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El “Compromiso Unitario para la Gobernabilidad”

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El miércoles 19 de julio de 2017, el diputado Henry Ramos Allup leyó en nombre de la Mesa de la Unidad Democrática el “Compromiso unitario para la gobernabilidad”, en el cual se mencionan los objetivos principales que tendrá el próximo gobierno “de unión y reconstrucción nacional” que propone instalar la coalición opositora.

Mesa de Unidad Democrática, 19 julio 2017 / PRODAVINCI

logo-mud_nacima20150313_0082_19Cuando un país se decide a cambiar, no hay fuerza que pueda detenerlo. Por tanto, el cambio político en Venezuela no sólo es indetenible sino inminente. La Unidad Democrática, como representación política organizada de los demócratas venezolanos, ante la certeza de la proximidad de un cambio en la dirección del país, ha llegado a un compromiso unitario para facilitar la gobernabilidad, la eficiencia y la estabilidad del venidero gobierno de Unidad y Reconstrucción nacional, sobre las siguientes bases:

Objetivos del próximo gobierno: La Justicia Social como prioridad

1.1 El modelo político que nos gobierna ha convertido al pueblo de Venezuela en objeto de una ideología y no en sujeto de su propia transformación positiva. Desde la Unidad, todas nuestras acciones y políticas, tanto desde el gobierno como en la lucha para prodavincialcanzarlo, tendrán a los venezolanos más desfavorecidos y vulnerables como objetivo central. Para ello, procuraremos acciones específicas para superar todas las penurias que por culpa de este gobierno y sus políticas nos ha tocado vivir, y nos comprometemos en hacer todos los esfuerzos para alcanzar la dirección del Estado, con el único propósito de encausar desde allí un verdadero gobierno comprometido con los venezolanos más pobres.

1.2 En consecuencia, la Unidad Democrática acuerda que lo primero en la agenda del próximo gobierno es la aplicación de un Plan de Atención Inmediata a la Crisis Humanitaria, con énfasis en alimentación (abastecimiento y precios) y salud (medicamentos y atención) y a la necesidad de dar respuestas concretas al legítimo descontento popular, con apropiado sentido de urgencia y prioridad.

1.3 Igualmente, se procederá de inmediato a la aplicación de un Plan efectivo, profesional y contundente de ataque al grave problema de la inseguridad, la violencia y la delincuencia desatadas, que incluya la depuración y saneamiento de los cuerpos policiales, incluida la Guardia Nacional Bolivariana, la justa remuneración y equipamiento de sus efectivos, el desarme y desarticulación de los grupos paramilitares que han sido armados por el actual Régimen, y la atención sistemática a los factores que se han identificado como causantes y reforzadores de la violencia que hoy enluta a miles de familias en nuestro país.

1.4 El compromiso para superar la pobreza (principal problema de la agenda nacional), será asumido como lineamiento permanente y estratégico por los próximos gobiernos de la Unidad Democrática, y nuestra política económica y sectorial nunca abandonará este objetivo superior. Nunca más se sacrificará al pueblo, como lo ha hecho este Régimen, por principios o metas distintas al de su propio bienestar.

Nos comprometemos con la Unidad

2.1. Se asume la Unidad de las fuerzas políticas democráticas como indispensable y como condición necesaria tanto para el logro del cambio político como para la viabilidad, estabilidad y gobernabilidad de los próximos gobiernos.

2.2. El liderazgo democrático se compromete a reforzar a la Unidad Democrática como plataforma válida e instancia de conducción y coordinación política, junto a los partidos que la conforman, así como con un Gran Frente Social donde estarán presentes todos los sectores del país, incluso los que hoy adversan la necesidad de cambio, siempre y cuando lo hayan hecho en el marco de la ley, el respeto de los derechos humanos y el resguardo del patrimonio de la Nación y su Estado.

El próximo Gobierno: nos comprometemos con un Programa Común de Unidad Nacional.

3.1. La dirección política democrática ratifica su estrategia única y medular seguida hasta ahora para lograr el cambio político: civil, constitucional, democrática, electoral y pacífica.

3.2. Logrado el cambio y superado el actual Régimen, el liderazgo democrático asume el compromiso de asegurar la gobernabilidad mediante la conformación de un Gobierno de Unidad y Reconstrucción Nacional, amplio, pluralista e incluyente.

3.3. Entendiendo que sólo con políticas concertadas y acordadas con todos los sectores de la vida nacional será posible salir de la crisis y garantizar la gobernabilidad democrática, iniciaremos con urgencia y sin dilaciones, una amplia consulta nacional sobre las bases o lineamientos mínimos del Plan de Gobierno de Unidad Nacional.

3.4. Ese Plan incluye la definición consensuada de un Programa Común que distingue las siguientes etapas: (a) Una primera etapa que atienda la emergencia social; (b) Una segunda fase de estabilización del país bajo el criterio de un nuevo modelo social y económico que procure el progreso nacional; y (c) finalmente, la ejecución de las reformas necesarias para que el país entre en la modernidad y disponga de la base material y espiritual para alcanzar su auténtico bienestar.

3.5. Para el logro de estos tres objetivos, el próximo gobierno de unidad nacional se entenderá a sí mismo como el gobierno de una amplia convergencia de intereses, que formarán una gran coalición social y política, única forma posible de viabilizar las medidas y políticas públicas necesarias para relanzar a Venezuela al destino que todos nos merecemos.

El próximo Gobierno: nos comprometemos con la conformación de un Gobierno unitario, amplio, plural y eficiente

4.1 En la composición del próximo Gobierno, estarán representadas las organizaciones políticas nacionales que forman parte de la Unidad Democrática y los sectores independientes de la sociedad venezolana. Vamos a gobernar con los mejores, los más capacitados y con quienes hayan demostrado mayor vocación de servicio, mayor sensibilidad social y un profundo patriotismo que ponga por encima el interés de la República y sus ciudadanos más humildes, sin discriminación por su ideología u origen partidista.

4.2. Nos comprometemos a que ninguna de las organizaciones políticas que forman parte de la Unidad Democrática aspira ni acepta hegemonía en el Gabinete Ejecutivo del próximo Gobierno de Unidad y Reconstrucción de Venezuela.

4.3. El candidato (a) de la Unidad para asumir la Presidencia de la República en el próximo gobierno, será escogido a través del método de elecciones primarias nacionales.

4.4. El próximo Presidente de la República, quien encabezará el Gobierno Unitario de Rescate y Reconstrucción de Venezuela, renuncia a su derecho a la reelección inmediata.

4.5. Es una decisión de la Unidad Democrática convocar a colaborar con el próximo gobierno a todos aquellos funcionarios actuales o exfuncionarios que en función de sus capacidades y talentos, contribuyan con la superación pacífica y constitucional de la actual dictadura y colaboren con la reconciliación y reconstrucción del país.

4.6. El próximo Gobierno de Unidad y Reconstrucción de Venezuela será de naturaleza civil, como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Desde este imperativo constitucional y democrático, nos comprometemos firmemente con la recuperación del prestigio, independencia e institucionalidad de la Fuerza Armada Nacional, garante de la soberanía e instrumento neutral al servicio de todos los venezolanos, y diseñar conjuntamente con ella los mejores mecanismos para actualizar su capacidad de apresto, garantizar el bienestar de la familia militar más vulnerable, e incorporar a la FAN al proceso de rescate y reconstrucción nacional que nos compromete a todos como sociedad.

4.7. Nos comprometemos a cumplir y hacer respetar el artículo 328 de nuestra Constitución Nacional, que señala de manera taxativa el carácter y funciones de la Fuerza Armada Nacional Venezolana. Asumimos la angustia de la mayoría de los oficiales militares que saben que su institución ha sido deshonrada por los apetitos económicos y de poder de una minoría corrupta y desalmada, hasta el extremo de manchar con sangre de venezolanos, insignias militares que una vez fueron motivo de honra y orgullo. Nuestro compromiso es que nunca más la Fuerza Armada Nacional será utilizada y humillada en beneficio de una parcialidad política y de los intereses particulares de una camarilla corrupta que no les importa ni el futuro ni la reputación de la institución militar con tal de proteger sus beneficios. Nuestro objetivo es lograr una Fuerza Armada unida, fuerte, constitucional, querida y respetada por todo el país.

4.8. Para el correcto funcionamiento del Gobierno de Unidad y Reconstrucción de Venezuela, al momento de su instalación los titulares de los poderes públicos que hayan sido escogidos de manera legal y constitucional, les será debidamente respetado el tiempo que les corresponda seguir en funciones y serán convocados, como el resto de los ciudadanos, a contribuir con la noble tarea de reconstrucción nacional. Por su parte, aquellos titulares de los poderes públicos que hayan cometido graves violaciones o delitos contra los venezolanos o contra la Constitución en el ejercicio de sus cargos, o que de manera demostrada hayan obstaculizado de manera ilegal el derecho ciudadano a expresarse libremente en elecciones, la Asamblea Nacional procederá a iniciar su proceso de destitución y nombramiento de sus reemplazantes.

Nos comprometemos con el respeto y cooperación con todas las autoridades regionales y municipales electas, sin distingo de su militancia partidista u orientación política.

5.1. En respeto por la descentralización política prevista en la Constitución, y entendiendo que la gestión pública es eficiente y transparente si las decisiones de los gobiernos regionales y locales se corresponden con los mandatos democráticos del pueblo, nos comprometemos a respetar la permanencia de los funcionarios públicos al servicio del Estado en los distintos niveles de gobierno y en sus respectivos cargos, salvo aquellos casos en que hayan incurrido en delitos o en los que demostradamente obstaculizaron el derecho de los venezolanos a las elecciones y a la democracia.

5.2. El gobierno de Unidad Nacional se compromete a trabajar con todas las instancias y niveles de gobierno, independientemente del partido o ideología que profesen, en el marco del principio de cooperación que debe existir entre los poderes.

5.3. Nos comprometemos, así mismo, al reconocimiento de las instancias locales de representación y participación comunitaria y de acción social, que se incorporen al proyecto de reconstrucción nacional.

5.4. La Unidad Democrática, en el ejercicio del próximo gobierno, reitera su compromiso sagrado de respetar a quienes piensen políticamente distinto, pues esto constituye la base de pluralidad necesaria en toda democracia. A diferencia de lo que es práctica habitual de esta dictadura, nunca habrá algún tipo de retaliación, discriminación ni mucho menos persecución contra quienes simpaticen o militen en organizaciones políticas distintas a las que conformarán el próximo gobierno de Unidad nacional, y le serán respetados todos sus derechos políticos establecidos en la Constitución.

La Unidad Democrática seguirá funcionando para asistir al gobierno de Unidad Nacional como una gran base social y política organizada, soporte de su trascendental tarea de reconstrucción nacional, y colaborará con el gobierno, en cuanto instancia plural y representativa de las organizaciones políticas democráticas, con el ánimo de mantener y actualizar los acuerdos y consensos sociales nacionales para todos los gobiernos de coalición y unidad que el país necesite para alcanzar su máxima aspiración: el logro de la justicia social, la libertad individual y el pleno ejercicio de la democracia política y social que es consustancial con los deseos de todos los venezolanos.

Por último hacemos un llamado a todos los venezolanos de buena voluntad, de espíritu democrático y comprometidos con el desarrollo del país, para que se adhieran a este Compromiso Unitario para la gobernabilidad, el cual constituye una guía para la transformación democrática del país y la forma de asegurar el progreso y el bienestar para todos los venezolanos, sin excepción.”

Caracas, 19 de julio de 2017

Venezuela: el bosque avanza. De Ibsen Martínez

La oposición asesta un golpe decisivo que precipitará la disolución del régimen.

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Ibsen Martínez, escritor venezolana

Ibsen Martnez, 19 julio 2017 / EL PAIS

El domingo pasado fuimos a votar por el sí en el centro electoral de la calle 125B, al norte de Bogotá. La multitud que se congregó allí, al igual que la que votó en la Plaza de Bolívar, dejó ver cuán grande es la comunidad venezolana opositora residente en Colombia.

Aunque la consulta no pudo realizarse en Medellín y Barranquilla (populosas ciudades donde es también muy notoria la presencia de emigrantes venezolanos), y se redujo a la capital colombiana y a Chía, un municipio de la Sabana de Bogotá, la participación habló inequívocamente del enorme predicamento del que goza hoy la MUD entre el electorado venezolano, dentro y fuera del país.

el paisSegún cifras del Movimiento Libertador, la agrupación opositora que, exitosamente y en poco más de 15 días, organizó aquí el referéndum, alrededor de 30.000 venezolanos expresaron su rechazo a la fraudulenta elección de una Asamblea Constituyente convocada por Maduro para el 30 de julio. En las pasadas presidenciales venezolanas tan solo 3.000 ciudadanos venezolanos votaron en Bogotá.

Todos los que votaron esta vez lo hicieron atendiendo exclusivamente a llamados difundidos por las redes sociales. Así ocurrió también en toda Venezuela y en más de cien lugares del mundo donde viven venezolanos que optaron por emigrar.

Muchos observadores de la escena venezolana habían señalado unánimemente que la consulta, desconocedora del obsecuente colegio electoral venezolano, sería por ello no vinculante para Nicolás Maduro.

Esto pudo ser cierto, pero solo en la medida en que ningún resultado electoral adverso ha sido jamás vinculante para el trapacero régimen chavista. Pensaban los analistas, con razón, que no sería la primera vez que el chavismo desconociese un mandato electoral para seguir con vida.

Ahora, sin embargo, se advierte el enorme significado político que entrañan los resultados de la consulta del 16 de julio.

En una columna anterior señalábamos que entre las mejores virtudes de la convocatoria opositora estaba la de haberle roto sorpresivamente el servicio a Nicolás Maduro, luego de cien días de protestas pacíficas y casi otras tantas víctimas fatales de la violencia desatada por el sanguinario aspirante a dictador.

En efecto, así ha resultado, y hoy el desconcierto cunde en la cleptócrata oligarquía chavista. La oposición ha asestado un golpe decisivo que, sin lugar a dudas, precipitará en el futuro inmediato la disolución del régimen de Maduro.

Quizá la historia contemporánea del continente esté discurriendo demasiado rápidamente como para tomar nota de que el régimen dictatorial que propició Hugo Chávez va a ser derrotado por la creatividad política demostrada por los líderes demócratas, apoyada vivamente por la gran mayoría de los venezolanos, y no por la fuerza de las armas.

Resulta irónico que sea precisamente un referéndum, la provisión constitucional impuesta por Hugo Chávez como arma absoluta de la “democracia directa”, lo que haya nutrido la inteligentísima estrategia opositora venezolana: darle una precisa forma electoral y pacífica al derecho a la rebelión consagrado en el artículo 350 de la misma Constitución refrendaria que Chávez se hizo aprobar un día antes de comenzar a violarla.

Los resultados de la consulta, “no vinculantes” para Maduro, sí lo han sido para el resto del mundo. Ellos testimonian que la MUD no solo representa y dirige a la masa opositora, sino que tiene la musculatura organizativa capaz de derrotar la intimidación y la violencia, y conducir el rechazo a la Constituyente dictatorial.

Después del 16 de julio, el derecho a la rebelión ha cobrado forma electoral. Convocar a una huelga general que preludie el exilio de Maduro y un Gobierno de unidad nacional que convoque a elecciones generales no luce hoy en absoluto descabellado.

@ibsenmartinez

Todo golpe tiene una historia. De Alberto Barrera Tyszka

Simpatizantes de la oposición participaron en una protesta en Caracas, el 8 de abril de 2017 Credit Christian. Foto: Veron/Reuters

Alberto Barrera Tyszka es un escritor, guinista y columnista venezolano

Alberto Barrera Tyszka, 8 abril 2017 / THE NEW YORK TIMES

Los líderes del chavismo han declarado que jamás abandonarán el poder. Ni ahora, ni mañana, ni nunca. ¿Cómo pueden lograrlo si cada vez tienen menos popularidad? Dando un golpe de Estado desde el interior del Estado. Controlando la legalidad para usarla en contra de sus adversarios. Eso es lo que viene ocurriendo desde hace tiempo en Venezuela.

Las elecciones que debieron realizarse el año pasado están suspendidas, ni siquiera tienen fecha. Todos los poderes públicos han sido tomados por el partido de gobierno. Los altos mandos de las Fuerzas Armadas se han declarado, también, militantes del oficialismo. La inhabilitación política a Henrique Capriles Radonski, dictada ayer, es una última muestra de la desesperación de un gobierno que se ha quedado sin pueblo. En Venezuela hay una élite política que, antes que perder sus privilegios, está dispuesta a prohibir la democracia.

Hay una historia que es importante recordar. Ocurrió el 23 de diciembre del año 2015. Unos días antes, el chavismo había sufrido su primera derrota histórica en unas elecciones y la oposición había obtenido un contundente triunfo en los comicios parlamentarios. La nueva Asamblea Nacional, que debía empezar a sesionar el 5 de enero del año siguiente, tendría mayoría opositora. Pero faltaban dos semanas para esa fecha. Y el chavismo todavía dominaba el parlamento.

Un día antes de navidad, en una sesión fuera del calendario de sesiones parlamentarias, la mayoría del oficialismo designó 13 nuevos miembros y 21 nuevos suplentes para el Tribunal Supremo de Justicia de la nación. De esto no habla la canciller Delcy Rodríguez cuando vocifera en la OEA denunciando satánicas conspiraciones.

El líder opositor y excandidato presidencial, Henrique Capriles Radonski ofreció una rueda de prensa en Caracas, el 7 de abril de 2017. Ese día, las autoridades venezolanas inhabilitaron a Capriles para ejercer cargos públicos durante 15 años. Credit Federico Parra/Agence France-Presse — Getty Images

Fue entonces cuando, en un acto lleno de irregularidades, donde incluso uno de los candidatos a juez también era diputado y —por tanto— votó por sí mismo, los chavistas dieron un golpe y empezaron a construir la crisis institucional que hoy vive el país. Fue una maniobra que terminó de consolidar su control absoluto sobre la justicia en Venezuela.

La gran mayoría de los miembros designados ese día no cumplen con los requisitos que establece la ley para formar parte del máximo tribunal. Pero todos cumplen con una exigencia fundamental: son devotamente leales al partido de gobierno. Esa fue la verdadera reacción tras el resultado electoral. Ante la simple posibilidad de la alternancia, el chavismo respondió manipulando la legalidad para desconocer el voto popular. Decidieron enfrentar la democracia con violencia institucional.

Sin separación de poderes y sin elecciones, la democracia en Venezuela es un espejismo muy frágil. El gobierno pretende ampararse en la constitución para violar la constitución. Detrás de su discurso de izquierda, invocando una supuesta “revolución”, actúa cada vez más como las antiguas dictaduras de derecha del continente.

Desde el inicio, la nueva Asamblea Nacional, con mayoría opositora, estuvo herida. Antes aun de ejercer el poder había sido despojada de su verdadero poder. Las estadísticas no pueden ser más evidentes: desde enero de 2016, el Tribunal Supremo de Justicia ha emitido más de 50 sentencias en contra del parlamento, cancelando o rechazando cualquiera de sus acuerdos o promulgaciones.

En el pasado mes de septiembre, el tribunal sentenció que todas las decisiones y acciones que se tomen o se produzcan en el parlamento son nulas. Esta pugna ha llevado, incluso, a que en estos momentos los diputados de la Asamblea Nacional tengan meses sin cobrar sus sueldos. Esto tampoco lo menciona Delcy Rodríguez cuando habla en la OEA.

La canciller venezolana denuncia un “linchamiento mediático diplomático” y asegura que todo el conflicto se debe los intentos del parlamento por “derrocar al gobierno”. Probablemente, al inicio, la oposición no haya actuado con inteligencia política. Su dirigencia creyó que con dominar el parlamento podría forzar la salida de Nicolás Maduro de la Presidencia de la República mediante el referendo revocatorio.

El presidente Nicolás Maduro sostuvo un crucifijo entre sus manos mientras hablaba en una reunión en Caracas, el 6 de abril de 2017 Credit Reuters

Pero un error político no es un delito. Los diputados opositores tan solo se propusieron activar un mecanismo que está en la constitución. Antes que eso, posiblemente, debieron desactivar el secuestro que mantiene el chavismo sobre las instituciones. En ese momento, debieron plantearse —desde diferentes espacios de lucha— comenzar a recuperar la independencia de los poderes públicos en el país.

A través del Tribunal Supremo de Justicia, el gobierno de Nicolás Maduro ha conseguido que el efecto del éxito electoral de la oposición se evapore, que la mayoría no sea la mayoría, que la democracia sea tan solo una gimnasia retórica. Con el control institucional, el oficialismo mantiene la apariencia de legitimidad mientras actúa como una dictadura. Promueve el diálogo mientras suspende las elecciones. Acepta la mediación del Vaticano para aumentar la represión y el número de presos políticos.

Es, al mismo tiempo, el policía malo y el policía bueno. Invita a la oposición al diálogo, al camino de la democracia, y después asegura que la oposición jamás volverá al poder: “ni por las buenas ni por las malas”. Así ha logrado conseguir que la bipolaridad política tenga una aparente coherencia discursiva.

Pero esto tampoco lo cuenta Delcy Rodríguez en la OEA. A la canciller le parece bien que el Tribunal Supremo de Justicia haya suspendido al parlamento. Piensa que se trata de un ejercicio correctivo ante una nueva conspiración. Aunque celebra las protestas contra Macri en Buenos Aires, cree que las protestas populares que se realizan en Caracas carecen de legitimidad, que solo buscan derrocar al gobierno y que deben ser reprimidas.

Delcy Rodríguez dice en la OEA que Venezuela tiene los mecanismos para resolver las “discrepancias” entre los poderes. Habla como si un golpe institucional fuera un impasse, un simple malentendido.

Manifestantes opositores se enfrentaron con la policía durante una protesta contra el gobierno de Nicolás Maduro sucedida en Caracas, el 6 de abril de 2017. Credit Juan Barreto/Agence France-Presse — Getty Images

Después de las elecciones parlamentarias de 2015, el gobierno de Maduro realizó un enorme fraude poselectoral. Lo que perdió en las urnas lo recuperó con oscuras maniobras, controlando los poderes públicos. El oficialismo ha convertido la democracia en una gran estafa. Ha transformado a las instituciones en bandas de sicarios judiciales, destinadas a liquidar a sus adversarios políticos.

Por eso los venezolanos están en las calles. Reclamando que se les devuelva el poder de sus votos. Exigiendo que se cumpla la constitución. Mientras no se logre desactivar el control oficial sobre las instituciones; mientras no exista un poder electoral distinto, capaz de cumplir con el calendario establecido aunque no le convenga al gobierno; mientras no haya un nuevo Tribunal Supremo de Justicia independiente, no habrá posibilidad de diálogo y de futuro.

Seguirá sin haber democracia en Venezuela.

Leopoldo López: No podemos ser presa del miedo para desafiar a la dictadura

El líder de Voluntad Popular cumple tres años preso en la cárcel de Ramo Verde, donde vive en carne propia la descomposición de la justicia que padecen miles de venezolanos.

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Leopoldo López en el momento que en medio de una manfestación se presentó a la Guardia Nacional Bolivariana para que ejecuta su orden de captura. 18 de febrero 2014

el nacional19 febrero 2017 / EL NACIONAL

La restricción del derecho a la información que ha implantado el gobierno traspasa lo masivo. Ya no es solo censurar al emisor, CNN en Español y NTN 24, por citar apenas dos ejemplos. La censura está en el ámbito de lo personal, en el individuo. De eso puede dar fe Leopoldo López, que ha visto vulnerados todos sus derechos humanos y a quien en la cárcel de Ramo Verde, cuando le dan acceso a la prensa, muchas veces le llega el periódico recortado.

Esa censura también tuvo otra expresión. López no pudo contestar completo el cuestionario de 11 preguntas de El Nacional. Apenas dio respuesta a 5 de las interrogantes. Las otras se quedaron en el camino.

López cumple tres años preso en esa cárcel militar, aislado, y su cable a tierra, además de la visita de familiares y abogados, es la lectura de la prensa.

—¿Está de acuerdo con la reestructuración que se hizo de la MUD?

—Luego del robo del revocatorio por parte de la dictadura envíe una carta a la Unidad Democrática donde proponía que antes de que finalizara 2016 se diera un debate amplio y se aprobará una ruta de acción unitaria para la defensa de la soberanía, el voto popular y la reconquista de la democracia. El proceso que debe atravesar la MUD debe trascender al de una simple reestructuración. No se trata solo de revisar estructuras, procesos, funciones y personas. El objetivo central de la revisión debe ser ampliar el horizonte de la Unidad. Por eso propuse que debía pasarse de la Mesa de la Unidad Democrática al Movimiento de Unidad Democrática. A la Unidad de partidos debe unirse con una sola estrategia y propósito distintos representantes de la sociedad. La MUD fue una alianza de partidos que mostró un gran éxito ante coyunturas electorales y hoy nos guste o no, entramos en una fase distinta, en una fase de resistencia. Hoy ha sido cerrada la vía electoral por parte de la dictadura y para estos tiempos se requiere replantear la lucha y se requiere una unidad más amplia, no por incapacidad de los partidos, sino porque la responsabilidad de luchar contra la opresión es de toda la sociedad, no solo de los partidos políticos. También he insistido que una vez ampliada la Unidad hacia un gran Movimiento de Unidad Nacional debe discutirse una visión clara de hacia dónde vamos y asumir los riesgos para llegar allí. El cambio es urgente y debe ser nuestro único compromiso y agenda. Nuestra actitud ante esta dictadura violadora de los derechos humanos tiene que ser de permanente irreverencia, debemos desafiarla y promover un cambio profundo, un cambio democrático. La desesperanza vendrá si, dadas las circunstancias que vivimos, asumimos una timidez paralizante que impida que la oposición en su conjunto sea de manera creíble una opción de cambio. Ni mucho menos podemos ser presa de un miedo paralizante al momento de tomar decisiones que impliquen riesgos, que desafíen la dictadura y nos permitan avanzar en la lucha. Ese temor y la administración del terror por parte del régimen han sido elementos fundamentales de su permanencia en el poder. Si no logramos derrotar ese miedo, no se tendrá la capacidad de concebir y liderar un proceso de cambio.

—¿Cómo mantiene la conexión con los problemas de la gente si lo tienen tan aislado?

—Hace tres años dijimos claramente que había que cambiar a un régimen ineficiente, corrupto, antidemocrático y cuyos altos jerarcas estaban presuntamente ligados al narcotráfico. Por tener esa convicción fue que hicimos un llamado a los venezolanos a conquistar un cambio pacífico democrático y constitucional, que nos costó nuestra libertad. Estábamos preocupados por la situación del país y, más allá, seguros de que esa situación se agravaría a tal extremo que el colapso de este modelo equivocado haría pagar a nuestro pueblo la factura de su fracaso. Hoy esos problemas que denunciamos para nadie es un secreto que han profundizado y esa factura hoy la pagamos todos, menos la élite gobernante más corrupta e ineficiente de nuestra historia, la cual ha saqueado y robado las riquezas de los venezolanos. Cuando puedo tener acceso a la prensa, tengo el hábito de leerla absolutamente toda, aunque a veces me llega con noticias ya recortadas; es decir, censuradas. La prensa escrita tiene varias lecturas y es por eso que cuando puedo me gusta leer más de un periódico. La primera lectura es la noticia en sí misma, luego la línea editorial de cada periódico según la importancia que le dan a cada noticia y, comparando unos con otros, las omisiones o censura de algunas noticias. Luego está la lectura de las opiniones y de las caricaturas que logran captar en una imagen la noticia, llevada a una expresión artística. Leo la prensa casi completa, desde deportes, farándula, fotos, sucesos, internacionales. Asimismo, en ocasiones puede escuchar radio. Pero además de la prensa mis familiares y abogados me mantienen disciplinadamente informado de toda la situación política, social y económica del país. Aunque no pueden presentarme nada en físico, ellos siempre traen información que yo solicito.

—¿Pensaba que iba a durar tanto tiempo preso?

—Con mucha sinceridad te digo que al momento de tomar la decisión de presentarme y dar la cara no me fijé plazos. No podía hacerlo. Al alzar nuestra voz para desnudar a un régimen que además de corrupto e ineficiente se había convertido en una dictadura y convencido de que había que reaccionar, que había que despertar conciencias y que debíamos iniciar una lucha por un cambio, sabía que esto podía llevarnos un mes, dos meses, un año, dos, o tres. Si alguna destreza psicológica puede desarrollarse en la cárcel es la capacidad de estar en paz contigo mismo y a reconocer la mayor fuerza que debemos dominar para mantener la estabilidad emocional: el tiempo. El tiempo es un enemigo inagotable. Días convertidos en semanas, semanas en meses y meses convertidos en años. Al tiempo lo dominamos o nos domina. Por eso no me he fijado plazos, sé que voy a salir en libertad a luchar a brazo partido por la libertad y la democracia en Venezuela, Por sacar a tanta gente buena del ciclo perverso de la pobreza donde la ha encerrado el régimen de Maduro, y eso basta. Sé que voy a salir en libertad, no tengo dudas de eso y que cuando lo haga estaré más fuerte de alma, mente y cuerpo. Estar en esta situación también me ha llevado a adquirir nuevos compromisos y responsabilidades. Mandela dijo una y otra vez que no hay mejor defensor de los derechos humanos que aquellos a quienes les han violado sus propios derechos. Estar preso me ha acercado en carne propia a la descomposición de la justicia venezolana que padecen miles de venezolanos. La manipulación, el retraso procesal, la corrupción de jueces, la manipulación política de jueces y fiscales en su condición de provisorios que los hace dependientes, vulnerables, servidores de un sistema y no de la justicia son para mí mucho más que cifras y diagnósticos, representan una vivencia que me obliga a tener una responsabilidad moral y patriota para cambiarlo.

—¿Que mensaje le daría usted a sus carceleros?

—Mis carceleros van desde Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, pasando por la juez y los fiscales, hasta los custodios. En el fondo, soy víctima al igual que millones de venezolanos de un sistema corrupto e injusto. Ahora bien, en cuanto a los carceleros de Ramo Verde sé que no todos los funcionarios actúan de mala fe y que muchos son obligados a actuar por una frase nefasta y oscura que se repite en todas las instituciones: “Por órdenes superiores”. Aunque evidentemente esto no justifica ni los exime de sus responsabilidades, en mi corazón y mi alma los considero más que victimarios, víctimas de ese sistema. He tenido largas conversaciones con los funcionarios responsables de mi custodia, con comandos del Sebin, DGCIM; y cuando estuve en juicio, con los alguaciles del Palacio de Justicia. De todos recojo una frustración sobre la situación del país y con el nivel de complicidad del alto Gobierno con la delincuencia y otras actividades ilegales. Eso es una verdad a voces. Todos tienen historias de familiares o compañeros de trabajo que han sido víctimas del hampa. Durante el juicio y aquí en Ramo Verde he sido víctima de muchos abusos y cada uno de ellos es una nueva razón para afianzar el compromiso, nuestro compromiso con la justicia para Venezuela. No hay reforma más importante de las que nos toca hacer, que las del sistema de justicia venezolana. Hoy la justicia se vende al mejor postor y es utilizada al antojo por quienes están en el poder. Los jueces son simples marionetas del poder. Están allí para satisfacer las demandas de la injusticia y, mientras tanto, usan los casos para enriquecerse, para quitarle lo que no tienen a quienes nada tienen, para hacerse ricos con el dolor y sufrimiento de las víctimas y dejan como afectados directos a sus familiares. No hay razón para esto, es indignante ver la justicia enterrada debajo de toneladas de corrupción. Eso nos tiene que afianzar el compromiso con un cambio profundo para todos los venezolanos porque hoy nadie se escapa de la injusticia. Solo la élite corrupta es inmune a esta manipulación.

—¿Está dispuesto al perdón?

—Absolutamente. Sé que cuando salga estaré más fuerte de alma y mente y que saldré fortalecido y sin rencores; el odio y el resentimiento son las reacciones propias de quienes han llevado a nuestro país a esta crisis humana tan severa, y han intentado hacernos, física y espiritualmente, más pobres e infelices. Desde el poder se ha alentado a los venezolanos a tratarnos como enemigos por el solo hecho de pensar distinto. Eso ha destruido nuestra convivencia. Eso no puede continuar y mucho menos estimulado desde las funciones de gobierno. Recientemente pude escribir un artículo donde justo hablé sobre la reconciliación una vez superada esta coyuntura y recuperada la democracia y la libertad. Allí expuse claramente que el chance de recuperarnos como país es prácticamente nulo mientras estemos enfrentados a nosotros mismos. Aquellos que tenemos un rol de liderazgo afrontamos dos grandes responsabilidades. La primera, con las víctimas de la represión, las violaciones de los derechos humanos y la discriminación política. Con los familiares de quienes fueron asesinados, con los encarcelados, perseguidos o maltratados por el poder y por los grupos que actuaron bajo su sombra con la complicidad de un sistema de poderes secuestrados y una “justicia injusta”. Debemos alcanzar garantías para las víctimas y a sus familiares. Asegurarnos de que se harán todos los esfuerzos para descubrir la verdad y hacer justicia. Esto debemos hacerlo con una prudencia que nos permita entender que muchos de los que nos parecen cómplices del sistema han sido, en realidad, sus víctimas y que aquellos que ocuparon las posiciones más altas de poder deben rendir sus cuentas ante la sociedad, seguros de la existencia de un marco legal justo. Quiero vivir con mi familia y mis afectos en una sociedad sin afán de venganza, pero sí de seguridad y de justicia. Mi voluntad de reconciliación y entendimiento la he reiterado mil veces. Eso no implica que me identifiquen como quien cambia impunidad por paz. Aquellos quienes hayan violado derechos humanos deben ser responsabilizados y recibir, luego de un juicio con todas las garantías, su justo castigo por tales crímenes. La segunda responsabilidad que tenemos quienes asumen un rol de liderazgo es con la democracia y su futuro: debemos inaugurar una nueva etapa de convivencia democrática, con instituciones sólidas, que impida un retorno al autoritarismo. Es clara la necesidad de sentar las bases de un nuevo contrato social. Aceptar la pluralidad que nos define y que asegure la estabilidad democrática, el respeto a las minorías, la alternabilidad del poder, la que garantice a cada quien su vocación emprendedora y productiva y cumplir lo que señala nuestra Constitución: la subordinación del poder militar al poder civil.  Vamos a ratificar la voluntad de vivir en libertad viendo hacia el mañana, hacia el futuro, comprometidos con la paz, el progreso y el bienestar que otras naciones y pueblos ya han alcanzado.

De la Mesa de Unidad Democrática al Movimiento de Unidad Democrática. De Leopoldo López

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Leopoldo López

Carta que Leopoldo López, dirigente opositor venezolano y preso político de Nicolás Maduro manda desde su celda en la cárcel militar Ramo Verde:

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2017: Dictadura o democracia

“Finaliza 2016 y la crisis que tanto hemos advertido se agrava aceleradamente y con hechos sin precedentes en nuestra historia. En lo económico y social, la escasez ya no es sólo de alimentos, medicinas, repuestos e insumos básicos de la economía. Ahora hay un racionamiento de billetes y del propio dinero de los venezolanos lo que originó hechos lamentables en diversas partes del país. El alto costo de la vida, como cada año, cerrará registrando la cifra más alta de nuestra historia, colocándonos como el país con mayor inflación del mundo. Lo mismo sucede con la violencia, el otro gran mal que azota a los venezolanos, y que, de igual forma, hará que se supere el número de homicidios del año anterior. Si bien estos hechos son de una gravedad enorme,  no son más que las consecuencias previsibles de un modelo y un sistema claramente equivocado y que, de no cambiarlo, empeorará mucho más el sufrimiento de nuestro pueblo.

Los venezolanos saben que está crisis es la consecuencia de este modelo y me llena de fuerza saber que nuestro pueblo cada día tiene niveles mayores de conciencia sobre la causa y el origen de su situación política, social y económica pese a toda la hegemonía comunicacional y la propaganda que ha logrado desplegar este sistema. Hoy el 70% de los venezolanos considera que este gobierno no es democrático y se ha convertido en una dictadura y el 90% clama por un cambio.

Me sorprendo cuando algunos dicen que al pueblo no le interesa si estamos en dictadura o si estamos en democracia; que lo importante para el venezolano es que le resuelvan sus problemas. Mi respuesta es que la inteligencia de nuestro pueblo no debe subestimarse.  El venezolano tiene tantas necesidades materiales y básicas como necesidades espirituales de libertad. El pueblo de Venezuela sin duda hoy está agobiado por los problemas más básicos, pero también está asfixiado por un régimen que lo quiere controlar todo, por una una dictadura que busca suprimir nuestras libertades y que en este 2016 cruzó una raya que los demócratas venezolanos y el mundo democrático no debemos tolerar con pasividad: el desconocimiento a la AN, el desmantelamiento institucional y del Estado de Derecho a través del control total de los poderes públicos en especial del TSJ y CNE y, lo más grave, la eliminación arbitraria del Referéndum constitucional, que en la práctica suspendió el ejercicio del voto popular en nuestro país.

Desde hace más de 3 años insistimos en que la cosas hay que llamarlas por su nombre y en Venezuela hay una dictadura. Lamentablemente desde hace mucho no estamos ante un escenario de posible rectificación del régimen, por el contrario su intención es la profundización del modelo.Siempre he creído que el no tener una postura clara y en consecuencia firme, sobre lo que estamos enfrentando los demócratas, se corre el riesgo de seguir permitiendo su consolidación y la destrucción del país, por eso afirmo que el primer paso para una estrategia compartida por todas las fuerzas democráticas es reconocer y saber a que nos estamos enfrentando.

Pero no es suficiente identificar el origen de los problemas y sus responsables. Nos corresponde definir una meta y orientar una ruta común y unitaria para el 2017: RECUPERAR EL VOTO POPULAR Y SALIR DE LA CRISIS y teniendo este objetivo como prioridad quiero insistir, de manera humilde, a los venezolanos y a toda la Unidad democrática en la siguiente ruta de acción política.

1. Responsabilidad política y constitucional:

Una vez instalada la Asamblea Nacional en su nuevo periodo de sesiones, es necesario establecer como primer paso para salir de la crisis, la responsabilidad política, constitucional de la crisis generalizada. La AN debe continuar el debate ya iniciado este año que finaliza y decidir sobre la responsabilidad política de Nicolás Maduro y del abandono de sus responsabilidades y deberes constitucionales. No tengamos dudas, la Asamblea Nacional tiene toda la legitimidad otorgada por el voto popular. Nuestro pueblo confió a la oposición,  no una simple mayoría, confió los 2/3 de su composición, en un claro mandato de cambio político. Hay que ejercer esa mayoría, tomar decisiones y convocar a nuestro pueblo a respaldarlas y hacerlas respetar en las calles. DEFENSA POPULAR DE LA ASAMBLEA NACIONAL

2. Recuperar el ejercicio del derecho al voto popular:
El derecho de convocar al pueblo soberano mediante una consulta electoral no puede ser revocado de manera indefinida y por eso el segundo paso que debe dar la Asamblea Nacional es designar de forma legítima a los rectores del CNE.

3. Organización ciudadana y movilización popular:
Ante cualquier desconocimiento a las decisiones que tome la AN, corresponde a la Unidad democrática convocar a los ciudadanos a organizarnos en Asambleas de ciudadanos y en grandes manifestaciones en acompañamiento y apoyo a la declaratoria de responsabilidad política y el nombramiento y toma de posesiones de los nuevos rectores. Debemos estar claros que el éxito y el cambio solo podrá lograrse con un liderazgo y un pueblo movilizados y presionando a la dictadura.

4. De la MESA de la Unidad Democrática al MOVIMIENTO de la Unidad Democrática:
No se trata de una nueva organización, es la transformación de una organización unitaria para una nueva fase que requiere la inclusión distintos sectores y movimientos. La Mesa de la Unidad surgió como una instancia de articulación partidista que ha mostrado su enorme eficiencia para la batallas electorales. Ahora los tiempos son de resistencia y de lucha por conquistar la democracia y esta lucha requiere de la mayor amplitud y convocatoria. Por eso proponemos pasar de la mesa al movimiento de Unidad Democrática, cuyo objetivo central sea recuperar el ejercicio del voto popular y derrotar a una dictadura para restituir el orden constitucional y recuperar la democracia.

5. Acuerdo Nacional:
Teniendo la certeza de que los venezolanos conquistaremos el cambio, lo responsable y que nos corresponde a todos, es definir juntos lo que queremos para la Venezuela que debemos reconstruir. En este sentido debemos promover un debate amplio, incluyente y con la urgencia para definir las metas y las prioridades en distintos ámbitos de la vida nacional que nos permitan restituir la vigencia constitucional, la convivencia democrática y promover el bienestar mediante la responsabilidad y el trabajo incluyente. El resultado de este debate debemos ser ese gran Acuerdo Nacional que estoy convencido no debemos tener ningún temor es que sea sometido a los ciudadanos por medio de una consulta electoral.

Finalizando este 2016 y con la mayor sinceridad y responsabilidad, es necesario decir que nos esperan momentos difíciles el próximo año. Pese a esto, les pido que se llenen de fuerza, que se llenen de fe y que se llenen de optimismo porque en 2017 seguiremos luchando con toda nuestra voluntad para alcanzar La Mejor Venezuela. Por todos ustedes, venezolanos que creen en un país mejor, seguiremos luchando sin importar el sacrificio por esa Venezuela en donde todos los derechos sean para todas las personas y estamos convencidos de que el cambio que tanto anhelamos viene, y que viene más temprano que tarde, porque somos millones los que seguimos en este camino y que no descansaremos hasta impulsar los cambios que nuestro hermoso país necesita.

Quiero enviarle a cada venezolano que se encuentra hasta el último rincón de nuestra tierra un afectuoso abrazo de fin de año. Igual para mis compañeros de la Unidad, mis hermanos de Voluntad Popular y todas sus familias, así como para todos mis compañeros presos políticos que hoy están separados de sus seres queridos por el solo hecho de pensar distinto y querer una mejor Venezuela.

Fuerza y Fe
Leopoldo López
Preso de conciencia
Cárcel Militar de Ramo Verde”