Paolo Luers

Debate, contienda y unidad. Columna Transversal de Paolo Luers

El éxito de ARENA en 2018 depende de la capacidad de convertir la contienda entre los precandidatos presidenciales en un valor agregado para el partido y su interlocución con la sociedad civil, y no en un factor de división.

Paolo Luers, 16 junio 2017 / EDH

He tenido oportunidad de discutir con los tres hombres que hasta ahora han expresado interés en competir por la candidatura presidencial de ARENA: los empresarios Carlos Calleja, Javier Simán, y el abogado Luis Parada. Pude constatar que tienen importantes coincidencias, incluyendo la problemática del proceso interno en cual competirán.

Los tres se ven como outsiders, situados más en la sociedad civil que en el partido. Los tres tomaron la decisión de competir por la candidatura precisamente por su convicción que para salir de su crisis, el país no debería ser gobernado por el partido ARENA, sino por una alianza mucho más amplia y abierta; y que esta alianza tiene que ser dirigida no por cuadros militantes sino por profesionales que trasciendan el interés partidario.

Los tres ven el peligro que una ARENA dividida no sepa manejar bien una contienda democrática de primarias para elegir a su candidato presidencial. Los tres están claros en que sus propias actuaciones (y la de sus apoyos dentro y fuera del partido) pueden agravar o superar la división – y que de esto depende si van a lograr construir las alianzas necesarias para ganar en 2018 y en 2019.

Los tres entienden que el éxito de su potencial candidatura en 2019 depende en buena parte del éxito en las elecciones de alcaldes y diputados en marzo 2018 – y que este éxito en gran medida depende de ellos. Para decirlo de manera más clara: El éxito de ARENA en el 2018 depende de la capacidad de convertir la contienda entre los precandidatos presidenciales en un valor agregado para el partido y su interlocución con la sociedad civil, y no en un factor de división. El hecho de poder escoger entre varios candidatos potentes puede ser un atractivo y un salto de calidad de ARENA y en la muestra de su evolución democrática – o puede ser su punto débil si no logran manejar bien la contienda. Los tres precandidatos entienden esto, aunque cada uno hasta ahora ha actuado de forma diferente ante este reto. Esta es mi apreciación.

Discutiendo con los tres precandidatos los principales retos que enfrenta el país, y por tanto el próximo gobierno, también he registrado muchas más coincidencias que diferencias. Coinciden hasta en las metas y prioridades que marcan ruptura con las prácticas de los gobiernos anteriores de ARENA: Construir una forma de gobernar transparente; fortalecer la institucionalidad democrática y la independencia de los órganos del Estado; erradicar la corrupción y el uso mercantilista del Estado a favor de intereses sectoriales y empresariales. Y coinciden en sus visiones de crecimiento y desarrollo basado en educación e inclusión social; en la necesidad de ordenar las finanzas públicas y hacer eficiente la inversión pública. No es cierto lo que sugiere El Faro: que Calleja y Simán representen diferentes visiones sobre la relación gobierno-partido-sector privado. El hecho de que diferentes empresarios apoyan a cada uno de los precandidatos no significa que estos representen distintos sectores e intereses.

No teniendo diferentes visiones sobre el futuro del país, el proceso interno de ARENA se reduce básicamente a dos contiendas:

•¿Quién tiene mayor capacidad para poner en práctica la visión común desde el próximo gobierno?

•¿Y cuál de los precandidatos tiene más liderazgo para construir la nueva mayoría social y electoral necesaria para ganar las elecciones del 2019 y para dar sostenibilidad a un proyecto de país?

Ante la inamovilidad, división y falta de liderazgo en el partido (y ante el peligro que estos se profundicen en caso el proceso de primarias se manejara mal), son los precandidatos los llamados de tomar la iniciativa. Urge que se sienten en una mesa para decidir cómo quieren llevar la contienda. Urge que identifiquen con claridad sus coincidencias, para convertirlas en la plataforma unificada de su partido. También urge que identifiquen sus diferencias, y que acuerden las normas civilizadas de cómo dirimirlas en un proceso interno democrático, respetuoso, constructivo y transparente.

Los acuerdos mínimos que deben ser capaces de generar los hombres que quieren gobernar el país deben incluir:

•El compromiso que todos los candidatos apoyarán al candidato que salga electo y formarán parte de su campaña y del proyecto político común.

•Adelantar la fecha de las primarias presidenciales. ARENA no puede ir a las elecciones de marzo 2018 dividido en campos. La candidatura presidencial tiene que definirse en primarias al final de este año.

•Convertir lo más antes posible el proceso ahora informal en uno formal: abrir las inscripciones oficiales de candidatos al sólo salir de la primarias de alcaldes y diputados en julio de este año; definir con claridad el tiempo de la campaña interna.

•La principal regla del juego: presentarse a las bases en conjunto, en debates institucionales.

•En la transición, hasta que comience el tiempo formal de la contienda, los precandidatos se abstienen de proselitismo interno y de solicitar apoyos de diputados, alcaldes, estructuras partidarias. Cada precandidato se dedicará a construir los apoyos que el partido necesitará en la sociedad – y regresa con los resultados al debate interno.

Este pacto de caballeros no sólo es factible, es necesario. Una vez que los precandidatos tengan un acuerdo sólido, lo presentarán a las autoridades de partido para que lo ratifiquen y oficialicen. Quien de los candidatos y de los líderes partidarios se niega a contribuir a la construcción de este acuerdo -y a cumplirlo- se autodescalificará como futuro candidato o líder.

La solución del “Gran Quiz del lenguaje político”. De Paolo Luers

Paolo Luers, 4 junio 2017 / SEUNDA VUELTA

El viernes pasado, en mi Columna Transversal, publiqué el Gran Quiz del Lenguaje Político, con el subtítulo: Where is the beef?
Esta frase se hizo famosa en Estados Unidos, a raíz de un comercial de Wendy’s del 1984, queriendo decir que sus competidores pusieron poca carne en sus hamburguesas. La frase entró en el lenguaje político en la campaña presidencial del mismo año, en la primaria de los demócratas entre Gary Hart y Walter Mondale. Hart había ganado popularidad con su eslogan “Nuevas Ideas”. En el último debate televisivo, Mondale dijo:
“When I hear your new ideas, I’m reminded of that ad, ‘Where’s the beef?'” (“Cuando le escucho hablando de sus ‘nuevas ideas’, pienso en este anuncio: ‘¿Dónde está la carne?'”. Gary Hart luego abandonó su lema de “Nuevas Ideas” y adoptó uno nuevo: “Here is the beef!” – y perdió las primarias.

Aqui la solución del Gran Quiz de las frases sin carne de Carlos Calleja, Mauricio Interiano y Salvador Sánchez Cerén. Espero que se hayan divertido…

  1. Pongámonos la Patria al hombro, y asumamos con humildad la misión que se nos ha encomendado. (Interiano)
  2. Necesitamos un proyecto íntegro de gente honesta. (Calleja)
  3. Tenemos que redoblar esfuerzos y seguir trabajando con esmero por la gente, el país se lo merece. (Sánchez Cerén)
  4. Hay que aprender del pasado para manejar las cosas mejor hacia adelante. (Calleja)
  5. Cuando se tiene decisión y fe es posible resolver los grandes problemas del país. (Sánchez Cerén)
  6. Es momento de apartar nuestros intereses personales y que comencemos a pensar el bien común. (Interiano)
  7. Tenemos que buscar la forma permanente de entendernos, de encontrarnos, de poder vivir en paz en El Salvador. (Sánchez Cerén)
  8. La riqueza más grande que tiene nuestro país es su gente. (Sánchez Cerén)
  9. Los problemas de país no los van a resolver solo los políticos, se van a resolver solo si nos sumamos todos los salvadoreños. (Interiano)
  10. Es fundamental retomar el diálogo y lograr entendimientos en torno a las políticas para estimular el crecimiento económico. (Calleja)
  11. Para gobernar, además de voluntad política, se requiere participación, diálogo y coherencia. (Sánchez Cerén)
  12. Para enfrentar los nuevos retos se necesita cambiar de mentalidad, resolver las diferencias sin violencia, ir al encuentro y entendimientos. (Sánchez Cerén)
  13. Los salvadoreños esperan mucho de nosotros y es momento que comencemos a demostrar que queremos el mismo cambio que quiere la población. (Interiano)
  14. Llegó el tiempo donde no podemos seguir viendo hacia atrás en búsqueda de excusas. Hoy nos toca responsabilizarnos por nuestro futuro; solo así podremos construir una nueva sociedad en El Salvador. (Calleja)
  15. Uno de los grandes retos que estamos enfrentando como país es la reforma al sistema de pensiones. (Sánchez Cerén)
  16. Si queremos transformar el país debe de haber primero una transformación política, este es momento de hacer una diferencia. (Interiano)
  17. Necesitamos de una nueva generación de liderazgo, una nueva mentalidad, que nos permita cerrar las heridas del pasado, unirnos y trabajar. (Calleja)
  18. La política puede ser la oportunidad para cambiar un país y todos tenemos la responsabilidad y obligación de trabajar por un mejor ES. (Interiano)
  19. Uniendo voluntades podemos alcanzar grandes e históricas decisiones para sumarnos positivamente al crecimiento de nuestra nación. (Sánchez Cerén)
  20. No podemos seguir en un país dividido. No podemos esperar cambios si seguimos polarizados. El gobierno tiene capacidad de dividir. (Interiano)
  21. El Salvador necesita de integridad y trabajo para salir adelante. Una nación con oportunidades pero también con responsabilidades. (Calleja)
  22. Unidos bajo una nueva visión podremos construir una nueva sociedad en El Salvador. (Calleja)
  23. Este es el momento para construir un mejor El Salvador y depende de todos. (Interiano)
  24. En la crisis existe la oportunidad, debemos estar abiertos a seguir aprendiendo, a construir una nueva visión de país, los salvadoreños. (Calleja)
  25. El SALVADOR puede volver a brillar y esta en nuestras manos que asumamos el llamado que nuestra patria nos está haciendo. (Interiano)
  26. Orientemos nuestros esfuerzos a la construcción de un plan de nación incluyente, para el bienestar de los salvadoreños. (Calleja)
  27. Para transformar El Salvador y construir una nueva sociedad, necesitamos un proyecto de país renovado, inclusivo y moderno. (Calleja)
  28. Los salvadoreños queremos menos ataques y más soluciones, queremos un compromiso por el bien de la nación. (Interiano)
  29. Cambiemos la realidad y demos verdaderos pasos por un mejor futuro, por nuestros niños, por vos y por El Salvador. (Interano)
  30. Creemos profundamente en generar igualdad de oportunidades para construir una nueva sociedad con una clase media pujante. (Calleja)
  31. El gobierno tiene que poner la información en manos de la población, con transparencia. (Sánchez Cerén)
  32. Reafirmamos nuestro compromiso con el sector empresarial y los inversionistas en El Salvador. (Sánchez Cerén)
  33. Educación y salud son fundamentales para el desarrollo del país. (Sánchez Cerén)
  34. Es obligación del gobierno y todos los sectores políticos generar condiciones que aseguren a población disfrute de derechos constitucionales. (Sánchez Cerén)
  35. Debemos de ser coherentes con nuestro discurso y no vamos a tolerar la corrupción venga de donde venga. (Interiano)
  36. El Salvador necesita una estrategia para crecer sanamente: Innovación, inversión y un gran salto en la calidad de nuestra educación. (Calleja)

Por favor, déjenme saber en redes sociales cuantas de estas citas han podido identificar correctamente.

El Gran Quiz del lenguaje político. O ¿Where is the beef? Columna Transversal de Paolo Luers

Paolo Luers, 2 junio 2017 / EDH

Reproduzco una serie de tuits publicados durante los últimos 2 meses: 12 de Mauricio Interiano y 12 de Carlos Calleja. ¿Puede usted identificar cuál es de quién? Pero cuidado: mezclados entre las opiniones de Interiano y Calleja también hay 12 tuits de Salvador Sánchez Cerén. ¿Los puede distinguir?

  1. Pongámonos la Patria al hombro, y asumamos con humildad la misión que se nos ha encomendado.
  2. Necesitamos un proyecto íntegro de gente honesta.
  3. Tenemos que redoblar esfuerzos y seguir trabajando con esmero por la gente, el país se lo merece.
  4. Hay que aprender del pasado para manejar las cosas mejor hacia adelante.
  5. Cuando se tiene decisión y fe es posible resolver los grandes problemas del país.
  6. Es momento de apartar nuestros intereses personales y que comencemos a pensar el bien común.
  7. Tenemos que buscar la forma permanente de entendernos, de encontrarnos, de poder vivir en paz en El Salvador.
  8. La riqueza más grande que tiene nuestro país es su gente.
  9. Los problemas de país no los van a resolver solo los políticos, se van a resolver solo si nos sumamos todos los salvadoreños.
  10. Es fundamental retomar el diálogo y lograr entendimientos en torno a las políticas para estimular el crecimiento económico.
  11. Para gobernar, además de voluntad política, se requiere participación, diálogo y coherencia.
  12. Para enfrentar los nuevos retos se necesita cambiar de mentalidad, resolver las diferencias sin violencia, ir al encuentro y entendimientos.
  13. Los salvadoreños esperan mucho de nosotros y es momento que comencemos a demostrar que queremos el mismo cambio que quiere la población.
  14. Llegó el tiempo donde no podemos seguir viendo hacia atrás en búsqueda de excusas. Hoy nos toca responsabilizarnos por nuestro futuro; solo así podremos construir una nueva sociedad en El Salvador.
  15. Uno de los grandes retos que estamos enfrentando como país es la reforma al sistema de pensiones.
  16. Si queremos transformar el país debe de haber primero una transformación política, este es momento de hacer una diferencia.
  17. Necesitamos de una nueva generación de liderazgo, una nueva mentalidad, que nos permita cerrar las heridas del pasado, unirnos y trabajar.
  18. La política puede ser la oportunidad para cambiar un país y todos tenemos la responsabilidad y obligación de trabajar por un mejor ES.
  19. Uniendo voluntades podemos alcanzar grandes e históricas decisiones para sumarnos positivamente al crecimiento de nuestra nación.
  20. No podemos seguir en un país dividido. No podemos esperar cambios si seguimos polarizados. El gobierno tiene capacidad de dividir.
  21. El Salvador necesita de integridad y trabajo para salir adelante. Una nación con oportunidades pero también con responsabilidades.
  22. Unidos bajo una nueva visión podremos construir una nueva sociedad en El Salvador.
  23. Este es el momento para construir un mejor El Salvador y depende de todos.
  24. En la crisis existe la oportunidad, debemos estar abiertos a seguir aprendiendo, a construir una nueva visión de país, los salvadoreños.
  25. El SALVADOR puede volver a brillar y esta en nuestras manos que asumamos el llamado que nuestra patria nos está haciendo.
  26. Orientemos nuestros esfuerzos a la construcción de un plan de nación incluyente, para el bienestar de los salvadoreños.
  27. Para transformar El Salvador y construir una nueva sociedad, necesitamos un proyecto de país renovado, inclusivo y moderno.
  28. Los salvadoreños queremos menos ataques y más soluciones, queremos un compromiso por el bien de la nación.
  29. Cambiemos la realidad y demos verdaderos pasos por un mejor futuro, por nuestros niños, por vos y por El Salvador.
  30. Creemos profundamente en generar igualdad de oportunidades para construir una nueva sociedad con una clase media pujante.
  31. El gobierno tiene que poner la información en manos de la población, con transparencia.
  32. Reafirmamos nuestro compromiso con el sector empresarial y los inversionistas en El Salvador.
  33. Educación y salud son fundamentales para el desarrollo del país.
  34. Es obligación del gobierno y todos los sectores políticos generar condiciones que aseguren a población disfrute de derechos constitucionales.
  35. Debemos de ser coherentes con nuestro discurso y no vamos a tolerar la corrupción venga de donde venga.
  36. El Salvador necesita una estrategia para crecer sanamente: Innovación, inversión y un gran salto en la calidad de nuestra educación.

En caso que ustedes se queden confundidos y no logren distinguir entre los mensajes del presidente de la República, el presidente de ARENA y el pre-pre-candidato presidencial de ARENA, en los próximos días publicaré en redes sociales la solución de este Quiz.

Vea la solución del Gran Quiz

 

En vez de carta: Comentando un juicio fallido. De Paolo Luers

Paolo Luers, 20 mayo 2017 / MAS! y EDH

Me tomo la libertad de usar este espacio para comentar el desarrollo de la audiencia del “caso tregua”. Es necesario, porque los medios seguirán limitándose a repetir las acusaciones de la Fiscalía. Porque hasta ahora, al terminar el tercer día, solo la Fiscalía ha hablado.

En tres días los fiscales han logrado algo extraordinario. Comprobaron, sin dejar espacio a dudas, la tesis principal de la defensa: facilitar la tregua entre las pandillas fue una política pública oficial del Estado del Gobierno de Mauricio Funes.

Relatando cientos de documentos y docenas de testimonios, la Fiscalía comprobó que:

• En marzo 2012 se dio una tregua entre las pandillas.
• Para gestionarla intervinieron mediadores.
• Que esta mediación podía dar como resultado la reducción de homicidios, solo si las autoridades facilitaban su gestación.
• El gobierno decidió dotar la mediación con un equipo de apoyo, incluyendo dos oficiales de la PNC como enlaces institucionales, y con los recursos necesarios para su labor.
• Que en este contexto, el Gobierno de Funes permitió la libre entrada de los mediadores a los penales, las veces que fuera necesario.
• Una vez que hubo un acuerdo de tregua entre las pandillas, para implementarla hubo necesidad de trasladar a los líderes de Zacatraz a las otras cárceles de pandilleros – y que el Gobierno permitió este traslado.
• Que en los siguientes 15 meses el Gobierno siguió facilitando los mecanismos de la mediación para hacer sostenible la tregua, permitiendo múltiples reuniones de los principales jefes pandilleros con los mediadores para resolver focos de conflicto en el terreno y hacer sostenible la tregua.

Todo esto quedó establecido y comprobado con las pruebas que ofreció la Fiscalía. Pero nada de esto comprueba los delitos que la Fiscalía imputa a los acusados. Por lo contrario: la Fiscalía comprobó que todos los funcionarios involucrados actuaron cumpliendo órdenes en el marco de una política pública adoptada por el gobierno, la cual dotó de los recursos necesarios.

Lo más que pudieron establecer los fiscales es que con todo esto el Gobierno creó oportunidades teóricas a cometer delitos, pero no que los hayan cometido. Por ejemplo: con las facilidades que Centros Penales dio a los mediadores, teóricamente tenían la oportunidad de introducir materiales o mensajes ilícitos a los penales. Pero no existe nada decomisado a ningún miembro del equipo mediador.

Otro ejemplo: la Fiscalía sostiene que las reuniones que se facilitaron entre los diferentes jefes de las pandillas fueron aprovechadas para planificar delitos. Pero no ofrecen pruebas. La defensa sostiene que fueron aprovechadas para prevenir delitos, por ejemplo, acordando cese de hostilidades contra escuelas, transporte público y personal policial. Las estadísticas de delitos del 2012/13 más bien indican que fue así.

El lunes será la hora de la defensa. Con todo lo comprobado por la Fiscalía, le saldrá más fácil sostener su tesis: los acusados (mediadores, funcionarios de Centros Penales y los oficiales de la PNC), lejos de hacerse culpables de asociación ilícita para cometer delitos, todos actuaron cumpliendo órdenes y implementando una política pública oficial, autorizada por el presidente de la República.

Hay un juicio paralelo, de carácter eminentemente político y mediático, que es contra esta política pública y la tregua. La Fiscalía solo abonó a este juicio paralelo, pero en el juicio jurídico todo esto no tiene relevancia. Políticamente han convertido la tregua y la mediación en pecado. Jurídicamente tendrían que haber comprobado delitos, y no lo lograron.

La otra semana veremos el siguiente capítulo. Saludos,

Columna Transversal: Sólo para empezar. De Paolo Luers

Todavía estamos esperando a un candidato que se lanza a la política con un catálogo de primeras medidas que se compromete a tomar al sólo llegar a Casa Presidencial. No esperamos que llegue con un programa de gobierno o un plan quinquenal debajo del brazo. Pero sí que nos anuncie los cambios concretos y radicales que hará en la forma de gobernar – y que de manera simbólica marcan el rumbo que quieren dar a sus gobierno.

Paolo Luers, 19 mayo 2017 / EDH

La sociedad salvadoreña no está harta de política. Está harta de la política “más de lo mismo”. Los ciudadanos mandan este mensaje de múltiples formas, unos con protestas, otros con apatía, otros siguiendo a políticos antisistema. ¿Pero cómo pueden los partidos y sus candidatos convencer a los ciudadanos que entendieron estos mensajes, si bajo la promesa de “el cambio” llegó al poder un grupo de personas que resultaron más corruptos que los políticos tradicionales?

La crisis de credibilidad ya no se resolverá con discursos que invocan conceptos generales como “cambio de rumbo”, “nueva forma de hacer política”, “renovación”, “buen vivir”, “nueva sociedad”, “nuevas ideas”, “nueva visión”.

Ahora que comienzan a surgir las figuras que pretenden gobernarnos luego de tres administraciones con grandes promesas de renovación y miserables resultados, no podemos permitir que nos sigan hablando en términos generales, bonitos, pero en última instancia vacíos.

Tienen que ofrecernos, desde el inicio de las contiendas internas que definirán los candidatos, no “nuevas ideas” sino compromisos concretos, realistas, valientes y verificables.

Todavía estamos esperando a un candidato que se lanza a la política con un catálogo de primeras medidas que se compromete a tomar al sólo llegar a Casa Presidencial. No esperamos que llegue con un programa de gobierno o un plan quinquenal debajo del brazo. Pero sí que nos anuncie los cambios concretos y radicales que hará en la forma de gobernar – y que de manera simbólica marcan el rumbo que quieren dar a sus gobierno.

Si yo tuviera que escribir este “Plan para comenzar”, sería más o menos así:

  • Limpiar Casa Presidencial: Disolución de la Secretaría de Transparencia y Participación Ciudadana; Disolución de la Secretaría de Gobernabilidad.
  • Creación de una Comisión Presidencial de Reforma al Estado.
  • Transformación de la Secretaría Técnica en un Ministerio de la Presidencia.
  • Creación de la Oficina de Asesoría Académica del Estado, adscrita al Ministro de la Presidencia, compuesta por los mejores expertos y académicos que representan diferentes corrientes de pensamiento.
  • Conversión de la Secretaría de Inclusión Social en Ministerio Social.
  • Conversión de la Secretaría de Cultura en una institución independiente del Ejecutivo, con un estatus de autonomía comparable al de la Universidad de El Salvador.
  • Reducción de la Secretaría de Comunicación a una Oficina de Prensa
  • Conversión de los medios estatales en una entidad autónoma fuera del ejecutivo.
  • Regreso de Protección Civil al Ministerio de Gobernación.
  • Creación de un Ministerio de Justicia y un Ministerio de Seguridad Pública.
  • Reducir número de viceministros.
  • Reglamente claro y estricto para la publicidad del gobierno. Eliminar cualquier publicidad política desde Casa Presidencial, ministerios y autónomas. Solo permitir publicidad informativa. Reducir drásticamente el presupuesto de publicidad gubernamental.
  • Reducir el uso de cadena nacional a casos de emergencia, eliminando cadenas para promover posiciones políticas del gobierno.
  • Dar plena autonomía al ISSS; cambiar mecanismo de nombramiento del director.
  • Venta de las flotas de camionetas de lujo del gobierno. Creación de un servicio central de transporte que atiende a ministerios y Casa Presidencial. Con vehículos funcionales, y todoterrenos solo para ciertos viajes. Medidas correspondientes en las autónomas e superintendencias.
  • Abolir las plazas de asesores de los ministros y viceministros. La Oficina de Asesoría Académica del Estado asume la asesoría de los ministerios.
  • Promover medida similar en la Asamblea: Creación de un Tanque de Pensamiento Legislativo de alta calidad académica y no partidaria. Reducir al mínimo las plazas de asesores para las fracciones.
  • Restablecer la representación del sector privado en las Juntas Directivas de las autónomas.
  • Volver a establecer las dos instituciones consultivas que han sido exitosas y productivas: la Comisión Nacional de Desarrollo; y el Consejo Nacional de Seguridad, ambos con amplia autonomía y dirigidas por personas de alto profesionalismo.
  • Delegar a estos dos organismos las consultas con la sociedad civil (incluyendo la creación de Consejos Consultivos, etc.), que en las dos últimas administraciones han sido manipuladas desde Casa Presidencial y su Secretaría de Gobernabilidad.

Esta lista puede ser incorrecta, y seguramente es incompleta, sujeta a definir prioridades. Pero algo así la sociedad está esperando. Estos cambios despertarán fuertes resistencias entre políticos, funcionarios y burócratas. Quien los anuncia se hará enemigos.

Pero, ¿de qué nos sirven líderes que no están dispuestos de enfrentarse a resistencias y superarlos?

Obviamente, el siguiente presidente de la República necesitará desarrollar nuevas políticas de Seguridad, Educación, Salud, etc., por las actuales no funcionan – pero nadie espera que ya las tenga bajo el brazo. Requiere de muchos estudios. Pero sí esperemos que tenga claro que desde el primer día tiene que limpiar el gobierno. Es como si alguien que compra una casa: Lo primero que hace es limpiarla, y luego comienza a planear como transformarla.

Carta a los presidenciables: Hablen claro. De Paolo Luers

Paolo Luers, 16 mayo 2017 / MAS! y EDH

Arrancando el proceso electoral para diputados y alcaldes, está arrancando el presidencial del 2019. Esto no es malo.

En ambas elecciones se trata de la misma cosa: definir el rumbo del país. Son dos estaciones de la misma disyuntiva: Alternancia o continuidad. Pero la campaña de las elecciones legislativas no generará el debate necesario para que los ciudadanos tomemos decisiones trascendentes. Para el 2018, ambos partidos mayoritarias apuestan a más de lo mismo. Son los mismos candidatos, atrincherados en las mismas posiciones, y ambos partidos con las puertas cerradas a la renovación y el debate.

El debate sobre el gobierno que necesitamos no se genera en la competencia por alcaldes y diputados, sino alrededor de las personas que se apuntan para la presidencia. Y es este debate necesario que va a dar sentido y contenido a las elecciones del 2018.

Ambos partidos tienen que decidir si van a las presidenciales con candidatos tradicionales que representan la militancia propia (como hicieron en el 2014 con Norman Quijano y Salvador Sánchez Cerén), o con liderazgos nuevos que representan mucho más que su partido – y algo diferente que la generación que hizo la guerra y la paz. En el caso del FMLN está bien planteada esta disyuntiva: o es Nayib Bukele, o es otro comandante…

En el caso de ARENA, hasta ahora se han apuntado tres figuras fuera del partido: los empresarios Carlos Calleja y Javier Simán, y el abogado Luis Parada. Conociendo sus trayectorias, se puede adivinar que representan diferentes formas de relación entre partido y sociedad civil y distintas visiones del país, igual que en el caso de Nayib y los comandantes.

Los partidos no deberían seguir tapando estas diferencias, ni pretender manejarlas en círculos cerrados. Por lo contrario: Será beneficioso para ustedes, sus partidos y el país iniciar este debate desde ya y de la forma más transparente y abierta. Sólo así la campaña 2018 se escapa del más de lo mismo.

Bukele hace bien al provocar el debate sobre el futuro de la izquierda. Si estuviera esperando que el FMLN lo abriera, nunca se daría. Estoy en desacuerdo con sus posiciones, pero es positivo que las exponga de manera provocativa.

Los precandidatos de ARENA aún no han dado este paso. El que más ha hablado es Carlos Calleja, pero hasta la fecha no escuchamos nada capaz de provocar debate. El partido ARENA, al ser la fuerza que quiere provocar un cambio, debería incentivar a sus candidatos a que discutan el contenido y rumbo de este cambio. Es además la única manera de involucrar a la sociedad.

Nadie apoyará a candidatos que muestran miedo de que sus propuestas pueden ofender a alguien dentro o fuera de sus partidos. Métanse desde ya en la contienda, en el debate, sin afán de caer bien a todos. Obliguen a sus partidos a que las primarias para la presidencia se hagan pronto, parar poder convertirse en líderes antes de las elecciones del 2018.

Saludos,

La independencia de los mendigos. La Columna Transversal de Paolo Luers

Permitimos que el fiscal, al tiempo que investiga casos que afectan al gobierno y los partidos, tenga que negociar con este mismo gobierno y estos mismos partidos el presupuesto que necesita su institución.

Paolo Luers, 5 mayo 2017 / EDH

Todos hablan de la independencia de la Fiscalía General de la República, pero nadie entra al meollo del asunto: su dependencia presupuestaria.

La situación que tenemos es absurda. Exigimos a la FGR que se persiga la corrupción, sea de quien sea. Perseguir la corrupción significa investigar a fondo a pasados y actuales gobernantes y funcionarios, afectando a todos los partidos políticos: el que ha gobernado antes, el que está gobernando actualmente, y a los otros que hicieron pactos oscuros de gobernabilidad con los gobiernos de turno. Pero permitimos que el Fiscal General, al tiempo que investiga casos que afectan al gobierno y a todos los partidos, tenga que negociar con este mismo gobierno y estos mismos partidos el presupuesto que necesita su institución para operar y para poder llevar a cabo adecuada y profesionalmente estas investigaciones.

No importa quién esté al mando de la FGR, si como persona es corrupto o es honesto, esta es una situación que inevitablemente compromete la actuación de su institución. La independencia que necesita una fiscalía para poder investigar a quien sea que amerite investigación será frágil si para conseguir los fondos requeridos está dependiendo de la buena voluntad de los poderes que está investigando. La independencia de una fiscalía es incompatible con una constante incertidumbre presupuestaria. La independencia de una fiscalía no puede ser sólida si el gobierno o cualquiera de los partidos le pueden aprobar o negar el presupuesto de operaciones.

No estoy escribiendo esto para cuestionar o poner en duda la vocación de independencia del actual fiscal general. Estoy cuestionando el sistema actual que le obliga a negociar sus presupuesto. Estoy cuestionando un sistema que da al gobierno y a los partidos la posibilidad de extorsionar a la fiscalía, o por lo menos a tener influencia sobre el alcance de sus investigaciones, controlando y dosificando con criterios políticos-partidarios los fondos de la fiscalía.

Mauricio Funes, ahora asilado en Nicaragua, llegó al colmo de transferir al fiscal general de entonces, actualmente residiendo en Mariona, más de medio millón de dólares de fondos de Casa Presidencial para poder acelerar las investigaciones contra su archienemigo Paco Flores. Incluso si Luis Martínez no haya usado ni un dólar de “refuerzo” para mejorar su vida personal, esta transferencia constituye una aberración institucional. No puede un presidente promover la persecución penal de sus adversarios políticos financiándola con fondos de Casa Presidencial.

Y ojo: Así como un presidente puede hacerle concesiones presupuestarias para promover cierta investigación y persecución, lo puede hacer para que otras investigaciones no se hagan.

Los Acuerdos de Paz, para llevar las discusiones sobre la independencia del sistema judicial del discurso a la realidad, terminaron incluyendo en las reformas constitucionales del 1992 un artículo que garantiza a la Corte Suprema y al sistema judicial un porcentaje fijo (6 %) de los ingresos corrientes del Presupuesto del Estado. Ningún magistrado de la Corte Suprema tiene que sentarse con el presidente ni con la Asamblea para negociar presupuesto.

Lamentablemente, los negociadores de la paz no incluyeron en esta sabia regla a la fiscalía. Ha llegado la hora de hacerlo, ahora que la sociedad salvadoreña ha puesto en la agenda nacional la lucha contra la corrupción y la independencia de las instituciones. De qué forma, no sé. Puede ser que se incluya a la FGR dentro de la cuota constitucional del sistema de justicia, puede ser por aparte. Puede ser mediante una reforma constitucional, o puede ser mediante un acuerdo político entre los partidos. Pero tiene que cumplir un objetivo: Hacer la FGR realmente independiente, y evitar que el fiscal general tenga que andar de mendigo o de extorsionista negociando su presupuesto con los poderes que pueden salir afectados de sus investigaciones. Esta situación es indigna y significa que la justicia siga siendo sujeto a negociaciones políticas.

Si no resolvemos este problema institucional de independencia presupuestaria, ¿qué esperamos que el Fiscal General haga cuando en las próximas negociaciones presupuestarias con Casa Presidencial o con la Asamblea tenga del otro lado de la mesa a personas que tenga que investigar?