Columna transversal

Mayo 1968. Columna Transversal de Paolo Luers

18 mayo 2018 / El Diario de Hoy

El filósofo y escritor español Fernando Savater, en una columna sobre la rebelión antiautoritaria conocida como “Mayo ‘68”, escribió algo muy cierto: “Las agitaciones del 68 no transformaron el mundo, sino que fueron el síntoma indudable de que el mundo ya había cambiado”. Por supuesto, esto no sabíamos cuando casi de forma sincronizada salimos a las calles en mayo 1968 en París, Berlín, Praga, México DF, Berkeley/California… Claro que queríamos cambiar el mundo, y a cualquiera que expresara dudas sobre esta empresa lo mandamos al carajo.

Hoy, medio siglo más tarde, somos un poquito más sabios y también más tolerantes. Sin embargo, en ese momento no fue un error ser exigentes y hasta arrogantes. No fue un error rechazar las reformas y demandar la revolución. Ese empuje idealista y absolutista fue necesario. De otra manera —más prudente, más moderado, más civilizado y tolerante— nuestro movimiento no se hubiera propagado por el mundo. Empezó en París, se dio en Berlín hasta en Praga, del otro lado de la ‘cortina de hierro’. Sin el empuje radical, no se hubiera propagado de las universidades a las escuelas y hasta las fábricas y sindicatos, como pasó en Francia e Italia.

Las sociedades estaban cubiertas del manto de silencio: sobre los pecados de la generación de nuestros padres, el fascismo, las dictaduras, el colonialismo, las guerras de Argelia y de Vietnam, las dictaduras. Esta prohibición de pensar y cuestionar no la podíamos romper con buenas maneras. Había que gritar fuerte, había que tomarse las universidades – y cuando esto provocó la represión policial, había que tirar piedras. El discurso tenía que ser radical, había que pedir lo imposible, porque la sociedad y la cultura que encontramos habían declarado imposible todo tipo de cambio

Por supuesto que fuimos injustos con muchos que durante toda su vida habían luchado contra las dictaduras de izquierda y derecha: socialdemócratas, cristianos, intelectuales. Pero los vimos acomodados o cobardes, algunos incluso corruptos. Les gritamos para despertarlos, porque los vimos pasivos. Los insultamos, porque nos pidieron paciencia y buenos modales. A dos de ellos, a mi profesor de literatura Walter Höllerer y a Willy Brandt, el gran hombre de la socialdemocracia alemana, les pedí disculpas años después. Ambos me dijeron que no lo tomaron personal y que teníamos derecho de ser exigentes con ellos.

Evidentemente no hicimos ninguna revolución y no botamos ningún gobierno. Pero el movimiento del ‘68 revolucionó la manera como las sociedades trataron la educación, la sexualidad, la relación entre los géneros, el medio ambiente. Fue más una revolución cultural que una política-institucional. Provocamos los cambios culturales necesarios para el progreso de las sociedades, incluso de la productividad y la competencia libre. Nuestro rechazo al nacionalismo y nuestro comportamiento cosmopolita pavimentaron el camino para la posterior globalización, para la integración europea y para el sistema de Naciones Unidas y de los Derechos Humanos.

Todo lo anterior lo logramos apreciar décadas después, luego del fracaso de muchas tendencias erráticas que también surgieron del seno del movimiento antiautoritario del ’68, una vez que su impulsó se agotó: la constitución de absurdas sectas marxistas-leninistas, que pervirtieron el ideal antiautoritario y se alinearon con dictaduras; los núcleos de lucha armada en sociedades democráticas como Italia, Gran Bretaña, España y Alemania, que traicionaron todos nuestros ideales al deslizarse al terrorismo.

Pero también nacieron, de la misma raíz, movimientos indispensables y (como la historia mostró) indetenibles, que lograron poner al centro de la agenda de muchos países los derechos humanos, la igualdad de género, la ecología, la reforma educativa. Muchos de los protagonistas del ’68 fueron fundadores de estos movimientos. Otros ingresaron a los sindicatos o la socialdemocracia, para consolidar y refrescarla cuando tuvo que redefinirse luego de la caída del muro y del imperio soviético. En los países del imperio soviético, como Hungría, Polonia y Alemania Oriental, alimentaron los movimientos ciudadanos que catalizaron la caída de los regímenes comunistas.

En Latinoamérica, la influencia del ’68 fue menor. Sin embargo, fue instrumental para el surgimiento de algunas guerrillas menos ortodoxos y más libertarios, como el ERP salvadoreño, los Montoneros de Uruguay, el M19 colombiano y el PRV venezolano de Douglas Bravo. Son las guerrillas que han sabido construir la paz antes de que su lucha se volviera obsoleta.

El eje central del ’68 fue el enfrentamiento al autoritarismo, de derecha y de izquierda. Esta idea sigue vigente y permite puentes entre la izquierda democrática y los verdaderos liberales. Puentes que todavía hace falta terminar de construir…

Lea también la columna de Fernando Savater:

El 68 visto a los 70

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Entrando en la transición del poder. Columna Transversal de Paolo Luers

20 abril 2018 / El Diario de Hoy

Las elecciones del 4 de marzo las ganó lo que solemos llamar “la derecha”: ARENA, PCN y PDC. Las perdió el FMLN. GANA, el partido sin ideología ni principios también creció un poco, pero obtuvo menos votos (aunque 1 diputado más) que el PCN.

Los ganadores, sobre todo ARENA, con esta nueva correlación de fuerzas y faltando solo 10 meses para las elecciones presidenciales, podrían tener la tentación de darle el tiro de gracias al FMLN, aplicándole la matemática legislativa, marginándolo de las decisiones importantes en la Asamblea, e incluso impidiéndole a gobernar durante su último año. Sería un grave error.

A menos que ocurra un milagro o algún terremoto político, está claro que el FMLN no volverá a gobernar luego de sus dos gobiernos fallidos. Lo que es bueno para el país. Sin embargo, lo que de ninguna manera sería bueno para el país es que el FMLN termine desmoronado. El vacío que dejaría sería un gran hoy negro con peligros incalculables para la incipiente democracia que estamos todavía construyendo —una democracia con institucionalidad y alternabilidad en el poder.

Las grandes decisiones que la nueva Asamblea, con su nueva correlación de fuerzas, tendrá que tomar durante el año entre las dos elecciones, tienen que enmarcarse en el contexto de la transición del gobierno actual, del FMLN, y el siguiente, de ARENA.

Esto es evidente en las decisiones fiscales: El presupuesto para el 2019 será importante para que el FMLN pueda concluir su gobierno – y para ARENA, para arrancar bien con el suyo en junio del 2019. Esto incluye los préstamos para cubrir fechas de pago de deudas, algunas todavía en el período del gobierno actual, otras al solo asumir el siguiente.

Es obvio que préstamos y presupuesto tienen que ser negociados entre ARENA y el FMLN. Sería un error fatal que ARENA (y sus posibles aliados PCN y PDC) marginen al FMLN y busquen completar la mayoría legislativa necesaria con GANA —por la razón ya expuesta de la transición ordenada entre gobiernos. Pero hay otra razón: El interés del FMLN de poder concluir ordenadamente su último año de gobierno es legítimo y coincide con el interés nacional. Así se evita que el próximo gobierno asuma en medio de una crisis. En cambio, si ARENA margina al FMLN y pacta con GANA, se hace sujeto del chantaje de los intereses mafiosos de este partido.

ARENA, PCN y PDC no pueden tener un interés estratégico de fortalecer a GANA. Todo lo contrario: Tendrán un interés estratégico de recuperar en 2021, en las siguientes elecciones legislativas, los espacios perdidos a esta fuerza de chantaje y extorsión política. No así con el FMLN. ARENA, sobre todo su futuro gobierno, no puede tener ningún interés de que un FMLN, ya debilitado por la pérdida del ejecutivo, en las elecciones legislativas del 2021 sea demolido y sustituido por Nuevas Ideas y Bukele. En comparación con este movimiento-partido populista, que se está gestando aprovechando la crisis del partido gobernante, el FMLN es una fuerza de estabilidad. El FMLN, igual que ARENA (y también el PCN y el PDC), es parte del consenso nacional creado por los Acuerdos de Paz. En cambio, el movimiento lanzado por Bukele y Dagoberto Gutiérrez no se siente comprometido con la República refundada en 1992, por lo contrario: Habla de la necesidad de una nueva refundación, con otras reglas e instituciones.

Que en el FMLN también hay tendencias de este tipo, es cierto. Pero en dos períodos en el ejecutivo no se han materializado. El FMLN, a pesar de sus discursos en foros internacionales de la izquierda latinoamericana, ha jugado y seguirá jugando bajo las reglas establecidas en los Acuerdos de Paz. Tal vez a regañadientes y por presión de la opinión pública, pero de hecho ha respetado la institucionalidad. No actuará así Nuevas Ideas, que es una fuerza antipolítica y antisistema. Bukele ya amenazó a remover los obstáculos institucionales para obtener gobernabilidad, en caso que ganara la presidencia en 2019. El FMLN actúa con racionalidad, aunque uno puede no compartirla. Mientras tanto, Nuevas Ideas introduce la pura irracionalidad a la política.

Si es cierto para las grandes decisiones fiscales que hay que negociarlas con el FMLN en el contexto de la transición entre gobiernos, también aplica a las elecciones de magistrados y fiscal. La mayoría calificada de 56 diputados debería negociarse con el FMLN, no pactando con GANA. Es más: La derecha, si es sabia, debe ayudar al FMLN a consolidarse y transformarse en su camino del gobierno a la oposición.

Es cierto (y bueno) que el FMLN perdió su poder de veto, pero no su derecho y capacidad de negociar. Tratar de quitárselos sería un error fatal.

Escrutando el escrutinio. De Paolo Luers

Columna Transversal de Paolo Luers, 23 marzo 2018 / El Diario de Hoy

Fui invitado a presenciar el escrutinio final de San Vicente —por el PCN. Querían a un testigo independiente en este procedimiento, del cual dependía la tercera diputación en dicho departamento. Sabían que iba a ser muy cerrado entre su candidato Roberto Angulo y el de GANA. Contra mucha resistencia de GANA y FMLN, la coalición ARENA/PCN había conseguido una decisión del Tribunal Electoral (desde el desastre de 2015 le quité el atributo “Supremo”) de abrir todas las urnas para revisar todas las papeletas. Sabían que en las mesas de escrutinio se iban a enfrentar no solo a GANA, sino igual al FMLN. Tengo la impresión que me querían presente como testigo para presionar al Tribunal a proceder correctamente.

Acepté la invitación. Así que por cuatro días me uní al PCN y me colgué un carnet de “Supervisor” con su logo azul. Sorpresas que da la vida. Agradezco a Roberto Angulo, Memo Rodríguez y Mario Ponce la confianza que me dieron. Y la oportunidad de observar, desde adentro, cómo funciona el misterioso escrutinio final. Nunca trataron de influenciar mis comentarios públicos.

Durante los cuatro días de este escrutinio publiqué en redes sociales muchos detalles observados. No los voy a repetir, sino más bien formular las conclusiones que solo pude sacar porque pude estar metido dentro del proceso.

Primera conclusión:

Todo el mundo piensa que en estos escrutinios finales, donde todos los partidos están metidos con sus representantes de mesa, sus dirigentes y sus expertos, se negocian los votos. Yo sospechaba lo mismo. Es natural cuando algo ocurre detrás de puertas cerradas y sobre todo cuando pasan días y noches sin que se publiquen resultados. Luego de esta experiencia concluyo que no es así. Los partidos, en estos escrutinios, no negocian votos ni resultados, los pelean. Pude observar que de hecho el sistema, que está basado en la desconfianza mutua entre los partidos, funciona. Lento, tedioso, pero funciona. El Tribunal está permanentemente obligado a resolver las quejas, los reclamos y las exigencias de los partidos y se encuentra ante un permanente monitoreo de cada decisión que toma. La gente sospecha que esto funciona con chanchullos como “Te doy la alcaldía de Zacatecoluca, pero dejáme Gotera”. No es así. Vi a los partidos peleando sobre cada alcaldía y cada diputación. Esto sí, a veces haciendo alianzas, como en el caso de GANA, que recibió apoyo incondicional del FMLN —hasta en sus exigencias más irracionales.

Esta es la segunda conclusión de todas mis observaciones:

Hay una complicidad sólida entre FMLN y GANA, pero también una alianza sólida entre PCN y ARENA. Parece que la nueva correlación de fuerzas en la Asamblea así va a terminar asentándose, en dos bloques: PCN y PDC con ARENA, y GANA con el FMLN. Esto puede cambiar, pero los ánimos, saliendo de estas elecciones, son así —y marcaban todo el ambiente, por cierto tenso, en el Cifco.

Mi conclusión personal:

Viendo su comportamiento en el Cifco, ni con guantes firmaría acuerdos con GANA.

Tercera conclusión:

Urge la reforma del Tribunal Electoral. Urge que la Asamblea revise toda la legislación electoral y luego componga un ente que asuma con autoridad y reglas claras su rol como Tribunal Supremo. Paralelamente hay que crear otro ente separado, encargado de la administración y ejecución de las elecciones. Así como estamos no podemos continuar en materia electoral, si queremos detener la erosión de la confianza en las elecciones.

Algunas reglas que hay que definir:

Que solo haya votos válidos (o sea validados por la JRV) y votos no válidos. En esta categoría hay que acumular los votos que hoy se separan en diferentes categorías: nulos, impugnados, abstenciones (o votos en blanco). A todos ellos hay que aplicar la norma de por ley revisarlas en el TSE en caso que su suma sea mayor que la diferencia entre partidos o coaliciones. La otra regla por establecer: en cada caso que un acta esté mal elaborada, hay que abrir la caja y revisar todas las papeletas. Reglas claras, menos pleitos, menos dudas.

Urge que las entidades electorales tengan independencia política, pero también presupuestaria. Urge que se apliquen tecnologías que permitan tener conteos y resultados ágiles y confiables. Urge repensar el concepto de la “ciudadanización” (¡qué palabra más monstruosa!) del proceso electoral. Mi conclusión: la desconfianza mutua institucionalizada entre los partidos es el mejor garante de elecciones limpias. En lo que sí hay que avanzar es en la profesionalización, empezando con los magistrados, los encargados de la logística y de los sistemas tecnológicos, hasta llegar a los secretarios de las JRV, quienes tienen que garantizar que las actas fielmente reflejen las votaciones. Mucho trabajo para la nueva Asamblea Legislativa…

Posdata:

¿Y quién ganó al final la tercera diputación de San Vicente? Nadie. Terminó el escrutinio y no hay ganador. Depende de un acta que, al validarla daría el gane a Roberto Angulo, del PCN. Pero como las papeletas de esta urna “se perdieron” para luego aparecer en un basurero, GANA solicitó al Tribunal no tomar en cuenta los 157 votos válidos reflejados en el acta 9140 de San Emigdio en Guadalupe. Los magistrados decidieron sopesar su decisión durante Semana Santa…

La batalla por la esencia de Costa Rica. Columna Transversal de Paolo Luers

Mezclando política y religión siempre sale un coctel venenoso. ¿Quién hubiera pensado que entre todos los países centroamericanos Costa Rica se iba a intoxicar? ¿La Costa Rica que siempre hemos envidiado, con razón, por su cultura de tolerancia, pluralismo y civilidad?

Paolo-Luers-04Paolo Luers, 9 febrero 2018 / El Diario de Hoy

Pasé en Costa Rica por un mes, visitando a mi esposa, conociendo la costa caribeña, y observando la campaña electoral en su recta final. No había mucho que observar, me sorprendió la tranquilidad, la falta de angustias y agresiones, la ausencia de barras armadas de banderas. Vaya, pensé: Estos ticos no sufren de esta enfermedad nuestra de siempre, ante cualquier elección, sentir que todo está en juego y en peligro, que el país se va al barranco cuando gane el otro…

EDH logHabía 13 candidatos a presidente, pero todos sabían que era una carrera entre cuatro: los candidatos de los dos partidos de la tradición bipartidista; el candidato del partido sorpresa que en última elección le había arrebatado el poder al bipartidismo; y un candidato ‘bully’ predicando la antipolítica mezclada con mano dura y su cruzada contra la corrupción, que tenía a medio mundo asustado. No mucho, porque todos me decían: incluso si este ‘bully’ llegara a colarse en la segunda ronda, todos se van a unir contra él, y nada esencial va a cambiar. Con los partidos institucionales, que en vez de dos ahora son tres (el gobernante Acción Ciudadana, de centroizquierda; más Liberación Nacional y los Socialcristianos, que marcan dos versiones de centroderecha) no puede haber cambios radicales.

Hasta que un día, en media de la recta final de la campaña, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dio una sentencia que obliga a Costa Rica a permitir el matrimonio entre dos hombres o dos mujeres. Se despertaron los ticos de su apatía electoral, y comenzó un debate apasionado, en el cual ya no cabían los temas y los problemas centrales que antes se discutían de manera civilizada. El tema único a partir de ese momento: el matrimonio gay, los ‘valores tradicionales’ versus los derechos civiles, familia versus perversión, dictados religiosos contra cultura de tolerancia y respeto a diversidad…

Explotó el coctel molotov hecho de la mezcla de política y religión. En medio de esta conmoción, los 4 candidatos que podían llegar a la segunda ronda, se sintieron obligados a tomar posición. Los dos candidatos de centroderecha, Antonio Álvarez (Liberación), Rodolfo Piza (Socialcristianos) y el ‘bully’ de la antipolítica, el abogado Juan Diego Castro, todos dijeron: Estamos en contra del matrimonio gay, pero es una sentencia que de alguna manera Costa Rica tendrá que cumplir. El candidato socialdemócrata Carlos Alvarado, siendo el único que siempre ha estado a favor de liberalizar la legislación y permitir el matrimonio gay, manifestó su satisfacción. Pero de repente surgió un quinto: el pastor evangélico Fabricio Alvarado. Nadie lo había tomado en cuenta ni en debates ni en encuestas, su partido con el nombre patético de Restauración Nacional ni siquiera tiene cuadros políticos o profesionales para cubrir ministerios, su esposa se había hecho famosa con un video viral hablando en lenguas en un culto. Pero fue el único que en esta situación dijo: Jamás voy a aceptar el matrimonio gay, prefiero que Costa Rica salga del sistema interamericano antes de aceptar este pecado.

Y en Costa Rica, el país pluralista de la civilidad y tolerancia, este predicador evangélico fue catapultado al estrellato y terminó ganando la primera ronda. Por lógica, el otro candidato que creció, y quien también llegó a la segunda ronda, fue el que representa la posición opuesta, respaldando la sentencia. Los otros tres candidatos, teniendo posiciones wishi-washi, de “sí, pero no” y “no, pero sí”, se hundieron. El tema del matrimonio gay con todas las pasiones religiosas que despierta, había desplazado el tema central de Costa Rica, su crisis fiscal, y catapultó a la “pole position” para la carrera final a un predicador ultra radical, quien no habla de finanzas públicas ni economía, sino solo de “restauración” nacional y de valores tradicionales.

Ahora viene una campaña final que obviamente será entre conservadurismo religioso y cultura liberal de tolerancia y pluralidad. Ahora les toca a los ticos, en vez de buscar consensos sobre como resolver su crisis fiscal, buscar una mayoría para defender sus tradiciones democráticas contra un retroceso político y cultural. Las cúpulas de los partidos de centroderecha tienden a negociar un pacto con el predicador, aspirando a llenar ellos el vacío de gobernabilidad de un gobierno dirigido por un predicador sin partido. Los jóvenes, los intelectuales, los artistas, independientemente de sus tendencias ideológicas-políticas, van a movilizarse para defender las libertades culturales sin los cuales no podrán respirar. Lo que viene no será una batalla entre izquierda y derecha, sino entre dos culturas, una abierta y liberal y la otra cerrada y autoritaria.

Y de repente, contra todos los pronósticos, sí está en juego la esencia de Costa Rica. Estado laico versus fundamentalismo religioso.

El vicio del “mientras tanto”. Columna Transversal de Paolo Luers

Nuestro problema es la ausencia de políticas de largo plazo. En vez de generarlas, buscamos soluciones temporales.

paolo3Paolo Luers, 28 enero 2018 / El Diario de Hoy

Las medidas de emergencia y las soluciones “mientras tanto” son legítimas y necesarias, porque las soluciones integrales y de fondo siempre cuestan tiempo largo, y “mientras tanto” hay que aliviar los problemas. Lo que no es legítimo es quedarse con las soluciones provisionales, de emergencia, y dejar de construir, paso por paso, las verdaderas soluciones.

EDH logEste es el problema detrás de la crisis del TPS. Como dice su nombre, el TPS fue una medida temporal concedida por Estados Unidas, a raíz de los terremotos del 2001 que dieron nuevo impulso a la emigración. Han pasado 17 años y de repente un presidente, que llegó a la Casa Blanca con un discurso antiinmigrantes, suspende este programa temporal. Asustados por el posible impacto que esto tendrá sobre la comunidad salvadoreña y sobre nuestro país, ahora comenzamos a discutir lo que debiéramos haber discutido en el 2002: ¿Cómo conseguir soluciones migratorias permanentes para los salvadoreños en Estados Unidos? ¿Cómo podemos hacer para poner a nuestro país en condiciones para integrar a los que quieren regresar? En 17 años los sucesivos gobiernos salvadoreños no han construido nada, absolutamente nada, para gradualmente resolver estos dos retos. No hemos tenido una política hacia Estados Unidos para facilitar la integración permanente de los migrantes que quieren quedar en este país, ni tampoco hemos construido las condiciones para repatriar e integrar a los que así lo desean o están siendo deportados. Nos hemos conformado con la solución temporal, el famoso TPS, hasta que se acabuche. Ahora la Casa Blanca nos dio un plazo de 18 meses para hacer lo que en 17 años ni siquiera hemos comenzado a hacer.

Otro ejemplo: las “medidas extraordinarias”, elemento principal de la estrategia de seguridad del actual gobierno. Fueron decretadas hace dos años, porque el gobierno ya no hallaba cómo enfrentar dentro del marco legal normal la ola de violencia e inseguridad provocada por sus propias decisiones. Aunque nadie lo quería llamar así, estas medidas constituyen un Estado de Excepción, que por definición tiene que ser temporal y extraordinario, exclusivamente para hacer frente a un Estado de Emergencia. Se suprimieron derechos garantizados en la Constitución, en tratados internacionales y en nuestras leyes, no todos y no a toda la población, pero al sistema carcelario, a la población interna, a sus familiares e incluso a sus defensores. Se suprimió incluso el derecho a la información pública a prohibir a la prensa el acceso a los penales.

Un Estado de Excepción de este tipo es legítimo para responder a una emergencia. Por esto se llama un “de excepción” o “medidas extraordinarias”. Pero no puede ser la regla. No puede ser permanente. Pero ahora, por segunda vez, el gobierno solicita que estas medidas extraordinarias temporales se prolonguen un años más. ¿Medidas temporales para 3 años? ¿Por qué? Porque el gobierno no ha aprovechado los dos años de disponer de facultades extraordinarias para construir soluciones permanentes que resuelvan el Estado de Emergencia para que ya no se tenga que aplicar un Estado de Excepción con supresión de derechos constitucionales. Es más, ya están diciendo voceros del FMLN y del gobierno que quieren que las medidas extraordinarias se vuelvan ordinarias y permanentes, cambiando el marco legal. Con esta solicitud se tiene que enfrentar la Asamblea Legislativa ahora, en medio de una campaña electoral.

Ojalá que la Asamblea tenga la dignidad y el valor de mandarlos al carajo. La incapacidad del gobierno de gobernar sin muletas de medidas extraordinarias no puede justificar que convirtamos el Estado de Excepción y la suspensión de derechos constitucionales en ley permanente.

Las mismas consideraciones se pueden hacer en otros temas, donde las medidas provisionales sustituyen las políticas que construyen soluciones permanentes. Por esto tenemos cada año prórrogas para no aplicar leyes aprobadas hace años: el seguro obligatorio para vehículos, la renovación de la flota del transporte público… Prórroga tras prórroga, pero mientras tanto no damos ningún paso para resolver la emergencia.

Cambiar esto será la prioridad #1 para los que salgan electos en estas elecciones legislativas y en la elección presidencial del 2019.

@paololuers

La maldita dependencia de energía eléctrica importada. Columna Transversal de Paolo Luers

Tener que generar 25% de nuestra energía con plantas térmicas, que son caras y dañinas para el medio ambiente, es igual de indeseable que tener que importar otro 25%. Significa que solo logramos generar la mitad de la energía que consumen nuestros hogares y nuestras empresas con tecnologías amigables, rentables y económicas. 

paolo3Paolo Luers, 12 enero 2018 / El Diario de Hoy

A partir del año 2004, El Salvador logró liberarse de su dependencia de la importación de energía eléctrica. A partir de 2009, con el primer gobierno del FMLN, las importaciones comenzaron nuevamente a subir; y a partir de 2014, con el actual gobierno, aumentaron dramáticamente, a un 25% de nuestro consumo.

Aquí los números de la importación anual en GWh:

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Actualmente, tenemos que importar 25% de nuestra energía eléctrica, en comparación con un 22.42% proveniente de generación geotérmica, un 25.5% de generación hidroeléctrica, y otro 25.71% de generación térmica.

EDH logEs de hecho un doble fracaso: Tener que generar 25% de nuestra energía con plantas térmicas, que son caras y dañinas para el medio ambiente, es igual de indeseable que tener que importar otro 25%. Significa que solo logramos generar la mitad de la energía que consumen nuestros hogares y nuestras empresas con tecnologías amigables, rentables y económicas.

¿A qué se debe este fracaso? A malas decisiones e inversiones. En vez de invertir en la ampliación de la generación geotérmica, se decidió sacar del país y de su asocio con la Geo a la italiana ENEL. Pagamos 300 millones de dólares para la compra de acciones, más otros 100 millones despilfarrados en gastos legales para llevar litigios internacionales contra ENEL – y perderlas todas. Efecto: La generación geotérmica se quedó estancada.

Igualmente de errónea fue la inversión en la generación hidroeléctrica. La CEL invirtió más de 200 millones de dólares en la ampliación de la 5 de noviembre, consiguiendo un 80% adicional de capacidad instalada. Pero esta es un aumento teórico. En la práctica pasó los que muchos advertimos: esta ampliación, que trabaja con el mismo caudal limitado de agua que la presa original, solo agrega un 8.63% a la generación dela 5 de noviembre: unos 5GWh. Esto se refleja en ingresos adicionales solamente de 1.5 millones al año, lo que ni siquiera es suficiente para cubrir los gastos de mantenimiento y operación. En otras palabras, la recuperación de la inversión de 200 millones es nula y el préstamo tendría que pagarse con la generación de otras plantas existentes. Es obviar que no había que invertir en la ampliación, sino una parte de la suma gastada en mejorar el mantenimiento de las turbinas, y por tanto en su eficiencia de generación.

Es previsible que algo parecido pasará con el proyecto Chaparral, cuyos costos se han disparado a más de 300 millones, mucho más encima de su posible rentabilidad.

Así que por malas decisiones de las últimas administraciones en Casa Presidencial y CEL El Salvador dependerá, por buen rato más, de energía térmica y de electricidad importada. Ambas son caras y no permiten llegar a precios de energía que fomenten el desarrollo.

Lamentablemente, bajo los presidentes Saca, Funes y Sánchez Cerén se observa un retroceso en el sector energético, y las consecuencias son serias. Importar el 25% de nuestra electricidad implica favorecer la economía de otro país en detrimento de la nuestra. Estamos generando empleos e impuestos en Guatemala y no en El Salvador. Revertir esta situación, invirtiendo en generación de energía barata y sostenible, tiene que estar entre las prioridades de la siguiente administración que gobernará a El Salvador a partir de 2019.