Paolo Luers

Carta a los partidos: Sinceridad. De Paolo Luers

18 junio 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Solo con absoluta sinceridad van a superar la crisis. En el caso del Frente, ya es un poco tarde, porque ya está terminando su proceso interno. Y los que compitieron por dirigirlo no lo hicieron con la sinceridad debida: no dijeron con claridad lo que proponen hacer con su partido. Si hubieran sido sinceros, el FMLN hubiera tenido el lujo de tener un debate de altura y profundidad sobre su identidad de izquierda, así como lo hizo el Partido Socialista Obrero Español PSOE en el 1979, cuando decidió abandonar el programa marxista de revolución socialista y adoptar uno socialdemócrata de reforma democrática. Solo después de esta reformulación de su identidad, Felipe González acepto asumir liderar el partido. El partido socialista en vez dividirse se unificó y fortaleció, y no solo ganó el gobierno, se convirtió en el partido que marcó la transición democrática de España. El elemento clave para la unificación y el fortalecimiento fue la sinceridad que le permitió debatir y definir su identidad ideológica.

Oscar Ortiz puede haber ganado la secretaría general del Frente, pero no se ganó el mandato claro de convertirlo en un partido socialdemócrata. Ojalá que lo logre de todos modos y sin dividirlo…

¿Y la derecha?

ARENA, que se percibe en crisis al punto de paralizarse como el proverbial conejo ante los faroles del camión que lo va a aplastar, no logra ver que en verdad está ante una excepcional oportunidad de posicionarse para el futuro. Su adversario tradicional, el FMLN, no aprovechó la crisis para definir con claridad su identidad política. Su adversario nuevo, la coalición alrededor de presidente-líder (GANA, NI, CD), insiste en no tener ideología, efectivamente no tiene proyecto político, solo se reduce a un proyecto caudillista de poder, basado en la consecuente sujeción de la política al mercadeo y la propaganda.

Esto deja un vacío de contenidos, rumbo y liderazgo político que alguien tiene que llenar. Ojala que el partido emergente NUESTRO TIEMPO entienda que haciendo concesiones a moda de la antipolítica y antiideología no va abrirse espacio.

Ojala que ARENA también aproveche su crisis para clarificar su identidad y resurgir con un proyecto político claro y audaz, que tendría que tener dos ejes centrales: la defensa y el desarrollo de la institucionalidad democrática y las libertades de un sistema republicano de pesos y contrapesos; y la erradicación de la miseria económica y educacional, que es el principal freno para el desarrollo económico y social del país.

En ARENA ya no pueden darse el lujo de cultivar pleitos sin contenido político y movimientos alrededor de las ambiciones de personas. Las bases y los financistas deben obligar a los que quieren conducir el partido a que sostengan sus candidaturas en propuestas políticas claras. Solo si el partido conoce de fondo las diferencias políticas en su seno tendrá capacidad de administrarlas y unificarse.

En el mejor de los casos pueden surgir dos proyectos políticos, uno más liberal y el otro más conservador, pero ambos comprometidos con el pluralismo político y el desarrollo inclusivo, que compitan en un concurso permanente de desarrollar las mejores propuestas, pero en el fondo se complementan en la tarea de construir una nueva mayoría para defender y desarrollar la democracia.

Sin un debate sincero, los partidos no van a recuperar ni su unidad ni la confianza de la ciudadanía.

Saludos,

Carta a los empresarios: El modelo nicaragüense. De Paolo Luers

15 junio 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados amigos:

Todos estamos contentos con la salida del FMLN del poder. Pasaron los peligros de un gobierno que apostaba más al crecimiento del Estado que al crecimiento productivo.

Entiendo que ustedes celebran que ya no tendrán un gobierno hostil a la empresa privada, amenazándola con impuestos y multas, acosándola con impuestos y regulaciones.

Parece que vienen mejores tiempos para los negocios. ¿Pero qué tiempos vienen para la democracia?

¿En serio piensan que se han desvanecido los riesgos para las libertades, para la institucionalidad republicana, para la independencia de los poderes del Estado, para el funcionamiento adecuado de los contrapesos al poder?

El FMLN, luego de 10 años en el poder ejecutivo, entregó el poder sin reparos, y un país con muchas deficiencias en los servicios públicos de salud, educación y seguridad, pero con independencia de poderes, con libertad sindical y empresarial, con respeto a la libertad de prensa, con más transparencia y más juicios contra la corrupción que cuando llegó al gobierno. Y esto no es debido a la vocación democrática del FMLN, sino a una ciudadanía, un empresariado y unos medios de comunicación que estaban conscientes de los riesgos y vigilantes de la institucionalidad. Y el FMLN lo aceptó. Ha gobernado mal, con impacto negativo sobre la seguridad ciudadana y la economía, pero no ha hecho transitar al país al autoritarismo.

Quien piensa que hoy, solo porque el FMLN está derrotado, ya no necesitamos que la ciudadanía, los sectores productivos y los medios mantengan esta vigilancia, está muy equivocado.

Acordémonos de Nicaragua…

Daniel Ortega dijo a los empresarios nicaragüenses: No tengo ningún problema que sigan haciendo negocios. Concéntrense en hacer plata y tendrán mi apoyo. Sólo les voy a exigir una cosa: Dejen de meterse en política. Vamos a estar bien todos…

Todos sabemos qué pasó: Los empresarios nicaragüenses hicieron plata, el país creció más que el resto de Centroamérica – y dejaron la política a Ortega. Primero la política partidaria, dejaron sola la oposición. Pero no solo esto: No dijeron nada cuando Ortega violó la Constitución tomando control de la corte, del tribunal electoral, de la fiscalía. No se metieron en política cuando Ortega hizo legal su reelección. Tampoco cuando impuso control partidario sobre el ejército y la policía. Ya cuando despertaron en un país sin democracia, sin partidos de oposición, sin libertad de prensa, el país entró en una crisis social y política que hizo daño a ambos: al régimen político de Ortega y al crecimiento económica y las ganancias de la empresa privada.

Aquí en El Salvador se rumora de reuniones donde a los empresarios están tratando de vender uno pacto parecido: Ustedes harán buenos negocios, porque nosotros derrotamos al FMLN y sus políticas anti empresa privada. Harán buena plata, porque nosotros los vamos a apoyar – pero con una condición: Dejen de meterse en política. No rescaten ni armen partidos de oposición. Dejen que ARENA se muera o que nosotros recojamos sus restos. Confíennos, somos pro empresa, somos quienes derrotamos al enemigo común, el FMLN, la izquierda – cosa que ARENA no era capaz de hacer…

De alguna manera se entiende que esto de ‘dejar la política al presidente’ incluye dejar pasar transformaciones en la relación entre el ejecutivo, la asamblea y el poder judicial. Aunque de esto mejor no se habla…

Algunos temen que incluye dejar pasar limitaciones a las libertades de prensa y sindicales. Y algunos tienen toda la buena intención de inmediatamente actuar cuando se atente contra la constitucionalidad y las libertades. La pregunta es: Una vez que funciona el pacto y da buenos resultados económicos, ¿habrá voluntad y capacidad de actuar?

Pregunten a sus homólogos en Managua. Saludos,

Carta al presidente: Tiene que jurarle a los ciudadanos su lealtad a la Constitución, no ellos su lealtad a usted. De Paolo Luers

13 junio 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Señor presidente:

La gente no le debe ningún juramento de lealtad a ninguna persona. Tampoco los ciudadanos uniformados. Ellos deben juramentar lealtad a la Constitución, lo que implica que aceptan estar supeditados al poder civil. Deben lealtad al presidente de la República, no a la persona, no a ningún partido, no a ningún proyecto político. Explícitamente la Constitución se los prohíbe.

Usted alteró el protocolo en dos actos de gran importancia simbólica, con el fin de invertir la relación entre gobernante y gobernados. El 1 de junio usted tuvo que jurar, ante la Asamblea y la nación, defender la Constitución. Lo hizo, pero inmediatamente después usted volteó la mesa y procedió a juramentar a los ciudadanos presentes en la plaza: “Juramos trabajar todos para sacar nuestro país adelante, defender lo conquistado el 3 de febrero, juramos que cambiaremos nuestro país contra todo obstáculo, contra todo enemigo, contra toda barrera, nadie se interpondrá”.

Es un juramento partidario. Aquí el líder de un movimiento político está juramentando a sus militantes y seguidores a defender su victoria electoral del 3 de febrero. El líder de un partido tiene derecho a juramentar a sus militantes y llamarlos a defender la victoria de su partido sobre sus adversarios, pero no en un acto de Estado.

El 11 de junio, a usted le tocó otro acto protocolario de mucho peso simbólico: recibir el bastón de mando de la Fuerza Armada. Simboliza la subordinación de la fuerza militar al poder civil. Y otra vez, al tomar la palabra ante los 2 mil soldados y oficiales presentes, usted alteró el protocolo e introdujo un juramento que no está previsto ni en nuestro sistema constitucional ni en el orden militar. Los soldados están debidamente juramentados ante la bandera y ante la patria. Están comprometidos a ser leales a la Constitución y al poder civil, sea quien sea que lo asuma por medios constitucionales. No hace falta que hagan un juramento especial a cada presidente, mucho menos a su persona y su proyecto político. Tampoco en contra de los enemigos del señor presiente y su partido…

Usted se inventó el siguiente juramento: “Como su comandante general les doy una orden y les pido que hagan un juramento: ‘Juran defender a nuestra patria de las amenazas externas e internas, de los enemigos internos y externos y llevar a nuestra Fuerza Armada a ser más gloriosa de lo que siempre ha sido. Juran cumplir las órdenes de su comandante general y juran ser leales y tener disciplina, honor hacia este servidor y hacia nuestra patria’”.

Con esto, usted introduce dos elementos nuevos contrarios a la cultura republicana que el país adoptó con los Acuerdos de Paz: la lealtad y obediencia a una persona específica, sustituyendo la lealtad a la Constitución y al principio constitucional de la subordinación de la fuerza militar a la fuerza civil. Y el otro elemento nuevo: la defensa contra los ‘enemigos internos’ como deber de la Fuerza Armada.

Cuidado, presidente, la Fuerza Armada sólo puede actuar contra ‘enemigos internos’ con autorización excepcional del presidente, ratificada por la Asamblea. Tiene prohibido intervenir en conflictos internos de carácter social o político. Se puso este candado constitucional para jamás regresar a los tiempos de la Fuerza Armada rompiendo huelgas, reprimiendo manifestaciones, deteniendo o matando a opositores, metida en política, en seguridad pública y en todo.

Usted tiene la obsesión de señalar ‘enemigos internos’. Aparecen en el juramento que hizo al ‘pueblo’ y en el otro que hizo a los soldados. Enemigos y obstáculos. Ambos los señala cuando habla de la Asamblea, de los partidos, de los medios de comunicación. Bueno, cada uno escoge sus enemigos y sus batallas. Pero son enemigos y batallas suyos, ciudadano Bukele y líder de Nuevas Ideas. No son batallas de la presidencia y no los puede imponer a los policías, soldados y ciudadanos. Saludos,

Carta a los ciudadanos que gozan del circo romano ‘cool’ . De Paolo Luers

11 junio 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Todos detestamos el nepotismo – o sea, la maña de los gobernantes de emplear a sus familiares, cheros, empleados, socios en su gobierno. Unos lo hacen para darles a ellos salarios que fuera del gobierno nunca podían alcanzar. Así es el caso del gobierno anterior, como ahora se está revelando con la campaña Se ordena. Otros gobernantes lo hacen para consolidar su control en el aparato del poder, porque no confían a quién no sea miembro o dependiente de su clan.

Ambas formas de nepotismo son dañinos, son una forma de corrupción, y hay que desmontarlas.

El presidente Bukele está haciendo lo posible (y lo ética y jurídicamente imposible) para crear la impresión que está desmontando del nepotismo. Pero hay dos peros:

  1. PERO resulta que sólo está cambiando una forma del nepotismo por otra. No tengo espacio en esta carta para documentarlo, pero les recomiendo revisarlo en la mejor reseña hecha del nuevo gobierno, publicada en El Faro bajo en título “Amigos, socios y parientes en el nuevo Gobierno”. Se publicó el 2 de junio, y los nombramientos posteriores confirmaron la tendencia…
  2. PERO la forma que el presidente adoptó para limpiar el aparato gubernamental de familiares de dirigentes y altos funcionarios del FMLN es violatoria a al debido proceso que ordenan la ley y los procedimientos administrativos. Además es violatoria a la decencia. Aparte de que es un estilo autoritario y humillante, tanto para sus ministros como los que quieren despedir, provocará una ola de juicios que el gobierno va a perder. (Ojo: estoy de acuerdo que es necesario la limpieza de nepotismo, pero con debido proceso y sin convertirse en un espectáculo de linchamiento público.)

No es que el presidente y sus asesores no sepan que este proceder está al margen del orden legal. Su problema no es la ignorancia, sino la soberbia. Quieren mostrar que ahora tenemos un presidente que para responder a las ‘demandas del pueblo’ no se deja detener por pendejadas legalistas o burocráticas, o sea por las reglas que los de siempre han definido. Violan las normas legales adredemente. Y lo hacen no solo para que sus seguidores les aplauden, sino sobre todo para que todos nos acostumbremos a que las reglas institucionales ya no valen cuando un presidente esté respondiendo a demandas populares.

Y la violación calculada de la institucionalidad tiene a la vez otra finalidad: amaestrar a sus ministros y otros funcionarios. Quieren que de una sola vez sepan que tienen que obedecer órdenes, aunque no estén convencidos que correspondan a la legalidad y la lógica de prioridades, con la cual juraron administrar sus carteras.

Este método egocéntrico, mediático y autoritario de gobernar se muestra igual en la forma en que el presidente se mete en la micro gestión de su ministra de Desarrollo Local, moviendo los hilos para que en 72 se lance el proyecto de un puente sobre el Torola. (Ojo: Aplaudo el esfuerzo de María Chichilco de construir el puente, pero critico la forma como el aparato de propaganda presidencial se mete encima de sus intenciones auténticas.)

En el caso de Seguridad Pública, quieren crear la impresión que el presidente esta coordinando vía tuits los operativos policiales contra los asesinos de policías. El hecho que para mayor drama inventaron  absurdos informes de inteligencia sobre el FMLN financiando a cop killers, otra violación calculada de la ley – y de la lógica, porque nunca en la historia la relación entre las pandillas y el FMLN ha sido más tensa y violente que ahora.

No les importa, porque a corto plazo todas estas violaciones calculadas a la ley, a la decencia, a la lógica y a la verdad tienen el impacto propagandístico deseado. Pero más allá del corto plazo y del cálculo mediático, el daño para la institucionalidad será inmenso. Gocen del circo que da el presidente más cool del mundo, pero no se duerman, ciudadanos. Saludos,

Ubiquémonos en el año 1993. Columna Transversal de Paolo Luers

9 junio 2019 / EL DIARIO DE HOY

Nos hicimos amigos con Raymond Bonner en diciembre del 1981, cuando salimos juntos a El Mozote para investigar la masacre. El reportaje que Bonner publicó en THE NEW YORK TIMES, más otro que escribió Alma Guillermoprieto para el WASHINGTON POST y las fotos de Susan Meisalas que corrieron por el mundo entero, confirmaron las denuncias hechas por Radio Venceremos de la muerte de unos mil civiles a manos del BatallónAtlacatl.

Constatar la masacre con los ojos de sus propios reporteros fue la única manera que los medios más influyentes iban a publicar esta noticia tan sustancial, que de hecho cambió el debate en Estados Unidos sobre la ayuda militar para El Salvador. Nunca voy a olvidar la ira que sintió Bonner al darse cuenta de la dimensión de la masacre, y de ahí surgió su valor de documentar algo que el gobierno de su país categoricamente desmentía y tildaba de propaganda comunista. Este valor le costó incluso su trabajo en el NEW YORK TIMES. Publicaron el reportaje, pero luego cedieron a la presión de Washington…

Ahora, 38 años después, Raymond Bonner vuelve a escribir en THE NEW YORK TIMES sobre El Mozote, en una columna de opinión sobre el debate que aquí en El Salvador se ha desatado sobre cómo llegar a la verdad y la justicia en este tipo de capítulos oscuros de la guerra. Y esta vez tengo que disentir con mi amigo Raymond.

Bonner escribe en el NYT: “Ahora el FMLN (con 23 diputados en la Asamblea Legislativa de 84 miembros) está apoyando un proyecto de ley sobre reconciliación nacional propuesto por ARENA  (con 37 diputados), que equivale a una amnistía de hecho para los delitos cometidos durante la guerra. Los políticos pueden tener aliados extraños, ¿pero esto?”.

Esto no es lo que está pasando. No es una ley de ARENA, la que por razones extrañas apoya la ex guerrilla. Resumamos cómo se llegó al punto de discutir hoy, 27 años después de la firma de la paz, una Ley de Reconciliación. En 1992, la Asamblea Legislativa decretó una primera Ley de Amnistía, necesaria para que los combatientes y comandantes de la guerrilla pudieran deponer sus armas, regresar a la vida legal e insertarse en el sistema político, así como acordaron en los Acuerdos de Paz. De esta amnistía quedaron exentos los crímenes de guerra y de lesa humanidad que iba a investigar la Comisión de la Verdad instalada por Naciones Unidas.

El informe de esta comisión fue presentado en 1993 y documentaba una serie de crímenes, la gran mayoría cometida por fuerzas gubernamentales, y otras por la guerrilla. Según la ley de amnistía vigente del 1992, estos crímenes señalados por el informe de la Comisión de Verdad, entre ellos la masacre de El Mozote, tendrían que llevarse a los tribunales.

Ubiquémonos en el año 1993. Ya no había guerra, pero tampoco había garantía de paz

La parte esencial de los acuerdos firmados en enero 1992 todavía no estaba cumplida. Había un cese al fuego, había desmovilización y entrega de armas del FMLN, pero las estructuras guerrilleras no estaban del todo desmontadas y desarmadas; la Fuerza Armada todavía no estaba depurada; los batallones especiales (como el Atlacatl, que cometió las masacres de El Mozote y la UCA) aún no estaban desmovilizados; la nueva Policía Nacional Civil todavía no existía, sino que siguió patrullando la vieja Policía Nacional. La Corte Suprema de Justicia todavía estaba en manos de personeros como Mauricio Gutierrez Castro. Ni siquiera se había comenzado con una depuración de la Fiscalía.

La paz todavía podía colapsar de un momento a otro.

En esta situación crítica, densa y peligrosa, que muchos ya han olvidado (y otros ya no la vivieron), ¿cómo comenzar con juicios contra los jefes militares y guerrilleros? ¿Qué confianza se podía tener en la justicia, en la Fuerza Armada, en la guerrilla  y en la solidez del cese al fuego? Ninguna confianza ciega.

En 1993, la decisión de dar una amnistía general fue lógica, necesaria y justificada. Había un conflicto entre dos imperativos: la paz y la justicia, y lo único sensato, necesario e incluso justo fue priorizar la paz.

No tenemos derecho de revertir retrospectivamente lo que fue necesario y justo en 1993. Hoy, 26 años más tarde, no podemos venir y decir:  como ya no estamos ante un cese al fuego frágil y ante el peligro de una nueva guerra civil, revirtamos nuestra decisión de prioridades –hoy es hora de aplicar la justicia. La historia no se puede reescribir, tampoco las partes que a uno le causen problemas éticos.

Lo que está haciendo la Asamblea ahora es cumplir un mandato de la Sala de lo Constitucional y llenar un vacío legal

La Sala declaró nula la amnistía del 1993, pero tenía plena conciencia que esto podía causar un caos jurídico. con avalanchas de juicios contra todos los protagonistas de la guerra, que podía comenzar con intenciones justas de búsqueda de verdad pero convertirse en una cadena de venganzas. Por esto la Sala ordenó a la Asamblea aprobar una ley que priorice la búsqueda de la verdad, la reparación a las víctimas y la no repetición de los crímenes.

Esto es lo que está haciendo la Asamblea. Lo hizo mal, no supo involucrar y armonizar las posiciones encontradas en la sociedad civil. No supo valorar que esta ley, para ser aceptada por la sociedad, no podía salir de una comisión integrada por ex militares y ex guerrilleros.

Como reacción a estos errores surgen nuevamente voces que piden castigo, cárcel, incluso venganza. Hablan de verdad y justicia, pero no aceptan una ley que no lleve a la cárcel a los responsables.

El periodismo, sobre todo cuando es ejercido por los que sí vivimos las angustias de la transición de la guerra a la paz, tiene que ser responsable cuando trate esta problemática.

Carta a Jorge Meléndez: ¿Los dos asesinos de Morazán? No inventen. De Paolo Luers

6 junio 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

En los primeros dos días de su presidencia, Nayib Bukele botó del pedestal a dos grandes señores de la guerra. Primero, mandó a borrar el nombre del teniente coronel Domingo Monterrosa del muro de la Tercera Brigada en San Miguel. Lo que el FMLN no tuvo valor de hacer en 10 años, lo hizo nuestro nuevo super héroe con un tuit. Pero ojo, es fácil borrar un nombre de un muro, pero no borrarlo de la memoria de su gente…

La tesis de Bukele es que él al fin pondrá fin a la impunidad que según él ambos bandos de la guerra habían logrado prolongar mediante los Acuerdos de Paz y la amnistía. Por tanto, luego de mostrar a los militares quien manda, se metió con vos, el alter ego de Monterrosa, el leyendario jefe guerrillero ‘Jonás’ de Morazán, el hombre que volvió loco a Monterrosa porque le estaba ganando la guerra en Oriente. Tan loco que al final cayó en la trampa y subió a su helicóptero, sin revisarlo, un emisor de la Venceremos supuestamente capturado por sus tropas. Los guerrilleros de Morazán hicieron explotar al emisor en pleno vuelo…

Entonces, pensó el presidente: ya hice pedazos el poderoso mito de Monterrosa, el elemento emblemático que los militares veneran como el mejor jefe militar de la guerra; hoy voy a borrar el mito alrededor de Jonás, a quien muchos consideran el mejor jefe guerrillero del conflicto.

Lunes, el primer día laboral del gobierno Bukele, el nuevo ministro de Gobernación, Mario Durán, se reunió contigo, el director de Protección Civil, para pedirte la renuncia. Una reunión amigable. Durán y su vice se deshicieron en elogios del trabajo que habías realizado. Te pidieron la renuncia en el marco del cambio de dirección, que un gobierno nuevo realiza en sus instituciones. No hablaron del caso Roque Dalton. Ni una palabra. Vos insististe que para salvaguardar la capacidad de respuesta inmediata de Protección Civil ibas a renunciar al momento que hubiera sustituto. Quedaron en que el día siguiente, martes 4 de junio, se iba a hacer el traspaso.

Esto fue antes del mediodía. Cuatro horas y media después, el presidente publicó su tuit y ordena a Durán “que remueva al director de Protección Civil, acusado del magnicidio de nuestro poeta Roque Dalton”. O sea, el presidente decidió que no te iba a dejar ir como cualquier otro de los ministros, viceministros a los cuales simplemente se les acabó su mandato. No, como se trata del mítico Jonás, el jefe militar del ERP y de Morazán, tuviste ser despedido con una patada, o más bien con un golpe a tu dignidad.

Otra forma de entender el mensaje: “Te tienen como héroe, como el hombre que derrotando a Domingo Monterrosa venció la estrategia contrainsurgente de Reagan, pero aquí el superman que al fin destruye a Monterrosa soy yo y a vos te pongo al mismo nivel con el asesino Monterrosa… que se hundan juntos”.

Así un simple relevo de titular se politizó y se contaminó de resentimientos ideológicos, venganzas históricas, campaña electoral adelantada y envidia.

El presidente no tiene facultad legal ni derecho ético de atacar de esta manera a un ciudadano. Tampoco para afirmar y validar una ‘acusación’ que jurídicamente no existe, porque vos ya fuiste juzgado y sobreseído. Además, vos ni siquiera fuiste parte de ninguna jefatura militar o política cuando decidieron matar a Dalton, fuiste un simple combatiente.

Obviamente Bukele no entiende la complicada y dolorosa historia del surgimiento de las guerrillas salvadoreñas, sus conflictos internos, su radicalismo infantil, sus errores. Por tanto, no sabe que para los jóvenes del ERP los trágicos casos del asesinato de Roque Dalton y del secuestro-homicidio de Roberto Poma generaron la crisis que los hizo madurar, los hizo transformar su forma de organización y definir criterios éticos muy estrictos, lo que en el transcurso de la guerra convirtió al ERP en la guerrilla más responsable en cuanto a protección de civiles y de derechos humanos. Los dirigentes responsables de estos errores de juventud fueron desplazados o desertaron.

Mientras varias de las otras organizaciones del FMLN vivieron conflictos internos muy violentos todavía durante los años 80, el ERP había alcanzado la capacidad de solucionar sus problemas internas de forma pacífica y dialogante. Me consta que vos, como comandante en jefe en Morazán, fuiste uno de los más estrictos garantes de este proceso de maduración. Muchas veces te vi sacrificar éxitos militares para garantizar la seguridad de la población civil.

Solo un ignorante de nuestra historia puede tratar de poner a Jonás a la par de Monterrosa. El que derrotó a Monterrosa fuiste vos, no Bukele más de 30 años más tarde. No solo lo derrotaste, desarmaste su mito de invencibilidad y honor, e hiciste justicia y verdad por la masacre de El Mozote.

Yo te critiqué mucho por no desmarcarte del todo del FMLN. No me gustaron las alianzas que tu Partido Socialdemócrata hizo con el Frente pero nunca te hiciste incondicional, nunca defendiste lo indefendible.

Bueno, Jonás, ya te dará pena que hable así de vos. Pero en esta ocasión, cuando tenés al muy presidente queriendo destruir tu honor, es lo mínimo que puedo hacer. No te olvidés de lo que nos predicaste siempre en Morazán: La mejor defensa es la ofensiva.

Saludos,

Carta sobre el nuevo gabinete: cheros y súbditos y algunas excepciones. De Paolo Luers

4 junio 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados ciudadanos:

En este gabinete hay de todo. Me imagino que todos encontraremos en la lista de ministros, secretarios y otros altos funcionarios a algunos que nos caen bien, otros que nos caen mal y muchos que ni huelen ni hieden, porque no han hecho nada que nos permita calificarlos.

Ojo: el hecho de que una persona nos caiga bien no significa, por nada, que será buena para conducir un ministerio. Y al revés: alguien que me cae mal puede ser un excelente funcionario. Los servidores públicos no son para caernos bien.

Por ejemplo: María Chichilco me cae muy bien, pero no estoy seguro si hará un buen papel en el nuevo ministerio. Y Suecy Callejas, para mi gusto es demasiado activista de Nuevas Ideas e incondicional o incluso sumisa a su líder presidente, pero pienso que puede hacer un excelente trabajo en Cultura.

Muchos ven con desconfianza a un sindicalista Rolando Castro en Trabajo, mientras que yo pienso que si alguien puede corregir los abusos que este ministerio ha cometido a favor de sindicatos que son instrumentos partidarios es Rolando Castro.

Este gabinete es una mezcolanza rara. Hay elementos positivos y otros negativos muy cerca unos de otros. Por ejemplo: me parece que María Luisa Hayem Brevé, la ministra de Economía, es una profesional con excelentes credenciales para el cargo. Pero de repente uno se topa con el preocupante hecho que su hermano, Manuel Ernesto Aguilar, fue nombrado jefe de la poderosa SIGET, que supervisa al sector energético y de comunicaciones. Bueno, no es ella la que nombra al su hermano, pero uno esperaría que no permita que el residente lo haga. Esta sombra de nepotismo que se vuelve aún más oscura cuando no hay indicio de que el hermano tenga credenciales profesionales para el cargo. Bueno, pero sí tiene el mérito de haber puesto a su pasquín digital EL BLOG en función de la campaña de Bukele…

No hay congruencia en este gabinete. A la par de profesionales calificados como las ministras de Turismo y de Educación estarán sentados gente cuestionada y reciclada como William Granadino, a quien sus amigos en ALBA colocaron en la dirección de PROESA en el gobierno de Funes –además de otros que son empleados de las empresas familiares del presidente, como el gerente de Yamaha convertido en jefe del MOP…

El caso de la CEL es grave: un hombre de la trayectoria de Granadino al frente de la política energética y el poder financiero del monstruo CEL/INE/GEO es la señal más preocupante que ha mandado el presidente Bukele en el proceso de formación de su gobierno. Es la señal de que las políticas energéticas erróneas de Saca, Funes y el FMLN no se van a corregir…

¿Y qué podemos esperar de la combinación entre un veterano jefe policial como nuevo director de la PNC, un arquitecto de mano dura y luego de la guerra entre batallones élite y pandillas, con un ministro de Justicia y Seguridad que no sabe ni lo básico, ni de justicia ni de seguridad?

EL FARO publicó una excelente reseña (“Amigos, socios y parientes”), que pinta, con mucho detalle y la necesaria malicia, la imagen preocupante de un gabinete que es una mezcla de cheros y súbditos partidarios del presidente -con algunas excepciones que tendrán que mostrar que en este gobierno y bajo este presidente hay espacio para un trabajo profesional y para funcionarios con criterio propio.

Repito: no me preocupa el hecho de que muchos de los nombrados me caen mal a mí o a ustedes, esto no es problema del gobierno, sino la falta de criterios de selección y la participación de muchos personajes que nunca deberían estar en un gabinete –y esto sí será un grave problema para este gobierno y, por tanto, para el país.
Solo espero que todos nos mantengamos vigilantes y críticos, aun cuando esto signifique ir contra la corriente. Pero las corrientes no son eternas.

Saludos,