El desarrollo de la democracia. De Manuel Hinds

17 agosto 2018 / EL DIARIO DE HOY

En las últimas décadas El Salvador ha sufrido de una inestabilidad tan marcada que hay gente que cree que la democracia ya no tiene futuro. La democracia, sin embargo, no ha fracasado en el país. Está pasando por una adolescencia en la que tiene que aprender a manejar la libertad que adquirió al final de la guerra.

Las sociedades son inherentemente inestables. En cualquier momento dado, millones de personas toman decisiones que van a producir resultados solo después de minutos, años o aun décadas. No hay certeza de que los resultados de todas estas acciones ser consistentes con las demás. Muy frecuentemente los éxitos de unas personas llevan a la frustración de otros.

La sociedad puede funcionar solo cuando la dispersión de los resultados, incluyendo las reacciones de los perdedores, se reduce a niveles aceptables; es decir, cuando hay un mínimo de predictibilidad que permite a una proporción alta de las personas pensar que podrán beneficiarse de sus acciones.

Esto pone de manifiesto la contradicción fundamental del orden social. Para poder crecer, la sociedad tiene que permitir las libertades individuales necesarias para que los habitantes busquen su propio desarrollo. Por otro lado, para ser predecible, las instituciones tienen que restringir los caminos abiertos al comportamiento individual. Es decir, por un lado las sociedades deben liberar, pero por el otro deben restringir. Esto plantea la pregunta de qué es lo que debe liberarse y qué debe restringirse.

Es en la solución que las diferentes sociedades encuentran a este conflicto que se define la diferencia que existe entre las sociedades tiránicas y democráticas, y entre las sociedades que se ajustan mejor al cambio y las que se quedan estancadas. Las sociedades pueden tomar dos caminos para lograr predictibilidad. La primera, la solución tiránica, es darle a un individuo, o grupo de individuos, poder absoluto para que fuerce a la gente a que actúe de cierta forma que de coherencia a un cierto plan social. La segunda, que es la democrática, es dejar a la gente en libertad, de tal forma que puedan hacer lo que les da la gana, pero sujetas a unas reglas del juego. En la primera opción los individuos deben hacer solo lo que el estado les manda a hacer, aunque no les guste. En la segunda, pueden hacer lo que quieran siempre y cuando respeten las reglas del juego.

En un símil futbolista, en la primera opción el estado dice quienes van a jugar y quien va a ganar cada partido. En la segunda opción, el estado no dice quien gana o pierde, pero exige que se cumplan las reglas del fútbol en cada juego.

En el largo plazo, las sociedades democráticas se desarrollan mientras que las tiránicas tienden a quedar retrasadas. No se adaptan al cambio porque éste desajusta la estructura de poder que él ha establecido. Todo cambio debilita a las elites existentes de una tiranía, que se han convertido en élites no por creatividad o habilidad de ajustarse al cambio sino por su apoyo a la dictadura. El Salvador está en una etapa histórica en la que su pueblo debe aprender estas verdades. Pero hay muchas personas en el pueblo que no quieren aprenderlas, y suspiran por el orden tiránico del pasado, que era muy fácil de establecer: simplemente, se obedece a un tirano.

Las sociedades democráticas, por contraste, necesitan cohesión social (el respeto por los prójimos y por las leyes que permiten la coexistencia con ellos). Esta cohesión es muy difícil de obtener en una sociedad subdesarrollada. La gente quiere respetar las instituciones solo cuando les beneficia y no respetarlas cuando no, y esto la fragmenta en millones de fracciones. Los tiranos pueden imponerse sobre un pueblo fraccionado muy fácilmente porque los individuos se debilitan entre sí. Las instituciones se rompen porque unos quieren cumplirlas y otros no, dependiendo de si les conviene o no.

En este momento el país se enfrenta a una decisión entre estos dos órdenes —entre construir instituciones sanas y reparar las que están insanas, o entregarle en poder a un tirano que rompa estas instituciones para establecer una tiranía personal. El pueblo tiene que estar consciente de que esto es lo que se está jugando.

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Carta a mis hermanos nacionalistas. De Guillermo (Billy) Sol

17 agosto 2018 / EL DIARIO DE HOY

Hermanos Nacionalistas:

ARENA celebró el pasado 22 de abril, una verdadera fiesta cívica con un padrón de más de 122,000 afiliados. Este evento marca un antes y un después en la vida partidaria.

Hay dos cosas que resaltan entre las muchas que contribuyeron al éxito de las elecciones internas: la transparencia y el voluntariado.

La organización del proceso, brillantemente ejecutado por la Comisión Electoral Nacional, estuvo marcado por el cumplimiento de las normas a las que estaba sujeto. Esto garantizó que el voto directo de los areneros fuera libre, igualitario y secreto.

La participación voluntaria que tuvo la juventud ese día en las mesas y en la orientación de los votantes, por mencionar solo dos cosas, me hizo recordar los inicios de ARENA y me convence de garantizar la permanencia y la renovación del partido.

Es para ARENA un orgullo haber contado con tres aspirantes a la candidatura presidencial del año 2019, con credenciales que ningún partido puede igualar. Estos tres salvadoreños emprendedores, trabajadores, generadores de empleo, con sólida formación profesional y moral, de trayectoria intachable, son muestra de esta renovación.

Por ello, cualquiera que hubiese sido el resultado, el arenero ganador de las elecciones internas, nuestro candidato sería la mejor opción para sacar al país de la crisis en que gobiernos corruptos e incapaces lo han sumido.

Carlos Calleja es nuestro candidato. ARENA lo eligió y ha demostrado ser un digno portador de nuestra bandera y nuestros principios republicanos y nacionalistas. Su liderazgo ha demostrado dos frutos invaluables.

Ha incorporado como candidata a la vicepresidencia a una mujer proveniente de la sociedad civil, profesional de reconocido prestigio, más allá de nuestras fronteras, forjada a sí misma con base en su esfuerzo, sus principios y su transparencia. Carmen Aída Lazo deja su vida profesional para incorporarse al trabajo que El Salvador necesita para salir adelante.

Ella ha posibilitado la coalición de los partidos políticos que creen que el humanismo, la solidaridad y la democracia son la forma de vida que debemos defender por el bien de las nuevas generaciones, firmando el 26 de julio una Alianza por un Nuevo País, en el que oyendo el clamor de la sociedad por mayores espacios, la coalición incorpora como su candidata a vicepresidente a una mujer de comprobadas ejecutorias, y se comprometen con la defensa de la vida, la familia, la educación y la igualdad de las oportunidades. En resumen, se comprometen con la dignificación de la persona en todos sus ámbitos.

Conocí personal y muy estrechamente a Roberto d’Aubuisson y fui parte de todos sus COENAS. Sabiendo de su profundo arraigo democrático y del conocimiento de las necesidades y forma de ser de nuestra gente, tengo la plena seguridad que él sería el primero en felicitar al partido por su renovación y en respaldar a Carlos y a Carmen Aída frente al reto del 2019.

Billy Sol, Exdirigente de ARENA

Carta a los candidatos presidenciales: No inventen la bacinica. De Paolo Luers

16 agosto 2018 / MAS! y EL DIARIO DE HOY

Estimadas fórmulas presidenciales:
La gente les exige soluciones prácticas, propuestas de políticas públicas que respondan a los problemas reales de la gente. Ustedes van a elaborar programas de gobierno, hechos por expertos, llenos de diagnósticos y análisis bien hechos. Pero serán mamotretos que nadie va a leer. Tal vez les van a ayudar a gobernar, pero no van a ayudar a los ciudadanos a recobrar confianza y optimismo.

No tienen que inventar la bacinica, ni cómo hacer agua tibia. Les propongo que recojan iniciativas ya inventadas, ya puestas en marcha, ejemplos de soluciones creativas y de excelencia. Existen, pero son islas en un mar de mediocridad. No se trata de apoyarlas con un poco de fondos o incentivos. Se trata de recogerlas y convertirlas en políticas públicas.

Les doy unos pocos ejemplos que conozco y que ya han mostrado que funcionan.

. La escuela Amún Shéa en Perquín, creada con el objetivo de apoyar el desarrollo socioeconómico del norte de Morazán a través de la formación humana. Sus fundadores ponen en práctica una metodología innovadora: el Aprendizaje a Base de Problemas, desarrollando aplicaciones que ofrezcan respuestas a las necesidades de su entorno. Ya se está convirtiendo en modelo para las escuelas públicas en Morazán, y puede ser modelo para la reforma educativa integral.

. La fábrica-escuela League en el American Park, en Ciudad Arce. Un modelo exitoso que combina la eficiencia productiva con inclusión social y formación vocacional. Ahora es modelo para un proyecto de un nuevo Parque Industrial con campus escolar y universitario. Puede ser modelo para una reformulación de las prioridades en la política industrial, educativa, inclusión social y de Seguridad Pública.

. La Escalón, iniciativa de los empresarios (pequeños y grandes) de una colonia, con el fin de generar un desarrollo integral que incluya las comunidades marginales vecinas. Ha dado excelentes resultados, entre esto la construcción de paz social, sin ningún apoyo estatal. Puede ser el modelo para una nueva concepción de prevención, Seguridad Ciudadana, e inclusión social.

. El Centro de Arte para la Paz en Suchitoto. Una iniciativa de líderes comunales, artistas y gestores culturales, que ha construido un centro cultural abierto a todas las comunidades de la zona, para promover la creatividad de cientos de jóvenes, reconstruir el tejido social y construir paz social. Puede ser modelo para una nueva política cultural, cuando se construye sobre este modelo y otros: Teatro La Cachada, Esartes (escuela de teatro), El Teatro Nuevo Tiempo de Chalate, con su trabajo en comunidades y con jóvenes presos…

Hay que construir sobre lo bueno que ya existe. No todo en este país es mediocre, corrupto o más de lo mismo. Debe haber docenas o tal vez cientos de “islas de excelencia y creatividad” en el país: en educación, en salud, en arte y cultura, en prevención, en desarrollo industrial. Sus protagonistas pueden tener orígenes ideológicos diversos, pero hay un denominador común: la combinación de excelencia/creatividad con inclusión social/prevención.

Ningún candidato debería excluir ninguno de estos modelos por razones ideológicas. Y los protagonistas de estas iniciativas no deben tener celos ideológicos que impidan que cualquiera de los candidatos se acerque. Los conceptos de sus proyectos innovadores pueden y deben convertirse en políticas públicas.

Saludos,

Procesos abreviados. De Luis Mario Rodríguez

16 agosto 2018 / EL DIARIO DE HOY

En ningún sistema penal del mundo el proceso abreviado se considera sinónimo de fracaso. Es un recurso utilizado por las respectivas fiscalías para asegurar una condena y la devolución de buena parte de los fondos malversados cuyo origen ilícito se compruebe con las pericias financieras.

Este método no supone debilidad en la investigación fiscal. Es un modo de prevenir estrategias dilatorias que buscan la prescripción de los delitos o que se cumplan los plazos máximos establecidos para que una persona permanezca en detención provisional. Los procedimientos ordinarios por su parte son costosos, lentos y problemáticos y, en ciertas situaciones, pueden convertirse en la “tabla de salvación” de los que han infringido la ley.

Los “preacuerdos”, como se conocen en Colombia, no son arreglos bajo la mesa ni negociaciones oscuras ni mucho menos soluciones “de consuelo” ante una posible derrota judicial. Son auténticas formas de terminar anticipadamente una causa. Se ahorra tiempo de los fiscales y jueces involucrados, se garantiza un castigo proporcional al delito cometido tomando en cuenta el reconocimiento de su culpabilidad por parte de los imputados, y se consigue información para indagar otras posibles infracciones que involucren a terceras personas.

Los fiscales no recurren a este mecanismo como “escape” ante la debilidad de las pruebas. Es todo lo opuesto. Aquellos cuentan con argumentos, análisis, testimonios y documentos suficientes para alcanzar una sentencia que sirva de escarmiento a los culpables. Eso sí, no se busca una “justicia retaliativa” en la que impere “el ojo por ojo y diente por diente”, sino una “justicia retributiva” en la que se imponga una contraprestación razonable al daño cometido y confesado.

Este tipo de pactos previene circunstancias súbitas que podrían entorpecer un veredicto a favor de los intereses del Estado. Sucede en hechos complejos, vinculados a la corrupción, en los que se estructura una red de sociedades como ardid legal para esconder, por ejemplo, el lavado de dinero. Aunque se tenga la absoluta certeza de una victoria, la fiscalía debe adelantarse a cualquier táctica de la defensa. La desaparición de un testigo, la modificación de su testimonio incriminatorio en el último momento o el cambio de criterio por el juez superior ante las apelaciones que se interpongan, allanaría la posibilidad de una absolución frustrando aún más a la sociedad entera.

Este último aspecto —el enojo de la gente— es el más temido por las fiscalías en los países que aplican los procedimientos abreviados. El antídoto con el que se enfrentó la presión ciudadana ante la ola de críticas fue el fomento de la cultura de legalidad. La Embajadora de los Estados Unidos dijo públicamente que el 95 por ciento de los casos a nivel federal se resuelve de esta manera. Ellos también sufrieron el rechazo de la población. Al inicio este sistema se consideró una “venta de justicia” pero en 1969 fue reconocido por la Corte Suprema como una “práctica basada en la ley”. Venía siendo una forma recurrente de solventar los asuntos penales desde finales del siglo XIX.

Los ciudadanos entendieron que concluir una querella por este medio no inhibe a la autoridad a investigar otros presuntos crímenes vinculados a los acusados. Tampoco restringe la extinción del dominio sobre los bienes que los inculpados hayan obtenido con el dinero malversado. En definitiva, los procesos abreviados no fomentan la impunidad, por el contrario son el camino para asegurar una pena de prisión y la recuperación de aquella parte de lo defraudado que se localice, se trate de bienes inmuebles, dinero u otros valores.

La corrupción del exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons, del exsenador Otto Bula, involucrado en el escándalo de Odebrecht, y de los siete implicados en el desfalco de “agroingreso seguro” cuyo detrimento patrimonial ascendió a 2,473 millones de pesos, todos en Colombia, son ejemplos de preacuerdos o procesos abreviados.

Los delitos de Antonio Saca ciertamente son muy graves. La figura empleada para obtener justicia ha sido la que la ley señala. Esto no impide que la Fiscalía investigue otras conductas que se deriven del “destape de la corrupción” siempre y cuando configuren tipos penales y se actúe conforme a derecho sin ceder a presiones mediáticas, intereses ideológicos o agendas oscuras como lo ambicionan algunos sujetos.

Observador: El sistema Saca/Funes. De Paolo Luers

15 agosto 2018 / EDH-Observadores 

La desgracia del “caso Saca” (y de la fiscalía, que al final tuvo que negociar un juicio abreviado y penas mínimas) comenzó desde el principio, cuando el fiscal general Douglas Meléndez presentó su caso diciendo que se trataba de 300 millones de dólares robados. El mismo error cometió en el “caso Funes”, hablando de un robo aun mayor: 350 millones. Y en este caso le va a pasar lo mismo: Al final no podrá comprobar este monto.

¿Por qué no lo puede comprobar, ni en el caso de Saca, ni en el de Funes? No es porque ambos no hayan robado a manos llenas. Lo hicieron. No lo puede comprobar el fiscal, porque o no entiende el “sistema Saca/Funes”, o le hace trampa su propio populismo judicial.

El elefante blanco en Casa Presidencial

Saca no se robó 300, ni Funes 350 millones de dólares. Así funcionó el sistema que Saca inventó y Funes perfeccionó: Armar un gran elefante blanco en Casa Presidencial, una especie de gobierno paralelo encima del gabinete ministerial; luego crear, para financiar al elefante blanco, un desorden fiscal, con fondos de cientos de millones de dólares, todos discrecionales, todos sin rendición de cuentas, todos sin escrutinio de la Corte de Cuentas. En este desorden y esta informalidad consistía la oportunidad de robar. Para crear esta gran masa de fondos oscuros en CAPRES, Saca se inventó un sistema de transferencias de todos los ministerios a CAPRES, de la manera que tuvo a su disposición 219 millones adicionales al presupuesto asignado a CAPRES. Esta es la cifra que al final de la presidencia Saca documentamos en una investigación publicada en El Diario de Hoy. Ahora parece que nos quedamos cortos con esta suma. Para hacer estas transferencias, se inflaron desde el principio artificialmente los presupuestos de los ministerios. O sea, cada ministro sabía de antemano que parte de los fondos asignados a su cartera eran para transferirlas a CAPRES.

Este desorden, en el se manejaba en efectivo y sin rendición de cuentas tanto los gastos reales (por ejemplo para el funcionamiento de la Organización de Inteligencia del Estado OIE), como los sobresueldos (que realmente se desembolsaron), como los fondos para campañas electorales, lo aprovechó Saca para robarse 50, 100 o 150 millones para enriquecerse él, su familia y sus empresas. Cuánto de estos 300 millones se robó, todavía no sabemos. Hubiera sido tarea de la fiscalía establecerlo, y acusarlo por montos exactos y comprobables. El fiscal general no lo hizo así, se dejó ir con una acusación genérica de 300 millones. Y probablemente nunca sabremos qué porción de este total se robó Saca, ya que con el juicio abreviado varias líneas de investigación quedarán cerradas.

El caso Funes

Lo más preocupante es que la fiscalía hizo lo mismo en el caso Funes, aunque ya en el caso Saca andaban perdidos en el labirinto de trucos que el ex presidente y sus cómplices habían generado. El sistema Saca pasó a ser el sistema Funes, con algunas modificaciones, porque en el camino la Sala de lo Constitucional reclamó los fondos reservados en cada ministerio, que fueron las fuentes de los sistemáticos transferencias a CAPRES. Entonces, en la presidencia de Funes crearon en cada ministerio “fondos para improvistos”, que al no gastarlos, fueron transferidos a CAPRES. Estos fondos no tenían nada de “imprevisto”, porque desde el momento de diseñar el presupuesto, ya estaban previsto pasarlos a CAPRES, para usos discrecionales del presidente. A partir de ahí, aunque con diferentes mecanismos contables, pasó exactamente lo mismo que antes en la era de Saca. Del mismo fondo discrecional, esta vez de 350 millones, se cubrieron gastos reales, sobresueldos, pagos de soborno y propaganda, y una cantidad todavía no establecida terminó en el patrimonio de Funes, sus familiares, sus testaferros y prestanombres.

Para desarmar este sistema, primero hay que eliminar el elefante blanco en Casa Presidencial. Luego hay que ordenar el presupuesto nacional, prohibiendo que en las diferentes carteras se incluyan fondos destinados a terminar en CAPRES. Luego hay que establecer mecanismos confiables de control sobre cualquier tipo de transferencias. A la Presidencia y sus secretarías (que por cierto deben reducirse al mínimo necesario) hay que asignarse un presupuesto real que cubra sus gastos institucionales – y este debe ejecutarse con transparencia, rendimiento de cuentas y controles. Nada de pagos en efectivo. Nada de sobresueldos. Nada de pagos debajo de la mesa a diputados, partidos, periodistas, funcionarios de otras instituciones del Estado. Desarmar el elefante blanco y los fondos discrecionales en CAPRES es la primera tarea del próximo presidente.

Tres reflexiones

Hay que hacer 3 reflexiones finales: Hablamos del sistema Saca/Funes, porque es sustancialmente diferente a los manejos financieros de los anteriores gobiernos. Es el paso de la corrupción que siempre existió a una trama sistémica e institucionalizada de corrupción y enriquecimiento ilícito. Con Saca fue la primera vez que el presupuesto de la nación, desde su concepción, se diseñó para crear el desorden propicio para el abuso, y para generar masas enormes de fondos disponibles para malversación, corrupción y robo.

La segunda reflexión: Aunque la verdad es que ni Saca se robó 300 millones, ni Funes 350 millones, el daño en ambos casos es varias veces más alto que estos números. Los costos laterales de la corrupción siempre son múltiples del monto de lo robado. Si un gobierno comienza a diseñar el presupuesto de la nación para crear oportunidades de robar, todas las prioridades del Estado se están pervirtiendo, y esto causa inmensos daños a la economía, al crecimiento, y a los servicios a la población.

La tercera reflexión: La vía correcta de la fiscalía hubiera sido identificar, dentro de este labirinto de corrupción, los casos parciales, pero comprobables. Con la información que ya se tiene, a Saca hubieran podido acusar y condenar, sin necesidad de negociar con él, por los 8 millones que robó para construir su palacio bayunco en El Carmen. Y luego hubieran investigado y documentado lo demás para llevarlo a otros juicios. Se perdió esta oportunidad porque como resultado de la negociación con Saca, todo será cosa juzgada.

 

Lea también el análisis de los 219 millones de dólares de transferencias a la Casa Presidencial de Tony Saca

Los 219 millones de Tony Saca

En diciembre del año 2009, a seis meses de haber salido Elías Antono Saca de la presidencia, un equipo de periodistas y analistas de El Diario de Hoy reveló por primera vez el mecanismo de transferencias de las diferentes carteras del gobierno a cuentas discrecionales de Casa Presidencial. Ahora, a la luz de las “confesiones” del ex mandatario, esta información adquiere mayor relevancia para entender el “sistema Saca” de corrupción, luego perfeccionado por Mauricio Funes. Vea también el análisis actualizado: El Sistema Saca/Funes.

Segunda Vuelta

 

El Salvador 2040. De Manuel Hinds y Guillermo Miranda Cuestas

El Diario de Hoy, Unicef, Global Shapers y Facebook lanzan hoy el debate de qué país imaginar y construir de cara al 2040. Ante una nueva economía y nuevas tecnologías, invertir en las capacidades de la gente será central en la discusión.

2040: el poder del ahora. De Manuel Hinds

14 agosto 2018 / EL DIARIO DE HOY

En su libro “El Poder de Ahora”, Eckhart Tolle dice, “Dese cuenta de que el momento presente es todo lo que usted tiene. Haga el AHORA el foco primario de su vida… Nada ha pasado en el pasado; sucedió en el AHORA. Nada sucederá jamás en el futuro; sucederá en el AHORA”.

Podría parecer paradójico, pero estas palabras resumen el objetivo de la serie de artículos sobre el futuro que El Diario de Hoy comienza a publicar el día de hoy, enfocándose en la forma que El Salvador tendrá en 2040. La clave de la paradoja es que lo más fundamental de ese futuro será definido ahora, hoy, en nuestro presente, de tal forma que, actuando ahora, podemos finalmente dar un salto de calidad para salir del subdesarrollo y proyectarnos a un futuro de bienestar y creatividad. Pero ese salto debemos darlo en nuestras actuaciones concretas de ahora, para que en un poco más de 20 año -el espacio de una generación- podamos tener una sociedad cualitativamente diferente a la que tenemos en nuestro hoy.

Así, las condiciones de hoy definirán la cantidad de bebés que entrarán en una trayectoria que los llevará a estar en 2040 comenzando a estudiar una carrera universitaria que los llevará al éxito profesional y a integrarse a la economía del conocimiento, pero igualmente definirán la cantidad de bebés que no tendrán esa oportunidad y se verán limitados a tener pocos estudios o, trágicamente, casi nada de ellos. Los niños que no reciban atención en su salud y en su educación ahora entraran a su vida adulta en una trayectoria que los limitará enormemente en su progreso y los condenará a una vida de pobreza o mediocridad, a una vida sin superación. El sentido de la perspectiva introducida en esta serie de artículos es que, si nosotros no cambiamos hoy, hoy mismo, las condiciones de nuestro país, la vida adulta de los bebés de hoy comenzará tan pobremente como está comenzando ahora la de los bebés que nacieron en el cambio de siglo —con todas sus deficiencias en educación, salud, y seguridad.

Las acciones que tomemos ahora para cambiar las condiciones en las que crecerán estos bebés que apenas están naciendo crearán el futuro no sólo de cada uno de ellos, sino de la sociedad entera porque, cada vez más, la productividad de una sociedad está basada en la creatividad y el conocimiento de sus habitantes. La economía es cada vez más una red de conocimientos y funciona dentro de la lógica de las redes, en las que un vacío en ellas, como en una red de pescadores, debilita no sólo ese pedazo sino la red entera. En la vieja economía la ausencia de grupos, aun grupos grandes, en el quehacer de la sociedad no debilitaba a la sociedad entera. Ahora sí. Una red que no incluye a todos es una red débil que no puede lograr sus propósitos.

De esta forma, las empresas establecidas en un país en el que muchos de sus habitantes no tienen conocimientos o no pueden tomar ventaja de ellos para propósitos productivos se quedarán atrás en la pobreza, mientras que los que puedan contar con una población bien educada y sana, viviendo en un ambiente de seguridad ciudadana y política, podrán acceder al crecimiento y el desarrollo. Las sociedades que no inviertan en su gente hoy serán no solo pobres, sino también violentas y enfermas.

El poder de hoy es que podemos escoger qué sociedad queremos para los bebés que estamos chineando ahora, y para sus hijos y nietos. El Salvador, al igual que toda la América Latina, nunca ha logrado romper el cielo falso que impide su crecimiento y su desarrollo, que es su falta de capital humano. Usted no puede dar a la gente la riqueza de un Silicon Valley sin el conocimiento y la capacidad de organizarlo que le dan a éste las universidades cerca de San Francisco. Esto no quiere decir que podemos convertir a El Salvador en un Silicon Valley en una generación, pero sí que podemos lograr avances muy grandes en creatividad y conocimiento aplicados a las actividades de nuestra economía. Lo que importa para la productividad no es lo que uno hace, sino cómo lo hace, usando la tecnología para construir casas y edificios mejor y más productivamente, para crear más riqueza con la agricultura, para mejorar la eficiencia del transporte, para dar mejor salud y educación a nuestra gente. De eso se tratan estos artículos.

A través de las semanas, estos artículos analizarán no solo cómo están cambiando las tecnologías en el mundo entero, dándonos el marco en el que nos podemos desarrollar, sino también el cambio de actitud que necesitamos para pasar del estancamiento al desarrollo —cómo las empresas tienen que comenzar a ver el desarrollo de sus empleados y de sus familias y comunidades como parte de los insumos que necesitan para poder volverse productivas en el nuevo mundo que viene. Y no sólo las empresas y el estado, sino todos nosotros.

* * *

¿Por qué pensar en El Salvador del 2040? De Guillermo Miranda Cuestas

14 agosto 2018 /El Diario de Hoy

2040 será un año clave en la historia de El Salvador: por primera vez y como ya sucede en otros países y regiones, los adultos mayores superarán en número a las personas en edad de trabajar. Quienes ahora tienen entre 1 y 24 años de edad serán dos terceras partes de la fuerza laboral en el año 2040 y deberán de pagar, además de las pensiones y de los servicios de salud de sus padres y abuelos, la deuda acumulada por el gobierno y que ya en la década de 2030 representará varios cientos de millones de dólares cada año.

Esta dinámica tendrá lugar en medio de una economía global en la que las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y la automatización reemplazarán a millones de empleos, como ya ocurre en la actualidad.De ahí que de las habilidades que los niños y jóvenes adquieran en el presente, dependerá la productividad del país en el futuro y si existe una verdadera transformación hacia una sociedad de bienestar y progreso.

Vea el video EL SALVADOR 2040
https://ljsp.lwcdn.com/api/video/embed.jsp?id=c005dd61-c68c-493b-8d5a-2f2850086565

En respuesta a este futuro desafiante, cuatro organizaciones -El Diario de Hoy, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los jóvenes de Global Shapers y Facebook- inician una conversación sobre El Salvador del 2040.

“Se acercan decisiones claves sobre el rumbo de El Salvador,
que deben nacer de una discusión que establezca objetivos
de desarrollo a futuro”.
Andrés Escobar, curador de Global Shapers.

Durante los próximos meses y con el apoyo de las organizaciones participantes, Global Shapers organizará pláticas con la sociedad civil y tomadores de decisión con perspectiva de futuro. El punto de partida tendrá lugar este martes 14 de agosto respecto a las dimensiones de la revolución tecnológica. A ello se sumarán discusiones sobre el futuro de la economía, del capital humano, de la educación, de la salud, de la seguridad, del medioambiente y los recursos naturales, de las migraciones y del poder, entre otras.

De acuerdo a Andrés Escobar, curador de Global Shapers, “se acercan decisiones claves sobre el rumbo de El Salvador, que deben nacer de una discusión que establezca objetivos de desarrollo a futuro”.

 

Invertir en la gente hace la diferencia

Durante la década de los 50, El Salvador no era tan distinto a otros países que ahora son ejemplos de desarrollo a nivel mundial.

En términos de ingreso promedio y ajustado a su población y poder adquisitivo, en 1951 El Salvador producía por encima de Chile y muy cerca de Costa Rica. Hacia el final de esa década en 1960, El Salvador duplicaba el PIB per cápita por paridad de poder de compra de Corea del Sur, se encontraba por encima de Hong Kong y cercano a Singapur. Sin embargo, medio siglo después, El Salvador ocupa el último lugar entre estas sociedades.

La inversión en capital humano es uno de los principales factores que explican transformaciones en la productividad de una generación a otra. De hecho, lo que ocurre durante los primeros mil días de vida definen buena parte de la historia que está por iniciar en cada ser humano.

“Son muchos los caminos que llevan al desarrollo.
El más seguro, inteligente y sostenible es invertir
en nuestras niñas y niños desde los primeros días de su vida”
Nadine Perrault, representante de Unicef El Salvador

Durante esta etapa, las neuronas se conectan más rápido que nunca; y a los tres años, la actividad cerebral es el doble en comparación a lo que ocurre durante la adultez. Competencias como la capacidad sensorial, el uso del lenguaje, el relacionarse con otras personas, el autoestima y la habilidad de pensar y actuar por sí mismo se desarrollan entre el último trimestre en el vientre materno y los 18 años de edad.

En esta dirección, países nórdicos como Suecia y Noruega apuestan su inversión a los primeros años de vida, en los que el cuido de bebés y la educación preescolar son prioridades. En contraste, el presupuesto del gobierno salvadoreño dedica apenas el 0.15% a la inversión en los primeros tres años de vida; cerca de la mitad de los hogares con niños en esas edades viven en pobreza; y un tercio de ellos solo viven con uno de sus padres.

“La sociedad salvadoreña debe darse cuenta que nuestros
talentos, destrezas, habilidades y capacidades en la etapa
adulta son, indiscutiblemente, un reflejo de lo ocurrido en
nuestra infancia”
Jimmy Vásquez,
especialista en políticas sociales de Unicef El Salvador

Al respecto, Nadine Perrault, representante de Unicef El Salvador, plantea que “son muchos los caminos que llevan al desarrollo; el más seguro, inteligente y sostenible es invertir en nuestras niñas y niños desde los primeros días de su vida”. Asimismo, el especialista en políticas sociales de Unicef, Jimmy Vásquez, afirma que “la sociedad salvadoreña debe darse cuenta que nuestros talentos, destrezas, habilidades y capacidades en la etapa adulta son, indiscutiblemente, un reflejo de lo ocurrido en nuestra infancia”.

En este contexto, un estudio reciente de la Universidad Internacional de Florida, la Oficina Internacional de Asuntos Antinarcóticos y Procuración de Justicias de Estados Unidos y la Fundación Nacional para el Desarrollo señala que uno de cada cinco pandilleros entra a la mara antes de los 12 años de edad y dos de cada cinco lo hace entre los 12 y los 15 años; el resultado de no haber pensado, décadas atrás, en el futuro.