Mauricio Funes

No hay defensa para el expresidente. De Cristina López

Podríamos llenar varias columnas, con la infinidad de injusticias que derivan de su soberbia, falta de honradez y abuso de poder. Da asco. Ese asco es lo que hace dificilísimo tenerle siquiera lástima.

18 junio 2018 / El Diario de Hoy

Hace un par de años les hice a mis lectores sin querer una prueba de lectura comprensiva al escribir una columna sobre el presidente Funes titulada “en defensa del expresidente”. Un medio digital había publicado unas fotos del exmandatario rodeado de amistades, licores y humo de puros en un centro nocturno en Miami, Florida. Básicamente, las fotos eran el tristísimo cliché de alguien viviendo la estereotipada vida de la canción de Bacilos “el primer millón”, que casi biográficamente decía, “dejémoslo todo y vámonos para Mayami” en el instante en el que alguien hace crecer su fortuna. Recibí una inundación de críticas por parte de un número significativo de personas que no pasó de leer el titular, ofendidas por lo que pensaban era una defensa de lo indefendible.

Quienes leyeron más allá del titular se dieron cuenta de que la columna no era una defensa: ¡qué va! Era más bien un recordatorio de lo vacía que tenía que sentirse la vida de quien, después de 5 años en el servicio público, no tuviera más que mediocridad como legado. De lo mal que seguramente dormía a sabiendas de que los Johnny Walkers, los spas y las parrandas las pagó la corrupción. De lo doloroso que seguramente debía de haber sido para alguien con el desproporcionado ego de Funes ver que sus pares (exmandatarios de otros países latinoamericanos) eran invitados a dar conferencias internacionales y recibían ofertas de cátedras académicas en prestigiosas universidades, mientras él se veía relegado a la patética irrelevancia de limitarse a echar diatribas desde Twitter o de conducir un show de radio con bajísimo nivel de producción. (Funes dedicó varios minutos de ese programa a insultarme personalmente después de esa columna. Por lo visto, leyó más allá del titular).

En mi columna en ese 2015 que ahora parece lejano, decía: “Ténganle lástima”, porque las fotos de Miami se volverían un mal recuerdo en cuanto nuestro Ministerio Público subiera los estándares en lo que se espera del manejo de fondos por parte de nuestros gobernantes.

Aparentemente, el momento que con optimismo pero sin mucha convicción evoqué en esa columna, finalmente llegó y ahora confirmamos la evidencia que aquellas fotos demostraban a gritos. Que el estilo de vida, los relojes y las parrandas las pagamos nosotros. Que las compras de lujo incluyen pares de zapatos cuyo precio equivale a varios salarios mínimos salvadoreños. Que, como reportó Héctor Silva en Inside Crime la semana pasada, eran bolsas de basura repletas de efectivo el origen de semejante estilo de vida, legítimamente dándole el apropiado nombre de “saqueo público”. Que compró armas, ropa, se hospedó en hoteles cinco estrellas, todo pasándole la cuenta al contribuyente salvadoreño y a la cooperación internacional.

A ver, que no es envidia de los lujos lo que motiva condenar —por lo menos desde la opinión pública, mientras la justicia hace lo suyo— a Funes. Que gocen los que tienen mientras lo han ganado de manera honrada: así hay tantos salvadoreños, tanto en el país como en el exterior, que a base de partirse la espalda un día tras otro, con un poco de suerte, prudencia y excelente olfato para los negocios, gozan con total tranquilidad de los lujos que pueden pagarse tras haber convertido en mucho lo poco.

Lo que vuelve el caso de Funes y sus secuaces especialmente vergonzoso y desgarrador para nuestro país es pensar en el costo de oportunidad. Costo de oportunidad es el término económico que describe la mejor alternativa que no se eligió con el mismo valor: es decir, lo que hubiéramos podido comprar con la misma plata cuando compramos cualquier cosa. En esta afrenta a la Patria, el desarrollo y la gente de El Salvador, el costo de oportunidad de la vida de estrella de Hollywood de Ada Mitchell Guzmán son inversiones en nuestra infraestructura hospitalaria. El costo de oportunidad de los zapatos, relojes y armas de Funes son las reparaciones estructurales que urgen en tantas escuelas. El costo de oportunidad de sus parrandas en Miami es nuestra seguridad pública. Y así podríamos llenar varias columnas, con la infinidad de injusticias que derivan de su soberbia, falta de honradez y abuso de poder. Da asco. Ese asco es lo que hace dificilísimo tenerle siquiera lástima.

@crislopezg

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Un cascabel para otro gato. De Leda Romero

La corrupción es una de las principales explicaciones para los cientos de problemas por los que nuestro país atraviesa. Por eso es importante que se disminuyan los incentivos para los corruptos.

Leda Romero, comunicadora salvadoreña radicada en Chile

17 junio 2018 / LPG-Séptimo Sentido

El Salvador nunca es aburrido, siempre se encuentra inmerso en una avalancha de acontecimientos. En los últimos días, tienen que ver con la polémica sobre la reactivación del proyecto de ley de privatización del agua, sumado al destape de la corrupción del expresidente Funes.

Esta es una buena noticia. Aunque resulte paradójico y nos llene de profunda rabia e indignación que miles de millones de dólares hayan sido malversados en la gestión del expresidente Funes, es positivo que haya una investigación y una orden de captura en su contra.

Tanto en términos de madurez política como institucional, es importante que en nuestro país se empiecen a investigar y a condenar los hechos de corrupción. Pero, al mismo tiempo, las condenas y los castigos a estos delincuentes deben ser ejemplares. La corrupción es una de las principales explicaciones para los cientos de problemas por los que nuestro país atraviesa. Por eso es importante que se disminuyan los incentivos para los corruptos.

¿Seremos capaces los salvadoreños de ponernos de acuerdo en esto? ¿Podremos dejar de lado nuestra eterna polaridad para convenir que la corrupción es asquerosa de donde sea que venga?

En su momento, Funes dijo que le había puesto el cascabel al gato, como una forma de demostrar que habían descubierto al ladrón. Sus seguidores aplaudieron la revelación y ese fue el primer paso para demostrar que en El Salvador se puede condenar a un corrupto. Ahora es su turno. A él también le pusieron el cascabel y espero que, así como en aquella oportunidad, cuando sus seguidores aplaudieron y avalaron la condena a la corrupción, esta vez también lo hagan, con el mismo ahínco y consistencia.

El punto es que no existe una corrupción más aceptable que otra porque coincida con mi punto de vista político. Toda la corrupción es condenable. Punto.

A manera de referencia regional, tenemos las experiencias de distintos países en América Latina que han ido destapando diversos escándalos de corrupción, como Brasil y Perú. Chile no ha sido la excepción, a pesar de ser uno de los países con mejores índices de transparencia y solidez institucional. Uno de los episodios más polémicos involucraba a un holding de empresas llamado PENTA. El caso aún se encuentra en los tribunales pero cuando fue descubierto, hace unos tres años, se transformó en uno de los casos más mediáticos porque no solo involucraba a poderosos empresarios, sino también a altos funcionarios.

Uno de los principales aprendizajes de este caso tiene que ver con el actuar de la Fiscalía. Para perseguir la corrupción se requiere de fiscales implacables e imparciales, dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias. Esto habla de la independencia de las instituciones para hacer su trabajo como corresponde, así como de la integridad de sus funcionarios.

En este caso, espero también que la Policía y las autoridades responsables de la captura de Mauricio Funes y el resto de implicados en este penoso caso de corrupción hagan su trabajo, capturando oportunamente a los acusados.

Lo ideal sería que la corrupción se eliminara del actuar público y privado; sin embargo, esa es aún una utopía. Así que, por mientras, corresponde descubrirla, perseguirla y condenarla con ímpetu en todos los niveles con la esperanza de que los castigos desincentiven a estos ladrones.

Y que se preocupen los gatos, porque les van a poner su cascabel.

Carta a los amigos y enemigos de Vanda Pignato: Ni elevarla a heroína ni victimizarla. De Paolo Luers

14 junio 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Tienen razón de cuestionar la orden de detención de Vanda Pignato. Ni siquiera la fiscalía la había solicitado, tomando en cuenta su estado de salud. Las bartolinas y los penales de El Salvador están repletos de personas bajo detención provisional esperando sus juicios, y muchas de ellas padecen de serios problemas de salud, que se agudizan por las pésimas condiciones de su detención. Este hecho no es razón para pedir a gritos que también la señora Pignato se pudra. Es una razón imperativa de exigir que en este país se revise la mala práctica de tomar la detención provisional como regla – y las medidas alternativas como excepción y privilegio.

La detención provisional no es un instrumento de castigo. No lo puede ser, porque la Constitución garantiza la presunción de inocencia de las personas mientras no estén vencidos en juicio. La detención provisional solo tiene dos propósitos: garantizar que el acusado no se fugue; y evitar que manipule u obstruya las investigaciones. Ambos propósitos se pueden cumplir con medidas alternativas a la encarcelación, y solo en casos excepcionales se justifica que un procesado pase detenido los meses (o a veces años) que esté esperando su juicio.

Pero en El Salvador es al revés, y esto es el problema de fondo. Hay miles de casos comparables al caso de Vanda Pignato. Estos miles, igual que la ex primera dama, tienen el derecho a no sufrir castigo antes de ser condenados, y por supuesto el derecho a salud y acceso a los tratamientos adecuados.

Si Vanda Pignato es culpable o no de los delitos que la fiscalía le imputa se determinará en el juicio. Mientras no esté condenada es razonable concederle libertad condicional o arresto domiciliario, igual que en muchos casos de los cuales nadie habla.

Nuestro comportamiento frente a estos casos tiene que ser independiente de nuestras simpatías políticas o personales con los afectados. Yo no tengo simpatía de ninguna clase con Vanda Pignato, para mi ha sido símbolo de la misma arrogancia y bolencia de poder de Mauricio Funes – pero menos aun tengo simpatía con los gritos que piden que se pudra.

Igualmente me chocan los que ahora se solidarizan con ella. Ya dije: tienen razón en exigir que se le trate dignamente y no con castigo anticipado. Pero no comprendo la hipocresía de los líderes del Frente que quieren convertir a Vanda Pignato en heroína encima del bien y del mal – y en víctima de tramas de venganza y persecución. La señora fue parte integral y no circunstancial del círculo de poder y derroche de su marido. Su prepotencia afectó incluso a muchos de los funcionarios públicos que ahora derraman lágrimas de cocodrilo por ella. Fue un error político del FMLN haberla mantenido en su segundo gobierno, así que fue error no haberse desmarcado a tiempo de Funes.

El hecho que hoy Vanda Pignato esté enfrentando investigaciones penales no se debe a tramas de venganza de la derecha, sino a su propio comportamiento. Tiene el deber de enfrentarlas – y el derecho de enfrentarlas en condiciones dignas, aunque estas condiciones dignas se están negando sistemáticamente a miles de acusados anónimos.

El caso de Vanda Pignato no es para crear una heroína y víctima, ni para derramar sobre ella solidaridad hipócrita. Es para revisar en serio nuestro sistema penal y las inhumanas condiciones de detención que convierten la detención provisional en un castigo inconstitucional.

Saludos,

 

Carta sobre el caso CAPRES: Abuso de poder. De Paolo Luers

9 junio 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

A nadie realmente le puede haber sorprendido todo lo que la Fiscalía reveló sobre Funes, su familia y su círculo de cheros. Todos sabíamos que este hombre llegó al poder sin nada, vivió en Casa Presidencial como rey y salió millonario. Tal vez nos sorprendió el tamaño del tamal, la trama sofisticada de transferir, sustraer, y esconder fondos, y lo sistemático y de la corrupción. De repente, y conociendo ya el caso Tony Saca y ahora lo de Funes, nos damos cuenta que lo que tenemos en frente es un ‘caso Capres’: la enorme concentración de poder en Casa Presidencial, iniciada por Saca, retomada y perfeccionada por Funes, con la finalidad de abusar de este poder y de enriquecerse.

Lo que la Fiscalía reveló ahora lo van a tener que manejar los juristas en todas sus dimensiones y consecuencias legales: fiscales, jueces, y abogados. No me voy a meter en este terreno. Pero encima de esto, es un asunto político, de Estado; y ético, del país. Este caso, igual que el de Saca, o sea el ‘caso Capres’ requiere que todos actúen aplicando la razón de Estado, más allá de venganzas, más allá incluso de la correcta aplicación de justicia, más allá sobre todo de intereses particulares o partidarios.

El fiscal general, más allá de sus cálculos de reelección, tiene que actuar con razón de Estado, igual que los jueces que tendrán que ver el caso, porque está en juego comprobar que el sistema de justicia y la independencia de los controles institucionales funcionan.

El FMLN, más allá de su interés de sobrevivencia política y electoral, debe de actuar con razón de Estado. De su actuación depende si la ciudadanía va a percibir que el sistema partidario funciona, que los partidos pueden corregir sus errores – o que los partidos son expresión de una casta política que hay que reemplazar.

Si el FMLN no se desmarca claramente de Funes, pidiendo incluso perdón por haber llevado a un ladrón a la presidencia bajo su bandera y sus consignas de cambio, y por haberlo protegido hasta ahora, las consecuencias serán fatales, no solo para su partido sino para el país. El FMLN debe inmediatamente apartar de su gobierno a funcionarios que han estado involucrados en esta trama mafiosa, empezando por Vanda Pignato. El FMLN no debe permitir que este caso abone a la frustración de amplios sectores con los partidos y al discurso demagógico y anti-político de Bukele y Cia. La razón de Estado obliga al FMLN a garantizar que de este caso surja una narrativa diferente y positiva: una que muestre que el sistema de democracia representativa y de partidos funciona; que los criminales son los malos políticos, no los partidos; y que los partidos tienen capacidad de corrección, autocrítica y renovación.

La misma razón de Estado obliga a ARENA a proponer un gobierno que rompa con el sistema de corrupción instalado en Casa Presidencial, convertida en un sobregobierno todopoderoso, que puede manejar fondos sin transparencia y rendición de cuentas. Hay que desmontar el exagerado y pervertido presidencialismo armado por Saca y Funes. El segundo gobierno del FMLN, gracias al carácter diferente de Salvador Sánchez Cerén, pero también gracias a la mayor vigilancia de las instituciones y de la ciudadanía, no ha abusado de la misma manera de este poder tan concentrado de Casa Presidencial, pero tampoco lo ha desmontado. La razón de Estado obliga al próximo presidente reformar esta perversa forma de gobernar, volver a la institucionalidad de los ministerios y del Consejo de Ministros, desmontar el sobregobierno instalado en Capres, con sus secretarías, e instalar filtros y controles que hagan imposible el abuso de poder, incluyendo el enriquecimiento ilícito desde la presidencia.

El ‘caso Capres’, que es la síntesis de los casos Saca y Funes, o puede ser el punto de quiebre del sistema político, si no se maneja con responsabilidad, audacia y razón de Estado; o el punto de regeneración de la democracia que estamos construyendo.

Saludos,

Vea la Conversación de los Observadores sobre el tema

El huesped. De Ricardo Avelar

30 mayo 2018 / El Diario de Hoy

Después de unos problemas en casa, se marchó. Casi de puntillas, evitando ser visto y escuchado. Así llegó donde su amigo, quien sin cuestionar sus motivos le abrió las puertas. Así se convirtió en el Huésped.

El Huésped se mudó a un nuevo vecindario. No tan diferente al suyo, pero con algunas peculiaridades.

Con el tiempo, el Huésped fue notando el recelo de sus vecinos y es que en barrios como estos las noticias corren rápido y quienes le rodeaban empezaron a preguntarse por qué, de un día para otro, este personaje había aparecido en sus vidas. Y no apareció silencioso ni sutil. Su entrada se dio con pompa, pues su amigo el Anfitrión le ofreció todas las facilidades posibles y se aseguró que el respaldo a la presencia del nuevo elemento se notara. No había necesidad de esparcir rumores. El vecindario completo sabía casi a ciencia cierta de dónde venía el Huésped y por qué se mudó.

Pese a que el barrio miraba con molestia al nuevo inquilino y algunos de los locales le cuestionaban su presencia si lo cruzaban en el supermercado o sus constantes viajes al autolavado, tenían otros problemas que afrontar y es que este nuevo vecindario vivió siempre una tensa calma.

Una de las razones que despertó las sospechas y el recelo de los vecinos fue, precisamente, que el Anfitrión del Huésped era el líder de la directiva de este barrio. Como tal, tenía el poder de tomar decisiones que afectaban a todos y en la mayoría de ocasiones, poco le importaba lo que quisieran sus pares. Se rumoraba que había hecho trampas con el dinero de los condóminos para agrandar su riqueza. Contrató un aparato de guardias que vigilaba constantemente a los vecinos y disuadía cualquier crítica a su gestión al frente del barrio. Acosaba a los vecindarios aledaños, tenía tratos oscuros con otras comunas más lejanas cuyos liderazgos eran cuestionables y en una ocasión mandó a redecorar los parques de su localidad con unos armatostes horrendos que simulaban ser árboles. Y es que además de principios cuestionables, el anfitrión tenía mal gusto. Ante todo esto, por cierto, el Huésped guardó silencio porque no se muerde la mano que te da asil… residencia temporal, perdón.

Un día, el vaso de la paciencia de los vecinos se derramó. Desde hacía tiempo, los miembros de esta localidad ahorraban parte de sus ingresos en un esquema controlado por la Directiva. Y cuando esta última quiso hacer cambios, el descontento se hizo notar rápidamente. Los condóminos rápidamente demandaron cambios del líder de esta directiva y este, lejos de escuchar, hizo que sus guardias silenciaran las protestas.

Cuando los más jóvenes del vecindario salieron a quejarse pues les estaban robando el prospecto de un futuro digno, se encontraron con fuerza bruta. Aquellos que se dedicaban a llevar las noticias de lo que sucedía a todos los rincones del barrio también fueron reprimidos. La lista de amigos del líder empezó a derrumbarse, a medida se evidenciaban sus prácticas poco transparentes y la barbarie de su mandato. Y un día, hasta tumbaron los armatostes horribles con los que había decorado los parques.

En medio del caos, hubo alguien que inicialmente guardó silencio y luego, cínicamente, salió en defensa de la descarada directiva: el Huésped. Y es que el Huésped no es tonto. Sabe que el regreso a su antiguo barrio lo pone en riesgo. Sabe que la gente sabe muchas cosas. Sabe, también, que permanecer donde cómodamente le hospedan requiere complicidad y defensa, requiere hacer apologías cínicas de cosas que antes, cuando más joven, solía criticar.

El Huésped confirma con su defensa a la directiva que ni aquí ni allá fue un tipo confiable. Por lo contrario, deja entrever el tipo de amigos de los que se rodea. Amigos sin escrúpulos, que odian ser cuestionados, que no titubean antes de callar a quienes les hacen preguntas, que no sienten pena por reprimir.

Y no, no se espera que el Huésped cambie. Por el contrario, seguirá defendiendo a su Anfitrión. El problema es que el Anfitrión ya no puede garantizar su pertenencia, pues el barrio ha despertado y muchos lo quieren fuera. Y sin él al mando, el Huésped está en riesgo de volver a casa, donde algunos le esperan ansioso (para llevarlo a la justicia).

@docAvelar

Carta a Billy Sol Bang: La trampa de los corruptos a los decentes. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 27 enero 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Estimado Billy:
Pensaba que ya había dicho todo para expresarte mi respeto y cariño. Por ejemplo en una columna que publiqué en noviembre del año pasado: “Batalla Ganada”, comentando el segundo libro que publicaste, “Historia de una Infamia”. Pero el jueves pasado participé en el lanzamiento público de este libro – y resulta que queda mucho por decir.

logos MAS y EDHPrimero una queja: Me hiciste llorar. No fui el único que tuvo que batallar con sus lágrimas cuando vos hablaste. No por lástima. Lo que provocaste en tu discurso en el Museo de Arte Moderno fue ánimo. Ánimo de dignidad combativa, pero también de humildad y perdón, de alguien, a quien sus enemigos han aplicado, en varias ocasiones de su vida, la más cruel venganza: expropiación, balas, secuestro, y una mal intencionada persecución jurídica. Y vos exigiendo nada más y nada menos que la verdad, sin ánimo de venganza. De todos modos, los que te persiguieron ya están pagando: Luis Martínez y Saca en Mariona, Funes en un vergonzoso exilio, el FMLN ante una merecida derrota electoral.

Hablemos de la verdad.

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Me tocó el honor de participar, en el mismo evento, en un conversatorio para hablar del caso infame con el cual te querían destruir. Y me di cuenta que aunque la verdad es tan obvia, todavía estamos lejos de lograr desarmar la poderosa narrativa que Saca, Funes, el FMLN y el fiscal general Martínez han construido sobre la traición a la patria, de la cual te acusaron en su campaña de desprestigio.

Es obvio que los que traicionaron el interés nacional, no fueron vos y los otros 20 ex funcionarios que construyeron una política energética exitosa, sino sus acusadores, quienes convirtieron la CEL y la Geotérmica en su botín de corrupción. Pero aun luego de que ustedes quedaron absueltos y sus acusadores condenados, muchos siguen creyendo que algo terrible hicieron ustedes. Los corruptos han logrado que la gente crea Screen Shot 2018-01-26 at 9.47.30 PM.pngque todos los políticos y funcionarios son corruptos. Saca, Funes y Martínez ya podrán comprobar su inocencia, pero lograron crear la percepción popular que todos los demás también son ladrones.

Si la gente ya no cree en nadie, esto da al traste con la credibilidad de la política y del servicio público, cuando más necesitamos buenos políticos y funcionarios para salir del hoy donde los corruptos nos han hundido. Si no logramos desmontar esta trampa populista, los más pícaros y sinvergüenzas van a prevalecer…

Por esto es importante establecer la verdad en un caso tan emblemático como el tuyo, hasta que la gente entienda que fue una trampa que los corruptos tendieron a la gente decente y recta. Te pueden criticar por tus convicciones de empresario y arenero. Esto es parte legítima del debate político. Pero nadie te puede cuestionar como servidor público y como hombre. De esta generación de caballeros, que encima del mierderío político y humano han dado dignidad al servicio público, ya quedan pocos. Y no hay que permitir que los corruptos los logren enlodar para conseguir su objetivo: crear un vacío moral, en el cual todo se vale.

No hemos ganado esta batalla, falta mucho que hacer y decir, pero tu libro y tu discurso, que pronto difundiremos en video, son poderosas armas para seguir en esta lucha.

Gracias, Billy.

Te saluda

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Columna Transversal: Batalla ganada. Historia de una Infamia. De Paolo Luers

paolo3Paolo Luers, 19 noviembre 2017 / El Diario de Hoy

Si algo me da satisfacción -y cierta confianza que hay justicia- es el hecho que don Billy Sol Bang camina libre y con la cabeza en alto por las calles de San Salvador y las veredas de su finca, mientras los hombres que lo quisieron arruinar están en la cárcel, como Tony Saca y Luis Martínez, o escondido baja las faldas de la bruja Chayo Murillo en Nicaragua.

Esta fue mi reacción muy grata al leer el libro que Billy acaba de publicar sobre el calvario que significó para él la persecución política y jurídica promovida por estos tres hombres y docenas de sus serviciales colaboradores. Es un libro sobre el caso CEL-ENEL, EDH logque para don Billy fue su última batalla, la que ganó, luego de una vida llena de batallas. En 1969, lo mandaron a bombardear cuarteles hondureños en su avioneta, y regresó vivo; le expropiaron su famosa finca ‘El Nilo’, y se volvió a levantar; lo secuestraron los comandos del Partido Comunista, cuando faltaron pocos meses para la paz, y no se quebró; y casi llegando a los 90 años, fue amenazado de cárcel, ruina económica y muerte civil por este triángulo del mal que mencioné arriba.

El libro ‘Historia de una Infamia’ narra su labor como presidente de la CEL, institución plegada por corrupción e ineficiencia que el presidente Freddy Cristiani le encomendó para convertirla en el motor de la reconstrucción económica del país. Narra como logró limpiar y levantar esta estratégica empresa estatal; como descentralizó el sector energético, creando competencia y sinergia con el sector privado. Y sobre todo, como concibió y gestionó la alianza estratégica de CEL con el consorcio italiano ENEL para explotar la energía geotérmica, convirtiendo a LaGEO en el primer ensayo exitoso de un Asocio Público Privado en el país.

Screen Shot 2017-11-17 at 8.45.24 PM.pngLuego don Billy narra como Tony Saca entregó el sector energético a una argolla de sus cheros corruptos, quienes se encargaron de incumplir el convenio con ENEL y meter al país en un costoso litigio internacional imposible de ganar: Habla del costo financiero, pero sobre todo del inmenso precio político que pagamos en cuanto a inseguridad jurídica y la paralización de la expansión de nuestra industria energética.

Fue Tony Saca quien armó el conflicto con ENEL y quien nuevamente hundió todo el sector energético en el fango de la corrupción. Pero fue Mauricio Funes quien, lejos de secar este pantano, lo convirtió en sistema, dejando a los mismos funcionarios de Saca al cargo y metiendo otros de su contorno de los Amigos de Mauricio, igualmente incompetentes y corruptos. Y fue el ‘presidente del cambio’ quién, para esconder la corrupción en la CEL, armó un ataque infame sin precedentes contra Billy y otros ex funcionarios, alegando que el convenio que negociaron con ENEL fue fraudulento y atentaba contra los intereses nacionales. Como no tenían posibilidad de ganar el litigio internacional con ENEL, Funes y el entonces fiscal general Luis Martínez armaron en casa un juicio paralelo contra don Billy, Miguel Lacayo y otros ex funcionarios.

¿Por qué atacaron con tanta saña a este hombre? Quedó evidente la carga ideológica y vengativa en su persecución. Pues, fue Billy Sol Bang quien públicamente acusó a Schafik Handal de haber sido el responsable de su secuestro. Y fue él quien en AREMA públicamente exigió la expulsión de Tony Saca, por corrupto.

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Funes, el FMLN y Luis Martínez perdieron este juicio, no sólo porque era injusto, sino principalmente por la beligerancia con la cual Billy Sol Bang defendió su honor y su legado como funcionario. Nunca olvidaré la postura de este señor de casi 90 años, sentado en el banquillo del acusado ante la Comisión Especial de la Asamblea Legislativa, encarando a sus acusadores de una manera que dejó claro que este era el mundo al revés: los corruptos eran sus acusadores Funes, Saca y Luis Martínez, y sus marionetas en el Asamblea. Habían nombrado como ’jueces’ a diputados con mala reputación como Guillermo Gallegos, Francisco Merino, Claudia Ramirez, y Jesus Grande. Y el FMLN estaba representado por el diputado Jaime Valdez, quien tuvo la osadía de preguntar a don Billy por qué razón había dejado el cargo de tesorero de ARENA el 18 de julio de 1991. Billy respondió: “Porque este día ustedes me secuestraron.”

El libro termina contando todas las maniobras legales, o más bien ilegales, que Luis Martínez empleó en el juicio: peritajes fraudulentos, embargos ilegales, chantajes, extorsiones, mentiras. Pero el libro tiene un happy end: Billy está libre y coleando, mientras Luis Martínez y Tony Saca comparten prisión en Mariona, y Funes se convirtió en un paria.