Marvin Galeas

Mi última columna en El Diario de Hoy. De Marvin Galeas

Esta columna me permitió ganar miles de amigos reales y virtuales. Personas que amables me saludan en los centros comerciales o en cualquier otro lugar. Es agradable, no lo niego.

marvin galeasMarvin Galeas, 31 diciembre 2016 / EDH

Este 31 de diciembre, tras poco más de 16 años de tener el privilegio de escribir como columnista semanal de este periódico, mi intuición me dice que llegó el momento de decir adiós a mis queridos lectores.  Lo pensé mucho, le di muchas vueltas, lo hablé con Sandra y mis hijas. Expuse mis razones y las cuatro me apoyaron.

Antes de continuar, debo expresar mi agradecimiento a Don Enrique Altamirano y doña Thelma, a Fabricio y Eduardo Torres, quienes generosamente me cedieron este importante espacio de opinión.  Fue Janet Cienfuegos la que me invitó a escribir pequeñas columnas en la sección de espectáculos. Luego, por sugerencia de Eduardo y aceptación de la familia Altamirano, pasé, como se dice, a las grandes ligas.

diario hoyEn mi mente y corazón quedarán grabadas las acertadas sugerencias de dos grandes editores: Luis Fuentes y Rolando Monterrosa. También durante algún tiempo también hice entrevistas de dos páginas, algunas de ellas realmente movieron el tapete. También escribí algunas crónicas especiales como cuando acompañé a una comitiva presidencial a la Casa Blanca y pude conocer en persona al presidente Bush.

Aquí, en estas páginas, han quedado escritas, para siempre en el ciberespacio, mis opiniones sobre diferentes aspectos de la vida nacional, mis relatos de la guerra y sobre las profundas lecciones que se pueden aprender en episodios de la vida cotidiana. Como todo ser humano, cometí errores. Creo que no pocas veces se me pasó la mano al ser muy confrontador.

Sobre todo, en los primeros años.  Por esos tiempos yo era el columnista más joven.  Y quería decirlo todo con fuerza y a veces con mucha agresividad. Eso, aunque tuviera razón, le restaba peso a mis argumentos.  No pocas veces me equivoqué y a veces pequé de sarcástico. Aprovecho para pedir disculpas 15 años después públicamente, aunque ya lo hice en privado, al gran escritor Manlio Argueta, por una desafortunada columna.

Pero también, sin el más mínimo afán del autoaplauso, acerté cuando advertí sobre los peligros que entrañaba llevar a la presidencia al sujeto que gobernó el período pasado. Advertí, allí está escrito, sobre su arrogancia, sobre su escasa inteligencia emocional y su suprema soberbia.No pocos me insultaron feamente por eso. Pero creo, sin lugar a dudas, que en  este caso particular la historia me ha dado la razón.

En estas páginas fui un claro defensor del sistema de libre empresa, de la democracia sin apellidos y del respeto del Estado de Derecho.  Fui un duro crítico de los sistemas socializantes.  Pero eso no me hace ciego.  No comparto para nada los abusos de ciertos “capitalistas” en contra de la gente menos favorecida.

La avaricia de no pocos empresarios al exprimir al máximo a sus trabajadores y proveedores, (eso del quedan es un abuso total) y la forma en como acosan, denigran y maltratan a los clientes, son en el fondo culpables del acceso al poder de sistemas como el chavismo.

En resumen, critico los abusos del sistema capitalista, pero rechazo ciento por ciento el socialismo marxista, y esa locura llamada socialismo del siglo XXI. Esa reflexión no tiene nada que ver con la discusión del salario mínimo. Aquí, con todo respeto, creo que tanto Monseñor Escobar Alas como el padre Tojeira están completamente equivocados.  Pero eso es harina de otro costal.

Esta columna me permitió ganar miles de amigos reales y virtuales.  Personas que amables me saludan en los centros comerciales o en cualquier otro lugar.  Es agradable, no lo niego.  Ahora que gobierna el FMLN, son más las miradas y gestos de simpatía que las de odio, que me lanzaban antes que se estrellaran con los dientes en la dura realidad.

En cuanto a escribir sobre política, quiero decir que  en este momento estoy quemando las naves. Alguien me aconsejó, nunca digas nunca. Pues bien, así como cuando tiré hace varios años la última colilla de cigarro, y tomé la última gota de licor, pues con esa misma fuerza moral y de voluntad digo que nunca más volveré a escribir sobre política.

La política no tiene ya ningún encanto para mí. Dije lo que tenía que decir. Hice lo que tenía que hacer. Se acabó. También es una manera de guardar respeto y luto por Francisco Guillermo Flores Pérez. La forma perversa como planificaron su caída (uno de los participantes, borracho, me lo contó paso a paso) me provocó asco, repudio, dolor.

Seguiré escribiendo. Hay varios libros que escribir para 2017. CHAT está en las librerías y hay otros  megaproyectos que me tienen entusiasmado. A todos ustedes, queridos lectores, gracias por la amistad. Tengo todos sus correos guardados. Ustedes, amigos, estarán por siempre en mi corazón.

marvingaleasp@hotmail.com

 

Vea también:

Carta al amigo, compañero y colega Marvin Galeas: No tire la toalla
… y la respuesta de Marvin Galeas

Bob Dylan: el eterno. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 15 octubre 2016 / EDH

El mundo de la literatura está conmocionado. La Academia Sueca decidió otorgar este año el premio Nobel, uno de los más prestigiosos del mundo, no a un escritor propiamente dicho, sino a un cantante y compositor estadounidense del género pop: Robert Allen Zimmerman, conocido nada más como Bob Dylan.

Algunos escritores pero sobre todos los críticos, esos expertos en la teoría del equilibrio, pero que jamás han andando en bicicleta, están muy molestos. Un cantante ruso alega que Dylan no merece el premio, porque su influencia se limita nada más a los Estados Unidos y no a Rusia, ni a China, por ejemplo. Eso no es cierto.

diario hoyLa influencia cultural de Bob Dylan, de una o de otra manera, es universal. Es probable que alguien que jamás haya oído mencionar a Bob Dylan, en estos días, le guste cierta manera de expresión musical o literaria, muy de la actualidad, pero a la vez muy influenciada por el autor de “Like a Rolling stone”.

Un niño de, digamos 8 años, no ha oído hablar nunca de William Shakespeare, y mucho menos ha leído Hamlet, pero ya ha visto por la televisión o Netflix innumerables versiones del Rey León, que no es otra cosa que la obra del gran dramaturgo inglés, contada en clave de caricaturas.

La dimensión mundial, debido a muchos factores, de la cultura estadounidense es innegable. Hasta los más acérrimos enemigos de “el imperialismo yanqui” o bien adoran la Coca Cola, o son “fans” del cine de Hollywood, o de poetas como Allen Ginsberg o de la pintura de Pollock, o de los Toros de Chicago, o simplemente son adictos de McDonald’s. Todo lo mencionado son parte de la iconografía cultural estadounidense.

Resentimientos aparte, me parece que la poesía suele cobrar también alturas insospechadas en su expresión musical. No es nada nuevo. Ya en la antigüedad, Homero, escribió la Ilíada y la Odisea para ser cantadas. Por cierto, ambas obras constituyen pilares fundamentales de nuestra cultura occidental, hasta nuestros días. Nadie negaría el Nobel a Homero, solo por el hecho que ambas obras eran solo “canciones” o rapsodias.

La poesía es un arte mayor. Hay versos de grandes poetas, que calan profundo en el alma y que vueltos a leer o escuchar, vuelven a erizarnos la piel. Dylan es un admirador de Federico García Lorca. Se nota en sus canciones. Quien haya leído la obra de García Lorca encontrará ecos del poemario “Poeta en Nueva York”, en algunas de la canciones de Dylan.

Por ejemplo, el poema titulado por Lorca, New York, tiene unos versos que dicen “Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marineros. Debajo de las sumas; un río de sangre tierna. Un río que viene cantando por los dormitorios de los arrabales…”.

Y la famosa canción de Bob Dylan Una Fuerte Lluvia Va a Caer, dice “Vi una rama negra goteando sangre todavía fresca, vi una habitación llena de hombres cuyos martillos sangraban… vi pistolas y espadas en manos de niños y es muy fuerte la lluvia que va a caer”. Pero uno encuentra en las letras de las canciones de Bob Dylan, también los ecos de Allen Ginsberg aquel que escribió en su poema Aullido, este verso: “Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura”.

Y Bob Dylan canta, guitarra y dulzaina: “Vi lobos salvajes alrededor de un recién nacido…”. No cabe duda que hay una gran influencia de los poetas de la llamada generación Beat en sus letras. Y el mismo Dylan señala como influyeron en su música Los Beatles y los Rolling Stones. Y es que también eran los sesentas, un período que marcó más que una época de cambios, un cambio de época. Una ruptura en casi todos los órdenes de la vida.

Sin embargo, el mérito de Bob Dylan va más allá por su capacidad de reinventarse y mantenerse vigente como ícono cultural durante más de cinco décadas. Esta vez, tras la noticia del Nobel de Literatura, la gente no llenará las librerías, sino las tiendas de música y por supuesto YouTube. Recomiendo tres canciones: “Lay, Lady Lay” “A Hard Rain’s a- Gonna Fall” y “Girl From The North Country”.

Herminia, Francisco y Joaquín. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 1 octubre 2016 / EDH

Tres personas que influyeron de manera determinante en mi manera de actuar y de ver el mundo, fueron mi abuela, Herminia Perla y Perla de Perla, Joaquín Villalobos y Francisco Flores. Personas tan diferentes la una de la otra, casi en todo, excepto en tres cosas: audacia, tenacidad y espíritu de lucha frente a las adversidades.

diario hoyMi abuela forjó en mí, hábitos y costumbres que perduran hasta nuestros días: levantarme muy temprano para agradecer a Dios, hacer ejercicios físicos, alegrarse con lo que se tiene y no lamentarse por lo que no. Murió hace 2O años. Su recuerdo perdura por siempre en mi memoria.

De Paco aprendí que uno no puede controlar las situaciones externas, pero que sí podemos ser dueños de nuestros pensamientos, de nuestras reacciones a cualquier evento. Me enseñó una forma metódica de analizar las situaciones y la importancia de estar siempre aprendiendo algo. Francisco Flores murió en enero de este año. Su recuerdo perdura para siempre en mi memoria.

Con mi abuela materna Herminia, teníamos en común el ADN, los ojos claros y el espíritu emprendedor. Con Paco, teníamos en común la edad, la pasión por la filosofía, la literatura y el entusiasmo por la vida. Paco y Herminia tenían en común la mirada horizontal para cualquier persona y una tremenda capacidad para soportar con estoicismo las más bravas adversidades. Mi abuela, Paco y yo teníamos en común cierta tendencia a la soledad.

Queda Joaquín. El único de los tres que aún vive. Hace 16 años que nos distanciamos. Pero no somos enemigos. Acabo de ver una foto suya en donde aparece siendo condecorado por el gobierno de Colombia. Anda por los 65 años. Sin embargo, en la foto luce saludable, joven y con el eterno rasgo de muchacho travieso e inteligente que tenía en la guerra.

En la actualidad quizá tenga con él más diferencias que coincidencias. Pero ello no quiere decir que olvidé las cosas que de él aprendí. Viendo su foto, recordé tantos episodios que vivimos juntos durante la guerra y la última conversación de amigos, sentados en unas gradas al pie de un monumento en Piccadilly, Londres.

De Joaquín aprendí la audacia y la perseverancia. Me enseñó que cualquier situación por difícil que sea tiene solución si se piensa de manera serena y con un método de búsqueda de opciones. Aprendí a actuar de manera decidida y perseverante con la opción tomada.

Pero lo más importante que me enseñó Joaquín, me lo dijo en una frase demoledora, la vez que le confesé tras un masivo ataque aéreo, que había sentido mucho miedo a la muerte. “Todos tenemos miedo, me dijo, la diferencia está en lo que hacemos cuando lo sentimos. O te ahuevás o le hacés huevo”. Trato de practicar siempre, lo segundo.

Durante la guerra, Joaquín fue valiente y lúcido; audaz y vigoroso. Era un auténtico líder que generaba entusiasmo, confianza y lealtad. Evitó el culto a la personalidad, siempre vio el lado positivo en cada situación. Compartíamos la pasión por los Beatles, la irreverencia y el desprecio por lo rígido y lo ampuloso.

Joaquín fue un gran líder porque su manera de ser y pensar era la adecuada, para las circunstancias de aquel momento. Una vez desaparecidas esas circunstancias ese liderazgo desapareció. Triunfó en Oxford y es una figura respetada en muchos países. Pero no mucho en su propio país.

La tiene difícil aquí por la cuestión de Roque Dalton y lo de Roberto Poma. Sobre lo primero creo que me mintió. Sobre lo segundo me dijo que estaba consciente que él y el ERP no habían actuado de manera ética, pero que había que salvarle la vida a Ana Guadalupe Martínez a cualquier costo.

Pienso que para reconciliarse con millares que lo estimaron, lo admiraron y los respetaron, debería decir la verdad sobre el caso Dalton y pedir perdón a la familia, pedir perdón a la familia Poma y a otras tantas familias que sufrieron por algunas de sus decisiones. En toda guerra hay muertos, es cierto, pero hay casos que incluso ocurridos en la guerra, fueron graves desaciertos.

Yo no lo odio. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 17 septiembre 2016 / EDH

ARENA lo odia, afirma de manera contundente Joaquín Samayoa, en su brillante artículo sobre la actitud del FMLN sobre el caso de corrupción en el que está envuelto el predecesor en el cargo de actual presidente. Y dice que tal animadversión se extiende aún más en aquellos que votaron creyendo genuinamente en él.

diario hoyMe puse a pensar. Aunque no pertenezco al partido ARENA orgánicamente, ni voté por ese señor, debería tener suficientes motivos para odiarlo. Voy a citar solo algunos. Me atacó sin razón alguna cuando aún ni siquiera se le mencionaba como presidente de la República. Recuerdo uno de sus escritos en donde dijo cosas duras en contra mía.

Luego me atacó de manera dura siendo candidato. Entrevistado por su ahora socio, sobre una afirmación mía dijo en su clásico tono altanero que no tenía que responder a un pseudo periodista. Luego gastó más de 15 minutos respondiéndome.

Posteriormente, siempre siendo presidente, me acusó de un sinfín de cosas, desde su programa sabatino. Confieso que durante los cinco años que ejerció el cargo nunca escuché ninguna de sus intervenciones, ni nunca lo vi por televisión. En mi empresa me pasaban un reporte diario sobre sus diatribas. Debo decir que algunas de sus acusaciones contra mi persona pusieron incluso en peligro mi vida. Podría incluso demandarlo por eso. No lo haré.

Debería de odiarlo por todo lo que le hizo a dos grandes amigos míos: Francisco Flores y Guillermo Sol Bang, don Billy. Sobre su conciencia quedará la muerte de un inocente. No hubo estoy seguro, ni habrá nada que pruebe que Francisco Flores se robó un centavo de lo de Taiwán. Pero él usando todo el poder del Estado y a indignos escopeteros mercenarios logró establecer una percepción sobre la probidad del expresidente.

Es obvio que la ayuda a los damnificados del terremoto no iba a ser mediante un cheque firmado por el presidente de Taiwán directo al presidente de El Salvador, sin ningún documento. Para esas ayudas se requiere un protocolo que incluye a las respectivas cancillerías y una serie de documentos, así como un seguimiento estricto por el donante.

El cheque era para para la campaña de Tony Saca, tal como ya lo aceptó tardíamente ARENA. Flores lo entregó integró a su destinatario. En cuanto a don Billy, el caso fue un burdo montaje con argumentos absurdos. Los escopeteros sinvergüenzas y sin pudor, convertidos en expertos en geotermia de la noche a la mañana, repitieron como loros los alegatos que los abogados del gobierno expusieron en las cortes internacionales en donde fueron derrotados de manera contundente.

El expresidente y sus escopeteros fueron especialmente venenosos contra don Billy, uno de los hombres más rectos, probos y correctos que haya conocido en mi vida. Pero más debería de odiarlo porque mientras acusaba a otros de cualquier cosa, él convirtió CEL en su feudo a través de sus compinches, usó dinero de la gente humilde y de todos para comprar zapatos de mil dólares, muchos pares.

Gastó dinerito de la gente, y de todos, en reconstruirle las nalgas y los pechos a sus mujeres. Tomaba licor de 8 mil dólares la botella, con el dinero de los impuestos de la gente. Hipócrita, mentiroso, emocionalmente enfermo. Mientras fue presidente rugió como un león. Y cuando olió el peligro, huyó como ratón.

Pero no. No lo odio para nada. Me infunde sincera lástima y piedad su pobre y lamentable condición humana. Seguro no podrá dormir sin algo que le altere el cerebro, lo que sea. Seguro pasa leyendo, sobresaltado, cuanta cosa se dice de él en donde sea y por quien sea. Su inteligencia emocional es tan corta, que se pelea con todo y con todos: diputados, adolescentes, compañías de teléfono, anuncios, personalidades nicaragüenses, la fiscalía, todos.

No, no lo odio, aunque de su dedos y boca salgan los peores insultos y calumnias. No sé si al final pagará ante la justicia salvadoreña. Pero de todos modos ya está condenado moralmente por la opinión pública, sobre todo, por aquellos que creyeron en él. Por muchos lujos que tenga: habanos, damiselas, licores finos, mansiones, autos de lujo, tiene el alma podrida y nada de paz. A alguien en esas condiciones no se le odia por difícil que sea.

Sr. comandante Milton Méndez. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 1o septiembre 2016 / EDH

Por los días en que usted comandó una racha de espectaculares victorias militares, en el frente paracentral, que dejó una enorme cantidad de bajas a la Fuerza Armada, se convirtió en un héroe el equipo de Radio Venceremos. Todo ello a pesar, usted sabe, de la fuerte rivalidad que había entre Las Fuerzas Populares de Liberación y el Ejército Revolucionario del Pueblo.

diario hoyA usted no lo conocí nunca en persona. Pero tanto Facundo Guardado, Dimas Rodríguez, Salvador Guerra y el mismo Salvador Sánchez Cerén, cuando les pregunté, tenían un alto concepto suyo como un excelente cuadro político-militar. Fue en los periódicos que de tanto en tanto nos llegaban al frente de guerra, que vi su foto, cuando hizo entrega de decenas de prisioneros de guerra a la Cruz Roja, en Quebrada Seca, si mal no recuerdo.

Allí estaba enfundado en su uniforme militar, flaco, demacrado, y con unos lentes de miope que le cubrían casi la mitad de la cara. Su expresión en esa fotografía en blanco y negro era la del típico guerrillero guevariano: idealista, resuelto, valiente, dispuesto a morir y matar.

Muchos estaban dispuestos a dar la vida, pero no todos a quitársela a otro aunque fuera en combate. Usted fue uno de los mejores comandantes de campo. Cuando terminó la guerra, un compañero suyo, que era amigo mío me comentó que usted era uno de los cuadros de las FPL con mayores virtudes revolucionarias: humilde, sencillo, honrado, leal, justo. Lejos quedaron esos días.

Dicho lo anterior, comandante, ¿Qué pasó? Ahora, usted en el poder es todo lo contrario de lo que me dijeron: Arrogante, insensible, injusto, protector de sinvergüenzas (nunca un adjetivo fue más acertado que ese para referirse al asunto). Del flaco, idealista y sencillo, solo ha quedado un funcionario gordo, que no le da pena decir que aconsejó a un presunto delincuente que evadiera la justicia.

Comandante Milton, convertido ahora en diputado Medardo, le invito a que se ponga la mano en el corazón y piense en Polín Serrano, en Juan Chacón, en Felipe Peña Mendoza, en Dimas Rodríguez, en tantos muertos, estudiantes y obreros en las calles de la capital, recuérdelos por favor y piense. ¿Tanta sangre generosa derramada fue para que usted defienda a ese sujeto?

El comandante Chele Luis, miembro del comité central del ERP, un mítico guerrillero, muerto hace poco de cáncer, fue destituido de ese cargo, solo porque usó un dinerito sobrante para ponerle radio al viejo pick up que usaba para trasladar armas. Lo compró para no dormirse en esas madrugadas llenas de retenes. Dijeron que eso era un lujo innecesario.

Y ahora usted hace una defensa del señor de los zapatos de mil dólares, las chicas reconstruidas, los cien fusiles, (ni uno de ellos lo usó como usted y tantos humildes en la guerra) las lujosas mansiones todo supuestamente con dinero mal habido. Le pregunto ¿Fue para que ese sujeto se diera la gran vida, con dinero ajeno supuestamente, que tanta gente murió?

Asilados políticos fueron Roque Dalton, Fabio Castillo Figueroa y tanto otros luchadores sociales perseguidos fieramente por los gobiernos de turno. Pero ¿Y al señor “Carro de Lujo”, qué gobierno lo persigue? Ustedes son sus amigos.

De manera indigna e indignante lo protegen. ¿O me va a decir usted que Jorge Velado o Mauricio Interiano o Margarita Escobar planean matar a ese señor? Me niego a escribir o decir el nombre de ese sujeto que parece haber nacido solo para hacer el mal, insultar, denigrar y de ser cierto lo que dice la fiscalía también para…

En lo personal no soy hombre de rencores. Le confieso que incluso tengo cierto respeto por algunos de sus compañeros como Lorena y Gerson, por equivocados que estén. A mí no me motivó ir a la guerra el odio por nadie, sino el amor por la gente humilde, que sigue siendo tan pobre o más que antes de la guerra. Pero me cuesta, me cuesta con el dueño de la lengua más viperina del universo y sus alrededores.

Las “masas” no están con lo que quedó del FMLN, ese partido que superó en todo los desaciertos de ARENA y no aprendió nada de lo bueno de ese partido. No se atreverá usted a llamarle “masas” a Margarita Posada y sus agitadores profesionales.

Monseñor Romero solía decir que la justicia en este país es como una culebra que solo pica al descalzo. Y con su ayuda, comandante Milton, a esa culebra le será todavía más difícil picar al señor con zapatos Ferragamo de mil dólares. ¡Qué pena!

¿Por qué es importante hablar de ARENA? De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 13 agosto 2016 / EDH

Algunos de los más influyentes columnistas han escrito sobre las próximas elecciones internas del partido ARENA. Pero no solo se escribe sobre el partido tricolor, también se habla al respecto en entrevistas de medios pláticas de casa, peluquería o supermercado.

Ni el FMLN ni ARENA son lo que fueron. El primero no es ni la caricatura de sí mismo. No tiene un proyecto ideológico. Lo que sí tiene es un proyecto de poder.

De su ideal socialista lo único que le queda es un discurso desfasado. La mayoría de sus dirigentes son hombres de negocios.

diario hoyEso no es malo. Lo criticable es haberse convertido en millonario con fondos venezolanos o aprovechándose de tener el control del Estado. Ellos no atacan a la “oligarquía”, o a la ANEP por ideología. No. Los atacan porque son la competencia.

La izquierda actual, habla, eso sí, en defensa de los pobres y ataca a la “derecha oligárquica”, pero he aquí la paradoja: no hacen nada por sacar a nadie de la pobreza y ellos mismos imitan en sus ropas, comidas y viajes a los más prominentes miembros de la oligarquía.

El FMLN ya no es un partido socialista y menos comunista. Es simplemente populista. Y hay que decir que esa plaga, el populismo, le ha hecho un tremendo daño a nuestros países. Poco a poco ese discurso de que hay débiles porque hay poderosos, que aquel no tiene porque el otro si, ha creado un falso sentimiento de indefensión, de baja autoestima, de no creerse capaz de nada.

Y es entonces cuando el populista aparece regalando cosas, casi siempre minucias y pálidos programas sociales que no crean oportunidades de superación real para nadie, pero sí un fuerte sentimiento de dependencia de los gobiernos y, lo peor, desidia para el aprendizaje, el emprendimiento y un profundo rencor por aquellos, que por méritos propios salen adelante en la vida.

Hay dos Américas. La del norte, Canadá y Estados Unidos, y la del sur, de México para abajo. Una es exitosa en todo y la otra es fracasada en todo. Para entender este fenómeno recomiendo la lectura del libro “Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario” de Carlos Rangel. Allí se comprende mejor el daño que hace el populismo.

El hecho es que bajo los tres gobiernos populistas, que hemos tenido, El Salvador, además de pertenecer por razones históricas, a una región subdesarrollada, estamos más arruinados que nunca. No es posible esperar un milagro económico, generación de empleos, atracción de inversión extranjera con gobiernos que ni siquiera tienen un plan definido, equipos de gobiernos capaces y menos con presidentes o mal formados académicamente o con una pobre inteligencia emocional. O ambas a la vez.

ARENA tiene en esto una gran ventaja. Puede formar excelentes equipos de gobierno con hombres y mujeres preparados en las mejores universidades del mundo. Si para dirigir con éxito una empresa se necesita cierta preparación académica, no digamos para dirigir un país. ARENA ya no debe caer en la tentación de buscar al candidato popular para ganar como sea una elección.

El candidato, no importa si se conoce o no, debe tener las cualificaciones para ser un buen presidente. Lo de la candidatura lo resuelve una buena campaña. Ya ARENA pagó un precio muy caro llevando el error de escoger a alguien “popular”. Pero para ello ARENA primero tiene que arreglar la casa. Escoger una dirigencia capaz, no solo hay que pensar en un buen presidente del partido.

El presidencialismo partidario debe terminar en ARENA. No estamos para caudillos. Vivimos en el siglo XXI en donde, si bien siempre son necesarios los liderazgos personales, las instituciones, empresas y países más exitosos son dirigidos por equipos de trabajo.

ARENA tampoco es ahora lo que fue. Poco va quedando de su anticomunismo cerril. Cada vez, con todo y que no esté bien en las encuestas, es el más moderno de nuestros partidos y, como dijo alguien, nos guste o no nos guste, es la única esperanza para salir del hoyo.

Por eso ARENA no puede darse el lujo del canibalismo, de “si no quedo yo” me enojo y me voy. ARENA, en última instancia no puede perder las cruciales dos elecciones que tenemos ya casi a la vuelta de la esquina. Es una cuestión de país. Por eso es importante hablar de ARENA.

El nuevo Coena. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 30 julio 2016 / EDH

El Partido ARENA se apresta a elegir un nuevo Consejo Ejecutivo Nacional, Coena. Los estatutos están, por fin, listos y se espera que haya una elección democrática, de la cual salga un partido fortalecido y con nuevos brillos. Suena bien. Lo que preocupa es que lejos de que el proceso unifique, la batalla entre las distintas planillas que se postulan causen división en vez de unión.

La cuestión de la elección de ARENA no es asunto que solo concierna a ese partido, sino a todos los salvadoreños. Y es que hoy por hoy, ese instituto político es la única esperanza de cambio. De manera que lo que ocurra a ese partido va más allá de los intereses políticos de los diferentes grupos de poder a su interior.

diario hoySi ARENA pierde las elecciones de 2018, el FMLN podrá adueñarse tranquilamente del órgano judicial, y a ello sumará el control del Tribunal Supremo Electoral, el Registro Nacional de Personas Naturales, además de los órganos legislativo y ejecutivo. Es decir ganará fácilmente la elección presidencial de 2019, aún perdiéndola en las urnas. Y así tendremos otros cinco años del FMLN y sus “magníficos” gobiernos.

Por todo lo anterior, ARENA no debe ni puede, perder las próximas elecciones de alcaldes y diputados. Mi modesta sugerencia es que los principales líderes areneros traten de conformar un Coena muy representativo y sobre todo capaz de conducir al partido a una victoria electoral. Ya no hay cabida para el presidencialismo en ARENA, ni para que haya un supra poder de los expresidentes de la República.

Es hora de que se imponga la razón por encima de cualquier pasión o intereses particulares. Ninguna de las personas que se mencionan como posibles presidentes del partido podrá llevarlo a la victoria en las próximas justas electorales, sin el apoyo entusiasta y decidido de un grupo de experimentados colaboradores y del Coena mismo. Cada miembro del Coena debe tener su propio peso y no solo servir de comparsa al presidente de turno.

Jorge Velado puede retirarse con la satisfacción del deber cumplido. Él heredó una dirección de un partido en transición. Y ahora lo deja como primera fuerza política y con nuevos estatutos. Es probable que algunos no estén del todo satisfechos con la normativa, pero es mucho mejor que tener eso a no tener nada o algo que todo mundo le vale sorbete.

Los expresidentes de la República han cumplido un papel importante, pero deben entender que ya es momento de pasar a un nivel más de consejeros que de actores activos y decisorios. Es tiempo para otros liderazgos, ideas nuevas, frescas, métodos modernos de campaña, pero siempre bajo los principios del respeto a la democracia representativa, el respeto a la libre empresa y al Estado de Derecho. El liberalismo, pues.

Probablemente los nuevos estatutos no conviertan a ARENA en un partido ultramoderno. Pero lo que sí es cierto es que es el más moderno de nuestros partidos. Creo que personas con mucho peso político dentro de ARENA deben acercarse, discutir, negociar y llegar a consensos sobre que tipo de Coena y no solo de presidente se necesita para ganar las próximas elecciones.

De nada sirve estar pensando en estos momentos en candidaturas presidenciales areneras si al partido le va mal en las próximas elecciones. Lo primero es lo primero. Y lo más urgente e importante es tener el vehículo listo para ganar. Y para ganar ARENA necesita mucho más que el voto tradicional. Necesita del voto de todos los que están desencantados con los pésimos gobiernos del FMLN.

Pero para ello, se necesita un excelente trabajo territorial y mucha audacia para construir un lenguaje que conecte con el nuevo electorado. Un mensaje que lleve esperanza a un pueblo y un país que parece haberse resignado a lo peor. Necesitamos un partido que entusiasme y que nos haga creer que hay una luz al final del túnel.