Roberto Rubio

El mejor aliado del FMLN es ARENA. De Roberto Rubio

Cada vez más ciudadanos piensan que ARENA sigue representando ese pasado que ya no quieren.

Roberto Rubio, 17 julio 2017 / LPG

De las más serias y recientes encuestas de opinión saltan a la vista cuatro gruesas conclusiones. En primer lugar, la pésima gestión gubernamental ha hecho descender fuertemente las preferencias electorales del FMLN. En segundo lugar, se esperaría que ello condujera a un incremento de las preferencias electorales de la oposición, ARENA; sin embargo, esta tampoco “canta mal las rancheras” y experimenta un declive parecido al del FMLN. En tercer lugar, el descontento que la gestión del partido oficial genera no va para ninguno de los partidos políticos existentes. En cuarto lugar, si las cosas siguen así la tendencia será que las próximas elecciones se definan entre los “discos duros” de los dos partidos grandes; por el momento más o menos parejos.

De esas conclusiones surgen varias interrogantes, siendo una de ellas ¿por qué el principal partido opositor no solo no capitaliza el descontento ciudadano con el gobierno y partido oficial, sino que también experimenta la sangría de sus simpatizantes?

Aunque puede haber varias respuestas y puntos de vista al respecto, he acá una respuesta general: por no dejar atrás su pasado, ese pasado que justamente le ha hecho perder en las últimas elecciones presidenciales.

ARENA no ha podido eliminar/reducir la percepción de importantes segmentos de la población de que es el partido de los ricos. Tampoco se aleja de las prácticas autoritarias y ejercicios legislativos viciados que caracterizan a nuestro desprestigiado sistema político. Carece de liderazgos creíbles e innovadores. Se atrinchera en su prepotencia de ser la primera fuerza política del país para ejercer una política de adeptos y no de alianzas con sectores sociales. Siguen intolerantes y cerrados ante ideas liberales y progresistas. Cuando eran gobierno decían que el país tenía rumbo y ahora dicen que no lo tiene, pero siguen sin definir cuál es el contenido concreto de ese rumbo. Antes se defendían y ahora atacan sin mayor capacidad propositiva. Antes y ahora seleccionan sin mayor tamiz ético a algunos de sus candidatos, los cuales posteriormente salen implicados o juzgados en delitos. Callaron cuando delante de sus narices se desarrollaba la corrupción del gobierno de Saca y hoy como oposición se rasgan las vestiduras ante la corrupción gubernamental.

Por todo ello, cada vez más ciudadanos piensan que ARENA sigue representando ese pasado que ya no quieren, ese pasado que nos ha conducido a este desalentador presente que casi todos no queremos. ARENA no ha podido distanciarse de ese descompuesto sistema político, que lejos de ir resolviendo nuestros problemas ha contribuido a agravarlos.

Hay que reconocer que en ARENA hay más aires e intentos renovadores que en el FMLN, donde se padece de inmovilismo político, y donde, como solía decir un vicepresidente español, “el que se mueve no sale en la foto”. Sin embargo, si ARENA quiere ser un partido ganador, y un partido que contribuya a salir del hoyo en que las dirigencias políticas y económicas nos han metido, la renovación debe ser real y sustantiva y no mero discurso electoral.

Si ARENA quiere ser catalizador del enorme descontento hacia el partido oficial, y no marchar a su ritmo, debe entonar otra canción: iniciar un proceso que le permita convertirse en un partido preferencial de las capas medias; con ideas nuevas y liderazgos frescos; con robustos filtros éticos y de desempeño en la selección de sus candidatos; alejarse de las viciadas y clientelares prácticas legislativas; no dejarse tentar por propuestas populistas y electoreras y elevar/calificar su capacidad propositiva; reconocer y pedir perdón por los pecados del pasado, entre ellos la corrupción cometida por varios de sus miembros, pues mientras no lo hagan, sus críticas hacia la corrupción e impunidad actual no tendrán mayor credibilidad.

Como escribió hace algún tiempo en este periódico David Escobar Galindo, ARENA y el FMLN son espejos paralelos. Si ARENA sigue parado frente a ese espejo, seguirá siendo un importante aliado de los triunfos del FMLN, pues este no ha ganado tanto por sus méritos sino por los desméritos de su principal oponente.

Encerrarse en sí mismo. De Roberto Rubio

Convierten buenas iniciativas, como la creación de una instancia de Transparencia y Anticorrupción, en un antro de apariencias y difamaciones.

Roberto Rubio, 26 junio 2017 / LPG

Tanto en la filosofía Hegeliana como en la Marxista, la conciencia en sí (en el primer caso) como la clase en sí (en el segundo caso), eran fases primitivas que debían evolucionar hacia una conciencia superior. Así por ejemplo, en Marx, pasar de la clase “en sí” a la clase “para sí” significaba que el obrero dejaba de ser simple obrero para convertirse en un obrero consciente u organizado. Tanto en Hegel como en Marx, si el proceso evolutivo de la conciencia no quería quedarse estancado, debía proyectarse, salir de sí mismo.

Desgraciadamente, a algunos dirigentes del FMLN ya no solo se les olvidó la ética sino también los pensamientos que impulsan los cambios revolucionarios. Quien se encierra en sí mismo, quien estanca las ideas, quien no cuestiona sus propios paradigmas, quien se ancla a los dogmas del pasado, quien perdió la capacidad de hacerse autocrítica, no puede ser revolucionario.

Se encierran, sin querer ver los abultados datos del alarmante deterioro de nuestra economía. Desde esa habitación oscura y con llave, el Buen Vivir hace crecer el empleo, la inversión, el poder adquisitivo, y logra consolidar la fase de expansión económica en que nos encontramos. No importa que digan todo lo contrario todas las encuestas de opinión, así como casi todos los analistas e instituciones de investigación serias.

Al fin y al cabo, desde las ergástulas que se han construido, todas esas opiniones son puros cuentos interesados de la derecha y de los vendidos a ARENA y a los ricos. Para los que se encuentran en esa aislada cartuja, habría que llevar a la hoguera a todos aquellos que desmienten con evidencias empíricas los supuestos logros del Buen Vivir, que dicen que casi no crecemos y que somos el país que menos lo hace en la región, que se han perdido miles empleos de noviembre 16 a marzo 17, que somos el país donde menos inversión externa llega, que estamos en los últimos lugares en las calificaciones de riesgo, que retrocedemos económicamente como el cangrejo, etcétera.

Su claustro les produce una ceguera tal que piden a sus feligreses que solo tengan fe en las encuestas de opinión que elaboran ellos mismos, y descalifican a todas aquellas que no les son favorables. Compañeros, ¡crean que la tierra es plana! Rasgo de la conciencia primitiva: lo que es malo en la oposición es bueno cuando estoy en el gobierno; las encuestas son buenas si me favorecen y malas si no lo hacen.

Su marcado auto confinamiento abarca en política exterior su postura frente a la situación de Venezuela. Cada vez más el desgobierno de Maduro se encuentra nacional e internacionalmente aislado. Un régimen en estado agonizante al que ya casi nadie le apuesta, al que condena la mayoría de gobiernos del continente y reconocidas organizaciones internacionales (ONU, OEA, Unión Europea). Sin embargo, lejos, muy lejos de la realidad, y en contra de la corriente por donde cursa la historia, dirigentes del Frente sostienen que ese caos y mal vivir venezolano es un ejemplo a seguir. Cuesta creer tanta torpeza y miopía política.

Desde su encierro solo se permite atacar y difamar personas e instituciones que denuncian la corrupción, al tiempo que defienden férreamente a sus propios corruptos. Ante las contundentes evidencias de corrupción de algunos de sus miembros, se atrincheran y comportan agresivamente como animal acorralado. Tratan de anular y/o copar instituciones contraloras, atacan la Sala Constitucional o la Fiscalía cuanto estas descubren y actúan ante sus mal andanzas, niegan los sobresueldos en sus filas, y convierten buenas iniciativas, como la creación de una instancia de Transparencia y Anticorrupción, en un antro de apariencias y difamaciones.

En fin, predican un país que no existe. Se enclaustran, por conveniencia o ignorancia, dentro de una realidad inexistente. Son incapaces de generar esa conciencia que permite percibir adecuadamente la realidad, y por tanto. nunca generarán la capacidad de cambiarla, menos de revolucionarla.

Hay que recordar que la naturaleza, la vida, los seres que se encierran en sí mismos, tarde o temprano, se deterioran y pudren.

Carta a los que me atacan. De Roberto Rubio

Sin duda les debo ser muy incómodo y molesto para ser merecedor de sus constantes y numerosos ataques.

Roberto Rubio, 19 junio 2017 / LPG

Esta carta no va dirigida a aquellos que ustedes mandan a las calles a vomitar veneno y difamaciones; ellos al fin y al cabo, en su fanatismo o ignorancia, creen lo que les dicen. Me dirijo a ustedes, que dirigen y planean los ataques a todos aquellos que criticamos su incapacidad y/o sus actos corruptos.

Me dirijo a los que les incomodo, a los que desde hace tiempo montan campañas y acciones para desprestigiarme, a los que siguen intentando mezclar los pagos u honorarios por los servicios profesionales prestados por los exmiembros de la Comisión Nacional de Desarrollo (CND), donde soy su blanco principal, con el tema de los sobresueldos. Todo ello, con el fin de darle volumen a su estribillo calumnioso de que soy vendido a la derecha y a ARENA, como lo hacen con todos aquellos que los critican.

Ustedes saben bien que la CND funcionaba con un presupuesto oficialmente aprobado. Ustedes tienen la información y los medios para saber si durante la existencia de la CND, alguno de los pagos por honorarios prestados se hizo con fondos que no provenían del presupuesto asignado. Ustedes quizá sepan que con objeto de indagar sobre esto último, amparándome en la Ley de Acceso a la Información Pública, el 5/12/2016 solicité al oficial de Información de Casa Presidencial información sobre mis contratos, recibos, transferencias bancarias, etcétera mientras fui miembro de la CND, y que su resolución del 9/1/2017 fue negativa, afirmando que “no consta registro contractual o documento de pago que vincule al señor Roberto Enrique Rubio Fabián con la Comisión Nacional del Desarrollo para el período 2007, 2008 y 2009”. Otra información similar solicité el 12/5/2017, y todavía no tengo respuesta.

No necesitan enviar a sus grupos de calle a presentar a la Fiscalía o a la CSJ que investiguen si he recibido sobresueldos. Lo solicité públicamente meses atrás de que sus sicarios lo hicieran. Por si no lo leyeron, les recuerdo lo que expresé en comunicado público difundido el 15 de noviembre de 2016: “En base a lo anterior, exhorto a la Fiscalía General de la República que investigue estos hechos ocurridos con algunos pagos a la CND en general, y de mi persona en particular”.

Saben bien que no he sido funcionario público y que por tanto no he recibido sueldo y menos sobresueldo. Sin embargo, malintencionadamente mandan a sus troles y medios de propaganda a mezclarme con los exfuncionarios de ARENA que dicen ustedes que sí los recibieron.

Nunca me han sobornado ni sobornado, nunca he sido corrupto ni corrompido, nunca he robado ni matado, como algunos de ustedes lo han hecho. Mi vida pretende ser decente y modesta, lejos de la indecencia y lujos y riquezas mal habidas que adornan su existencia. No he cambiado de acera como lo han hecho ustedes. No he abandonado mis ideales de trabajar por un país vivible, decente y democrático, ni he dejado de sentir y conmoverme por el sufrimiento de la gente, como ustedes lo han hecho.

Sin duda les debo ser muy incómodo y molesto para ser merecedor de sus constantes y numerosos ataques. Y si duda lo seguiré honrosamente siendo. En varias ocasiones han intentado hackear la oficina anticorrupción que dirijo como coordinador de Transparencia Internacional, mandaron a sus troles a difamar suciamente a una de mis hijas, me han colocado aparatos de espionaje, me han enviado gente del Seguro Social y de Hacienda para ver si encontraban algo en mis declaraciones de renta y cotizaciones, y para mala suerte de ustedes, no pudieron encontrar nada. Ahora quieren restar credibilidad y amedrentarme lanzando nuevamente otra campaña difamatoria.

Sepan que tendrán que seguirlo haciendo, pues continuaré luchando para evitar que terminen de arruinar este país, para que no siga su autoritarismo y avancemos en la democracia que tanta sangre nos ha costado, para que no prosigan corrompiéndose y corrompiendo y podamos respirar aire limpio, para que mis hijos y sus hijos –que algún día conocerán sus perversidades– vivan con la paz, el bienestar y la alegría que ahora ustedes nos niegan.

Hasta el próximo ataque. Los estaré esperando.

Estabilidad, crecimiento, acumulación y desarrollo. De Roberto Rubio

Cuando debatamos sobre economía no hay que olvidarse de conducir también con luces altas.

Roberto Rubio, 5 junio 2017 / LPG

Sin duda, hoy por hoy, ante la posibilidad de un segundo impago, la situación fiscal es la que más urge enfrentar. Con razón. Un segundo impago tendría consecuencias desastrosas. Es fundamental por tanto abordar este gravísimo problema. Sin embargo, no menos importante es atender los problemas estructurales que, junto a las malas políticas implementadas, han contribuido históricamente a la crítica situación fiscal en que nos encontramos.

Para adentrarnos en ello, uno de los puntos de partida es distinguir conceptualmente los términos de estabilización, crecimiento, acumulación y desarrollo. La estabilidad refiere a los tres principales equilibrios macroeconómicos: fiscal, comercio externo, monetario. El crecimiento se registra principalmente en el crecimiento del PIB. La acumulación significa incremento de capacidades productivas y refiere al empleo, la productividad, el valor agregado, la inversión. El desarrollo tiene como base los anteriores y concierne al bienestar y calidad de vida de las personas y el ambiente, a la menor concentración de poder y riqueza, al fortalecimiento de las instituciones, entre otros.

La interacción entre ellos es compleja y dialéctica. Se puede tener, momentáneamente, estabilidad con frágil crecimiento. Pero, tal como comenzó a suceder desde la segunda mitad de los noventa, el debilitamiento del crecimiento a la larga contribuyó a la inestabilidad macro. Se puede tener crecimiento sin acumulación y desarrollo, pero a la larga la economía y la sociedad se atranca; esto ocurrió con buena parte del esquema agroexportador: en el segundo quinquenio de los años setenta, justo cuando los altos precios del café generaron estabilidad macro y crecimiento, la falta de ampliación de la base productiva y de dinámicas de desarrollo sembraron base para el impulso de las luchas sociales y el inicio de la guerra civil.

En términos generales, podemos afirmar que la economía nacional no ha tenido una estabilidad macro sólida y sostenible, un crecimiento robusto, una dinámica basada en el fortalecimiento de las capacidades productivas, y sin talante para generar verdaderos procesos de desarrollo.

En consecuencia, una visión estructural de nuestros problemas actuales debe saber distinguir e integrar estos cuatro aspectos de la dinámica socioeconómica. Si queremos producir soluciones sólidas y sostenibles, si queremos salir del hoyo en que nos encontramos, si pretendemos alcanzar niveles sustantivos de bienestar y calidad de vida, debemos impulsar una estrategia de desarrollo que ensamble y unifique adecuadamente la estabilidad, el crecimiento, la acumulación y el desarrollo.

Históricamente hemos tenido estrategias de crecimiento (no de desarrollo), las cuales generalmente no funcionaron, llámese agroexportación, diversificación industrial/sustitución de importaciones, promoción de exportaciones no tradicionales, centro de servicios financieros, país como gran zona franca. Mientras que en los últimos gobiernos, ni siquiera tenemos una estrategia de desarrollo, pues no se puede denominar como tal a un conjunto de apuestas sectorializadas y desarticuladas en el campo socioeconómico.

En una estrategia de desarrollo, en lo que solo concierne a lo económico, debe existir ante todo una apuesta productiva estratégica. Desde nuestro punto de vista, le hemos venido apostando a la creación de una Plataforma Mundial de Logística y Servicios de Alto Valor Agregado. Sin duda pueden y deben existir otras. Lo importante es que cualquier estrategia y su apuesta productiva deben asegurar una estabilidad basada en el crecimiento y la acumulación, un crecimiento basado en el fortalecimiento de las capacidades productivas y un crecimiento que produzca desarrollo y bienestar para las mayorías.

Sobre esa base se deberá formular los lineamientos, políticas y acciones que dinamicen los sectores productivos; definir las potenciales zonas/territorios de desarrollo; establecer la política de generación de empleo y la educativa; diseñar las políticas fiscales que impulsen la inversiones e infraestructura que se necesitan, así como para que contribuyan a una sociedad menos desigual y menos concentrada; enfrentar las desarticulaciones empresariales, sectoriales y territoriales que constriñen nuestra economía; impulsar las medidas para estimular las inversiones previamente definidas como estratégicas y desestimular el consumismo; conciliar estas inversiones con la protección del medio ambiente, etcétera. En fin, cuando debatamos sobre economía no hay que olvidarse de conducir también con luces altas, y que lo urgente no margine lo importante.

Dime con quién andas y te diré quién eres. De Roberto Rubio

El gobierno de Venezuela retiró el escaso maquillaje que le quedaba en su horrendo rostro.

Roberto Rubio, 10 abril 2017 / LPG

Finalmente, el gobierno de Venezuela retiró el escaso maquillaje que le quedaba en su horrendo rostro. Ahora ya se quitó del todo la máscara y terminó su mascarada democrática. No solo ha fracasado en esconder la realidad sino también las apariencias.

No se pueden esconder las realidades donde el Rey Midas actúa al revés: la riqueza la transforma en pobreza. Esta habilidad de convertir la inmensa fortuna en postración del aparato productivo, en agudos desabastecimientos de alimentos, artículos domésticos, medicinas, e incluso paradójicamente de gasolina, no la tiene cualquier mortal. No cualquier humano es capaz de inmortalizar la incapacidad y hacer de la estupidez un monumento, como lo han hecho los gobiernos chavistas.

Cuando esa habilidad es manifiesta, y la realidad se revela contundente, las culpas al otro de los problemas existentes, la conspiración imperialista y/o de la derecha oligárquica, la intervención malévola del Deux ex Machina, pierden credibilidad y fuerza explicativa. La incapacidad y el retardo político mental se vuelven cristalinos.

Cuando el deterioro de la realidad es imparable, ni el juego de las apariencias funciona. Las apariencias democráticas son poco a poco abandonadas hasta quedar al desnudo la verdadera naturaleza tiránica. Los disfraces políticos ya no engañan, el descontento popular y el creciente aislamiento ya no se pueden contener, y en consecuencia, hay que maximizar las medidas autoritarias.

Dentro de Venezuela, la naturaleza dictatorial del gobierno era ya evidente para una gran parte de pensadores, analistas, centros de pensamiento, ciudadanos comunes, etcétera, de distinto signo político. Ahora, fuera de Venezuela, esa naturaleza tiránica es evidente para la mayoría de gobiernos del continente americano, los de más peso político y económico. Casi todos ellos coinciden que se ha roto el régimen constitucional, y calificado las últimas medidas del gobierno como dictatoriales… menos un puñado de islas sin mayor peso político, y unos pocos países incondicionales del gobierno chavista, entre ellos, desgraciadamente El Salvador.

Pero más allá de las torpes declaraciones que más de un par de dirigentes del partido oficial han dicho en torno al tema (uno de ellos viendo la paja en el ojo del perro faldero ante Estados Unidos, sin ver la viga en el suyo ante el gobierno de Venezuela), y más allá de las serias consecuencias que pueden traer el deterioro de nuestras relaciones con el Gobierno y Congreso norteamericano en el contexto actual, es importante hacer algunos cuestionamientos.

Los que durante la guerra pedían injerencia del Congreso norteamericano para frenar la ayuda del Norte por las violaciones de los derechos humanos, ahora se rasgan las vestiduras por la supuesta injerencia extranjera en Venezuela… como lo hacen frente a la CICIES.

Los que protestaban contra la violencia estudiantil y la represión militar, ahora callan ante la represión de la guardia bolivariana hacia las manifestaciones estudiantiles. Los que con voz fuerte denunciaban la existencia de presos políticos, ahora ni pujan ante los existentes en Venezuela.

Los que criticaban la falta de libertad de expresión, ahora justifican el monopolio gubernamental de los medios de comunicación, así como el encarcelamiento de los que piensan distinto, como sucede con muchos venezolanos.

Los que antes criticaban la corrupción de los gobiernos militares y/o oligárquicos, como cierto alto funcionario de la transparencia, ahora toleran y encubren la de los propios, sea la existente en el país o la de gobiernos extranjeros untados de corrupción y narcotráfico.

Los que antes combatían la dictadura, ahora la defienden, sea por unos dólares más, o sea porque tienen unas neuronas de menos. Lo que antes era malo, ahora las mieles del poder lo endulzan de bondad.

En fin, si apoyas un gobierno como el venezolano, que representa todo aquello contra lo que se luchó antes de la guerra, si lo defiendes vergonzosamente en foros internacionales, si te casas por su dinero y/o sus ideas paleolíticas, si estás dispuesto a moverle la cola sin importar las consecuencias sobre nuestra economía y nuestros compatriotas en Estados Unidos, entonces podremos atrevernos a citar aquel conocido refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

El tuitero prófugo. De Roberto Rubio

Roban como si siempre van a estar ahí, como si nunca los van a descubrir.

Roberto Rubio, 27 marzo 2017 / LPG

La investidura de expresidente merece respeto, pero también tiene que ganárselo, darse a respetar. Sin embargo, el respeto se pierde cuando un expresidente se queda de tuitero, sus tuits son una sarta de insultos y gruesas mentiras, y peor cuando es un tuitero prófugo de la justicia.

No amerita entonces gastar palabras en el análisis de las malandanzas del susodicho, ni dedicarse a confrontar lo que emana de su lengua viperina. Lo que amerita son las reflexiones sobre el significado de sus cuestionados hechos y las lecciones que se derivan de ellos. Reflexiones/lecciones dedicadas a ciertos altos funcionarios y a los que en el futuro pretenden serlo.

En primer lugar, los altos funcionarios, en general, son efímeros, su ciclo de vida es relativamente corto. Sin embargo, el disfrute y ejercicio de su poder los hace creerse eternos. No se percatan de que su poder es momentáneamente prestado, que son mandatarios de paso o sea mandatados por la voluntad temporal del ciudadano. Roban como si siempre van a estar ahí, como si nunca los van a descubrir. Se enriquecen como si su riqueza y las sobras de poder que le quedaron le blindarán de las llaves de la justicia. Se pavonean con guardaespaldas, seguidores o caravanas de vehículos, como lo hacían el tuitero prófugo y su entonces consorte, sin caer en la cuenta de que son dioses con pies de barro, y que tarde o temprano las diosas de la justicia, Temis y Dice, los alcanzarán dentro o fuera del Olimpo. El brazo de la justicia es largo y paciente.

En segundo lugar, a muchos funcionarios el poder los vuelve soberbios y arrogantes, como el tuitero prófugo. Valga traer a cuenta una reflexión de José San Martín que llegó a mis manos por medio de la red virtual de mis compañeros de colegio: “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales, que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”. Se olvidan que manteniendo en saldo rojo la humildad, los costos que ocasionaron sus maltratos se cobrarán caro.

En tercer lugar, en estos tiempos de sociedades abiertas, de ciudadanos más informados y exigentes, con amplias y accesibles tecnologías de comunicación, donde la lucha por la transparencia y contra la corrupción han tomado alto vuelo, es cada vez más difícil esconder, especialmente lo que se apropia indebida e ilícitamente. Basta una buena justicia, una coyuntura adecuada, una presión y/o denuncia ciudadana, o intercambios de información bancaria a nivel nacional e internacional, para perfilar la ruta del dinero malhabido, para seguir las huellas de los dueños de lo ajeno. La lucha contra el terrorismo y el narcotráfico ha permitido la creación de “sistemas sabueso”, los cuales permiten ir descubriendo las huellas dejadas por los corruptos y corruptores en casi cualquier parte del mundo.

Finalmente, en estos más cristalinos tiempos es difícil esconder a los testaferros/prestanombres. Esta manera de ocultar los verdaderos propietarios de la riqueza mal habida es ahora más detectable. Basta indagar un poco más sobre ellos, basta que la fiscalía allane sus oficinas y analice la documentación incautada, para llegar al verdadero dueño. Adicionalmente, los “amigos” testaferros ya no son tan confiables, no solo porque su “amistad” no alcanza la probidad en el resguardo del bien del amigo, sino porque al verse acorralados por la justicia, se convierten en testigos criteriados, que por salvar parte de su pellejo prefieren despellejar al otrora amigo. Esto lo sabe bien el tuitero prófugo, que ya adelantó sus miedos.

Los que tuitean para mentir y difamar, los juglares del mundo de troles y clonadores de identidad y los reyes que los contratan, los que le roban al ciudadano, los que con su picardía obstaculizan al pobre el salir de su pobreza, los ricos que amañan la obtención de su fortuna, todos ellos deben tener presente esas frases populares con las que hemos encabezado algunos artículos de esta columna de opinión: “A todo chumpe le llega su Navidad”, “Quien mal anda mal acaba”.

Tendencias y preferencias electorales. De Roberto Rubio

La oposición no logra capitalizar el fuerte desgaste gubernamental. ¿Por qué?

roberto rubioRoberto Rubio, 27 febrero 2017 / LPG

En los datos proporcionados por las tres últimas encuestas que miden tendencias y preferencias electorales (LPG, IUDOP/UCA y Gallup) se extraen dos grandes conclusiones. En primer lugar, una constante caída del FMLN y ARENA, los cuales se sitúan en sus niveles más bajos desde hace muchos años; así también resalta el práctico estancamiento del resto de partidos políticos. En segundo lugar, una fuerte tendencia al alza de las personas que no se decantan por ningún partido o no se sienten identificados con alguno de ellos; alcanzando este segmento uno de sus niveles más altos.

la prensa graficaEn cuanto a lo primero, no hay duda que la incapacidad del gobierno de enfrentar adecuadamente los principales y agudos problemas que tiene el país ha erosionado severamente la base de apoyo del partido oficial. El estancamiento económico y falta de empleo, la crítica situación fiscal, la profundización de importantes problemas sociales, el deterioro de varios servicios públicos, la opacidad y la corrupción, la torpeza y paraplejía política, las dificultades para enfrentar la violencia, la extorsión y el control territorial de las pandillas, son todos ellos factores que han contribuido a ese sustantivo desgaste del FMLN ante parte importante de la población, e incluso de algunas de sus bases tradicionales de apoyo. Con más de 7 años en el gobierno, la zafada de echarle la culpa a los 20 años de ARENA ha ido perdiendo mucha fuerza y credibilidad.

Ahora bien, se esperaría que ante el desgaste y deterioro electoral del partido de gobierno, la oposición se fortaleciera. Sin embargo esto no sucede. Al contrario, ARENA baila al mismo son declinante del FMLN. En otros términos, la oposición no logra capitalizar el fuerte desgaste gubernamental. ¿Por qué? Habrá muchas razones, pero valga mencionar tres gruesas. Por un lado, muchos votantes siguen identificando a ARENA como el partido de los ricos y grandes empresarios. Por otro lado, el inadecuado manejo de sus diferencias internas, lo que le dificulta tomar decisiones y posiciones coherentes, oportunas y acertadas. Algo que también le limita contar con un liderazgo claro y firme. Finalmente, la falta de reconocimiento de sus errores y “pecados” del pasado le resta credibilidad a sus propuestas. Así por ejemplo, el no reconocer los hechos de opacidad, corrupción e impunidad cometidos durante su gestión (que los hubo), o al menos el simple hecho de no pedir perdón por ello, hace que sus propuestas de combatir tales males sean percibidas por un importante segmento de la población más como producto del oportunismo político que de la convicción ética.

Esos factores explican en buena parte el porqué el nuevo líder de ARENA, a pesar de su procedencia no tradicionalmente orgánica, su buena presencia mediática, etcétera, no ha logrado impedir esos niveles bajos de aceptación electoral. La marca del partido pesa demasiado, es una verdadera ancla.

En cuanto a la segunda gran conclusión que nos dejan las últimas encuestas, se constata el marcado ascenso de las personas que toman distancia o expresan su descontento/desencanto hacia el actual sistema político. Es cierto que este segmento de la población, ahora mayoritario, a la hora de estar frente a las urnas se decanta más por el voto de castigo de los gobernantes de turno (por no tomar en cuenta este elemento muchas veces fallan las encuestas). Pero también es cierto que si a este segmento poblacional se les presenta la oportunidad de una renovación sustantiva y real en uno de los partidos existentes, o de un nuevo y creíble partido, sin duda inclinarían sus preferencias electorales hacia ellos. Como también pueden hacerlo hacia posturas populistas.

Ese espacio nuevo, o esa tercera vía, está ahora más presente que nunca. Nadie por el momento lo ha sabido ocupar, y no será nada fácil ocuparlo en las actuales circunstancias y con leyes electorales que son un verdadero obstáculo a la emergencia de nuevas fuerzas políticas. Mientras ello sucede, será importante contar con la renovación y el cambio al interior de los partidos existentes, y sobre todo con los esfuerzos políticos ciudadanos en favor de la democracia.