El precedente sentado. De Cristina López

Hay pocas cosas tan incontestables como la edad que una persona tiene. En su tipificación, el delito no demanda que alguien, además, parezca mayor de edad.

Cristina LópezCristina López, 17 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

El juicio en el que se procesaba a una personalidad del entretenimiento salvadoreño y a otros tres implicados por el horroroso delito de pagar para tener relaciones con una menor de edad dio por fin sus resultados. Caminaron libres los cuatro hombres, provistos de una nueva oportunidad para poder olvidar sus meses en la cárcel. Según reportajes, durante el proceso se desestimó el principal testimonio, el de la víctima, por tener “incoherencias”.

El tribunal, aparte, terminó estableciendo además que la víctima, al momento de ocurrir los hechos, “no tenía apariencia de menor de edad”.

EDH logNo es descabellado preguntarse por qué importa qué apariencia tenía la víctima si uno de los elementos necesarios para demostrar la existencia del delito era establecer su edad al momento de los hechos y hay pocas cosas tan incontestables como la edad que una persona tiene. En su tipificación, el delito no demanda que alguien, además, parezca mayor de edad.

Pero, por supuesto, todo lo que podemos decir del proceso y sus méritos será mera especulación. No tenemos suficiente información, puesto que el juicio se llevó a cabo con el privilegio que otorga la reserva, a puerta cerrada, solicitada por la Fiscalía.

Los reportes periodísticos del caso dieron mucho que desear, puesto que en muchos casos se reportaba sin ofrecer contexto alguno (¿qué otros casos conexos perseguía la fiscalía y cómo impactaban este? ¿cuántas condenas ha habido de este tipo en el país? ¿con qué habitualidad persigue la Fiscalía delitos de este tipo y qué experiencia tenían los fiscales al respecto?) o sin la rigurosidad de lenguaje jurídico debería requerir el reporte de un proceso judicial (en algunos reportajes se decía que los imputados pagaron fianza sin aclarar que esta fue parte de las medidas cautelares previas a la sentencia, por lo tanto, inconexas al veredicto final). Cuando mejor, los reportajes enfocados en las víctimas y buscando el ángulo de combatir que se sigan dando estos hechos en nuestra sociedad, se personalizaban al punto de parecer un drama novelado para la televisión, explotando la sordidez del asunto. Cuando peor, se reportaba como el segundo tiempo de un partido de fútbol: el enfoque entero en la “fama” y celebridad de uno de los acusados, en que al minuto 20 la Fiscalía dijo esto y los imputados se miraban tensos.

El caso con el que, según reportajes, la Fiscalía buscaba “sentar precedente en favor de niños y mujeres” lo único que hizo fue revelar que el precedente está más que sentado, apoltronado en contra de la confianza al sistema de justicia del país. El precedente que tenemos es que habrá poca transparencia en cuanto a las tácticas que escoge la Fiscalía para tratar un caso.

Que serán los fiscales quienes dicten la cobertura mediática que tiene un proceso de interés público, puesto que la reserva les permitía tal cosa. Que contarán con atención mediática que les permitirá tal cosa, reportando sin contexto alguno, en innumerables casos condenando a priori a los imputados, o en otros, generando simpatía contra sujetos que podrían ser verdaderos depredadores monstruosos. El precedente sentado nos informa que en muchos de estos casos el sinsabor que queda es el de la duda. Y la duda es veneno en lo que a la confianza al sistema judicial se refiere.

¿Por qué es tan importante que la duda nunca acompañe una sentencia judicial, del tipo que esta fuere? Porque garantías de importancia constitucional como el debido proceso y la presunción de inocencia se basan precisamente en que la palabra del tribunal es una en la que se puede confiar. En la confianza de que hubo fiscales que actuaron con los mejores intereses de la víctima en mente, sin los incentivos del sensacionalismo de la atención mediática y la fama de los quince minutos. Que se ocuparon los recursos adecuados para construir el mejor caso posible y presentarlo con pulcritud y profesionalismo. Que la diferencia de recursos entre lo que puede pagar un imputado y una víctima por una defensa legal importa poco con un tribunal justo, el mayor democratizador en una sociedad de ciudadanos iguales. Y, sin embargo, queda la duda, que nos arruina la confianza y hace que el sistema judicial entero huela a podredumbre. Y esa deprimente desconfianza es el precedente sentado.

@crislopezg

Anuncios

Baby dinosaurios. De Erika Saldaña

Es necesario que los jóvenes incursionen en política pero buscando su renovación, no solo para esperar ser los ungidos de sus dirigentes, ocupar los cargos que vayan dejando libres y seguir actuando igual.

erika saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 17 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

Algunos políticos jóvenes podrían catalogarse como baby dinosaurios. Esa mezcla de juventud e ideas enterradas en la Guerra Fría. Si usted escucha a un “bicho” hablar con vehemencia que la culpa de los males del país es de la oligarquía o del comunismo o que el enemigo a destruir es ARENA o el FMLN, probablemente esté frente a un baby dinosaurio.

Ahora los vemos entonando con exaltación “El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán”, lo cual no es precisamente un reconocimiento al valor a otra persona que piense distinto ni son líneas que fomenten la paz.

Desconcierta ver jóvenes que reverencian este tipo de proclamaciones llenas de odio. Por el otro lado, preocupa ver que la juventud del FMLN organice y promueva un “campamento guerrillero, hasta el tope y punto”. ¿Acaso nunca se enteraron que parte fundamental de los Acuerdos de Paz fue dejar las armas? ¿Qué enseñan en un “campamento guerrillero”?

EDH logLos baby dinosaurios de cada partido político basan sus ideas en un desprecio irracional por el que piensa distinto a su cúpula partidaria. Muchos jóvenes de la derecha rechazan sin reflexionar cualquier idea “socialista”; no tienen conciencia sobre la terrible desigualdad de oportunidades que existe en el país y la necesidad de corregirlas mediante programas sociales bien ejecutados.

Muchos jóvenes de la izquierda satanizan lo que consideran postulados “oligarcas”, sin tener en cuenta la necesidad que existe de racionalizar el dinero que el Estado gasta innecesariamente, de fomentar la inversión y de procurar una armonía entre gobierno y empresa privada.

La renovación política que necesita El Salvador no debe limitarse a elegir a alguien por la edad; ser joven no es ninguna ventaja o virtud. La renovación tiene que ser de ideas y de la forma de solucionar problemas estructurales del país. Las “propuestas” que escuchamos de los baby dinosaurios (si las hay) son simples variaciones o interpretaciones del pensamiento de sus dirigentes en los años ochenta y noventa. Pareciera que estos fósiles juveniles se alinean a los discursos oficiales de sus secretarios generales o presidentes sin darles mayor pensamiento y sin hacer ninguna crítica.

Uno de los mayores impedimentos para la renovación de las ideas es la enorme autoridad y poder que todavía tienen las cúpulas partidarias sobre la elección de candidatos; el “establishment” busca su propia supervivencia a través de la selección de personas que caminen en su misma línea, a pesar de que ahora hay que realizar elecciones internas. Y el otro impedimento está en la cabeza de los baby dinosaurios, cuando buscan un puesto público como forma de ganarse la vida (como lo han hecho sus antecesores) y no para servir al país de forma sincera.

Es necesario que los jóvenes incursionen en política pero buscando su renovación, no solo para esperar ser los ungidos de sus dirigentes, ocupar los cargos que vayan dejando libres y seguir actuando igual. Hay que jubilar a la clase política de antaño, esos que tienen varios periodos como funcionarios y no brindan muchos resultados a los problemas.

La rebeldía siempre ha sido una característica de la juventud, y esta vez hay que canalizarla positivamente para solucionar el desastre político que nos han heredado; no es posible que las nuevas generaciones de políticos sean baby dinosaurios en ideas y estén ahí solo esperando turno para ocupar la silla de su dirigente de antaño.

Una historia. De Cristian Villalta

Huían, hasta que los detuvieron dos soldados.

cristian villaltaCristian Villalta, 17 diciembre 2017 / La Prensa Gráfica

No había toque de queda en la zona, pero cualquier familia que se moviera a esas horas de la noche con obvias intenciones de irse a otro lado era cuando menos sospechosa. Al menos, esa era la lógica de los militares.

No es que aquel hombre y aquella mujer, jóvenes ambos, fuesen más irritantes que las otras familias pobres que también emprendían esa huída. La violencia es una máquina de desplazados, de migrantes, de peregrinos en su propia tierra.

Pero es que estos dos algo se traían.

LPGAl menos esa fue la impresión del más severo de los soldados. A diferencia de su compañero, que aún armado hasta los dientes no dejaba de ser un mocoso, este tenía más experiencia y estaba más entrenado en el oficio del terror, en cómo infundirlo y en cómo aprovecharlo para humillar a las humildes gentes que atravesaban a diario aquel retén.

A la primera pregunta, a la primera indagación sobre cosas incluso insignificantes, los vecinos doblaban la cerviz y el miedo les entraba al cuerpo. Pero estos dos, no; había tal convicción en sus palabras que parecían aprendidas, como si sólo estuvieran repitiendo un guión. Algo se traían.

Preguntar de qué huían era tan innecesario como la explicación del esposo, cuyas palabras perturbaron a sus interrogadores no por dramáticas sino por inesperadamente convincentes.

Con su mujer obviamente embarazada, aquel no era lugar para vivir, ni siquiera para sobrevivir, explicaba.

Y era cierto. El problema no era la pobreza, la falta de oportunidades, la injusticia cotidiana ni, vamos, la casi barbarie en la que tocaba nacer y crecer. El problema era que, como si fuese la operación de un artificio diabólico, paulatinamente se había desatado una epidemia criminal y los más jóvenes estaban siendo exterminados.

Uniendo infamia a la desgracia, las autoridades no sólo eran incapaces de detener el genocidio de una generación entera sino que se sostenía que ellas estaban detrás de las ejecuciones. Esa posibilidad era tan funesta como los crímenes mismos; lo único que podía hacerse era huir. Y por eso huían aquellos dos como otros cientos.

El soldado más joven quería caerles a palos. “En estos lados, ser pobre es la mitad de cualquier delito y estos no llevan ni un buen cumbo para tomar agua.” Pero el otro no dejaba de tener dudas. Quizá en diferentes circunstancias no les habría amagado pero detener a una mujer en estado era más de lo que le permitían sus escrúpulos. Y si no la detenían y sólo procedían contra el marido, también se exponían a una luz innecesaria.

De modo que por un estricto ejercicio de cálculo decidieron dejarlo ir. Antes, por supuesto, les pidieron sus nombres, les recomendaron desaparecerse de inmediato porque aquella zona estaba caliente y lo insultaron a él por arriesgar así a su mujer, en un viaje estúpido y de éxito incierto. Y los peregrinos, como llegaron, se fueron, manteniendo el paso con el que venían, sin asomo alguno de terror y con un extraño brillo en los ojos.

-Estos no me la hacen. Él chamaco, mínimo es colaborador; la chamaca se ve tranquila pero hoy ya no se sabe. Y usted dejándolos ir… ¿Adónde es que dijeron que iban?

-A Belén, pareja. A Belén.

Lenguaje para después de una batalla. De Eduardo Madina

El ruido de fondo en el ‘procés’ tiene que ver con el nombre de las cosas. No es lo mismo narrar una patria que una sociedad, ver grupos homogéneos que sociedades abiertas y plurales. Esta es una propuesta para renovar el vocabulario.

Eduardo Madina, historiador y ex-diputado por el PSOE

Eduardo Madina, 16 diciembre 2017 / EL PAIS

El mundo determinado gramaticalmente es el horizonte en que se interpreta la realidad”. (J. Habermas

Es de sobra conocido que la pelea por los nombres de las cosas, por eso que los especialistas denominan el establecimiento del marco, suele ser la primera batalla de posición en política. A partir de ella, casi todo queda descrito. Esto, en ocasiones, de tan conocido se termina olvidando.

Y lo cierto es que la realidad, aunque algunos no lo aceptan, admite multiplicidad de enfoques.

En lo relativo a nuestro modelo de convivencia, no es lo mismo narrar una patria que describir una sociedad. No es lo mismo interpretar a partir de lo vasco, lo catalán, o lo español que hacerlo a partir de los vascos, los catalanes o los españoles.

el paisNo es lo mismo describir el país que habitamos en términos de hechos diferenciales y derechos históricos que hacerlo en términos de pluralismo y convivencia cívica. No es lo mismo ver grupos cerrados, predefinidos y homogéneos que describir sociedades abiertas y plurales. No es lo mismo reivindicar derechos de un colectivo diferenciado que definir derechos de ciudadanía para el conjunto de una sociedad. No es lo mismo ver una sociedad de ciudadanos y ciudadanas plurales que una pluralidad de naciones. Lo dijo muy bien alguien hace no muchas fechas: “Cuando hablamos del espacio público que compartimos, no es lo mismo definir la pertenencia al mismo con el verbo ser que hacerlo con el verbo estar”.

Tras la batalla electoral que dibujará en Cataluña un nuevo escenario parlamentario —esperemos que también de gobernabilidad— convendría que recuperáramos consciencia de que la batalla de fondo, durante todo eso que llaman el procés, ha sido una batalla por los nombres de las cosas.

‘Pueblo’ tiene un marco romántico y sugiere
homogeneidad. ‘Sociedad’ apela al dinamismo

Y que la situación a la que ha llegado la sociedad catalana tiene mucho que ver con la ausencia de un lenguaje sólido y alternativo al que algunos han tratado de imponer como lenguaje único de descripción de las cosas. Esa es la batalla que hasta la fecha no ha sido dada: una batalla por el lenguaje, por las descripciones y los sustantivos, por los verbos y los adverbios.

Sobre una casi inexistente defensa de alternativas gramaticales —como si de una nueva línea Maginot se tratara— pasaron por encima y casi se generalizaron conceptos románticos de pueblo, la multiplicación de las naciones, las apelaciones a un nosotros y un ellos, el derecho de autodeterminación de los pueblos puros, los conjuntos cerrados y las fronteras nítidas. Entraron en juego los quien sí y los quien no, se impuso el autoatribuido derecho a definir que algunos se arrogaron en exclusiva para negar consecuentemente el de todos los demás.

Por todo ello, sería un gran paso adelante que las políticas de restablecimiento de la convivencia que se apliquen a partir del día 21 estén también nutridas por algunas alternativas en la descripción de la realidad. Especialmente, desde las distintas izquierdas.

‘Ciudadanía’ pertenece al campo de racionalidad y
se puede legislar, frente a ‘nación de naciones’

Sociedad frente a pueblo. La idea de pueblo tiene un marco romántico y sugiere una homogeneidad estática. La idea de sociedad apela a una estructura dinámica que deriva de un marco racional y que sugiere pluralidad. El primero determina una definición unívoca y cerrada. La segunda demuestra consciencia de una realidad plural y abierta.

El pueblo tiene siempre habitantes primigenios, dueños originarios que tarde o temprano terminan cayendo en la tentación de decidir quién entra y quién no entra, quién pertenece y quién no pertenece. Una sociedad no tiene dueño. Acoge dentro muchas y muy diversas formas de entender la vida, no entra en qué hay que ser sino que admite muchas y muy diversas formas de estar para igualarlas, todas ellas, en una misma condición de ciudadanía.

Ciudadanía frente a nación de naciones. La noción de ciudadanía pertenece al campo de la racionalidad y en consecuencia es legislable. El campo de obligaciones y derechos que de ella deriva queda determinado por la propia deliberación democrática y sus límites los establece la propia sociedad. Sus materiales son fríos y discutibles, respetuosos y no invasivos con la intimidad de cada mujer y de cada hombre. Un enfoque liberal, socialdemócrata o de izquierdas no puede ver naciones antes que ciudadanos. No define el espacio público desde universos sentimentales. No obliga a sentir la pertenencia. La piensa.

Derecho a convivir frente a derecho a decidir. Porque la inmensa complejidad humana no es divisible entre dos. No está escrito en ninguna tabla de la ley que el conjunto de una sociedad deba diseccionarse en un sí o un no frente a una pregunta de patria. Una pregunta que conduce a elegir dentro del marco de quienes nos interpretan en términos de identidades nacionales diferenciadas. Sin embargo, la realidad de cualquier sociedad occidental y democrática es mucho más heterogénea, posnacional, transnacional, compleja y mestiza que la pretendida homogeneidad que subyace en el discurso de la autodeterminación de las naciones. Antes que la obligatoriedad de elegir una única patria, una sociedad tiene derecho a convivir, a compartir el espacio público entre todas las múltiples formas de entender la vida que habitan dentro de ella.

Solidaridad frente al España nos roba. Deben incrementarse los flujos de solidaridad desde las autonomías con mayor nivel de renta —desde todas ellas— hacia aquellas otras que lo tienen sustancialmente inferior. Un país con amplias disparidades por territorios incuba dentro de sí desigualdades que son inaceptables desde el punto de vista de la cohesión social. Frente al lenguaje del España nos roba, hace falta un nuevo lenguaje orientado a la solidaridad interna de un país con amplias disparidades por territorios y, en consecuencia, con problemas serios de desigualdad. Solidaridad y cohesión. Esta debería ser la prioridad de la próxima negociación sobre financiación autonómica.

Son solo algunos ejemplos: ciudadanía, sociedad, convivencia, solidaridad. Seguramente, hay muchos más. Términos que merecen estar presentes en el debate por la recuperación de la convivencia. No son conceptos carentes de fuerza y belleza. De alguna manera, apuntan a una realidad definida con fronteras algo más amplias.

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, decía hace 90 años uno de los filósofos más grandes del siglo XX.

Sería muy esperanzador que algunas de las principales fuerzas políticas estuvieran dispuestas a ampliar sus propios límites. Y con ellos, los de la conversación política en España.

El ambiente internacional de 2018. De Manuel Hinds

En el corto o mediano plazo la enorme liquidez que ha habido en los bancos y las bajísimas tasas de interés que han prevalecido en los prestamos van a desaparecer. Su desaparición causará un aumento de las tasas de interés a sus valores de largo plazo.

manuel hindsManuel Hinds, 15 diciembre 2017 / El Diario de Hoy

Todo parecería que está ideal en la economía mundial en este momento. La economía norteamericana está creciendo fuertemente, su tasa de desempleo está bajísima, los precios de las acciones están altísimos y están subiendo rápidamente, el mercado de los bonos se está expandiendo también rápidamente, y la economía europea, y especialmente la alemana, está creciendo robustamente.

Sin embargo, hay ciertos nubarrones en el horizonte que no anuncian nada bueno. Primero, esta bonanza se está dando en medio de circunstancias muy convenientes que no son sostenibles en el largo plazo, causadas por una enorme abundancia de liquidez (dinero disponible en los bancos para inversiones o consumo) y tasas de interés muy por debajo de los promedios históricos.

EDH logSegundo, esa enorme liquidez, disponible a las anormalmente bajas tasas de interés, ha propiciado una enorme demanda por activos financieros (acciones y bonos). Como resultado, los precios de estos activos han subido a récords históricos, a pesar de que sus rendimientos no han subido. Los precios de las acciones, por ejemplo, han aumentado violentamente a pesar de que el capital invertido de estas empresas está creciendo a tasas que son apenas una fracción del aumento del precio de sus acciones. La relación de precio de las acciones a ganancias producidas por éstas en promedio por diez años está ahora en 32.24 veces, que es el segundo más alto de la historia. Sólo en 2000 estuvo más alta, cuando alcanzó 45. El promedio desde 1870 hasta ahora ha sido 16.76. Para tener una idea de los alto que está este indicador sólo es necesario notar que cuando cayó la bolsa en 1929, cuando se inició la Gran Depresión, estaba en 30, un par de veces más abajo que ahora.

Vistos desde otro punto de vista, estos datos indican que el rendimiento promedio de todas las acciones en este momento es de 3.1 % anual cuando el rendimiento promedio desde 1870 hasta ahora ha sido de 6.0 %. Es decir, el rendimiento de las acciones en este momento es apenas la mitad del promedio de los últimos 147 años. En estas condiciones, la demanda de las acciones debería de haber bajado porque rinden muy poco, lo cual llevaría a que su precio bajara. La demanda está alta, sin embargo, porque hay demasiado dinero en circulación, y las tasas de interés son tan bajas que es rentable invertir en acciones aunque sus rendimientos sean tan bajos. Una fuente adicional de ganancias es el aumento continuo de los precios de las acciones mismas, que generan una ganancia de capital que incita a más gente a invertir en ellas, formando una burbuja que puede desinflarse cuando la gente se desengañe de ver que está pagando cada vez precios más altos por cada vez menores rendimientos. Si esto pasa, y la burbuja se revienta, habría una crisis muy seria porque los precios de los activos financieros caerían como piedras. La burbuja puede reventar por muchas causas.

La más probable de estas causas sería el aumento de las tasas de interés, que causaría una caída automática de los precios de los activos financieros. La caída de los precios de las acciones causarían muchas pérdidas, pero éstas serían mucho más altas en los bonos de largo plazo, cuyo precio es inversamente proporcional a las tasas de interés. A menores tasas de interés, mayores precios, y viceversa.

Las tasas de interés ya están aumentando por dos caminos: primero, el banco central de Estados Unidos ya las está aumentando y los bancos centrales de Europa están a punto de subirlas, y, segundo, la gran liquidez que había en el mercado está secándose al ir aumentando el crédito bancario. La menor liquidez en los bancos es un factor adicional para subir las tasas.

Es decir, en el corto o mediano plazo la enorme liquidez que ha habido en los bancos y las bajísimas tasas de interés que han prevalecido en los prestamos van a desaparecer. Su desaparición causará un aumento de las tasas de interés a sus valores de largo plazo, quiera o no quieran los bancos centrales, y la burbuja va a reventar. Ojalá que la caída de los precios de los activos financieros sea gradual. Si no, habrá una crisis internacional muy seria.

Telegramas navideños. Me pueden contestar en enero. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 16 diciembre 2017 / MAS! y El Diario de Hoy

Presidente: Usted fue a El Mozote para cumplir una sentencia de la Comisión Interamericana de DDHH. Salió del trámite. Un estadista hubiera aprovechado la ocasión para conciliar la justicia con la paz, presentando una Ley de Reconciliación que llene el vacío que dejó la suspensión de la amnistía.

Salvador Sánchez Cerén, en su carácter de dirigente de las FPL: Hablar de los 1000 campesinos de El Mozote y callar sobre los 1000 campesinos de San Vicente es hipócrita.

logos MAS y EDHMauricio Vargas: Usted mostró hombría cuando como militar apoyó a Cristiani a negociar la paz. ¿Por qué no va a El Mozote para decir a los hijos y nietos que la masacre de sus familias fue un crimen que deshonró la Fuerza Armada? Lo puede hacer una vez termine el juicio.

Padre Tojeira: ¿Por qué, en vez de solicitar un juicio penal, no convocaron en la UCA un Tribunal Russell, como el que se hizo en 1966 sobre Vietnam, para establecer la verdad sobre el asesinato de los jesuitas, de Rodríguez Porth y otros crímenes de guerra?

Nayib Bukele: Ahora que quiere asumir el rol del verdadero revolucionario, acusando al FMLN de ser Arena.2, ¿por qué hace giras en California, en vez de ir a las comunidades de ex combatientes en Morazán, Chalate, y el Bajo Lempa? Será interesante ver si aceptan su liderazgo.

Milagro Navas: Alcaldesa, si las propuestas de su contrincante Luis Rodríguez son tan risibles como usted dice, ¿por qué se niega a enfrentarlo en un debate público?

Mauricio Interiano y Alberto Romero: Su silencio sobre los bonos navideños de los diputados hace demasiado ruido. ¿Realmente van a permitir que sus diputados los cobren?

Vanda Pignato: ¿Realmente piensa que alguien le cree esta cara de Yo no fui, fue mi marido? Usted vivió en los mismos lujos de su esposo. ¿No fue usted que llevó a Orlando su familia en el jet privado? ¿Y lo de Santana, Lula y Odebrecht?

Fiscal General: ¿No va a investigar y acusar al ministro de Gobernación por falsedad ideológica y decisiones arbitrarias en el caso de la legalización exprés de las 62 asociaciones fantasmas que necesitaba el gobierno para elegir a Trejo?

Ya sé que todos ustedes ya están empacando para sus vacaciones. Yo también. No importa, me pueden contestar en enero 2019. Saludos,

44298-firma-paolo

¿Fanático yo? De Carlos Mayora Re

Los autoritarismos, las ideologías y los esquemas de pensamiento “enlatado” nos han enseñado, por las malas, que cuando se sigue irreflexivamente a iluminados y mesías, el próximo paso es la catástrofe.

Carlos Mayora, Columnista de El Diario de Hoy.

Foto digital.Carlos Mayora Re, 15 Diciembre 2017 / El Diario de Hoy

La sensibilidad actual nos lleva, ordinariamente, a sentirnos cómodos en ambientes poco agresivos, condescendientes. En general aborrecemos los autoritarismos y los esquemas rígidos de pensamiento, damos gran valor a la autenticidad y rechazamos que otros quieran imponernos sus ideas, criterios o puntos de vista.

Los autoritarismos, las ideologías y los esquemas de pensamiento “enlatado” nos han enseñado, por las malas, que cuando se sigue irreflexivamente a iluminados y mesías, el próximo paso es la catástrofe, sin importar que el aglutinante del rebaño sea la hipervaloración de la raza, la nación, la religión, el partido, o el sistema socio económico.

Desconfiamos, con razón, de los exaltados. Rechazamos afirmaciones tajantes. Nos asustan las normas y las leyes rígidas. Preferimos la incertidumbre, el buen humor a tener razón y nos reímos de cosas serias mientras exaltamos las nimiedades… hasta que aparecen los fanáticos del antifanatismo: esos que reniegan de cualquier compromiso, sospechan de los hechos, solo confían en sus sentimientos y afirman únicamente lo que aprueban los de su misma cuerda.

EDH logEntre sus filas nacen manifestaciones públicas contra el fanatismo, que se llevarían la medalla del primer lugar en un concurso de fanáticos. También aquí escuchamos y leemos feroces críticas contra quienes —amparándose en el derecho humano de la libertad de expresión— dicen cosas que ellos consideran obscenas, porque —alegan— avivan el odio (el de ellos, generalmente) e introducen diferencias donde la aspiración es la plana igualdad… cuando en realidad solo se está manifestando un punto de vista u opinión más o menos documentada.

Paradójicamente, el declive del autoritarismo “formal”, “oficial”, ha producido otras dictaduras: exclusión por motivos políticos, ideologías de género, culto a personajes políticos, nacionalismos, relativismo como vehículo del imperio de la posverdad, etc.

Entonces si los que parecen no son y los que son no parecen, ¿cómo estar seguro de que uno ha dado con un fanático? Por sus afirmaciones apodícticas e impositivas, su carencia de argumentos, su tendencia a ofender, a menospreciar, su llamada al “diálogo” (un diálogo que consiste generalmente en decir sus ideas y acallar las del que piensa distinto, descalificándolas de entrada con etiquetas) para “resolver” los problemas, etc.

Como se ha escrito, para preservarse del fanatismo hace falta “guardarse de querer juzgarlo todo, como si se contemplara la realidad desde una atalaya privilegiada; hacer un esfuerzo para no caer en el simplismo, ni etiquetar los problemas para eludir su complejidad, o dar respuestas triviales a problemas insuficientemente planteados; adoptar una actitud positiva y abierta ante los nuevos modos de entender las cosas, los nuevos estilos de vida, y ante la evolución de la sociedad; huir de los tonos catastrofistas o apocalípticos, del talante de queja habitual, de la negación de los valores positivos que siempre surgen en los cambios históricos; y por último, no hacer juicios ni condenas precipitadas de mentalidades, actitudes o sistemas de pensamiento”.

La persona razonable propone, no impone. No teme contrastar su pensamiento con el de los demás, respeta el razonamiento del otro y procura no solo entender lo que dice, sino comprender por qué lo dice.

El que no es fanático tiene presente que lo verdadero es razonable, interesante; que lo bueno es amable y lo bello, seductor. Su manera de comunicar es incompatible con la agresividad y el lenguaje ofensivo, o despreciativo. Procura tener honestidad intelectual en su discurso y trata de presentar ideas, hechos, ejemplos, sin apoyarse exclusivamente en argumentos de autoridad, o apelar indebidamente a sentimientos, filias y fobias.

Para terminar ¿cómo distinguir entre personas de principios, y fanáticos? Primero, sopesando que todos tenemos derecho a tener principios y valores estables, a creer profundamente en nuestras ideas; y después constatando que al sensato, a diferencia del fanático, nunca se le ocurre eliminar al disidente.

@carlosmayorare