Lo público. De Sandra de Barraza

Sandra de BarrazaSandra de Barraza, 1 octubre 2016 / LPG

El ejercicio del derecho ciudadano a tener acceso a información pública para fomentar transparencia y evitar la corrupción en la administración pública, una y otra vez pone en evidencia las históricas barreras que imponen los funcionarios y empleados para “esconder” la arbitrariedad, la incapacidad y la posible corrupción. Y esto va desde cosas pequeñas hasta seguramente más grandes.

la prensa graficaRecientemente se conoció que los funcionarios públicos de “alto nivel” pueden administrar el inventario de la institución que presiden a su antojo. Cualquiera podría creer que cada institución tiene un cuidadoso registro y control de bienes “muebles y raíces” como dice la Constitución de la República. Cualquiera podría creer que la auditoría interna, esa que se contrata de manera permanente, asume la tarea de controlar periódicamente la existencia y las condiciones de los bienes muebles y raíces. Sin embargo, se tienen casos en que los bienes muebles se “regalan”, y el ejemplo lo ha dado el Ministerio de Defensa.

¿Qué más “regalan” los funcionarios públicos? Pregunto porque los bienes muebles y raíces son parte del activo nacional, activo que en ciertos bienes adquiere valor histórico. Armas de todo tipo, fotografías, imágenes religiosas, construcciones, estatuas, instrumentos musicales, mobiliario, equipo y hasta mapas dibujados o impresos tienen valor histórico porque reflejan la evolución cultural de una nación. Y en nuestro caso, muchos de estos “activos” muebles, que son parte del patrimonio público y de la identidad nacional, dicen que están en jardines y colecciones privadas. ¿Quién los regaló? ¿Por qué se acepto semejante regalo?

¿Qué más regalan los funcionarios públicos? Seguramente también “regalan”, donan o permutan, para que suene más elegante, bienes raíces, esos bienes que seguramente tienen valor por su ubicación o su construcción. Casos conocidos se tienen y muchos, la mayoría, desconocidos. La Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA) transfirió con títulos de propiedad los derechos de vía del histórico ferrocarril. Y esto de “regalar” no es privativo del gobierno central. También sucede en los gobiernos municipales. ¿Cuántos más se han beneficiado con bienes raíces del patrimonio nacional? ¿A quién le dan cuentas?

¿A quién le dan cuentas sobre el uso de la hacienda pública? La respuesta a esta pregunta es difícil y hasta imposible de obtener dentro de la administración pública. Los que arbitrariamente deciden sobre el destino y uso privado de la hacienda pública se han ocupado, y con buen resultado, de no establecer un sistema de control de los recursos. Y carentes de un sistema de control, cualquier cosa pueden hacer y cualquier cosa puede suceder con los recursos que conforman la hacienda pública. Y esto parece práctica histórica. Y ¿quién da cuentas?

Es cuesta arriba ejercer el derecho ciudadano al acceso de información pública para velar por la transparencia y la probidad en el uso de recursos de la hacienda pública. Es cuesta arriba porque los funcionarios y empleados públicos se resisten y tienen en la Ley de Acceso a la Información Pública el escudo para protegerse. ¿De qué sirve tanto articulado y tanta diferenciación sobre el tipo de información si es fácil terminar diciendo “es información inexistente”?

Si la transparencia efectivamente fuera compromiso de la administración pública, solo en casos muy, pero muy excepcionales, y muy, pero muy particulares, la “información inexistente” podría tener justificación. Pero, en la categoría “viajes al exterior”, la precisión del lugar, el carácter de la visita pública, el presupuesto, la fuente de financiamiento, el número de días, el número de participantes y el beneficio del viaje, es injustificable la inexistencia de información. ¿Quién controla? ¿A quién le rinden cuentas?

¿A quién le rinden cuentas? Pregunta sin respuesta a pesar de que el sentido y el contenido de la Constitución de la República lo deja claro. ¿República? Es la forma de organización del Estado que El Salvador tiene. Y el que se dice “republicano” es partidario de esta organización del Estado como opción ideológica. Corremos el riesgo de no tener claros los alcances del concepto, pero de lo que está claro, que esto no es una monarquía.

La comprensión sobre el Estado salvadoreño y su forma de gobierno está en ejercicio permanentemente. Y este ejercicio es permanente porque los artículos 83, 85 y 86 de nuestra Constitución de la República tienen la tentación de ser interpretados a la medida y a conveniencia de coyuntura. Y así, el diálogo y la democracia corren riesgo.

Herminia, Francisco y Joaquín. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 1 octubre 2016 / EDH

Tres personas que influyeron de manera determinante en mi manera de actuar y de ver el mundo, fueron mi abuela, Herminia Perla y Perla de Perla, Joaquín Villalobos y Francisco Flores. Personas tan diferentes la una de la otra, casi en todo, excepto en tres cosas: audacia, tenacidad y espíritu de lucha frente a las adversidades.

diario hoyMi abuela forjó en mí, hábitos y costumbres que perduran hasta nuestros días: levantarme muy temprano para agradecer a Dios, hacer ejercicios físicos, alegrarse con lo que se tiene y no lamentarse por lo que no. Murió hace 2O años. Su recuerdo perdura por siempre en mi memoria.

De Paco aprendí que uno no puede controlar las situaciones externas, pero que sí podemos ser dueños de nuestros pensamientos, de nuestras reacciones a cualquier evento. Me enseñó una forma metódica de analizar las situaciones y la importancia de estar siempre aprendiendo algo. Francisco Flores murió en enero de este año. Su recuerdo perdura para siempre en mi memoria.

Con mi abuela materna Herminia, teníamos en común el ADN, los ojos claros y el espíritu emprendedor. Con Paco, teníamos en común la edad, la pasión por la filosofía, la literatura y el entusiasmo por la vida. Paco y Herminia tenían en común la mirada horizontal para cualquier persona y una tremenda capacidad para soportar con estoicismo las más bravas adversidades. Mi abuela, Paco y yo teníamos en común cierta tendencia a la soledad.

Queda Joaquín. El único de los tres que aún vive. Hace 16 años que nos distanciamos. Pero no somos enemigos. Acabo de ver una foto suya en donde aparece siendo condecorado por el gobierno de Colombia. Anda por los 65 años. Sin embargo, en la foto luce saludable, joven y con el eterno rasgo de muchacho travieso e inteligente que tenía en la guerra.

En la actualidad quizá tenga con él más diferencias que coincidencias. Pero ello no quiere decir que olvidé las cosas que de él aprendí. Viendo su foto, recordé tantos episodios que vivimos juntos durante la guerra y la última conversación de amigos, sentados en unas gradas al pie de un monumento en Piccadilly, Londres.

De Joaquín aprendí la audacia y la perseverancia. Me enseñó que cualquier situación por difícil que sea tiene solución si se piensa de manera serena y con un método de búsqueda de opciones. Aprendí a actuar de manera decidida y perseverante con la opción tomada.

Pero lo más importante que me enseñó Joaquín, me lo dijo en una frase demoledora, la vez que le confesé tras un masivo ataque aéreo, que había sentido mucho miedo a la muerte. “Todos tenemos miedo, me dijo, la diferencia está en lo que hacemos cuando lo sentimos. O te ahuevás o le hacés huevo”. Trato de practicar siempre, lo segundo.

Durante la guerra, Joaquín fue valiente y lúcido; audaz y vigoroso. Era un auténtico líder que generaba entusiasmo, confianza y lealtad. Evitó el culto a la personalidad, siempre vio el lado positivo en cada situación. Compartíamos la pasión por los Beatles, la irreverencia y el desprecio por lo rígido y lo ampuloso.

Joaquín fue un gran líder porque su manera de ser y pensar era la adecuada, para las circunstancias de aquel momento. Una vez desaparecidas esas circunstancias ese liderazgo desapareció. Triunfó en Oxford y es una figura respetada en muchos países. Pero no mucho en su propio país.

La tiene difícil aquí por la cuestión de Roque Dalton y lo de Roberto Poma. Sobre lo primero creo que me mintió. Sobre lo segundo me dijo que estaba consciente que él y el ERP no habían actuado de manera ética, pero que había que salvarle la vida a Ana Guadalupe Martínez a cualquier costo.

Pienso que para reconciliarse con millares que lo estimaron, lo admiraron y los respetaron, debería decir la verdad sobre el caso Dalton y pedir perdón a la familia, pedir perdón a la familia Poma y a otras tantas familias que sufrieron por algunas de sus decisiones. En toda guerra hay muertos, es cierto, pero hay casos que incluso ocurridos en la guerra, fueron graves desaciertos.

Carta a los colombianos: Guerra y paz no deben decidirse vía referéndum. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 1 octubre 2016 / EDH

Estimados amigos:
Es una locura lo que están haciendo en Colombia. Hay docenas de discusiones paralelas sobre los Acuerdos de Paz – pero al final obligan a ustedes a votar por dos alternativas: Sí o no. Hay millones que están de acuerdo que al fin hay una salida negociada al conflicto armado, pero que tienen objeciones a ciertos arreglos en los Acuerdos presentados. Hay quienes están de acuerdo con la justicia transicional que equivale a una amnistía, pero tienen pánico de la reforma agraria que en ningún país (incluyendo diario hoyEl Salvador) ha sido un desastre. Y viceversa. Hay quienes están dispuestos a aceptar todo lo demás, pero no creen que las FARC van a entregar los miles de millones de dólares que ganaron con el narcotráfico. Hay quienes con todo corazón anhelan la paz, pero no están de acuerdo que los dirigentes de las FARC, en vez de ir a la cárcel, irán al Senado.

Sin embargo, tienen que decidir entre un rotundo sí o un rotundo no. Es una farsa.

Más aun es una farsa que Santos celebró, en una acto oficial y con presencia de jefes de Estado invitados, la firma oficial de los Acuerdos una semana antes del referéndum.

Guerra y paz no deben ser sujetos a un referéndum. Acuerdos tan complejos, que involucran reformas a la Constitución, no deben ser decididos en un plebiscito. Claro que ambas campañas, por el sí y por el no, tienen que recurrir a argumentos demagógicos. Lo mismo pasó en Gran Bretaña con el referéndum sobre la salida de la Unión Europea. No hay otra forma que la demagógica, cuando un asunto tan serio se expone a una votación popular y un problema tan complejo se reduce a dos opciones: Sí o no.

Precisamente esto está pasando en Colombia: ambos campos reducen la discusión a una caricatura. Unos quieren convencer a ustedes que el sí es un voto por la paz, y otros que el no es un voto por la guerra. No es así la realidad: El Acuerdo de Paz no garantiza por si mismo la paz – y el rechazo de los Acuerdos, así como los negociaron en Cuba, no significa por si la continuación de la guerra.

Ustedes, con enormes sacrificios, han logrado construir en las últimas décadas una democracia consolidada, con instituciones fuertes e independientes. En una democracia consolidada, los que tienen que decidir sobre guerra y paz, reformas constitucionales y el concepto de reinserción y justicia luego de un conflicto armado son las instituciones constitucionalmente legitimadas, no el pueblo en una votación reducida a sí o no.

Si Santos tiene una mayoría sólida en el Congreso, él y sus aliados deberían asumir la responsabilidad de convertir en leyes lo negociado con las FARC – y asumir los costos políticos. Sometiendo los acuerdos negociados al examen del Congreso, no reduce la complejidad a un simple sí o no, sino da espacio para modificar los contendidos, crear consensos, y luego ir a renegociar con las FARC. Si el acuerdo gobierno-FARC es tan sólido y la voluntad de alcanzar las paz tan sincera, resisten los exámenes institucionales por parte del Congreso y la Corte Suprema y la eventual renegociación. Si no resisten, no sirven.

El camino democrático, transparente e institucional hubiera sido debatir, consensuar y aprobar los Acuerdos y las reformas en el Congreso, y luego convocar elecciones nuevas, para formar un parlamento que los ratifique. Este procedimiento institucional hubiera hecho que la paz sea sólida, mucho más que por vía de un referéndum.

Los referéndums, lejos de fortalecer la democracia, más bien debilitan las instituciones constitucionales y abren espacio para que demagogia y populismo sustituyan el debate racional y la construcción de consensos. Por más complejos los asuntos a decidir, más peligroso es un referéndum…

Bueno, pero su gobierno tomó el camino más cómodo de una referéndum. Ni modo, no les queda otra que votar por el sí, y luego cobrar a Santos y sus aliados sus errores.

Les deseo, con toda corazón, que alcancen la paz. Saludos,

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La represión eficaz. De Mario Vega

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, 30 septiembre 2016 / EDH

Hace un par de décadas, con el incremento de la violencia homicida, nació el debate sobre las posibles soluciones. Pronto, las posiciones se definieron entre prevención y represión. La opción de los gobernantes fue siempre a favor de la represión, por el rédito electoral que tales medidas podrían granjearles frente a una población culturalmente acostumbrada y estimulada a buscar las soluciones en la agresividad y el contragolpe. Así, las posiciones políticas también se alinearon frente a ese condicionamiento electoral. La izquierda, que entonces era oposición, defendió la prevención de la violencia como el camino correcto frente a las campañas electorales de mano dura y súper mano dura de la derecha. Pero al producirse la alternancia en el ejecutivo, la izquierda pasó a adoptar la represión como elemento primordial de su manejo de la violencia, ejecutando un rol mucho más real que el publicitario de los gobiernos de derecha.

diario hoyEn el proceso, la prevención fue perdiendo el estigma partidario que le habían endosado y fue siendo reconocida como un elemento fundamental para la mitigación consistente de la violencia. Paradójicamente, en la práctica, el Estado continúa invirtiendo principalmente en el tema de la represión. La verdad es que estos dos aspectos no son excluyentes sino más bien complementarios. Mas como complementarios debería existir, al menos, cierta equidad en la voluntad y asignación de recursos para cada área. De igual manera, resulta importante definir el perfil de lo que sería una represión eficaz. La misma tendría que ver más con el uso de la inteligencia que con el uso de la fuerza. La persecución del delito debería poseer como base esencial la investigación científica. Pero, para ello, se precisa de científicos criminólogos. Un buen punto de partida para la construcción de una estrategia represiva eficiente debería ser la fundación de una escuela criminológica que forme investigadores en un país donde no existe esa opción como carrera universitaria.

La inteligencia investigativa debe ser acompañada de un cuerpo policial que sea respetuoso de la legalidad y los derechos humanos. El poder coercitivo del Estado tiene como finalidad establecer el respeto a la ley. No se puede establecer el respeto a la ley rompiendo la ley. La pedagogía del abuso envía el mensaje que la ley es descartable y vuelve a recomendar el uso de la violencia como panacea para los males. Para que exista una represión eficaz también se necesita de un sistema de justicia probo y legítimo. Eso implica la eliminación de la corrupción judicial y la formación permanente de los encargados. Además, la represión también implica un sistema penal auténticamente rehabilitador.
Que permita al transgresor su inserción social; que le eduque y le oriente, que elimine las causas en su individualidad que le llevaron a delinquir y que le proporcione las herramientas para desarrollar una vida productiva después de cumplida la pena. Es decir, hacer del sistema penal una institución de inserción en lugar de universidad del crimen. El montaje de una represión estatal eficaz demanda inversión. Pero, de no hacerse, el problema de la violencia solo se trasladará al futuro, haciendo cada vez más cara la cura.

No saben que no saben. De Manuel Hinds

Manuel-Hinds-VIB-11Manuel Hinds, 30 septiembre 2016 / EDH

Es parte del trágico destino de El Salvador el ser gobernados por personas que no saben que no saben porque nunca creyeron tener necesidad de saber algo para sobrevivir o para no pasar vergüenza. Por eso, cuando tienen un problema, nunca se les ocurre que muchas personas, a través de los siglos, tuvieron problemas similares y encontraron soluciones o axiomas que llevan a ellas, y que luego los escribieron y fueron ordenándolos en las variadas ciencias del saber humano. De esta forma, por ejemplo, es obvio que cuando diseñaron los pasos a desnivel y especialmente el del redondel Masferrer, demostraron que ignoran el viejo axioma griego que dice que dos sólidos (dos carros, digamos) no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Al no saber que el axioma existía, trataron de violarlo con consecuencias que pueden ser catastróficas para los que usen estos túneles.

diario hoyEs necesario aclararle al gobierno que lo que dice el axioma es cierto aunque los dos cuerpos estén en movimiento, ya que podría ser que ellos piensen que si los sólidos se están moviendo los carros que vienen en un carril pueden fusionarse con los que vienen en otro. No. Eso no se puede. Si tratan de hacerlo, se encaraman el uno en el otro. Aunque se vayan moviendo.

Esto podrían haberlo comprobado con experimentos en los corredores del Ministerio de Obras Públicas, con carritos o con personas tratando de meterse corriendo en el mismo ladrillo al mismo tiempo. Allí se hubieran dado cuenta de la sabiduría de los antiguos griegos.

Pero el Ministerio no violó solo esta versión del axioma, que podemos llamar “el axioma dinámico”, sino también la otra, que podemos llamar “el axioma estático”. Este indica que si usted construye una bajada de dos carriles, digamos, del redondel Masferrer a la avenida Jerusalén, y al llegar abajo la bajada choca contra una casa, los carros no podrán ocupar el lugar de la casa o pasar a través de ella sin botar sus paredes en un accidente espantoso.

Aprovechando el ejemplo, es claro que los usuarios de las calles de San Salvador igual podrían haberse beneficiado si los del gobierno hubieran sabido que los antiguos griegos también habían estudiado hidráulica, haciendo observaciones que no pierden su valor por el hecho de que los niños desde el tiempo de ellos han logrado descubrir en tiernas edades lo mismo que los grandes griegos encontraron y el gobierno no.

Lo que los del gobierno deberían haber intuido es que en los embudos el flujo máximo de agua está determinado por el ancho de la boca angosta, no por el de la boca ancha. De esta forma, por más que usted haga más ancha la boca grande, no pasará más agua si no aumenta el ancho de la angosta.

Esta verdad hidráulica tiene la ventaja de que puede ser expresada en muchas otras dimensiones, como que si usted tiene una calle que tiene en un tramo cuatro carriles y en otro, dos, la cantidad máxima de vehículos que pasarán por la calle estará limitada por el tramo de dos carriles. Construir más carriles, túneles o puentes que mueren en un tramo de dos carriles no aumentará el flujo de vehículos a menos que se viole el axioma de los dos cuerpos en el mismo lugar. Los carros no pueden pasar por las casas. Ignorar este tema solo aumentará la velocidad con la que los carros llegarán a la trabazón.

Esto, por cierto, es lo que está pasando ahora que el túnel de la Masferrer está terminado, y es lo mismo que pasó en el otro paso a desnivel que el gobierno hizo en el otro extremo de la Jerusalén. Nunca, nunca jamás se habían armado trabazones tan terribles como las que hay ahora. Y el gobierno no entiende por qué.

Lo aterrorizante del caso es que estos son ejemplos de las cosas más sencillas que el gobierno no sabe y no sabe que no sabe. Al fin y al cabo, podrían haberse dado cuenta de los errores con unos cuantos dibujitos y unas carreritas en los corredores. Imagínese usted lo que pasa en cosas complicadas como la economía y las políticas sociales y de seguridad. Da vértigo pensarlo.

Las elecciones legislativas de 2018… De Luis Mario Rodríguez

Luis Mario RodríguezLuis Mario Rodríguez, 29 septiembre 2016 / EDH

Quienes resulten electos como diputados en 2018 designarán a los magistrados de la Sala de lo Constitucional, al Fiscal General de la República y a los magistrados de la Corte de Cuentas, entre otros funcionarios de segundo grado. Seguramente darán seguimiento a los acuerdos que surjan, en lo que resta del 2016, para evitar, en el futuro, el incumplimiento del pago de la deuda pública, de los salarios de los empleados del Estado, de los fondos para las alcaldías, de las pensiones a los militares así como la escasez de bienes y servicios públicos.

diario hoyTendrán que controlar los actos del nuevo presidente de la República elegido en 2019. Los legisladores deberán actualizar el ordenamiento jurídico para que el combate contra la delincuencia, la promoción de la transparencia, el acceso a la información pública y la erradicación de la corrupción dependan de instituciones sólidas y no de la buena intención de los funcionarios de turno y de la generosa ayuda de los cooperantes.

Los 84 representantes que se proclamen en las siguientes elecciones, dentro de año y medio, serán objeto de presiones insospechadas por parte de organizaciones ciudadanas para que revelen los gastos de campaña y la identidad de los financistas de los precandidatos en las internas y de los candidatos y partidos en los comicios
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Por esas y otras razones son transcendentales dos asuntos para el 2018. El primero es que los electores elijan bien. Con ese propósito deben exigir cuentas, desde ahora, a quienes apoyaron en 2015 para que alcanzaran un escaño en la Asamblea Legislativa. Una de las pocas pero quizás más relevantes ventajas del sistema de las listas abiertas y del “voto cruzado” es, precisamente, la posibilidad de individualizar a los diputados y demandarles un informe sobre el cumplimiento de sus promesas. Vigilar ahora su comportamiento en los temas de pensiones, del tratamiento que le den al problema de las finanzas públicas, de la seguridad pública y del combate a la malversación de los fondos estatales, es una buena idea para premiar, reeligiendo, o castigar, negándole su voto, a cada quien según lo que corresponda.

La segunda cuestión tiene relación con la legitimidad de los ganadores. Un proceso con los vicios administrativos que se presentaron en 2015 sería inaceptable y sembraría la duda en la fidelidad de los datos. Por tanto las decisiones del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y del Órgano Legislativo que afectarán la elección de 2018 deben tomarse lo antes posible.

El aval de un presupuesto que cubra los requerimientos del árbitro electoral, aprobado en tiempo y sin recortes por parte del Ministerio de Hacienda, es la primera condición. Luego es necesario definir, en el corto plazo, la integración de los organismos electorales temporales. En este punto es recomendable que los partidos consulten a la Sala de lo Constitucional la posibilidad de nombrar militantes partidarios en las mesas inhabilitando para esa función a quienes se postulen como candidatos a diputados, alcaldes o concejales, a los que pertenezcan a los organismos de dirección de los partidos y a los que ejerzan cargos de elección popular.

También es indispensable capacitar y certificar a los integrantes de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), con suficiente anticipación al evento electoral, para que no cometan errores en el conteo de votos y marcas y en el llenado de las actas. Respecto de estas atribuciones es ineludible el uso obligatorio de medios tecnológicos por parte del TSE para facilitar el trabajo de los miembros de las JRV y para realizar el procesamiento y la transmisión de resultados electorales preliminares y el escrutinio definitivo con la exactitud, veracidad y seguridad que sólo la tecnología puede garantizar. Por otra parte se requiere de una intensa campaña de educación cívica que incentive a los jóvenes a obtener su DUI, invite a los ciudadanos a actualizar su domicilio y promueva las distintas formas de votar.

Descuidar la organización eficiente y segura de las próximas elecciones, contar con una deficiente justicia electoral y retrasar aún más el control del dinero en la política, puede arriesgar la gobernabilidad democrática en un contexto donde la competencia electoral presenta diferencias muy estrechas entre el primer y el segundo lugar.

Carta al albañil del pueblo: ¿Quieres ser candidato? De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 29 septiembre 2016 / EDH

Estimado Gerson:
Ya todo el mundo te menciona como candidato del FMLN para una tercera presidencia. No tan mala idea, tomando en cuenta a los otros pretendientes…

Pero cuidado con lo del FOVIAL. Si a vos te ven como culpable del aumento de la ‘contribución’ (que es un impuesto, no nos demos paja) que pagamos para el FOVIAL cada vez que echamos gasolina, te tocará cuesta arriba. Ya suficiente cargás con el SITRAMSS. Ambas cosas encachimban a miles de gentes todo los días. Una porque nos hace perder pisto, la otra porque nos hace perder tiempo y nervios… De paso te pregunto: ¿De veras querés, en medio de dos campañas electorales, echarte encima esta locura de llevar al SITRAMSS hasta Santa Tecla?

diario hoyPero hablemos del FOVIAL. William Pleitez del Fomilenio hizo una presentación impactante sobre el lamentable estado de nuestras carreteras. Es cierto, si no invertimos en el mantenimiento de nuestras carreteras, vamos a otros desastre.

Panamericana, Ahuachapán, agosto 2016

Panamericana, Ahuachapán, agosto 2016

Pero para esto está el FOVIAL. Cito artículo 46 de la Ley FOVIAL: “El FOVIAL, sin menoscabo de la Conservación Vial podrá asignar recursos de inversión a proyectos de reconstrucción, rehabilitación o mejoramiento dentro de la Red Vial.”

La palabra clave: “sin menoscabo”. Pero en los últimos años, bajo tu mando, el FOVIAL no sólo ejecuta y financia “proyectos de reconstrucción, rehabilitación o mejoramiento”, sino se encarga de las obras nuevas. Los mejores ejemplos: los túneles de Multiplaza y Masferrer. Pero estos son proyectos que por ley debería asumir el MOP, con fondos debidamente incluidos en el Presupuesto General. Pero como ustedes tienen la maña de presentar presupuestos que no incluyen todos los gastos y las inversiones reales, mejor sacan el dinero del FOVIAL.

Claro que no les queda pisto para la verdadera tarea del FOVIAL: la conservación permanente de la red vial. Por esto, nuestras carreteras son un desastre. Y por esto, ahora nos quieren cobrar más por cada galón de gasolina. No se vale.

La ley es clara:

“Art. 1.- La presente Ley tiene como objeto establecer el marco legal para el financiamiento y gestión de la conservación de la Red Vial Nacional Prioritaria Mantenible y de la Red Vial Urbana Prioritaria Mantenible (…)

Art. 3.- Para los efectos de esta Ley, se definen los siguientes conceptos: Conservación Vial: Amplio conjunto de actividades destinadas a preservar en forma continua y sostenida el buen estado de las vías terrestres de comunicación, de modo que se garantice un servicio óptimo al usuario.

La conservación NO comprende la construcción de vías nuevas, tampoco la reconstrucción o la rehabilitación total o el mejoramiento de la vía para elevar su nivel de servicio; dichas actividades serán atribuciones del Ministerio de Obras Públicas, Transporte y de Vivienda.”

Hay que reconocer: A diferencia de muchas leyes enredadas y ambiguas que nadie entiende, esta ley la dictaron con absoluta claridad. No hay pierde.

Y luego viene el artículo 46, que ya citamos, y que solo permite al FOVIAL financiar otros proyectos SIN MENOSCABO DE LA CONSERVACION VIAL. Pero aun así la ley no permite usar fondos del FOVIAL para construcciones nuevas de túneles, pasos a desnivel, bypasses, etc.

Ministro, no hay vuelta de hoja: Ustedes están de manera consiente y sistemática violando la ley FOVIAL – y además la Constitución, al presentar presupuestos nacionales, que no reflejan las inversiones reales, que por ley tocan a tu ministerio. Es grave.

No te preocupés, no sos el único ministro que incurre en estas irregularidades, para no decir delitos. Pero hay una complicación: Los otros ministros no aspiran a ser presidente de la República y no estarán sujeto a un año de escrutinio minucioso durante la campaña electoral.

Así que, ministro, antes de aumentarnos el impuesto para poder seguir violándola ley, pensálo dos veces. Saludos,

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