Luis Portillo

¿Energía renovable o corrupción? De Luis Portillo

Luis R. PortilloLuis Portillo, 21 julio 2016 / EDH

El gobierno por medio del decreto ejecutivo 39, Reforma al Reglamento de la Ley General de Electricidad 2016, quiere sorpresivamente incrementar el costo de la energía eléctrica de los salvadoreños. Aprovechando que estamos en época lluviosa, en la que normalmente bajan el precio de energía, al producir proporcionalmente más energía hidroeléctrica, el gobierno pretende quitarnos parte del alivio económico que merecemos. La forma subversiva de introducir este sobrepeso, que no es más que otro impuesto, se ha vuelto el modo de operar de la gestión del Presidente Sánchez. La transparencia e inclusión no son más que palabras de campaña, que distan de la forma de trabajo o intención legítima de este gobierno.

Una vez descubierto el nefasto plan de incrementar los costos de la energía, vemos, como es costumbre, un desfile de funcionarios tratando de justificar el error, usando palabras adornadas y confusas alrededor de una mala noticia. Algunos incluso con alto nivel de ignorancia del tema energético, tratan de desinformar a la población y crear argumentos sosos alrededor de lo innegable, el gobierno está golpeando los bolsillos de los salvadoreños. En un intento de disminuir el rechazo diario hoyde un incremento del 13 % al costo de la energía, despilfarran miles de dólares en publicidad, curiosamente en los mismos medios que consideran enemigos ideológicos. Siendo la última trama de esta triste novela la sugerencia que no afectaran a todos, en su usual campaña de “los pobres contra los ricos”, sin importarle que los que terminemos oprimidos económicamente seamos la clase media. Claro que esa es solo una patraña que no debe sorprendernos, en realidad todos pagamos la energía más cara.

No hay duda que el costo de la energía ha bajado en los últimos dos años, y para ser preciso, esa es de las pocas estadísticas que se le puede creer al gobierno. Dicha disminución solo es explicada por el precio del petróleo. Este bajó de junio de 2014, que estaba en US$107/barril a US$48/barril en junio de 2016. Es decir, 55 % de disminución, sin que este gobierno haya hecho nada al respecto. No se olviden de que el gran aliado del FMLN y líder antidemocrático de Venezuela, Nicolás Maduro, ha hecho hasta lo imposible para que aumente el precio del petróleo, algo que afortunadamente para nuestros bolsillos no ha podido controlar. Como pueden ver, es el tiempo oportuno para aliviar el bolsillo de los salvadoreños, pero este gobierno piensa distinto. Por el contrario, teniendo tal baja en el costo del petróleo, sigue pagando millonarios subsidios a los empresarios de buses, logrando que estos engorden sus ganancias y cobrando favores a la hora de movilizar militantes. Vaya contrariedad que encontramos para los que se han declarado enemigos de la empresa privada. De igual forma es inconsistente, que pidan un “sacrificio” a la población, y por otra parte digan defender a los trabajadores cuando se habla del sueldo mínimo. Más parece que este gobierno solo quiere un incremento del sueldo mínimo para poner impuestos y cargas adicionales a los salvadoreños.

Una de las excusas para proponer el incremento al costo de la luz, es que se necesita inversión en energías renovables. Para los que no están enterados, los gobiernos del FMLN han licitado para que empresas privadas inviertan en incrementar la capacidad instalada de energías renovables, con adjudicaciones y licitaciones en proceso que suman 614MW. Estas inversiones representan un 37% de incremento con respecto a la capacidad actual. Sin duda podrían haber nuevas licitaciones, públicas y transparentes, que disminuya el costo de la energía, diversificando la matriz energética y protegiendo del cambio climático. Al ser privados los que invierten, buscan disminuir sus costos de inversión, a diferencia de CEL, que según la ultima información que se conoce, lleva 8 años queriendo ejecutar 60MW y sus costos están rondando en los $4.8 millones por MW instalado. Con tal inversión renovable en proceso por parte de privados, y tan mal récord de inversión por parte de CEL, ¿cuál es el verdadero propósito del incremento al costo de la energía? ¿cubrir el hoyo del Chaparral? ¿construir más caro para que un contratista dé una jugosa recompensa bajo la mesa? ¿desviar esos fondos para otros fines como lo pretenden hacer con el impuesto de seguridad?

@luisportillosv

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Obras públicas. De Luis Portillo

Luis Portillo, 23 junio 2016 / EDH

Los gobiernos son recordados por los proyectos insignias y la infraestructura que ejecutan. Es decir, los puertos fantasmas, los aeropuertos obsoletos y las carreteras sin terminar fueron el legado del gobierno de Elías Antonio Saca y su equipo en el Ministerio de Obras Públicas (MOP) liderado por David Gutiérrez.

Con la entrada del gobierno del FMLN, uno de los ministros con mayor aceptación y reconocimiento ha sido Gerson Martínez, quien ha estado al frente del MOP por 7 años. Como si estuviera caminando sobre el agua, muchos aplauden la “transparencia” con que se han ejecutado las obras de infraestructura, sobre todo, en el gran San Salvador. Fue tal la presunta corrupción y falta de obras, sobre todo del último gobierno de ARENA, que ahora se aplaude la aparente transparencia en la gestión de la infraestructura de nuestro país. Esto solo demuestra que los humanos nos adaptamos incluso a lo inaceptable, como la corrupción e ineficiencia estatal que se convierte en “normal”.

diario hoyLa gestión de Gerson Martínez, posible candidato presidencial del FMLN para el 2019, debe ser evaluada desde la perspectiva de resultados. Considerando que el parque vehicular de nuestro país esta por llegar al millón de unidades, siendo el 85% de unidades de transporte familiar o personal, es importante que los encargados de la planificación y ejecución de la red vial de nuestro país tengan los pies en la tierra y la mirada hacia el futuro. La medición de la gestión no puede ser en función de los millones de dólares invertidos, kilómetros de carretera construida, metros cúbicos de concreto utilizados, personal contratado u otros datos que típicamente aparecen en las notas periodísticas. Si bien es cierto esos datos son importantes, la medida de éxito aceptable para los ciudadanos debe ser el tiempo promedio de viaje diario, los galones gastados de combustible mensual, la emisión de dióxido de carbono (CO2), la velocidad promedio del transporte de carga, el gasto en reparación de llantas y amortiguadores, entre otros. Es decir, los ciudadanos queremos llegar rápido a nuestro trabajo y sin duda a nuestros hogares, gastar menos en gasolina y repuestos, respirar un aire más limpio y que los productos que consumimos sean más baratos. Si el MOP no está midiendo eso, se puede jactar de ejecuciones aparentemente transparentes, pero no está solucionando los problemas de los salvadoreños. Es más, podría estar desperdiciando recursos que serían de más beneficios para todas nuestras familias.

Un ejemplo claro lo podemos ver en la ejecución de la megaobra del redondel Naciones Unidas. Esta obra sin duda ha impresionado a muchos por su velocidad de ejecución, calidad de obra y manejo del tráfico durante la construcción. Todas estas buenas noticias no son atribuibles al MOP, sino a la empresa constructora a que le adjudicaron la obra. Después de la respectiva fanfarria de inauguración y $17 millones de inversión, el caos vehicular ha regresado al redondel Naciones Unidas, lo cual se trata de resolver con improvisados planes de cambio de circulación y gestores de tráfico. La impresión que se tiene es que las obras publicas son los nuevos monumentos a la ineficiencia gubernamental, que solo buscan aplausos, pero que no resuelven las necesidades de la población.

La planificación es la base de la eficiencia. Aun cuando se ejecuten obras como los pasos de nivel de Naciones Unidas, Redondel Masferrer y Navarra, que no resuelve el problema vial de fondo, los contribuyentes solo veremos millones de dólares invertidos en concreto, pero seguiremos con alto tráfico, que implica contaminación, mayor consumo de gasolina y valioso tiempo perdido. Dado a que se supone que la cartera de obras públicas cumple con lo básico, que es realizar licitaciones transparentes y contratar empresas de primer nivel, el nuevo “normal” debe incluir que las obras realizadas lleven beneficios tangibles a los contribuyentes.

Cualquiera puede enfadarse. De Luis R. Portillo

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Luis R. Portillo

Luis R. Portillo, 15 dciembre 2015 / EDH

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”.

Esta frase de Aristóteles, ejemplifica claramente el error de la carta del Canciller Hugo Martínez, y la reacción de algunos personajes de la política y más de algún fanático pidiendo respeto a la soberanía. Los ataques y censura a las palabras del señor Embajador de Alemania Heinrich Haupt, que oportunamente advierte los serios riesgos que tiene la elección del próximo Fiscal General de la República, son una clara señal del retraso cognoscitivo que tenemos en nuestro país. En cualquier país desarrollado, la simple amenaza o indicio de una elección amañada, despertaría a toda su población e instituciones para llegar hasta el fondo, reformar el sistema de elección e investigar a los diputados corruptos que estaban considerando vender sus votos.

diario hoyEs por eso que el “enfado” del Canciller Martínez es con la persona equivocada. Son los operadores políticos corruptos, corruptores, y diputados dispuestos a vender su alma al diablo, los que deberían  recibir la ira (el grado exacto de enfado que amerita) de todos los salvadoreños.

Con respecto al propósito de la carta del Canciller Martínez, si le preocupa el fiel cumplimiento de los convenios y buenas relaciones internacionales, como menciona en su carta al Embajador alemán, deberíamos ver una verdadera acción de parte del Gobierno Central para combatir la corrupción que pudiera darse en la elección del Fiscal General. Estoy seguro que el Canciller Martínez está enterado que hemos firmado instrumentos internacionales de combate a la corrupción y especialmente la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (2004), la Convención Interamericana contra la Corrupción (1998), y el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica (1998). El canciller amenaza y trata de amedrentar al Embajador alemán diciendo “me veré obligado a proceder de acuerdo a lo regulado en la mencionada Convención”. Es tanta la incomodidad que le genera al gobierno, que se les olvida que debería ser la comunidad internacional la que sancione a nuestro país por la falta de iniciativa en el combate de la corrupción. Claramente, la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, la cual beneficiaría a El Salvador, busca que avancemos en el camino correcto, teniendo dentro de sus líneas estratégicas de acción el objetivo de fortalecer las instituciones para aumentar la confianza de la población en el Estado. El proceso de elección del nuevo Fiscal General es la prueba de fuego más inmediata que puede poner en riesgo la cooperación internacional. De tal forma, que si hay que amenazar a alguien, tiene que ser a los políticos que están entrampados en un proceso oscuro de elección del nuevo Fiscal General.

Finalmente, al señor Embajador de Alemania, hay que agradecer su firmeza en expresarse sobre temas tan importantes para la democracia y fortalecimiento de nuestras instituciones. Pero sobre todo, por medio de su actitud, recordar a los alvadoreños una frase de Theodore Roosevelt que decía: “Saber lo que es correcto no significa mucho a menos que haga lo que es correcto”. Esto aplica a los ciudadanos que debemos alzar nuestra voz, exigiendo que se elija un BUEN FISCAL, y a los diputados cumpliendo el mandato de la ciudadanía.

@luisportillosv

Depende. De Luis Portillo

El Salvador de hoy, es un país donde las posiciones y opiniones de gobernantes, una buena cantidad de políticos y sus fanáticos, están contagiadas de relatividad extrema. Cualquier acción u omisión, está sujeta a ser evaluada a través del lente que mejor se adapte al interés particular del instituto político con que dicha persona comulgue. Es decir, hoy en día todo es relativo y por ende excusable, siempre y cuando lo haga uno de los míos.

luis r. portilloJosé Portillo, 29 junio 2015 / EDH

Como máximo exponente tenemos al FMLN, el cual fue en su momento, una agrupación armada que supuestamente luchaba entre otras cosas, por conseguir que en el país imperara el Estado de Derecho. Es decir, que los poderes del Estado fueran independientes y, como consecuencia, existieran los pesos y contrapesos que rigen las verdaderas democracias. Pero ahora que están en el poder, la realidad es muy distinta, les resulta incómodo que la Sala de lo Constitucional no sea una caja de resonancia del Ejecutivo. Ante cualquier resolución que vaya en contra de su agenda de gobierno, la reacción inmediata es un ataque mediático visceral, pagado con los impuestos que supuestamente no alcanzan. Es obvio por sus opiniones, que el Estado de Derecho que anhelan, es aquel que se ajuste como saco a la medida de su visión de país.

Por otra parte, vemos un partido ARENA quejarse del matrimonio GANA-FMLN, donde como desafortunado resultado, queda siempre anulado más de un 45% de la población representada por el partido de derecha. Ahora bien, el actual partido de gobierno, solo le devuelve el favor a los tricolores, que en su momento usaron al PCN para anular de la aritmética legislativa al partido de izquierda, y así poder gobernar sin consensuar. Es decir, fue ARENA quien diseñó el mecanismo del cual ahora se quejan, pero que tampoco proponen cambiar, para poderlo usar cuando les toque estar de regreso en la silla.

Luego nos encontramos con simpatizantes de ambos institutos políticos, dispuestos a defender lo indefendible, bajo el argumento de que siempre ha sido así, casi reclamando el turno de los suyos. Se olvidan por un lado los seguidores del FMLN, que les vendieron la idea de cambio, votaron por un partido que juró acabar con los casos de corrupción de gobiernos anteriores y veamos ahora el resultado. Exdiputados que entraron a la Asamblea asalariados, para salir millonarios, que obviamente son defendidos por su cúpula, porque ahora son gobierno y no oposición. De su cúpula ya sabemos qué esperar, por eso pregunto, ¿dónde están todos esos manifestantes encapuchados y sin capucha que marchaban en tiempos de ARENA contra la corrupción? ¿No les molesta El Chaparral, la INE, Polisteque, los terrenos del exdiputado y otros casos similares?

Vemos con igual asombro, que simpatizantes de derecha se quejen públicamente y en redes sociales del abandono de las escuelas. Con la mano en el corazón, ¿cuándo han estado bien atendidas? Si ARENA falló en algo, fue en no educar a dos generaciones enteras, que fueran ahora motor de la economía, y defensores de la República. No se vale achacar a este gobierno el desastre actual, cuando lo único que ha hecho, es darle continuidad al abandono del sistema educativo que ha sido la regla desde siempre.

Nuestro país puede salir adelante, pero antes, como población debemos abandonar la visión partidaria, y poner adelante a El Salvador. Como electores, es necesario que evaluemos estrictamente a nuestros gobernantes, especialmente a los que les dimos el voto. No podemos seguir justificando burócratas corruptos, que viven de vender ideología, cuando se les contrato para solucionar los múltiples problemas que aquejan a nuestra patria. Si deseamos ver un cambio positivo, debemos abrazar el pragmatismo propio de los países desarrollados, abandonando los análisis viciados de conveniencia, para enfrentar juntos como sociedad a los malos políticos, sean del partido que sean.

Fariseos. De Luis R. Portillo

No es de sorprenderse que los “fariseos” reclaman a la Sala de entrometerse en los otros órganos del Estado. Habíamos estado tanto tiempo sin un freno a los atropellos, que ahora que se hace cumplir la Constitución, los “fariseos” sienten una reprimenda a la corrupción del pasado.

luis r. portilloLuis R. Portillo, 22 junio 2015 / EDH

De todos es muy conocido el pasaje bíblico en el cual los fariseos se rasgaron las vestiduras, lo cual se ha perpetuado como uno de los acto más hipócritas de la historia. Así también, algunos habrán leído cuando Jesús reprendió a los fariseos por prestar atención a cosas pequeñas como diezmar la menta, el eneldo y el comino mientras ignoraban cosas más importantes de la ley. Lo que algunos tal vez no comprendían es que los fariseos formaban un partido político-religioso en los tiempos del Nuevo Testamento, por cierto de los más grandes y con mucha influencia.

La hipocresía de los fariseos era lo que más molestaba a Jesús, por las contradicciones entre sus acciones externas y su intenciones. Se preocupaban más por la regla del día de reposo, que por la salud de una mujer. Los líderes de los fariseos no practicaban lo que predicaban y fueron comparados a “vasos limpios por fuera pero sucios por dentro” y a “sepulcros blanqueados”. Los fariseos hablaban de impuestos, pero exprimían a los ciudadanos. Colaban el mosquito, pero dejan por fuera asuntos de importancia. Si hubo un grupo que logro que Jesús se enfadara, sin duda fueron los fariseos.

Hoy en día, tenemos una clase política que se asemeja a los fariseos. Esta clase política tiene el control de los partidos políticos y de esa forma el control del Estado. Como ciudadanos, no tenemos más alternativa que reprender la hipocresía y pedir que todos actúen conforme a la ley. Podemos ver ejemplos claros de incumplimiento de ley con el tema de asesores de la Asamblea Legislativa. No dar la información completa y tener asesores con doble sueldo son violaciones de ley. ¿Estamos exigiendo como población que todos rectifiquen su actuar? ¿Vamos a permitir que esto siga pasando?

El otro (mal) ejemplo, lo podemos ver en el nepotismo que sigue plagando a las instituciones gubernamentales. Cualquier buen líder tiene que dar el ejemplo y hacer cumplir la ley, sin peros ni excusas. La Ley de Ética Gubernamental claramente prohíbe lo que está pasando en muchas de las instituciones del país. Cualquier argumento que se exponga para justificar la violación de la ley, es una ofensa para los ciudadanos. Lo preocupante es que algunos piensan que los que denunciamos estas violaciones a la ley, somos partidarios de un partido político en particular. También entristece ver que otros van más allá, y justifican el nepotismo e incumplimiento de la ley con ejemplos de administraciones anteriores o basados en el actuar de sus adversarios políticos. Es decir, la respuesta cuando son sorprendidos violando la ley es “antes lo hacían y ahora me toca a mi”. Afortunadamente, ese pensamiento es de una minoría recalcitrante y somos más los que creemos que todos los gobernantes tienen que rectificar, sin importar en qué lado del espectro político se encuentren.

La población tiene, gracias a las redes sociales y medios de comunicación, un mayor acceso a la información y eso ha despertado un pensamiento más crítico y equilibrado. Es por eso, que la honorable Sala de lo Constitucional tiene un amplio respaldo de la ciudadanía. Todos hemos visto cómo sus resoluciones han encarrilado la democracia de nuestro país, y cuando los políticos se “rasgan las vestiduras” con cada resolución que les corrige las aberraciones del pasado, la población solo reafirma su confianza en el buen actuar de la Sala de lo Constitucional. Esto no quiere decir que creemos que la Sala es infalible, sin embargo, su actuación ha sido el necesario contrapeso a los abusos históricos que hemos visto de parte de los órganos Ejecutivo y Legislativo. No es de sorprenderse que los “fariseos” reclaman a la Sala de entrometerse en los otros órganos del Estado. Habíamos estado tanto tiempo sin un freno a los atropellos, que ahora que se hace cumplir la Constitución, los “fariseos” sienten una reprimenda a la corrupción del pasado. Los ciudadanos no solo estamos del lado de la Sala de lo Constitucional, sino también esperamos que el gobierno, en lugar de gastar más impuestos en publicidad tratando de desprestigiar a la Sala, presente un plan de austeridad, que le permita cumplir con los objetivos de combate a la violencia que todos deseamos implemente exitosamente.

@luis_portillo