Libertad de Expresión

Periodistas. De Héctor Schamis

Cuando la prensa libre es el enemigo.

Héctor Schamis, 4 junio 2017 / EL PAIS

En mayo pasado fue asesinado el periodista mexicano Javier Valdez Cárdenas. Era un prolífico reportero, columnista y escritor de Sinaloa, estado que llegó a las portadas de los periódicos del mundo gracias al Chapo Guzmán. El dato geográfico y el título de su libro más reciente son buenas pistas para inferir quien lo mató. “Narcoperiodismo: una investigación profundamente documentada sobre la forma en que el narcotráfico aniquila o seduce a periodistas”, se lee en el sitio de Amazon.

“Aniquila o seduce”, nótese el candor de las opciones. Es un crudo y acertado retrato de la tragedia mexicana, sin embargo. Así se ha normalizado el autoritarismo criminal-subnacional, ese peculiar tipo de régimen basado en la colusión de la política y el cartel.

Valdez no es es el primer periodista asesinado por investigar dichas conexiones y difícilmente sea el último. Ello ha convertido a México en arquetipo de violencia contra los periodistas, sin duda, pero tampoco es el único lugar donde ocurre. Ni mucho menos, solo encarna una paradigmática manera, entre tantas, de atentar contra la libertad de prensa.

Genéricamente, debe ser visto como eso: la vulneración del derecho a informar. El periodismo se ha convertido en profesión de alto riesgo en diversos contextos y latitudes. Es el rasgo común a todas las corrientes antiliberales en boga, varias de ellas en el poder. El análisis aquí no es exhaustivo, pero algunos ejemplos sirven para ilustrar el punto.

 Lo que muchos denominan populismo, el estalinismo en todas sus versiones, la llamada revolución bolivariana, el neofascismo europeo, el racismo en cualquiera de sus formas, el aislacionismo de Trump tanto como el del UKIP, las teocracias, el terrorismo y otras organizaciones criminales tienen todos un enemigo común: la prensa libre y las normas constitucionales que la garantizan.

En Rusia es arriesgado investigar al Kremlin, la corrupción o los altos negocios de los oligarcas. Eso hizo Anna Politkovskaya, por ejemplo, periodista de Novaya Gazeta asesinada en 2006 por su cobertura de las violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas de Moscú en el Cáucaso norte, especialmente durante la guerra chechena. Los reporteros del mismo periódico son hoy amenazados por cubrir los abusos contra homosexuales, también frecuentes en Chechenia.

Turquía ha sido declarado el peor país para la libertad de prensa en 2016, habiendo encarcelado más periodistas que ningún otro y clausurado cientos de medios. La ofensiva contra el periodismo se aceleró en respuesta al intento de golpe de julio de ese año. Se espera un empeoramiento de esas condiciones luego del reciente referéndum constitucional, por el cual se institucionaliza una creciente cuota de discrecionalidad en manos del presidente Erdogan.

En Francia aún se debate el asesinato de los periodistas de la revista a Charlie Hebdo de enero de 2015 y sus implicancias. Para muchos fue la insensibilidad de los periodistas, su sátira desmedida y su blasfemia que incitó el ataque; como si el lápiz y las balas fueran equivalentes, vale la pena agregar. Hasta el Papa ironizó entonces que si alguien ofendiera a su madre, “bien podría esperarse un puñetazo”, invitando a una cierta justicia por mano propia. El mensaje es temerario pero conocido: culpar a la victima, asesinarla otra vez.

América Latina, a su vez, ha experimentado múltiples agresiones a los periodistas por parte de aquellos gobiernos determinados a perpetuarse en el poder, se llamen populistas, estalinistas, militares o una mezcla de todo lo anterior. Es que en un país donde la prensa es libre, el poder puede ser investigado. La sociedad se siente capaz de criticar, “empoderada” a hacerlo. La perpetuación es menos probable. El periodista se convierte en el adversario a neutralizar.

En Estados Unidos, las agresiones de Trump a la prensa ya se van transformando en rutina. Son solo verbales, por twitter. Existen límites estrictos marcados por un poder judicial robusto y la omnipresencia de la Primera Enmienda Constitucional, la cual consagra la libertad de expresión.

Ello no obstante contribuye a crear un clima de hostilidad, propicio para la violencia. Un ejemplo ocurrió en el estado de Montana. El candidato republicano al Congreso Greg Gianforte arremetió contra el periodista de The Guardian que cubría su campaña, Ben Jacobs, derribándole y golpeándole en el suelo produciendo la rotura de sus lentes.

Las autoridades imputaron a Gianforte por agresión física. Días más tarde, Jacobs obtuvo su nuevo par de lentes, donando los anteriores a Newseum, el museo de las noticias en Washington DC, para documentar el hecho. Un final feliz.

Feliz siempre y cuando no sea allí donde también termine la libertad de prensa, en un museo. Pues para eso están los museos: evocar el pasado y reificar lo abstracto.

Si vamos a defender la Libertad, que sea la de todos. De José Miguel Fortín Magaña

Cuando hablamos de la Libertad, de sus virtudes y de su defensa, habitualmente lo hacemos pensando en primera persona; de igual manera ocurre cuando se trata de los derechos y muy distinto es en cuanto a los deberes, en cuyo caso sí pensamos en la obligatoriedad de su cumplimiento por quienes nos rodean. Probablemente sea natural pensar y actuar de esa manera, aunque no deja de reflejar un rostro no tan sociable de nuestras personalidades. Las anteriores consideraciones son mucho más válidas y sensibles ahora que vivimos inmersos en la realidad de una época en la que la comunicación e interacción entre seres humanos está al alcance de todos por los recursos tecnológicos como las redes sociales.

José Miguel Fortín Magaña, 2 junio 2017 / LPG

La verdadera lucha por las libertades y los derechos no radica solo en defender la propia o la de quienes comparten nuestras ideas, posturas o puntos de vista, sino en luchar por la de todos, incluso y principalmente por la de aquellos que no piensan como nosotros, que dicen las cosas de una manera que no nos gusta o que están abiertamente en contra de nuestros postulados.

Cotidianamente censuramos, a veces de manera muy poco educada incluso llegando a la burla, a quienes “tienen la osadía de pensar distinto” o decir cosas que no queremos oír y terminamos actuando como aquellos a quienes condenamos.

Hace pocos días el licenciado Max Mojica, quien perteneció al Movimiento Libertad hasta hace poco, emitió algunos comentarios en sus redes sociales con los que muchos –y me incluyo– podremos estar en desacuerdo o totalmente en contra, como lo expresado contra la Iglesia Católica, el señor arzobispo y el colegio Externado de San José, pero lo hizo haciendo uso de su libertad para expresarse, de su libertad para compartir su pensamiento y preservar ese derecho, tan suyo como nuestro, debe ser parte primordial de la lucha de todos.

Yo mismo tuve la dicha de vivir buena parte de mi infancia en los recintos del Externado de San José y aunque sin compartir, entonces como ahora, algunas ideas de quienes dirigen esa institución, mi permanencia allí sirvió en mucho en la formación de mi manera de ser y pensar. Al igual que yo, son incontables los salvadoreños de toda corriente política e ideológica que deben buena parte de su formación al trabajo de los sacerdotes de la Compañía de Jesús y a los maestros que laboran con ellos.

La democracia, que hemos elegido como forma de gobierno y convivencia social, se nos plantea a todos como una exquisita manera de unirnos más en función de los disensos que de las ideas compartidas, porque al final el reto y su victoria intrínseca sobre cualquier otra forma de comunidad está precisamente en superar las diferencias para perseguir los objetivos comunes.

Cada día nos plantea a todos tanto la necesidad de convivir, como la urgencia de hacerlo de manera pacífica y civilizada, de dejar un poco de lado nuestros propios puntos de vista, de respetar al que piensa distinto y de aceptar que solo defendiendo la libertad ajena puedo defender la propia.

Parafraseando a Voltaire: Max, no estoy de acuerdo con tu opinión sobre mi colegio ni tu opinión sobre el señor arzobispo, pero daría mi vida por defender tu derecho a disentir de mí.

 

Coartar la libertad de expresión, ¡jamás! De Sherman Calvo

He sido, pero sobre todo soy un respetuoso de la libertad de expresión y de la libertad de pensamiento.

sherman-calvoSherman Calvo, 14 febrero 2017 / LPG

Es más, mi vida laboral de 40 años la he dedicado a la defensa de ellas y a la autorregulación como freno a la censura previa, misma que siempre se muestra amenazante a la publicidad y creo, sin lugar a dudas, que toda censura es peligrosa porque detiene el desarrollo de un país.

Recientemente fui mencionado en una carta dirigida a la Juventud Republicana Nacionalista, donde se me hacía ver como un censurador de los jóvenes, con especial apetito para devorarles su capacidad de expresión en redes. No obstante, quienes me conocen saben que no es mi forma de ser y habrán leído entre líneas la mala intención de manchar mi trabajo, pero especialmente dañar a ARENA, partido que desde siempre ha luchado a favor de las libertades inherentes de los salvadoreños.

(La carta de Paolo Luers a que se refiere el autor)

la prensa grafica¿Cómo tomo esta aseveración, que por cierto no fue corroborada ni conmigo ni con nadie del COENA? Simple, la tomo de quien viene. Ese tipo de desinformación lo único que hace es favorecer a los detractores de la libertad, la seguridad y el desarrollo.

La afirmación en dicha carta es totalmente falsa. En ese tipo de reuniones siempre estamos presentes el COENA con las diferentes estructuras partidarias como testigos. Categóricamente, reitero, no está en mis planes como parte del COENA censurar ni bloquear comunicación a ustedes, jóvenes. Lo convenido como partido de amplia opinión fue hacerles comprender que no pueden separar sus redes particulares de las institucionales. Siendo figuras públicas, deben respetar los estatutos, principios de ARENA y la Constitución de la República sobre todas las cosas. Bajo su palabra de honor han jurado trabajar por el país y respetar los principios de nuestro partido, eso es algo muy diferente a una censura previa, lo cual no sería ético ni correcto.

Por otro lado, también podría ver esa acción como un hecho proveniente de a quienes les estorban mis principios y valores, mi fe, mi religión católica y mi defensa por la vida. Y ahora, ante una ARENA que lucha por ser modernizada, por romper con vicios del pasado, volver a su credo, fortalecerse como producto de la democracia interna, abrazar la transparencia y hacer valer sus principios, definitivamente hay una minoría empecinada en desvirtuarnos ante la opinión pública, valiéndose de argumentos que se contraponen con la esencia de nuestro partido.

Respetada Juventud Republicana Nacionalista, les ratifico mi admiración por su valentía de asumir el reto de buscar nuevas oportunidades para los salvadoreños a través de ARENA, pero tengan mucho cuidado con las mentiras seductoras que conducen al fracaso. No olvidemos que además de los principios, estatutos y valores del partido por los que hemos jurado cumplir, nos une el principal objetivo de ser la esperanza para rescatar a El Salvador. Todo lo negativo no hace más que perdernos en el anhelado rumbo de la paz, el progreso y libertad que buscamos alcanzar.

Ustedes, jóvenes, no son el futuro, son el presente, ya decía Robert Luis Stevenson que la política es la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación, y tenía razón, pero no es menos cierto que existe una cualidad imprescindible para tener éxito en política, para lograr atraer una comunidad centrada en sus propios problemas en torno a una serie de principios. Esta cualidad no es otra que lo que denominamos el liderazgo político.

Prestancia, comunicación, imagen y dedicación, son, entre otros, atributos que no resultan ajenos a la figura del líder político que necesita el país, pero ahora bien, ¿cuáles son las características que definirían el liderazgo político de nuestro tiempo? LA CREDIBILIDAD. En nuestros días es la cualidad más importante para un líder. El descrédito actual que vive la clase política solo podrá superarse gracias a ella. LA FIRMEZA. La política no es terreno para pusilánimes y mucho menos en tiempos de crisis. La firmeza y la resolución son cualidades que proporcionan seguridad a los ciudadanos. LA AUTORIDAD. Distingámoslo de la firmeza, puesto que, mientras que la primera se refiere a la imposición y la previsibilidad del yo, la autoridad se ejerce frente al resto. LA HONESTIDAD. El líder político necesita ser honesto con sus votantes, con los ciudadanos. LA CONVICCIÓN. El líder político actúa conforme al diálogo, no a la imposición. Su autoridad en este sentido es más moral que ejecutiva.

Finalmente, jóvenes de la JRN, tengan presente que las crisis pueden atemorizar, pero nos sirven para cancelar una época e inaugurar otras y eso es en lo que debemos estar concentrados.

 

Two years after Charlie – A tribute to persecuted cartoonists

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On the eve of the second anniversary of the Charlie Hebdo massacre, Reporters Without Borders (RSF), Cartooning for Peace and cartoonists’ associations Cartooning for Peace (CFP), Cartoonists Rights International Network (CRNI), The Association of American Editorial Cartoonists (AAEC) and Cartoon Movement pay tribute to all press cartoonists who defend media freedom by means of their cartoons.

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CARTOONING FOR PEACE

How you wield a pencil can still lead to violent reprisals.Only too often, cartoonists pay a high price for their irony and impertinence. The threats they receive are barometers of free speech, acting as indicators of the state of democracy in times of trouble. It is hard to say whether cartoonists are more exposed since the attack that killed 12 people at Charlie Hebdo in Paris on 7 January 2015. But they continue to be subjected to political, religious and economic pressure, to censorship, dismissal, death threats, judicial harassment, violence and, in the worst cases, even murder. As a profession, they are clearly threatened.

“Since the Charlie tragedy, many cartoonists have lived under constant political, religious and economic pressure, and pressure from non-state groups as well”, RSF secretary-general Christophe Deloire said. “Accusations of offending religion are too often used as a tool of political censorship. It is essential to remember that international law protects cartoonists because it safeguards the right to express and disseminate opinions that may offend, shock or disturb.”

Cartooning for Peace president Plantu (Jean Plantureux) said: “Many cartoonists bear witness, in their battles and in the harassment and threats they receive, to the importance they assign to their efforts to raise awareness. Since the Charlie terrorist attacks, other tragic events have confirmed that, more than ever, we need to pursue our fight for freedom, one that is also waged with the pencil.”

RSF, Cartooning for Peace and the other press cartoonist associations have compiled the following profiles of cartoonists who have been dismissed, arrested, imprisoned or threatened because of their cartoons.

The chosen cartoonists are Zunar, who has been hounded by the Malaysian authorities for years and is be tried at the end of January; Tahar Djehiche, an Algerian cartoonist who was given a jail sentence for insulting President Bouteflika; Musa Kart, the Turkish newspaper Cumhuriyet’s well-known cartoonist, who is now in jail; and Rayma Suprani, who was fired from the Venezuelan newspaper El Universal over her cartoons about the government and now lives in exile in the United States. Sometimes just reposting a cartoon can lead to prosecution and imprisonment. This is what happened to Tunisian blogger Jabeur Mejri, who was sentenced to seven and a half years in prison in 2012 in connection with his Facebook posts.


ZUNAR (Malaysia)

© Zunar (Malaysia) – Cartooning for Peace

zunar-malaysia-cartooning-for-peace-768x670Zulkifli Anwar Ulhaque, the cartoonist better known as Zunar, is a symbol of the fight for freedom of expression in Malaysia and the government’s bugbear.

Because of his cartoons denouncing the corruption in all layers of Malaysian society, he has been subjected to various kinds of persecution for nearly a decade including repeated detention, arrests of assistants and supporters, a travel ban, the closure of his website, the confiscation of his cartoons and a ban on his cartoon books.

When the opening of a Zunar exhibition was disrupted by his critics in November, the police intervened, confiscated the cartoons and ended up taking him into custody. In December, he was arrested again when he organized a sale of his books to compensate for the financial loss resulting from the exhibition’s cancellation. As a result, he is now being investigated as a threat to parliamentary democracy.

He is already facing up to 43 years in prison on nine counts of violating the Sedition Act, which violates freedom of expression by making it easy to prosecute journalists and cartoonists for supposedly “seditious” content. The pretext for Zunar’s prosecution was nine tweets critical of the government. His trial has been postponed twice in the past two years and is now due to start on 24 January. Last year he received the Cartooning for Peace Prize for his courage and determination.


RAYMA (Venezuela)

© Rayma (Venezuela) – Cartooning for Peace

rayma-venezuela-cartooning-for-peace-768x986Rayma Suprani is a Venezuela cartoonist who worked for nearly 20 years for the Caracas-based daily El Universal.

Her cartoons criticized poverty, the lack of social justice and abuse of power under President Hugo Chavez, and under his successors after Chavez died in office in 2013.

She had often been subjected to threats and pressure but in September 2014 she went “too far” in one of her cartoons. It portrayed public healthcare in Venezuela – which has been undermined by the crisis in the petrodollar economy – as an electrocardiogram that began with Chavez’s well-known signature and then flatlined.

She was immediately fired by El Universal, which had just been acquired by someone more sympathetic to the Chavista government.

Deprived of her source of income, she fled to the United States, where she continues to use her pencil to fight for freedom of expression.


MUSA KART (Turkey)

© Musa Kart (Turkey)

musa-kart-turkeyDuring the wave of arrests that followed last July’s failed coup in Turkey, the police detained a dozen employees of the leading opposition newspaper Cumhuriyet on 31 October.

They included editor Murat Sabuncu, the newspaper’s lawyer, and its well-known cartoonist, Musa Kart. The head of the Istanbul prosecutor’s office said they were suspected of committing crimes on behalf of the Gülen movement (which is accused by the government of orchestrating the coup attempt).

“For years I have tried to transcribe what we live through in this country in the form of caricatures and today it seems that I have entered one of them,” Kart said at the time. “What explanations will they give to the rest of the world? I have been taken into police custody because I drew cartoons!”

Musa is currently waiting behind bars for a trial date. His colleagues from all over the world are drawing cartoons in solidarity, some of them even being published in Cumhuriyet at the spot originally reserved for his.

He is no stranger to harassment from the regime. In 2014, following the publication of one cartoon referring to a money laundering scandal involving Erdogan he faced 9 years imprisonment.


TAHAR DJEHICHE (Algeria)

© Tahar Djehiche (Algeria)

tahar-djehiche-algeriaThe Algerian cartoonist Tahar Djehiche posted a cartoon on social networks in April 2015 showing President Abdelaziz Bouteflika being buried under the sand of In Salah, a Saharan region where the population has been protesting against the use of fracking to produce shale gas.

His aim was to draw attention to the environmental dangers of shale gas production by this means in Algeria, but he was charged with insulting the president and “inciting a mob.”

He was acquitted in May 2015, but was convicted on appeal the following November and was sentenced to six months in prison and a fine of 500,000 dinars.

Many international organizations have condemned this absurd and incomprehensible decision, especially as it is still not known who was responsible for the appeal.


JABEUR MEJRI (Tunisia)

© Willis from Tunis (Tunisia) – Cartooning for Peace

willis-from-tunis-tunisia-cartooning-for-peacewillis-from-tunis-tunisia-cartooning-for-peace-680x1024A 29-year-old Tunisian blogger, Jabeur Mejri was prosecuted in March 2012 for posting cartoons and satirical texts on social networks at a time of continuing tension just over a year after President Ben Ali’s removal, when anything to do with religion was extremely sensitive.

The cartoons, in particular, were deemed to have insulted Islam. He was sentenced to seven and a half years in prison and a fine of 1,200 dinars on charges of disrupting public order, causing wrong to others, and violating morality.

He was strongly defended by human rights groups, which regarded him as one of the first prisoners of conscience since the fall of the Ben Ali regime.

After two years in prison, he was finally pardoned by President Moncef Marzouki and was released in March 2014.

He was arrested again the following month on a charge of insulting an official. After a second pardon in October 2014, he left Tunisia.

Gallery

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Two years after Charlie – A tribute to persecuted cartoonists – Tjeerd Royaards (Pays-Bas / Netherlands)

  • Kichka (Israël / Israel)

    Two years after Charlie – A tribute to persecuted cartoonists – Kichka (Israël / Israel)

  • Kap (Espagne / Spain)

    Two years after Charlie – A tribute to persecuted cartoonists – Kap (Espagne / Spain)

  • Boligán (Mexique / Mexico)

    Two years after Charlie – A tribute to persecuted cartoonists – Boligán (Mexique / Mexico)

  • Joep Bertrams (Pays-Bas / Netherlands)

    Two years after Charlie – A tribute to persecuted cartoonists – Joep Bertrams (Pays-Bas / Netherlands)

La libertad de expresión. Mi aporte a “Great Talks” de la Semana Británica. De Paolo Luers

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Paolo Luers, 10 junio 2016 / EDH-Obeservadores

Frecuentemente me preguntan: ¿No tenés miedo que las opiniones tan críticas y controversiales que publicás te traigan persecución política o ataques violentos?

Mi respuesta es: No. Confío plenamente en la vigencia de los grandes logros de la postguerra: la sanción a la violencia política y la libertad de expresión y de prensa. Ambos están protegidos, no sólo por la Constitución, sino por un amplio y sólido consenso nacional, que tiene sus raíces profundas en la transición de la guerra a la paz.

Tenemos cualquier tipo de violencia, pero la violencia política en nuestro país no encuentra el campo fértil que tiene en el resto de la región, desde México a Colombia y Venezuela.

Igual: en El Salvador se pisotea cualquier tipo de derechos, menos la libertad de expresión y de prensa. No hay censura. No hay asesinatos de periodistas. No hay persecución de periodistas. La sociedad no permite retrocesos en esta materia.

CkIMUTqUYAE9FuXHay que ver esto en el contexto de los Acuerdos de Paz y de la transición de la postguerra. Hay varios de los logros claves de la paz que hoy sí se encuentran en serio peligro de erosión: La desmilitarización fue el corazón del proceso de paz y democratización. Consiste de dos aspectos: Que la Fuerza Armada quede al margen de la política, subordinándose al poder civil, gobierne quien gobierne. La buena noticia: La Fuerza Armada cumple a cabalidad esta nueva doctrina. Segundo: Que la Fuerza Armada se quede al margen de la seguridad pública. Los Acuerdos de Paz marcaron una clara línea entre seguridad nacional y seguridad pública. En la primera se enmarca la Fuerza Armada, en la segunda la nueva policía con apellido CIVIL.

La mala noticia: Esta nueva doctrina no está siendo cumplida. Y no es la Fuerza Armada que la viola, sino el gobierno, e irónicamente el gobierno del FMLN.

Pero el principal problema de la nueva militarización no reside en el rol de la FA, sino en la militarización de la policía: Hoy la PNC tiene batallones especiales, y opera con armamento y movimientos militares, que tienen como metas no la prevención y la detención, sino buscan provocar enfrentamientos y liquidar. Y lo que más alarma debe causarnos: ejecuciones extralegales y el surgimiento de grupos de extermino con nexos en la policía y en las estructuras del FMLN.

Y aquí, lamentablemente, el periodismo no asume a plenitud su rol de investigación y crítica. No por falta de libertad, sino por falta de vocación – y también por que no se fomenta suficientemente la iniciativa propia y el criterio de independencia de los periodistas en sus medios.

No hay censura, pero hay autocensura. Y opera lo que podemos llamar “populismo mediático”, que no se atreve a ir contra corriente, sino trata de expresar y fomentar las frustraciones y los resentimientos populares.

En otro dilema, no menos grave, se encuentra la justicia. El proceso de paz generó un imperativo nuevo: erradicar el uso político de la justicia y las persecuciones políticas. Pero en los últimos años, está renaciendo este viejo fantasma: Nuevamente, la justicia está siendo usada para persecución política. Los casos de CEL-ENEL y del ex presidente Flores se han manejado con intenciones y métodos políticos, creando pre-condenas mediáticas que impiden juicios penales justos.

En el actual “caso tregua”, lamentablemente la fiscalía general usa el mismo método: fabrica una acusación eminentemente política, dirigida contra una política pública de un gobierno anterior, pero como no las puede calificar como delitos aterriza en imputaciones de delitos concretos de menor escala y con pruebas muy débiles, viciados o inexistentes. Esto da para una impactante acusación mediática y política, da para una precondena – pero no para una acusación penal sostenible.

Es en este contexto que hay que ver la crucial importancia de la libertad de expresión.

Los peligros que observamos -la nueva militarización, la erosión del carácter civil de la policía, y la politización de la justicia- nos obligan a ejercer con más rigurosidad e independencia la libertad de expresión y de prensa, para poder defender los logros del proceso de paz.

En esta situación es indispensable no sólo defender la libertad de expresión y de prensa contra tentaciones autoritarias, sino hay que profundizar estas libertades, estableciendo y ampliando el derecho ciudadano a la información y la transparencia.

Si queremos enfrentar con éxito las tendencias autoritarias, la labor de la prensa y la presión ciudadana son indispensables. Hace falta que produzcamos más investigación periodística, más debate, más pensamiento crítico en los medios.

Hacer uso ofensivo del derecho a la información y de la libertad de expresión no son privilegios de los comunicadores, son imperativos y deberes ciudadanos.

 

*Nota: Versión editada de una ponencia en “Great Talks”, el 7 de junio 2016

Libertad de prensa. De Héctor E. Schamis

Sin prensa libre se desmorona el derecho a disentir.

Hector-SchamisHéctor E. Schamis, 29 mayo 2016 / EL PAIS

Es un mundo cada vez más refractario del principio de la libertad de prensa y cada vez más riesgoso para los periodistas. Es una resbaladiza pendiente que se mira desde abajo. Como si la arquitectura jurídica que sostiene la posibilidad de vivir en democracia—el derecho a disentir—se hubiera desmoronado. La resultante es un mundo propicio para diferentes versiones de despotismo.

En el Medio Oriente el rango del abuso va de la racionalidad institucional de Al Sisi en Egipto, una dictadura militar, a la impenetrable brutalidad de ISIS, un proto Estado en partes de Siria e Irak. Esos abusos incluyen detenciones, condenas arbitrarias, secuestros y decapitaciones, tanto de periodistas locales como extranjeros. Es dolorosa evidencia del fracaso de la Primavera Árabe, aquella corriente de libertad que en 2011 invitó a imaginar una “cuarta ola” democratizadora.

el paisLa prensa europea, por su parte, es atacada por al menos tres frentes. Primero por el frecuente acoso de sus corresponsales en el Medio Oriente; nótese la reciente liberación de tres periodistas españoles tras diez meses de cautiverio. Luego por ser blanco del terrorismo en suelo europeo, siendo el caso de Charlie Hebdo el más renombrado pero no el único. Y tercero, por el surgimiento de partidos anti democráticos y racistas, en la izquierda y en la derecha, que pega en el centro de los principios legales imprescindibles para la existencia de la prensa libre.

Esto como espejo de lo que ocurre al otro lado del Atlántico. Ello por que nos reunimos esta semana en un evento organizado por el Programa de las Américas del CSIS, Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, para conversar sobre “Libertad de prensa en las Américas”.

En Estados Unidos la integridad física de los periodistas no ha estado tan en riesgo como en otras latitudes, excepto que los corresponsales en el exterior también son victimizados con frecuencia. El contexto interno, por su parte, no ha sido el más adecuado para la libertad de prensa. Más bien lo contrario. El grave estado financiero de la industria periodística limita la práctica profesional. Y, por otro lado, el gobierno federal intenta investigar filtraciones con frecuencia. Más aún, en un año electoral especialmente sensible, uno de los candidatos—Trump—se ha caracterizado por sus ofensas constantes a medios y periodistas. Así lo explicó Marty Baron, director del Washington Post.

En América Latina, el panorama es por demás sombrío, a pesar de algunas luces. En Venezuela, la prensa independiente casi no existe. El absurdo incluye que el control de la cuenta de capital actúa como mecanismo de censura, en tanto impide a los periódicos acceder a las divisas para importar papel. El suministro del insumo ocurre en base a donaciones del extranjero. Así, la operación de muchos medios está reducida a una fracción de lo que era antes de la llegada del chavismo al poder, si no es que han desaparecido por completo. Así lo contó Miguel Henrique Otero, director de El Nacional de Caracas.

En Argentina, la historia era similar, salvo que algunos medios tomaron la decisión y tuvieron la capacidad de resistir los repetidos intentos de silenciamiento del gobierno de los Kirchner, en el poder durante 12 años. Ese fue el caso de algunas empresas y muchos periodistas. “El gobierno anterior pensó que, como ellos, todos tienen un precio. Estaban equivocados”, aseguró Ricardo Kirschbaum, director de Clarín. La resultante fue la victoria de la oposición en noviembre pasado y una saludable alternancia en el poder.

En América Latina, la mutilación de la libertad de prensa se deriva de dos condiciones que se presentan juntas o separadas: los intentos de eternización en el poder y la degradación de un Estado capturado por organizaciones criminales. La perpetuación requiere del silenciamiento de la crítica. Mientras denuncian a los monopolios informativos privados, y sus supuestas conspiraciones, esos gobiernos van construyendo sus propios monopolios en colusion con otros medios privados, pero faciles de corromper, o en manos del Estado y con recursos públicos, claro que con un diseño institucional inspirado en Granma más que en la BBC.

Es una realidad aun más brutal en aquellas zonas del continente donde el crimen organizado controla el territorio, a menudo capturando el poder politico, especialmente a nivel subnacional. Un doloroso recordatorio de ello ha sido el reciente secuestro de tres periodistas en Colombia, a pesar del final feliz de su posterior liberación. Menos felices has sido los cientos de casos de periodistas asesinados en México, Honduras y El Salvador, por nombrar tres países, casi siempre por investigar al poder y sus lazos con el narcotráfico.

Casi al mismo tiempo que esta columna se publica, al Comité para la Protección de Periodistas—CPJ en inglés, organización basada en Nueva York—le fue rechazada su petición para ser ONG de consulta de Naciones Unidas. Ello ocurrió por decision del panel de 19 países que se ocupa de esos menesteres y con el voto negativo de Cuba, Nicaragua y Venezuela, entre otros y a proposito de perpetuación.

Si fueran sinceros, los enemigos del pluralismo deberían reemplazar el término “medios de comunicación” por “órganos de difusión” y “libertad informativa” por “comisariato politico”. Tal es la ofensiva antiliberal en curso. La libertad de prensa corre peligro. Sin ella, el poder no se investiga. Sin ella, la sociedad no critica. La siguiente victima bien podría ser la democracia.

@hectorschamis

¡Reflexione, Presidente! De Federico Hernández Aguilar

Quien fue capaz de hacer una revolución y ejercer la violencia contra otros, alegando que defendía sus ideas, se muestra más que contradictorio al exhibir hoy su incomodidad, desde el poder, frente a las opiniones ajenas.

federicoFederico Hernández Aguilar, 4 mayo 2016 / EDH

Fuera del gobierno, nadie ha creído oportuno celebrar la ausencia del señor Presidente de la República al más importante foro anual de la empresa privada salvadoreña, el ENADE, cuya versión más reciente puso los reflectores sobre uno de los grandes azotes que viene padeciendo nuestra democracia: la corrupción.

Por tentador que sea, me niego a usar esta columna para especular sobre los motivos reales que llevaron a nuestro mandatario a rechazar la invitación que le hicieran los sectores productivos aglutinados en ANEP. Lo que sí haré es cuestionar las razones con que nuestras autoridades, el mismo día del ENADE, pretendieron justificar la no comparecencia del profesor Sánchez, escudándose en “las reiteradas posturas confrontativas y excluyentes (sic) de algunos dirigentes de ANEP”.

diario hoyAbro primero el diccionario y encuentro que el verbo “confrontar” significa poner frente a frente dos ideas o posturas distintas para llegar a una conclusión. Desempolvo también mis viejos apuntes universitarios de Ciencias Políticas y confirmo que, casi unánimemente, los grandes teóricos han coincidido siempre en señalar que la confrontación de propuestas, nociones, formas de pensar y actuar, es algo esencial para la democracia, pues solo la discusión libre y sincera de las ideas permite a las sociedades encontrar caminos hacia la estabilidad y el desarrollo.

El problema, pues, no es que confrontemos, sino cómo lo hacemos. El dilema no es si discutimos o evitamos discutir, sino la calidad de los argumentos y la honradez con que estamos dispuestos a engalanar nuestras discusiones. Si la mera confrontación fuera el problema, a los ciudadanos nos sería imposible construir democracia, porque el contraste de pensamientos y plataformas políticas es precisamente lo que hacemos cada cierto tiempo cuando presenciamos una campaña política y acudimos a votar en unas elecciones.

Lo más paradójico de la acusación de “confrontativos” que se hace a los líderes visibles de la empresa privada es que la hagan quienes justificaron la violencia —e incluso protagonizaron una guerra— precisamente porque los espacios para confrontar ideas se habían cerrado en nuestro país. En el prólogo del libro de memorias de Salvador Sánchez Cerén, “Con sueños se escribe la vida”, el nicaragüense Miguel de Escoto lo deja bastante claro: “Sigue siendo cierto aquello de que quienes imposibilitan que se logren instaurar pacíficamente los cambios que la justicia exige, hacen inevitable que los pueblos recurran a la fuerza de las armas en defensa de la vida y de su dignidad humana”.

El propio excomandante Leonel González, en otro texto publicado por la editorial Ocean Sur, y justamente titulado “La guerra que no quisimos” (2012), se exhibe muy prolijo en el intento de demostrar que el conflicto civil salvadoreño llegó a ser “inevitable”. Si los espacios para enriquecer la democracia se clausuran y la fuerza se impone —nos aseguraba entonces el ahora presidente—, la agresión, el odio de clases e incluso el asesinato de quien piensa distinto pueden no solo explicarse sino justificarse.

Es evidente que los sectores productivos salvadoreños no comparten estos silogismos. Los gremios asociados en ANEP más bien creen que la violencia nunca se justifica, y que si los espacios para discutir se cierran, insistir en el debate de ideas es la tarea de quienes en serio aspiran a una democracia madura. De ahí que resulte incoherente el señalamiento que les hacen, y sin ruborizarse, aquellos que en su día se fueron a una guerra porque no podían decir lo que pensaban, pero que además califiquen de “golpistas” —otra forma de llamar “sediciosos”— a quienes promueven iniciativas legítimas de reforzamiento democrático o que manifiestan su rechazo a una reforma de pensiones destinada a confiscar los ahorros de miles de trabajadores.

Mi llamado a nuestro mandatario, con todo respeto, es a recapacitar. Quien fue capaz de hacer una revolución y ejercer la violencia contra otros, alegando que defendía sus ideas, se muestra más que contradictorio al exhibir hoy su incomodidad, desde el poder, frente a las opiniones ajenas. ¡Reflexione, Presidente!