Carta a los viejos y nuevos seguidores de monseñor Romero sobre su legado. De Paolo Luers

16 octubre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Voy a hacer el intento de interpretar a monseñor Romero, desde mi entendimiento de la historia y de la ética. No lo puedo hacer desde la fe y la doctrina católica, porque no la profeso. Crecí en la tradición luterana, que no tiene espacio para santos, pero sí para imperativos éticos. Luego me aparté de la Iglesia, pero no de sus imperativos éticos.

La ética, como las leyes, es un sistema de imperativos que pueden entrar en conflictos, lo que nos obliga a definir prioridades y jerarquías entre principios legítimos. Ahí es donde podemos equivocarnos, si no sabemos poner los imperativos éticos correctamente en el contexto de la realidad.

Cuando monseñor Romero habla de justicia, su principal objetivo es que termine la injusticia, la represión, la matanza. Este objetivo está por encima de cualquier otro, incluyendo la aplicación de la ley. Un ejemplo: Para la ética cristiana, es condenable el uso de la violencia armada para obtener el poder político. Sin embargo, monseñor Romero promueve el violento golpe de Estado del 15 de octubre 1979, porque piensa que puede parar la represión.

Esta posición clara de monseñor Romero de priorizar el objetivo de parar la represión, como máxima expresión de la injusticia encima de cualquier otro es el legado que dejó a su país – y que 12 años después de su asesinato hizo posible los Acuerdos de Paz. Al fin el imperativo de la paz se impuso sobre las legítimas demandas de los diferentes actores de la guerra, incluyendo la demanda de justicia por todos los crímenes cometidos; incluyendo también la demanda legítima de cambios en el sistema social del país.

Hoy, cuando al fin hay un consenso nacional de aceptar a monseñor Romero como autoridad ética, simbolizado en su elevación como Santo de la Iglesia Católica, ¿cómo vamos aplicar su legado? ¿Cómo vamos a entender y hacer nuestro su clamor contra la injusticia?

Hay quienes prefieren aplicarlo al pasado, exigiendo que se aplique justicia en los casos pendientes de crímenes cometidos en el contexto de la guerra, comenzando con el asesinato del mismo monseñor Romero. Pero hay que preguntarse: ¿Qué aportaría esto al objetivo de parar las injusticias y el diario derramamiento de sangre del presente? ¿No será que ahondar en los conflictos y las divisiones del pasado nos dificulta buscar soluciones al problema de violencia del presente que requiere de la concurrencia de toda la sociedad?

La única manera lógica y consecuente de aplicar el legado de Óscar Arnulfo Romero será buscar entre todos una solución al problema de la violencia que padece el país – una solución que obviamente no puede ser basada en más represión, que solo genera más violencia, sino en la voluntad de toda la sociedad de comenzar a erradicar la exclusión social. Y si aceptamos la ética y las prioridades de monseñor, solo puede ser una solución que se construya mediante el diálogo y la reinserción pacífica.

Es irónico que los que más reivindican el legado de monseñor Romero son los que de manera más férrea apuestan a una lucha contra la delincuencia con métodos que monseñor ha condenado tan tajante y valientemente. Es obvio que tanto la mano dura de ARENA como la guerra frontal del FMLN no son soluciones que corresponden al imperativo de Romero que el objetivo prioritario es parar la violencia – por encima del clamor, también legítimo, por aplicar la justicia penal a cualquiera que haya violado la ley.

Si no estamos dispuestos a asumir y aplicar este legado de Romero y continuamos priorizando nuestra sed de venganza disfrazada de justicia, de nada nos sirve venerarlo de Santo en las misas y los discursos políticos.

Disculpen que un hombre no religioso se meta en este asunto. Pero para mi, es un asunto de país, no de religión. Saludos,

 

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“Conecte” poderosísimo. De Cristina López

15 octubre 2018 / EL DIARIO DE HOY

A nadie le son desconocidas las ventajas de mantener contactos, o como decimos los salvadoreños, “conectes” en diferentes ámbitos. En el sector profesional, muchas veces un conecte podría hacer toda la diferencia entre ser invitados a una entrevista laboral o que el currículum de uno se pierda entre la resma de papel tamaño de todas las hojas de vida de múltiples aplicantes con capacidades similares.

En los sectores informales, los conectes también mueven montañas. Tener conectes en la entrada de un club nocturno o discoteca de moda hacen la diferencia entre entrar de primero o hacerse viejo en la fila de la entrada. Yo sé, porque nunca tuve de esos conectes y perdí lo que podría sumar varias horas en la década de mis veintes haciendo filas para entrar en lugares que, con la sabiduría de la experiencia ganada, puedo garantizar ahora que no valían la inversión del mismo tiempo en el que habría podido leer varios libros.

Uno de los mejores conectes que he tenido, sin duda alguna, fue don Julio, un guardia de seguridad en una tienda de repuestos en la que hice una pasantía durante la universidad. Las pasantías dejan lecciones valiosísimas y la primera que aprendí en esta pasantía en particular fue que encontrar parqueo en la calle Rubén Darío y calles aledañas no es para los pobres de espíritu ni los escasos de tiempo. Yo, con la inexperiencia de recién haber aprendido a manejar y el mal hábito de no salir temprano, era las dos cosas. En mi segunda semana me pasé un almuerzo platicando con don Julio, y después de intercambiar historias de nuestras familias, trabajos y demás aventuras, nos volvimos cheros. A partir de entonces cada mañana don Julio, que estaba en su puesto desde las 6:00 a.m. todos los días, me apartaba un buen parqueo cerquísima de la oficina usando dos piedras que le habrían quebrado el eje al carro de cualquier atrevido que se le hubiera cruzado por la cabeza parquearse ahí antes de que yo llegara. Siempre le decía yo a don Julio que tenerlo de “conecte” era lo mejor que me iba a llevar de esa pasantía, y en broma me decía siempre que ese era el precio de ser tan poderoso: hacerle favores a los cheros.

De manera inversa, no hace falta ser muy poderosos para pensarnos en lo personal como “conectes” para otros y tener la disponibilidad de ayudar a quienes lo soliciten, porque es la única manera de pagar los favorazos recibidos, tantas veces sin darnos cuenta. Ya sea una referencia laboral o personal, una presentación de conocidos, una sesión de mentoreo a jóvenes indecisos sobre su rumbo profesional, ofrecerle hospedaje al que va de paso sin donde quedarse, etc. La oportunidad de poder ser el “conecte” de alguien es un verdadero privilegio, porque es la única manera de pagar en justicia los muchos empujoncitos que hemos recibido y que nos han permitido llegar donde estamos, gracias a tantos don Julios que vamos conociendo por la vida.

La verdadera lotería se la saca uno cuando se tiene un conecte verdaderamente importante, con la capacidad de conseguir lo que sea, por difícil que parezca. Y este fin de semana, los salvadoreños nos sacamos colectivamente la lotería de los conectes porque ahora tenemos un conecte, nada más y nada menos, que en el cielo. Tenemos, a una oración de distancia, el oído y atención de San Óscar Arnulfo Romero. Conoce nuestra situación, y amó nuestra tierra y a nuestra gente con patriotismo y fervor del tipo al que deberíamos aspirar todos los ciudadanos. Abogó por los oprimidos y nunca perdió de vista a los pobres. Recién confirmada su santidad, vale la pena aprovechar este lujo de conecte y pedirle con toda la fe y devoción posible que nos haga el favorazo de bendecir a nuestro país, que con tanta urgencia lo necesita.

@crislopezg

Monseñor Romero aún tiene razón. De Erika Saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

15 octubre 2018 / EL DIARIO DE HOY

El Salvador tiene su primer Santo dentro de la Iglesia Católica. Desde ayer, San Óscar Arnulfo Romero pertenece al grupo de personas a las que la Iglesia reconoce su obra e intercesión ante Dios. Independientemente de si se profesa la fe católica o no, es innegable que la figura de Monseñor Romero fue trascendental para la historia de El Salvador; a la fecha no ha existido un liderazgo parecido. El mensaje de Monseñor, que siempre estuvo del lado del pueblo salvadoreño, aún sigue vigente.

San Romero fue amado y también duramente criticado. Su voz fue incómoda para sectores económicos y políticos en una época convulsionada, pues no tuvo miedo de denunciar las injusticias, atrocidades y violaciones de derechos humanos que se cometían en las vísperas de un conflicto armado que duró doce años. Injusticias que, de diferente forma y ahora con distinto rostro, siguen presentes en el país.

En el discurso con motivo del Doctorado Honoris Causa conferido por la Universidad de Lovaina el 2-II-1980, Monseñor Romero manifestó que el trabajo de la Arquidiócesis solo se puede describir y comprender como una vuelta al mundo de los pobres. “El constatar estas realidades (salarios de hambre, desempleo, subempleo, desnutrición, mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problemas de salud, inestabilidad laboral) y dejarnos impactar por ellas, lejos de apartarnos de nuestra fe, nos ha remitido al mundo de los pobres como a nuestro verdadero lugar, nos ha movido como primer paso fundamental a encarnarnos en el mundo de los pobres”; “Estos textos de los profetas… no son voces lejanas de hace muchos siglos… son realidades cotidianas, cuya crueldad e intensidad vivimos a diario. Las vivimos cuando llegan a nosotros madres y esposas de capturados y desaparecidos, cuando aparecen cadáveres desfigurados en cementerios clandestinos”; “En esta situación conflictiva y antagónica, en que unos pocos controlan el poder económico y político, la Iglesia se ha puesto del lado de los pobres y ha asumido su defensa”. A treinta y ocho años de su martirio, las denuncias y las palabras de esperanza encajan en la realidad salvadoreña actual.

El Salvador aún sufre de la pobreza producto de múltiples factores. Buena parte del dinero se ha diluido en la corrupción; y muchos de los programas sociales no han rendido los resultados esperados, pues únicamente brindan soluciones efímeras a problemas que urgen de acciones estructurales. Según datos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en El Salvador no hay una inversión óptima en salud y educación; medio millón de niños no están aprendiendo como deberían. Además, el Informe de Desarrollo Humano de PNUD ubica a El Salvador como una nación con desarrollo humano medio, señalando que el desarrollo sostenible no ha sido equitativamente distribuido.

Por otro lado, el problema de la violencia sigue cobrando vidas en el país. Los muertos siguen contándose por miles cada año y las personas seguimos sintiéndonos inseguras en las calles. Sin embargo, vemos sectores políticos más preocupados por obtener el poder en el Ejecutivo o en dominar el Judicial, que por solucionar de manera permanente e integral este tipo de problemas.

Monseñor Romero procuró sacudir la inercia o indiferencia de sectores privilegiados, económicos o políticos, y volver la mirada hacia las personas más necesitadas del país. Probablemente hoy haría las mismas críticas a un sector político alejado de las peticiones y necesidades de los ciudadanos que más sufren. El mismo cambio de corazón y de perspectiva que Monseñor Romero pedía en la época de la guerra es el que urge ahora ante la violación de los derechos humanos de los salvadoreños.

El mensaje de Monseñor Romero buscaba dar esperanza a un país sumido en la crisis y la tristeza. Por circunstancias diversas, nuestra sociedad hoy también sufre las dificultades que diferentes grupos económicos, políticos y sociales nos han heredado, quienes han desviado los objetivos con los que iniciaron y le han dado la espalda a la población salvadoreña. Hay que escuchar el mensaje de Monseñor Romero. Ojalá que todas las personas que profesan su admiración hacia el nuevo Santo pongan en práctica las enseñanzas que este dejó en vida, centrando su trabajo en el beneficio de la población y no en intereses particulares. Las palabras y los golpes de pecho no son suficientes; Monseñor aún tiene razón y más valen las obras que las palabras.

Carta a Raúl Mijango: Condenado por mediador. De Paolo Luers

13 octubre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Querido amigo:
Te condenaron a 13 años. Tu pecado: ser mediador. A petición de una empresa extorsionada actuaste de mediador con las pandillas. Quedó establecido en el juicio que lograste que bajara la extorsión de 15 a 6 mil dólares al mes. Lograste que ningún repartidor, motorista o vehículo de la empresa sufriera daños. Pero luego la empresa fue adquirida por el consorcio Alba del FMLN – y los nuevos dueños te denunciaron.

La jueza dio por válidas todas las pruebas presentadas por la Fiscalía, incluyendo lo dicho por varios testigos que solo contaron lo que otros les contaron. El nuevo apoderado de la empresa, que solo contó lo que los anteriores gerentes le contaron. Dos oficiales de la PNC que relataron lo que los antiguos gerentes supuestamente les contaron en 2014, aunque nunca firmaron ninguna declaración. Los mencionados gerentes, que te habían pedido que intercedieras con los pandilleros, no testificaron porque salieron del país y la Fiscalía nunca los contactó. Los dos oficiales policiales nunca hicieron ninguna investigación, solo hicieron sus informes. Estos informes tampoco fueron presentados por la Fiscalía, mucho menos las declaraciones no firmadas por los gerentes.

Pero la jueza admitió todos estos testimonios como válidas. Igual que el cuento del testigo criteriado, quien fue uno de los cabecillas que participó en la extorsión – y no fue acusado, ni en este caso, ni de los varios asesinatos por los cuales fue detenido.

La sentencia que la jueza especializada Tatiana María Morales Artiga dio este viernes obviamente no resistirá la revisión por parte de la cámara. Uno no tiene que ser abogado para darse cuenta que la Fiscalía no tuvo un caso sólido contra Mijango. Es un asunto de sentido común que alguien quien actúa a petición de la víctima; quien logra que el monto de la extorsión se reducía y se eliminara cualquier daño a los empleados de la empresa extorsionada; quien además no recibe ningún beneficio material, no es extorsionista, sino mediador.

El problema es que el Fiscal General se ha propuesto de criminalizar cualquier tipo de mediación que intervenga en el problema de la violencia y las pandillas. Por esto tienen que convertirte en delincuente, para que a nadie se le ocurra meterse donde según la fiscalía solo debe actuar ella y la policía.

A vos, Raúl, te persiguen, porque no aceptás que el problema de la violencia solo se puede combatir con balas y cárcel. Nuestra justicia, si es independiente, no debe criminalizar los intentos genuinos y desinteresados de personas como Mijango de usar el diálogo para reducir la violencia. Yo sigo teniendo confianza que nuestro sistema judicial funciona y al fin te va a absolver de esta acusación absurda. 

Fuerza, amigo. Saludos,

El suicidio de los pueblos. De Manuel Hinds

12 octubre 2018 / EL DIARIO DE HOY

Los ataques cada vez más violentos contra el sistema de partidos políticos no deberían ser un problema. Lo que es problema es que hay mucha gente que parece estar prestando atención a ellos, sin darse cuenta de que eliminar dicho sistema equivale a un suicido político porque la única alternativa es una dictadura totalitaria.

Hay dos sistemas fundamentales de gobierno. La diferencia entre ellos no está definida por la ideología política de sus gobernantes sino por quién es el soberano —o sea, quién es el que manda. Todas las sociedades necesitan una autoridad que maneje los bienes y servicios públicos, que son aquellos que la gente necesita pero puede negarse a pagar esperando que otros los paguen porque una vez que se proveen todos los pueden gozar igualmente. Por ejemplo, todos pueden gozar de un parque público, o de la protección de la policía, o de un aire limpio, o de un sistema de justicia, sea que hayan pagado o no por dichos beneficios.

Esto es diferente de los bienes y servicios privados, que restringen su consumo al que los pagó —como un refresco, una hamburguesa, un tiquete para un avión, o una entrada al cine. En todos estos casos, una persona voluntariamente tiene que pagar para gozar de los beneficios de estos bienes. En cambio, puede no pagar por el parque y aun así gozarlo, o tener un sistema de justicia sin pagar por él.

Para que la sociedad pueda funcionar el gobierno tiene que ejercer autoridad para cobrar impuestos y pagar con ellos los bienes y servicios públicos. Los dos sistemas básicos de gobierno se diferencian por la identidad del que tiene y ejerce la autoridad.

En el sistema democrático el pueblo elige a los que ejerce la autoridad, les define los límites de dicha autoridad y supervisa la manera en la que ellos la ejercen, pudiendo removerlos si quiere. Es decir, en este sistema el soberano es el pueblo.

En el otro sistema, que podemos llamar tiránico o totalitario, el soberano es el que tiene el poder, que no responde más que a sí mismo. Hay muchas variedades de este sistema. El soberano puede ser un individuo (como en las autocracias europeas de antes de la Primera Guerra Mundial o como en el régimen de Hitler en la Alemania Nazi o el de Mussolini en Italia), o un grupo de personas que controlan al que controla el gobierno (como en el caso de los regímenes comunistas en Rusia después de Stalin). Esto lo logran prohibiendo todos los partidos políticos menos el de ellos.

El sistema de partidos diversos es un mecanismo para que el pueblo ejerza su control sobre los que ejercen el poder. Es el único mecanismo sostenible para lograr este propósito. La democracia directa, en la que el pueblo entero vota por cada cosa, es impracticable en un estado moderno. Sin embargo, en El Salvador hemos culpado al sistema de todos nuestros problemas y tontamente estamos escuchando a los que dicen que hay que desmontarlo. Esto es igual a nombrar a un chofer, dejarlo que destruya el carro chocándolo miles de veces, no dándole mantenimiento y echándole tierra a la gasolina, para entonces decir que el problema es que el carro no sirve, sin querer reconocer que el problema está en el chofer, que si el chofer fuera bueno el carro funcionaría perfectamente, y que al final la culpa de todo está en nuestra propia negligencia en la elección de los choferes.

La eliminación del sistema de partidos sería un suicidio porque eliminaría el único mecanismo sostenible que el pueblo tiene para controlar al gobierno. Sin controles, el gobierno se convertiría en presa de luchas sin cuartel entre personas corruptas y tiránicas que buscarían el poder total, con lo que el problema que sirvió de pretexto para eliminar el sistema de partidos políticos se volvería muchísimo peor. Los nazis y los comunistas, críticos del régimen de partidos políticos, han demostrado que la única alternativa a dicho régimen son los partidos únicos, que son mucho peores, no solo corruptos sino también tiránicos. Lo que hay que hacer es mejorar los partidos políticos, no destruir el mecanismo que transmite la voluntad del pueblo al gobierno.

El difícil arte de las encuestas. De Manuel Hinds

11 octubre 2018 / EDH-Observdores

Cada vez que alguien publica una encuesta, las redes sociales se llenan de descalificaciones de ese alguien, acusándolo de incompetente o corrupto. Las acusaciones se acompañan de comparaciones entre lo que ese alguien ha dicho antes de las elecciones y los resultados de las elecciones. Aunque no se puede negar que hay grandes diferencias en la confiabilidad de diferentes casas encuestadoras, a todas, o casi todas, puede encontrárseles grandes errores. Debido a esto, lo más objetivo es comparar lo que todas dijeron con la realidad para ver si los errores de la acusada fueron mayores que los de los demás.

El caso más citado es el de la elección entre Edwin Zamora y Nayib Bukele para la alcaldía de San Salvador. En esto, usted puede tomar casi cualquier casa encuestadora en El Salvador y desprestigiarla porque todas, excepto una (la de El Diario de Hoy) daban enormes ventajas a Bukele sobre Zamora semanas antes de las elecciones…y el resultado fue un virtual empate. El hecho que El Diario de Hoy dijera que la diferencia sería tan pequeña que era imposible predecir quien ganaría volvió a el diario un blanco de burlas y críticas…hasta que la realidad mostró que no estaba equivocado. De esta forma, si alguien critica a cualquiera por haber sobreestimado los votos que recibiría Bukele en esa elección, tiene que extender su crítica a todas las casas encuestadoras, excepto la usada por El Diario de Hoy en esa elección.

Probemos otro caso, el de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2014. Antes de discutirlo, hay necesidad de hacer dos clarificaciones para poder comparar peras con peras y manzanas con manzanas.

Electorado y votantes

Lo primero que hay que tener presente al hacer comparaciones es si los porcentajes usados en la comparación se refieren a porcentajes del electorado o de los votantes. La diferencia entre los dos la dan los electores que no votan, que son muchos. En la Tabla 1 vea usted las cifras del electorado, de los votos (incluyendo los nulos y otros que no valieron) y los que no votaron. Puede ver que en la primera vuelta de 2014 el 47.4% de la población no votó.

TABLA 1. Electorado y votantes, elecciones presidenciales 2014 primera vuelta
Personas %
Total electorado 5,210,081 100.0%
Total votos 2,741,074 52.6%
No votaron 2,469,007 47.4%

Fuente: Tribunal Supremo Electoral


Diferencias en los porcentajes

La tabla 2 muestra las diferencias entre los porcentajes que los mismos votos representan del electorado y de los votos emitidos. Así, por ejemplo, los votos del FMLN en primera vuelta (1,315,768) representaron el 25.25% del electorado y el 48.93% de los votos realmente emitidos. Si una encuestadora hubiera dicho que el FMLN va a recibir el 25.25% del electorado, habría estado correcta, pero alguien que viera que como porcentaje de los votantes la realidad fue de 48.93% podría pensar que cometió un enorme error.

TABLA 2. Resultados de las dos vueltas presidencial 2014, % de electorado y de votantes reales
Total electorado 5,210,081
Total votos 2,741,074
FMLN primera vuelta 25.25% 48.93%
ARENA primera vuelta 20.11% 38.96%

Fuente: Tribunal Supremo Electoral

 

Las encuestas de la primera vuelta 2014

Las casas encuestadoras siempre calculan los porcentajes usando como base el electorado, porque calculan no solo por quien votarían los electores sino también el número de los que no votarían. Vea usted la Tabla 3, que muestra los resultados de las encuestas hechas por cinco casas en las semanas de 2014 antes de las elecciones de ese año, primera vuelta. Al final derecho de la tabla puede ver NS/NR, que significa No Sabe, No responde. Estos incluyen a los que no van a votar más otros que no quieren decir o no han decidido. Así, esta categoría es más grande que los que no votan. Al ver esta tabla recuerde que los que no votaron fueron 47.4% y compruebe qué tan lejos estaban de esa realidad, ya que en sus cifras estaban más o menos en la mitad de los que no votaron. Al fondo de la tabla, en las últimas cuatro filas, está el promedio de todas las casas encuestadoras, la realidad de las elecciones como porcentaje del electorado (que es la base que tienen las encuestas en este cuadro de modo que se pueden comparar), más la realidad como porcentaje del total de votos en la siguiente línea, y al final la realidad como porcentaje de los votos válidos, que es la cifra que la gente usa más.

TABLA 3. Encuestas de primera vuelta presidencial 2014, % del electorado, hechas en 2014
ARENA FMLN UNIDAD PSP FP S NS/NR
UCA 27.4% 40.8% 11.6% 0.4% 0.4% 19.4%
UTEC 28.2% 36.6% 10.4% 0.3% 0.1% 24.4%
LPGDatos 29.9% 32.0% 9.7% 0.1% 28.3%
EDH 36.6% 36.1% 11.6% 15.7%
TCS 35.3% 32.7% 11.4% 0.3% 0.5% 19.8%
Promedios Encuestas 31.5% 35.6% 10.9% 0.3% 0.3% 21.3%
Realidad % de electorado 20.1 25.3% 5.9% 0.02% 0.01% 47.4%
Realidad % de votos 38.2% 48.0% 11.2% 0.4% 0.2%
Realidad % de votos válidos 38.95 48.93 11.44 0.04% 0.02%

Fuentes: Iudop, Ciops, LPGDatos, New Link Research, Consulta Mitofsky, todos de 2014.

La tabla 4 muestra los errores contra la realidad como porcentaje del electorado. Como puede verse, son bien grandes en todos los partidos y en todas las casas encuestadoras. En promedio, todas juntas, sobreestimaron a ARENA por 11.4%, al FMLN por 10.3%, y a UNIDAD por 5.0%. La UTEC, que ha sido vilificada últimamente, no sale más mal que las otras.

Tabla 4. Errores con respecto a la realidad (todas son sobreestimaciones)
ARENA FMLN UNIDAD
UCA 7.3% 15.5% 5.7%
UTEC 8.1% 11.3% 4.5%
LPGDatos 9.8% 6.7% 3.8%
EDH 16.5% 10.8% 5.7%
TCS 15.2% 7.4% 5.5%
Promedios 11.4% 10.3% 5.0%

De esta forma, las acusaciones de unas a otras parecen como cuando el comal le dijo a la olla, estás bien negra. Pero para ser justos, note que como la sobrestimación de ARENA y el FMLN en las encuestas son casi iguales, todas juntas en promedio casi le pegaron a la diferencia real entre estos dos partidos. Esta fue de 5.2% y ellos la estimaron en 4.2% del electorado. Visto así, tomar todas en conjunto puede dar una buena estimación.

Carta al Frente: Feliz cumpleaños, aunque nadie lo celebra. De Paolo Luers

11 octubre 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimados compañeros:
Hoy hace 38 años se fundó el Frente. ¿Por qué nadie lo celebra? Veo en las redes sociales un comunicado del FMLN que habla de batallas pasadas y por venir; veo una foto de 10 personeros vestidos de rojo levantando el puño en un cementerio en homenaje a “héroes, heroínas y mártires”…

Esto no es celebrar. Esto no es rescatar la esencia de este día histórico hace 38 años. La esencia no son las batallas ni los muertos, sino la capacidad de construir unidad sobre la diversidad. El Frente que fundaron un 10 de octubre de 1980 resultó tan fuerte por la diversidad y autonomía de sus integrantes.

¿Por qué el FMLN, cuando se convirtió en partido, fue paulatinamente abandonando su carácter plural, sustituyendo la unidad basada en diversidad por una unidad doctrinaria e impuesta?

¿Por qué el FMLN pone en el centro de su historia sus batallas y sus muertos – y no su más grande logro histórico: la construcción de la paz y del pluralismo por la vía del diálogo y la concertación?
Si el FMLN hubiera apostado consecuentemente a este legado en los últimos 20 años, hoy no se vería ante el peligro de ser desplazado por seudo-líderes que profesan una melcocha de ideas antisistema.

Pero nunca es tarde. El Frente, a pesar de los errores cometidos como oposición y sobre todo como gobierno, de hecho nunca dejó de ser parte y pilar de este “sistema”, que ahora está siendo cuestionado y atacado por un nuevo populismo desbordado y demagógico. Hoy es cuando el Frente debe tener el valor de asumirlo. Es el sistema democrático, pluralista y constitucional que nunca hubiera podido establecerse en El Salvador sin el Frente.

Claro, para que el Frente asuma sin ambigüedades y con credibilidad esta defensa, sería necesario una revisión autocrítica de su actuación como parte de este sistema, primero como signatarios de los Acuerdos de Paz, luego como oposición política y finalmente como gobierno. Muchos en el partido entienden que ellos mismos promovieron actitudes antisistema y populistas – y que sin esto no hubiera surgido con tanta fuerza el peligro que ahora amenaza con desplazarlos.

Bukele y sus apóstoles atacan al Frente sin misericordia, precisamente por que es parte del sistema de la postguerra. El Frente tiene dos opciones: o asume con orgullo y decisión la defensa y la reforma de este sistema que, por muy imperfecto que sea en cuanto a inclusión social, ha dado al país libertad de expresión, desmilitarización, pluralismo, alternancia en el poder, institucionalidad. O competir con Bukele en el campo de la antipolítica y la erosión del sistema republicano. Tengo entendido que lanzando a Hugo Martínez como candidato, el Frente ha optado por lo primero – solo falta un paso decisivo: asumirlo sin ambigüedad.

Para evitar cualquier malentendido: Mucho de lo dicho en esta carta hay que reclamarlo también a ARENA, que también debería asumir con orgullo como su logro histórico no la lucha férrea contra la izquierda, sino su decisión y capacidad de abrir el sistema cerrado del autoritarismo para crear un sociedad abierta y pluralista con plena inclusión de la izquierda. Todavía hay muchos en ARENA y sus liderazgos que siguen buscando el derrumbe del FMLN, sin darse cuenta que se estaría derrumbando uno de los pilares del sistema democrático y pluralista.

Ambos partidos tienen que entender que son competidores y adversarios, que representan dos visiones de cómo reformar el sistema, pero que los enemigos que ponen en peligro lo logrado y lo que falta hacer son otros.


Saludos los miles de excombatientes del Frente,