Columna transversal

Columna Transversal: ¿Un nuevo mapa político? De Paolo Luers

Bukele, al adoptar un discurso que lo sitúa a la izquierda del Frente, no es un verdadero peligro para el FMLN. Sería mucho más peligroso el surgimiento de una izquierda socialdemócrata.

paolo3Paolo Luers, 20 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

A todos que no pertenecemos a la militancia del FMLN ni al fan club de Bukele no nos toca tomar partido en el pleito entre este partido y el hombre que eelos mismos han llevado a la alcaldía capitalina y al estrellato. Tampoco se trata de simplemente sentarse al lado del río para ver pasar los cadáveres. Hay que entender lo que hay detrás de esta telenovela tragicómica. No el drama en si, ni tampoco sus principales actores, pero sí lo que hay detrás podrá tener importancia para el futuro de la política del país.

El FMLN histórico: un frente plural

EDH logEl FMLN es un partido que pasó por fuertes debates internos en los años 90. Durante la guerra de la cual nació, no fue una organización vertical ni centralizada, sino un frente de 5 organizaciones político-militares, cada uno con su propio perfil ideológico, su propio estilo de dirección, sus propias alianzas nacionales e internacionales. Como suele decir Dagoberto Gutiérrez: “En el Frente habíamos comunistas, no comunistas y anticomunistas.” Diversos casi hasta la incompatibilidad en ideología, estrategia y cultura interna, pero unidos en un sólo objetivo común: acabar con el militarismo y su régimen de represión y exclusión social y política. Era suficiente para crear un frente común. Por necesidad más que por convicción, se toleraban las diferencias entre quienes querían erigir un sistema socialista y los que querían construir un sistema republicano pluralista.

Dagoberto Gutiérrez: “En el Frente habíamos
comunistas, no comunistas y anticomunistas.”

En los Acuerdos de Paz se reflejaba este consenso mínimo: la desmilitarización, el pluralismo con la izquierda como una fuerza política con los mismos derechos; desmontaje de los aparatos de represión y persecución política; elecciones libres.

La imposición del partido vertical

En 1992 se formó el FMLN como partido, con todas estas tendencias diversas adentro. Con diferentes visiones: unos estaban satisfechos con haber alcanzado el pluralismo, otros lo vieron como un paso para llegar a un régimen socialista con hegemonía de una clase y su partido. Unos querían construir un partido horizontal, cuyos miembros fueran ciudadanos; otros querían un partido vertical, con militantes disciplinados.

Estos debates tuvieron lugar durante la primera fase de postguerra, entre 1992 y 1994. Incluso cuando el ERP y la RN se apartaron luego de las elecciones del 1994, el FMLN siguió siendo un partido de tendencias, abierta y oficialmente constituidos: la corriente Revolucionaria-socialista, liderada por Schafik Handal y Sánchez Cerén; los Renovadores, liderados por Facundo Guardado, Francisco Jovel y Oscar Ortiz; la Tendencia Revolucionaria de Dagoberto Gutiérrez, y al centro la tendencia wishiwashi o Tulipanes liderado por Gerson Martínez y Violeta Menjívar. Hubo fuertes debates y enfrentamientos, que culminaron en unas muy disputadas primarias por la Secretaría General entre Schafik y Ortiz, y en un pleito fuerte sobre la candidatura presidencial para el 1999. Enfrentamientos fuertes, con amenazas y pistolas en mano.

Al final los Renovadores salieron, para formar su propia partido, poco después también otro contingente que relanzó el FDR. Por último se fue el alcalde Héctor Silva y se unió al CD. El resto se estableció como partido único, centralizado, monolítico y vertical, con prohibición explícita de tendencias. Quedando solos, los Tulipanes se subordinaron. Los Socialistas-revolucionarios se tomaron al partido, lo alinearon y disciplinaron. El debate se acabó.

Desde esta depuración, nadie dentro del FMLN ha levantado la voz para criticar la dirección del partido, ni antes ni después de su ascenso al poder. Las críticas existen, se expresan en privado, pero no tienen canal de expresión dentro de la institucionalidad del partido, y expresarlas públicamente en los medios es considerado traición y divisionismo.

“Desde esta depuración, nadie dentro del FMLN
ha levantado la voz para criticar la dirección
del partido, ni antes ni después de su ascenso al poder.”

Bukele y el FMLN

En este contexto hay que ver la actuación de Bukele, quien decide no sólo criticar sino descalificar a la dirección de partido y al mismo presidente, por un cálculo bien simple: no quiere cargar con la pérdida de confianza que la mayoría de la sociedad siente por el partido y su gobierno. Quiere ser presidente, o bien con un FMLN que se deja torcer el brazo por él y lo acepta como nuevo rey; o sin y contra el FMLN, volviéndose vocero y líder del descontento con toda la clase política, retomando y reforzando la tendencia a la anti-política.

Era obvio que el partido no iba a aceptar este chantaje. Si Bukele lo pensaba, demuestra su escasa formación política. Para los cuadros dirigentes del FMLN, conservar la unidad monolítica del partido y el control del aparato, luego de las disputas internas de los años 90, es más importante que el control de una alcaldía o incluso del poder. Por esto, le negaron la candidatura a la presidencia a Héctor Silva, sabiendo que sin él iban a perder en el 1999, y con él iban a perder el control del partido. Mucho menos le iban a abrir la puerta al poder a un Nayib Bukele, les resulta impensable después de la pésima experiencia con Mauricio Funes. Las mismas encuestas que dan cuerda a Bukele en su ambición personal y presidencial, causan sirenas de alarma en el FMLN. Así como es el ADN del partido, forjado por Schafik Handal, Medardo y Sánchez Cerén, la expulsión de Bukele era inevitable. No tiene nada que ver con manzanas ni mucho menos con irrespeto a mujeres.

“Para los cuadros dirigentes del FMLN, conservar la unidad monolítica del partido y el control del aparato es más importante que el control de una alcaldía o incluso del poder.”

Dentro de su lógica, el FMLN tiene razón. Sea cual sea el movimiento o partido que logre armar Bukele, les puede costar la alcaldía y la presidencia, pero incluso en este caso la principal fuerza de oposición será el FMLN, con fuerza parlamentaria, municipal y territorial. Bukele, al adoptar un discurso que lo sitúa a la izquierda del Frente y en el populismo puro, no es un verdadero peligro para el FMLN. Sería mucho más peligroso el surgimiento de una izquierda socialdemócrata. El FMLN se ha concentrado durante 20 años en evitar (con éxito) que nazca este desafío, porque sabe que una fuerza de centroizquierda efectivamente condenaría a la izquierda revolucionaria a un aislamiento del resto de la sociedad, una existencia al margen del mapa político. El que Bukele les robe su lugar al margen izquierdo del espectro político tiene sin cuidado a los dirigentes del FMLN. Así como nunca han visto como peligro a Dagoberto Gutiérrez y su Tendencia Proletaria.

“Bukele se va a dar cuenta pronto que su proyecto
no va a encontrar con quienes aliarse.”

 ¿Una nueva fuerza de centroderecha?

Hay algunos indicios que también en la derecha está por nacer una fuerza nueva. Hay demasiados liberales, sobre todo entre la generación que ahora está entrando en política, que no sienten que en ARENA habrá suficiente apertura para que puedan renovar al proyecto político. Aunque este movimiento viene con menos bulla y poco despliegue de drama y show, si se logra establecer significaría una cambio mucho más relevante en el mapa político que el movimiento de Bukele. Por una simple razón: No se situaría a la derecha de ARENA, sino al centro. Bukele se va a dar cuenta pronto que con su proyecto no va a encontrar con quie aliarse – ciertamente no con el FMLN, y difícilmente con todas las tendencias en el centro de la sociedad, que no tienen expresión partidaria: socialdemócratas, socialcristianos, humanistas, liberales, libertarios, libres pensadores, defensores de la institucionalidad republicana. En cambio, un nuevo proyecto de centroderecha, de corte liberal, progresista y en defensa de la Constitución, al actuar bien sí podrá construir estas alianzas. Y sobre todo, puede tener con ARENA una relación de competencia, pero también de complementariedad e incluso de alianza. Así, y tal vez solamente así, podría nacer la nueva mayoría que se necesita para darle un viraje al rumbo del país. Que esto se está cocinando a fuego lento y sin el drama que están dando Bukele y el FMLN al país, es probablemente la única manera en que puede consolidarse.

“Un nuevo proyecto de centroderecha, de corte liberal,
progresista y en defensa de la Constitución,
al actuar bien sí puede construir alianzas.”

Que esto encontraría incomprensión y obstáculos en la actual dirigencia de ARENA y la cultura política que la sostiene, es obvio. Pero no necesariamente en las personas que se van a poner a la cabeza de la campaña presidencial y por lo tanto de la estrategia a largo plazo de ARENA.

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Rueda de Caballitos. Cambiar para que todo siga igual. Columna Transversal de Paolo Luers

Sin depuración, sin asignación de responsabilidades por los fracasos, sin reingeniería y sin un cambio radical de planes, estrategias y formas de operar, es difícil suponer que las cosas van a cambiar para mejor.

paolo3Paolo Luers, 6 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

La seguridad pública está en manos de dos instituciones: por una parte, en la del Presidente de la República, quien por mandato constitucional es el responsable directo tanto de la Seguridad Nacional (con sus instrumentos Fuerza Armada y Organismo de Inteligencia del Estado), como de la Seguridad Pública (con sus instrumentos Ministerio de Seguridad, PNC y Dirección General de Centros Penales). Por otra parte, la Fiscalía General de la República. Ante el fracaso de sus gestiones, ambos –Presidente y Fiscal General- están haciendo el mismo movimiento: echar a andar una rueda de caballitos, cambiando sus piezas claves de un cargo al otro. El Fiscal General cambió a 90 (!) jefaturas, pero sin depurar a nadie. Lo mismo va a anunciar el Presidente de la República en estos días: el ministro de Seguridad iría a Casa Presidencial, como Comisionado de Seguridad; el director de la PNC sería nombrado ministro de Seguridad; el subdirector de la PNC ascendería a director; el director de Investigaciones subiría a subdirector.

EDH logEn ambos casos, ninguna depuración. Parece que ninguno de estos funcionarios ha fallado en nada y ninguno de ellos es responsable del fracaso de las políticas de Seguridad –porque nadie fue destituido. En el caso del Ejecutivo, todos ascendieron a más poder. En el caso de la Fiscalía, simplemente los rotaron.

Tampoco hay ninguna reingeniería, que muchos expertos consideran necesaria para dar más eficiencia a la PNC, Centros Penales y FGR. La misma estructura, con otras caras…

Nadie sabía cuál era la competencia de Hato Hasbún como Comisionado Presidencial de Seguridad, en comparación a Óscar Ortiz, que tienen un título parecido. Y nadie lo sabrá ahora que el ministro Ramírez Landaverde asume este cargo vacante por la muerte de Hato Hasbún. El Consejo de Seguridad Ciudadana no funcionaba cuando lo coordinaba Hato Hasbún, porque solo producía planes románticos que el aparato de Seguridad, controlado por Landaverde y Coto, nunca implementó. Donde el “Plan El Salvador Seguro” del Consejo hablaba de la prioridad de la prevención, la PNC hablaba con hechos represivos: militarización de la PNC, despliegue de tanquetas, formación de batallones de choque en la PNC, enfrentamientos en vez de inteligencia y detenciones, grupos de exterminio, , medidas extraordinarias (Estado de Excepción en los penales)…

Si Hasbún como generador de gobernabilidad y concertación no pudo hacer valer el Consejo, ¿cómo lo va a hacer el policía Ramírez Landaverde? Vienen tiempos más oscuros para los hombres y mujeres de buena voluntad que están poblando este Consejo…

Lo único que se puede concluir de los cambios del gabinete de Seguridad es que los halcones van a tomar el control total. Los hombres de la guerra contra las pandillas ya no van a dejar ningún espacio para los que hablan de la guerra contra la pobreza, la marginación y la violencia.

Con este equipo, Salvador Sánchez Cerén va a dirigir su política de seguridad en los 600 días que les quedan en el gobierno. Más el ex jefe de las fuerzas antipandillas de la PNC, Marco Tulio Lima, quien asume la dirección de Centros Penales. Más el omnipresente vicepresidente Óscar Ortiz que ha asumido el rol del gran comunicador del gabinete de Seguridad. Si fuera de las cámaras tiene incidencia real sobre los planes de guerra, esto es una de las grandes incógnitas de este gobierno.

Sin depuración, sin asignación de responsabilidades por los fracasos, sin reingeniería y sin un cambio radical de planes, estrategias y formas de operar, es difícil suponer que las cosas van a cambiar para mejor. Todo indica el cambio será para peor: habrá más improvisación; más represión sin focalización, afectando (y por tanto radicalizando) a todo el contorno social que convive con las pandillas en las comunidades marginadas; proyectos de prevención diseñados con criterios electorales…

Precisamente por estas razones ha fracasado la política de seguridad del FMLN. Los planes de represión apuestan al exterminio, no a la aplicación de la ley ni mucho menos a la generación de paz. Los planes de prevención no funcionan porque son percibidos por las comunidades como parte complementaria del plan de guerra, no como esfuerzos para erradicar la marginación. Además su diseño e implementación están en manos de una extraña mezcla de activistas partidarios y burócratas, que tienen en común que poco se ensucian las botas, poco patean calle, poco se relacionan con los liderazgos comunales.

Mientras todo esto no cambia, el Plan El Salvador Seguro será pantalla, y detrás de ella avanzaría la respuesta violenta del Estado a fenómenos que necesitan respuestas integrales e inclusivas. Esto se expresa en los números de homicidios, que nunca bajan de manera sostenida. Se expresa en una población marginada que comienza a ver a la PNC como amenaza… y mañana como enemigo.

Voto joven. Columna Transversal de Paolo Luers

Es un círculo vicioso: los que deciden sobre prioridades son las generaciones que no necesariamente tienen interés en soluciones de largo plazo, sino en sus propios intereses de supervivencia.

paolo3Paolo Luers, 22 septiembre 2017 / EL DIARIO DE HOY

El Salvador es un país de jóvenes, pero las elecciones son decididas por los viejos. Según un estudio de Fusades, para el 2018 el 30 % de los aptos a votar son jóvenes entre 18 y 29 años; y si sumamos los adultos entre 30 y 39 años, hay una mayoría de 50.8%.

Pero ambos grupos mostraron una participación electoral marcadamente menor que los salvadoreños de 40 años para arriba.

EDH logPor otra parte, los problemas más importantes pendientes de resolver son temas que afectan prioritariamente a los jóvenes y su futuro: educación, pensiones, seguridad pública. En los tres campos hay una enorme deuda con el futuro, o sea con los ahora jóvenes. En los tres campos urgen políticas públicas que por su carácter integral y estructural son de largo plazo: no van a definir la vida de los ahora adultos, sino predeterminar el futuro de los ahora jóvenes o niños.

Resulta absurdo que los jóvenes sigan dejando estas decisiones en manos de la generación de sus padres y abuelos. Parte del absurdo es que en un país demográficamente tan joven nadie da prioridad a la tarea de promover la participación política y electoral de los jóvenes. Es un círculo vicioso: los que deciden sobre prioridades son las generaciones que no necesariamente tienen interés en soluciones de largo plazo, sino en sus propios intereses de supervivencia.

Desde el punto de vista de sus propios intereses, la generación que sigue controlando al Estado, la economía y la sociedad, tiene razón para sospechar que los jóvenes, al tomar protagonismo, llevarían al país hacia otros rumbos.

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Infografia de SPIEGEL Online, 16 septiembre 2017

En Alemania se practica desde hace 20 años un experimento que se llama “Juniorwahl – elecciones junior”. Una semana antes de cada elección general, se celebran elecciones donde los jóvenes entre 15 y 18 años votan -sobre la misma oferta electoral de los partidos. Este año se espera que en 3,500 escuelas participen más de un millón de adolescentes.

Lo interesante es que, según los resultados de las “elecciones junior”, en las 4 últimas elecciones federales (de 2002 a 2013) hubieran salido mayorías parlamentarias (y por tanto gobiernos) muy diferentes a los electos en las elecciones de sus padres.

En las elecciones federales de 2002, los socialdemócratas salieron empatados con los conservadores, pero junto con Los Verdes lograron una mínima mayoría de diputados, y su canciller Gerhard Schroeder pudo seguir gobernando. Pero en las “elecciones junior”, los socialdemócratas ganaron una clara mayoría (43 % en vez de 38.5 %), y sus socios del partido Los Verdes lograron un sensacional 14.6 %, en vez de los 8.6 % en las elecciones reales. Los jóvenes hubieran dado un claro mandato al programa de reformas de los socialdemócratas y verdes y esta colación no hubiera sufrido el fracaso que obligó a Schroeder a convocar elecciones adelantadas en 2005.

En 2005, la coalición reformista socialdemócratas/verdes perdió el poder. Pero tampoco la alianza conservadores-liberales logró una mayoría. Se estableció la “coalición grande” entre socialdemócratas y conservadores, bajo la dirección de Angela Merkel. Pero en las “elecciones junior” el resultado fue al revés: los socialdemócratas ganaron a los conservadores, y Los Verdes ganaron claramente a los liberales. Según los jóvenes, la alianza reformista hubiera continuado gobernando, con una mayoría parlamentaria.

En 2009, pasó algo insólito: el electorado (adulto) castigó a los socialdemócratas por haber entrado en coalición con los conservadores. Perdieron en grande, bajando a 23% frente a los conservadores con 33.8%. Merkel logró una mayoría parlamentaria en coalición con los liberales. Hora de la contrarreforma…

Sin embargo, en las “elecciones junior”, el resultado fue diferente: los jóvenes castigaron parejo a ambos partidos de la “gran colación”. Ambos bajaron a un miserable 19%, y los verdes se convirtieron en la primera fuerza, con 21%, y los emergentes Piratas ganaron 12.2%. Este partido rebelde, en las elecciones reales, quedaron con 2 % fuera del parlamento. Es decir, los jóvenes también querían sustituir la gran coalición, pero dieron mayoría absoluta a una coalición reformista aún más radical, incluyendo a los Piratas.

En 2013, el gobierno conservador-liberal fracasó. Los liberales ni siquiera lograron entrar al parlamento. Con 41.5%, Angela Merkel derrotó claramente a los socialdemócratas y verdes, que juntos sólo llegaron a un 34.1%. La única forma de garantizar la gobernabilidad: una nueva “coalición grande”, bajo dirección de Merkel.

Muy distinto fue el resultado de las “elecciones junior”. Los adolescentes entre 15 y 18 años dieron un mandato para una coalición reformista entre socialdemócratas, verdes y Piratas.

En las 4 “elecciones junior”, los jóvenes dieron apoyo a los partidos que propusieron reformas profundas en los campos educación, justicia social/pensiones, medio ambiente y (en el caso de los Piratas) transparencia y revolución digital. Si hubiera dependido de los jóvenes entre 15 y 18 años, Alemania hubiera sido gobernado por coaliciones reformistas, conducidos por cancilleres socialdemócratas, desde 1998, cuando Gerhard Schroeder puso fin a 16 años de gobiernos conservadores bajo Helmut Kohl, hasta la fecha…

Tradicionalmente, los resultados de las “elecciones junior”, aunque son celebrados una semana antes, se dan a conocer en la noche de las elecciones generales. Con un argumento absurdo: para que los jóvenes no influyan a los votantes adultos. Pero los jóvenes tienen todo el derecho del mundo de influir en las elecciones generales, porque es su futuro que está en juego.

 

Columna Transversal: Pensar fuera de la caja. De Paolo Luers

Es lógico que ahora está surgiendo con fuerza el debate sobre candidaturas no partidarias. Lo que siempre parecía una opción quijotesca para gente excéntrica, en este contexto puede convertirse en la opción sensata y necesaria.

paolo3Paolo Luers, 14 julio 2017 / EDH

Si ARENA decide no apostar a la apertura, habrá que pensar en una alternativa. Parece que esta decisión ya está tomada y consumada. El momento de la apertura como estrategia para construir una nueva mayoría en el país ya pasó, ya se perdió. Se hubiera tenido que producir en el proceso interno de selección de candidatos para alcaldes y diputados, ampliando la oferta electoral del partido con candidatos que pueden bajar y tal vez borrar esta barrera que existe entre ARENA y los sectores que necesita atraer para desplazar al FMLN.

EDH logEsta oportunidad no se aprovechó – no por accidente o por actuaciones torpes de algunos dirigentes, sino por diseño del actual liderazgo partidario. El resultado: El partido les tiró la puerta en la cara a quienes estaban dispuestos a arriesgarse con ARENA, confiando en las promesas de renovación. Y en consecuencia, renunciaron a su reelección los únicos dos diputados que habían apostado a este acercamiento con la sociedad civil. El partido se auto-amputó una pierna, por que no aguantó la picazón del hongo de pie…

Aunque esto ya parece no tener solución dentro de ARENA, subsiste la necesidad de construir una mayoría social y electoral capaz de sostener un proyecto político de regeneración del país y sus políticas públicas. Sigue siendo una prioridad ineludible para todos. Entonces, si la apertura de ARENA está descartada, hay que buscar otra forma. Y hay que buscar esta otra forma de manera responsable y con cabeza fría. Ya estuvo el berrinche, es hora de estrategia.

Por esto es lógico que ahora está surgiendo con fuerza el debate sobre candidaturas no partidarias. Lo que siempre parecía una opción quijotesca para gente excéntrica, en este contexto puede convertirse en la opción sensata y necesaria. Existe una mayoría social que no acepta que el FMLN se prolongue en el poder, erosionando la institucionalidad democrática y la factibilidad económica y social del país, pero que tampoco conecta con ARENA, y mucho menos ahora. Los únicos que podrían movilizar estos sectores de la sociedad, para evitar que caigan en las tentaciones de la anti-política o en apatía, por el momento son candidaturas no partidarias. Pero pueden adquirir sentido estratégico sólo bajo condiciones que ahora urge discutir friamente:

  • No pueden ser iniciativas individuales, sino tienen que tener el respaldo de un movimiento ciudadano que les dé representatividad y mandato; además será la única forma de superar los obstáculos legales puestos por el sistema partidario actual para evitar que haya diputados no partidarios;
  • Este movimiento hay que construirlo con claridad de propósito. El primero es: aportar a construir una mayoría nueva más allá del FMLN y sus aliados; para esto hay que tener claridad que ARENA tiene que ser parte de esta mayoría a construir. Yo sé que a muchos no les gusta esta idea.
  • El segundo propósito: usar las candidaturas no partidarias del 2008 y la intervención activa en las elecciones presidenciales para construir una nueva fuerza partidaria que en el 2021 puede competir y cambiar el mapa político.

Si el primer propósito exige disposición de alianza con ARENA, el segundo requiere de disposición de competir contra ARENA.

En esta dialéctica tienen que saber moverse quienes acepten el reto de las candidaturas independientes. No se trata de meter a un par de iluminados a la Asamblea, sino de construir una tercera fuerza. Los llamados a emprender esta aventura son los que están fuera de ARENA, pero quienes quieren renovar la política y, sobre todo, desplazar al FMLN antes de que arruine el país. A los renovadores dentro de ARENA, en especial a mis amigos Juan Valiente y Johnny Wright, recomiendo no participar en este proyecto. En ARENA queda mucho por hacer, porque sin una fuerte ala renovadora dentro del partido no funcionará ninguna alianza amplia.

Dentro de este movimiento que se convertiría gradualmente en partido deben tener cabida todos que han entendido que para defender el sistema republicano y construir un país de oportunidades hay que evitar que el FMLN siga gobernando, pero que también hay que evitar que ARENA sea la única opción.

Los militantes y dirigentes de ARENA no deberían ver esto como amenaza, sino como la tal vez incómoda pero indispensable oportunidad de llegar a lo que se necesita: una nueva mayoría para regenerar el país. Una nueva fuerza céntrica será muy incómoda para ARENA, porque actuará como permanente correctivo y reto. Pero será indispensable porque será su complemento.

Los primeros en entender esto deberían ser Javier Simán y Carlos Callejas. Ellos saben que sólo con ARENA (y mucho menos con una ARENA sin apertura) sus proyectos políticos no tendrán sustento.

Debate, contienda y unidad. Columna Transversal de Paolo Luers

El éxito de ARENA en 2018 depende de la capacidad de convertir la contienda entre los precandidatos presidenciales en un valor agregado para el partido y su interlocución con la sociedad civil, y no en un factor de división.

Paolo Luers, 16 junio 2017 / EDH

He tenido oportunidad de discutir con los tres hombres que hasta ahora han expresado interés en competir por la candidatura presidencial de ARENA: los empresarios Carlos Calleja, Javier Simán, y el abogado Luis Parada. Pude constatar que tienen importantes coincidencias, incluyendo la problemática del proceso interno en cual competirán.

Los tres se ven como outsiders, situados más en la sociedad civil que en el partido. Los tres tomaron la decisión de competir por la candidatura precisamente por su convicción que para salir de su crisis, el país no debería ser gobernado por el partido ARENA, sino por una alianza mucho más amplia y abierta; y que esta alianza tiene que ser dirigida no por cuadros militantes sino por profesionales que trasciendan el interés partidario.

Los tres ven el peligro que una ARENA dividida no sepa manejar bien una contienda democrática de primarias para elegir a su candidato presidencial. Los tres están claros en que sus propias actuaciones (y la de sus apoyos dentro y fuera del partido) pueden agravar o superar la división – y que de esto depende si van a lograr construir las alianzas necesarias para ganar en 2018 y en 2019.

Los tres entienden que el éxito de su potencial candidatura en 2019 depende en buena parte del éxito en las elecciones de alcaldes y diputados en marzo 2018 – y que este éxito en gran medida depende de ellos. Para decirlo de manera más clara: El éxito de ARENA en el 2018 depende de la capacidad de convertir la contienda entre los precandidatos presidenciales en un valor agregado para el partido y su interlocución con la sociedad civil, y no en un factor de división. El hecho de poder escoger entre varios candidatos potentes puede ser un atractivo y un salto de calidad de ARENA y en la muestra de su evolución democrática – o puede ser su punto débil si no logran manejar bien la contienda. Los tres precandidatos entienden esto, aunque cada uno hasta ahora ha actuado de forma diferente ante este reto. Esta es mi apreciación.

Discutiendo con los tres precandidatos los principales retos que enfrenta el país, y por tanto el próximo gobierno, también he registrado muchas más coincidencias que diferencias. Coinciden hasta en las metas y prioridades que marcan ruptura con las prácticas de los gobiernos anteriores de ARENA: Construir una forma de gobernar transparente; fortalecer la institucionalidad democrática y la independencia de los órganos del Estado; erradicar la corrupción y el uso mercantilista del Estado a favor de intereses sectoriales y empresariales. Y coinciden en sus visiones de crecimiento y desarrollo basado en educación e inclusión social; en la necesidad de ordenar las finanzas públicas y hacer eficiente la inversión pública. No es cierto lo que sugiere El Faro: que Calleja y Simán representen diferentes visiones sobre la relación gobierno-partido-sector privado. El hecho de que diferentes empresarios apoyan a cada uno de los precandidatos no significa que estos representen distintos sectores e intereses.

No teniendo diferentes visiones sobre el futuro del país, el proceso interno de ARENA se reduce básicamente a dos contiendas:

•¿Quién tiene mayor capacidad para poner en práctica la visión común desde el próximo gobierno?

•¿Y cuál de los precandidatos tiene más liderazgo para construir la nueva mayoría social y electoral necesaria para ganar las elecciones del 2019 y para dar sostenibilidad a un proyecto de país?

Ante la inamovilidad, división y falta de liderazgo en el partido (y ante el peligro que estos se profundicen en caso el proceso de primarias se manejara mal), son los precandidatos los llamados de tomar la iniciativa. Urge que se sienten en una mesa para decidir cómo quieren llevar la contienda. Urge que identifiquen con claridad sus coincidencias, para convertirlas en la plataforma unificada de su partido. También urge que identifiquen sus diferencias, y que acuerden las normas civilizadas de cómo dirimirlas en un proceso interno democrático, respetuoso, constructivo y transparente.

Los acuerdos mínimos que deben ser capaces de generar los hombres que quieren gobernar el país deben incluir:

•El compromiso que todos los candidatos apoyarán al candidato que salga electo y formarán parte de su campaña y del proyecto político común.

•Adelantar la fecha de las primarias presidenciales. ARENA no puede ir a las elecciones de marzo 2018 dividido en campos. La candidatura presidencial tiene que definirse en primarias al final de este año.

•Convertir lo más antes posible el proceso ahora informal en uno formal: abrir las inscripciones oficiales de candidatos al sólo salir de la primarias de alcaldes y diputados en julio de este año; definir con claridad el tiempo de la campaña interna.

•La principal regla del juego: presentarse a las bases en conjunto, en debates institucionales.

•En la transición, hasta que comience el tiempo formal de la contienda, los precandidatos se abstienen de proselitismo interno y de solicitar apoyos de diputados, alcaldes, estructuras partidarias. Cada precandidato se dedicará a construir los apoyos que el partido necesitará en la sociedad – y regresa con los resultados al debate interno.

Este pacto de caballeros no sólo es factible, es necesario. Una vez que los precandidatos tengan un acuerdo sólido, lo presentarán a las autoridades de partido para que lo ratifiquen y oficialicen. Quien de los candidatos y de los líderes partidarios se niega a contribuir a la construcción de este acuerdo -y a cumplirlo- se autodescalificará como futuro candidato o líder.

El Gran Quiz del lenguaje político. O ¿Where is the beef? Columna Transversal de Paolo Luers

Paolo Luers, 2 junio 2017 / EDH

Reproduzco una serie de tuits publicados durante los últimos 2 meses: 12 de Mauricio Interiano y 12 de Carlos Calleja. ¿Puede usted identificar cuál es de quién? Pero cuidado: mezclados entre las opiniones de Interiano y Calleja también hay 12 tuits de Salvador Sánchez Cerén. ¿Los puede distinguir?

  1. Pongámonos la Patria al hombro, y asumamos con humildad la misión que se nos ha encomendado.
  2. Necesitamos un proyecto íntegro de gente honesta.
  3. Tenemos que redoblar esfuerzos y seguir trabajando con esmero por la gente, el país se lo merece.
  4. Hay que aprender del pasado para manejar las cosas mejor hacia adelante.
  5. Cuando se tiene decisión y fe es posible resolver los grandes problemas del país.
  6. Es momento de apartar nuestros intereses personales y que comencemos a pensar el bien común.
  7. Tenemos que buscar la forma permanente de entendernos, de encontrarnos, de poder vivir en paz en El Salvador.
  8. La riqueza más grande que tiene nuestro país es su gente.
  9. Los problemas de país no los van a resolver solo los políticos, se van a resolver solo si nos sumamos todos los salvadoreños.
  10. Es fundamental retomar el diálogo y lograr entendimientos en torno a las políticas para estimular el crecimiento económico.
  11. Para gobernar, además de voluntad política, se requiere participación, diálogo y coherencia.
  12. Para enfrentar los nuevos retos se necesita cambiar de mentalidad, resolver las diferencias sin violencia, ir al encuentro y entendimientos.
  13. Los salvadoreños esperan mucho de nosotros y es momento que comencemos a demostrar que queremos el mismo cambio que quiere la población.
  14. Llegó el tiempo donde no podemos seguir viendo hacia atrás en búsqueda de excusas. Hoy nos toca responsabilizarnos por nuestro futuro; solo así podremos construir una nueva sociedad en El Salvador.
  15. Uno de los grandes retos que estamos enfrentando como país es la reforma al sistema de pensiones.
  16. Si queremos transformar el país debe de haber primero una transformación política, este es momento de hacer una diferencia.
  17. Necesitamos de una nueva generación de liderazgo, una nueva mentalidad, que nos permita cerrar las heridas del pasado, unirnos y trabajar.
  18. La política puede ser la oportunidad para cambiar un país y todos tenemos la responsabilidad y obligación de trabajar por un mejor ES.
  19. Uniendo voluntades podemos alcanzar grandes e históricas decisiones para sumarnos positivamente al crecimiento de nuestra nación.
  20. No podemos seguir en un país dividido. No podemos esperar cambios si seguimos polarizados. El gobierno tiene capacidad de dividir.
  21. El Salvador necesita de integridad y trabajo para salir adelante. Una nación con oportunidades pero también con responsabilidades.
  22. Unidos bajo una nueva visión podremos construir una nueva sociedad en El Salvador.
  23. Este es el momento para construir un mejor El Salvador y depende de todos.
  24. En la crisis existe la oportunidad, debemos estar abiertos a seguir aprendiendo, a construir una nueva visión de país, los salvadoreños.
  25. El SALVADOR puede volver a brillar y esta en nuestras manos que asumamos el llamado que nuestra patria nos está haciendo.
  26. Orientemos nuestros esfuerzos a la construcción de un plan de nación incluyente, para el bienestar de los salvadoreños.
  27. Para transformar El Salvador y construir una nueva sociedad, necesitamos un proyecto de país renovado, inclusivo y moderno.
  28. Los salvadoreños queremos menos ataques y más soluciones, queremos un compromiso por el bien de la nación.
  29. Cambiemos la realidad y demos verdaderos pasos por un mejor futuro, por nuestros niños, por vos y por El Salvador.
  30. Creemos profundamente en generar igualdad de oportunidades para construir una nueva sociedad con una clase media pujante.
  31. El gobierno tiene que poner la información en manos de la población, con transparencia.
  32. Reafirmamos nuestro compromiso con el sector empresarial y los inversionistas en El Salvador.
  33. Educación y salud son fundamentales para el desarrollo del país.
  34. Es obligación del gobierno y todos los sectores políticos generar condiciones que aseguren a población disfrute de derechos constitucionales.
  35. Debemos de ser coherentes con nuestro discurso y no vamos a tolerar la corrupción venga de donde venga.
  36. El Salvador necesita una estrategia para crecer sanamente: Innovación, inversión y un gran salto en la calidad de nuestra educación.

En caso que ustedes se queden confundidos y no logren distinguir entre los mensajes del presidente de la República, el presidente de ARENA y el pre-pre-candidato presidencial de ARENA, en los próximos días publicaré en redes sociales la solución de este Quiz.

Vea la solución del Gran Quiz

 

Columna Transversal: Sólo para empezar. De Paolo Luers

Todavía estamos esperando a un candidato que se lanza a la política con un catálogo de primeras medidas que se compromete a tomar al sólo llegar a Casa Presidencial. No esperamos que llegue con un programa de gobierno o un plan quinquenal debajo del brazo. Pero sí que nos anuncie los cambios concretos y radicales que hará en la forma de gobernar – y que de manera simbólica marcan el rumbo que quieren dar a sus gobierno.

Paolo Luers, 19 mayo 2017 / EDH

La sociedad salvadoreña no está harta de política. Está harta de la política “más de lo mismo”. Los ciudadanos mandan este mensaje de múltiples formas, unos con protestas, otros con apatía, otros siguiendo a políticos antisistema. ¿Pero cómo pueden los partidos y sus candidatos convencer a los ciudadanos que entendieron estos mensajes, si bajo la promesa de “el cambio” llegó al poder un grupo de personas que resultaron más corruptos que los políticos tradicionales?

La crisis de credibilidad ya no se resolverá con discursos que invocan conceptos generales como “cambio de rumbo”, “nueva forma de hacer política”, “renovación”, “buen vivir”, “nueva sociedad”, “nuevas ideas”, “nueva visión”.

Ahora que comienzan a surgir las figuras que pretenden gobernarnos luego de tres administraciones con grandes promesas de renovación y miserables resultados, no podemos permitir que nos sigan hablando en términos generales, bonitos, pero en última instancia vacíos.

Tienen que ofrecernos, desde el inicio de las contiendas internas que definirán los candidatos, no “nuevas ideas” sino compromisos concretos, realistas, valientes y verificables.

Todavía estamos esperando a un candidato que se lanza a la política con un catálogo de primeras medidas que se compromete a tomar al sólo llegar a Casa Presidencial. No esperamos que llegue con un programa de gobierno o un plan quinquenal debajo del brazo. Pero sí que nos anuncie los cambios concretos y radicales que hará en la forma de gobernar – y que de manera simbólica marcan el rumbo que quieren dar a sus gobierno.

Si yo tuviera que escribir este “Plan para comenzar”, sería más o menos así:

  • Limpiar Casa Presidencial: Disolución de la Secretaría de Transparencia y Participación Ciudadana; Disolución de la Secretaría de Gobernabilidad.
  • Creación de una Comisión Presidencial de Reforma al Estado.
  • Transformación de la Secretaría Técnica en un Ministerio de la Presidencia.
  • Creación de la Oficina de Asesoría Académica del Estado, adscrita al Ministro de la Presidencia, compuesta por los mejores expertos y académicos que representan diferentes corrientes de pensamiento.
  • Conversión de la Secretaría de Inclusión Social en Ministerio Social.
  • Conversión de la Secretaría de Cultura en una institución independiente del Ejecutivo, con un estatus de autonomía comparable al de la Universidad de El Salvador.
  • Reducción de la Secretaría de Comunicación a una Oficina de Prensa
  • Conversión de los medios estatales en una entidad autónoma fuera del ejecutivo.
  • Regreso de Protección Civil al Ministerio de Gobernación.
  • Creación de un Ministerio de Justicia y un Ministerio de Seguridad Pública.
  • Reducir número de viceministros.
  • Reglamente claro y estricto para la publicidad del gobierno. Eliminar cualquier publicidad política desde Casa Presidencial, ministerios y autónomas. Solo permitir publicidad informativa. Reducir drásticamente el presupuesto de publicidad gubernamental.
  • Reducir el uso de cadena nacional a casos de emergencia, eliminando cadenas para promover posiciones políticas del gobierno.
  • Dar plena autonomía al ISSS; cambiar mecanismo de nombramiento del director.
  • Venta de las flotas de camionetas de lujo del gobierno. Creación de un servicio central de transporte que atiende a ministerios y Casa Presidencial. Con vehículos funcionales, y todoterrenos solo para ciertos viajes. Medidas correspondientes en las autónomas e superintendencias.
  • Abolir las plazas de asesores de los ministros y viceministros. La Oficina de Asesoría Académica del Estado asume la asesoría de los ministerios.
  • Promover medida similar en la Asamblea: Creación de un Tanque de Pensamiento Legislativo de alta calidad académica y no partidaria. Reducir al mínimo las plazas de asesores para las fracciones.
  • Restablecer la representación del sector privado en las Juntas Directivas de las autónomas.
  • Volver a establecer las dos instituciones consultivas que han sido exitosas y productivas: la Comisión Nacional de Desarrollo; y el Consejo Nacional de Seguridad, ambos con amplia autonomía y dirigidas por personas de alto profesionalismo.
  • Delegar a estos dos organismos las consultas con la sociedad civil (incluyendo la creación de Consejos Consultivos, etc.), que en las dos últimas administraciones han sido manipuladas desde Casa Presidencial y su Secretaría de Gobernabilidad.

Esta lista puede ser incorrecta, y seguramente es incompleta, sujeta a definir prioridades. Pero algo así la sociedad está esperando. Estos cambios despertarán fuertes resistencias entre políticos, funcionarios y burócratas. Quien los anuncia se hará enemigos.

Pero, ¿de qué nos sirven líderes que no están dispuestos de enfrentarse a resistencias y superarlos?

Obviamente, el siguiente presidente de la República necesitará desarrollar nuevas políticas de Seguridad, Educación, Salud, etc., por las actuales no funcionan – pero nadie espera que ya las tenga bajo el brazo. Requiere de muchos estudios. Pero sí esperemos que tenga claro que desde el primer día tiene que limpiar el gobierno. Es como si alguien que compra una casa: Lo primero que hace es limpiarla, y luego comienza a planear como transformarla.