Mes: marzo 2018

Carta al presidente: Como ciudadano, le presento 11 puntos para mejorar la política de Seguridad. De Paolo Luers

Paolo Luers, 31 marzo 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimado señor presidente en Cuba:
Encontré una noticia interesante en CoLatino: “Gerson Martínez, en su calidad de ciudadano, presentó una propuesta con 11 puntos para mejorar la economía familiar.”

Que bueno que la Pravda del FMLN nos aclare este punto. Algunos malpensados ya asumimos que Gerson presentó estos 11 puntos al presidente en calidad de candidato a la presidencia. O sea: que el FMLN, analizando las causas de su derrota electoral, le encarga a su candidato presidencial de dar a conocer las correcciones de las políticas públicas que más han golpeado a la ciudadanía.

Que bueno saber que no es así. La verdad, según el CoLatino y Gerson Martínez, es que cualquier ciudadano puede ir a Casa Presidencial, entregarle al presidente un plan de mejorar al gobierno – y en su sabiduría e infinito amor al pueblo, lo va a tomar en cuenta.

Entonces, como ciudadano le entrego por esta vía mi “propuesta con 11 puntos para mejorar la seguridad y combatir la violencia”.

1. Restablecer el control civil sobre la PNC, nombrado al frente del Ministerio de Justicia y Seguridad a un ministro y viceministros a profesionales del derecho, en sustitución de oficiales de la PNC y militantes del partido.

2. Disolver el actual Concejo de Seguridad Ciudadana y Convivencia y crear una mesa de expertos que ayude al Gabinete de Seguridad a elaborar un Plan Nacional de Seguridad Único, tanto para la persecución del delito, como para la prevención. No podemos seguir trabajando con un plan “filosófico” (el famoso Plan El Salvador Seguro) y otro operativo, nunca discutido, controlado por la PNC e Inteligencia.

3. Nombrar a un director general que pueda recuperar la unidad y la mística de la corporación policial.

4. Disolver la actual SIP, que se dedica a inteligencia política, y crear una unidad que provea inteligencia operativa para focalizar las investigaciones y operativos.

5. Ordenar al nuevo director de la PNC a modificar la distribución de recursos humanos y materiales en la PNC, dando prioridad al fortalecimiento de las unidades territoriales.

6. Erradicar todos los incentivos para jefes que midan su eficiencia por la cantidad de detenciones.

7. Poner en vigencia claras reglas para el uso de fuerza, con cero tolerancia hacia abusos de fuerza, ejecuciones extralegales y detenciones arbitrarias.

8. Reforzar los mecanismos y unidades de control interno, supervisadas por el Ministerio de Justicia.

9. Redefinir el concepto de prevención. La única prevención que funciona es que todas las dependencias del gobierno cumplan con su responsabilidad de brindar servicios de calidad a la ciudadanía. Redefinir las prioridades en el presupuesto nacional, focalizando todas las inversiones sociales en los territorios donde el Estado ha perdido presencia y control.

10. Sustituir las “medidas extraordinarias” con una política penitenciaria que establezca un equilibrio entre la necesidad de seguridad con el mandato constitucional de la rehabilitación.

11. La decisión clave: La única manera de cumplir estos 10 puntos es que el presidente de la República asuma la responsabilidad, el mando y el estricto control sobre el gabinete de seguridad y sobre la implementación del nuevo concepto de prevención.

Atentamente,

 

 

 

Posdata: Si no puede cumplir con el punto 11, le recomiendo que se quede mejor en Cuba.

 

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‘Pax Trumpia’. De Joschka Fischer

Una guerra comercial transatlántica de represalias mutuas causaría perdedores en todos lados. La UE no tiene otra opción que negociar, aunque sea a regañadientes.

La canciller alemana, Angela Merkel, junto al presidente francés, Emmanuel Macron (i) y al presidente de EE UU, Donald Trump (d), durante el G20 de Hamburgo, el pasado julio. AFP

Joschka Fischer fue ministro de asuntos exteriores de Alemania y vicecanciller entre 1998 y 2005.

Joschka Fischer, 30 marzo 2018 / EL PAIS

El desprecio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el sistema internacional, es real y se está reflejando en políticas concretas. Su decisión de imponer 50.000 millones en gravámenes punitivos a la importación de muchos bienes chinos podría afectar seriamente el comercio global; y si bien eximó, a último minuto, los productos de la Unión Europea, todavía puede que Europa acabe en la línea de fuego.

Está claro que el enfoque “América, primero” no dejará intactas las reglas sobre las que se sustenta el orden internacional. EE UU desarrolló el orden de posguerra y por décadas hizo predominar sus reglas. Pero ya no es el caso. Las medidas recientes de Trump no giran solamente en torno al comercio, sino al abandono de la Pax Americana misma.

Pocos países están más conectados al orden de posguerra que Alemania que, al igual que Japón, debe su resurgimiento económico, a partir de 1945, al nuevo sistema comercial internacional. La economía alemana depende fuertemente de las exportaciones, lo que significa que es muy vulnerable a las barreras comerciales y a los gravámenes punitivos que impongan sus socios más importantes.

Además, las políticas proteccionistas de Trump retan el modelo económico alemán tal como ha existido desde la década de los cincuenta. No es un mero detalle el hecho de que Trump haya señalado una y otra vez a Alemania, uno de los más cercanos aliados de EE UU en Europa. Si bien los optimistas dirán que los ladridos de Trump son peores que su mordida —que sus declaraciones sobre el comercio, al igual que las amenazas a Corea del Norte, forman simplemente parte de una estrategia de negociación—, los pesimistas pueden responder con una pregunta razonable: ¿Qué pasa si Trump realmente cree en lo que dice?

Alemania no debería hacerse ilusiones frente a una guerra comercial transatlántica. A pesar de pertenecer a la UE y al Mercado Único, sería uno de los mayores perdedores, debido a su dependencia comercial y al estado actual de las relaciones transatlánticas.

Seguramente que los Estados miembros de la UE que han acusado a Alemania de arrogancia podrían ver este resultado con algo de schadenfreude (complacencia malsana), pero un debilitamiento de la mayor economía de la UE tendría de inmediato efectos negativos sobre todo el bloque. El retiro del Reino Unido de la UE ya está causando disonancias políticas entre los Estados miembros, y los populistas antieuropeos acaban de ganar la mayoría parlamentaria en Italia.

“Una guerra comercial transatlántica de represalias
mutuas causaría perdedores en todos lados y abriría
un nuevo periodo de aislacionismo y proteccionismo”

Para empeorar las cosas, ni Alemania ni la Comisión Europea, que trata los problemas comerciales en representación de los Estados miembros de la UE, se encuentran en una posición de solidez para enfrentarse a Trump. La insensatez de las autoridades alemanas, que escogieron ignorar las críticas sobre el persistentemente alto superávit acumulado en el balance en cuenta corriente del país, ha quedado al descubierto. Si el último Gobierno alemán hubiera reducido este superávit —que el año pasado batió un nuevo récord— al impulsar la inversión interna, Alemania estaría en mejor posición para responder a las amenazas de Trump.

Al pensar en la posibilidad de una guerra comercial transatlántica, deberíamos recordar el dicho, que se suele atribuir al Mahatma Gandhi: “ojo por ojo, y acabaremos todos ciegos”. Una guerra comercial transatlántica de represalias mutuas causaría perdedores en todos lados y abriría un nuevo periodo de aislacionismo y proteccionismo. Si va demasiado lejos, incluso podría llevar a un colapso de la economía global y a la desintegración de Occidente. Por esta razón, la UE no tiene otra opción que negociar, aunque sea a regañadientes.

Una consecuencia previsible de la revolución comercial de Trump es que empujará a Europa hacia China, que ya está alcanzando a la UE a través de su Iniciativa Belt and Road de inversiones y proyectos de infraestructura a lo largo de Eurasia. A medida que en los próximos años aumenten las alternativas al transatlanticismo orientadas hacía Oriente, Europa se verá ante el difícil reto de encontrar el equilibrio justo entre Oriente y Occidente. Los europeos ahora tienen que preocuparse no solo por Rusia, sino también por la nueva superpotencia: China.

“Cualquiera podría creer que el principal objetivo
de política exterior de Trump es ayudar a los chinos
en su lucha por la influencia global”

Ni Estados Unidos, ni Europa, tienen interés en destruir o perturbar las relaciones comerciales transatlánticas. Los dirigentes chinos estarán probablemente celebrando en privado la promesa de la administración Trump de “volver a hacer grande a Estados Unidos”, porque hasta ahora no ha hecho más que socavar los intereses estadounidenses y anunciar la próxima grandeza de China. De hecho, pese a los gravámenes aduaneros que Trump quiere imponer a China —en respuesta a sus supuestas violaciones a la propiedad intelectual— cualquiera podría creer que el principal objetivo de política exterior de Trump es ayudar a los chinos en su lucha por la influencia global.

Una de las primeras medidas de Trump tras asumir el cargo fue retirar a Estados Unidos de la Asociación Transpacífico, un acuerdo comercial que habría creado un dique de contención contra China en la región Asia-Pacífico. Hoy China tiene la posibilidad de fijar las reglas del comercio en un área que cubre cerca del 60% de la economía planetaria. De la misma manera, lo más probable es que los gravámenes a la importación de acero y aluminio ayuden a China y afecten negativamente a los aliados europeos de EE UU. No se puede culpar a los chinos por tratar de capitalizar esta oportunidad caída del cielo.

En los próximos meses, la debilidad fundamental de Europa se hará cada vez más evidente. La prosperidad europea depende de la voluntad de EE UU de dar garantías de seguridad y guiar el orden internacional liberal. Sin EE UU, encerrado en un nacionalismo atávico, los europeos se han quedado solos. Cabe esperar que sean capaces de actuar con rapidez para preservar su unidad y salvar el sistema internacional que, desde décadas, les ha proporcionado paz y prosperidad.

Joschka Fischer fue ministro de Relaciones Exteriores y vicecanciller de Alemania entre 1998 y 2005 y líder del Partido Verde alemán durante casi 20 años.
Traducido del inglés por David Meléndez Tormen.

El conocimiento ya no vale y por eso migra. De Mirella Schoenenberg de Wollants

Mirella Schoenenberg De Wollants, médico, nutrióloga y abogada

Mirella Schoenenberg de Wollants, 31 marzo 2018 / El Diario de Hoy

Recién mi esposo y yo nos hemos graduado de una segunda carrera y muchos nos interrogan: “¿Por qué?”. Con sinceridad, no hallo qué responder a esa pregunta pues la motivación para estudiar, en lo personal, es diversa y tendría que extenderme en muchas explicaciones para contestarla, siendo que últimamente me he limitado a responder: “Para conocer mejor el mundo”, como parafraseó un abogado que recién conocía en una graduación hace tres años y nos daba, considero yo, la mejor razón para estudiar Derecho.

No se me quita de la cabeza que cuando los interrogadores escuchan mi respuesta, ponen, la mayoría, cara de extrañeza, y emiten comentarios como los que siguen y que son el fondo del artículo de hoy: “Te felicito pero… ¡tanto esfuerzo en un país donde no te valoran por lo que sabes!”, “Bueno, tú sabrás, ¡matarse tanto para un país donde no vale que tengás un título!”… “y para qué, si ni para Presidente ni para diputado vale tener tanto estudio en este país”, “Este país no vale el esfuerzo, gana más un motorista de la Asamblea que un médico”.

Y los comentarios continúan en ese sentido, lo cual, por un momento, me hace pensar que los salvadoreños ya dejaron de confiar en que una carrera universitaria les va a aportar el conocimiento necesario para realizar actividades materiales e intelectuales que los conduzcan a la satisfacción de sus necesidades humanas de tal manera que les permita lograr una vida satisfactoria y plena.

Sin embargo, cambio de opinión cuando reviso datos y veo que en el 2016 el Ministerio de Educación registraba que la matrícula estudiantil reportada por las universidades locales era de 168,018 salvadoreños, siendo por cierto que de ella 76,684 matriculados (45.64 %) eran hombres y 91,334 (54.36 %), mujeres. Esto quiere decir que en ese año hubo ¡más de 168,000 connacionales que creyeron en el conocimiento como una herramienta para la vida!

Más allá del tema de la obtención de conocimiento, y examinando la formación lingüística de los comentarios, creo que el origen psicológico de los mismos no radica en el “conocimiento” en sí, sino más bien en la palabra “valor” y por eso la he subrayado en ellos.

El valor es, en una de sus acepciones, la cualidad o conjunto de cualidades por la que una persona o cosa es apreciada o bien considerada.

De tal manera que para algunos, el estudio universitario, más allá de una herramienta para la vida, tiene la connotación de un medio para ser “apreciado” o “considerado” por otros. Se es apreciado porque se es valorado. Se es tomado en cuenta por que vale algo. “Cuánto eres o tienes, cuánto vales”.

Y esto no es criticable; muy por el contrario, es comprensible, pues la persona humana es un ser gregario y se satisface al estar dentro un grupo de su misma especie, donde por supuesto está porque es apreciado, de lo contrario, estaría fuera, excluido, rechazado.

Considero que dentro del vivir del grupo social salvadoreño se han dado una serie de hechos y actos que han llevado a que algunos de sus miembros piensen que el esfuerzo que hicieron para obtener conocimientos a través del estudio universitario, no les permitió alcanzar el aprecio y la inclusión que buscaban, lo cual se manifiesta en: ingresos insuficientes, el que no sea un requisito el título académico a la hora de llenar un cargo o plaza pública o privada, la falta de escalafón en las instituciones públicas y en las empresas, la falta de seguridad jurídica y laboral, y lo más importante, la falta de reconocimiento social al trabajo nacido a partir del estudio universitario.

Entre los muchos problemas que aquejan al conglomerado humano nacional uno de los más importantes es que el ciudadano se siente excluido a pesar de cumplir con los requisitos, como en este caso, el del estudio universitario. Se portaron bien, siguieron las reglas, pero no hubo recompensa. Esta es una sensación que destruye a cualquier sociedad humana, no por gusto nos rodea el negativismo, y el graduado que puede, migra.

mirellawollants2014@gmail.com

Carta a los diputados salientes: Ya no se dejen chantajear. De Paolo Luers

Paolo Luers, 29 marzo 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimados amigos:
Van a entrar en el último mes de esta Asamblea saliente. Muchos de ustedes no van a regresar a sus curules, y los que han sido reelectos, formarán parte de un parlamento con muy distinta correlación de fuerzas. En las recientes elecciones, la ciudadanía les ha corregido la plana – a ustedes igual que al gobierno.
Una de las políticas más desaprobadas ha sido la de Seguridad. Esto obliga a ustedes, los diputados, a reflexionar – y a corregir. Sobre todo cuando ya se mostró que el gobierno, en los cambios que está dispuesto a hacer para responder a su derrota electoral, decidió dejar afuera su fracasada política de Seguridad.

En este contexto, sería un error fatal que la Asamblea saliente, en el último mes que le queda para legislar, condene al país a seguir con políticas fracasadas que en la nueva Asamblea ya no tendrían apoyo mayoritario. Por ejemplo, aprobando las ‘medidas extraordinarias’, para que todo quede igual, a pesar del fracaso, y a pesar del duro revés en las elecciones.
En este mismo diario, hace unos días, Carlos Ponce les hizo un llamado a no prorrogar esta medidas. Ustedes se habrán dado cuenta que pocas veces he coincidido con los planteamientos de este criminólogo. Hemos tenido fuertes controversias en el tema de la tregua. El hecho que ahora coincidimos plenamente en decirles que no aprueben la nueva prórroga de una política penitenciaria fracasada y claramente en conflicto con la Constitución, con convenios internacionales y con la lógica, debería llevarlos a reflexionar también. Durante años ustedes han sido sujeto del chantaje del gobierno del FMLN que les dijo: Si no aprueban las ‘medidas extraordinarias’, ustedes serán culpables de una nueva ola de violencia. Y hasta la oposición les hizo caso, por temor al clamor de la ciudadanía que exigía soluciones al problema de la inseguridad.

Durante dos años ustedes le han dado al gobierno del FMLN y a su gabinete de seguridad un cheque en blanco, aprobándoles un Estado de Excepción que podían aplicar en los penales, suspendiendo a una población carcelaria de 20 mil reos sus derechos constitucionales, rompiendo normas de derecho internacional, aplicando métodos que la comunidad internacional caracteriza como prácticas inhumanas y hasta de tortura – y ahora vemos que la ola de violencia nunca se paró.

Si aprueban una nueva prórroga, ustedes se hacen culpable que estas medidas supuestamente temporales se vuelvan permanentes, a pesar de que ya se comprobó que no han resuelto el problema – por el contrario, lo han agravado.
No acepten más el chantaje. No acepten que esto sea un asunto de blanco y negro, de sí o no. Hagan lo que corresponde a verdaderos legisladores: rechacen el paquete de las medidas, ábranlo, y evalúen una por una cuáles de estas medidas pueden convertirse en ley permanente, cuáles merecen una prórroga temporal, y cuáles hay que abolir, por inconstitucionales y/o por ineficaces.

En ciertos casos, al cojo hay que quitarle las muletas para que vuelva a caminar bien. Es el caso con las ‘medidas extraordinarias’. Son muletas de un gobierno que ya no camina a ningún lado. Quítenselas. Cualquier otra decisión sería abusar de una mayoría dócil al gobierno que la ciudadanía ya desautorizó.

Saludos,

 

 

 

Vea también:
El nuevo diputado que necesita El Salvador. De Carlos Ponce

El nuevo diputado que necesita El Salvador. De Carlos Ponce

Carlos Ponce, 28 marzo 2018 / El Diario de Hoy

El debate sobre la renovación de las medidas “excepcionales” marcó las vísperas del inicio de las vacaciones. La discusión permanecerá guardada hasta que finalicé la Semana Santa. Considerando que la mayoría de los diputados del principal partido de oposición, ARENA, fueron reelegidos y, en consecuencia, constituirán el grueso de la bancada mayoritaria en la Asamblea Legislativa durante el nuevo período, su postura en este tema tiene el potencial de definir el rumbo y enfoque del primer órgano del Estado para el próximo año.

Los voceros y funcionarios del oficialismo, como era de esperarse, aparecieron en los medios de comunicación solicitando y justificando la ampliación de la vigencia de las medidas. Los diputados de oposición, por primera vez, no se mostraron del todo dispuestos a aprobar su prolongación. No obstante, su postura fue un tanto ambigua, ya que insinuaron que valía la pena que algunas de las medidas se mantuvieran. Dejaron abierta la posibilidad de realizar una ampliación selectiva.

Después de años de vivir subordinados a las pandillas, los salvadoreños favorecen cualquier abordaje que se proyecte como una solución drástica que provea a las autoridades de una mayor capacidad para controlar y castigar a dichos grupos. Esta actitud es completamente comprensible, pero peligrosa. Sucumbir ante este instinto natural, sin evaluar las consecuencias de las acciones adoptadas, puede agravar el problema en lugar de solucionarlo. Igual que las personas que se ven tentadas a tomar medicina para quitarse el dolor de un apéndice inflamada, en lugar de ir donde un médico a que determine cuál es el problema y lo trate correctamente, la desesperación de la ciudadanía puede llevarla a favorecer medidas que en apariencia erradiquen la inseguridad, pero que en realidad la escondan y contribuyan a que se agudice.

Lastimosamente, esto es lo que ha pasado. Las autoridades de turno venden estrategias cuestionables como soluciones extremas para atender la crisis en seguridad, prometiendo que su vigencia será temporal y que durarán solo hasta se logre controlar la situación. El detalle es que no resuelven el problema, ni siquiera lo debilitan. Además, al otorgar más autoridad y poder al Estado, lo hacen cómodo y, en lugar de buscar las formas de fortalecerse y formular soluciones inteligentes bajo su esquema de funcionamiento regular, solicite permanentemente la ampliación de la vigencia de lo que en un inicio se vendió como temporal.

Así es como, por ejemplo, la Fuerza Armada tiene años de desarrollar tareas de seguridad pública. Las consecuencias de esto son claras. Esta semana, por ejemplo, el periodista Carlos Monterroza entrevistó a David Victoriano Munguía Payés, ministro de Defensa, y su jefe de Estado Mayor, y las respuestas de ambos funcionarios dejaron en evidencia el peligroso desconocimiento que tienen en relación con temas operativos vinculados a la seguridad pública y a la investigación y persecución del delito. El impacto de esta ignorancia en el terreno, y los problemas que genera en términos de eficacia y eficiencia, son desastrosos. Sin embargo, la ampliación del apoyo castrense en tareas de seguridad sigue y continúa vendiéndose como una medida extrema para controlar los altos índices criminales.

Los diputados de oposición, en lugar de propiciar el estancamiento del aparato de seguridad con la aprobación ciega de medidas “excepcionales”, deben adoptar un rol más exigente. Resulta impopular cuestionar y negarse a la aprobación de estrategias que explotan la desesperación de la gente, pero es necesario hacerlo para fomentar la formulación de abordajes audaces. Similarmente, existe presión de los malos políticos y funcionarios (de todos los colores) para mantener mecanismos endebles de fiscalización, evaluación y contraloría, pero es necesario fortalecer todas las herramientas (y crear más) que nos aseguren que las instituciones trabajaran exclusivamente para beneficio de los ciudadanos.

El Salvador necesita diputados que favorezcan lo técnico sobre lo político y lo popular, que naden contracorriente en favor de los ciudadanos.

@_carlos_ponce

 

Lea también la Carta de Paolo Luers sobre el mismo tema

Mis nietas ‘vandálicas’. De Enrique Obregón

La defensa de Enrique Obregón, abuelo de las gemelas Amanda y Ximena, detenidas por pintar un grafiti en las paredes del Museo Nacional a principios de marzo: “Como a cualquier persona en el mundo, ellas son lo que su sangre les dicte y lo que el tiempo y la sociedad en la que han vivido les han marcado”, dice Obregón.

Enrique Obregón, 23 marzo 2018 / La Nación

Enrique Obregón es un político socialdemócrata y periodista costarricense

Como ha trascendido a la opinión pública, recientemente, tengo dos nietas gemelas a quienes sus padres pusieron por nombres Amanda y Ximena. Pero como nunca supe cuál era la una y cuál la otra, comencé diciéndoles las Gemes y, después del primer año, las Machillas. Esto último, por su pelo castaño claro, herencia de su bisabuelo vasco y de su bisabuela alemana. Y como siempre estuvieron dispuestas a bailar y cantar, pienso que también tal disposición se deba a la sangre andaluza que heredan de su abuela gaditana. Además, puede que también hereden espíritu de disconformidad y rebeldía de alguno de mis ancestros, chorotega o talamanqueño, que nunca aceptó la esclavitud impuesta a su raza por el conquistador español.

Como a cualquier persona en el mundo, ellas son lo que su sangre les dicte y lo que el tiempo y la sociedad en la que han vivido les han marcado. Las Machillas son consecuencia de su época, de su propia circunstancia que les ha dado la conciencia social que las caracteriza. Son y se sienten ciudadanas de una democracia y actúan reclamando lo que esta democracia niega a una mayoría considerable de nuestro pueblo.

Protestar, gritar porque no hay puntos finales
en la conquista de la democracia

Aprendieron a ser solidarias tempranamente. No pertenecen a ningún partido político ni luchan por ideologías de izquierda o de derecha, pero saben que la democracia debe ser el gobierno para los pueblos y que la ciudadanía se ejerce directamente, defendiendo y apoyando esa inclinación gubernamental, cuando se da, o reclamando y protestando cuando sucede lo contrario.

Desde los quince años, se unieron a un grupo que recogía dinero para construir casas a familias que nunca las habían tenido. Entonces eran Machillas de martillo y serrucho, de machete y macana, construyendo casitas en los más alejados rincones de este país.

Igualdad de género. En los últimos años ha crecido un movimiento social reclamando la igualdad de género. Las Gemes también se han unido a este reclamo independientemente. No pertenecen a grupos feministas ni de diversidad, pero sí entienden que ellos piden el reconocimiento de derechos que les pertenecen. Derechos, siempre pisoteados.

Ellas fueron educadas en la fe católica y respetan los templos y tradiciones de su Iglesia, pero van poco a misa, posiblemente porque no reciben mensaje social alguno ni encuentran palabra inspiradora en sus sacerdotes. Respetan también los templos y tradiciones de otras religiones; en consecuencia, jamás irrespetarían el culto y los edificios de todas las religiones manchando sus paredes con insultos y agravios.

Ellas saben en qué consiste la libertad de conciencia y se manifiestan en consecuencia con esa libertad. Pero sienten la necesidad de protestar por todo lo que está pasando; por los trescientos mil costarricenses que se acuestan todos los días con hambre (según lo ha indicado en su columna el inteligente y culto politólogo Jorge Vargas Cullell); por las minorías que luchan por derechos mínimos; contra los que roban libertades a los pueblos y contra los que roban otra cosa también a la Hacienda pública.

Mujeres vandálicas –como las han tildado sectores importantes de la opinión pública y grupos diversos de toda clase, tamaño y condición– que necesitan identificarse como el primitivo neandertal que imprimió su mano en las paredes de las cavernas dejando el mensaje a la posteridad de “yo estuve aquí”.

Antigua práctica. Los grafitis son tan antiguos como la humanidad; en toda etapa histórica siempre hubo alguien que protestó, dejando mensajes en las cuevas rupestres, en los edificios, en los puentes, en las piedras, en los baños públicos. Y en Roma, sobre todo en la época republicana, esta actividad fue de todos los días.

Solamente recordemos que un desastre natural sepultó Pompeya en agosto del año 79 y que las excavaciones posteriores descubrieron para la posteridad una semblanza de la vida romana, con sus calles, edificios públicos, casas solariegas, panaderías, herrerías y prostíbulos. Pero también algo que tiene que ver con lo que expongo: diez mil grafitis detallando la vida sexual desde la brutalidad hasta el más fino sentimiento de espiritualidad como este que cito a continuación: “El que intente encadenar a los vientos e impedir brotar a los manantiales pretende separar a los enamorados”.

También todos estos grafitis se referían a anuncios comerciales, a ofensas personales, a citas filosóficas y, desde luego, a protestas por la falta de justicia y libertades. Nada que no esté sucediendo en la actualidad.

No, señores que han insultado a mis nietas, mintiendo algunos, al afirmar que ellas participaron en las pintas a las iglesias, en la pintura lanzada a la estatua de Juan Pablo II y las que dejaron mensajes en las paredes de la Asamblea Legislativa. No es que se equivocaron, es que mintieron. Pero resulta que las Machillas solo querían dejar un mensaje de solidaridad con todos los que reclaman la igualdad de género, y eso quedó impreso en un pequeño detalle en la pared externa en la que fue casa del comandante del Cuartel Bellavista.

Cuando estaban pintando este pequeño detalle, fueron sorprendidas por la Policía, con órdenes de autoridades superiores, con esposas fuertemente ceñidas a sus muñecas y, con los brazos atrás, fueron luego conducidas en la perrera y encarceladas durante una noche. ¿El delito?, dejar un mensaje de solidaridad para todos los que piden igualdad.

Vandálicas que son las Gemes, las Machillas, las que bailan, las que cantan, las que ayudan a construir casas para los más necesitados, las que visitan a los indígenas abandonados, las que cometen el vandalismo de ser solidarias y fraternales, las que aman, las que nunca aprendieron a insultar, las que saben salir de la cárcel con una sonrisa de perdón para todos los que las juzgan y condenan. Y, por esto, por esta casi infantil forma de ejercer la más auténtica ciudadanía, se ha levantado una acusación nacional contra ellas y, como consecuencia, una respuesta solidaria, convirtiendo a este país, durante unos días, en una batalla campal de exageradas proporciones. Y eso que apenas son gemelas. ¡La revolución en la que todavía estaríamos enfrascados de haber sido quintillizas!

Papeles invertidos. Generalmente, los abuelos aconsejan a sus nietos. Así ha sido siempre, pero rompiendo esa tradicional costumbre, ahora es un abuelo quien recibe consejo –por su forma de actuar– de dos nietas.

Durante gran parte de mi vida fui disconforme, activo, denunciante. No obstante, con el transcurso de los años, me apachurré. La edad me tiene un poquito aplastado. De pronto, las Machillas me han tirado de las orejas, señalando el recto camino: la ciudadanía hay que ejercerla siempre; hay que denunciar los males de la época.

Protestar, gritar porque no hay puntos finales en la conquista de la democracia. Conservador es el que está conforme con su tiempo, el que no quiere que nada cambie, decía Unamuno. El verdadero demócrata es el que está dispuesto siempre a dar un paso hacia adelante para cambiar. Gracias, Machillas, por recordarlo.

 

No se vuelvan a equivocar. De Roberto Rubio

Roberto Rubio, 26 marzo 2018 / La Prensa Gráfica

El mapa electoral de los últimos años muestra el desencanto de una buena parte de la población con el actual sistema de partidos políticos. Si hace algunos años el conjunto de partidos captaba alrededor del 60 % de las preferencias electorales, y los que no tenían ninguna preferencia giraba en torno al 40 %, ahora esa proporción se ha invertido: los “sin partido” rondan el 60 % y los “con partido” el 40 %. Los desencantados del actual sistema de partidos son mayoría, y lo son cada vez más. La anti política ha ido ganando terreno.

Ese fenómeno es comprensible, en la medida que el actual sistema de partidos no ha sido capaz de enfrentar adecuadamente los graves problemas que tiene el país; al contrario, en buena parte ha contribuido a agravarlos. El desencanto ha sido aún mayor ante el hecho que las esperanzas de cambio de rumbo que tuvieron miles de ciudadanos con la alternancia política de 2009 terminaron en el cementerio.

También desde hace muchos años que algunos de los partidos llamados pequeños han intentado captar ese segmento creciente de los sin partido. Lo han tratado de hacer con el discurso de “ni derecha ni izquierda”, “hay que romper con la polarización”, “somos la tercera vía”, etcétera. Todos estos argonautas políticos buscaron, con la nave discursiva de la despolarización, ese apetecido “Vellocino de Oro”. Ninguno lo ha logrado. La llamada tercera fuerza, GANA, más bien se llevó parte del pastel de ARENA, pero no ese segmento de los desencantados.

Ante una robusta mayoría de los sin partido, sin señales claras de renovación dentro del sistema de partidos, y con uno de los polos políticos seriamente debilitado, se abre la puerta a las alternativas, a lo fresco, a la búsqueda de nuevos espacios políticos… pero también se le abre la puerta ancha al populismo. Terreno fértil para el líder endiosado, para los gestos políticos vacíos de contenido, para huecos discursos anti partido, para magos mediáticos perversos, para vendedores falsos de ilusiones.

Muchos, con la idea que hoy es la oportunidad para salir de la partidocracia, enarbolando la bandera de la anti política y argumentando que es el momento de la despolarización, se tiran a los brazos de “Nuevas Ideas” (aunque no percibimos ninguna nueva).

Esta apuesta política por la tercera fuerza no es la primera. Recientemente algunos le apostaron a la candidatura presidencial de Saca con GANA, y se equivocaron. Más adelante, muchos de ellos le apostaron al supuesto cambio de rumbo de Funes, y se volvieron a equivocar. No se vuelvan a equivocar apostando a farsas políticas y dinámicas populistas.

Tomen en cuenta que el sistema de partidos todavía es fuerte y con gran capacidad de organización territorial, que el Frente no ha tenido su “jaque mate” o perdido toda su capacidad organizativa y movilizadora, que no es lo mismo tener popularidad que tener electores, que es difícil convertir una popularidad sin contenido en votos, que no es fácil que la grama crezca bajo la sombra de un gran “amate bipartidario”, que el liderazgo de nuevas ideas suma varias investigaciones por posibles delitos que lo pueden inhabilitar, y que este todavía no ha enfrentado en serio el ácido de la exposición pública a la que se ven sometidos los presidenciables. No se vuelvan a equivocar. Recuerden que la tercera es la vencida.