Venezuela

Levanto mi vos. De Gustavo Duhamel

“We must stop ignoring the just cry of the people suffocated by an intolerable crisis,” Gustavo Dudamel, the music director of the Los Angeles Philharmonic, said of his native Venezuela. Credit Hiroyuki Ito for The New York Times

Gustavo Duhamel, 4 mayo 2017 / FACEBOOK
Mi vida entera la he dedicado a la música y al arte como forma de transformar las sociedades. Levanto mi voz en contra de la violencia y la represión. Nada puede justificar el derramamiento de sangre. Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis. Históricamente el pueblo venezolano ha sido un pueblo luchador pero jamás violento.
Para que la democracia sea sana debe haber respeto y entendimiento verdadero. La democracia no puede estar construida a la medida de un gobierno particular porque dejaría de ser democracia. El ejercicio democrático implica escuchar la voz de la mayoría, como baluarte último de la verdad social. Ninguna ideología puede ir más allá del bien común. La política se debe hacer desde la consciencia y en el más absoluto respeto a la constitucionalidad, adaptándose a una sociedad joven que, como la venezolana, tiene el derecho a reinventarse y rehacerse en el sano e inobjetable contrapeso democrático.

Armando Cañizales Carrillo, músico de la Orquesta Sinfonica Simón Bolivar, de la cual Gustavo Duhamel fue director. El estudiante murio de un disparo en una manifestacion contra el gobierno de Maduro.

Los venezolanos están desesperados por su derecho inalienable al bienestar y a la satisfacción de sus más básicas necesidades. Las únicas armas que se le puede entregar a un pueblo son las herramientas para forjar su porvenir: instrumentos musicales, pinceles, libros; en fin, los más altos valores del espíritu humano: el bien, la verdad y la belleza.
Hago un llamado urgente al Presidente de la República y al gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo venezolano. Los tiempos no pueden estar marcados por la sangre de nuestra gente. Debemos a nuestros jóvenes un mundo esperanzador, un país en el que se pueda caminar libremente en el disentimiento, en el respeto, en la tolerancia, en el diálogo y en el que los sueños tengan cabida para construir la Venezuela que todos anhelamos.
Es el momento de escuchar a la gente: Ya basta. Gustavo Dudamel

– – – – – – – – – –

Gustavo Dudamel, durante el concierto de Año Nuevo con la Orquesta Filarmónica de Viena. Credit Ronald Zak/Associated Press

Gustavo Dudamel condena la represión en Venezuela: ‘Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado’

, 4 MAYO 2017 / THE NEW YORK TIMES

El director Gustavo Dudamel, una de las máxima estrellas de la música clásica en el mundo, parece haber respondido a la presión de muchos venezolanos y ha condenado por primera vez la actuación del gobierno de Nicolás Maduro durante la crisis que sufre su país.

El jueves Dudamel escribió en su perfil de Facebook: “Levanto mi voz en contra de la violencia y la represión. Nada puede justificar el derramamiento de sangre. Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis”.

Este pronunciamiento sucedió un día después del fallecimiento del joven Armando Cañizales Carrillo, un músico de la Orquesta Sinfónica Juvenil José Francisco del Castillo, quien se encontraba en una protesta en la autopista Francisco Fajardo de Caracas cuando recibió un balazo.

Hasta el momento las protestas, que ahora entran en su segundo mes, han dejado al menos 35 muertos, centenares de heridos y más de un millar de detenidos, reporta Associated Press.

“Hago un llamado urgente al Presidente de la República y al gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo venezolano. Los tiempos no pueden estar marcados por la sangre de nuestra gente”, sostuvo Dudamel en su declaración.

El pronunciamiento del famoso músico venezolano, que también es el director musical de la Filarmónica de Los Angeles, ha provocado diversas reacciones entre el mundo político venezolano. Freddy Guevara, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional y dirigente del partido opositor Voluntad Popular, escribió en Twitter: “Venezuela entera necesitaba que uno de sus hijos más talentosos tomara esta posición. Que tu voz levante conciencias en el régimen, Gustavo”.

De igual manera, Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de Caracas, quien se encuentra preso, saludó las palabras del director: “Dudamel coloca batuta dónde esperábamos que lo haría por su patria. Gustavo Dudamel este es tu mejor concierto”.

Estudiantes de la Universidad Central de Venezuela se enfrentan con la policía durante una protesta, en Caracas el 4 de mayo de 2017. Credit Federico Parra/Agence France-Presse – Getty Images

El director fue muy criticado en las redes sociales por un breve video que el 25 de abril publicó en su cuenta de Twitter: “Llamo a los líderes encontrar las vías necesarias para salir de esta crisis que aqueja a Venezuela, principalmente, dejar a un lado los egos e ideologías para escuchar a la gente”. Aunque expresaba su preocupación por los sucesos de Venezuela, muchos pensaron que su pronunciamiento de ese momento no era suficiente.

El impacto que Dudamel ha tenido en el selecto cenáculo de la dirección de orquesta, es comparable a la presencia avasalladora de leyendas como Bernstein y Toscanini. Los asiduos a la Filarmónica de Los Ángeles, de la que Dudamel es director musical desde 2009, suelen exclamar con alborozo: “It´s amazing, it´s the Dudamel´s Experience”.

El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una obra social y cultural del Estado venezolano con más de 40 años de experiencia, es un exitoso método de enseñanza musical que favorece la integración de jóvenes de bajos recursos en Venezuela y ha inspirado el establecimiento de proyectos similares en más de 60 países del mundo.

A pesar de la gran labor social de El Sistema, su cercanía con el gobierno ha hecho que muchos se pregunten si esa institución, la orquesta nacional y el mismo Dudamel funcionan como una especie de órgano propagandístico de un gobierno que ha sumido a ese país en una de las crisis más grave de su historia.

Dudamel ha dicho que su principal preocupación es la perpetuación de El Sistema. En 2015 escribió un artículo de opinión en Los Angeles Times en el que explicaba que tomar partido en el conflicto de su país podría politizar El Sistema, y eso sería una amenaza para la institución. “Para quienes creen que he permanecido en silencio demasiado tiempo, les digo: No confundan mi falta de postura política con falta de compasión o ideales”, escribió en 2015.

Su disensión pública es un duro golpe para la imagen del gobierno de Maduro, que se ufana de las actuaciones de Dudamel durante algunos actos públicos. Aunque siempre ha existido una gran especulación sobre la posición política del músico, no queda duda de su condena por los recientes sucesos que afectan a su país: “Los venezolanos están desesperados por su derecho inalienable al bienestar y a la satisfacción de sus más básicas necesidades”, escribe. “Es el momento de escuchar a la gente: Ya basta”.

Frenar a Maduro. Editorial El País

La comunidad internacional debe actuar contra el régimen venezolano.

 

Editorial, 3 mayo 2017 / EL PAIS

En lugar de liberar a los presos políticos, convocar elecciones presidenciales y dar así una salida democrática a la crisis institucional que vive Venezuela, el presidente Nicolás Maduro ha decidido dinamitar el orden constitucional de su país. Fracasado su empeño en despojar de sus poderes a la Asamblea Nacional, Maduro quiere ahora dotarse de una legalidad a su medida en la que no quepa ninguna oposición a su régimen.

Con su amenaza de ruptura definitiva con el orden constitucional vigente, Maduro coloca a Venezuela ante la disyuntiva más dramática de las últimas décadas. Usando su habitual lenguaje incendiario, el mandatario venezolano plantea a los ciudadanos que la alternativa a sus planes es la confrontación. Su apelación —criticada incluso desde el chavismo— a entes sin fundamento jurídico alguno como “los poderes originarios” y la delirante definición de un proyecto constituyente en el que participarían 500 “representantes de la comunidad” que nadie sabe cómo se elegirían (aunque sí a quién servirían) dibujan a un presidente decidido a convertir a su país en una dictadura con él al frente.

La soberanía popular de Venezuela está representada de forma legítima por la Asamblea Nacional, elegida democráticamente en diciembre de 2015 y en la que la oposición tiene una mayoría incontestable. Maduro ha tratado por todos los medios —legales e ilegales— de privarla de su derecho y obligación de legislar. Su mandato no puede ser anulado con el pretexto de convocar un proceso constituyente. Y la Constitución venezolana —impulsada por el propio Hugo Chávez— no puede ser anulada por la mera voluntad de un gobernante acorralado, incapaz de lidiar con la crisis económica y sin ningún diálogo con la oposición.

Durante más de un año, Maduro ha dejado escapar oportunidades que no solo hubieran supuesto una buena solución para Venezuela, sino que incluso le hubieran permitido salir airoso de la situación. Ha despreciado los llamamientos, intermediaciones y buenos oficios de personalidades, organizaciones y Estados que se han ofrecido a colaborar en la consecución de un acuerdo con esa mayoría de venezolanos a los que él pretende dejar al margen de la ley. Incluso ha despreciado e ignorado la tremenda penuria de su pueblo mediante el recurso a inconsistentes promesas imposibles de cumplir.

Ni la comunidad latinoamericana ni la europea pueden consentir que Maduro y sus colaboradores acaben con la Constitución, la Asamblea y, por tanto, con la democracia y las libertades de los venezolanos. Tanto la OEA como la Unión Europea deberían advertir al régimen venezolano de las serias consecuencias (incluyendo la posibilidad de imponer sanciones, como la prohibición de viajar y la congelación de activos en el extranjero) a las que se exponen sus dirigentes si deciden seguir por ese camino. Y España, como puente y representante de los valores democráticos que hermanan a ambos continentes, debería implicarse a fondo en la supervivencia de la democracia en Venezuela.

La respuesta del presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges:

 

Los colectivos venezolanos, las bandas de civiles armados que atacan a los manifestantes y defienden a Maduro. The NYT

Cientos de miles de manifestantes han tomado las calles de Caracas y otras ciudades exigiendo que se realicen elecciones en Venezuela. Credit Foto: Meridith Kohut para The New York Times

y , 22 abril 2017 / THE NEW YORK TIMES

CARACAS, Venezuela — Los motociclistas llegaron con un estruendo; eran una falange de chaquetas rojas con ropa oscura. Algunos llevaban los rostros cubiertos mientras aceleraban los motores ante los manifestantes. Arrojaron bombas de gases lacrimógenos para dispersar a la multitud y, según los testigos, luego sacaron las pistolas y dispararon.

Carlos Moreno, de 17 años, cayó al suelo y un charco de sangre se formó alrededor de su cabeza. “Se le estaba saliendo la materia cerebral”, recordó Carlos Julio Rojas, un líder comunitario que presenció el tiroteo sucedido en Caracas el miércoles pasado.

Quienes estaban en la protesta dicen que los hombres uniformados que dispararon contra Moreno no pertenecían a las fuerzas de seguridad del gobierno. Eran miembros de bandas armadas que se han convertido en agentes clave para el presidente Nicolás Maduro, quien intenta sofocar las crecientes protestas contra su gobierno.

Esos grupos, que reciben el nombre de colectivos, forman parte del escenario político venezolano desde hace mucho tiempo, pues fueron fundados como organizaciones comunitarias a favor del gobierno. Según los expertos que estudian su conformación, se trata de civiles con entrenamiento policial que han sido armados por las autoridades.

Los colectivos controlan un vasto territorio del país y en algunos casos se financian por medio de actos delictivos como la extorsión, el contrabando en el mercado negro de alimentos regulados y el narcotráfico. El gobierno tolera sus actividades a cambio de lealtad.

Actualmente parece que desempeñan un papel importante en la represión de la disidencia.

Cientos de miles de manifestantes han tomado las calles de Caracas y otras ciudades exigiendo que se celebren elecciones. Las protestas se han intensificado debido a la crisis económica que ha generado una gran escasez de productos básicos como alimentos y medicinas —así como una reciente resolución del Tribunal Supremo de Justicia con la cual intentó asumir las funciones de la Asamblea Nacional— lo que ha contribuido a la desestabilización del país y se han convertido en la amenaza más grande para el gobierno actual desde el golpe de Estado que en 2002 destituyó, por unas pocas horas, a Hugo Chávez.

Maduro ha respondido desplegando efectivos de la guardia nacional armados con cañones de agua, balas de goma y perdigones para dispersar a las multitudes. Pero diversos expertos y testigos aseguran que, junto a las fuerzas de seguridad, también actúan los colectivos que se dedican a una intimidación más brutal y, en muchos casos, mortal.

“Esos son los verdaderos grupos paramilitares de Venezuela”, dijo Roberto Briceño-León, director del Observatorio Venezolano de Violencia, un grupo académico que monitorea los actos delictivos en el país.

Los colectivos se han convertido en agentes represores a medida que han disminuido los ingresos del gobierno venezolano a causa de la creciente deuda externa y la caída de los precios del petróleo. Según muchos venezolanos, los colectivos aparecen en casi cualquier protesta en la que el gobierno perciba que los ciudadanos se pasan de la línea, desde los rutinarios conflictos laborales con sindicatos hasta las manifestaciones estudiantiles.

Read in English

Durante las recientes confrontaciones en Caracas, los efectivos policiales han perseguido a los manifestantes, lanzado gases lacrimógenos y disparado balas de goma. Credit Meridith Kohut para The New York Times

Eladio Mata, un dirigente sindical del sector salud, dice que el año pasado los miembros de un colectivo le dispararon cuando se estancaron las negociaciones en el Hospital Universitario de Caracas.

Mata cuenta que cuando llegó a la puerta principal del hospital se encontró con varios hombres que le impidieron salir. Él cree que fueron llamados por la directiva del hospital. Los miembros del personal intentaron ayudarlo a salir, pero un miembro del colectivo le disparó en la espalda. Luego tuvo que ser arrastrado a una sala de operaciones para una cirugía de emergencia.

“En este país está prohibido disentir”, dijo Mata.

Oscar Noya, un investigador de enfermedades infecciosas tropicales, dijo que su laboratorio ha sido objeto de actos vandálicos en unas 30 ocasiones, perpetrados por miembros de los colectivos que destruyen sus equipos y se llevan los cables eléctricos.

Noya cree que ordenaron vandalizar su sitio de trabajo porque suele publicar información sobre epidemias de enfermedades infecciosas que el gobierno no informa, particularmente la propagación de la malaria.

También comentó que las autoridades han guardado silencio ante sus repetidas denuncias, por lo que cree que los colectivos han “alcanzado un nivel de impunidad total”.

“Si la revolución pierde la presidencia mañana,
los colectivos inmediatamente se convertirán
en una guerrilla urbana”.
Fermín Mármol, criminólogo

Los expertos dicen que los colectivos se originaron en los primeros días del gobierno de Chávez, quien originalmente los concibió como organizaciones sociales que le ayudaran a instaurar su visión de una revolución socialista que transformara los barrios pobres de Venezuela. Muchos tenían sus propios nombres, banderas y uniformes. Finalmente, el gobierno les impartió entrenamiento de armas y seguridad, para desplegarlos como un grupo de milicias.

A medida que los grupos se hicieron más poderosos, ejercieron su propia influencia, sobre todo respecto al control de actividades del crimen organizado como el tráfico de drogas en los barrios de Caracas.

Su poder llegó a ser tal que, en 2014, algunos tuvieron violentos enfrentamientos con la policía como parte de un esfuerzo por expulsar a un ministro del Interior y Justicia que trató de frenarlos. Más recientemente, otros miembros de colectivos han librado mortales reyertas con soldados durante el despliegue de operaciones militares que buscan contener el crimen organizado.

Según Fermín Mármol, un criminólogo de la caraqueña Universidad Santa María, esos grupos controlan el 10 por ciento de los pueblos y ciudades de Venezuela. Mármol explicó que la profunda inclinación ideológica de los colectivos significa que defenderán a Maduro a toda costa.

“Si la revolución pierde la presidencia mañana, los colectivos inmediatamente se convertirán en una guerrilla urbana”, dijo el experto.

Paramédicos evacuan a un manifestante que resultó herido durante los enfrentamientos con policías. Credit Meridith Kohut para The New York Times

Las bandas de colectivos han sido acusadas de ataques contra periodistas que cubren sus actividades en las calles. Sin embargo, en algunas entrevistas, sus líderes han negado cualquier vinculación con actividades criminales y dijeron que se dedicaban a defender la revolución.

A pesar de sus ataques contra los disidentes, para algunos venezolanos de los sectores más pobres los colectivos se han convertido en una fuente de orden aceptada por la gente.

Haide Lira, de 58 años, es una asistente administrativa que vive cerca del barrio de clase trabajadora La Vega y dijo que los enfrentamientos entre manifestantes y los colectivos han sorprendido a los vecinos. Ella simpatiza cada vez menos con quienes protestan. “Así no se presiona a un gobierno”, opinó.

Sobre los colectivos, comentó: “Ellos ponen orden donde hay desorden. Es cierto, son civiles armados, pero ¿qué se puedes hacer en este mundo que está al revés?”.

Pero los ataques contra los manifestantes han traumatizado a muchos, como es el caso de Rojas, el líder comunitario que fue testigo de la muerte de Carlos Moreno. Cuenta que los manifestantes intentaron salvar a Carlos; subieron su cuerpo a una motocicleta para que llegara rápido a un hospital, donde fue declarado muerto.

Algunos trataron de perseguir a los agresores, pero fueron refrenados por otros que les dijeron que sería inútil. Rojas trabaja con políticos de la oposición y explicó que se había acostumbrado a los ataques, que durante mucho tiempo han formado parte de su trabajo como activista.

“Atacan a sus vecinos cuando están en las filas para alimentos y son identificados como miembros de la oposición, atacan a los dueños de tiendas cobrándole extorsiones y atacan a los panaderos quitándole parte de su producción para venderla en el mercado negro”, contó. “No son verdaderos colectivos, o actores políticos. Son criminales”.

¿Qué sucedió en la marcha del 19 Abril? MonitorProDaVinci

Fotografía de Gabriel Mendez

Fotografía de Gabriel Mendez

19 abril 2017 /Monitoreo PRODAVINCI

El 19 de abril de 2017 hacia las 10:00 de la mañana, los manifestantes opositores comenzaron a reunirse en los distintos puntos de concentración a nivel nacional. En la ciudad de Caracas, se concentraron en 26 puntos, 19 de estos se activaron.

En paralelo, el oficialismo reunió un amplio contingente de seguidores en la avenida Bolívar. Desde muy temprano se divisaron inmensas colas de autobuses en los que se transportaba a los asistentes de un evento que sería cubierto por todas las televisoras oficiales, mientras se producía el acostumbrado silencio de la mayoritaria marcha opositora.

Desde los distintos puntos de concentración, los manifestantes convocados por la Unidad se dirigieron hacia la autopista Francisco Fajardo, arteria vial de la ciudad que debe atravesarse para llegar hasta la Defensoría del Pueblo.

Muertes reportadas y balance de heridos

Al inicio de la manifestación, a la altura de San Bernardino en la plaza La Estrella, uno de los puntos de concentración, un joven de 17 años identificado como Carlos José Moreno recibió disparo en la cabeza. Fue trasladado al Hospital de Clínicas Caracas, pero falleció en el quirófano.

Un grupo de manifestantes se tomó de las manos y entonó el Himno Nacional en el lugar donde Carlos José Moreno recibió el disparo. #19Abr de 2017. Fotografía de Indira Rojas

La periodista Annie Duarte reportó en VivoPlay que otra persona fue asesinada durante las movilizaciones del 19 de abril. Paola Ramírez, de 23 años de edad, se encontraba en la plaza Las Palomas de San Cristóbal, cercana a la sede de la Defensoría del Pueblo, donde la manifestación fue reprimida. Presuntamente los causantes del disparo serían grupos de encapuchados que se trasladaban en moto por la ciudad.

Ambos asesinatos fueron confirmados por el Defensor del Pueblo Tarek William Saab a través de su cuenta personal en Twitter. Y agregó:

A las 5:00 de la tarde, el alcalde del municipio Chacao, Ramón Muchacho, informó que en Salud Chacao ingresaron 57 personas provenientes de las manifestaciones: 33 por traumatismos, 10 por asfixia y 14 por desmayos/problemas de tensión.

Jornada de protestas

A partir del mediodía, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) procedió a reprimir a la marcha opositora que se trasladaba por la autopista Francisco Fajardo, a la altura de Bello Monte, para impedir el paso hacia la Defensoría del Pueblo. El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, denunció que en esa arteria vial hubo una “fuerte represión” y el alcalde del Hatillo, David Smolansky, informó que la acción forzó a varios manifestantes a atravesar el río Guaire para escapar de los gases.

Fotografía de Leo Álvarez

Fotografía de Leo Álvarez

La organización Un Mundo Sin Mordaza reportó también “una fuerte represión” a esa altura de la vía por parte de oficiales de la GNB, que dispersaron a los manifestantes con bombas lacrimógenas.

A las 12:06 del mediodía, el diputado José Manuel Olivares denunció que la GNB estaba reprimiendo a la altura de El Paraíso. También cuestionó “que otros puedan manifestar y nosotros no”, refiriéndose a la movilización convocada por representantes del Gobierno para este 19 de abril. El primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, sañaló a través de su cuenta de Twitter que los cuerpos de seguridad estaban reprimiendo en el Puente 9 de Diciembre, ubicado en El Paraíso.

A las 2:20 de la tarde, Lilian Tintori, esposa del líder opositor Leopoldo López, denunció a través de su cuenta de Twitter que se encontraban atrapados en la avenida José Antonio Páez de El Paraíso y que los manifestantes no podían salir de la zona debido a la represión con bombas lacrimógenas hacia ambos extremos de la movilización.

El diputado a la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, declaró a VivoPlay que fue informado de que en el oeste de Caracas había un alto despliegue de funcionarios policiales que evitaban el avance hacia el sitio la Defensoría. Mencionó que los manifestantes del este de Caracas se habían desplazado con normalidad. El diputado, quien se encontraba en Los Cedros, estaba en espera de otras marchas del este de la ciudad para avanzar por la avenida Libertador hacia la Defensoría del Pueblo. Ramos Allup dijo que el despliegue de las fuerzas del orden público era “brutal, inusitado, desproporcionado para reprimir a ciudadanos pacíficos”.

El diputado aprovechó para enviar un mensaje al presidente Nicolás Maduro y al alto mando militar:

“No nos van a amedrentar ni nos van a disminuir ni van a liquidar nuestra capacidad de lucha porque tenemos la razón. Podrán tirar bombas, perdigones, disparos, podrán utilizar a la Guardia Nacional, a la Policía Nacional, a los colectivos violentos, que es hampa común armada con armas del ejército venezolano […] Podrán armar a la milicia que es un ejército irregular, no previsto como componente en la Constitución, y darle quinientos mil fusiles. Pese a toda esta tragedia, pese a todo este delito continuado del delincuente Nicolás Maduro y su alto mando militar que también delinque permanentemente, no van a disminuir la capacidad de lucha del pueblo venezolano porque tenemos la razón y así lo percibe la mayoría del pueblo venezolano, así lo percibe algo que es muy importante en estos momentos que es la Comunidad Internacional. El gobierno de Maduro se encuentra completamente aislado, porque no tiene el fervor popular en Venezuela y completamente aislado de la comunidad internacional que ve con horror como día a día aumenta la represión por parte de este gobierno”.

En la mañana del miércoles, la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, publicó en su cuenta de Twitter un comunicado en nombre del Ministerio Público exhortando a los dirigentes políticos a tomar decisiones con ponderación y sindéresis, reconociendo que es un derecho constitucional convocar manifestaciones pacíficas y que es deber de los organismos de seguridad del estado garantizar el ejercicio del derecho a manifestar bajo estricto apego a los derechos humanos.

Final de la jornada

El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, en rueda de prensa y en representación de la Unidad, hizo un balance al final de la jornada. Luego de repudiar la represión de que fue objeto la movilización convocada indicó que este jueves 20 de abril de 2017 se realizaría otra movilización que partirá desde los mismos puntos de concentración establecidos para este 19 de abril.

“Plan Zamora, pues sí, mañana a la misma hora (…) Convocamos a todo el pueblo venezolano a movilizarse el día de mañana. Hoy salimos todos, mañana tenemos que salir más personas. […] en los mismos puntos a la misma hora. Frente al Plan Zamora, la Constitución. Frente al salvajismo y la represión, más Constitución, frente al salvajismo y la represión, más democracia”

Capriles se refirió a la movilización de este miércoles en todo el país, en la que dos personas perdieron la vida:

“Millones de venezolanos, en toda Venezuela, salieron a defender la Constitución. Ya van dos personas el día de hoy que fueron asesinadas. A esto hay que sumarle los seis venezolanos, todos con nombre y apellidos. No es un número. Tienen familia […] No hay ninguna justificación para que se derrame una gota de sangre en este país cuando los venezolanos tienen derecho a un futuro distinto que el presente que nosotros tenemos. Nosotros queremos condenar la represión, condenar la violencia”.

Sobre este tema, también agregó:

“No solamente que tendrá que haber justicia en nuestro país, sino que su lucha no quedará en vano. Aquí […] todos los venezolanos estamos apuntados, pero es momento de resistir para poder avanzar, es momento de sacar, de convertir la indignación en fortaleza”.

Pueblo sin miedo. De Henrique Capriles

Henrique Capriles, gobernador de Miranda y ex candidato presidencial de la opositora MUD

Henrique Capriles, 16 abril 2017 / POLIS

En los últimos años Venezuela ha dado pasos agigantados hacia la pobreza, gracias a la incapacidad de Nicolás Maduro para tomar decisiones acordes a la realidad del país. Pero a la ineptitud de este señor se le suman otros factores.
Hace tiempo que el régimen de Nicolás Maduro no es capaz de sostener la estabilidad social y política dentro del marco de respeto al orden jurídico establecido, es decir, perdió su capacidad de gobernar.
Intenta aferrarse al poder sólo por la vía de la represión desmedida, pero a medida que despliega su arsenal de armas, incluso algunas vencidas y otras con efectos no conocidos, se deslegitima cada día más y acelera su salida del poder.
La protesta es uno de los derechos humanos fundamentales y el gobierno sigue quebrantando esa garantía. Que las protestas sean reprimidas y hayan sido atacadas por grupos armados civiles, son demostraciones inequívocas de las graves violaciones cometidas contra quienes nos manifestamos contra el quebrantamiento del orden constitucional.
Mientras en el país cada vez son más contados los alimentos y las medicinas brillan por su ausencia, el narco gobierno pretende intimidar a un pueblo que sale a la calle a exigir sus derechos, con una represión sin precedentes, pero que no ha hecho mella en las ganas de los manifestantes de seguir exigiendo la restitución del hilo constitucional.
Ya existe el cálculo. En unas horas de movilización, las fuerzas de seguridad del Estado pueden llegar a lanzar hasta 300 artefactos lacrimógenos. Lo que podría representar un gasto entre 2.700 y 14.000 dólares, que equivaldría entre 1,9 millones y 10 millones de bolívares calculado a dólar Simadi (Bs. 717). Esto, tomando en cuenta que cada artefacto puede costar en el mercado estadounidense entre 8,99 hasta 46 dólares.
Imagínense cuántos alimentos y cuántas medicinas podrían traerse con 10 millones de bolívares que el gobierno gasta en una sola tarde para no permitir que los venezolanos se expresen. Multipliquen esos 10 millones de bolívares por cada tarde en la que los venezolanos han salido a tomar las calles con el único fin de las que las instituciones del Estado nos escuchen y se respeten nuestros derechos.
Las prioridades del gobierno siempre han estado al revés, pero en la situación en la que vivimos, en la que las mismas personas que dieron su confianza a quienes hoy están en el poder también padecen y pasan por el trago amargo de acostarse sin comer, la actitud de la cúpula corrupta sobrepasa lo irracional.
Es por eso que hoy hay un pueblo movilizado, con peticiones genuinas en la calle. En Venezuela se dio un Golpe de Estado y eso no cambia borrando unas líneas a una sentencia, el autogolpe continúa, no fueron devueltas las competencias al Parlamento, ya que las aclaratorias fueron sobre medidas cautelares  y tienen carácter temporal, por eso decimos que el autogolpe sigue y estamos llamados a derrotarlo.
No existe norma jurídica que establezca que el TSJ pueda suspender el funcionamiento de un poder público por el incumplimiento de una decisión y la figura de desacato se fija a personas naturales que se rebelan, previa realización de procedimientos penales a solicitud del Ministerio Público.
También por órdenes de Maduro, uno de sus títeres nos impuso una inhabilitación para intentar sacarnos de la contienda política. Las supuestas faltas por las que se dicta la inhabilitación no afectaron el patrimonio público, pero además todas las acciones señaladas están apegadas a la Ley, y durante la apertura y transcurso del procedimiento, las pruebas de la defensa fueron negadas. Es evidente que es una medida montada por retaliación, que, además de ser desproporcional, ya que por una multa de 10 dólares se me impone una inhabilitación de 15 años (la máxima de la Ley Orgánica de la Contraloría de la República); también es inconstitucional porque el Contralor se otorga la función de decidir quién puede o no optar a cargos públicos sin pasar por tener una sentencia firme.
Todo forma parte del mismo paquete del autogolpe de un régimen que sabe que por los votos no se mantendrá en el poder. La mayoría de este tipo de regímenes terminan divorciados de la democracia, porque entienden a ésta, no como un proceso negociado con el fin de incluir y servir a todos, sino como una batalla absoluta entre la voluntad del pueblo y quien se oponga a ella.
Sabemos que el gobierno juega sucio y se le metió en la cabeza escoger la oposición que a ellos les convenga para realizar una contienda electoral, por eso, hoy más que nunca, todos los venezolanos, estemos o no investidos de autoridad, estamos llamados a ejercer nuestra ciudadanía para restablecer el hilo constitucional, tal como lo contempla nuestra Constitución Nacional en el artículo 333, porque esta no es una lucha de un solo hombre, sino de todos los venezolanos.
Los venezolanos estamos en la calle porque queremos recuperar el hilo constitucional, queremos que se respeten las competencias de la Asamblea Nacional, electa por 14 millones de venezolanos; queremos que se convoque a elecciones libres y se establezca un cronograma electoral, nuestra Constitución es muy clara en cuanto a los tiempos; queremos que se libere a los presos políticos y no haya inhabilitaciones, porque en ambos casos violenta los derechos políticos que tenemos como venezolanos; y por último, pero no menos importante, queremos que se abra el canal humanitario para que lleguen a nuestro país los alimentos y medicinas que tanto necesita nuestro pueblo.
Nuestra arma es la Constitución, es nuestro camino a un destino distinto, a un horizonte de oportunidades, a una nueva Venezuela.
Sigamos adelante en la calle, exigiendo lo que por derecho nos corresponde. Nos han quitado tanto, que hasta nos quitaron el miedo. Sigamos adelante, que el sol viene alumbrando con fuerza. Nos vemos en las calles de toda Venezuela el próximo 19 de abril, es hora de parir una nueva independencia para nuestra patria, la independencia frente a la corrupción y la dictadura que hoy impera.

¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela!

La única salida de Venezuela. Editorial El País

Maduro debe liberar inmediatamente a los presos políticos y convocar elecciones presidenciales con observación internacional.

Protesta en Caracas contra el gobierno de Maduro. FEDERICO PARRA AFP

Editorial, 5 abril 2017 / EL PAIS

Liberación inmediata de todos los presos políticos y celebración de elecciones presidenciales bajo observación de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Esta es la única salida viable que le queda al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, para enmendar la doble violación de las normas constitucionales que ha protagonizado en la última semana y que es fruto directo de la forma autoritaria que el chavismo tiene de concebir el poder.

La primera fue cuando el pasado 29 de marzo el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, que él controla, anunció que asumía todas las competencias de la Asamblea Nacional, democráticamente elegida y con mayoría de la oposición. Es decir, Maduro anulaba el poder legislativo. La segunda, cuando unas horas después y ante el clamor tanto interior como exterior que denunciaba un golpe de Estado incruento, Maduro “exhortaba” al tribunal a dar marcha atrás en su decisión, cosa que, naturalmente, este hizo. Es decir, desde la presidencia se forzaba al poder judicial a cambiar una resolución que apenas momentos antes el mismo Maduro consideraba plenamente ajustada a derecho y justificada. Contradicción en estado puro que prueba lo que queda de la separación de poderes y el Estado de derecho en Venezuela y la impunidad con la que se maneja el régimen.

Hay que resaltar que no ha habido vuelta atrás alguna. La Asamblea Nacional ha sido privada de sus funciones por el chavismo desde mucho antes de que el Tribunal Supremo anunciara la apropiación de sus funciones. Desde el 11 de enero del pasado año la presidencia y el poder judicial, es decir, el oficialismo chavista, considera nulas sus actuaciones. La revocada sentencia del Tribunal Supremo no era más que el último clavo en el ataúd del sistema democrático de separación de poderes.

Maduro no se esperaba encontrar una respuesta tan contundente especialmente desde el ámbito internacional y aún menos desde un foro multilateral como es la OEA, que tiene poder para ejecutar medidas directas contra el régimen. Pero no se trata de castigar a los venezolanos, que ya sufren una penuria sin parangón en la historia del país, sino de permitirles expresar libremente su opinión sobre el futuro de su país. Y esto pasa indefectiblemente por celebrar unas elecciones en libertad, con garantías y sin coacciones.

How Does Populism Turn Authoritarian? Venezuela Is a Case in Point. De Max Fisher/Amanda Taub

Hundreds of thousands of Venezuelans took to the streets of Caracas in October to demand a referendum to oust President Nicolás Maduro. Credit Meridith Kohut for The New York Times

Max Fisher/Amanda Taub, 1 abril 2017 / THE NEW YORK TIMES

When Hugo Chávez took power in Venezuela nearly 20 years ago, the leftist populism he championed was supposed to save democracy. Instead, it has led to democracy’s implosion in the country, marked this past week by an attack on the independence of its Legislature.

Venezuela’s fate stands as a warning: Populism is a path that, at its outset, can look and feel democratic. But, followed to its logical conclusion, it can lead to democratic backsliding or even outright authoritarianism.

Populism does not always end in authoritarianism. Venezuela’s collapse has been aided by other factors, including plummeting oil prices, and democratic institutions can check populism’s darker tendencies.

The country is feeling the fundamental tensions between populism and democracy that are playing out worldwide. Those tensions, if left unchecked, can grow until one of those two systems prevails. But although countries must choose which system to follow, the choice is rarely made consciously, and its consequences may not be clear until it is too late.

Hugo Chávez, then president of Venezuela, at a campaign event in Guarenas in 2012. His first election in 1998 was propelled by populism. Credit Meridith Kohut for The New York Times

When Mr. Chávez became president, the judiciary was dysfunctional and corrupt. A report by Human Rights Watch found that Venezuela’s top administrative court “had actually established set fees for resolving different kinds of cases.”

Less than 1 percent of the population had confidence in the judiciary. As a result, there was broad support for Mr. Chávez’s first round of judicial reforms in 1999, which increased judicial independence and integrity, according to a survey that year by the United Nations Development Program.

But when the Supreme Court refused to allow the criminal prosecution of four generals who Mr. Chávez believed had participated in an attempted coup against him, he came to see the judiciary as an obstacle to popular will and an accomplice of the corrupt elites he had promised to oppose.

Tensions grew in 2004 when the Supreme Court ruled that a petition for a referendum to recall Mr. Chávez from office had enough signatures to go forward.

Mr. Chávez gave himself the authority to suspend unfriendly judges and to pack the courts with new ones, destroying the judiciary’s power to act as a check on his presidency.

“Over the next several years,” the 2008 Human Rights Watch report found, “the newly packed Supreme Court would fire hundreds of judges and appoint hundreds more.”

In Mr. Chávez’s telling, this meant a judiciary that was more responsive to the will and needs of the people — a message that may have appealed to supporters who had voted him into office on explicit promises of smashing the corrupt old elite’s hold on power.

Supporters of Mr. Chávez during a campaign rally in Caracas in 2006. His message was that the country’s problems were caused by unresponsive, undemocratic elites. Credit Tyler Hicks/The New York Times

That requires handing power to unelected institutions, which are necessary to preserve democracy but at odds with the image of pure popular will. This contradiction leaves an opening for populists to challenge those institutions.

But when populist leaders take authority away from institutions to “return power to the people,” as such leaders often say, in practice they are consolidating this power for themselves.

“The logic of personalism drives populist politicians to widen their powers and discretion,” Professor Weyland wrote.

This is why populists often cultivate cults of personality. Mr. Chávez, in addition to hosting a Sunday talk show, held rallies and appeared almost constantly on television. This practice is typically driven by more than ego; such leaders derive their authority not from the rules-based system that governs consolidated democracies, but from raw popular support.

This works only as long as those leaders can claim to have a unique relationship with the public that enables them to attack internal enemies — say, the judiciary or the free press — on their behalf.

Consolidating Power for the People

Populism’s authoritarian tendencies could be seen in Mr. Chávez’s early battles with labor unions, which he had entered office promising to “democratize.”

Venezuela’s union leaders were corrupt, he argued, and had failed to protect workers’ rights.

His government created a parallel system of new unions, while undermining established unions over which it had less influence. But this set up a dynamic in which pro-Chávez unions were favored and dissenting unions were punished.

Mr. Chávez also began exercising more direct control over the powerful state-run oil company, a further extension of his message that power had to be taken back for the people.

But when workers from that company went on strike in protest in 2002, he fired more than 18,000 of them and prohibited the action.

By 2004, Mr. Chávez’s government had begun to blacklist workers, identifying people who had been disloyal to his government and excluding many of them from government jobs and benefits.

This sent a speech-chilling message: To oppose the president was to oppose his project of “Bolívarian socialism” on behalf of the people. Dissent, by that logic, was a threat to freedom, not evidence of it.

These episodes show how initial populist steps — standing up to unelected institutions, paving the way for seemingly necessary reforms — can take on a momentum of their own, until the list of populist enemies has grown to include pillars of basic democracy.

A shop in Bolivar State was looted in December amid rioting in protest of the retirement of the 100 bolivar bill. The country’s institutions have been so crippled that crime is rampant and corruption is near universal. Credit Meridith Kohut for The New York Times

Shortcuts to Democracy

In retrospect, these steps pointed squarely toward authoritarianism, culminating in the attempt this past week to muzzle the Legislature, which was among the final remaining checks on President Nicolás Maduro, Mr. Chávez’s successor.

That progression was not inevitable. Strong democratic checks can sometimes resist the pressures of populism and keep leaders in line. Italy’s Silvio Berlusconi, for example, left office with a mixed record and a storm of corruption charges, but with the country’s democracy intact.

But it is rarely obvious at the time which path a country is taking, and not only because initial steps toward authoritarianism often look or feel democratic.

Tom Pepinsky, a political scientist at Cornell University, has argued that authoritarianism is often an unintended consequence of structural factors that weaken institutions — such as an armed conflict or economic shock — and of incremental steps taken by leaders who may earnestly believe they are serving popular will.

“Just as democracies can be governed by authoritarians, so too can true-believing democrats lay the groundwork for authoritarianism,” Professor Pepinsky wrote on his blog in February. Decisions that feel like shortcuts to democracy — tossing out judges or vilifying a hostile news media — can, in the long term, have the opposite effect.

Along the way, this process can be difficult to spot, as it plays out mainly in the functioning of bureaucratic institutions that most voters pay little mind to. Elections are often still held, as they have been in Venezuela, the news media retains nominal freedom and most citizens can go about their lives as normal.

Venezuela exhibits the worst-case outcome of populist governance, in which institutions have been so crippled that crime is rampant, corruption is nearly universal and the quality of life has collapsed. But those consequences are obvious only after they have done their damage.