España

La idea de limitación y la cuestión catalana. De Alfonso Castro

El autor analiza el pulso al Estado de las autoridades catalanas a la luz de los dos conceptos de democracia surgidos en el Mediterráneo: el griego y el romano.

Enfoques_248486959_47513633_1706x960

Centenares de personas en una reciente manifestación ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Foto: Marta Pérez Agencia EFE

alfonso castro

Alfonso Castro, catedrático de Derecho Romano

Pensamos con frecuencia que hay personas que necesitan limitarse, que deben conocer sus límites, pero sobre todo los límites, pues puede que los suyos no sean suficientes. Ocurre igual con los pueblos. En el nacimiento y desarrollo, en el caldo del Mediterráneo, de la idea de democracia como forma de gobierno popular, opuesta a las teocracias orientales, donde no existían ciudadanos sino súbditos, brillan dos opciones distintas: la demokratía griega y la respublica romana.

el españolLa primera, que ha mantenido a lo largo de los siglos su aura magnética, ahormada a la fulgurante creación artística y filosófica de los griegos durante su deslumbrante historia, no desarrolló una ciencia jurídica ni conoció -quizás por eso- la idea de limitación. En virtud del concepto griego de libertad (eleuthería) la voluntad del pueblo se situaba por encima de las normas (nomoi) que éste se había dado, siempre y en cada momento, dejando al individuo a merced del cuerpo colectivo, como ya supo esenciar paradigmáticamente Jacob Burckhardt. En esa visión descansa -funestos episodios al margen (como la muerte de Sócrates)- el breve tránsito por la historia de la emocionante experiencia democrática griega y su temprano derrumbe frente a formas diversas de tiranía.

La cultura romana, menos brillante en tantos campos, creó en cambio una ciencia jurídica (iurisprudentia) que supo identificar la juridicidad de los problemas humanos y estableció la idea de la limitación por el derecho o ius (ley o lex, en sentido amplio) como garante de una convivencia entendida no como una suma de vivencias individuales que pugnan y se imponen o quiebran en una asamblea perpetua y desordenada, sino como la existencia en común con el otro sometida a las reglas dadas por todos. Eso permitió, más que sus legiones, que Roma y su Estado se extendiesen fuera de sus límites durante siglos y que su derecho siga sustentando el nuestro, mucho más que como impregnación.

“Sin cauces, sin límites legítimos, en nuestra cultura jurídico-política no hay sendas dignas ni viables”

Frente al “populismo” del sistema ateniense, renuente a cualquier tipo de control normativo sobre la voluntad de la asamblea de ciudadanos, que identificaba como ley todo lo que la multitud decidiera desde la iniciativa individual, tan bien historiado por Biscardi, Roma desarrolló un modelo de cauces normativizados, de límites, por los que había de discurrir la voluntad comunitaria, que ha sido el heredado por Occidente. En democracia, desde entonces, el cómo es más importante aún que el qué y más importante resulta cuanto más profunda es la experiencia democrática (y nunca lo ha sido tanto cuantitativa y cualitativamente como ahora, cuando no se excluye de su ejercicio a las mujeres y no existe la esclavitud). Sin cauces, sin límites legítimos, en nuestra cultura jurídico-política no hay sendas dignas ni viables. No hay recorrido.

Esa diferencia entre ambos modelos (Grecia produjo Aristóteles, pero ningún Labeón), que ha sido entre otros analizada por Giovanni Sartori y en España por Alejandrino Fernández Barreiro, ambos ya fallecidos, y estas reflexiones mías al respecto vienen al caso ante la situación de Cataluña, pero también ante la visión que ha calado en tantos españoles, sobre todo jóvenes, conquistados por la música de la cultura del asamblearismo -griego o no– como sinónimo de democracia, alentada por una crisis moral, económica y política que ha hecho fracturar el llamado “régimen del 78” y cuestionar los mimbres de nuestra vida en común.

Se ha llegado a hablar -con razones a tener en cuenta- de ruptura del pacto constitucional, de quiebra de la Constitución material del país o de deslegitimación de las instituciones nacionales por la mezcla espuria de sus intereses. Pero, pese al deterioro y la corrupción (que es un mal tan catalán como andaluz, tan español como universal), las razones no dan la razón. No toda, ni con frecuencia substancialmente. Ante el problema catalán (el gran problema español hoy día, en un hoy que ha sido recurrente también en el ayer), ontológicamente solo hay tres opciones. Vencer, convencer o dejarlos ir. El Gobierno no ha hecho, en meses y aun años, ninguna de las tres. Una porque no se debe; las otras dos porque no se sabe o no se quiere.

“Es la ley la que ampara al ciudadano frente al Estado y al individuo frente a la masa”

El Govern y en general el separatismo (que no cabe identificar del todo con el independentismo) ha apostado en cambio por las tres a la vez. Se habla, ante la crisis, de que es la hora de la política. Y lo es. Pero fuera de la ley, o contra ella (suele ser lo mismo), no hay política digna del término. Es la ley la que ampara al ciudadano frente al Estado y al individuo frente a la masa. Las declaraciones de quienes llaman a puentear las leyes, sobre todo en algunos de nuestros irresponsables políticos, en Barcelona, Madrid o Andalucía, provocan bochorno.

La ley cuenta con sus propios mecanismos de cambio y si no puede identificarse la democracia con la asamblea mucho menos con la turba. (Votemos cuando queramos sobre si respetamos o no los límites de velocidad o el semáforo en rojo, ese franquista, o si escupimos a las ancianas o los niños por la calle. O como aquella inolvidable viñeta del New Yorker, hace ahora casi un año, en que los pasajeros del avión, en pleno vuelo, imbuidos hasta el tuétano de “democracia”, se disponen a votar si dejan pilotar al piloto o lo hace uno de ellos).

Las reglas, en democracia, lo son (casi) todo. Sobre esta enseñanza de la cultura jurídica romana se ha edificado Europa. Su asiento en la voluntad popular las legitima y sirven para encauzar esta. Ida y vuelta. No hablamos solo de una expresión hecha, desprovista de significado real. Un Estado de derecho no es nada sin derecho: una obviedad que conviene recordar en tiempos de confusión, de olvidos interesados, de depauperación de los conceptos que degradan los términos.

“Exigir en aras de la democracia lo que a otros se niega no puede sustentarse democráticamente”

Hay en la España no catalana por lo demás amplios sectores de la sociedad, la cultura e incluso la clase política (no digamos en la izquierda) sensibles y atentos porosamente a las posiciones del más sensato catalanismo, sea este independentista o no. También a hallar una fórmula dentro de la ley que permita la expresión de la voluntad popular en este concreto tema, que es hoy por desgracia casi el único tema de España. Árbol que esconde el bosque de nuestros demás problemas. La energía que perdemos aquí sería crucial vertida en otras cosas y la torsión espiritual a que se somete al cuerpo nacional con este pulso recurrente resulta encajable para el Estado pero insoportable para la gente.

Parece volver uno al hálito de una crónica para La Nación de Rubén Darío, hace más de cien años. España contemporánea, sí. Es difícil que el Estado pueda abortar permanentemente la posibilidad de los catalanes a expresarse sobre su encaje en España (o lo que es lo mismo: sobre España) si es lo que siguen deseando mayoritariamente, pero deberían recordar los gobernantes catalanes y sus sustentos ideológicos que tampoco ellos pueden negársela al conjunto de los españoles. Exigir en aras de la democracia lo que a otros se niega no puede sustentarse democráticamente ni siquiera a la griega. (¡Y exactamente sobre el mismo tema!). ¿Metecos en nuestra tierra? De ser necesario, ¿por qué no ha de poder votar un andaluz como yo sobre el destino de su país, que es España? Mi posición no es menos ni más legítima o escuchable que la de un compatriota del Ampurdán.

Por supuesto, si llega el momento (que en cierto modo se ha alejado y no acercado con el abismo de estos días), habrá de hacerse con garantías legales, en el ámbito de una reforma constitucional y después de haber restablecido la legalidad de modo indubitable. Nada que tenga que ver con este golpe televisado a la legalidad española y catalana, esta llamada a la selva o la épica envuelta en papeletas prefabricadas, sentimientos inflamados y urnas de cartón, esta historia de deslealtades, incomprensiones mutuas, victimismos, tergiversaciones e irresponsabilidades múltiples, sobre todo entre los gobernantes, ante las que el Estado y la democracia constitucional pueden equivocarse (lo están haciendo), pero no ceder. Un todo que no sabe unir a sus partes merece romperse en términos históricos, pero un país que no sabe defenderse simplemente está abocado a desaparece

Anuncios

Piqué: “No es mi caso, pero un independentista podría jugar en la selección”

En un conflicto como el catalán, hay que escuchar las voces sensatas. Todas. Por esto en Segunda Vuelta hemos publicado las opiniones de diferentes actores polticos y analistas que llaman a la racionalidad y a la preservación del orden constitucional. Por la misma razón reproducimos esta nota sobre las declaraciones del futbolista catalán Gerard Piqué.

Segunda Vuelta

-Dos héroes de la retirada. De Irene Lozano
-La reconstrucción. De Beatriz Becerra
-Alfonso Guerra: “En Cataluña hay un golpe de Estado; no se puede negociar con golpistas”
-Carta abierta a Pedro Sánchez
-España, en la ratonera de Calibán. De Pedro J. Ramírez
-Bajo la mirada del mundo. De Lluís Bassets

Gerard Piqué. Foto: C. Rosillo 

El jugador del Barcelona recuerda su compromiso con la selección: “Irme sería dar la razón a quienes pitan”.

Diego Torres, 4 octubre 2017 / EL PAIS

el paisLos responsables de prensa de la federación española de fútbol lo interrumpieron para llevárselo a una comida imprevista, según dijeron. A Gerard Piqué (Barcelona, 1987) no le gustó el corte. Si por él hubiese sido se habría pasado la tarde del miércoles presidiendo un coloquio. Inesperadamente convertido en una figura imposible de obviar en la crisis soberanista planteada entre Cataluña y el Estado español, se mostró emocionado. Hasta feliz de poder sentarse ante decenas de periodistas a explicarse a sí mismo y su circunstancia política, personal y deportiva. Embutido en el chándal de la selección de España, después de entrenar, cansado por el esfuerzo físico pero con ganas de exhibirse y exponerse, y de paso mostrar también sus anhelos, su preocupación, y sus contradicciones. “Lo que quiero es que preguntéis todos”, avisó, con un punto de ingenuidad, sin sospechar que solo le dejarían hablar media hora. “Como si estamos hora y media. Lo que quiero es hablar y solucionar todo”.

“El primer día de entrenamiento a puertas abiertas fue difícil”, confesó, recordando el lunes, cuando un grupo de ultraderecha se presentó en Las Rozas a increparle y arrastró en sus coros a cientos de hinchas. “Obviamente no te gusta que la gente que apoya y anima esté en tu contra. Recibir silbidos e insultos no es del agrado de nadie. Pero creo que es un reto para mí y estoy aquí para intentar darle la vuelta. Creo que hay mucha gente en España que mediante el diálogo pueden entender cómo me puedo sentir. Independientemente de que haya quien piense de otra manera, mediante el respeto creo que todo puede llegar a buen puerto. Por eso yo, el míster [el seleccionador, Julen Lopetegui] y los compañeros hemos querido organizar esta conferencia. Quiero ayudar en todo lo que pueda. Estamos ante un objetivo que llevamos más de un año persiguiendo. Es muy complicado llegar a esta situación de clasificarnos virtualmente para el Mundial de 2018 ganándole a Albania este viernes, a falta de una jornada para acabar la fase”.

“Pensé en renunciar para que mis compañeros no soporten estos pitos… Pero irme ahora sería darle la razón a toda esta gente, que no creo que sean mayoría, que entienden que la mejor solución es silbar e insultar. No les daré ese lujo.”

El central del Barça dijo que lo que más le fastidiaba era que sus compañeros sufrieran los pitos que iban dirigidos a él. “Me he planteado renunciar a la selección para que mis compañeros no tengan que soportar esa presión exterior”, confesó. “Tienes que valorar todas las opciones, pero pensándolo mucho creo que lo mejor es continuar y aceptar el reto de darle la vuelta. Irme ahora sería darle la razón a toda esta gente que no creo que sean una mayoría, que entienden que la mejor solución es silbar e insultar. No les daré ese lujo. Estoy convencido de que hay muchísimos más aficionados que están a favor de que me quede y yo me veo con mucha capacidad. Para mí es un reto muy importante darle la vuelta a esto… Incluso me he planteado seguir después del Mundial [contra su anuncio de 2016 de retirarse de la selección en 2018]”.

Preocupado ante el curso de los acontecimientos políticos y su influencia divisiva en el equipo, el seleccionador, Julen Lopetegui, ha procurado orquestar una descompresión general, según fuentes próximas al técnico. Por un lado, al acordar con Sergio Ramos, el capitán, una rebaja de sus apariciones ante la prensa para evitar malentendidos que lo presenten como antagonista de Piqué; por otro, conviniendo con Piqué la celebración de una conferencia para que explique su punto de vista y deshaga la imagen que le han construido quienes le retratan como promotor del desacato y la secesión.

Le preguntaron si era independentista y se negó a declarar su postura política de forma explícita. “No lo puedo contestar”, replicó. “Los jugadores somos figuras globales y no puedo decantarme por un lado o por otro. La mitad de todos mis seguidores los perdería porque la gente pone la política por encima de todo lo demás y aquí venimos a jugar al fútbol. Mis hijos son catalanes, españoles, colombianos y libaneses. Estamos en un mundo global, donde todo está cada vez más conectado y en el cual los países son lo de menos. ¡Mi respuesta es lo de menos! Estamos ante un problema político en España que cada día va a más, cada vez hay posiciones más radicales. O se encuentra un punto intermedio a través del diálogo o esto cada vez va a ir a más. Las consecuencias no las sabe nadie. Hemos de ser muy coherentes y tener mucho respeto los unos por los otros e intentar hablar. El diálogo lo puede conseguir todo”.

Durante toda su exposición, el futbolista se esforzó por deslizar que no era independentista, que se sentía español, y que estaba orgulloso de poder representar a España. La voz se le quebró cuando habló de lo que significaba la selección para él. “Es imposible poner en duda mi compromiso”, dijo. “Llevo aquí desde los 15 años y considero que la selección es mi familia. Los empleados de la federación, los doctores, los entrenadores, los compañeros… los veo como una familia. Por eso estoy aquí. Por esta selección he sentido el máximo compromiso. Me duele que se dude de eso. Me siento muy orgulloso de estar en la selección española y formar parte de un grupo de jugadores que son únicos y tratar de conseguir títulos con ellos”.

“No me arrepiento de lo que dije el domingo porque es lo que siento”, subrayó, en relación a sus declaraciones lamentando la represión policial sufrida por los organizadores y los votantes durante el referéndum fallido que convocó la Generalitat de forma ilegal. “Todos somos personas. Las opiniones las formamos por lo que oímos en nuestros entornos y es imposible que pensemos todos igual. En este país hay mucha gente que no piensa como yo. Todo el mundo sabe que estoy a favor de que la gente pueda votar, por el sí, por el no, o en blanco. Pero también respeto aquella gente que piensa que los catalanes no tenemos que votar, como puede ser Rafa Nadal u otras muchas personas. No tengo ningún problema. Creo que mediante el respeto y el diálogo se llega siempre a buen puerto. Yo con los compañeros de la selección que no piensan igual hablo de este tema porque es recurrente, y al final hablando llegamos a la conclusión de que hay muchas cosas que se pueden solucionar. Pero no nos toca a nosotros porque al final somos futbolistas”.

“Si no tienes una selección en Cataluña, ¿por qué no vas a jugar para un país como España, que es la hostia, con gente de puta madre?”

“No es incongruente pensar como pienso y jugar para España”, aseguró, “y te lo llevo al extremo, que no es mi caso. Un independentista podría jugar en la selección española, porque no hay selección catalana y porque el independentista no tiene nada en contra de España. El catalán que está a favor de la secesión no está en contra de España. Simplemente quiere tener su propio país. Entonces, si no tienes una selección en Cataluña, ¿por qué no vas a jugar para un país como España, que es la hostia, con gente de puta madre? Yo me planteo esa pregunta. No es mi caso. Pero tendemos a llevarlo todo al sentimentalismo y al fanatismo cuando somos un grupo de gente que está aquí para que España pueda ganar. Nada más. El que rinda mejor en el campo es el que irá convocado”.

Piqué se opuso rotundamente a la idea de que lo mejor es no mezclar el deporte y la política. “Somos jugadores pero ante todo somos personas”, explicó. “Y entiendo la postura de muchos jugadores que no quieren hablar de política porque es un marrón. Pero, ¿por qué no expresarse? Yo entiendo la postura del que no quiere mojarse porque en definitiva es futbolista, pero quiero que también sean comprensivos conmigo si yo quiero expresar lo que siento. Recordad que ante todo somos personas. Entramos en el terreno de juego y tenemos nuestros problemas, y tenemos que convivir con ello y trabajar con ello. ¿Por qué un camarero o un mecánico pueden hablar de política y el futbolista no? Es algo que está establecido así y no tiene sentido que sea así”.

“No considero que yo esté en primera línea de militancia”, apuntó, cuando le plantearon que para un militante en pro del referéndum es incoherente defender a España.” Hay gente que me aconseja no hablar más de política, Yo lo escucho y lo valoro. Pero no creo que me haya mojado tanto. No me he posicionado en ningún bando. Solamente he dicho que la gente tiene que votar: sí, no, o en blanco. Cualquier opción es válida. No he intentado defender un bando con uñas y dientes”.

“Yo estoy convencido de que hay muchísima gente en España que piensa como yo”, continuó. “Ha habido manifestaciones en Madrid y en Sevilla a favor de que los catalanes puedan votar. Esto es aparte de mi carrera con la selección. Lo que quiero transmitir es que hay gente en España que tiene una opinión muy diversa, y está bien. Simplemente nos tenemos que respetar entre todos, aunque pensemos de manera muy distinta, aunque nos encontremos en los extremos. Da igual. Mediante el diálogo estoy convencido de que se pueda llegar a buen puerto. Otra cosa son los pitos. Es muy difícil que paren todos los pitidos contra mí. Cuando pitan cuatro parecen muchos. Pero a lo mejor ahora hay aficionados de España que dudan entre ir a animar e ir a pitar a Piqué, y si me escuchan ahora, tal vez decidan ir a animar a la selección. No es por mí, que me duele. Es por mis compañeros. Por ellos de verdad me siento incómodo con esta situación”.

“¿Por qué un camarero o un mecánico pueden hablar de política y el futbolista no? Es algo que está establecido así y no tiene sentido que sea así.”

Contra la versión más extendida, que indica que se guardan las distancias, Piqué quiso destacar que su relación con Ramos, el capitán de España, es muy buena. “Lo de Sergio Ramos es una mentira”, señaló. “Con Sergio nos llevamos fenomenal. Es más, seremos socios de un negocio que le planteé… ¡Ya está bien de tópicos! Lo fácil es decir que cada vez que venimos a la selección Sergio Ramos y Gerard Piqué se tienen que reunir y acercar posturas. No es necesario que nos acerquemos porque estamos muy cerca”.

Interrogado sobre su postura en caso de una eventual declaración unilateral de independencia de Cataluña, el jugador se mostró ambigüo. Después de presentarse como un ciudadano responsable, declaró que en este momento lo más importante para él era ganarle a Albania el viernes. “Si se proclama la independencia en Cataluña no sé lo que pasaría”, dijo. “No me he planteado ese escenario. El domingo se intentó hacer un referéndum que no se pudo llevar a cabo al cien por cien. Yo ahora lo que quiero es jugar el viernes un gran partido y clasificarnos para el Mundial. Eso es mucho más prioritario que lo otro, por cercanía. Luego me intentaré informar sobre lo demás. Pero, ¡no importa cómo reaccione yo! Esto es mucho más importante que mi persona y los medios lo centran en mí. Estamos hablando de un país como España, con cientos de años de historia, en donde hay una parte que se quiere ir. ¿Qué importa la opinión que pueda tener yo? Esto va mucho más allá. Y esto se soluciona hablando. Mi opinión no importa. Importan que los políticos hagan su trabajo y solucionen este problema. Sigo pensando que España y Cataluña separadas serían más débiles”.

Seductor por naturaleza, Piqué lamentó que las redes sociales, su instrumento de comunicación de cabecera, contribuyan muchas veces al desencuentro. “Las redes sociales son mucho más frías”, dijo. “Estoy convencido de que si cojo a todos los que me silban en un estadio y nos sentamos a la mesa, después de cenar no me silbaría nadie. Entiendo que haya gente que pueda sentirse ofendida. Si ha sido así, estoy para hablarlo y para que entiendan mi postura. Mi postura no ha cambiado”.

“España y Cataluña son como el padre con el hijo que cumple 18 años y se quiere ir de casa. Cataluña siente que es tratada de una manera que no se acerca a la realidad. El Gobierno tiene dos opciones: o se sienta como haría un padre a dialogar, o quizás ese hijo se te va.”

“Que la actuación del domingo [la represión policial] me doliera, porque hay gente que en Cataluña sufría, es algo que yo puedo explicar y que he hablado con el míster, al que le gusta mucho hablar de política”, observó. “Pero es muy difícil transmitir a los que estáis en Madrid, en Andalucía o en el País Vasco lo que está pasando en Cataluña si no vais allí. La televisión muestra lo que quiere mostrar, pero yo he visto algo muy distinto de lo que la gente percibe aquí. Yo puedo tener una opinión diferente. ¿Por qué no nos podemos sentar a hablar y a tomar un café con el míster o con Sergio [Ramos]? El diálogo acerca a las personas. Al final estamos en un punto en el que se está radicalizando todo. España y Cataluña son como el padre con el hijo que cumple 18 años y se quiere ir de casa. Cataluña siente que es tratada de una manera que no se acerca a la realidad. España tiene dos opciones: hablo del Gobierno. O se sienta como haría un padre a dialogar, o quizás ese hijo se te va. Y como hablo de gobiernos hablo de nosotros, de las personas. Se trata de que por lo menos respetemos nuestras opiniones”.

Piqué dijo que no vio el discurso de Felipe VI, el martes por la noche, porque se despistó en la sobremesa. “Sinceramente no escuché al Rey”, dijo. “Lo quería escuchar y se me pasó porque estábamos jugando a la pocha. Y suena a que no nos importa nada, pero no lo vi y no puedo comentarlo. Habrá opiniones diversas. Seguramente haya gente a la que le gustó. Por todos los inputs que me llegan a los catalanes les habría gustado un mensaje más cercano a los catalanes y a las personas heridas el domingo”.

“Ojalá que la gente cambie de opinión respecto a mí”, concluyó. “Solo quiero que la gente vea que soy coherente, que defiendo lo que pienso pero respeto y entiendo que muchísima otra gente pueda pensar distinto. Solo les pido que respeten mi opinión, y que nos respetemos mutuamente y que nos sentemos a dialogar entre todos. No solo los gobernantes. También las personas. Porque todo se resume en las personas”.

Repudiado por un sector de la hinchada, especialmente por los madridistas más fervorosos, el jugador culé se presentó en la sala de conferencias de la federación con el propósito de “solucionarlo todo”. Apenas pudo redondear algunas de sus ideas sobre un drama social y político que le obsesiona y le preocupa cada vez más. Tuvo la virtud de hacerlo en un entorno en el que casi todos se reprimen por miedo a meterse en líos. En una época marcada por líderes huidizos, nadie podrá negarle a Gerard Piqué el valor de afrontar a la opinión pública a pecho descubierto.

 

Alfonso Guerra: “En Cataluña hay un golpe de Estado; no se puede negociar con golpistas”

15071127025921

El ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, el pasado septiembre, en la presentación de un libro. Foto: CABALAR/EFE

EFE, 4 octubre 2017 / EL MUNDO

el mundoEl ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra ha alertado hoy de que en Cataluña hay un golpe de Estado y es necesario “actuar” contra los responsables: “No se puede negociar con golpistas”, ha avisado.

En una entrevista en Onda Cero, el histórico dirigente socialista ha reclamado a su partido que vote a favor de la aplicación del artículo 155 de la Constitución para restituir el orden legal en Cataluña.

“El PSOE tiene que votar a favor” del artículo 155, ha dicho. Guerra se ha preguntado qué clase de demócrata defiende la Constitución pero no su artículo 155, ya que, ha considerado, se trata de un “instrumento” de la democracia en defensa del Estado de Derecho. También ha puesto al nivel otros “instrumentos” como los artículos 8 o 166.

No obstante, ha indicado que le parecería “fatal” que el Gobierno no aplicara el artículo 155 aprovechando que tiene “mayoría absoluta” en el Senado, por lo que no vale “mirar” al PSOE, ya que “no necesita a nadie”. Pero, al margen de ello, “el PSOE tiene que votar a favor”, ha remarcado.

“La gente se escandaliza de las cargas policiales porque mentalmente aún viven en la dictadura. El Estado sólo usa su fuerza legítima”, ha asegurado Guerra, al tiempo que ha criticado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, porque “no sabe tomar decisiones”.

No obstante, también cree que el PSOE debería retirar la solicitud de reprobación de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por las cargas policiales del 1-O.

Ha indicado que lo de Cataluña es un “golpe de Estado” como pasó el 23 de febrero de 1981. Entonces, ha recordado, “todos” fueron a “grandes manifestaciones en contra”, pero ahora se “ponen los ojos en la policía”. “¿Pero qué es esto?”, se ha cuestionado.

“¿Pero qué es esto?”

“Reprobar a la vicepresidenta y no a los golpistas…; hombre, algún ‘papanata’ dirá que estoy defendiendo a la vicepresidenta. No, estoy defendiendo a los diputados socialistas que tienen que poner el acento donde hay que ponerlo, en los golpistas, como hizo ayer el Rey, sin la menor concesión. Los demócratas tienen que intentar ganar esa batalla”, ha explicado.

“El PSOE, a mi juicio personal, debería retirar esa moción de reprobación, que la cambie por una reprobación a Puigdemont, a Junqueras, a Forcadell, eso es lo que tendría que hacer, y no distraer a la gente”, ha remarcado.

Para Guerra, “el Gobierno no acaba de tomar decisiones, el presidente no sabe tomar decisiones, no puede estar dejando pudrir las cosas”, sino que hay que “evitarlas”; y animó a Mariano Rajoy a que comparezca en el Congreso antes de la semana que viene. “Y los otros tienen que ayudar y no desviar la atención a una carga policial ni hacia la vicepresidenta”, ha añadido.

“Aquí todo el mundo se rasga las vestiduras por una carga policial”, ha expresado durante la entrevista, tras apuntar que Francia lleva un año con el Ejército en la calle, en estado de alerta, y nadie duda de su democracia.

Sobre el discurso anoche del Rey, ha afirmado que le pareció “impecable” y que lo que hizo “fue justo lo que tenía que hacer”.

Con respecto a si hay que reformar la Constitución después de resolver esta situación con Cataluña, ha recalcado que cada vez que se ha hecho una concesión a los catalanes no ha servido para “aplacar” sus aspiraciones independentistas.

“A lo mejor hay que plantearse una nueva estructura del Estado”, ha sugerido Guerra, que ha avisado de que en Cataluña lleva años desarrollándose un “movimiento prefascista” fruto el nacionalismo.

Ha abogado por la disolución de los Mossos porque no actuaron como correspondía. Ha insistido en que hay que ser “hipócritas y tener cara” al ver que en Europa se preocupan por las cargas policiales y no porque hay una policía -en alusión a los Mossos – que “no cumple las órdenes de un juez, eso sí que es preocupante”.

A la crisis en Cataluña también se ha referido el diputado del PSOE y ex presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, que ve inoportuno reprobar a Sáenz de Santamaría por las actuaciones policiales del 1-O.

Barreda ha criticado que nadie haya preguntado desde la dirección del PSOE a los parlamentarios socialistas sobre esta iniciativa.

 

La opinión de otro ex dirigente del PSOE:
Ganar a los independentistas. De Alfredo Pérez Rubalcaba

Carta abierta a Pedro Sánchez

Históricos dirigentes socialistas piden al secretario general del PSOE que tome “las decisiones precisas para colaborar en la restauración del orden constitucional”.

1507225574_478851_1507229317_noticia_normal_recorte1

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez tras la reunion de la Ejecutiva del partido. Foto: Jaime Villanueva

5 octubre 2017 / EL PAIS

Estimado secretario general:

el paisComo podrás ver, somos un grupo de socialistas veteranos. Pero no te escribimos sólo en nuestra condición de militantes del PSOE, sino como personas que, habiendo desempeñado distintas funciones públicas al servicio de los españoles, nos hemos desempeñado en puestos más o menos relevantes dentro de la vida civil, manteniendo cierto respeto social en ese ámbito. Queremos trasladarte algunas convicciones y plantearte algunas dudas.

España está viviendo un momento institucional y social gravísimo de imprevisibles consecuencias. No busquemos orígenes próximos o remotos, no intentemos identificar a personas o partidos responsables. Nada de eso sirve ahora. Desde Cataluña, y concretamente debido a la acción ilegítima, desleal y malversadora de la democracia por parte del Govern de la Generalitat —y de los partidos, organizaciones sociales y entidades que lo apoyan—, se ha puesto en marcha un Golpe de Estado. Entendemos, en consecuencia, que todos los constitucionalistas deben estar unidos ante este infame ataque a la Democracia Española, con independencia de que estemos en desacuerdo en otras muchas cuestiones, ya sea con el Gobierno de España, ya sea con otros partidos constitucionalistas.

No creemos que sea ocioso recordar que todos y cada uno de los parlamentarios —diputados y senadores; socialistas y de otras formaciones— han jurado o prometido, al tomar posesión de su cargo o función, “lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución, como norma fundamental del Estado”. Pues bien, te preguntamos: ¿Se guarda y se hace guardar la Constitución poniéndose de perfil? ¿O habrá que dar un paso al frente? Pensadlo, pues como decía Stefan Zweig, “efímero es el momento en que la grandeza se entrega a los pusilánimes, y la suerte no volverá a ellos por segunda vez”. El futuro de España está, también, en vuestras manos, en estos momentos.

No entendemos que en estos días se haya planteado el anuncio de petición de reprobación de la vicepresidenta del Gobierno, con la excusa de la presunta violencia policial, cuando hay iniciada una investigación judicial sobre los sucesos del 1 de octubre; cuando van apareciendo muestras y más muestras de la manipulación grosera de lo acaecido; y cuando un principio constitucional básico es la “presunción de inocencia”. Nos ha llenado de zozobra que la Portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, juez de profesión, haya proclamado la condena apriorística de la Vicepresidenta del Gobierno. ¿Por qué y para qué? ¿A qué fines sirve y qué objetivos persigue esa condena?

Por otro lado, no entendemos la continua y nunca explicada apelación al diálogo por vuestra parte. ¿Diálogo, ahora, con quién? ¿Diálogo, ahora, para qué? ¿Con los responsables de poner a los españoles al borde del precipicio? ¿Para escuchar, otra vez, que quieren la fractura de España, con razón o sin razón, por unos medios o por otros? Nunca ha servido para nada el diálogo bajo chantaje, a menos que lo único que se quiera sea salvar el pellejo y, a la vez, perder la propia dignidad.

Como tantos y tantos ciudadanos españoles, catalanes incluidos, nos sentimos íntimamente humillados, despreciados y violentados por los comportamientos de responsables institucionales y sociales de Cataluña. No existe mayor humillación para la ciudadanía que la que deriva de la aniquilación del efecto protector de la legalidad que debe ampararnos; no hay mayor desprecio que la utilización prepotente, mendaz y perjura de una posición de poder, ignorando a la gente común y violando las leyes que se prometió defender y hacer cumplir; no hay, en fin, mayor violencia que la utilización de mentiras y más mentiras como relato justificador de la quiebra de la democracia que ellos persiguen.

En estas circunstancias, esperamos que toméis las decisiones precisas para colaborar en la restauración del orden constitucional. Estamos seguros de que ello ayudará a la mejor relación del PSOE con la ciudadanía, en todos los territorios de España.

Saludos socialistas.

Segundo Bru Parra, Alejandro Cercas Alonso, Luis Fajardo Spínola, Julián García Vargas. Juan José Laborda Martín, Joaquín Leguina de la Herrán, Francisco Moreno Franco, José Constantino Nalda García, Antonio Ojeda Escobar, Jesús Quijano González, Clementina Ródenas Villena, José Rodríguez de la Borbolla Camoyán, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Javier Rojo García, Javier Torres Vela, Manuel del Valle Arévalo.

Congreso de Podemos: la segunda victoria de Rajoy

La canonización de Iglesias radicaliza a Podemos y beneficia al líder del PP en el juego del antagonismo inofensivo.

1486889678_788459_1486912283_noticia_normal_recorte1

Pablo Iglesias, este domingo, en Vistalegre. Santi Burgos

Rubén Amón, 11 febrero 2017 / EL PAIS

el paisNo contento Rajoy con haber ganado el congreso del PP con una adhesión norcoreana, también ha ganado el congreso de Podemos. Nada le conviene más al presidente del Gobierno que la proclamación de Iglesias como líder supremo. Porque consolida el fuego cruzado PSOE en el mito de la pinza. Y porque es un antagonismo inofensivo en ambas direcciones. Rajoy quiere gobernar e Iglesias quiere liderar la oposición.

Semejante conveniencia acaso representa la mayor paradoja del fervor pablista que se ha vivido en Vistalegre. La suya es una victoria rotunda. Y recibida con entusiasmo hooliganista en el ruedo de Carabanchel. No sabemos qué hubieran decidido los votantes de Podemos —cinco millones— en una finalísima abierta, pero el escrutinio militante favorece la opción militante. Incluso otorga la razón a Iglesias en su estrategia maximalista-victimista-sentimentalista: o todo el poder o me marcho a casa.

Ha funcionado la coacción. No hasta el punto de esconder la fractura del errejonismo —la lista de Íñigo un tercio del consejo ciudadano—, pero sí con todos los argumentos de represalia para totemizar el piolet y desencadenar la purga. No quiso mencionarla Iglesias en el trance de la levitación nazarena. Ni podía hacerlo: el graderío reclamaba la unidad como remedio terapéutico a la pelea de gallos.

Hubiera sido una torpeza exhibir la cabeza de Errejón a semejanza sacrificial de la Medusa, pero la condescendencia piadosa de estas primeras horas en nada contradice las medidas ejemplares del Directorio. Lo sabían los errejonistas desde que trascendieron los resultados por una filtración. Y lo percibieron más todavía cuando Iglesias compareció en el escenario impecablemente encorbatado.

El abrazo de cortesía a Errejón precipitó el histerismo de los militantes. Interpretaban la escena como una hermosa reconciliación. Iglesias extiende una mano. El problema es la otra. Y hasta qué punto es verosímil el eslogan de la “Unidad y humildad” que Iglesias convirtió en anáfora mecánica de la gran homilía dominical. Humildad e Iglesias son conceptos antitéticos. Unidad y Podemos, exactamente lo mismo, sobre todo después del trauma cainita que ha supuesto el Congreso.

Requiere un enorme esfuerzo de ingenuidad imaginar la reconciliación. No ya por los desencuentros personales, sino por la incompatibilidad de los modelos políticos. La victoria de Iglesias radicaliza el discurso de Podemos. Se arriesga a perder peso en caladero izquierdista, pero conecta con las bases. De otro modo no se hubiera aclamado y canonizado en Vistalegre a los apóstoles de la subversión. Diego Cañamero se pavoneaba como un héroe proletario. A Bódalo se le evocaba como un epígono de Miguel Hernández. Monedero exigía la idolatría en los pasillos. Y Miguel Urbán, condotiero de los “anticapis”, acaparó los mayores decibelios, superando con creces cualquiera de las intervenciones de Pablo Iglesias. Y no puede decirse que escasearan.

El líder de Podemos se sucede a sí mismo al frente de Podemos. El problema es que Iglesias es la virtud y el límite del movimiento. Todavía se necesitan en el esquema paterno-filial y en los rescoldos del mesianismo, pero tanto se refuerza su liderazgo agresivo, tanto se desvanecen sus posibilidades de llegar a la Moncloa.

La restauración del modelo feroz conforta a Iglesias en la devoción de la militancia y demuestra que el espíritu de Izquierda Unida se ha apoderado de las esencias, pero representa un enorme límite electoral. El límite que aspiraba a rebasar Errejón normalizando la vida institucional y convenciendo a los suyos de que el futuro de Podemos, de haberlo, está a la derecha de Podemos. E insistiendo en que la idea de cultivar temerariamente el fantasma del “estado fallido” no lograba otra cosa que hacer de Rajoy el patrón nacional de los pensionistas y el rompeolas a la incertidumbre. Larga vida a Mariano.

El debate sobre una fuerza del centro enfrentando derecha conservadora e izquierda: CIUDADANOS

Es tiempo que en El Salvador se conozca y analice el surgimiento y la consolidación de una nueva fuerza política en España: Ciudadanos, que acaba de celebrar su IV. Asamblea General nacional en Madrid. Nacido en Cataluña como fuerza del centro de carácter “liberal y socialdemócrata”, Ciudadanos irrumpió el año pasado la política nacional española, convirtiéndose en la cuarta fuerza electoral. En su Asamblea, el partido se proclamó como “liberal progresista”, dejando atrás su segundo apellido “socialdemócrata”, posicionándose como la representación del centro, de la clase media trabajadora y emprendedora, y cómo el antídoto al conservadurismo del PP, al estatismo del PSOE, al populismo de PODEMOS y al nacionalismo soberanista catalán. Defiende la unidad de España, la integración europea, y la regeneración democrática.

SEGUNDA VUELTA ofrece aquí una serie de links que permiten conocer el desarrollo de este proyecto político, sus debaten internos, y sus posiciones. Los que en El Salvador no se sienten representados ni por el FMLN ni por ARENA deberían ver más de cerca el surgimiento y desarrollo de Ciudadanos.

 Albert Rivera: “Los liberales de Cádiz han vuelto para gobernar”

ciudadanos-albert_rivera-congresos_politicos-liberalismo-politica_191492554_28213298_1024x576

Daniel Ramírez y Jorge Sáinz, 5 febrero 2017 / EL ESPAÑOL

el españolAlbert Rivera ha enarbolado la flor de San Fernando, la del “viva la Pepa” y la Constitución de 1812 para celebrar el congreso refundacional de Ciudadanos: “Los liberales de Cádiz han vuelto para gobernar”.

En un auditorio repleto, ante la mirada y las banderas al aire de los más de 600 compromisarios, el líder naranja ha celebrado “salir más fuerte” tras un “debate democrático” que les ha definido y afianzado ideológicamente. Están “en el centro”. Son liberales progresistas y nada queda en su ideario de la “socialdemocracia”, enterrada este sábado en una votación que ganó el aparato del partido por goleada. (…)

LEA EL ARTICULO COMPLETO

 

Rivera: “Tenemos que dar soluciones a los que se caen con la globalización”

Albert Rivera, con el padre del opositor venezolano Leopoldo López y el eurodiputado Javier Nart. Santi Burgos

Albert Rivera, con el padre del opositor venezolano Leopoldo López y el eurodiputado Javier Nart. Santi Burgos

Juan José Mateo, 5 febrero 2017 / EL PAIS

el pais“No olvidemos nunca de dónde venimos, pero tampoco nos olvidemos del rumbo que hemos marcado para saber a dónde vamos”, ha dicho Rivera en el teatro municipal de Coslada, en Madrid. “Somos el sueño de millones de españoles que se sentían políticamente huérfanos. Un sueño que viene de muy lejos, de hace 200 años, porque os digo una cosa, los liberales de Cádiz han vuelto, y han vuelto para gobernar España”, ha argumentado, defendiendo la necesidad de proteger y “mejorar” la actual Constitución. “Os propongo que seamos el partido de las reformas y el partido que respeta lo que se ha hecho”, ha seguido. Y ha subrayado: “Los proyectos de la vieja política están en crisis. El populismo y el nacionalismo aprovechan la falta de proyecto para la globalización. El liberalismo político tiene que dar soluciones a los que se caen con la globalización. Os propongo que lideremos esos proyectos, no solo que los apoyemos, sino que seamos capaces de liderarlos. Ese es nuestro reto”. (…)

LEA EL ARTICULO COMPETO

 

Rivera impone un giro más liberal a Ciudadanos para competir con el PP

Raúl Piña, 4 febrero 2017 / EL MUNDO

el mundoCiudadanos busca apellido político. Sabe el nombre, pero decide este fin de semana en Coslada, en su Asamblea General, su carga ideológica. La dirección de Albert Rivera apuesta por abandonar la socialdemocracia y definirse como “liberal-progresista”. Y lo ha conseguido. El aparato del partido cuenta con más del 65% de compromisarios de los 568. El grupo de trabajo de Ideario, que debatía una enmienda a la totalidad para mantener esa ideología, e impulsada por un sector catalán con años de militancia, ha tumbado esa iniciativa con 50 votos a favor, 142 en contra y 3 abstenciones. También se han desestimado las tres enmiendas parciales, que habían sido las más votadas por los militantes en la web, que pedían mantener la socialdemocracia en el ideario. (…)

El ideario propuesto por la dirección supone abandonar la socialdemocracia y pasar página al origen catalán de la formación. El objetivo: derrotar al PP en las urnas en las próximas elecciones. El propio Rivera, en la presentación de la nueva Ejecutiva, fijó como objetivo de su formación: “Los liberales y progresistas tenemos que ganar a los conservadores en las urnas, no vale sólo con pactar, hay que ganarles la batalla para seguir avanzando y garantizando la igualdad en toda España” (…)

Este giro ideológico tampoco gusta a una parte importante de los intelectuales que fundaron Ciudadanos. “La nueva definición me parece una indefinición, una obviedad al menos en el plano de las ideas. Es como estar a favor de la gravitación universal. Progresista, a estas alturas, es una vaciedad que se llena con cualquier contenido: no conozco ningún partido que se proclame reaccionario”, resume Félix Ovejero, profesor de Filosofía Política de la Universidad de Barcelona, y uno de los fundadores. “La anterior formulación capturaba la herencia natural, el ahondamiento de la idea de ciudadanía, que es la que, en su versión consecuente, defenderá la socialdemocracia. Era, además, la que mejor cuadraba con la crítica al nacionalismo, que rompe el ideal de igualdad, al defender unidades de decisión sostenidas en la identidad cultural y la defensa a partir de ahí de privilegios económicos. Por lo demás, es el espacio que queda por cubrir políticamente: nuestra izquierda”, añade. (…)

LEA EL ARTICULO COMPLETO

 

Rivera: “Vamos a definir los atributos del centro político para ser un partido de gobierno”

albert_rivera-ciudadanos-politica_190744034_27935104_854x644

Jorge Sáinz, 3 febrero 2017 / EL ESPAÑOL

Entrevista con el líder de Cs. “Tenemos que separarnos de la izquierda en ser más liberales y de los conservadores en defender libertades individuales” / “Un Estado democrático serio tiene que parar el referéndum y no dedicarse a abrir procesos penales a posteriori” / “Rajoy siempre puede hacer lo que hizo Aznar de marcharse a los ocho años”.

LEA LA ENTREVISTA

Cs entre héroes y urnas

actualidad_191244651_28143340_1280x1706

Pedro J. Ramírez (director de EL ESPAÑOL), 5 febrero 2017 / EL ESPAÑOL

el español“He seguido estos días en EL ESPAÑOL las declaraciones y artículos de los intelectuales que fundaron Ciudadanos apelando al mantenimiento de sus esencias, con una mezcla de frustración y nostalgia. Por su brillantez y consistencia me hubiera encantado –entonces y ahora- tratarles personalmente a todos…”

“De hecho, en más de cuatro décadas de vida democrática pocas veces se ha percibido una obsesión tan equilibrada por ser a la vez útiles y auténticos como la que late bajo la conducta de Albert Rivera, Inés Arrimadas, Girauta, Garicano, Marta Rivera, Marta Martín, Paco de la Torre, Villacís, Páramo o Villegas. ¿Quién dijo, por cierto, que Rivera no tenía equipo?” (…)

LEA EL ARTICULO COMPLETO

 

Ciudadanos: ¿hijos de Locke o de Rousseau?

JOHN MÜLLER, 4 FEBRERO 2017 / EL ESPAÑOL

el español¿Tú eres de Locke o de Rousseau? Esta podía haber sido la pregunta que empleara Albert Rivera para dirimir si Ciudadanos debía seguir siendo al mismo tiempo liberal y socialdemócrata o puramente liberal. Lo cierto es que en la Comisión de Valores de Ciudadanos hubiera cosechado muchísimos Rousseau y pocos Locke, prueba de lo innecesario de la definición a la que Albert Rivera ha sometido a su partido. (…)

LEA EL ARTICULO COMPLETO

 

Ciudadanos, ¿liberal-progresista o socialdemócrata?

opinion-ciudadanos-liberalismo-europa-socialdemocracia-tribunas_189744463_27498017_1280x1706

Fernando Maura Barandiarán (diputado de Ciudadanos), 30 enero 2017 / EL ESPAÑOL

el españolOcurrió en el mes de mayo de 1979. El PSOE celebraba su 28º Congreso y su entonces Secretario General, Felipe González, solicitaba a su partido el abandono del marxismo como principio inspirador de su ideología. La nostalgia de la peor historia revolucionaria de su partido, abanderada por dos dirigentes de la formación, Luis Gómez Llorente y Pablo Castellano, daría al traste con las pretensiones del entonces joven sevillano que renunciaría a liderar su partido. Atrapados por el vértigo, los marxistas no asumieron el relevo. Ellos querían las dos cosas a la vez: a Felipe y al marxismo, cuestiones ambas difíciles de casar. A consecuencia de ello, una Comisión Gestora asumiría el mando del socialismo español, antes de que un Congreso Extraordinario supusiera el apoteósico regreso de González y el definitivo arrumbamiento del marxismo. Tres años más tarde. ese PSOE abonado ya a la socialdemocracia obtenía una rotunda mayoría absoluta.

El próximo fin de semana Ciudadanos celebrará una Asamblea congresual. Sus órganos de dirección han propuesto a los compromisarios un documento que recoge la posición ideológica de este partido como liberal-progresista y algunas enmiendas al texto parecen sugerir que se mantenga una pretendida identidad socialdemócrata en el partido dirigido por Albert Rivera. (…)

LEA EL ARTICULO COMPLETO

 

De dónde está Ciutadans, y de a dónde va

opinion-tribunas_de_opinion-ciudadanos-cataluna-independencia-tribunas_190242402_27674156_1706x1280

José Vicente Rodríguez Mora, 1 febrero 2017 / EL ESPAÑOL

el españolVaya por delante que lo de social, liberal, no liberal, socialnosequé o quéséyo, me trae bastante sin cuidado. Sin embargo me preocupa ese cambio que se anuncia de social a liberal. No por el cambio en sí, sino por el peligro de que tenga consecuencias en la percepción pública de C’s en Cataluña, y porque sea consecuencia de cambios, esta vez profundos, en la esencia del partido.

Me explico.

Desde el punto de vista de políticas económicas C’s era, es y será el partido del sentido común. Apego por la redistribución y la igualdad, y aspiración a servicios públicos de calidad pero entendiendo el funcionamiento de la economía, la existencia de restricciones fiscales y la necesidad de establecer incentivos adecuados. Una economía esencialmente de mercado, pero con intervención pública para la provisión de servicios, la regulación de la actividad privada cuando esta no se alinea con el bienestar colectivo, y la minimización de las desigualdades. (…)

*** José Vicente Rodríguez Mora es catedrático de Economía de la Universidad de Edimburgo y firmante del manifiesto ‘Por un nuevo partido político en Cataluña’ que dio origen a Ciudadanos en 2006.

LEA EL ARTICULO COMPETO

 

¿Hay espacio en un país como España para un partido como Ciudadanos ?

opinion-tribunas_de_opinion-ciudadanos-albert_rivera-podemos-pp_partido_popular-psoe-tribunas_190743777_27920283_1706x1280

Cristian Campos, 3 febrero 2017 / EL ESPAÑOL

el españolLas señales están ahí. Albert Rivera es el líder político más valorado por los españoles, pero su partido es sólo el cuarto del Congreso por detrás de PP, PSOE y Podemos. Los mayores de 46 años y los jubilados valoran muy positivamente a Rivera y a Ciudadanos, pero no les votan. Ciudadanos tampoco cuaja entre los desempleados y los españoles con estudios básicos. Su imagen percibida es la de un partido burgués, elitista y de profesionales urbanos de clase media.

Hay más problemas. La voluntad pactista a derecha e izquierda de C’s no cuadra con un momento político en el que triunfa la polarización provocada por los populismos de ambos bandos ideológicos. El centro-izquierda que parece querer ocupar C’s es percibido por los españoles de izquierdas como territorio derechista y por los españoles de derechas como indefinición y acomplejamiento. Por si fuera poco, su implantación en comunidades clave como Galicia o País Vasco es muy débil.

En realidad, el liberalismo progresista al que pretende adscribirse C’s jamás ha sido una ideología mayoritaria en España. Por no mencionar que el de liberal sigue siendo un calificativo tabú en la España de 2017.

¿La dificultad para consolidar partidos de centro en España es, en definitiva, coyuntural o estructural? ¿Hay clientela suficiente en España para una oferta como la de C’s o su techo electoral es el de los partidos bisagra clásicos? Politólogos, sociólogos y periodistas parecen coincidir en una idea básica: C’s casa mal con el sectarismo habitual del panorama político español (…)

LEA EL ARTICULO COMPETO

 

‘Mejor Unidos’: la corriente de Ciudadanos que se rebela contra el giro liberal de Rivera

Rivera y Arrimadas, en la campaña catalana de 2015. EFE

Rivera y Arrimadas, en la campaña catalana de 2015. EFE

David Martínez, 27 enero 2017 / VOXPOPULI

screen-shot-2017-02-05-at-3-45-12-pmNo cuestionan el liderazgo de Rivera, ni el equipo que ha elegido para pilotar la nueva etapa: solo defienden “una enmienda, muy concreta, para evitar que se cometa un error que puede ser histórico”. La facción ni siquiera está conformada totalmente por socialdemócratas, porque su oposición al cambio de rumbo trasciende lo ideológico y afecta a lo estratégico: “la reforma puede llevarnos a un descrédito letal en lugares donde hemos crecido a costa del electorado del PSC, donde ya somos la primera alternativa al nacionalismo gracias a que nos apoyan clases populares, obreras, votantes tradicionales del socialismo e incluso de ICV que no comparten sus derivas soberanistas” (…)

LEA EL ARTICULO COMPLETO

 

DOCUMENTOS:
I. Reconstruir la clase media y trabajadora
II. Unión e igualdad de todos los españoles
III. Invertir en el presente para ganar el futuro
IV. Regeneración democrática y lucha contra la corrupción
V. Más protagonismo de España en el mundo y lucha contra el terrorismo
VI. Memoria Económica

 

 

 

Triunfos y errores de un líder accidental

El núcleo dirigente y de asesores del que se rodeó contribuyó a cultivar en su cabeza una manía persecutoria.

Pedro Sánchez , durante su rueda de prensa de renuncia. Foto: JAVIER SORIANO /AFP

Pedro Sánchez , durante su rueda de prensa de renuncia. Foto: JAVIER SORIANO /AFP

Rafa de Miguel, 2 octubre 2016 / EL PAIS

el paisPedro Sánchez tuvo dos grandes momentos en su fugaz trayectoria hacia el auge y la caída. Recuerdo muy bien el primero: un diputado del que apenas se conocía nada relevante entre los periodistas del Congreso, más allá de su buen porte, quiso tomar un café conmigo para contarme —como a otros muchos, claro está—cómo se estaba recorriendo toda España, de agrupación en agrupación del PSOE, para promover su candidatura a las primarias del partido. El mundo es de los osados. La valentía, incluso la temeridad, puede ser un valor añadido en política si se ve acompañada por la suerte. Sánchez la tuvo y la supo utilizar. Se convirtió en el candidato perfecto de todos aquellos cuyo objetivo último no era otro que frenar al favorito, Eduardo Madina. Como el personaje de la película, Sánchez se convirtió en el “líder accidental”.

Su segundo gran momento le llegó también de rebote. La renuncia de Mariano Rajoy a intentar su investidura, tras el 20-D, llevó al Rey a ofrecer a Sánchez esta oportunidad. Y la aprovechó bien, hasta donde pudo llegar. El acuerdo pactado con Ciudadanos fue un modelo de generosidad y colaboración. Era un buen documento, y podría haber sido la base de un buen Gobierno si no fuera porque desde el principio fue un canto a la melancolía. Ni el PP ni Podemos iban a permitir ese “Gobierno transversal”.

Junto a esos dos grandes momentos, el ya dimitido secretario general ha tenido sin embargo muchos errores. Algunos especialmente graves. El núcleo dirigente y de asesores del que se rodeó contribuyó a cultivar en su cabeza una manía persecutoria, casi obsesiva, respecto a las amenazas procedentes de los dirigentes territoriales críticos, especialmente de la líder andaluza, Susana Díaz. Era evidente que los tenía enfrente, que en las conversaciones privadas le llamaban de todo menos bonito, pero respetaron hasta el final su estrategia, su candidatura y hasta sus razones para retrasar un congreso siempre pendiente.

A cambio, Sánchez fue encerrándose en su círculo. Cortó la comunicación con el resto de dirigentes. Acumuló derrotas electorales de las que ni siquiera se tomaba la molestia de hacerse responsable. Alimentó expectativas imposibles de Gobiernos alternativos. Hablaba de volver a intentar un pacto con Ciudadanos y Podemos, en el que apenas nadie creía, y lanzaba a la vez señales de otro pacto con Iglesias y los independentistas que, ese sí, escandalizaba a sus compañeros de partido. Pero sobre todo, cruzó la raya al querer envolverse en la militancia y hablar de bandos: “los subalternos del PP”, llamó a sus críticos, “frente al proyecto autónomo y de izquierdas” que aseguraba representar. En su huida hacia adelante, no entendió que el deterioro sufrido por el PSOE podía ser irreparable. Que no se trataba solo de evitar la amenaza de Podemos. Que ponerte a los mandos de un Ferrari no garantiza saber adónde te diriges ni que seas un buen conductor.