Los malditos plazos. Columna Transversal de Paolo Luers

Normalmente, lo que se hace en carrera y al último momento, sale mal. En la vida y e política. La diferencia es: Si un ciudadano deja pasar el plazo para declarar el IVA o para renovar la matrícula de su carro, el único perjudicado es él mismo: Le cae una multa. Pero si es el Estado o un partido, los perjudicados son el país o la democracia.

13 julio 2018 / El Diario de Hoy

Vivimos en una sociedad que siempre está en guerra con los plazos, empezando con los ciudadanos. Solemos cumplir con nuestras obligaciones al último día ó ya vencido el plazo, esperando que no tenga consecuencias.

Más grave aun cuando esto pasa en política y la vida institucional. ¿Por qué la Asamblea Legislativa deja la elección de los nuevos magistrados hasta el último fin de semana, cuando desde hace 9 años se sabía que el mandato de los magistrados salientes termina el domingo 15 de julio? ¿Qué necesidad había de programar todo el proceso de selección de los futuros magistrados de la manera que el informe sobre las entrevistas de los candidatos se entregara a la Comisión Política de la Asamblea hasta el miércoles 11 de julio, dejando solo un día para su análisis, antes de que el asunto llegue a la Plenaria que tiene que efectuar la elección? Ninguna razón aceptable. Todo el proceso está mal diseñado – o por indiferencia o con mala intención. Con este calendario apretado es humanamente imposible que los miembros de la Comisión Política tomen una decisión informada, basada en análisis y debate, sobre quienes de los 30 candidatos son los más idóneos. Ni hablar de los 84 diputados que al final tendrán que elegir.

¿Cuál es la consecuencia? Si los diputados de la Comisión Política y de la Plenaria no están en capacidad de tomar una decisión informada, ¿en base de qué van a votar? No les quedara otra que acatar la línea de sus respectivas dirigencias, dependiendo de las negociaciones que estas hayan tenido entre ellas.

Es triste: O habrá una elección a tiempo, pero no informada, o los diputados se van a tomar más tiempo, y a partir de lunes 16 de julio el país no tendrá Sala de lo Constitucional.

Otro ejemplo del mal manejo de los plazos, incluyendo los plazos fatales, es la fecha tope para inscribir coaliciones para la elección presidencial de febrero 2019. Este plazo vence el 7 de agosto. Una fecha que todo el mundo conoce desde más de un año, cuando se definió el calendario electoral. Las fuerzas políticas principales están considerando y negociando coaliciones con otros partidos. ARENA quiere ir en coalición con el PCN y el PDC, pero también tiene pláticas con GANA. El Frente quiere ir con GANA, pero como esta novia también baila con otros galanes (ARENA y Nuevas Ideas), tampoco descarta proponer a Bukele. Bukele se comprometió con el CD, pero como no sabe si esta novia tendrá permiso, también quiere amarrar con GANA.

En las tres semanas que quedan, no hay forma que lo que parece telenovela de Televisa se desenrede de una manera democrática, transparente, tomando las decisiones tan estratégicas de manera participativa, de cara a las militancias de los partidos. Una buena mañana, las bases del FMLN, de GANA y de Nuevas Ideas se van a desayunar en los periódicos con quienes han terminado de pactar sus líderes y qué canción les va a tocar cantar en la campaña. Se van a preguntar de dónde salió el vicepresidente que tendrán que apoyar, y qué ha pasado con el proyecto político que discutieron durante meses y que de repente incluye propuestas que antes les dijeron que eran inaceptables.

La coalición de derecha parece un poco más avanzada, y si las dirigencias operan bien, todavía habrá tiempo, aunque apretado, para hacer las bases partícipes de los grandes acuerdos que darán sostenibilidad a un proyecto conjunto. Pero de todos modos no había necesidad de sacrificar la transparencia y la participación democrática con un calendario tan apretado.

Hay que entender que cuando el plazo legal es el 7 de agosto, nadie está obligado de ratificar los acuerdos de coalición el día 6 pasada la medianoche, obviando cualquier proceso interna, ni hablar consulta ciudadana. O en el caso de la elección de magistrados, si la fecha fatal es la medianoche del día domingo 15 de julio, no hubiera sido inconstitucional comenzar las deliberaciones en la Asamblea dos semanas antes, dejando tiempo para debates, aportes de la sociedad civil, análisis, construcción de criterios comunes y, al ser necesario, entrevistas adicionales a los candidatos.

Normalmente, lo que se hace en carrera y al último momento, sale mal. En la vida y e política. La diferencia es: Si un ciudadano deja pasar el plazo para declarar el IVA o para renovar la matrícula de su carro, el único perjudicado es él mismo: Le cae una multa. Pero si es el Estado o un partido, los perjudicados son el país o la democracia.

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Carta a los seguidores de Nuevas Ideas: No se quemen las pestañas por una mala jugada de su candidato. De Paolo Luers

Sea de la forma que sea, ojalá que en febrero del 2019 ustedes se puedan medir con el FMLN y con ARENA. Si no, nunca vamos a ver si esto de las grandes mayorías que según ustedes que respaldan a Nuevas Ideas es cierto o es una burbuja.

12 julio 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Gritos incendiarios de sus dirigentes: “Bienvenidos a la dictadura” (Nayib Bukele); “El derecho del pueblo a la insurrección” (Walter Araujo); “Estamos regresando a los años 70, donde se exterminaba (!) a la oposición para que las elecciones las ganaban los mismos” (Juan José Martell).

Y entre sus seguidores el terreno es fértil, bien abonado por el discurso permanente del líder máximo. Twitter se llena de llamados a la violencia: “Preparen todo, nos vamos a otra guerra”, responde un seguidor. “Saquemos las armas”, responde otro. “Yo y 16 más necesitamos armas”, el tercero. “Que faciliten armas, yo estoy listo”, dice otro seguidor de Nuevas Ideas.

Todo esto por la sentencia de la Sala de lo Constitucional. Pero la Sala solo hizo lo que le tocó hacer: Revisó la constitucionalidad del artículo 47 de la Ley de Partidos Políticos, artículo que manda cancelar a partidos que en elecciones legislativas no alcancen 50 mil votos o una diputación. Su sentencia: El artículo es constitucional, el Tribunal Electoral se equivocó.

En 2015, cuando dos partidos (el PSD y el CD) no cumplieron los requisitos establecidos en este artículo, el Tribunal Electoral declaró inaplicable este artículo, porque consideró que viola la Constitución. Por tanto, decidió dejar con vida los partidos CD y PSD.

Contrario a lo que los líderes de Nuevas Ideas y Cambio Democrático alegan, la Sala no ha suspendido al partido Cambio Democrático. No le compete. Ha sentenciado que la resolución del 2015 no es válida. Esto pone la pelote nuevamente en la cancha del TSE. Tiene que sentenciar de nuevo sobre la vida o muerte del CD, tomando en cuenta los criterios definidos por la Sala. Así funciona el Estado de Derecho. El mismo Juan José Martell lo sabía en enero del 2014, cuando dijo en Twitter: “Las sentencias de la Sala de lo Constitucional pueden discutirse, pero se CUMPLEN. Guste o no.” Ahora, convertido en aliado de Bukele, ya no le gusta.
Hoy pone fuego al cañal diciendo la barbaridad que con una sentencia de la Sala “estamos regresando a los años 70, donde se exterminaba a la oposición”.

Es hora de hacer un llamado a los miembros del CD y los seguidores de Nuevas Ideas: No se dejen arrastrar a la anti política, ni mucho menos a la violencia política. Estoy convencido que muchos de ustedes realmente quieren renovar la política. No pueden exigir que el Estado de Derecho se adapte a las pretensiones de poder de un hombre.

No hagan caso a líderes que les quieren provocar a confrontar el Estado de Derecho, pero quienes a la hora de los cachimbazos no van a estar con ustedes.

Cuando escogieron al CD como vehículo, sus líderes sabían perfectamente que es una carcacha destartalada sin motor – y posiblemente sin matrícula de circular. No levanten ahora el grito en el cielo como si les están quitando un Land Rover del año y con seguro.

No es que el CD como tal lo merezca, pero ojalá que el Tribunal Supremo Electoral encuentre una forma legítima de salvarle su matrícula. Si no, Bukele siempre puede aceptar la oferta de GANA de prestarle su partido. Sea de la forma que sea, ojalá que en febrero del 2019 ustedes se puedan medir con el FMLN y con ARENA. Si no, nunca vamos a ver si esto de las grandes mayorías que según ustedes que respaldan a Nuevas Ideas es cierto o es una burbuja.

Saludos,

Gales optó por el progreso, El Salvador no. De Ricardo Avelar

El 22 de mayo del presente año, Kirsty Williams, secretaria de Educación de Gales, anunció una reforma a la materia de Relaciones y educación sexual (SRE por sus siglas en inglés).

11 julio 2018 / El Diario de Hoy

Esta reingeniería surgió a partir de un diagnóstico elaborado por expertos en la materia, encabezados por la profesora de la universidad de Cardiff, Emma Renold. Ellos estudiaron las necesidades principales de los estudiantes y contrastaron estas con los principales retos de su país en temas de educación sexual y afectiva.

La principal conclusión del panel es que la educación actual está demasiado limitada a aspectos biológicos, dejando atrás temas como afectividad y prevención de abusos físicos y psicológicos, así como consentimiento y respeto a la diversidad. Asimismo, el ámbito sexual estará en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que llama a incluir perspectivas culturales, históricas, biológicas y sociales, buscando un entendimiento integral.

SRE se convertirá en una materia obligada a los alumnos a partir de los 5 años, y estos irán recibiendo conceptos cada vez más sofisticados y apropiados para su desarrollo intelectual y emocional. El panel de expertos concluyó que mucho antes de iniciar su vida escolar, los niños interactúan con mensajes contradictorios sobre el género, la sexualidad y las relaciones y entre más temprano se inicie la formación en estas áreas se canalizará de manera más completa lo que los pequeños están observando constantemente, especialmente con el acceso a nuevas tecnologías.

Los expertos también identificaron la alta vulnerabilidad de las mujeres y los riesgos de la masculinidad tóxica. Atendiendo este diagnóstico, sugieren que se eduque en el marco legal existente y se explique a los alumnos cómo actuar si se sufre o se evidencia abuso. Además, la nueva SRE explicará formas de apoyar a quienes han sufrido algún tipo de violencia, independientemente de su género.

Para que los cambios surtan efecto, Williams anunció que se capacitará a los maestros para que puedan guiar a los alumnos, pues está en sus manos que las nuevas generaciones interactúen de manera sana y constructiva con la sexualidad.

En solo cuatro años, Gales se estará colocando a la vanguardia de la educación sobre relaciones y sexualidad, habiendo generado una política educativa basada en evidencia y un concienzudo diagnóstico. Esta reforma ofrece la libertad a los padres de que sus hijos no reciban la información por razones morales o religiosas, pero motiva a que lo hagan para que no existan brechas entre los alumnos más informados y los menos.

Del otro lado del mundo, los diputados que forman la comisión de Cultura y Educación de la Asamblea Legislativa de El Salvador descartaron estudiar la Ley de Educación en Afectividad y Sexualidad Responsable, presentada por un grupo de ciudadanos. ¿La razón? Que ésta contradice los “valores cristianos”, cuya defensa —por cierto— no es responsabilidad de ningún funcionario público.

Sería injusto decir que haber descartado este proyecto es condenar a toda la niñez salvadoreña al oscurantismo, la propaganda y los lugares comunes. No, solo se condena a una parte, a la más pobre, a la que tiene menos acceso a información de calidad y la que no puede asistir a colegios privados donde sí se imparte la materia y además hay acceso a apoyo psicológico en casos de abusos.

Una vez más, los diputados expresaron con su rechazo abierto (como las vergonzantes declaraciones de Arturo Simeón Magaña, de ARENA) o su silencio que la niñez salvadoreña no es su prioridad. Esto, pese a la situación alarmante que se vive, expuesta magistralmente hace unos días en este medio por Claudia Cristiani (https://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/498701/es-hora-de-actuar-educacion-en-afectividad-y-sexualidad/), quien destacó que las cifras de fecundidad en adolescentes de El Salvador son superiores al promedio mundial, que las niñas embarazadas no terminan la escuela, que muchas son forzadas a vivir con su violador y que hay alta incidencia de casos de VIH.

El Salvador estuvo a pocos pasos de iniciar una discusión seria, como se hizo en Gales. Pero los diputados optaron por el camino fácil, el de hacer caso omiso a la evidencia y dar el giro emocional, ese que revienta cohetes de moralina y alimenta fantasmas de “destrucción de la familia”, “marxismo cultural” o “ideología de género”. Desde lejos veremos prospectos como la audaz reforma encabezada por Kirsty Williams, mientras la “defensa de principios cristianos” justifica nuestra pasividad e inactividad, en detrimento de nuestra niñez y adolescencia.

Que nos quede claro: así se legisla en este sector de Macondo.

@docAvelar

Iguales y desiguales. De Rodolfo González

En 2013, con ocasión del XXX Aniversario de nuestra Ley Fundamental, el Presidente en funciones de la Sala, Florentín Meléndez, gestionó con el Concejo de San Salvador que en el Monumento a la Constitución se colocaran las frases iniciales de los artículos 3 y 4: “Todas las personas son iguales ante la ley” y “toda persona es libre en la República”. La petición partió de una convicción compartida por todos los miembros del Tribunal: que una sociedad justa es aquella en la que todos gozamos por igual de las libertades reconocidas por la Constitución.

Rodolfo González, magistrado de la Sala de lo Constitucional

11 julio 2018 / El Diario de Hoy

La idea de igualdad implica, en primer lugar, equiparación. Aunque es evidente que no todos tenemos la misma estatura, edad o color de piel ni las mismas habilidades para la matemática, los deportes o la música, tales diferencias no deben considerarse relevantes para el goce de los derechos; lo exigible, entonces, es dar el mismo trato. Esta dimensión de la igualdad, que algunos llaman formal, se consagró en las primeras constituciones de los países latinoamericanos mediante la eliminación de títulos nobiliarios y privilegios procesales, normativa que se conserva hasta hoy.

Desde la igualdad como equiparación son inconstitucionales los tratos diferenciados que dan las leyes, los tribunales o las autoridades administrativas a los ciudadanos, basadas en criterios irrazonables. El sexo, por ejemplo, no es relevante para el acceso a la educación y, por ello, tanto niños como niñas deben tener las mismas oportunidades educativas; lo mismo cabe decir en el ámbito laboral, para lo cual a igual trabajo corresponde igual remuneración; o en el ámbito electoral, en el cual tanto hombres como mujeres son perfectamente capaces para acceder a un cargo representativo de elección popular.

Además del marco general de igualdad, nuestra Constitución reconoce algunas igualdades concretas —de los cónyuges entre sí o de los hijos respecto de sus padres, igualdad procesal, tributaria, municipal, económica, etc.

Pero a veces la igualdad se produce, no por equiparación, sino por diferenciación. Desde esta perspectiva, exigirle, por ejemplo, a una persona con discapacidad el mismo rendimiento laboral que alguien sin discapacidad, lejos de igualar perpetúa jurídicamente la diferencia fáctica. Por ello en las leyes se adoptan medidas destinadas a corregir jurídicamente la desigualdad, dando un trato favorecedor a quien se encuentra en una situación desfavorecida.

En la igualdad por diferenciación, el trato distinto debe basarse en criterios o términos de comparación justificados. Ser hombre o mujer no es relevante para efectos de optar a un cargo público, pero sí lo es para gozar de licencia por maternidad; por ello a la mujer trabajadora se le concede doce semanas en el sector privado o dieciséis en el ámbito público, mientras que al trabajador padre, tres días, y este último no goza de estabilidad en su empleo. Ser o no mayor de dieciocho años sí es relevante para efecto de tener capacidad para contratar o para responder por un delito; pero ser extranjero o nacional no es relevante para efectos de gozar de protección a la propiedad, a la seguridad jurídica o a las garantías del debido proceso, solo para ejercer los derechos políticos.

Por ello es que, en la actualidad, la igualdad desde la perspectiva material se considera como un concepto equivalente a una razonable diferenciación, siempre visto desde términos legítimos de comparación.

La igualdad ha evolucionado desde un intento de homogeneización social hacia una situación de protección a grupos vulnerables: migrantes, adultos mayores, niños, personas con discapacidad, campesinos, etc., en aspectos muy puntuales, adicionales a la protección que los miembros de esos colectivos reciben como personas humanas. En eso radica justamente la justicia social y es lo que da base a las políticas sociales.

Es hora de actuar: educación en afectividad y sexualidad. De Claudia Cristiani

El verdadero costo político deviene de pensar que resolver los problemas de la mayoría es innecesario o inconveniente. Es política y, sobre todo, humanamente irresponsable seguir postergando las soluciones. Es hora de actuar, no podemos esperar más.

10 julio 2018 / El Diario de Hoy

El pasado 3 de julio, un grupo de ciudadanas presentamos a la Asamblea Legislativa un anteproyecto para una Ley de Educación en Afectividad y Sexualidad Responsable. El objetivo del anteproyecto es incidir en la solución de una problemática seria e importante. Esta afecta de forma directa a los niños, niñas y adolescentes y de forma indirecta a toda la sociedad. Entre los principales componentes del problema destacamos embarazos precoces, violencia sexual e interpersonal, uniones tempranas y enfermedades de transmisión sexual. Adicionalmente, se pretende incidir en la construcción de una sociedad consciente de sus derechos y deberes y con las herramientas para actuar acorde.

El principal propósito de presentar el anteproyecto de Ley es abrir un debate sobre el tema. Adicionalmente, se debe atender una responsabilidad pendiente del Estado: la LEPINA establece en su artículo 86 que estos temas deben incluirse en la educación. Consideramos importante que esta inclusión tenga lineamientos que aseguren racionalidad y efectividad.

De inmediato se han producido las reacciones de siempre: la amenaza del comunismo, la inminente destrucción de las buenas costumbres, nuestra falta de capacidad, la poca importancia que tiene el problema, la inconveniencia política de atenderlo en este momento.

En primer lugar, pareciera que los que se oponen desconocen la realidad del país. La migración, la pobreza y los patrones culturales han provocado un nivel de desintegración familiar importante y relevante. Menos del 40 % de las familias salvadoreñas son nucleares (padre, madre, hijos). Una gran cantidad de padres y madres, por diversas razones, no están formando a sus hijos en estos temas. Se trata de materias educativas bastante estandarizadas, que se imparten en la mayoría de países. Incluido el nuestro, aunque de forma limitada.

En El Salvador, la tasa de fecundidad en adolescentes es más alta que el promedio mundial y latinoamericano. En 2016 se reportaron 11,198 embarazos de niñas entre 10 y 17 años, 1,171 fueron niñas entre 10 y 14 años. En 2015, la cifra llegó a 25,132: una cada 21 minutos. Ese año, 7,900 niñas abandonaron la escuela durante o después del embarazo. Entre 2010 y 2016 se registraron 147,697 atenciones médicas relacionadas a embarazos adolescentes. En ese período, 117 niñas de 12 años dieron a luz, una cada 21 días.

De las niñas menores en uniones solo el 11 % asiste a la escuela. Cinco de cada 10 reporta ser víctima de algún tipo de violencia dentro de la unión. La totalidad de las niñas entre 10 y 12 años entran en la unión ya embarazadas. Es decir, son forzadas a vivir con su violador porque un embarazo a esa edad no puede ser producto más que de un crimen. En 2016 se reportaron 2,253 menores de 17 años víctimas de violencia sexual. Entre 2013 y 2017, la PNC reportó 11,886 denuncias. El 48 % fueron violaciones. El 76 % fueron perpetradas por persona conocida. Solo 6 de cada 10 víctimas denuncia las agresiones.

Hasta octubre de 2014, se habían diagnosticado 31,827 personas con VIH. El 64 % son hombres. El 98 % de la transmisión es a través de relaciones sexuales. En 2017, hubo al menos 1,117 casos nuevos.

En segundo lugar, da la impresión de que la crítica a la iniciativa es clasista. Muchos de los que se oponen a la educación en estas materias se oponen a la educación de los que no son sus hijos. Sus hijos están inscritos en colegios privados, y frecuentemente religiosos, adonde sí las imparten. El problema no es si debe haber o no educación en afectividad y sexualidad, el problema es que la haya en entornos no controlados por ellos, adonde los maestros no necesariamente comparten su ideología y visión del mundo.

Esta perspectiva es reafirmada por la indiferencia que expresan, directa o indirectamente, con relación a la situación de la gran mayoría, de los que no tienen privilegios. Es innecesario educarlos, dicen, porque hay otros problemas que sí importan. Es inconveniente solucionarles el problema ahorita, dicen, porque puede afectar nuestra posibilidad de acceder al poder. Descartar la vida de otro ser humano con tanta frialdad y descaro es inaceptable bajo cualquier punto de vista. Es necesario cambiar de actitud.

¿Es perfecta la propuesta? Por supuesto que no. ¿Se puede mejorar? Por supuesto que sí. Varias personas han expresado por diferentes medios inquietudes y sugerencias válidas: considerar la participación de los padres, a la cual yo añadiría la de los jóvenes, o mayores garantías de capacidad técnica de los responsables de elaborar el programa. No incluirlo en la legislación no implica que sea prohibido o que no puede o debe hacerse. Lo que no es válido es negar educación a otros. La ignorancia nunca ha llevado a nada bueno.

No vamos a salir adelante ni a resolver ningún problema si seguimos paralizados por el miedo y la desconfianza, asumiendo que no hacer nada es mejor o pensando que lo que hemos hecho hasta ahora funciona. El verdadero costo político deviene de pensar que resolver los problemas de la mayoría es innecesario o inconveniente. Es política y, sobre todo, humanamente irresponsable seguir postergando las soluciones. Es hora de actuar, no podemos esperar más.

Carta a los escépticos: Hay luz al final del túnel. De Paolo Luers

Considerar dentro de la fórmula presidencial a una mujer sin amarres partidarios, una académica crítica y marcadamente independiente en sus criterios, es un paso audaz. 

Carmen Aida Lazo, decana de economía de la ESEN

10 julio 2018 / MAS! y El Diario de Hoy

Si Carlos Calleja, Arena y PCN se ponen de acuerdo sobre su coalición con Carmen Aída Lazo como candidata a vicepresidente, me quito el simbólico sombrero. Esta decisión mandaría varios mensajes importantes a la vez:

• Que Carlos Calleja habla en serio cuando dice que no quiere un gabinete de cuotas partidarias, sino de los mejores profesionales;

• Que su campaña al fin se está abriendo a la sociedad civil y a sectores que marcan clara distancia a las políticas tradicionales de ARENA;

• Que el PCN, en vez de aceptar la oferta de Calleja de poner de vicepresidente a alguien de chaleco azul, está apostando a la apertura política, a la inclusión y la meritocracia – y no al reparto partidario.

Carmen Aída Lazo, decana de economía la ESEN, no es ideóloga ni del liberalismo económico puro ni mucho menos del mercantilismo que todavía predican sectores fuertes de la derecha. Ella es partidaria de un equilibrio racional entre mercado y estado, y defiende la tesis que la política de desarrollo y crecimiento económico hay que diseñarla para que a la vez sea política de inclusión social, de seguridad publica y prevención.

Si esta mujer está dispuesta a jugarse su prestigio poniendo la cara para una coalición ARENA-PCN, no es para que se siga haciendo lo mismo de siempre. Ella no aceptaría la vicepresidencia si no percibiera un compromiso confiable del candidato a la presidencia a trascender del juego de intereses de los partidos que lo respaldan.

Considerar a una mujer para la vicepresidencia ya es un paso difícil, aunque muchos lo consideran lógico. Pero considerar dentro de la fórmula presidencial a una mujer sin amarres partidarios, una académica crítica y marcadamente independiente en sus criterios, es un paso audaz. Me consta que ha despertado malestar y miedos en ambos partidos. Algunos se dedicaron a circular una recopilación de tuits y artículos publicados por Carmen Aída Lazo en los últimos años, señalando que ella ha criticado tanto a ARENA como al PCN. Pero varios dirigentes (de ambos partidos) me dijeron: ¿Y cuál es el problema? Ella tuvo razón sobrada en estas críticas…

La decisión del PCN de no negociar una vicepresidencia con chaleco azul (aunque así les fue ofrecido), sino de facilitar que se elija a una persona de la sociedad civil que haga contrapeso a los intereses partidarios, me parece atinada. Si el PCN da un paso más y respalda a Carlos Calleja contra las resistencias que una candidatura de la Dra. Lazo despierta en sectores de ARENA, este partido sorprendería a propios y ajenos. Si fuera así, la coalición ARENA-PCN adquiriría un sentido mucho más allá de simplemente sumar los votos de dos partidos. Estaríamos hablando de una coalición, donde el PCN asume un papel correctivo y complementario, un papel de facilitador con la sociedad civil, un papel de contrapeso contra los intereses conservadores dentro de ARENA, un rol de abrir caminos para sumar fuera de los partidos y sus bases, atrayendo a sectores críticos al papel que ambos partidos han jugado en el pasado.


Si todo esto fuera el resultado de las negociaciones de Carlos Calleja con su propio partido y con el PCN, dejaría de dudar de la capacidad de liderazgo del candidato Calleja. Y además, dejaría de dudar que el PCN, posicionándose de esta manera, tiene futuro político como fuerza autónoma.

Parece que hay luz al final del túnel. Saludos,

Lecciones mundialistas. De Cristina López

¿Lección? Si queremos un país mundialista necesitamos invertir en el desarrollo de toda la gente, no esperar que la suerte nos regale otro Mágico. No solo es fútbol: la cultura también importa.

9 julio 2018 / El Diario de Hoy

Lo bonito de la Copa Mundial de fútbol masculino es que tiene algo para todos. Para gente como yo, fácilmente descriptible como menos versada en la magia atlética del fútbol y eso de los jugadores y los equipos, lo bonito del Mundial es que solo pasa cada 4 años, por lo que poner en evidencia nuestra ignorancia absoluta con respecto a un tema del que todo el mundo parece saber muchísimo, no es algo que tengamos que hacer tan seguido. Para los amantes del deporte rey, el Mundial es la culminación de años de espera y el momento perfecto para gozar por un mes de los mejores exponentes alrededor del globo.

Sin embargo, analizar la Copa Mundial únicamente desde la perspectiva del fútbol es un tanto reduccionista, pues ignora una cantidad importante de lecciones que vale la pena aprender. Esto lo dijo mejor que yo alguien con mejor reputación en lo que a hablar de deportes se refiere, el salvadoreño Fernando Palomo, cuyo amor al deporte lo ha llevado a ser uno de los mejores comentaristas deportivos, en la actualidad trabajando para ESPN. Fernando Palomo no ve la Copa Mundial como “solo fútbol”. Precisamente porque es un momento histórico escaso (una vez cada cuatro años), al que la mayor parte de la población mundial tiene acceso a través de todo tipo de herramientas tecnológicas, y una reunión de países que expone similitudes y diferencias culturales, Palomo lo describe como “una exposición cultural con el fútbol como vehículo”.

Y hay varios ejemplos de estas exposiciones culturales, o “lecciones” que tanto los apasionados por el fútbol como los más bien indiferentes, deberíamos internalizar. Para los países en los que la responsabilidad individual podría inculcarse un tanto más, Alemania es un excelente ejemplo. El equipo pasó de coronarse campeón mundial a ser eliminado en fase de grupos y, sin embargo, no despidieron al entrenador. La responsabilidad individual implica no concentrar la culpa de un solo evento en una sola persona, sino admitir el rol que cada individuo tuvo en el resultado. Cuando el resultado es victoria, la responsabilidad individual se digiere fácil: todo el mundo quiere su pedacito de gloria, aparecer en la foto. Cuando el resultado es derrota (no solo en resultar eliminados de un Mundial, también aplica para calles sucias y llenas de basura) admitir que si cada persona mejorara su conducta individualmente, el resultado colectivo sería muchísimo mejor. Cuando se deja de culpar por los resultados colectivos a una sola persona, cada persona pone más de sí en busca de un mejor resultado.

Otra lección que le dio la vuelta al mundo fue la de Japón, que incluso después de sufrir el resultado más doloroso, perder de sorpresa al último minuto luego de mantener un 2-0 durante todo el juego, dedicaron tiempo a dar entrevistas, saludar a su público de aficionados (que son, al final del día, los constituyentes a quienes deben rendir cuentas) y luego de eso, bajaron al vestuario y lo dejaron nítido, incluyendo una nota de agradecimiento para el personal cuya responsabilidad habría sido lidiar con un vestuario sucio. Hacer más de lo esperado y perder con honor, son quizás algunas de las características que pueden explicar por qué Japón, como nación y sociedad, son un país desarrollado, conocido por sus calles limpias y por tener un ranking avanzado en la mayoría de índices que miden la facilidad para hacer negocios.

Claro, esto de ver el fútbol más allá del deporte y entender que es más bien la manifestación de una serie de características culturales y económicas cambiantes no necesariamente es nuevo. El economista Stefan Szymanski y el periodista Simon Kuper vienen haciéndolo por años con el estudio que publican cada cierto tiempo, llamado Soccernomics, y que usa factores como la economía, la geografía y la política interna de un país para explicar sus resultados futbolísticos en un mundial. Según ellos, los mejores futbolistas no son necesariamente los que han crecido en condiciones de pobreza (aunque las leyendas urbanas siempre han sido que son estos los jugadores con más “hambre” por ganar), sino los de países desarrollados, con educación de calidad y niveles de vida dignos. Los países prósperos generan equipos donde la mayoría de jugadores son talentosos, los países en desarrollo generan equipos en que las estrellas son la excepción y no la regla. ¿Lección? Si queremos un país mundialista necesitamos invertir en el desarrollo de toda la gente, no esperar que la suerte nos regale otro Mágico. No solo es fútbol: la cultura también importa.

@crislopezg