renovación

Carta a la Juventud Republicana: No se dejen amordazar. De Paolo Luers

 

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 11 febrero 2017 / EDH

Bichos:
Escucharon durante años el discurso de renovación y apertura de los dirigentes de ARENA. Algunos incluso hablaron, con toda pompa, del ‘relevo generacional’. Entonces, ante tanta insistencia, ustedes les tomaron de la palabra, se metieron al partido y cuando había que renovar la dirección de la JRN, el brazo juvenil de ARENA, se apuntaron: con entusiasmo, con ganas – y con la energía creativa y rebelde que se necesita para empujar un proceso de renovación. Cuando una buena mañana de diciembre del año pasado ustedes fueron juramentados, nuevamente escucharon del presidente del partido el discurso de renovación: “Definitivamente hay que cambiar la manera de hacer política en el país, y los jóvenes son un pilar muy importante para ello.”

diario hoyMe llamó mucho la atención el video que vi de este acto: caras frescas, algunas ya conocidas por su participación en movimientos de la Sociedad Civil; nada de chalecos tricolor, sino con camisetas que anunciaron el lema de este nuevo equipo: “Somos País”.

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Vaya, me dije, al fin hay vientos nuevos en ARENA; al fin se ve una juventud que no quiere servir de pelotón de pinta y pega, sino de motor de la renovación, de debate y de pluralismo. Platiqué con algunos de ustedes, y me encantó lo que escuché: “Nosotros seremos el vínculo entre el partido y la sociedad, sobre todo con la juventud, con todos que quieren un cambio en el país, pero que siempre han visto un partido cerrado. Vamos a abrir la puerta a la juventud y la renovación…”

Que bueno que el nuevo COENA al fin entendió que la juventud de su partido tiene que ser el motor de la renovación que no se puede hacer desde arriba. Pensaba yo.

Parece que me equivoqué. Hoy, sólo seis semanas después, parece que el COENA ya quiere cortarles las alas, por miedo que se les vuelvan rebeldes, independientes y críticos. El director de Comunicación, el empresario de publicidad Sherman Calvo, ya les dijo que todo lo que publiquen en redes (que es el hábitat idóneo para comunicarse con los jóvenes del país) tiene que pasar por el filtro del COENA. También el discurso de Mauricio Interiano ha cambiado: ahora les dice que hay una línea del partido y que se olviden de ir contra corriente. Un dirigente les dijo que sean conservadores. ¡¿Adónde se ha vista una juventud conservadora?!

Les digo una cosa, bichos: Juventud que no va contra corriente no vale la pena. Los partidos modernos y exitosos necesitan un contingente de juventud crítica e irreverente. El brazo juvenil partido sólo es fuerte si es el caldo de cultivo de la renovación. Si es un apéndice del establishment, no sirve para nada, mucho menos al partido a prepararse para el futuro.

Si el liderazgo del partido no tiene capacidad o voluntad de seguir transformado el partido, los únicos que pueden mantener abierta esta opción son ustedes – y para esto necesitan autonomía de criterios.

Ustedes decidan: O van a hablar el lenguaje de la juventud salvadoreña, que por cierto es muy escéptica de todos los partidos; o van a ser loros para repetir el discurso oficial de la generación en el poder. Tienen que decidirse, y lo tienen que hacer con audacia y sin miedo de enfrentar los obstáculos que les van a poner. Si acceden a adoptar el discurso del establishment, le privan a la oposición de un instrumento vital para romper las barreras entre partido y sociedad. Si se atreven a dar las batallas necesarias para hacerse respetar como la Juventud Republicano que la oposición necesita, también la sociedad, los universitarios, los jóvenes de las colonias los van a respetar y escuchar. Si no se hacen respetar en el partido, nadie afuera les va a respetar.

Tengan seguro que si hoy demuestran temple y principios, van a encontrar muchos aliados en sectores que hasta ahora ni han vuelto a ver al partido. Si el partido aun no entiende que esta es su función como Juventud Republicana, convénzanlos con éxitos mostrables. Pero no tiren la toalla antes de dar la batalla. ¡Nunca!

Saludos y adelante,

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Solo por contraste: la juventud de la competencia

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El envase. De Christian Villalta

La política es todavía el mercado más monopolizado y anacrónico del país.

Christian Villalta, 11 septiembre 2016 / LPG

A falta de analistas, el FMLN y ARENA buscan asesoría en publicidad. Es lo lógico cuando la sociedad ya no espera de ellos producción de pensamiento político ni evolución programática sino solo imagen. Para venderte la misma gaseosa, lo que necesitas es cambiar el envase. Y si en Compitalandia y Confusiolandia no quieren cambiar el producto (o no saben fabricar más que la misma chuchería), pues a lucir cool aunque sea sin sustancia, que con eso basta para que los de siempre nos manchemos el dedito.

la prensa graficaDel recetario para lucir cool, una de las que personalmente más me seduce es la pretensión de transparentar sus métodos, de hacer política ante el escrutinio popular y de rejuvenecer sus filas con nuevos cuadros de la que quieren hacer gala las cúpulas en ambos patios. Políticos de entreguerras festejan que haya modos menos histriónicos de lucir fresco ante el electorado que subirse al Tagadá o bautizar chuchos en Twitter. Practicar la democracia intramuros de los partidos es estar “in”, y nadie muere en el intento.

ARENA lo hizo, en una elección que tuvo el efecto de un megaspot publicitario, para bien y para mal. Para bien porque el guion no admitía mayores desviaciones y eso garantizó la efectividad del mensaje: contendientes con el mismo discurso, matizado con algunas frases casi futboleras de Hugo Barrera (no hay futbolistas viejos ni jóvenes, solo malos y buenos…), debates sin ninguna agresión, tiempo para mostrar al menos un ratito a cada uno de los que importan en el partido, y una idílica imagen de unidad, de disciplina granítica, de hermandad republicana, este último un mensaje fundamental luego de una época bizarra de medios melones, transfuguismo y maletinazos. Para mal porque en lugar de duplicar su respuesta al país, a través de dos personas que suponemos creen en lo mismo, ARENA no respondió la pregunta esencial: ¿si ya se cansó de ser oposición, qué ofrece de distinto al electorado que lo sacó del poder en 2009? No bastará con cambiar unas coplas del himno, vamos.

Desde el Gobierno, el FMLN también se esmera en vender una imagen de bloque granítico pero con tristes resultados para su cúpula. Uno se imagina los pucheros de Medardo, José Luis y Norma (disculpen la confianza, pero nombrarlos por su pseudónimo me parecería aún más igualado) cuando alguno de sus cuadros más jóvenes no se adhiere al manual. Por manual, entendámonos, compañero, no me refiero al librito de Fedor Vasilievich Konstantinov –qué materialismo histórico ni qué ocho cuartos, diría Sigfrido–, sino a las consignas que funcionarios, diputados y alcaldes rojos deben usar en caso de emergencia.

Por ejemplo, si se habla de la CIGIG, mentarle su madre a la embajadora; si se habla de Venezuela, hablar de soberanía y bajo ninguna presión hablar de democracia; si se cuestiona la participación de algunos oficiales de la Fuerza Armada en el tráfico de armas, poner cara de circunstancia; si se habla de Rais, tararear una de Juanga; y si se habla de la tregua, mutis.

Ni ARENA ni el FMLN conectan con la sociedad, con lo que la clase media exige ni con lo que la renta más baja y la informalidad necesitan. Difícilmente ocurrirá en el corto plazo: la derecha política no renovará su ADN mientras la derecha económica siga traumada por Saca; y mientras siga gobernando, el FMLN solo será útil para sí mismo.

Ambos partidos necesitan una renovación profunda, botando peso muerto, lastre ideológico y cuadros oportunistas e inservibles. De esa purga saldrían toneladas de basura. Si no hallan qué hacer con ella, faltaba más, se la venden a Nicaragua, que ha demostrado en los últimos días una curiosa pericia para el manejo de los desechos tóxicos.

 

El nuevo Coena. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 30 julio 2016 / EDH

El Partido ARENA se apresta a elegir un nuevo Consejo Ejecutivo Nacional, Coena. Los estatutos están, por fin, listos y se espera que haya una elección democrática, de la cual salga un partido fortalecido y con nuevos brillos. Suena bien. Lo que preocupa es que lejos de que el proceso unifique, la batalla entre las distintas planillas que se postulan causen división en vez de unión.

La cuestión de la elección de ARENA no es asunto que solo concierna a ese partido, sino a todos los salvadoreños. Y es que hoy por hoy, ese instituto político es la única esperanza de cambio. De manera que lo que ocurra a ese partido va más allá de los intereses políticos de los diferentes grupos de poder a su interior.

diario hoySi ARENA pierde las elecciones de 2018, el FMLN podrá adueñarse tranquilamente del órgano judicial, y a ello sumará el control del Tribunal Supremo Electoral, el Registro Nacional de Personas Naturales, además de los órganos legislativo y ejecutivo. Es decir ganará fácilmente la elección presidencial de 2019, aún perdiéndola en las urnas. Y así tendremos otros cinco años del FMLN y sus “magníficos” gobiernos.

Por todo lo anterior, ARENA no debe ni puede, perder las próximas elecciones de alcaldes y diputados. Mi modesta sugerencia es que los principales líderes areneros traten de conformar un Coena muy representativo y sobre todo capaz de conducir al partido a una victoria electoral. Ya no hay cabida para el presidencialismo en ARENA, ni para que haya un supra poder de los expresidentes de la República.

Es hora de que se imponga la razón por encima de cualquier pasión o intereses particulares. Ninguna de las personas que se mencionan como posibles presidentes del partido podrá llevarlo a la victoria en las próximas justas electorales, sin el apoyo entusiasta y decidido de un grupo de experimentados colaboradores y del Coena mismo. Cada miembro del Coena debe tener su propio peso y no solo servir de comparsa al presidente de turno.

Jorge Velado puede retirarse con la satisfacción del deber cumplido. Él heredó una dirección de un partido en transición. Y ahora lo deja como primera fuerza política y con nuevos estatutos. Es probable que algunos no estén del todo satisfechos con la normativa, pero es mucho mejor que tener eso a no tener nada o algo que todo mundo le vale sorbete.

Los expresidentes de la República han cumplido un papel importante, pero deben entender que ya es momento de pasar a un nivel más de consejeros que de actores activos y decisorios. Es tiempo para otros liderazgos, ideas nuevas, frescas, métodos modernos de campaña, pero siempre bajo los principios del respeto a la democracia representativa, el respeto a la libre empresa y al Estado de Derecho. El liberalismo, pues.

Probablemente los nuevos estatutos no conviertan a ARENA en un partido ultramoderno. Pero lo que sí es cierto es que es el más moderno de nuestros partidos. Creo que personas con mucho peso político dentro de ARENA deben acercarse, discutir, negociar y llegar a consensos sobre que tipo de Coena y no solo de presidente se necesita para ganar las próximas elecciones.

De nada sirve estar pensando en estos momentos en candidaturas presidenciales areneras si al partido le va mal en las próximas elecciones. Lo primero es lo primero. Y lo más urgente e importante es tener el vehículo listo para ganar. Y para ganar ARENA necesita mucho más que el voto tradicional. Necesita del voto de todos los que están desencantados con los pésimos gobiernos del FMLN.

Pero para ello, se necesita un excelente trabajo territorial y mucha audacia para construir un lenguaje que conecte con el nuevo electorado. Un mensaje que lleve esperanza a un pueblo y un país que parece haberse resignado a lo peor. Necesitamos un partido que entusiasme y que nos haga creer que hay una luz al final del túnel.

ARENA, ¿renovada u obsoleta? Columna transversal de Paolo Luers

paolo3Paolo Luers, 17 junio 2016 / EDH

Hace 8 años, en junio 2008, publiqué una columna sobre la disyuntiva de ARENA. Faltaban 10 meses para las elecciones del 2009, y ya era previsible que  ARENA las iba a perder. Dentro y fuera de ARENA se discutía si cambiar o no al candidato impuesto por Tony Saca (Rodrigo Ávila), pero nadie se atrevió a discutir y cuestionar el carácter y la visión del partido. Para provocar este debate escogí el título tan provocativo de la columna: ARENA es obsoleta.

Sostuve dos tesis principales:

diario hoy1. Ambos partidos mayoritarios -ARENA y el FMLN- son obsoletos. ARENA, desgastado por 20 años de gobierno, va a perder contra otro partido obsoleto, pero que promete ‘el cambio’. “Lo que El Salvador necesita son nuevos partidos. Partidos que ya no corresponden a la lógica de la guerra. Ni siquiera a la posguerra, sino a tiempos normales, en los cuales El Salvador es un país más con los problemas normales de una sociedad frente al reto del tránsito del subdesarrollo al desarrollo.

2. ARENA tiene que “convertirse en parte de una nueva fuerza con nuevos liderazgos, nueva cultura política, nuevas formas de inclusión social y política.” Si logra esta transición, “puede contar con amplios apoyos que ahora ni siquiera los puede soñar. Sea para ganar las elecciones, o sea para crear una fuerza capaz de asegurar, desde la oposición, la democracia del país. La otra opción –ganar como y para ARENA– no existe”.

Mi conclusión hace 8 años: “Es tarde para crear ahora un partido nuevo que aspire a ganar las elecciones del 2009. Pero no es tarde para que los sectores responsables y conscientes en ARENA se unifiquen para poner a ARENA –partido que como tal ya no sirve para ganar ni para gobernar– en función de la creación de una fuerza nueva capaz de llevar al país adelante. Una fuerza, además, de ciudadanos, no de militantes”.

Ya sabemos todo lo que pasó en los 8 años que han pasado: En el 2009, ARENA perdió, porque se negó a la renovación y la apertura. Entró en una profunda crisis que llevó a la expulsión de Tony Saca, la creación de GANA – y a un proceso exitoso de reconstrucción con algunos elementos de renovación. ARENA logró a revitalizarse, incluso a ganar las elecciones parlamentarias y municipales del 2012, pero la renovación programática, el relevo generacional y su apertura hacia la ciudadanía quedaron cortos y ambivalentes. Resultado: Perdieron nuevamente las elecciones del 2014, regalando al FMLN un segundo mandato presidencial.

Así que hoy, ocho años después, no sólo queda inconcluso el proceso de renovación de ARENA, corre el mismo riesgo de enfocarse en un pleito sobre “el candidato idóneo”. En 2008 escribí: “La disyuntiva de ARENA no es cambiar o no cambiar al candidato (hoy sería: a quién de sus cuadros poner de candidato para el 2019)…. Lo que tienen que hacer es mucho más trascendental que la cuestión de candidaturas. Tienen ante si la siguiente disyuntiva: desmoronarse en el intento de asegurar el continuismo – o convertirse en parte de una nueva fuerza con nuevos liderazgos, nueva cultura política, nuevas formas de inclusión social y política”.

Suscribo hoy, en junio del 2016, cada una de estas palabras del 2008. Y ante las elecciones internas de septiembre es preocupante que ARENA no esté enfocando su debate interno y con la sociedad en su verdadero reto.

ARENA ha avanzado mucho. Abrió espacios para nuevos liderazgos y nuevas formas de hacer política. Asumió la defensa de la institucionalidad democrática. Y se recetó un proceso de democratización interna del partido que va a culminar este año con el primer COENA elegido por la militancia.

Todo depende ahora de esta elección. No es simplemente una elección de nuevos líderes. Es sobre el futuro del partido: o es un partido nuevo, capaz de construir una nueva mayoría comprometida con el progreso del país, o es un partido obsoleto que no representa más que los intereses de sus funcionarios y financistas. Esta elección tiene que convertirse en la decisión entre renovación y continuismo. Entre apertura y estrechez programática. Entre partido de militantes o vehículo de ciudadanos para regenerar el país.

De esta elección interna tiene que salir una definición de rumbo, la consolidación de un liderazgo capaz de terminar y profundizar el proceso de renovación – y sobre todo de ganar las elecciones del 2018 y 2019. Tal vez ganar las elecciones no sea el reto más complicado, dado el fracaso del gobierno del FMLN. Pero de nada sirve al país otro mal gobierno de ARENA, como con toda seguridad nos hubiera tocado si hubiera ganado Rodrigo Ávila en el 2009 o Norman Quijano en el 2014. El reto es gobernar con capacidad de resolver los principales problemas que frenan el progreso del país: inseguridad, falta de crecimiento, pobreza, sistema educativo obsoleto.

Y esta capacidad no depende de concertaciones de cúpulas partidarias. Depende de la capacidad de ser parte de la construcción de amplios consensos en la sociedad civil como sostén de nuevas políticas públicas – y de convertirse en la expresión política de estos consensos. Si no, queda obsoleta.

Lea la columna del 2008:
ARENA es obsoleta

¿Faltan líderes? De Manuel Hinds

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 6 junio 2016 / EDH-Observadores

Ante las percepciones paralelas de que el país está cayendo en una especie de caos incipiente y de que este caos podría perpetuarse porque el FMLN podría ganar las próximas elecciones, es muy común escuchar un claro diagnostico. Que el problema más serio que tenemos, al menos para la inmensa mayoría que no queremos que el FMLN gane, es que carecemos de líderes que nos puedan guiar hacia la formación de un gobierno democrático, con valores ajustados al estado de derecho y con competencia técnica para resolver los problemas del país.

observadorEs cierto que esa mayoría, que representa entre el 70 y el 80 por ciento de la población, se ha ido fragmentando en los últimos años, no solo entre distintos partidos de oposición sino también en el grupo político más grande que ahora existe: los que no votan, que han ido aumentando y que ya representan el 50 por ciento del electorado. Y es cierto también que todavía no se vislumbra un líder carismático que pueda aglutinar todos esos grupos fragmentados.

¿Por qué es que no sale este líder carismático?

Hay dos maneras de ver el carisma. Una es pensar que es algo que viene con la naturaleza de las personas. Esta es la manera más popular de verla. La otra es pensar que es algo que el electorado le da a un líder. Un profesor emérito de Oxford, Archie Brown, arguye que la realidad está más cerca de la segunda que de la primera y lo demuestra reflexionando sobre el hecho de que la misma persona puede tener carisma en una etapa de la vida, perderla en otra, y recuperarla después, y así varias veces. El ejemplo más claro de este errático comportamiento del carisma es una persona que casi cualquiera podría clasificar entre los políticos más carismáticos del siglo XX: Winston Churchill.

Churchill tenía todas las características para ser carismático en el sentido más popular de la palabra. Descendiente de una de las familias más distinguidas de Inglaterra, participó en la última carga de la caballería británica en África, fue corresponsal de guerra en otra guerra también en África, fue capturado y se escapó atravesando un desierto, y todavía muy joven fue ministro en varios gobiernos antes y después de la Primera Guerra Mundial. Pero para los años treinta estaba fuera del gobierno y toda la galantería, el carácter, el atrevimiento que le había dado el éxito en las décadas anteriores de pronto parecían ya no ser fuentes de carisma político. Mucha gente lo consideraba un fracasado. Decían que era un extremista, que lo que se necesitaba era el diálogo con Hitler, ya en el tiempo en el que Hitler se volvía cada vez más abusivo.

En esa época, el pueblo aclamaba al entonces Primer Ministro, Neville Chamberlain, que era indeciso, igual de indeciso que el pueblo británico de esos años. Cuando Chamberlain fue a Munich a entregarle a Hitler todo lo que quería la gente lo ovacionó a su regreso a pesar de que lo que entregó puso en gran peligro a Gran Bretaña. Líder y pueblo querían contemporizar con Hitler.

Pero, de pronto, cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, y la gente vio como ellos habían dejado que el peligro creciera hasta volverse casi inmanejable, Churchill ascendió al puesto de Primer Ministro, y, con las mismas características que la gente le criticaba en los años treintas, se convirtió en el símbolo de la resistencia del pueblo británico contra el Nazismo.

¿Qué pasó? Churchill no cambió. Los que cambiaron fueron los electores. Churchill pudo convertirse en el eje de su país durante la guerra porque en ese momento el pueblo se decidió a pelear por sus libertades. Es decir, para que un líder carismático surja y unifique a la gente, ésta tiene que saber lo que quiere.

La situación del país es tan grave que cada quien debe decidir si desea que una minoría nos lleve a convertirnos en una Cuba o una Venezuela, o desea que seamos una democracia liberal como todos los países desarrollados. Los líderes no surgirán mientras la gente piense que las cosas no está muy mal, que lo mejor es contemporizar, o que lo que se necesita no es ganar elecciones sino diálogo, al mismo tiempo que el FMLN manda a sus turbas a quemarle llantas a los que supuestamente está invitando a dialogar y les dice que ahora sólo les queda “ladrar”.

Deliberemos. De José Ignacio Torreblanca

El autor es el nuevo editor de la sección Opinión de El País.

José Ignacio Torreblanca es Profesor Titular en el Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y Doctor Miembro del Instituto Juan March de Estudios e Investigaciones. José Ignacio Torreblanca, 5 junio 2016 / EL PAIS

“Somos nosotros mismos los que deliberamos y decidimos conforme a derecho sobre la cosa pública, pues no creemos que lo que perjudica a la acción sea el debate, sino precisamente el no dejarse instruir por la discusión antes de llevar a cabo lo que hay que hacer”. Una sencilla pero potente observación (formulada por Pericles en el 431 a.C.) que resume a la perfección algo que todos sabemos, que una democracia es imposible sin un debate público de calidad, pero que demasiado a menudo olvidamos o nos intentan hacer olvidar.

Hablamos mucho de crisis de la democracia, y casi cada día intentamos reinventarla. Pero los principios que hacen funcionar nuestras democracias tienen casi 2.500 años de antigüedad y muy poca necesidad de renovación en lo el paisfundamental. Aquel ágora ateniense, que permitía una democracia participativa, se ha transmutado hoy en un ágora digital. Más que nunca, la complejidad del mundo en el que vivimos exige unos medios de comunicación que puedan explicar esos cambios, dar voz a la ciudadanía y exigir cuentas al poder.

Que los principios y ambiciones democráticas sean los mismos no quiere decir que sea fácil desarrollarlos. Al contrario, vivimos en una época marcada por profundos cambios tecnológicos que abren posibilidades tan infinitas como complejas de materializar. Y por si el reto del cambio digital no fuera suficiente, en nuestras sociedades proliferan los extremismos y la polarización, a veces alimentados por las dinámicas de las redes sociales, lo que hace difícil en ocasiones mantener ese debate público de calidad que sirve de oxígeno a nuestras democracias.

El PAÍS acaba de cumplir 40 años y se lanza con toda energía e ilusión a conquistar los nuevos espacios de debate público y deliberación que conforman Internet y las redes sociales. Queremos conectar a las generaciones que fundaron este periódico y lo han sostenido con su fidelidad con los jóvenes que se incorporan al mundo y también ansían un espacio abierto y plural para el análisis riguroso y de calidad. Además del cambio digital y generacional, buscamos abrirnos geográficamente a nuevas firmas, temáticas y miradas. En nuestras tribunas, aspiramos a mezclar la experiencia y la veteranía con la juventud y la innovación. Y en nuestros editoriales queremos reflexionar en voz alta sobre los hechos más relevantes de la actualidad, los problemas que nos preocupan a todos y las tendencias que están definiendo ya nuestro futuro. Queremos reflexionar, debatir, analizar, lograr entre todos un espacio público de calidad que mejore la democracia. Deliberemos.

@jitorreblanca

EL PAÍS Opinión se renueva

José Ignacio Torreblanca es el nuevo jefe de una sección que mira más a Internet y amplía áreas de debate.

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José Ignacio Torreblanca

5 junio 2016 / EL PAIS

EL PAÍS Opinión, la sección que el periódico dedica a editoriales, tribunas y debates, arranca nueva etapa con la mirada puesta en el desarrollo de contenidos para la web, en la renovación de firmas y en una invitación a lectores y generaciones de todo el mundo a participar en el intercambio de ideas. Éstas son las claves de la nueva etapa:

1) Más Internet. Llegar a más lectores a través de más canales es la filosofía de una nueva realidad que ha multiplicado sus posibilidades en la era de Internet. Además de la oferta en papel, la nueva sección intenta recorrer todos los caminos que hoy se abren en el universo digital.

Por ello, Opinión amplía su presencia en Internet con una página en Facebook donde los lectores pueden encontrar todos los contenidos de la sección, participar en encuestas instantáneas sobre cuestiones de actualidad y asistir a entrevistas en directo con los autores y responsables de la sección. Esta nueva página en Facebook se añade a nuestra cuenta ya existente en Twitter (@elpais_opinion), a la que seguirá, pronto, la presencia en Instagram. Opinión ofrecerá además videoanálisis de las noticias de actualidad, permitirá descargar podcasts semanales donde analizaremos con nuestros corresponsales los hechos y tendencias más relevantes de la actualidad mundial, y elaborará newsletters que enviará por correo electrónico a los lectores que se suscriban.

2) Renovación de firmas. Las secciones de Claves y Mirador renuevan sus articulistas buscando un mejor equilibrio geográfico, generacional, de género y temático. Se incorporan Víctor Lapuente, Sandra León, Jorge Galindo, Máriam Martínez-Bascuñán, Valeria Luiselli y Javier Sampedro, que suman sus columnas a las habituales de Julio Llamazares, Manuel Jabois, Jorge M.Reverte, José Ignacio Torreblanca, David Trueba y Xavier Vidal-Folch.

3) Ampliar el debate. Los lectores encontrarán más espacio para expresar su opinión en la sección de Cartas al Director en la web; una herramienta imprescindible para conectar con los lectores, darles voz y estar al tanto de sus preocupaciones. También, quienes aspiran a colaborar en EL PAÍS Opinión encontrarán en la web orientacioens para hacerlo: aportar claves originales, identificar temas novedosos, buscar ángulos distintos, mostrar realidades diferentes o rehuir manifiestos y argumentarios, son algunas de las recomendaciones.

Además, los lectores seguirán encontrando en nuestra sección a los mejores viñetistas, un comentario diario de actualidad (Acento) y una ventana al mundo (Conversación Global).

La nueva etapa de EL PAÍS Opinión cuenta con José Ignacio Torreblanca como jefe de esta área. Torreblanca es profesor de Ciencia Política en la UNED y ha dirigido la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relationes (ECFR). Es columnista de EL PAÍS desde junio de 2008. Su último libro Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis (Debate) se publicó en abril de 2015. Ha publicado también ¿Quién Gobierna en Europa? (Catarata, 2014) y La fragmentación del poder europeo (Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

Carta a Jorge Velado. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 8 marzo 2016 / EDH

Estimado Jorge:
Diste el paso. Te apartaste. Dejaste libre el espacio para que otros asuman el liderazgo.

Te felicito. Facilitar el relevo es bueno, aunque siempre tiene sus riesgos. Aunque no es importante, lo voy a decir: Yo hubiera preferido que te postularas una vez más, para llevar a buen termino el proceso de democratización, apertura y renovación de ARENA. Hubo muchos que empujaron la apertura, pero vos fuiste el hombre que se quedó parado en la puerta, cuidando que nadie la cerrara. Este riesgo existe, ahora que te apartas de la contienda por la presidencia del COENA. Es obvio que hay quienes solo esperan que vos te apartes, para volver a cerrar la puerta y hasta las ventanas – y evitar que sigan entrando aires de rebeldía y renovación.

Pero también hay quienes están dispuestos a defender y profundizar el proceso de apertura, porque saben que es la única forma de construir la nueva mayoría que puede, no sólo de ganar las elecciones del 2018 y del 2019, sino sostener políticas públicas audaces que nos llevan a salir de la crisis de crecimiento y seguridad.

diario hoyDe aquí a septiembre, cuando se elija el nuevo COENA, te tocará ser el guardián del proceso democrático interno. A los que desde el COENA y la Comisión Política controlan el aparato partidario les tocará asegurar que este no se articule en defensa de sus propios intereses, sino con visión de país.

En el proceso de definición interna habrá competencia fuerte. No hay que tenerle miedo. Con tal que logren que el debate no sea solamente sobre personas (como en el burdo espectáculo de las primarias republicanas en Estados Unidos), sino sobre conceptos políticos y sobre propuestas de cómo enderezar al país, la competencia es ventaja. Por más plural el partido, más amplia la mayoría que logrará construir.

Entonces, ¿por qué estoy diciendo que tu salida significa un riesgo?

Porque esta vez, ARENA no se puede equivocar.

La elección del nuevo liderazgo de ARENA es el primer paso de un proceso que incluye saber escoger a los candidatos más idóneos para alcaldías y diputados, y para la contienda presidencial del 2019. Es también el primer paso para construir un maquinaria electoral que desde septiembre 2016 a marzo 2019 trabaje con una sola misión: construir la nueva mayoría, junto con la ciudadanía y todas sus expresiones, necesaria para ganar las elecciones del 2018 y 2019, para defender la institucionalidad (en 2019 se elegirá a cinco magistrados de la Corte Suprema, entre ellos cuatro para la Sala de lo Constitucional), y para hacer sostenibles las políticas públicas audaces necesarias para superar la crisis de seguridad y para reactivar la economía.

Esta vez ARENA no se puede equivocar. Y esto no sólo significa que tiene que saber escoger, ¡esta vez sí!, al candidato presidencial (que bien puede ser candidata) que logra romper con la desconfianza y apatía de la ciudadanía frente a los partidos, incluyendo ARENA.

Tu partido no tiene derecho de equivocarse nuevamente. Y parte de este imperativo categórico, Jorge, te toca a vos – aunque ya no competirás en la contienda interna. Más bien: Precisamente por esto. El rumbo de ARENA se define entre hoy y septiembre. O retrocede y se atrinchera en la zona de confort de los funcionarios públicos y partidarios; o se lanza a conquista de la confianza de la ciudadanía, que es indispensable para ganarse nuevamente el derecho y privilegio de gobernar.

Será un ejercicio complejo entre unidad y rumbo claro. Hay que preservar la unidad, por esto el nuevo liderazgo tiene que ser amplio e inclusivo. Pero al mismo tiempo hay que definir el rumbo – y proyectarlo sin titubeos. Rumbo de renovación, pluralidad, apertura; rumbo de democratización interna, de autocrítica y corrección; rumbo de abrazar la responsabilidad social.

Si el partido, para no ofender a nadie y así mantener una unidad precaria, decide mejor no definir su rumbo, no tiene posibilidad de convencer a la ciudadanía no partidaria.

Así que la tarea del liderazgo que ustedes elegirán en septiembre, es compleja. Tiene que ser inclusivo y expresar la pluralidad, pero con clara definición del rumbo.

Tendrás mucho trabajo de aquí a septiembre, Jorge. A la obra – lo más transparente posible, porque tu principal aliado lo tendrás en la ciudadanía y la opinión pública.

Saludos,

e2b99-firma-paoloLea la siguiente entrevista a Jorge Velado:
“Mi objetivo es dejar un partido más democrático”