Libertad de Expresión

“OSCURO”, el comic de la controversia: Los 6 capítulos juntos

Aquí presentamos juntos todos los 6 capítulos del comic “Oscuro”, diseñado y distribuido en el marco de programas de prevención de la violencia. Miles de ejemplares de estos folletos fueron decomisados por la PNC, y el ministro de Seguridad Mauricio Ramírez Landaverde sostuvo que se trata de contenidos que promueven la violencia. Para que los lectores se puedan formar su propia opinión, Segunda Vuelta decidió publicar los 6 capítulos. Y también porque consideramos que la policía no tienen facultad de decidir lo que podemos o no podemos leer.

Segunda Vuelta

Lea la carta de Paolo Luers sobre “Oscuro” y  la PNC

Capítulo 1

 

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Así es el cómic sobre violencia decomisado por la PNC

 

Capítulo 2

 

Capítulo 3

 

Capítulo 4

Capítulo 5

 

 

Capítulo 6 (y último)

-EL FIN-

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‘OSCURO”, sexta y última entrega. El comic censurado por la PNC

Con el capítulo 6 terminamos la publicación del comic “Oscuro”, diseñado y distribuido en el marco de programas de prevención de la violencia. Miles de ejemplares de estos folletos fueron decomisados por la PNC, y el ministro de Seguridad Mauricio Ramírez Landaverde sostuvo que se trata de contenidos que promueven la violencia. Para que los lectores se puedan formar su propia opinión, Segunda Vuelta decidió publicar los 6 capítulos. Y también porque consideramos que la policía no tienen facultad de decidir lo que podemos o no podemos leer.

Segunda Vuelta

Si no ha visto las primeras entregas de “Oscuro”, léalas aquí:
OSCURO 1
OSCURO 2
OSCURO 3
OSCURO 4
OSCURO 5
Lea la carta de Paolo Luers sobre “Oscuro” y  la PNC

5 diciembre 2018 / SEGUNDA VUELTA

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“OSCURO”, el comic sobre violencia que la PNC quiere prohibir. Entrega 5

Presentamos el capítulo 5 del comic “Oscuro”, diseñado y distribuido en el marco de programas de prevención de la violencia. Miles de ejemplares de estos folletos fueron decomisados por la PNC, y el ministro de Seguridad Mauricio Ramírez Landaverde sostuvo que se trata de contenidos que “promueven la violencia”. Para que los lectores se puedan formar su propia opinión, Segunda Vuelta decidió publicar los 6 capítulos. Y también porque consideramos que la policía no tiene facultad de decidir lo que podemos o no podemos leer.

Segunda Vuelta

Si no ha visto las primeras entregas de “Oscuro”, léalas aquí:
OSCURO 1
OSCURO 2
OSCURO 3
OSCURO 4
Lea la carta de Paolo Luers sobre “Oscuro” y  la PNC

4 diciembre 2018 / SEGUNDA VUELTA

 

 

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“Oscuro”, el comic decomisado por la PNC. Entrega 4


Presentamos el capítulo 4 del comic “Oscuro”, diseñado y distribuido en el marco de programas de prevención de la violencia. Miles de ejemplares de estos folletos fueron decomisados por la PNC, y el ministro de Seguridad Mauricio Ramírez Landaverde sostuvo que se trata de contenidos que ‘promueven a violencia’. Para que los lectores se puedan formar su propia opinión, Segunda Vuelta decidió publicar los 6 capítulos. Y también porque consideramos que la policía no tienen facultad de decidir lo que podemos o no podemos leer.

Segunda Vuelta

Si no ha visto las primeras entregas de “Oscuro”, léalas aquí:
OSCURO 1
OSCURO 2
OSCURO 3
Lea la carta de Paolo Luers sobre “Oscuro” y  la PNC

29 noviembre 2018 / SEGUNDA VUELTA

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No queremos censura ni de derecha ni de izquierda. De Erika Saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

8 octubre 2018 / EL DIARIO DE HOY

En los años setentas no se podían criticar a los gobiernos militares. Nada de debates donde estuviera la oposición. Oír a Los Guaraguao, Mercedes Sosa o Silvio Rodríguez era arriesgado. Ser un peludo mal vestido esquinero te convertía, como dice Roque Dalton, en un siempre sospechoso de todo. Se decomisaban libros y se prohibían viajes. El gobierno determinaba qué era lo mejor para sus ciudadanos. No podemos volver a esas épocas.

Un “republicano” nacionalista y otros más quieren que el grupo Marduk no dé un concierto porque dicen que es satánico. Yo no lo iría a ver. Pero, ¿quién soy yo para decir que otros no lo vean? El Gobierno quiere regular los programas con contenido violento; este país no ha necesitado ni de “Pablo Escobar” ni de “Narcos” para convertirse en uno de los más violentos del mundo. Por eso es absurdo y potencialmente peligroso darle alas a una ley que busque regular lo que vemos, porque luego será cómo pensamos, vestimos, etc. La libertad solo necesita una generación o menos para extinguirse sino de la defendemos de quien sea.

El ministro de Gobernación presentó una propuesta de “Ley de Espectáculos Públicos, Cinematografía, Medios de Comunicación y Publicidad”, con la finalidad de que los medios de comunicación “como principales generadores de opinión pública, contribuyan con la difusión del pensamiento con responsabilidad, respeto y objetividad”. Hasta ahí todo tranquilo. Pero es imposible que no se enciendan las alarmas cuando empezamos a leer “evaluación, monitoreo y regulación de contenidos televisivos, radiales y cinematográficos”, “inconveniencia de espectáculos públicos que propicien la pérdida de valores” y que están sujetos a dicha ley hasta las personas naturales que realicen difusión del pensamiento e ideas, como yo con esta columna.

La idea de regulaciones a la libertad de expresión no es nueva ni exclusiva del Gobierno. La diputada Lucía de León, de ARENA, hace varios meses propuso clasificar “La Bella y la Bestia” como película para mayores de edad, todo por una “escena gay” tan irrelevante que muchas personas ni cuenta se dieron; la misma diputada planteó cambiarle el nombre a “La Puerta del Diablo”, ya que ese nombre “llama a la maldad”. Aquí también se intentó impedir la inscripción de una asociación gay por “atentar contra la moral”. Entre ARENA y FMLN pareciera que hay poca diferencia. Como que les apetece a ambos censurar. ¿Vivimos en una república o no? ¿Dónde queda la libertad y el libre desarrollo de la personalidad?

Sin libertad de expresión o de pensamiento –parafraseo a George Washington– como ovejas seremos llevados al matadero. La libertad de expresión es pilar fundamental de cualquier república. La libertad implica la posibilidad que cada quien desarrolle una vida plena, en la que pueda ocupar su propio discernimiento para la toma de decisiones que lo lleven a la autorrealización. Es la facultad de tomar decisiones sin verse determinado por la voluntad de otros, incluido el Estado.

La libertad de expresión “es el derecho de toda persona a emitir, sin interferencia indebida del Estado o de los particulares, ideas, opiniones y juicios, ya sea de palabra, por escrito o a través de cualquier otro medio”. Es nuestro derecho a decir lo que pensamos sin ninguna restricción y a recibir la información o producto que consideramos relevante.

Un concierto, una serie o una película no agravan la violencia ni condicionan la moral de una sociedad. El problema de las regulaciones a la libertad de expresión son las interpretaciones que haga el gobernante de cuestiones indeterminadas como la moral, buenas costumbres o valores. Alguien puede prohibir la música de Marduk por satánica o el reggaetón por vulgar; así podrían prohibir la música de Elton John por ser gay, la de Luis Miguel por considerarla machista. Vamos a depender de los gustos de la autoridad de turno. Ningún gobierno debe determinar las preferencias de sus ciudadanos o qué es bueno para ellos. Esa es una decisión personal.

Debemos tener claro que no todos pensamos igual. Nos agradan y nos ofenden cosas distintas. Defendemos causas diferentes. Las preferencias individuales o susceptibilidades de un grupo de personas no pueden condicionar los comportamientos colectivos; permitir eso abre la puerta a conductas autoritarias o totalitarismos. Ni el gobierno ni grupos políticos son guardianes de la moral de este país. No queremos censura ni de derecha ni de izquierda.

A los censores de todos los partidos. De Ricardo Avelar

8 octubre 2018 / EL DIARIO DE HOY

“Y cuando los discos de los Beatles no se podían tener, los chicos descubrieron que sus padres los escuchaban también”.

En 1993, el cantautor Carlos Varela dedicó una de sus más célebres piezas a la nostalgia de crecer en una Cuba con televisores rusos, superhéroes fabricados en el socialismo y sin árbol de Navidad o Santa Claus. En “Memorias”, toma de la mano a quien lo escucha y lo lleva a recorrer ese barrio que parece nunca cambiar.

Dentro de esta canción se respira la melancolía de una infancia sencilla a la que en apariencia no le faltó nada a pesar de estar alejada de las comodidades occidentales. Sin embargo, una inspección más cuidadosa de las letras de Varela revela la incomodidad de muchos artistas cubanos de la segunda mitad del siglo XX: la censura.

Eso sí, lo hace siguiendo su estilo, de manera burlona y sarcástica. Varela nos recuerda que en la “isla siempre fiel” los discos de los Beatles estaban prohibidos. En efecto, a inicios de los setentas, el director del Instituto Cubano de Radio y Televisión, Jorge Serguera, impidió la difusión de esta y otras bandas por considerar entre otras cosas que el inglés promovía el capitalismo y valores estadounidenses.

Varela nos aclara que la prohibición era fácil de burlar y que no solo no lograba su objetivo, sino que unía más aquellos que de cualquier manera pensaban consumir lo restringido. Décadas después, el mismo Serguera admitió que él disfrutaba la música de los Beatles en privado. Y así como él, cientos de jóvenes se escondían en los parques a escuchar al cuarteto británico en sus reproductores de cassettes.

En pleno 2018, parece que la clase política de El Salvador no ha aprendido las numerosas lecciones de los colapsados modelos autoritarios del siglo XX y los pocos que sobreviven en el presente. Líderes de izquierdas, derechas, y nuevas tendencias (?) han optado por ceñirse al viejo libro de jugadas de esos regímenes, incluyendo el intento de vigilar la emisión de contenido con oscuras definiciones de lo “inapropiado”, lo “inmoral” o lo “pernicioso”.

Afortunadamente, esta espuria batalla no es monopolio de uno u otro bando. Digo afortunadamente porque nos permite constatar que la censura, como cualquier otro rasgo autoritario, le puede pertenecer a cualquier bando, así que no nos dejaremos estafar por falsos demócratas ni repetir la cantaleta de que una corriente es más noble que otra. Las motivaciones pueden ser distintas, pero las herramientas se parecen demasiado.

Hace una semana, en medio de un mar de apremiantes prioridades, dos diputados de ARENA ingresaron a la Asamblea Legislativa un recomendable para impedir la presentación del grupo musical Marduk. Estos alegaban que lesiona la moral de los salvadoreños y uno de los diputados incluso habló de proteger al pueblo mayoritariamente cristiano, cuando eso no tiene nada que ver con su trabajo.

Más parece que los legisladores Ricardo Velásquez Parker y Karla Hernández cedieron a la tentación demagógica de los discursos moralistas y de apelar a un segmento reaccionario de la población, lesionando en el camino la libertad de expresión y olvidando por que El Salvador no tiene un estado confesional.

Y cuando la población encontraba estupor en este burdo intento de censura, el FMLN decidió no quedarse atrás. La semana anterior, dos diputados y el ministro de Gobernación presentaron un anteproyecto para regular contenidos audiovisuales. Este contempla posible censura previa, lo que riñe con la Constitución y múltiples tratados de libertad de expresión. Además, abre la puerta a regular contenido de noticieros, bajo la excusa de proteger a nuestra niñez de la violencia, cuando esta misma niñez convive con muertes y robos todos los días en sus comunidades.

En cuanto a los otros líderes políticos en ciernes, su actitud hacia la prensa y su promoción de medios fake-news-propagandísticos habla con elocuencia de su postura en este debate.

No olvidemos, pese a estos intentos, que la censura es la más torpe de las medidas del libro de jugadas autoritario. Es fácilmente franqueable, genera desconfianza y resentimiento en autoridades que por alguna torpe razón se creen eternas y une a aquellos comprometidos con la democracia. Muy pronto descubriremos que los censores son minoría y que a la libertad de expresión —y libertad en general— es imposible ponerle muros o mordazas.

@docAvelar

La ley mordaza. De Manuel Hinds

4 octubre 2018 / EL DIARIO DE HOY

El gobierno y el FMLN han presentado con cara de gran inocencia un proyecto de ley que daría al gobierno el poder de censurar los medios de comunicación. El pretexto que justifica la imagen de inocencia es que el gobierno, preocupado por la negatividad de las noticias y por el impacto que ellas y la transmisión de novelas y películas con crímenes tienen en la actitud de la ciudadanía, desea contribuir a mejorar dicha actitud a través de establecer un sistema de censura que le dejaría al gobierno el poder de decidir qué se publica y que no.

En esto el FMLN se está pasando de vivo. La depresión colectiva que existe en la población del país, evidente en el número de los que se quieren ir a vivir a otro país, equivalentes al 75 % de la población, es un sin duda una fuente de preocupación. También es cierto que es terriblemente depresivo enterarse de la cantidad de crímenes que se cometen diariamente en el país, y del desastre en el que están todos los servicios públicos, con las escuelas y las unidades de salud cayéndose y con el sistema entero de salud sin medicinas ni materiales médicos.

También es cierto que todo esto es deprimente para un partido que se enfrenta a sus hechos viendo que todo lo que prometieron por décadas ha sido un enorme fracaso, que metieron al país en una guerra fratricida y sangrienta para lograr este enorme desastre, y que luego lo endeudaron enormemente sin poder enseñar nada por todo el dinero que han gastado. Esto podría describirse parafraseando lo que Edmund Burke escribió hace dos siglos sobre la Revolución Francesa, “¡Siguiendo estas falsas luces, el FMLN ha comprado calamidades sin par a un precio por el que cualquier nación hubiera podido comprar las más claras bendiciones!”.

Pero esconder la verdad no es la manera de mejorar esta situación. Ese es un método que solo se les ocurre a los tiranos y a los incompetentes, que fue muy usado en la Unión Soviética y que todavía es muy usado en Cuba y en Venezuela, en donde Castro y Maduro pintan la vida en sus países como si fueran utopías en un esfuerzo vano de tapar las tristes realidades que sufren sus ciudadanos.

Pero hay que ser muy ingenuo para creer que estas preocupaciones puramente sicológicas son la verdadera razón por la que el FMLN y el gobierno han presentado este proyecto de ley. Ellos tienen un problema terrible en sus manos. Han tenido los dos gobiernos peores en la historia del país y ya no pueden ocultar los resultados del desperdicio, las ineficiencias y los daños institucionales que ellos han causado al país y no pueden ya echarle la culpa a gobiernos anteriores por ellos. Las consecuencias de sus acciones los han alcanzado y no encuentran ya ninguna manera de evitar que el electorado se los haga pagar en las elecciones de 2019. Es por esta razón electoral, no porque estén preocupados por la sicología del pueblo y de ellos mismos, que el FMLN quiere controlar los medios de comunicación y hacer parecer que todo está muy bien.

Pero hay otros motivos para la censura además de ocultar fracasos por razones electorales. También permite sofocar noticias que pueden generarse en el contexto de las elecciones presidenciales que vienen y de los arreglos secretos que el gobierno está realizando con China. En un artículo anterior escribí sobre la crisis constitucional que se ha planteado porque la alianza del FMLN y GANA está bloqueando la elección de la Sala de lo Constitucional. Con esta acción, esta alianza ha eliminado la protección que la Sala puede dar a los derechos constitucionales de la ciudadanía. Pero también ha neutralizado a la Asamblea porque el Presidente de la República puede vetar cualquier ley que esta apruebe, diciendo que veta por inconstitucionalidad. En este caso, la Sala debe decidir si la ley propuesta es constitucional o no, pero como no hay Sala, lo que priva es lo que decidió el Presidente, hasta que haya Sala. No tenemos defensa frente al Ejecutivo. Es obvio que una ley que censure los medios sería muy conveniente para el gobierno en estas circunstancias, para que la ciudadanía ni se dé cuenta de lo que le pasó.