Columna transversal: Intervenciones telefónicas. De Paolo Luers

paolo_luers-obsPaolo Luers, 26 agosto 2016 / EDH

Todos los que de alguna manera participamos en política partimos de que somos sujeto a escuchas telefónicas. Legales o ilegales. Legales si hay un fiscal que pida autorización a un juez, y si hay un juez que estima que hay causa probable. Ilegal, si un fiscal lo ordena la intervención sin autorización de un juez. O ilegal cuando la instancia que interviene nuestras comunicaciones no es el Centro de Escuchas Telefónicas – que es la única que por ley está facultada para violar, previa autorización de un juez, la privacidad de nuestras comunicaciones (teléfono, email, correo, mensajes digitales).

diario hoyEntonces, cualquier ciudadano inocente (en los dos sentidos de la palabra) preguntaría: ¿Pero existen en El Salvador centros ilegales de escucha telefónica? ¿Y no es la Constitución que dice: “Se prohíbe la interferencia y la intervención de las comunicaciones telefónicas.”

Y todos los ciudadanos un poco menos inocentes (por lo menos en el sentido de ingenuidad) contestamos: Claro que existe. Y todo el mundo comienza a contar que en su teléfono se escuchan unos ‘clics’ sospechosos, y que mejor hay que usar línea fija – o hablar por whatsup… que esto sí no lo pueden interceptar, ni legal ni ilegalmente…

Bueno, pero todo esto puede ser cierto, o medio cierto, o puede ser paja del imaginario popular. Pero entonces, toma la palabra un hombre que supuestamente sabe del tema: el señor fiscal general de la República, Douglas Martínez. En su entrevista en TCS le cuenta a Moisés Urbina que nada menos él, el poderoso jefe de la fiscalía y el único que maneja un centro de escucha telefónica autorizada por la ley, es sujeto de intervenciones ilegales de sus comunicaciones. Bueno, este no es cualquier hijo de vecino hablando babosadas. Es el fiscal general…

Este es el punto donde voy a contar algo que fue dicho en una plática cuyo contenido originalmente no fue para publicarlo. Una plática nada menos con el entonces fiscal general de la República, Luis Martínez, hoy hospedado en una bartolina u oficina de la famosa DAN (la División Antinarcóticos, que la PNC usa para albergar a detenidos prominentes, como Paco Flores, Raul Mijango, Enrique Rais, y… Luis Martínez). Hoy decido revelar el contendido, porque respetar la confidencialidad significa proteger la impunidad. Además, el mismo Luis Martínez hoy está siendo acusado, por su sucesor Douglas Meléndez, de haber violado la privacidad de las telecomunicaciones para manipular un caso penal.

En la mencionada conversación, Luis Martínez dijo que su oficina tenía documentados, con todos los detalles (nombres, apellidos, responsables, direcciones) por lo menos de 4 centros ilegales de escucha telefónica que estaban operando en el país. Y detalló: Uno de cada uno de los dos partidos mayoritarios (FMLN y ARENA); uno de una instancia del ejecutivo; y una que responde a un gobierno extranjero. “Y uno de ellos opera en frente de mi oficina, al otra lado de la calle”, agregó. banner transversal

Hubo un silencio alargado. No tanto por la revelación, ya que esta no nos sorprendió. Más bien todos silenciosamente nos hicimos la pregunta que al final yo le expresé en vos alta a nuestro invitado: “Bueno, usted es fiscal general de la República, el hombre tal vez más poderoso del país. El garante de la legalidad. Si tiene conocimiento de dónde operan estructuras ilegales de escucha telefónica, y además sabe quiénes están atrás de ellos, ¿por qué no los cierra, no decomisa los equipos y no arresta a los operadores y los autores intelectuales?”

Sólo una risa me dio el señor fiscal general – de estas risas que de te dicen que tu pregunta es tonta.

Tonta o no, hoy hago esta misma pregunta al nuevo fiscal general: En vez de lloriquear que está siendo intervenida su comunicación, ¿por qué no les cae encima, con todo el peso de la ley, a los centros ilegales de intervención telefónica, sea quien sea quién esté detrás? Si no tiene las direcciones y los nombres, ya sabe adonde está Luis Martínez para pedirle que le explique todo.

Carta a Felissa: Lo que no te mata te hace más fuerte. De Paolo Luers

Felissa Cristales

Felissa Cristales

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 25 agosto 2016 / EDH

Trato de imaginarme qué puede haber detrás de esta cobardía de publicar un vídeo pornográfico diciendo que la protagonista sos vos.

No me imagino a un perverso político obsesionado con joder a la joven arenera Felissa Cristales, surfeando en todos los sitios porno hasta encontrar un vídeo donde la mujer más o menos se parece a Felissa.

Me imagino más bien a un perverso sexual, surfeando por el mundo de la pornografía para poder satisfacerse – y de repente ve a una protagonista que parece Felissa Cristales. Y le surge una idea: voy a joder a esta bicha, que solo por ser guapa piensa que tiene para diputada…

diario hoyY sale el ataque, el intento de destruir a una joven promesa política robándole su dignidad. El perverso tiene acceso a uno de los blogs que se disfrazan como “periódicos digitales” pero que no hacen otra cosa que recoger y exhibir todas las perversiones, resentimientos, odios, envidias y violencia que flotan en el aire. Y como en el mundo de las redes sociales hay más que suficientes perversos (tanto políticos como sexuales), el vídeo se hace viral. Se juntan los misóginos que odian a las mujeres exitosas con los troles que agarran cualquier cosa para atacar a ARENA y con los con los trogloditas envidiosos dentro de ARENA que ven con desconfianza cualquier cara nueva y está listo el cóctel digital venenoso.

Parte del video

Parte del video

A vos, Felissa, nada de esto tiene que preocuparte. No tiene nada que ver con vos, con tu carácter, con tu sexualidad, tu cuerpo, ni con tu trabajo político. Nada. Esta porquería no es tuya. Es de la gente que te ataca y, tal vez, de la gente que en vez de apoyarte observa con malicia cómplice a ver si te hundís. De estos tal vez te conviene preocuparte.

Tené por seguro: vas a salir de esto más fuerte. En la próxima Legislatura vas a entrar como diputada, ya no como suplente. (De paso sea dicho: tal vez por esto te atacaron de forma tan cobarde, ¿quién sabe?)

Una de las lecciones que recogí de mi papá (quien no aguantaba cuando uno de sus hijos le llegaba lloriqueando) es: lo que no te mata te hace más fuerte.

Screen Shot 2016-08-24 at 10.04.41 PMTe pongo un ejemplo: Yo solo te conocí como una cara bonita incursionando en política, con un mensaje simpático de renovación. Nada más. Ahora, observando cómo manejaste esta situación tan delicada y fea y platicando con vos, me doy cuenta de que sos mucho más que una cara bonita: tenés lo que necesitamos en política: sensibilidad y fuerza. Lejos de estar lloriqueando, fuiste al contraataque diciendo que no te van a callar: “fácil es difamar a una mujer pero difícil callar al inocente.” Siguiente paso: denunciá ante la Fiscalía, dejando claro: “A mí me pueden atacar políticamente, pero no cuestionando mi dignidad como mujer”. Este no es un asunto de política, es un asunto penal.

Ojalá que la Fiscalía haga su trabajo. Tal vez este caso no sea tan espectacular y no le genere tanta movilización de apoyo popular al Fiscal como la historia de “Lujo y lujuria de Funes”, pero no actuar sería un pecado.

Vos podés parar esta locura que está envenenando nuestra sociedad. Sos la víctima perfecta para que todos digamos: ¡basta!

Es una cosa que hagan este tipo de ataques perversos a La Prensa Gráfica y su dueño y a El Diario de Hoy y sus comentaristas (que varios hemos sido blancos de alegaciones de las más sucias) y otra cosa es atacar de esta manera a una mujer que se atrevió a incursionar en política. El ataque a vos es un ataque a todos los ciudadanos que quieren influir en la política para renovarla. No lo vamos a dejar pasar, intervenga o no la Fiscalía.

Por esto digo, Felissa: vas a salir de esto más fuerte, con más apoyos. Vas a enseñar a los envidiosos que no te van a callar y no te van a desviar de tu carrera política.

Un abrazo,

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Tiempos enfrentados. De Luis Ugalde

LUIS UGALDE, Exrector de la Universidad Andrés Bello en Caracas, catedrático de Filosofía y Letras, Teología y Sociología; epecialista en Historia Económica y Social de Venezuela.

LUIS UGALDE, Exrector de la Universidad Andrés Bello en Caracas, catedrático de Filosofía y Letras, Teología y Sociología; epecialista en Historia Económica y Social de Venezuela.

Luis Ugalde, 25 agosto 2016 / EDH

El gobierno necesita tiempo para que la gente no lo pueda cambiar con votos luego del referéndum revocatorio. Para ello hay que estirar los tiempos y retrasar las fechas. Por el contrario, la agonía de la gente con inseguridad de muerte, desabastecimiento e insuficiencia de ingresos para comer, con falta de medicinas vitales y de insumos médicos… está urgida de tiempos más cortos que reduzcan sus sufrimientos. Es necesario acercar lo más posible las fechas de referéndum para poder empezar el cambio de gobierno atendiendo las emergencias humanitarias de millones (de todo color político) y abrir el indispensable diálogo para la reconstrucción nacional. Urge activar, de verdad, verdad, la producción nacional con verdaderos estímulos a centenares de miles de empresarios-productores y millones de trabajadores-productores con condiciones para una productividad superior.  Cuanto antes mejor.

diario hoyEl CNE estaba en una encrucijada entre escoger tiempos máximos o acelerar el revocatorio a los tiempos mínimos. Como era de suponer, se impusieron los tiempos que quiere el gobierno y se dio una bofetada a los tiempos que pide la agonía política, social y económica del país; solo la dignidad de un directivo del CNE razonó y salvó su voto. De paso y como si fuera algo insignificante, también desplazaron para mediados de 2017 las elecciones regionales para evitar, por ahora, la manifestación contra el régimen con una votación abrumadora.

El despliegue de tiempo y de palabras que hizo la Presidenta del CNE no logró ocultar el hecho de que entre dos posibilidades estaba escogiendo la que le convenía al gobierno y no a la gente. Daba la impresión de que no consideraban o despreciaban la pregunta ¿cómo va a aguantar la gente el terrible malestar desde agosto a febrero de 2017? ¿Se hace esta pregunta el Ejecutivo y el CNE? ¿Se la hace el Ministro de la Defensa ahora con doble responsabilidad sobre el desabastecimiento y el hambre? ¿Escuchan el clamor que sale de las entrañas de la mujer que dice “si no consigo esta medicina me muero”? ¿Y el de los niños que se desmayan en el aula o simplemente no van porque no tienen comida, ni en la casa ni en la escuela? ¿Saben multiplicar esos gritos por millones que pasan hambre, o agonizan en los hospitales por falta de medicina e insumos? ¿Será que los intereses creados y la corrupción de unos cuantos cientos de capos son mucho más poderosos que la vida de millones de venezolanos? ¿Puede la sociedad entera permitirse el lujo y la irresponsabilidad de correr la arruga seis meses? ¿No va a estar todo peor en febrero de 2017 y la reconstrucción más difícil? ¿No es verdad que en cualquier país democrático una situación así llevaría a la renuncia del Presidente y a nuevas elecciones para nuevas políticas? Desde luego la renuncia no ocurre en gobiernos comunistas, ni fascistas, ni en dictaduras mesiánicas; para ellos los opositores son perversos enemigos de la patria. Lamentablemente así está Venezuela. ¿Bajo qué principios se le da una larga prórroga al comienzo de una solución de la emergencia nacional? ¿Por qué se prolonga la impúdica corrupción pública, la violación de los derechos humanos y de la Constitución, la existencia de presos políticos sin causa ni sentencia, la partidización de la Fuerza Armada y el empeño en anular la Asamblea Nacional?

Todo el mundo ve (menos el que quiere ocultar) que la grave situación de Venezuela hoy, es más difícil que hace un año o hace seis meses, y que en diciembre será peor; que la reconstrucción mañana será más grave, difícil, compleja e imposible sin importantes y prontas negociaciones nacionales e internacionales.

Triste, muy triste la situación y el desamparo humano de Venezuela. Hace falta unidad de la sociedad en la tragedia, unidad  que superando las barreras políticas,  pueda responder inmediatamente a la emergencia sociopolítica y activar la producción de manera sostenida y sólida. Este avión vuela herido de muerte y necesita un aterrizaje de emergencia sin estrellarse, de manera que pueda levantar vuelo otra vez, pronto y con nueva tripulación en condiciones seguras para no caer de nuevo. Es tan evidente la emergencia que no la pudo ocultar la lluvia de palabras de quienes dominan el CNE, desde dentro y desde fuera. Los tiempos del dolor de la gente y del rescate de su esperanza están enfrentados a los tiempos que le interesan al gobierno. Por ahora se han impuesto estos, que prorrogan el poder y multiplican los muertos. Ya hay respuestas.

¿Que todo siga igual…? De Luis Mario Rodríguez

Luis Mario RodríguezLuis Mario Rodríguez, 25 agosto 2016 / EDH

Lo más alarmante de la semana fue la reacción de los líderes del partido de gobierno ante las recientes acciones de la Fiscalía General de la República. Una posición política prudente habría persuadido a su máxima dirigencia a reconocer el esfuerzo del Fiscal General y de su equipo. Los jerarcas del Frente pudieron exigir un debido proceso y las garantías necesarias para esquivar la politización de las investigaciones. Sin embargo se habló de “golpe de estado”, de “desestabilización” y de la “complicidad” entre la derecha y los Estados Unidos para imputar a los señalados la comisión de delitos.

diario hoyCuando se convive en democracia debe aceptarse el funcionamiento de la institucionalidad sin presumir que esta responde a inclinaciones ideológicas y a agendas escondidas. Nada es más perjudicial para un sistema político que la desconfianza entre los actores que lo integran y la necedad de repetir, cuantas veces se les ocurra, que las entidades públicas, sobre todo aquellas relacionadas con la administración de justicia y la investigación del delito, son manipuladas con un propósito incorrecto para perjudicar al adversario político.

Ciertamente los casos que indaga la FGR son emblemáticos y habrá que esperar el resultado de los procesos judiciales para imputar responsabilidades y para apuntar con determinación y veracidad si se cometieron abusos por quienes se encontraban al frente de las instituciones públicas. Mientras tanto se vale opinar del contexto, de las presunciones y sobre las declaraciones que vayan adelantando las autoridades. Lo indebido es mentir haciendo creer a la población que los casos son meras “cortinas de humo” y que siguen un guion mal intencionado en menoscabo de uno u otro partido político o personaje público.

Una situación similar está sucediendo en perjuicio de los miembros de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Las agresiones y amenazas de presuntos militantes del oficialismo hacia un magistrado de esa instancia, nos indican que las estrategias de quienes se han opuesto sistemáticamente a las resoluciones de la Sala están mutando hacia un estado muy peligroso en el que se pretende adulterar la conciencia de sus correligionarios para que se opongan a las decisiones de un Órgano de Estado. Este comportamiento rebasa los límites de la normalidad democrática porque demuestra una peligrosa intolerancia al Estado de derecho.

Entretanto, el Consejo Nacional de la Judicatura, la Corte de Cuentas de la República y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos continúan acéfalas. Esta omisión es igual o más grave que las acusaciones en contra de la FGR y de la CSJ. Mantener decapitadas a importantes instituciones contribuye al caos y engendra precedentes que más tarde pueden ser aplicados cuando finalicen los ciclos de otros funcionarios de segundo grado. La misma Sala de lo Constitucional podría ser la siguiente en la lista quedando sin quórum una vez concluya, en 2018, el período de nueve años de los magistrados Blanco, González, Meléndez y Jaime.

Esta agresión a la institucionalidad democrática es el resultado de los cálculos políticos en la Asamblea Legislativa. Con excepción de la Corte de Cuentas de la República, cuyos miembros necesitan del concurso de la mitad más uno de los legisladores, el resto de titulares debe ser nombrado por la mayoría calificada de los diputados lo cual necesariamente involucra a ARENA y al FMLN. A los grupos parlamentarios se les ha conminado a completar el proceso de elección a través de comunicados y conferencias de la sociedad civil organizada y, últimamente, mediante la interposición de un recurso ante la Sala de lo Constitucional para que esta declare la omisión en el cumplimiento de las atribuciones por parte del Órgano Legislativo. Sin embargo todos los esfuerzos han sido infructuosos.

La recriminación al Fiscal General de la República, la denuncia calumniosa sobre la ideologización de la justicia, la demora en la designación de funcionarios públicos y las embestidas e intimidaciones a los magistrados de la Sala de lo Constitucional, representan comportamientos que deben ser cuidadosamente vigilados por grupos ciudadanos y por la comunidad internacional con el propósito de evitar que el empuje a favor de la legalidad no sea mutilado por quienes persiguen que todo siga igual.

Carta al fiscal general: Pare el populismo judicial. De Paolo Luers

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Paolo Luers, 23 agosto 2016 / EDH

La tarea de la fiscalía es investigar y, si la investigación arroja elementos de culpabilidad, comprobar ante la justicia el delito.

No es tarea de la fiscalía llevar a cabo juicios mediáticos ni campañas para convencer a la opinión pública de la culpabilidad de un investigado o imputado.

La ciudadanía tiene derecho a la transparencia de las investigaciones, pero no tiene derecho de estar informado sobre cada elemento que arrojan las investigaciones, por ejemplo los allanamientos y las escuchas telefónicas. Por más que todos tengamos opiniones, como ciudadanía no somos un tribunal popular que va a evaluar pruebas de cargo y descargo ni vamos a decidir sobre culpa e inocencia.

Habiendo reafirmado estas reglas básicas del Estado de Derecho, pregunto a Douglas Meléndez: ¿Qué aportan a la investigación las publicaciones, en todos los medios, de las fotos que toman FGR y PNC durante los allanamientos de propiedades de Mecafé y de Funes? ¿Está seguro que estas filtraciones no pueden poner en peligro la investigación y la validez de las pruebas en un futuro juicio?

Policía o FGR necesitan una razón para publicar sus elementos probatorios: por ejemplo para pedir información adicional a la ciudadanía. Esto no aplica en el caso Funes. ¿Y qué sentido tiene que la fiscalía entregue a los medios fotos de objetos que no tienen nada que ver con los delitos que están investigando, pero que sí tienen impacto sobre la imagen pública de las personas investigadas? Esto, señor fiscal general, es un delito.

Su antecesor Luis Martínez cometió este delito cuando dentro de las grabaciones que obtuvo de las comunicaciones telefónicas del Padre Antonio detectó información sobre su vida sexual, y la filtró. La grabación como tal puede haber sido legal (si fuera debidamente autorizada por un juez), pero de ninguna manera es legal el uso de información privada no relacionada a los delitos. Cuando denunciamos este abuso del fiscal Martínez, no lo hicimos para defender al padre español, lo hicimos para defender a la sociedad de un fiscal que sistemáticamente violaba los derechos de los ciudadanos. Es más, el padre Antonio Rodríguez nunca gozó de mi simpatía.

Tampoco, como es ampliamente conocido, el expresidente Mauricio Funes y su club de cheros y damas. He criticado a este hombre cuando era periodista, cuando era candidato, cuando era presidente y ahora que es un expresidente que vive en lujos sin poder comprobar cómo los financia. Sin embargo, por más que deseo que Mauricio Funes no quede impune, la fiscalía no tiene derecho de actuar de manera arbitraria y al margen de la ley.

Las sistemáticas filtraciones que comete la fiscalía de toda la información relacionada a los allanamientos tienen una sola razón, y esta está fuera de la ley. Sirven exclusivamente para un juicio político-mediático y para una precondena extrajudicial en la opinión pública. La Fiscalía General de la República no puede promover esto sin violar la ley.

Tampoco es algo nuevo. Luis Martínez lo hizo en todo los casos emblemáticos, sobre todo los de Paco Flores y CEL-ENEL. Y el nuevo fiscal general, por más que dijo que iba a cambiar la fiscalía, esto no lo cambió. Sus casos emblemáticos – de la tregua, del supuesto tráfico de armas del general Benítez, y el caso “Jaque”- todos los ha llevado inmediatamente ante el tribunal de la opinión pública, con escritos de acusación hechos para consumo de los medios, porque ante la Corte difícilmente se sostienen por falta de pruebas.

Es el modus operandi de nuestra fiscalía, y lamentablemente la clase política no tuvo el valor de elegir a un fiscal general dispuesto y capaz de romper con este vicio. Como dije en la coyuntura de la elección del fiscal: Necesitamos un fiscal que entienda que su misión principal es garantizar el estado de Derecho.

Así que, licenciado Douglas Meléndez, no pase encima de la justa aplicación de la justicia sólo para quedar bien con la opinión pública que supuestamente pide cabezas. Mentira: Los ciudadanos pedimos justicia, no cabezas.

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“Se van los jugadores”: Entrevista a Jürgen Habermas sobre el BREXIT y la Unión Europea

El filósofo alemán Jürgen Habermas (Foto: Louisa Gouliamaki/AFP/Getty Images)

El filósofo alemán Jürgen Habermas (Foto: Louisa Gouliamaki/AFP/Getty Images)

 
ZeitEntrevista a  Jürgen Habermas  de Thomas Assheuer, publicada por DIE ZEIT el 9 de julio 2016; versión en español: 20 julio 2016 / OBELA


Señor Habermas, ¿pensó alguna vez que el Brexit sería posible? ¿Qué sintió cuando se enteró de que la ‘salida’ había logrado la victoria?

Nunca habría imaginado que el populismo ganaría al capitalismo en su país de origen. Dada la importancia vital del sector bancario para el Reino Unido, el poder de los medios y el peso político de la City (ciudad financiera de Londres), era poco probable que las cuestiones de identidad prevalecieran sobre los intereses.

Mucha gente está ahora pidiendo referendos en otros países. ¿Produciría un referéndum en Alemania un resultado distinto del que tuvo en Reino Unido?

Bueno, eso supongo. La integración europea estaba –y todavía permanece– entre los intereses de la República Federal de Alemania. En las primeras décadas de la posguerra fuimos capaces de restaurar, paso a paso, una reputación nacional completamente devastada actuando cautelosamente como ‘buenos europeos’. Con el tiempo, pudimos contar con el apoyo de la UE para la reunificación. Retrospectivamente, Alemania ha sido el gran beneficiario de la unión monetaria en Europa –incluso durante la crisis del euro–. Y debido a que, desde 2010, Alemania ha sido capaz de imponer en el Consejo Europeo su visión ordoliberal contra Francia y los europeos del sur, Angela Merkel y Wolfgang Schäuble han tenido fácil adoptar en casa el papel de grandes defensores de la idea europea. Por supuesto, esto es una forma muy nacionalista de mirar las cosas. Pero este gobierno necesitaba no tener dudas de que la prensa iba a adoptar un enfoque diferente e informar a la población sobre las buenas razones de otros países para ver las cosas de forma completamente opuesta.

¿Está usted acusando a la prensa de doblegarse abúlicamente ante el gobierno? De hecho, Merkel difícilmente puede quejarse del número de sus críticos. Al menos en lo que respecta a su política de refugiados.

De hecho no estamos hablando de eso. Aunque no tengo reparo en decirlo. La política sobre refugiados también ha dividido a la opinión pública alemana y a la prensa. Esto puso fin a larga etapa de parálisis sin precedentes en el debate político público. Yo me refería al período anterior, el de la crisis del euro, tan cargado políticamente, y en el que se podría esperar una polémica igual de agitada acerca de la política del gobierno federal ante la crisis. Toda Europa ha considerado contraproducente el enfoque tecnocrático que aplaza indefinidamente las decisiones. Pero no ha sido así en las dos grandes cabeceras diarias y las dos semanales que leo habitualmente. Si esta observación es correcta, entonces, como sociólogo, uno puede buscar explicaciones. Pero mi punto de vista es el de un lector de periódicos comprometido, y me pregunto si la política del avestruz de Merkel, destinada a adormecer a todo el mundo, podría haber barrido el país sin una cierta complicidad por parte de la prensa. Los horizontes imaginables se reducen cuando no hay puntos de vista alternativos en la oferta. Ahora mismo estamos asistiendo a otra ronda de somníferos. Como en el informe que acabo de leer sobre la última conferencia política del SPD, donde se reduce –-en lo que Hegel habría llamado una perspectiva de mayordomo– la posición de un partido de gobierno ante el enorme evento del Brexit, que debería ser objetivamente de interés para todo el mundo, a las próximas elecciones generales y a las relaciones personales entre el Sr. Gabriel y el Sr. Schulz.

¿Pero no se basa el deseo británico de abandonar la UE en razones domésticas? ¿O es el síntoma de una crisis en la UE?

Ambas cosas. Los británicos tienen detrás una historia diferente a la del continente. La conciencia política de ser una gran potencia, dos veces victoriosa en el siglo XX, pero en declive a nivel global, vacila a la hora de adaptarse a esa situación cambiante. Con ese sentido nacional de sí misma, Gran Bretaña se colocó en una situación incómoda después de unirse a la CEE por motivos puramente económicos en 1973. Las élites políticas, de Thatcher a Cameron pasando por Blair, nunca tuvieron intención de abandonar su mirada distante hacia la Europa continental. Esa fue la perspectiva de Churchill cuando, en su famoso discurso de Zurich de 1946, dibujó al imperio (británico) en el papel de padrino benévolo de una Europa unida –pero sin ser realmente parte de ella. La política británica en Bruselas ha sido siempre un enfrentamiento inspirado en la máxima: “Queremos nuestra parte del pastel, y además nos lo comemos”.

¿Se refiere a su economía política?

Los británicos tenían una visión decididamente liberal de la UE como una zona de libre comercio, y esto se expresó en una política de ampliación de la UE sin ningún tipo de profundización simultánea en la cooperación. Ni Schengen, ni euro. La actitud exclusivamente instrumental de las élites políticas hacia la UE se ha reflejado en la campaña por el Remain. Los defensores (a medias) de permanecer en la UE se inclinaron de forma estricta por una campaña basada en el miedo y armada con argumentos económicos. ¿Cómo podía ganar la actitud proeuropea frente a una mayoría más amplia si los líderes políticos se han comportado durante décadas como si la búsqueda estratégica y sin piedad de los intereses nacionales fuera suficiente para mantenerse dentro de una comunidad supranacional de Estados? Visto desde lejos, este fracaso de las élites se materializa, de forma diferente y llena de matices (tal como son), en dos tipos de políticos egocéntricos, conocidos como Cameron y Johnson.

En la votación, no solo hubo una sorprendente brecha de edad, sino también una fuerte brecha urbana-rural. La ciudad multicultural perdió. ¿Por qué esta repentina ruptura entre la identidad nacional y la integración europea? ¿Han subestimado los políticos europeos el poder persistente y real de la voluntad nacional y cultural?

Está usted en lo cierto, el voto británico también refleja una parte de la situación general de crisis de la Unión Europea y sus Estados miembros. El análisis del voto apunta a la misma clase de patrón que vimos en las elecciones presidenciales de Austria y en nuestras recientes elecciones regionales en Alemania. La elevada participación sugiere que el campo populista tuvo éxito en la movilización del sector de los abstencionistas previos. Estos votantes dominan de forma abrumadora en los grupos marginados que se sienten abandonados. Esto se une a la evidencia de que los estratos más pobres, más desfavorecidos socialmente y menos instruidos votaron más por salir que por quedarse. Por lo tanto, no sólo existen patrones de voto contrario en las zonas rurales y en las ciudades, sino que la distribución geográfica de los votos por la salida se acumulan en la región central y en partes de Gales –incluyendo las antiguas zonas industriales abandonadas, que no han podido recuperar sus bases económicas–, y esto apunta a las razones sociales y económicas para el Brexit. La percepción del drástico aumento de la desigualdad social y la sensación de impotencia que produce ver que tus propios intereses ya no están representados en el plano político, todo eso está en el contexto de la movilización contra los extranjeros, en el dejar Europa atrás, en el odio a Bruselas. En una vida diaria insegura, ‘un sentido nacional y cultural de pertenencia’ es, de hecho, un elemento de estabilización.

Screenshot_20160822-130253¿Pero son esas solo cuestiones sociales? Hay una tendencia histórica bien conocida hacia la auto-ayuda nacional y de renuncia a la cooperación. La supranacionalidad significa, para la gente común, la pérdida de control. Muchos piensan: sólo la nación ofrece la roca sobre la que aún se puede construir. ¿No demuestra esto que la transición de lo nacional a la democracia transnacional ha fracasado?

No se puede decir que se ha venido abajo un esfuerzo que apenas ha comenzado. Por supuesto, la llamada a “recuperar el control”, que ha jugado un papel en la campaña británica, es un síntoma que se debe tomar en serio. En lo que realmente los observadores dieron en el blanco es en la irracionalidad evidente, no sólo del resultado, sino de toda la campaña. Las campañas de odio también están creciendo en el continente. Los rasgos socio-patológicos de esta desinhibida agresividad política apuntan al hecho de que las compulsiones sistémicas omnipresentes en una sociedad global coalescente, económicamente no administrada y digital, simplemente sobre-representan las formas de integración social que se obtienen democráticamente en el Estado-nación. Esto desencadena comportamientos reaccionarios. Un ejemplo son las fantasías wilhelmianas de, por ejemplo, Jaroslav Kaczynski, mentor del actual gobierno polaco. Después del referéndum británico propuso la desintegración de la UE en una asociación informal de estados nacionales soberanos, de manera que éstos se fundan rápidamente en una gran potencia militar entre ruido de sables.

También se podría decir, simplemente: Kaczynski se limita a reaccionar ante la pérdida de control del Estado-nación.

Como todos los síntomas, este sentimiento de pérdida de control tiene un núcleo real –el vaciamiento de las democracias nacionales que, hasta ahora, habían dado a los ciudadanos el derecho a participar en las decisiones importantes que condicionan su vida social. El referéndum de Reino Unido proporciona una prueba viva de la palabra clave: “post-democracia”. Obviamente, se ha derrumbado la infraestructura sin la cual no puede haber una esfera pública sólida y competencia entre los partidos. Después de los análisis iniciales, los medios de comunicación y los partidos políticos de la oposición fallaron a la hora de informar a la población sobre cuestiones relevantes y hechos elementales, y mucho más a la hora de discernir los argumentos, a favor o en contra, de los puntos de vista políticos opuestos. La muy baja participación de las personas entre 18 y 24 años de edad, supuestamente perjudicados por los ancianos, es otro dato revelador.

Parece que la prensa es culpable, otra vez…

No, pero el comportamiento de este grupo de edad ilustra la manera en que los jóvenes usan los medios en la era digital y cómo cambia la actitud hacia la política. En la ideología de Silicon Valley, el mercado y la tecnología salvarán a la sociedad y por tanto harán que algo tan antiguo como la democracia sea superflua. Un factor que hay que considerar seriamente en este asunto es la tendencia general hacia la integración cada vez más estrecha de los partidos políticos en el complejo organizativo del Estado. Y, por supuesto, no es una coincidencia que las políticas europeas no estén enraizadas en la sociedad civil. La Unión Europea se ha constituido de manera que las decisiones económicas básicas que afectan a la sociedad en su conjunto no figuran entre las decisiones democráticas. Este vaciamiento tecnocrático de la agenda diaria a la que se enfrentan los ciudadanos no es un destino de la naturaleza sino la consecuencia del diseño de los tratados. En este contexto, la intencionada separación política de la división de poder entre el nivel nacional y el europeo también juega un papel: el poder de la Unión se concentra allá donde los intereses del estado-nación se bloquean entre ellos. La transnacionalización de la democracia sería la respuesta correcta. En una sociedad global tan interdependiente, no hay otra manera de compensar la pérdida de control que los ciudadanos sienten y de la que se quejan; en realidad, esto es lo que ha pasado.

La Unión Europea se ha constituido de manera que las decisiones económicas básicas que afectan a la sociedad en su conjunto no figuran entre las decisiones democráticas.

Screenshot_20160822-130211Pero casi nadie cree ya en esa transnacionalización de la democracia. El sociólogo Wolfgang Streeck dice que la UE es una máquina desreguladora que fue incapaz de proteger a las naciones del capitalismo salvaje, es más, que las abandonó a su suerte. Ahora bien, las naciones-estado deberían tomar el asunto en sus propias manos otra vez. ¿Por qué no debería haber una vuelta al antiguo capitalismo del Estado de bienestar?

El análisis de Streeck sobre la crisis se basa en datos empíricos convincentes. Comparto también su diagnóstico sobre el estado apergaminado de la sustancia democrática, que hasta ahora ha tomado forma institucional casi únicamente en el Estado-nación. También comparto muchos diagnósticos parecidos de politólogos y abogados que se refieren a las consecuencias des-democratizantes de la “gobernanza” –las nuevas formas políticas y legales de “gobernar más allá del Estado-nación”. Pero el argumento para volver al formato de pequeños Estados-nación no me convence tanto. Porque estos deberían funcionar en los mercados globalizados en la misma línea que los conglomerados globales. Y esto significaría la total abdicación de la política frente a los imperativos de los mercados desregulados.

Hay un campo interesante en formación… Por un lado están los que piensan que la UE ha superado su propósito de ser un proyecto político y que el Brexit es una clara señal para eliminar Europa. La otra parte, la de Martin Schulz, por ejemplo, dice: “No podemos seguir así. La crisis de la UE se debe a la falta de profundización: existe el euro, pero no hay ni un gobierno europeo ni una política económica y social”. ¿Quién tiene razón?

Cuando, en la mañana después del Brexit, Frank-Walter Steinmeier aprovechó el momento para invitar a los primeros ministros de los seis estados fundadores de la UE, Ángela Merkel sintió el peligro enseguida. Esa reunión podría haber sugerido a algunos que el deseo real era reconstruir Europa después de una serie de temblores. Al contrario, ella insistió en buscar un acuerdo entre los otros 27 Estados miembros. Sabiendo que en este círculo, y con líderes nacionalistas como Orban o Kaszinski, un acuerdo constructivo es imposible, Ángela Merkel quiso cortar de raíz cualquier pensamiento sobre una futura integración. En Bruselas exigió al Consejo que se mantuviese firme. Tal vez tiene la esperanza de poder neutralizar exhaustivamente las consecuencias económicas y comerciales del Brexit, o incluso de que se reviertan del todo.

Su crítica suena un poco antigua. Ha acusado mucho a la señora Merkel de acometer una política de agachar la cabeza y tirar hacia adelante. Al menos en la política europea.

Tengo miedo a que esa política de minimizar las cosas triunfe, aunque tal vez ya haya triunfado –aquí sin perspectiva, ¡por favor! El argumento es: “No te cabrees, la UE siempre ha cambiado”. De hecho, este ir saliendo del paso sin un final visible ante la actual, explosiva crisis europea, se traduce en que la UE nunca será capaz de caminar hacia delante “como antes”. Pero precipitarse y adaptarse a la normalidad de la “dinámica de estancamiento” se paga renunciando a cualquier intento de dar forma, políticamente, a los acontecimientos. Y es precisamente esta Ángela Merkel la que rechazó enfáticamente, en dos ocasiones, la extendida noción de los politólogos sobre la falta generalizada de espacio para acometer maniobras políticas –sobre el cambio climático y la acogida de refugiados–. Sigmar Gabriel y Martin Schulz son las únicas voces destacadas con alguna traza de temperamento político que se niegan a aceptar la tímida retirada de la clase política ante cualquier intento de pensar, siquiera, con tres o cuatro años de antelación. Que el liderazgo político simplemente deje que el férreo puño de la historia tome el control no es un signo de realismo. “En casos de peligro y extrema emergencia, decidirse por el término medio lleva a la muerte” –últimamente pienso mucho en la película de mi amigo Alexander Kluge. Por supuesto solo desde la retrospección se entiende que podría haber otra solución. Pero para descartar una alternativa antes de que se haya intentado poner en marcha uno debe tratar de imaginar nuestra situación actual igual que un historiador mira al pasado presente.

¿Cómo puede imaginarse la profundización de la Unión sin obligar a los ciudadanos a temer una mayor pérdida de control democrático? Hasta ahora toda profundización ha incrementado el euroescepticismo. Hace años Wolfgang Schäuble y Karl Lamers hablaron de la Europa de dos velocidades, de un corazón europeo –y usted estaba de acuerdo. ¿Cómo funcionaría? ¿No se deberían cambiar los tratados en este caso?

La convocatoria de una convención que conduciría a grandes cambios y referendos sólo sucedería si la UE hubiese hecho intentos más perceptibles y convincentes para abordar los problemas más urgentes. Los problemas urgentes son la todavía no resuelta crisis europea, el problema a largo plazo de los refugiados y los problemas de seguridad. Ni siquiera la mera descripción de estos factores están consensuados en el círculo cacofónico de los 27 miembros del Consejo Europeo. Solo se puede llegar a compromisos si los socios están dispuestos a comprometerse y esto significa que sus intereses no deberían ser demasiado divergentes. Una mínima convergencia de intereses es lo mejor que se puede esperar de los miembros de la Eurozona. La historia de la crisis de la moneda común, cuyos orígenes han analizado extensamente los expertos, une a estos países durante varios años –si bien de manera asimétrica. Por lo tanto la Eurozona delimitaría el tamaño natural del corazón de Europa. Si estos países tuviesen la voluntad política, el principio básico de “cooperación estrecha” prevista en los tratados permitiría los primeros pasos hacia la separación de ese corazón –y, con ello, la largamente esperada formación de una contraparte del Eurogrupo dentro del Parlamento Europeo.

Eso dividiría la UE.

Cierto, la argumentación contra este plan es la “división”. En cualquier caso, asumiendo que se quiera la integración europea, este argumento es infundado. Porque solo un corazón que funcionase correctamente podría convencer a las poblaciones polarizadas de todos los Estados-miembro de que el proyecto tiene sentido. Solo bajo estos fundamentos aquellas poblaciones que prefieren estar sujetas a su soberanía podrían convencerse gradualmente de unirse –una decisión que siempre estará abierta (!) para ellos: en esta perspectiva debe de haber, desde el principio, un intento de hacer esperar entre bastidores a los Gobiernos para tolerar ese proyecto. El primer paso hacia un compromiso en la Eurozona es bastante obvio: Alemania deberá renunciar a su resistencia a una coordinación más estrecha de las políticas fiscales, económicas y sociales, y Francia deberá estar preparada para renunciar a su soberanía en estas mismas áreas.

Solo un corazón que funcionase correctamente podría convencer a las poblaciones polarizadas de todos los Estados-miembro de que el proyecto tiene sentido.

¿Quién bloqueó esto?

Mi impresión desde hace mucho tiempo era que la posible oposición sería mayor en el lado francés. Pero esto ya no es así. Cada acción de profundización colapsa por la obstinada resistencia de la CDU/CSU gubernamental, que durante años ha decidido evitarle a sus votantes un mínimo de solidaridad con los ciudadanos de otros países europeos. Cuando las siguientes elecciones están en el horizonte, juegan con los egoísmos de la economía nacional -y sistemáticamente subestiman la disponibilidad de la mayoría de los ciudadanos alemanes a hacer concesiones en sus intereses a largo plazo. Se debería ofrecer, enérgicamente, una alternativa razonable y de largo aliento a la abrumadora continuación de su actual línea de acción.

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El Brexit refuerza la influencia alemana. Y Alemania ha sido vista como hegemónica. ¿Cómo nace esa percepción?

La recuperación de la supuesta normalidad de los Estados-nación llevó a un cambio en la mentalidad de nuestro país, que se dasarrolló durante décadas en la antigua Alemania del Este. Esto coincidió con un estilo de creciente autoestima y una insistencia más franca sobre la orientación “realista” de las actitudes políticas en la nueva República de Berlín hacia el mundo exterior. Desde 2010 hemos visto cómo el Gobierno alemán trata su indeseado y creciente papel de liderazgo en Europa pensando menos en lo general y más en su interés nacional. Incluso un editorial de Frankfurter Allgemeine Zeitung admite el efecto contraproducente de las políticas alemanas, “porque confunde más y más el liderazgo europeo con la imposición de sus propias ideas sobre el orden político”. Alemania es una potencia hegemónica reacia pero insensible e incapaz, que usa e ignora a la vez el alterado equilibrio de poder europeo. Esto provoca rencores, sobre todo en otros países de la Eurozona. ¿Cómo debería sentirse un español, portugués o griego que ha perdido su trabajo como resultado de la política de recortes decidida por el Consejo Europeo? No puede emplazar a los ministros alemanes que impusieron sus políticas en Bruselas: no puede votarlos ni echarlos de la administración. En lugar de esto, durante la crisis griega pudo leer cómo esos mismos políticos negaban enfadados cualquier tipo de responsabilidad en las desastrosas consecuencias sociales que habían causado, casualmente, sus programas de recortes. A menos que nos libremos de esta estructura antidemocrática y defectuosa, será difícil asombrarse por la campaña de desprestigio antieuropea. La única manera de que haya una democracia europea es intensificando la cooperación europea.

El Estado del bienestar y la democracia forman un nexo intrínseco que en la unión monetaria ya no puede ser asegurado por los Estados nación individuales.

¿Lo que está diciendo es que los movimientos de derechas solo desaparecerán cuando haya más Europa y la UE sea mucho más democrática?

No, creo que perderán terreno durante el proceso. Considero correcto que todas las partes asuman que la Unión tiene que recuperar confianza para cortar la hierba bajo los pies de los populistas de derechas. Una parte quiere sacar provecho de su capacidad de impresionar a los simpatizantes de derechas mostrando músculo. El eslogan es “no más visiones elevadas, más soluciones prácticas”. Ese punto de vista está tras la renuncia pública de Wolfgang Schäuble a su propia idea sobre el corazón de Europa. Ahora cuenta completamente con el método intergubernamental, confía en que los jefes de Estado y de Gobierno resuelvan las cosas entre ellos. Sigue confiando en la apariencia exitosa de la cooperación entre Estados-nación. Pero los ejemplos que pone –la unión digital de Oettinger, la europeización de los presupuestos armamentísticos o la unión energética– difícilmente cumplirían el deseado objetivo de impresionar a la gente. Y, cuando se trata de problemas verdaderamente urgentes –él mismo habla de la política de refugiados y de la creación de un derecho de asilo europeo, aunque elude el dramático paro juvenil en los países del sur–, entonces los costes de la cooperación son tan altos como han sido siempre. Por lo tanto, el bando opuesto recomienda la alternativa de una cooperación profunda y vinculante con un círculo más pequeño de Estados que estén dispuestos a converger. Esa Euro-Unión no necesita buscar problemas solo para demostrar su propia capacidad de actuación. Y, en el en el camino hacia eso, los ciudadanos se darán cuenta de que ese corazón de Europa se ocupará de los problemas sociales y económicos que están detrás de las inseguridades, del miedo al declive social y del sentimiento de pérdida de control. El Estado del bienestar y la democracia forman un nexo intrínseco que en la unión monetaria ya no puede ser asegurado por los Estados nación individuales.

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©⁠”Die Spieler treten ab”, DIE ZEIT No. 29/2016, Jürgen Habermas interviewed by Thomas Assheuer. Versión en inglés: The players resign. Traducción al español de de Adriana M. Andrade y José Luis Marín.