Leopoldo López

Leopoldo López: No podemos ser presa del miedo para desafiar a la dictadura

El líder de Voluntad Popular cumple tres años preso en la cárcel de Ramo Verde, donde vive en carne propia la descomposición de la justicia que padecen miles de venezolanos.

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Leopoldo López en el momento que en medio de una manfestación se presentó a la Guardia Nacional Bolivariana para que ejecuta su orden de captura. 18 de febrero 2014

el nacional19 febrero 2017 / EL NACIONAL

La restricción del derecho a la información que ha implantado el gobierno traspasa lo masivo. Ya no es solo censurar al emisor, CNN en Español y NTN 24, por citar apenas dos ejemplos. La censura está en el ámbito de lo personal, en el individuo. De eso puede dar fe Leopoldo López, que ha visto vulnerados todos sus derechos humanos y a quien en la cárcel de Ramo Verde, cuando le dan acceso a la prensa, muchas veces le llega el periódico recortado.

Esa censura también tuvo otra expresión. López no pudo contestar completo el cuestionario de 11 preguntas de El Nacional. Apenas dio respuesta a 5 de las interrogantes. Las otras se quedaron en el camino.

López cumple tres años preso en esa cárcel militar, aislado, y su cable a tierra, además de la visita de familiares y abogados, es la lectura de la prensa.

—¿Está de acuerdo con la reestructuración que se hizo de la MUD?

—Luego del robo del revocatorio por parte de la dictadura envíe una carta a la Unidad Democrática donde proponía que antes de que finalizara 2016 se diera un debate amplio y se aprobará una ruta de acción unitaria para la defensa de la soberanía, el voto popular y la reconquista de la democracia. El proceso que debe atravesar la MUD debe trascender al de una simple reestructuración. No se trata solo de revisar estructuras, procesos, funciones y personas. El objetivo central de la revisión debe ser ampliar el horizonte de la Unidad. Por eso propuse que debía pasarse de la Mesa de la Unidad Democrática al Movimiento de Unidad Democrática. A la Unidad de partidos debe unirse con una sola estrategia y propósito distintos representantes de la sociedad. La MUD fue una alianza de partidos que mostró un gran éxito ante coyunturas electorales y hoy nos guste o no, entramos en una fase distinta, en una fase de resistencia. Hoy ha sido cerrada la vía electoral por parte de la dictadura y para estos tiempos se requiere replantear la lucha y se requiere una unidad más amplia, no por incapacidad de los partidos, sino porque la responsabilidad de luchar contra la opresión es de toda la sociedad, no solo de los partidos políticos. También he insistido que una vez ampliada la Unidad hacia un gran Movimiento de Unidad Nacional debe discutirse una visión clara de hacia dónde vamos y asumir los riesgos para llegar allí. El cambio es urgente y debe ser nuestro único compromiso y agenda. Nuestra actitud ante esta dictadura violadora de los derechos humanos tiene que ser de permanente irreverencia, debemos desafiarla y promover un cambio profundo, un cambio democrático. La desesperanza vendrá si, dadas las circunstancias que vivimos, asumimos una timidez paralizante que impida que la oposición en su conjunto sea de manera creíble una opción de cambio. Ni mucho menos podemos ser presa de un miedo paralizante al momento de tomar decisiones que impliquen riesgos, que desafíen la dictadura y nos permitan avanzar en la lucha. Ese temor y la administración del terror por parte del régimen han sido elementos fundamentales de su permanencia en el poder. Si no logramos derrotar ese miedo, no se tendrá la capacidad de concebir y liderar un proceso de cambio.

—¿Cómo mantiene la conexión con los problemas de la gente si lo tienen tan aislado?

—Hace tres años dijimos claramente que había que cambiar a un régimen ineficiente, corrupto, antidemocrático y cuyos altos jerarcas estaban presuntamente ligados al narcotráfico. Por tener esa convicción fue que hicimos un llamado a los venezolanos a conquistar un cambio pacífico democrático y constitucional, que nos costó nuestra libertad. Estábamos preocupados por la situación del país y, más allá, seguros de que esa situación se agravaría a tal extremo que el colapso de este modelo equivocado haría pagar a nuestro pueblo la factura de su fracaso. Hoy esos problemas que denunciamos para nadie es un secreto que han profundizado y esa factura hoy la pagamos todos, menos la élite gobernante más corrupta e ineficiente de nuestra historia, la cual ha saqueado y robado las riquezas de los venezolanos. Cuando puedo tener acceso a la prensa, tengo el hábito de leerla absolutamente toda, aunque a veces me llega con noticias ya recortadas; es decir, censuradas. La prensa escrita tiene varias lecturas y es por eso que cuando puedo me gusta leer más de un periódico. La primera lectura es la noticia en sí misma, luego la línea editorial de cada periódico según la importancia que le dan a cada noticia y, comparando unos con otros, las omisiones o censura de algunas noticias. Luego está la lectura de las opiniones y de las caricaturas que logran captar en una imagen la noticia, llevada a una expresión artística. Leo la prensa casi completa, desde deportes, farándula, fotos, sucesos, internacionales. Asimismo, en ocasiones puede escuchar radio. Pero además de la prensa mis familiares y abogados me mantienen disciplinadamente informado de toda la situación política, social y económica del país. Aunque no pueden presentarme nada en físico, ellos siempre traen información que yo solicito.

—¿Pensaba que iba a durar tanto tiempo preso?

—Con mucha sinceridad te digo que al momento de tomar la decisión de presentarme y dar la cara no me fijé plazos. No podía hacerlo. Al alzar nuestra voz para desnudar a un régimen que además de corrupto e ineficiente se había convertido en una dictadura y convencido de que había que reaccionar, que había que despertar conciencias y que debíamos iniciar una lucha por un cambio, sabía que esto podía llevarnos un mes, dos meses, un año, dos, o tres. Si alguna destreza psicológica puede desarrollarse en la cárcel es la capacidad de estar en paz contigo mismo y a reconocer la mayor fuerza que debemos dominar para mantener la estabilidad emocional: el tiempo. El tiempo es un enemigo inagotable. Días convertidos en semanas, semanas en meses y meses convertidos en años. Al tiempo lo dominamos o nos domina. Por eso no me he fijado plazos, sé que voy a salir en libertad a luchar a brazo partido por la libertad y la democracia en Venezuela, Por sacar a tanta gente buena del ciclo perverso de la pobreza donde la ha encerrado el régimen de Maduro, y eso basta. Sé que voy a salir en libertad, no tengo dudas de eso y que cuando lo haga estaré más fuerte de alma, mente y cuerpo. Estar en esta situación también me ha llevado a adquirir nuevos compromisos y responsabilidades. Mandela dijo una y otra vez que no hay mejor defensor de los derechos humanos que aquellos a quienes les han violado sus propios derechos. Estar preso me ha acercado en carne propia a la descomposición de la justicia venezolana que padecen miles de venezolanos. La manipulación, el retraso procesal, la corrupción de jueces, la manipulación política de jueces y fiscales en su condición de provisorios que los hace dependientes, vulnerables, servidores de un sistema y no de la justicia son para mí mucho más que cifras y diagnósticos, representan una vivencia que me obliga a tener una responsabilidad moral y patriota para cambiarlo.

—¿Que mensaje le daría usted a sus carceleros?

—Mis carceleros van desde Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, pasando por la juez y los fiscales, hasta los custodios. En el fondo, soy víctima al igual que millones de venezolanos de un sistema corrupto e injusto. Ahora bien, en cuanto a los carceleros de Ramo Verde sé que no todos los funcionarios actúan de mala fe y que muchos son obligados a actuar por una frase nefasta y oscura que se repite en todas las instituciones: “Por órdenes superiores”. Aunque evidentemente esto no justifica ni los exime de sus responsabilidades, en mi corazón y mi alma los considero más que victimarios, víctimas de ese sistema. He tenido largas conversaciones con los funcionarios responsables de mi custodia, con comandos del Sebin, DGCIM; y cuando estuve en juicio, con los alguaciles del Palacio de Justicia. De todos recojo una frustración sobre la situación del país y con el nivel de complicidad del alto Gobierno con la delincuencia y otras actividades ilegales. Eso es una verdad a voces. Todos tienen historias de familiares o compañeros de trabajo que han sido víctimas del hampa. Durante el juicio y aquí en Ramo Verde he sido víctima de muchos abusos y cada uno de ellos es una nueva razón para afianzar el compromiso, nuestro compromiso con la justicia para Venezuela. No hay reforma más importante de las que nos toca hacer, que las del sistema de justicia venezolana. Hoy la justicia se vende al mejor postor y es utilizada al antojo por quienes están en el poder. Los jueces son simples marionetas del poder. Están allí para satisfacer las demandas de la injusticia y, mientras tanto, usan los casos para enriquecerse, para quitarle lo que no tienen a quienes nada tienen, para hacerse ricos con el dolor y sufrimiento de las víctimas y dejan como afectados directos a sus familiares. No hay razón para esto, es indignante ver la justicia enterrada debajo de toneladas de corrupción. Eso nos tiene que afianzar el compromiso con un cambio profundo para todos los venezolanos porque hoy nadie se escapa de la injusticia. Solo la élite corrupta es inmune a esta manipulación.

—¿Está dispuesto al perdón?

—Absolutamente. Sé que cuando salga estaré más fuerte de alma y mente y que saldré fortalecido y sin rencores; el odio y el resentimiento son las reacciones propias de quienes han llevado a nuestro país a esta crisis humana tan severa, y han intentado hacernos, física y espiritualmente, más pobres e infelices. Desde el poder se ha alentado a los venezolanos a tratarnos como enemigos por el solo hecho de pensar distinto. Eso ha destruido nuestra convivencia. Eso no puede continuar y mucho menos estimulado desde las funciones de gobierno. Recientemente pude escribir un artículo donde justo hablé sobre la reconciliación una vez superada esta coyuntura y recuperada la democracia y la libertad. Allí expuse claramente que el chance de recuperarnos como país es prácticamente nulo mientras estemos enfrentados a nosotros mismos. Aquellos que tenemos un rol de liderazgo afrontamos dos grandes responsabilidades. La primera, con las víctimas de la represión, las violaciones de los derechos humanos y la discriminación política. Con los familiares de quienes fueron asesinados, con los encarcelados, perseguidos o maltratados por el poder y por los grupos que actuaron bajo su sombra con la complicidad de un sistema de poderes secuestrados y una “justicia injusta”. Debemos alcanzar garantías para las víctimas y a sus familiares. Asegurarnos de que se harán todos los esfuerzos para descubrir la verdad y hacer justicia. Esto debemos hacerlo con una prudencia que nos permita entender que muchos de los que nos parecen cómplices del sistema han sido, en realidad, sus víctimas y que aquellos que ocuparon las posiciones más altas de poder deben rendir sus cuentas ante la sociedad, seguros de la existencia de un marco legal justo. Quiero vivir con mi familia y mis afectos en una sociedad sin afán de venganza, pero sí de seguridad y de justicia. Mi voluntad de reconciliación y entendimiento la he reiterado mil veces. Eso no implica que me identifiquen como quien cambia impunidad por paz. Aquellos quienes hayan violado derechos humanos deben ser responsabilizados y recibir, luego de un juicio con todas las garantías, su justo castigo por tales crímenes. La segunda responsabilidad que tenemos quienes asumen un rol de liderazgo es con la democracia y su futuro: debemos inaugurar una nueva etapa de convivencia democrática, con instituciones sólidas, que impida un retorno al autoritarismo. Es clara la necesidad de sentar las bases de un nuevo contrato social. Aceptar la pluralidad que nos define y que asegure la estabilidad democrática, el respeto a las minorías, la alternabilidad del poder, la que garantice a cada quien su vocación emprendedora y productiva y cumplir lo que señala nuestra Constitución: la subordinación del poder militar al poder civil.  Vamos a ratificar la voluntad de vivir en libertad viendo hacia el mañana, hacia el futuro, comprometidos con la paz, el progreso y el bienestar que otras naciones y pueblos ya han alcanzado.

González y Aznar piden la excarcelación de los presos políticos: “Venezuela es una dictadura”

Los expresidentes han pedido la liberación de Leopoldo López, de cuyo encarcelamiento se cumplen tres años.

 El padre de Leopoldo López, junto a José María Aznar, Ana Botella, Albert Rivera, Felipe González, Alberto Ruiz-Gallardón, entre otros. POOL

El padre de Leopoldo López, junto a José María Aznar, Ana Botella, Albert Rivera, Felipe González, Alberto Ruiz-Gallardón, entre otros. POOL

Daniel Ramírez, 16 febrero 2017 / El Español

el español“¡Tengo vaho en la cámara!”, ha chillado un periodista justo antes de empezar. La sala de reuniones del despacho de abogados Cremades & Calvo Sotelo ha absorbido casi un centenar de personas con motivo del homenaje a Leopoldo López, líder de la oposición en Venezuela, de cuyo encarcelamiento se cumplen tres años este sábado. El motivo de los sudores, los empujones y la gente subida a las sillas: la comparecencia conjunta de José María Aznar y Felipe González.

“Antes del discurso del padre de Leopoldo haremos una foto de familia”, ha dicho el organizador del acto. ¿Familia? Entonces, las risas de los dos expresidentes –aunque no cruzadas–, que han posado juntos. “En Venezuela ha desaparecido la democracia. Es una dictadura tiránica y represiva. Maduro pisotea las libertades”, han coincidido.

En un alegato compartido, González y Aznar han cerrado filas en torno a la Organización de Estados Americanos (OEA): “Hay que apoyarles para que pueda aplicarse en Venezuela la Carta Democrática”. Este mecanismo podría culminar con la suspensión del Gobierno de Maduro y la convocatoria de unas nuevas elecciones presidenciales.

El apoyo de Trump

El público, en una mesa hexagonal justo al lado de la improvisada tribuna al fondo de la sala, reunía exministros, exalcaldes y distintas personalidades del mundo del espectáculo: Javier Solana, Alberto Ruiz-Gallardón (abogado de Leopoldo López), Ana Botella, Albert Rivera, Bertín Osborne, Cayetana Álvarez de Toledo… Presentes PP, PSOE y Ciudadanos, faltaba Podemos. Iglesias, un día antes, dijo sobre la participación de González y Aznar: “Echan más leña al fuego”.

El homenaje a Leopoldo López llega justo después de que Donald Trump también pidiera su excarcelación tras mantener una reunión con la esposa del político venezolano, Lilían Tintori.

González: “Todas las pruebas son falsas”

“Todas las pruebas son falsas, forzadas”, ha empezado González en relación a la “instigación a la violencia pública” que refiere Maduro para mantener en la cárcel a López. “En Venezuela ha desaparecido la democracia. Es un país destruido. El parlamento no tiene capacidad de control. No hay reglas”, ha continuado. En un discurso que ha durado alrededor de veinte minutos, ha bromeado sobre el nombramiento del actual vicepresidente de Maduro: “Para conocerle lean cualquier novela de delincuentes”.

Implicado desde hace más de un año con el caso de López, González, que viajó a Venezuela para intentar estar presente en uno de los juicios, ha relatado algunos datos que ilustran la desolación venezolana: “Más de 30.000 personas murieron fruto de la violencia en el último año. Hay más de 100 presos de conciencia”. González ha lamentado que el diálogo que finge Maduro “sólo sirva para humillar a la oposición”. “¡Con presos políticos no hay democracia!”, ha exclamado para terminar.

José María Aznar, pegado a González, ha sido el siguiente en intervenir. El despacho ofrecía banquetas a los redactores, atrapados por una muralla de cámaras. Una fortaleza que casi le cuesta una caída a Ana Botella cuando intentaba atravesarla.

“Venezuela es una dictadura represiva”

“Hoy unimos nuestra voz y la levantamos con fuerza para pedir la liberación de los presos políticos venezolanos”, ha introducido Aznar. “Venezuela es una dictadura represiva. Las libertades son pisoteadas y las personas encarceladas injustamente”.

Aznar, amigo de la familia López, ha insistido en apoyar a Almagro, secretario de la OEA, para garantizar la aplicación de la Carta Democrática. “Tenemos que presionar internacionalmente”. Leopoldo López: “De verdad, gracias”.

El padre de Leopoldo López, del mismo nombre, ha cerrado el acto entre lágrimas. Ha intervenido justo después de proyectarse un vídeo que recorre la trayectoria de su hijo y lo muestra en prisión, clamando por la libertad de Venezuela. “Sé que mi voz no es la que quieren oír, pero hoy representa la de todos los presos políticos venezolanos”, ha expresado.

“Muchas gracias a estos dos expresidentes, grandes dirigentes, y también amigos”, ha dicho con la vista puesta en González y Aznar, a los que ha abrazado repetidas veces. “Los presos políticos están en la cárcel esperando una justicia que saben que no llegará”, ha criticado.

Sobre Maduro, ha aseverado: “Asaltan el erario público, son el mayor veneno de la sociedad moderna, hacen daño al mundo. El pueblo venezolano no disfruta siquiera de los bienes cotidianos”.

El padre del mayor opositor a Maduro, de cuyo encarcelamiento se cumplen tres años este sábado, ha dicho no encontrar palabras en el diccionario para expresar su agradecimiento a España: “De verdad, muchas gracias”. Se ha despedido, otra vez, con lágrimas en los ojos.

De la Mesa de Unidad Democrática al Movimiento de Unidad Democrática. De Leopoldo López

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Leopoldo López

Carta que Leopoldo López, dirigente opositor venezolano y preso político de Nicolás Maduro manda desde su celda en la cárcel militar Ramo Verde:

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2017: Dictadura o democracia

“Finaliza 2016 y la crisis que tanto hemos advertido se agrava aceleradamente y con hechos sin precedentes en nuestra historia. En lo económico y social, la escasez ya no es sólo de alimentos, medicinas, repuestos e insumos básicos de la economía. Ahora hay un racionamiento de billetes y del propio dinero de los venezolanos lo que originó hechos lamentables en diversas partes del país. El alto costo de la vida, como cada año, cerrará registrando la cifra más alta de nuestra historia, colocándonos como el país con mayor inflación del mundo. Lo mismo sucede con la violencia, el otro gran mal que azota a los venezolanos, y que, de igual forma, hará que se supere el número de homicidios del año anterior. Si bien estos hechos son de una gravedad enorme,  no son más que las consecuencias previsibles de un modelo y un sistema claramente equivocado y que, de no cambiarlo, empeorará mucho más el sufrimiento de nuestro pueblo.

Los venezolanos saben que está crisis es la consecuencia de este modelo y me llena de fuerza saber que nuestro pueblo cada día tiene niveles mayores de conciencia sobre la causa y el origen de su situación política, social y económica pese a toda la hegemonía comunicacional y la propaganda que ha logrado desplegar este sistema. Hoy el 70% de los venezolanos considera que este gobierno no es democrático y se ha convertido en una dictadura y el 90% clama por un cambio.

Me sorprendo cuando algunos dicen que al pueblo no le interesa si estamos en dictadura o si estamos en democracia; que lo importante para el venezolano es que le resuelvan sus problemas. Mi respuesta es que la inteligencia de nuestro pueblo no debe subestimarse.  El venezolano tiene tantas necesidades materiales y básicas como necesidades espirituales de libertad. El pueblo de Venezuela sin duda hoy está agobiado por los problemas más básicos, pero también está asfixiado por un régimen que lo quiere controlar todo, por una una dictadura que busca suprimir nuestras libertades y que en este 2016 cruzó una raya que los demócratas venezolanos y el mundo democrático no debemos tolerar con pasividad: el desconocimiento a la AN, el desmantelamiento institucional y del Estado de Derecho a través del control total de los poderes públicos en especial del TSJ y CNE y, lo más grave, la eliminación arbitraria del Referéndum constitucional, que en la práctica suspendió el ejercicio del voto popular en nuestro país.

Desde hace más de 3 años insistimos en que la cosas hay que llamarlas por su nombre y en Venezuela hay una dictadura. Lamentablemente desde hace mucho no estamos ante un escenario de posible rectificación del régimen, por el contrario su intención es la profundización del modelo.Siempre he creído que el no tener una postura clara y en consecuencia firme, sobre lo que estamos enfrentando los demócratas, se corre el riesgo de seguir permitiendo su consolidación y la destrucción del país, por eso afirmo que el primer paso para una estrategia compartida por todas las fuerzas democráticas es reconocer y saber a que nos estamos enfrentando.

Pero no es suficiente identificar el origen de los problemas y sus responsables. Nos corresponde definir una meta y orientar una ruta común y unitaria para el 2017: RECUPERAR EL VOTO POPULAR Y SALIR DE LA CRISIS y teniendo este objetivo como prioridad quiero insistir, de manera humilde, a los venezolanos y a toda la Unidad democrática en la siguiente ruta de acción política.

1. Responsabilidad política y constitucional:

Una vez instalada la Asamblea Nacional en su nuevo periodo de sesiones, es necesario establecer como primer paso para salir de la crisis, la responsabilidad política, constitucional de la crisis generalizada. La AN debe continuar el debate ya iniciado este año que finaliza y decidir sobre la responsabilidad política de Nicolás Maduro y del abandono de sus responsabilidades y deberes constitucionales. No tengamos dudas, la Asamblea Nacional tiene toda la legitimidad otorgada por el voto popular. Nuestro pueblo confió a la oposición,  no una simple mayoría, confió los 2/3 de su composición, en un claro mandato de cambio político. Hay que ejercer esa mayoría, tomar decisiones y convocar a nuestro pueblo a respaldarlas y hacerlas respetar en las calles. DEFENSA POPULAR DE LA ASAMBLEA NACIONAL

2. Recuperar el ejercicio del derecho al voto popular:
El derecho de convocar al pueblo soberano mediante una consulta electoral no puede ser revocado de manera indefinida y por eso el segundo paso que debe dar la Asamblea Nacional es designar de forma legítima a los rectores del CNE.

3. Organización ciudadana y movilización popular:
Ante cualquier desconocimiento a las decisiones que tome la AN, corresponde a la Unidad democrática convocar a los ciudadanos a organizarnos en Asambleas de ciudadanos y en grandes manifestaciones en acompañamiento y apoyo a la declaratoria de responsabilidad política y el nombramiento y toma de posesiones de los nuevos rectores. Debemos estar claros que el éxito y el cambio solo podrá lograrse con un liderazgo y un pueblo movilizados y presionando a la dictadura.

4. De la MESA de la Unidad Democrática al MOVIMIENTO de la Unidad Democrática:
No se trata de una nueva organización, es la transformación de una organización unitaria para una nueva fase que requiere la inclusión distintos sectores y movimientos. La Mesa de la Unidad surgió como una instancia de articulación partidista que ha mostrado su enorme eficiencia para la batallas electorales. Ahora los tiempos son de resistencia y de lucha por conquistar la democracia y esta lucha requiere de la mayor amplitud y convocatoria. Por eso proponemos pasar de la mesa al movimiento de Unidad Democrática, cuyo objetivo central sea recuperar el ejercicio del voto popular y derrotar a una dictadura para restituir el orden constitucional y recuperar la democracia.

5. Acuerdo Nacional:
Teniendo la certeza de que los venezolanos conquistaremos el cambio, lo responsable y que nos corresponde a todos, es definir juntos lo que queremos para la Venezuela que debemos reconstruir. En este sentido debemos promover un debate amplio, incluyente y con la urgencia para definir las metas y las prioridades en distintos ámbitos de la vida nacional que nos permitan restituir la vigencia constitucional, la convivencia democrática y promover el bienestar mediante la responsabilidad y el trabajo incluyente. El resultado de este debate debemos ser ese gran Acuerdo Nacional que estoy convencido no debemos tener ningún temor es que sea sometido a los ciudadanos por medio de una consulta electoral.

Finalizando este 2016 y con la mayor sinceridad y responsabilidad, es necesario decir que nos esperan momentos difíciles el próximo año. Pese a esto, les pido que se llenen de fuerza, que se llenen de fe y que se llenen de optimismo porque en 2017 seguiremos luchando con toda nuestra voluntad para alcanzar La Mejor Venezuela. Por todos ustedes, venezolanos que creen en un país mejor, seguiremos luchando sin importar el sacrificio por esa Venezuela en donde todos los derechos sean para todas las personas y estamos convencidos de que el cambio que tanto anhelamos viene, y que viene más temprano que tarde, porque somos millones los que seguimos en este camino y que no descansaremos hasta impulsar los cambios que nuestro hermoso país necesita.

Quiero enviarle a cada venezolano que se encuentra hasta el último rincón de nuestra tierra un afectuoso abrazo de fin de año. Igual para mis compañeros de la Unidad, mis hermanos de Voluntad Popular y todas sus familias, así como para todos mis compañeros presos políticos que hoy están separados de sus seres queridos por el solo hecho de pensar distinto y querer una mejor Venezuela.

Fuerza y Fe
Leopoldo López
Preso de conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde”

Carta a la Unidad Democrática. De Leopoldo López

Desde la cárcel militar de Ramo Verde, donde cumple 1000 días de preso político, Leopoldo López hace un llamado a toda la oposición democática de Venezuela para recobrar la unidad.

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Leopoldo López, 12 diciembre 2016 / DIARIO DE LEOPOLDO LOPEZ

Luego del secuestro del referendo revocatorio mediante una gavilla institucional liderada por Nicolás Maduro, que representó la suspensión indefinida del derecho al voto popular violando el sagrado articulo 5 de la Constitución y del incumplimiento del régimen en la mesa de diálogo, la mayoría de los partidos de la Unidad y amplísimos sectores del país democrático, hemos propuesto la necesidad de retomar el rumbo y reorganizar y ampliar la Unidad con el propósito de lograr el objetivo que nos une: lograr el cambio político, salir de la crisis y conquistar la democracia mediante el ejercicio de la soberanía y el voto popular. Hermanos, desde acá les digo, miremos hacia adelante. El error no fue el diálogo, al cual como demócratas siempre hemos estado abiertos; fue hacerlo sin condiciones. Fue llevarlo a cabo abandonando la agenda con la cual nos comprometimos con nuestro pueblo. Fue llevarlo adelante abandonando la movilización popular. Es momento de responsabilidad. El 90% de los venezolanos clama por un cambio y ese debe ser nuestro único foco.

Teniendo este objetivo como prioridad, de manera humilde, propongo a los venezolanos la siguiente ruta de acción política:

1.- Asumir el deber de todos de colaborar con el restablecimiento de la vigencia Constitucional (Art. 333)

2.- Retomar el juicio político, debatir y aprobar el abandono del cargo de Nicolás Maduro por incumplimiento de la Constitución (Art. 233). No tengamos dudas, la Asamblea Nacional tiene toda la legitimidad otorgada por voto popular para hacer el juicio político a Maduro y declarar su abandono del cargo. Nuestro pueblo confió no una simple mayoría, confió los 2/3 de su composición a la oposición, en un claro mandato de cambio político. Hay que ejercer esa mayoría, tomar decisiones y convocar a nuestro pueblo a respaldarlas y hacerlas respetar en las calles.

3.- Designar desde la Asamblea Nacional a los rectores del CNE con cargos vencidos (Art. 296)

4.- Una vez constituido un CNE legítimo y democrático, convocar referéndum popular (Art. 71) para refrendar o rechazar la decisión de la Asamblea Nacional.

5.- Amparado en el Art. 70 convocar asambleas de ciudadanos para debatir Plan de Emergencia Nacional a ser sometido también al referéndum popular.

6.- La fecha para la consulta para el referéndum popular deberá ser la más conveniente y la más unitaria.

7.- Amparado en el Art. 68 organizar manifestaciones pacíficas en defensa de la soberanía del voto popular.

8.- Sobre la organización de la MUD, debemos ampliar el horizonte de la Unidad, proponemos que pasemos de la mesa de la unidad al movimiento de unidad democrática. Le propongo a la Unidad que antes que finalice el 2016 se de un debate amplio y se apruebe una ruta de acción unitaria para la defensa de la soberanía y el voto popular.

El cambio es urgente y debe ser nuestro único compromiso y agenda. Por último desde donde me encuentro quiero compartir una inquietud. Sería un error y se debe tener cuidado con plantear las elecciones regionales como la gran promesa de cambio para los venezolanos. A las elecciones regionales debemos ir, si. Debemos ganar, si, pero esa no puede ser la prioridad de la agenda de cambio. Las prioridad es cambiar un sistema. A quienes aspiran legítimamente les digo: solo cambiando el sistema dictatorial, los gobernadores y alcaldes podrán cumplirle a nuestro pueblo de forma cabal.

Mi llamado es a retomar la agenda con la cual nos comprometimos, ejecutarla con estricta disciplina y más unidos que nunca. En estos momentos les digo con el corazón, llénense de fuerza, de fe, de optimismo, estrategia y disciplina. Tenemos la obligación política y moral de conducir a nuestro pueblo hacia el cambio que tanto aspira.

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Leopoldo López
Preso de Conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde

Zapatero, el correveidile. De Ibsen Martínez

Ibsen Martínez

Ibsen Martínez, escritor venezolano

Ibsen Martínez, 7 junio 2016 / EL PAIS

Tiene la disposición de ser el cómplice de Maduro para evitar la derrota del chavismo

Figurémonos el momento exacto en que José Luis Rodríguez Zapatero penetró en el ignominioso cubil en que la dictadura de Nicolás Maduro mantiene encerrado, arbitraria e ilegalmente, desde hace más de dos años, a Leopoldo López.

Iba, seguramente, de traje y corbata. No hay razón alguna para dudar de sus modales de exjefe del Gobierno español ni para pensar que Leopoldo —como en Venezuela lo llamamos todos— haya hecho a un lado los suyos. Imagino que Rodríguez Zapatero hubo de encorvarse mucho para entrar al umbrío habitáculo mil veces visitado en la alta noche por los esbirros de la Guardia Nacional Bolivariana encargados de intentar quebrar la moral del preso político más conspicuo de América Latina con intempestivas requisas, para no hablar de la pertinaz lluvia excrementicia con la que han pretendido doblegar la dignidad del exalcalde de Chacao.

el paisNadie, suponemos, pidió a Rodríguez Zapatero que se desnudase por completo —como sí se ha obligado vejatoriamente a la madre y a la esposa de Lepopoldo— para ser “esculcado” antes de entrevistarse con el líder de una de las organizaciones políticas más señaladas de la Mesa de la Unidad Democrática. Pero admitamos que todo es posible en la Venezuela de Maduro, así que también cabe imaginar que hayan dispuesto un perchero donde el prominente político español pudiese colgar sus prendas de vestir mientras giraba desnudo, las manos en alto, en obsequio de los cancerberos de la cárcel militar de Ramo Verde.

No es ocioso pensar en la contextura moral de Rodríguez Zapatero. Quizá ese algo que informa su expediente personal de aquiescencia frente a la dictadura cubana, por ejemplo, lo haya llevado a acceder gustoso a desnudarse, y quién sabe si hasta a acuclillarse en la sala de espejos, para brindar seguridades a los esbirros del régimen de que no llevaba oculta en sus entrañas una escofina para limar barrotes. ¿Retendrían su pasaporte durante la entrevista?

La verdad, dice una reseña periodística, es que la reunión tuvo lugar en una oficina en la planta baja del anexo B de la prisión, de ordinario provista de cámaras de vídeo, y en presencia de Adriana López, hermana menor del dirigente demócrata. Rodríguez Zapatero llegó elocuentemente escoltado por Jorge Rodríguez, quizá el más cínico de los fulleros electorales del régimen.

Ahora bien, ¿qué tiene Rodríguez Zapatero que no hayan tenido Felipe González o Andrés Pastrana, por mencionar solo a dos expresidentes iberoamericanos que en el pasado han querido visitar a López sin lograrlo?

La respuesta es clara: tan solo la disposición de ser cómplice de Maduro en su designio de evitar la derrota definitiva del modelo chavista si el exchófer de colectivos llegase a medirse en un referéndum revocatorio, ya sea durante este año o el Día del Juicio.

Que es vocero de buena fe en el “diálogo” necesario, es la coartada de Rodríguez Zapatero. Conociéndolo, tengo para mí que todo el gasto de la conversación lo hizo Leopoldo al cantarle las cuarenta al político español, antes de despedirlo con cajas destempladas. Rodríguez Zapatero, en verdad, no llevaba mucho que decir, salvo una aborrecible proposición de parte de Maduro: la libertad de Leopoldo López a cambio de su apaciguamiento, de la fractura de la unidad opositora venezolana en torno a la impostergabilidad del referéndum revocatorio. “No negocio mi libertad por el revocatorio de Maduro”, ha dicho Leopoldo a Rodríguez Zapatero, mozo de brega vallisoletano, chico de mandados del tirano más estulto que haya padecido Venezuela, enviando de paso un mensaje a la masa opositora nacional: no desfallecer ahora que el fin está cada día más cerca.

@ibsenmartínez

Lea en ABC:

Zapatero admite su fracaso en que la oposición ceda ante Maduro

Lea en El Nacional/Venezuela:

Rodríguez Zapatero, escuche a los venezolanos

El falso diálogo

“Ha llegado la hora de pactos bilaterales entre PJ y VP”. Entrevista a Fernando Mires, de Hugo Prieto

Segunda Vuelta ha publicado frecuentemente artículos de Fernando Mires, politólogo chileno y catedrático en Alemania. Mires es uno de los observadorores y analistas más competentes de la crisis venezolana. En esta enrevista articula la misma posición que he sostenido por años: para triunfar, la oposición democrática venezolana necesita de un pacto sólido entre Leopoldo López y Henrique Capriles. Juntos son invencibles.

Paolo Luers

Fernando Mires retratado por Roberto Mata.

Fernando Mires retratado por Roberto Mata

Hugo Prieto, 1 mayo 2016 / PRODAVINCI

Varias cosas intervienen en esta entrevista. Primero, la estatura política del interlocutor: Fernando Mires, quien en 1991 recibió la más alta distinción que confieren las universidades alemanas. Además, es doctor en Ciencias Económicas y Sociales. Mires es oriundo de Chile, donde padeció la feroz persecución política desatada por la dictadura de Augusto Pinochet.

Durante años, Mires ha seguido con atención el devenir de la República Bolivariana de Venezuela por dos razones. “Una política y otra politológica”, dice en el prologo de su libro El cambio, recientemente editado en el país.

prodavinci

A lo largo de esta semana, Mires aprovechó su estadía en el país, como invitado internacional del Festival de Lectura de Chacao, para auscultar la realidad política de Venezuela. Incluso hizo un tour de primera mano para conocer la opinión de los ciudadanos venezolanos condenados a hacer colas. “Veo que hay una clara conciencia popular de dónde vienen los problemas”. Que nadie se llame a engaño. A estas alturas, la guerra económica es un cuento de vaqueros.

El interés político de Mires obedece a la “emergencia de gobiernos autoritarios en América Latina —cuyo centro nuclear es la Venezuela chavista— como una reacción frente al proceso de  democratización iniciado en las dos últimas décadas del siglo XX”. Una anomalía de signo negativo que tuvo eco en países como Nicaragua, Bolivia y Ecuador.

Venezuela ha navegado en un mar de agua y aceite. La confrontación parece inevitable. El gobierno va a continuar con la represión que siguió a 2014. “No le queda otra”, dice Mires. Mientras que la oposición tiene que hacer su apuesta, “aunque sea mala”, porque hay momentos en que “hay que jugársela”.

A estas alturas, ¿qué podríamos prever del significado de la frase “sin diálogo no hay política”?
Pero el diálogo también puede ser el resultado de la lucha política. No hay diálogo porque, si bien no hay guerra, hay enfrentamientos sin correspondencias. Dos idiomas. Es como si estuviera discutiendo un chino con un sueco, y cada uno habla en su propio idioma y realmente no van a entender nunca. El idioma del gobierno es militar y la oposición trata de establecer un diálogo político. ¿Qué puede resultar de ahí? ¡Ah, eso es para mí la gran incógnita!

El militarismo es otro de los temas que usted trata. Tiene, en el gobierno de Nicolás Maduro, un grado superlativo, pero parece que este tema se subestima en la agenda del vecindario latinoamericano y en la de los partidos políticos venezolanos.
No sabría decirle exactamente, pero yo creo que está, yo creo que todos reconocen la imposibilidad del diálogo frente a un gobierno militarista y militarizado. Esa diferencia hay que hacerla. Militarista corresponde a un tipo de pensamiento militar y militarizado a la incorporación fáctica de los militares al poder. En el gobierno de Maduro están las dos cosas. El de Cuba y el de Venezuela son los dos últimos, y no digo que no vayan a ocurrir nunca más, pero son los dos últimos en la escala de los gobiernos que ha habido en la América Latina.

¿Sería un resabio del siglo XX?
Exactamente, el socialismo del siglo XXI es el socialismo del siglo XX, si es que no del siglo XIX.

Lo dijo Fidel Castro, ¿no?
Sí, porque es un socialismo no clasista. Es una construcción ideológica que apela a la masa, que habla, digamos, “en nombre del pueblo” y eso da, en cierto modo, una difuminación de lo que fue el socialismo en su desarrollo originario, en el que la democracia era un tema central, incluso Marx, en la lucha democrática del pueblo alemán. Parece que la palabra democracia es un insulto para los socialistas del siglo XXI.

Desde el gobierno se traza un paralelismo entre la Venezuela actual y el Chile de 1973: la guerra económica, la injerencia del Imperio, todos contra Maduro, la escasez, las colas. ¿Hay un parangón entre una realidad y otra? ¿A usted qué le recuerda de su juventud en Chile?
Muy poco. Son dos experiencias totalmente distintas. El principal factor son los militares. El de Allende era un gobierno civil 100% y este es un  gobierno militar en 90%. Allí hay una diferencia cualitativa. El gobierno de Allende era una confederación de partidos políticos, costaba tomar decisiones porque era justamente eso, una confederación donde existían antagonismos fuertes dentro de la Unidad Popular, el PSUV, en cambio, es un partido político formado desde el Estado. Todos los partidos chilenos precedían el acceso de la Unidad Popular al gobierno. El PSUV nació de la voluntad de Chávez. Son cosas totalmente distintas. No entiendo cómo algunos periodistas, algunos columnistas, se empeñan en hacer analogías. No veo por dónde ni cómo.

Más allá de estas consideraciones políticas, ¿en su estado de ánimo, en sus recuerdos, en su memoria, tampoco ve ninguna semejanza?
No, veo una que otra, como la semejanza que pudiera haber entre una hormiga y un elefante, como los dos tienen ojos pertenecen al reino animal. Pero de ahí a establecer analogías… ¡No! De ahí a establecer comparaciones, tampoco. Pero sí se pueden hacer algunos paralelos. Por ejemplo, el tema de las colas y la evolución ineficiente de la economía. Pero aún así, hay diferencias. En Chile existió, objetivamente, guerra económica. De verdad. Ahí existían las corporaciones, la Corporación de Fomento Fabril, la Sociedad Nacional de Agricultura, la Sociedad de Comerciantes e Industriales, la organización de los transportistas, que fueron culminantes en el proceso que llevó al golpe de Estado. Eran, políticamente, más operativos que los partidos de derecha. Eran los verdaderos partidos de la oposición. Aquí no existe nada de eso. Aquí hay un legado de destrucción de todo lo que se podría llamar la columna vertebral de la sociedad venezolana. No hay corporaciones empresariales, hay partidos que están colgando del aíre.

El chavismo ha colonizado los sindicatos, la organización de los sectores populares. Pero detrás de las protestas y del malestar social, cuyas manifestaciones ocurren a diario, no hay conducción política.
Por eso. Porque no existen micro organizaciones que puedan aunarse entre sí y sustentar un movimiento de protestas de largo alcance, de periodicidad larga (al menos un año), como lo hicieron en Chile. Ellos hicieron su revolución. Fue la revolución de las corporaciones. Y el Ejército era la corporación militar. La burguesía en uniforme, como nosotros decíamos.

¿Ya esto se puede caracterizar como una dictadura por todo el cañón?
Sí y no. Yo soy enemigo de las definiciones drásticas. Hay momentos dictatoriales, hay espacios dictatorializados, pero el mismo hecho de que existan diversos espacios (El Festival de Lectura de Chacao, entre otros), no es un regalo del gobierno. Aquí se han conquistado espacios, espacios importantes. Existen gobernaciones. Existe autonomía en las regiones, que si bien dependen económicamente del gobierno, no todas las decisiones se toman con la venia del gobierno. Hay policías regionales que están bajo la hegemonía de las gobernaciones de oposición. Es una mezcla, donde existen espacios democráticos conquistados y espacios dictatorializados dominados por el gobierno.

En esa dicotomía, en esa mezcla de agua y aceite nos hemos desenvuelto.
Sí, pero se han ido ampliando los espacios. Y son bastante más amplios que durante Chávez. Por eso Maduro está acorralado. Ese es el otro punto que no se ha tomado en cuenta. Está tan brutalmente ofensivo porque está en una posición defensiva. Ellos están rodilla en tierra defendiéndose en un bunker, atrincherados, en contra del avance de la oposición. Ellos están en una ofensiva defensiva.

El gobierno reeditó el expediente del golpe. El ministro de la Defensa denunció un golpe. Es raro, ¿no?
Es algo totalmente absurdo, porque rompe con toda lógica. Un golpe es siempre un golpe militar, porque hasta ahora no he conocido, en toda mi vida, un golpe civil. Si tomamos como buena la palabra del ministro, se están refiriendo a un sector del Ejército. Si la oposición no controla ni a los boys scouts, ni siquiera al cuerpo de bomberos. No están en condiciones de dar un golpe, ni tiene influencias dentro del Ejército.

La crisis económica de Venezuela es descomunal. No hay síntomas de mejoría.
No las hay, al contrario.

¿Esa crisis no podía horadar la posibilidad de un diálogo, de una solución al conflicto en Venezuela?
No. Esa teoría la llamábamos en nuestro tiempo, la teoría del catastrofismo, cuyo significado podríamos resumir así: “mientras peor, tanto mejor”. No, no. Yo creo que puede ocurrir lo contrario. La gente está tan sumida en la sobrevivencia que realmente no tiene tiempo para dedicarse a la lucha política. Hice una excursión por las colas y veo que hay una clara conciencia popular de dónde vienen los problemas. Hay, prácticamente, un acuerdo total de que los problemas no vienen de la nada, sino de que son inducidos por el gobierno. Por una parte. Pero por otra… estar cuatro o cinco horas haciendo cola bajo el sol para comprar un paquete de arroz, con el que tiene que alimentarse a toda una familia, me lleva a una pregunta. ¿Cómo pueden organizarse políticamente? Si tiene que hacer eso para alimentar a los niños y donde hay hombres, mujeres, viejos y niños, haciendo cola. La gente está organizada en la sobrevivencia. Las colas mismas son disciplinadas y se respeta el orden. Esa es una forma de la organización popular.

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Fernando Mires retratado por Roberto Mata

La oposición presentó varias alternativas para salir del gobierno, que viene siendo una forma de no presentar ninguna. Ha corrido agua bajo el puente y no tenemos nada claro.
La oposición está conformada por varios partidos. Cuando Maduro toma una decisión probablemente la consulta con Cilia Flores y se aplica inmediatamente. Pero la oposición tiene que llegar a acuerdos y eso demora, a veces, meses, porque la oposición es diametralmente opuesta con relación a distintos puntos. Yo no quisiera estar bajo la piel de Chuo Torrealba, que a veces tiene que adoptar posiciones eclécticas. Lancemos las cuatro vías y eso no se puede en política. Nadie entiende cómo se va a transitar por cuatro vías. La del referéndum revocatorio, la de la enmienda (bloqueada por el TSJ), la renuncia y la asamblea constituyente y para dejarlos contentos; y en política, cuando se quiere dejar contento a todos, no se deja contento a nadie. Creo que lo mejor que le puede pasar a la oposición es que zanje sus diferencias en forma independiente. Yo creo que Venezuela es un país tripartidista, con dos partidos de oposición, me refiero a Primero Justicia y Voluntad Popular, que tienen que buscar un acuerdo mínimo, frente al enemigo común, en la concertación de acciones conjuntas. Pero con plena autonomía en amplios aspectos, sin llegar a la recriminación mutua, porque eso no tiene sentido. La idea es que formen un solo bloque de oposición, bajo la hegemonía de una sola política, ya no se corresponde a la realidad, salvo en el plano electoral.

Usted ha insistido en que la oposición tiene que pasar de la política electoral a la política social. Ahí se advierten ciertos baches, ciertas incapacidades. No veo a los partidos políticos acompañando a los enfermos que no consiguen los medicamentos. No los veo más activos con el tema de la escasez, por ejemplo.
Yo pregunto: ¿qué pueden hacer? Los partidos políticos son cúpulas con bases precarias, que movilizan lo poco que tienen. La oposición es, en mucho, una organización para electoral y nada más.

Justamente porque no ha resuelto sus diferencias.
Y porque no quiere aceptar que hay diferencias.

¿Y no es hora de que cada organización salga con sus cartas en la mano?
Dentro de esa disimilitud, dentro de esas diferencias, se puede encontrar con mucha más frescura y libertad pactos políticos. Por eso digo que ha llegado la hora de pactos bilaterales entre Primero Justicia y Voluntad Popular y que hagan unas concesiones por último. Si ellos quieren reclamar #La Salida como una victoria del pasado, que la reclamen. Lo que importa no es el pasado, sino el futuro.

Pero #La Salida sigue consistente. No hay un paso atrás en #La Salida.
Bueno, que la apliquen en el momento preciso. No después de unas elecciones para gobernadores y alcaldes y además, llamar a una insurrección después de unas elecciones perdidas, es una locura. Pero si ellos creen que fue una cordura, déjenlos, total es una cosa de ellos. Y no traten de convencer a los demás de que es lo mejor que pudo haber pasado. Yo creo que sobre eso ya se ha discutido bastante y nadie va a cambiar de opinión. El problema es apuntar hacia objetivos comunes y yo creo que los hay. Son ejércitos distintos. Digamos, Austria y Suiza se unen contra Alemania y son autónomos y nacionales.

¿Qué posibilidades ve de que el chavismo sobreviva a esta crisis?
Si no se hace nada sobrevive. El problema es si la oposición está dispuesta a no hacer nada, porque ahí puede que la oposición sufra un desgaste enorme también. La oposición tiene que defender las posiciones que alcance. De lo contrario, va a caer sobre ella el peso de no haberse sabido defender. Y eso juega un papel emocional muy grande en países donde la política es concebida como actividad beligerante como Venezuela. No saberse defender es falta de hombría. No, yo creo que la oposición va a tener que hacer lo posible, dentro de la medida de lo posible, el presidente (Patricio) Aylwin de Chile hablaba siempre de “en la medida de lo posible”, dentro de las posibilidades, no son muchas, pero hay.

Si lo que se hace no es suficiente, no es eficaz, por decirlo de alguna manera y no calificar las iniciativas…
Eso es política, la política está hecha con base a apuestas y en la apuesta se puede perder. ¿Para qué correr el riesgo? Lo peor es no hacer la apuesta. Entre no hacer nada y hacer algo, yo creo que en este momento solamente queda la alternativa de hacer algo, aunque sea una mala apuesta. Pero además de lo que se está perdiendo no se puede perder.

Si se pierde la apuesta, si no se hace nada, o lo que se hace es ineficaz, que a la postre viene siendo lo mismo. ¿No cree que la sociedad venezolana entraría en un proceso de anomia total?
De descomposición total. De metástasis, en una enfermedad terminal. Para hacer una analogía, aunque las analogías nunca son felices, porque la sociedad no es cuerpo biológico, pero yo creo que es pertinente decir que la oposición entiende que debe hacer algo. No puede quedarse de brazos cruzados.

También podría ser que nos acostumbremos a esto.
El hombre es un animal de costumbre y está dispuesto a acostumbrarse a cualquier cosa, incluso hasta el infierno, si no hay otra alternativa, hasta en un campo de concentración, la gente está dispuesta a establecer normas de acostumbramiento.

¿Usted no ve posibilidades de que la comunidad internacional juegue un papel más activo en la crisis venezolana?
Ese es un factor entre varios. En este momento Maduro está aislado, tanto nacional como internacionalmente. Las condiciones objetivas son pésimas para el gobierno. Y no son tremendamente buenas para la oposición. Pero son mejores que para el gobierno. Los únicos aliados consistentes serían Nicaragua y Ecuador, que no tienen ningún peso político en el contexto latinoamericano. En Chile, Venezuela no existe. Argentina tiene una posición abiertamente radical en contra de Venezuela. No nos olvidemos que Almagro pertenece a la izquierda uruguaya y todo lo que está haciendo lo está haciendo en conjunto con la izquierda uruguaya. En Perú va haber un recambio. O sube doña Keiko o el señor neoliberal a quien la izquierda va a apoyar. Todo es malo para Maduro.

En los años 80 la oposición chilena se reunió en la Colonia Tovar para limar asperezas y enfrentar a Pinochet. Uno ve eso con nostalgia. ¿Qué país va hacer las veces de anfitrión para los venezolanos?
Yo no lo veo tan problemático. Es decir, es cierto que Maduro no es Allende, pero tampoco es Pinochet. Vuelvo a repetir. Esas analogías son falsas.

¿Cuál sería el pronóstico suyo?
Yo creo la oposición tiene como única alternativa defender las posiciones alcanzadas y eso significa enfrentamiento. Dios quiera que este enfrentamiento sea lo menos luctuoso posible. Y Dios quiera también que la oposición tenga las luces suficientes para seguir manteniendo una vía pacífica, institucional, democrática y electoral y que nadie la mueva de ahí, pero al mismo tiempo en la calle, pero no calle por calle, porque eso es absurdo, sino en la calle para defender nuestra Constitución y pongo el acento en la palabra nuestra, porque eso abarca al chavismo también y el referéndum revocatorio en términos electorales. Yo no lo llamaría referéndum revocatorio, sino elección revocatoria.

¿Cree que el gobierno, que ya eligió la represión en 2014, va a continuar en esa línea?
No tiene otra. No tiene ninguna otra. Por eso creo que el momento es peligroso. Pero hay momentos en que hay que jugársela. Y que lo diga yo que soy acusado de radical moderado, creo que estoy interpretando a una gran parte de la oposición.