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¿Están cayendo en la misma trampa? De Carlos Ponce

19 junio 2019 / EL DIARIO DE HOY

Estar expuestos de forma prolongada a altos niveles de delincuencia afecta cómo percibimos a los victimarios, a las víctimas y al Estado. La desesperación y angustia nos llevan a favorecer y, a veces, hasta exigir, un tratamiento más contundente, agresivo y duro del problema. Incluso estamos dispuestos a sacrificar garantías ciudadanas con tal de dotar al Estado de herramientas para que derrote a los criminales. Sin embargo, esto, sin excepción, produce un efecto totalmente opuesto al esperado. El problema no se resuelve, se empeora.

Este tipo de circunstancias son un sueño hecho realidad para los políticos populistas y los asesores en comunicación, ya que pueden explotar fácilmente la desesperación de la ciudadanía para ganar réditos políticos. La gente no solo pide a gritos ser rescatada por el gobierno, sino que, además, está dispuesta ceder lo que sea para ser salvada. Las condiciones están dadas para crear una narrativa que venda a los funcionarios de gobierno como héroes y pinte su abordaje del problema de inseguridad, por descabellado y malintencionado que sea, como una épica batalla entre el bien y el mal.

La receta siempre es la misma, no importa el país. Primero, se crean unidades especiales dentro de la policía, se despliegan a las áreas problemáticas y realizan actividades sumamente visibles. Las unidades se proyectan con una imagen intimidatoria que de la percepción de contundencia a través operativos masivos y capturas de delincuentes que se pintan como terribles villanos.

Muchos pueden pensar ¿Y qué? ¡Esto es lo que necesitamos para resolver el problema! La realidad, sin embargo, es que se trata de una ilusión. Hay ejemplos de sobra en nuestro país que demuestran que seguir esta receta empeora el problema y no lo resuelve. Mano Dura, súper mano dura y las medidas extraordinarias, por ejemplo, todas agudizaron el problema.

Hay muchas razones para explicar por qué no sirven estas medidas. La predominancia de lo mediático sobre lo técnico, por ejemplo. Los asesores en comunicación se vuelven los directores de la orquesta, cometiendo errores desastrosos. No ven, por ejemplo, las devastadoras consecuencias de los mega operativos, las redadas masivas y los despliegues de contingentes policiales. Estos venden el abordaje, pero no arreglan el problema.

Es importante ponerse por un momento en los zapatos de las personas que viven en las comunidades asediadas por pandilleros. Estas personas tienen que escoger a qué gobierno obedecer ¿Al gobierno elegido por el electorado o al gobierno ilegítimo establecido por la pandilla? ¿Cuáles leyes obedezco? ¿Pago la extorsión o la denuncio? Al final, la decisión depende de cuál de las opciones implique menos incertidumbre. Aquí es donde los abordajes mediáticos de la inseguridad agudizan el problema.

Diferentes estudios demuestran que los policías que patrullan zonas de alta incidencia delincuencial son relativamente más irrespetuosos, agresivos e impacientes. Se comportan así porque perciben que están en un territorio hostil. Esto distancia a la ciudadanía del estado. Las capturas masivas generalmente no son sustentadas con pruebas robustas, por lo que la mayoría detenidos terminan saliendo libres. Entonces, no solo la gente de estas comunidades ve con desconfianza a los policías porque los trata mal, sino que los percibe como inefectivos. Sampson y Bartusch utilizan el término cinismo legal para describir cómo la gente pierde la fe en Estado para resolver sus problemas de inseguridad.

Bajo estas circunstancias, la elección que implica menos incertidumbre es el gobierno ilegítimo de las pandillas, ya que el castigo por romper sus reglas es contundente y certero.

El comisionado Mauricio Arriaza Chicas, director de la Policía, aseguró esta semana que el presidente ha ordenado que se enfoque en la represión. Es importante que defina exactamente qué significa eso para pronosticar con certeza si el problema se agudizará más o no.

“Las masas se refugian en la ficción“: Entrevista ficticia con Hannah Arendt. Columna Transversal de Paolo Luers

Hannah Arendt, la gran dama de la teoría política del Siglo XX, alemana de origen judío, publicó en 1951 el libro que la hizo famosa: Los Orígenes del Totalitarismo. Parece ser un análisis muy actual de fenómenos como el ascenso al poder de Trump, la nueva derecha francesa, el populismo de izquierda de Podemos en España, o el éxito de izquierdas autoritarias en América Latina.
Un colega alemán, Constantin Wißmann, cometió un plagio genial: Construyó con textos publicados por Hannah Arendt hace 66 años sobre el totalitarismo una entrevista sobre los peligros de hoy. Yo cometo, entonces, un doble plagio: adapto el plagio de Wißmann a temas criollos.

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paolo3Paolo Luers, 29 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

¿Cómo explicarnos que en un país democrático alguien como Trump pudo llegar a la presidencia?

Movimientos totalitarios pueden surgir, cuando existen masas que de repente demandan representación política – masas que no tienen la cohesión de intereses comunes, ni conciencia de clase, demasiado indiferentes a los asuntos públicos para tener cabida en partidos, ni sindicatos, ni gremios. Estas masas incluso pueden constituir la mayoría, pero en tiempos normales se mantienen políticamente neutrales. Votan en elecciones, pero no se afilian a partidos. Pero de repente, en tiempos de crisis, pueden aparecer movimientos de vocación totalitaria que logran movilizar estas masas.

Hoy los llamamos movimientos populistas o de anti-política. ¿Por qué los partidos tradicionales no logran absorberlos?

(De acuerdo, voy a usar estos términos del Siglo XXI). El sistema parlamentario de partidos se encuentra en declive desde finales del Siglo 19. El fenómeno que cualquier EDH loggrupo que nazca fuera del parlamentarismo y con un programa más allá de intereses de clases y partidos tiene posibilidades de hacerse popular, tiene más de 100 años. Dicen representar el bien común y estar capacitados de administrar al Estado mejor que el sistema partidario, pero es una ilusión. Dicen querer superar los intereses múltiples y contradictorias que operan en una sociedad de clases, pero buscan imponer su interés particular: el poder, el control dictatorial del aparato del Estado.

¿Y los partidos no saben enfrentar esta situación?

Los movimientos populistas, sean de derecha o de izquierda, reclutan a sus seguidores de aquella masa compuesta por sectores aparentemente no interesados en la política, los cuales son descartados por los partidos como demasiado estúpidos y apáticos. El éxito masivo de estos movimientos desarma dos ilusiones esenciales de las democracias. La primera es que todos los habitantes de un país son ciudadanos con un interés activo en los asuntos públicos, y se sienten representados, incluso si nunca votan. Estas masas políticamente indiferentes pueden constituirse incluso como mayoría en una democracia.

La segunda ilusión es que estas masas siempre se mantendrán neutrales y pasivos. Las profundas sacudidas que movimientos populistas provocan demuestran que las democracias partidarias requieren de la tolerancia silenciosa de todos los inactivos. Dependen del consentimiento inarticulado de las masas, igual que dependen del carácter articulado de sus instituciones.

Screen Shot 2017-12-27 at 8.26.26 PM.png¿Por qué razones se rompe este consentimiento?

Con el rompimiento de la estructura de clases, las mayorías apáticas que antes dieron respaldo pasivo a los partidos, se convierten en una masa no estructurada de individuos llenos de resentimientos y odio, unidos solamente por la percepción de que los políticos, que antes representaban la sociedad y fueron respetados como líderes, en realidad son bufones al servicio de los poderes fácticos. Estas masas resentidas crecieron en Alemania luego de la Primera Guerra Mundial, en una situación de desempleo masivo e inflación. Fueron recogidas y movilizadas por los comunistas y los nazis.

¿Usted dice que lo que moviliza estas masas es el odio a las élites?

La propaganda de los populistas, descifrando bien este ánimo de las masas, pone en el centro de su agitación los temas que la opinión pública y que los partidos tradicionales tratan de silenciar. Las masas engañadas, en su inocente ignorancia, creen fervientemente que hay verdades que el sistema partidario y los gobiernos esconden.

¿Por qué estas masas apoyan movimientos que también tratan de seducirlas con promesas? ¿Por qué no desconfían de ellos igual que de los partidos tradicionales?

Son personas que nunca antes estaban en el escenario político. Esto facilita la introducción de un método nuevo de propaganda política: cubrir con silencio los argumentos de sus adversarios. Estos movimientos reclutan a sus seguidores entre quienes nunca han sido parte de este sistema. No tienen que preocuparse de convencer, porque convencer presume que antes existían opiniones diferentes. Parten de la premisa que sus seguidores no tienen nada en común con los demás ciudadanos, e interpretan todas las diferencias de opinión con el establishment como diferencias inamovibles de carácter social, étnico o sicológico, más allá de la racionalidad y las opiniones individuales.

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Lo único que perciben estas masas del mundo real son sus puntos ciegos, o sea los temas que el sistema quiere callar, y los rumores que no enfrenta públicamente, porque sabe que tocan, aunque en forma pervertida, puntos reales y vulnerables. De estos puntos extrae la propaganda populista aquel mínimo de verdad que necesario para construir puentes de la realidad hacia la ficción. Por donde sea que encuentran puntos que el sistema trata de esconder, la propaganda gana la apariencia de realidad. Escándalos en la alta sociedad, corrupción política, y todo lo que aporta la prensa amarillista proveen a la propaganda populista armas.

51qcKUgw7KL._SX326_BO1,204,203,200_.jpgA partir de Donald Trump surgieron en el debate político los términos “post truth” y “realidad alternativa”…

Para sostener una realidad ficticia, se requiere de un sistema de engaño más “coherente”. Los movimientos populistas dan consistencia a la mentira, volviéndola gradualmente parte estructural de su organización.

¿Cuál es el papel del líder en esta construcción de la realidad alternativa?

El arte del líder consiste en identificar, dentro de la realidad, los elementos idóneos para su ficción, y en usarlos de manera que quedan aislados de cualquier experiencia comprobable, hasta que ya no sean sujetos a racionamiento. Surge una experiencia independiente del sentido común y libre de su contexto original. Con esto se construye una coherencia, con la cual la realidad no puede competir.

Por ejemplo, la fábula de la “conspiración mundial judía” se convirtió en la ficción más eficiente de los nazis en su camino hacia la toma del poder. Solo fue posible, porque todos los partidos establecidos se negaron a tematizar “el problema judío”.

51OmaTMT-HL._SX314_BO1,204,203,200_.jpg¿El sentido común no logra desarmar las realidades alternativas?

Los populistas logran evocar una realidad alternativa que sirve mejor a las necesidades anímicas de las masas que la realidad que viven; un mundo, en el cual las masas pueden sentirse mejor, y en la cual evaden los terremotos que la vida real les genera. Este refugio en la ficción les da la apariencia de autoestima y dignidad que la vida real les niega. La obsesionada ceguera corresponde a la alienación en un mundo marcado por caos y desastres que la gente no quiere enfrentar. La rebelión de las masas contra el realismo del sentido común es resultado de una atomización que hizo perder a la gente su estatus dentro de la sociedad. Solo donde el sentido común ha perdido su vigencia, el populismo puede triunfar.

¿La gente querrá que le mientan? ¿O cómo podemos explicar que populistas como Trump, Pablo Iglesias, Marine Le Pen o Nayib Bukele tienen tantos seguidores?

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La mezcla fatal de ingenua credulidad y cinismo surge donde la gente, en un mundo cambiante que no logra entender, se las arregla a creer todo y nada, convencida que todo es posible y nada es verdad. El populismo constituye exitosamente un público masivo dispuesto a aceptar todo, por más improbable que sea, pero al mismo tiempo no se sentirá defraudado cuando se comprueba el engaño, porque ya llegó a la conclusión que en última instancia cualquier afirmación es mentira.

Pero entonces, ¿cómo hacen los líderes populistas que las masas les creen a ellos?

No necesitan que les crean. Lo único que necesitan es que las masas ya no crean a ninguna de las instancias del poder establecido.

Esta entrevista es también ficción. Hannah Arendt, nacida 1906 en Alemania, murió 1975 en New York. Todas sus respuestas son tomadas de su libro “Los orígenes del totalitarismo”, publicado en 1951, con algunas pequeñas ediciones para facilitar el flujo de la conversación. No todas las citas corresponden a las que escogió Constantin Wißmann, a quien estoy plagiando el plagio de Hannah Arendt. El único cambio atrevido que he hecho es sustituir la palabra “totalitario” por “populista”.

Paolo Luers

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Carta a Gerson Martínez: Clase gratis de refuerzo en historia. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 8 octubre 2016 / EDH

Estimado compañero:
Hace unos días apareció un tuit que no lo podía creer. Lo publicó la KL, y decía: “Gerson Martínez llama nietos de Joseph Goebbels a detractores de ARENA que cuestionan obras del FOVIAL.”

Mi reacción: Esto no lo puede haber dicho Gerson. Medardo tal vez puede decir semejante barbaridad, por ignorante. O Sigfrido, por sinvergüenza. ¿Pero el intelectual del Frente, el más culto de sus dirigentes, el poeta, el lector de libros? Imposible.

Pero de repente me fijé que, en vez de desmentir este tuit y corregir su contenido, lo retuiteaste. Quiere decir: confirmaste lo dicho.

diario hoySiempre pensaba que vos, igual que yo, te habías convertido en hombre de izquierda desde una comprensión de la profunda inmoralidad y el contenido anti humano del fascismo, esta peste totalitaria que había llevado al mundo al borde de la destrucción en la Segunda Guerra Mundial. Pero para ser antifascista, primero hay que entender el fenómeno.

Quien toma el nombre de Göbbels simplemente como sinónimo de propaganda política, no ha entendido nada. Göbbels no fue simplemente un propagandista, como el brasileño Joao Santana, a quien ustedes trajeron para la campaña del FMLN que convirtió en presidente a Mauricio Funes; o como JJ Rendón, a quien trajo ARENA de Miami para la campaña de Norman Quijano. Estos sí son propagandistas, en el sentido bueno y malo de este oficio. Saben convertir resentimientos en capital político. Saben convertir mentiras en verdades que movilizan masas. Tú sabes de qué estoy hablando, porque has estado al frente de campañas propagandísticas de tu partido…

Pero Göbbels fue otra cosa, otra dimensión del mal. A la par de Hitler y Mussolini, ha sido hombre símbolo del fascismo. Ha sido arquitecto del estado totalitario.

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Es cierto que Göbbels fue ministro de Propaganda de Hitler. Pero a lo contrario de lo que pensás, él fue un mal propagandista. Exitoso propagandista es quien sabe convencer a las masas con el poder de la palabra, del discurso, la imagen – y por supuesto usando la mentira, la manipulación, y activando los peores instintos en los frustrados, resentidos e ignorantes. Joseph Göbbels nunca dominó este arte. Nunca logró convertir al partido de Hitler en mayoría electoral – no, mientras sólo era propagandista del nazismo. El poder de Göbbels sobre a mente de los alemanes surgió, cuando Hitler llegó al poder (sin ganar elecciones, por cierto), y dio a su lugarteniente Göbbels todos los instrumentos del terror. Göbbels se convirtió en el master absoluto de la opinión pública alemana sólo cuando pudo mandar a asesinar a periodistas, encarcelar a disidentes, quemar periódicos. Su control absoluto no residía en el poder de su propaganda, sino en los bates y fusiles de las hordas de la SA y SS.

Cuando Alemania comenzó a perder la guerra, con los aliados desembarcando en la Bretaña y avanzando desde el Sur de Italia, Hitler nombró a Göbbels el ‘Plenipotenciario del Reich para la Guerra Total’, movilizando a todos los instrumentos de la dictadura, mucho más allá de la propaganda, para convertir a niños en milicianos, a mujeres y en esclavas en las industrias de armamento. Cuando esto no fue suficiente, trajo a los prisioneros de guerra y comenzó a importar millones de esclavos adicionales de los países ocupados.

Es un eufemismo decir que el pecado de Göbbels fue haber mentido y manipulado a las masas, mediante la propaganda. Este hombre fue responsable directo de la muerte de cientos de miles de personas, y de la erradicación, a sangre y fuego, de cualquier forma de libre expresión o crítica.

Con esto, Gerson, estás comparando a los que se toman la libertad de criticar la manera cómo ustedes manejan el FOVIAL. Esto sí es propaganda, pero de la más torpe.

Si requieres de otra clase de refuerzo en historia política, sólo me avisás. Con gusto. Saludos,

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¡Bueeeenos días, El Salvador! De Ricardo Avelar

ric avelarRicardo Avelar, 17 febrero 2016 / EDH

En 1965, llegó a Saigón, Vietnam del Sur, el aviador y locutor radial para las fuerzas armadas estadounidenses Adrian Cronauer. Su misión era clara: entretener e informar día con día a las tropas que llegaban a la que en ese momento era una misión “policial” en este país del sudeste asiático que en ese momento era una bomba de tiempo.

La historia de Cronauer fue rescatada en 1987 por el director Barry Levinson, quien la transformó en la popular película “Buenos días, Vietnam”, en la que Robin Williams (QEPD) protagonizaba al extravagante locutor que entre risas, parodias e imitaciones mantenía elevados los ánimos de las crecientes oleadas de soldados y oficiales que se hacían presentes a la otrora Indochina.

diario hoyMás allá de las risas y la simpatía generada por el emblemático comunicador, la historia de Cronauer es una de censura y propaganda. En 1965, era claro que el efecto del poscolonialismo francés en Vietnam sería desastroso y que se avecinaba una guerra devastadora, sangrienta, larga.

No obstante, en la sala de prensa de la radio norteamericana, todo eran buenas noticias. Cronauer no pudo revelar las escaladas en los ataques del movimiento insurgente Viet Cong, las bajas de estadounidenses, las incipientes lluvias de Napalm o el aparente estado de guerra, so pena de ser suspendido temporal o permanentemente por difundir información no aprobada.

Le recomiendo que vea la película y lea un poco sobre Cronauer, estimado lector. Luego apague Netflix y busque los canales oficiales de información. Al estilo de Buenos días, Vietnam, El Salvador transita peligrosamente a una pérdida territorial y el Gobierno es incapaz de gestionar sus recursos ordenadamente (sin amenazar con recurrir a medidas desesperadas para cubrir sus costos básicos), pero con recursos públicos se siguen financiando bellos comerciales con niños cantándole al Presidente y blancas palomitas de castilla volando con gallardía en las principales plazas de la ciudad.

Le sugiero que escuche a algún vocero gubernamental ser confrontado por la tasa creciente de homicidios y posiblemente se encontrará con que “podríamos estar mejor, pero tampoco somos Siria”. ¡Gracias funcionario, ahora me siento más tranquilo!

Preste atención a los desvaríos del gabinete económico que no encuentra cómo hacerle saber a usted que se le acabaron las ideas sensatas para conseguir financiarse. Que se terminaron la porción de sus impuestos que se les asignó y lo que otros nos prestaron. Que no les queda más que cometer un suicidio económico para sobrevivir. Eso sí, dicen clarito que ninguno de los culpables pertenece a la honorable planilla estatal.

No le sorprenda un día encontrarse con la canción What a Wonderful World (Qué mundo tan maravilloso) de Louis Armstrong, para describir al país que habitamos, ocultando selectivamente el declive en la calidad de los servicios públicos.

¿Será posible que, al estilo de Buenos Días, Vietnam, nos estemos acercando a una irreversible situación de conflicto y al Gobierno no le quede más que darle volumen a su peligroso optimismo y continuar ofreciendo demandas por apología de la violencia a quienes expongan las cifras de su incapacidad?

“No soy el tipo más inteligente del mundo, pero tampoco soy el más tonto”, admitió Rob Gordon, el personaje protagonizado por John Cusack en otra película, High Fidelity. Quizá no somos el país más ágil y oportuno en sus críticas al gobierno o no somos los ciudadanos más despiertos, pero definitivamente merecemos más respeto y menos propaganda.

Temo arruinarle la película, pero le cuento que cuando Cronauer finalmente se rebeló y rechazó leer únicamente las noticias curadas que le autorizaban, fue removido de su puesto y tuvo que dejar Saigón. Me pregunto: ¿Cuándo se atreverá un funcionario del Gobierno actual a desafiar al “relato oficial” y decirnos la verdad? Si lo llegase a hacer, ¿peligraría su empleo?

Me pregunto también si habrá honestidad algún día o deberemos conformarnos a que un día nos digan: “¡Bueeeenos días El Salvador! No salga a la calle, pero sepa que usted vive en el mejor país del mundo”.

Carta al Secretario de las Apariencias. De Paolo Luers

Alecus, 27 octubre 2015 / EDH

Alecus, 27 octubre 2015 / EDH

PAOLOPaolo Luers, 27 octubre 2015 / EDH

Estimado Marcos Rodríguez:
Nuestro amigo común de aquellos tiempos (mucho antes que te metiste en el gobierno), Roberto Rubio, a quien vos retiraste la amistad cuando comenzó a criticar tu papel en Casa Presidencial, en su última columna llamó a tu institución “Secretaría de las Apariencias”. Me parece genial, casi tan bueno como la “Secretaría de Intrusión Social” que yo me inventé cuando Vanda Pignato quería prohibir las cachiporristas. Ni modo, te va a quedar el apodo…

Te diste cuenta que yo salí a la defensa, cuando de repente te estaban acusando de nepotismo, por el hecho que tu esposa y tu hija trabajan en asuntos del Ministerio de Salud. No en defensa tuya, sino en defensa de un principio: No se vale condenar a nadie, mientras no esté comprobado su pecado. En este caso: Si tu hija y tu esposa tienen los credenciales profesionales para los cargos que desempeñan, y si están en áreas del gobierno donde vos no tenés capacidad de decisión, no veo ningún problema de nepotismo… Además sostengo: Hay tanta cosa que criticar a Marcos que no veo ningún sentido inventar pecados y además meter a su familia…

diario de hoyHubiera querido que vos, como titular de una institución que lleva en su membrete la palabra “transparencia”, hubieras actuado de esta forma cuando tu jefe de entonces (Mauricio Funes, quien te llevó a CAPRES) y otros funcionarios como Irving Tochez, entonces presidente de la CEL, hablaron de nepotismo para descalificar a José Antonio Rodríguez Rivas. Toño fue presidente de LaGeo cuando se originó la sociedad con ENEL, la que luego llevó a los gobiernos de Saca, Funes y Sánchez Cerén a hacer demandas grotescas contra los italianos de ENEL y contra un grupo de funcionarios que en este tiempo dirigieron la CEL y LaGeo. De paso sea dicho que perdieron en todos los tribunales internaciones y nacionales. Toño fue uno de los acusados, contra los cuales el presidente Funes arremetía semanalmente en su programa radial. Una de las acusaciones mediáticas fue que el hecho que era sobrino de la esposa de Paco Flores. ¡Nepotismo! Fue el grito de batalla de todos los allegados a Funes, y nadie, ni el Secretario de Transparencia, se tomó la molesta de aclarar que el ingeniero José Antonio Rodríguez fue nombrado director de LaGeo en 1995, 4 años antes que Francisco Flores, llegara a la Presidencia.

Con la misma falacia que ahora te acusan a vos, se podía decir: Pero en 1995, cuando Rodríguez Rivas fue nombrado en LaGeo, Flores ya era diputado y tenía influencias… Lo absurdo es que en todo este pleito pasó totalmente desapercibido que José Antonio Rodríguez es tal vez el experto más destacado de El Salvador en materia de políticas energéticas. También en el caso actual, es un insulto a tu esposa y tu hija, no a vos.

¿Por qué te callaste cuando desde el interior de tu partido y gobierno estaban hablando de nepotismo cuando tan obviamente no tenía caso? Y ahí ya tenemos el dedo sobre tu verdadero pecado: Vos convertiste el servicio público en escenario de batalla partidaria. Todo lo que vos tocás se convierte en parte de una incesante lucha ideológica y partidaria. Y la institución que te encargaron construir y dirigir, es espejo de esto. Esto no es justo con asuntos tan importantes para la democracia como la transparencia y la participación ciudadana, que son las dos áreas de acción de tu secretaría.

Expresión más fiel de tu función como Secretario de Transparencia es la publicación “Transparencia Activa”,  y es un medio de combate partidario y de propaganda.

Expresión más fiel de tu función como Secretario de Participación son los eventos “Gobernando con la Gente”, “Feria del Buen Vivir” y “Casa Abierta” en la residencia presidencial, y todos son instrumentos de propaganda partidaria, sábado a sábado…

Y ahora la guerra sin cuartel que declaraste a Ana Vilma de Escobar, la que le llevó a cometer el error de demandarte por calumnia. Yo no creo en este tipo de demandas, pero entiendo que algo tuvo que hacer ante tanto acoso por parte tuya.

No soy el primero que te pide la renuncia, Marcos, y no seré el último. Podrás seguir haciendo lo mismo que tanto te gusta hacer: propaganda, desinformación, guerra sicológica… pero hazlo desde la trinchera del partido, no del Estado.

Saludos,

firma paolo