Felix Ulloa

Carta a los que exigen una CICIES: Cuidado con el fraude de etiqueta. De Paolo Luers

9 octubre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados amigos:
Arrancando con su campaña presidencial, Bukele se apropia de una bandera que en El Salvador ya cambió varias veces de portadores: la CICIES – una Comisión Internacional contra la Impunidad y Corrupción.

Antes de que se alegren, los movimientos sociales que durante años hablaron de una CICIES, deben analizar si esta propuesta de Bukele realmente es lo mismo que ellos pidieron – o si es un fraude de etiqueta…

Su órgano oficial “Última Hora” reporta lo que Bukele anunció en su meeting en La Unión: El candidato presidencial, Nayib Bukele, confirmó que su compañero de fórmula, Félix Ulloa, será el responsable de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en El Salvador (CICIES), propuesta que tiene como finalidad combatir la corrupción en El Salvador.”

Y Ulloa inmediatamente lo confirmó en su Twitter: “Gracias a mi compañero de fórmula Nayib Bukele por nombrarme como responsable de la CICIES con que combatiremos la corrupción y el clientelismo político.”

¿Esto es lo que durante años muchos sectores de la sociedad civil exigieron? Obviamente no. Exigieron que en El Salvador se instale una comisión como la CICIG de Guatemala, que estaba al punto de meter preso a la vicepresidente y al presidente de la República. Siempre se estaba hablando de una comisión internacional, que por definición tiene que ser no partidaria y absolutamente independiente del gobierno.

¿Una CICIES bajo responsabilidad del vicepresidente? Es una idea aun más descabellada que la del presidente guatemalteco Jimmy Morales, quien expulsó al jefe de la CICIG y exige a Naciones Unidas nombrar a un sustituto que tenga el beneplácito del gobierno.

La idea de Bukele tiene historia en El Salvador. Mauricio Funes propuso una CICIES en 2011, pero rápido abandonó esta idea, al ver que en Guatemala esta comisión internacional comenzó a convertirse en una amenaza real para la impunidad de los gobernantes. Desde entonces, tanto Funes como el FMLN y GANA se oponen con vehemencia una “intervención en la soberanía nacional”…

Parece irónico que hoy es el candidato de GANA, Nayib Bukele, quien quiere navegar en su campaña presidencial con la bandera de una CICIES. Solo se puede entender como un truco propagandístico, un empaque engañoso sin contendido real. Esto se llama fraude de etiqueta. La etiqueta promete una cosa novedosa y audaz, el contendido es lo mismo de siempre: Control gubernamental sobre algo que solo puede funcionar si es independiente.

Si realmente quisiera combatir la impunidad y la corrupción, no estuviera atacando la independencia de la Fiscalía General. Cada vez que la FGR comienza investigaciones que podrían afectar a Bukele, denuncia que la fiscalía es parte de un esquema para bloquear su ascenso al poder. Si su partido GANA estaría interesado en combatir la corrupción, no estuviera bloqueando la elección de magistrados independientes que podrían revivir el trabajo de la Sección Probidad.

Lo peor que podría pasar al país es una CICIES como instrumento del Ejecutivo para debilitar las instituciones que controlan la actuación de los funcionarios. Comisiones de este tipo solo tienen sentido si fortalecen la independencia de la Fiscalía, de Probidad, de la Corte de Cuentas.

Bukele, Ulloa y GANA obviamente saben que la Sociedad Civil y la Asamblea nunca van a aprobar una CICIES que no sea independiente del Ejecutivo. Conclusión: No es un propuesta seria, es propagandística, tratando de apropiarse de una causa ciudadana – no sin antes pervertirla. De manera más perversa no pueden expresar su desprecio a los movimientos ciudadanos… 

Saludos,

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Otra carta a los candidatos: No se corran del tema Seguridad. De Paolo Luers

25 septiembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Escuchamos las primeras pinceladas de un retrato difícil: el de los planes de Seguridad de las fórmulas presidenciales. Recibimos un retrato abstracto, dibujado por Félix Ulloa, quien dijo todo lo políticamente correcto que se puede decir sobre este tema – pero lo único concreto que anunció fue que van a continuar con el Plan El Salvador Seguro y con el Concejo Nacional de Seguridad Ciudadana, así como fue concebido y conducido por Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén. ¿Más de lo mismo?

Josué Alvarado, candidato presidencial de VAMOS, y Carmen Aída Lazo, candidata a la vicepresidencia de la alianza opositora nos dibujaron por lo menos bocetos de lo que podría ser un cambio de rumbo en la política de Seguridad: invertir la relación entre represión y prevención, priorizando la prevención y convirtiéndola en el eje central de las políticas económicas y sociales del país.

El escenario: un foro convocado por el PNUD y el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia para que los candidatos expusieran sus conceptos de política de Seguridad. Un reto incómodo, porque las fórmulas todavía no tienen listos sus planes de Seguridad. Pero más incómodo aun porque la violencia es el tema más sensible para la población – y a la vez el terreno más resbaloso para los candidatos. Saben que para solucionar el problema hay que romper con las políticas de mano dura (versión ARENA y versión FMLN), pero nadie sabe cómo le irá a un candidato que con audacia propone soluciones alternativas.

¿Será por esto que Bukele y Calleja decidieron mandar mejor a sus vices para medir la temperatura del agua antes de quemarse ellos, y que el Frente prefirió no asistir a este foro?

Pero Josué Alvarado y Carmen Aída Lazo mostraron que, por muy delicado que sea el tema, sí se pueden plantear alternativas, aun cuando no correspondan al supuesto clamor popular por medidas más drásticas. Alvarado puso en el centro las comunidades y planteó que hay que intervenirlas, pero no con plomo y sembrando temor entre los jóvenes, sino respondiendo a sus necesidades básicas: educación, salud, oportunidades. Fue también el que más énfasis puso en el daño que las redadas indiscriminadas causan a la confianza de estas poblaciones en el Estado.

Lazo, por su parte, puso el énfasis en la urgencia de invertir más en prevención, pero al mismo tiempo cambiar radicalmente su concepto. Lo definió así: Prevención efectiva requiere que todas las políticas públicas (sobre todo de inversión social, de crecimiento económico y de educación) se concentren en erradicar la pobreza y la exclusión – y en la generación de empleos y oportunidades.

Si desarrollan bien estos enfoques, pueden construir un plan de Seguridad Ciudadana integral con sentido. Faltan muchos elementos concretos, y también más audacia para nombrar con claridad los errores de las políticas pasadas y actuales. Un ejemplo: Cuando el moderador preguntó a los candidatos por sus medidas inmediatas para enrumbar la política de Seguridad, nadie dijo que volver a establecer el control civil sobre la policía. Tenemos un Ministerio de Seguridad en manos de policías, controlándose ellos mismos. Por esto nadie detiene los serios abusos de autoridad. Necesitamos un ministerio civil controlando al instrumento armado.

Otro ejemplo: Nadie tuvo el valor de decir que hay que cambiar radicalmente las prioridades del gasto público. Hay que dejar de regar recursos a todos los sectores y territorios por igual, y focalizar las intervenciones donde producen impacto estructural sobre la pobreza y a la vez sobre la inseguridad. Claro, priorizar y focalizar significa atender menos a otras demandas. Nadie tiene el valor de decir que va a reducir los subsidios generalizados para poder duplicar los presupuestos de los centros educativos en las zonas más conflictivas. Decir esto podría costar votos, pero hacerlo seguramente salvará vidas.

Repito: El tema Seguridad es terreno liso para candidatos en campaña. Sin embargo, queremos soluciones, y ustedes tienen que tener el valor de presentarlas. Si no, quedamos atrapados en más clientelismo y más violencia.

Saludos,

Carta a Félix Ulloa: ¡Gracias! De Paolo Luers

13 septiembre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimado candidato:
Me encanta la lista de principales críticos de tu proyecto Nuevas Ideas, que presentaste recientemente en una entrevista matutina, y que uno de los “periódicos” digitales de este partido publicó gustosamente: “Hay un coro que son los detractores oficiales de Nayib: Rubén Zamora, Roberto Rubio, los hermanos Samayoa, Jorge Villacorta, Paolo Luers. Los vas a oír en coro orquestado atacando el proyecto de Nuevas Ideas.” 

Para mi, es un honor figurar en esta lista.

Tú conoces muy bien a todos los integrantes de esta lista de honor. Todos son parte de tu propio historial en la izquierda salvadoreña. No te tengo que explicar que todos provienen de la izquierda, y que han jugado su papel en la larga lucha contra el militarismo, la represión y los gobiernos autocráticos – y luego en la solución política al conflicto armado, así como en la construcción de la democracia que se abrió camino luego de la firma de los Acuerdos de Paz.

Pero los integrantes de tu lista no son de cualquier izquierda. Son de la izquierda que estuvo con el Frente cuando se trataba de enfrentar a la dictadura y la supresión de las libertades de expresión y organización, pero que se volvieron críticos del Frente cuando este se transformó en un partido autoritario, vertical y dogmático.

Estás hablando de personas que se enfrentaron a los dirigentes del FMLN, con argumentos sólidos e insistentes basados en los ideales de una izquierda democrática, cuando tu líder Bukele, como él mismo cuenta, se sintió identificado con este partido y se inspiró en la figura de Schafik Hándal.

Estás hablando de personas que descubrieron y criticaron la trampa populista de Mauricio Funes, en el mismo momento que Nayib Bukele comenzó a vincularse a su gobierno nefasto para convertirse en su publicista bien remunerado. Cuando Nayib Bukele entró al FMLN para convertirse en alcalde, muchas de las personas de tu lista (todos, menos Rubén Zamora) en el 2012, fueron atacados e insultados cada sábado en los programas radiales del presidente Funes, porque criticaron su estilo de vida y gobierno.

Estás hablando de líderes de opinión quienes, mientras que tú te acercaste a Tony Saca y apoyaste su intento de regresar al poder en el 2014, insistentemente denunciaron la corrupción y el populismo demagógico que Saca había inyectado al sistema político salvadoreño.

Estás hablando de personas que, mientras Nayib Bukele pactó con las figuras más oscuras del FMLN para convertirse en alcalde de San Salvador para luego aspirar a la candidatura presidencial del FMLN, estaban siendo atacados por estas mismas figuras de la dirección del Frente como “traidores”, porque continuaron señalando al FMLN sus fracasos como partido de gobierno.

Estos son las personas que tú denuncias como “los detractores oficiales” de Nayib Bukele y su pacto con GANA, partido que fue creado por el grupo de Saca y financiado con fondos de la Casa Presidencial de Mauricio Funes.

Somos los que no vamos a permitir que nuevamente, luego de la triste experiencia con Funes, los oportunistas se apropien de las banderas de la izquierda democrática, solo porque de repente asumieron posiciones críticas al FMLN, luego de mamar durante años de sus tetas.

Sólo te puedo agradecer que me hayas incluido en esta lista de honor. 

Saludos,

Carta a los frustrados con la política: Cámbienla, renovando los partidos. De Paolo Luers

Paolo Luers, 27 marzo 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimados amigos:
Hay miles de razones para rechazar la forma en que han hecho política los últimos gobiernos, tanto de ARENA como del FMLN. De ahí el desencanto con los partidos que se expresa en encuestas – y en las recientes elecciones.

Preocupados con este fenómeno, surgen voces que comienzan a exigir que hay que “transformar el sistema de partidos políticos” e incluso el “sistema Asamblea Legislativa”. No se dan cuenta que con este argumento están abriendo espacio al populismo y al autoritarismo que predican la antipolítica, como Bukele y Nuevas Ideas.

Es una falacia: El problema no es el sistema de partidos, tampoco la Asamblea – el problema son los partidos. El sistema que adoptamos desde los Acuerdos de Paz es la combinación de pluralismo político y democracia representativa. Precisamente este sistema se trata de defender y consolidar, porque es el obstáculo para las pretensiones populistas y autoritarias, no solo de Nuevas Ideas, también dentro del FMLN y la derecha. Lo que hay que transformar son los partidos, no el sistema.

Transformar los partidos no es un asunto de nuevas leyes, mucho menos de acuerdos nacionales entre los partidos – es un asunto entre cada partido y sus militantes, bases y votantes. Democracia interna, alternancia de las cúpulas, transparencia de decisiones y financiamiento de los partidos, son asuntos entre la ciudadanía y los partidos. Tanto en ARENA como a partir del 4 de marzo en el FMLN, hay tendencias de democratización. Hay que darles oxígeno desde la ciudadanía.

Los partidos que se cierran a su renovación serán castigados por los votantes. Y les van a salir competencias nuevas. Ambas cosas están actualmente pasando al FMLN. Si ARENA no se cuida en salud (o sea, en democracia interna y transparencia), le puede pasar lo mismo.

El hecho que surjan partidos nuevos, solo será una amenaza al sistema cuando surjan partidos con clara intención de cambiar el sistema. Y precisamente esto está pasando con Nuevas Ideas. Félix Ulloa, el nuevo socio de Bukele, lo dijo con claridad: “Nuevas Ideas nace con una visión revolucionaria. El sistema tradicional de partidos se agotó. Nuevas ideas plantea la refundación del Estado, le creación de una Segunda República.”

Esto quiere decir: Van por otro modelo del Estado y sus instituciones. Bukele ya lo dejó entrever, cuando dijo que su movimiento va a encontrar obstáculos “mientras no tomemos control del Tribunal Electoral.”

Y en reuniones privadas con personas que intentó de reclutar para su movimiento, Bukele ya planteó que, si él fuera electo presidente, no tendría gobernabilidad con una Asamblea dominada por sus enemigos FMLN y ARENA. Por tanto, inmediatamente habría que convocar una Constituyente para transformar las instituciones del viejo sistema.

Una Constituyente para resolver el problema de una Asamblea controlada por opositores es equivalente a un golpe de Estado. No hay forma constitucional de hacerlo. No tendrá fuerza para dar un golpe de Estado, pero en su locura mesiánica está soñando que tiene el apoyo de 80% de la población para demoler el “sistema viejo”.

Así que, está bien que todos estemos frustrados con los partidos, pero más vale que los renovemos, antes de que en serio comiencen a “transformar el sistema de partidos”.

Saludos,