Nicaragua

La segunda derrota política de Ortega. De Carlos Fernando Chamorro

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Campesinos enfrentan a antimotines en La Lechera, Nueva Guinea

Carlos Fernando Chamorro, periodista y opositor nicaragense. Ex-director de Barricada, el órgano oficial de los sandinistas en los años 80. Hijo de Pedro Joaquín Chamorro, editor de La Prensa asesinado en 1978 por los somozistas, y de Violeta Chamorro, ex-presidenta de Nicaragua

Carlos Fernando Chamorro, periodista nicaraguense. Ex-director de Barricada, el órgano oficial de los sandinistas en los años 80. Hijo de Pedro Joaquín Chamorro, editor de La Prensa asesinado en 1978 por los somozistas, y de Violeta Chamorro, ex-presidenta de Nicaragua

Carlos Fernando Chamorro, 30 noviembre 2016 / CONFIDENCIAL

La represión generalizada desatada por el régimen Ortega-Murillo para impedir una movilización campesina hacia Managua, representa la segunda gran derrota política de la dictadura familiar este año, después de la jornada nacional de protesta que se plasmó en la abstención masiva en las elecciones del seis de noviembre.

El recién reelecto mandatario, que supuestamente cuenta con un abrumador apoyo del 72% del electorado, ha demostrado que mantiene un férreo control sobre las fuerzas policiales –ahora dirigidas por su consuegro el general Francisco Díaz–, pero no puede gobernar tolerando la existencia de una oposición democrática. Ortega estableció decenas de retenes con policías antimotines en las principales carreteras del país, imponiendo un virtual estado de sitio a nivel nacional. Bloqueó las salidas de las comunidades rurales y las entradas a la capital para impedir una protesta pacífica, la número 82 del movimiento campesino, cuyo objetivo es demandar la derogación de la ley canalera y la celebración de elecciones libres.

confidencialComo en la época de la guardia de Somoza, la policía cateó los buses para detener “sospechosos” y disparó balas de goma y gases lacrimógenos contra los manifestantes. Y en las zonas núcleo de la protesta, en las comunidades campesinas de Nueva Guinea, llegó al extremo de cortar las carreteras e inutilizar los puentes, una infraestructura nacional utilizada por todos, para impedir el tránsito de los camiones. Este acto inverosímil ilustra cuán aislada de la realidad se encuentra la pareja presidencial, que en su afán de aplicar una odiosa represión no le importó incurrir en el vandalismo oficial, aún a costa del daño que ha causado a toda la sociedad. Pero también revela los niveles de peligrosidad a los que puede llegar la represión en Nicaragua, pues los que detentan el poder no solo carecen de escrúpulos éticos o morales, sino que tampoco existen límites o contrapesos legales o institucionales ante su ambición e irracionalidad, y sólo podrán ser frenados por la fuerza del pueblo que les hace resistencia.

La militarización está demostrando que ante una oposición democrática –en este caso un movimiento social que ha logrado encarnar un anhelo nacional de soberanía y elecciones libres–, el régimen autoritario solo puede gobernar con más represión. La estabilidad que Ortega ofrece a sus aliados, los grandes empresarios y los inversionistas, es por lo tanto precaria porque no se sustenta en el consenso democrático. Es una estabilidad autoritaria basada en el garrote que a la larga, como la corrupción, conduce a la inestabilidad. De manera que si de verdad los grandes empresarios están preocupados por el deterioro del clima de negocios y las amenazas de la ley Nica Act, deberían empezar por exigir democracia y transparencia, y además libertad de movilización y el cese de la represión.

La jornada nacional en demanda de soberanía y elecciones libres aun no ha terminado, pero ya ha logrado un resultado político irreversible. En primer lugar, el reconocimiento nacional al liderazgo campesino agrupado en torno al Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberanía, que representa la primera línea de defensa de la decencia nacional. La resistencia campesina ha obligado a Ortega a exhibirse ante la Organización de Estados Americanos, OEA, no solo como un caudillo tramposo que realiza farsas electorales sin competencia ni observación electoral, sino además como el patrón de un régimen represivo que ha conculcado los más elementales derechos civiles y políticos de la población. En consecuencia, en la agenda del diálogo político entre la OEA y el gobierno, que según el secretario general Luis Almagro se ha ampliado hacia todas las fuerzas políticas y sociales del país, las violaciones a todos los derechos políticos contemplados en la Carta Democrática, debe pasar a ocupar ahora un lugar prioritario. El país está demandando elecciones libres con plenas libertades políticas, empezando con la libertad de opinión y movilización. Es decir, elecciones libres sin represión.

Bienvenido a Nicaragua, señor Almagro. Nadie espera de la OEA una solución política o una plataforma de cambio que los nicaragüenses no seamos capaces de construir con nuestras propias fuerzas. Lo único que le demandamos es que invite a la sede de la OEA en Managua, a doña Francisca Ramírez, la líder del movimiento campesino que ha hecho posible el milagro político de evidenciar la desnudez del rey. Si su intención es escuchar a todas las fuerzas políticas y sociales representativas del país, reúnase con doña “Chica”. Usted tiene en sus manos la llave para frenar la represión, al menos durante veinticuatro horas, para que la caravana campesina avance hacia Managua.

Crónicas de un funeral electoral. De Carlos Fernando Chamorro

El 6 de noviembre pasará a la historia como un día triste del cual no hay nada que celebrar porque no gana nadie en el país cuando falla la democracia.

Carlos Fernando Chamorro, periodista y opositor nicaragense. Ex-director de Barricada, el órgano oficial de los sandinistas en los años 80. Hijo de Pedro Joaquín Chamorro, editor de La Prensa asesinado en 1978 por los somozistas, y de Violeta Chamorro, ex-presidenta de Nicaragua

Carlos Fernando Chamorro, periodista y opositor nicaragense. Ex-director de Barricada, el órgano oficial de los sandinistas en los años 80. Hijo de Pedro Joaquín Chamorro, editor de La Prensa asesinado en 1978 por los somozistas, y de Violeta Chamorro, ex-presidenta de Nicaragua

Carlos Fernando Chamorro, 15 noviembre 2016 / EDH

Lejos de ser una “fiesta cívica”, la farsa electoral transformó las elecciones del pasado 6 de noviembre en un funeral electoral donde se enterró la democracia en Nicaragua, la que radica en la credibilidad del sistema representativo y la alternabilidad en el poder público.

No se puede congratular a Daniel Ortega por haber destruido  poco a poco, golpe a golpe, la confianza del pueblo nicaragüense en el proceso electoral representativo, transparente y libre que es la base fundamental de la paz y la convivencia pacífica. La apatía no es presea democrática, sino la participación.

Diga lo que digan las cifras de abstención que da el Consejo Supremo electoral, para los ojos de cualquier observador internacional este es un proceso fallido porque hubo una abstención que ronda entre el 70 % y el 80 %, lo cual es fácilmente comprobable con la evidencia gráfica de miles de reporteros ciudadanos que con sus celulares tomaron fotos de unas inexistentes filas de votación, las que en 1990 y otras elecciones subsiguientes, le daban la vuelta a la manzana.

Solo en Corea del Norte una mentira tan grande puede ser asimilada como verdad por el control totalitario que existe sobre la ciudadanía y los medios de comunicación.

La farsa electoral se convirtió en un verdadero plebiscito: ganó el NO a la farsa electoral, lo que equivale a decir que ganó el SI a elecciones libres, transparentes y con observación nacional e internacional.

diario hoyNo se puede congratular Ortega ni Doña Rosario de haber erosionado poco a poco la confianza del pueblo nicaragüense que su voto realmente cuenta, que su voto elige, porque tarde o temprano  deberán corregir el camino andado y revertir el rumbo que lleva el país, que inexorablemente nos lleva a la confrontación.

Podrán celebrar ahora el autoengaño, pero es una victoria pírrica ya que el poder escogió a sus adversarios. Es como al boxeador que le ponen contrincantes “de paquete” por temor a que sorpresivamente aparezca uno que lo pueda derrotar, como ocurrió con este mismo boxeador en la contienda de 1990.

Los resultados son tan inverosímiles como los de Corea del Norte, excepto que allá no tienen empacho en adjudicarle el 100 % de los votos a Kim Jon-un y donde abstenerse, o votar “No” es considerado como un acto de traición a la patria.

Aquí aún se permite el voto por los otros candidatos de la farsa para darle más credibilidad y no se castiga la abstención como  una traición, así que aún estamos mucho más avanzados democráticamente hablando, que Corea del Norte.

El periodista Jan Martínez Ahrens del prestigioso diario español El País, resume el “triunfo” de Ortega en el primer párrafo de su nota del lunes 7 noviembre de la siguiente manera:

“No han hecho falta mítines, ni debates, ni tan siquiera campaña. El triunfo electoral de Daniel Ortega era tan previsible como su candidatura. Ilegalizada la única oposición real, barridos los observadores internacionales, controlados todos los resortes del poder, era imposible que el antiguo comandante sandinista perdiese los comicios de este domingo. El desenlace estaba escrito de antemano e incluso ese masivo 72 % que le han otorgado las urnas, importaba poco. Lo grave, lo vital, lo único, era su continuidad. Y ese objetivo se ha logrado. Aunque a un alto coste”.

El periodista español casi acierta justamente, porque de acuerdo al conteo final del Consejo Supremo Electoral, Ortega obtuvo el 72.5 % de los votos, e increíblemente los magistrados vieron participar al 68.2% de la población, algo que va en contra de todos los que tuvieron ojos para ver y cámaras para comprobar la raquítica afluencia ciudadana en las JRV.

A los partidos “opositores” les asignaron un 27.5 % de esa invisible montaña de votos por lo que tendrán alguna representación en el parlamento, pero mucho menos que el 40% que les otorgó Somoza al Partido Conservador zancudo de Agüero por participar en la farsa electoral de 1974 en que, también sin sorpresas, resultó reelecto.

El 6 de noviembre pasará a la historia como un día triste del cual no hay nada que celebrar porque no gana nadie en el país cuando falla la democracia y se pierde la confianza en el voto para elegir.

 

Carta a mis amigos nicas: Ganaron contra Ortega. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 8 noviembre 2016 / EDH

Muy queridos nicaragüenses:
En estas elecciones, Ortega decidió no correr contra la oposición. Prefirió correr solo. Lo que no se imaginaba era que eliminando la candidatura opositora le tocó un adversario mucho más peligroso: la abstención. Ganó con 70 % de los votos, pero sólo de una minoría de los aptos a votar. Los que realmente ganaron estas elecciones fueron los nicaragüenses que decidieron no votar. Unos como señal de oposición, otros por desinterés en una elección sin opciones, sin competencia, sin alternativa.

Ustedes consiguieron que Daniel Ortega continuara su perpetua presidencia sin mandato popular, sin legitimidad, sin autoridad que no sea conseguida por la manipulación y la represión. Felicidades, comandante, lograste enterrar al Frente Sandinista.

diario hoyIgual que la mayoría de ustedes, yo soy de los se aferran a la idea que la Revolución Sandinista del 1979 fue un sueño latinoamericano hecho realidad, y al mismo tiempo una promesa. Ambos, el sueño y la promesa, han sido traicionados y destruidos por Daniel Ortega, Rosario Murillo y sus compinches. Ellos todavía se atreven a pronunciar discursos revolucionarios, pero han reconstruido la dictadura. Construyeron el sinsentido de una revolución sin pluralidad, sin libertad, sin creatividad. Este domingo terminaron esta obra. Lo poco que había sobrevivido de esta gesta libertadora, lo enterraron.

O tal vez no. Creatividad y libertad han sido la esencia de la Revolución Sandinista. Ambos ya no tienen el más mínimo espacio en el régimen que todavía se llama sandinista, pero sé que todavía están vivos en las obras de Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Sergio Ramírez, los hermanos Mejía Godoy, en los campos universitarios, en periodistas como Sofía Montenegro y Fernando Chamorro, en ex combatientes como Dora María Téllez, Mónica Baltodano, Henry Ruiz y miles de otros que han abandonado al FSLN y hoy son opositores al régimen de Ortega.

El espíritu libertario de los sandinistas ha sobrevivido la dictadura somocista, la ofensiva de los contras y Ronald Reagan, y no tengo duda que sobrevivirá esta nueva dictadura, reencarnada esta vez como farsa con bandera sandinista. Ustedes han derrotado a la dictadura de verdad, ¿cómo no van a derrotar la farsa?

Lo que más asco da, más aun que los militantes del partido convertidos en borregos del clan Ortega, son los empresarios nicaragüenses que siguen pactando con la nueva dictadura, sometiéndose a sus reglas políticas por el privilegio de poder hacer fortunas en las áreas de la economía que el comandante (todavía) no reclama para su clan y sus compinches.

Mando un saludo muy fraterno a los que en Nicaragua todavía mantienen viva la idea libertaria, para la cual tantos han dado su vida en las guerras contra Somoza y la intervención norteamericana. La alternativa al régimen Ortega-Murillo son ustedes, no la derecha corrompida disfrazada de liberales. Saco tremendo orgullo del hecho que los sandinistas que tuve el honor de tener como amigos en los años del primer gobierno revolucionario no son parte de esta farsa que sigue llamándose FSLN. Ustedes, en una lucha que por ahora parece quijotesca, se oponen a esta mala opereta puesta en escena por Rosario Murillo y su inútil esposo y socio de multimillonarios negocios.

Ustedes son la esperanza, también para muchos de los ex combatientes del FMLN histórico, que no aguantan la idea que la tradición de las luchas centroamericanas por la libertad terminen en corrupción, menosprecio a la libertad de expresión y desmontaje de las instituciones que controlan el poder.

El domingo de la farsa electoral no fueron derrotados ustedes, sino los usurpadores, no solo del poder sino también de las banderas sandinistas.

Saludos,

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El AirBnB de Ortega. De Cristina López

Cristina LópezCristina López, 31 octubre 2016 / EDH

Una de las mejores cosas que han sucedido como consecuencia de la innovación tecnológica es la “economía compartida”. Se le llama así a las aplicaciones de teléfonos móviles que permiten a individuos prestar servicios a pequeña escala que antes solo prestaban compañías. Es así como cualquier particular puede, con su propio vehículo, prestar servicios de transporte a pasajeros que así lo necesitan a través de aplicaciones como Uber o Lyft. Lo mismo sucede con servicios de hospedaje gracias a la aplicación AirBnB. El nombre de la aplicación es un derivado de “bed and breakfast”, un tipo de servicio de hospedaje de menor escala que un hotel. Cualquiera ahora puede poner su espacio (cuartos, apartamentos, incluso casas de vacación enteras) en AirBnB y rentarlo a particulares interesados en quedarse ahí.

diario hoyDaniel Ortega, presidente de Nicaragua, ha convertido a su país esencialmente en un AirBnB para huéspedes con un perfil muy específico. En común, tienen que los investiga la justicia. Desde su primer mandato en los Ochenta, Ortega utilizó su poder para esconder a quienes tenían razón para temerle a la justicia, como el colombiano Pablo Escobar. Ahora, sus últimos huéspedes tienen un perfil un tanto más bajo. Desde hace unos meses, el expresidente de El Salvador Mauricio Funes se acogió al “airBnB” de Ortega —el asilo político es parte de las comodidades que ofrece— cuando se supo que había investigaciones sobre su patrimonio familiar y su inexplicable crecimiento.

Otros huéspedes asilados (u hospedados, si cabe la metáfora) incluyen a personas con vínculos a las guerrillas colombianas FARC y a un italiano condenado por haber participado en el secuestro y asesinato de un exprimer ministro (a ese se le concedió la nacionalidad nicaragüense, por lo que cualquier intento de extraditarlo es inútil). Es decir, otra de las comodidades que ofrece el airBnB de Ortega es una red impecable para hacer networking que sin duda podrá aprovechar el expresidente Funes.

Es imposible determinar qué obtiene Ortega a cambio de poner su país y sus instituciones legales al servicio de aquellos que necesitan refugio cuando están jugando escondelero con el Ministerio Público de sus países. ¿Lo hará movido por la caridad? ¿O será por la solidaridad, en un hoy por ti mañana por mi que nosotros, los ciudadanos de a pie y sin conexiones políticas, jamás entenderíamos? Es posible que al alcanzar ciertos niveles de conductas que involucran el uso del poder público para el beneficio personal se forme algún tipo de club o sociedad secreta, disponible solo a expresidentes con cuestionables patrones de enriquecimiento y manejo de fondos estatales.

Sería interesantísimo hacerle todas estas preguntas al expresidente Funes. ¿Cómo le solicitó asilo a Ortega? ¿Fue una llamada telefónica? ¿Un mensaje por WhatsApp? ¿Tendrán, como AirBnB, una aplicación móvil que le permite expeditar algo tan tedioso como un proceso legal de solicitud de asilo? Quizás en algún lugar, le queda algún tipo de integridad periodística y su asilo político no sea más que una excusa para desentrañar la trama de favores que seguramente hay detrás del AirBnB de Ortega. Le preguntaría yo, pero le ha dado por bloquear a cualquiera que difiera de sus ideas en Twitter.

@crislopezg

Carta al FMLN: Están quedando solos, camaradas. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 27 septiembre 2016 / EDH

Estimados amigos militantes del Frente:
No sé hasta cuándo lo pueden negar sus dirigentes, pero ustedes se están quedando solos en el mundo. Sus principales aliados, ídolos ideológicos y financistas están en serios problemas o agarran otros caminos. Están demasiado ocupados para sobrevivir (algunos para no ir a la cárcel o para tener que buscar ‘asilo político, como lo hizo su primer presidente, Mauricio Funes de ingrata recordación), para poderles ayudar con dinero, apoyo político y fuerza ideológica.

diario hoyEn Brasil, Dilma Rousseff y el PT están fuera del poder, por manejar mal la misma crisis fiscal que ustedes también están enfrontando sin saber cómo solucionarla. Y Lula está enfrentando juicios de corrupción que lo pueden llevar a la cárcel, pero seguramente liquidarán su capital político como líder creíble de la izquierda. Lo ismo está pasando a su gran amiga Cristina Kirchner en Argentina, quien luego de haber perdido las elecciones está siendo abandonada por su propio partido en la lucha que le tocará ante la justicia.

En Nicaragua, Daniel Ortega dio un paso falso hacía el desmontaje de la democracia, y ahora enfrenta un boicot financiera por parte de Estados Unidos y los organismos internacionales, precisamente cuando el presidente Sánchez Cerén está pidiendo ayuda en Washington para salvar su gobierno.

En Cuba, el papa emérito de la izquierda latinoamericano Fidel sigue hablando de revolución y solidaridad, mientras su hermano Raul está haciendo las paces con Estados Unidos y abre el camino para una transición al capitalismo.

En Venezuela, el chavismo (el ‘faro’, que durante años ha iluminado y financiado al FMLN) enfrenta ahora ya no un movimiento opositor, sino a una movilización popular contra la miseria, la corrupción y la ruptura de la Constitución. El régimen fundado por Hugo Chávez, quien siempre supo movilizar a los pobres resentidos de su país para dar sostén a su ‘revolución bolivariana’, hoy se topa con la ira de los barrios, que siempre han sido baluartes chavistas impenetrables para la oposición.

Y la situación económica, que los chavistas han provocado en Venezuela, es tan dramática que incluso el actual gobierno de Maduro tuvo que cerrar el chorro de dólares y petróleo barato, que Chávez abrió para apoyar a los partidos alienados al ALBA y así convertir a Venezuela en una potencia regional. Siguen sosteniendo (transitoriamente y de manera reducida) la economía de Cuba, pero para poder hacerlo han tenido que sacrificar a sus ‘amigos’ en Bolivia, Ecuador, Nicaragua… y El Salvador.

Les quedan a ustedes sus fieles ‘aliados’ Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, ¿pero qué apoyos pueden esperar de ellos, a parte de sermones del ‘buen vivir’? Nada, porque con los cambios en Argentina, Brasil, Venezuela y Cuba ellos han quedado igual de abandonados y huérfanos que ustedes mismos.

Triste panorama para un partido que a la mitad de su segundo gobierno está agotado de soluciones, incluso de discursos, condenado a administrar por dos años y medio la crisis de seguridad y el descalabro fiscal, teniendo que pedir cacao a la oposición, a la empresa privada, al Fondo Monetario Internacional (el símbolo de imperialismo y neoliberalismo en su discurso ideológico de décadas) y a Washington…

Sus dirigentes ni siquiera siguen siendo dueños del imperio ALBA, que José Luis ‘Ramiro’ Merino ha construido con los petrodólares venezolanos. De este imperio quedará una cadena de gasolineras adornadas por la estrella del Frente, pero propiedad de los venezolanos, quienes necesitan recuperar algo de sus inversiones en El Salvador. Y el comandante ‘Ramiro’, durante años el paymaster y hombre fuerte del FMLN, ha desaparecido de la escena pública, seguramente para planear su defensa (o su asilo) para el momento que al fin le alcancen los casos de corrupción que ventila la fiscalía.

Se acabó la fiesta, camaradas. O regresan a la realidad y negocien con la oposición una transición que les puede asegurar un futuro como oposición consolidada, o se hunden como sus falsos a amigos del Sur.

Piénsenlo, amigos en el Frente, comiencen a movilizar energía renovadora, antes de que sea tarde. Tal vez haya futuro para una izquierda salvadoreña que se libere del autoritarismo. Muchos estaríamos dispuestos a ayudarles. Saludos,

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“Daniel Ortega es un tránsfuga político y la tarea hoy es evitar que consolide su dictadura familiar”: Henry Ruiz

Henry Ruiz, Comandante “Modesto” en la lucha guerrillera contra Somoza, uno de los nueve miembros de la Dirección Nacional histórica del FSLN, compartió varios brochazos sobre la realidad de Nicaragua y convocó a abstenerse de votar el 6 de noviembre, en una charla con Envío que transcribimos.

Comandante Modesto; Henry Ruiz, Entevistado en su casa de Los Robles para Domingo.Managua 6 de Mayo del 2010.foto Uriel Molina/LA PRENSA [#Beginning of Shooting Data Section] Nikon D200 Focal Length: 122mm Optimize Image: Normal Color Mode: Mode I (sRGB) Long Exposure NR: Off High ISO NR: Off 2010/05/05 11:51:01.8 Exposure Mode: Manual White Balance: Auto Tone Comp.: Auto Bounce JPEG (8-bit) Fine Metering Mode: Multi-Pattern AF Mode: Manual Hue Adjustment: 0¡ Image Size: Medium (2896 x 1944) 1/60 sec - F/5 Flash Sync Mode: Front Curtain Saturation: Auto Color Exposure Comp.: 0 EV Auto Flash Mode: Optional M x 1/8(-1/3 EV) Sharpening: Auto Lens: 70-200mm F/2.8 G Sensitivity: ISO 800 Image Comment: LA PRENSA [#End of Shooting Data Section]

Henry Ruiz, comandante ‘Modesto’

Henry Ruiz, número de septiembre 2016 de la revista ENVIO

¿Cómo llegamos hasta dónde hoy estamos? Y no digo cómo llegó el Frente Sandinista hasta aquí… porque el Frente Sandinista no existe. Lo que hay ahora es sólo un grupo político alrededor del caudillaje de Daniel Ortega, un grupo que sigue manteniendo las siglas FSLN, pero donde ya no hay mística y tampoco hay normas ni programa ni debate, donde ya no hay nada. ¿Y de quién es la responsabilidad? Los responsables de que Daniel Ortega esté ahí donde está somos en primer lugar quienes luchamos contra la dictadura de Somoza, todas las generaciones que cuarenta y pico de años atrás luchamos contra una dictadura y después fuimos permitiendo que este tipo esté hoy encajado en el poder. Durante años hubo contradicciones importantes, pero dejamos pasar el tiempo… Sí, somos culpables, unos más que otros. Ahora, una incipiente dictadura dinástica se levanta ante nuestros ojos y ante nuestra conciencia desafiándonos.

screen-shot-2016-09-20-at-11-17-05-amLas dictaduras son experimentos políticos muy dolorosos. Y si los primeros responsables de esta dictadura somos los hombres y mujeres que permitimos que Daniel Ortega llegara hasta donde hoy ha llegado, somos nosotros los primeros obligados a bajarlo de donde está. Debemos dar el primer paso nosotros. La misión de enfrentar a Ortega es de nosotros, los hombres y mujeres que conocimos el somocismo y que lo enfrentamos, que vivimos la guerra de intervención imperialista de los años 80; somos nosotros, los que vimos iniciarse la democracia como un orden de derechos en que el pluralismo no fue un peligro y la ley escrita parecía respetarse. Retomar la bandera de la justicia social que en aquellos años se deterioró será hoy parte de nuestra lucha.

Una gran mayoría de jóvenes aún no asimila las consecuencias del genocidio institucional que Ortega ha practicado durante estos diez años reformando la Constitución y demoliendo las instituciones. Pero estoy convencido de que más temprano que tarde los jóvenes van a entender que esta lucha no es sólo de nosotros y que necesitan acuerparla. Y se incorporarán si observan en nuestra lucha y en nuestro compromiso ética y prácticas políticas correctas, lejos del oportunismo y el zancudismo, de la corrupción que corre paralela a esas prácticas nefastas. El mandato que hoy tiene toda la sociedad nicaragüense es sacar del gobierno a este dictador.

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Daniel Ortega y Rosario Murillo

Recordemos sólo un poquito de la historia más reciente. Después que Daniel Ortega perdió las elecciones frente a Alemán y a Bolaños ya existía en el Frente una lucha solapada, una inconformidad, porque ya habíamos bastantes militantes sandinistas, orgánicos y no orgánicos, que no queríamos que él siguiera siendo candidato a la Presidencia. ¿Por qué sólo Daniel, sólo Daniel…? Veíamos que a este hombre ya le faltaba carisma y no lograba aglutinar al sandinismo. Con esa convicción iniciamos un movimiento en mayo de 2004, planteando la pre-candidatura presidencial por el Frente Sandinista de Herty Lewites. En Jinotepe reunimos a 10 mil sandinistas en enero de 2005. Las concentraciones que hacíamos con Herty eran masivas. Y en ellas nos volvíamos a encontrar los sandinistas. Y comenzamos a sentirnos de nuevo acuerpados. Ésa era la idea: que desde dentro del Frente surgiera una fuerza que recuperara los principios que ya para entonces estaban siendo descuartizados, que sostuviera la soberanía nacional, que recobrara la mística y que luchara de verdad por los pobres. Pero a Herty lo expulsaron del Frente a inicios del año 2006 y Daniel Ortega se autonombró nuevamente candidato. Y cuando empezaba la campaña para las elecciones de aquel año Herty murió repentinamente…

En 2006 Daniel Ortega ganó las elecciones y regresó al gobierno. ¿Las ganó…? Eduardo Montealegre se fue corriendo a las 10 de la noche de aquel día a reconocerle la victoria a Ortega sin esperar que finalizara el conteo. Y se quedó sin contar un 8% de los votos. Si se hubieran contado, aún con el Consejo Electoral ya totalmente amañado en ese momento, el resultado habría sido una segunda vuelta entre Ortega y Montealegre. Creo que en una segunda vuelta hubiera ganado Montealegre, que hubiera contado con un concepto de alianza electoral y política. Y no afirmo esto deseando que él hubiera ganado, sino para decir que es positivo que una fuerza de izquierda sea capaz de enfrentarse a la derecha para ganar o para perder en elecciones abiertas, transparentes y democráticas. Para decir que la izquierda debe estar dispuesta a arriesgar el poder y que la alternancia en el poder es una realidad que debemos aceptar tanto en el esquema de la democracia representativa como en el de la directa. Pero para Daniel Ortega nada de eso cuenta. Aquella elección que ganó en 2006 no fue una victoria limpia. Y esta duda persistente pesa en el historial político de Ortega y de su partido.

indice99Cuando Ortega empezó a gobernar en 2007, quienes habíamos empujado el proyecto de Herty Lewites dijimos: “Bueno, démosle un chance, tal vez este tipo ha cambiado”. Y lo dijimos así porque dieron a conocer un programa de gobierno que revisamos con unos economistas de los que habían estado apoyando a Herty, y dijimos: “No está mal, da señales de querer salir del neoliberalismo para empezar a construir una economía de desarrollo nacional. Démosle un año a ver cómo lo hace”. Pero una cosa era aquel programa y otra la vuelta política que este tipo dio. Se fue rapidito al INCAE, se reunió con los empresarios más importantes del país, y allí con ellos decidió cuál sería la economía política de su gobierno, que es la misma que nos está rigiendo hasta el día de hoy, basada en lo que les dijo ese día: “Ustedes hagan la economía y yo haré la política”.

¿Qué país tenemos hoy, como resultado de todo esto? Aquí se acabó la reforma agraria y regresó la concentración de la tierra en manos de unos pocos. El latifundio está avanzando en plenitud, todavía con algunas tareas por hacer. Y ahora, ¡a saquear la Costa Caribe! Están deforestando los bosques y llevándose la madera. Y donde se sospecha que hay oro ya tienen el terreno rayado en el mapa para darle concesiones a la B2 Gold. ¿Le importa la ecología a Daniel Ortega? ¡No le importa, para él la “Laudato Si” es pura babosada del Papa Francisco! Lo que le importa a él es amasar riquezas entre “nosotros”. Y ese nosotros es él y su familia, sus allegados y los más grandes ricos del sector privado empresarial. La pobreza es un problema político y no se superará en Nicaragua con la economía política que impulsa Ortega. Hacer caso a las cifras, debatiendo si crecimos un punto o dos puntos estadísticos en los indicadores de la pobreza es una forma de engañarnos, de alejarnos de la visión común que debemos tener de cómo se construye una nación próspera y soberana. ¿Que actualmente se generan riquezas en Nicaragua? Claro que se están generando, pero la pregunta es hacia dónde van, quién las agarra. Mil doscientos millones de dólares llegaron a Nicaragua en el año 2015 en remesas familiares. Y más de mil millones de dólares le concedió Ortega ese año en exenciones fiscales a los grandes empresarios. Entonces, ¿quiénes están aportando a la economía del país? ¿Nuestros trabajadores en el exilio o el gran capital? Y los pobres que se quedan en el país siguen siendo quienes aportan la mayor fuerza de trabajo en trabajos informales, porque casi el 80% de nuestra economía se mueve en la informalidad. ¿Y qué decir de maestras y maestros, los empleados públicos peor pagados, que tienen que conseguirse tres o cuatro trabajos más para tener un ingreso suficiente con que mantener a sus familias y sobrevivir? ¡Ésas son las oportunidades que les brinda hoy el sacrosanto mercado!

Además, Ortega nos va a dejar un país seriamente endeudado. El convenio petrolero que firmó en 2007 Hugo Chávez Frías con Daniel Ortega Saavedra, que le dejó en estos años a Ortega más de 4 mil millones de dólares hubiera cambiado el perfil social de Nicaragua. Diez años tiene Ortega de gobernar y con ese dinero hubiéramos escapado del círculo vicioso de crecer macroeconómicamente mientras se sigue ampliando la brecha social. Hubiéramos cambiado dedicando buena parte de esos recursos a mejorar la educación, que es siempre la palanca más formidable para conseguir el desarrollo de toda sociedad y de cualquier nación. Pero esa plata se la desplumó Ortega, su círculo de poder, su familia y allegados. Y hoy lo que tenemos es una deuda por esa cantidad de plata con el Banco Central de Venezuela, que ahora es nuestro acreedor y que, estoy seguro, nos cobrará esa deuda, porque ese dinero pertenece a los caudales de la nación venezolana. Durante mucho tiempo nos dijeron que, como ese dinero no pasaba por el presupuesto que la Asamblea Nacional aprueba, era deuda privada. . Los partidos presentes en el Parlamento nos repetían lo de la “deuda privada” y hacían énfasis en eso para lograr la magia que origina la credulidad. Nunca lo creí. ¿Cómo un contrato entre dos Presidentes puede ser un acuerdo privado? No creo que Chávez conociera del descaro de Ortega y se haya prestado a tal atraco. Sinceramente, no lo creo. El ladrón fue el de aquí y Chávez no fue su compinche. Fue Ortega quien abusó de la buena fe de Chávez.

¿Quién es Daniel Ortega? Un luchador sandinista que tiene el mérito de haber pasado siete años en la cárcel. Después dijo que lo torturaban todos los días de esos siete años, pero eso se lo inventó. Hugo Chávez lo llamaba “guerrillero”, pero en ninguna guerrilla estuvo él. Daniel Ortega fue coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, Presidente de la República en 1984, Presidente de la República en 2006, Presidente de la República en 2011 y en 2016 será nuevamente Presidente de la República. Es un hombre que no tenía dónde caer muerto y ahora es un potentado porque hizo de la política un buen negocio, olvidándose de la ética y de los principios que deben regir la ética de un luchador revolucionario, como en una época se creyó de él. El lenguaje en el que se llama solidario, socialista y cristiano no es más que retórica dulzona para engañar a los militantes de su partido y a la gente de las filas humildes del pueblo. Daniel Ortega es un tránsfuga político. Es un hombre que se pasó con todo y mochila a las filas de la derecha adoptando la política económica capitalista más reaccionaria de la historia moderna y practicando las artes de la corrupción.

'Modesto'

‘Modesto’

¿Es una dictadura lo que él ha construido en Nicaragua? Hemos gastado mucho tiempo discutiendo si es o no una dictadura. Decían que no era dictadura porque no hay prisioneros políticos, no hay asesinatos políticos, no hay tortura, no hay represión… Ahora ya está confirmado que tenemos de todo eso, como sucede en el menú represivo de todas las dictaduras. Y aunque aún hay poquito de todo eso, espérense, porque si él sigue encajado en el gobierno, habrá bastante de todo eso y lo habrá para todos.
Si este gobierno fuera democrático,¿ para qué necesitaba la Ley de Seguridad Soberana? Esa ley dota a Ortega de un garrote amenazante en sus manos. ¿Para qué quiere tener el mando directo de la Policía y del Ejército sin la criba normativa de una instancia civil? Para que no haya intermediación de nadie en ninguna crisis en la que él pierda el control. En una situación así Ortega ordenará reprimir “adecuadamente”. Esa ley, la doctrina de la seguridad soberana, le permite a la nueva Seguridad del Estado, que no pareciera que está, pero que sí está, reprimir todo lo que los ojos del dictador consideren dañino a su orden político.

¿Cómo no ver que ésta es una dictadura y además una dictadura familiar? En eso se parece al somocismo. Con una diferencia: Daniel Ortega fue más lejos que Somoza. Él “se voló la cerca” cuando le añadió a su dictadura el confite de poner a Rosario Murillo como Vicepresidente. Porque Salvadora Debayle nunca fue Vicepresidenta. Tampoco lo fue Isabel Urcuyo ni lo fue Hope Portocarrero. La amante de Tacho, Dinorah Sampson, sí mandaba, pero institucionalmente nunca apareció en ningún cargo. Y Ortega ha hecho ahora lo que aquellos no hicieron nunca. Y lo ha hecho sin medir el rechazo que esa decisión ha provocado en sus propias filas.

Antes de nombrar a Rosario Murillo, a mí me preguntaron si creía que ella sería la elegida para la Vicepresidencia. Dije que no, porque eso no le agregaba nada políticamente a Daniel Ortega. La Vicepresidencia obedece a un concepto de alianza política, y así la había manejado él varias veces. ¿Por qué, entonces, nombrarla a ella? Lo haría sólo si tuviera un doble problema. Uno, que sintiera que no tiene ya capacidad para organizar al Frente Danielista, todavía conocido como FSLN, dándole estructura y mandos para hacerlo funcionar como una maquinaria. Y otro, que no se sintiera seguro de poder terminar otro mandato de cinco años más. Además, como a Daniel Ortega no le gusta trabajar y ella es hiperactiva y está en todo… Todo eso debe haberle decidido a escogerla a ella como su fórmula política electoral y de sucesión.

¿Quién es Rosario Murillo? La historia nos enseña sobre el papel que ella juega porque siempre en la historia ha habido Agripinas… Ahora, ella está fabricándose su perfil: sobrina nieta de Sandino, pariente de Darío… ¡y muy pronto prima de Jesucristo! Ella forma parte de esas personas que se autoenaltecen, pero que son figuras de la realidad virtual y así como se encumbraron así desaparecerán cuando la realidad popular les pase por encima. Daniel y Rosario mientras más tiempo estén en el poder más se alienarán. Creo que ése es el término adecuado: los dos están alienados por el poder. El poder enloquece y mientras más tiempo se pasa en el poder es mayor la locura. Pienso que este dúo está ya tan alienado que por eso está cometiendo últimamente tantos dislates políticos.

¿Hay contradicciones en la cúpula de este poder dictatorial? Hay muchas. Rosario las ha tenido con todo el mundo. Algunos han perdido la pelea frente a ella. Otros han subido por ella. Otros han sido defenestrados. Hay movimientos de salida y también movimientos de entrada de algunos que se van encajando en la cúpula. En medio de las contradicciones, ella y sus hijos han ido asumiendo cada vez más responsabilidades en el aparato del Estado. Hasta el momento, yo creo que ella va ganando en la disputa interna. Otras contradicciones que están teniendo entre todos ellos tienen que ver con el reparto de utilidades… Lo nuevo es que la decisión de imponerla a ella como Vicepresidenta le está causando a Daniel graves problemas internos y le está socavando el soporte orgánico que hasta ahora mantenía. Las malas decisiones se pagan caras y él ya las está pagando porque no esperaba que tanta gente del danielismo considerara que ella no debía ser Vicepresidenta, que tantos en sus filas estén rechazando esa decisión y que digan claramente que no irán a votar el 6 de noviembre, sumándose a la abstención.

El danielismo es todavía fuerte. Porque las contradicciones principales no se han desatado todavía. Ya hay choques de naturaleza económica porque este gobierno, por abusivo, está chocando con algunas cámaras del COSEP. Por ahí van a ir creciendo las contradicciones. Es que una vez que el dinero “toca la cabeza” de alguien, éste siempre quiere más dinero. “Cagajón del diablo”, llamó al dinero alguien por ahí. Éste es un modelo basado en la codicia y quienes lo integran quieren cada vez más dinero. Hasta ahora, el gran capital nacional y el capital transnacional están bien con Daniel Ortega, están muy bien. Él les ofrece todo y además les cumple. Y si no, vean la represión que ordenó cuando hace poco se levantaron los obreros y obreras de una zona franca exigiendo mejores salarios y condiciones laborales más humanas y para lograrlo, pedían el apoyo “del comandante Daniel y de la compañera Rosario”. ¡Y qué comandante y qué compañera! ¡Reprímanlos! Ésa fue la orden, no fuera a extenderse el mal ejemplo entre las 110 mil mujeres y hombres trabajando hoy en zonas francas, única fuente de generación de empleo formal que este régimen y sus semejantes neoliberales han promovido. Y lo mismo pasa en el sector público: al que brinca, lo sacan, y el que no menciona “al comandante y a la compañera” cuando ofrece declaraciones públicas sobre su trabajo administrativo, ése va fuera. Y al empleado que exige derechos laborales, una maquinaria que tienen en el sistema judicial lo aplasta. Están todavía fuertes, pero crecen las contradicciones. Y las contradicciones nunca son estáticas, caminan. Y ahí va caminando el descontento entre los tramos que generan las contradicciones…

General Giap con dirección nacional del FSLN

General Giap con dirección nacional del FSLN

Más que hablar de ellos, me parece que debemos preguntarnos qué vamos a hacer para deshacernos de ellos. Soy ahora integrante de un pequeño movimiento político, el Movimiento Patriótico por la República, el MPR. Es un movimiento, no un partido, porque no tiene programa ni estatutos. Es un proyecto político, con fines políticos, que busca soluciones políticas a los problemas de este país y que busca cambiar la economía política que esta dictadura nos ha impuesto. Somos el producto, en el tiempo, de lo que fue otro movimiento, que iniciamos sólo sandinistas, el Movimiento contra la Reelección, el Fraude y la Corrupción. Con esos tres objetivos nos juntamos varios compañeros y ciudadanas y ciudadanos que fuimos elaborando poco a poco un pensamiento político doctrinario.

En nuestro movimiento consideramos la no reelección a perpetuidad como un principio y una necesidad histórica en Nicaragua para romper con el caudillismo. Consideramos fundamental establecer la no reelección a perpetuidad en una nueva Constitución Política que debemos lograr. Es también un principio para nosotros la defensa y la práctica del Estado laico. Otro principio que planteamos es la suscripción popular, eliminada por el pacto Alemán-Ortega. La planteamos convencidos de que hay que transformar el sistema de partidos políticos, pues tal como hoy funcionan conducen necesariamente al gavillismo y al amiguismo político, que a su vez conduce siempre a todas las marañas de la corrupción. Por eso proponemos candidaturas de suscripción popular, que permitan a los movimientos políticos y a la sociedad civil hacer política y participar en elecciones unidos por programas y metas comunes y sin las ataduras convencionales. Cuánto movimiento social existe hoy en Nicaragua, pero no tiene participación política porque las leyes partidistas se lo impiden…

El Movimiento por la República considera una urgencia política la derogación de la ley de la concesión canalera, ley 840, porque atenta contra la soberanía nacional y la integridad territorial, inculpando a Daniel Ortega como un político traidor que amerita un juicio político que sirva de escarmiento a todo político, a todo partido, a toda asamblea y que les ilustre que la soberanía nacional es sagrada y sacrosanta y que no se puede jugar con ella en nombre de cualquier razón alegada como importante. Un abuso político como el cometido por Ortega en la concesión canalera es mortal y merece la más alta de las penas en la escala de los más altos delitos.

Hoy, cuando desde la sala de los poderes que constituyen el Estado de Derecho, han sido ya demolidas las facultades que partidos y ciudadanos poseen para ejercer con el voto directo la democracia representativa, Daniel Ortega ha aniquilado el proceso electoral y ha convertido sus restos en chatarra para que la reciclen los partidos zancudos, a la cabeza de ellos el PLI, el partido que le entregó a Pedro Reyes, un ex-agente de la Seguridad del Estado.

¿Qué hacer? La conciencia ciudadana no debe ser burlada y por eso proponemos la abstención. No hay que ir a votar. Si el 6 de noviembre las calles están desoladas sabremos que la abstención ganó y que Ortega perdió. Y al día siguiente, el lunes 7 de noviembre, debemos seguir reuniéndonos porque el paso siguiente es levantar un movimiento masivo que derogue la ley 840.

Abstenerse es una acción dinámica si con ello se persigue un fin político. Los ciudadanos pro-abstención nos identificamos como quienes rechazamos la farsa electoral de Ortega y sus secuaces. La acción política de la abstención contribuirá conscientemente a deslegitimar la farsa electoral que esta gente ha montado. Los ciudadanos pro-abstención nos identificamos como ciudadanos que luchamos y lucharemos por construir un Estado de Derecho más fuerte y legítimo que el que ha sido derruido por Ortega. Esa construcción iniciará con la derogación de la Ley 840 mediante un movimiento plebiscitario de masas que evite las consecuencias negativas que para la soberanía económica de nuestro país se producirían si la ley es derogada sólo por una votación en la Asamblea Legislativa. El pueblo organizado es quien debe derogar la ley mediante una acción plebiscitaria, que después, en nuevos pasos de lucha, permita también elaborar una nueva Constitución Política que levante las bases de un nuevo Estado de Derecho donde no haya reelección, se derogue la ley de seguridad soberana, se dedique a la educación el 7% del PIB, se honre la promesa de dar tierra y créditos a los campesinos pobres, se restablezca el aborto terapéutico y se proteja realmente nuestro medioambiente con políticas de mediano y largo plazo para que así Nicaragua contribuya a la lucha mundial contra el cambio climático. Todo esto empieza con la decisión de no ir a votar el 6 de noviembre.

Dirección Nacional del FSLN, 1980

Dirección Nacional del FSLN, 1980

La abstención significa no ir a votar. Desde ahora hay que hacer campaña por la abstención con todas las personas que conocemos, convencerlas de que es una decisión política activa. El voto útil para Ortega es ir a hacer fila, aunque uno vaya a rayar o a manchar la boleta o a escribir en ella cualquier cosa. Porque aunque alguien manche su voto, lo verán en la fila y lo registrarán como votante. Y todos los votos nulos, manchados, rayados o con cualquier mensaje aparecerán después como votos por la dictadura. Los resultados de esta farsa ya están decididos. Pero si las calles ese día están desoladas sabremos que Ortega perdió y que la abstención ganó. Y el plan es que desde el día siguiente sigamos organizándonos y levantemos la bandera de derogar la ley 840 por medio de un plebiscito al que poco a poco iremos incorporando otras banderas.

La ley 840 tiene rango constitucional. Se necesitan dos tercios de los diputados para derogarla. Pero si la derogan los diputados, el chino Wang Jing nos cae encima, porque en esa ley los daños y perjuicios que se le causen los puede reclamar él en tribunales internacionales. Eso dice la ley. De manera que si lo hacemos “a paso de mula”, Wang Jing nos demanda. Y a estas alturas no sabemos si la concesión canalera, por 50 mil o 70 mil millones de dólares, fue ya convertida en derivados financieros que pueden estar moviéndose en el mercado especulativo. ¿Quién va a responder por eso cuando sepan que la ley se derogó? Si lo hacemos con los votos de los diputados nos demanda Wang Jing. Pero si levantamos a un pueblo en las calles exigiendo la derogación de la ley tendremos respaldo moral y peso político nacional e internacional. Tiene que ser con un plebiscito. Y un movimiento de masas no permitirá que el plebiscito lo organice el Consejo Electoral. Hay suficientes personalidades honestas en este país para organizarlo. Las masas en las calles son las que nos darán autoridad moral y política para derogar esa ley y después para hacer una nueva Constitución.

Hay mucho que hacer, pero no vamos a esperar el 6 de noviembre para empezar a trabajar. Desde ahora hay que hablar con la gente sobre la abstención y así ir formando una especie de cadena con la que organizadamente vamos a ir a discutir lo que sigue. Empezaremos con la derogación de la ley 840 porque esa bandera tiene el soporte objetivo de un movimiento organizado, valiente, que no ha tenido miedo y que está pidiéndonos solidaridad. Y no apostemos mucho por Managua, que es siempre “la vaca echada”… En Nicaragua siempre las luchas han venido desde afuera hasta llegar de último a Managua. El asesinato de Pedro Joaquín Chamorro en 1978 fue lo que puso a los managuas a entender que algo estaba pasando, mientras nos moríamos en la montaña… El plan ahora es ir creando condiciones y creando conciencia fuera de Managua hasta organizar un movimiento que logre una nueva correlación de fuerzas políticas en el país.

No lo vamos a lograr en un día. Organizar políticamente no es como hacer una piñata: se fija una fecha, se invita a la gente del barrio, se compra la piñata y en un ratito se quiebra y todo mundo alegre. No, organizar políticamente requiere paciencia. Hay que convencer a la gente de los objetivos. Y los objetivos deben estar claros. Cuando me preguntan para qué será ese movimiento plebiscitario de masas respondo: “Es para tumbar a Ortega”. No lo vamos a sacar del gobierno con un movimiento armado, sino con un movimiento social potente y así nos vamos a ahorrar mucha sangre. Y hay que empezar ya, pero hay que tener paciencia. Paciencia y claridad de objetivos. Así fue la lucha contra Somoza: sostenida, sostenida, sostenida y así fue creciendo, creciendo, creciendo…

La diferencia entre asilo político y santuario para maleantes. De Paolo Luers

paolo

Paolo Luers, sin barba gracias a Mauricio Funes

Paolo Luers, 16 septiembre 2016 / EDH-Observadores

Daniel Ortega y Mauricio Funes se están paseando en una institución muy noble: el asilo político que países democráticos conceden a los perseguidos por regímenes autoritarios y represivos.

El asilo político tiene una honrosa tradición en América Latina. Costa Rica acogió a los nicaragüenses perseguidos por Somoza, a los chilenos expatriados por Pinochet, a los argentinos reprimidos por la junta militar – y a nuestros hermanos salvadoreños que huían de escuadrones de la muerte: Rubén Zamora, don Fabio Castillo, Manuel Ungo entre ellos. Lo mejor de la historia de México y Venezuela está relacionado con los republicanos españoles que llegaron a estos países luego del triunfo de Franco; y con los miles de intelectuales del Cono Sur que acogieron en los años de las dictaduras militares.

observadorFrancia y Checoslovaquia dieron generosamente asilo político a intelectuales, artistas y científicos antifascistas que tuvieron que salir de Alemania y Austria – y cuando Hitler ocupó estos países, fueron acogidos por Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá, donde hicieron extraordinarios aportes a la cultura y academia. El cine de Hollywood tuvo un extraordinario auge con la llegada de profesionales y artistas que huían de la barbarie nazi. Igual la ciencia, la literatura, el teatro, la medicina…

La historia del asilo político es a la vez historia del intercambio cultural, de la globalización del pensamiento, de la libertad de expresión y de las universalidad de las artes.

Funes en Managua

Funes en Managua

La figura del asilo político de Mauricio Funes bajo las faldas del clan Ortega es un insulto para los perseguidos políticos que tuvieron que salir al exilio, pero igualmente para los gobiernos y sociedades que los acogieron. Es un insulto para los esfuerzos extraordinarios que líderes como Angela Merkel, pagando un gran costo político, están haciendo hoy en día, abriendo las fronteras de Alemania para los refugiados de países destruidos por guerras y terrorismo, como Siria o Afganistán.

Lo que Funes consiguió en Nicaragua no es asilo político, de ninguna manera. Es otra cosa: es santuario o ‘safe heaven’, que repúblicas bananeras y dictaduras siempre han otorgado a maleantes, mafiosos, ex dictadores, y terroristas.

La Cuba de Batista acogió a capos de la mafia y de otras organizaciones del crimen organizado perseguidos por la justicia en Estados Unidos: Mayer Lanski y Lucky Luciano solo son los más prominentes.

La Cuba de Castro echó a la mafia, pero dio santuario a la ETA y narcos latinoamericanos. En la Libia de Gadafi encontraron protección y apoyo asesinos como Carlos “El Chacal” y Idi Amin, ex dictador de Uganda.

Los jefes de los carteles colombianos encontraron santuario en la Panamá de Noriega y en la Nicaragua sandinista.

Es en esta macabra tradición que Mauricio Funes se enmarcó cuando decidió ‘asilarse’ en Nicaragua – no en la noble tradición de los luchadores por la democracia que tuvieron que salir de sus patrias y encontraron asilo político en las sociedades abiertas de la Venezuela pre chavista, en Costa Rica, en México y en España.

A diferencia de los asilados que dieron aportes intelectuales, profesionales y creativos a los países que los acogieron, Mauricio Funes no va a aportar nada a Nicaragua. ¿Qué bueno va a contribuir Funes a Nicaragua con la tal ‘consultoría profesional’ que dice ejercer en Managua? ¿Qué conocimientos y cualidades tiene Mauricio Funes, aparte de retórica izquierdosa combinada con dotes de vividor? La única cosa donde puede contribuir es en el mafioso y mentiroso imperio mediático de la familia Ortega. Se merecen mutuamente.