Columna transversal

Un diagnóstico preocupante, que nadie quiere escuchar. Columna Transversal de Paolo Luers

El diagnóstico: La guerra que la administración Sánchez Cerén lleva adelante contra las pandillas no ha logrado pacificar al país, sino por lo contrario ha empeorado la situación de derechos humanos, ha creado fuertes tensiones con las comunidades que supuestamente iban a liberar del control pandillero.

paolo3Paolo Luers, 15 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

El New York Times publicó una nota sobre El Salvador, que extrañamente no tuvo eco en nuestro país. El Times no es cualquier periódico, y la nota no fue cualquier noticia, sino un extenso reportaje investigado y escrito por Azam Ahmed, jefe de la oficina de este periódico para Centroamérica, el Caribe y México.

El tema: La guerra contra las pandillas. Como el título sugiere, el lector no va a encontrar un diagnóstico cómodo: “La hora de la verdad en El Salvador.” Tal vez por esto no ha tenido eco. ¿Nos asusta la hora de la verdad?

EDH logPocas veces el NY Times dedica tanto espacio a nuestro país. Y pocos periódicos y reporteros trabajan con este método tan exhaustivo de investigación, fuentes contrastantes, y fact checking como lo emplearon el Times y Azam. El diagnóstico de hecho salió devastador, y no nos conviene obviarlo.

El diagnóstico: La guerra que la administración Sánchez Cerén lleva adelante contra las pandillas no ha logrado pacificar al país, sino por lo contrario ha empeorado la situación de derechos humanos, ha creado fuertes tensiones con las comunidades que supuestamente iban a liberar del control pandillero. Y la conclusión más importante, aunque diametralmente contraria a la narrativa oficial: precisamente cuando muchos pandilleros estaban discutiendo la posibilidad de dar un viraje a su historia y buscar su reinserción, la política de militarización del conflicto los forzó a responder con más radicalidad y violencia a un gobierno decidido a erradicarlos. El gobierno del FMLN, en vez de declarar la guerra a la violencia, la declaró a los pandilleros, usando cualquier método, incluyendo ejecuciones extrajurídicas. Y esto tiene su costo.

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No voy a contar como el reportaje llega a estas conclusiones. Los interesados lo pueden leer en el New York Times. Sólo voy a poner este reportaje en su contexto.

Tuve la oportunidad de observar, durante un año, la investigación de este periodista del Times, quien antes reportaba desde Afganistán sobre terrorismo y estrategias contrainsurgentes fallidas. Para no reproducir los acercamientos superficiales de muchos medios al tema, Azam Ahmed insistió en poder convivir con comunidades expuestas a las pandillas y a los operativos anti-pandillas de la policía. Vivió durante una semana en Las Palmas, colonia vecina de San Benito; y durante otra en Valle del Sol, una de las colonias más populosas de Apopa. En ambos lugares convivió con pobladores y pandilleros.

Además insistió en tener acceso a una de las figuras claves de las pandillas, no solo para entrevistarlo y recoger sus opiniones, sino para ver cómo vive y cómo interactúa con su familia y con su comunidad. Terminó compartiendo por varios días la vida de Santiago, vocero de la pandilla 18 Sur. Varios periodistas entrevistaron a este pandillero, pero nadie lo vino a conocer como este reportero. No extraña que se convirtiera en el personaje central del reportaje. Solo por esto vale la pena leer el reportaje. Demuestra que el problema no es tan simple y blanco y negro como muchos lo prefirieron pintar.

Santiago no es el típico pandillero. Es el político entre ellos. Lo conozco desde el 2012, cuando la tregua tuvo que dar el paso de la cárcel, donde nació entre las cabezas históricas de las tres pandillas, a la calle, a los barrios, y hacerse sostenible entre las clicas dispersas en todo el país. En este proceso, Santiago jugó un papel clave, y es gracias a su liderazgo que el acuerdo inicial, la suspensión de la guerra entre las pandillas, se mantuvo hasta la fecha, incluso sin la intervención de sus protagonistas iniciales, quienes desde 2015 nuevamente se encuentran en estricto aislamiento en el penal de Zacatecoluca. Y sin la necesidad de una mediación externa, que primero fue desautorizada, luego obstaculizada y finalmente desarticulada y penalizada por el Ministerio de Seguridad, la Fiscalía General y la Asamblea Legislativa.

Fue Santiago quien contra todas las adversidades trató de mantener abiertos canales de comunicación entre las pandillas, para desmontar conflictos y cadenas de venganza, y también con la sociedad civil, los medios de comunicación y las iglesias. Fue Santiago quien no se cansó a activar estos canales para comunicar que las pandillas, aun bajo las condiciones de las medidas extraordinarias en los penales y los operativos masivos en los barrios, querían mantener viva la opción de un diálogo para parar y desmontar la escalada del conflicto. Muchos dentro de las pandillas, sobre todo entre los liderazgos que ganaron poder en ausencia de los protagonistas de la tregua recluidos en Zacatraz, comenzaron a ver a Santiago como un loco, pero también sabían que su autoridad descansaba en el mandato que le habían dejado los históricos. Cuando Santiago trató de construir un mecanismo de incluir, a través de intermediarios, las posiciones de las pandillas en el diálogo propuesto por Naciones Unidas, se enfrentó con mucho escepticismo dentro de las pandillas. Lamentablemente el gobierno, con su veto a esta iniciativa, dio razón a este escepticismo.

Fue también Santiago quien se opuso a las iniciativas del Frente de retomar el diálogo con las pandillas, pero limitado a buscar apoyo electoral. Irónicamente, quien promovió estas iniciativas fue precisamente otro cabecilla, que luego de su captura en la operación Jaque se convertiría en colaborador de la fiscalía y de los organismos de inteligencia, conducidos por cuadros del FMLN. El famoso Piwa.

Fuera de este contexto, las únicas declaraciones de Santiago que una nota del Diario de Hoy retomó del reportaje del Times suenan como declaraciones de guerra. Porque dice que antes de que pueda haber una solución, correrá más sangre. Pero al leer todo el reportaje, los lectores de darán cuenta que no lo dice para son amenazar, sino para expresar su resignación ante un gobierno que insiste en enfrentar la violencia con más violencia.

Resumen: Es necesario leer y reflexionar este reportaje del New York Times. Búsquelo en google, poniendo “NYT, La hora de la verdad en El Salvador”.

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Inversión en el futuro, no en parches. Columna Transversal de Paolo Luers

Hace falta una profunda reforma educativa y hacen falta inversiones para hacerla. Si no, estamos boicoteando la competitividad y el desarrollo del país. La reforma tiene que partir de un análisis de los conocimientos y habilidades que las futuras generaciones de salvadoreños necesitan adquirir para poder enfrentar las exigencias del cambio tecnológico, que va cambiando todo, incluyendo el mercado de trabajo y la competitividad de empresas y países. 

paolo3Paolo Luers, 3 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

EDUCACIÓN DE CALIDAD
El lamentable estado de las escuelas del país, sobre todo (pero no solo) en el campo, es obvio y suficientemente documentado. Pero reparar los techos de las escuelas, ponerles baños que funcionen, conectarlos al sistema de agua potable, a la red eléctrica y al Internet no son las inversiones que tenemos que hacer para que nuestros hijos —y el país y su economía— tengan futuro. Todo esto, en el presupuesto de cualquier empresa, caería en el rubro de mantenimiento, no de inversiones, mucho menos de innovación. Es lo que un gobierno decente debiera hacer permanente, sin discusión y sin excusas.

EDH logOtra cosa son las inversiones en el futuro. Aunque tuviéramos resueltas todas estas deficiencias, nuestro sistema educativo todavía estaría lejos de estar a la altura de los retos que el país enfrenta. Hace falta una profunda reforma educativa y hacen falta inversiones para hacerla. Si no, estamos boicoteando la competitividad y el desarrollo del país.

La reforma tiene que partir de un análisis de los conocimientos y habilidades que las futuras generaciones de salvadoreños necesitan adquirir para poder enfrentar las exigencias del cambio tecnológico, que va cambiando todo, incluyendo el mercado de trabajo y la competitividad de empresas y países. Tanto el individuo, como las empresas y sociedades que no se preparan para esto, no tendrán futuro. O sea, no tendrán participación en la nueva manera de generar bienestar que se está gestionando en el mundo entero.

El camino falso: sobrecargar el currículum de materias de urbanidad y valores religiosos y cívicos, en vez de aplicar materias y métodos que generen habilidades lingüísticas, tecnológicas, de trabajo en equipo y de flexibilidad intelectual y laboral. Formar individuos integrales y con autoestima no funciona con sermones, sino dándoles a los estudiantes conocimientos y métodos para aplicarlos en su vida profesional, privada y cívica. Pero para esto hay que invertir en la educación, empezando con la formación académica y metodológica de los docentes. Elevando su profesionalidad (y también sus salarios), se eleva su estatus social y su impacto en los estudiantes. En todos los países desarrollados, los profesores gozan de alto prestigio y autoridad en sus comunidades y sociedades.

Otra parte de la reforma educativa necesaria sería crear centros educativos integrales, con todos los servicios y toda la tecnología, y con un cuerpo de docentes calificado y diversificado. No podemos seguir con la política de acercar las escuelas a cada cantón, porque terminaremos teniendo muchas escuelas mediocres o miserables. Hay que acercar a los estudiantes a centros educativos completos, mediante un sistema de transporte escolar.

Cada niño, aunque viva en un cantón aislado, tiene derecho a tener acceso a un centro escolar integral y profesional —pero además es una urgencia de la sociedad y su futuro desarrollo humano— el cual es la base para el desarrollo económico. Los bachilleratos en todo el país tienen que producir ciudadanos bilingües, aptos para usar todos los instrumentos de la era digital, conectados con el mundo del conocimiento, capacidades para adquirir y procesar conocimientos.

Si no invertimos en esto, El Salvador no tendrá futuro.

Los próximos gobiernos y legisladores tienen que elevar el presupuesto de educación al 6 % del presupuesto nacional, meta que todo el mundo ha prometido, pero sin cumplirlo, ni siquiera parcialmente. Esto requiere de una redefinición de las prioridades, así como lo han hecho otras naciones, por ejemplo Costa Rica, que han superado la miseria de la pura sobrevivencia.

REAL PREVENCIÓN
Lo mismo es cierto para la prevención, que siempre se menciona en el debate sobre la Seguridad Ciudadana. Lo que hasta la fecha se está haciendo en este campo, gastando miles de millones de dólares, es pérdida de dinero, tiempo y energía. La única prevención real contra la inseguridad, la delincuencia, y la violencia, es un Estado que a cabalidad cumple sus funciones —pero en todos los territorios del país.

Todos hablan de que el Estado tiene que recuperar el territorio, pero lo entienden como tomar control policial o militar. No se trata de esto: Si queremos que el Estado recupere los territorios, cuyo control el Estado ha perdido a las pandillas, el Estado en toda su dimensión tiene que tener presencia, erradicando la marginalización y exclusión social, acercando a toda la población a la educación, la salud, los servicios básicos y las oportunidades de empleo. Esto no funciona con un mosaico de proyectos e iniciativas, posiblemente bien intencionados, que ponen parches a deficiencias y necesidades que provienen de un abandono histórico y sistémico. Funciona si redefinimos las prioridades del Estado, focalizando sus recursos en la superación de la marginalización social y la informalidad económica, como una línea transversal que abarque a todo el Estado: sus alcaldías, sus ministerios, su legislación, sus presupuestos.

CORRUPCIÓN
Otro ejemplo: ¿cómo combatir la corrupción? No podemos pensar que solo enjuiciando a los funcionarios ladrones vamos a erradicar este cáncer. La corrupción se erradica haciendo eficiente al Estado en todas sus expresiones. La corrupción comienza con la ineficiencia de las burocracias y con el incumplimiento de las funciones esenciales del Estado. Un funcionario ineficiente es tan corrupto como un funcionario que roba o se deja sobornar.

Comencemos a atacar los problemas estructurales, en vez de seguir con la práctica populista de poner parches a las dolencias. Esto es válido para educación, seguridad, probidad, salud. Ojalá que por lo menos uno de los presidenciables apueste por el futuro.

Columna Transversal: Batalla ganada. Historia de una Infamia. De Paolo Luers

paolo3Paolo Luers, 19 noviembre 2017 / El Diario de Hoy

Si algo me da satisfacción -y cierta confianza que hay justicia- es el hecho que don Billy Sol Bang camina libre y con la cabeza en alto por las calles de San Salvador y las veredas de su finca, mientras los hombres que lo quisieron arruinar están en la cárcel, como Tony Saca y Luis Martínez, o escondido baja las faldas de la bruja Chayo Murillo en Nicaragua.

Esta fue mi reacción muy grata al leer el libro que Billy acaba de publicar sobre el calvario que significó para él la persecución política y jurídica promovida por estos tres hombres y docenas de sus serviciales colaboradores. Es un libro sobre el caso CEL-ENEL, EDH logque para don Billy fue su última batalla, la que ganó, luego de una vida llena de batallas. En 1969, lo mandaron a bombardear cuarteles hondureños en su avioneta, y regresó vivo; le expropiaron su famosa finca ‘El Nilo’, y se volvió a levantar; lo secuestraron los comandos del Partido Comunista, cuando faltaron pocos meses para la paz, y no se quebró; y casi llegando a los 90 años, fue amenazado de cárcel, ruina económica y muerte civil por este triángulo del mal que mencioné arriba.

El libro ‘Historia de una Infamia’ narra su labor como presidente de la CEL, institución plegada por corrupción e ineficiencia que el presidente Freddy Cristiani le encomendó para convertirla en el motor de la reconstrucción económica del país. Narra como logró limpiar y levantar esta estratégica empresa estatal; como descentralizó el sector energético, creando competencia y sinergia con el sector privado. Y sobre todo, como concibió y gestionó la alianza estratégica de CEL con el consorcio italiano ENEL para explotar la energía geotérmica, convirtiendo a LaGEO en el primer ensayo exitoso de un Asocio Público Privado en el país.

Screen Shot 2017-11-17 at 8.45.24 PM.pngLuego don Billy narra como Tony Saca entregó el sector energético a una argolla de sus cheros corruptos, quienes se encargaron de incumplir el convenio con ENEL y meter al país en un costoso litigio internacional imposible de ganar: Habla del costo financiero, pero sobre todo del inmenso precio político que pagamos en cuanto a inseguridad jurídica y la paralización de la expansión de nuestra industria energética.

Fue Tony Saca quien armó el conflicto con ENEL y quien nuevamente hundió todo el sector energético en el fango de la corrupción. Pero fue Mauricio Funes quien, lejos de secar este pantano, lo convirtió en sistema, dejando a los mismos funcionarios de Saca al cargo y metiendo otros de su contorno de los Amigos de Mauricio, igualmente incompetentes y corruptos. Y fue el ‘presidente del cambio’ quién, para esconder la corrupción en la CEL, armó un ataque infame sin precedentes contra Billy y otros ex funcionarios, alegando que el convenio que negociaron con ENEL fue fraudulento y atentaba contra los intereses nacionales. Como no tenían posibilidad de ganar el litigio internacional con ENEL, Funes y el entonces fiscal general Luis Martínez armaron en casa un juicio paralelo contra don Billy, Miguel Lacayo y otros ex funcionarios.

¿Por qué atacaron con tanta saña a este hombre? Quedó evidente la carga ideológica y vengativa en su persecución. Pues, fue Billy Sol Bang quien públicamente acusó a Schafik Handal de haber sido el responsable de su secuestro. Y fue él quien en AREMA públicamente exigió la expulsión de Tony Saca, por corrupto.

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Funes, el FMLN y Luis Martínez perdieron este juicio, no sólo porque era injusto, sino principalmente por la beligerancia con la cual Billy Sol Bang defendió su honor y su legado como funcionario. Nunca olvidaré la postura de este señor de casi 90 años, sentado en el banquillo del acusado ante la Comisión Especial de la Asamblea Legislativa, encarando a sus acusadores de una manera que dejó claro que este era el mundo al revés: los corruptos eran sus acusadores Funes, Saca y Luis Martínez, y sus marionetas en el Asamblea. Habían nombrado como ’jueces’ a diputados con mala reputación como Guillermo Gallegos, Francisco Merino, Claudia Ramirez, y Jesus Grande. Y el FMLN estaba representado por el diputado Jaime Valdez, quien tuvo la osadía de preguntar a don Billy por qué razón había dejado el cargo de tesorero de ARENA el 18 de julio de 1991. Billy respondió: “Porque este día ustedes me secuestraron.”

El libro termina contando todas las maniobras legales, o más bien ilegales, que Luis Martínez empleó en el juicio: peritajes fraudulentos, embargos ilegales, chantajes, extorsiones, mentiras. Pero el libro tiene un happy end: Billy está libre y coleando, mientras Luis Martínez y Tony Saca comparten prisión en Mariona, y Funes se convirtió en un paria.

Columna Transversal: ¿Un nuevo mapa político? De Paolo Luers

Bukele, al adoptar un discurso que lo sitúa a la izquierda del Frente, no es un verdadero peligro para el FMLN. Sería mucho más peligroso el surgimiento de una izquierda socialdemócrata.

paolo3Paolo Luers, 20 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

A todos que no pertenecemos a la militancia del FMLN ni al fan club de Bukele no nos toca tomar partido en el pleito entre este partido y el hombre que ellos mismos han llevado a la alcaldía capitalina y al estrellato. Tampoco se trata de simplemente sentarse al lado del río para ver pasar los cadáveres. Hay que entender lo que hay detrás de esta telenovela tragicómica. No el drama en sí, ni tampoco sus principales actores, pero sí lo que hay detrás podrá tener importancia para el futuro de la política del país.

El FMLN histórico: un frente plural

EDH logEl FMLN es un partido que pasó por fuertes debates internos en los años 90. Durante la guerra de la cual nació, no fue una organización vertical ni centralizada, sino un frente de 5 organizaciones político-militares, cada uno con su propio perfil ideológico, su propio estilo de dirección, sus propias alianzas nacionales e internacionales. Como suele decir Dagoberto Gutiérrez: “En el Frente habíamos comunistas, no comunistas y anticomunistas.” Diversos casi hasta la incompatibilidad en ideología, estrategia y cultura interna, pero unidos en un sólo objetivo común: acabar con el militarismo y su régimen de represión y exclusión social y política. Era suficiente para crear un frente común. Por necesidad más que por convicción, se toleraban las diferencias entre quienes querían erigir un sistema socialista y los que querían construir un sistema republicano pluralista.

Dagoberto Gutiérrez: “En el Frente habíamos
comunistas, no comunistas y anticomunistas.”

En los Acuerdos de Paz se reflejaba este consenso mínimo: la desmilitarización, el pluralismo con la izquierda como una fuerza política con los mismos derechos; desmontaje de los aparatos de represión y persecución política; elecciones libres.

La imposición del partido vertical

En 1992 se formó el FMLN como partido, con todas estas tendencias diversas adentro. Con diferentes visiones: unos estaban satisfechos con haber alcanzado el pluralismo, otros lo vieron como un paso para llegar a un régimen socialista con hegemonía de una clase y su partido. Unos querían construir un partido horizontal, cuyos miembros fueran ciudadanos; otros querían un partido vertical, con militantes disciplinados.

Estos debates tuvieron lugar durante la primera fase de postguerra, entre 1992 y 1994. Incluso cuando el ERP y la RN se apartaron luego de las elecciones del 1994, el FMLN siguió siendo un partido de tendencias, abierta y oficialmente constituidos: la corriente Revolucionaria-socialista, liderada por Schafik Handal y Sánchez Cerén; los Renovadores, liderados por Facundo Guardado, Francisco Jovel y Oscar Ortiz; la Tendencia Revolucionaria de Dagoberto Gutiérrez, y al centro la tendencia wishiwashi o Tulipanes liderado por Gerson Martínez y Violeta Menjívar. Hubo fuertes debates y enfrentamientos, que culminaron en unas muy disputadas primarias por la Secretaría General entre Schafik y Ortiz, y en un pleito fuerte sobre la candidatura presidencial para el 1999. Enfrentamientos fuertes, con amenazas y pistolas en mano.

Al final los Renovadores salieron, para formar su propio partido, poco después también otro contingente que relanzó el FDR. Por último se fue el alcalde Héctor Silva y se unió al CD. El resto se estableció como partido único, centralizado, monolítico y vertical, con prohibición explícita de tendencias. Quedando solos, los Tulipanes se subordinaron. Los Socialistas-revolucionarios se tomaron al partido, lo alinearon y disciplinaron. El debate se acabó.

Desde esta depuración, nadie dentro del FMLN ha levantado la voz para criticar la dirección del partido, ni antes ni después de su ascenso al poder. Las críticas existen, se expresan en privado, pero no tienen canal de expresión dentro de la institucionalidad del partido, y expresarlas públicamente en los medios es considerado traición y divisionismo.

“Desde esta depuración, nadie dentro del FMLN
ha levantado la voz para criticar la dirección
del partido, ni antes ni después de su ascenso al poder.”

Bukele y el FMLN

En este contexto hay que ver la actuación de Bukele, quien decide no sólo criticar sino descalificar a la dirección de partido y al mismo presidente, por un cálculo bien simple: no quiere cargar con la pérdida de confianza que la mayoría de la sociedad siente por el partido y su gobierno. Quiere ser presidente, o bien con un FMLN que se deja torcer el brazo por él y lo acepta como nuevo rey; o sin y contra el FMLN, volviéndose vocero y líder del descontento con toda la clase política, retomando y reforzando la tendencia a la anti-política.

Era obvio que el partido no iba a aceptar este chantaje. Si Bukele lo pensaba, demuestra su escasa formación política. Para los cuadros dirigentes del FMLN, conservar la unidad monolítica del partido y el control del aparato, luego de las disputas internas de los años 90, es más importante que el control de una alcaldía o incluso del poder. Por esto, le negaron la candidatura a la presidencia a Héctor Silva, sabiendo que sin él iban a perder en el 1999, y con él iban a perder el control del partido. Mucho menos le iban a abrir la puerta al poder a un Nayib Bukele, les resulta impensable después de la pésima experiencia con Mauricio Funes. Las mismas encuestas que dan cuerda a Bukele en su ambición personal y presidencial, causan sirenas de alarma en el FMLN. Así como es el ADN del partido, forjado por Schafik Handal, Medardo y Sánchez Cerén, la expulsión de Bukele era inevitable. No tiene nada que ver con manzanas ni mucho menos con irrespeto a mujeres.

“Para los cuadros dirigentes del FMLN, conservar la unidad monolítica del partido y el control del aparato es más importante que el control de una alcaldía o incluso del poder.”

Dentro de su lógica, el FMLN tiene razón. Sea cual sea el movimiento o partido que logre armar Bukele, les puede costar la alcaldía y la presidencia, pero incluso en este caso la principal fuerza de oposición será el FMLN, con fuerza parlamentaria, municipal y territorial. Bukele, al adoptar un discurso que lo sitúa a la izquierda del Frente y en el populismo puro, no es un verdadero peligro para el FMLN. Sería mucho más peligroso el surgimiento de una izquierda socialdemócrata. El FMLN se ha concentrado durante 20 años en evitar (con éxito) que nazca este desafío, porque sabe que una fuerza de centroizquierda efectivamente condenaría a la izquierda revolucionaria a un aislamiento del resto de la sociedad, una existencia al margen del mapa político. El que Bukele les robe su lugar al margen izquierdo del espectro político tiene sin cuidado a los dirigentes del FMLN. Así como nunca han visto como peligro a Dagoberto Gutiérrez y su Tendencia Proletaria.

“Bukele se va a dar cuenta pronto que su proyecto
no va a encontrar con quienes aliarse.”

 ¿Una nueva fuerza de centroderecha?

Hay algunos indicios que también en la derecha está por nacer una fuerza nueva. Hay demasiados liberales, sobre todo entre la generación que ahora está entrando en política, que no sienten que en ARENA habrá suficiente apertura para que puedan renovar al proyecto político. Aunque este movimiento viene con menos bulla y poco despliegue de drama y show, si se logra establecer significaría un cambio mucho más relevante en el mapa político que el movimiento de Bukele. Por una simple razón: No se situaría a la derecha de ARENA, sino al centro. Bukele se va a dar cuenta pronto que con su proyecto no va a encontrar con quien aliarse – ciertamente no con el FMLN, y difícilmente con todas las tendencias en el centro de la sociedad, que no tienen expresión partidaria: socialdemócratas, socialcristianos, humanistas, liberales, libertarios, libres pensadores, defensores de la institucionalidad republicana. En cambio, un nuevo proyecto de centroderecha, de corte liberal, progresista y en defensa de la Constitución, al actuar bien sí podrá construir estas alianzas. Y sobre todo, puede tener con ARENA una relación de competencia, pero también de complementariedad e incluso de alianza. Así, y tal vez solamente así, podría nacer la nueva mayoría que se necesita para darle un viraje al rumbo del país. Que esto se está cocinando a fuego lento y sin el drama que están dando Bukele y el FMLN al país, es probablemente la única manera en que puede consolidarse.

“Un nuevo proyecto de centroderecha, de corte liberal,
progresista y en defensa de la Constitución,
al actuar bien sí puede construir alianzas.”

Que esto encontraría incomprensión y obstáculos en la actual dirigencia de ARENA y la cultura política que la sostiene, es obvio. Pero no necesariamente en las personas que se van a poner a la cabeza de la campaña presidencial y por lo tanto de la estrategia a largo plazo de ARENA.

Rueda de Caballitos. Cambiar para que todo siga igual. Columna Transversal de Paolo Luers

Sin depuración, sin asignación de responsabilidades por los fracasos, sin reingeniería y sin un cambio radical de planes, estrategias y formas de operar, es difícil suponer que las cosas van a cambiar para mejor.

paolo3Paolo Luers, 6 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

La seguridad pública está en manos de dos instituciones: por una parte, en la del Presidente de la República, quien por mandato constitucional es el responsable directo tanto de la Seguridad Nacional (con sus instrumentos Fuerza Armada y Organismo de Inteligencia del Estado), como de la Seguridad Pública (con sus instrumentos Ministerio de Seguridad, PNC y Dirección General de Centros Penales). Por otra parte, la Fiscalía General de la República. Ante el fracaso de sus gestiones, ambos –Presidente y Fiscal General- están haciendo el mismo movimiento: echar a andar una rueda de caballitos, cambiando sus piezas claves de un cargo al otro. El Fiscal General cambió a 90 (!) jefaturas, pero sin depurar a nadie. Lo mismo va a anunciar el Presidente de la República en estos días: el ministro de Seguridad iría a Casa Presidencial, como Comisionado de Seguridad; el director de la PNC sería nombrado ministro de Seguridad; el subdirector de la PNC ascendería a director; el director de Investigaciones subiría a subdirector.

EDH logEn ambos casos, ninguna depuración. Parece que ninguno de estos funcionarios ha fallado en nada y ninguno de ellos es responsable del fracaso de las políticas de Seguridad –porque nadie fue destituido. En el caso del Ejecutivo, todos ascendieron a más poder. En el caso de la Fiscalía, simplemente los rotaron.

Tampoco hay ninguna reingeniería, que muchos expertos consideran necesaria para dar más eficiencia a la PNC, Centros Penales y FGR. La misma estructura, con otras caras…

Nadie sabía cuál era la competencia de Hato Hasbún como Comisionado Presidencial de Seguridad, en comparación a Óscar Ortiz, que tienen un título parecido. Y nadie lo sabrá ahora que el ministro Ramírez Landaverde asume este cargo vacante por la muerte de Hato Hasbún. El Consejo de Seguridad Ciudadana no funcionaba cuando lo coordinaba Hato Hasbún, porque solo producía planes románticos que el aparato de Seguridad, controlado por Landaverde y Coto, nunca implementó. Donde el “Plan El Salvador Seguro” del Consejo hablaba de la prioridad de la prevención, la PNC hablaba con hechos represivos: militarización de la PNC, despliegue de tanquetas, formación de batallones de choque en la PNC, enfrentamientos en vez de inteligencia y detenciones, grupos de exterminio, , medidas extraordinarias (Estado de Excepción en los penales)…

Si Hasbún como generador de gobernabilidad y concertación no pudo hacer valer el Consejo, ¿cómo lo va a hacer el policía Ramírez Landaverde? Vienen tiempos más oscuros para los hombres y mujeres de buena voluntad que están poblando este Consejo…

Lo único que se puede concluir de los cambios del gabinete de Seguridad es que los halcones van a tomar el control total. Los hombres de la guerra contra las pandillas ya no van a dejar ningún espacio para los que hablan de la guerra contra la pobreza, la marginación y la violencia.

Con este equipo, Salvador Sánchez Cerén va a dirigir su política de seguridad en los 600 días que les quedan en el gobierno. Más el ex jefe de las fuerzas antipandillas de la PNC, Marco Tulio Lima, quien asume la dirección de Centros Penales. Más el omnipresente vicepresidente Óscar Ortiz que ha asumido el rol del gran comunicador del gabinete de Seguridad. Si fuera de las cámaras tiene incidencia real sobre los planes de guerra, esto es una de las grandes incógnitas de este gobierno.

Sin depuración, sin asignación de responsabilidades por los fracasos, sin reingeniería y sin un cambio radical de planes, estrategias y formas de operar, es difícil suponer que las cosas van a cambiar para mejor. Todo indica el cambio será para peor: habrá más improvisación; más represión sin focalización, afectando (y por tanto radicalizando) a todo el contorno social que convive con las pandillas en las comunidades marginadas; proyectos de prevención diseñados con criterios electorales…

Precisamente por estas razones ha fracasado la política de seguridad del FMLN. Los planes de represión apuestan al exterminio, no a la aplicación de la ley ni mucho menos a la generación de paz. Los planes de prevención no funcionan porque son percibidos por las comunidades como parte complementaria del plan de guerra, no como esfuerzos para erradicar la marginación. Además su diseño e implementación están en manos de una extraña mezcla de activistas partidarios y burócratas, que tienen en común que poco se ensucian las botas, poco patean calle, poco se relacionan con los liderazgos comunales.

Mientras todo esto no cambia, el Plan El Salvador Seguro será pantalla, y detrás de ella avanzaría la respuesta violenta del Estado a fenómenos que necesitan respuestas integrales e inclusivas. Esto se expresa en los números de homicidios, que nunca bajan de manera sostenida. Se expresa en una población marginada que comienza a ver a la PNC como amenaza… y mañana como enemigo.

Voto joven. Columna Transversal de Paolo Luers

Es un círculo vicioso: los que deciden sobre prioridades son las generaciones que no necesariamente tienen interés en soluciones de largo plazo, sino en sus propios intereses de supervivencia.

paolo3Paolo Luers, 22 septiembre 2017 / EL DIARIO DE HOY

El Salvador es un país de jóvenes, pero las elecciones son decididas por los viejos. Según un estudio de Fusades, para el 2018 el 30 % de los aptos a votar son jóvenes entre 18 y 29 años; y si sumamos los adultos entre 30 y 39 años, hay una mayoría de 50.8%.

Pero ambos grupos mostraron una participación electoral marcadamente menor que los salvadoreños de 40 años para arriba.

EDH logPor otra parte, los problemas más importantes pendientes de resolver son temas que afectan prioritariamente a los jóvenes y su futuro: educación, pensiones, seguridad pública. En los tres campos hay una enorme deuda con el futuro, o sea con los ahora jóvenes. En los tres campos urgen políticas públicas que por su carácter integral y estructural son de largo plazo: no van a definir la vida de los ahora adultos, sino predeterminar el futuro de los ahora jóvenes o niños.

Resulta absurdo que los jóvenes sigan dejando estas decisiones en manos de la generación de sus padres y abuelos. Parte del absurdo es que en un país demográficamente tan joven nadie da prioridad a la tarea de promover la participación política y electoral de los jóvenes. Es un círculo vicioso: los que deciden sobre prioridades son las generaciones que no necesariamente tienen interés en soluciones de largo plazo, sino en sus propios intereses de supervivencia.

Desde el punto de vista de sus propios intereses, la generación que sigue controlando al Estado, la economía y la sociedad, tiene razón para sospechar que los jóvenes, al tomar protagonismo, llevarían al país hacia otros rumbos.

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Infografia de SPIEGEL Online, 16 septiembre 2017

En Alemania se practica desde hace 20 años un experimento que se llama “Juniorwahl – elecciones junior”. Una semana antes de cada elección general, se celebran elecciones donde los jóvenes entre 15 y 18 años votan -sobre la misma oferta electoral de los partidos. Este año se espera que en 3,500 escuelas participen más de un millón de adolescentes.

Lo interesante es que, según los resultados de las “elecciones junior”, en las 4 últimas elecciones federales (de 2002 a 2013) hubieran salido mayorías parlamentarias (y por tanto gobiernos) muy diferentes a los electos en las elecciones de sus padres.

En las elecciones federales de 2002, los socialdemócratas salieron empatados con los conservadores, pero junto con Los Verdes lograron una mínima mayoría de diputados, y su canciller Gerhard Schroeder pudo seguir gobernando. Pero en las “elecciones junior”, los socialdemócratas ganaron una clara mayoría (43 % en vez de 38.5 %), y sus socios del partido Los Verdes lograron un sensacional 14.6 %, en vez de los 8.6 % en las elecciones reales. Los jóvenes hubieran dado un claro mandato al programa de reformas de los socialdemócratas y verdes y esta colación no hubiera sufrido el fracaso que obligó a Schroeder a convocar elecciones adelantadas en 2005.

En 2005, la coalición reformista socialdemócratas/verdes perdió el poder. Pero tampoco la alianza conservadores-liberales logró una mayoría. Se estableció la “coalición grande” entre socialdemócratas y conservadores, bajo la dirección de Angela Merkel. Pero en las “elecciones junior” el resultado fue al revés: los socialdemócratas ganaron a los conservadores, y Los Verdes ganaron claramente a los liberales. Según los jóvenes, la alianza reformista hubiera continuado gobernando, con una mayoría parlamentaria.

En 2009, pasó algo insólito: el electorado (adulto) castigó a los socialdemócratas por haber entrado en coalición con los conservadores. Perdieron en grande, bajando a 23% frente a los conservadores con 33.8%. Merkel logró una mayoría parlamentaria en coalición con los liberales. Hora de la contrarreforma…

Sin embargo, en las “elecciones junior”, el resultado fue diferente: los jóvenes castigaron parejo a ambos partidos de la “gran colación”. Ambos bajaron a un miserable 19%, y los verdes se convirtieron en la primera fuerza, con 21%, y los emergentes Piratas ganaron 12.2%. Este partido rebelde, en las elecciones reales, quedaron con 2 % fuera del parlamento. Es decir, los jóvenes también querían sustituir la gran coalición, pero dieron mayoría absoluta a una coalición reformista aún más radical, incluyendo a los Piratas.

En 2013, el gobierno conservador-liberal fracasó. Los liberales ni siquiera lograron entrar al parlamento. Con 41.5%, Angela Merkel derrotó claramente a los socialdemócratas y verdes, que juntos sólo llegaron a un 34.1%. La única forma de garantizar la gobernabilidad: una nueva “coalición grande”, bajo dirección de Merkel.

Muy distinto fue el resultado de las “elecciones junior”. Los adolescentes entre 15 y 18 años dieron un mandato para una coalición reformista entre socialdemócratas, verdes y Piratas.

En las 4 “elecciones junior”, los jóvenes dieron apoyo a los partidos que propusieron reformas profundas en los campos educación, justicia social/pensiones, medio ambiente y (en el caso de los Piratas) transparencia y revolución digital. Si hubiera dependido de los jóvenes entre 15 y 18 años, Alemania hubiera sido gobernado por coaliciones reformistas, conducidos por cancilleres socialdemócratas, desde 1998, cuando Gerhard Schroeder puso fin a 16 años de gobiernos conservadores bajo Helmut Kohl, hasta la fecha…

Tradicionalmente, los resultados de las “elecciones junior”, aunque son celebrados una semana antes, se dan a conocer en la noche de las elecciones generales. Con un argumento absurdo: para que los jóvenes no influyan a los votantes adultos. Pero los jóvenes tienen todo el derecho del mundo de influir en las elecciones generales, porque es su futuro que está en juego.

 

Columna Transversal: Pensar fuera de la caja. De Paolo Luers

Es lógico que ahora está surgiendo con fuerza el debate sobre candidaturas no partidarias. Lo que siempre parecía una opción quijotesca para gente excéntrica, en este contexto puede convertirse en la opción sensata y necesaria.

paolo3Paolo Luers, 14 julio 2017 / EDH

Si ARENA decide no apostar a la apertura, habrá que pensar en una alternativa. Parece que esta decisión ya está tomada y consumada. El momento de la apertura como estrategia para construir una nueva mayoría en el país ya pasó, ya se perdió. Se hubiera tenido que producir en el proceso interno de selección de candidatos para alcaldes y diputados, ampliando la oferta electoral del partido con candidatos que pueden bajar y tal vez borrar esta barrera que existe entre ARENA y los sectores que necesita atraer para desplazar al FMLN.

EDH logEsta oportunidad no se aprovechó – no por accidente o por actuaciones torpes de algunos dirigentes, sino por diseño del actual liderazgo partidario. El resultado: El partido les tiró la puerta en la cara a quienes estaban dispuestos a arriesgarse con ARENA, confiando en las promesas de renovación. Y en consecuencia, renunciaron a su reelección los únicos dos diputados que habían apostado a este acercamiento con la sociedad civil. El partido se auto-amputó una pierna, por que no aguantó la picazón del hongo de pie…

Aunque esto ya parece no tener solución dentro de ARENA, subsiste la necesidad de construir una mayoría social y electoral capaz de sostener un proyecto político de regeneración del país y sus políticas públicas. Sigue siendo una prioridad ineludible para todos. Entonces, si la apertura de ARENA está descartada, hay que buscar otra forma. Y hay que buscar esta otra forma de manera responsable y con cabeza fría. Ya estuvo el berrinche, es hora de estrategia.

Por esto es lógico que ahora está surgiendo con fuerza el debate sobre candidaturas no partidarias. Lo que siempre parecía una opción quijotesca para gente excéntrica, en este contexto puede convertirse en la opción sensata y necesaria. Existe una mayoría social que no acepta que el FMLN se prolongue en el poder, erosionando la institucionalidad democrática y la factibilidad económica y social del país, pero que tampoco conecta con ARENA, y mucho menos ahora. Los únicos que podrían movilizar estos sectores de la sociedad, para evitar que caigan en las tentaciones de la anti-política o en apatía, por el momento son candidaturas no partidarias. Pero pueden adquirir sentido estratégico sólo bajo condiciones que ahora urge discutir friamente:

  • No pueden ser iniciativas individuales, sino tienen que tener el respaldo de un movimiento ciudadano que les dé representatividad y mandato; además será la única forma de superar los obstáculos legales puestos por el sistema partidario actual para evitar que haya diputados no partidarios;
  • Este movimiento hay que construirlo con claridad de propósito. El primero es: aportar a construir una mayoría nueva más allá del FMLN y sus aliados; para esto hay que tener claridad que ARENA tiene que ser parte de esta mayoría a construir. Yo sé que a muchos no les gusta esta idea.
  • El segundo propósito: usar las candidaturas no partidarias del 2008 y la intervención activa en las elecciones presidenciales para construir una nueva fuerza partidaria que en el 2021 puede competir y cambiar el mapa político.

Si el primer propósito exige disposición de alianza con ARENA, el segundo requiere de disposición de competir contra ARENA.

En esta dialéctica tienen que saber moverse quienes acepten el reto de las candidaturas independientes. No se trata de meter a un par de iluminados a la Asamblea, sino de construir una tercera fuerza. Los llamados a emprender esta aventura son los que están fuera de ARENA, pero quienes quieren renovar la política y, sobre todo, desplazar al FMLN antes de que arruine el país. A los renovadores dentro de ARENA, en especial a mis amigos Juan Valiente y Johnny Wright, recomiendo no participar en este proyecto. En ARENA queda mucho por hacer, porque sin una fuerte ala renovadora dentro del partido no funcionará ninguna alianza amplia.

Dentro de este movimiento que se convertiría gradualmente en partido deben tener cabida todos que han entendido que para defender el sistema republicano y construir un país de oportunidades hay que evitar que el FMLN siga gobernando, pero que también hay que evitar que ARENA sea la única opción.

Los militantes y dirigentes de ARENA no deberían ver esto como amenaza, sino como la tal vez incómoda pero indispensable oportunidad de llegar a lo que se necesita: una nueva mayoría para regenerar el país. Una nueva fuerza céntrica será muy incómoda para ARENA, porque actuará como permanente correctivo y reto. Pero será indispensable porque será su complemento.

Los primeros en entender esto deberían ser Javier Simán y Carlos Callejas. Ellos saben que sólo con ARENA (y mucho menos con una ARENA sin apertura) sus proyectos políticos no tendrán sustento.