Roberto Rubio

¿Qué le pasó al CD? De Roberto Rubio

Los dirigentes del CD que maquinaron esta alianza la justifican/venden diciendo que su presencia servirá para “domesticar democráticamente” al líder populista. Se olvidan que si un partido tan fuerte como el FMLN no pudo “domesticar” a Mauricio Funes, mucho menos lo hará un partido tan débil a un líder que gira todo en torno a sí mismo.

2 julio 2018 / La Prensa Gráfica

Los dirigentes que convencieron a otros dirigentes y bases del CD con la adopción de la candidatura de Bukele dicen que lo hacen porque hay coincidencias de ideología, principios y bases programáticas. Sin embargo, el Movimiento Nuevas Ideas afirma no tener ideología, y no se le conocen sus principios ni sus bases programáticas. Al CD se le ha percibido como un partido de centro izquierda, y es chocante que ahora sus aliados sean los oscuros y rancios personajes de derecha que conforman Nuevas Ideas.

Lo único que podemos conocer del pensamiento del líder de Nuevas Ideas es su aproximación al populismo. Ahora resulta que un partido que se define democrático abraza una figura que se cree encima de las instituciones, que no tolera críticas, que promueve acciones agresivas y amenazas contra las instituciones que no hacen lo que él quiere (pequeña muestra al estilo Ortega-Murillo). ¿Qué le pasó al talante democrático y de izquierda del CD?

El CD venía siendo uno de los partidos menos tocados por hechos de corrupción, con algunas excepciones. Sus líderes históricos le daban una marca de respeto y honestidad a este partido. La ética era importante.

¿Qué le pasó ahora a su talante ético? Lo dejaron estacionado. Ya no les importa abrirle la puerta a una persona que con apenas pocos años de ser funcionario público ya tiene condena del Tribunal de Ética Gubernamental por nepotismo, varias licitaciones y compras cuestionadas, una petición de los magistrados de la Sala Constitucional para que la Fiscalía lo investigue por evasión de impuestos, el haber sido investigado por la Sección de Probidad por enriquecimiento ilícito, el enfrentar un proceso judicial por difamación, y posiblemente otro en el caso del Troll Center, etcétera. Apenas se ha asomado al poder y ya tiene en su haber una estela acumulada de casos judiciales. Ya nos podemos imaginar qué puede suceder si llega a la Presidencia. Funes se quedará pequeño. Por lo visto, el comportamiento y trayectoria ética de su futuro candidato les es irrelevante.

Los dirigentes del CD que maquinaron esta alianza la justifican/venden diciendo que su presencia servirá para “domesticar democráticamente” al líder populista. Se olvidan que si un partido tan fuerte como el FMLN no pudo “domesticar” a Mauricio Funes, mucho menos lo hará un partido tan débil a un líder que gira todo en torno a sí mismo. Al contrario, cuando el líder populista cumpla su cometido, les quitará el taxi con todo motorista y licencia, y dejará a pie a todos los que se creyeron sus acompañantes. La muerte histórica del CD será entonces no solo moral sino real.

Sé que este artículo será merecedor de todos los insultos e infamias a las que acostumbran recurrir los troles simpatizantes o sicarios de Nuevas Ideas. Toda la semana anterior se dedicaron a ello ante una entrevista televisiva donde lancé estas críticas al CD. Tan poca es la decencia que tienen que incluso pusieron entre comillas frases atribuidas a mi persona, donde supuestamente afirmaba que solicitaba poner obstáculos a la candidatura de Bukele, cuando lo que mencioné fue lo contrario (ver mi entrevista en Frente a Frente del lunes anterior). Esta es la calaña de los nuevos amigos del CD, estos son los troles y personajes oscuros de la derecha que ahora atacarán y difamarán a los antiguos amigos del CD.

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Salida populista o democrática. De Roberto Rubio

21 mayo 2018 / La Prensa Gráfica

Sin lugar a dudas han venido creciendo los descontentos y desencantados con el actual sistema de partidos políticos. Y con razón. Ahora ya son mayoría, y entre muchos de ellos se ha despertado la anti política, el anti partidismo, el rechazo a lo existente. Caldo de cultivo para el populismo. Tierra abonada para que las emociones predominen sobre las razones y evidencias. Campo fértil para que la palabra ligera y superficial del líder populista cautive a la gente “cansada de los políticos” (como si los populistas no fueran políticos del mismo cuño).

En ese mar de desencanto/descontento ha venido pescando Nuevas Ideas. Y por el momento pesca solito. Pesca sin mayores ideas y sin nuevos argumentos, seduce con discurso superficial y envases sin contenido. Pero pesca bastante. En ese mar de frustraciones, bastan espejos mediáticos sin mayor carnada para que se aproximen los peces. Tanto así que su líder se ha convertido es un importante rival para las elecciones presidenciales.

¿Tendremos un desenlace populista en nuestro sistema político? ¿De qué depende que tengamos una salida política populista o democrática? La hipótesis que acá planteamos es que no depende tanto de lo que haga o deje de hacer Nuevas Ideas, sino de lo que haga o deje de hacer el FMLN y ARENA; es decir que el éxito de dicho movimiento no está tanto en función de factores internos sino de factores externos al mismo.

Internamente, las ventajas y desventajas que tiene Nuevas Ideas, hasta cierto punto se “neutralizan”. Por un lado, la popularidad de Bukele, su fortaleza mediática, su rol de víctima, son ventajas que se ven contrarrestadas por las desventajas: falta de organización y presencia territorial del movimiento, abultadas informaciones e investigaciones publicadas en diversos medios de comunicación sobre casos de corrupción en su breve paso como funcionario, rodeado de viejos personajes con nuevas mañas, popularidad entre muchos jóvenes que no votan. Haciendo una simplificación del complejo entramado, podemos afirmar que, más o menos, las ventajas y desventajas se neutralizan.

Por tanto, las posibilidades de éxito de Nuevas Ideas dependen más de factores externos. Por un lado, de la capacidad de renovación y unificación de los partidos políticos existentes, especialmente FMLN y ARENA. Por otro lado, del fortalecimiento de las capacidades cognoscitivas y organizativas de la ciudadanía.

En la medida que esos partidos tradicionales dejen de serlo, se separen en palabras y obras del viejo sistema político, expongan no solo un nuevo discurso y narrativa sino y sobre todo nuevas prácticas y comportamientos políticos, condenen y no permitan la opacidad y corrupción incluso dentro de sus propias filas, dignifiquen el degradado ejercicio del poder y de las desprestigiadas instituciones, fortalezcan su democracia interna, se alejen del clientelismo y nepotismo, prioricen la ética sobre la política, en esa medida la pesca alegre que ahora lleva a cabo Nuevas Ideas ya no lo será tanto.

Asimismo, en la medida que tengamos una ciudadanía más organizada, más fresca, más informada, más crítica no solo hacia los viejos sino hacia los nuevos liderazgos, una ciudadanía que no se deja ir tanto por las emociones del momento sino por el análisis objetivo de los hechos, en esa medida nos alejaremos también de los riesgos del populismo, y nos aproximaremos más a una salida hacia adelante y democrática a nuestro esclerótico sistema político.

Huérfanos de estrategia de crecimiento y desarrollo. De Roberto Rubio

Roberto Rubio, 9 abril 2018 / La Prensa Gráfica

A pesar de que la situación fiscal del país sigue siendo delicada, la reforma de pensiones, entre otros factores, ha dado un respiro, y los nubarrones de la crisis y el impago se han despejado por el momento. Es ocasión entonces de pensar más en una problemática que se había relegado en el debate nacional: la falta estructural de crecimiento de nuestra economía. En efecto, desde hace años la economía salvadoreña está atrapada en un crecimiento vegetativo que apenas ronda el 2 %. Como hemos dicho en otras ocasiones, se trata de una “economía pasmada”.

Mientras esa “pasmadencia” continúe, cualquier reforma fiscal no tendrá los frutos deseados, ni habrá suficientes inyecciones de inversión pública para reactivar la economía, ni lograremos buena calificación de riesgo para mejorar nuestro acceso al crédito internacional. Es fundamental dedicarle tiempo y energías para responder interrogantes como: ¿Por qué la economía no crece, y cuando crece no es sostenible? ¿Qué hacer para reactivar la economía y lograr una dinámica sólida y robusta? ¿Cómo hacer para que cuando la economía crezca se traduzca en procesos de desarrollo?

La ruta de las respuestas parte de la necesidad de contar con una estrategia de crecimiento y desarrollo, que permita animar la decaída economía, darle sostenibilidad, y mejorar la calidad de vida y bienestar de la población, especialmente de los más vulnerables y marginados. No es la intención acá analizar las causas de nuestro enclenque crecimiento y mal desarrollo. El espacio con que contamos acá tampoco lo permite. Pero podemos mencionar algunos “tips” al respecto.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que las causas del bajo crecimiento económico son estructurales, y residen en su esquema de funcionamiento: desarticulación sectorial, territorial y empresarial, consumismo, baja propensión a la inversión, inversiones de poco valor agregado, excesiva dependencia de remesas, inestabilidad política permanente, debilidades institucionales, etcétera.

En segundo lugar, la reactivación demanda acciones de corto plazo: reestructuración de deuda y acceso a créditos en mejores condiciones (Banca Multilateral) para lograr una inyección sustantiva de inversión pública (big push), acuerdos políticos básicos, mejora de tramitología y aduanas, ingeniería financiera/constitución de fondos para expansión de crédito para vivienda, etcétera.

En tercer lugar, a medio/largo plazo es esencial contar con una apuesta productiva estratégica, la cual sea el eje vertebrador de las actividades empresariales, sectoriales y territoriales. Una puesta que defina qué queremos ser en los próximos años. A manera de ejemplo: ser una plataforma logística y de valor agregado de talante mundial. Puede ser esta u otra, pero lo importante es contar con una apuesta basada en un análisis serio de nuestras potencialidades y oportunidades, de tal forma que permita darle rumbo económico al país.

Finalmente, es estratégico saber traducir el crecimiento económico en desarrollo, ya que ni el crecimiento ni los mercados por sí mismos generan desarrollo. Los beneficios del crecimiento tienen que enfocarse a disminuir la inequidad y mala distribución de la riqueza, dar acceso amplio y de calidad a los servicios públicos, priorizar el combate a la pobreza, manejar amigable y sostenidamente el medio ambiente, mejorar el transporte público, elevar la cobertura y calidad de la educación y la salud, impulsar cambios culturales y la investigación científica, asegurar la seguridad ciudadana, combatir la corrupción e impunidad, fortalecer la institucionalidad democrática, etcétera.

No se vuelvan a equivocar. De Roberto Rubio

Roberto Rubio, 26 marzo 2018 / La Prensa Gráfica

El mapa electoral de los últimos años muestra el desencanto de una buena parte de la población con el actual sistema de partidos políticos. Si hace algunos años el conjunto de partidos captaba alrededor del 60 % de las preferencias electorales, y los que no tenían ninguna preferencia giraba en torno al 40 %, ahora esa proporción se ha invertido: los “sin partido” rondan el 60 % y los “con partido” el 40 %. Los desencantados del actual sistema de partidos son mayoría, y lo son cada vez más. La anti política ha ido ganando terreno.

Ese fenómeno es comprensible, en la medida que el actual sistema de partidos no ha sido capaz de enfrentar adecuadamente los graves problemas que tiene el país; al contrario, en buena parte ha contribuido a agravarlos. El desencanto ha sido aún mayor ante el hecho que las esperanzas de cambio de rumbo que tuvieron miles de ciudadanos con la alternancia política de 2009 terminaron en el cementerio.

También desde hace muchos años que algunos de los partidos llamados pequeños han intentado captar ese segmento creciente de los sin partido. Lo han tratado de hacer con el discurso de “ni derecha ni izquierda”, “hay que romper con la polarización”, “somos la tercera vía”, etcétera. Todos estos argonautas políticos buscaron, con la nave discursiva de la despolarización, ese apetecido “Vellocino de Oro”. Ninguno lo ha logrado. La llamada tercera fuerza, GANA, más bien se llevó parte del pastel de ARENA, pero no ese segmento de los desencantados.

Ante una robusta mayoría de los sin partido, sin señales claras de renovación dentro del sistema de partidos, y con uno de los polos políticos seriamente debilitado, se abre la puerta a las alternativas, a lo fresco, a la búsqueda de nuevos espacios políticos… pero también se le abre la puerta ancha al populismo. Terreno fértil para el líder endiosado, para los gestos políticos vacíos de contenido, para huecos discursos anti partido, para magos mediáticos perversos, para vendedores falsos de ilusiones.

Muchos, con la idea que hoy es la oportunidad para salir de la partidocracia, enarbolando la bandera de la anti política y argumentando que es el momento de la despolarización, se tiran a los brazos de “Nuevas Ideas” (aunque no percibimos ninguna nueva).

Esta apuesta política por la tercera fuerza no es la primera. Recientemente algunos le apostaron a la candidatura presidencial de Saca con GANA, y se equivocaron. Más adelante, muchos de ellos le apostaron al supuesto cambio de rumbo de Funes, y se volvieron a equivocar. No se vuelvan a equivocar apostando a farsas políticas y dinámicas populistas.

Tomen en cuenta que el sistema de partidos todavía es fuerte y con gran capacidad de organización territorial, que el Frente no ha tenido su “jaque mate” o perdido toda su capacidad organizativa y movilizadora, que no es lo mismo tener popularidad que tener electores, que es difícil convertir una popularidad sin contenido en votos, que no es fácil que la grama crezca bajo la sombra de un gran “amate bipartidario”, que el liderazgo de nuevas ideas suma varias investigaciones por posibles delitos que lo pueden inhabilitar, y que este todavía no ha enfrentado en serio el ácido de la exposición pública a la que se ven sometidos los presidenciables. No se vuelvan a equivocar. Recuerden que la tercera es la vencida.

Las instituciones hacen la diferencia. De Roberto Rubio

Se trata también de luchar para que dichas instituciones sean presididas por excelentes funcionarios.

rubioRoberto Rubio, 28 agosto 2017 / LA PRENSA GRAFICA

De los esfuerzos que muchos ciudadanos estamos haciendo por promover la iniciativa “SuperCiudadanos”, cuyo objetivo es contribuir a cambiar nuestra cultura de impunidad hacia una cultura de paz y respeto a la ley, emergen unas preguntas de punto de partida: ¿cuál es una de las diferencias importantes entre un ciudadano salvadoreño con un canadiense o alemán? ¿Por qué tan diferentes comportamientos sociales? ¿Por qué en la sociedad salvadoreña hay tanto irrespeto a las leyes, tanta corrupción, tanta violencia, tantos robos, y en las sociedades nórdicas, germánicas o anglosajonas no tanto?

LPG¿Será que los más altos, rubios y de ojos azules portan más “genes de honestidad y respeto” en sus cuerpos que los más bajos, morenos y ojos negros? Nada que ver. Las raíces de la diferencia no provienen de los genes, del ADN, de las hormonas o neuronas. En el seno de la madre unos embriones no son más honestos o violentos que otros. Nadie nace corrupto o criminal. ¿Acaso los vikingos fueron menos violentos que los aztecas? ¿Acaso las carnicerías de las guerras mundiales fueron menos violentas que las dictaduras militares latinoamericanas?

Lo que ha contribuido a marcar fuertemente los diferentes comportamientos sociales ante la justicia y las leyes, ante la forma de enfrentar el conflicto, ante el respeto al derecho ajeno, es la existencia o no de instituciones, la fortaleza o debilidad de las mismas.

Así para el caso, además del factor educativo, la diferencia de un canadiense o alemán con un salvadoreño frente al delito es que los primeros saben que si lo cometen tienen más del 90 % de posibilidades de ser castigados, mientras el salvadoreño tiene 90 % que no lo sea. Este, a diferencia de aquellos, sabe que el beneficio de violar la ley es mucho más alto que el costo de pagarlo. Por ello nos pasamos el semáforo en rojo, los buses se paran en donde quieren, o transitamos en carriles prohibidos para no hacer fila. Por ello el que roba reincide, los conflictos se saldan con homicidios y el homicida asesina con tranquilidad. Por ello los corruptos proliferan y muchos de ellos duermen tranquilos.

De ahí que para combatir la corrupción, la violencia, los robos, necesitamos instituciones independientes, fuertes y confiables que generen la certeza que quien comete un delito será castigado. Necesitamos también personas independientes, calificadas y honestas que las dirijan, sobre todo porque en los países donde las instituciones son débiles pesa mucho lo que hagan o dejen de hacer sus conductores.

De ahí la importancia de contar con una buena Sala de lo Constitucional y una buena Fiscalía. Hay que dotarlas de personal calificado y honesto, de unidades ágiles y funcionales, de estructuras robustas, de presupuestos adecuados, de una cultura de servicio y justicia. Contar con instituciones fortalecidas es fundamental para que los que con buenas intenciones lleguen a dirigirlas no se desvíen de sus principios y valores, y se vean sometidos a sus buenas prácticas y dinámicas institucionales. Los funcionarios pasan pero las instituciones permanecen.

Se trata también de luchar para que dichas instituciones sean presididas por excelentes funcionarios. Los magistrados actuales han contribuido al respeto de la justicia constitucional, a enderezar leyes pícaramente torcidas, a frenar las dinámicas autoritarias de la partidocracia. El actual fiscal ha contribuido a desmantelar la arraigada creencia que la justicia solo pica al descalzo, y dejado importantes y alentadores precedentes. Sin duda, magistrados y fiscales han contribuido a sentar bases para cambiar la cultura de impunidad que impregna nuestra sociedad.

De ahí también la importancia de elegir buenos magistrados y un buen fiscal. Queda poco tiempo para la estratégica elección de los mismos. Será importante entonces clamar por su reelección, aun si ellos no la quieran. Y si no es así, luchar para que los que vengan sean mejores.

Si también hacemos esto con la Corte de Cuentas, el Instituto de Acceso a la Información, el CNJ, el TEG, y en general con todos los tribunales contralores, sin duda nuestra mayor diferencia con los del norte estará solamente en nuestros “cuerpos tropicales”.

El mejor aliado del FMLN es ARENA. De Roberto Rubio

Cada vez más ciudadanos piensan que ARENA sigue representando ese pasado que ya no quieren.

Roberto Rubio, 17 julio 2017 / LPG

De las más serias y recientes encuestas de opinión saltan a la vista cuatro gruesas conclusiones. En primer lugar, la pésima gestión gubernamental ha hecho descender fuertemente las preferencias electorales del FMLN. En segundo lugar, se esperaría que ello condujera a un incremento de las preferencias electorales de la oposición, ARENA; sin embargo, esta tampoco “canta mal las rancheras” y experimenta un declive parecido al del FMLN. En tercer lugar, el descontento que la gestión del partido oficial genera no va para ninguno de los partidos políticos existentes. En cuarto lugar, si las cosas siguen así la tendencia será que las próximas elecciones se definan entre los “discos duros” de los dos partidos grandes; por el momento más o menos parejos.

De esas conclusiones surgen varias interrogantes, siendo una de ellas ¿por qué el principal partido opositor no solo no capitaliza el descontento ciudadano con el gobierno y partido oficial, sino que también experimenta la sangría de sus simpatizantes?

Aunque puede haber varias respuestas y puntos de vista al respecto, he acá una respuesta general: por no dejar atrás su pasado, ese pasado que justamente le ha hecho perder en las últimas elecciones presidenciales.

ARENA no ha podido eliminar/reducir la percepción de importantes segmentos de la población de que es el partido de los ricos. Tampoco se aleja de las prácticas autoritarias y ejercicios legislativos viciados que caracterizan a nuestro desprestigiado sistema político. Carece de liderazgos creíbles e innovadores. Se atrinchera en su prepotencia de ser la primera fuerza política del país para ejercer una política de adeptos y no de alianzas con sectores sociales. Siguen intolerantes y cerrados ante ideas liberales y progresistas. Cuando eran gobierno decían que el país tenía rumbo y ahora dicen que no lo tiene, pero siguen sin definir cuál es el contenido concreto de ese rumbo. Antes se defendían y ahora atacan sin mayor capacidad propositiva. Antes y ahora seleccionan sin mayor tamiz ético a algunos de sus candidatos, los cuales posteriormente salen implicados o juzgados en delitos. Callaron cuando delante de sus narices se desarrollaba la corrupción del gobierno de Saca y hoy como oposición se rasgan las vestiduras ante la corrupción gubernamental.

Por todo ello, cada vez más ciudadanos piensan que ARENA sigue representando ese pasado que ya no quieren, ese pasado que nos ha conducido a este desalentador presente que casi todos no queremos. ARENA no ha podido distanciarse de ese descompuesto sistema político, que lejos de ir resolviendo nuestros problemas ha contribuido a agravarlos.

Hay que reconocer que en ARENA hay más aires e intentos renovadores que en el FMLN, donde se padece de inmovilismo político, y donde, como solía decir un vicepresidente español, “el que se mueve no sale en la foto”. Sin embargo, si ARENA quiere ser un partido ganador, y un partido que contribuya a salir del hoyo en que las dirigencias políticas y económicas nos han metido, la renovación debe ser real y sustantiva y no mero discurso electoral.

Si ARENA quiere ser catalizador del enorme descontento hacia el partido oficial, y no marchar a su ritmo, debe entonar otra canción: iniciar un proceso que le permita convertirse en un partido preferencial de las capas medias; con ideas nuevas y liderazgos frescos; con robustos filtros éticos y de desempeño en la selección de sus candidatos; alejarse de las viciadas y clientelares prácticas legislativas; no dejarse tentar por propuestas populistas y electoreras y elevar/calificar su capacidad propositiva; reconocer y pedir perdón por los pecados del pasado, entre ellos la corrupción cometida por varios de sus miembros, pues mientras no lo hagan, sus críticas hacia la corrupción e impunidad actual no tendrán mayor credibilidad.

Como escribió hace algún tiempo en este periódico David Escobar Galindo, ARENA y el FMLN son espejos paralelos. Si ARENA sigue parado frente a ese espejo, seguirá siendo un importante aliado de los triunfos del FMLN, pues este no ha ganado tanto por sus méritos sino por los desméritos de su principal oponente.

Encerrarse en sí mismo. De Roberto Rubio

Convierten buenas iniciativas, como la creación de una instancia de Transparencia y Anticorrupción, en un antro de apariencias y difamaciones.

Roberto Rubio, 26 junio 2017 / LPG

Tanto en la filosofía Hegeliana como en la Marxista, la conciencia en sí (en el primer caso) como la clase en sí (en el segundo caso), eran fases primitivas que debían evolucionar hacia una conciencia superior. Así por ejemplo, en Marx, pasar de la clase “en sí” a la clase “para sí” significaba que el obrero dejaba de ser simple obrero para convertirse en un obrero consciente u organizado. Tanto en Hegel como en Marx, si el proceso evolutivo de la conciencia no quería quedarse estancado, debía proyectarse, salir de sí mismo.

Desgraciadamente, a algunos dirigentes del FMLN ya no solo se les olvidó la ética sino también los pensamientos que impulsan los cambios revolucionarios. Quien se encierra en sí mismo, quien estanca las ideas, quien no cuestiona sus propios paradigmas, quien se ancla a los dogmas del pasado, quien perdió la capacidad de hacerse autocrítica, no puede ser revolucionario.

Se encierran, sin querer ver los abultados datos del alarmante deterioro de nuestra economía. Desde esa habitación oscura y con llave, el Buen Vivir hace crecer el empleo, la inversión, el poder adquisitivo, y logra consolidar la fase de expansión económica en que nos encontramos. No importa que digan todo lo contrario todas las encuestas de opinión, así como casi todos los analistas e instituciones de investigación serias.

Al fin y al cabo, desde las ergástulas que se han construido, todas esas opiniones son puros cuentos interesados de la derecha y de los vendidos a ARENA y a los ricos. Para los que se encuentran en esa aislada cartuja, habría que llevar a la hoguera a todos aquellos que desmienten con evidencias empíricas los supuestos logros del Buen Vivir, que dicen que casi no crecemos y que somos el país que menos lo hace en la región, que se han perdido miles empleos de noviembre 16 a marzo 17, que somos el país donde menos inversión externa llega, que estamos en los últimos lugares en las calificaciones de riesgo, que retrocedemos económicamente como el cangrejo, etcétera.

Su claustro les produce una ceguera tal que piden a sus feligreses que solo tengan fe en las encuestas de opinión que elaboran ellos mismos, y descalifican a todas aquellas que no les son favorables. Compañeros, ¡crean que la tierra es plana! Rasgo de la conciencia primitiva: lo que es malo en la oposición es bueno cuando estoy en el gobierno; las encuestas son buenas si me favorecen y malas si no lo hacen.

Su marcado auto confinamiento abarca en política exterior su postura frente a la situación de Venezuela. Cada vez más el desgobierno de Maduro se encuentra nacional e internacionalmente aislado. Un régimen en estado agonizante al que ya casi nadie le apuesta, al que condena la mayoría de gobiernos del continente y reconocidas organizaciones internacionales (ONU, OEA, Unión Europea). Sin embargo, lejos, muy lejos de la realidad, y en contra de la corriente por donde cursa la historia, dirigentes del Frente sostienen que ese caos y mal vivir venezolano es un ejemplo a seguir. Cuesta creer tanta torpeza y miopía política.

Desde su encierro solo se permite atacar y difamar personas e instituciones que denuncian la corrupción, al tiempo que defienden férreamente a sus propios corruptos. Ante las contundentes evidencias de corrupción de algunos de sus miembros, se atrincheran y comportan agresivamente como animal acorralado. Tratan de anular y/o copar instituciones contraloras, atacan la Sala Constitucional o la Fiscalía cuanto estas descubren y actúan ante sus mal andanzas, niegan los sobresueldos en sus filas, y convierten buenas iniciativas, como la creación de una instancia de Transparencia y Anticorrupción, en un antro de apariencias y difamaciones.

En fin, predican un país que no existe. Se enclaustran, por conveniencia o ignorancia, dentro de una realidad inexistente. Son incapaces de generar esa conciencia que permite percibir adecuadamente la realidad, y por tanto. nunca generarán la capacidad de cambiarla, menos de revolucionarla.

Hay que recordar que la naturaleza, la vida, los seres que se encierran en sí mismos, tarde o temprano, se deterioran y pudren.