¿Migrantes o refugiados? De Mario Vega

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, 9 diciembre 2016 / EDH

En el vocabulario de los medios de comunicación y de los políticos encontramos que para referirse a la diáspora salvadoreña se usan con bastante frecuencia términos cuyos sentidos no han sido razonados debidamente. Ejemplo de ello es la confusión o similitud que se hace entre los términos “refugiado” y “migrante”. Esa confusión afecta a las dos poblaciones y hace más difícil proteger sus derechos. Las personas refugiadas son las que no pueden regresar a su país porque corren un peligro real de sufrir graves violaciones de derechos humanos. Tal es el caso de los niños y jóvenes que, bajo la amenaza de las violencias, se ven en la necesidad de salir del país y cruzar fronteras irregularmente en busca de seguridad. La situación en su sitio de residencia es tan amenazante e intolerable que prefieren correr el riesgo de un viaje también peligroso pero que, al menos, les provee la esperanza de preservar sus vidas. Por su parte, las personas migrantes son las que se desplazan de su lugar de vivienda principalmente para mejorar sus condiciones de vida. Salen en busca de trabajo, para formarse o para hacer negocios. Mientras que un refugiado no puede volver a su hogar de manera segura, un migrante sí puede hacerlo aunque las condiciones económicas en su país de origen continúen sin despegar.

diario hoyEl Estatuto de los Refugiados y su protocolo establecen que las personas refugiadas deben recibir por parte de los Estados la seguridad de no ser devueltas a los peligros de los que huyeron; además, acceso a procedimientos de asilo justos y eficaces; y también, medidas que garanticen que en el país de asilo se respetarán sus derechos humanos. Los Estados de destino tienen la responsabilidad primordial de brindar dicha protección y sus representantes deben explicar esa obligación a la población local. Si una persona refugiada es calificada como migrante será sometida a los procesos migratorios regulares, los cuales, pueden desembocar en la deportación a la situación de amenaza grave de la cual huyó. Eso ocurre con los salvadoreños que huyen de las violencias en nuestro país y que son catalogados, por razones políticas o por ignorancia, como migrantes cuando en realidad se trata de auténticos refugiados. Con ello, se les violentan las prerrogativas que les otorga el derecho internacional.

Confundir a las personas refugiadas con las migrantes puede provocar graves consecuencias para la vida y la seguridad de ambos grupos. El refugiado necesita protección internacional y debe poder acceder a ella; por su parte, el migrante también necesita que le sean respetados los derechos humanos y no ser tratado injustamente. En la actualidad la migración salvadoreña incluye tanto a personas refugiadas como personas migrantes. Es difícil determinar cuál es la proporción de cada grupo. Pero, lo que sí es verdad es que ambos necesitan que se les protejan sus derechos humanos. Esta debería ser una preocupación para los miembros de iglesias que deseen llevar su fe más allá del discurso. Por bastante tiempo se ha lamentado la pérdida de los valores familiares; pero, mientras las familias continúen siendo rotas por el desconocimiento general de los derechos, no se estará haciendo nada por resolver el mal. Un paso sencillo e inicial es el de comprender las diferencias entre ambos grupos, las cuales determinan la conciencia que debemos tener sobre sus distintas circunstancias y los derechos que les asiste en cada condición.

Golpe de Estado monetario en Venezuela. De Manuel Hinds

manuel hindsManuel Hinds, 9 diciembre 2016 / EDH

La semana pasada el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que su gobierno está siendo víctima de un “golpe de Estado monetario” que está causando que la inflación de 2016 haya subido hasta 476 por ciento de acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario Internacional, y que el así llamado Bolívar Fuerte, que tiene una tasa de cambio oficial de 10 por un dólar, haya llegado a valer 4,402 por un dólar en el mercado libre.

diario hoyMaduro cree que nada menos dramático que un golpe de Estado puede explicar lo que está pasando. El periódico londinense Financial Times ha reportado que la gente, en vez de contar el dinero, lo está pesando para recibir pagos. Contarlo sería demasiado largo, ya que el billete más grande, el de 100 Bolívares Fuertes, tiene un valor de 2 centavos de dólar. Es decir, para pagar una cuenta de $50 se necesitan 2,500 billetes de 100 Bolívares Fuertes.

El Bolívar Fuerte perdió el 62 por ciento de su valor en noviembre. A este ritmo, el valor del kilogramo de billetes de a 100, que al principio de ese mes valía $18, valdrá como $4 para fines de diciembre.

El gobierno tiene dos planes para enfrentar este problema tan grave para la población. Uno es emitir billetes más grandes (esta semana salen billetes de 20,000 bolívares). El otro es seguir culpando el problema a “golpes de Estado” que el gobierno dice que no va a permitir. Con la creciente tasa de inflación es seguro que para mediados de 2017 los billetes de 20,000 ya no valdrán nada. Tendrán que emitir billetes de millones.

Maduro no ha identificado a los que le están dando este golpe, pero menciona a un coronel retirado que es empleado de un Home Depot en Alabama. El coronel tiene un sitio web (DólarToday) que publica las tasas de cambio del Bolívar Fuerte contra el dólar en el mercado libre. Maduro no ha logrado explicar cómo un empleado de comercio puede dar un golpe de Estado monetario y lograr que la gente quiera deshacerse de los Bolívares Fuertes por kilos (y dentro de poco por toneladas). Pero ha declarado que no va a permitir que alguien le imponga, desde un Home Depot en Alabama, el precio del Bolívar Fuerte.

La verdad es que la tasa de cambio es sólo un reflejo de lo que pasa en una economía entrando en una incontrolable hiperinflación. La gente hace colas enormes para gastar el dinero lo más rápido que pueden porque éste pierde su valor hora con hora. Hasta este mes gastaban el dinero con tarjetas de crédito, pero el gobierno, alegando que era víctima de un ataque cibernético para gastar a través de dichas tarjetas, allanó las oficinas de Credicard, que procesa los pagos de las tarjetas más importantes. Ahora la gente hace cola para sacar dinero de los bancos. Es lógico que lo hagan porque si usted deposita el equivalente a $100 al principio del mes, al final de este usted tiene sólo el equivalente a $38. Por eso la gente saca el dinero y lo usa para comprar cualquier cosa, incluyendo dólares en el mercado negro.

Esto, por supuesto, aumenta la inflación y la devaluación de la moneda. Mientras más Bolívares Fuertes hay, más caras se vuelven las cosas. Entonces el gobierno imprime más Bolívares Fuertes, que alimentan todavía más a la bestia, incrementando la inflación y las devaluaciones.

Al final, los billetes necesarios para comprar un huevo, o una botella de leche, tendrán que ser de millones y de billones de Bolívares Fuertes. Así fue en Nicaragua en la primera vuelta de los sandinistas. Igual que Maduro, los sandinistas culpaban a conspiraciones oscuras de siniestros gnomos por lo que era el resultado de sus propia irresponsabilidad en la creación de dinero. La realidad es que si hay alguien que le está dando un golpe a Nicolás Maduro es Nicolás Maduro mismo, que, con Hugo Chávez, ha llevado a Venezuela a un precipicio económico, social y político sin precedentes excepto por lo que le hizo Fidel Castro a Cuba.

‘They Are Slaughtering Us Like Animals’. THE NEW YORK TIMES desde Filipinas

Un reportaje extraordinario de THE NEW YORK TIMES sobre la campaña del presidente Duterte, de Filipinas, de erradicar a los narcotraficantes. Hay que verlo en la novedosa presentacion gráfica en el el sitio del NYT. Y luego hay que reflexionar hasta dónde queremos llegar en El Salvador…

Segunda Vuelta

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, 7 diciembre 2016 / THE NEW YORK TIMES

Lea la nota en español

You hear a murder scene before you see it: The desperate cries of a new widow. The piercing sirens of approaching police cars. The thud, thud, thud of the rain drumming on the pavement of a Manila alleyway — and on the back of Romeo Torres Fontanilla.

NEW YORK TIMESTigas, as Mr. Fontanilla was known, was lying facedown in the street when I pulled up after 1 a.m. He was 37. Gunned down, witnesses said, by two unknown men on a motorbike. The downpour had washed his blood into the gutter.

The rain-soaked alley in the Pasay district of Manila was my 17th crime scene, on my 11th day in the Philippines capital. I had come to document the bloody and chaotic campaign against drugs that President Rodrigo Duterte began when he took office on June 30: since then, about 2,000 people had been slain at the hands of the police alone.

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I witnessed bloody scenes just about everywhere imaginable — on the sidewalk, on train tracks, in front of a girls’ school, outside 7-Eleven stores and a McDonald’s restaurant, across bedroom mattresses and living-room sofas. I watched as a woman in red peeked at one of those grisly sites through fingers held over her eyes, at once trying to protect herself and permit herself one last glance at a man killed in the middle of a busy road.

Not far from where Tigas was killed, I found Michael Araja, shown in the first photo below, dead in front of a “sari sari,” what locals call the kiosks that sell basics in the slums. Neighbors told me that Mr. Araja, 29, had gone out to buy cigarettes and a drink for his wife, only to be shot dead by two men on a motorcycle, a tactic common enough to have earned its own nickname: riding in tandem.

In another neighborhood, Riverside, a bloodied Barbie doll lay next to the body of a 17-year-old girl who had been killed alongside her 21-year-old boyfriend.

“They are slaughtering us like animals,” said a bystander who was afraid to give his name.

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‘A common tactic’. Frederick Mafe, 48, and Arjay Lumbago, 23, were riding together on a motorbike when they, too, were killed by a pair on another motorbike.

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‘Back-alley killing’. Crime scene investigators hunched over the body of Romeo Torres Fontanilla, known as Tigas. His killers: two men on a motorbike

I have worked in 60 countries, covered wars in Iraq and Afghanistan, and spent much of 2014 living inside West Africa’s Ebola zone, a place gripped by fear and death. What I experienced in the Philippines felt like a new level of ruthlessness: police officers’ summarily shooting anyone suspected of dealing or even using drugs, vigilantes’ taking seriously Mr. Duterte’s call to “slaughter them all.”

He said in October, “You can expect 20,000 or 30,000 more.”

On Saturday, Mr. Duterte said that, in a telephone call the day before, President-elect Donald J. Trump had endorsed the brutal antidrug campaign and invited him to visit New York and Washington. “He said that, well, we are doing it as a sovereign nation, the right way,” Mr. Duterte said in a summary of the call released by his office.

Beyond those killed in official drug operations, the Philippine National Police have counted more than 3,500 unsolved homicides since July 1, turning much of the country into a macabre house of mourning.

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‘A father’s funeral’. Jimji, 6, cried out in anguish, saying “Papa” as workers moved the body of her father, Jimboy Bolasa, 25, for burial.

Some bodies were found on the streets with their heads wrapped in packing tape. Others were left with crude cardboard signs labeling victims as dealers or addicts. That is what happened with the two men in the video below, which was captured by a security camera outside Santa Catalina College, a private religious school for girls.

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More than 35,600 people have been arrested in antidrug operations the government calls Project Tokhang. The name is derived from a phrase meaning “knock and plead” in Cebuano, Mr. Duterte’s first language.

In affluent neighborhoods of gated communities and estates, there is, indeed, sometimes a polite knock on the door, an officer handing a pamphlet detailing the repercussions of drug use to the housekeeper who answers. In poorer districts, the police grab teenage boys and men off the street, run background checks, make arrests and sometimes shoot to kill.

Government forces have gone door to door to more than 3.57 million residences, according to the police. More than 727,600 drug users and 56,500 pushers have surrendered so far, the police say, overcrowding prisons. At the Quezon City Jail, shown in the middle photo below, inmates take turns sleeping in any available space, including a basketball court.

Inmates at a Manila police station watched as more drug suspects were processed after their arrests.

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‘Overcrowding’.

'Hiding their shame'.

‘Hiding their shame’. Four men arrested for possession of drugs covered their faces from my camera.

My nights in Manila would begin at 9 p.m. at the police district press office, where I joined a group of local reporters waiting for word of the latest killings. We would set off in convoys, like a train on rails, hazard lights flashing as we sped through red traffic lights.

I kept daily diaries and audio recordings of these overnight operations, working with Rica Concepcion, a Filipino reporter with 30 years of experience.

We joined the police on numerous stings. We also went on our own to the places where people were killed or bodies were found. The relatives and neighbors we met in those places often told a very different story from what was recorded in official police accounts.

“Nanlaban” is what the police call a case when a suspect resists arrest and ends up dead. It means “he fought it out.” That is what they said about Florjohn Cruz, 34, whose body was being carted away by a funeral home when I arrived at his home in the poor Caloocan neighborhood just before 11 p.m. one night.

His niece said they found a cardboard sign saying “Pusher at Adik Wag Tularan” — “Don’t be a pusher and an addict like him” — as they were cleaning Mr. Cruz’s blood from the floor near the family’s altar, shown in the middle photo below.

'Late-night execution'. Funeral parlor workers carried away Edwin Mendoza Alon-Alon, 36, who was shot in the head outside a 7-Eleven store.

‘Late-night execution’.
Funeral parlor workers carried away Edwin Mendoza Alon-Alon, 36, who was shot in the head outside a 7-Eleven store.

'Killed at home'. The blood of Florjohn Cruz, 34, stained the floor in his family’s living room, next to an altar displaying images and statues of the Virgin Mary, among other items.

‘Killed at home’.
The blood of Florjohn Cruz, 34, stained the floor in his family’s living room, next to an altar displaying images and statues of the Virgin Mary, among other items.

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‘Discarded’. Erika Angel Fernandez, 17, was one of three women among the 57 victims I photographed. She was killed alongside her boyfriend, Jericho Camitan, 23.

The police report said, “Suspect Cruz ran inside the house then pulled a firearm and successively shot the lawmen, prompting the same to return fire in order to prevent and repel Cruz’s unlawful aggression.”

His wife, Rita, told me, between pained cries, that Mr. Cruz had been fixing a transistor radio for his 71-year-old mother in the living room when armed men barged in and shot him dead.

The family said Mr. Cruz was not a drug dealer, only a user of shabu, as Filipinos call methamphetamine. He had surrendered months earlier, responding to Mr. Duterte’s call, for what was supposed to be a drug-treatment program. The police came for him anyway.

As my time in the Philippines wore on, the killings seemed to become more brazen. Police officers appeared to do little to hide their involvement in what were essentially extrajudicial executions. Nanlaban had become a dark joke.

“There is a new way of dying in the Philippines,” said Redentor C. Ulsano, the police superintendent in the Tondo district. He smiled and held his wrists together in front of him, pretending to be handcuffed.

‘Buy-bust operation’. Officers at the scene of Ronald Kalau’s death. The police report said Mr. Kalau drew a .38-caliber handgun when officers tried to arrest him as he bought methamphetamine. Neighbors said the police gunned him down in a house that was being used as a drug den.

‘Buy-bust operation’.
Officers at the scene of Ronald Kalau’s death. The police report said Mr. Kalau drew a .38-caliber handgun when officers tried to arrest him as he bought methamphetamine. Neighbors said the police gunned him down in a house that was being used as a drug den.

'Busy nights'. The Tondo neighborhood of Manila.

‘Busy nights’.
The Tondo neighborhood of Manila.

‘Nanlaban’. Roel Scott, 13, inspects the bloodied spot where his uncle, Joselito Jumaquio, 52, was killed by the police. Witnesses said they heard a woman shout “Nanlaban,” which means “fighting it out,” before they heard the gunshots.

‘Nanlaban’.
Roel Scott, 13, inspects the bloodied spot where his uncle, Joselito Jumaquio, 52, was killed by the police. Witnesses said they heard a woman shout “Nanlaban,” which means “fighting it out,” before they heard the gunshots.

Mr. Cruz’s 16-year-old nephew, Eliam, and 18-year-old niece, Princess, said they had watched from a second-story porch as the plainclothes officers who had killed their uncle emerged from the house. Eliam and Princess said they heard the beep of a text message and watched as one of the men read it from his phone.

“Ginebra’s won,” he announced to the others, referring to Barangay Ginebra San Miguel, the nation’s most popular basketball team, which had been battling for the championship across town. The teenagers said the men celebrated the team’s victory as their uncle was carried out in a body bag.

Roel Scott, 13, is one of the boys in the photo above, at the spot where his uncle, Joselito Jumaquio, was slain by a mob of masked men. Mourners often place candles in the blood of the victim to honor them.

Roel said he was playing video games with Mr. Jumaquio, a pedicab driver who had also surrendered himself to the authorities, when 15 of the masked men descended quickly and silently over the shantytown called Pandacan.

Witnesses told us the men dragged Mr. Jumaquio down an alley and shouted at gathering neighbors to go back into their homes and turn the lights off. They heard a woman shout, “Nanlaban!” He’s fighting it out.

Two shots rang out. Then four more.

When it was quiet, the neighbors found the pedicab driver’s bloodied body — a gun and a plastic bag of shabu next to his handcuffed hands. The police report called it a “buy-bust operation.”

I also photographed wakes and funerals, a growing part of daily life under Mr. Duterte. Relatives and priests rarely mentioned the brutal causes of death.

'A painful farewell'. Family and friends attending the funeral of Mr. Jumaquio, who witnesses said was killed by a gang of masked men.

‘A painful farewell’.
Family and friends attending the funeral of Mr. Jumaquio, who witnesses said was killed by a gang of masked men.

'Stacked like firewood'. Bodies were stacked up at a funeral parlor as the families of victims like Danilo Deparine, whose body lay on a metal stretcher on the floor, struggle to pay for burial.

‘Stacked like firewood’.
Bodies were stacked up at a funeral parlor as the families of victims like Danilo Deparine, whose body lay on a metal stretcher on the floor, struggle to pay for burial.

'From joy to sadness'. Benjamin Visda, 43, had left a family birthday celebration to get something from a convenience store when he was snatched off the street and killed, according to relatives.

‘From joy to sadness’.
Benjamin Visda, 43, had left a family birthday celebration to get something from a convenience store when he was snatched off the street and killed, according to relatives.

Maria Mesa Deparine lost two sons in a single week in September. Both had turned themselves in to the police. Both were found dead under bridges.

Ms. Deparine said it took her three weeks to collect loans and donations totaling 50,000 pesos, about $1,030, to pay for the burial of her baby, Aljon, who was 23. We went with her to the funeral home where she pleaded with the owners to reduce the fees for his brother, Danilo, 36.

Danilo’s body, on the floor in the middle photo above, had already spent two weeks in the morgue, where the dead are stacked like firewood, with nothing separating them. The funeral directors agreed to a cut rate of 12,000 pesos, about $240, for a one-day wake instead of the usual week.

Ms. Deparine left, unsure whether she could come up with the sum, or whether Danilo would end up in a mass grave with other victims of the president’s drug war.

The killing disrupts every aspect of life. Family members told me that Benjamin Visda, in the coffin in the above photo, had stepped out of a family birthday party to grab something at a sari sari and was eating cake when eight men grabbed him. Within 20 minutes, his body had been dumped outside a police station.

The police called this, too, a buy-bust operation, and said that Mr. Visda, while handcuffed, tried to grab an officer’s gun — Nanlaban — so they shot him. The video below, also taken from a security camera, shows him being loaded alive onto a motorcycle, sandwiched between two masked men.

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The same night Florjohn Cruz was killed, we found ourselves a few streets away an hour and a half later, at another home where a man had been murdered. It was raining that night, too.

We heard the wrenching screams of Nellie Diaz, the new widow, before we saw her — shown in the middle photo below — crumpled over the body of her husband, Crisostomo, who was 51.

'A threatening message'. This unidentified body, like many others, was found with his head wrapped in packing tape, his hands tied behind his back and a cardboard sign that read, “A pusher who won’t stop will have his life ended.”

‘A threatening message’.
This unidentified body, like many others, was found with his head wrapped in packing tape, his hands tied behind his back and a cardboard sign that read, “A pusher who won’t stop will have his life ended.”

'A widow’s grief'. Nellie Diaz hunched over the body of her husband, Crisostomo, a drug user who had surrendered but still ended up dead.

‘A widow’s grief’.
Nellie Diaz hunched over the body of her husband, Crisostomo, a drug user who had surrendered but still ended up dead.

'Visiting the dead'. On Nov. 1, All Saints’ Day, the Barangka cemetery in Manila was busy as relatives visited graves.

‘Visiting the dead’.
On Nov. 1, All Saints’ Day, the Barangka cemetery in Manila was busy as relatives visited graves.

Mr. Diaz grew up in the neighborhood, and worked intermittently, doing odd jobs. His wife said he was a user, not a dealer, and had turned himself in soon after Mr. Duterte’s election. She still thought it unsafe for him to sleep at home, and told him to stay with relatives. But he missed his nine children, and had returned days before.

Mr. Diaz’s eldest son, J.R., 19, said a man in a motorcycle helmet kicked in the front door, followed by two others. The man in the helmet pointed a gun at Mr. Diaz, J.R. said; the second man pointed a gun at his 15-year-old brother, Jhon Rex. The third man held a piece of paper.

J.R. said the man in the helmet said, “Goodbye, my friend,” before shooting his father in the chest. His body sank, but the man shot him twice more, in the head and cheeks. The children said the three men were laughing as they left.

'Too many tears'. Relatives overcome with grief at the site where the bodies of Frederick Mafe and Arjay Lumbago lay sprawled in the middle of a street.

‘Too many tears’.
Relatives overcome with grief at the site where the bodies of Frederick Mafe and Arjay Lumbago lay sprawled in the middle of a street.

Carta al presidente: Me permito contestarle. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 8 diciembre 2016 / EDH

Estimado profesor Salvador Sánchez Cerén:
El martes en la noche nos sorprendió con una de sus cadenas nacionales. Siempre cuando la anuncian, uno se pone nervioso, temiendo que usted se va a pronunciar sobre un desastre, o anunciar alguna decisión desastrosa de su gobierno. Por que esto, teóricamente, es la única justificación para decretar cadena nacional: Dar a conocer algo que los ciudadanos necesitamos saber.

Con gran alivio nos dimos cuenta que no había nada nuevo. Sólo la repetición resumida de los discursos de todos sus funcionarios. Y en lo que a desastre se refiere, ya lo conocemos: Es el desastre generalizado, aunque usted hizo todo lo posible para pintarlo de rosa…

diario hoyUsar la cadena nacional para mentir sobre la realidad del país, es una irresponsabilidad y una falta de respeto al ciudadano. Así como lo es el 90% de la publicidad del gobierno: En vez de proveer al ciudadano de la información necesaria, lo trata de convencer que el país va bien, cuando todas las encuestas indican que los ciudadanos saben que va mal y sin rumbo.

Me voy a tomar la libertad de escoger 5 de sus frases destacadas y contestarlas.

“En comparación al año pasado tendremos una reducción aproximada de mil 200 homicidios.”

Matemáticamente es cierto. No es mentira, pero sí es engaño. Lo cierto es que su gobierno, con sus políticas de Seguridad equivocadas, produjo en el año pasado (2015) un nuevo record de violencia: 6,656 homicidios. Estos fueron 2,744 homicidios más que en el año 2014, cuando usted tomó las riendas del país; y más de 4 mil más que en los años 2012 y 2013. Usted proyecta que este año vamos a cerrar con 5,450 homicidios, y nos quiere vender como éxito que sean 1,200 menos que en el 2015 – pero sin mencionar que todavía son 1,200 más que en cualquier año desde que tenemos estadísticas confiables. Esto se llama engaño, señor presidente.

3

Tuvimos un crecimiento económico de 2.5 por ciento, el más alto en los últimos 16 años.

Falso. El crecimiento de 2.5% de la economía, que usted reclama para el 2016, está por debajo de las cifras de su propio Banco Central de Reserva para el 2005 (3.5%), 2006 (3.9%) y 2007 (3.9%). Esto se llama mentira, señor presidente..

Tenemos inversiones históricas en energía limpia y renovable para acelerar el desarrollo industrial, crear empleo y generar electricidad más barata para las familias y las empresas.

Falso. Su gobierno no ha hecho nada para aumentar nuestra capacidad de generación de energía renovable. Las inversiones en el sector hidroeléctrico son ineficientes y plagados de corrupción. Y el desarrollo de la generación geotérmica se estancó cuando ustedes decidieron sacar del país al socio estratégico de la CEL, la compañía italiana ENEL. Hoy no hay más (ni más barata) generación de energía que cuando usted asumió el gobierno. Esto se llama engaño, señor presidente.

Estamos fortaleciendo la inclusión y la calidad educativa.

Solo le pido estudiar los resultados de la PAES, señor profesor.

“Enfrentamos una grave crisis de liquidez del Estado, generada por las equivocadas acciones del pasado, como la privatización de las pensiones, la corrupción, el endeudamiento irresponsable y la baja recaudación provocada por la evasión y la elusión fiscal.”

Tiene razón en decir que la crisis fiscal es grave. Lo felicito: El primer paso necesario es reconocer el problema. Pero el segundo paso para resolverlo es asumir sus errores. Usted es incapaz de reconocerlos. Prefiere culpar a otros. Y para hacer esto, nuevamente distorsiona los números, igual que en los temas de crecimiento y seguridad. Las pensiones son un problema que hay que resolver – para mejorar los ingresos de los pensionados, pero no para resolver los ingresos del gobierno. Las pensiones no no son causantes de la crisis de solvencia de su gobierno. Y la recaudación tributaria, en ambos gobiernos del FMLN, no ha bajado, sino ha aumentado sustancialmente. Enfrentar el peligro de insolvencia pasa por contestar la pregunta que hasta la embajadora de Estados Unidos le hace: ¿Dónde están los miles de millones de dólares adicionales que los gobiernos del FMLN han tenido a su disposición?

Con gusto le escucharemos una cadena nacional cuando se disponga a contestar esta pregunta: ¿Dónde está el pisto? Antes, no. Saludos,

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Vea el discurso completo del presidente

Emprendedores. De Ricardo Avelar

ricardo avelar.jpgRicardo Avelar, 8 diciembre 2016 /EDH

Yo admiro y respeto mucho a los emprendedores. Siempre me ha parecido fantástica su habilidad de transformar ideas e ingenio en riqueza, empleos y dinamización de la economía.

Además, veo con constante asombro su capacidad de innovación y disrupción, logrando superar de las viejas formas de producción y distribución para simplificar nuestras vidas y facilitarle el trabajo a quienes lleguen después de ellos. En palabras de Joseph Schumpeter, valoro su “destrucción creativa”.

Finalmente, me parece que junto a lo económico, los emprendedores tienen un valor trascendental para la vida de las sociedades, pues con su autonomía rompen aquellos viejos esquemas de colusión entre los que detentan el poder y los que poseen gran parte de los recursos en una sociedad. Los emprendedores son adalides de la libertad y los principios más honestos del mercado: no buscan privilegios, prebendas o beneficios, sino un espacio donde implementar sus ideas.

Habiendo dicho esto, debo ser muy honesto: creí haber leído y escuchado lo suficiente sobre los emprendedores. Sí, son dignos de aplauso y admiración, pero a mí, que no soy fanático de los discursos inspiracionales y de liderazgo, me bastaba con lo que había visto. En resumen, ¡ya no más foros, conversatorios, paneles o frases de superación!

Eso creía hasta hace muy poco, cuando en un aeropuerto me encontré un librito curioso que me brindó una perspectiva poco explorada de los emprendedores.

En su satírica obra titulada “Assholes: A Theory of Donald Trump”, el doctor en filosofía y estudioso del comportamiento humano, Aaron James, nos explica parte de las razones por las que el magnate se podía encaminar al triunfo y meses después de su publicación esto se confirmó.
Además de su ánimo resuelto, su simple retórica y su apelación constante a la rivalidad y el miedo, el éxito de Trump reside en ser un emprendedor político, concepto que James explica entre las páginas de su segunda entrega de la serie “Assholes”.

Al igual que en la economía, arguye el autor, un emprendedor político rompe con los viejos métodos de producción y administración de recursos. En este caso, el recurso de la toma decisiones y la gestión de lo público. Su distanciamiento con las tradicionales formas del pasado le vuelve atractivo y de manejar bien este capital político, rápidamente se tomará espacios institucionalizados con una retórica fresca (aunque no necesariamente constructiva).

Trump es la esencia de la antipolítica. Se ha distanciado del discurso del “establishment” de Washington y esto jugó a su favor. No le debía favores a financistas, superando un resentimiento típico con la administración usual. No es políticamente correcto y se notaba despreocupado. Todo esto refuerza su imagen de emprendedor político.

Lastimosamente, hay un factor que diferencia al emprendimiento económico del político y es que en el económico, la disrupción conlleva indiscutiblemente a que futuros innovadores tengan el camino abierto y usen de plataforma los logros del pasado. De los avances de unos pioneros se alimenta el éxito de los que vendrán.

En la política, por otra parte, esto no siempre es cierto. Si bien ha habido líderes que pavimentaron el camino de innovación en el discurso para que sus sucesores no tuvieran que volver a andarlo, otros rompen con el ‘establishment’ solo para generar uno nuevo, igual de cerrado que el anterior, siempre basado en la intolerancia, el miedo y la intimidación.

Los líderes antipolíticos no aceleran la innovación en la institucionalidad. Por el contrario, la sustituyen por sus caprichos. El gran riesgo del emprendimiento político de Trump es el discurso personalista que está construyendo y que ese camino que ofrece solo refuerza los caudillismos que tanto daño han hecho en el pasado.

El Salvador no es ajeno a este proceso. Si no, revise las acciones de políticos jóvenes como el alcalde capitalino o algunos diputados junior del partido ARENA. Sí, algo nuevo ofrecen, un estilo de emprendimiento y un “rebranding” de los vehículos que los llevaron al poder. Pero este cambio no refuerza ni acelera los cambios institucionales que precisamos, solo configura un nuevo personalismo basado en el miedo, las políticas públicas no basadas en evidencia sino en mitos y las medias verdades, el oportunismo y el dañino discurso de “buenos contra malos”.

Estos son los emprendedores políticos que no innovan, solo le ponen un disfraz joven a las viejas y peligrosas prácticas del caudillismo.

@docAvelar

La semana de la transparencia… De Luis Mario Rodríguez

Luis Mario RodríguezLuis Mario Rodríguez, 8 diciembre 2016 /EDH

En el marco de la semana de la transparencia y en la celebración del Día Internacional contra la Corrupción, conviene reflexionar, de nuevo, sobre el peligro de no fiscalizar el financiamiento que reciben los partidos políticos. Ahora se comprende, aunque todavía de manera tibia, que la ausencia de reglas en este tema permite el ingreso de dinero ilícito en las campañas electorales, incentiva el conflicto de intereses entre los donantes y quienes se benefician de los patrocinios, sean estos precandidatos, candidatos o los mismos institutos políticos, posibilita la desigualdad de las condiciones de la competencia electoral y deja impune el uso de recursos del Estado para promover a los aspirantes del partido en el gobierno que buscan un cargo de elección popular.

diario hoyLas acusaciones de posibles financiamientos irregulares en las campañas de los dos partidos mayoritarios en El Salvador dan cuenta de esta realidad. Los precedentes incluyen presuntos apoyos desde Taiwán, Venezuela y Brasil, campañas de diputados pagadas por el crimen organizado y abuso de los gobiernos de turno cuando subvencionan anuncios para levantar la imagen de los candidatos del oficialismo.

También falta una adecuada supervisión por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y de la Corte de Cuentas de la República. El esfuerzo de Acción Ciudadana (AC), una organización de la sociedad civil, por obtener la información financiera de los partidos, demuestra que existe un alto grado de resistencia para cumplir la sentencia de la Sala de lo Constitucional que ordenó regular esta materia así como la legislación electoral que se aprobó como consecuencia de aquella resolución judicial.

Ni los partidos ni las instituciones públicas responsables de vigilar a los primeros están colaborando para transparentar sus ingresos, gastos y financistas. Ciertamente deben revisarse las atribuciones del TSE con el propósito de aclarar el alcance de sus funciones. No se trata únicamente de recibir los estados financieros sino también de auditar y confirmar la veracidad de los mismos. Por otro lado se requiere examinar la “deuda política” que obtienen por parte del Estado. Tratándose de dinero público, la Corte de Cuentas está obligada a supervisar que ese dinero se haya invertido en actividades relacionadas con la campaña electoral.

A pesar de esas deficiencias, se reconoce que “la rueda ha empezado a girar” y, por tanto, será muy difícil revertir los avances legislativos y la presión pública que pesa sobre los institutos políticos y las entidades estatales para que entreguen los documentos solicitados. Retrasar esta tarea puede llevar al país a situaciones tan penosas como las ocurridas en Guatemala, Honduras y Brasil, por señalar tres ejemplos, en los que se han descubierto escandalosos casos de corrupción vinculados al financiamiento político.

Al margen de las dificultades y de la lenta evolución para fiscalizar esta área, los partidos no terminan de aceptar que el siglo XXI trajo consigo nuevos desafíos para su participación en eventos electorales. La sociedad es mucho más exigente: quiere transparencia, vela por el cumplimiento de las promesas de campaña, examina con mayor rigor la experiencia de los candidatos y, cuando se trata de diputados que buscan la reelección, repasa su trabajo en la Asamblea Legislativa y los proyectos de ley que respaldaron. En buena medida, la insatisfacción de los ciudadanos con la democracia se debe a la falta de resultados efectivos. La gente quiere que el “cambio” se materialice en más empleos, más salud, más educación y menos delincuencia.

En varios países está quedando atrás el bipartidismo y los Congresos se están fragmentando haciendo más difícil la labor de los presidentes. La aparición de “partidos franquicia”, cuya única finalidad es la de  servir como  vehículos para que candidatos populistas promueven intensamente su imagen, están debilitando a los sistemas políticos.

Por esas y otras razones es relevante que los partidos se reinventen y no teman, entre otros aspectos, modernizar su ideario, aceptar nuevos liderazgos, reconocer los errores del pasado y, prioritariamente, transparentar sus finanzas. Hoy más que nunca la democracia requiere de “partidos fuertes”, bien institucionalizados, que estén enraizados en la conciencia ciudadana, con presencia territorial a nivel nacional y que mantengan apoyo electoral entre una elección y otra. De lo contrario la cancha está lista para la “antipolítica”.

El Frente en su laberinto. De Roberto Rubio

rubioRoberto Rubio, 5 diciembre 2016 / LPG

El escenario internacional para el Frente ha venido cambiando desfavorablemente. El mal llamado Socialismo del Siglo XXI está quedando en el olvido, como una página efímera y accidentada de la historia. El Frente perdió su soporte y referente económico, y ahora pierde a Fidel Castro, su principal referente político. Rusia y China tienen sus apuestas principales en otros países latinoamericanos. Una verdadera orfandad internacional.

la prensa graficaTampoco les va bien en el escenario nacional. A nivel económico, no solo no lograron dar principios de solución o disminuir los problemas heredados de los gobiernos de ARENA, sino que su gestión gubernamental los profundizó; a tal punto que llegaron a producir algo que nunca antes había ocurrido en nuestra historia económica contemporánea: volver insolventes las finanzas públicas. Tampoco han logrado enfrentar adecuadamente los problemas estructurales de nuestro bajo crecimiento, y nuestra economía sigue tan enclenque y pasmada como antes. Han seguido haciendo más de lo mismo, y nunca se han atrevido seriamente a hacer reformas estructurales, a transformar el susodicho “modelo” que tanto han criticado y aborrecido.

Tampoco les va nada bien en el campo del combate a la opacidad, la corrupción y la impunidad. Lejos de ser percibidos, tal como lo prometieron, como agentes de cambio y contención de tales flagelos, buena parte de la opinión pública los percibe como reproductores y amplificadores de los mismos. Sus agresivos ataques a la Sala de lo Constitucional, sus críticas a la embajadora de Estados Unidos y al trabajo anticorrupción que lleva a cabo la Fiscalía General, la defensa cerrada de sus propios corruptos, sus operativos de difamación hacia todos aquellos que criticamos su opacidad y corrupción, les ha restado toda credibilidad en la materia, y es fuente muy importante de descontento ciudadano. No hay que olvidar que la agenda de la corrupción e impunidad, que hace unos años no tenía mucho peso electoral, ahora lo tendrá de manera creciente.

En cuanto a otro de los escenarios que más preocupa a la población salvadoreña, la inseguridad ciudadana, tampoco andan muy bien que digamos. Y también lo es de preocupación del mismo partido, pues es quizá el único campo donde podría haber avances con rendimiento electoral. Sin embargo, algo que parecía presentar cierta mejoría en cuanto a la baja de homicidios, parece poco a poco írseles yendo de las manos. La estrategia unilateral de mano dura, largamente ensayada y fracasada, está produciendo mayores reacciones de violencia y expansión de operaciones del crimen organizado. Sin duda, el Frente necesitará bajar los homicidios y/o contener los elevados niveles de violencia de cara a las próximas elecciones. Pero esto no podrá darse en el corto plazo, y ojalá esta deficiencia o imposibilidad de bajar los homicidios y violencia no quiera ser superada nuevamente con una oscura estrategia negociadora con las pandillas.

Valga señalar que la falta de crecimiento económico y empleo, la crisis de las finanzas públicas, la corrupción e impunidad imperante, la falta de contención de la violencia y el crimen, son factores que van minando el apoyo que ha venido recibiendo el Frente de ciertos sectores sociales, y perfilan un incremento de la protesta social y sindical.

A todo lo anterior, hay que añadir el fuerte deterioro de los negocios impulsados por medio de Alba Petróleos, lo cual ha venido reduciéndole al Frente sus márgenes políticos, económicos y sociales de maniobra.

En fin, el Frente se encuentra atrapado en un laberinto que no tiene fácil salida. Ante ello tiene al menos dos opciones. La perdedora: seguir aferrándose al pasado, seguir reproduciendo los vicios de gobiernos anteriores, seguir atrincherándose en la intolerancia y agresividad ante las críticas, seguir sintiendo urticaria ante la independencia de poderes, etcétera. La no perdedora: dar un salto hacia adelante, hacia el verdadero juego democrático, hacia la limpieza de sus corruptos, hacia la democracia interna y el abandono del autoritarismo, hacia el abandono de los dogmas, hacia las necesidades de los pobres y no de sus propios ricos, hacia nuevos liderazgos, etcétera. El famoso “salto de calidad” que tanto se pregonaba antes en su interior.