Nayib Bukele

Columna Transversal: ¿Un nuevo mapa político? De Paolo Luers

Bukele, al adoptar un discurso que lo sitúa a la izquierda del Frente, no es un verdadero peligro para el FMLN. Sería mucho más peligroso el surgimiento de una izquierda socialdemócrata.

paolo3Paolo Luers, 20 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

A todos que no pertenecemos a la militancia del FMLN ni al fan club de Bukele no nos toca tomar partido en el pleito entre este partido y el hombre que eelos mismos han llevado a la alcaldía capitalina y al estrellato. Tampoco se trata de simplemente sentarse al lado del río para ver pasar los cadáveres. Hay que entender lo que hay detrás de esta telenovela tragicómica. No el drama en si, ni tampoco sus principales actores, pero sí lo que hay detrás podrá tener importancia para el futuro de la política del país.

El FMLN histórico: un frente plural

EDH logEl FMLN es un partido que pasó por fuertes debates internos en los años 90. Durante la guerra de la cual nació, no fue una organización vertical ni centralizada, sino un frente de 5 organizaciones político-militares, cada uno con su propio perfil ideológico, su propio estilo de dirección, sus propias alianzas nacionales e internacionales. Como suele decir Dagoberto Gutiérrez: “En el Frente habíamos comunistas, no comunistas y anticomunistas.” Diversos casi hasta la incompatibilidad en ideología, estrategia y cultura interna, pero unidos en un sólo objetivo común: acabar con el militarismo y su régimen de represión y exclusión social y política. Era suficiente para crear un frente común. Por necesidad más que por convicción, se toleraban las diferencias entre quienes querían erigir un sistema socialista y los que querían construir un sistema republicano pluralista.

Dagoberto Gutiérrez: “En el Frente habíamos
comunistas, no comunistas y anticomunistas.”

En los Acuerdos de Paz se reflejaba este consenso mínimo: la desmilitarización, el pluralismo con la izquierda como una fuerza política con los mismos derechos; desmontaje de los aparatos de represión y persecución política; elecciones libres.

La imposición del partido vertical

En 1992 se formó el FMLN como partido, con todas estas tendencias diversas adentro. Con diferentes visiones: unos estaban satisfechos con haber alcanzado el pluralismo, otros lo vieron como un paso para llegar a un régimen socialista con hegemonía de una clase y su partido. Unos querían construir un partido horizontal, cuyos miembros fueran ciudadanos; otros querían un partido vertical, con militantes disciplinados.

Estos debates tuvieron lugar durante la primera fase de postguerra, entre 1992 y 1994. Incluso cuando el ERP y la RN se apartaron luego de las elecciones del 1994, el FMLN siguió siendo un partido de tendencias, abierta y oficialmente constituidos: la corriente Revolucionaria-socialista, liderada por Schafik Handal y Sánchez Cerén; los Renovadores, liderados por Facundo Guardado, Francisco Jovel y Oscar Ortiz; la Tendencia Revolucionaria de Dagoberto Gutiérrez, y al centro la tendencia wishiwashi o Tulipanes liderado por Gerson Martínez y Violeta Menjívar. Hubo fuertes debates y enfrentamientos, que culminaron en unas muy disputadas primarias por la Secretaría General entre Schafik y Ortiz, y en un pleito fuerte sobre la candidatura presidencial para el 1999. Enfrentamientos fuertes, con amenazas y pistolas en mano.

Al final los Renovadores salieron, para formar su propia partido, poco después también otro contingente que relanzó el FDR. Por último se fue el alcalde Héctor Silva y se unió al CD. El resto se estableció como partido único, centralizado, monolítico y vertical, con prohibición explícita de tendencias. Quedando solos, los Tulipanes se subordinaron. Los Socialistas-revolucionarios se tomaron al partido, lo alinearon y disciplinaron. El debate se acabó.

Desde esta depuración, nadie dentro del FMLN ha levantado la voz para criticar la dirección del partido, ni antes ni después de su ascenso al poder. Las críticas existen, se expresan en privado, pero no tienen canal de expresión dentro de la institucionalidad del partido, y expresarlas públicamente en los medios es considerado traición y divisionismo.

“Desde esta depuración, nadie dentro del FMLN
ha levantado la voz para criticar la dirección
del partido, ni antes ni después de su ascenso al poder.”

Bukele y el FMLN

En este contexto hay que ver la actuación de Bukele, quien decide no sólo criticar sino descalificar a la dirección de partido y al mismo presidente, por un cálculo bien simple: no quiere cargar con la pérdida de confianza que la mayoría de la sociedad siente por el partido y su gobierno. Quiere ser presidente, o bien con un FMLN que se deja torcer el brazo por él y lo acepta como nuevo rey; o sin y contra el FMLN, volviéndose vocero y líder del descontento con toda la clase política, retomando y reforzando la tendencia a la anti-política.

Era obvio que el partido no iba a aceptar este chantaje. Si Bukele lo pensaba, demuestra su escasa formación política. Para los cuadros dirigentes del FMLN, conservar la unidad monolítica del partido y el control del aparato, luego de las disputas internas de los años 90, es más importante que el control de una alcaldía o incluso del poder. Por esto, le negaron la candidatura a la presidencia a Héctor Silva, sabiendo que sin él iban a perder en el 1999, y con él iban a perder el control del partido. Mucho menos le iban a abrir la puerta al poder a un Nayib Bukele, les resulta impensable después de la pésima experiencia con Mauricio Funes. Las mismas encuestas que dan cuerda a Bukele en su ambición personal y presidencial, causan sirenas de alarma en el FMLN. Así como es el ADN del partido, forjado por Schafik Handal, Medardo y Sánchez Cerén, la expulsión de Bukele era inevitable. No tiene nada que ver con manzanas ni mucho menos con irrespeto a mujeres.

“Para los cuadros dirigentes del FMLN, conservar la unidad monolítica del partido y el control del aparato es más importante que el control de una alcaldía o incluso del poder.”

Dentro de su lógica, el FMLN tiene razón. Sea cual sea el movimiento o partido que logre armar Bukele, les puede costar la alcaldía y la presidencia, pero incluso en este caso la principal fuerza de oposición será el FMLN, con fuerza parlamentaria, municipal y territorial. Bukele, al adoptar un discurso que lo sitúa a la izquierda del Frente y en el populismo puro, no es un verdadero peligro para el FMLN. Sería mucho más peligroso el surgimiento de una izquierda socialdemócrata. El FMLN se ha concentrado durante 20 años en evitar (con éxito) que nazca este desafío, porque sabe que una fuerza de centroizquierda efectivamente condenaría a la izquierda revolucionaria a un aislamiento del resto de la sociedad, una existencia al margen del mapa político. El que Bukele les robe su lugar al margen izquierdo del espectro político tiene sin cuidado a los dirigentes del FMLN. Así como nunca han visto como peligro a Dagoberto Gutiérrez y su Tendencia Proletaria.

“Bukele se va a dar cuenta pronto que su proyecto
no va a encontrar con quienes aliarse.”

 ¿Una nueva fuerza de centroderecha?

Hay algunos indicios que también en la derecha está por nacer una fuerza nueva. Hay demasiados liberales, sobre todo entre la generación que ahora está entrando en política, que no sienten que en ARENA habrá suficiente apertura para que puedan renovar al proyecto político. Aunque este movimiento viene con menos bulla y poco despliegue de drama y show, si se logra establecer significaría una cambio mucho más relevante en el mapa político que el movimiento de Bukele. Por una simple razón: No se situaría a la derecha de ARENA, sino al centro. Bukele se va a dar cuenta pronto que con su proyecto no va a encontrar con quie aliarse – ciertamente no con el FMLN, y difícilmente con todas las tendencias en el centro de la sociedad, que no tienen expresión partidaria: socialdemócratas, socialcristianos, humanistas, liberales, libertarios, libres pensadores, defensores de la institucionalidad republicana. En cambio, un nuevo proyecto de centroderecha, de corte liberal, progresista y en defensa de la Constitución, al actuar bien sí podrá construir estas alianzas. Y sobre todo, puede tener con ARENA una relación de competencia, pero también de complementariedad e incluso de alianza. Así, y tal vez solamente así, podría nacer la nueva mayoría que se necesita para darle un viraje al rumbo del país. Que esto se está cocinando a fuego lento y sin el drama que están dando Bukele y el FMLN al país, es probablemente la única manera en que puede consolidarse.

“Un nuevo proyecto de centroderecha, de corte liberal,
progresista y en defensa de la Constitución,
al actuar bien sí puede construir alianzas.”

Que esto encontraría incomprensión y obstáculos en la actual dirigencia de ARENA y la cultura política que la sostiene, es obvio. Pero no necesariamente en las personas que se van a poner a la cabeza de la campaña presidencial y por lo tanto de la estrategia a largo plazo de ARENA.

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Fiasco a la vista. De Federico Hernández Aguilar

Bukele no ganará la Presidencia si corre por ella, pero le restará apoyos al oficialismo en mayor proporción de los que quitará a las fuerzas opositoras.

federicoFederico Hernández Aguilar, 18 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

Ahora que el FMLN se deshizo de su “Funes 2.0”, algunos han llegado a creer que la popularidad del alcalde capitalino podría motivar el surgimiento de una tercera fuerza que rompa por fin esa tediosa bipolaridad política que sufrimos en El Salvador. No hay razones de peso, sin embargo, para que tal cosa ocurra. Ni la historia electoral del país ni la idiosincrasia de los votantes salvadoreños permiten inferir que la nueva aventura del señor Bukele tendrá éxito. Nada excepcional vemos en la personalidad mesiánica de este “líder” ni en las credenciales morales de quienes le acompañan, para que se pueda afirmar, con seriedad, que la apuesta tercerista del alcalde tendrá un fin distinto al que tuvo, en su momento, aquel finado movimiento de Unidad.

EDH logUn año y medio antes que Tony Saca oficializara su candidatura presidencial por Unidad, este servidor predijo que no llegaría a la segunda vuelta electoral. Pese a las muecas de escepticismo que la afirmación provocó en aquellos que veían a Saca como una alternativa potable —recordemos que algunas encuestas llegaron a señalar un virtual “triple empate” entre el expresidente y los aspirantes del FMLN y ARENA—, los resultados de 2014 demostraron que la hipótesis del desinfle de Unidad era correcta.

¿Por qué era relativamente fácil pronosticar la suerte electoral de Saca como tercerista? Porque no había razones válidas para pensar lo contrario. Su candidatura estaba lejos de representar novedad alguna; quienes formaban su “equipo” de campaña eran unos impresentables; su mensaje político, como opción entre dos polos ideológicos contrapuestos, estaba cargado de falacias, desmesuras y ambigüedades… En una palabra, el aspirante de Unidad carecía de sustancia.

Y pese a la subestimación que a veces se hace de la capacidad analítica del electorado salvadoreño, la falta de sustancia es uno de los defectos que mejor sabe identificar el votante urbano de clase media (que también en 2019 será, por cierto, el que defina al Presidente de la República). A este segmento poblacional, sobre todo luego del fiasco de Mauricio Funes, los mensajes electorales huérfanos de principios claros y de concreciones prácticas ya no le seducen. Ahora suele verlos con creciente desconfianza.

Para que el señor Bukele acariciara la Presidencia tendría que conquistar al menos a una tercera parte de la clase media urbana, y eso como complemento necesario del voto duro que hasta hace un par de semanas le ofrecía el FMLN. Pero ahora, sin la disciplina partidaria que es muy útil en estos casos, el alcalde tendría cuesta arriba hasta su reelección en San Salvador, ya no digamos la silla presidencial.

Por supuesto que se vendrá una avalancha de cuentas anónimas en redes sociales inflando las posibilidades electorales del señor Bukele, pero eso no terminará traduciéndose en votos efectivos por mucho que él mismo lo crea. Tampoco es realista esperar a demasiadas figuras respetables queriendo acompañar en su “misión redentora” al impredecible muchacho. Alguien que comete tantos errores infantiles en menos de treinta días no posee las características necesarias para ser el líder que el país necesita.

Ahora bien, el FMLN sí debe estar muy atento a la sobrevaloración que su más reciente expulsado tiene entre los votantes, digamos, más emocionales. Bukele no ganará la Presidencia si corre por ella, pero le restará apoyos al oficialismo en mayor proporción de los que quitará a las fuerzas opositoras. El peso electoral del alcalde se medirá por el nivel de daño que ocasione al Frente, por encima del valor específico que su candidatura genere en el electorado.

Es evidente, por otra parte, que también ARENA puede echar por la borda sus propias aspiraciones de reconquista del Ejecutivo si maneja con torpeza sus diferencias internas y crea cismas innecesarios. Sin embargo, tal como están las cosas hasta este día, la versión criolla del episodio homérico de “la manzana de la discordia” bien podría marcar el inicio del proceso que aleje al FMLN de un nuevo periodo presidencial.

La izquierda salvadoreña en crisis. De Erika Saldaña

Ninguno de estos dos bandos de la izquierda es capaz de ver la viga que tienen en el ojo, ya que ni las acciones del FMLN ni las del alcalde han aportado nada al desarrollo democrático del país.

erika saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 16 octubre 2017 / EL DIARIO DE HOY

Las últimas semanas hemos vivido una historia digna de ser hecha telenovela política. El alcalde de San Salvador, quien en algún momento fue considerado parte de la renovación del FMLN, fue expulsado del partido a raíz de un incidente de maltrato a la síndica municipal. El estira y encoge de Nayib Bukele con su expartido no es nada nuevo y cada quien reparte la culpa de la ruptura de acuerdo a sus intereses o simpatías.

Ninguno de estos dos bandos de la izquierda es capaz de ver la viga que tienen en el ojo, ya que ni las acciones del FMLN ni las del alcalde han aportado nada al desarrollo democrático del país. Ambas partes distan de ser los estadistas que manifiestan en su retórica, ni representan a una izquierda verdaderamente preocupada por la reivindicación de los derechos sociales, la disminución de la desigualdad y la justicia social.

EDH logEl FMLN se presenta antes sus simpatizantes como los verdaderos representantes del pueblo que sufre las desigualdades de la sociedad, que lucha contra el capitalismo por sus derechos. Pero no han pasado de ser el partido verticalista y autoritario que no permite ningún tipo de crítica y disidencia a su trabajo. El FMLN niega cualquier posibilidad de autocrítica que permita separarse de lo que tanto ha criticado desde los Acuerdos de Paz.

Quizá el peor fallo que ha tenido el FMLN como estructura es la incapacidad de la militancia de enfrentar, criticar y exigir a la cúpula que se comporte a la medida de las necesidades del país, sino que se han mantenido pasivos ante una cúpula ensimismada en defender los intereses de sus pocos miembros. Las personas que dan su voto de confianza a un partido político son los primeros obligados a exigirles cuentas a sus dirigentes, pero pareciera que la militancia de la izquierda se conforma con recibir indicaciones sobre cómo pensar y asistencialismos mínimos con el afán de mantenerlos dependientes del partido.

Por su parte, el alcalde Nayib Bukele ha dado muestras de ser igual a lo que reprocha, una persona intolerante a la crítica y poco democrático, lo cual se refleja en su enfrentamiento continuo hacía todo aquel que no le aplaude sus acciones; el alcalde es alguien quien no reconoce el valor de la pluralidad de medios de comunicación, no entiende que aunque no comulguen con sus ideas tienen derecho a expresarse y existir.

Además, basta ver las apariciones públicas y sus conflictos en redes sociales para darnos cuenta que Nayib Bukele es una persona de carácter explosivo, narcisista, quien vive en la burbuja creada por publicaciones a la medida; cualquiera puede aplaudir y maravillarse con una foto de algunos sectores de la capital, pero nadie le toma foto al día a día del caos en que se ha convertido San Salvador. Una personalidad con estas características se aleja mucho del líder democrático que dice ser; en El Salvador no necesitamos la reencarnación del expresidente Funes, quien tanto colaboró en el esparcimiento de odio en la sociedad.

Está claro que el FMLN se quería deshacer de Nayib Bukele y aprovechó la mínima oportunidad para hacerlo; nadie dijo nada de las acusaciones de nepotismo al interior de la Alcaldía de San Salvador, ni los cuestionados contratos realizados durante su gestión. Tienen en sus filas a funcionarios señalados por enriquecimiento ilícito, corrupción, nexos con el narcotráfico, entre otras, a quienes defienden públicamente; a estas personas en ningún momento se ha insinuado llevarlos ante el Tribunal de Ética del partido. Y también está claro que Nayib Bukele únicamente quiso aprovecharse del caudal político del partido.

A todos los ciudadanos nos debería interesar la existencia de partidos políticos fuertes, transparentes y democráticos, los cuales agrupen a personas que reflejen dotes de estadistas. Eso no pasa ni con el FMLN ni con el alcalde Nayib Bukele. La única tranquilidad del FMLN es que si ellos lo están haciendo mal, la oposición no está haciendo nada para ser mínimamente superior. Es hora de que nos preocupemos por dignificar la política partidaria (de cualquier ideología) y elevar su perfil, exigiéndoles que se preocupen por los asuntos del país, ofrezcan soluciones bien estructuradas y trabajen por implementarlas de la mejor manera. Lo demás es puro show político.

Carta a Nayib Bukele: Game over II. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 12 octubre 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Alcalde:
Hace poco le dije en una carta que tiene dos opciones: torcerle el brazo al FMLN, o deshacerse del partido y la alcaldía y lanzarse desde ya a la carrera por la presidencia. Bueno, la primera no funcionó: Lo expulsaron.

Queda la otra opción: ir por la presidencia como “independiente”. Usted está tratando de llevarse las bases del FMLN, recogiendo su frustración con el gobierno inútil que maneja su partido, apelando a radicalidad histórica. Pero al mismo tiempo quiere hacerse vocero de los independientes, de esta mayoría frustrada con todos los partidos. Pero estos sectores no están ubicados en la izquierda, sino al centro del espectro ideológico de la sociedad.

logos MAS y EDHUsted no podrá ubicarse al mismo tiempo a la izquierda del FMLN y al centro. Puede ser que este 60% porciento “independiente” apoyaría una tercera fuerza. Pero usted sería el último en poder aglutinarla. No sólo por la falta de un partido consolidado con presencia y liderazgos territoriales. Este centro no seguiría a un flautista de Hamelin, quien quiere enamorar a los jóvenes con mensajes mesiánicos. El centro busca a un líder sensato y responsable que vuelva a introducir a la política los dos componentes perdidos: racionalidad y ética.

El centro que decide elecciones no busca a un vendedor de ilusiones, nuevas ideas, nuevas visiones, mucho menos alguien que ponga su ego al centro de la política. Busca a un líder que les diga la verdad, aunque sea dolorosa. La mayoría no busca a alguien que venda anti política, sino alguien que sepa recuperar la política. La mayoría está frustrada de los partidos, pero quiere ver dirigentes que los compongan y renueven, no caudillos que los quieren destruir.

Usted es un hombre de espectáculos. Uno con talento, y esto le ha atraído los fan clubs que lo celebran en redes sociales. Pero se dará cuenta que esta popularidad del “show man” no se traduce en apoyo electoral, y mucho menos en un proyecto político serio, confiable e inclusivo.

En ambos partidos grandes aun no se han perfilado líderes que pueden transformar sus partidos y construir mayorías sólidas. Esto le deja cierto espacio a usted. Si tiene la disciplina y la perseverancia para construir partido, puede establecerse en este nicho. Pero sin sustancia, no se gana relevancia. Dudo que usted estaría dispuesto a conformarse con dirigir una fuerza política que puede hacer bulla pero que nunca será opción de poder.

Por esto, pensándolo bien, le repito: Game over, Mr. Bukele. Saludos,

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Carta al alcalde: Game over

12 Telegramas sobre un enigma: ¿Quién es Nayib Bukele?

Carta al alcalde: Game over. De Paolo Luers

Paolo Luers, 26 septiembre 2017 / EL DIARIO DE HOY

paolo luers caricaturaEstimado señor Bukele:
Trataré de escribir esta carta lo más desapasionado posible. Realmente no importa lo que pienso yo de usted, sino lo que piensan los militantes del FMLN y los muchos ciudadanos que se sienten frustrados de los partidos.

No le va a funcionar su jugada. Usted provocó un pleito con el FMLN, con dos opciones de desenlace: Que el partido, por miedo de perder la alcaldía y la presidencia, se deje extorsionar y le postule candidato a la alcaldía y luego a la presidencia. La otra opción: Que el FMLN le expulse y victimice, lo que le permitiría convertirse en el caudillo que se ponga a la cabeza del malestar con los partidos y lanzar su proyecto político propio.

logos MAS y EDHPero ambas opciones son irreales. El FMLN no tiene problemas de hacer alianzas de conveniencia con personeros como Mauricio Funes o usted, pero jamás les va a entregar el partido. Al tratar de capitalizar las dudas, angustias y frustraciones que pueden existir en la militancia del FMLN, y al ponerse retóricamente a la izquierda del partido, se convierte en adversario a combatir y a aplastar. Y precisamente esto va a pasar. Además, por más que quiera abrirlo, no hay espacio a la izquierda del FMLN.

Veamos la otra opción a la que apunta: Desmarcarse del FMLN, deshacerse de la alcaldía, y lanzarse desde ya como candidato presidencial contra ambos partidos mayoritarios. Esto sólo podría funcionar bajo dos condiciones: primero, que logre llevarse una buena parte de las bases del FMLN; segundo, que logre que los amplios sectores que se sienten frustrados con ambos partidos, lo acepten como alternativa. Ambas condiciones no se van a dar: Al sólo salir del FMLN, usted se dará cuenta que la militancia y el voto duro del FMLN son disciplinados y jamás van a cambiar la bandera de su partido por seguir a un caudillo. Para ellos, usted era un aliado útil (para algunos, un tonto útil), para ampliar el alcance del FMLN. Esta utilidad vence el día que usted rompe con el partido. Este día se convierte en adversario.

Queda la pregunta si usted puede capitalizar el descontento de amplios sectores con los partidos y de esta manera construir y encabezar una tercera vía. Ahí se va a topar con un problema que parece que usted todavía no lo ha entendido: Estos sectores que se desmarcan tanto del FMLN como de ARENA están ubicados en el centro del espectro ideológico de la sociedad, y esperan opciones racionales, constructivas, concertadoras, capaces de superar el bloqueo que mutuamente se están haciendo los dos partidos mayoritarios. Pero cuando uno escucha sus críticas al gobierno y la cúpula partidaria del FMLN, se da cuenta que usted los ataca por no ser suficientemente radicales.

Usted exige al FMLN políticas aún más populistas en cuanto a reforma fiscal, reforma de pensiones, subsidios. Usted exige una política más radical, sin concesiones, frente a la empresa privada y la oposición. Mucha suerte con este radicalismo estéril.

Con esto, usted se ubica en el extremo del espectro político, no en el centro, donde se encuentran los sectores que podrían apoyar una tercera vía, ya que se sienten frustrados por ARENA y FMLN. La disputa por la confianza de los sectores frustrados con las políticas tradicionales de ambos partidos va a ser, a corto plazo, entre Javier Simán y Carlos Calleja; y a la larga la van a dar Johnny Wright, Juan Valiente y otros liderazgos emergentes de la sociedad civil. Usted, con las posiciones y actitudes que defiende, no califica para esta disputa por el centro de la sociedad.

Usted recibió mucho apoyo de gente que ingenuamente pensaba que usted podría ser la nueva cara del FMLN, el que sacuda este partido y lo lleve al siglo 21. Pero saliendo del FMLN, usted no tiene futuro político.

Usted tiene dos opciones: salirse dignamente de la política, o darse en la madre tratando de ir contra FMLN y ARENA. Espero que algún día exista un proyecto político que pueda competir contra ambos, pero no tendría nada que ver con el populismo irracional de usted.

Saludos,

44298-firma-paolo

Una versión más corta de esta carta sale en el periódico MAS!

12 Telegramas sobre un enigma: ¿Quién es Nayib Bukele? De Paolo Luers

Velázquez_-_El_Bufón_Calabacillas_(Museo_del_Prado,_1636-37)

Diego Velázquez: Retrato del bufón español Juan Calabazas († 1639), que sirvió al cardenal-infante Fernando de Austria y posteriormente al hermano de este último, el rey Felipe IV de España.

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 12 septiembre 2017 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Nayib Bukele: Hacerse acompañar a Washington por Walter Araujo y los Amigos de Mauricio ha sido la peor de sus “nuevas ideas”.

 Walter Araujo: Chucho que acepta hueso de hule es traidor a su raza.

 Brozo Sanabria: ¿Cómo pudiste permitir que tu amo te traicionara con otro payaso?* 

logos MAS y EDHLorena Peña: Este momento raro cuando usted quiere iniciar una campaña educativa sobre los peligros de la cocaína, y quien brinca es su candidato a alcalde…

Jaqueline Rivera: Nunca pensé que su apuesta era asumir el papel de Xochitl Marchelli en el próximo concejo municipal de Bukele.

Xochitl Marchelli: Que extraño que nadie se dio cuenta de su existencia en el Concejo de San Salvador – hasta que el alcalde le insultara. 

Medardo: Ni modo, Milton, vas a terminar como candidato presidencial. Por default – o sea, por eliminación de todas las demás opciones.

Analistas: Bukele tiene tanta razón con su crítica al Frente que el Frente con su crítica a Bukele. Conclusión: Ambos no sirven para gobernar.

Neto Muyshondt: ¿Cómo se siente boxear contra un saco de arena lleno de aire?

Cristina López: Escribiste que “los méritos del joven alcalde estaban en la publicidad y el marketing”. No lo hubieras sostenido al ver antes su aparición en Washington DC.

Max Mojica: Escribiste que “ambos (Johnny Wright y Nayib Bukele) se han mostrado irreverentes”. No creo: Irreverencia no es lo mismo que berrinche.

Fabio Castillo: ¿Ya compró el viaje a Jerusalén para una segunda visita al muro de los lamentos? Saludos del cantinero. 

Los troles: No se preocupen, los próximos telegramas van a los areneros.

Saludos a todo,

44298-firma-paolo

*Nota: Muchos reyes medievales mantenían en su corte un bufón. Pero nunca antes de ascender al poder. Y si en vez de hacerles reír los hicieron ver ridículos, los mandaron a matar…

 

Aquí los telegramas en presentación infografía:

El columnista Paolo Lüers publicó este día en la sección “Cartas de Paolo” de El Diario de Hoy una referente al alcalde de San Salvador, Nayib Bukele.

En ella expresa “12 Telegramas sobre un enigma: ¿Quién es Nayib Bukele?”, según el título de la publicación.

Puede ver: Carta a Nayib Bukele: Se equivocó nuevamente

Progresista de Photoshop. De Cristina López

Al alcalde la chumpa de progresista le ha quedado grande, demostrando que no es la respuesta (en caso de que la población independiente anduviera buscando algún vehículo que pudiera avanzar causas que a la derecha no le interesan).

Cristina LópezCristina López, 11 septiembre 2017 / EL DIARIO DE HOY

Hablando de política con amigos estadounidenses, alguien me preguntaba sobre el alcalde de San Salvador. Una publicación internacional había hablado de él de manera sumamente positiva, relatando su innovador acercamiento no solo hacia la política, sino también en el campo de las políticas públicas. Notaban su calidad de “outsider” y su juventud. Lo de “outsider” importaba, puesto que su vehículo para llegar al poder ha sido la izquierda paleolítica del FMLN, la que todavía está cantando “Cajas de Cartón” y apoyando los crímenes de la dictadura venezolana mientras en nuestro país el Estado hace el ojo pacho ante ejecuciones sumarias.

EDH logLo que dije en ese momento –y lo he visto confirmado en las noticias de la semana pasada– es que yo el marketing del innovador outsider no me lo creía tanto. Que los méritos del joven alcalde estaban en el área de la publicidad y el marketing, porque había logrado alterar percepciones sin hacerle cambio alguno a la realidad. Sus críticas a su propio partido han demostrado ser ladridos, no mordidas, porque hasta el momento continúa siendo su vehículo electoral. Sus pleitos públicos con los dirigentes del Frente ni siquiera son por temas de política pública: son berrinches de colonia, en los que Lorena Peña lanza la primera pedrada en un tweet sobre drogas, dirigido a nadie en particular, y el alcalde, ejemplificando el significado del viejo dicho de que “al que le quede el saco que se lo ponga,” se puso el saco tres veces contestándole directamente a la diputada (y en esto tiene toda la razón) reclamándole lo fácil que se han acostumbrado los dirigentes del Frente al dinero.

El alcalde pudo haber ejercido un cambio positivo en su partido empujándolo a que se haga responsable de impulsar la agenda nacional en temas que tradicionalmente abraza la izquierda, pero en los que un sector independiente de la población estaría de acuerdo, como la igualdad de género, los derechos de los trabajadores, la lucha contra el acoso y el abuso sexual, la despenalización de las drogas o la justicia penitenciaria. Sin embargo, ha hecho más ruido, por ejemplo, regalando Snickers que luchando por las mujeres.

Una vez le preguntaron al alcalde sobre los líderes que lo inspiraban y entre ellos mencionó a Barack Obama, el primer presidente afroamericano en Estados Unidos. En ese momento, pensé que quizás en él se escondía alguna viabilidad para el FMLN de modernizar su política. De dejar atrás la Guerra Fría que, como papalotas enamoradas de un foco, continúan frecuentando. Pero el momento duró poco, porque desde la municipalidad capitalina, el alcalde joven no ha abrazado de manera contundente ninguna causa progresista o liberal. Alguno que otro tweet al respecto, sí que lo tiene. Pero parecer es más fácil que hacer.

En la cara de las circunstancias, al alcalde la chumpa de progresista le ha quedado grande, demostrando que no es la respuesta (en caso de que la población independiente anduviera buscando algún vehículo que pudiera avanzar causas que a la derecha no le interesan). En la cara de las circunstancias, a la hora de actuar de manera decisiva en favor de los derechos de la mujer y demostrar una política de cero tolerancia al acoso sexual, el alcalde progre no estuvo a la altura del momento. Si lo reportado es cierto, y su estilo de liderazgo incluye matonería, abusos de poder, irrespeto a sus colegas y berrinches arbitrarios cuando las cosas no salen como quiere, las “nuevas ideas” y el progresismo moderno que vendió el alcalde joven para distanciarse del vehículo político obsoleto que lo llevó al poder, no son más que Photoshop,

@crislopezg