FMLN

Una gran coalición. De Manuel Hinds

Los partidos que persiguen convertir a los países en tiranías ganan las elecciones no porque ellos hayan triunfado, sino porque las oposiciones han perdido.

Manuel Hinds, 24 marzo 2017 / EDH

La manera en la que Venezuela cayó en el desastre en el que se encuentra ahora fue muy triste. Los partidos tiránicos logran imponerse porque los demás ciudadanos, que siempre son muchos más que ellos, no hacen nada aunque vean que van a perder su libertad y su bienestar. Hay cuatro razones principales por las que no hacen nada.

Primero, dejan todo en manos de los políticos y realizan su error solo cuando se dan cuenta de que los políticos, cuidando sus propios intereses, han descuidado los de los ciudadanos.

Segundo, los políticos de la oposición creen que es obvio que los partidos populistas van a perder por sus malos gobiernos, y que lo único que queda por decidir es quién va a ganar entre los precandidatos del partido más fuerte. Eso genera no una competencia interna, sino una guerra sin cuartel que lleva a un desmembramiento interno de los partidos que pudieran derrotar a los tiranos potenciales.

Tercero, muchos políticos supuestamente democráticos se acomodan a ser oposición eterna, sin llegar siquiera a luchar por una victoria electoral.

Hallan un nicho en alcaldías o en la Asamblea Nacional que, piensan ellos, siempre va a estar allí, gane quien gane la presidencia. Eso genera esa displicencia que se nota en esos partidos de oposición que no levantan un dedo para defender a la población, ni para prepararse con propuestas útiles para el país, ni para siquiera contradecir las miles de cosas falsas que el gobierno dice cada día.

Cuarto, estas personas, acostumbradas ya a una cómoda inacción, combaten a muerte la renovación de sus partidos, en ideales, organización y en nuevos líderes, oponiéndose más mientras mejores sean los recién llegados. Hacen esto porque sus objetivos no incluyen la mejoría del país y del partido sino sólo el mantenimiento de sus cómodas posiciones. Estas cuatro cosas, el abandono de la política a los políticos, la garduña por las posiciones que ya se creen ganadas, la acomodación en posiciones confortables sin tener que ganar las elecciones presidenciales, y el ataque inmisericorde a cualquiera que quiera cambiar estas circunstancias, son altamente divisivas y llevan a la derrota. De esta forma, los partidos que persiguen convertir a los países en tiranías ganan las elecciones no porque ellos hayan triunfado sino porque las oposiciones han perdido. Esto fue lo que pasó en Venezuela, en Ecuador y en otros países que han caído en las garras de partidos dictatoriales.

El Salvador también presenta estos síntomas. Como me dijo recientemente una persona del FMLN, mientras que ARENA basa sus esperanzas para el 2019 en el desgaste terrible que ha tenido el FMLN en el gobierno, el FMLN basa las suyas en la desintegración que está teniendo ARENA por las razones apuntadas arriba. Esto deja abierta la posibilidad de que cualquiera de los dos gane, quizás con ventaja para el FMLN si es que esa desintegración sigue y ARENA se niega a contemplar la posibilidad de que puede perder por tercera vez contra un partido que sólo pésimos gobiernos ha producido.

La situación del país es demasiado complicada como para dejarla sólo en manos de los partidos políticos de oposición. Lo que se necesita es formar una coalición de la sociedad civil democrática para promover ideas y personas que puedan formar una presidencia digna, dándoles una plataforma para que alcancen a la ciudadanía y eleven el nivel de la discusión política. Esta plataforma debe formarse ya, y abrirse a personas de la sociedad civil con altas calificaciones para la presidencia de la república y con posibilidades de ganarlas.

Estas personas deben firmar que si uno de ellos gana la candidatura todos los demás lo apoyarán en la campaña y en el gobierno. Ver una competencia entre candidatos serios, fuera del ambiente de zancadillas e intrigas que hay adentro de los partidos, daría inmediatamente una esperanza a la ciudadanía, que es lo que más se necesita ahora. Si los políticos no realizan que esta es la única salvación para el país, y siguen tratando de posicionarse para ganar candidaturas en las que ya nadie cree, verán la destrucción de su propio partido, y la de El Salvador…y de las posiciones cómodas que algunos de ellos puedan tener.

¡Renuncien ya! De Erika Saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 20 marzo 2017 / EDH

En el país de lo increíble, por cosas bonitas como los paisajes y por cosas absurdas como su política, hay declaraciones de funcionarios que se superan por su desatino. En El Salvador, donde el salario mínimo alcanza únicamente para sobrevivir, donde la tasa de desempleo es alta y donde las condiciones laborales de muchos distan de ser dignas, el secretario general del partido en el Gobierno manifiesta que si reducen el salario de varios funcionarios a menos de cinco mil dólares, estos renunciarían porque no les gustaría ganar menos que el presidente de la República.

El problema del servicio público no está necesariamente en sus salarios. Gente muy preparada para un cargo puede darse por satisfecha con un salario de cinco mil dólares, incluso con menos. Y habrá personas poco aptas para un cargo que consideren mísero un salario de varios miles de dólares. Un Estado tiene que pagar salarios justos, que estén acorde al mérito de la persona y a las finanzas públicas del país. El problema del servicio público y, en especial, con los funcionarios de alto rango, es que esos salarios no corresponden con los resultados que esperaríamos en la administración del Estado. Quieren cobrar altos salarios pero sin que les exijamos mucho; o quieren que se les pague por su buen nombre, sin brindar respuestas claras a los problemas del país.

Resulta bastante ilógico que existan funcionarios que ganen arriba de los cargos más altos, y por tanto con mayor responsabilidad, como un presidente de la república, magistrados y fiscal general. Pareciera que nada ni nadie controla la forma de asignación de salarios del Órgano Ejecutivo, y los que antes se curaban con hierbas (como lo dijo una diputada del FMLN en televisión) hoy no pueden prescindir del seguro médico, carros y almuerzos de hotel con fondos públicos.

Otro de los problemas es la arbitrariedad en la creación de plazas estatales. No solo para altos funcionarios, sino para empleados públicos en general. En El Salvador es normal que con cada cambio de gobierno central o municipal, o con el simple cambio de jefaturas, se introduzcan nuevas plazas a la planilla estatal para amigos, familiares o simpatizantes. Aunado a eso, vemos la creación arbitraria de cargos de viceministros y secretarios, o que una misma persona salta entre distintos puestos públicos en labor de todólogos, aptos casi para cualquier cargo que se financie con fondos públicos. Por ello, buena parte del presupuesto general de la nación se utiliza para el pago de planilla, dejando a un lado otras inversiones necesarias para el país.

La grasa del Estado es mucha y es necesario rebajarla, hacer un análisis exhaustivo que determine las plazas estrictamente necesarias; también es urgente homogenizar los salarios públicos, pues no es posible que bajo las mismas labores haya salarios diferenciados. Y por último, que los empleados públicos trabajen con base en resultados; para esto es necesario que exista un control sobre las labores de cada uno, que se introduzcan evaluaciones periódicas de desempeño y que las personas que no trabajen o que no rindan lo suficiente sean reemplazadas.

Hay mucho trabajo por hacer en relación al servicio público. Es urgente la aprobación de una Ley de la Función Pública que profesionalice el servicio civil y por la cual los mejores perfiles se encuentren al servicio del Estado. Para levantar a El Salvador es necesario que expertos reales en muchas áreas se ocupen de los problemas del país, que los profesionales que han alcanzado reconocimiento en base al mérito sean la garantía de que las instituciones están siendo bien manejadas.

Muchos de los funcionarios actuales se han convertido en una élite que únicamente se preocupan por sus intereses y son ajenos a la realidad que viven los salvadoreños; ya que el secretario del FMLN considera que estos funcionarios y técnicos son muy bien cotizados en el sector privado, que nada los detenga en la reivindicación de su dignidad laboral; que nadie les diga que tienen que ganar menos de esos indignos cinco mil dólares. Pero háganlo afuera del Gobierno, sin la necesidad de fondos públicos para mantener su estatus; porque únicamente les pagamos buenos salarios, pero a la fecha no vemos resultados que saquen al país de los problemas. ¡Renuncien ya!

Carta a ARENA: No abran el champán antes de tiempo. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 4 marzo 2017 / EDH

Era de esperar: en algún momento la acumulación de tantas políticas fracasadas del gobierno, tantas mentiras, tanta incapacidad mezclada con arrogancia de poder del Frente, tenía que expresarse en las encuestas electorales. Ahora La Prensa Gráfica inauguró la carrera electoral con su encuesta y no puede causar ninguna sorpresa que el FMLN esté pagando el costo de sus pecados, y de que ARENA esté arriba en la preferencia de los salvadoreños.

Me imagino que hay caras largas en el campo del Frente y sus dirigentes, y caras alegres en el campo de ARENA. Pero cuidadito, falta un año, y veremos muchas encuestas antes de ir a elecciones en marzo del 2018. El Frente tiene razón de preocuparse, pero aun tiene tiempo para corregir sus políticas. Ya reconocieron que tienen que aplicar austeridad a su inflado y lujoso aparato de gobierno. Y ya estarán pensando en serio si se pueden dar el lujo de seguir haciendo lo mismo en Seguridad.

diario hoyPero ARENA no tiene mucha razón de celebrar. Lo que se refleja en esta encuesta, que ve a la oposición arenera 12 puntos encima del partido de gobierno, es el rechazo al FMLN, no necesariamente simpatía con ARENA. Es rechazo a las políticas del gobierno, pero no puede ser apoyo a las propuestas de ARENA, por una simple razón: Aún no hay propuestas claras de ARENA.

La reacción más fatal por parte de ARENA sería pensar que van bien. Es cierto, el gobierno y el FMLN van mal, y la gente comienza a expresarlo. Si los dirigentes de ARENA sacan las conclusión equivocada que su partido va bien, con el agravante que ya no hace falta más renovación programática y de liderazgo, pueden llevarse sorpresas feas en próximas encuestas.

938d09c2-65fb-444c-a8e8-da4e2aa1f3e0_xxxlwLo único que comprueba el hecho que ARENA ahora sale mejor parada en la opinión de los votantes es que les gusta el discurso de renovación que ARENA ha adoptado. Pero a puro discurso no se puede sostener una ventaja, hay que consolidarla con hechos concretos, con actos de renovación. Si en las elecciones internas que ARENA tendrá este año para elegir sus candidatos a diputados y alcaldes, el partido da pasos para atrás en vez de atreverse a avanzar a más apertura, más democracia, más meritocracia, la ventaja se puede perder rápido. No hay nada más dañino que defraudar expectativas despertadas. Si no lo creen, pregunten al FMLN que entusiasmó a muchos sectores con la idea del cambio, pero terminó haciendo lo mismo…

No se equivoquen, opositores. Convertir el descontento con el gobierno en votos por ustedes requiere de muchos pasos prácticos de honestidad, humildad, audacia y apertura.

Guárdense el champán y comiencen a trabajar. Saludos,

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ARENA rebasa al FMLN en carrera electoral. Encuesta LPG-Datos

screen-shot-2017-03-02-at-9-47-27-pmLos salvadoreños están a un año de asistir a las urnas para renovar los 84 asientos de la Asamblea Legislativa y los 262 concejos municipales.

Edwin Segura, 2 marzo 2017 / LPG Datos
la prensa grafica
El principal partido de oposición, ARENA, arranca con una ventaja de 12 puntos a escala nacional sobre el gobernante FMLN. En el departamento de San Salvador, el cual adjudica la mayor cantidad de escaños, la diferencia es de 10 puntos. El tercer puesto, en ambos casos, es ocupado por el partido GANA, seguido de cerca por el PCN.

El partido de oposición Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) aventaja al FMLN en intención de voto en la carrera por la Asamblea Legislativa, según la encuesta más reciente realizada por LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA.

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El estudio fue realizado entre el 17 y el 21 de febrero, y es representativo de toda la población salvadoreña mayor de 18 años. El tamaño de la muestra es de 1,200 personas entrevistadas cara a cara, lo que permite hacer inferencia sobre el total de la población con un +/- 2.9 % de margen de error y un nivel de confianza del 95 %.

Los salvadoreños estamos exactamente a un año de asistir a las urnas para renovar los 84 asientos de la Asamblea Legislativa y los 262 concejos municipales, por lo que los partidos se aprestan a definir sus candidaturas, así como sus plataformas electorales.

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938d09c2-65fb-444c-a8e8-da4e2aa1f3e0_xxxlwUno de los objetivos de la investigación fue determinar las preferencias electorales de los salvadoreños, lo cual es complicado, ya que en la elección legislativa se puede fraccionar el voto, es decir, repartirlo entre los partidos contendientes. LPG Datos consultó la intención de voto de dos formas; la primera es una consulta de intención de voto con una sola mención, como había sido costumbre. La otra es una consulta con más de una mención.

En el primer caso se preguntó: Si las elecciones para la Asamblea Legislativa se realizaran como en años anteriores, en las que solo se podía votar por un partido político, ¿por cuál partido votaría usted? El 30 % dice que votaría por ARENA, el 18 % por el FMLN, el 4.7 % por GANA, el 3.9 % por el PCN y el 1.9 % por el PDC.

En el segundo caso se preguntó: Le voy a mencionar los nombres de los 11 partidos inscritos legalmente, y me gustaría que me dijera si en las próximas elecciones para la Asamblea Legislativa, usted votaría por al menos uno de sus candidatos. El 45 % dice que votaría por al menos un candidato de ARENA, el 33 % por alguno del FMLN, el 27 % por alguno de GANA, el 24 % por alguno del PCN y el 19 % por alguno del PDC.

Antes de consultar la intención de voto se preguntó a los salvadoreños qué tipo de Asamblea Legislativa le conviene más al país. El 25 % opina que es mejor que el congreso tenga más diputados del partido oficial; el 23 % considera que es mejor que haya mayoría opositora; pero el 35 % cree que lo mejor es el equilibrio.

La mayoría de personas que opina que lo más conveniente es tener una Asamblea equilibrada se decanta en este momento por votar por ARENA.

En los resultado de la encuesta se muestra la intención de voto para diputados en el departamento de San Salvador, que es el departamentos con más diputados, y el lugar de residencia de la mayoría de líderes políticos.

En este departamento, ARENA tiene una intención de voto del 31 %; el FMLN, del 21 %; y el partido GANA, del 4.4 %.

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La solución del problema fiscal. De Manuel Hinds

manuel hindsManuel Hinds, 3 marzo 2017 / EDH

El gobierno parece estar tomando medidas para resolver su problema fiscal. El miércoles pasado anunció que está dispuesto a rebajar $126 millones de gastos anuales, una cifra que, aunque insuficiente, es sustancial. Si el gobierno sigue este curso se dará cuenta de que el manejo prudente de sus finanzas y la firmeza en mantenerlas bajo control le darán muchos beneficios. El manejo que ha hecho hasta ahora ha sido terriblemente negativo para el país y para el gobierno.

diario hoyEn vez de ayudar a resolver los problemas del pueblo, este manejo los ha ido aumentando, generando problemas que no habían sucedido en el país desde hace muchas, muchas décadas. Desde hace al menos ochenta años, la gente que trabaja en el gobierno no había tenido que preocuparse por la recepción de su salario a tiempo. Ahora hay maestros que tienen tres o cuatro meses de que no les pagan. La lista de los medicamentos que no hay en los hospitales está subiendo a una velocidad espeluznante. Las escuelas no tienen material. Los proveedores no reciben pago por lo que ya entregaron. El país ha estado al borde de que le corten la electricidad que compra de Guatemala y varias oficinas de gobierno están bajo la amenaza de apagones.

Todo esto añade a las angustias que ya tenía el pueblo salvadoreño. Son angustias muy básicas y que tienen un impacto negativo enorme en el progreso del país porque no se puede esperar que una persona que no haya recibido su salario por cuatro meses pueda concentrarse en su trabajo y no en estar haciendo arreglos continuos con sus acreedores y con sus proveedores para poder sobrevivir sin pagarles. Esto se vuelve una cadena porque dichos acreedores y proveedores también tienen problemas al no recibir pagos, de modo que pagos detenidos en el empleador más grande del país se multiplican en la sociedad, esparciendo la angustia y convirtiendo el crédito informal de un instrumento que puede ayudar a la inversión pequeña en uno que sólo se usa para compensar dichos pagos.

El impacto político de este descontento no puede pasar inadvertido para el gobierno, ni por supuesto para la oposición. Para el gobierno no pagar los sueldos es peor que bajar los gastos. Pero la oposición no debe ponerse en la posición de bloquear reducciones necesarias de éstos, excepto cuando dichas reducciones realmente representen un peligro para la Nación. Ningún ciudadano gana de estos problemas. El desgaste de que el gobierno no cumpla con sus obligaciones no es sólo para el gobierno y el FMLN sino también y primordialmente para el pueblo que está regresando a los problemas que tenía en los Años Veinte con el pago de sus salarios.

Pero el FMLN también debe dejar de ver a las finanzas públicas como una fuente de financiamiento político y tratar de sustituir con ellas los ingresos que el partido recibía de Venezuela. Debe entender que los impuestos no son el derecho real que una vez fueron en la época del absolutismo, algo que el pueblo tiene que dar para que los que están en el gobierno se sustraigan de los problemas económicos del país. Los impuestos son el pago que la ciudadanía hace para recibir servicios públicos eficientes. El gobierno ha olvidado esto y debe recordarlo.

También debe entender que las pensiones no son hechas para resolverle problemas fiscales al gobierno sino a la población trabajadora. Y el gobierno, menos que nadie, puede apropiarse de fondos que los pensionados presentes o futuros han ahorrado para su vejez, ni pagándoles tasas de interés mucho más bajas de interés (que repercuten en pensiones más bajas) ni directamente apropiándose de las pensiones, volviendo peor el problema fiscal por crear una enorme deuda con los ciudadanos.

Pero, habiendo dicho esto, la propuesta de la sociedad civil tiene muchas medidas que ayudan a rebajarle el costo al gobierno, que en el neto quedan rebajadas a la mitad. Decir que esto no ayuda es ya un capricho de un partido que se imaginaba que iba a quedarse con los miles de millones de ahorros de la sociedad para gastárselos ahorita mismo y dejar a los gobierno futuros una deuda enorme sin otra manera de pagarse que con enormes impuestos.

Tendencias y preferencias electorales. De Roberto Rubio

La oposición no logra capitalizar el fuerte desgaste gubernamental. ¿Por qué?

roberto rubioRoberto Rubio, 27 febrero 2017 / LPG

En los datos proporcionados por las tres últimas encuestas que miden tendencias y preferencias electorales (LPG, IUDOP/UCA y Gallup) se extraen dos grandes conclusiones. En primer lugar, una constante caída del FMLN y ARENA, los cuales se sitúan en sus niveles más bajos desde hace muchos años; así también resalta el práctico estancamiento del resto de partidos políticos. En segundo lugar, una fuerte tendencia al alza de las personas que no se decantan por ningún partido o no se sienten identificados con alguno de ellos; alcanzando este segmento uno de sus niveles más altos.

la prensa graficaEn cuanto a lo primero, no hay duda que la incapacidad del gobierno de enfrentar adecuadamente los principales y agudos problemas que tiene el país ha erosionado severamente la base de apoyo del partido oficial. El estancamiento económico y falta de empleo, la crítica situación fiscal, la profundización de importantes problemas sociales, el deterioro de varios servicios públicos, la opacidad y la corrupción, la torpeza y paraplejía política, las dificultades para enfrentar la violencia, la extorsión y el control territorial de las pandillas, son todos ellos factores que han contribuido a ese sustantivo desgaste del FMLN ante parte importante de la población, e incluso de algunas de sus bases tradicionales de apoyo. Con más de 7 años en el gobierno, la zafada de echarle la culpa a los 20 años de ARENA ha ido perdiendo mucha fuerza y credibilidad.

Ahora bien, se esperaría que ante el desgaste y deterioro electoral del partido de gobierno, la oposición se fortaleciera. Sin embargo esto no sucede. Al contrario, ARENA baila al mismo son declinante del FMLN. En otros términos, la oposición no logra capitalizar el fuerte desgaste gubernamental. ¿Por qué? Habrá muchas razones, pero valga mencionar tres gruesas. Por un lado, muchos votantes siguen identificando a ARENA como el partido de los ricos y grandes empresarios. Por otro lado, el inadecuado manejo de sus diferencias internas, lo que le dificulta tomar decisiones y posiciones coherentes, oportunas y acertadas. Algo que también le limita contar con un liderazgo claro y firme. Finalmente, la falta de reconocimiento de sus errores y “pecados” del pasado le resta credibilidad a sus propuestas. Así por ejemplo, el no reconocer los hechos de opacidad, corrupción e impunidad cometidos durante su gestión (que los hubo), o al menos el simple hecho de no pedir perdón por ello, hace que sus propuestas de combatir tales males sean percibidas por un importante segmento de la población más como producto del oportunismo político que de la convicción ética.

Esos factores explican en buena parte el porqué el nuevo líder de ARENA, a pesar de su procedencia no tradicionalmente orgánica, su buena presencia mediática, etcétera, no ha logrado impedir esos niveles bajos de aceptación electoral. La marca del partido pesa demasiado, es una verdadera ancla.

En cuanto a la segunda gran conclusión que nos dejan las últimas encuestas, se constata el marcado ascenso de las personas que toman distancia o expresan su descontento/desencanto hacia el actual sistema político. Es cierto que este segmento de la población, ahora mayoritario, a la hora de estar frente a las urnas se decanta más por el voto de castigo de los gobernantes de turno (por no tomar en cuenta este elemento muchas veces fallan las encuestas). Pero también es cierto que si a este segmento poblacional se les presenta la oportunidad de una renovación sustantiva y real en uno de los partidos existentes, o de un nuevo y creíble partido, sin duda inclinarían sus preferencias electorales hacia ellos. Como también pueden hacerlo hacia posturas populistas.

Ese espacio nuevo, o esa tercera vía, está ahora más presente que nunca. Nadie por el momento lo ha sabido ocupar, y no será nada fácil ocuparlo en las actuales circunstancias y con leyes electorales que son un verdadero obstáculo a la emergencia de nuevas fuerzas políticas. Mientras ello sucede, será importante contar con la renovación y el cambio al interior de los partidos existentes, y sobre todo con los esfuerzos políticos ciudadanos en favor de la democracia.

Comenzando a caerse. De Manuel Hinds

manuel hindsManuel Hinds, 17 febrero 2017 / EDH

En varias ocasiones he descrito el problema fiscal del gobierno del FMLN como una gotera que, si no se repara, puede botar el techo. Lo he descrito como una gotera porque, vista en sus números fríos, la famosa crisis no sería crisis si el gobierno fuera manejado por personas competentes y responsables. Al gobierno le ha entrado y todavía le entra el dinero a borbollones desde que el FMLN está en el poder y, de una situación fiscal muy razonablemente buena cuando tomó la presidencia en 2009 ha pasado a una en la que no le alcanza el dinero para nada.

diario hoyLa he descrito como una gotera que puede botar el techo porque no hay fortaleza que resista el impacto sostenido de la negligencia, el desorden y el desperdicio desaforado con los que el FMLN maneja las finanzas públicas y el gobierno en general. Es claro que en este ambiente, en algún momento el agua va a corroer una viga, o a romper una columna, o a erosionar una fundación. Hasta este momento la situación de impago del gobierno había afectado a los proveedores y a los usuarios de los servicios públicos, que cada vez carecen más de materiales, y que cada vez son peores, pero este impacto había sido difuso. El dinero no llegaba a las escuelas y tampoco a los hospitales y unidades de salud, y la gente sufría esto pero como individuos. La gente estaba sufriendo, pero el gobierno podía pretender que todo funcionaba.

Pero el miércoles se supo que la negligencia del gobierno había cruzado otra línea, una en que los efectos de cruzarla se sentirán en conjunto y simultáneamente por toda la población: debido a la enorme y vieja mora del gobierno del FMLN, las empresas guatemaltecas que exportan energía a El Salvador han decidido ya no venderle electricidad al país. Este es el comienzo de un proceso de descalabro de la oferta de electricidad que si no es prontamente corregido llevará a escasez de electricidad, mayores costos, racionamientos y un colapso en la producción del país. El costo de una escasez de electricidad no solo es el foco que no se encendió o la comida que se pudrió en la refrigeradora sino también el tiempo perdido en la operación de maquinaria y las consecuentes pérdidas en salarios y producción.

El FMLN toma estos problemas con la misma falta de interés que ha mostrado en todas sus tareas de gobierno. En realidad, llegar a escaseces y racionamiento no es una novedad para los gobiernos marxistas. En Cuba todo es racionado y en Venezuela ya casi todo, lo cual es muy bienvenido para los partidos hermanos del FMLN en esos países. El racionamiento les presenta la oportunidad de darles electricidad a unos sí y a otros no, haciendo que la gente vaya dependiendo más de estar bien con los del gobierno y el partido para sobrevivir. Les ayuda a apretar la soga en el cuello de la población.

El racionamiento, obviamente, tendría un costo político para el FMLN pero, seguramente, si llegamos a los apagones, el gobierno primero le restará importancia al hecho (diciendo, por ejemplo, que en muchos lados hay apagones) y, segundo, le echará la culpa a ARENA por no aprobarle más endeudamiento en la Asamblea.

El gobierno confía en que le puede echar la culpa de su pésimo gobierno a ARENA porque ésta, ocupada en visitar y revisitar sus sedes locales para asegurarse y reasegurarse de la lealtad de sus funcionarios internos para las siguientes elecciones internas, nunca tiene tiempo ni interés para decir nada y menos para protestar firmemente. Como resultado, mientras peor es el gobierno del FMLN, más cae la popularidad no sólo del FMLN sino también de ARENA. Y hay menos protección contra los abusos del FMLN.

Mucha gente no lo realiza, pero por este camino iremos, poco a poco, cayendo en la desgracia de Venezuela.