Mes: diciembre 2016

De la Mesa de Unidad Democrática al Movimiento de Unidad Democrática. De Leopoldo López

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Leopoldo López

Carta que Leopoldo López, dirigente opositor venezolano y preso político de Nicolás Maduro manda desde su celda en la cárcel militar Ramo Verde:

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2017: Dictadura o democracia

“Finaliza 2016 y la crisis que tanto hemos advertido se agrava aceleradamente y con hechos sin precedentes en nuestra historia. En lo económico y social, la escasez ya no es sólo de alimentos, medicinas, repuestos e insumos básicos de la economía. Ahora hay un racionamiento de billetes y del propio dinero de los venezolanos lo que originó hechos lamentables en diversas partes del país. El alto costo de la vida, como cada año, cerrará registrando la cifra más alta de nuestra historia, colocándonos como el país con mayor inflación del mundo. Lo mismo sucede con la violencia, el otro gran mal que azota a los venezolanos, y que, de igual forma, hará que se supere el número de homicidios del año anterior. Si bien estos hechos son de una gravedad enorme,  no son más que las consecuencias previsibles de un modelo y un sistema claramente equivocado y que, de no cambiarlo, empeorará mucho más el sufrimiento de nuestro pueblo.

Los venezolanos saben que está crisis es la consecuencia de este modelo y me llena de fuerza saber que nuestro pueblo cada día tiene niveles mayores de conciencia sobre la causa y el origen de su situación política, social y económica pese a toda la hegemonía comunicacional y la propaganda que ha logrado desplegar este sistema. Hoy el 70% de los venezolanos considera que este gobierno no es democrático y se ha convertido en una dictadura y el 90% clama por un cambio.

Me sorprendo cuando algunos dicen que al pueblo no le interesa si estamos en dictadura o si estamos en democracia; que lo importante para el venezolano es que le resuelvan sus problemas. Mi respuesta es que la inteligencia de nuestro pueblo no debe subestimarse.  El venezolano tiene tantas necesidades materiales y básicas como necesidades espirituales de libertad. El pueblo de Venezuela sin duda hoy está agobiado por los problemas más básicos, pero también está asfixiado por un régimen que lo quiere controlar todo, por una una dictadura que busca suprimir nuestras libertades y que en este 2016 cruzó una raya que los demócratas venezolanos y el mundo democrático no debemos tolerar con pasividad: el desconocimiento a la AN, el desmantelamiento institucional y del Estado de Derecho a través del control total de los poderes públicos en especial del TSJ y CNE y, lo más grave, la eliminación arbitraria del Referéndum constitucional, que en la práctica suspendió el ejercicio del voto popular en nuestro país.

Desde hace más de 3 años insistimos en que la cosas hay que llamarlas por su nombre y en Venezuela hay una dictadura. Lamentablemente desde hace mucho no estamos ante un escenario de posible rectificación del régimen, por el contrario su intención es la profundización del modelo.Siempre he creído que el no tener una postura clara y en consecuencia firme, sobre lo que estamos enfrentando los demócratas, se corre el riesgo de seguir permitiendo su consolidación y la destrucción del país, por eso afirmo que el primer paso para una estrategia compartida por todas las fuerzas democráticas es reconocer y saber a que nos estamos enfrentando.

Pero no es suficiente identificar el origen de los problemas y sus responsables. Nos corresponde definir una meta y orientar una ruta común y unitaria para el 2017: RECUPERAR EL VOTO POPULAR Y SALIR DE LA CRISIS y teniendo este objetivo como prioridad quiero insistir, de manera humilde, a los venezolanos y a toda la Unidad democrática en la siguiente ruta de acción política.

1. Responsabilidad política y constitucional:

Una vez instalada la Asamblea Nacional en su nuevo periodo de sesiones, es necesario establecer como primer paso para salir de la crisis, la responsabilidad política, constitucional de la crisis generalizada. La AN debe continuar el debate ya iniciado este año que finaliza y decidir sobre la responsabilidad política de Nicolás Maduro y del abandono de sus responsabilidades y deberes constitucionales. No tengamos dudas, la Asamblea Nacional tiene toda la legitimidad otorgada por el voto popular. Nuestro pueblo confió a la oposición,  no una simple mayoría, confió los 2/3 de su composición, en un claro mandato de cambio político. Hay que ejercer esa mayoría, tomar decisiones y convocar a nuestro pueblo a respaldarlas y hacerlas respetar en las calles. DEFENSA POPULAR DE LA ASAMBLEA NACIONAL

2. Recuperar el ejercicio del derecho al voto popular:
El derecho de convocar al pueblo soberano mediante una consulta electoral no puede ser revocado de manera indefinida y por eso el segundo paso que debe dar la Asamblea Nacional es designar de forma legítima a los rectores del CNE.

3. Organización ciudadana y movilización popular:
Ante cualquier desconocimiento a las decisiones que tome la AN, corresponde a la Unidad democrática convocar a los ciudadanos a organizarnos en Asambleas de ciudadanos y en grandes manifestaciones en acompañamiento y apoyo a la declaratoria de responsabilidad política y el nombramiento y toma de posesiones de los nuevos rectores. Debemos estar claros que el éxito y el cambio solo podrá lograrse con un liderazgo y un pueblo movilizados y presionando a la dictadura.

4. De la MESA de la Unidad Democrática al MOVIMIENTO de la Unidad Democrática:
No se trata de una nueva organización, es la transformación de una organización unitaria para una nueva fase que requiere la inclusión distintos sectores y movimientos. La Mesa de la Unidad surgió como una instancia de articulación partidista que ha mostrado su enorme eficiencia para la batallas electorales. Ahora los tiempos son de resistencia y de lucha por conquistar la democracia y esta lucha requiere de la mayor amplitud y convocatoria. Por eso proponemos pasar de la mesa al movimiento de Unidad Democrática, cuyo objetivo central sea recuperar el ejercicio del voto popular y derrotar a una dictadura para restituir el orden constitucional y recuperar la democracia.

5. Acuerdo Nacional:
Teniendo la certeza de que los venezolanos conquistaremos el cambio, lo responsable y que nos corresponde a todos, es definir juntos lo que queremos para la Venezuela que debemos reconstruir. En este sentido debemos promover un debate amplio, incluyente y con la urgencia para definir las metas y las prioridades en distintos ámbitos de la vida nacional que nos permitan restituir la vigencia constitucional, la convivencia democrática y promover el bienestar mediante la responsabilidad y el trabajo incluyente. El resultado de este debate debemos ser ese gran Acuerdo Nacional que estoy convencido no debemos tener ningún temor es que sea sometido a los ciudadanos por medio de una consulta electoral.

Finalizando este 2016 y con la mayor sinceridad y responsabilidad, es necesario decir que nos esperan momentos difíciles el próximo año. Pese a esto, les pido que se llenen de fuerza, que se llenen de fe y que se llenen de optimismo porque en 2017 seguiremos luchando con toda nuestra voluntad para alcanzar La Mejor Venezuela. Por todos ustedes, venezolanos que creen en un país mejor, seguiremos luchando sin importar el sacrificio por esa Venezuela en donde todos los derechos sean para todas las personas y estamos convencidos de que el cambio que tanto anhelamos viene, y que viene más temprano que tarde, porque somos millones los que seguimos en este camino y que no descansaremos hasta impulsar los cambios que nuestro hermoso país necesita.

Quiero enviarle a cada venezolano que se encuentra hasta el último rincón de nuestra tierra un afectuoso abrazo de fin de año. Igual para mis compañeros de la Unidad, mis hermanos de Voluntad Popular y todas sus familias, así como para todos mis compañeros presos políticos que hoy están separados de sus seres queridos por el solo hecho de pensar distinto y querer una mejor Venezuela.

Fuerza y Fe
Leopoldo López
Preso de conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde”

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La política económica fundamental. De Manuel Hinds

La economía que está surgiendo es la economía del conocimiento, en la que el factor principal de producción es la educación incorporada en las personas.

manuel hindsManuel Hinds, 30 diciembre 2016 / EDH

Como lo explicó hace muchos años Joseph Schumpeter, el desarrollo conlleva dos elementos, uno destructivo y otro constructivo. Para hacer camino para las innovaciones que son el fundamento del desarrollo, la economía naturalmente destruye las actividades que estas innovaciones han vuelto obsolescentes. Los que trabajan en estas últimas experimentan bajas en los salarios y reducciones en las oportunidades de trabajo, mientras que los que trabajan en actividades que toman ventaja de las nuevas tecnologías experimentan lo contrario—más oportunidades y mayores salarios. Este proceso se acelera en las épocas en las que, como la que estamos viviendo, se está desarrollando una revolución tecnológica.

diario hoyEs clave, pues, identificar la dirección que la economía y las oportunidades de empleo están tomando si que queremos que nuestro país tome ventaja de ellas y no quede aplastado dentro de el tipo de economía que está desapareciendo. Es decir, debemos entender hacia dónde va el mundo.

En estas columnas he insistido ya por muchos años que la verdadera política económica de largo plazo, la que puede llevarnos al desarrollo, debe estar contenida en la inversión en capital humano—es decir, en la inversión en educación y salud, que por supuesto necesitan también de seguridad ciudadana. La Universidad de Georgetown publi-có el 30 de junio recién pasado un estudio que proporciona aun más pruebas de la verdad de esta aseveración. https://cew.georgetown.edu/cew-reports/americas-divided-recovery/

El estudio es sobre el tipo de trabajos que se han generado en Estados Unidos durante la Gran Recesión de 2008-2009 y en los años posteriores. Durante la recesión se perdieron 7.2 millones de trabajos. Esta cifra, sin embargo, era el resultado neto de 7.4 millones perdidos en trabajos que requerían un grado de educación equivalente a haber cursado algo de universidad o menos, y de una ganancia de 187,000 trabajos para gente con grado universitario o más alto. Es decir, la gente con grados universitarios no experimentaron caída en el empleo mientras que los que tenían menos educación sufrieron una pérdida enorme, 7,4 millones de puestos de trabajo.

Luego, en la recuperación, de 2009 a 2016, la economía recobró 11.6 millones de trabajos. Pero de éstos, 11.5 millones fueron para trabajadores con al menos alguna educación universitaria. Sólo 80,000 fueron para los que tienen secundaria o menos. Al observar el período entero (la Gran Recesión y su recuperación, de 2008 a 2016), la economía estadounidense creó 11,6 millones de trabajos para los que tienen algo de universidad o más, y perdió 5.5 millones en los que tienen sólo secundaria o menos.

El papel de la educación en el empleo se reconfirma con los datos de otra investigación realizada por el Hamilton Project  que muestra que de 1990 a 2013 los salarios han subido o bajado de acuerdo al nivel de educación: los más educados han tenido aumentos sustanciales mientras que los menos educados han sufrido re-ducciones en sus salarios. Los dos extremos en la distribución de estos grupos son los que tenían menos que un diploma de secundaria, que perdieron un 20 por ciento de sus salarios, y los que tenían alta educación, que tuvieron un aumento del 21 por ciento.

Estas cifras muestran claramente la naturaleza del proceso de desarrollo económico y la dirección en la que se está moviendo. La economía que está surgiendo es la economía del conocimiento, en la que el factor principal de producción es la educación incorporada en las personas. Por supuesto que la inversión en infraestructura, maquinaria y equipo seguirá teniendo enorme importancia en el desarrollo, pero esa misma inversión lleva dentro de sí enormes cantidades de capital humano, y su realización y su uso para producir requiere cada vez mayores niveles de educación.

En El Salvador (y en América Latina en general) la educación es despreciada por los políticos porque sus resultados se ven sólo en el mediano y largo plazo. Esta es la razón por la que la región sigue subdesarrollada después de 200 años de independencia. Ojalá que el 2017 sea el año en el que al fin los políticos y la gente entiendan que la clave de todo el desarrollo está en la educación.

Mi última columna en El Diario de Hoy. De Marvin Galeas

Esta columna me permitió ganar miles de amigos reales y virtuales. Personas que amables me saludan en los centros comerciales o en cualquier otro lugar. Es agradable, no lo niego.

marvin galeasMarvin Galeas, 31 diciembre 2016 / EDH

Este 31 de diciembre, tras poco más de 16 años de tener el privilegio de escribir como columnista semanal de este periódico, mi intuición me dice que llegó el momento de decir adiós a mis queridos lectores.  Lo pensé mucho, le di muchas vueltas, lo hablé con Sandra y mis hijas. Expuse mis razones y las cuatro me apoyaron.

Antes de continuar, debo expresar mi agradecimiento a Don Enrique Altamirano y doña Thelma, a Fabricio y Eduardo Torres, quienes generosamente me cedieron este importante espacio de opinión.  Fue Janet Cienfuegos la que me invitó a escribir pequeñas columnas en la sección de espectáculos. Luego, por sugerencia de Eduardo y aceptación de la familia Altamirano, pasé, como se dice, a las grandes ligas.

diario hoyEn mi mente y corazón quedarán grabadas las acertadas sugerencias de dos grandes editores: Luis Fuentes y Rolando Monterrosa. También durante algún tiempo también hice entrevistas de dos páginas, algunas de ellas realmente movieron el tapete. También escribí algunas crónicas especiales como cuando acompañé a una comitiva presidencial a la Casa Blanca y pude conocer en persona al presidente Bush.

Aquí, en estas páginas, han quedado escritas, para siempre en el ciberespacio, mis opiniones sobre diferentes aspectos de la vida nacional, mis relatos de la guerra y sobre las profundas lecciones que se pueden aprender en episodios de la vida cotidiana. Como todo ser humano, cometí errores. Creo que no pocas veces se me pasó la mano al ser muy confrontador.

Sobre todo, en los primeros años.  Por esos tiempos yo era el columnista más joven.  Y quería decirlo todo con fuerza y a veces con mucha agresividad. Eso, aunque tuviera razón, le restaba peso a mis argumentos.  No pocas veces me equivoqué y a veces pequé de sarcástico. Aprovecho para pedir disculpas 15 años después públicamente, aunque ya lo hice en privado, al gran escritor Manlio Argueta, por una desafortunada columna.

Pero también, sin el más mínimo afán del autoaplauso, acerté cuando advertí sobre los peligros que entrañaba llevar a la presidencia al sujeto que gobernó el período pasado. Advertí, allí está escrito, sobre su arrogancia, sobre su escasa inteligencia emocional y su suprema soberbia.No pocos me insultaron feamente por eso. Pero creo, sin lugar a dudas, que en  este caso particular la historia me ha dado la razón.

En estas páginas fui un claro defensor del sistema de libre empresa, de la democracia sin apellidos y del respeto del Estado de Derecho.  Fui un duro crítico de los sistemas socializantes.  Pero eso no me hace ciego.  No comparto para nada los abusos de ciertos “capitalistas” en contra de la gente menos favorecida.

La avaricia de no pocos empresarios al exprimir al máximo a sus trabajadores y proveedores, (eso del quedan es un abuso total) y la forma en como acosan, denigran y maltratan a los clientes, son en el fondo culpables del acceso al poder de sistemas como el chavismo.

En resumen, critico los abusos del sistema capitalista, pero rechazo ciento por ciento el socialismo marxista, y esa locura llamada socialismo del siglo XXI. Esa reflexión no tiene nada que ver con la discusión del salario mínimo. Aquí, con todo respeto, creo que tanto Monseñor Escobar Alas como el padre Tojeira están completamente equivocados.  Pero eso es harina de otro costal.

Esta columna me permitió ganar miles de amigos reales y virtuales.  Personas que amables me saludan en los centros comerciales o en cualquier otro lugar.  Es agradable, no lo niego.  Ahora que gobierna el FMLN, son más las miradas y gestos de simpatía que las de odio, que me lanzaban antes que se estrellaran con los dientes en la dura realidad.

En cuanto a escribir sobre política, quiero decir que  en este momento estoy quemando las naves. Alguien me aconsejó, nunca digas nunca. Pues bien, así como cuando tiré hace varios años la última colilla de cigarro, y tomé la última gota de licor, pues con esa misma fuerza moral y de voluntad digo que nunca más volveré a escribir sobre política.

La política no tiene ya ningún encanto para mí. Dije lo que tenía que decir. Hice lo que tenía que hacer. Se acabó. También es una manera de guardar respeto y luto por Francisco Guillermo Flores Pérez. La forma perversa como planificaron su caída (uno de los participantes, borracho, me lo contó paso a paso) me provocó asco, repudio, dolor.

Seguiré escribiendo. Hay varios libros que escribir para 2017. CHAT está en las librerías y hay otros  megaproyectos que me tienen entusiasmado. A todos ustedes, queridos lectores, gracias por la amistad. Tengo todos sus correos guardados. Ustedes, amigos, estarán por siempre en mi corazón.

marvingaleasp@hotmail.com

 

Vea también:

Carta al amigo, compañero y colega Marvin Galeas: No tire la toalla
… y la respuesta de Marvin Galeas

Carta del fin de año: Lo malo, lo bueno y lo feo del 2016. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 31 diciembre 2016 / EDH

Lo malo: las elecciones del Consejo Nacional de Judicatura y de la Corte de Cuentas; las mesas falsas en Casa Presidencial; el presupuesto.

Nuevamente, la Asamblea no eligió dentro del plazo constitucional a los miembros del Consejo Nacional de Judicatura ni a los magistrados de la Corte de Cuentas. Esto ya es grave por el vacío institucional que crea. Pero es aun más grave: al final eligieron mal. Volvieron a aplicar cuotas partidarias y no criterios de idoneidad y mérito profesional o académico. A estas alturas, una Corte de Cuentas presidida por un magistrado que ha estado cerca de las campañas electorales tanto de Funes en el 2009 como de Tony Saca en el 2014, es un mal chiste.

diario hoyLa manera en la que el gobierno y la oposición enfrentaron la ‘crisis fiscal’ dejó mucho que desear. A las mesas de negociación, el FMLN y el gobierno entraron sin ninguna disposición de corregir las políticas que los han llevado a la crisis y ARENA entró sin claridad de su posición de ventaja: el gobierno sin los votos de ARENA se ahogaba. Resultado: no resolvieron nada de fondo. El gobierno sigue sin honrar sus obligaciones y no hay presupuesto, porque el FMLN se niega a presentarlo como la Constitución manda: equilibrado, completo y financiado.

Lo bueno: la no reelección de Luis Martínez, la reactivación de la Sección de Probidad y una ciudadanía activa.

El 2016 comenzó con una batalla campal entre quienes querían elegir a un fiscal independiente y correcto y quienes querían reelegir al fiscal general Luis Martínez, para mantener una fiscalía corrupta y extorsionista, cuya protección se podía comprar. El FMLN y Gana apostaron por Luis Martínez, y así lo hizo un sector fuerte dentro de ARENA. Gracias a una coalición amplia de ciudadanía crítica y la hombría de areneros como Jorge Velado, Juan Valiente y Johnny Wright Sol, al fin ARENA negó sus votos a Luis Martínez, salvando al país de un desastre judicial.

Contraria a la elección amañada del CNJ y de la Corte de Cuentas, la Asamblea logró elegir a 5 magistrados que cambiaron la inercia en el pleno de la Corte Suprema de Justicia. El resultado más visible: la reactivación de la Sección de Probidad, que recibió un claro mandato de investigación imparcial del enriquecimiento ilícito. Gracias al trabajo de Probidad, Funes, Saca y muchos otros funcionarios tendrán que enfrentar juicios, primero civiles, luego penales. El denominador común de estos desarrollos positivos es una creciente presión y organización de la ciudadanía, que utiliza la transparencia e información pública como palanca para obligar a la Corte, Probidad y Fiscalía a realizar su trabajo.

Lo feo: la verdad sobre la Fiscalía; nuevos escuadrones de la muerte y una opinión publica que los apoya; y… ¡Trump!

Lo mejor del 2016 ha sido que, una vez fuera del poder, cayó el exfiscal general Luis Martínez y fue expuesto todo el sistema de extorsión, manipulación de casos y “persecuciones al cargo del mejor postor” que existe en la Fiscalía. Fue expuesto también que tanto el gobierno de Funes como el actual de Sánchez Cerén compraban los servicios de la Fiscalía corrupta. El nuevo fiscal, quien arrancó su gestión presentando con gran pompa casos preparados por Luis Martínez y su mafia de fiscales, tuvo que ordenar una limpieza general en la FGR. Hasta ahí lo positivo. Pero en todo esto, hay que esperar hasta dónde será capaz y dispuesto a llegar el nuevo fiscal general, Douglas Meléndez, llevando los casos penales contra Saca, Luis Martínez, Nayib Bukele y Funes a las cortes.

Lo más feo del 2016: El resurgimiento de escuadrones de la muerte. Como durante la guerra, operan en cooperación y con protección de las fuerzas de seguridad y del partido oficial de turno. Y lo más preocupante de esto: la opinión pública está de acuerdo con que policías, soldados o escuadroneros maten, mientras los muertos sean pandilleros. ¿Y cuando comiencen a matar opositores?

¿Qué decir de Trump? Un hombre listo, pero ignorante, fue electo presidente de Estados Unidos. Además un tipo malo, sin esquema de valores y egocéntrico hasta el narcisismo. Y lo peor no es él, ni siquiera los fanáticos que le siguen. Lo peor son los oportunistas que saben que es corrupto, autoritario y peligroso, pero ya lo defienden, ya le besan el trasero y nos explican que no será tan mal presidente.

Happy 2017,

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El show que nos cuesta 11.8 millones. De Paolo Luers

paolo3Paolo Luers, 30 diciembre 2016 / EDH

Estamos en vacaciones y nadie quiere hablar de cosas serias. Entonces, les voy a contar un chiste: Casa Presidencial nos quería contar que la producción de su show sabatino de ‘Gobernando con la Gente/Festival del Buen Vivir’ cuesta nada más $5,000. Luego, cuando tuvieron que defender esta mentira en una audiencia ante el Instituto de Acceso a la Información Pública, cambiaron el monto a $32,017.08. Pero siegue siendo mentira: el costo aproximado de cada evento es de $118 mil. Cada segundo sábado…

El 9 de julio, la pareja presidencial celebró su reality show (más bien irreality) en la ciudad de Usulután. Días antes aparecieron los equipos de avanzada: los del Batallón Presidencial, para planificar la seguridad; los de la Secretaría de Participación Ciudadana, para visitar a las comunidades y seleccionar y entrenar a los ciudadanos que tendrían el privilegio de dirigirse al presidente; los técnicos para montar tarimas y carpas…

diario hoyEl propio sábado se movilizaron decenas de vehículos y cientos de funcionarios y empleados a Usulután: de Casa Presidencial, del Batallón Presidencial, de la PNC, de los 50 (!) instituciones del gobierno que participarían del evento; los activistas de la Secretaría de Participación Ciudadana y los periodistas de la Secretaría de Comunicación de CAPRES; los técnicos de Canal 10 y de Radio Nacional; y los camarógrafos, sonidistas, técnicos y productores de la empresa Meridiano89, quienes se encargarían de producir la versión televisiva del show.

Todos ellos trajeron sus respectivos equipos, toldos, sillas, mesas – y muchas de las instituciones participantes trajeron materiales para repartir a la población o para prestarles servicios o entretenimiento.

Luego, todo el aparataje había que desmontarlo, empacarlo, y transportarlo de regreso a San Salvador.

Tuvo lugar el evento, el presidente y su comitiva le dieron a la gente de Usulután muchas sonrisas y consignas, repartieron regalos, hicieron promesas – bueno, todos ya sabemos como funcionan estos eventos.

Ahora viene el chiste: Según Casa Presidencial, todo esto nos costó solamente 5 mil dólares. Esta fue la respuesta del oficial de información de CAPRES a una solicitud de información pública que este servidor hizo en agosto del 2016.

Obviamente, no me quedé satisfecho con esta respuesta, obviamente falsa. 5 mil dólares costó el alquiler y montaje de la carpa. Y según Casa Presidencial, todo lo demás no le causó ningún costo adicional, ya que se usaron equipos, vehículos y personal propio. Como si movilizar todo este montón de vehículos, funcionarios, empleados, soldados, policías, equipos y materiales no costara nada. Como si los materiales que reparten no costaran nada. Como si la gasolina fuese gratis. Como si todo el personal involucrado, que trabaja estos sábados de madrugada a noche, no cobraran nada, no comiera nada, no bebiera nada.

La mentira más obvia en esta (des)información de CAPRES es que la producción televisiva, que involucra numerosas cámaras y personal profesional, no les cuesta nada. Dicen: Lo hacemos con recursos, equipos y personal propio.

Bueno, en diciembre 2016 se celebró la audiencia ante el Instituto de Acceso a la Información Pública, porque este servidor apeló la resolución de Casa Presidencial. En esta audiencia, el representante de CAPRES testificó que el único costo del espectáculo eran los 5 mil que pagaron por la carpa. Todo lo demás, reiteró, fue hecho con recursos y personal propio de Casa Presidencial. Nadie cobraba horas extra. Y volvió a afirmar, ante los comisionados del Instituto, que el programa televisivo no causó a CAPRES ningún costo, ya que se realizaba con recursos, equipos y personal propio.

Este servidor argumentó que esto era doblemente falso: Primero, incluso si fuera cierto que todo se hizo con recursos propios, movilizarlos causaba costos. Segundo, la producción televisiva involucraba los servicios de profesionales reconocidos de una empresa (Meridiano89), y que este servidor insistía en conocer cuánto costó a CAPRES (o sea a nosotros) su servicio. Volvió a negar el representante de CAPRES que estuviera involucrado un servicio profesional externo.

El Instituto resolvió ordenar a Casa Presidencial a revelar cuánto tiene asignado en su presupuesto para realizar dichos eventos. Le dieron 5 días para entregarme la información requerida.

Al final de la tarde del quinto día recibí la ‘Resolución de Cumplimiento’ de Casa Presidencial. Cumplieron el plazo, pero incumplieron la obligación de entregar información completa.

Ahora, la historia oficial cambió. Ya no es válido lo que el oficial de información de CAPRES defendió a capa y espadas en la audiencia: que no se podía dar información detallada de los costos. Ahora mandan los costos del show del Buen Vivir al centavo, rubro por rubro, y evento por evento.

El costo total para el evento del 9 de julio 2016 en Usulután, en esta segunda versión de Casa Presidencial, fue de $32,017.08 – ya no de 5 mil, como originalmente sostuvieron.

Pero aun hay varios rubros que omiten: Todo lo relacionado con Seguridad lo declaran información reservada; todo lo relacionado con la movilización de los docenas de vehículos, lo omiten. No aparece ni un galón de gasolina. También omiten los servicios que en cada evento prestan los profesionales de Meridiano89 para producir la versión televisiva del (ir)realality show.

Capres reconoce $32 mil para un solo evento, pero el costo real oscila alrededor de $118,000.

¿Cómo llegamos a esta suma? Agregando a los costos oficiales de CAPRES de $32 mil los costos de cada una de las 50 dependencias del Estado que están participando en el show: con vehículos, materiales, equipos, toldos, muebles y personal. Pongamos un promedio muy conservador: $1,500 por institución. Son $75,000 por evento. Ya suman $108 mil. Plus los costos escondidos para la producción televisiva, incluso a precio de cheros: $10,000. Llegamos a $118,000. Esto son unos $2.36 millones al año, si calculamos 20 shows – o $11.8 millones en el quinquenio. Y esto es un calculo conservador, porque asumo que cada ministerio o autónoma participante gastará más que $1,500 en cada evento.

Falta mucho que recorrer en el camino a la transparencia. Sobre todo en Casa Presidencial.

 

La solicitud de información:

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La primera respuesta de CAPRES:

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La resolución del Instituto de Acceso a la Informacion Pública:

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La segunda respuesta de CAPRES:

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¿Quiénes mataron a William? De Mario Vega

Los hechores dejaron al lado una nota que decía: “Una rata menos, atentamente grupo de exterminio”

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, 29 diciembre 2016 / EDH

William Amaya nació en una comunidad de marginados en San Salvador. Al igual que otros jóvenes, vio en las pandillas la manera de alcanzar significado social, la oportunidad de ser. Se tatuó el cuello con los símbolos de su pandilla y se dedicó a vivir del delito. Tiempo después, en Iglesia Elim tomamos la decisión de intervenir la comunidad donde él vivía y en 2011 William tuvo una experiencia de conversión al evangelio. La pandilla respetó su decisión y le dieron de baja. Pero un joven que vive en una comunidad marginada, con antecedentes penales y tatuado no tiene muchas oportunidades en una sociedad tan vengativa como la salvadoreña. Eso lo entendemos muy bien en la iglesia y, consecuentemente, nuestro programa de intervención va más allá de la simple evangelización con palabras. Sucedió que William tenía habilidad para el canto, era un buen rapero. La iglesia le apoyó para que grabara su primer volumen que, de manera muy significativa, lo tituló “De las tinieblas a la luz”. Luego, William se dedicó a cantar en actividades de iglesias en donde ofrecía sus discos compactos caseros por pequeñas cantidades que le ayudaban a cubrir los gastos de su hogar.

diario hoyNo obstante su transformación, seguía siendo detenido arbitrariamente por las fuerzas del orden. A pesar de que la Ley de Rehabilitación y Reinserción de Miembros de Pandillas fue prometida en 2010, hasta el presente, los jóvenes que son rehabilitados por el evangelio no tienen garantía legal alguna en contra de los abusos. Fue así como en 2012, al igual que en otras ocasiones, fue capturado sin orden judicial a criterio de un oficial de turno y encarcelado por 14 meses en “detención administrativa”. La iglesia le colocó un abogado y, al no presentarse una acusación que no fuera su apariencia, fue dejado en libertad. Pensando en que un trabajo formal podría ayudarle a evitar las capturas arbitrarias, le enviamos a la empresa League, en donde, al igual que otros jóvenes rehabilitados, fue recibido con trabajo formal. Pero, el atravesar la ciudad para ir a trabajar se convirtió en un problema para su seguridad. Fue así que le apoyamos para que se hiciera de una motocicleta de segunda.

William se mantuvo trabajando por espacio de tres años, levantándose muy de mañana. De acuerdo a su costumbre, el lunes 19 de diciembre salió de su casa a las cinco de la mañana. Lo siguiente que se supo es que su cuerpo fue encontrado en la colonia Las Flores, de Soyapango, atado de manos y con cuatro tiros. Los hechores dejaron al lado una nota que decía: “Una rata menos, atentamente grupo de exterminio”. ¿Quiénes mataron a William? La vox populi sabe quiénes son los integrantes de los grupos de exterminio. Pero también pudiera ser que la nota solo tuviera el propósito de confundir. Lo que sí sabemos es que William no era una rata, tampoco era un miembro de pandillas. Era un joven trabajador de 26 años que deja en la orfandad a sus dos hijos de 6 y 3 años. Ese fue el regalo de fin de año que sus niños recibieron de parte de una sociedad excluyente e irreflexiva. Una sociedad que se reputa como cristiana, pero que no asimila la posibilidad de que una persona tenga una segunda oportunidad.

¿Qué es el populismo? De Bernard-Henri Lévy

Al populista le gustaría reemplazar las elecciones por los sondeos (o por un plebiscito) el concepto de República por el de concurso televisivo y al pueblo por la plebe. Se trata de una enfermedad senil de las democracias.

Bernard-Henri Lévy, filósofo francés

Bernard-Henri Lévy, filósofo francés

Bernard-Henri Lévy, 1 diciembre 2016 / EL PAIS

Según el populismo (primer teorema), el pueblo sabe lo que quiere. Y, cuando quiere algo (segundo teorema), siempre tiene razón. Falta (postulado) que realmente sea él quien lo quiere. Falta también (corolario) que nada obstaculice esa legítima pretensión.

En otros términos, el populismo dice al mismo tiempo: confianza ilimitada en los recursos y en la capacidad del pueblo, y desconfianza hacia todo aquello que podría interpretar, desvirtuar, diferir la justa expresión de ese pueblo que, librado a sí mismo, libre de obstáculos, tiene buen criterio por naturaleza.

¿Interpretar? Los intelectuales, las élites. Y por eso el populismo es siempre un antintelectualismo, una reacción contra las élites.

¿Desvirtuar? La maledicencia. La hipocresía política. Y por eso, de Tsipras a Le Pen, de Trump a Mélenchon, el populismo siempre recurre al lenguaje vivo contra el lenguaje vacío, al lenguaje crudo, truculento, contra la lengua supuestamente muerta, constreñida por los tabúes, de lo políticamente correcto.

el pais¿Diferir? Las leyes. El derecho. Las instituciones. La razón en el puesto de mando. La política. Todos esos ornamentos, esos suplementos redundantes e inútiles, esas formas vacías, cuyo único efecto será siempre, dicen y repiten los populistas, ahondar un poco más en la diferencia, un filósofo del siglo XX habría dicho la différance o, simplemente, la distancia entre el pueblo y sí mismo, entre su sana y santa voluntad y su expresión desvirtuada.

Hay políticos buenos y malos, dicen.

“El populista será implacable a la hora de fabricar
alteridad y de generar enemigos”

Están los que actúan de común acuerdo con el mundo del vacío y los que han sabido desvincularse de él.

Y lo propio de quien ha sabido hacer tal cosa es haber conjurado esa enfermedad que lo distancia del cuerpo social; es estar en contacto directo con los rencores, y también las esperanzas, de lo que los romanos llamaban, no el populus, sino la turba; es estar en contacto directo, también, con las fluctuaciones de esa turba tal y como se expresan, día tras día, a través de la enfermedad de los sondeos.

Ah, los sondeos…

Cuando aparecieron los sondeos, algunos dijeron: un instrumento más en manos de los poderosos que van a escudriñarnos, a evaluarnos, a manipularnos.

Pero los más lúcidos —¿y por desgracia, los populistas estaban entre ellos?— respondieron: al contrario, es la opinión pública la que triunfa; ella la que, en adelante, llevará la voz cantante; ¿qué Gobierno podría ignorarla?, ¿cómo no tener en cuenta una voluntad popular tan sabia, constante e incesantemente medida?

Y he aquí que los roles se invierten: la Opinión arrogante, el Príncipe humillado; la Opinión en los graderíos, el Príncipe en el estadio; el Pueblo rey, pues es él quien presiona, acosa y atemoriza al Príncipe, y el Príncipe recientemente rebajado.

Otro filósofo de la misma época, Michel Foucault, describió los mecanismos del poder tomando como modelo el panóptico de Bentham, ese centro invisible a partir del cual un amo, ausente, escudriña el cuerpo social: nadie lo ve, pero él ve a todo el mundo; es estructuralmente invisible, pero esa misma invisibilidad hace visible a la sociedad; y es esta visibilidad la que, al final, nos hace tan totalmente controlables.

El populismo ha dado la vuelta al dispositivo: pueblo invisible, poder visible; un pueblo que se escabulle, un poder conminado a mostrarse; ya nadie ve al pueblo, pero él ve todo el tiempo a sus amos (en los periódicos, en Twitter y en Facebook, en los programas de la señora Le Marchand, en los falsos debates, ajenos a toda voluntad de veracidad, que se organizan en nuestros días); de forma que, si el secreto del poder está en la mirada, el populismo es una de las fórmulas más elaboradas del poder en la Edad Moderna.

“Con los sondeos los papeles se invierten:
la Opinión arrogante, el Príncipe humillado”

¡Ah, si pudiéramos reemplazar de una vez las elecciones por los sondeos!, piensa el populista.

Si pudiéramos transformar la república en concurso televisivo; las elecciones, en plebiscito; la audiencia, en audímetro; si pudiéramos terminar con el pueblo y coronar al “gran animal” de Platón o a esa plebe que, según los sofistas, debía reemplazar al demos.

¿La plebe? El verdadero pueblo.

¿El audímetro? ¿El plebiscito? Modos de una única sustancia: la sociedad concebida como un cuerpo pleno, deslumbrado por el espectáculo de su propia presencia.

Hay una psicología del populismo: el narcisismo de los individuos, ebrios de sí mismos y de su suficiencia.

Una fisiología: ese no sé qué abotargado, autosatisfecho, ahíto que encontramos en todos los Trump, Berlusconi y Le Pen varios (padre e hija).

Una metafísica: la idea de una voluntad general causa sui, anterior a toda palabra y, más aún, a todo contrato, una voluntad natural, soberana y naturalmente buena con la que volver a conectar a poco que se sepa eliminar los filtros y mediaciones que la oscurecen.

El populista será inevitablemente nacionalista: ¿el nacionalismo no es el camino más corto para ir hacia una comunidad libre de todo filtro o mediación?

El populista será implacable a la hora de fabricar alteridad y de generar enemigos: pues, si no, ¿cuál sería el medio de imaginar esa presencia en sí? Si no se dota de una exterioridad masiva y obsesivamente denunciada, ¿cuál sería el medio para reunir su propio cuerpo en una identidad recuperada?

El populismo es una propedéutica del odio, de la exclusión y, en definitiva, del racismo: véase el discurso antinmigrantes de Hungría a Estados Unidos, de Polonia a Rusia.

¿El populismo? La enfermedad senil de las democracias.

Decimos “populismo”. Y es el nombre, finalmente único, de la reacción de las democracias al pánico que les gana y a la desbandada que las amenaza.

Sálvese quien pueda: la última palabra de los populistas.

 

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