Paolo Luers

Carta sobre la corrupción: Hay que cortarle la cabeza. De Paolo Luers

19 enero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

El gran logro de los casos penales contra Saca y Funes es que ya no nos queda duda sobre cómo y desde dónde opera la corrupción: desde Casa Presidencial.

  • Por tanto, ya sabemos cómo combatir la corrupción: cortándole la cabeza, el centro operativo, el puesto de mando – o sea cambiar de fondo cómo funciona Casa Presidencial.

Saca y sus lugartenientes diseñaron un sistema relativamente simple y sumamente audaz para robar cientos de millones de dólares al Estado – y Mauricio Funes y sus lugartenientes (algunos siendo los mismos de la época de Saca) lo heredaron y perfeccionaron.

Lo primero que se necesita para armar esta operación: establecer la presidencia como centro único del poder gubernamental. Armar en Casa Presidencial un sobre gobierno, junto con tus lugartenientes incondicionales, dejando fuera de las decisiones y de toda capacidad de control al Consejo de Ministros.

  • Entonces, para desarmar el esquema mafioso, lo primero que tiene que hacer el próximo presidente es limpiar Casa Presidencial: desmontar el sobre-gobierno ahí instalado, y volver a establecer la institucionalidad del Consejo de Ministros.

Lo segundo que hizo el equipo de Tony: multiplicar los fondos reservados a disposición libre de Casa Presidencial – fondos que pueden gastar (y si quieren, robar) sin ninguna rendición de cuentas ni auditoría. Para multiplicar la ‘caja negra’, establecieron un mecanismo novedoso: asignaron a todos los ministerios partidas infladas artificialmente. Estos fondos eran exclusivamente para reportarlas como ‘sobrantes’, para que Hacienda los podía transferir (sin ninguna autorización de la Asamblea Legislativa) a Casa Presidencial, engrosando la partida de ‘fondos reservados’. De esta manera, Tony Saca logró aumentar su ‘caja negra’ por 240 millones de dólares que se sumaron a las partidas originales asignadas a Capres. De estos fondos (algo entre 300 y 350 millones de dólares) pagaron sus operaciones políticas clandestinas (como por ejemplo financiar la creación de GANA), los sobresueldos, etc. También pagaron gastos reales, como los de la Inteligencia del Estado – y el resto se lo robaron y lo transfirieron a cuentas personales o de sus empresas. El mismo mecanismo, con algunas innovaciones (un esquema de prestanombres) lo usó después Funes.

  • Entonces, lo segundo que tiene que hacer el próximo presidente es: erradicar las asignaciones ficticias en el presupuesto; prohibir cualquier transferencia a Casa Presidencial sin aprobación de la Asamblea; y erradicar el concepto de los ‘fondos reservados’. Todos los gastos tienen que ser auditados – aunque algunas, como las de Inteligencia, no puedan ser públicos. Aunque los mecanismos de la corrupción presidencial ya han sido revelados, el actual gobierno no los ha erradicado del todo. Esto tocará al presidente que elijamos…

Todo este esquema de corrupción sistemática dirigida desde Casa Presidencial solo pudo funcionar bajo la protección de un manto de impunidad. Nunca hubiera funcionado con una Corte de Cuentas independiente y profesional, ni tampoco con fiscales generales que no fueran parte de la trama.

  • Entonces, lo que el próximo gobierno tiene que promover son acuerdos políticos y legislativos para reformar la Corte de Cuentas y el Tribunal de Ética, y para fortalecer la Fiscalía General y Probidad.

Todos los candidatos a la presidencia y vicepresidencia han hablado de la corrupción. Con más o menos credibilidad han anunciado cómo piensan combatirla. Pero a la hora de firmar un compromiso contra la corrupción, a invitación de docenas de universidades y organizaciones cívicas, solo las fórmulas de ARENA y VAMOS se hicieron presentes y firmaron el documento. El FMLN por lo menos mandó a Gerson Martínez, pero GANA quedó fiel a su estrategia de ausencia.

Que cada uno decida quienes son los candidatos que de hecho están dispuestos a erradicar  la corrupción cortándole la cabeza: en Casa Presidencial. Con una presidencia sana, la corrupción gubernamental no funciona.

Saludos, Paolo Luers

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Carta sobre los que se niegan a defender los Acuerdos de Paz. De Paolo Luers

17 enero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Escribo estas líneas el 16 de enero 2019, aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz. Para mi, este año no se trata de una simple celebración de un evento que no solo puso fin a la guerra civil, sino que abrió la puerta a la construcción de la democracia pluralista. Este año, más que en cualquier otro de los 27 años que han pasado desde este evento histórico, se trata de unirse para defender lo que a partir de este acuerdo de nación logramos.

Nayib Bukele concentra su campaña en la denuncia que todos los demás se están uniendo para bloquearle a él el acceso a la presidencia. Por tanto, según él quedaría confirmada su tesis de que FMLN y ARENA son lo mismo. Lo que no entiende es que estos dos partidos se están uniendo para defender lo que juntos en Chapultepeque asumieron como responsabilidad de construir y defender: la nueva República fundada en 1992, basada en los Derechos Humanos, separación de poderes, pluralismo, libertad de expresión, institucionalidad democrática.

Su tesis es falsa. El hecho que ahora el Frente y ARENA se unan para defender lo construido a partir del acuerdo de nación del 1992, no significa que sean lo mismo, ni borra sus marcadas diferencias ideológicas y de materia de políticas públicas. Igual que el hecho que garantizaron una alternancia pacífica e institucional en el 2009 no significa que hayan hecho cómplices. Ahora se unen por responsabilidad histórica compartida, porque de repente surgió una fuerza que desconoce lo construido a partir de los Acuerdos del 1992, lo desprecia y lo amenaza con desmontar: Nayib Bukele con su movimiento Nuevas Ideas.

¿Se han fijado en lo que dice el spot de TV que vemos a cada rato de Bukele? Habla de “30 años de promesas falsas”.  ¿Por qué habla de 30 años? ¿A que se refiere? ¿Qué pasó hace 30 años? ¿Cuál fue la promesa que se dio hace 30 años?

Hace 30 años arrancó en serio el proceso de paz. Luego de años de promesas falsas de diálogo, en el 1989 al fin comenzó la negociación real para desmontar la guerra. Esta fue la promesa de hace 30 años. Esta es la promesa que Bukele denuncia como falsa. Por esto él y Ulloa dicen que la tarea de refundar la República, con una nueva constitución, todavía está pendiente – y les tocará a ellos.

Para ellos los Acuerdos de Paz, firmadas hace 27 años, no fueron un acuerdo de nación, sino un arreglo entre dos partidos: FMLN y ARENA. Para ellos, lo que se aplicó y construyó a partir del 1992, no fue la voluntad de la sociedad expresada en un acuerdo nacional, sino la repartición del poder entre dos partidos. Por tanto, desconocen lo construido. Por esto, hablan con tanta ligereza de que Bukele, si fuera electo presidente, marchara con el ejército y la policía a Asamblea Legislativa para que deje de sabotear su proyecto político. Por esto, tiene tanto desprecio a instituciones como la fiscalía y los medios de comunicación y su independencia.

Bukele y sus seguidores en Nuevas Ideas, Cambio Democrático y GANA no se sienten comprometidos con los Acuerdos de Paz y con lo que a partir de ellos hemos construido en el país. No se sienten parte de este acuerdo nacional, y no lo van a defender.

Lo logrado en 27 años es deficiente. Pero nosotros tenemos que decidir si lo queremos mejorar – o si queremos permitir que lo destruyen para sustituirlo con recetas populistas que siempre llevan al autoritarismo.

Celebrando este mes el aniversario de los Acuerdos de Paz, el próximo mes hagamos lo nuestro para defenderlos.

Saludos,

Carta a Nayib Bukele: Usted no es ningún Steve Jobs. De Paolo Luers

15 enero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Candidato:
El intento de copiar a Steve Jobs no le funcionó. El legendario fundador de Apple inventó un estilo muy propio de presentación pública de sus productos que se volvió parte del mito de su marca – igual que su tecnología innovadora, su software revolucionario, y su publicidad audaz. Su estilo es difícil de imitar, como incluso su sucesor Tim Cook tuvo que darse cuenta.

¿Cuál es la esencia de este ‘estilo Jobs’ de presentación pública? Un hombre solo en el escenario, acompañado únicamente de imágenes digitales del producto que se está presentando.

Para que esto funcione, primero hay que tener un excelente producto nuevo. El show, incluso si fuera bien hecho, sin un producto revolucionario no sirve para nada.

Usted, joven Bukele, no tiene producto.

Con esto llegamos al tercer requisito de éxito: El producto tiene que ser absolutamente acabado. Solo así funciona el truco: la fusión entre el hombre inventor y su producto…

Usted, joven Bukele, presentó toda una ensalada de productos, ninguno acabado, ninguno innovador. En vez de concentrarse en una, dos y tres ideas fuerza, se dispersó con docenas de ideas, ninguna acabada.

Otro requisito, tal vez el más importante: El presentador tiene que ser el autor, el inventor del producto. Lo que se presenta tiene que ser 100% genuino, original, nuevo e innovador. Para poder venderlo como SU creación, aquel hombre solitario en el escenario tiene que conocer no solo el último detalle y aspecto de su producto, sino su esencia y filosofía. La más mínima duda que ahí se puede haber copiado o reciclado hace caer todo.

Esto es precisamente lo que le pasó a usted con su ‘reality show’ del Plan Cuscatlán. Inmediatamente la gente se dio cuenta que el show no era ‘live’, sino pregrabado; que no era un público real, sino un público arreglado; que el candidato no dominaba el tema, sino usaba teleprompter, y que cada rato había que parar la filmación y repetir frases o bloques. Y el día siguiente aparecieron varias fuentes señalando que muchas partes del Plan Cuscatlán no son originales, no son de autoría suya, no son ni siquiera nuevas ideas, sino son pedazos de artículos y documentos ajenos copiados. Un plan producido con el método de copy-paste – método que en cualquier universidad inmediatamente es detectado y sancionado.

El suyo fue un show chabeliado para presentar un producto chabeliado.
Resulta que usted es nada más un (mal) imitador de Steve Jobs, que piensa que copiando su método de presentación puede imitar el éxito del original. Esto solo lo puede pensar alguien que nunca entendió nada de la filosofía detrás del genio Steve Jobs y sus creaciones: originalidad, autenticidad, y una obsesiva ambición de solo presentar lo que verdaderamente podrá cambiar al mundo.

Jamás a Jobs se le ocurrió presentar sus productos a un auditorio ‘fake’. Para él, el reto era presentar sus creaciones al público más exigente que existe: a los periodistas y analistas de tecnología, a los gurús de la revolución digital.

Usted presentó su producto clandestinamente, en un escenario alquilado por terceros bajo pretextos falsos; sin periodistas, sin observadores, sin público crítico; ante unos cien ‘extras’ jugando el papel de ciudadanos. Claro, un público atento y crítico se hubiera dado cuenta que en el escenario actuaba un vendedor, no un creador de ideas.

Usted no es ningún Steve Jobs, sino un pobre impostor que se vio patético tratando de imitarlo. Menos caro le hubiera salido ir al debate, enfrentar a los competidores y al público. Solo hubiera tenido que fingir competencia unos pocos minutos, y no durante un largo programa especial con un solo hombre hablando: usted. Mal cálculo.

Saludos,

Tal vez fallaron los detectores de bullshit, pero no los de prepotencia. De Paolo Luers

Columna Transversal, 13 enero 2019 / EL DIARIO DE HOY

Los debates entre candidatos son pruebas de carácter, más que ocasiones para transmitir contenidos y propuestas. En los debates, sobre todo cuando son de verdad, uno observa como los hombres que quieren conducir el país se manejan bajo estrés, y cómo encaran la crítica y las preguntas incómodas, en un ambiente que no pueden controlar y que puede volverse hostil. El futuro presidente tendrá que enfrentar este tipo de situaciones críticas con frecuencia, en escenarios internacionales y nacionales. Tendrá que enfrentar conflictos con la oposición o con movimientos sociales; huelgas, desastres y crisis regionales. Tiene que saber conducirse y conducir en situaciones críticas y hostiles.

Esta capacidad de los candidatos es muy difícil de medir, sobre todo cuando en sus campañas prefieren solo enfrentarse al público en situaciones controladas, puestas en escena, coreografiadas. Los debates ponen a prueba esta capacidad.

La manera más contundente de reprobarla es no asistir.

Bukele no asistió al debate convocado por la UES, y no participará este domingo en el debate televisivo organizado por ASDER. No solo esto: Su vice Félix Ulloa no llegó a la cita de los vicepresidentes con ASDER, y ninguno de ellos se dignó asistir al evento del Colegio Médico, en el cual los médicos presentaron sus demandas a los candidatos. Tampoco hicieron caso a una convocatoria que varias ONG hicieron a los candidatos a nombre de la niñez salvadoreña.

Son candidatos ausentes. Esta ausencia extraña en la recta final de una campaña también se manifiesta en los medios. Bukele y Ulloa son los únicos candidatos que no se exponen a preguntas ni a entrevistas. Prefieron monólogos. Incluso en los programas donde invitan a representantes o voceros de las diferentes campañas para discutir ciertas problemáticas del país, quedan vacías las sillas reservadas para GANA.

Lo mismo se refleja en los territorios. Bukele solo se deja ver en pocos eventos totalmente controlados y coreografiados para limitar el contacto directo con la población, incluso con la propia militancia. Los otros candidatos diariamente se exponen a ‘baños de pueblo’ en colonias, actividades casa por casa, mercados, buscando el contacto directo con todos, incluyendo escépticos y adversarios. Por esto es que están ganando terreno. Bukele rehúye este contacto y todas las situaciones que se escapan del control y de la estricta escenografía de sus showmasters.

¿Qué hay detrás de esta ausencia sistemática? Miedo a enfrentarse a riesgos, desafíos, y preguntas incómodas. Detrás de este miedo: inseguridad. Pero también la inmensa arrogancia de alguien que no cree en debates, en intercambios de ideas, en concertaciones, en la necesidad de escuchar. Prepotencia e inseguridad son una mezcla fatal.

Muchos quieren explicar la ausencia de los candidatos como la estrategia adecuada de quienes creen que están ganando. La lógica: ¿Por qué exponer a los candidatos a cualquier riesgo (en entrevistas, en debates, en eventos territoriales no controlables), si ya estamos ganando? Entonces, ven la ausencia como muestra de fuerza. Yo la veo más bien como muestra de pánico. Comienzan a ver que el globo se está desinflando – y no saben cómo pararlo. La mejor prueba de eso es el intento fracasado de corregir en un fin de semana el error de no haber construido a tiempo su aparato de defensa del voto y apoyo logístico para el ‘Día D’.  No saben ellos cuánto le está costando este error, precisamente con las bases del FMLN que ya estaban al punto de enamorar. Las bases del FMLN saben qué es organización territorial, sectorial y local, saben cuánto cuesta y saben cuánto vale. Organización es parte de su ADN. Observando a Nuevas Ideas haciendo política como unos principiantes que no entienden, sino más bien menosprecian la organización popular, y que no saben moverse fuera de las redes sociales, estas bases históricas de la izquierda comienzan a perderle el respeto a Bukele – y se les esfuma la expectativa de que este nuevo partido Nuevas Ideas podría ser la nueva izquierda, sustituyendo a un Frente desgastado. Pero estas bases de la izquierda, por más que estén frustrados con el FMLN y quisieran castigarlo, lo que menos soportan es el menosprecio a la gente que comienzan a detectar en Bukele, en su ausencia y en su arrogancia.

Igual los jóvenes, sobre todo los que se sienten rebeldes e irreverentes. Tal vez son vulnerables que les den paja, pero a la vez tienen un detector infalible de prepotencia. Estas alarmas ya están activadas, tanto en las bases de la izquierda, como en los jóvenes. Y por esto la campaña de Bukele se está desinflando.

Carta a mis lectores: Los inicios de ‘Las Cartas de Paolo’

De Paolo Luers, 12 enero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados amigos:
Hace 10 años, el martes 13 de enero 2009, salió la primera de mis “Cartas de Paolo”. Salió en el MAS. Ya tuve varios años de escribir mi Columna Transversal para El Diario de Hoy, y queríamos crear un formato propio para el MAS: una columna menos analítica, más directamente al grano, más provocativam más “de calle”…

Fue hasta abril del 2010 que las ‘Cartas de Paolo’ también aparecieron en El Diario de Hoy, y poco a poco se fueron transformando: siempre polémicas, siempre al grano, pero con más contenido analítico o reflexivo, más largas. La verdad, extraño las versiones más cortas, aunque requieren, contrario a lo que uno podría pensar, mucho más trabajo y arte…

La primera Carta de Paolo en MAS
Las cartas comienzan a reproducirse en El Diario de Hoy

Con la que están leyendo hoy, la número 1533, mis cartas cumplen 10 años de vida y forman parte de la cultura nacional. He criticado a mucha gente, a algunos de manera demasiado dura, a otros de manera demasiado condescendiente. Donde me he equivocado, pido disculpas a los afectados, pero sobre todo a ustedes, los lectores.

Una columna con este estilo controversial siempre sale bajo el riesgo de cometer injusticias. Pero el error imperdonable sería callarse por miedo a meter la pata.

Saludos,

Carta sobre el 10 de enero. De Paolo Luers

10 enero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Un día 10 de enero como hoy, pero del año 1981, llegué a El Salvador. Cumplo 38 años de vivir y trabajar aquí – ya más que los años que pasé viviendo en Alemania.

Este mismo día, el 10 de enero 1981, estalló la guerra que durará 11 años. Se anunció con unos bombazos en el cuartel San Carlos, a dos cuadras de la casa donde con otros periodistas estuvimos esperando el inicio de la ofensiva. En el avión me habían advertido que a las 5 de la tarde iba a comenzar la guerra, cosa que por supuesto no la creí – hasta que utualito a esta hora empezó a temblar la colonia Laico.

Este día cambió la historia del país – y ciertamente la mía. De repente me encontré en medio de una guerra, con balas y muertos de verdad, una guerra que comencé a acompañar como observador, pero que pronto me arrastró como un remolino en corrientes cruzadas de agua. Lo más violento que había visto como reportero y fotógrafo habían sido manifestaciones donde estudiantes y antimotines se agarraron a palos – pero el 11 de enero 1981 ya me tocó tomar fotos de muertos en combate, y de cadáveres que en sus manos tenían naipes, los “calling cards” de un escuadrón de la muerte. Poco después tomé la decisión de unirme a la guerrilla.

Cuando 11 años después pusimos fin a esta guerra, decidí quedarme y ser partícipe de la reconstrucción del país y de su tejido social. ¿Qué sentido tiene aguantar la guerra, si luego uno no disfruta de la paz, de la libertad, de los retos que plantean?

Hoy, 38 años después, todavía me topo (sobre todo en las redes sociales) con algunos que me niegan el derecho de opinar y participar en la política del país en el cual he pasado una vida entera luchando, trabajando, haciendo familia, educando a mis hijos, ejerciendo mi oficio, debatiendo. Callate viejo, ni sos de aquí… Me dan risa. Muchas veces no tienen ni la mitad de años de vivir en El Salvador que yo. Lo que se construyó en la guerra y en la paz les parece un sistema obsoleto, poco cool, nada sexy, deficiente, aburrido, lo mismo de siempre. Te dicen en la cara que todas estas luchas no cambiaron nada, no lograron nada – y que Bukele tiene razón de querer botar este sistema y refundar la Patria.

Pero esto no va a pasar. Somos demasiados los que sí hemos vivido la guerra y aprendido sus lecciones. Somos demasiados que nos recordamos de los tiempos cuando por una broma o una canción te podían detener o incluso matar. Son demasiados también los jóvenes que, aunque hacen uso de la libertad de criticar y protestar, no se compran el discurso anti político y anti sistema – mucho menos de un hijo de papi, que nunca tuvo que arriesgar nada en su vida.

Por esto no me afligen los fanáticos. En 38 años he venido a conocer a mi gente. Joden, pero no se dejan joder. Pueden dejarse engañar, pero no dos veces por los mismos. Defienden lo conquistado.

Saludos,

Carta con mi pronóstico electoral. De Paolo Luers

8 enero 2019 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Voy a hacer lo que normalmente no se hace: dar mi pronóstico para las elecciones presidenciales. ¿Por qué? Porque no son tiempos normales. Demasiadas fantasías.

  • ARENA/PCN/PDC: 1,400,000 votos – 50%
  • FMLN: 600,000 votos – 21.43%
  • GANA: 740,000 votos – 26.43%
  • VAMOS: 60,000 votos – 2.14%
  • Total: 2,800,000 votos – 100%              

Esto significa que Calleja puede ganar en primera vuelta, o tendrá que ir a una segunda contra Bukele. Pero viendo estos números, también ganaría en segunda vuelta.

En la segunda vuelta, el resultado dependerá principalmente de los votantes del FMLN y de VAMOS, los dos que quedarían afuera. Incluso si todos los votantes del FMLN votaran por el candidato de GANA, este solo llegaría a 1.34 millones de votos. Lo más probable es que la mitad de los votantes del FMLN se queden en casa, que una porción muy pequeña vote por ARENA, y que el resto vote por Bukele. Démosle otros 300 mil votos extra a Bukele…

En el caso de VAMOS, estimo que un tercio de sus votantes se quedará en casa, un tercio votará por Calleja y el restante tercio por Bukele. Démosle otros 20 mil votos a Bukele. Entonces, el cuadro sería así:

  • Bukele: 740,000 + 300,000 del FMLN = 20,000 de VAMOS = 1,06 millones = 42.23%
  • Calleja: 1,400,000 + 30,000 del FMLN + 20,000 de VAMOS = 1.45 millones = 57.77%

Con solo 2.51 millones de votos tendríamos la participación más baja en un segunda vuelta en la historia, debido a la abstención masiva de los votantes del FMLN.

Si calculamos que este número de abstenciones será compensado por unos 300 mil ciudadanos que no votarán en la primera ronda, pero sí querrán votar en la segunda, el número total de votantes llegaría otra vez a un poco más de 2.8 millones. Es razonable asumir esta cantidad, ya que tradicionalmente hay un 10% adicional votando en la segunda ronda de las presidenciales. Solo que esta vez el total no subiría, debido a los votantes de Frente que no quieren votar ni por ARENA ni por GANA.

Incluso si el 100% de voto nuevo se inclinara por Bukele, no sería suficiente para igualar o superar el voto de Calleja.

El cuadro probable para la segunda vuelta sería más o menos así:

  • Calleja: 1,400,000 + 30,000 del FMLN + 20,000 de VAMOS + 100,000 votos nuevos = 1.55 millones = 55.16%
  • Bukele: 740,000 + 300,000 del FMLN + 20,000 de VAMOS + 200,000 votos nuevos = 1,26 millones = 44.84%

¿Estos números son realistas? Bueno, no menos realistas que las cuentas alegres que sacan Bukele y sus propagandistas. Ellos basan sus números en las encuestas. Yo baso los míos en los resultados de las últimas elecciones legislativas de marzo 2018, en las cuales la suma de votos para ARENA+PCN+PDC llegó a 1.24 millones, y para el FMLN a 569 mil. Para la primera ronda calculo que la alianza ARENA/PCN/PDC solo tendrá un aumento modesto de 160 mil, tomando en cuenta que la participación en elecciones presidenciales siempre es más alta que en legislativas.

Por la misma razón calculo al FMLN un aumento, aunque sea muy modesto, poniéndole 600 mil votos. Detrás de esto está el análisis político que, aunque es cierto que la fuerza electoral de GANA/Bukele ha crecido muy rápido, fue a costa del FMLN, pero que esta hemorragia se ha logrado parar a partir de la candidatura de Hugo Martínez. Mientras tanto, los partidos de la derecha, aunque no han crecido sustancialmente, se han mantenido. Para que Bukele gane, el FMN tendría que colapsar totalmente, y además GANA tendría que quitarles masivamente votos a ARENA, PCN y PDC.

Las golondrinas basan sus pronósticos en su monitoreo de las redes sociales, y yo en el monitoreo del trabajo territorial de las diferentes campañas. Pronto veremos quien hizo cuentas alegres.

Saludos,