Opinión

Telegramas navideños. Me pueden contestar en enero. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 16 diciembre 2017 / MAS! y El Diario de Hoy

Presidente: Usted fue a El Mozote para cumplir una sentencia de la Comisión Interamericana de DDHH. Salió del trámite. Un estadista hubiera aprovechado la ocasión para conciliar la justicia con la paz, presentando una Ley de Reconciliación que llene el vacío que dejó la suspensión de la amnistía.

Salvador Sánchez Cerén, en su carácter de dirigente de las FPL: Hablar de los 1000 campesinos de El Mozote y callar sobre los 1000 campesinos de San Vicente es hipócrita.

logos MAS y EDHMauricio Vargas: Usted mostró hombría cuando como militar apoyó a Cristiani a negociar la paz. ¿Por qué no va a El Mozote para decir a los hijos y nietos que la masacre de sus familias fue un crimen que deshonró la Fuerza Armada? Lo puede hacer una vez termine el juicio.

Padre Tojeira: ¿Por qué, en vez de solicitar un juicio penal, no convocaron en la UCA un Tribunal Russell, como el que se hizo en 1966 sobre Vietnam, para establecer la verdad sobre el asesinato de los jesuitas, de Rodríguez Porth y otros crímenes de guerra?

Nayib Bukele: Ahora que quiere asumir el rol del verdadero revolucionario, acusando al FMLN de ser Arena.2, ¿por qué hace giras en California, en vez de ir a las comunidades de ex combatientes en Morazán, Chalate, y el Bajo Lempa? Será interesante ver si aceptan su liderazgo.

Milagro Navas: Alcaldesa, si las propuestas de su contrincante Luis Rodríguez son tan risibles como usted dice, ¿por qué se niega a enfrentarlo en un debate público?

Mauricio Interiano y Alberto Romero: Su silencio sobre los bonos navideños de los diputados hace demasiado ruido. ¿Realmente van a permitir que sus diputados los cobren?

Vanda Pignato: ¿Realmente piensa que alguien le cree esta cara de Yo no fui, fue mi marido? Usted vivió en los mismos lujos de su esposo. ¿No fue usted que llevó a Orlando su familia en el jet privado? ¿Y lo de Santana, Lula y Odebrecht?

Fiscal General: ¿No va a investigar y acusar al ministro de Gobernación por falsedad ideológica y decisiones arbitrarias en el caso de la legalización exprés de las 62 asociaciones fantasmas que necesitaba el gobierno para elegir a Trejo?

Ya sé que todos ustedes ya están empacando para sus vacaciones. Yo también. No importa, me pueden contestar en enero 2019. Saludos,

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Carta al Fiscal General: Goleada de 0-18. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 31 agosto 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Su silencio es ruidoso. Cada vez que le pusieron un micrófono en frente, ha aprovechado a hablar de su caso estrella: la tregua. Todavía la noche antes de la sentencia, usted apareció en televisión exhortando al juez a “sentenciar según las pruebas presentadas” y no dejarse presionar por nadie. Irónicamente, usted fue el único que se atrevió a presionar al juez. Y luego de la lección que recibió la Fiscalía en la sentencia del “caso tregua”, silencio…

El juez desechó una tras otra todas las pruebas y tesis de sus fiscales –hasta que no quedó viva ni una sola. Lógica conclusión: absolución de todos los 18 acusados por todos los delitos imputados por la Fiscalía con tanta pompa: en la vista pública, en los medios que ustedes abastecieron sistemáticamente con sus acusaciones y teorías de conspiración, en sus propias declaraciones y entrevistas.

Pasó cabal lo que yo le advertí: al toparse con un juez honesto, independiente y docto, la Fiscalía iba a sufrir un descalabro con su caso estrella. Bueno, se toparon con un juez que no se deja intimidar por nadie, tampoco por el poder que usted como Fiscal General reviste. Se toparon con un juez que no se deja impresionar por las estrategias mediáticas que la Fiscalía parece favorecer encima de una investigación sólida.

EDH logUsted tal vez todavía no ha captado bien la lección que el juez dio a la fiscalía. Dudo que sus fiscales tuvieron el valor de transmitirle las duras observaciones y regañadas que le mandó el juez:

  • Afirmó tajantemente que no existió ninguna asociación ilícita entre los imputados, sino que todos ellos actuaron dentro de la estructura y jerarquía del Estado, supeditados a las políticas públicas y los lineamientos emanados por el Ministerio de Justicia.
  • Señaló a la Fiscalía investigaciones y documentaciones inconclusas e incongruentes, sea por incapacidad, por negligencia o por mala fe.
  • Denunció con visible indignación una “gran injusticia” cometida por la Fiscalía al haber incluido en su acusación a los miembros del Consejo Criminológico y del Equipo Técnico, a quienes ustedes acusaron de falsedad ideológica no existente.
  • Concluyó que no existían actos arbitrarios, ni incumplimiento de deberes por parte de ninguno de los servidores públicos imputados: ni del director general de Centros Penales Nelson Rauda, ni del inspector general Anilber Rodríguez, ni de los directores de los penales de Izalco, Ciudad Barrios y Cojutepeque. La base de esta conclusión del juez: fue el ministro de Justicia y Seguridad que, en responsabilidad solidaria con el Presidente de la República, ordenó modificar y flexibilizar los procedimientos dentro del sistema penitenciario (y también de la PNC) para facilitar la labor de los mediadores.
  • Desechó la acusación central de la Fiscalía: la introducción de objetos ilícitos en los penales, basada únicamente en el testimonio de un exjefe pandillero transformado en testigo de la fiscalía. No le dio ninguna credibilidad, porque sus acusaciones no estaban comprobadas por ningún otro testigo o testimonio ofrecido por la Fiscalía. Por tanto, la Fiscalía se quedó sin caso.

¿Usted tiene conciencia de la gravedad de los señalamientos del juez? Deberían llevarlo a reflexionar sobre el (ab)uso que está haciendo de criminales a quienes ofrece inmunidad.

Deberían llevarlo a reflexionar sobre la urgencia de superar las deficiencias de las pruebas, en vez de intentar de compensarlas con relatos dudosos de testigos criteriados.

Deberían llevarlo a reflexionar sobre las fronteras entre cuestionar políticas públicas e intentar de penalizarlas, porque esto desnaturaliza la misión constitucional de la fiscalía y la lleva a promover juicios políticos.

Muchos entendieron mal el mensaje del juez y ahora piden un juicio contra el ministro Munguía Payés. Pero lo que el juez hizo es remitir el “caso tregua” al ámbito donde pertenece: el análisis político de las estrategias de seguridad pública, no el ámbito penal.

Este análisis nunca se hizo en nuestra país: ni de la mano dura, ni de la tregua, ni de la actual política de militarización de la lucha del Estado contra la delincuencia y violencia.

Usted llamó la tregua una “cochinada”, pero esto no es una categoría de análisis digna de un Fiscal General. Un fiscal general que entiende que su misión no es solamente acusar y conseguir condenas, sino garantizar el Estado de Derecho, podría aportar mucho a este análisis. En vez de esto, usted aportó una farsa.

Reflexione, señor fiscal. Saludos.

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Lea también las cartas sobre la vista pública del caso:

Carta sobre el primer día de la vista pública del “caso tregua”: FGR 0-2 Defensa.

Carta sobre el último día del juicio en el “caso tregua”: La Fiscalía es una desgracia. De Paolo Luers

Las medicinas perdidas, Gustavito, implantar pruebas y los medios. De Ricardo Chacón

ric chaconRicardo Chacón, 5 marzo 2017 / EDH

Hace exactamente 11 años, 4 meses y 18 días se publicó en este mismo espacio el extravío de una caja de medicinas en las aduanas. Comentaba en ese entonces, que la pérdida, entre miles que hay en aduanas, no nos debería quitar el sueño, como tampoco que exista un error… lo que nos parece extraño y fuera de toda lógica es que se pierda un lote de medicinas para enfermos de leucemia, con un valor de más de 378 mil dólares, donada por una organización internacional, y que las autoridades modificaran diariamente su discurso en torno al hecho.

diario hoyAntes de encontrarse el lote de medicinas extraviadas, porque se encontró en un anexo de aduanas, se dijo que el paquete fue quemado, que no estaba identificado, incluso que habría sanción para tres empleados. Las diversas versiones nos hicieron pensar que existía desorden, hubo un error o ambas o simplemente existía la intención y el objetivo de robarse el cuantioso lote de medicinas.

Lo menos que se esperaba en este caso es que la dirección de esta instancia de servicio público esclareciera los hechos y, sobre todo, se tomara acción correctiva. No pasó nada, como tampoco pasa nada en la actualidad y las cosas siguen igual de caóticas, pero nadie, absolutamente nadie, se responsabiliza de los problemas, mucho menos hay sanciones.

Lo mismo sucede en estos días con la muerte de un hipopótamo del zoológico, al menos hay cuatro versiones oficiales sobre los hechos; por supuesto, a nadie se responsabiliza y menos hay sanciones. Otro ejemplo, este es muy grave, tiene que ver con la detención de un joven de una colonia en Ilopango, que al parecer los agentes le implantaron droga para apresarlo… ni la policía ni la inspectoría ni los Derechos Humanos han dado una respuesta sobre este caso, mucho menos hay sanciones.

Más allá de estos ejemplos, lo que me parece mucho más importante destacar son otras cuestiones, por ejemplo, el papel de los medios de comunicación. De no haberse dado publicidad, y en demasía, poco o nada se hubiese hecho; estoy casi seguro de que la caja de medicinas no hubiese aparecido, la muerte de Gustavito fue un hecho vandálico, y no existió la barbarie de implantar pruebas a un joven.

Esto nos lleva a dos cuestiones: por un lado, el papel de denuncia que cumplen los medios de comunicación, y por otro, la labor no puede quedarse en la denuncia sino que debe brindar los elementos para juzgar los hechos y tratar de llegar al fondo de las cuestiones.

De fondo, y esta es una de las discusiones sobre el tema, y tiene que ver con el papel de la investigación en los medios de comunicación; nadie niega esta dimensión, sin embargo, cómo y qué características debe tener sí es discutible.

Para unos, basta que tenga una dimensión de denuncia para que valga; es válido pero creo se queda corto, debe de trascender y buscar no solo el fondo de las cosas, sino brindar a la población los elementos para que pueda interpretar de mejor manera lo sucedido.

La denuncia es importante, sumamente importante, sin embargo, es todavía mucho más relevante el cuestionar lo que sucede en Aduanas, en Secultura o en la PNC… y más aún plantear con claridad qué tipo de gestión pública se realiza en esas instituciones.

Desde otra perspectiva, y aquí entramos a la diferenciación entre periodismo informativo – investigativo y el periodismo de opinión, montado sobre la investigación que cuestiona, incluso pedir la cabeza de los jefes de estas instituciones como una exigencia de la misma sociedad.

Profundicemos un par de cuestiones; ¿el periodismo, y los periodistas pueden o deben juzgar la realidad o simplemente contarla?… claramente, ambas; sin embargo, bajo ciertos criterios, teniendo de base una sólida base ética, siguiendo las reglas del juego, donde los hechos tienen que ser sustentados, vistos desde varios ángulos y dejando de lado los “particularismos”, sean estos individuales o de grupo.

Esta visión deja de lado aquellas concepciones del “purismo” periodístico montado en conceptos del objetivismo puro de corte positivo, donde los periodistas, supuestamente, se pueden aislar de la realidad y “contar con pureza los hechos”.

Ojo, no se trata de caer en los subjetivismos propios de las visiones individualistas, donde la opinión particular se impone… no, se trata de juzgar la realidad, dejando claramente sentado desde dónde se hace, bajo qué criterios se realiza y sobre todo, abierto al debate, a la discusión, al diálogo.

Tal como nos decía un profesor hace unos años, hemos de dejar de ser un trabajo informativo donde únicamente se “cuelgan los hechos noticiosos” como si fuera ropa lavada y entrar a la dimensión del análisis, el juzgamiento… no es fácil hacerlo, lo sé, pero si no damos el paso, nunca avanzaremos.

Deliberemos. De José Ignacio Torreblanca

El autor es el nuevo editor de la sección Opinión de El País.

José Ignacio Torreblanca es Profesor Titular en el Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y Doctor Miembro del Instituto Juan March de Estudios e Investigaciones. José Ignacio Torreblanca, 5 junio 2016 / EL PAIS

“Somos nosotros mismos los que deliberamos y decidimos conforme a derecho sobre la cosa pública, pues no creemos que lo que perjudica a la acción sea el debate, sino precisamente el no dejarse instruir por la discusión antes de llevar a cabo lo que hay que hacer”. Una sencilla pero potente observación (formulada por Pericles en el 431 a.C.) que resume a la perfección algo que todos sabemos, que una democracia es imposible sin un debate público de calidad, pero que demasiado a menudo olvidamos o nos intentan hacer olvidar.

Hablamos mucho de crisis de la democracia, y casi cada día intentamos reinventarla. Pero los principios que hacen funcionar nuestras democracias tienen casi 2.500 años de antigüedad y muy poca necesidad de renovación en lo el paisfundamental. Aquel ágora ateniense, que permitía una democracia participativa, se ha transmutado hoy en un ágora digital. Más que nunca, la complejidad del mundo en el que vivimos exige unos medios de comunicación que puedan explicar esos cambios, dar voz a la ciudadanía y exigir cuentas al poder.

Que los principios y ambiciones democráticas sean los mismos no quiere decir que sea fácil desarrollarlos. Al contrario, vivimos en una época marcada por profundos cambios tecnológicos que abren posibilidades tan infinitas como complejas de materializar. Y por si el reto del cambio digital no fuera suficiente, en nuestras sociedades proliferan los extremismos y la polarización, a veces alimentados por las dinámicas de las redes sociales, lo que hace difícil en ocasiones mantener ese debate público de calidad que sirve de oxígeno a nuestras democracias.

El PAÍS acaba de cumplir 40 años y se lanza con toda energía e ilusión a conquistar los nuevos espacios de debate público y deliberación que conforman Internet y las redes sociales. Queremos conectar a las generaciones que fundaron este periódico y lo han sostenido con su fidelidad con los jóvenes que se incorporan al mundo y también ansían un espacio abierto y plural para el análisis riguroso y de calidad. Además del cambio digital y generacional, buscamos abrirnos geográficamente a nuevas firmas, temáticas y miradas. En nuestras tribunas, aspiramos a mezclar la experiencia y la veteranía con la juventud y la innovación. Y en nuestros editoriales queremos reflexionar en voz alta sobre los hechos más relevantes de la actualidad, los problemas que nos preocupan a todos y las tendencias que están definiendo ya nuestro futuro. Queremos reflexionar, debatir, analizar, lograr entre todos un espacio público de calidad que mejore la democracia. Deliberemos.

@jitorreblanca

EL PAÍS Opinión se renueva

José Ignacio Torreblanca es el nuevo jefe de una sección que mira más a Internet y amplía áreas de debate.

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José Ignacio Torreblanca

5 junio 2016 / EL PAIS

EL PAÍS Opinión, la sección que el periódico dedica a editoriales, tribunas y debates, arranca nueva etapa con la mirada puesta en el desarrollo de contenidos para la web, en la renovación de firmas y en una invitación a lectores y generaciones de todo el mundo a participar en el intercambio de ideas. Éstas son las claves de la nueva etapa:

1) Más Internet. Llegar a más lectores a través de más canales es la filosofía de una nueva realidad que ha multiplicado sus posibilidades en la era de Internet. Además de la oferta en papel, la nueva sección intenta recorrer todos los caminos que hoy se abren en el universo digital.

Por ello, Opinión amplía su presencia en Internet con una página en Facebook donde los lectores pueden encontrar todos los contenidos de la sección, participar en encuestas instantáneas sobre cuestiones de actualidad y asistir a entrevistas en directo con los autores y responsables de la sección. Esta nueva página en Facebook se añade a nuestra cuenta ya existente en Twitter (@elpais_opinion), a la que seguirá, pronto, la presencia en Instagram. Opinión ofrecerá además videoanálisis de las noticias de actualidad, permitirá descargar podcasts semanales donde analizaremos con nuestros corresponsales los hechos y tendencias más relevantes de la actualidad mundial, y elaborará newsletters que enviará por correo electrónico a los lectores que se suscriban.

2) Renovación de firmas. Las secciones de Claves y Mirador renuevan sus articulistas buscando un mejor equilibrio geográfico, generacional, de género y temático. Se incorporan Víctor Lapuente, Sandra León, Jorge Galindo, Máriam Martínez-Bascuñán, Valeria Luiselli y Javier Sampedro, que suman sus columnas a las habituales de Julio Llamazares, Manuel Jabois, Jorge M.Reverte, José Ignacio Torreblanca, David Trueba y Xavier Vidal-Folch.

3) Ampliar el debate. Los lectores encontrarán más espacio para expresar su opinión en la sección de Cartas al Director en la web; una herramienta imprescindible para conectar con los lectores, darles voz y estar al tanto de sus preocupaciones. También, quienes aspiran a colaborar en EL PAÍS Opinión encontrarán en la web orientacioens para hacerlo: aportar claves originales, identificar temas novedosos, buscar ángulos distintos, mostrar realidades diferentes o rehuir manifiestos y argumentarios, son algunas de las recomendaciones.

Además, los lectores seguirán encontrando en nuestra sección a los mejores viñetistas, un comentario diario de actualidad (Acento) y una ventana al mundo (Conversación Global).

La nueva etapa de EL PAÍS Opinión cuenta con José Ignacio Torreblanca como jefe de esta área. Torreblanca es profesor de Ciencia Política en la UNED y ha dirigido la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relationes (ECFR). Es columnista de EL PAÍS desde junio de 2008. Su último libro Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis (Debate) se publicó en abril de 2015. Ha publicado también ¿Quién Gobierna en Europa? (Catarata, 2014) y La fragmentación del poder europeo (Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.