El Salvador 2014

El Salvador 2040. De Manuel Hinds y Guillermo Miranda Cuestas

El Diario de Hoy, Unicef, Global Shapers y Facebook lanzan hoy el debate de qué país imaginar y construir de cara al 2040. Ante una nueva economía y nuevas tecnologías, invertir en las capacidades de la gente será central en la discusión.

2040: el poder del ahora. De Manuel Hinds

14 agosto 2018 / EL DIARIO DE HOY

En su libro “El Poder de Ahora”, Eckhart Tolle dice, “Dese cuenta de que el momento presente es todo lo que usted tiene. Haga el AHORA el foco primario de su vida… Nada ha pasado en el pasado; sucedió en el AHORA. Nada sucederá jamás en el futuro; sucederá en el AHORA”.

Podría parecer paradójico, pero estas palabras resumen el objetivo de la serie de artículos sobre el futuro que El Diario de Hoy comienza a publicar el día de hoy, enfocándose en la forma que El Salvador tendrá en 2040. La clave de la paradoja es que lo más fundamental de ese futuro será definido ahora, hoy, en nuestro presente, de tal forma que, actuando ahora, podemos finalmente dar un salto de calidad para salir del subdesarrollo y proyectarnos a un futuro de bienestar y creatividad. Pero ese salto debemos darlo en nuestras actuaciones concretas de ahora, para que en un poco más de 20 año -el espacio de una generación- podamos tener una sociedad cualitativamente diferente a la que tenemos en nuestro hoy.

Así, las condiciones de hoy definirán la cantidad de bebés que entrarán en una trayectoria que los llevará a estar en 2040 comenzando a estudiar una carrera universitaria que los llevará al éxito profesional y a integrarse a la economía del conocimiento, pero igualmente definirán la cantidad de bebés que no tendrán esa oportunidad y se verán limitados a tener pocos estudios o, trágicamente, casi nada de ellos. Los niños que no reciban atención en su salud y en su educación ahora entraran a su vida adulta en una trayectoria que los limitará enormemente en su progreso y los condenará a una vida de pobreza o mediocridad, a una vida sin superación. El sentido de la perspectiva introducida en esta serie de artículos es que, si nosotros no cambiamos hoy, hoy mismo, las condiciones de nuestro país, la vida adulta de los bebés de hoy comenzará tan pobremente como está comenzando ahora la de los bebés que nacieron en el cambio de siglo —con todas sus deficiencias en educación, salud, y seguridad.

Las acciones que tomemos ahora para cambiar las condiciones en las que crecerán estos bebés que apenas están naciendo crearán el futuro no sólo de cada uno de ellos, sino de la sociedad entera porque, cada vez más, la productividad de una sociedad está basada en la creatividad y el conocimiento de sus habitantes. La economía es cada vez más una red de conocimientos y funciona dentro de la lógica de las redes, en las que un vacío en ellas, como en una red de pescadores, debilita no sólo ese pedazo sino la red entera. En la vieja economía la ausencia de grupos, aun grupos grandes, en el quehacer de la sociedad no debilitaba a la sociedad entera. Ahora sí. Una red que no incluye a todos es una red débil que no puede lograr sus propósitos.

De esta forma, las empresas establecidas en un país en el que muchos de sus habitantes no tienen conocimientos o no pueden tomar ventaja de ellos para propósitos productivos se quedarán atrás en la pobreza, mientras que los que puedan contar con una población bien educada y sana, viviendo en un ambiente de seguridad ciudadana y política, podrán acceder al crecimiento y el desarrollo. Las sociedades que no inviertan en su gente hoy serán no solo pobres, sino también violentas y enfermas.

El poder de hoy es que podemos escoger qué sociedad queremos para los bebés que estamos chineando ahora, y para sus hijos y nietos. El Salvador, al igual que toda la América Latina, nunca ha logrado romper el cielo falso que impide su crecimiento y su desarrollo, que es su falta de capital humano. Usted no puede dar a la gente la riqueza de un Silicon Valley sin el conocimiento y la capacidad de organizarlo que le dan a éste las universidades cerca de San Francisco. Esto no quiere decir que podemos convertir a El Salvador en un Silicon Valley en una generación, pero sí que podemos lograr avances muy grandes en creatividad y conocimiento aplicados a las actividades de nuestra economía. Lo que importa para la productividad no es lo que uno hace, sino cómo lo hace, usando la tecnología para construir casas y edificios mejor y más productivamente, para crear más riqueza con la agricultura, para mejorar la eficiencia del transporte, para dar mejor salud y educación a nuestra gente. De eso se tratan estos artículos.

A través de las semanas, estos artículos analizarán no solo cómo están cambiando las tecnologías en el mundo entero, dándonos el marco en el que nos podemos desarrollar, sino también el cambio de actitud que necesitamos para pasar del estancamiento al desarrollo —cómo las empresas tienen que comenzar a ver el desarrollo de sus empleados y de sus familias y comunidades como parte de los insumos que necesitan para poder volverse productivas en el nuevo mundo que viene. Y no sólo las empresas y el estado, sino todos nosotros.

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¿Por qué pensar en El Salvador del 2040? De Guillermo Miranda Cuestas

14 agosto 2018 /El Diario de Hoy

2040 será un año clave en la historia de El Salvador: por primera vez y como ya sucede en otros países y regiones, los adultos mayores superarán en número a las personas en edad de trabajar. Quienes ahora tienen entre 1 y 24 años de edad serán dos terceras partes de la fuerza laboral en el año 2040 y deberán de pagar, además de las pensiones y de los servicios de salud de sus padres y abuelos, la deuda acumulada por el gobierno y que ya en la década de 2030 representará varios cientos de millones de dólares cada año.

Esta dinámica tendrá lugar en medio de una economía global en la que las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y la automatización reemplazarán a millones de empleos, como ya ocurre en la actualidad.De ahí que de las habilidades que los niños y jóvenes adquieran en el presente, dependerá la productividad del país en el futuro y si existe una verdadera transformación hacia una sociedad de bienestar y progreso.

Vea el video EL SALVADOR 2040
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En respuesta a este futuro desafiante, cuatro organizaciones -El Diario de Hoy, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los jóvenes de Global Shapers y Facebook- inician una conversación sobre El Salvador del 2040.

“Se acercan decisiones claves sobre el rumbo de El Salvador,
que deben nacer de una discusión que establezca objetivos
de desarrollo a futuro”.
Andrés Escobar, curador de Global Shapers.

Durante los próximos meses y con el apoyo de las organizaciones participantes, Global Shapers organizará pláticas con la sociedad civil y tomadores de decisión con perspectiva de futuro. El punto de partida tendrá lugar este martes 14 de agosto respecto a las dimensiones de la revolución tecnológica. A ello se sumarán discusiones sobre el futuro de la economía, del capital humano, de la educación, de la salud, de la seguridad, del medioambiente y los recursos naturales, de las migraciones y del poder, entre otras.

De acuerdo a Andrés Escobar, curador de Global Shapers, “se acercan decisiones claves sobre el rumbo de El Salvador, que deben nacer de una discusión que establezca objetivos de desarrollo a futuro”.

 

Invertir en la gente hace la diferencia

Durante la década de los 50, El Salvador no era tan distinto a otros países que ahora son ejemplos de desarrollo a nivel mundial.

En términos de ingreso promedio y ajustado a su población y poder adquisitivo, en 1951 El Salvador producía por encima de Chile y muy cerca de Costa Rica. Hacia el final de esa década en 1960, El Salvador duplicaba el PIB per cápita por paridad de poder de compra de Corea del Sur, se encontraba por encima de Hong Kong y cercano a Singapur. Sin embargo, medio siglo después, El Salvador ocupa el último lugar entre estas sociedades.

La inversión en capital humano es uno de los principales factores que explican transformaciones en la productividad de una generación a otra. De hecho, lo que ocurre durante los primeros mil días de vida definen buena parte de la historia que está por iniciar en cada ser humano.

“Son muchos los caminos que llevan al desarrollo.
El más seguro, inteligente y sostenible es invertir
en nuestras niñas y niños desde los primeros días de su vida”
Nadine Perrault, representante de Unicef El Salvador

Durante esta etapa, las neuronas se conectan más rápido que nunca; y a los tres años, la actividad cerebral es el doble en comparación a lo que ocurre durante la adultez. Competencias como la capacidad sensorial, el uso del lenguaje, el relacionarse con otras personas, el autoestima y la habilidad de pensar y actuar por sí mismo se desarrollan entre el último trimestre en el vientre materno y los 18 años de edad.

En esta dirección, países nórdicos como Suecia y Noruega apuestan su inversión a los primeros años de vida, en los que el cuido de bebés y la educación preescolar son prioridades. En contraste, el presupuesto del gobierno salvadoreño dedica apenas el 0.15% a la inversión en los primeros tres años de vida; cerca de la mitad de los hogares con niños en esas edades viven en pobreza; y un tercio de ellos solo viven con uno de sus padres.

“La sociedad salvadoreña debe darse cuenta que nuestros
talentos, destrezas, habilidades y capacidades en la etapa
adulta son, indiscutiblemente, un reflejo de lo ocurrido en
nuestra infancia”
Jimmy Vásquez,
especialista en políticas sociales de Unicef El Salvador

Al respecto, Nadine Perrault, representante de Unicef El Salvador, plantea que “son muchos los caminos que llevan al desarrollo; el más seguro, inteligente y sostenible es invertir en nuestras niñas y niños desde los primeros días de su vida”. Asimismo, el especialista en políticas sociales de Unicef, Jimmy Vásquez, afirma que “la sociedad salvadoreña debe darse cuenta que nuestros talentos, destrezas, habilidades y capacidades en la etapa adulta son, indiscutiblemente, un reflejo de lo ocurrido en nuestra infancia”.

En este contexto, un estudio reciente de la Universidad Internacional de Florida, la Oficina Internacional de Asuntos Antinarcóticos y Procuración de Justicias de Estados Unidos y la Fundación Nacional para el Desarrollo señala que uno de cada cinco pandilleros entra a la mara antes de los 12 años de edad y dos de cada cinco lo hace entre los 12 y los 15 años; el resultado de no haber pensado, décadas atrás, en el futuro.