10 deseos para El Salvador en 2017. De Miguel Ángel Simán

Miguel Ángel Simán, presidente de Fusades. | Foto por Lissette Monterrosa

Miguel Ángel Simán, presidente de Fusades. | Foto por Lissette Monterrosa

, 29 diciembre 2016 / EDH

Los esfuerzos realizados a lo largo de 2016 van quedando reflejados en el celaje de fin de año, que, a su vez, es lienzo para dar algunas pinceladas sobre lo que deseamos en el nuevo año. Son pinceladas, con la mirada esperanzada, orgullosos, que pese a las adversidades los salvadoreños continuamos persistentes en nuestro sueño por construir una nación.

¿Cuáles son esos deseos para El Salvador en el próximo año? Aquí una decena a tomar en cuenta:

1) Que se prevenga la violencia.  Controlar la violencia es una obligación inmediata del Estado, pero la apuesta sostenible está en el campo de la prevención. Hay que potenciar la experiencia de fundaciones y organizaciones privadas que están desarrollando programas de prevención y logrando resultados positivos, en apoyo a las escuelas publicas.

2) Que se respete la independencia de la Sala de lo Constitucional.  La injusticia -y las tiranías- surgen por la ausencia de instituciones que ejercen los frenos y contrapesos adecuados para asegurar un balance de poder en el que impere el respeto a la ley y la Constitución. Por lo que la elección de magistrados idóneos e independientes a la Corte Suprema de Justicia es fundamental para fortalecer el marco jurídico que anhelamos.

3) Que se paren los ataques, acosos, desprestigios e insultos contra aquellas personas e instituciones que opinan diferente. Esto incluye un alto al odio y al resentimiento social que algunos líderes del gobierno -y otros editorialistas- siguen cultivando, y que destruye el poco capital social que aún queda.

4) Que se ordenen las finanzas públicas. Esto inicia con transparentar el Presupuesto General de 2017, e incluye ponerle fin al despilfarro de fondos públicos; controlar y priorizar el gasto; ampliar la base tributaria; y parar el endeudamiento del Estado.

5) Que se mejore la efectividad y el impacto de los programas sociales. Más que programas populistas y publicitarios que solo generan dependencia, la población necesita herramientas que les facilite superar condiciones de pobreza.

6) Que se respeten los ahorros de los trabajadores para su pensión. Pretender confiscar los ahorros de los trabajadores, o usarlos sin la debida retribución de mercado, es una agresión jurídica sin precedente a los derechos de los trabajadores; ello no resolverá la falta de previsión del Gobierno, y sí  pondría en riesgo la pensión misma de los futuros jubilados.

7) Que se siga combatiendo la corrupción y la impunidad.  Solo con una Fiscalía General independiente, que no se presta a agendas político-ideológicas, y fortalecida técnicamente en su capacidad de investigación, se podrá controlar el crimen y erradicar la corrupción.

8) Que se facilite la inversión privada. Más que estar pidiendo favores, los empresarios lo que piden es que les dejen trabajar e invertir en paz; lo cual fomenta el crecimiento económico del país, y genera oportunidades de trabajo para los salvadoreños. Fomentar un clima de confianza a favor de la inversión, respetar el marco jurídico, y eliminar obstáculos y burocracia para recuperar la competitividad del país debe ser una prioridad de todos.

9) Que se implementen las medidas para asegurar elecciones transparentes. Las recientes reformas electorales obligan a las autoridades a tomar medidas para asegurar la representatividad, y garantizar la transparencia y legitimidad de los procesos electorales. Esperar hasta último momento para introducir dichas medidas es poner en grave riesgo la estabilidad política de un país que cuenta con una democracia frágil.

10) Que se logre al menos un resultado concreto, con impacto,  en cada uno de los diferentes espacios de diálogo que se ha organizado por el gobierno. El Consejo para la Seguridad, el Consejo para la Alianza por la Prosperidad del Triángulo Norte, el Asocio para el Crecimiento, el Consejo para el Medio Ambiente, el Consejo para la Educación, el Consejo Económico y Social, la Comisión para Acuerdo Fiscal, entre otros, son espacios de diálogo que articuló el gobierno para lograr acuerdos, en los cuales cuesta encontrar frutos concretos y con impacto.

@MiguelASiman

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