Mes: agosto 2017

Salvadoreños, ¿atrapados sin salida? De Alberto Arene

El Salvador ya topó, y se aproxima a tocar fondo, por ausencia de un grupo con la visión y características para liderarlo al futuro.

alberto-arene2Alberto Arene, 17 agosto 2017 / LA PRENSA GRAFICA

A veces pareciera que pretendemos vivir en la normalidad o más bien que nos hacemos los locos para poder sobrevivir y no volvernos locos… El Salvador lidera las tasas de homicidios en el mundo, el menor crecimiento y mayor endeudamiento de Latinoamérica y el mayor deterioro y vulnerabilidad ambiental, y –como si lo anterior no fuera suficiente– ya comenzó a revertirse nuestra válvula histórica de escape, las migraciones que llevaron al éxodo a un tercio de nuestra población, regresando miles de compatriotas de Estados Unidos, lo que reducirá progresivamente la remesas familiares que en el último cuarto de siglo nos dieron de vivir. El Salvador ya topó, y se aproxima a tocar fondo, por ausencia de un grupo con la visión y características para liderarlo al futuro.

LPGPero estas calamidades por grandes que sean no son las que nos tienen atrapados sin salida, sino la ausencia de un liderazgo y proyecto a la altura de los desafíos que enfrentamos. Solo veamos las características, intereses y talantes de buena parte de quienes nos gobiernan frente a las dimensiones de la tragedia que confrontamos.

Para los más estudiosos de la realidad salvadoreña a nivel nacional e internacional, El Salvador enfrenta una crisis de grandes dimensiones, y confronta un enorme desafío de viabilidad y futuro. Pero los salvadoreños pareciéramos tener dosis considerables de desprecio por el conocimiento y la comprensión objetiva, racional de los problemas y sus vías de solución. En la entrevista que sostuvimos el domingo pasado en el programa FOCOS con el historiador e intelectual salvadoreño Roberto Turcios, este afirmó que “en lo económico es donde se pone en evidencia la situación límite, insuperable del modo de producción de la posguerra… porque la crisis fiscal no se puede resolver de la manera acostumbrada con soluciones coyunturales. Se requiere un acuerdo de gran alcance. No podemos pensar en el desarrollo con las tasas de crecimiento que tenemos, no podemos pensar en reducir las desigualdades sin reducir la brecha tecnológica con el mundo. E incluso no podemos seguir con la realidad migratoria que hemos tenido. Desde varios lados se nos aparece una situación límite porque el modo de desarrollo ya no da para más”.

Pareciera que los salvadoreños no nos hacemos las grandes preguntas que se formulan las sociedades en tiempos de crisis históricas. Estamos más acostumbrados a preguntas o a comentarios pequeños y puntuales; a ver los problemas como coyunturales, no obstante que todos los de importancia no pueden solucionarse sin transformaciones estructurales; más acostumbrados a pequeñas respuestas a problemas complejos y al enfoque inmediatista del “coyol quebrado coyol comido”, frente a la necesidad de buscar soluciones duraderas en el tiempo; a la parcialidad del pensamiento frente a la necesidad de ver el todo, su integralidad; al enfoque individualista para enfrentar los problemas frente a la necesidad de actuar concertadamente como grupo o sociedad, con el individualismo de cada quien en su changarrito, en su respectivo grupito, caminando en las aguas envenenadas del conflicto y la desconfianza.

Hasta donde yo logro medio ver y comprender, la ausencia de visión y estrategia compartida y organizada para enfrentar la enormidad de los problemas del presente y la inviabilidad del futuro, y la falta de involucramiento sustantivo de la ciudadanía, explicarían por qué estamos atrapados sin salida.

Me inclino a pensar que la gran pregunta que debemos formularnos es: frente a semejante crisis histórica y ausencia de viabilidad y futuro ¿qué podemos hacer? Aquí algunas de las respuestas más comunes: 1. Esperar que termine este gobierno y tratar de contener sus peores decisiones. 2. Ir a elecciones legislativas y municipales el año próximo y a elecciones presidenciales en 2019 para cambiar la correlación de fuerzas y derrotar estratégicamente al enemigo. 3. Abstenernos de votar, o anular el voto. 4. Echarle la culpa al otro, al FMLN o a ARENA, a los comunistas o a la oligarquía y los yanquis. 5. Que nos salven y anexen los Estados Unidos, o que nos integremos a la Alianza Bolivariana de los Pueblos (ALBA) y al socialismo. 6. No hay nada que hacer. 7. Rezarle a Dios que todo lo puede. ¿Qué otra se le ocurre, amigo lector? El problemón es enorme, pero como respuesta salimos con un churrito… Hasta allí nos da, hasta allí “nos escurre”… Además de confrontar serios problemas de viabilidad, ninguna de estas respuestas y “soluciones” nos sacará del problemón que enfrentamos.

Desgraciadamente este es el estado de evolución de una buena parte de la conducción política del país, pero también de una parte de la ciudadanía. La política ha fracasado. Los partidos políticos y la Asamblea Legislativa son los instrumentos y poderes más atrasados de la institucionalidad democrática y el principal obstáculo para el entendimiento y el desarrollo nacional. La solución no es la antipolítica sino el surgimiento de grandes políticos para el entendimiento, el resurgimiento y el desarrollo de El Salvador. Y sobre todo de estadistas, grandes políticos con visión estratégica comprometidos con los intereses nacionales. Hasta ahora hemos dejado por la libre a los políticos. Ha llegado el momento de ocuparnos de ellos, transformando la política que es demasiado importante para dejársela a los políticos. ¿Cómo? Intentaremos responder en la próxima columna.

Adiós a Leonardo Heredia: Radicalmente libre. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 17 agosto 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY *

Mi suegro preferido:
No sé adónde te fuiste, pero seguramente seguirás jodiendo. Estos últimos días que ya no tenías fuerza (o ganas) ni para putearme, esto ya no era vida para alguien como vos.

Te conocí el 16 de enero del 1992. Abriéndonos paso en la Plaza Barrios, entre miles de desconocidos que se abrazaban para celebrar el fin de la guerra, de repente Daniela se paró y dijo: Te maspresento a mi papá. Andabas bien tipazo, y en este mar de banderas rojas llevabas el pañuelo rojo más como atuendo de caballero que de simpatía con la insurgencia. Dijiste: “Así que vos sos el cabrón con huevos que trajo de regreso a esta muchacha al país…”

A esta altura con Daniela ya teníamos varios años de pareja, y hacía un año que tu hija había regresado del exilio. Daniela me había contando de la leyenda Leonardo, fundador EDH logde radios y maestro de locutores en México, Guatemala, Costa Rica, Panamá y El Salvador, pero hasta este día nos conocimos. Por una simple razón: Hasta este día 16 de enero anduvimos compartimentados, llevando una vida clandestina, sin contacto con amigos y familia.

Este día te llevé a conocer a los compas de la Venceremos que estaban transmitiendo desde una de las torres de Catedral. Y al rato te convertiste en asesor y padrino de la Venceremos, en su transición de radio guerrillera a radio legal y comercial. Circuito entre dos leyendas de la radiodifusión…

Fuiste fue para mi el salvadoreño más auténtico que he conocido. Te moriste de risa de la manera que yo puteaba, tratando de hablar como salvadoreño: “Te voy a enseñar a putiar fino”, me dijiste, “si no nadie te va a respetar en este país.” Y algo aprendí. Para hablar claro y pelado, para que la gente te entienda, ¿qué mejor maestro que Leo?

Navegaste de entre éxito profesional y fracasos, y tus últimos años viviste hombre pobre. ¿Por qué? Hace poco le pregunté. Su respuesta: “Soy demasiado irreverente para que mis éxitos sean sostenidos. Siempre terminé mandando a la mierda a mis jefes y mis socios. Nadie me debe, y no debo nada a ningún hijueputa…”

Y así terminó su vida Leonardo: radicalmente libre. No dependiendo de nadie, ni de su familia. No haciendo caso a nadie, pero también dejando que cada uno de nosotros viviera como le daba la gana. Tus hijas e hijos (no sé si por algún destino genético o por emulación, porque nunca recibieron educación tuya) salieron igual: artistas, creativos, irreverentes, rebeldes… libres. ¿Qué más quiere un padre?

¿Qué te puedo decir que no te hayan dicho todos? Todo un país te reconoce como el padre de la radiodifusión, y muchos como la personificación del galán latino. Para mi sos el hombre que redefinió el concepto de suegro. Y el “hijueputa” honoris causa.

Adiós, Leonardo,

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(Esta es la versión original de la carta a Leonardo. En la versión publicada en MAS!, elsalvador.com, y El Diario de Hoy algunos conceptos considerados “malas palabras” fueron “suavizados”. Para Leonardo, como para mi, no existen malas palabras.
Además, leonardo y yo nunca nos hemos insultado, nos hemos puteado, que es cosa muy diferente.)

Carta a Trump: Salvar Venezuela sin ir a la guerra. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 15 agosto 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Dear Donald:
Sé que tiene un Departamento de Estado acéfalo y que sus únicos asesores son militares. Se nota. Le voy a mandar algunos consejos no solicitados, a los cuales usted por supuesto ni siquiera haría caso si le lo diera algún experto anglosajón en política hacía América Latina.

masSi realmente quiere ayudar a Venezuela a recuperar su democracia, lo peor que puede hacer es amenazar a Maduro con una intervención militar de Estados Unidos. Es de las pocas cosas que a esta altura le pueden dar oxígeno a este régimen aislado interna y externamente. Maduro y sus narco-generales lo aman por esta su nueva bravuconería.

En vez de esto, lo que el presidente de Estados Unidos debe hacer son tres cosas:

  1. EDH logHablar con Cuba y darle garantías que con un cambio de régimen en Venezuela no perderá el suministro de petróleo. O sea, convencer a Cuba que sostener a la fuerza a Maduro y apoyar la represión contra la oposición no es la única forma que Cuba puede asegurar su sobrevivencia económica. Esto requiere negociaciones paralelas con la oposición venezolana.

Pero lo que usted hace es cerrar las puertas recién abiertas de comunicación con Cuba, obligando a Castro y Maduro a defenderse mutuamente.

  1. Negociar con China, que es el principal acreedor de Venezuela. Venezuela ha empeñado los próximos 20 años de su producción petrolera a China, y Pequín sabe perfectamente que el régimen de Maduro, aunque logre sobrevivir a pura fuerza de represión, nunca tendrá capacidad de honrar esta deuda. La única manera de asegurar que Venezuela le pague a China es un cambio democrático que logre reconstruir la economía nacional. Nuevamente, igual que en el caso de Cuba, Estados Unidos puede dar las garantías que va a facilitar que un nuevo gobierno venezolano, con la ayuda de los organismo financieros internacionales, honre la deuda con China.

Pero lo que usted hace es tensionar la relación con China con su discurso de guerra comercial y sus amenazas militares a Coreo del Norte.

  1. En vez de amenazar con suspender las compras de petróleo a Venezuela, mejor negocie con Colombia para que juntos corten la conexión narco que mantiene funcionando el régimen narco-militar venezolano. Boicotear el petróleo venezolano afectaría a la población venezolana que ya está sufriendo la crisis de abastecimiento. Cortar la conexión FARC-Maduro y su negocio narco, sólo afectaría y efectivamente debilitaría a las cúpulas militares y políticas de Venezuela.

Estoy claro que su ceguera ideológica no le permitirá modificar sus políticas hacía Cuba y China, ni siquiera para salvar Venezuela y estabilizar América Latina. Pero la tercera opción, tal vez la más efectiva para debilitar a Maduro, encaja perfectamente en su discurso macho, Mr. Trump. A menos que sea discurso y nada más.

Si tiene más preguntas, consulte con los expertos en América Latina que abundan en Washington. O haga que su embajadora en Salvador me llame. Tengo varias cosas que me gustaría discutir con ella.

Sincerely yours,

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¿Estamos financiando a terroristas? De Centro de Estudios Jurídicos CEJ

Es saludable que inicie un debate serio sobre este tema. Con énfasis en serio. Ojala que no se limite a enmarcar el problema de los pactos electorales con pandillas en el contexto de la tregua, sino donde verdaderamente pertenece: las políticas de Seguridad post tregua del FMLN y la ausencia de alternativas por parte de ARENA.

Paolo Luers

Centro de Estudios Jurídicos CEJ, 14 agosto 2017 / LA PRENSA GRAFICA

centro estudios CEJLa semana pasada se celebró audiencia en el proceso que se instruye contra ciertos exfuncionarios, empleados públicos, y sujetos privados a quienes se les atribuye la comisión de delitos en el marco de la política del gobierno conocida como la tregua con las pandillas.

En esa audiencia, un líder pandillero rindió su testimonio y aseveró que para las elecciones presidenciales de 2014 el FMLN y ARENA les entregaron a las 3 principales pandillas cantidades de dinero para requerirles apoyo en la campaña electoral. Ese apoyo, para el caso del FMLN, incluía quitarles el Documento Único de Identidad a las personas afines a ARENA, y así evitar que ejercieran su derecho al sufragio.

LPGCabe recordar que a inicios de este año, ciertas investigaciones periodísticas revelaron las reuniones de altos dirigentes de ARENA y el FMLN con líderes pandilleros en el contexto de las elecciones de 2014. En esa ocasión dijimos en esta columna: “Lo que merece todo nuestro repudio es que las conversaciones (con las pandillas), negociaciones o como quiera llamárseles, se manejen en la penumbra y tengan como propósito la obtención de réditos políticos electorales. Es la vida y la tranquilidad de los ciudadanos la que día a día está en juego”.

La declaración testimonial relacionada, aunada a las investigaciones periodísticas sobre ese mismo asunto, son indicios suficientes para que la Fiscalía General de la República (FGR) inicie de inmediato una investigación.

En respeto al derecho a la presunción de inocencia, debemos ser prudentes y evitar condenar de antemano a cualquier sujeto o partido político. Pero, de igual manera, ejercer ciudadanía supone exigir a FGR que investigue profunda y rápidamente si los partidos políticos, sus dirigentes, y algunos sujetos relacionados con aquellos, han participado en financiar a los grupos pandilleros.

Esto adquiere singular importancia porque en agosto de 2015, la Sala de lo Constitucional emitió una sentencia en que, de un modo innovador, hizo una declaratoria general de las pandillas como organizaciones terroristas. Dijo: “Son grupos terroristas las pandillas denominadas Mara Salvatrucha o MS-13 y la Pandilla 18 o Mara 18, (…) en consecuencia, sus jefes, miembros, colaboradores, apologistas y financistas, quedan comprendidos dentro del concepto de terroristas”.

De ese modo, no es baladí la existencia de indicios de un financiamiento directo de las pandillas por parte de los dos partidos políticos mas grandes del país. Tal circunstancia supondría no solo que tales partidos, y en particular algunos de sus dirigentes, financiaron organizaciones terroristas, sino que también ellos serían considerados terroristas, a partir de los criterios definidos por la Sala de lo Constitucional.

El caso resulta peor ya que de acuerdo con tales indicios, los diálogos y el financiamiento a las pandillas fue con el objeto de obtener apoyo en votos y en actos criminales disuasivos para la elección presidencial de 2014. Y siendo que esta se definió apenas por 6,634 votos –que representaron el 0.22 % de los votos válidos– es altamente probable que la existencia de tales irregularidades –si es que ocurrieron– haya sido determinante para alterar el resultado final.

De ser cierto, esto supondría el delito de fraude electoral, y uno de los más graves atentados a la democracia después de la firma de los Acuerdos de Paz.

Los donantes de los partidos –empresarios, empleados públicos, y cualquier individuo– así como todos los contribuyentes –que también financiamos indirectamente a los partidos mediante el pago de impuestos que fondean la deuda política– debemos exigir explicaciones a los líderes de los partidos, y resultados inmediatos a la FGR.

Ningún financista de partidos políticos ni ningún otro ciudadano debería tolerar que el dinero que aportan a esos institutos termine en manos de organizaciones criminales que amenazan la seguridad y vida de todos los salvadoreños. Estaremos atentos a las actuaciones de la FGR.

Revisitando la tregua. De Cristina López

Es saludable que inicie un debate serio sobre este tema. Con énfasis en serio. Ojala que no se limite a enmarcar el problema de los pactos electorales con pandillas en el contexto de la tregua, sino donde verdaderamente pertenece: las políticas de Seguridad post tregua del FMLN y la ausencia de alternativas por parte de ARENA.

Paolo Luers

Cristina LópezCristina López, 14 agosto 2017 / EL DIARIO DE HOY

Muchos quisiéramos pensar que solo fue un mal sueño, pero el hecho de que seguimos lidiando con sus nefastas consecuencias sirve de confirmación de que, efectivamente, la administración de Mauricio Funes sucedió. La tregua del gobierno con las pandillas, en la que se intentó que las maras disminuyeran extorsiones y homicidios a cambio de privilegios en el sistema penitenciario, se encuentra nuevamente en discusión debido al juicio en el que se procesan varios de los negociantes por crímenes cometidos durante el proceso.

EDH logDe la tregua como tal puede criticarse muchísimo. Especialmente la poca transparencia con la que actuó la administración de Funes. El aspecto de sí el estado de derecho y el cumplimiento de la ley son o no negociables y sí no quebranta a la igualdad ante la ley que no todos podamos sentarnos a negociar privilegios en el sistema penitenciario es también una crítica común que se hace de la tregua, pero la realidad es que la insostenibilidad del status quo — las docenas de muertos diarios — invitó, por lo menos desde una perspectiva pro-vida, a considerar medidas sui generis.

El problema actual se encuentra en que como ciudadanía se ha vuelto cada vez más difícil saber a qué políticos y funcionarios públicos creerles, puesto que la luz que se ha arrojado en el proceso ha sido más o menos como destapar un resumidero: ha quedado en evidencia la bajeza de las alimañas que pretenden gobernarnos. Si bien pueden encontrarse múltiples argumentos a favor de la tregua como tal, de intentar forjar paz en nuestra violenta sociedad a través del diálogo y de una discusión que encamine una eventual reforma del sistema penitenciario que permita la rehabilitación, lo que es, a todas luces, inadmisible es la explotación que hicieron los principales partidos políticos de la violencia y la criminalidad para intentar sacar votos. No solo explotaron el proceso, que pudo haber sido positivo, lo ensuciaron de manera que será imposible forjar paz a través de esta vía pues se ha perdido la confianza de la ciudadanía, involuntariamente atrapada en medio del sándwich del gobierno y las pandillas.

Si en realidad cambiaron dinero por votos y actos criminales para impedir el derecho a asistir a las urnas de gran parte del electorado, el FMLN y ARENA han demostrado que poco es lo que los diferencia. Que las pandillas y la ola de criminalidad no son, para ninguno de los partidos que aspiran gobernar nuestro país, un problema estructural a resolver con años de política pública consistente, inversión en las comunidades o reforma del sistema penitenciario, sino una conveniente situación que el cinismo los ha llevado a explotar con el fin de beneficiarse electoralmente. Si les interesa mantener la confianza del electorado, les urge distanciarse del intercambio de dinero y de quienes lo propusieron, y pedir perdón a la ciudadanía por haber ensuciado lo que pudo haber sido un proceso constructivo.

La otra triste conclusión es que de la tregua, quienes más se terminaron beneficiando fueron las cúpulas de las pandillas, con la plata y los privilegios en los centros penales. No la sociedad civil. No los miembros de la sociedad civil que de buena fe y algo de ingenuidad intentaron participar en el proceso, pues se les está pagando con calumnias y con la expiación de los pecados de quienes desde el gobierno no quisieron ensuciarse. Tampoco se beneficiaron los pandilleros que no integran el liderazgo de las pandillas, la carne de cañón atrapada por la estructura criminal y sin mayor opción que unirse, emigrar, o morir; estos difícilmente vieron mejoradas sus condiciones. Como tampoco vieron mejoradas sus condiciones las víctimas de la absurda criminalidad que se ha vuelto la perpetua realidad nacional.

@crislopezg

Negociaron con pandillas. De Erika Saldaña

Es saludable que inicie un debate serio sobre este tema. Con énfasis en serio. Ojala que no se limite a enmarcar el problema de los pactos electorales con pandillas en el contexto de la tregua, sino donde verdaderamente pertenece: las políticas de Seguridad post tregua del FMLN y la ausencia de alternativas por parte de ARENA.

Paolo Luers

erika saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 14 agosto 2017 / EL DIARIO DE HOY

El FMLN y ARENA habrían negociado con las pandillas a cambio de incentivar o intimidar las votaciones presidenciales de 2014. A los dos partidos políticos mayoritarios de El Salvador poco les importó el historial criminal de estos grupos, los fines para los cuales podrían utilizar el dinero recibido en sus negociaciones, ni las consecuencias que el fortalecimiento de estos grupos tendría en la vida de muchos salvadoreños. A estos partidos políticos únicamente les interesó mantener o recuperar el poder.

EDH logEmpecemos por lo incomprensible. ¿A quién en su sano juicio se le ocurre que es válido sentarse a negociar aspectos políticos del país, como una votación, con grupos que se encuentran fuera de la ley? Las pandillas son ese fenómeno social cuya raíz no hemos comprendido a cabalidad. Probablemente son producto de la desigualdad, violencia y falta de oportunidades, pero eso no excluye el hecho que son grupos de personas que han cometido graves delitos contra la sociedad y cuya reinserción o aceptación no puede ocurrir fuera de los parámetros que dibuja la ley.

Cuando en 2016 se dieron a conocer audios y videos publicados por el periódico digital El Faro, en el que aparecían funcionarios de ambos partidos mayoritarios intentando hacer acuerdos con los jefes de las principales pandillas, a los partidos no les tocó más que aceptar esas reuniones; eso sí, aduciendo otro tipo de motivos y tratando de justificar cualquier rastro de ilegitimidad. ARENA manifestó que sus reuniones se realizaron con el fin de que las pandillas permitieran una votación libre en los territorios controlados y cesaran el acoso a votantes en la segunda vuelta presidencial de 2014; mientras que el FMLN expresó que las reuniones del Ministro de Gobernación con pandilleros respondían a un apoyo económico para renovar los documentos únicos de identidad y programas de microcrédito.

Los partidos políticos han desgastado tanto su credibilidad en El Salvador, que ya pocos (o solo su voto duro) creen en las justificaciones que otorgan. Aunque manifiesten que sus propósitos eran distintos a incidir en las elecciones de 2014, no hay nada que justifique que negociaron con pandillas. Si su intención era detener acciones ilegítimas, su deber era acudir a las instancias correspondientes a denunciar y hacer públicos los hechos, no sentarse a ofrecer beneficios a pandilleros.

A los políticos no les importó que estos grupos han robado, matado, violado e intimidado a muchas personas; el único fin que ARENA y el FMLN habrían tenido en la cabeza era conseguir ganar las elecciones y con estas negociaciones dejaron claro que estaban dispuestos a pagar cualquier precio, dinero y vidas de salvadoreños. Usaron a grupos que depredan a la sociedad para ganar unas elecciones. Es algo vil. Despreciable.

Por otro lado, con este tipo de negociaciones queda expuesta la incapacidad de los actuales partidos políticos de ganar una elección con base en propuestas y trabajo. A ARENA y el FMLN les salía más fácil lograr que las personas votaran o dejaran de votar por la fuerza, a las alternativas naturales en un país civilizado: presentar planes de gobierno con propuestas decentes y que los ciudadanos fueran los que evaluaran esas propuestas en las urnas. No tienen ni la mínima capacidad de gobernar de manera decente, por lo que se tuvieron que auxiliar de los métodos más bajeros que existen.

ARENA y el FMLN atentaron directamente con el sistema político y contra la democracia misma. Si las elecciones libres son un presupuesto necesario para la existencia de un Estado constitucional de Derecho, el solo intento de alterar la voluntad popular a través de compra de votos o de la intimidación a ciudadanos libres para que no asistieran a las urnas, los vuelve culpables de atentar contra la esencia del sistema republicano.

Los partidos políticos ya se encontraban inmersos en una crisis por culpa de su misma ineptitud para dirigir los temas trascendentales para la ciudadanía; estas negociaciones con grupos criminales los siguen llevando camino al abismo. El posible resquebrajamiento del sistema de partidos políticos será culpa de la desconfianza que ellos mismos han sembrado con acciones reprochables como estas. O cambian su forma de hacer política, o la historia recordará a estas legislaturas y gobiernos como los únicos responsables de la total decadencia de El Salvador.

Que soplen nuevos vientos. De Leda Romero

Los ciudadanos parece que nos hemos acomodado a la mediocridad de lo que hay: dos partidos retrógrados y adormecidos por la falta de propuestas convincentes con liderazgos creíbles.

leda romeroLeda Romero, 13 agosto 2017 / LPG-SEPTIMO SENTIDO

Constantemente he comentado en este valioso espacio de opinión, que no me siento representada por ninguno de los partidos políticos salvadoreños. ¿Por qué? Pues porque me da la sensación de que las dos principales fuerzas partidarias del país, en lugar de ser serios, se pelean por comprobar cuál es más retrógrado o menos consecuente, y la vida se nos va en leer sobre escándalos ridículos, cadenas nacionales, inasistencias a las plenarias o decisiones cuestionables.

septimo sentidoProbablemente llego tarde a esta conversación, pero está bien, porque creo que es un tema que no debe perder vigencia y en torno al cual vale la pena continuar hablando: que las vacaciones no nos aparten de lo importante.

Me refiero al reciente episodio en el que una muy preparada joven precandidata a diputada suplente por el partido tricolor fue excluida del listado. Esta expulsión no se debió a una falta de idoneidad para el cargo –porque Aída Betancourt cuenta con un currículum envidiable–, esta negativa se debió a que Aída, que ha cultivado una opinión crítica, ha manifestado desacuerdos con el partido ARENA.

Es decir, un partido que durante años se ha enfrentado a una dura crisis de liderazgos, que pide a gritos una renovación, o al menos, atisbos de nuevos aires y personajes que resulten esperanzadores, decide descartar a una precandidata que además de encarnar esta posibilidad, cuenta con la preparación, las agallas y la disposición para entrar en el mundo político.

¿Es acaso un autoboicot? ¿Es acaso que ARENA tiene la necesidad de demostrar que no hay ninguna expectativa por renovarse, por cambiar la forma de hacer política, por ser mejores?

Si ARENA no demuestra algún ánimo por la autocrítica, por evaluar cómo están haciendo las cosas y cuáles son sus posibilidades de mejorar, únicamente seguirán construyendo el camino hacia la decadencia.

Y este camino no ha sido construido únicamente por el partido opositor. El FMLN también se esfuerza por demostrar una y otra vez esta suerte de surrealismo mágico, en el que todo está bien y El Salvador es incluso un poco mejor que la isla de la fantasía.

El país se encuentra dividido entre dos fuerzas políticas que no ofrecen ninguna propuesta convincente y, mientras tanto, los ciudadanos parece que nos hemos acomodado a la mediocridad de lo que hay: dos partidos retrógrados y adormecidos por la falta de propuestas convincentes con liderazgos creíbles.

¿O no?

Fue interesante ver, durante ese par de días que duró el escándalo, cómo fueron surgiendo diversidad de opiniones lamentando el incidente. Eso significa que hay una suerte de compromiso, o al menos de preocupación, desde algunos sectores que vieron cómo se excluía sin miramientos un perfil idóneo para incorporarse a la Asamblea Legislativa; y al mismo tiempo, que hay voces dispuestas a cuestionar a las cúpulas de los partidos históricos de nuestro país.

No se trata de causar más divisiones o de continuar polarizando la situación, se trata de tener claro que existe una necesidad evidente de renovación y de propuestas políticas dirigidas a un segmento de la población que no está conforme con los partidos actuales.

Por otra parte, esta columna es una invitación a ARENA para que no vea a la crítica como un enemigo, sino como una oportunidad. Dejen de hacer oídos sordos a la imperante necesidad de renovación en sus filas.