oposición venezolana

Hora de irse, Nicolás. De Enrique Ochoa Antich

Enrique Ochoa Antich, político y escritor venezolano.

12 marzo 2019 / TAL CUAL

A ver, Nicolás: Hablemos de tú a tú.

Allá por los remotos años 90, al centro de sangrientos hechos históricos como el 27F y el 4F, compartimos luchas cuya memoria aún reivindico: la defensa de los derechos humanos, la causa de la justicia social, el sueño posible de una patria de libres y de iguales. Te recibí en mi oficina de diputado al Congreso de la República, ¿recuerdas?, atendiendo denuncias y organizando el resguardo de algunos perseguidos.

No pude compartir contigo y los tuyos el apoyo a la candidatura de Hugo Chávez porque resentía su temperamento autoritario y militarista y, como se lo dije a él mismo cuando a finales de 1997 me invitó a sumarme a sus huestes, porque, socialista liberal yo, creía en la economía de mercado y él no. Increíble poder decirlo ahora, más de veinte años después, cuando parece suficientemente probado que la atrofia estatista y centralista es lo que ha causado la devastación del aparato productivo nacional y el hambre y la pobreza que hoy padecen las grandes mayorías nacionales.

Al final, vamos a decirlo así, te sacaste la lotería: la designación a dedo de un caudillo moribundo, te hizo presidente de la república

Adversando entonces, como adverso hoy, la naturaleza más fascista que comunista del proyecto político de eso que por comodidad podemos llamar chavismo-madurismo, quiero contarte que iniciado tu gobierno allá por 2013, tuve sin embargo la esperanza de que serías capaz de rectificar.

Por familia, conocí desde niño la crónica sorprendente del proceso de transición que condujo de Gómez a López y de éste a Medina, es decir, del andinismo a la democracia, o, con perdón de mis paisanos, de la barbarie a la civilización. Entendía que por gratitud e interés, quisieses ser leal a la figura de tu paredro, pero entonces pensaba en los chinos: Deng, en su tercer ascenso al poder, logró darle un golpe de timón a la nave comunista, admitiendo que funcionaran las leyes del mercado para conseguir el desarrollo impetuoso de las fuerzas productivas (lo que en tres décadas hizo de China la segunda potencia económica del planeta en trance de ser la primera y sacó de la pobreza a centenares de millones de chinos), y lo hizo sin necesidad de descolgar la gigante imagen de Mao que pende desde el portal de la Ciudad Prohibida sobre la desmedida explanada de la plaza Tien An Men.

Dijo, si no recuerdo mal, con absoluta y ruda claridad, que Mao había acertado en un 70 % de sus ideas (algo, por supuesto, totalmente discutible) pero que se había equivocado en un 30 %: rectificar ese 30 % bastó para transformar la historia de ese milenario país… y del mundo. Tú pudiste hacer algo parecido respecto de Chávez pero, no sé si por una lealtad mal entendida o si por incapacidad simple y rampante, te refugiaste en la memoria de un fantasma para justificar tus errores.

En fin, Nicolás, tu decisión fue sumirte en la profundización de lo que me gusta llamar los seis ismos fatales de Chávez: caudillismo, autoritarismo, centralismo, militarismo, estatismo y populismo. Veamos

Ante el avance democrático, por métodos pacíficos y constitucionales de las fuerzas opositoras, en vez de admitir la posibilidad de la alternabilidad republicana, de dejar que operaran los dispositivos que contiene la Constitución que tú mismo ayudaste a redactar, escogiste el desbarrancadero del autoritarismo, echando mano de prácticas dictatorialistas y proto-totalitarias, inventando un caudillismo ahora disminuido, atrincherándote tras las bayonetas del militarismo heredado.

Derrotados en 2015 de modo palmario en las elecciones parlamentarias, tú y tus conmilitones resolvieron intervenir, entre gallos y media noche, al TSJ cuyos magistraturas vencidas debieron haber sido designadas por la nueva AN. Ya ese acto anunciaba la tormenta que se avecinaba.

No voy a negarte que el talante revanchista y clasista de cierta oposición que, como otras veces, al sentirse vencedora, se fue de bruces seducida por el espejismo del “todo o nada”, extremó y escaló el viejo conflicto. Sé que la violencia callejera propiciada por algunos sectores “salidistas”/extremistas de la oposición, bloqueó, comprometió, boicoteó el camino de diálogo, negociación, acuerdo y elecciones que debimos haber transitado. Y me consta que también esa oposición, y no sólo el gobierno, tiene mucho de culpa en el fracaso de las conversaciones que se entablaron en esos años.

Pero está claro que siempre, siempre, los gobiernos tienen la primera responsabilidad. Como tanto se te pidió, pudiste y podrías aún hoy actuar con magnanimidad frente a esa vergüenza que son para tu gobierno la existencia de centenares de presos políticos o rehabilitar a partidos y políticos a los que ilegalmente se les ha confiscado sus derechos en un acto supremo de abuso de poder. Pero no lo hiciste.

No se puede, Nicolás, arrinconar a los adversarios impunemente. La crispación de hoy tiene un origen primario: el ejercicio dictatorialista del poder que ha caracterizado tu presidencia

¿Creías que podías: abusar de todos los recursos del Estado para ganar la presidencia, instrumentalizar al TSJ, acosar a la AN y arrebatarle por la vía de los hechos sus competencias, convocar una Constituyente a tu medida sin consultar la soberanía popular y sin consenso con los opositores, reprimir las protestas ciudadanas, y que no habría consecuencias? Bueno, aquí tienes los resultados: un país encendido por sus cuatro costados, resentido, iracundo, que no te dejará gobernar en paz.

Pudiste en 2014 escuchar las recomendaciones que una y otra vez te hicimos muchos venezolanos, unos desde el chavismo disidente, otros desde la oposición clásica, en el sentido de rectificar el demencial rumbo que llevaba el proceso económico nacional. ¿No crees que es hora de que reconozcas que fracasaste a este respecto? Te empeñaste en viejos dogmas más que superados por la historia. Profundisaste el estatismo y el populismo. Expandiste el asistencialismo sin ya tener con qué, lo que incrementó los desequilibrios que nos han traído hasta aquí. Desconfiaste de la economía de mercado. Profundisaste la cultura rentista de la nación, incluso con daños ambientales irreversibles. Y sólo al final, ya con el agua al cuello, cuando ya muy pocos creen en ti (ni en Venezuela ni en el mundo), echaste mano de algunas medidas inconexas, insuficientes, mal diseñadas, tardías que como ha sido visto, no lograron sino muy poca cosa.

Ni el aumento de la gasolina fuiste capaz de ejecutar y hoy el 99.9 % de lo que al final pagamos por los combustibles no va a Pdvsa sino a quien opera el servidor: surrealismo puro, o Macondo, si quieres. ¿Crees que alguna recuperación económica podrás asegurar siendo que 15 de los 20 países más prósperos y desarrollados del planeta te desconocen? Ponte la mano en el corazón, Nicolás, y admite que en estos menesteres de la economía has sido un verdadero fiasco.

Aquí estamos, pues. Con la producción petrolera cayendo en picada, con la hiperinflación más alta del planeta y una de las mayores de toda la historia de la humanidad (creo que superados solo por la Hungría de la postguerra), hambreados y pobres, desabastecidos de medicinas, presenciando con dolor y rabia cómo nuestros enfermos mueren de mengua en los hospitales públicos, y, entre muchas otras penurias que sería largo listar, con todos los servicios públicos colapsados.

Así hemos llegado a esta hora oscura, literalmente. ¿Querías pasar a la historia? Este apagón nacional te reserva un sitial especial en ella. No voy a especular acerca de si fue una agresión imperial o si tal vez algunos sectores políticos buscan derrocarte a través de estos métodos de fuerza. Tampoco le echaré la culpa a la grosera corrupción que carcome los tuétanos de tu gobierno, ni a la supina ineptitud de tus ministros (a quienes tú no tienes el carácter de destituir) ni a la crecida partidización de la función pública, todo lo cual, como es más que evidente, se encuentra en el origen estructural de esta catástrofe. El hecho real, Nicolás, es que así serán las cosas mientras tú sigas ocupando el despacho presidencial en Miraflores.

Éste devastado, destruido, colapsado, empobrecido, será el país que tendremos mientras tú y los tuyos sigan en el ejercicio del poder político en Venezuela. Ojalá quienes te rodean, comenzando por los militares, y tus camaradas más inteligentes, te lo hagan ver

Hora de irse, Nicolás

De acuerdo: que no sea por la fuerza. Ni mucho menos obedeciendo las órdenes del imperio gringo. Pero dejemos que hable el pueblo. De verdad. No de mentirijillas. Sin abuso de poder. Asegurando un árbitro imparcial. Ofreciendo garantías para que la clamorosa mayoría nacional que te adversa se exprese y elija un nuevo gobierno. Porque no me dirás que en serio crees la delirante tesis que patéticanente ustedes pregonan, según la cual el madurismo es mayoría. Es a ustedes a quienes más interesaría propiciar y no seguir obstruyendo que se active el principio de alternabilidad republicana. Si te empeñas en un absurdo perpetuacionismo desfasado de los tiempos modernos, vas a terminar de achicharrar el capital político que te queda.

Ya no tienes posibilidad alguna de salir del poder por la puerta grande, habida cuenta del sonoro fracaso de tu gestión gubernamental. Pero tampoco es obligante que salgas por la puerta de atrás, con las tablas en la cabeza luego de un nada improbable colapso general del Estado (aun mayor que el que hemos padecido en estas últimas horas), o precedido de una conflagración violenta que te eche del poder a tiros. Tienes aún la puerta lateral de una solución pactada. Propicia, por ejemplo, un referendo consultivo para que el pueblo diga si quiere o no unas elecciones generales para la relegitimación de todos los Poderes Públicos nacionales. Si lo ganas, cosa imposible, te quedas. Y si lo pierdes, te retiras del poder por mandato de la voluntad popular. Nada más digno para un demócrata. Y con la cuarta parte del país que aún te respalda, vayan a la calle, participen de las luchas sociales, reconstruyan su partido desde la gente y no desde el aparato y las prebendas estatales, refunden su proyecto que, quién quita, mediando una honda autocrítica y renovación ideológica, puede que sean en el futuro próximo otra vez opción de poder.

Claro, si te tienta la idea, si por fin tú y tus adláteres consiguen aceptar que ésta que te sugiero es más historia y más gloria que la de destruir a un país entero y a su gente en nombre de un ansia sin límites de poder, debes comenzar por mostrar audaces gestos unilaterales como estos tres, para comenzar: libera a todos los presos por causa política, habilita a los partidos políticos a los que ilegalizaste y a todos sus directivos, abre las puertas de la nación a través del sistema de Naciones Unidas para el ingreso de la ayuda humanitaria.

Recuerda a López Contreras clausurando la Rotunda y arrojando al mar grillos y cadenas

Venezuela, esta patria nuestra siempre mancillada y expoliada, se merece aún en esta oscurana de odio que anuncia violencia y destrucción, una oportunidad. Que dialoguen los que se confrontan. Que hable el pueblo convocado a referendo y que acatemos su mandato. Todavía es posible. Ahora es la hora.

@eochoa_antich

Frente Amplio Venezuela Libre hace público su manifiesto

El Congreso Venezuela Libre, en el Aula Magna de a Universidad Central de Venezuela, inaugurado por Luis Ugalde s.j., exrector de la Universidad Católica Andrés Bello.

Luego de divisiones y derrotas en los últimos dos años, la oposición democratica de Venezuela se está redefiniendo, ampliando y adoptando un nuevo lenguaje. El “Frente Amplio Venezuela Libre”, luego de meses de consultas en todo el país, presentó el 26 de noviembre su Manifiesto Venezuela Libre.

Segunda Vuelta

26 noviembre 2018 / Frente Amplio Venezuela Libre

Somos el Congreso Venezuela Libre. El encuentro de una gran cantidad de sectores sociales y políticos, de las fuerzas democráticas de todo el país, convocados por el Frente Amplio para intercambiar propuestas y coordinar acciones. Representamos una nueva forma de organización del país democrático. Resueltamente decididos a construir una instancia de encuentro social y político a través de la cual pondremos en marcha el cambio político definitivo en nuestro país. El país nos demanda construir una Unidad Superior, y no descansaremos en este esfuerzo.
Nuestros objetivos son transparentes y democráticos: accionar todas nuestras decisiones desde el consenso que resulta del debate eficaz y oportuno, organizar las fuerzas democráticas que componen a la sociedad venezolana, plantear las líneas estratégicas de la lucha por el cambio definitivo en la política nacional y, sobre la base de estas orientaciones, ser la voz que cuente la historia verdadera del proceso que estamos llevando adelante.
Así, a partir de las propuestas e ideas esenciales del Congreso Nacional Venezuela Libre, resultado de los exitosos Congresos Regionales, hacemos de conocimiento público el siguiente Manifiesto:

I. Este Congreso marca el inicio de una etapa de reunificación de todas las fuerzas democráticas dispuestas a enfrentar a la dictadura para superar la crisis humanitaria que azota a los venezolanos, permitir que todos vivamos en condiciones dignas del ser humano, conquistar la libertad y, en lo adelante, evitar que el populismo y el autoritarismo la pongan en riesgo.

II. Definimos el 10 de enero de 2019 como una fecha que representa un hito histórico en esta etapa oscura de la vida nacional. Ese día vence el periodo presidencial vigente. Con ello desaparece por completo cualquier vestigio de legitimidad de un dictador totalitario que por la vía de los hechos ya carecía de ella, razón por la cual, a partir del 10 de enero, ocurriría una usurpación continuada del poder presidencial, pues quien pretende ejercerlo lo haría sin la legitimidad de origen que solo da la voluntad del pueblo.

III. Por ello, nos organizamos desde ahora en instancias tácticas, estratégicas y logísticas para darle cauce al creciente malestar social del pueblo venezolano, víctima de una terrible crisis humanitaria y de un brutal proceso de empobrecimiento generalizado, a través de la protesta pacífica de calle que aumente la presión sobre la dictadura y haga cesar la usurpación.

IV. El Frente Amplio Venezuela Libre se compromete a construir las bases de un Acuerdo Nacional que defina las reglas de una transición ordenada e inmediata y que garantice la plena vigencia de la Constitución de 1999 como instrumento jurídico- constitucional que unifica el sentimiento de la mayoría del pueblo venezolano. En este sentido, reconocemos a la Asamblea Nacional como la única institución con legitimidad democrática y responsabilidad institucional para garantizar y conducir la transición.

V. Junto a las reglas para una transición ordenada e inmediata, el Frente Amplio Venezuela Libre se compromete a presentar un Plan de Políticas Públicas para ser ejecutado en el momento de la reconstrucción nacional. Serán diez las prioridades de este Plan de Gobierno en Consenso:

  1. Atención de la emergencia humanitaria compleja en materia de salud y alimentación, con énfasis en nuestra población más vulnerable.
  2. Cambio del modelo político, económico y social.
  3. Atención inmediata a la crisis económica. Detener la hemorragia causada por la hiperinflación y recuperar el poder adquisitivo de la población.
  4. Recuperación de los servicios públicos para hacerlos eficientes y sostenibles.
  5. Reestructuración de las instituciones y lucha frontal contra la corrupción, que incluya la recuperación de activos provenientes de ella.
  6. Respeto a los derechos laborales, a fin de garantizar el acceso de todos al trabajo, a un salario digno y a la posibilidad de crecer económica y socialmente en progreso y en paz.
  7. Reforma integral del sistema de seguridad ciudadana, que incluya no sólo la reducción drástica de los índices de criminalidad que desangran a nuestro pueblo sino también la recuperación de territorios tomados por grupos irregulares, y respeto de los Derechos humanos de todos por igual.
  8. Compromiso pleno con la educación masiva y de calidad de los venezolanos, para que sin importar lugar de nacimiento o situación social, todos tengamos la posibilidad de desarrollar nuestro potencial como seres humanos.
  9. Compromiso con el restablecimiento de la dignidad de nuestra Fuerza Armada Nacional, con la mejora en las condiciones de vida y de servicio de sus integrantes, todo lo cual pasa por el respeto estricto a su naturaleza y funciones, descritos de manera clara en el artículo 328 de nuestra Constitución Nacional.
  10. Reconciliación nacional y justicia, y desmontaje del lenguaje y prácticas de odio que dividen y explotan a los venezolanos.

VI. El Frente Amplio Venezuela Libre se ofrece como el lugar de encuentro nacional para coordinar la Protesta Social y la Defensa de la Democracia, que tendrán como fin último la transición democrática.

VII. El Frente Amplio Venezuela Libre anima a la comunidad internacional a continuar reconociendo las luchas democráticas del pueblo venezolano, y a intensificar la presión y las acciones que contribuyan con la salida de la dictadura. La dictadura venezolana es una amenaza para todos los pueblos libres del mundo, y en especial de nuestra América.

VIII. El nuestro es un compromiso con la construcción de una estructura organizativa funcional y efectiva, que haga posible reforzar la necesaria organización ciudadana y la acción de nuestros objetivos en cada uno de los rincones del país. Para ello hacemos un llamado al trabajo conjunto con otras organizaciones ciudadanas y populares. La Unidad Superior es nuestro norte.

IX. Convocamos a toda la ciudadanía a defender la Constitución, y de manera especial a los hombres y las mujeres de la Fuerza Armada Nacional a asumir su responsabilidad con el inmediato restablecimiento del orden constitucional. La dictadura es un peligro para todos los venezolanos, tanto civiles como militares. La represión es contra todos por igual y se da en las calles y dentro de los cuarteles también. Necesitamos rescatar el espíritu cívico de unidad del 23 de enero de 1958.

X. Los hijos e hijas de esta tierra llamada Venezuela, hoy le decimos al mundo, a nuestros hermanos de otras latitudes y pueblos, que estamos decididos a ser plenamente libres. Gritamos a todos los vientos que NO habrá dictador alguno que pueda contener la fuerza y la férrea determinación del pueblo de Venezuela en la lucha por su libertad, su soberanía, su felicidad, su prosperidad, y por una sociedad democrática e inclusiva.

Todos somos hijos, hermanos o hermanas, padres o madres, somos el PUEBLO DE VENEZUELA, y podemos encontrarnos en la Constitución vigente. Somos el país con el que soñamos ser y por el cual luchamos: un país de oportunidades, un país de igualdad, de acceso a bienes y servicios públicos, donde se respeten TODOS los derechos de TODOS, incluyendo a quienes disienten de nuestras ideas.