Roberto Vilanova M.

Pan y circo. De Roberto Vilanova M.

Esta frase se genera en el imperio romano, cien años antes de Cristo, en la Sátira X del poeta Romano Juvenal. En su contexto, la frase es dada como expresión del pueblo romano, quien había olvidado todo su derecho de participar en política .

roberto vilanovaRoberto Vilanova M., 13 agosto 2015 / LPG
En su sátira, Juvenal hace referencia a la práctica de los gobernantes romanos, de ese entonces, de proveer trigo gratis a los ciudadanos, así como costosas representaciones circenses, como medio para ganar poder político por medio de prácticas destinadas a ganar la simpatía de la población y obtener su voto para reelegirse. En la actualidad, la frase se ocupa para describir la práctica de un gobierno para mantener a la población tranquila y no referirse a hechos controvertidos, tratando de ocultar la obligación que tiene de proveer a sus ciudadanos de todo lo que lo obliga la Constitución vigente.

Lo que preocupa a los buenos salvadoreños es que este sistema de “pan y circo” pareciera que le está funcionando a muchos gobiernos latinoamericanos como medio para perpetuarse en el poder, a costa de mantener a sus pueblos en un estado de falta de una educación adecuada y una creciente dependencia del gobierno.

Es decir, si la persona es acostumbrada a que el gobierno le regala lo necesario y además le proporciona la diversión que necesita. Al final, al momento de las elecciones, en realidad no le queda otra alternativa que votar por ese mismo gobierno, pues si no lo hace, elimina su propio medio de subsistencia.

Hasta aquí, pareciera que la cosa no es tan mala, como realmente es. Pues en todo caso, la paz y la armonía social se trata de eso, de que todos tengan lo necesario para vivir. Esta mentira es lo que ofrecen los gobiernos de “pan y circo”.

Lo que los pueblos de estos gobiernos están olvidando es que al final el gobierno no tiene más dinero que lo que puede recolectar de los ciudadanos que sí producen algo y por ende no puede, todo el tiempo, regalarle todo a todos. Alguien tiene que producir los bienes o servicios, para que el gobierno de turno pueda tener dinero con qué regalar “pan y circo”, para que sigan votando por él.

El momento de la verdad de estos gobiernos llega cuando, por falta de los incentivos necesarios, las empresas dejan de producir y entonces, con el tiempo, ya no hay que regalar. Muchos gobiernos latinoamericanos ya han llegado a este momento, haciendo cada vez más difícil su reelección y es entonces cuando, incluso, han llegado a recurrir a prácticas antidemocráticas y ahora están tratando de apoyarse unos a otros, acusando de planes internacionales de “desestabilización”, cuando en realidad no existe más que unos pueblos que ya no soportan su realidad, sin ninguna esperanza hacia un cambio positivo.

Dios quiera que los salvadoreños abramos bien los ojos para identificar a estos gobiernos de “pan y circo” y que comprendamos que entre más nos tardemos en distinguirlos, cuanto más dejarán un país destruido, sin ninguna infraestructura que funcione y lo que es peor, con una población sin educación y que no es capaz de valerse por sí misma; pues no se le ha proporcionado la educación necesaria para subsistir en este mundo globalizado, ya que todo ha sido “pan y circo” y además fruto de un endeudamiento creciente.

Como nunca en su historia, nuestro querido país está pasando por momentos realmente desesperanzadores. Esperemos que los graves problemas por los que estamos atravesando se resuelvan comprendiendo, todos, que los que más sufren son los más necesitados y que el gobierno central, los gobiernos municipales y todos los partidos políticos deben entender que para resolverlos se necesita del concurso directo y sincero, sin “pan y circo”, de cada uno de ellos.

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