parte de dirigentes del Frente no se enriqueció, pero al final fue devastadora la tibieza de su posición en materia de corrupción, agresiva cuando los corruptos fueron otros, tolerante y hasta cómplice con los propios.

La decepción en ese aspecto fue crucial, pero al votante menos militante, con clara definición de izquierda democrática, que fácilmente puso medio millón de votos en las dos últimas elecciones presidenciales, también le pesó la reiterada complicidad de la vieja guardia del FMLN con los gobernantes autoritarios de Venezuela y Nicaragua, justo en el momento en que más pisotearon las libertades públicas, anularon los mecanismos democráticos, burlaron la voluntad soberana de sus pueblos, asesinaron estudiantes en las calles y desataron la más odiosa represión contra la oposición.

Por todo esto debe renovarse el proyecto político de izquierda en el país. En el ADN de izquierda hay impulsos y agendas que difícilmente asumirán otras corrientes y que son vitales para amplios segmentos de la población. Entre otras la defensa del consumidor, la protección ambiental, la obra pública comunal, el precio de las medicinas, el alza del salario mínimo, la igualdad de género, el derecho laboral y la política social. Que esta última haya estado mal planteada y convertida en ineficiente programa clientelar, o que en otros temas los gobiernos del Frente lo hayan hecho mal, no implica que estas líneas se deban abandonar.

Debe renovarse el proyecto político de izquierda en el país. En el ADN de izquierda hay impulsos y agendas que son vitales para amplios segmentos de la población.

Pero la renovación del instrumento partidario de la izquierda solo ocurrirá desde el entusiasmo y la energía de la recuperación de su base electoral. En ese camino, Bukele no es la solución. Al contrario, para cualquier proyecto de izquierda es su destrucción. Los militantes tienen derecho a no creer en la capacidad de cambio de la actual Dirección, pero tienen a las puertas, tan pronto como el próximo año, una convención estatutaria para cambiar la situación.

A pocos días de los comicios persiste la incertidumbre sobre la recuperación del FMLN y esta es, sin duda, la clave más importante del resultado electoral. Su candidato ha hecho un gran trabajo. Ha exhibido dotes de estadista y mucho potencial. En la organización y en círculos sociales se perciben aires de remontada y una militancia más energizada, pero las encuestas siguen contándole al Frente una historia de terror. Tienen la palabra los votantes, los de izquierda en este caso. Ojalá no vayan de mal a peor.

Vea la primera entrega de la serie Claves Electorales de Salvador Samayoa en este link: El escenario electoral

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Carta a la izquierda: ¡Pónganse serios! De Paolo Luers

13 diciembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

El ascenso del nuevo populismo celeste va a costa del FMLN. Muchos que durante toda la posguerra han votado por el Frente, hoy anuncian en encuestas su intención de votar por Nayib Bukele.

¿A qué se debe este fenómeno? No es que estos votantes hayan dejado de sentirse identificados con la izquierda. Pero se sienten frustrados con el partido que representa a la izquierda.

Hablando con ex militantes de FMLN que ahora apuestan a Bukele, uno recibe una respuesta simple: “Bukele y Nuevas Ideas representan la ‘nueva izquierda’, que va a corregir los errores del Frente. Se trata de ‘refundar’ la izquierda.” Ellos no tienen ninguna afinidad con GANA, más bien detestan la cultura de corrupción y chanchullos que representa este partido. El pacto de Bukele con GANA no lo ven como traición, sino como movida táctica, que se va a corregir luego de las elecciones. Tienen fe que Bukele y Nuevas Ideas son la solución a la crisis de la izquierda, la cual muchos de ellos viven como crisis personal.

Digo “fe”, porque apostar a Bukele y Cía. para refundar la izquierda solo puede ser un acto de fe. No está basado en una trayectoria de izquierda de los líderes de Nuevas Ideas. Mucho menos de sus operadores políticos y propagandísticos, que casi todos provienen de la derecha más mafiosa.

Entiendo la frustración con el FMLN y sus actitudes conservadoras y oportunistas.

¿Pero en qué se transforma esta frustración? Lo lógico sería luchar por la renovación del Frente, o por construir una nueva izquierda: moderna, democrática, abierta al debate.

Pero pensar que un demagogo con actitudes de playboy hijo de papi puede salvar la izquierda y convertirse en el heredero de tanta lucha y tantos sacrificios, es absurdo y ofensivo. Este hombre nunca ha sido de izquierda, se metió al Frente por oportunismo, y así salió. Obviamente tiene la habilidad de apropiarse de consignas y banderas históricas de la izquierda, pero esto no lo convierte en luchador social. También un militar golpista y corrupto como Hugo Chávez tuvo esta habilidad – y ya sabemos que el régimen que estableció no tiene nada de izquierda.

El primer requisito para alguien que proclama querer renovar la izquierda, es vocación democrática. La segunda: tener una estrategia para empoderar a la sociedad, sobre todo los sectores marginados. Cosa que es excluyente con empoderase como líder que representa a las masas y las convierte en instrumento para preservar su poder. Bukele no cumple ninguno de estos dos requisitos. Construye un partido a la medida de su líder. Se vanagloria que este partido es un movimiento sin cúpulas. Este ha sido siempre el truco de los movimientos autoritarios, incluyendo los fascistas al estilo de Mussolini, Perón y, otra vez, Hugo Chávez: No quieren gobernar con instituciones, sino mediante la conexión directa entre líder y movimiento. Terminan con un déspota que no rinde cuentas a ninguna instancia, ni del partido ni de Estado, sino directamente “al pueblo”, o sea a todos y a nadie.

Esto es lo contrario a izquierda, porque es contrario a los principios de libertad, democracia y emancipación. Por esto no solo el Frente se distanció (a fin) de Bukele, sino también se desmarcan de él figuras históricas de la izquierda democrática como Rubén Zamora, Salvador Samayoa, Roberto Rubio. Les da pena, igual que a mi, que un oportunista y ególatra pueda tener éxito navegando con banderas usurpadas de izquierda. Les inspira desconfianza, igual que a mi, que Bukele y Ulloa despotrican contra el sistema pluralista construido por los Acuerdos de Paz y hablan de una Constituyente para construir una “Segunda República”. El país necesita estabilidad institucional, no experimentos de anti-política que encubre nuevos autoritarismos.

Compañeros, pónganse serios. Si quieren preservar la izquierda como fuerza relevante, no abandonen al Frente en el momento que al fin comienza a renovarse. Si ya no creen en esta renovación, voten por Calleja para que medio levante el país y dedíquense a construir una nueva izquierda. Si ambas opciones les parecen imposibles, registren su protesta votando por Josué Alvarado, quien es un hombre correcto con gran compromiso social. Pero no caigan en la trampa del nuevo populismo.

Saludos, Paolo Luers  

La extraña agonía del FMLN. De Manuel Hinds

6 diciembre 2018 / EDH-OBSERVADORES

La gráfica 1 muestra los cambios en las preferencias partidarias medidas por las encuestas de LPG Datos desde la primera vuelta de la última elección presidencial hasta el momento. Como puede verse, ARENA no se movió, de modo que el crecimiento de GANA más Nuevas Ideas (25% de los encuestados) se alimentó de una caída del FMLN de 16.0% y de Otros e Inciertos (los que no saben por quién van a votar, o si van a hacerlo, etc.), que cayeron 9.5%.

Pero, como se ve en la gráfica 2, ese 9.5% el FMLN ya lo había perdido al grupo de Otros e Inciertos entre 2009 (el momento máximo del FMLN) y el 2014. De este modo, la coalición de GANA + NI se ha alimentado casi exclusivamente de quitarle los votos que el FMLN había ganado de 2006 a 2009. Esto lo hizo en dos etapas: agarrando votos (9.5%) que el FMLN ya había perdido al grupo de Otros e Inciertos en 2014, y luego quitándole directamente 16% al FMLN en los últimos meses. Así, pues, GANA + NI le está robando el mandado al FMLN y, si tiene éxito, lo estaría reduciendo al 15% de los encuestados, un tamaño mucho más pequeño que GANA + NI y ARENA (cada uno con cerca de 26% de los encuestados). GANA + NI se convertiría en uno de los dos partidos principales y el FMLN se convertiría en un partido menor.

FUENTE: LPG Datos, encuesta publicada el 29 de noviembre de 2018 en las redes. Los datos de 2018 corresponden a noviembre de ese año.

De este modo las dos gráficas muestran una historia muy coherente: la migración de las bases de un partido a otro, efectuada en dos etapas—primero a través de un grupo grande de previos votantes del FMLN que prefiere no votar que votar por el FMLN, y luego un grupo de votantes más duros que se unen a los anteriores para votar por un nuevo partido.

La estrategia de GANA + IN para extraerle los votantes al FMLN es muy clara. Busca convencer a éstos de que GANA + NI es el único que pueden ganarle a ARENA, de tal forma que los que voten por el FMLN están desperdiciando su voto. La cuchilla escondida debajo de este argumento es que mientras más gente se mueva en estas elecciones del FMLN a GANA + NI más se acercaría el FMLN al punto de no regreso—un nivel de votos tan pequeño que lo haría perder no solo una cantidad irrecuperable de los subsidios que da el gobierno a los partidos por voto obtenido sino también su credibilidad como factor de poder. El poder de un partido y de sus partidarios y de sus cúpulas depende de que la gente crea que tienen poder. Eso es lo que atrae a nuevos partidarios y lo que hace que lo otros partidos y el país entero lo tomen en cuenta. Como toda reputación, es más fácil obtener la credibilidad del poder que recuperarla. Una vez que se ha tenido y se ha perdido, no se puede recuperar, ya que la imagen de decadencia permea todas las percepciones. Por esta razón, el FMLN no puede pensar que puede permitirle a GANA + IN que le quite sus votos pero que después los va a recuperar, sea que GANA + NI gane o pierda las elecciones.

FUENTE: LPG Datos, encuesta publicada el 29 de noviembre de 2018 en las redes. Los datos de 2018 corresponden a noviembre de ese año.

El FMLN, que las encuestas dicen no llegará ni al 10% de los votos, pasaría a segunda categoría como partido. No sólo eso. Los votantes mismos, las estructuras y la base dura del FMLN que se pasen a GANA + NI se convertirían en ciudadanos de segunda clase en un partido que ya no sería de ellos.

Que esto esté pasando es bien extraño porque la cúpula y las estructuras del FMLN no están haciendo nada para detener el sangramiento excepto manejar una campaña presidencial que parece de entrada una aceptación de una derrota. Esto equivale a un abandono de sus propias bases, que no terminan de entender la diferencia entre perder unas elecciones y cometer un suicidio como partido. Es más extraño todavía porque ni siquiera hay convergencia ideológica entre el FMLN y GANA + NI, que si existiera podría pensarse que justificaría la negligencia con la que la cúpula del FMLN está dejando abandonado su partido. La transfusión de votantes se está dando de un partido que se definió como de izquierda hacia uno que nunca ha tenido el más mínimo trazo de una ideología y ha sido oportunista sin ambages desde que nació.

La única manera en la que el FMLN puede sobrevivir es mostrando una votación respetable, que indique que lo que está sufriendo no es un colapso total sino una fluctuación de un poder que se mantiene. Si saca sustancialmente menos que el 20% de los votos, el FMLN pasará a segunda categoría, asesinado no por otros partidos políticos, sino por la deserción de sus propios votantes. Quizás algunos se lamenten después de cómo se suicidaron políticamente.


Carta al FMLN y GANA: Todavía hay salida de su dilema, De Paolo Luers

3 noviembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

A los dirigentes, diputados y candidatos del Frente y de GANA:
Pronto tendremos Sala de lo Constitucional. No hay fuerza política que resista tanta presión ciudadana, moral y política. El berrinche de GANA o terminará o les causará un costo político muy alto en tiempos electorales. Ya varios de sus diputados están buscando cómo salir del dilema en el cual su dirección y su candidato presidencial los han metido.

Parece que al FMLN, como si tuviera tendencia suicida, le cuesta corregir su posición. No quiere dar sus votos, algunos por miedo a perder la cara, otros porque prefieren que no haya Sala ni Corte Plena completa, y algunos pocos porque coinciden con la estrategia de desestabilización de GANA y Bukele. Es absurdo, porque el FMLN ya no tiene argumentos para objetar al listado de candidatos a magistrados que fue aprobado mayoritariamente por la Comisión Política de la Asamblea. Aldo Cáder, Sergio Avilés, Marina de Torrento, Carlos Vásquez y Alex Marroquín son profesionales intachables, ampliamente apoyados por la comunidad jurídica y la sociedad civil, y no hay argumento válido para sostener la tesis de que son fichas de la derecha.

Dentro de pocos días serán electos, posiblemente incluso por unanimidad, porque el berrinche y el boicot ya no son sostenibles, ni para GANA ni para el Frente. El que insista en quedar oponiéndose quedará aislado y será castigado en las urnas. Al fin, jugar irracionalmente con la institucionalidad no paga.

Es más, una vez que se rompa el esquema de polarización estéril que ha mantenido al país sin Sala y con Corte Plena incompleta por más de 100 días, la Asamblea debería aprovechar la oportunidad para también elegir a un fiscal general independiente, capaz y valiente. Si esto significa reelegir al actual fiscal o buscar otro, esto debería ser el centro del debate nacional, una vez que estén electos los magistrados. Lo que todos los partidos y sus candidatos tienen que tener claro es que la ciudadanía no permitirá retrocesos en la Fiscalía, así como no los permitió en la Corte Suprema. No se olviden que el 3 de febrero es ‘payday’.

Quienes valientemente demuestren que son capaces de poner los intereses del país y su institucionalidad democrática encima de sus intereses partidarios o personales y encima de sus ganas de armar berrinches, pueden salir ganando políticamente. La gente premia a los que corrigen sus errores. Todavía tendrán tiempo, de ahí a las elecciones, a limitar el costo político-electoral que de otra manera sería mortal.

Una vez que salgamos de la crisis institucional y tengamos Sala, Corte completa y Fiscal General, nos podemos dedicar de lleno a discutir el rumbo del país que propongan los candidatos.

Saludos,

Carta al FMLN y ARENA: La regla de Tarzán. De Paolo Luers

27 octubre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

A esta altura, con más de 100 días sin Sala Constitucional, me parece increíble que ustedes, las dos fuerzas políticas que juntos lograron poner fin de a la guerra y la transición a un sistema democrático y pluralista, no hayan tenido la capacidad de resolver este problema.

Parece que eso se debe a dos causas combinadas: El FMLN no se atreve a abandonar a GANA en su decisión de entrampar la elección de los magistrados, porque teme que al romper su pacto con GANA se quedaría sin gobernabilidad para terminar su mandato sin grandes crisis. Y por otra parte, ARENA todavía no está dispuesta a asegurar al FMLN esta gobernabilidad. ¿Asegurar cómo? Aprobando junto al Frente un presupuesto 2019 que garantice estabilidad y gobernabilidad al gobierno saliente y al gobierno entrante.

No puedo entender cómo los dos partidos aún no han podido llegar a un acuerdo político tan simple, claro y trascendental. Poner fin a la crisis constitucional sería una muestra del compromiso de ambos partidos con la institucionalidad. Además permitiría al FMLN a salir del dilema: Por una parte dependen de GANA para terminar su mandato gubernamental sin perder la cara; por otra parte GANA, nombrando a Bukele su candidato presidencial, se ha vuelto el principal adversario para el Frente. Porque es obvio que Bukele no solo va detrás de la silla presidencial, sino también detrás de las bases y del rol histórico que ha jugado el Frente, de “representar a los pobres”.

El Frente tiene que entender que para defenderse de esta amenaza no se trata de meterse en una competencia de quién es el más radical y más anti-ARENA, sino de marcar la diferencia sustancial con Bukele y sus hombres: Nosotros vamos a seguir trabajando por más justicia social, pero nunca comprometiendo la institucionalidad y la estabilidad del país. Vamos a defender el sistema pluralista de partidos, que Bukele y sus aliados quieren destruir.

Por otra parte, ARENA tiene que entender el dilema del Frente, y ser muy flexible en sus negociaciones. Si el Frente no puede soltar la rama GANA mientras no tenga otra para agarrarse, ARENA le tiene que proporcionar una rama segura. Es la regla de Tarzán.

Algunos puristas me van a reclamar que estoy mezclando asuntos partidarios y hasta electorales con el nombramiento de los magistrados. Tal vez tengan razón, pero lo que estoy diciendo a ambos partidos es que, a pesar de la competencia electoral, construyan unos entendimientos que les permitan garantizar la estabilidad e institucionalidad del país:

-elegir una Sala de lo Constitucional que defienda la Constitución contra tentaciones populistas;
-elegir un fiscal general que seguirá enfrentando la corrupción, por sin politizar la justicia;
-un presupuesto 2019 que permita gobernar con estabilidad tanto al gobierno saliente como al entrante;
-una propuesta de pacto fiscal que garantice la estabilidad fiscal del país para mediano plazo.

No estoy hablando de un pacto electoral entre los dos partidos. Es un acuerdo de defensa de la institucionalidad y estabilidad, que deja suficientes puntos para pelearse en la campaña electoralsobre cómo crear empleo y seguridad, y cómo mejorar salud y educación…

Solo Arena y el Frente juntos pueden hacer este acuerdo de estabilidad, porque tienen en la Asamblea la mayoría calificada necesaria – y porque tienen en sus filas dirigentes dispuestos a asumir la defensa de nuestro sistema democrático, que nació con ellos mismos firmando el Acuerdo de Paz en 1992. Lo único que ahora falta es voluntad política – en ambos bandos.

Saludos, Paolo

El lobo vestido de oveja. De Manuel Hinds

26 octubre 2018 / El Diario de Hoy

Hace meses he venido llamando la atención a la pública contradicción que existe entre lo que el FMLN dice con respecto a su defensa de la institucionalidad democrática del país contra los ataques que le hacen GANA y su candidato, y la alianza que mantiene con el mismo GANA para subvertir el orden constitucional de la República a través de bloquear la elección de la Sala de lo Constitucional a menos que se nombren personas que les responden políticamente a ellos o a GANA, o a ambos.

He enfatizado que ese bloqueo elimina la democracia porque concentra el poder total del país en el Presidente de la República. Lo demostré simulando una situación en la que el Presidente veta una ley aprobada por la Asamblea, alegando que es inconstitucional. La Constitución permite al Presidente vetar por dos razones: una, porque la ley es inconveniente, y, la otra, porque es inconstitucional. En ambos casos, la Asamblea puede superar el veto con las dos terceras partes de los votos. Pero, en el caso de un veto que alega inconstitucionalidad, la ley no se vuelve efectiva si la Sala de lo Constitucional no la certifica como constitucional, aunque la Asamblea supere el veto. Ahora, como no hay Sala, no se puede terminar el trámite, y el veto del Presidente se mantiene. Esto quiere decir que, faltando la Sala, el Presidente puede hacer lo que quiera, violándole los derechos constitucionales a quienquiera, y nadie lo puede evitar ya que no hay Sala a quien apelar para conseguir protección contra él, y ni siquiera la Asamblea puede emitir leyes para proteger a los ciudadanos porque el Presidente simplemente puede vetarlas alegando que son inconstitucionales, con lo que no pueden volverse efectivas.

Lo que eran especulaciones cuando comencé a escribir se ha vuelto realidades en este momento, deteniendo leyes que obviamente vulnerarían los intereses partidarios del FMLN. Una es la ley que volvía más explícita la autonomía con respecto a otras secciones que ya tiene la sección financiera de la Fiscalía General de la República, que el Presidente vetó por inconstitucional a pesar de que dicha autonomía ya está contemplada en la ley. El efecto de que la ley no pase ha sido devastador porque el Grupo Egmont, que maneja las informaciones internacionales de lavado de dinero, requería esta ley para compartir información con El Salvador después de que el expresidente Mauricio Funes revelara públicamente una información que la Fiscalía había obtenido en confidencia. Como resultado, la información del expresidente Funes no está disponible para el país y la Fiscalía ve obstaculizadas las investigaciones que sobre él existen. El veto del Presidente Sánchez Cerén continúa la protección que siempre ha brindado al expresidente.

Otro caso ha sido el de los DUI. Por motivos puramente políticos (mientras menos gente vota, el FMLN tiene un porcentaje mayor de votos por su voto duro), el FMLN se ha opuesto consistentemente a que se autorice el voto con los DUI vencidos, algo que sin duda alguna es inconstitucional porque la Constitución no dice en ninguna parte que los votantes tienen que votar con un DUI y que este tiene que tener vencimiento y que si lo tiene, los electores no pueden votar. Negarlo le quita un derecho fundamental a los salvadoreños por un requisito administrativo secundario. La Asamblea pasó una ley para que la gente pueda votar con el DUI vencido. El Presidente la vetó por inconstitucional, y como no hay Sala, el veto se mantiene, aunque la Asamblea lo supere con las dos terceras partes de los diputados porque no hay Sala.

Este caso ya es un ejemplo de cómo el FMLN y GANA pueden manipular las elecciones con solo no elegir la Sala. Además, el Presidente puede abusar de su poder en el acuerdo con China y no hay nadie que pueda defender al pueblo.

El FMLN y GANA han hecho todo esto de la forma que es clásica en el FMLN, fingiendo total inocencia hasta que la mordida se siente. El candado es tan fuerte que permite hacer cosas como que GANA vote para sobrepasar los vetos para aparentar que no están de acuerdo con el Presidente. Lo crucial para ellos es no elegir Sala, o hacerlo solo si ellos la controlan políticamente. Y hacerse los inocentes.

Carta al Frente: Feliz cumpleaños, aunque nadie lo celebra. De Paolo Luers

11 octubre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados compañeros:
Hoy hace 38 años se fundó el Frente. ¿Por qué nadie lo celebra? Veo en las redes sociales un comunicado del FMLN que habla de batallas pasadas y por venir; veo una foto de 10 personeros vestidos de rojo levantando el puño en un cementerio en homenaje a “héroes, heroínas y mártires”…

Esto no es celebrar. Esto no es rescatar la esencia de este día histórico hace 38 años. La esencia no son las batallas ni los muertos, sino la capacidad de construir unidad sobre la diversidad. El Frente que fundaron un 10 de octubre de 1980 resultó tan fuerte por la diversidad y autonomía de sus integrantes.

¿Por qué el FMLN, cuando se convirtió en partido, fue paulatinamente abandonando su carácter plural, sustituyendo la unidad basada en diversidad por una unidad doctrinaria e impuesta?

¿Por qué el FMLN pone en el centro de su historia sus batallas y sus muertos – y no su más grande logro histórico: la construcción de la paz y del pluralismo por la vía del diálogo y la concertación?
Si el FMLN hubiera apostado consecuentemente a este legado en los últimos 20 años, hoy no se vería ante el peligro de ser desplazado por seudo-líderes que profesan una melcocha de ideas antisistema.

Pero nunca es tarde. El Frente, a pesar de los errores cometidos como oposición y sobre todo como gobierno, de hecho nunca dejó de ser parte y pilar de este “sistema”, que ahora está siendo cuestionado y atacado por un nuevo populismo desbordado y demagógico. Hoy es cuando el Frente debe tener el valor de asumirlo. Es el sistema democrático, pluralista y constitucional que nunca hubiera podido establecerse en El Salvador sin el Frente.

Claro, para que el Frente asuma sin ambigüedades y con credibilidad esta defensa, sería necesario una revisión autocrítica de su actuación como parte de este sistema, primero como signatarios de los Acuerdos de Paz, luego como oposición política y finalmente como gobierno. Muchos en el partido entienden que ellos mismos promovieron actitudes antisistema y populistas – y que sin esto no hubiera surgido con tanta fuerza el peligro que ahora amenaza con desplazarlos.

Bukele y sus apóstoles atacan al Frente sin misericordia, precisamente por que es parte del sistema de la postguerra. El Frente tiene dos opciones: o asume con orgullo y decisión la defensa y la reforma de este sistema que, por muy imperfecto que sea en cuanto a inclusión social, ha dado al país libertad de expresión, desmilitarización, pluralismo, alternancia en el poder, institucionalidad. O competir con Bukele en el campo de la antipolítica y la erosión del sistema republicano. Tengo entendido que lanzando a Hugo Martínez como candidato, el Frente ha optado por lo primero – solo falta un paso decisivo: asumirlo sin ambigüedad.

Para evitar cualquier malentendido: Mucho de lo dicho en esta carta hay que reclamarlo también a ARENA, que también debería asumir con orgullo como su logro histórico no la lucha férrea contra la izquierda, sino su decisión y capacidad de abrir el sistema cerrado del autoritarismo para crear un sociedad abierta y pluralista con plena inclusión de la izquierda. Todavía hay muchos en ARENA y sus liderazgos que siguen buscando el derrumbe del FMLN, sin darse cuenta que se estaría derrumbando uno de los pilares del sistema democrático y pluralista.

Ambos partidos tienen que entender que son competidores y adversarios, que representan dos visiones de cómo reformar el sistema, pero que los enemigos que ponen en peligro lo logrado y lo que falta hacer son otros.


Saludos los miles de excombatientes del Frente,