Los sospechosos de siempre y nuestros prejuicios. De Paolo Luers

paolo3Paolo Luers, 22 noviembre 2017 / EDH-OBSERVADORES

Las cosas no siempre son tan fáciles como parecen. Inmediatamente después del lamentable asalto a un restaurante en la Escalón, en la noche del viernes pasado, circularon reportes en las redes culpando a los pandilleros de Las Palmas.

La policía, el día siguiente, hizo un operativo grande en Las Palmas, y también el domingo y el lunes hubo investigadores de la PNC y de la FGR en la colonia.

observadorEl periódico digital “El Salvador Times” se atrevió incluso a dar nombres: “Según fuentes de este periódico, los responsables del robo masivo son pandilleros de la 18 Revolucionarios que operan en la comunidad Las Palmas. Esta persona recordó que ‘la mayor parte de la colonia Escalón es dominada por ese grupo’. Entre los delincuentes que se señala como responsables del atraco ocurrido la noche del viernes están los alias ‘Chato’, ‘Tun’, ‘Catracho’, “Calín’, ‘Yipi’ y ‘Coquito’; ‘el Chato’ sería el cabecilla” .

Hice mi propia investigación, para ver si se trata otra vez de la vieja estigmatización de esta colonia, o si hay indicios de que desde ahí se planificó y ejecutó este asalto.

En su operativo masivo en Las Palmas, el sábado 18, la PNC no encontró ningún indicio que vinculara a los pandilleros de la 18 Revolucionarios de Las Palmas con el asalto. Solo fue detenido un muchacho que se negó a desbloquear su celular. Al rato fue liberado.

El lunes fue nuevamente detenido y lo siguen interrogando. En su operatividad en Las Palmas, en tres días la PNC no ha encontrado ningún objeto robado en el restaurante. No me explico de cuáles “fuentes” está hablando El Salvador Times. Todas las fuentes que he consultado en Las Palmas coinciden que no hubo ningún movimiento extraño en la noche del viernes; que nadie está vendiendo celulares en la colonia; y que el único detenido no tiene antecedentes de ningún tipo y no es pandillero. Lo conozco como uno de los promotores de deporte de la colonia. Y ni la PNC ni la Fiscalía han publicado información que vincule a la colonia Las Palmas con el asalto del viernes. Ni siquiera a la pandilla de esta colonia, y tampoco al muchacho que detuvieron.

Otro periodista dijo que le consta que en Las Palmas se están vendiendo celulares robados durante el asalto. Tampoco para esto la PNC ha encontrado elementos de confirmación. Los periodistas que se prestan a difundir estas informaciones, sin ofrecer elementos de prueba, tendrían que explicar en qué “fuentes” basan sus afirmaciones. Por ejemplo la afirmación de una “fuente” de que “la mayor parte de la colonia Escalón es dominada por ese grupo (pandilla 18 Revolucionarios de Las Palmas)”.

Yo he manejado durante 10 años un restaurante en la Escalón y fui cofundador de la Asociación La Escalón. Es absurdo afirmar que la colonia Escalón, con sus cientos de negocios (centros comerciales, edificios de oficinas, hoteles y restaurantes) esté “dominada” por una pandilla. Que hay cierta presencia de pandillas en esta colonia, como en casi todos los lugares de la ciudad y del país, es ampliamente conocido. Pero presentar la colonia Escalón como un territorio bajo control de una pandilla es una irresponsabilidad que demuestra que no estamos hablando de medios serios.

La Escalón es una de las zonas más seguras de la ciudad, y el lamentable asalto que pasó el viernes pasado, es la excepción que confirma la regla. Que estas cosas pueden pasar incluso en la Escalón o en San Benito, no es culpa de las comunidades precarias que conviven con esta zona afluente y pujante. Es resultado de la situación general del país, y de la ausencia de una política de seguridad coherente. Es más, la relación entre la zona residencial y de negocios Escalón/San Benito y las comunidades vecinas, incluyendo Las Palmas, se ha mejorado considerablemente a partir de la labor social de la Asociación La Escalón, las gestiones de la Corporación Zona Rosa, fundaciones como Fundemas y Glasswing, intervenciones de la Casa Tomada del Centro Cultural Español y del apoyo de la AID a los proyectos de inclusión social.

No tiene sentido culpar a estas comunidades de todo lo malo que lamentablemente puede pasar en estas colonias. Por el contrario, hay que superar la estigmatización de las comunidades, haciéndolas partícipe del desarrollo social y económico.

Cualquier banda bien organizada del país, vinculada o no a pandillas, puede armar un operativo criminal como el asalto a un restaurante, en cualquier parte de la capital. Mi restaurante fue asaltado tres veces en los 20 años que lo manejamos, dos veces cuando funcionaba en la colonia San Luis y una vez en la Escalón -y dos veces fue comprobable que los autores eran policías. No digo que esto fue el caso en el asalto del viernes, pero tampoco me digan, sin pruebas, que los culpables viven en las comunidades vecinas.

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Carta al presidente: Le ofrezco mis servicios de traductor. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 21 noviembre 2017 / El Diario de Hoy y mas.sv

Estimado Salvador Sánchez Cerén:
Luego de la visita que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos hizo a nuestro país para verificar los múltiples informes sobre violaciones de los Derechos Humanos por parte del Estado, publicó sus conclusiones y sus exigencias a su gobierno. Tal vez por el lenguaje diplomático en que se redactan este tipo de documentos, usted no logra captar que este informe es demoledor y necesita urgentes medidas por parte de su gobierno.

Le ofrezco mis servicios de traductor para que entienda lo que el hombre está diciendo.

logos MAS y EDH“El Plan El Salvador Seguro es un modelo positivo, pero necesita ser implementado de forma integral, de acuerdo con las normas internacionales de los derechos humanos.”

En buen cristiano: El plan de seguridad que ustedes implementan no cumple las normas internacionales de Derechos Humanos. Cámbienlo.

“Hay informes alarmantes de asesinatos extrajudiciales y el retorno de los escuadrones de la muerte.”

En buen cristiano: Los funcionarios de su gobierno que permiten esto pueden enfrentar demandas ante el Tribunal Penal Internacional. Incluyendo usted, si no pone orden.

“Las Medidas Extraordinarias de Seguridad desde abril de 2016 han colocado a miles de personas en detención prolongada y aislamiento bajo condiciones realmente inhumanas.”

Para no dejar espacio a interpretación, esta frase la tradujo el mismo Alto Comisionado: “Insté al Presidente que derogue las medidas extraordinarias.”

“Insté al Presidente que garantice acceso a estos centros de detención a las organizaciones internacionales independientes.”

Entiéndase: Es ilegal su decisión de no permitir que las condiciones de encarcelamiento sean verificadas por organismos independientes y competentes. Deje de bloquear el trabajo del Comité Internacional de la Cruz Roja.

“Insté al gobierno que ratifique el Protocolo Facultativo de la Convención Contra la Tortura como una medida adicional para prevenir la tortura y el trato inhumano y degradante en todos los centros de detención.”

Entiéndalo bien, presidente: En su sistema carcelario existen prácticas de tortura.

“Noté cómo la violencia está escalando el desplazamiento forzado dentro de El Salvador y la migración. Para poder enfrentar de forma completa este problema creciente, el Gobierno necesita reconocer que está sucediendo.”

En texto claro y pelado: Deje de mentir y reconozca las realidades creadas por sus políticas. Negar la existencia de desplazados internos significa negarles la debida atención por organismos internacionales y viola derecho internacional.

“El Salvador debe cumplir con sus obligaciones para con los derechos humanos a nivel internacional y suspender la prohibición absoluta contra el aborto.”

Esto más bien hay que traducirlo para que lo entienda ARENA: Si siguen bloqueando la reforma a la legislación sobre el aborto, son corresponsables de serias violaciones a los Derechos Humanos.
Y el mensaje para usted: La negativa de ARENA no es excusa para no tomar acción como presidente. Para no perderse, el Alto Comisionado le da la receta: Establecer “por decreto presidencial un Comité Ejecutivo Experto compuesto por miembros nacionales e internacionales”, con el fin de “revisar todos los casos donde las mujeres han sido detenidas por ofensas relacionadas a aborto, con el objetivo de asegurar el cumplimiento con el debido proceso y estándares de juicios justos. Llegase a descubrirse que sus casos no cumplieran, apelo por la inmediata liberación de estas mujeres.”

Espero que con esta pequeña ayuda haya entendido el mensaje, presidente.

Saludos,

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Sobre ética, economía e inversiones offshore. De Alberto Valiente Thoresen

Como consecuencia de la publicación de los “Paradise Papers”, ha habido una intensa discusión sobre el hecho de que la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) colocara alrededor de 50 millones de USD en un fideicomiso “offshore” de inversión domiciliado en Bermudas.

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aíses con agentes económicos nombrados en los “Paradise Papers”. Fuente: Wikimedia Commons. Por JayCoop 2017 (Elaboración propia del autor) CC BY-SA 4.0 .

valiente thorensen.pngAlberto Valiente Thoresen, 17 noviembre 2017 / EL FARO

El director del periódico digital El Faro, José Luis Sánz, medio que inicialmente publicó la noticia el 5 de noviembre de 2017, escribió después una columna apologética el 8 de noviembre, titualada “El Faro no hizo bien su trabajo”. En esta columna, Sánz lamenta que el periódico no haya sido lo suficientemente riguroso en el tratamiento de la noticia. El director se hace completamente responsable de un trabajo que llama “excesivamente simplista”, lo cual ha dado lugar a especulaciones basadas en “importantes errores de método periodístico y forma”.

Luego, el periodista responsable del artículo original y Jefe de Redacción de El Faro, Ricardo Vaquerano, publicó en redes sociales una respuesta a esta columna, en la cual Vaquerano mostraba su desacuerdo con algunas de las aseveraciones de su director.

el faroAdemás, uno de los fundadores y antiguo director del mismo periódico, Carlos Dada, se involucró en la discusión, publicando también en redes sociales su opinión al respecto. A esto siguió un editorial en El Faro el 13 de noviembre, en el cual se recalcan las actitudes críticas del periódico al proceder de FUSADES, a pesar de las advertencias hechas por el director de este medio con respecto a la noticia presentada.

En términos coloquiales, puede decirse que el medio ha optado por lavar la ropa sucia afuera, para que todos puedan verla, con todo lo bueno y malo que esto pueda implicar. Porque, por un lado, demuestra que El Faro es un periódico con apertura, lleno de discusiones autocríticas, y que da espacio a sus periodistas para expresar sus opiniones libremente. Esto es muy bueno y saludable. Pero por otro lado, y desafortunadamente, porque esto depende de las percepciones de los receptores de esta información, realizar esta discusión en público también contribuye a cuestionar los procesos de redacción internos del medio.

Antiética

Independientemente de estas discusiones en El Faro, también se han sumado otras voces a la cuestión. Por ejemplo, José María Tojeira, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA), dedicó su columna del Diario CoLatino del 14 de noviembre al tema, explícitamente posponiendo o sustituyendo su tradicional columna anual de noviembre, que normalmente trata sobre los sacerdotes jesuitas que fueron asesinados en la Universidad Centroamericana (UCA) el 16 de noviembre, hace 28 años. El rector de la UCA, Andreu Oliva, también ha opinado al respecto por la radio, entre otros. Además, organizaciones sociales presentaron un “aviso de investigación” contra FUSADES ante la Fiscalía General de la República (FGR), para que investigue la posible evasión fiscal y lavado de dinero por parte de FUSADES

Sin embargo, tanto El Faro, como FUSADES y otros de los participantes en la discusión, han dejado claro que la noticia publicada no implica que FUSADES haya violado ley alguna. FUSADES se defiende aseverando que su organización está exenta de los impuestos a los que sus actividades hubieran estado sujetas, debido a la forma en que fueron adquiridos esos 50 millones de USD, ya que se trata de una organización de utilidad pública.

De todas formas, los críticos coinciden en que el proceder de FUSADES es al menos antiético. De acuerdo con el último editorial de El Faro al respecto:

“¿En qué se ha beneficiado el país con las inversiones de Fusades en el extranjero, que ascienden a más de $50 millones? ¿En qué con la exención del pago de impuestos por la venta de Propemi? ¿Por qué, si no pagan impuesto sobre la renta en El Salvador, decidieron los directivos de Fusades llevarse su dinero a otro lado? ¿Por qué no lo invirtieron en El Salvador, el país al que pretenden ayudar a desarrollarse?”

La lógica ética parece ser, en otras palabras, que si no pagan impuestos y tienen dinero, al menos debieran invertirlo en el país.

Dicha ética pone de manifiesto la aceptación de un imperativo categórico mercantilista para todo salvadoreño con dinero, preocupado por el desarrollo de su país: “invertirás tu dinero en tu país”. De acuerdo con esta lógica, hacer lo contrario menoscaba la intención de desarrollar o ayudar al país, por lo que resulta antiético.

Lógica económica

Detrás de ese imperativo categórico mercantilista, se esconden una serie de argumentos económicos, que trascienden consideraciones periodísticas. Conviene analizar tales argumentos, para ver qué hay de cierto en el trasfondo de los planteamientos éticos.

El postulado fundamental de los argumentos económicos de El Faro y demás críticos, es que el país se beneficiaría con las inversiones de FUSADES que están en el extranjero, si estas estuvieran en el país.  Es obvio que es preferible que se invierta en el país a que no se haga. Pero es menos cierto que las inversiones obligadas, por imperativos categóricos que no se basen en una consideración mesurada del riesgo y los posibles rendimeintos de las inversiones, beneficien a una economía de la misma forma que las inversiones que se hacen con exclusiva prudencia económica.

Para probar la firmeza de la lógica económica del postulado fundamental de los críticos de FUSADES, la pregunta inmediata que debe hacerse a tal postulado es quién se hubiera beneficiado entonces con inversiones de FUSADES en el país, y seguidamente, cómo se hubiera beneficiado el país con eventuales inversiones de FUSADES en el país.

No sabemos qué tipo de inversiones en el país son las que demandan los críticos de FUSADES. Pero para hacer las cosas sencillas, supongamos que se trata de una inversión relativamente segura, como una cuenta bancaria en el país. En este caso, los que directamente se beneficiarían de esta inversión serían el banco respectivo con sede en El Salvador y los prestamistas salvadoreños, quienes tendrían acceso a estos 50 milliones de USD en forma de créditos a un costo más bajo. La misma lógica es válida, si FUSADES decidiera invertir directamente en una empresa o consumidor salvadoreño. Tal inversión proporcionaría en todo caso crédito barato al agente económico prestamista.

Pero es importante resaltar que esto no quiere decir que, estos 50 milliones de USD, no estén a disposición de prestamistas salvadoreños actualmente, aunque los fondos se encuentren domiciliados formalmente en Bermudas. En un sistema financiero como el actual, con libre entrada y salida de capitales, si los actores financieros de El Salvador no tienen liquidez para prestar, esta puede conseguirse fuera del país. Es simplemente que, si los fondos estuvieran en manos de agentes financieros salvadoreños en un principio, o invertidos directamente en agentes económicos salvadoreños, sería más probable, barato y práctico acceder los fondos en El Salvador. En otras palabras, el beneficio que los agentes económicos salvadoreños dejan de percibir, cuando los fondos están domiciliados en Bermudas en un fondo de inversión internacional, es el menor costo de acceso a esos mismos fondos.

Y si los prestamistas salvadoreños hubieran tenido acceso a estos 50 milliones de USD a un costo más bajo, no es inmediatamente seguro que tales préstamos a un costo más bajo hubieran implicado beneficios indiscutibles para el país, más allá del beneficio individual para los prestamistas iniciales. Dichos prestamistas hubieran tenido en teoría la libertad de decidir cómo invertir o consumir esos 50 millones de USD. Podrían haber optado por sacar el dinero del país, ya sea importando productos, algo muy probable en la estructura actual de la economía salvadoreña, o colocándolos en cuentas extranjeras. Alternativamente, los prestamistas podrían haber invertido el dinero en actividades económicas riesgosas, que impliquen grandes pérdidas, o en actividades que incrementen los niveles de riesgo en el país. Todo depende de las condiciones para ese consumo o esas inversiones, y una valoración balanceada, debe tomar en cuenta todas las posibilidades.

En definitiva, si los 50 milliones de USD estuvieran invertidos en El Salvador, no sería dinero que estuviera disponible para los salvadoreños de manera gratuita. También tendría un costo prestar ese dinero. Y si se prestara, no hay garantías sobre cómo ese dinero se usaría. Cuando el dinero está invertido en el extranjero, el dinero sigue estando disponible para la economía salvadoreña, aunque de una manera diferente, porque hay libre entrada y salida de capitales. La diferencia es que para que el dinero regrese al país, debe compensarse el riesgo relativo que se asume al traerlo de regreso, comparado con posibles inversiones en otros países.

Puede verse de inmediato entonces que lo único que diferencia la situación que tanto se critica de una hipotética situación, con los fondos domiciliados e invertidos en El Salvador, es la valoración de riesgo de invertir en El Salvador, y cómo esto se compara con el riesgo de invertir en otros países.

Riesgo

En términos financieros, el riesgo tiene una relación directamente proporcional con la probabilidad de que algo ocurra y el tamaño de las consecuencias de ese hecho. Así, si es muy probable que se pierda o gane mucho dinero con una inversión, se consdiera una inversión muy arriesgada. Alternativamente, si es muy probable que se pierda o gane poco dinero, se consideraría una situación menos arriesgada. En términos generales, los elementos clave que rinden elevado riesgo son probabilidades elevadas de que algo ocurra e incertidumbre grande sobre las consecuencias económicas de ese hecho. Por ejemplo, en la Cataluña se dice que ha aumentado el riesgo económico las últimas semanas, porque hay una mayor probabilidad de una prolongada crisis política y una mayor incertidumbre sobre cómo esta crisis afectará la economía.

En El Salvador, muchos coincidirán en decir que existe y ha existido un elevado riesgo económico relativo, cuando la situación se compara con otros países con menor probabilidad de hechos que aumenten la incertidumbre económica. Tal riesgo relativo mayor puede explicarse por los niveles de violencia, desastres naturales o la situación de las finanzas públicas, por mencionar algunos ejemplos. Si los inversionistas extranjeros asignan una alta valoración a estos riesgos, reflejarán esta valoración en los costos de prestar dinero a agentes económicos El Salvador. En términos más inmediatos, puede decirse que la tasa de interés para prestar a El Salvador será relativamente mayor, porque los inversionistas extranjeros demandarán una mayor compensación por el elevado riesgo percibido que asumen al invertir en El Salvador. Sin embargo, si el capital que hay en El Salvador no se saca del país por motivos mercantilistas, es posible prestar este dinero en el país sin reconocer al inversionista por este elevado riesgo relativo que asume.

Las especulaciones que han sido alimentadas por la cobertura de El Faro, es que actores económicos como FUSADES han sacado el dinero para evadir impuestos que la institución asegura que no debía pagar, aún cuando los fondos parecen estar debidamente declarados en los estados financieros de la institución, y prácticamente todos coinciden en que la organización está exenta de impuestos. Pero pocas voces han dado a la organización el beneficio de la duda, y no se ha considerado mucho el rol que la valoración de riesgo de la organización ha jugado en su decisión de sacar los fondos a una cuenta en el extranjero. Sin embargo, una valoración justa y abierta del asunto requiere que también se considere esta posibilidad, la cual debe reconocerse como muy probable, desde la perspectiva de FUSADES, se esté o no de acuerdo con las posturas ideológicas de la organización. Es un ejercicio que requiere de empatía organizacional.  Porque además de las valoraciones económicas de riesgo que cualquier inversionista hace al decidir dónde meter su dinero, una organización como FUSADES tiene que tomar en cuenta el riesgo político de sus actividades, y cómo asegurar su independencia. En un país con el pasado político reciente de El Salvador, se entenderá que no son valoraciones que puedan tomarse con ligereza, o descalificarse, cuando se hace una apreciación ética del proceder de una organización activa en la vida política.

Costos del riesgo

Prestar dinero en condiciones de alto riesgo justifica pagar una mayor tasa de interés relativa. Este es el caso, porque quienes brindan ese dinero en calidad de empréstito pueden demandar un mayor rendimiento relativo, para compensar por el mayor riesgo asumido. Claro está, se tratará de un mayor rendimiento, si les pagan su dinero de regreso. Si el proyecto para el que el dinero ha sido prestado fracasa, podría tratarse de una mayor pérdida. Si los inversionistas y prestamistas siguen una lógica meramente ecónomica, que considere el riesgo y los rendimientos/pérdidas, los costos de prestar dinero reflerjarán en mayor medida el riesgo de invertir y prestar dinero.

Pero este no es el caso para inversionistas que operan desde la lógica del imperativo categórico mercantilista, el cual dice que “invertirás tu dinero en tu país”, cueste lo que cueste. Dichos inversionistas deben estar dispuestos a recibir un menor rendimiento por el riesgo asumido, por ejemplo, que el que exigirían prestamistas que pretenden maximizar sus beneficios, por la misma inversión. Porque la decisión de los inversionistas mercantilistas no se basa en una valoración prudente de riesgos y rendimientos, lo cual sería meramente económico, sino que responde a una motivación de dejar el dinero en el país por otros motivos bien intencionados menos inmediatos.

Cuando se exige que cualquier inversionista deje su dinero en El Salvador, incluso cuando su propia valoración de riesgo y la compensación de ese riesgo dice que haga lo contrario, se está pidiendo a ese inversionista incurrir en un costo de oportunidad, por no tener su dinero en un lugar que el inversionista perciba como más seguro. En sistemas de control de capitales, este costo de oportunidad se impone por el Estado a quienes intentan sacar capitales del país. El propósito de dicha imposición es equiparar el beneficio de sacar el dinero del país con el de dejarlo en él. Como no se incurre en un costo de oportunidad al sacar el dinero del país, cuando el riesgo de dejar el dinero en el país es elevado, el impuesto intenta hacer que ambas acciones sean equivalentes. En la práctica, dichos sistemas de controles de capitales son muy difíciles de implementar, porque los controles a los capitales deben adaptarse a percepciones de riesgo muy cambiantes. Además, si los riesgos percibidos de violar los controles de capitales son menores que los de dejar los capitales en el país, dichos sistemas promueven la creación de mercados negros. En un sistema como el de El Salvador, existe en teoría la libertad legal de evitar este costo de oportunidad.

¿Control o libertad?

Como con muchos otros temas económicos complejos, los especialistas no pueden ponerse de acuerdo sobre si es más conveniente en términos generales tener controles de capital o libertad de movimiento de capitales. La respuesta suele ser que depende del caso. Tendrá también mucho que ver con el tipo de controles de capitales en cuestión y las condiciones en las que se impongan. De igual forma, tampoco pueden asegurarse beneficios seguros para la economía en cuestión, con o sin controles de capitales.

Por ejemplo, Joseph Stiglitz ha escrito extensamente, sobre cómo la falta de cierto tipo de controles de capitales ha agudizado ciertas crisis económicas, por ejemplo, en el sudeste asiático a finales de los noventa. Pero esto no quiere decir que todo tipo de controles de capitales son preferibles al libre movimiento de capitales, en todas las condiciones posibles. De igual forma, aunque haya argumentos válidos para el libre movimiento de capitales, por ejemplo, que habrá mayor crecimiento mundial, si el capital puede libremente buscar el rendimiento más apropiado, no quiere decir que esto siempre sea lo mejor, en todas las condiciones posibles.

A pesar de estas reservas, los críticos de FUSADES parecen haber concluido que siempre es más beneficioso para una economía que sus ciudadanos inviertan en su país, incluso si estos ciudadanos consideran que en un momento dado esta no sea una decisión prudente. Hay una serie de cuestiones éticas que se desatienden, si esta conclusión se alcanza de manera absoluta.

Un ejemplo

Para ilustrar por qué, podemos postular una situación hipotética. Imaginemos un empresario sirio, que ha trabajado toda su vida por mejorar su país, y además, ha logrado ahorrar relativamente bastante dinero. Comparado con sus vecinos, es una persona muy rica.

Tiene muchas opciones para hacer algo con su dinero. Podemos concentrarnos en tres: Primero, puede sacar el dinero del banco, y guardarlo bajo su colchón. Segundo, puede dejar el dinero en un banco sirio, para que se preste a otros compatriotas sirios. Tercero, puede sacar su dinero de Siria a un banco extranjero.

Supongamos que la decisión sobre qué hacer con este dinero ocurre justo antes de que la situación política en Siria se deteriore completamente, y que tenga implicaciones negativas para la economía siria, en forma de recesión, hiperinflación y devaluación de la libra siria. El empresario es consciente de estos riesgos. ¿Cuál de estas alternativas es la éticamente correcta?

Si escoge la primera, el empresario puede argumentar éticamente que lo hace para resguardar los intereses de su familia y seres quieridos. Además, pretende no dar su dinero a bancos que contribuyen a financiar el esfuerzo bélico en su país. Pero arriesga que los billetes que tiene bajo su colchón pierdan su valor, debido a la muy probable inflación y devaluación de la libra siria. Incluso, en una situación política de guerra civil, es posible que hasta entren a su casa a robarle el dinero, y que lo pierda todo.

Si escoge la segunda opción, es posible que su dinero sea prestado a otros sirios a un costo más bajo, que lo que costaría prestar en general en Siria, si deja su dinero bajo el colchón. Pero no hay garantías sobre cómo se usará el dinero. Puede ser incluso, que su dinero se preste a un bajo costo por empresarios que contribuyen al esfuerzo de guerra, o que se preste por otras personas, quienes de igual forma acaben sacando el dinero de Siria. Además, con el elevado riesgo de mayor inflación y devaluación de la moneda, es posible que de igual forma pierda todos sus ahorros, si los deja en un banco sirio en moneda siria.

Si escoge la tercera opción, hará que otros compatriotas sirios tengan que pagar más para acceder a sus fondos como préstamo. Porque los inversionistas extranjeros exigirán una mayor compensación por el mayor riesgo que implica invertir en Siria. De igual forma, no hay garantías sobre cómo se usarán los fondos. Pero un banco extranjero, que no esté sujeto a la situación crítica que vive su país, probablemente tendrá mayor posibilidad de elegir en qué invertir el dinero. Además, si pone el dinero en moneda extranjera más estable, no corre el riesgo de perder todo, si el sistema financiero de su país quiebra, la moneda de su país se devalúa mucho, o si la inflación se vuelve insostenible. Desde una perspectiva patriótica, también puede argumentarse que al elegir la tercera opción, el empresario está contribuyendo a preservar los activos de su país, al ubicarlos en un lugar estable. Dichos activos podrán ingresar a su país cuando el riesgo sea menor, en un momento futuro. De hecho, parece ser que los bancos sirios y la economía de ese país han evitado un colapso total gracias a activos en el extranjero. Estos activos son dirigidos con objetivos políticos a Siria, primordialmente procedentes de Irán y Rusia, quienes asumen ese gran riesgo de invertir en el país bajo las condiciones actuales.

Como podemos ver, todas estas alternativas presentan dilemas éticos complejos, y no es posible decir con facilidad cuál de estas opciones es absolutamente más ética que la otra. Con unas menores modificaciones, es posible trazar paralelos de este mismo ejemplo con casi cualquier decisión de inversión que implica riesgos. Sin embargo, los críticos de FUSADES, parecen haber decidido sin matices que la alternativa absolutamente más ética es solamente la segunda. Porque FUSADES eligió la tercera alternativa, y califican esto como antiético.

Inversión extranjera

Aunque este tema no haya sido mencionado directamente por los críiticos de FUSADES, parece relevante hacerlo, porque ya que se critica como antiético que una entidad coloque fondos en el extranjero, debe tamién ser el caso que es antiético que entidades extranjeras coloquen fondos en El Salvador. Recordemos, que también hay personas con grandes necesidades en los países más ricos y otros países de renta media, porque generalmente también son desiguales. Investigaciones recientes han arrojado más luz a este hecho. Pero no parece ser que esta sea la valoración de quienes critican a FUSADES.

Efectivamente, muchos de quienes invierten legalmente en El Salvador, lo hacen porque se libran legalmente de costos de sus países de origen, que los llevan a maximizar sus rendimientos, los cuales se acoplan a su valoración de riesgo. Desde ciertas perspectivas, librarse de estos costos, puede considerarse antiético. Pero desde otras, también puede argumentarse que proporcionan importantes recursos al país, sin los cuales el país no se beneficiaría y tampoco sería viable el desarrollo.

De hecho, pocos o ninguno de los países a los cuales acordaríamos en llamar “desarrollados” han alcanzado tal condición sin que sus ciudadanos puedan adquirir activos en el extranjero. Parece una lógica mercantilista desfasada, suponer que el desarrollo se alcanza obligando que los actores económicos mantengan sus ahorros en el país, a la fuerza de imperativos basados en un entendimiento simplista de las complejidades económicas.

Ética y ley

Parece también injusto, que el trabajo de algunas personas honestas e íntegras, que nada tienen que ver con la decisión de donde guardar el dinero de su organización, se pueda poner en tela de juicio, sobre la base de tal entendimiento de la economía, la ética y una serie de etiquetas prejuiciadas, las cuales no conviene repetir. No debiera importar si se está de acuerdo ideológicamente con una institución o no. No puede acusarse de criminal a alguien por el simple hecho de usar la misma institución de la que hacen uso presuntos criminales. Es como acusar a los clientes de un banco de criminales, porque otros clientes son acusados de lavar dinero en ese banco. Con esta lógica, cualquier persona podría en algún momento u otro acusarse también de criminal, sin haber violado ley alguna.

Está muy bien que se condene a quienes sacan dinero del país para violar la ley. Si esto puede probarse para el caso de FUSADES, felicidades para quienes hayan realizado este servicio cívico. También es muy importante discutir los aspectos éticos de cuestiones económicas. Pero no es válido condenar con absoluta superioridad moral, cuando la base de la condena se encuentra en una formulación simplista de una realidad económica más relativa, matizada y compleja.

 

Destrucción creativa. De Max Mojica

Funcionarios salvadoreños se oponen a la existencia de Uber en El Salvador, aduciendo que “no está regulado por las leyes”. Pero los ciudadanos nos preguntamos… ¿están reguladas las llamadas por Skype o por WhatsApp? ¿el contenido de Netflix? ¿Las noticias por internet?

max mojica-xMax Mojica, 19 noviembre 2017 / El Diario de Hoy

Algunos se sienten ilusionados con lo nuevo, mientras a otros les da miedo. Así ha sido desde el inicio de los tiempos y seguirá ocurriendo mientras el hombre sea hombre. Algunos perciben la innovación con un dejo de temor, de algo que no pueden entender, manejar o controlar, y que, real o potencialmente, viene a moverles el tapete y bajarlos de la nube en que se encuentran, arrebatarles los laureles en los que se han dormido o cerrar el chorrito de pisto del que han estado viviendo cómodamente hasta la fecha.

EDH logLa “destrucción creativa” simplemente ocurre. Es aquella que surge cuando un nuevo invento es creado y genera una coyuntura crítica al sustituir sistemas o modos de producción o de interacción social. Es como un tsunami de ideas que llega a la playa de los individuos, sociedades o gobiernos, sin que nada ni nadie se pueda interponer en su paso. Arrasa con todo. Destruye a la vez que transforma. Igual que el Fénix, de sus cenizas surge una nueva sociedad, una nueva forma de organizarnos, de vivir, de pensar, de producir.

Toda época, toda sociedad, toda familia, todo individuo, ha tenido que enfrentarse cara a cara con la Destrucción Creativa. Lo han tenido que hacer porque es un derivado del ser humano: la inconformidad, la creación, la superación, el movimiento. Lo curioso es que es igual de humano oponerse a ella: imponer barreras para que el cambio no ocurra, para conservar mis beneficios o los beneficios de mis pares. Pero la naturaleza humana no acepta diques mentales y si llegan a promulgarse leyes que los establezcan, siempre habremos algunos de nosotros que enarbolemos mazos que los hagan venirse abajo. Nada detendrá, ni hoy ni nunca, el avance de la humanidad.

¿Ejemplos de destrucción creativa? Pues abundan. Cuando Gutenberg salió al mercado con su invento: la imprenta, la Iglesia Católica, así como las autoridades musulmanas, promovieron leyes para prohibirla, ya que perderían el control (y el rédito económico) derivado de actuar como copistas de los libros sagrados, perdiendo asimismo el control de la censura sobre lo que la mente humana podría poner por escrito. Llegó al punto que tener una imprenta era un delito. Eventualmente la imprenta se popularizó y permitió que los libros fueran cada vez más accesibles para el pueblo. Al masificarse, llevaron la cultura a todos, la lectura y el conocimiento asociado a ésta dejó de ser un beneficio de las elites, para convertirse en un privilegio accesible para las grandes mayorías.

Cuando se inventó la locomotora a vapor, muchos gobiernos se opusieron. Sería “demasiado fácil” que el pueblo se transportara, se organizara y que los ejércitos (enemigos, por supuesto), se movilizaran. Gobiernos oligárquico-extractivos como el ruso del siglo XIX prohibieron la locomotora por los “peligros” que ella conllevaba, sin ponerse a pensar que cuando un pueblo es asfixiado siempre busca salidas, aunque sean suicidas. En vez de buscar la democracia, su pueblo, desesperado, acabó optando por uno de los experimentos políticos mas totalitarios, sangrientos y deshumanizantes de la Historia: el comunismo, el cual, por cierto, acabó derrotando a la misma dinastía de los Romanov.

Cuando por la noche entramos a nuestra casa nos resulta natural encender una bombilla led que nos brinda una luz limpia, barata y ecológica. No nos detenemos a pensar lo que implicó el invento: Edison no vivió un camino de rosas cuando la desarrolló; tuvo que enfrentarse a los gremios de los cazadores de ballenas, productores de velas y aceite, ya que para la época el alumbrado público, así como las luces de los hogares, eran encendidos utilizando el combustible accesible para ese entonces: grasa de ballena, aceite y cera de abeja. Obviamente el invento iba a dejar sin trabajo a miles de personas, pero ¿qué era lo mejor para las ciudades, consumidores y medio ambiente? ¿Continuar cazando ballenas? ¿Permitir que miles de hogares se incendiaran a consecuencia de padres o niños que se dormían con una vela a su lado? La realidad es que la bombilla eléctrica cambió al mundo y por supuesto causó “destrucción” a su paso: miles de trabajos de los antiguos proveedores de luz y calor se perdieron…. Solo para, con el tiempo, surgir miles más, en las nuevas empresas derivadas del invento de ese gigante.

Hace unos días leímos en los periódicos que funcionarios salvadoreños se oponen a la existencia de Uber en El Salvador, aduciendo que “no está regulado por las leyes”. Pero los ciudadanos nos preguntamos… ¿están reguladas las llamadas por Skype o por WhatsApp? ¿el contenido de Netflix? ¿Las noticias por internet? ¿Las ventas por Amazon? ¿Las investigaciones por Google? Si usar Uber en El Salvador es un acto “ilegal”, les pregunto: ¿señores, adónde me anoto? yo quiero ser parte de esa destrucción creativa.

@MaxMojica

El dinero no debe ser sucio. De Erika Saldaña

La Asamblea Legislativa y el Órgano Ejecutivo tienen que comprometerse con el combate a la corrupción y la mejor forma de hacerlo es seleccionar funcionarios bajo criterios de mérito y moralidad notoria.

erika saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 20 noviembre 2017 / El Diario de Hoy

Las últimas investigaciones de la Fiscalía General de la República han puesto entre la espada y la pared a diversos exfuncionarios y sus amigos. Y han revelado, sobre todo, el uso personalista que se le ha dado al gobierno y a las instituciones estatales. Muchos funcionarios optaron a un cargo público para aprovecharse de su posición, usando a conveniencia la maquinaria estatal e involucrándose en el mal uso de bienes públicos, la contratación de familiares o de allegados sin capacidad ni mérito, el desvío de dinero y la corrupción.

De la nada, en las narices de las instituciones controladoras y supervisoras, muchos se han hecho ricos a costa del erario, realizando acciones cuestionables sin que suene ninguna alarma de sospecha. En días pasados se sumó al listado de acusados el expresentador de televisión Jorge Hernández, señalado de lavado de dinero por alrededor de ocho millones de dólares durante la administración del expresidente Saca. En un país complicado para empresarios, Hernández presuntamente logró acumular mucho dinero en poco tiempo, sin que ninguna institución sospechara nada.

EDH logAsí pasan las cosas en El Salvador, de la nada y sin que nadie diga algo. Instituciones como el Ministerio de Hacienda pasan dormidas en el combate de elusión y evasión fiscal; guardan silencio al evaluar la tributación de una persona o empresa con operaciones sospechosas, que mueven grandes cantidades de dinero sin justificar cómo lo obtuvieron, pero exprimen a los honestos que llevan en orden sus asuntos.

¿Dónde está la Superintendencia del Sistema Financiero en su rol de supervisor de la transparencia y prevención de lavado de dinero de las distintas instituciones financieras? Las alarmas de los bancos se mantuvieron apagadas mientras que en sus adentros se mueven millones de dólares de manera sospechosa, obviando la aplicación de leyes sobre lavado de dinero. La responsabilidad de combatir la corrupción compete primero al Estado, pero no es labor exclusiva; todos aquellos que tengan algún tipo de conocimiento de que se está cometiendo algún ilícito, incluidos los bancos, están en la obligación de informar a las autoridades competentes. Esto no ha pasado en el país.

Y qué decir de la Corte de Cuentas de la República, institución prácticamente ausente durante las últimas tres décadas en la supervisión de las finanzas del Estado. Al expresidente Saca se le acusa de desviar más de doscientos millones de dólares provenientes de fondos públicos, ¿cómo es posible que nadie sospechara de faltantes en el Presupuesto de la Nación y que la Corte de Cuentas tuviera la osadía de entregarle un finiquito a un par de días de dejar el cargo? En el país sigue sin supervisarse a cabalidad la ejecución del presupuesto, a pesar que el artículo 195 de la Constitución establece que es la principal labor de la Corte de Cuentas.

En El Salvador hemos tenido arraigada la cultura del silencio y encubrimiento sobre las malas acciones de los funcionarios. Tenemos conocimiento que alguien actúa de manera ilícita y lejos de denunciar, preferimos callar, perpetuando así la espiral de corrupción. Este silencio también contribuye a la impunidad y a la normalización de conductas que deberían estar vetadas en la sociedad.

Ahora personas como Saca y Hernández enfrentarán a la justicia en los tribunales, pero también hay que poner el ojo en el funcionamiento de las instituciones de control. Estas no pueden encontrarse dirigidas por personas a quienes se les otorga el cargo con base en el amiguismo o la repartición de cuotas partidarias. La Asamblea Legislativa y el Órgano Ejecutivo tienen que comprometerse con el combate a la corrupción y la mejor forma de hacerlo es seleccionar funcionarios bajo criterios de mérito y moralidad notoria, que realicen dignamente la labor asignada.

La corrupción, mala administración, desvío de fondos y enriquecimiento ilícito no pueden pasar en nuestras narices, como si nada. Las instituciones están para combatir la corrupción, no para volverse cómplices.

Costumbres adoptadas. De Cristina López

Las costumbres extranjeras que antes parecieran exóticas y foráneas, ahora hemos ido adoptando con mucha más facilidad. De igual manera, vivir nuestras costumbres y cultura en el extranjero permite que sean otros quienes las adopten.

Cristina LópezCristina López, 20 noviembre 2017 / EL Diario de Hoy

La globalización, los avances tecnológicos y la creciente movilidad de personas a través de las fronteras permiten que, cada vez más, el mundo se nos vaya volviendo una aldea. Las costumbres extranjeras que antes parecieran exóticas y foráneas, ahora hemos ido adoptando con mucha más facilidad. De igual manera, vivir nuestras costumbres y cultura en el extranjero permite que sean otros quienes las adopten. En mis años en Washington DC, compañeros de estudios, amigos y “roommates” de diferentes etnias y nacionalidades han adoptado las pupusas dominicales como propias, celebrado el Día de la Cruz con independencia de su religión, cantado en español chapuceado las posadas en diciembre (“ehn aaal nahmbray dul ciey-loooou, oooohs peedo pou-sah-duuuuh”). Son tantos los salvadoreños en DC que el día que juega la Selecta, se ven más azules que grises en el metro, y la barra más popular del equipo de fútbol de la capital gringa, el DC United, es en español: “¡Vaaaamos, vamos United, esta noche tenemos que ganar!”.

EDH logDe igual manera, cuando se vive en el extranjero, la asimilación cultural va lentamente cambiándolo a uno, volviendo propio lo ajeno. La asimilación cultural no se siente, y así como las olas que lamen la costa y la van cambiando de maneras imperceptibles pero permanentes, los años fuera vuelven familiar lo que antes era foráneo. Yo no crecí celebrando Thanksgiving, y era una costumbre . Y ahora, se ha vuelto la costumbre estadounidense que con más ilusión espero cada año, pues implica simplemente unirse en familia para dar gracias.

Y es que, incluso en el peor de los casos, nunca faltan motivos para dar gracias. En mi caso, porque las reuniones con la que llamo “mi familia en inglés” (la que tengo a pocas horas de Washington, porque la hermana de mi mamá tuvo hace muchos años el buen juicio de casarse con el estadounidense más simpático) hacen que la “casa” no se sienta lejos. Gracias porque, a pesar del creciente ambiente antiinmigrante que se empieza a respirar en el discurso político, he tenido la suerte y el privilegio de trabajar en una comunidad que le da la bienvenida a extraños como propios. Gracias porque estoy en una ciudad donde los salvadoreños son queridos, respetados y apreciados como miembros valiosos de la comunidad, con independencia de que el gobierno de Trump quiera mandar a muchos de regreso cancelando protecciones como el TPS o DACA. Y así, hay una letanía personal que crece cada día con más razones para mostrar agradecimiento.

Por eso considero que de todas las costumbres que en El Salvador vamos “importando” de Estados Unidos, Thanksgiving es quizás la mejor. Si vamos a hacer burucas encima de los televisores en rebaja en el “Black Friday”, lo mínimo es que copiemos la tradición completa e incluyamos la parte en la que, primero, damos gracias. Porque si bien mostrar agradecimiento es algo que deberíamos hacer todos los días (por la vida, por ejemplo, amanecer respirando en el lugar donde se matan más personas a diario estar vivo no es poco), dedicar una noche al año para unirnos con la gente que más queremos y dar gracias, con toda intencionalidad, por lo bueno, lo poco, lo difícil, y lo doloroso, no le cae mal a nadie.

@crislopezg

Villano. De Cristian Villalta

Veintitrés años después de su fundación, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos visitó El Salvador. Lo hizo por invitación del gobierno para discutir los avances y los retos en materia de derechos humanos. A su regreso a Ginebra, dedicó a nuestro Estado unas declaraciones sobre las que todo salvadoreño debe meditar.

CRISTIAN VILLALTA

Cristian Villalta, 19 noviembre 2017 / La Prensa Gráfica

Entendamos que el Alto Comisionado tiene como uno de sus principales objetivos ser el portavoz de las víctimas de cualquier crisis de derechos humanos en el mundo, y que su autoridad moral se superpone a cualquier consideración política o ideológica nacional.

Dicho de otro modo, sus manifestaciones no pueden ser descartadas con un argumento superficial ni con un exabrupto barato, como este gobierno estiló el último año cada vez que se le preguntó sobre garantías constitucionales y su amenaza bajo la excusa de la militarización de la seguridad pública.

LPGEl Alto Comisionado, Zeid Ra’ad Al Hussein, se refirió en esencia a cuatro realidades de la democracia salvadoreña: que los índices de violencia, especial por la acción pandilleril, son escandalosos y dieron pie al “retorno de los escuadrones de la muerte”; que hay desplazamiento forzado a consecuencia de estos fenómenos; que las condiciones del sistema carcelario son inhumanas; que El Salvador es el lugar más peligroso para cualquier mujer en Centroamérica.

Al Hussein dejó estas recomendaciones a nuestro gobierno: derogación de las medidas penitenciarias extraordinarias y acceso de organizaciones internacionales a los centros de detención; ratificación del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura; reconocimiento oficial del desplazamiento forzado continúa a consecuencia de la violencia; suspensión del artículo 133 del Código Penal sobre el aborto consentido y propio; revisión de todos los casos de detención por ofensas relacionadas con el aborto.

Asimismo, expresó su estupor al constatar que de entre un centenar de crímenes cometidos durante la guerra civil, incluyendo célebres casos de lesa humanidad, solo tres investigaciones hayan sido reabiertas tras la declaratoria de inconstitucionalidad de la Ley de Amnistía.

¿Qué diferencia hay entre lo descrito por el Alto Comisionado y decir que el Estado salvadoreño sufre una crisis de derechos humanos? ¿No es obvio que la dignidad de la persona humana no es un derecho sino un privilegio del que solo gozamos algunos en nuestro país?

Una nación con tal triste pasado en esta materia tiene que abrazar decididamente esta discusión; esa deficiencia ha estado a la base de los cíclicos episodios de violencia de nuestra historia contemporánea, letanía de muertos que debió concluir en 1991. Pero nuestro Estado continúa funcionando como una fábrica de víctimas, jóvenes pobres y sin posibilidades, y si estas víctimas son mujeres, condenadas a un oprobio adicional.

Simán, Calleja, Bukele y cualquiera de los dos Martínez, todos los candidatos de 2019 deben pronunciarse claramente sobre la en absoluto secreta precariedad en que yacen los derechos humanos de nuestros adolescentes y jóvenes. Y tomar una posición orgánica que rebase los ademanes y la publicidad.

El futuro que piensen para El Salvador, cualquiera que ese sea, requiere de políticos valientes anclados en el hoy. No se trata solo o de maquillar a la administración actual o de sacar al Frente del aparato; en materia humanitaria se debe rediseñar al Estado, el gran villano de nuestra crónica nacional.

Lea el informe que el Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas publicó luego de su visita a El Salvador